"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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martes, 22 de septiembre de 2015

Tsipras está destinado a fracasar: los verdaderos vencedores en Grecia son los prestamistas

Tsipras está destinado a fracasar: los verdaderos vencedores en Grecia son los prestamistas

Yanis Varoufakis 22/09/2015



Imagen: Versión del famoso cuadro de Regnault para SinPermiso: Natacha Vollenweider

"Actuar es fácil, pensar es difícil y actuar según se piensa, terriblemente incómodo", decía Goethe. Del exministro de finanzas griego y colaborador habitual de SinPermiso, Yanis Varoufakis, pueden decirse muchas cosas. También que es un raro representante en nuestros días del tipo humano retratado por aquella máxima tan característicamente emblemática de los grandes valores de la Ilustración. SP

Alexis Tsipras ha arrancado una victoria resonante de las fauces de la humillante rendición de julio ante la Troika de los prestamistas de Grecia. Desafiando a los partidos de la oposición, a las encuestas de opinión y a los críticos presentes en sus propias filas (entre ellos, quien esto escribe), se ciñó a un gobierno con una mayoría reducida, aunque manejable. La pregunta es si puede combinar seguir al frente del gobierno con estar en el poder.

Los mayores perdedores fueron los partidos menores que ocupan los extremos del debate que siguió al referéndum. La Unidad Popular fracasó de modo increíble a la hora de explotar la aflicción que sintió una mayoría de los votantes del “No” después del giro radical que dio Tsipras en favor de un acuerdo que recortaba aún más la soberanía nacional y que incrementaba los niveles ya despiadados de austeridad. Potami, partido que se ubica a modo de niña bonita reformista de la Troika, tampoco logró reunir el voto, más reducido, del “Sí”. Con un victorioso Tsipras ahora firmemente al timón con el programa de la Troika, los partidos pro-Troika de última moda no tenían nada que ofrecer.

La gran ganadora es la Troika misma. A lo largo de los últimos cinco años, las proyectos de ley firmados por la Troika se aprobaron en el Parlamento con mayorías absolutamente exiguas, lo que dejó noches sin dormir a sus responsables. Hoy, los proyectos necesarios para apuntalar el tercer rescate pasarán con cómodas mayorías, pues Syriza está comprometida con ellos. Casi todos los diputados de la oposición (con excepción de los comunistas del KKE y los Nazis de Amanecer Dorado) se encuentran también de acuerdo. 

Por supuesto, para llegar a este punto, la democracia griega ha tenido que verse profundamente herida (1,6 millones de griegos que votaron en el referéndum de julio no se molestaron en acercarse a las urnas el domingo pasado), lo que no supone una gran pérdida para los burócratas de Bruselas, de Frankfurt y Washington D.C., para los que la democracia parece ser, en todo caso, un inconveniente.

Tsipras debe ahora poner en práctica una consolidación fiscal y un programa de reformas que estaba destinado a fracasar. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin acceso a los mercados de capital, tienen ahora que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios para 2016. Los hogares tendrán que apoquinar escandalosos impuestos sobre la propiedad de los apartamentos sin ocupar y de las tiendas, que ni siquiera pueden vender. El aumento de la tasa del IVA hará que se dispare la evasión del IVA. Semana sí, semana no, la Troika irá exigiendo medidas políticas más recesivas muy antisociales: recortes de pensiones, prestaciones infantiles más reducidas, más ejecuciones de hipotecas. 

El plan del primer ministro para capear este temporal se fundamenta en tres compromisos. En primer lugar, el acuerdo con la Troika es un asunto por cerrar, lo que deja lugar para nuevas negociaciones de importantes detalles; en segundo lugar, el alivio de la deuda llegará pronto; y tercero, se afrontará la cuestión de los oligarcas griegos. Los votantes apoyaron a Tsipras porque parecía el candidato que con más probabilidad podía realizar estas promesas. El problema es que su capacidad de llevarlas a cabo se ve gravemente circunscrita por el acuerdo que ya tiene firmado.

Su capacidad de negociación es desdeñable, dada la condición clara del acuerdo de que el gobierno griego debe “acordar con la Troika todas las acciones pertinentes para el logro de los objetivos del memorándum de entendimiento” (nótese la ausencia de todo compromiso de acuerdo por parte de la Troika con el gobierno griego).

Llegará el alivio de la deuda, pero no será terapéutico. El alivio de la deuda resulta importante, en el sentido de que permita menos austeridad (es decir, menos objetivos de superávit primario) para impulsar la demanda y agitar los instintos animales de los inversores. Pero ya hay acuerdo un sobre la severa austeridad (absurdos superávits primarios del 3,5% del PIB de 2018 en adelantes) que disuade a inversores sensatos.

La tercera promesa resulta clave para el éxito de Tsipras. Habiendo aceptado un nuevo préstamo de los de ampliar y fingir que limita la capacidad del gobierno de reducir la austeridad y cuidar de los más débiles, la razón de ser que sobrevive en una administración de izquierdas consiste en enfrentarse a los nocivos intereses creados. Sin embargo, la Troika es la mejor amiga de los oligarcas, y viceversa. Durante los primeros seis meses de 2015, cuando poníamos en tela de juicio el monopolio de la Troika sobre la facultad de dictar medidas políticas en Grecia, sus mayores partidarios dentro del país eran los medios informativos en manos de los oligarcas y sus agentes políticos. La misma gente y los mismos intereses que se han adherido hoy a Tsipras. ¿Puede volverse él contra ellos? Yo creo que sí lo quiere, pero la Troika ya ha inutilizado sus principales armas (obligándole, por ejemplo, a disolver la unidad de delitos económicos, la SDOE).

En 2014, el primer ministro conservador Antonis Samaras se encontró en un callejón sin salida similar, teniendo que aplicar un programa fallido de la Troika. Recurrió a similar lealtad a la Troika mientras hacía una labor de zapa y presentaba peticiones de laxitud, para que no ganara Syriza.

¿Tendrá más éxito Tsipras a la hora de fingir un compromiso con otro fracasado programa de la Troika? Las perspectivas no son luminosas, pero no deberíamos descartarlo. Su suerte depende de que su nuevo gobierno siga vinculado a las víctimas de su acuerdo con la Troika, aplique reformas de verdad para dar cierta confianza a las empresas de buena voluntad para que inviertan y utilice el recrudecimiento de la crisis para exigir concesiones reales a Bruselas. Sería una hazaña. Pero, al cabo la victoria, por dulce que sea, no es la cuestión. La cuestión estriba en marcar la diferencia.

Hablando de diferencias, los conservadores hicieron todo lo posible por proyectar una imagen más suave durante la campaña. Pero, ay, por desgracia para ellos la crisis de los refugiados obligó a su misantropía a salir a la luz. El contraste entre el recibimiento que se le brindó a millares de personas en semanas recientes y los campos que construyó el gobierno de Samarás explica por qué los progresistas decepcionados se inclinaron por volver a Syriza en los colegios electorales.

En raros momentos de inexplicable optimismo, me gusta imaginar que la gentileza hacia los desconocidos en apuros puede ser presagio de una renovada campaña del gobierno griego contra la distópica visión de Europa a ojos de la troika.


Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.Fuente:
The Guardian, 21 septiembre 2015Traducción:Lucas Antón

lunes, 21 de septiembre de 2015

Las seis claves del nuevo triunfo de Tsipras

Publicado: 21 sep 2015 11:33 GMT

Juan Manuel Karg

1) Alexis Tsipras volvió al terreno donde mejor sabe moverse: las urnas. Con la elección del domingo, triunfó en tres elecciones consecutivas en el mismo año y se ratificó como el político mejor valorado del país. Podrá decir, a diferencia de Papandreu y Samarás, que es el primer primer ministro griego que sobrevive a la firma de un rescate gracias al voto favorable de su población... con todo lo que ello implica. Este es uno de los datos principales que deja la elección.

2) ¿Qué puede significar el apoyo popular a Tsipras? La reivindicación de su intento por encontrar un camino que no sea el de la mal llamada austeridad y la revalidación de su firme lucha contra la troika —Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI—, aun a pesar de la encerrona que Merkel le preparó meses atrás, que se consumó en una verdadera imposición al país heleno. Con este apoyo, el líder griego logra el oxígeno necesario para continuar con su gobierno, que contó durante estos meses con una virtud cardinal: puso siempre la política por delante, incluso hasta jugarse el pellejo. Sin lugar a dudas, sale fortalecido para volcarse nuevamente de lleno en la cotidianeidad gubernamental.

3) Tras Nueva Democracia, la derecha griega, la gran derrotada en la reciente elección fue Unidad Popular. La escisión “por la izquierda” de Syriza, liderada por Lafazanis, ni siquiera pudo ingresar al Parlamento griego y se mostró como una expresión verdaderamente minoritaria en la disputa de fondo. Si uno de los objetivos de Tsipras era clarificar su liderazgo dentro del partido y ordenar sus propias filas, lo logró.

4) La abstención en la elección fue verdaderamente alta, el 45% del padrón electoral. Indudablemente, si hubo algún tipo de desencanto respecto a la extorsión de la UE se manifestó en este porcentaje y no en los votos cosechados por Tsipras, cuyo partido sólo perdió cuatro escaños —de 149 a 145— y mantuvo un considerable caudal electoral, con un 35,45% de los votos emitidos. Uno de los desafíos de Tsipras en los años venideros será aumentar la participación electoral, aunque el hecho de celebrar tres elecciones en nueves meses también pudo haber jugado un rol destacado.

5) ¿Cuáles serán los principales desafíos para Syriza de acá en adelante? En primer lugar, reordenar las propias filas tras la ruptura de Unidad Popular, a pesar de que este grupo se mostró minoritario en las urnas, algo que no sólo daño a Lafazanis, sino también a Zoi Konstantopoulo y Costas Lapavitsas. En segundo término, encontrar el equilibrio para gobernar de cara a las mayorías populares con los duros términos de la imposición de la UE sobre Atenas en el horizonte. Por último, evitar un aislamiento de Syriza en Europa, como buscan los gobiernos conservadores. En ese sentido, el reciente triunfo de Corbyn en las internas del Partido Laborista, así como la puja que está dando Pablo Iglesias (Podemos) en España, son buenas señales para intentar dirigir a Europa hacia un destino diferente al que ofrecen las diversas variables conservadoras.

6) Con este triunfo, Alexis Tsipras tendrá más legitimidad para avanzar en la reestructuración de la deuda griega. Este es uno de los puntos principales que debe resolver, ya que incluso el propio FMI destacó que resulta necesario para avanzar en una resolución de la crisis. Tras arreglar el tema interno con un apoyo electoral incontestable, el primer ministro heleno podrá seguir pujando en ese sentido y en otro adicional: Grecia sólo podrá hacer frente a la deuda que le fue impuesta tras los sucesivos rescates si su economía crece. Esto no se alcanza únicamente con voluntarismo, tal como se verificó con el “acuerdo”/imposición. Tsipras ha ensanchado sus espaldas para continuar una lucha que, aunque despareja, merece seguir dándose.

martes, 8 de septiembre de 2015

Democratizar la eurozona

Yanis Varoufakis · · · · ·
06/09/15

Al igual que Macbeth, los responsables politicos tienden a cometer nuevos pecados para cubrir sus viejas faltas. Y los sistemas políticos demuestran lo que valen por la rapidez con la que ponen término a los errores de política que se refuerzan mutuamente, en serie. A juzgar por este patrón, la eurozona, que comprende 19 democracias asentadas, va por detrás de la mayor economía no democrática del mundo.

Tras el arranque de la recesión que siguió a la crisis financiera global de 2008, los responsables politicos de China pasaron siete años substituyendo la menguante demanda de exportaciones netas del país con una búrbuja inversora propia, inflada por la agresiva venta de terrenos de las autoridades municipales. Y cuando llegó el momento de ajustar cuentas este verano, los dirigentes chinos gastaron 200.000 millones de reservas extranjeras ganadas con esfuerzo para jugar al Rey Canuto tratando de contener la marea de un mercado de valores en desbandada.

Comparado con la Unión Europea, no obstante, el esfuerzo del gobierno chino por corregir sus errores – permitiendo finalmente que descendieran los tipos de interés y los valores bursátiles – parece un modelo de rapidez y eficiencia. Desde luego, la fracasada "consolidación fiscal y programa de reformas" griegos y la forma en que los dirigentes de la UE se han aferrado a ello, pese a cinco años de pruebas de que el programa no tiene posibilidades de éxito, son sintomáticos de un fracaso de la gobernación europea más amplia, el cual tiene profundas raíces históricas.

A principios de los años 90, la traumática ruptura del Mecanismo de Tipos de Cambio no hizo más que fortalecer la resolución de los dirigentes de la UE por apoyarla. Cuanto más quedaba a la luz lo insostenible del programa, más tenazmente se aferraban a él los funcionarios, y más optimista se volvía su relato. El"programa"griego no es más que otra encarnación de la inercia teñida de color de rosa.

Los últimos cinco años de diseño de la política económica han constituido una notable comedia de los errores. La lista de los errores de política es casi interminable: subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo en julio de 2008 y de nuevo en abril de 2011; imposición de la austeridad más rigurosa a aquellas economías que se enfrentaban al peor bajón; tratados autoritarios que abogaban por devaluaciones competitivas internas del tipo de "políticas de empobrecimiento del vecino" y una unión bancaria a la que le falta un programa adecuado de seguridad para los depósitos.

¿Cómo pueden salirse con la suya? Al fin y al cabo, su impunidad política resalta en agudo contraste no sólo con los Estados Unidos, donde los funcionarios responden por lo menos ante el Congreso, sino también con China, donde se le podría perdonar a uno por pensar que los funcionarios están menos sujetos a rendición de cuentas que sus colegas europeos. La respuesta reside en la naturaleza fragmentada y deliberadamente informal de la union monetaria europea.

Puede que los funcionarios chinos no rindan cuentas ante un Parlamento o congreso democráticamente elegido; pero los funcionarios del gobierno disponen de un cuerpo unitario.– el comité permanente de siete miembros del Congreso del Politburó – ante el que deben responder de sus fracasos. La eurozona, por otro lado, está gobernada por un eurogrupo oficialmente no oficial, que comprende a los ministros de Economía de los estados miembros más los representantes del BCE y, cuando se debaten los "programas económicos en lo que está implicado", el Fondo Monetario Internacional.

Sólo muy recientemente, como resultado de las intensas negociaciones del gobierno griego con sus acreedores, se dieron cuenta los ciudadanos europeos de que la mayor economía del mundo, la eurozona, está regida por un organismo que carece de reglas de procedimiento escritas, debate "de forma confidencial" asuntos cruciales (y sin que se tomen actas), y no se ve obligado a responder ante ningún organismo electo, ni siquiera ante el Parlamento Europeo.

Sería un error pensar en el enfrentamiento entre el gobierno griego y el eurogrupo como un choque entre la izquierda de Grecia y la corriente principal conservadora de Europa. Nuestra "Primavera de Atenas" tenía que ver con algo más profundo: el derecho de un pequeño país europeo a poner en tela de juicio una política fracasada que estaba arruinando las perspectivas de una generación (o dos), no sólo de Grecia sino también de otros lugares de Europa.

La Primavera de Atenas quedó aplastada por razones que nada tenían que ver con la política de izquierda del gobierno griego. Una vez tras otra, la UE rechazó y denigró la política del sentido común. 

La prueba A son las posturas de ambas partes sobre política fiscal. Como ministro de Economía de Grecia, propuse una reducción del impuesto de ventas y servicios, el impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades, con el fin de ensanchar la base fiscal, aumentar los ingresos y dar un empujón a la quebrantada economía de Grecia. Ningún seguidor de Ronald Reagan habría discrepado de mi plan. La UE, por otro lado, exigió – e impuso – subidas en las tres tasas impositivas.

Así pues, si el forcejeo de Grecia con sus acreedores europeos no fue un enfrentamiento izquierda-derecha, ¿qué es lo que fue? En cierta ocasión escribió el economista norteamericano Clarence Ayres, como si describiera a los funcionarios de la UE: "Le hacen a la realidad el cumplido de atribuirle estatus ceremonial, pero lo hacen con el fin de validar ese status, no de lograr la eficiencia tecnológica". Y se salen con la suya porque los que toman las decisiones no están obligados responder ante ningún organismo soberano.

Nos toca a aquellos de nosotros que deseamos mejorar la eficiencia de Europa, y atenuar sus graves injusticias, trabajar para repolitizar la eurozona como primer paso para democratizarla. Al fin y al cabo, ¿no merece Europa un gobierno que rinda cuentas por lo menos más de lo que lo hace el de la China comunista?

Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores.






Social Europe Journal, 4 de septiembre de 2015

domingo, 23 de agosto de 2015

“Hemos traicionado a la gran mayoría del pueblo griego”. Entrevista

Yanis Varoufakis · · · · ·
23/08/15



Pavlos Kapantais se encontró con el ex ministro de Finanzas griego un día antes de que Alexis Tsipras anunciara la convocatoria de elecciones anticipadas. Varoufakis será invitado de honor este domingo a la fiesta de la rosa organizada, por Arnaud Montebourg /1. En la entrevista Varoufakis se refirió a su renuncia y a su relación con el primer ministro griego Tsipras. Varoufakis es un hombre sonriente, aparentemente tranquilo, que nos recibe en su residencia de verano en la isla de Egina. Su esposa, Danaé y un amigo están sentados en la terraza con vista al mar.

Pavlos Kapantais: Usted se ha opuesto a la decisión de Alexis Tsipras, el 13 de julio, de acceder a las exigencias de los acreedores. ¿Lo vamos a ver en las listas de otro partido en las próximas elecciones?

Yanis Varoufakis: Si las elecciones anticipadas conducen a un gobierno y a un partido que reciben el mandato popular para aplicar el acuerdo del 13 de julio, obviamente yo no puedo ser parte. Alexis Tsipras regresó de la Cumbre europea del 12 de julio, donde asistimos de hecho a la capitulación del país, explicando su posición. Según él, se estaba frente a un grave dilema: o bien era aceptado este insostenible programa, o sea el plan de Schäuble (ministro alemán de Finanzas, NdE) o la “defenestración” de Grecia de la zona euro se ponía en marcha. Fue allí que comenzó mi principal objeción: yo no creo que el dilema fuese ese. Creo que el “plan Schäuble” está en vías de realizarse. Es en el voto “No” en el referendo como sigo siendo fiel al programa de Syriza. Sí estoy de acuerdo con Alexis Tsipras en decir que el Grexit debe evitarse, según pienso, pero el mantenimiento de Grecia en la eurozona pasa precisamente por el rechazo de este nuevo y tercer memorando. Aquí es donde nuestras opiniones divergen. Alexis (Tsipras) considera que este acuerdo es la alternativa al “Grexit” de Schäuble, y yo considero que este memorando forma parte del plan de Schäuble (de la salida de Grecia de la eurozona).

-Durante las negociaciones, ha dicho a menudo que para que las negociaciones pueden lograrse, habría requerido que el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo estuviesen menos divididas. ¿Cuál era la naturaleza de estas divisiones?

-Es obvio que habría sido más simple... El FMI ha reconocido desde el principio que la deuda era demasiada como para esperar que el país pudiera salir. Pero la misma institución es intransigente sobre las reformas de la legislación laboral. En revancha, cuando hablaba a los europeos, ellos nos decían exactamente ¡lo contrario! Estaban de acuerdo con nosotros sobre el derecho del trabajo, pero para ellos, considerar una cancelación incluso parcial de la deuda es un tema tabú. Sus diferencias son imposibles de administrar, es necesario que se pongan de acuerdo. Cuando te encuentras atrapado en la pinza de discursos contradictorios, la negociación resulta casi imposible: estás rodeado por las líneas rojas de los unos y los otros, y, en consecuencia, la discusión no puede avanzar.

-¿Cuál fue el papel de Francia en el Eurogrupo, y cómo juzga ese papel?

-El gobierno francés tenía una percepción muy próxima a la nuestra. Pero excepto algunas frases de aliento lanzadas por Michel Sapin, no se reflejó en un apoyo real. Sus intervenciones fueron inmediatamente rechazadas por otros y especialmente por Schäuble. Es cierto que, cuando señaló la gran diferencia entre lo que se dice detrás de puertas cerradas y lo que se dijo públicamente, un personaje de alto rango me dijo esto: “Francia no es ya lo que era”. Al interior del Eurogrupo, pudimos trabajar con Michel Sapin, particularmente para encontrar un compromiso entre la continuidad de los compromisos asumidos por el estado griego y el principio de la democracia. Porque el pueblo griego se expresó muy claramente contra la austeridad en las elecciones de enero. Michel Sapin lo ha señalado en varias ocasiones en el Eurogrupo. Sin embargo, la respuesta de Schäuble fue categórica: las elecciones no cambiaron nada el problema porque si las reglas deben cambiar cada vez que se elige un nuevo gobierno, el Eurogrupo no tendría razón de ser y la eurozona colapsaría.

¿Cómo fue exactamente su renuncia la noche del referéndum? ¿Qué dijo Alexis Tsipras? ¿Tomaron esa decisión juntos, o es una penalización que había que cumplir bajo chantaje, una capitulación?

- La semana anterior al cierre de los bancos, yo creía - y todavía lo creo - que debemos oponernos a esta decisión escandalosa del Eurogrupo. Pero ya estábamos en la recta que llevaba al referendo y era nuestro deber permanecer unidos y trabajar por la victoria del “No”. Y el “No” ganó. En ese momento, sentí una gran responsabilidad hacia aquellas personas que se habían opuesto a todos los ataques mediáticos contra los partidarios del “No”, en un momento en que los bancos estaban cerrados para asustarlos. Consideré entonces que nuestro papel era honrar ese coraje. Yo entré a Maximou (residencia oficial del primer ministro griego) impregnado y motivado por la energía de nuestro valiente pueblo y me encontré confrontado a la voluntad de capitulación por parte de otros miembros de nuestro grupo político responsable de las negociaciones. Mi posición siempre había sido la de decir: “Prefiero que me corten la mano antes de firmar un nuevo memorando”, mi partida en ese momento fue evidente para todo el mundo.

-¿Alexis Tsipras tendría que haber renunciado?

- Personalmente, sigo creyendo lo que dijimos. Cuando nosotros arribamos al poder, dijimos dos cosas, Alexis Tsipras y yo: en primer lugar, que nuestro gobierno ensayaría sorprender haciendo realmente lo que habíamos prometido hacer. Segundo, que si no lo conseguiamos, nosotros siempre renunciaríamos antes de traicionar nuestras promesas electorales. Por eso, ciertamente, pocos días antes del referéndum, dije que si el “Sí” ganaba, yo renunciaría inmediatamente. Yo no tengo la capacidad de hacer cosas en las que no creo. Pensé que era nuestra línea común. Por último, a través de las decisiones del gobierno, es el “Sí” quién ganó y no el “No”.

-¿Se siente traicionado por Alexis Tsipras?

- Yo creo que hemos traicionamos a la gran mayoría (62 %) del pueblo griego. Al mismo tiempo, es evidente que este NO no era un mandato para la salida de la zona euro. Como Alexis Tsipras, siempre me opuse a ese guión, aunque critico con virulencia la arquitectura de la eurozona. Es por otra parte la razón principal para la cual fui nombrado Ministro de Finanzas. Pero a través de este referéndum, el pueblo claramente nos dijo: “Luchen por un mejor acuerdo y si se les amenaza con el Grexit o con cualquier otra catástrofe, no tengan miedo”.

-¿Estaba usted materialmente preparado para salir del euro?

-Es una pregunta interesante para la zona euro en su conjunto. El problema es que no se puede considerar seriamente una eventual salida de un país de la zona euro. Porque una vez que comienza la discusión, el mecanismo se dispara y se derrumban rapidamente los bancos del país afectado. Por lo tanto, es simplemente imposible tener un plan B operacional. Puede ser sólo teórico. Nuestros estudios sobre el tema, como los del BCE, por otro lado, fueron confiados a 5-6 personas/2 para permanecer discretos. Un plan operacional, requeriría casi mil expertos para coordinarlo. No podría seguir siendo secreto, y provocaría por consiguiente un pánico bancario, con una salida del euro …

-¿Alexis Tsipras, por lo tanto, no ha considerado seriamente ese escenario?

-Creo que esto nunca se ha contemplado, ni por Tsipras, ni por mí. Lo que traté de poner en su lugar, después de que Dijsselbloem (presidente del Eurogrupo), el 30 de enero, amenazó con cerrar nuestros bancos si no aplicabamos el memorando, fue una serie de soluciones de emergencia para crear liquidez en caso de que ese escenario ocurriera. El objetivo era sobrevivir unas semanas dentro de la eurozona a pesar de tener los bancos cerrados, hasta llegar a un acuerdo. Lamentablemente, el gobierno no implementó ese programa: sólo se esperaba realizar el referéndum para capitular justo después.

-¿Para qué sirvió el referéndum finalmente?

-Para Grecia, no habrá servido para nada. No ha ayudado al gobierno. No ha ayudado a la gente que votó “No”. El pueblo ha sido abandonado y traicionado. Y sin embargo, en esta ocasión, los pueblos europeos han visto que habían ciudadanos orgullosos que se niegan al chantaje y que no fueron manipulados por los medios de comunicación. Los griegos han mostrado su ejemplo a otros pueblos europeos. Pero los líderes políticos griegos, incluyéndome, no han podido captar esta resistencia popular y convertirla en una fuerza para poner fin al autoritarismo y lo absurdo del sistema.

-¿Cree que el FMI participará en el programa griego?

-No puedo imaginar cómo el FMI podría participar en este nuevo programa sin esto crea enormes problemas internos. Estos días sin embargo, algunas voces en Europa comienzan a discutir una extensión de los vencimientos de la deuda griega.

-¿Piensa que esto será suficiente para convencer al FMI que participe?

-Dependerá de los parámetros que se ofrezcan. Si el Eurogrupo decide que los 312 mil millones de la deuda pueden ser reembolsados a partir del año 2785 y que de ahora hasta entonces no se realizará ningún pago, esto podría funcionar ya que de hecho se trataría de una cancelación de la deuda. Por el momento hay un problema tanto con el valor nominal de la deuda como con el calendario de pagos. Para ser concreto, mire lo que está previsto para 2022. ¡Es cómico! Los pagos anuales previstos pasan de repente de 10 mil millones anuales a 30 mil millones! ¡Es como decir a la tierra entera que en el horizonte 2022-2023 Grecia va a la quiebra! ¿Quién vendrá a invertir en el largo plazo en esta situación, cuando sabemos que en el 2018 el país debe mostrar un excedente presupuestario del 3,5%, que obviamente significa un aumento importante de los impuestos, que conducirán al país al muro…?

-¿Cuál es su solución?

-Déjeme plantearle otra pregunta, que formulé a los miembros del Eurogrupo empujando su razonamiento hasta el final: “¿No sería mejor abolir las elecciones para los países que se encuentran en un programa de asistencia? Esto tendría el mérito de ser claro. Eventualmente podríamos declarar que hemos creado una unión monetaria en Europa, que abolió la democracia para los países con deudas que no pueden pagar”. Como comprenderá, la discusión se detuvo ahí... Por otro lado, mis opositores más feroces, más allá de Schäuble, fueron los países que imponen curas de austeridad muy duras de las poblaciones. Cuando sabemos, por ejemplo, que en Letonia la mitad de la población tuvo que irse al extranjero a causa de la cura de austeridad impuesta al país, es previsible que dirigentes letones no quieran exponerse a la venganza popular dejando al gobierno griego demostrar que existe otra forma de hacer las cosas.

-¿Qué piensa de Euclid Tsakalotos, el nuevo ministro de Finanzas? ¿Qué consejo le dio?

-Euclides es un querido amigo y un estimado colega. Somos muy amigos. Es como un hermano para mí. Y lo siento mucho por él: yo me hice cargo del Ministerio con un mandato de lucha, he vivido momentos de alegría, momentos heroicos e históricos. Euclides ha sido nombrado, y es absolutamente consciente de ello, para implementar la capitulación.

-¿Cómo ve ahora el futuro de Syriza y también el de Grecia?

- Hay que ser siempre optimistas cuando se trata de un país como Grecia que tiene detrás una larga historia de varios milenios. Considero que cuanto más se intensifica la crisis, más cercanos estamos del momento donde, finalmente, se llegue a la luz. La hora más oscura es siempre antes del amanecer. En cuanto a Syriza, si el partido es incapaz de permanecer unido a pesar de las diferencias de opinión sobre el acuerdo, no tendrá ningún futuro. Si tiene éxito, jugará un papel hegemónico en Grecia durante muchos años.

-Pero ¿cómo podría Syriza permanecer unido, dadas sus profundas divisiones actuales?

-Los buenos camaradas pueden permanecer juntos a pesar de sus diferencias. Si somos capaces de mantener esto presente, hay una esperanza para la unidad. Pero esta esperanza va a desaparecer tarde o temprano si seguimos poniendo en práctica el memorándum afirmando que es viable.

-¿Cree que la administración y el Estado griego son capaces de llevar a cabo las reformas?

-¡Evidentemente! No hay que ser negativo. Después de una veintena de años, hay numerosos progresos. Pero lamentablemente la Troika no está realmente interesada en esto. Quiere sobre todo mantener su dominio sobre la economía de nuestro país.

-¿Piensa publicar un día sus memorias de las reuniones con el Eurogrupo?

-Si no lo he hecho hasta ahora y a pesar de todas las mentiras que dijeron de mí, es para demostrar que respeto las reglas del juego. Pero a pesar de su importancia, ¡no hay actas oficiales de esas reuniones! Un día, por lo tanto, haré públicas mis notas.

-¿Cómo ve su futuro?

- (Risas) ¡Interesante pregunta! Seguiré activo políticamente de todos modos, pero con una nueva certeza: todas estas preguntas, la austeridad, la deuda... deben ser pensados a nivel europeo. Y en consulta con los pueblos que sufren y sus representantes y no con un Eurogrupo que no tiene ninguna existencia institucional y por lo tanto no rinde cuentas a ninguna institución. Si no hay un movimiento europeo para democratizar la zona euro, ningún pueblo europeo podrá ver días mejores: ni los franceses, ni los italianos, ni los irlandeses, nadie. Es un combate fundamental que nos queda por dar.

Notas:

1.- Arnaud Montebourg es un dirigente del ala izquierda del Partido Socialista francés.

2.- Grupo de seis miembros del gobierno responsable de las negociaciones que comprendía en la época a Alexis Tsipras, Yannis Dragasakis -vicepresidente del gobierno griego-, Yanis Varoufakis, Jorge Stathakis, ministro de economía, Euclides Tsakalotos, viceministro de hacienda, y a Nikos Pappas ministro de la presidencia y brazo derecho de Alexis Tsipras.

Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.



Traducción para www.sinpermiso.info : Carlos A. Suárez



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http://tempsreel.nouvelobs.com/la-crise-grecque/20150820.OBS4482/yanis-varoufakis-nous-avons-trahi-la-grande-majorite-du-peuple-grec.html

jueves, 20 de agosto de 2015

Alexis Tsipras presentaría su renuncia y llamaría a elecciones en Grecia

WSJ.


El primer ministro griego Alexis Tsipras, durante una sesión parlamentaria en Atenas. PHOTO: ALEXANDROS MICHAILIDIS/DEPO PH/ZUMA PRESS
Nektaria Stamouli y Marcus WalkerJueves, 20 de Agosto de 2015 11:53 EDT

El primer ministro griego Alexis Tsipras presentó su renuncia para allanar el camino a nuevas elecciones, en una jugada que pretende fortalecer su poder y su habilidad para implementar el acuerdo de rescate del país.

En un discurso televisado el jueves, Tsipras dijo que había renunciado, junto a su gobierno, en un intento por obtener un mandato claro que le ayude al país a enfrentar las dificultades que se avecinan.

“Ganamos un terreno considerable (en las negociaciones con los acreedores griegos) sin que eso signifique que lograramos lo que nosotros, y el pueblo griego, quería”, dijo. “Ahora el difícil ciclo ha llegado a su fin... siento la profunda obligación ética y política de poner todo lo que he hecho a vuestro juicio”.

Tsipras se reunió con sus ayudantes y otros líderes políticos esta tarde. Hace semanas que se espera que busque un nuevo mandato de los votantes debido a una rebelión contra su gobierno en el seno de su partido Syriza, que ha votado una y otra vez en contra del nuevo rescate al país y las duras medidas de austeridad que el mandatario negoció con el resto de la eurozona.

El líder heleno confía en volver a obtener una mayoría de gobierno tras renovar el partido conservando a los parlamentarios que apoyan su nueva política y deshaciéndose de los que se oponen al rescate.

Es probable que de las elecciones salga una mayoría de gobierno favorable al rescate y la popularidad de Tsipras le convierte en el favorito para volver a ser primer ministro. Pero no está claro cuánto apoyo obtendrían los partidos más pequeños que Syriza ni si los votos que consigan determinarán la composición de la próxima coalición.

Se desconoce la fecha de las elecciones y también lo que implicarán para Syriza y el gobierno, aunque Tsipras ha sugerido el 20 de septiembre. Algunas fuentes gubernamentales dijeron el jueves que lo más probable es que las elecciones se celebren a mediados o finales de septiembre, antes de que Grecia tenga que aplicar otra ronda de impopulares medidas de austeridad.

De aceptarse la renuncia de Tsipras, probablemente se designaría un gobierno provisional hasta las elecciones liderado por la presidenta del Tribunal Supremo, Vasiliki Thanu-Christofilu, que se convertiría en la primera mujer en el cargo de primer ministro en la historia de Grecia

martes, 11 de agosto de 2015

Grecia estudia privatizar recursos naturales, puertos, aeropuertos y empresas públicas

Martes, 11 agosto, 2015, 0:00


El Gobierno de Alexis Tsipras y la Troika, conformada por el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE), se reunieron este viernes para avanzar en un plan de privatizaciones sin precedentes en el país.

De esta manera el Ejecutivo griego dará luz verde a la venta de empresas del Estado como la Autoridad Portuaria del Pireo, infraestructuras públicas (puertos, aeropuertos, puertos deportivos), y activos inmobiliarios.

Además, también se estudia la privatización de los recursos naturales (explotaciones mineras e hidrocarburos).

Profundo malestar popular

Estas medidas han generado un profundo malestar y frustración entre la clase trabajadora griega, que vio como Tsipras llegó al poder asegurando que iba a acabar con las recetas neoliberales.

Desde que se anunció el acuerdo entre Atenas y la Troika, que implica la imposición de una nueva oleada de duros recortes sociales y privatizaciones, los trabajadores y trabajadoras y las clases populares del país han vuelto a secundar protestas en las calles en rechazo a este giro antiobrero del Gobierno.

En buena parte, este nuevo ciclo de movilizaciones, está siendo liderado por el sindicato PAME y por los comunistas griegos del KKE, quienes advirtieron en su momento de las falsas promesas de cambio de la coalición encabezada por Tsipras. Los comunistas hacen un llamamiento a salir de la Unión Europea y del Euro como condición indispensable para recuperar la soberanía.

LibreRed

domingo, 2 de agosto de 2015

En defensa del Plan B de Varoufakis

Paul Tyson · · · · ·
02/08/15


En una grabación recientemente hecha pública de una teleconferencia entre Yanis Varoufakis y un grupo de gestores de fondos financieros de cobertura, el Sr. Varoufakis habló francamente sobre los planes de emergencia que había venido desarrollando cuando era Ministro de Finanzas. 

Ese "plan B" entrañaba pensar al margen del tablero del juego de la Troika, en el que o bien cumples plenamente con ellos, o te cierran los bancos. El plan B exploraba el modo de erigir un mecanismo monetario paralelo que pudiera ser inmediatamente hecho operativo en caso de Grexit, a fin de evitar que los ciudadanos griegos de a pie se quedaran sin dinero, sin efectivo, y sin un sistema bancario viable.

Aunque evitar el Grexit era la segunda prioridad de Varoufakis, la máxima prioridad de Syriza era llegar a una renegociación social y económicamente viable del Memorando de Entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) acordado por la Troika con el anterior gobierno griego. Caso de no llegar a ninguna negociación real y genuina, entonces, si Syriza no estaba dispuesta a dejar caer su programa electoral, el riesgo de un Grexit impuesto por la Troika era muy elevado. De aquí que, si Syriza tenía que tomarse en serio su programa electoral, resultara imprescindible que el Ministro de Finanzas elaborara algún tipo de plan secreto o, en caso contrario, dejar bloqueada cualquier posibilidad de conseguir dentro de la Eurozona lo que para Syriza era la máxima prioridad.

Es tan difícil que alguien pueda poner en duda la necesidad de Varoufakis de desarrollar un plan B, como que pueda dudar de sus intenciones y de su inteligencia. Lo que se presenta como discutible tiene más bien que ver con su descripción del modo en que se levantaría un sistema de pago de emergencia no-tramitado por la vía de "hakear" el registro fiscal de Grecia. Philippe Légrain describe así la situación:

"Tal vez la mayor objeción al Plan B de Varoufakis] es que hakear el sistema fiscal es ilegal. Yo no soy un experto en derecho griego, y dudo de que lo sean tampoco todos los comentaristas extranjeros que andan por ahí opinando. Pero si Tsipras hubiera decidido poner en marcha el plan luego del triunfo del OXI en el referéndum, lo más seguro es que hubiera conseguido la aprobación parlamentaria o que hubiera podido apelar a un caso de fuerza mayor. Después de todo, pocas emergencias nacionales mayores que la amenaza de los acreedores de llevarse por delante todo el sistema bancario y, con él, los ahorros populares y todo el capital laburante de la pequeña empresa. [The Guardian, 29 julio 2015]

Dada la escala del desastre financiero que podría crear un Grexit sin disponer de otra moneda, vale la pena plantearse la cuestión del significado de la legalidad en relación con el mundo de las altas finanzas. Considérese, por ejemplo, la FATCA.

La FATCA es [por sus siglas en inglés] la Ley de Cumplimiento de las Obligaciones Tributarias de las Cuentas en el Extranjero. Esa pieza legislativa facilita los poderes de supervisión global del Servicio de Ingresos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) del gobierno de los EEUU de América. La legislación establece que si cualquier banco del planeta se niega a allanarse a los requerimientos del gobierno estadounidense en punto a conocer exactamente el estado de cuentas de cualquier depósito global que sea de su interés, ese banco quedará excluido del comercio con los EEUU y se le impondrán unos impuestos por un montante del 30% de sus beneficios anuales: y eso afecta también a los depósitos a nombre de ciudadanos sin residencia fiscal en los EEUU. El manifiesto propósito de esta ley es que el IRS pueda identificar y gravar fiscalmente todos los depósitos norteamericanos con saldos superiores a los 50 mil dólares en cualquier parte del mundo. Que este conocimiento integral de las finanzas globales termine en manos del gobierno de los EEUU, es aparentemente sólo un efecto lateral de esa legislación. Y, ¡miel sobre hojuelas!, esa legislación facilita enormemente al gobierno estadounidense emprender acciones financieras contra quienquiera del planeta que los EEUU terminen considerando un terrorista o una amenaza para sus intereses nacionales. Obvio es decir que las exigencias de la FATCA violan las leyes de privacidad de prácticamente todas las naciones de la Tierra. Así que se exige a todos los bancos que firmen con el IRS cláusulas atinentes a la privacidad, a fin de poder operar en el teatro financiero global con independencia de lo que digan las respectivas leyes nacionales. No sorprenderá a nadie saber que incluso la banca suiza ha aceptado esas desapoderadas exigencias de información.

El IRS tiene una asombrosa capacidad para suscitar la colaboración de los bancos extranjeros a la hora de entregar al gobierno norteamericano hasta los más íntimos detalles de sus depositantes. Su fuerza de persuasión no dimana de otra cosa sino del puro poder financiero absoluto de la economía estadounidense y del Tesoro norteamericano en la arena global. El coste de exclusión de una negativa a cumplir es sencillamente demasiado alto. Nadie que pretenda jugar en serio en las finanzas globales le va a hacer un feo al Tesoro norteamericano, ni le va a recordar que actúa violando la soberanía de las otras naciones o aun que viola los principios básicos de privacidad establecidos por el derecho internacional, ni mucho menos que los EEUU se han convertido en una dictadura financiera global: simplemente, eso es lo que hay.

Las leyes funcionan de manera harto extraña cuando de altas finanzas se trata.

En 2007-8 los grandes banqueros norteamericanos se servían de instrumentos financieros especiales que les permitían generar enormes beneficios privados derivados de una audacia insolente y de magia matemática. Esas actividades creativas con hipotecas, sin ser aparentemente ilegales, pusieron en riesgo de colapso al entero sistema financiero global. Así que cuando el gobierno estadounidense echó billones de dólares del contribuyente a las fauces de cinco grandes entidades bancarias, la cosa se vio como una acción de todo punto necesaria e inevitable. Puede que ese rescate público de instituciones privadas causara algún problemilla de conciencia en los círculos de las altas finanzas de la época, pero, en lo substancial, el juego de Wall Street se jugó del modo en que los grandes poderes esperaban que se jugara, de manera que ningún poder financiero ningún sintió que se hubiera infringido regla alguna en el desarrollo de la partida. El juego es este: el poder financiero global existe para el progreso del poder financiero global, y los estados nacionales están aquí para asegurar que nada vaya mal para quienes toman riesgos. Todos jugaron según su papel en el juego, y no se desbieló el carro: todo perfecto, pues. Razón por la cual no se persiguió judicialmente ni se exigió responsabilidad ninguna a los inventores y a los usuarios de las armas financieras de destrucción masiva que hicieron pasar torrentes de dinero público a manos privadas en magnitudes sin precedentes históricos. 

Lo que esto enseña es que para los grandes jugadores financieros y para los grandes estados el poder es su propia justificación. A eso se le llama realismo financiero. Todo lo que la troika de la Eurozona está haciendo con Grecia es seguir el ejemplo norteamericano del realismo financiero. Y aquí lo que se considera legal, necesario y correcto es, a fin de cuentas, que las instituciones financieras con mayor poder te digan que es legal, necesario y correcto. Que sus reglas funcionan en beneficio propio, es cosa que se da por hecha. Y va de suyo que quienquiera se niegue a jugar el juego por ellos controlado será severamente castigado.

El plan B del señor Varoufakis, incluido el modo de desarrollarlo, está en función de su rechazo de la irresponsabilidad social y política del poder financiero exterior ejercido en el interior de la nación griega. Acaso se presente también como una objeción moral, en condiciones extremas, a la validez de leyes que facilitan la destrucción del sector financiero griego por la troika. Dado que el Primer Ministro dio a Varoufakis autoridad política para llevarlo a cabo, tal vez entonces habría que evaluar su modo de ponerlo en práctica en relación con las agendas políticas que había sido autorizado a promover. Las cuestiones más importantes a valorar serían entonces éstas: ¿podría, de una u otra forma, su plan salvar los ahorros del pueblo griego? ¿Habría facilitado la puesta en marcha de un sector financiero operativo en Grecia después del Grexit? Yo creo que puede haber pocas dudas de que el plan B de Varoufakis habría sido la opción más práctica para los griegos, si, tras el referéndum del 5 de julio, se les hubiera forzado a salir de la Eurozona y Syriza se hubiera mantenido fiel a su programa original.

Al idear reglas financieras fuera de la jaula en que quería encerrarle la troika, Varoufakis actúa movido por el bienestar del pueblo griego. Ese pensamiento libre y creativo, así como esas motivaciones, representan una afrenta para el realismo financiero de la troika, porque Grecia es un jugador pequeño y endeudado que juega en tablero ajeno buscando ridículamente operar fuera de las reglas que quienes tienen poder han fijado en provecho propio. Esa ambición griega de torcer las reglas desde una posición de debilidad viola los principios básicos del realismo financiero.

Es verdad: Varoufakis desafía las leyes del realismo financiero. Sin embargo, no lo hace desde la ingenuidad. Porque, en efecto, Varoufakis es perfectamente consciente del modo de operar del realismo financiero. Lo que hace de él una anomalía política superlativa es que, además de eso, es perfectamente consciente también de dos o tres cosas más.

Primero, como "marxista errático" y talentoso matemático y economista político que es, Varoufakis es consciente de que la indeterminación es un rasgo básico de todas las áreas de la creencia y la acción humanas. Eso le da una consciencia filosófica de la dialéctica entre necesidad y libertad, lo que le capacita para ser un hombre de convicciones políticas, y no un hombre simplemente en el poder. Lo que le separa de la ciega determinación y la total indiferencia política de los fanáticos del realismo financiero que pululan por Bruselas y por los medios de comunicación dominantes. En segundo lugar, Varoufakis es perfectamente consciente de que el realismo financiero viola los principios básicos de la rendición democrática de cuentas, de la soberanía nacional y de la responsabilidad moral. Puesto que él creen en lo que el realismo financiero viola, no puede sino rechazar el realismo financiero. En tercer lugar, Varoufakis es cabalmente consciente de que las reglas de las finanzas no tienen por qué respetarse para poder funcionar en términos de realismo financiero. Es lo suficientemente inteligente como para poder pensar fuera de la jaula, y lo bastante valiente moral y filosóficamente como para desarrollar planes prácticos fundados en iniciativas genuinamente creativas. En el actual mundo del poder, superlativamente conformista, es muy difícil encontrar un dirigente político así. Esos tres factores hacen de Varoufakis un inconformista político potencialmente radical en la Eurozona, alguien que puede joderle la marrana al statu quo realista financiero.

Por eso Schäuble y sus afines desprecian a Varoufakis. Yani amenaza los fundamentos filosóficos mismos de su poder. A fin de preservar el poder de los realistas financieros, simplemente no hay que tomar en serio a Varoufakis. De aquí toda la faramalla mediática sobre su vestimenta, su moto y su pelo. De aquí todo el implacable bombardeo mediático sobre cualquier acción que les resulta incongrua con el realismo financiero. De aquí todas esas cortinas de humo sobre su falta de diplomacia, obviando siempre su sensibilidad y su genuino interés en lograr resultados constructivos. A los medios de comunicación les encanta analizar su estilo y maneras, pero raramente se interesan seriamente por la substancia de lo que dice.

El realismo financiero es el enemigo de la política. Es el enemigo de la gente del común. Consiste en una serie de sobreentendidos operativos subyacentes a un clima global de poder en el que los ricos esclavizan y explotan a los pobres y organizan todas las estructuras de poder aptas para la promoción de su propios intereses. El plan B de Varoufakis eran un plan audaz y moral que el programa electoral de Syriza necesitaba tener en reserva, por si las negociaciones con la troika fracasaban. El referéndum del pasado 5 de julio puso firmemente al pueblo griego detrás del programa original de Syriza. Si Tsipras y el gobierno griego no hubieran capitulado ante la troika luego del 5 de julio, el plan B podría haberse puesto en marcha y posiblemente habría funcionado. Pero ahora la pelota sigue en el alero. Los próximos meses nos mostrarán si realmente se da un tercer rescate independientemente del hecho de que la Troika haya tenido éxito en obligar a Syriza a aceptar sus exigencias de austeridad. 

Paul Tyson es un analista económico británico, habitual columnista de Open Democracy.

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores Open Democracy, 29 julio 2015

martes, 28 de julio de 2015

El gobierno alemán, incluida su ala socialdemócrata, ha dilapidado en una noche todo el capital político que una mejor Alemania había acumulado en medio siglo


Entrevista en The Guardian a Jürgen Habermas

Guardian: ¿Cuál es su veredicto sobre el acuerdo alcanzado el pasado lunes?

Habermas: El acuerdo sobre la deuda griega anunciado el lunes por la mañana es dañino, tanto en lo que hace a su resultado cuanto en lo tocante al modo en que ha sido logrado. Por lo pronto, el resultado de las conservaciones está mal concebido. Aun si se considerara que los asfioxiantes términos del acuerdo constituyen un curso correcto de acción, no es de esperar que esas reformas puedan ser llevadas a cabo por un gobierno que ha confesado no creer en los términos de lo acordado.

En segundo lugar, el resultado carece de sentido en términos económicos, habida cuenta de la tóxica mezcla observable en él de necesarias reformas estructurales del Estado y de la economía con ulteriores imposiciones neoliberales que que resultarán de todo punto desmoralizantes para una exhausta población griega y matarán cualquier ímpetu de crecimiento.

En tercer lugar, el resultado significa que un inerme Consejo Europeo se declara a sí mismo en total bancarrota: el relegar de facto a un Estado miembro a la condición de protectorado contradice abiertamente los principios democráticos de la Unión Europea. Finalmente, el resultado es desastroso, porque fuerza al gobierno griego a aceptar un fondo de privatizaciones económicamente cuestionable y predominantemente simbólico que no puede entenderse sino como un acto punitivo contra un gobierno de izquierda. Es difícil de imaginar que pueda infligirse un daño mayor.

Y, sin embargo, eso es lo que hizo el gobierno alemán cuando el ministro de finanzas Schäuble amenazó a Grecia con expulsarla del euro, mostrándose vergonzosamente como el disciplinador en jefe de Europa. Con ello, y por vez primera, el gobierno declaró manifiestamente su voluntad de imponer una hegemonía alemana a Europa: así, en cualquier caso, se ven las cosas en el resto de Europa, y esa percepción define la realidad que cuenta. Mucho me temo que el gobierno alemán, incluida su ala socialdemócrata, ha dilapidado en una noche todo el capital político que una mejor Alemania había acumulado en medio siglo. Y con “mejor” quiero decir una Alemania caracterizada por una mayor sensibilidad política y una mentalidad postnacional.

Entrevista publicada en The Guardian

Traducción para www.sinpermiso.info: Antoni Domènech

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Increíble: La Grecia de Syriza firma un pacto militar con Israel



JAI – El ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, se reunió el domingo con su homólogo griego, Panos Kammenos, en las oficinas de Tel Aviv.

BEN NORTON / Mondoweiss / Traducción para Rebelión de Loles Oliván – Syriza, el partido de izquierda que gobierna Grecia, ha firmado un acuerdo sobre “el estatuto de fuerzas” con Israel el pasado 19 de julio. The Jerusalem Post explica que el acuerdo “ofrece defensa jurídica a los ejércitos de los dos Estados así como formación para ambos ejércitos en cada uno de los dos países”.
Es decir, se trata de un pacto por el cual Grecia se compromete a ayudar al ejército israelí –que ilegalmente ocupa y coloniza manu militari el territorio de soberanía palestina desde hace casi cinco décadas y que, prácticamente dos veces al año, destruye su infraestructura y masacra civiles y periodistas palestinos (a los que ataca deliberadamente cuando los soldados se “aburren”) en Gaza.

Sólo otro país del mundo ha firmado un acuerdo similar con Israel; ese país es Estados Unidos que define su acrítico respaldo a Israel como “relación especial”.
“Agradecemos mucho que venga a visitarnos en este difícil periodo para Grecia”, declaraba Moshe Yaalon, ministro de Defensa israelí, ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y un halcón de la guerra de agresión, ante su homólogo griego, Panos Kamenos, en una reunión celebrada en el Ministerio de Defensa israelí. “Realza la importancia de las relaciones entre ambos países”, añadió Yaalon.

Kamenos defendió el pacto alegando “la lucha contra el terrorismo” e insistió en que “el pueblo griego se siente muy cerca del pueblo de Israel”.

Los críticos sostienen que Syriza ha comprometido, primero, la esencia de su posicionamiento económico, al aceptar un inmovilista acuerdo de austeridad impuesto por la Troika sobre el cual el FMI (que se beneficia de la deuda odiosa de Grecia) ya ha admitido abiertamente que no funcionará. De acuerdo con un destacado profesor de Economía el acuerdo hará que sea “imposible” que Grecia pague su enorme deuda. El gobierno de Syriza tomó esta decisión a pesar de que casi dos tercios de la población griega votó explícitamente contra la austeridad en un histórico referéndum celebrado a principios de julio.

Ahora los críticos afirman que Syriza ha puesto en peligro su supuesto apoyo a los palestinos al firmar un pacto con el mismo ejército que ocupa su territorio, y no un mero acuerdo, sino un pacto que sólo ha sido igualado por Estados Unidos, el aliado más próximo de Israel.

Desarrollo de las relaciones

¿Sorprendente? La respuesta a esa pregunta depende de quién la plantee:

En enero de 2015 un artículo de opinión en The Jerusalem Post afirmaba que “la victoria de Syriza en Grecia es una mala noticia para Israel”. Sin embargo, parece que ha sido al revés. Justo después de las elecciones griegas de enero, el embajador griego en Israel, Spyridon Lampridis, señaló proféticamente: “No puedo más que prever cosas positivas para el futuro”.

Para ser claros, Syriza no es en absoluto el primer gobierno griego que respalda al ejército israelí. El profesor Aristotle Tziampiris, Director del Centro de Asuntos Internacionales y Europeos de la Universidad de El Pireo, ha dedicado un libro entero a El surgimiento de la cooperación israelo-griega.

Es esencial subrayar que no todos los miembros del partido Syriza aprueban las decisiones del gobierno de capitular ante un imposible paquete de medidas de austeridad y privatizaciones, y de colaborar estrechamente con el ejército israelí.

El empresario griego-israelí Sabby Mionis señalaba en una entrevista publicada en Times of Israel que “[…] Varios miembros de Syriza, incluidos algunos que han accedido a posiciones gubernamentales, iban a bordo de la Flotilla en 2010”. Mionis se refería a la Flotilla de la Libertad que intentó llevar ayuda humanitaria y materiales de construcción a la Franja de Gaza. El bloqueo de Israel a Gaza – que la ONU viene declarando ilegal desde hace años – prohibe que dicha ayuda y dichos materiales entren en la Franja. El 31 de mayo de 2010, la Flotilla fue atacada por el mismo ejército israelí con el que Syriza ha firmado un pacto histórico. Nueve defensores de los derechos humanos palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes en el ataque.

El primer ministro Alexis Tsipras viene a demostrar, sin embargo, que su método preferido para hacer frente a la disidencia de izquierda dentro de su partido es expulsar a los miembros izquierdistas de su gobierno.

domingo, 19 de julio de 2015

Grecia con ojos latinoamericanos. Claudio Katz.


Con la aprobación parlamentaria del tercer memorándum concluyó otro capítulo de drama que afronta Grecia. El entusiasmo que generó el triunfo del No en el referéndum fue abruptamente sustituido por la frustración que suscita la capitulación de Tsipras.
Pero el desenlace sigue pendiente. Si la batalla contra el nuevo ajuste recupera intensidad renacerá la esperanza de resistencia contra la Troika. La experiencia latinoamericana de lucha contra los mismos enemigos aporta tres lecciones pertinentes para la coyuntura helena.
Primero: en situaciones críticas los liderazgos timoratos son fatales. Se necesitan dirigentes con valentía -como Fidel o Chávez- para cambiar la historia. Segundo: se pueden rechazar las imposiciones del FMI, pero construyendo conciencia popular de ruptura con los banqueros y no ilusiones de reforma de la eurozona. Tercero: en medio de la catástrofe económica es indispensable suspender los pagos de la deuda, para recuperar oxigeno y retomar el crecimiento.




GRECIA CON OJOS LATINOAMERICANOS

Claudio Katz

Con la aprobación parlamentaria del tercer memorándum concluyó otro capítulo de drama que afronta Grecia. El entusiasmo que generó el triunfo del No en el referéndum fue abruptamente sustituido por la frustración que suscita la capitulación de Tsipras.
Pero el desenlace sigue pendiente. Si la batalla contra el nuevo ajuste recupera intensidad renacerá la esperanza de resistencia contra la Troika. La experiencia latinoamericana de lucha contra los mismos enemigos aporta tres lecciones pertinentes para la coyuntura helena.
Primero: en situaciones críticas los liderazgos timoratos son fatales. Se necesitan dirigentes con valentía -como Fidel o Chávez- para cambiar la historia. Segundo: se pueden rechazar las imposiciones del FMI, pero construyendo conciencia popular de ruptura con los banqueros y no ilusiones de reforma de la eurozona. Tercero: en medio de la catástrofe económica es indispensable suspender los pagos de la deuda, para recuperar oxigeno y retomar el crecimiento.

CRUELDADES PREMEDITADAS

En las redes sociales circuló de inmediato la acertada caracterización del nuevo memorándum como un golpe de estado del Euro-grupo. Un semanario alemán definió ese paquete como “un catálogo de crueldades”. Es más virulento que todos los precedentes e incluye garantías suplementarias de ajuste fiscal.
Las exigencias de superávit para pagar la deuda son brutales. Se generaliza el incremento del IVA, aumenta la edad de jubilación y se eliminan los subsidios a las pensiones más bajas. También se aplica un gravamen a la pequeña propiedad, que convierte a las familias empobrecidas en inquilinos de sus propios hogares. La abolición de la moratoria a los desahucios facilita los desalojos masivos.
El nuevo programa restaura el neoliberalismo feroz. Promueve la flexibilización laboral, incentiva los despidos y restringe la negociación colectiva. Además, libera los precios de productos de primera necesidad y auspicia una demoledora apertura comercial.
Las privatizaciones son reintroducidas en gran escala. El remate de los puertos es complementado con la venta de la compañía de electricidad. El dinero recolectado con ese despojo será entregado a un fondo manejado por los banqueros. Prefirieron supervisar esa expropiación desde Atenas, en lugar de gestionarla en su paraíso fiscal de Luxemburgo. Se ha puesto en marcha el viejo plan alemán de apropiación de las islas más apetecidas por los turistas.
El programa incluye un reaseguro para obligar a cumplir todo lo firmado. Al menor desvío se introducen sacrificios adicionales. La esperada reestructuración de la deuda desapareció del convenio. Sólo quedan vagas promesas de evaluar el tema en el futuro, mientras el achicamiento de la economía agranda el pasivo.
El propio FMI estima que la deuda saltará en poco tiempo del 175% al 200% del PBI. Cualquier revisión futura de esa carga consolidará la transferencia de propiedades al capital extranjero.
El objetivo explícito de esta demolición ha sido humillar a Tsipras. Merkel lo empuja a gobernar con la derecha y pretende convertirlo en otro presidente socio-liberal carente de legitimidad. Espera desmoralizar a la población, destruir a Syriza y facilitar el retorno de los conservadores.
La dureza de la Troika constituye una evidente venganza por el referéndum. Penaliza el desafío introducido por esa consulta y ratifica que la democracia es incompatible con la dictadura del euro. El Euro-grupo no tolera el contundente resultado que esa votación en el país que acunó la democracia.
El nuevo memorándum sepulta los últimos vestigios de soberanía y convierte al Parlamento heleno en una sucursal de Bruselas Todas las iniciativas legislativas deberán contar con la aprobación previa de los comandantes de la Troika. Sus enviados revisarán las cuentas públicas y como ocurría en Argentina en los años 90, convocarán de urgencia a los congresistas para que voten sus exigencias.

ALEMANIA Y ESTADOS UNIDOS

Existe la generalizada impresión que la inflexibilidad monetaria alemana es un legado de la pesadilla inflacionaria que precedió al nazismo. Otras interpretaciones hacen hincapié en el dogmatismo económico o la ceguera política.
Pero la rigidez de Merkel no es un capricho. Es el recurso que utiliza Alemania para reforzar su preeminencia y controlar los próximos pasos de la unificación fiscal y bancaria. Recurre a una receta deflacionaria para asegurar su primacía exportadora y crediticia, a través de una moneda continental fuerte.
La potencia germana necesita sustituir con artillería económica su orfandad militar y su debilidad geopolítica. No cuenta con el resguardo del Pentágono para empapelar el mundo de dólares y debe subordinar a Francia en la cogestión de la Unión Europea. Esta superioridad es vital frente a las inminentes negociaciones por la permanencia de Gran Bretaña en la comunidad.
Alemania golpea a Grecia para emitir una advertencia a todos los pueblos del Viejo Continente. Rechazó durante cinco meses cualquier concesión a Syriza y cortó la liquidez de los bancos griegos, para contrarrestar la insubordinación a la austeridad regresiva y permanente.
Estados Unidos interviene de otra forma. Actúa con mayor cautela y toma en cuenta las peligrosas consecuencias de la destrucción de Grecia. Este país alberga cuatro bases de la OTAN, mantiene conflictos con Turquía y cuenta con más submarinos, aviones y tropas que varios jugadores de la zona.
Obama ya registró como el estado fallido de Libia perdió todo control sobre los flujos de inmigrantes a Europa. Grecia es un estado tapón para la inmensa masa de refugiados que afluye desde África y el mundo árabe. Además, es la ruta de un proyectado gasoducto y será un activo partícipe de la nueva explotación del gas costero.
Grecia cuenta con un voto clave en la Unión Europea. Si busca el sostén económico de Rusia podría utilizar ese recurso, para afectar las sanciones que aplica la alianza occidental desde el comienzo de la crisis ucraniana. Al Departamento de Estado también le preocupa la apetencia China por los puertos de El Pireo.
No sólo estos peligros explican las reservas de Obama ante la virulencia germana. Estados Unidos despliega un doble juego de sostén de la Troika y debilitamiento de su principal rival económico en Europa. Por esta razón, el FMI exige a los bancos alemanes la asunción de una parte del quebranto griego. Promueve una quita del 30% del pasivo y un periodo de gracia de 20 años, que deberían solventar las entidades teutonas.
La desestabilización general del Viejo Continente es el principal temor de Obama. El apriete a Grecia socava la legitimidad de un proyecto europeo con decreciente sustento social.
El triunfo del No en el referéndum reafirmó la hostilidad popular a un modelo de unificación neoliberal, que es frecuentemente objetado en las urnas. Desde el rechazo en la última gran consulta (Tratado Constitucional del 2005), ese descontento es muy visible.
La crisis helena se desenvuelve en un escenario internacional convulsivo, que podría ser utilizado por Grecia para hacer valer sus demandas. Pero este aprovechamiento requiere el coraje que le ha faltado a Tsipras.

CAPITULACIÓN Y REAGRUPAMIENTO

La conducta del líder de Syriza pasará a la historia como un patético ejemplo de rendición. La capitulación salió a flote al día siguiente del triunfo del No. En vez de cumplir con el mandato de esa votación, Tsipras se embarcó en una frenética acción por el Sí, archivando todas sus convicciones .
Para congraciarse con los acreedores exigió la subordinación de la mayoría triunfante a la minoría derrotada. Convocó a los replegados derechistas y logró la inmediata aceptación parlamentaria del ajuste elaborado por Hollande.
Ese sometimiento fue insuficiente y Merkel exigió una subordinación más vergonzosa. Tsipras aprobó entonces, los mismos textos que denunció durante años y se arrodilló frente a los enemigos que prometió enfrentar. Hizo exactamente lo opuesto a todos los líderes comprometidos con sus pueblos, que tomaron riesgos y confrontaron con el orden imperial.
Tsipras argumenta que “evitamos lo peor” sin explicar en qué consistiría ese mal superior. Ahora justifica la “austeridad con rostro humano” que tantas veces cuestionó. Conoce, además, la inutilidad del nuevo ajuste.
La economía griega está totalmente exhausta y no digiere nuevos recortes. El desplome del PBI llegó al 25 % y desempleo juvenil promedia el 52%. Se estima que el 45% de los pensionistas y el 40% de los niños han caído por debajo del umbral de pobreza.
La cirugía fiscal que ya realizó Grecia es dos veces y media superior al recorte consumado en España y ningún economista se atreve a presagiar el crecimiento. Mientras se apropian del país, los acreedores continuarán cobrando por una ventanilla lo que otorgan por otra.
Pero el nuevo memorándum puede recrear la resistencia social que ya se avizora en las huelgas de los empleados públicos. Habrá que ver como procesa la población un viraje político que genera perplejidad. A la luz de lo ocurrido en los últimos años hay margen para grandes sorpresas.
El triunfo del No ilustró la extraordinaria capacidad de respuesta de un pueblo, que en medio de corralitos y campañas de miedo aplastó a los derechistas. El 60% de rechazo que dejó estupefacto al mundo se elevó al 85% entre los jóvenes.
Esta reacción puso de relieve un aprendizaje madurado al cabo de muchas extorsiones. La Troika agrede desde hace 6 años e impuso 8 planes de austeridad, a través de 4 gobiernos. La capitulación de Tsipras introdujo la mayor decepción de todo el período, pero no es el primer chantaje que enfrentan los trabajadores griegos. Mientras los burócratas del Euro-grupo vislumbran al país como una simple colonia de vacaciones, continúa resurgiendo la tradición heroica de resistencia a las ocupaciones coloniales y los nazis.
Algunos analistas comparan el shock que afronta la izquierda por la rendición de Tsipras, con la conmoción que provocó el primer sometimiento de la socialdemocracia a las guerras inter-imperiales .
Esta analogía también resalta un peligro actual de capitalización fascista del descontento popular. Los grupos de choque de Amanecer Dorado ya tienen un significativo caudal parlamentario y pueden convertir la impotencia gubernamental de Syriza en una tragedia mayúscula.
Por esta razón urge reconstituir un polo de izquierda contrapuesto a la capitulación oficial. La rápida visibilidad ese reagrupamiento permitiría contrarrestar el desanimo que genera la entrega de Tsipras.
Los primeros indicios de ese polo ya se vislumbran en los 32 diputados de Syriza que votaron contra el Memorándum, los tres ministros desplazados y el centenar de miembros del Comité Central que desaprobó la capitulación. Pero la nueva etapa también exige revisar los programas y las estrategias de negociación.

LA AUSENCIA DEL PLAN B

Tsipras aceptó el chantaje de la Troika presentando la salida del euro como el fin del mundo. Afirmó que ese retiro conducía a la degradación economía, sin contrastar esa posibilidad con la demolición que genera la permanencia en la eurozona. Los escenarios de devaluación, inflación, empobrecimiento o desabastecimiento que se describen en un “Grexit”, omiten evaluar el terrible contexto actual de atadura a la moneda común.
Syriza arribó al gobierno enarbolando la acertada consigna de “ningún sacrificio por el euro”. Declaró su disposición a mantener al país en ese ámbito, pero sin contrapartidas de austeridad. Al cabo de cinco meses de negociación afloró la incompatibilidad de ambos de objetivos.
La coalición de izquierda también se opuso correctamente a optar por la simple restauración del viejo dracma, como corolario del modelo capitalista de devaluaciones que propusieron algunos economistas heterodoxos (Krugman). Pero contrapuso a esa salida la simple permanencia en el euro, con la esperanza de un aflojamiento en la gestión de ese signo.
Esta expectativa recreó todos los mitos del europeísmo benevolente. Esas creencias suponen que las instituciones del continente unificado son intrínsecamente progresivas, a pesar de su impronta neoliberal.
En lugar de cuestionar esas ilusiones, Tsipras mantuvo la enceguecida atadura al euro. Renunció a crear las condiciones para una eventual salida de la eurozona si persistía la exigencia de austeridad. Especialmente se negó a concebir un Plan B en las negociaciones con Troika .
En este terreno el contraste con la América Latina es aleccionador. La izquierda de esta región siempre encaró la batalla contra el ajuste exigiendo la ruptura con el FMI. Ciertamente las condiciones de lucha en ambas zonas han sido diferentes. Pero entre los sectores progresistas de Latinoamérica se sobreentiende que la soberanía económica y la autonomía de los organismos financieros son indispensables para frenar los atropellos de los banqueros.
Ahora se sabe que la permanencia a cualquier precio en la eurozona empujó a Tsipras a rechazar el programa alternativo, que presentó Varoufakis a último momento. Esta opción incluía el control de los bancos para gestionar una emisión acotada de cuasi-monedas complementarias del euro.
Es importante evaluar lo ocurrido en esas tratativas, puesto que Grecia y la Troika volverán a la mesa de negociaciones, cuando se verifique la inviabilidad del nuevo acuerdo. Sólo manejando un Plan B se puede revertir la extorsión y convertir la eventual salida del euro en una carta del deudor.
Conviene registrar que un retiro heleno de la Eurozona constituye un enorme peligro para la Troika, que los banqueros ocultan con previsiones de catástrofe exclusiva para Grecia. En la intimidad saben que esa salida podría desatar una convulsión financiera general, si el contagio amenaza a otras economías que bordean la cesación de pagos.
Por esa razón el Euro-grupo también propuso conversar un “Grexit” ordenado, temporal y protegido. Atemorizado por el chantaje de Merkel, Tspiras ni siquiera consideró esa posibilidad.
Grecia puede hacer valer a su favor el peligroso escenario que rodea a la negociación. La Troika tiene preparado un protocolo de sostén financiero para las economías más afectadas por un eventual “Grexit” (Chipre, Macedonia, Rumania, Bulgaria, Portugal). Pero no podría extinguir el fuego, si el incendio se extiende a Italia, España o la propia supervivencia del euro.
El grueso del estabishment germano supone que una crisis de ese tipo no afectaría a los bancos recapitalizados desde el 2009. Pero otros sectores advierten la continuada fragilidad de los grupos financieros, en un escenario internacional de temblores bursátiles en China y default potencial en varios países (Puerto Rico, Ucrania). El punto más crítico es el desenlace de todo el ciclo de altísima emisión, que ha preservado el nivel de actividad económica en Estados Unidos y Europa en los últimos seis años.
Grecia podría negociar con otra actitud si tiene preparado el paquete de medidas requerido para salir del euro. Algunas iniciativas ya han sido elaboradas e incluyen billetes electrónicos y un programa redistributivo de conversión monetaria .

LA COMPARACIÓN CON ARGENTINA

A medida que se agrava la crisis helena recobra actualidad analítica el alivio que sucedió al default argentino. Ese precedente confirma que la suspensión del pago de la deuda es el único recurso que tiene Grecia para atemperar la asfixia de su economía. Sólo esa moratoria permitiría equilibrar la adversa negociación que afronta el país. El antecedente argentino del 2002-2006, ilustra como un desahogo de las erogaciones externas permite utilizar los fondos destinados a los acreedores, a la recomposición de la demanda interna.
Ciertamente en el caso argentino, ese manejo de recursos fiscales para incentivar el crecimiento complementó un cimiento regresivo (mega-devaluación y licuación de los salarios) y otro azaroso de la reactivación (apreciación internacional de las exportaciones). Pero el precedente es útil para recordar que la suspensión de pagos es una condición insoslayable para salir del marasmo.
El gobierno kirchnerista suele diluir este dato en la embellecida presentación de su modelo económico. Supone que este esquema aporta a Grecia la receta para superar la pesadilla actual. Pero esa copia incluiría dos aspectos claves -como el canje y el des-endeudamiento- que anularían lo obtenido con el ahorro inicial de los pagos a los acreedores.
El intercambio de bonos convalidó la reducción de una deuda que ya estaba desvalorizada e introdujo quitas, cuyo alcance debería ser re-calculado a la luz de los pagos adicionales realizados por el cupón de crecimiento. El litigio actual con los fondos buitres ilustra, además, las consecuencias de aceptar dirimir las controversias judiciales en los tribunales de Nueva York.
La decisión posterior de pagar puntualmente los compromisos del nuevo pasivo generó una descapitalización mayúscula del país. Esa secuencia monumental de erogaciones (173.000 millones en una década) deterioró las reservas, afectó la inversión y empuja al reinicio del endeudamiento .
Grecia debe seleccionar cuidadosamente lo que corresponde tomar de la experiencia argentina. Continúa contando con la posibilidad de declarar una suspensión de pagos, antes de recaer en el caótico default padecido en el cono sur. En lugar de repetir la represión que acompañó a ese colapso podría recurrir al sostén popular, con nuevos referéndums que legitimen la recuperación de la soberanía financiera.
En Argentina las huellas fraudulentas de la deuda fueron borradas con los canjes. Por el contrario en Grecia se realizó la mayor auditoria contemporánea de un pasivo dudoso. Esta investigación corroboró la estafa que realizaron los bancos para financiar su propio rescate. La revisión aporta valiosos argumentos para refutar la infame presentación de los griegos como un pueblo de “irresponsables gastadores” .
Las diferencias entre Grecia y Argentina que han resaltado varios analistas son numerosas, pero no determinan el resultado de un desafío a la Troika. Argentina nunca incumplió con el FMI y tenia distribuidas sus obligaciones entre múltiples acreedores privados. El pasivo heleno ha sido estatizado bajo gestión directa del Euro-grupo e involucra un choque político más explícito.
También el contexto internacional estabilizado del 2001-2005 contrasta con las turbulencias del 2008-2015. El trauma que en Argentina se atemperó en un bienio, ya se ha extendido en Grecia seis años. Tampoco es equiparable una economía exportadora de alimentos con una periferia dependiente del turismo. Pero las crisis capitalistas que irrumpen en escenarios diferenciados frecuentemente afrontan dilemas semejantes.
La nacionalización de los bancos es un requisito para la resolución popular de esa convulsión. No ocurrió en Argentina, pero es muy factible en Grecia. El estado es accionista mayoritario de las principales entidades y sólo tendría que ejercer su primacía para recomponer patrimonios, revisar carteras y recuperar el dinero utilizado en forma dolosa. Esta iniciativa podría implementarse junto a una reforma fiscal progresiva, que elimine los privilegios de los armadores y la Iglesia Ortodoxa.
Ninguna de estas medidas figura ya en la agenda de la coalición gubernamental. Siryza perdió el sentido de su fundación. Tiene un líder que optó por los poderosos y abandonó a los desposeídos. La izquierda necesita otro cimiento y otra dirigencia.
Grecia continúa atrayendo los ojos del mundo. Allí se procesa la mayor experiencia de rebelión europea desde la revolución portuguesa de los 70. La nueva etapa pos-Tsipras está plagada de interrogantes, pero la izquierda puede contar con la certeza de una gran solidaridad de América Latina.
18-7-2015.
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