"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 16 de octubre de 2013

PALMA aporta herramientas para el cooperativismo

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Redacción IPS Cuba


El 80 por ciento de la producción agrícola cubana recae en las cooperativas.El proyecto nació del esfuerzo conjunto del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio -cubano- de la Agricultura.

Tres instrumentos para la comprensión y desarrollo futuro del cooperativismo en Cuba, presentados en esta capital como una de las salidas del Programa de Apoyo Local a la Modernización Agropecuaria (PALMA), devienen herramientas válidas en el proceso de transformaciones económicas del país.

La actualización del modelo económico y social cubano reconoce el papel de las cooperativas en la economía, promueve su ampliación hacia los sectores no agropecuarios y la posibilidad de que integren entre sí cooperativas de segundo nivel.

“Cuando surgió se acababan de aprobar los lineamientos (programa de la reforma), tenía lugar el proceso de entrega de tierras”, recordó Martino Vinci, director internacional de PALMA por el PNUD.

“Esto hizo que el proyecto estuviera en constante transformación y de un programa de post emergencia deviniera programa de desarrollo y de acompañamiento al proceso de actualización del modelo económico y social cubano”, apuntó.

“Estos temas no son de poca relevancia toda vez que el 80 por ciento de la producción agrícola cubana descansa sobre los hombros de las cooperativas. Ellas son esenciales en garantizar la seguridad alimentaria”, remarcó.

Un diagnóstico participativo realizado como parte del proyecto arrojó que, aunque las cooperativas funcionan desde hace años, no pocos de sus integrantes no conocían el significado de esta forma de gestión, en medio de un contexto que apunta hacia su extensión.

Al decir de Alcides López, director de la Escuela de Capacitación del Ministerio de la Agricultura, estos materiales, desarrollados por un colectivo de especialistas, “vienen a llenar un vacío sobre este tema.”

Desde elementos esenciales sobre qué es una cooperativa, cuáles son sus principios, objetivos y ventajas, las diferencias con las empresas estatales hasta un listado de los principales documentos jurídicos relacionados con esta forma de gestión, están recogidos en un plegable.

El libro Aspectos básicos sobre gestión integral cooperativa, Manual para productoras y productores, incluye una breve reseña sobre el cooperativismo en Cuba y el mundo, la gestión, cómo se conforman, qué ventajas ofrecen, su importancia actual en la agricultura, marco legislativo y cómo autoevaluar la gestión de la cooperativa.

El objetivo de este instrumento es “contribuir a que socios y socias conozcan mejor esta forma asociativa y sus especificidades como empresas que deben ser económicamente eficientes y también comprometerse con el bienestar social de sus integrantes y de la comunidad”.

Para Ana Guallarte, agregada de la delegación de la Unión Europea en Cuba, es muy positivo que exista “un manual al que los cooperativistas puedas acudir para comprender mejor qué significa ser cooperativista y sus potencialidades. Esto abre un abanico de nuevas oportunidades”.

La triada la completa el volumen Gestión integral cooperativa, Manual para formadores y facilitadores, cuya premisa es que la capacitación y la formación son imprescindibles en el perfeccionamiento y ampliación del cooperativismo en Cuba.

De acuerdo con Vinci, hasta ahora las cooperativas fueron creadas por el Estado, por eso se trata de crear una cultura cooperativa, instaurar valores, transferir herramientas de gestión adecuadas es lo que les va a permitir ser sostenibles, y hace falta mucha sensibilización y capacitación hacia ellas y el entorno, para que sean reconocidas como organizaciones independientes, no estatales.

Iniciado en 2009 y financiado por la Unión Europea, el proyecto PALMA benefició con equipamiento y capacitación en temas como gestión, fortalecimiento de capacidades y género, entre otros, a unas 366 cooperativas de 37 municipios pertenecientes a las provincias cubanas de Pinar del Río, Sancti Spíritus, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo.

“El proyecto ha sido muy importante porque ha sido como la bandera desde que se retomó la cooperación con la isla en 2008. Ha creado mucho entusiasmo, ha movilizado a muchísimas personas, beneficiarios e instituciones”, opinó Guallarte.

A juicio de Ricardo Monzón, de la Dirección de Atención a las Unidades Productivas de la cartera agrícola, “PALMA ha acompañado al Ministerio de la Agricultura en sus principales programas y ha creado un proceso de formación. Pudiera pensarse que los principales resultados son los tractores, pero lo más importante que deja son los procesos de capacitación e integración en los municipios”.

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