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martes, 1 de agosto de 2017

Disminución de malformaciones congénitas en Cuba: Historias detrás de un logro de la ciencia (+ Videos)

Por: María del Carmen Ramón, Cubadebate



El trabajo unificado entre el Centro de Inmunoensayo y el sistema de salud pública en Cuba, garantizan el nacimiento de niños sanos. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Para toda embarazada cubana resulta familiar la prueba alfafetoproteína, un análisis que, desde fechas muy tempranas, permite diagnosticar posibles malformaciones congénitas en el bebé que crece en el vientre materno. Entre la semana 15 y 19 del embarazo y desde cada policlínico del país, las futuras madres nos sometemos a un sencillo análisis de sangre, que nos regala la tranquilidad de saber que traeremos al mundo niños sanos, a partir de la cuantificación de una proteína de origen fetal conocida como alfafetoproteína, que permite detectar alteraciones del sistema nervioso central y otros.

Más de cuatro millones de embarazadas cubanas han gozado de este privilegio hasta la fecha, y aunque hoy es parte de nuestra cotidianidad, la extensión completamente gratuita de un servicio como este no resulta común en el mundo. De hecho, quizás pocos sepan que Cuba fue el segundo país del orbe en realizar pesquisa de alfafetoproteína a todas sus gestantes, y lo logró gracias a un grupo de científicos cubanos que desde los años 80’s se entregó a este empeño.

Para conocer los rostros detrás de un resultado como este, Cubadebate se acerca hoy al Centro de Inmunoensayo. Desde aquí, durante los últimos 30 años han cobrado vida los equipos SUMA (Sistema Ultra Micro Analítico), la tecnología que hizo posible este milagro y que además nos ha convertido en el primer país libre de transmisión vertical del VIH y el segundo de América con cobertura total para hipotiroidismo congénito en recién nacidos, una afección caracterizada por el mal funcionamiento de las tiroides, que conduce al retraso mental profundo si no se detecta a tiempo.

Sobre el nacimiento del SUMA— caracterizado por el empleo de pequeños volúmenes de reactivos—, queremos contarles.

A la entrada del Centro de Inmunoensayo nos recibe una imagen del año 1981 en la que aparece el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, junto a un joven científico que no rebasa los 30 años de edad. Su nombre es José Luis Fernández Yero y, junto a un grupo de especialistas y técnicos, es el creador de los equipos SUMA.

Fernández Yero es director-fundador del Centro de Inmunoensayo, y es en esencia uno de los rostros detrás de esa tecnología actualmente extendida de forma gratuita a todos los policlínicos cubanos. “Un poco antes de esa foto comenzó todo”, dice con una sonrisa, y por momentos nos hace viajar 30 años atrás.

Génesis


En 1981, momento en que se le explica al Comandante en Jefe Fidel Castro en que consistía la tecnología SUMA y sus posibilidades, como parte de una exposición de resultados avanzados de las investigaciones en las Ciencias Médicas. Foto: Cortesía del entrevistado.

El Centro de Inmunoensayo fue fundado en septiembre de 1987, pero la historia detrás de este logro de la ciencia cubana comenzó antes.

Corrían los años 70’s y, gracias a la obra de la Revolución, el panorama de la salud pública cubana había comenzado a cambiar, producto de la extensión de la atención médica por todo el país. Según nos cuenta el doctor Fernández Yero, para aquel entonces habían desaparecido algunas causas de enfermedades propias del subdesarrollo en que había estado sumido el país antes de 1959 y se hacían necesarios procedimientos de diagnóstico que pudieran ser aplicados al uso masivo en la población, para detectar síntomas de enfermedades aún antes de que se presentaran y poder atenderlas a tiempo. En países como Estados Unidos y Alemania Federal existían tecnologías de este tipo, pero resultaban muy costosas y no estaban diseñadas para pesquisas masivas.

“Necesitábamos en Cuba una tecnología que fuera de uso extensivo, económicamente sustentable, que utilizara una pequeña cantidad de muestra, y que fuera lo más automática posible”, explica el aquel entonces médico de 27 años, quien compartía sus preocupaciones con un grupo de colegas recién graduados y que trabajaban en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas.

“Me dieron la oportunidad de trabajar en el desarrollo de una tecnología para hacer pesquisa masiva por métodos inmunológicos, y para ello seleccioné como patología el diagnóstico de malformaciones congénitas en el transcurso del embarazo, a partir de la medición de alfafetoproteína en el suero de la madre. Hasta ese momento, esto solo se podía conocer por amniocentesis, es decir, obteniendo líquido amniótico al pinchar el abdomen de la mujer”, recuerda Fernández Yero.

Antes del triunfo revolucionario, las malformaciones congénitas resultaban un problema menor ante otros mucho más graves, pero este tipo de patologías fue adquiriendo importancia en la medida en que el sistema de salud pudo preocuparse por ellas, precisa este científico cubano.

Los primeros resultados positivos en relación con la detección temprana de defectos en el feto llegaron a Cuba entre finales de 1979 y mediados de los 1980, cuando comenzó a emplearse en el país el primer equipo para el diagnóstico masivo de enfermedades como estas, a partir de una colaboración entre el grupo conducido por Fernández Yero y la entonces República Democrática Alemana (RDA). “Cuando aquello todo era muy voluminoso, y el aparato pesaba un total de 259 kilogramos, cuando en la actualidad apenas pesa entre 10 y 12 kilogramos”.

Luego de contar con esta tecnología, y en coordinación con el Departamento de Genética de Victoria de Girón, Fernández Yero y su equipo localizaron a todas las parejas que habían tenido un niño con malformación congénita en Ciudad de La Habana, y les brindaron la oportunidad de planificar un segundo embarazo, esta vez con la tranquilidad de someterse a una prueba como la de alfafetoproteína.

“Les explicamos a las familias que teníamos una prueba que nos iba a permitir detectar en la sangre de la mamá la presencia de una malformación congénita, y que de dar positiva haríamos entonces la amniocentesis para una segunda verificación. La respuesta fue contundente: de 49 familias interrogadas, 46 decidieron concebir un segundo embarazo, y de esa cifra, solo se identificó un niño con defectos del tubo neural”, recuerda Fernández Yero con la emoción de aquel momento, mientras nos muestra la impresionante imagen del feto estudiado.

El impulso de Fidel

Foto del feto con la malformación ácraneo por su defecto anatómico, que se le mostró al Comandante el 29 de Julio de 1981. Foto: Cortesía del entrevistado.

Un momento clave para el nacimiento del Centro de Inmunoensayo ocurrió el 29 de julio de 1981, cuando durante una exposición en el Palacio de la Revolución, Fidel conoció los resultados de este estudio.

“Le contamos a Fidel, y a él le impresionó mucho ver la foto del niñito ácraneo. Inmediatamente nos dijo: “Esto es muy importante, un solo niño que se diagnostique con esa patología, vale la pena todo el esfuerzo que hagamos”, rememora.

“El Comandante me preguntó qué teníamos que hacer en lo adelante, y le dije que primero debíamos validar el equipo en un grupo mayor de embarazadas. Nos indicó estudiar en un año toda la población de gestantes de Ciudad de La Habana, en aquel momento alrededor de 30 mil, y luego añadió: después que demostremos que funciona: ¿cuántos equipos crees que tengamos necesidad de poner en el país? Le respondí que 3, uno en Occidente, Centro y Oriente, pero Fidel me dijo que no. Aquello para él era muy importante, por lo que dijo que había que situar uno en cada provincia”.

Con vistas a su extensión en el país, el colectivo de ingenieros y técnicos del Centro Nacional de Investigaciones Científicas se dio a la tarea de perfeccionar aquel primer prototipo y convertirlo en un equipo mucho más ligero y de menor costo. Asimismo, desarrollaron nuevas investigaciones y trabajaron en la obtención de reactivos.

“Fidel dijo que ya no se podía parar. Había que llevar a todo el país lo que habíamos logrado, y para ello empezamos a traer por avión muestras de sangre desde Santiago de Cuba y Camagüey hasta La Habana, y por carretera desde Pinar del Río y Matanzas”, explica Fernández Yero.

“Fuimos a la RDA y construimos un equipo con diseño electrónico nuestro, pero con la parte óptica y mecánica hecha en Alemania, quienes tenían un amplio desarrollo en estas ramas. Proyectamos 15 para ubicar uno en cada provincia, pero en el año 1985 los alemanes decidieron detener la colaboración”.

No obstante, lejos de ser un obstáculo, esta decisión se convirtió en acicate para continuar adelante.

“Dijimos que no podíamos detenernos, porque había perspectivas de hacer otros análisis en Cuba. Ya habíamos introducido a nivel nacional la prueba de hipotiroidismo congénito, y nos habíamos convertido en el segundo país de América en lograrlo. El Comandante en Jefe nos dijo que teníamos que construir los equipos completamente en Cuba, y lo logramos”.

Para ese entonces el grupo de trabajo ya había crecido: médicos, especialistas en electrónica, computación y otras especialidades, engrosaban las filas de quienes trabajaban día y noche por este sueño de la ciencia cubana.

Cuando el grupo de científicos demostró tener la capacidad de construir aquellos complejos equipos completamente en Cuba, nació la necesidad de edificar el Centro de Inmunoensayo, un lugar donde comenzarían a producirse los reactivos a escala industrial, y se trabajaría en áreas como la elaboración de programas de computación y el desarrollo y la producción de equipos, junto con la realización de investigaciones para nuevos empleos de la técnica de inmunoensayo en el diagnóstico de enfermedades.


El Comandante en Jefe Fidel Castro junto al director fundador del Centro de Inmunoensayo José Luis Fernández Yero, en el centro recién inaugurado. Foto: Cortesía del entrevistado.

30 años han transcurrido desde aquel septiembre y, en la actualidad, Inmunoensayo se ha consolidado como un centro de amplia experiencia en la organización de programas de pesquisaje en coordinación con la salud pública cubana.

“Muchos hoy no se imaginan que esos aparatos con ese nivel de complejidad son concebidos por cubanos, fabricados en nuestro territorio, y que además se exportan a otros países”, comenta a Cubadebate Fernández Yero.

Entre sus innumerables logros de conjunto con el sistema de salud cubano, Inmunoensayo no solo cubre hoy en Cuba los programas de pesquisaje neonatal, certificación de sangre y vigilancia epidemiológica, sino que desde 1982 ha desarrollado los reactivos y tecnologías para el diagnóstico precoz de diferentes tipos de cáncer, como el de próstata y colorectal, junto con un paquete tecnológico para el diagnóstico de cáncer cervicouterino.

Asimismo, desde 1986, más de 3,7 millones de niños han sido estudiados para el diagnóstico precoz de hipotiroidismo congénito, mientras que el programa neonatal se ha extendido hoy a 5 pruebas con cobertura para toda la población.

“Cuando uno hace un balance, siempre hay aspectos con los que no se está satisfecho, pero resulta muy estimulante saber que— vinculado con nuestro trabajo— hay más de 4 millones de niñitos beneficiados. Yo soñé con esto en el año 1975, y he tenido el privilegio de convertir en realidad mi sueño”, afirma emocionado.

En el minuto en que colocamos el punto final a este artículo, varias embarazadas cubanas estarán realizándose la prueba alfafetoproteína, o no pocas madres estarán llevando a su pequeño recién nacido a pinchar su piececito, con vistas a descartar hipotiroidismo congénito. Son análisis que forman parte de nuestra cotidianidad, pero que tienen detrás el empeño de hombres como Fernández Yero.

En Video: Fidel conoce los beneficios de tecnología SUMA

Los logros del Centro de Inmunoensayo en un ejemplo

jueves, 1 de septiembre de 2016

Cuba registra un nuevo medicamento contra el cáncer de piel

EFE - La Habana
01/09/2016 - 04:14h



Cuba registra un nuevo medicamento contra el cáncer de piel

Cuba ha registrado un nuevo medicamento denominado "Heberferon" destinado al tratamiento del cáncer de piel y obtenido a partir de formulaciones biotecnológicas, informó hoy la televisión estatal de la isla.

El "Heberferon" es una novedad científica obtenida por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana tras más de 20 años de investigaciones y ensayos clínicos, indicó el reporte.

El biólogo Iraldo Bello, quien participó en las investigaciones, aseguró que este fármaco es una formulación "única en el mundo" en la que se combinan el Interferón "Alfa" y el Interferón "Gamma" producidos por vía recombinante en el CIGB.

Este medicamento inyectable elimina o reduce los tumores de piel no melanomas y puede evitar secuelas de cirugías en zonas como la cara donde resulta complejo operar, indicó el especialista.

Además, señaló que en Cuba hay una alta incidencia del cáncer cutáneo, una enfermedad que tiene como principal factor desencadenante el exceso de sol, específicamente la radiación ultravioleta.

Las plantas productoras del CIGB han fabricado ya más de 10.000 bulbos del novedoso fármaco, que continúa en desarrollo, con el fin de evaluar su efectividad en otros tipos de cáncer y el próximo paso previsto es su inclusión en el grupo básico de medicamentos de la isla, según refirió la misma fuente.

El CIGB también produce una vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón nombrada "Cimavax EGF", complementaria a otros tratamientos convencionales como la radioterapia y la quimioterapia, y aunque no cura la enfermedad, contribuye a controlarla y ofrece mejor calidad de vida al paciente, sobre todo en estados avanzados.

En la cartera de productos de la biotecnología y la industria farmacéutica cubana sobresalen asimismo el "Heberprot-P", un medicamento para tratar la úlcera del pie diabético y evitar amputaciones, y vacunas contra la hepatitis B y la meningitis.

lunes, 12 de octubre de 2015

Expondrán logros de medicamento cubano para la Hepatitis C

Creado el Lunes, 12 Octubre 2015 10:42 | Iris de Armas Padrino

La Habana, 12 oct (AIN) La situación actual y futura del uso del interferón alfa-2b pegilado cubano, medicamento comercializado con el nombre de PEG-Heberon, que ha mostrado notables resultados para la Hepatitis C Crónica, será expuesta en un foro acerca del tema.

En diálogo con la AIN, el Doctor en Ciencias Hugo Nodarse Cuní, jefe del departamento de oncología y otros proyectos de la dirección de investigaciones clínicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), anunció que en esa institución habanera se efectuará el Taller Nacional sobre Hepatitis C Crónica, del 14 al 16 de octubre.

También en el foro, más de 250 gastroenterólogos dedicados a la atención de enfermedades hepáticas en Cuba, analizarán sobre las perspectivas inmediatas de incorporación de novedosas tecnologías destinadas a mejorar la calidad del diagnóstico y tratamiento de los pacientes cubanos con este padecimiento que afecta a más de 170 millones de habitantes, un tres por ciento de la población mundial, subrayó.

Desarrollado por el CIGB, institución del grupo BioCubaFarma, ese producto se presenta en forma farmacéutica de solución inyectable de un mililitro, es administrado por vía subcutánea y desde 2010 se le ha aplicado a unos dos mil cubanos que padecen Hepatitis C Crónica.

Hace cinco años comenzó su introducción en el cuadro básico de medicamentos del Sistema Nacional de Salud (SNS) y hasta la fecha han sido distribuidos más de 90 mil bulbos en toda Cuba.

La introducción del PEG-Heberon en combinación con la ribavirina, en el tratamiento de la Hepatitis C, ha permitido alcanzar más de 40% de respuesta virológica sostenida en los pacientes con genotipo 1 del virus y sin tratamiento previo.

Estos datos coinciden con los reportados por los productos similares existentes en el mercado farmacéutico internacional y significan, desde el punto de vista clínico, 27% y 10% de incremento en el control de la enfermedad respecto a lo que se logra con la monoterapia de interferón alfa convencional y su combinación con ribavirina, respectivamente, aclaró.

Precisó el experto del CIGB-complejo científico-productivo con experiencia desde el año 1981 en la elaboración de interferón (IFN) alfa, que en 2016 el principal reto es lograr un incremento significativo en la cantidad de bulbos a suministrar en el SNS, que permitirían duplicar el número de pacientes con acceso al mismo como alternativa para controlar esa dolencia.

La Hepatitis C Crónica es un virus muy asintomático que circula en la sangre del paciente y con el tratamiento del PEG-Heberon se controla ese mal, aclaró el eminente científico.

Nodarse Cuní explicó que este producto, logro de la biotecnología cubana, se encuentra listo para comercializar a otras naciones, con lo cual, además de satisfacer la demanda nacional, constituye un renglón exportable más a la economía del país.

domingo, 30 de agosto de 2015

Trayendo a EE.UU. la vacuna cubana contra cáncer de pulmón

Kelvin Lee • 30 de agosto, 2015



En medio de una normalización histórica de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, un paso de cambio potencial fue dado recientemente en el campo de la investigación acerca del cáncer de pulmón.

Cuando se piensa en la vanguardia de la innovación científica, Cuba no surge inmediatamente a la mente. Las relaciones entre Estados Unidos y la pequeña nación isleña al sur de la Florida se hicieron más tensas durante el apogeo de la Guerra Fría, y los dos países han estado atrapados en un embargo comercial desde 1962. Sólo muy recientemente se han descongelado las relaciones diplomáticas, abriendo las puertas a la colaboración.

Cuba, un misterio para generaciones de norteamericanos, a menudo es considerada como estancada en una época pasada. Después de haber hecho varios viajes a Cuba en los últimos tres años, puedo decir que no es el caso.

El sector biotecnológico cubano de alta calidad está prosperando, conducido en parte por el Centro de Inmunología Molecular (CIM) de La Habana. Visité el CIM en abril de 2015, como parte de un grupo que incluía a la doctora Candace Johnson, presidenta y directora general del Instituto Roswell Park del Cáncer (RPCI), y el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. Después de las reuniones frente a frente con los representantes e investigadores del CIM, se llegó a un acuerdo para traer al RPCI y a Estados Unidos su vacuna contra el cáncer de pulmón, Cimavax, con vistas a realizar ensayos clínicos y su inspección por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA).

Impacto potencial 

Entonces, ¿qué es Cimavax? En primer lugar, permítanme aclarar de entrada un error potencial. En su forma actual, Cimavax no es el tipo de vacuna que se administra a los niños para evitar que algún día tengan cáncer de pulmón.

Más bien, Cimavax está dirigido a pacientes con cáncer de pulmón y para aquellos con alto riesgo de sufrir la enfermedad, incluyendo los fumadores y a los pacientes a los que se les ha extirpado quirúrgicamente un cáncer de pulmón. A diferencia de otras inmunoterapias, Cimavax no ataca directamente al cáncer y no es personalizada. Más bien, la vacuna ataca a un factor de crecimiento (FCE) que el cáncer necesita para sobrevivir. Al atacar y agotar con eficacia este factor de crecimiento, el cáncer se muere de hambre y su progreso se ralentiza, prolongando así la vida de los pacientes.

Hasta la fecha, Cimavax se ha aplicado a 5 000 pacientes en todo el mundo, incluyendo 1 000 cubanos. Ensayos clínicos expansivos han estado en marcha desde hace algún tiempo, con datos publicados que muestran la prolongación de la vida (en especial en pacientes de más 60 años de edad, con una media de supervivencia global de 18,53 meses en los pacientes vacunados, en comparación con los 7,55 meses para los pacientes no vacunados) al compararse con la atención estándar, con una mínima toxicidad relacionada con la vacuna.

La conclusión es que esta vacuna funciona y la facilidad de aplicación (una inyección en el hombro una vez al mes), combinada con el bajo coste, podría hacer que sea una opción muy atractiva en Estados Unidos.

Cuál es el estado actual 

Desafortunadamente, traer una vacuna como Cimavax a Estados Unidos no se hace de un día para otro. Además de la investigación y los ensayos clínicos, que es muy amplia por derecho propio, Cimavax también debe ser aprobada por la FDA.

En estos momentos, Roswell Park está preparando la documentación para la FDA. Esperamos tener el proceso inicial de papeleo en los próximos dos o tres meses, para que la FDA pueda iniciar su inspección.

¿Qué sigue? 

La gente está ansiosa porque llegue Cimavax a Estados Unidos, y con razón. Una vacuna revolucionaria con el potencial de reducir el crecimiento del cáncer más mortífero de este país es sin duda una perspectiva emocionante. Estoy tan extasiado como cualquiera acerca del potencial de Cimavax, pero también quiero que la gente entienda que este proceso llevará tiempo.

Pensamos que la inspección de la FDA dure entre 12 y 18 meses. Una vez que sea segura la aprobación, como anticipamos, la idea predominante es que seríamos capaces de comenzar la fase I de ensayos clínicos. Sin embargo, algunos de mis colegas consideran que los datos actuales de seguridad ya publicados acerca Cimavax son tan convincentes que podríamos poder pasar directamente a una fase II de estudio. No queremos anticiparnos demasiado, pero saltarnos una fase sin duda aceleraría el proceso.

En general, cuando se toman en cuenta los ensayos clínicos, la aprobación de la FDA y otros requisitos regulatorios, estimo que todo el proceso de investigación podría tomar un total de cinco años. Eso puede parecer desalentador, pero si me hubieran dicho en 2011 que estaríamos presentando la documentación de Cimavax a la FDA en 2015, yo estaría extraordinariamente complacido. Lo que parecía ser un largo esfuerzo a través del status quo ya está avanzando a un ritmo algo refrescante.

A pesar del camino que falta por recorrer, los pacientes con cáncer de pulmón, especialmente los de alto riesgo, tienen buenas razones para estar entusiasmados con la asociación de Roswell Park y el CIM. Otros pacientes de cáncer también se beneficiarán de esta asociación. Estamos buscando también el potencial de uso de Cimavax en cáncer de colon, cabeza y cuello, próstata, mama y páncreas.

Además, el RPCI y el CIM están trabajando en otras colaboraciones, incluyendo una segunda vacuna alentadora que puede atacar a cánceres de la sangre; un acuerdo para estudiar dos anticuerpos monoclonales desarrollados en La Habana; y un ensayo clínico de alcance mundial que parece tener eficacia en un número de diferentes tipos de cáncer. Nuestra relación no es únicamente con Cimavax. Una plétora de otras posibilidades están en el tintero, y esperamos explorarlas seriamente durante el próximo año.

Estos son tiempos emocionantes, y me siento afortunado de haber desempeñado un papel en este hito. Esperemos que esto sea sólo el comienzo de una relación biotecnológica positiva entre Estados Unidos y Cuba, a medida que el CIM y otras instituciones cubanas de investigación comiencen a compartir su tecnología y enfoques innovadores.


(*) Kelvin Lee es profesor del Departamento de Inmunología del Roswell Park Cancer Institute en Búfalo, Nueva York. Ha sido miembro de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer desde 2008.


(Tomado de Medical Xpress)


Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

jueves, 27 de agosto de 2015

Sesionará en Cuba Seminario Internacional sobre Nanociencias y Nanotecnologías

Se espera una asistencia mayor que en la edición anterior en 2012 cuando participaron más de 300 expertos de 22 países

Por Ledys Camacho Casado

Un espacio académico de intercambio de conocimientos y experiencias para el debate científico sobre las principales características y tendencias de las Nanociencias y Nanotecnologías propiciará el V seminario internacional que se efectuará en septiembre próximo en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Según trascendió, el análisis incluye el rol e impacto de las aplicaciones de ambas disciplinas en las transformaciones económicas y sociales que acontecen en el país, las cuales requieren de una infraestructura técnico-productiva que puede ser aportada por el Centro de Estudios Avanzados de Cuba, como uno de los ejes estratégicos de su desarrollo.

En declaraciones a la prensa, el Doctor Honoris Causa en Ciencias Física Nuclear Fidel Castro Díaz-Balart, y asesor científico del Consejo de Estado, aseveró que esa entidad junto a universidades, centros de investigación y unidades empresariales, serán en un futuro las protagonistas de relevantes resultados, frutos de la más acertada puesta en práctica del ciclo de investigación, desarrollo, producción e innovación.

Explicó que potenciarán las aplicaciones en los sistemas biomédicos y ambientales, a partir de tecnologías muy avanzadas, puestas todas en función el bienestar humano y de un avance social y económico sostenible.

La estrategia debe incluir los servicios especializados y tecnológicos de alto valor agregado, las tecnologías emergentes, un elevado nivel de preparación de los investigadores y un sistema de financiamiento competitivo que sirva de estímulo al talento y la creatividad, opinó.

En este encuentro sobre Nanociencias y Nanotecnologías se espera una asistencia mayor que en la edición anterior en 2012 cuando participaron más de 300 expertos de 22 países.

El Primer Seminario Internacional sobre Nanociencias y Nanotecnologías se efectuó en la capital cubana en 2007.
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