"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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martes, 15 de mayo de 2018

Sobre un sopon de calumnias presentado como "cronologia" en Cubadebate.

Por Arturo Lopez Levy

Hoy Cubadebate que es un medio público, pagado por el pueblo de Cuba, se hace eco de los inventos macartistas de Iroel Sánchez. Como es habitual, el Sr. Sánchez se volvió a levantar unos días atrás preguntándose con quien pelear otra bronquita. Ahora el ingeniero bloguero (los ingenieros dicen que es bloguero, y los blogueros que es ingeniero) ha preparado una sopa a la que llama "cronología" para darle visos de seriedad. Difama, miente a medias y al 100 % y suelta insinuaciones sin mostrar evidencia. 

En ese sopón de chapucerias, me vuelve a involucrar. ¿Le quedara una gotica de decencia? Le aclaro algunas cosas que él sabe, pero insiste en repetir. Primero, insinúa que fui parte de un programa de la USAID para cambiar el régimen de Cuba a través de la New America Foundation (NAF). Mentira total. Se la han aclarado varias veces, pero el la repite para confundir incautos. Participe en un programa de la NAF sobre política hacia Cuba, desde el que publicamos en el blog “The Havana Note”, en el que criticamos los programas de la USAID y la política de cambio de régimen con bastante regularidad. Todo eso lo saben en Cuba los que se dedican de modo profesional a analizar EE. UU, algunos a los que les envié el texto. Otros como diplomáticos estuvieron al tanto de ese trabajo que hicimos de conjunto con otros sectores de la sociedad estadounidense, incluyendo Wayne Smith y otros amigos que empujaron por la liberación paralela de los tres de los cinco y el subcontratista Alan Gross. 

El trabajo citado por Sánchez fue publicado como parte de ese programa. Si como dicen algunos (incluidos varios de la Pupila Insomne) ese trabajo y lo que hice en la NAF ayudo cardinalmente al cambio del 17 de diciembre de 2014, no puedo estar más orgulloso. Fue la vez que Cuba y EE. UU avanzaron más en un proceso de normalización. Nunca he tenido contacto con Jared Cohen, ni he trabajado con él para ningún proyecto. Tampoco he recibido jamás dinero alguno ni participado en ningún programa de la USAID. Sería etico que la Pupila Insomne parase de generar insinuaciones que solo desprestigian la causa que dice defender. Dicho eso, aunque no acepto dinero alguno aprobado bajo la ley Helms; con todo el que quiera oír mi visión converso con gusto, incluyendo la USAID. 

Segundo) Iroel vuelve a repetir que soy ejecutivo de Cuba Posible poniendo una foto, de una comida en Washington a raíz de un evento de la organización allí. Iroel sabe más que esa basura, pero insiste en la vieja insinuación macartista. Sabe Iroel, porque lo he dicho y explicado que en ese evento al que asistí, no se me permitió ni presentar ponencia a pesar de haber sido invitado a hacerlo originalmente por Roberto Veiga. Se me dijo por Roberto Veiga y Lenier González Mederos que Phil Peters no quería que presentara. 

Aun así, tras conversar con los organizadores de Cuba Posible, fui a la conferencia y no me arrepiento. Creo en la política del dialogo, no en la de todo o nada. Desde el público di opiniones, y fui coautor de un trabajo al que los perseguidores de la pupila insomne evitan tanto como los partidarios de la política de cambio de régimen impuesto desde afuera. Lo hacen por las mismas razones: porque se basa en los estándares del derecho internacional que no les son convenientes. Los extremos se tocan. Fue un buen evento pues se escucharon voces cubanas muy legitimas de la isla y la diáspora a favor de una política por parte de EE.UU de dialogo e intercambio respetuoso con Cuba, como gobierno y sociedad civil. 

Si el señor Sánchez o alguno de sus adláteres en la Pupila Insomne no le gusta lo que presentamos en específico María Isabel Alfonso, y este servidor, como coautores, pues atiendan argumentos y debatan ideas, ni personas, ni fotos de comida que no dicen nada y solo confiesan que carecen de razones. El texto de la doctora Alfonso y mío se llama "La diplomacia pueblo a pueblo y el fin de las narrativas paternalistas" y al final de esta nota pongo el link. Seguro que tiene muchos temas criticables, pero lo serio y ético no es centrarse en fotos de comida, sino en las ideas expuestas. 

¿De dónde saca Sánchez que soy ejecutivo de Cuba Posible? ¿Puede citar algún lugar donde aparezco en algún cargo de esa organización en algún momento? ¿Cuál es el objetivo de insistir en vincularme como “ejecutivo” de ese proyecto? Endilgarles a sus gestores mis posiciones o endilgarme a mí las de ellos. Es una treta política sin ética que solo habla mal del que la intenta pues no entiende- desde su mentalidad totalitaria- que un ciudadano es responsable por sus ideas, no por las de otra persona que participa en la misma conferencia. 

Si aplicáramos el estándar que Sánchez nos aplica a los que lo tenemos obsesionado, de hacernos responsable por lo que publique cualquiera en el mismo sitio web donde escribimos algo, el sería responsable de posiciones anti-feministas, anti-LGBTQ, contra el pluralismo religioso, y en pro de un califato islámico mundial, presentadas en la publicación libanesa Al-Mayadeen, de la que es frecuente contribuyente, no sé si pagado o no. No sería justo, pues el señor Sánchez es solo responsable por las infamias que escribe, no por las de sus colegas de publicación. 

Tercero, Aclarado a Sánchez varias veces, que no pertenezco ni he pertenecido al proyecto "Cuba Posible", no niego una relación amistosa con varios de sus ejecutivos y él no tiene autoridad alguna para andar escogiendo las actividades de los demás. Fui parte del consejo asesor de Espacio Laical a pedido de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, un cubano patriota, promotor de la reconciliación nacional, desde una línea nacionalista. La única condición que puse es que lo haría por dos abriles pues no me gustaba la practica cubana en el estado y la sociedad civil de dirigentes y asesores sin periodos definidos de terminación en sus cargos y siempre he estimado que hay que dar en esa área el ejemplo de desapego a los puestos. 

Me han parecido muy bien varias de las actividades y publicaciones que han tenido lugar bajo el auspicio de Cuba Posible. Cuando me lo han pedido, con algunas he cooperado, con otras no. Hay muchas cosas que se han publicado en Cuba Posible con las que no coincido (incluido un intento reciente de ponerle etiquetas de "antidemocrática" al blog la Joven Cuba, que paradójicamente de nuevo se toca en causa común con la rencilla personal y mal etiquetar de varios miembros de la pupila insomne contra Harold Cárdenas Lema). No veo razón para andar opinando del tema, mucho menos para rendir cuentas a un grupo de macartistas de ultraizquierda a quienes no reconozco ningún rango de vanguardia; en lo que para mi cuenta, que no es el leninismo, sino el nacionalismo martiano. 

Cuarto) Seguro que algunos de los denunciados en el sopón de Iroel Sánchez hemos cometido errores, como los comete todo ser humano, pero eso no implica ni traición al país, ni hacer causa común con intento de subversión alguno. Hay denuncias ciertas desde la Pupila Insomne. Ciego habría que ser para no reconocer que hay planes imperiales norteamericanos de subversión contra Cuba, violatorios de su soberanía. Hay cubanos que comulgan con esas políticas y fondos para ese efecto. Las repudio desde el patriotismo, que es el sentimiento que porto. Si la Pupila Insomne u otros, lo quiere hacer desde el comunismo, nada tengo en contra. No lo puedo hacer desde esa ideologia porque no la comparto. Eso no me hace “anticomunista”, como he sido acusado por otro de los habituales del blog de marras. 

Se trata de temas muy serios como para andar jugando al policía por cuenta propia, tirando a posiciones diversas en el saco de la contrarrevolucion. Lo justo y legal es demandar responsabilidades individuales, sin confundir la discrepancia y la oposición leal con la apostasía. Lo correcto y legal seria que a los acusadores de la Pupila Insomne se les exigiera que, si tienen pruebas contra personas específicas, pues allí está la ley 88 y si alguien está cooperando con la ley Helms, pues que los lleve a tribunales.

Todo eso se lo han dicho a Sánchez, incluso amigos suyos que me conocen, pero la pupila insomne (esta que no es la de Martínez Villena) es ciega a los hechos. Iroel lleva ya casi una década con su matraca de "vaciar el centro"- sin lograr anatemizar a los que define como tal. Como las razones se le agotan, recurren a estas sopas macartistas. Es la mayor confesión que no tienen argumentos y han fracasado. El propio presidente Miguel Díaz-Canel dijo en un video divulgado en las redes, al referirse a los mismos que Iroel ha tratado de estigmatizar, que “la mayoría del pueblo no los ve como contrarrevolucionarios”. No los ve así porque no lo son. 

Quinto, el vigilantismo de Sánchez y sus seguidores está siendo presentado como la voz del gobierno cubano y la revolución. Publicar este libelo en Cubadebate certifica una visión oficial sectaria de la política cubana. En respuesta a ese comportamiento, que ojalá no sea representativo, muchos emigrados cubanos con posiciones patrióticas y jóvenes en la isla, como los que siguen la “Joven Cuba”, se preguntan si es posible un entendimiento con tanta soberbia. 

Muchos intelectuales cubanos, incluyendo militantes del PCC y la UJC, la UNEAC, y otras organizaciones, al ser preguntados, afirman que lo de Iroel es su propia maquinaria, pero que él no habla más que por sí mismo. Ojalá fuese así, pero conviene que los que piensan de esa forma, no solo lo digan en privado, sino también en público. Es de agradecer las distancias tomadas en el blog “Segunda Cita” con respecto a la campañita contra el “centrismo” por comentaristas y autores, incluyendo su gestor, Silvio Rodríguez. Ser el gran cantautor de la Nueva Trova, junto a Pablo Milanés, no salvó a Silvio del ataque de un tal Javier Gómez, cuyo mérito mayor, antes de enrolarse en la Pupila Insomne, era pedir que la Joven Cuba, llevara a Iroel Sánchez “falto de decencia” a juicio por difamación. “El”- en referencia a Iroel, escribía Javier Gómez- “y otros más, se han fanatizado, creyendo que están haciendo un favor a la revolución, que están defendiéndola, y se han creído mas revolucionarios que nadie”. Con estos perfiles torcidos de un Roy Cohn, ¿Se necesita agregar algo? 

Sexto) Es lamentable que, en Cuba, con tantos problemas que existen, alguien tenga tiempo a cualquier hora laborable para andar en estos chanchullos. Es vergonzoso que Cubadebate se preste a sembrar división entre las personas identificadas con la soberanía del país. 

https://cubaposible.com/la-diplomacia-pueblo-a-pueblo-y-el-fin-de-las-narrativas-paternalistas/

Comentario de HHC: Bienvenidas las opiniones discrepantes, con esas debemos convivir.

El Post de Iroel Sanchez que publiqué primero  lo pueden leer en este mismo sitio aqui: http://cubaadiario.blogspot.mx/2018/05/breve-e-incompleta-cronologia-de-un.html

La opinión de Silvio en Cubadebate:

Silvio Rodríguez Domínguez dijo:

Qué pena que públicamente se insista en confundir la defensa de la Revolución con sofismas y trampas. Qué pena que se esté confundiendo lo justo, que es la defensa, con lo injusto, que es el dogma y la persecución.

Porque insistir en la injusticia va a profundizar un rechazo que ya existe, sobre todo en los jóvenes; y donde debiera haber cuadro apretado (como la plata en las raíces de Los Andes) crecerá la división y pagarán justos por pecadores.

Pero lo más triste es que el costo más alto lo va a pagar esta Revolución que no es de ningún grupo ni de ninguna secta, sino de toda Cuba y de su pueblo.

Tenemos que querernos mucho para que el odio no nos entre.

Silvio Rodríguez Domínguez.



http://cubaadiario.blogspot.mx/2018/05/breve-e-incompleta-cronologia-de-un.html

sábado, 5 de mayo de 2018

Cortina de humo vs verdad.

Por Javier Gómez Sánchez


Seguiré fiel a la ética que considero correcta, de solo hacer públicos los emails que sean de mi autoría, no así las respuestas ni correos escritos por otras personas cuya publicación correspondería a ellas. Lamentablemente no todos mantenemos los mismos conceptos.

Todos mis criterios de épocas anteriores Iroel Sánchez los conoce porque yo mismo se los he dicho. Lo que menciona el correo lo conversamos directamente entre Iroel, Harold y yo. En el texto ¨Una respuesta para La Joven Cuba¨, publicado en Febrero del 2017, se menciona. Tal vez por no haber estado presente, Osmany Sánchez creyó estar haciendo una gran revelación.

Pero habría que preguntarse sobre el correo publicado: ¿Qué valores éticos expone sobre quien lo publicó? ¿Qué utilidad tiene para las ideas? ¿Qué importancia para esclarecer, para demostrar, para defender?

Quien pretende defender a quien está en el lodo con más lodo, lo único que hace es enterrarlo más. Y de paso enterrarse con él.

Al parecer se carecía de otra respuesta. Era más fácil rebuscar hasta encontrar algo, cogido por los pelos, que encontrar recursos más lúcidos para responder. ¿Por qué? Para intentar echar con el chisme una cortina de humo sobre la realidad. La publicación de ¨A propósito de un dossier¨ de Harold Cárdenas es la intención de distanciarse convenientemente de Cuba Posible. Ya no resulta provechosa la alianza. El objetivo de Cuba Posible de engatusar a la joven intelectualidad revolucionaria cubana ha sido un fracaso, a estas alturas solo han engañado a los que se han dejado engañar o a los que quieren ser engañados. Harold Cárdenas pretende sobrevivir a su alianza con Cuba Posible y que esta, en su caída, no lo arrastre. ¿Actúa por su instinto o porque lo instruyeron?

Pero ya se trata de un cadáver político apartándose de otro.

Porque al mismo tiempo se pretendía dar una imagen de ser ¨atacado¨ por Cuba Posible, de utilizarla para ¨acercarse¨ a los revolucionarios. Para poder decir: ¨¿Ven?, yo también soy atacado por Cuba Posible¨. Pero es difícil romper el vínculo entre la mona y la seda. La actitud que no se tuvo cuando se tenía que tener, la posición que no se asumió, cuando a La Joven Cuba le correspondía posiblemente más que a ningún otro medio digital, ya no se puede asumir fuera de su tiempo. Qué triste uso se le dio al prestigio que La Joven Cuba se ganó entre los revolucionarios a partir del 2012, que cuando llegó la hora de que ese prestigio se volviera capacidad de combate, cuando la Revolución lo necesitó ante las intenciones que se estaban fraguando por la estrategia mediática de seducción y manipulación estadounidense, a la hora en que más la necesitaba, entonces La Joven Cuba pudo haberlo sido todo, y resultó ser nada.

Harold Cárdenas es el editor ¨principal¨ de La Joven Cuba no porque tenga el acceso para publicar, sino porque le ha impregnado al blog el carácter sinuoso de su personalidad y de su trayectoria: Ante todos La Joven Cuba es Harold, y Harold es La Joven Cuba. Los estadounidenses posiblemente fueron lo primeros en ver eso, o que esto podía llegar a ser así y para eso trabajaron.

No hacen falta pruebas cuando los hechos son consumados a la vista. Solo un ingenuo de marca mayor pudiera pensar que un joven cubano supuestamente revolucionario, militante, etc , recibe una beca en la Universidad de Columbia, sin tener méritos científicos, ni artísticos, ni de otro tipo que no fueran, como el mismo recordaba, sus ¨años metido en política¨. ¿Es que acaso es frecuente que los revolucionarios cubanos, incluso con más talento que él, reciban invitaciones a eventos como a los que se viajaba uno tras otro? ¿Acaso los jóvenes periodistas que defienden verdaderamente las ideas del socialismo reciben reiteradamente cursos en Europa para ello? ¿Acaso quienes reportaron en defensa de Cuba en las redes sociales desde las Cumbres de Panamá y Perú recibieron talleres del New York Times y de Radio Netherland? ¿Acaso tuvieron profesores contratados por fondos estadounidenses para enseñarles cómo utilizar internet para defender a la Revolución? ¿Es que los jóvenes de la UJC y de la FEU que han aprendido a crear blogs y páginas de Fb disfrutaron de conferencias en New York sobre como hacerlo? ¿Es que acaso lo comunistas cubanos reciben como premio becas en las universidades de Estados Unidos por su posición política?

¿Qué clase de mente puede tener quien se crea, y pretenda hacer creer a los demás que eso es lo más natural el mundo o que han hecho una excepción con él gracias a sus “capacidades” y “talento”? Posiblemente de la Antigua Grecia hayamos heredado algún adjetivo para él. 

Yo sí confié en los miembros de La Joven Cuba. Los admiraba por el proyecto que había llevado adelante, y sigo pensando que lo que hicieron hasta ese entonces es admirable. Creí en ellos como creyeron muchos.

El 2017 fue un año de lucha de ideas en Cuba, una batalla intelectual, política e ideológica, en que las condiciones que la provocaron se fueron acumulando durante los años anteriores. Es lógico que en ese período de acumulación cada cual fuera cogiendo el lugar al que considera que pertenece por sus convicciones.

viernes, 4 de mayo de 2018

Javier Gómez Sánchez: la revelación de un Judas


Hay una delgada línea entre responder a un insulto con dignidad y cometer aquellos errores que se pretende criticar, así que tendré cuidado. Con el tiempo aprendimos a ignorar las reuniones de capacitación a cuadros políticos, o a jóvenes, donde se menciona a La Joven Cuba (LJC) como blog contrarrevolucionario. incluso los más aventurados han acusado a sus integrantes de agentes de la CIA.

No es que no moleste, o no le de importancia porque sí la tiene, pero lo asumo como mediocridad de alguien que no está bien preparado para esas actividades y además se siente libre para hacer lo que quiera sin necesidad de dar explicaciones.

Soy militante del PCC desde hace muchos años e incluso fui cuadro profesional de la UJC. Hasta ahora no he tenido el menor problema por escribir y administrar LJC, lo que quiere decir que aún se impone el sentido común. A veces sin embargo la copa rebosa y no hay más remedio que responder.

Ayer en el sitio La Pupila Insomne salió publicado otro artículo de Javier Gómez Sánchez sobre LJC con su respectiva revelación de correos que en su momento intercambió con nosotros. No voy a hablar del post punto por punto, solo haré referencia a dos cosas:

1. Dice Javier: “Las discusiones internas para que LJC asumiera su función revolucionara en la batalla de ideas que se comenzaba a dar en Internet fueron intensas, pues esto chocaba con la posición de su editor principal, aun cuando por mayoría estábamos de acuerdo en que se debía combatir.”

El párrafo da a entender que todos estábamos de acuerdo menos Harold y eso no es cierto. La objeción de Harold era la misma que teníamos Roberto y yo. No nos gustaba la idea de escribir post dirigidos a personas o grupos. Desde que empezamos LJC siempre hemos tratado de escribir sobre las ideas que otros promueven, dando nuestros criterios sobre los mismos, pero no convertirlo en un chanchullo que es lo que a veces sucede.

2. “Para ese entonces, aunque yo lo desconocía -y considero que los demás integrantes también-, el proyecto había sido puesto al servicio de la estrategia del gobierno de Barack Obama de crear un circuito de medios de comunicación digitales que respondiera a las intenciones de ¨obtención de resultados por otros métodos¨ respecto a la Revolución Cubana. Durante la participación de su editor principal en varios eventos organizados para esto en Estados Unidos y Europa se articularon los vínculos con otros medios digitales, también reclutados por ser ya existentes como LJC o creados especialmente como Cuba Posible.”

¿Qué evidencias tiene Javier de que LJC fuera “reclutada” por la CIA, por el Departamento de Estado o alguien que represente a los Estados Unidos? ¿Podemos demandarlo por difamación? Él gusta de utilizar una foto de Harold Cárdenas en un evento en Washington para desacreditarlo (su conferencia allí pueden leerla aquí), resulta fácil descontextualizar una imagen, suponemos que si un día se le ocurre pueda hacer lo mismo con Raúl por darle la mano a Obama y decir que es un hombre honesto, sin contexto todo parece otra cosa.

3. “Las intenciones de su editor principal de cumplir con los compromisos contraídos y poner a La Joven Cuba al servicio de la neo contrarrevolución, de lo que dependían sus planes personales y perspectivas de vida- que finalmente cuajaron con la recompensa de una beca en la Universidad de Columbia-, llevó a una fuerte ruptura interna entre sus integrantes.”

Sobre esto solo decir que en LJC no hay “editor principal”. Es un proyecto que administramos los tres y el tiempo dedicado al mismo está en dependencia del tiempo y las condiciones que tenga cada uno. Lo de “neo contrarrevolución” es solo un término que Javier quiere acuñar desde hace tiempo. Eso le gusta.

Harold fue mi alumno y desde entonces nació una amistad que dura hasta hoy y no ha hecho más que fortalecerse con el tiempo. Con Roberto compartí la responsabilidad, como cuadros profesionales de la UJC, de dirigir la organización en la Universidad de Matanzas. ¿De dónde saca Javier que hubo una “una fuerte ruptura interna entre sus integrantes”? De su cabeza, y de la irresponsabilidad de hacer afirmaciones de este tipo sin necesidad de demostrar algo.

Javier no fue nunca parte de LJC porque desde el principio no confiamos en él, por eso nunca tuvo la clave de la administración de la página. No confiamos en él porque le aplicáramos el polígrafo o algo así, sino porque desde la primera conversación caminando por La Habana Vieja, nos dimos cuenta de su ansia de protagonismo traducidos en acciones mediáticas. Esa ansia de protagonismo lo llevó a insistir que LJC publicara la referida “Declaración para dejar clara su posición ideológica y sus principios revolucionarios”, a esas alturas no teníamos nada que demostrar.

Me preguntaba si podíamos demandar en los tribunales a Javier por difamación y acusaciones tales como que nosotros habíamos sido reclutados por el gobierno de los Estados Unidos para actuar contra Cuba. Con esa pregunta recuerdo su insistencia por demandar en los tribunales a Iroel Sánchez por tomar una conversación de Harold en Facebook y convertirla en un texto de 72 páginas. No apelamos a vías legales a pesar de su insistencia.

En el post publicado por Javier bajo el título La cosecha del coqueteo me invita a publicar un correo que a estas alturas no conservo pero sí tengo guardado el que nos envió insistiendo que Harold demandara a Iroel Sánchez en los tribunales. Jamás lo habría hecho público, pero Javier no deja otra opción. A diferencia de él, cuando digo que no confiamos en él porque desde el principio notamos su ansia de protagonismo, puedo demostrarlo. No le cambio una coma ni pongo una tilde:

De: Javier gomez Sanchez <javiergosanchez09@gmail.com>
Fecha: 12 de septiembre de 2016, 21:14
Asunto: de javier sobre tema legal
Para: Harold Cardenas <haroldcardenaslema@gmail.com>, jimmy <jimmy@umcc.cu>, Roberto Peralo <roberto.peralo@gmail.com>

Hola amigos y compañeros

Aqui hemos tenido una reunion de Harold, Jimmy (por telefono) y yo.
Sobre el tema de que hacer ante la situacion creada por Iroel Sanchez.

Iroel traspaso limites inadmisisbles.

Tomo una conversación del FB de Harold y la hizo publica para toda la
web. El FB de cada cual es personal, cada cual mantiene en el a la
persona que desea. Si Harold hizo bien o mal en vanear a un apersona,
quien fuera de su FB personal, y no tiene importancia, aunque siempre
es algo personal.

Pero se ha pasado a otro nivel. Iroel se tomo el trabajo de recopilar,
copiando y pegando 72 paginas de conversación de Harold con sus
amigos. Resalto los comentarios de Harold en amarillo. Y lo publico en
La Pupila insomne.

Eso es una violación de la privacidad de las comunicaciones de una
persona, pues Harold no pone eso ahí para que sea leído por personas
que no conoce, si no solo por aquellas que el acepta en su FB. Una
persona que haga lo que Iroel hizo incurre en el delito de Violación
de Correspondencia, Abuso de Confianza, y Difamación. Con un daño
intencionado a la imagen personal de Harold.

Ya en este punto de las cosas, se trata de algo que incumbe a La Joven
Cuba. No podemos como organización (y debemos ya comenzar a pensar
como tal) permitir que uno de nuestros miembros sea ultrajado de esa
manera. Agredido, con toda la humillación que implicaría dejar impune
el acto. Pues mucha, mucha gente está mirando, está leyendo, está
atento.

Además de que ante un abuso como ese no podemos dar esa imagen,
dejando las cosas así.

Si nosotros mismos, como organización, no somos capaces de salir ante
una cosa así, ¿Quién lo hará?

Ese individuo hizo eso porque ha perdido el sentido de los límites de
la decencia, ha perdido la perspectiva de la vida, y ha utilizado a La
Pupila Insomne, para eso. Él y otros más, se han fanatizado creyendo
que están haciendo un favor a la Revolución, que están defendiéndola,
y se han creído que son más revolucionarios que nadie.

Mi propuesta personal es la siguiente:

1-Reunir todo los elementos publicados e imprimirlos. Ponerlos en un file.

2-Presentarnos con ellos en una Fiscalia y presentar una querella
legal contra Iroel Sanchez.

3-Una vez encaminado el proceso. Publicar un editorial explicándolo.

Fíjense, no importan cuan avance o no el proceso legal, si se llega a
los tribunales o no, solo el hecho de que hayamos ido a utilizar las
leyes y la institucionalidad, que hayamos sabido defendernos como debe
ser, es una lección contra la supuesta impunidad que ellos en su mente
se han creado.

La Joven Cuba no debe desperdiciar ni dejar pasar la oportunidad que
la vida le ha impuesto de madurar política y socialmente.

No creo que sea como correr tras la falda de nadie, al contrario es
accionar como debe ser, es usar las instituciones, las leyes, saberse
defender con ellas. Y hacerse respetar.

Creo que no se debe publicar por ahora más nada al respecto, ni
comentar más nada.

Mi idea es que se debe ir a la Fiscalía primero, y poner la querella.
Y luego publicar. No al revés, pues ya eso sería un chanchullo. Ni
estar anunciando nada.

Hay que evitar caer en ningún chuchuchu, ni brete, ni nada de eso.

Propongo que el próximo paso sea que Harold y yo vayamos a la Fiscalía.

Continuar con los post sobre temas generales que tenemos programados.

Creo que a modo general, ya Harold, Jimmy y yo, estamos de acuerdo. Faltaría
Roberto por dar su opinión.

Nos dimos un plazo de 24 horas para reflexionar.

Creo que esto no debe dejarse pasar más de 7 días para hacerlo.

Un abrazo

Javier

martes, 6 de diciembre de 2016

Docencia, decencia y socialismo en la universidad cubana


Hace varios días rueda por las “redes sociales” la información y comentarios sobre el hecho de que, a Julio Antonio Fernández Estrada, jurista, profesor universitario y socialista confeso, no le actualizaron su contrato como profesor en la Universidad de la Habana. Varias son las razones y los supuestos que sobre este particular se conocen, entre ellas la publicación de un artículo titulado “No quiero saber nada de los industriales ni de Obama”. 

Como sucede con cualquier dato o acontecimiento nacional, este permite encausar el permanente debate sobre la realidad cubana, sus tensiones, desafíos y alcances. Otra oportunidad para mirar algunos elementos de nuestra realidad compleja, diversa, llena de matices y aparentemente inabarcable. Con este fin convido a un grupo de personas, sobre todo del mundo de las ciencias sociales y el activismo en la vida pública, y de clara sensibilidad con el proyecto de justicia social y soberanía en Cuba, a comentar alrededor de un par de preguntas sobre Julio Antonio en particular y sobre algunos significados de su salida de la Universidad en general.

¿Cuál ha sido su acercamiento a Julio Antonio Fernández Estrada y a los contenidos generales de los textos recientemente publicados en su columna de OnCuba?

Juan Valdés Paz: Conozco al “joven” (como los de ochenta llamamos a los de cuarenta) Julio Antonio Fernández Estrada, hace más de una década. Lo primero a decir de Julio Antonio es que es una persona decente y que no conozco nada de él que no sea recto, lúcido y comprometido con los ideales de la Revolución. Lo segundo, que Julio Antonio es uno de los más brillantes intelectuales de su generación, con un estilo profundo y mordaz, como corresponde a un buen senequista. Tercero, que es uno de nuestros más destacados juristas, Catedrático de Derecho Constitucional y Romano, profesor universitario por más de veinte años, siempre elegido por el alumnado de la Facultad como el mejor de sus profesores. Cuarto, que Julio Antonio ha sido un trabajador de la Universidad de La Habana desde su graduación, pero esta Alta Casa de Estudios se ha venido deshaciendo de su magisterio gradualmente, no obstante, la solidaridad de algunos de sus colegas, hasta que recientemente le fue rescindido o no renovado su contrato, rompiendo así su último vínculo con la Universidad y sin que importen muchos los argumentos utilizados al efecto puesto que a una persona decente no se le deja sin trabajo. Quinto, que en cuanto a sus escritos en OnCuba me parece fuera de discusión su derecho a ejercer sus opiniones, puesto que de eso se trata; en todos los trabajos de Julio Antonio que conozco, sus críticas han estado acompañadas siempre de un fondo ético y político, inobjetables, pero en todo caso, dignos de ser debatidos y nunca penalizados. 

Mylai Burgos: Entré a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana en 1993, por la misma puerta que Julio Antonio, nos separaban aulas, personas y un poco más. Épocas repletas de escaseces donde sobrevivíamos de la inventiva y agarrados a la historia para seguir activismos estudiantiles de antaño. Julio y yo nos conocíamos, pero nos replicábamos entre la introversión de uno y la extroversión propia, estuvimos cerca y también lejos muchas veces. Pero la vida desdeña lo superfluo y une la honestidad para asentar la amistad. Por eso algunos años después empezamos a caminar juntos pensares y quehaceres, tan juntos que el sendero se ha vuelto un andar mutuo.

Compartir sus palabras ha sido uno de los motivos de esos andares, pero hace un tiempo tuvieron un repunte al saltar a las redes sociales pequeños textos temáticos de su sentir, que es el sentir de muchos y muchas. Hablar de la coyuntura política, del barrio, de las expectativas truncas, de la discriminación, de la democracia, de la república, de la constitución, de ese derecho que estudiamos con su padre, nuestro maestro excelso, donde la libertad no existe sin igualdad, y la justicia fraterniza con la política, hablar y poner sobre la mesa con prosa poética lo que a muchos nos golpea el alma, desde la isla y por ella, es lo que ha sucedido en los últimos meses con sus textos en el mundo virtual.
Mi acercamiento no es nuevo, van conmigo en sus reflexiones lo que nos duele y nos mueve por el presente y el futuro de Cuba.

Aurelio Alonso: Si hablamos de “acercamiento” tendría que empezar por decir que estoy cerca de Julito desde antes de que naciera debido a la estrecha amistad que tuve con Fernández Bulté desde los años sesenta, cuando nos iniciábamos en la compleja tarea de la docencia desde perspectivas teóricas a las cuales la Universidad había sido adversa hasta el triunfo de la Revolución. Vi crecer a Julio Antonio, y formar su inteligencia, entre la estampa cultural ideológicamente comprometida de su padre y la ternura de su entrañable madre. Lo recuerdo, todavía estudiante de Derecho, en una de las conversaciones sobre temas polémicos que Julio y yo solíamos sostener cuando le visitaba, pronunciarse contra la pena de muerte con argumentos tan sólidos que me impresionaron por su madurez. Me atrevo a caracterizarlo hoy como uno de los estudiosos más serios de su generación. Sus trabajos recientes en On Cuba reflejan, como todo lo que he leído de él, esa correspondencia del compromiso con el ideal socialista y la indispensable originalidad de pensamiento, que no puede ser digerida desde los extremos, pero termina por abrirse paso cuando mantiene su curso y se logra profundizar con coherencia.

Israel Rojas: A día de hoy la circulación de ideas en la red cubana es mayor que nunca y es imposible estar al tanto de todo. A veces siento que se ha pasado bien pronto del murmullo por escasez de voces a una etapa de mucho ruido e incapacidad de asimilar tanto. 

Hay sin embargo un grupo de comunicadores que tienen el don de proyectar luz con largo y certero alcance. Se destacan. Nutren y oxigenan. Imposible no estar al tanto de sus comentarios y reflexiones. Los artículos de Julio Antonio Fernández se ganaron mi atención. Se coló en mi lista personal de líderes de opinión. De mentes a la que arrimar el alma. De voces que compartir y recomendar.

Está de moda escribir bien, a veces de manera genial, sobre la derrota, el escepticismo, el descompromiso, o el llamado al “todos contra todo”. Por otro lado,está el lenguaje gastado y lleno de zonas comunes que tanta discusión ha motivado en los congresos de la UPEC y la UNEAC, pero del cual evidentemente no es fácil deslindarse rápido.

Soy de una generación que, aunque desordenado, no le gusta el desorden. Que cree que el espíritu más libre es el que asume compromisos y que aun sabiendo que no fue posible crear al hombre nuevo, ve en muchos cubanos y cubanas los síntomas positivos de aquella aspiración. Quiero soberanía, progreso y mayores libertades para el futuro, pero para todos equitativamente según su buen hacer y no solo para una parte afortunada.

Entonces es obvio que soy lector de Julio Antonio Fernández. Un comunicador que logra atraparme por la calidad de los contenidos y la manera de abordarlos. Una voz pedagógica y jurídicamente calificada que ilustra y convoca a entender temas complejos y cotidianos. Que se hace mis mismas preguntas y se aventura con las respuestas. Corre el riesgo. Da la cara. Nos devuelve palabras en todo su sentido real y no en el que el nuevo imaginario desideologizante por desgracia va imponiendo. Y para colmo de bienes, se desnuda en uno de sus más recientes entregas periodísticas para hablarnos como hijo. En un mundo en el que los padres del tamaño del suyo, muy pocos viven como vivió su padre y mucho menos dan hijos que prefieren la docencia, el doctorado, el periodismo escrito y la investigación social ¡Con tanta firma extranjera que administrar! ¡Con tanto negocio que hay para hacer! Y mucho menos le llamarían a su hijo José Julián, que es más que nada una declaración de fe.

Me van a disculpar, pero tengo que creerle a Fernández Estrada. Ojalá un día la vida privada de muchos hombres públicos sea así de transparente. 

Espero siempre su columna en OnCuba. Y a veces me pregunto por qué no se reproducen algunos de estos excelentes trabajos en medios de mayor alcance como la radio, la televisión o la prensa plana nacional. Se desaprovecha o al menos no se explota al máximo el potencial que en materia de pensamiento cubano contemporáneo aportan muchos buenos hombres y mujeres, solo por el pecado de publicar desde una “plataforma informal” y sospechosa.

Debo aclarar que jamás he compartido con Fernández Estrada ni una cerveza. Acaso un saludo cortés en una sola ocasión. Pero le conozco por lo que escribe y ya en eso, confieso que pueden estar viciadas de nepotismo estas letras. 

Llanisca Lugo: Mis encuentros con Julito siempre han venido de la mano con los recuerdos de la Plaza Agramonte en la Universidad. Para mí Julito siempre está en las aulas, lo recuerdo saliendo del Anfiteatro o de las aulas de la Facultad de Derecho rodeado de estudiantes que le preguntaban, comentaban, exploraban otro tipo de relación con el derecho, con la pedagogía, con la ética revolucionaria a través de un diálogo lleno de romance, compromisos y prácticas coherentes. 

Para mí Julito, es siempre el del premio PUM de los estudiantes, el de las polémicas, el del halo de magia y seducción que ponía siempre la democracia en el centro del compromiso pedagógico y también viceversa. 

Un amigo me dijo una vez que hubiera querido ser como Julio Antonio, por la valentía con que defendió su tesis de licenciatura a pesar de que podía traerle problemas, y yo fui comprendiendo mejor por qué la admiración expresada en la plaza de árboles y bancos donde se hablaba de todo porque en todo estaba la diferencia. 

Después vino un taller en el Centro Martin Luther King donde socialismo y revolución venían con brazos de trabajo llenos de sudor, y otro taller para vivir la revolución cubana a cincuenta años de su triunfo, y su tremendo buen humor que hace reír y pensar, que hace buscar. 

Sus textos me traen esa historia como hilo que teje el tiempo y siempre veo al mismo muchacho, un poco más viejo, padre, maestro, lo veo escribir para seguir corriendo los límites de las preguntas que tanta falta nos hacen. Sus textos son una síntesis del sentido común cuando la mirada a la vida cotidiana se hace sin cortinas, son como piezas hilvanadas en el sentir más sencillo, donde además de la belleza, aparece la verdad que siempre se puede entender porque se puede tocar. 

Hoy nadie tiene dibujado el proyecto de consenso con el pueblo cubano, y no están las respuestas agotadas y claras, pero Julito contribuye en el campo de las preguntas y en la ampliación de la reflexión sobre lo posible que aparece cada vez más constreñido y limitado. 

Julio César Guanche: Conozco bien a Julio Antonio Fernández Estrada desde hace más de 20 años. Muy reconocido como profesor universitario, nació casi literalmente en la Universidad de la Habana y a ella ha dedicado, al completo, su vida. Es, acaso, el más destacado especialista en Derecho Romano en el país –una disciplina muy compleja, y de conocimiento imprescindible para entender la base del sistema jurídico cubano. Asimismo, tiene gran competencia en materias de Filosofía del Derecho, Derecho Constitucional, Teoría del Estado y el Derecho e Historia del Estado y el Derecho, tanto para el ámbito global como el nacional. Al mismo tiempo que ha trabajado en esta formación, ha mantenido relaciones muy estrechas con todas las generaciones de estudiantes que ha formado, y ha participado junto a ellos de cuanto proyecto político o empeño social han seguido dentro y fuera de la Universidad. Antes de los 30 años ya había obtenido dos licenciaturas (Derecho e Historia) y un doctorado. Contar con un profesional de esta entidad y calidad es un orgullo para los que respetamos y admiramos a la Universidad de la Habana como una de las instituciones centrales de la cultura científica y política del país, y para todos los interesados en la docencia e investigación del Derecho y en la promoción de la cultura jurídica hacia el ámbito de lo social. Un profesional así es, además, el tipo de “patrimonio” universitario y cultural que cualquier sociedad se precia en tener, por lo que contribuye con toda ella, y no solo hacia sus alumnos en específico.

Además, Julio Antonio pertenece por derecho propio –y no solo por la “herencia” recibida de su padre, Julio Fernández Bulté, el más grande jurista cubano desde 1959 hasta hoy—a la gran tradición cubana de intelectuales públicos, que se deben tanto a la docencia universitaria como al debate nacional sobre los asuntos cruciales del país. Es la tradición, por ejemplo, de Raúl Roa García, profesor celebérrimo de la Universidad y decano en ella dos veces, intelectual de vanguardia en América latina y político plenamente comprometido con la justicia social y el socialismo, cuya labor fue en su tiempo una de las grandes inspiraciones de la juventud estudiantil cubana.

Los textos de Julio Antonio publicados en ONcuba, como sus artículos académicos, intervenciones públicas, charlas, conferencias, cursos, clases, etc, tienen el mismo espíritu y la misma vocación: presentar disputa en el espacio público cubano a favor de lo que, por aprovechar la mención antes hecha a Roa, este llamaba “el socialismo de la libertad”: un socialismo comprometido con la libertad, la justicia, y también la belleza. Julio Antonio ha sido capaz de situarse, con brillantez, en el difícil género de la crónica y ha entregado, con su columna en ONcuba, uno de los espacios más lúcidos y legibles que existen hoy en Cuba no solo para reflexionar, sino para reencantar con el socialismo, la revolución, la democracia y la república, a un público que confirma, descubre, o redescubre, en sus textos, que el socialismo puede ser confundido por algunos con la ignorancia histórica, con la mediocridad intelectual, con el entusiasmo por rechazar el pensamiento crítico y con la vocación de entender el “debate político” como una cacería de brujas que haga irrespirable el cielo, por demás tan azul y despejado de Cuba, pero que el socialismo en este país ha sido, es y puede ser más libre, más justo, más hermoso (y más eficiente) que esas distopías cometidas en su nombre.

Julio Antonio, que además es un buen conocedor de la cultura y el lenguaje popular de Cuba, sabe que nació en un país que debe, para mal y para bien, su historia, en buena parte, al azúcar. Por ello, sabe también que en esta isla ser un “amargado” es un crimen de lesa cultura nacional. Sus textos en ONCuba tienen así, y lo tienen naturalmente, como están en el carácter de su autor, el humor, la alegría, la música, la seriedad, la gracia, la profundidad y la sofisticación de la Cuba que se merece Cuba. Creo que esa columna es hoy una gran aula para expresar y sentir parte de lo mejor que tiene este gran país nuestro.

¿Qué lugar tienen en los espacios institucionales en Cuba hoy los enfoques que Julio Antonio Fernández, y qué desafío pudieran plantear? 

Juan Valdés Paz: Considero que las opiniones de Julio Antonio, la mayor parte de las cuales comparto, deben ser debatidas en su contenido y forma, aceptadas o impugnadas, pero siempre respetadas como un derecho de opinión y nunca tomadas de excusa para descalificar a la persona, menos aún si se trata de un revolucionario.

Creo que lo que publica Julio Antonio en OnCuba podría y debería ser publicado en otros órganos de prensa, en otros espacios en los que pudiera ser conocido y debatido. 

El caso de Julio Antonio Fernández es el de todos los revolucionarios o no revolucionarios, que desde “dentro de la Revolución” reclaman tener voz para expresar sus opiniones y propuestas; el de aquellos que responden al reiterado llamado del Presidente Raúl Castro para que los ciudadanos en general y los intelectuales en particular, contribuyan con sus talentos y criterios al proceso de cambios que el país demanda.

La ausencia de suficientes espacios plurales, las restricciones en los medios y la falta de una cultura del debate, hace que las opiniones por fuera del discurso oficial les parezcan a algunos disonantes cuando no disidentes. Esto puede dar lugar a un escenario de malos entendidos, pero también a actitudes defensivas, sectarias u oportunistas. Solo el debate de las diferencias nos permite discernir en qué estamos todos de acuerdo y sobre esos acuerdos, construir el consenso y asegurar la unidad política de la nación. 

Mylai Burgos: Llevo la isla muy dentro, por eso, aunque viva fuera de ella hace catorce años, estoy al tanto de su hacer constante. 

El debate ideológico cubano vive en la triple tensión de lo que se puede, con lo que se debe y lo que se quiere. Todos dicen que intentan, pero nadie lo logra, y no se sabe si es porque no se puede, no se debe o no se quiere, o las tres a la vez.

Los debates están en todos los medios de comunicación, a lo que se ha sumado el mundo virtual donde el control es imposible y la libertad navega entre la profundidad y la superficie, hay de todo, mucho para desechar y un poco más para rescatar.

El Derecho en estos lares, la constitución, sus articulaciones democráticas, la libertad con igualdad, los derechos, sus garantías, el respeto a la legalidad, la norma jurídica como fenómeno dialéctico que es, el derecho como contén a la corrupción, a la arbitrariedad, pero también a la explotación, nunca han sido temas preponderantes en ningún espacio en la isla, la institucionalidad pasa por el discurso del orden, la disciplina, el control pero nunca por el derecho, los derechos, donde también hay deberes y obligaciones. Esta situación ha tenido un devenir histórico constante en el proceso revolucionario cubano, por eso la conciencia jurídica campea por su ausencia en los procesos ideológicos, en el actuar político institucional y en las prácticas cotidianas de la sociedad isleña.

La discusión jurídica en Cuba ha tenido mínima cobertura desde los años noventa en algunas publicaciones de revistas sociales como la Revista Temas de Cuba y la Revista El Otro Derecho de Colombia. Hubo producción de revistas sobre el derecho, aunque azotada por el período especial pero también por sus desidias descriptivas y poco rigurosas propias del positivismo marxista ortodoxo, que de marxismo sólo tenía el nombre. En los últimos diez años, han aparecido una serie de libros que, con contadas excepciones, siguen la misma línea, exposiciones escolásticas de temas diversos sin un debate de contradicciones, sin un estudio de la realidad sociojurídica, sin un cuestionamiento del status quo jurídico desde sus instituciones, estructuras, funciones y sociabilidades.

Al debate ideológico jurídico cubano hoy hay que extirparle la triple disfuncionalidad antes descrita, el poder, el hacer y el querer, pero también el anquilosamiento perpetuo, la inercia mediocre, la ignorancia con miedo y llenarlo de intempestiva valiente, frescura, profundidad, intimismo, verdad y crítica. Pero, sobre todo, empaparlo de socialismo, que, por ende, implica todo lo anterior y más.

Este es el debate que nos trajo Julio Antonio en el mundo virtual pero que sobre todo ha realizado en sus clases, enseñando derecho en la Universidad de la Habana desde hace más de quince años. Porque este debate jurídico no está solamente en los medios de comunicación, sino en las aulas donde se enseña, en los centros donde se investiga, en los bufetes donde se aplica, en los tribunales donde se impone con persuasión y justicia. 

Cercenar ese debate honesto y socialista, como se refleja en los escritos y el actuar de vida de Julio Antonio, quitándole su mejor expresión, que es la voz de sus clases impartidas, es cercenarnos a muchas y muchos, y como se ha dicho varias veces, es una derrota del proyecto revolucionario cubano.

Aurelio Alonso: Los espacios institucionales están marcados por las circunstancias y no solo, aunque igualmente, por las personas que los dirigen (circunstanciales también), con sus virtudes y defectos, su competencia y sus limitaciones; y por una orientación que les viene dada – explícita o implícita – y simplemente comparten y replican. En escasas ocasiones son autónomos. Ni siquiera cuando se identifican así. La abolición de la autonomía universitaria en nuestro país se produjo en el entendido de que las libertades que la Revolución nos trajo podría haberla hecho superflua. No obstante, la historia muestra que una conducción intolerante siempre puede incidir nocivamente en los “espacios institucionales”. Para decirlo sin rodeos, no se trata solamente de que se acabe por cometer una injusticia (aunque sea lo primero), sino también del daño que la institución se inflige a sí misma al privarse de inteligencia, de debate, de creatividad, por el simple hecho de percibirla o sospecharla contestataria al sistema de conjunto. Para el intelectual revolucionario, diría yo que el mayor desafío es el de la coherencia, el no traicionarse a sí mismo porque quien no es capaz de defender lo que piensa difícilmente pueda ser confiable para la defensa del ideal de una sociedad superior. Es decir, más equitativa, más participativa, más justa, más armónica con la naturaleza, más solidaria aún que la que hemos logrado hasta hoy, que no es poca cosa pero que dista de ser ideal. 

Israel Rojas: La aparición de nuevos actores de la comunicación y la conformación de la opinión pública que trajo la era digital no acaba de sincronizar con buena parte de la institucionalidad cubana en general. Y es una pena. Un ordenamiento jurídico vetusto y poco ágil para atemperarse a los tiempos lo hace complejo. De repente académicos, intelectuales o ciudadanos con determinada pericia demostrada adquieren voz propia y ponen en circulación ideas que los políticos o responsables de cierta esfera no estaban considerando oportuna, efectiva o incluso, ni siquiera sabían que existía tal problema y en vez de generar un efecto proactivo, revolucionario, edificante, produce exactamente lo contrario.

Estos enfoques deberían tener un papel primordial por trasformadores. Y en el caso que no logre transformar, al menos ayudar a interpretar la realidad. Diagnosticar a tiempo. Movilizar la participación colectiva. Identificar los líderes de cada momento, temática o tarea.

Ya sabemos que nadie es bueno para todo. Y que un grupo motivado, convencido y con objetivos comunes es siempre más eficiente que un sujeto por muy estrella que este sea. 

Pero percibo que hay demasiadas sentaderas cuidando sillas. Las variables “correr riesgos” y “asignación de combustible” son inversamente proporcionales. Se va imponiendo el desmovilizador “no te metas en eso” y “no cojas lucha”, remarcado con el muy popular y metafísico argumento post/guillotina “por algo será”. Entonces mucha gente capaz se cansa y deja de ser tan útil como los necesitamos.

Uno de los desafíos mayores que veo en lo inmediato es que los capaces no se nos cansen. 

El tiempo está a favor de los persistentes. Porque los que no tienen luz pueden eclipsar un rato, pero no tienen luz. Más temprano que tarde las razones se abren paso. Los antagónicos orgánicos y cívicos se complementan y reconocen porque en el fondo se necesitan y admiran. Ya sucedió antes con grandes intelectuales cubanos y más recientemente con los casos del profesor Esteban Morales Domínguez, con el Blog “La Joven Cuba” o con “Cartas desde Cuba”. Quien persiste y no se deja envenenar por el rencor, el tiempo le premia con el único atributo que nadie puede imponer por decreto: la credibilidad. Y este será un elemento fundamental en la Cuba de los próximos años. 

Llanisca Lugo: La manera que tiene julito de trabajar, contar, involucrarse, dar testimonio, es hoy muy necesaria a nuestra institucionalidad que no puede quedar en el lugar de la quietud y el óxido para que fuera de sus campos se renueven los consensos y las participaciones, no podemos tener instituciones seguras en la parálisis y la repetición mientras la sociedad se transforma en los bordes. Corremos el riesgo de metamorfosis en lugar de transformaciones, de vidas que crecen en lugar de proyectos de vida. No podemos enfrentar la despolitización y conservatización de la sociedad solo en los espacios pequeños, las periferias, lo alternativo o desde los grandes discursos históricos, será bueno sacudirse por dentro, atreverse, tomar riesgos, vivir la experiencia de la participación real desde las voces e historias del pueblo.

Julio César Guanche: Los enfoques de Julio Antonio no son en caso alguno raros en Cuba. Son perspectivas compartidas por una vastísima cantidad de intelectuales y de personas de diversas profesiones, formaciones y oficios en todo el país y en sus diásporas. La inmensa mayoría de estas personas saben cosas de sentido común: que es mejor dialogar que prohibir; que es normal vivir entre diferentes; que es imprescindible hacer escuchar a las voces distintas; que un país y una sociedad son formaciones sociales extraordinariamente más complejas que un núcleo de militantes idénticos entre sí; que es difícil pero imprescindible lidiar con el talento; que los jóvenes deben tener espacio desde sus propias voces; que vivimos en el siglo XXI; que gritar en la calle es de mala educación, pero que actuar políticamente a través de la exclusiva “gritería” es algo peor aún, es una aberración; que la gente sabe más sobre sus propias vidas que “intelectuales” y “políticos” que hablan en su nombre, y monopolizan el “nosotros” y el “pueblo” para marchar sobre el espacio público como elefantes sobre cristalerías; que la discreción, la humildad, el compartir y la solidaridad son, en política, virtudes infinitamente superiores al narcicismo, la depredación y el monopolio. Sin embargo, ese “sentido común” —con todas las complejidades que entraña esa expresión— está resultando bastante inaccesible para algunos cursos políticos que estamos presenciando. Resulta toda una conquista en estos días alcanzar al menos la sensatez.

Actuaciones como las que se han seguido contra Julio Antonio no son “locuras”, aunque sean absurdos. Son el resultado “lógico” de la acumulación de ignorancias en puestos políticos, de la falta de necesidad y compromiso con enfrentar y procesar las diferencias, del despliegue de estructuras burocráticas ensimismadas sobre sí que, por años, se han “liberado” de demasiada gente con talento; de la convicción, nacida en la soledad de las oficinas, que es mejor constreñir que discutir, hasta apreciar este hecho como un resultado “normal”, cuyo culpable es la víctima porque “no entiende que no puede hacer eso”. Es el resultado, también, de un espacio público compartimentado que impide a la sociedad enterarse de estas actuaciones, que atentan contra todo derecho y contra toda ética mínimamente revolucionarias, y organizarse para defenderse ante ellas.

Más recientemente, a estas tendencias de antigua data se han sumado las complejidades del escenario global y de las nuevas relaciones con los Estados Unidos. Ante la complejidad del contexto, algunos creen que la única solución es multiplicar exponencialmente los “enemigos” y atrincherarse entre los exactamente iguales. Esas personas aprecian el mundo entero que les rodea como un vasto, compacto, cejijunto y unánime adversario que les ataca por todos lados. No es necesario abundar sobre los peligros de esta visión medieval de la política, aterrorizada, que parece pretender defenderse cavando un hueco en la tierra para sí misma, dejando contaminado el aire que no puedan atesorar.
Luego, los desafíos son viejos y nuevos, son complejos, pero no son novedades radicales. La política socialista los conoce bien y ha luchado a lo largo de toda su historia por alcanzar victorias en esos campos. Cuando las ha conseguido, ha sabido reconocerlas y festejarlas: ampliación del poder de la organización social, popular y ciudadana; burocracias estatales más responsables, eficientes y transparentes; extensión al unísono de derechos políticos y sociales, esferas públicas ampliadas, democracias impulsadas por iniciativas “desde abajo”, luchas contra todas las discriminaciones, economías reguladas a favor del bien común, control por parte de los trabajadores sobre los espacios productivos, relaciones internacionales justas, espacios solidarios de sociabilidad, pacificación de la existencia y dignificación de la vida. 

Ante la eficiencia con que una corriente política cubana, muy minoritaria en lo social y apuntalada a cal y canto en zonas de poder institucional, pretende producir más con menos, esto es, muchos más enemigos con mucha menos política, debemos “resolver” lo que tanto necesitamos: no solo más pan y más libertad, como quería el Apóstol, sino también más lucidez y más dignidad. Como dice el propio Julio Antonio en su columna, todo lo que se “consigue” en Cuba tiene que “rendir”. Nos hace falta resolver más, y hace falta que nos rinda a cada vez muchos más cubanos.

Sobre los autores: Ariel Dacal Díaz, historiador y educador popular; Aurelio Alonso, sociólogo y Premio Nacional de Ciencias Sociales; Juan Valdés Paz, sociólogo y Premio Nacional de Ciencias Sociales; Israel Rojas, músico y compositor, director de Buena Fe; Julio César Guanche, jurista e historiador; Llanisca Lugo, psicóloga y educadora popular; Mylai Burgos, jurista y profesora.
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