"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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jueves, 6 de mayo de 2021

El primer retrato que Guayasamín hizo a Fidel cumple 60 años


Por Pedro Martínez Pírez

La teoría de que el cuadro aparecería cuando falleciera el pintor, no se cumplió, pues Oswaldo Guayasamín murió el 10 de marzo de 1999. Y la otra teoría de que el cuadro aparecería cuando nos abandonara físicamente el Comandante, tampoco se hizo realidad, pues Fidel Castro falleció el 25 de noviembre de 2016.

Y sigue sin encontrarse el primero de los cuatro retratos que el gran pintor ecuatoriano hizo al Líder Histórico de la Revolución Cubana, aunque el pintor cubano Agustín Bejarano lo recreó hace diez años a partir de la fotografía en que se puede apreciar la obra del Maestro Guayasamín.

El 6 de mayo de 1961, cuando el Comandante Fidel Castro posó por primera vez para el pintor Oswaldo Guayasamín, estaba yo en Quito, cumpliendo una misión diplomática en esa nación andina, y me correspondió el honor de invitar a Cuba al gran artista ecuatoriano, quien me pidió en los días de la agresión imperialista por Playa Girón viajar a La Habana y pintar al líder histórico de la Revolución Cubana.

"Tú eres el causante maravilloso de mi primer viaje a Cuba", me dijo el pintor a su retorno a Quito. Y agregó: "Inmediatamente que fui a Cuba en este primer viaje, conocí a Fidel, y le hice el primer retrato. Fue una alegría inmensa para mí, porque yo habría podido ir a Cuba antes de la Revolución, pero nunca fui porque todo lo que pasaba allá, esa invasión norteamericana de cabarets, y de jugadores y de hoteles exclusivos, era para mí desastroso."

En esa entrevista a Guayasamín, cuyo audio guardo con celo, me comentó en su lenguaje característico el pintor: "Tú me metiste entre montones de gente en un avión horriblemente viejo, y de repente fui a parar en La Habana, y ahí se concertó el encuentro e hice el primer retrato de Fidel".

Aquel primer retrato se hizo en la sede del ICAP, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, que dirigía Giraldo Mazola Collazo, y fue Celia Sánchez Manduley, ayudante muy eficiente de Fidel, quien coordinó con el Comandante para que el pintor ecuatoriano pudiera hacerle el retrato.

Según narró Giraldo Mazola, quien mantiene el rango de Embajador y es en la actualidad el Director de la Oficina de Atención a la Población del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el encuentro entre Fidel y Guayasamín se efectuó en horas de la noche del sábado 6 de mayo de 1961, en la terraza del ICAP.

Oswaldo Guayasamín, como otros notables intelectuales ecuatorianos se había personado en nuestra Embajada en los días de abril para patentizar su solidaridad con la Revolución Cubana y repudiar la criminal invasión por Playa Girón.

El pintor ecuatoriano y el Comandante Fidel Castro forjaron a partir de entonces una sólida relación amistosa que se consolidó a lo largo de los años. Fidel Castro jamás posó para otro pintor, y sin embargo lo hizo en cuatro ocasiones con su hermano Guayasamín, en 1981, 1986 y en noviembre de 1995.

Nunca olvidaré que fue Guayasamín el organizador, con su familia, del acto de celebración del 62 cumpleaños de Fidel, quien en agosto de 1988 viajó por primera vez a Quito a la toma de posesión del presidente Rodrigo Borja, visita que yo tuve el honor de reportar para Radio Habana Cuba y también para la Televisión Cubana.

Muchos años después y ya fallecido Guayasamín, Fidel, entonces Presidente de Cuba, habló en la inauguración en Quito de La Capilla del Hombre, el 29 de noviembre de 2002. El Comandante viajó con su entrañable amigo Hugo Chávez, jefe de Estado de Venezuela, y evocó con estas palabras su primer encuentro con el pintor: "Recuerdo aquella vez, muy al principio de la Revolución Cubana, cuando en medio de agitados días un hombre de rostro indígena, tenaz e inquieto, ya conocido y admirado por muchos de nuestros intelectuales, quiso hacerme un retrato. Por primera vez me vi sometido a la torturante tarea. Tenía que estar de pie y quieto, tal como me indicara. No sabía si duraría una hora o un siglo."

En una de las muchas entrevistas que le hice a Guayasamín el pintor precisó que "el retrato tiene un metro veinte centímetros de alto por un metro de ancho, y lo hizo "en quince minutos, cosa que cuando le dije a Fidel que ya estaba el retrato, se da una vuelta y empezó a retroceder hasta una banca al fondo, se sentó, verdaderamente sorprendido de que pudiera haberlo hecho en tan poco tiempo. Y el retrato es una belleza, porque hay fotografías de la entrega en la Embajada, con el Canciller Raúl Roa."

Efectivamente, en la fotografía que ilustra este artículo, y que fue publicada en varios medios cubanos de la época, se pueden observar, de izquierda a derecha, al pintor Oswaldo Guayasamín, el Canciller Raúl Roa, José Abrantes, Fidel Castro, Emilio Aragonés, el embajador de Ecuador en Cuba, Virgilio Chirigoga, y el poeta Nicolás Guillén.

Según Guayasamín con Fidel entraron al ICAP, la noche del sábado 6 de mayo de 1961, unas ocho personas que le pedían autógrafos y conversaban, lo cual hacía más difícil la realización del retrato.

Sobre ese momento y en sus palabras en la Capilla del Hombre, Fidel Castro comentó: "Nunca vi a alguien moverse a tal velocidad. mezclar pinturas que venían en tubos de aluminio como pastas de dientes, revolver, añadir líquidos, mirar persistente con ojos de águila, dar brochazos a diestra y siniestra, sobre un lienzo en lo que dura un relámpago, y volver sus ojos sobre el asombrado objeto viviente de su febril actividad".


Con su visita a Quito a la inauguración de la obra magna del pintor, tres años después del fallecimiento de Guayasamín, Fidel confirmó su gran admiración por el artista ecuatoriano, quien fue siempre muy solidario con Cuba.

Yo pude asistir como invitado a la Casa de Protocolo de La Habana donde Guayasamín hizo el cuarto y último retrato a Fidel. Además de Guayasamín y su familia, recuerdo entre los asistentes a Antonio Núñez Jiménez y Eusebio Leal, amigos del pintor ecuatoriano y de Fidel, así como a la colega catalana Monserrat Ponsa i Tarrés, Miembro de Honor, quien, como yo, fue honrada con el título de Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín.

Nunca olvidaré que fue en ese encuentro, a finales de noviembre de 1995, cuando Fidel le preguntó a Núñez Jiménez cómo Cuba podría ayudar a financiar la Capilla del Hombre. La respuesta fue certera y breve: "muy fácil, Comandante, con tabacos cubanos". Y el primer humidor, construido en Ecuador y con las firmas de Fidel y Guayasamín, fue subastado en el famoso Cabaret "Tropicana", por el propio Comandante, en presencia de Guayasamín.

Mucho antes, el 29 de noviembre de 1986, había estado yo como invitado de Guayasamín cuando el gran artista ecuatoriano hizo un retrato a Silvio Rodríguez, como regalo por el cuarenta cumpleaños del cantautor cubano. Recuerdo que Silvio, en grabación que conservamos en Radio Habana Cuba, me dijo que había sido "bendecido por la mano de los Andes" y se sentía "como si lo hubieran vuelto a parir".

En esos días Guayasamín pintó también a José Ramón Fernández, héroe de Playa Girón y ex Ministro de Educación, quien según el artista ecuatoriano en declaraciones a Radio Habana Cuba lo calificó como "un hombre azul".

Con Oswaldo Guayasamín mantuve siempre un fuerte vínculo de amistad con raíces en los días de abril de 1961. Me invitó a su 75 cumpleaños en julio de 1994, y alojado en su casa, pude compartir con algunos de sus invitados, entre ellos el geógrafo, arqueólogo y espeleólogo cubano Antonio Núñez Jiménez y el escritor y político Juan Bosch, ex presidente de República Dominicana, quien viajó con su esposa cubana Carmen Quidiello y su hijo Patricio.

Todos los invitados, entre los cuales también había españoles, chilenos, costarricenses y ecuatorianos, estuvimos en Sangolquí, a unos 30 kilómetros de Quito, donde Guayasamín instaló una gran escultura del líder indígena Rumiñahui, réplica de la cual, aunque mucho más pequeña, trajo a Cuba a instaló en un parquecito de La Habana Vieja, muy cerca de la Casa Museo Guayasamín, inaugurada el 8 de enero de 1993, un acto al que asistieron Fidel y Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana.

Recuerdo la última visita de Guayasamín a Cuba. Fue en el cuarenta aniversario del triunfo de la Revolución, en enero de 1999. Vino a participar en un encuentro organizado por el Ministerio cubano de Cultura y la Casa de las Américas, y lo hizo acompañado por otros dos entrañables amigos e intelectuales ecuatorianos: Jorge Enrique Adoum y Pedro Jorge Vera.

Al Taller Cultura y Revolución, que se efectuó en la ciudad de Santiago de Cuba los días 4 y 5 de enero asistieron también los Premios Nobel de Literatura Gabriel García Marquez (1982) y José Saramago (1998).



Guayasamín viajó con Fidel y con García Márquez a ese foro, en el cual el pintor ecuatoriano reveló que la idea de la Capilla del Hombre en Quito surgió en su primer viaje a Cuba, donde además de pintar a Fidel había podido comprobar los crímenes cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista y por el imperialismo yanqui en Playa Girón.

El 6 de enero de 1999, en la sede del ICAP, donde cuatro décadas antes había hecho el primer retrato a Fidel. Guayasamín asistió al acto de condecoración a su hijo Pablito, quien recibió la Orden de la Amistad que otorga el Consejo de Estado de Cuba. Y allí le hice a Guayasamín la última de mis entrevistas. El Maestro estaba emocionado por haber viajado junto al Comandante a Santiago de Cuba y después retornar con él a La Habana, y por el homenaje a su hijo Pablito. y en ese diálogo, además de reafirmar su amor por Cuba y por Fidel, me contó que en La Habana le habían hecho un chequeo médico del cual salió muy bien, salvo la confirmación de que se mantenía la pérdida de visión en uno de sus ojos, algo que le obsesionó hasta el día de su muerte, ocurrida dos meses después, el 10 de marzo de 1999.

Diez años antes de su fallecimiento el pintor ecuatoriano había recibido en La Habana dos importantes distinciones cubanas: la Medalla Haydée Santamaría y el máximo reconocimiento del Consejo de Estado de Cuba, la Orden Félix Varela. Y cinco años después, en noviembre de 1994, el título de Doctor Honoris Causa, otorgado a Guayasamín por el Instituto Superior de Arte de Cuba.

Ocho meses después de su fallecimiento, el 16 de noviembre de 1999, durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana, Guayasamín fue proclamado Pintor de Iberoamérica y Fidel, con voz entrecortada por la emoción, lo reconoció como el hombre más noble, generoso y humano que había conocido en su vida.

Pero algo que 60 años después sigue constituyendo un misterio o un enigma es saber dónde está el primer retrato que Guayasamín hizo a Fidel el 6 de mayo de 1961 y que unos días después fue presentado en un acto efectuado en la sede de la Embajada de Ecuador en La Habana.

Los originales del segundo y cuarto retratos están en la Casa Museo Oswaldo Guayasamín de la capital cubana, y el tercero en la sede de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, también en La Habana.

A la valiosa e histórica colección de originales le falta el primero, que solamente se conoce por fotografías y por la magnífica recreación que hace diez años, realizó el pintor camagüeyano Agustín Bejarano, quien junto a una treintena de artistas cubanos de la plástica, acompañó a Fidel Castro a la inauguración en Quito de la Capilla del Hombre, en horas del mediodía del viernes 29 de noviembre de 2002, acto memorable al que pude asistir como invitado de Guayasamín con mi esposa Esperanza Álvarez, también periodista de Radio Habana Cuba.

Los cuatro retratos de Fidel han sido editados en Madrid como calendarios de bolsillo de Radio Habana Cuba, por el amigo Gabriel Navarrete Martínez, Presidente de la Asociación Cultura y Cooperación Internacional de España, quien financió también las lienzografías de la recreación de Bejarano del primer retrato, para obsequiarla a los Cinco Héroes: Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, así como otras personalidades cubanas.

Y en esos calendarios de bolsillo, que son pequeñas obras de arte, también han sido ilustrados con retratos de Guayasamín a Silvio Rodríguez, Antonio Núñez Jiménez, Armando Hart, José Ramón Fernández, José Martí, y el de este año 2021, ilustrado con el retrato que el Pintor de Iberoamérica hizo en su casa de Quito al Historiador de La Habana Eusebio Leal Spengler.

En el almanaque están marcadas las fechas del nacimiento el 11 de septiembre, y la del fallecimiento, el 31 de julio, del inolvidable Historiador de la Ciudad de La Habana, amigo entrañable de Fidel y de Guayasamín.

La Habana, 6 de mayo de 2021.

lunes, 26 de abril de 2021

UNA OLA IMPARABLE CONTRA EL BLOQUEO

Por Pedro Martínez Pírez

Este domingo, y a pesar de la pandemia, muchas personas en el mundo volvieron a pronunciarse contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y por primera ocasión se realizó frente al malecón habanero una regata con la participación de embarcaciones de varios países, incluidos yates con bandera estadounidense.

Es de suponer que la Embajada de Estados Unidos en Cuba, que aunque muy disminuída en funcionarios luego del cuatrienio de Donald Trump, debe haber informado a Washington esta novedad, pues el edificio de la Misión estadounidense ocupa un lugar de privilegio frente al hermoso litoral habanero, donde tuvo lugar la singular muestra contra el bloqueo.

El título de este reporte lo extraje de uno de los numerosos mensajes enviados este domingo al mundo por el Presidente de Cuba, ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien afirmó que “la protesta mundial contra el bloqueo se ha convertido en una ola imparable”.

Una ola imparable que volverá a estremecer en junio próximo a la Organización de Naciones Unidas, cuya Asamblea General volverá a considerar en Nueva York el proyecto de resolución contra el bloqueo que Cuba viene presentando desde 1992 con el apoyo casi unánime de las naciones representadas en el máximo organismo internacional.

Esta demostración mundial contra el bloqueo, en la cual participaron muchos cubanos residentes en Estados Unidos y otros países de los cinco continentes, es un claro mensaje que debe escuchar el nuevo inquilino de la Casa Blanca, quien en los primeros cien días de la actual administración no ha revertido ninguna de las doscientas cuarenta medidas de intensificación del ilegal y criminal bloqueo contra Cuba, que fueron aprobadas por su antecesor, el tristemente célebre Dónald Trump.

Sí como se ha dicho no es Cuba una prioridad del nuevo gobierno de Estados Unidos, para los cubanos y para muchos amigos en el mundo, el mantenimiento de un bloqueo implantado desde hace seis décadas, y su alcance extraterritorial, constituye una violación flagrante de los derechos humanos del pueblo cubano, y es una prioridad su eliminación.

Y toda esta política yanqui hacia Cuba, en cuyo diseño han participado elementos anexionistas de origen cubano radicados en Miami, que fueron sólidos aliados de Donald Trump, debe cesar, para que prevalezcan los verdaderos intereses de los pueblos de Estados Unidos y Cuba, y vuelva a funcionar a plenitud la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, que fue elevada a ese rango diplomático durante el gobierno del cual Joe Biden fue vicepresidente.



La Habana, 26 de abril de 2021.

martes, 2 de febrero de 2021

Llegó a La Habana el primer lote de calendarios de bolsillo de 2021


Por Pedro Martinez Pirez

El amigo Gabriel Navarrete Martínez, Presidente de la Asociación Cultura y Cooperación Internacional de España y Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín, envíó a Cuba el primer lote de calendarios de bolsillo de Radio Habana Cuba de 2021, ilustrados con la imagen del retrato que el pintor Oswaldo Guayasamín hizo al Historiador de la Ciudad Eusebio Leal Spengler

La foto del retrato pertenece al fondo de imágenes de la Fundación Guayasamín, en Quito, desde donde fue enviada a Radio Habana Cuba, y el almanaque fue editado como en los últimos años en Madrid, gracias a la solidaridad del amigo Navarrete, y traídps a La Habana, también en gesto solidario, por la redactora y editora cubana María del Carmen Soto, integrante del colectivo de La Jiribilla.

Cuando la evolución de la pandemia lo haga posible será presentada la pequeña obra de arte en la sede de la Casa Museo Guayasamín, fundada en el Centro Histórico de La Habana por Fidel Castro, Eusebio Leal y el Pintor de Iberoamérica.

Con esta acción se rendirá un nuevo y merecido homenaje al Historiador de la Ciudad, quien fue un entrañable amigo del Comandante Fidel Castro y del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

La Habana, 1 de febrero de 2021.

 

jueves, 10 de diciembre de 2020

EL 10 DE DICIEMBRE EN MI MEMORIA

Por Pedro Martínez Pírez

El tema de los derechos humanos ha sido siempre uno de los más utilizados contra Cuba por los gobiernos de Estados Unidos desde el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.

Estados Unidos, donde se violan de manera sistemática los derechos humanos a amplios segmentos de su población, y en mayor medida a los negros, los inmigrantes y las mujeres, utiliza desde hace décadas el tema para atacar a Cuba y otras naciones de Nuestra América y el mundo que no se someten a las órdenes emitidas desde Washigton.

Yo mismo fui víctima de la violación de los derechos humanos en Estados Unidos cuando en tránsito por la ciudad de Miami a mediados de 1960, en viaje a Quito desde La Habana, los funcionarios de Inmigración me prohibieron salir del aeropuerto alegando que yo podría ser “un espía ruso que trataba de infiltrarme en Suramérica con pasaporte diplomático cubano”.

Entonces existían relaciones diplomáticas entre los dos países y el viaje a Miami por Cubana de Aviación y a Quito por la empresa aérea ecuatoriana era en esa época el itinerario más económico.

No me detendré ahora a comentar el trabajo sucio realizado por Estados Unidos para lograr la ruptura de relaciones diplomáticas de los países latinoamericanos –excepto México--, ni a su brutal política de bloqueo y agresiones contra Cuba, recrudecida en los últimos cuatro años.

Ahora mismo el gobierno de Estados Unidos viola los derechos civiles de los estadounidenses cuando les prohibe viajar libremente a Cuba, como lo pueden hacer a otros países del mundo.

Castiga con numerosas restricciones a los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos para provocar la división de la familia cubana, retringe el envío de remesas, y alienta y financia el terrorismo contra Cuba, al tiempo que desarrolla una intensa campaña contra las brigadas médicas cubanas.

No olvidaré nunca, a finales de la década de los años ochenta, que Estados Unidos nombró a un terrorista y ex policía de la dictadura de batistiana, Armando Valladares, como Embajador yanqui ante la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra.

Recuerdo al falso paralítico y poeta nacido en Cuba manejado como un títere por el ya fallecido general Vernon Walters, embajador de Estados Unidos ante la ONU, quien era el verdadero jefe del impostor Valladares.

A partir de la creación del Consejo de Derechos Humanos, en marzo de 2006, todo se ha hecho más difícil para el gobierno de Estados Unidos.

Cuba es una nación fundadora del Consejo y ha sido electa en cinco ocasiones como miembro de ese órgano de la Asamblea General de la ONU, la más reciente el pasado 14 de octubre, cuando 170 países integrantes de las Naciones Unidas, eligieron a Cuba mediante el voto secreto, directo e individual, para uno de los ocho escaños reservados en ese foro para América Latina y el Caribe. Un duro golpe para el fariseismo de la política exterior yanqui.

Las cinco elecciones de Cuba para integrar el Consejo de 47 miembros de la ONU, es una muestra del reconocimiento mundial a la obra humanista de la Revolución Cubana, la cual constituye la garantía principal para el disfrute y protección de los derechos humanos.

Los que votan en forma sistemática por la candidatura de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de Ginebra, son los mismos que año tras año condenan en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, el criminal e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba.

Se honra de esta manera la autodeterminación y resistencia del pueblo cubano frente a los graves obstáculos y amenazas que provoca la política unilateral de hostilidad y agresiones de Washington, mediante un bloqueo iniciado hace casi sesenta años, y que constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos.

Cuba –como afirma la Cancillería cubana—se conduce en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra con voz propia y constructiva, con su experiencia de país en desarrollo defensor del diálogo y la cooperación, contrario a los enfoques punitivos y la selectividad, a favor de la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos.

Y la historia pasará la cuenta al actual gobierno de Estados Unidos por separarse en junio de 2018 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, mediante alegatos absurdos que revelan la impotencia de la Casa Blanca de seguir manipulando el tema de los derechos humanos, que no son solo los individuales, sino también los colectivos, que tienen que ver con la soberanía y autodeterminación de las naciones.

Y siempre recordaré lo que me dijo el escritor Gabriel García Márquez en Barcelona, en la casa de la agente literaria española Carmen Balcells, en mayo de 1990: la mayor violación de los derechos humanos que se ha cometido en América en el último siglo es el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

En lo personal el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, me permite evocar que hace seis años, en esa misma fecha, recibí en Quito, otorgada por la entonces Presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador, Gabriela Rivadeneira, la Medalla Doctor Vicente Rocafuerte al Mérito Social, por mi labor durante más de medio siglo, como diplomático, periodista, legislador o docente, encaminada a fortalecer las relaciones entre la nación andina y Cuba.

La Habana, 10 de diciembre de 2020.

lunes, 23 de noviembre de 2020

LA NORMALIZACIÓN PROBABLE

Por Pedro Martínez Pírez

La agencia internacional de noticias Inter Press Ser
vice, IPS, 
difundió este domingo un interesante artículo del ensayista, diplomático y profesor Carlos Alzugaray Treto, en el cual el académico cubano analiza, a partir del triunfo electoral de Joe Biden, el posible relanzamiento del proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

Es obvio –comenta Alzugaray- que el presidente electo tiene como punto de partida volver a la política tal y como fue diseñada trabajosamente en la administración de la cual fue vicepresidente. Y subraya el analista cubano que ese objetivo puede ser complejo dada la envergadura de los retrocesos impuestos unilateral y arbitrariamente por el señor Trump, pero puntualiza que hay algo que reconocer, y es que la Cuba de hoy no es la de hace cuatro años.

Para el académico cubano la Cuba de 2020 se siente satisfecha de haber resistido exitosamente las acciones agresivas de la administración Trump, y no se ha podido ocultar la alegría popular con la derrota del candidato republicano.

Recuerda Alzugaray que Cuba tiene un nuevo presidente nacido con la Revolución y una nueva Constitución que fue ratificada en consulta y referendo popular masivo, y sobre la cual expertos reconocen avances en temas de derechos humanos.

Según el ensayista Cuba está hoy mucho más conectada a la Red que hace cuatro años y el gobierno cubano ha relanzado con ahinco el programa de reformas económicas aprobado, en el cual se otorga una renovada importancia al sector no estatal y a la descentralización.

Entre los elementos que caracterizan a la Cuba de 2020 destaca Carlos Alzugaray como probablemente lo más importante que la pequeña nación caribeña está en proceso de vencer a la Covid 19, utilizando políticas muy similares a las que pretende implantar Joe Biden en Estados Unidos.

En el artículo publicado por la agencia IPS el autor concluye señalando que el gobierno cubano ha reiterado su disposición a retomar el proceso de normalización de las relaciones con Estados Unidos, pero sin coerción, pues no ha cambiado la determinación del pueblo y gobierno de Cuba de seguir resistiendo la política agresiva, como lo hicieron con éxito durante los últimos cuatro años.

La Habana, 23 de noviembre de 2020.

lunes, 12 de octubre de 2020

EL GRITO AJENO DE MIKE PENCE

Por Pedro Martínez Pírez

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, e
stá como su jefe Donald Trump, de rídículo en ridículo.

Se ha hecho famoso no por su obra como vicepresidente de la gran potencia del Norte, Estados Unidos, sino por la mosca que se le posó en la cabeza canosa durante dos minutos en el transcurso del reciente debate con la candidata demócrata Kamala Harris, del cual tampoco salió airoso.

Ahora, en la búsqueda desesperada de votos en el Estado de la Florida, donde en la ciudad de Orlando habló horrores de Venezuela y China, a Mike Pence se le ocurrió gritar “Viva Cuba Libre”, sin saber, tal vez, que ese grito fue lanzado muchas veces por los patriotas que lucharon por la primera idependencia de Cuba frente a la dominación colonial española.

Ese fue el grito que hizo suyo el joven estadounidense Henry Reeve, quien a los 19 años de edad dejó Brooklyn, Estados Unidos, para unirse a la causa emancipadora cubana y convertirse en General de Brigada del Ejèrcito Libertador de Cuba.

Nada tienen en común, salvo haber nacido en los Estados Unidos, Mike Pence y Henry Reeve, joven valiente que participó en 400 combates y murió a los 26 años de edad en la localidad de Yaguaramas, Cienfuegos, el 4 de agosto de 1876 al grito de Viva Cuba Libre!.

Mal hace Mike Pence, de quien se dice que es todavía más reaccionario que su jefe Donald Trump, al repetir una consigna sagrada que fue enarbolada por Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo y José Martí, así como los jóvenes de la Generación del Centenario encabezados por Fidel Castro.

Cuando ahora decimos Viva Cuba Libre! nos estamos refiriendo no a la dominación española, que fue abolida hace muchos años, pese al injerencismo oportunista yanqui, sino a la pretensiòn del gobierno de Estados Unidos de imponerle a Cuba y a toda Nuestra América la Doctrina Monroe.

Pence y Trump están desesperados por ganar los 29 votos electorales del Estado de la Florida para tratar de ser reelectos para un segundo mandato el 3 de noviembre próximo, pero los latinos, las mujeres y los negros pueden pasar la cuenta a lo que muchos consideran el peor gobierno de la historia de los Estados Unidos.

La Habana, 12 de octubre de 2020.

lunes, 7 de septiembre de 2020

UN HÉROE AL FRENTE DE LOS CDR EN CUBA

Por Pedro Martinez Pírez

El próximo 28 de septiembre los Comités de Defensa de la Revolución cumplirán sesenta años de fructífera existencia en Cuba.

La mayor organización de masas de Cuba fue fundada por el Comandante Fidel Castro en 1960, y él mismo aseguró años después que “la historia de nuestra gloriosa Revolución no se pudiera escribir sin la historia de los Comités de Defensa de la Revolución”.

Y la buena noticia de estos días es que el Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, un hombre muy querido y admirado en todo el archipiélago cubano, fue elegido para ocupar el cargo de Coordinador Nacional de los CDR.

Con una rica historia desde sus años juveniles Gerardo Hernández Nordelo, con 55 años de edad acumula muchos méritos, entre ellos misiones internacionalistas en Angola y posteriormente en los Estados Unidos, donde sufrió más de 16 años de injusta prisión por sus acciones dirigidas a prevenir ataques terroristas contra Cuba.

Licenciado en Relaciones Internacionales y merecedor también de la Orden Playa Girón y la Medalla de Combatiente Internacionalista, Gerardo es Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, y hasta hace poco se desempeñó como Vicerrector del Instituto Internacional de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”.

Para Radio Habana Cuba es un honor haberlo tenido como invitado y orador en el acto en que develamos en el salón principal de la emisora, hace un lustro, el busto del prócer José Gervasio Artigas, y para mí en lo personal haber recibido de él, desde la Prisión Federal de Victorville, en California, una caricatura autografiada, en la cual agradecía mis reportes solidarios a través de Radio Pacífica, que él oía cada sábado en la cárcel yanqui.

Gerardo Hernández Nordelo será el noveno Coordinador Nacional de los CDR, desde su creación hace sesenta años. Esa organización de masas agrupa a ocho millones de cubanos, y nadie mejor que Fidel Castro, su creador, para hablar de su significado.

“Si del Quijote, la obra más famosa de la literatura española, su autor, Cervantes, dijo que se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y todo triste ruido hace su habitación, de los Comités de Defensa podemos decir –aseguró Fidel Castro-- que se engendraron en la plaza pública, en medio de la lucha antiimperialista, el fragor del combate y el ruido insolente de las bombas contrarrevolucionarias”.

Se fortalecen los Comités de Defensa de la Revolución con la sabia elección de Gerardo Hernández Nordelo en vísperas del aniversario sesenta de una organización que ha marchado siempre junto a la Revolución Cubana.

La Habana, 7 de septiembre de 2020.

lunes, 31 de agosto de 2020

DOS MOMENTOS EN LA HISTORIA DE NUESTRA AMÉRICA

Por Pedro Martínez Pírez

La pandemia no impedirá que esta semana sean recordados dos hechos de gran trascendencia en la historia de Nuestra América: la aprobación el dos de septiembre de 1960 de la Primera Declaración de La Habana, y diez años después, el cuatro de septiembre de 1970, el triunfo en Chile de la Unidad Popular con el presidente Salvador Allende.

Son dos hechos trascendentales y que dejan muchas enseñanzas a todas las naciones de América Latina y el Caribe.

La Primera Declaración de La Habana, aprobada en Asamblea General Nacional por más de un millón de cubanos y leída por el Comandante Fidel Castro, fue la digna y viril respuesta de Cuba a la llamada Declaración de San José de Costa Rica, emitida por la tristemente célebre Organización de Estados Americanos, al término de la VII Reunión de Cancilleres de ese órgano tutelado por Washington, que sesionó del 22 al 29 de agosto de 1960, y que a instancias del gobierno de Estados Unidos aprobó la expulsión de Cuba de la OEA.

Fue brillante la intervención en esa reunión del Canciller de Cuba, Raúl Roa García, y muy destacada la actitud del ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Ignacio Luis Cartaya, quien se negó a firmar la resolución contra Cuba.

Quienes en la década de los años sesenta del pasado siglo tuvimos el honor de cumplir misiones diplomáticas en representación de Cuba en naciones de Nuestra América, y yo lo hice en Ecuador y Chile, conocemos muy bien las acciones realizadas por el imperialismo yanqui y su Agencia Central de Inteligencia para lograr la ruptura de relaciones con Cuba.

El último grupo de países latinoamericanos que mantenían sus relaciones diplomáticas con Cuba fueron México, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile. El imperio alentó el golpe de estado de militares brasileños contra el presidente Joao Goulart el 31 de marzo de 1964. Inmediatamente los militares golpistas cortaron las relaciones de Brasil con Cuba, y de nuevo la OEA, el ministerio yanqui de colonias, se reunió a finales del mes de julio de ese año, en su sede de Washington, para lograr que los gobiernos de Bolivia, Chile y Uruguay rompieran sus relaciones con Cuba.

En América Latina solamente México mantuvo sus relaciones con Cuba, algo que reconoce la historia de la diplomacia mundial, y también en el Continente americano nunca rompieron sus vínculos diplomáticos con Cuba los gobiernos de Canadá.

De ahí la importancia para Nuestra América y para Cuba del triunfo de la Unidad Popular en Chile, el 4 de septiembre de 1970, porque el gobierno constitucional del presidente Salvador Allende decidió restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba.

Son hechos que no se olvidan y que en estos días de pandemia recordamos para contribuir a que no se pierda la memoria histórica, en un año clave en que Nuestra América, que padece la injerencia y el bloqueo imperialistas, se una para impedir que avance el neoliberalismo y los yanquis logren imponer la Doctrina Monroe.

La Habana, 31 de agosto de 2020.

lunes, 17 de agosto de 2020

HECHOS PARA NO OLVIDAR A BOLÍVAR EN AMERICA

Por por Pedro Martínez Pírez

“Por qué tanto odio, racismo y persecución política que me impiden ver por última vez a mi única hermana”?, se preguntó el ex presidente de Bolivia Evo Morales Ayma, al conocer el fallecimiento este domingo en la ciudad de Oruro, de su hermana Esther, víctima de la Covid-19.

Para mí –escribió Evo Morales en su cuenta de twitter desde Argentina—Esther fue mi madre.

El mensaje, que ha circulado ampliamente por las redes sociales y fue publicado por la página web de Radio Habana Cuba, revela el drama que vive la nación boliviana, una de las más afectadas por el nuevo coronavirus, donde el gobierno golpista pretende perpetuarse en el poder, conquistado gracias a un golpe de estado apoyado por la despretigiada OEA y la embajada yanqui en La Paz.

En Colombia fueron asesinados otros nueve jóvenes en el municipio de Samaniego, el territorio que tiene la tasa de homicidios más alta del mundo, situado en Nariño, al sur de Bogotá donde radica la presidencia de Iván Duque, uno de los gobernantes más obedientes a las directivas que llegan desde Washington.

En Chile continúa la represión policial contra la población mapuche, la cual ha sufrido numerosos desalojos de sus tierras ancestrales.

En Brasil, donde el gobierno ha mostrado un pésimo desempeño frente a la pandemia, ya la cifra de fallecidos bordea los 108 mil, y los contagiados suman más de tres millones.

Y Cuba recibe por estos días una nueva agresión del gobierno de Estados Unidos cuando Washington decide suspender los vuelos chárter hacia la Mayor de las Antillas, lo cual ha sido considerado como una medida que busca satisfacer a la maquinaria política electoral del sur de la Florida, y que confirma el desprecio del imperialismo hacia los cubanos, y hacia los estadounidenses de origen cubano.

De ahí la importancia de no olvidar al Libertador Simón Bolívar cuando nos advirtió que los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar de miserias a la América en nombre de la libertad.

La Habana, 17 de agosto de 2020.

lunes, 10 de agosto de 2020

LA PRIMERA VISITA DE FIDEL A QUITO

Por Pedro Martínez Pírez

En estos días de pandemia he recordado la primera visita del Comandante Fidel Castro a Quito, invitado a la toma de posesión del Presidente de Ecuador, Rodrigo Borja, el 10 de agosto de 1988.

Aunque ya laboraba en Radio Habana Cuba desde hacía quince años, viajé a Ecuador como enviado de la televisión cubana, con la cual colaboré desde 1968, y llegué a un país que había conocido en 1960.

La amistad con el pintor ecuatoriano, quien en 1994 me honró al nombrarme Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín, me permitió hacer con él el primero de los cuatro reportajes que envié desde Quito a la televisión cubana en los días de la visita de Fidel.

Fue una verdadera primicia para la televisión cubana la explicación brindada por el propio Guayasamín frente al gran mural elaborado por él e inaugurado en esos días en la sede del Congreso de Ecuador, en la ciudad de Quito.

El Maestro rechazó las presiones, alentadas desde la Embajada de Estados Unidos en Quito, para que eliminara del mural la imagen de la CIA, la agencia de inteligencia yanqui.

El Comandante Fidel Castro había estado 17 años antes en la ciudad portuaria de Guayaquil, en Ecuador, invitado por el Presidente José María Velasco Ibarra, pero la de 1988 era su primera visita oficial a Quito, también para despedir al Jefe de Estado saliente, León Febres Cordero, quien había visitado a Cuba en 1985.

No olvidaré nunca la noche del 12 de agosto de 1988 cuando la familia Guayasamín, y numerosos invitados, le celebraron al Comandante Fidel Castro su 62 cumpleaños.

Fidel había llegado a Quito el martes 9 de agosto, en vísperas de la toma de posesión de Rodrigo Borja, y finalizó su primera visita a Quito, la cual resultó sumamente intensa, en las primeras horas del 13 de agosto de 1988, para llegar a La Habana en horas de la tarde de ese mismo día de su cumpleaños.

El precedente establecido por Oswaldo Guayasamín, al celebrar en Quito el cumpleaños de Fidel –a quien hizo cuatro retratos en La Habana-- fue el aval de la familia del Pintor de Iberoamérica para homenajear al líder histórico de la Revolución en los 70, 80 y 90 años del inolvidable Comandante cubano, amigo entrañable de Guayasamín.

La Habana, 10 de agosto de 2020.


lunes, 3 de agosto de 2020

EL BOLSILLO DEL CORAZÓN

Por Pedro Martínez Pírez

La muerte el pasado viernes del Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, ha tenido un enorme impacto en Cuba y amplia repercusión en el mundo.

Desde los presidentes de España, Nicaragua y Venezuela hasta la directora general de la UNESCO, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, han llegado condolencias por la pérdida de un destacadísimo intelectual cubano que consagró su vida a salvar el patrimonio de La Habana y de toda Cuba.

En Quito, la capital ecuatoriana, la Fundación Guayasamín perdió con la muerte de Eusebio Leal a la cuarta personalidad cubana nombrada como Miembro de Honor por el Pintor de Iberoamérica, Oswaldo Guayasamín.

En esta nota quiero recordar que el 8 de enero de 1993 y luego de un profundo proceso de restauración de una residencia construída en el siglo XVIII, fue inaugurada en el Centro Histórico de La Habana la Casa Museo Oswaldo Guayasamín, acto al que asistieron el Comandante Fidel Castro, el pintor ecuatoriano y el Historiador de la Ciudad.

En cada visita a Cuba Oswaldo Guayasamín se reunía con el líder histórico de la Revolución, a quien le hizo cuatro retratos, el último de ellos con motivo del setenta cumpleaños de Fidel Castro.

Nunca olvidaré el momento en que, en una casa de protocolo ubicada en el reparto Cubanacán, en La Habana, cuando Guayasamín le preguntó al Comandante su impresión de ese cuarto retrato, conocido como el Fidel de las Manos, el entonces Presidente de Cuba le dijo al pintor que primero que él opinaría sobre la obra de arte el Historiador de la Ciudad. Y con el talento y la pasión que lo caracterizaron siempre, Eusebio Leal habló aquel mediodía de finales de noviembre de 1995, en presencia también de otro gran amigo de Guayasamín, ya también fallecido, Antonio Núñez Jiménez.

El deterioro de su salud le impidió a Eusebio Leal asistir al acto por el Centenario de Guayasamín, el 6 de julio del pasado año, en la sede de la Casa Museo que lleva su nombre en el Centro Histórico de La Habana. Pero envió un hermoso mensaje que quiero ahora recordar.

"Amigos de Oswaldo: Crucé las puertas de esta casa acompañando a Guayasamín", escribió Leal. "Buscábamos entonces un lugar propicio para su idea de tener un Estudio en La Habana. La casa estaba en ruinas, y por extraño que parezca, en el interior de este bello patio, se reparaban viejos automóviles. El Maestro dijo: esta es la casa. Y a partir de ese momento comenzó a andar un proyecto que tendría como principal promotor a Fidel".

Y agrega el mensaje de Eusebio: "Concluída la obra, él acompañó a Oswaldo en el acto inaugural. Algunos de los presentes lo recordarán todavía. Hoy, a cien años de su nacimiento", concluyó Leal, "cumplimos el compromiso con él: la luz de la casa está encendida, incluso en la noche oscura, porque el Maestro siempre estará en Cuba.

Hermoso mensaje de Eusebio Leal, a quien siempre recordamos en Radio Habana Cuba, donde inició en la década de los años ochenta del pasado siglo, el programa ANDAR LA HABANA –después llevado a la televisión cubana--, y quien nos acompañó en varias ocasiones en los actos de presentación de los calendarios de bolsillo de la emisora, ilustrados con obras de Guayasamín. Y fue Eusebio Leal quien acuñó para la siempre la frase de que esos pequeños almanaques se llevan en el bolsillo izquierdo, que es el bolsillo del corazón.

La Habana, 3 de agosto de 2020.

lunes, 27 de julio de 2020

DOS NOTICIAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Por Pedro Martínez Pírez

Confieso que me impactó la noticia que leí este domingo en mi casa de La Habana: “Fallece el médico cubano José Antonio Soto por Covid-19, tras atender a pacientes contagiados”.

Pensé que podía ser un médico cubano integrante de las más de cuarenta brigadas del Contingente Henry Reeve que prestan servicios en varios continentes, pero la fuente, El Nuevo Herald, cómplice de la campaña del gobierno de Estados Unidos para desacreditar la colaboración médica cubana, me sacó de la duda.

José Antonio Soto, natural de Cienfuegos, una de las provincias centrales de Cuba, se estableció en la ciudad de Miami a principios de los años 90, donde falleció el pasado jueves a los 56 años de edad.

Había iniciado su carrera en el hospital Manuel Fajardo de La Habana, revalidó su título en 1998 en los Estados Unidos, y dos años después estableció su consulta privada en la ciudad de Miami.

No tengo otros elementos sobre este médico nacido en Cuba, pero su lamentable fallecimiento en la ciudad de Miami, donde tengo varios y buenos amigos, me hizo recordar a los tres mil médicos que abandonaron nuestro país, en los inicios de la Revolución, alentados por la política de Washington.

Cuba perdió en esa siniestra operación a la mitad de sus médicos y algunos diplomáticos de los primeros años de la Revolución nos dimos a la tarea de conseguir galenos que vinieran a colaborar con la Cuba revolucionaria.

El impacto de la noticia, que no me abandona todavía, es porque a lo largo de todos estos meses de enfrentamiento a la pandemia, dentro y fuera de Cuba, no ha fallecido ningún trabajador cubano de la salud.

Es verdad que el Estado de Florida, con cerca de seis mil muertos, y Estados Unidos, con 147 mil, constituyen lugares no propicios para residir en estos tiempos de pandemia.

Pero la triste noticia del fallecimiento del médico José Antonio Soto, quien probablemente desde hace años adoptó la ciudadanía estadounidense, llegó junto a la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ha tenido un pésimo desempeño frente a la Covid-19, de cancelar la Convención Republicana programada para el próximo mes en la Florida.

Son dos noticias que confirman la gravedad de la pandemia en los Estados Unidos.

La Habana, 27 de julio de 2020.

jueves, 23 de julio de 2020

UN 26 CON FIDEL EN SEVILLA

Por Pedro Martínez Pírez

Vivía en mi ciudad natal, Santa Clara, tenía 16 años de edad y ganaba doce pesos al mes como trabajador en una tienda de artículos para niños donde limpiaba las vidrieras, el piso, y hacía labores de mensajero, cuando en Santiago de Cuba, para que no muriera el Apóstol en el año de su Centenario, se llevó a cabo el histórico Asalto al Cuartel Moncada.

Ese día, 26 de julio de 1953, el gran declamador cubano, Luis Carbonell, celebraba su 30 cumpleaños en medio de una gira que realizaba por varias ciudades españolas en compañía de Ernesto Lecuona, Esther Borja y Mimí Cal. El Acuarelista de la Poesía Antillana había nacido en la ciudad de Santiago de Cuba el 26 de Julio de 1923.

Este 26 de julio, como el de 1953, vuelve a ser domingo, y en tiempos de pandemia no se efectuará como en años anteriores un gran acto con participación popular. Mi memoria registra haberlo conmemorado en Quito en 1960 y 1961; en Santiago de Chile en 1962 y 1963, este último con la celebración de un acto efectuado en la Universidad Nacional con la presencia de los grandes poetas Nicolás Guillén, de Cuba, y el chileno Pablo Neruda, quien ocho años después, el 21 de octubre de 1971, recibiría el Premio Nobel de Literatura.

Durante muchos años, como periodista, participé en coberturas de los actos por el 26 de Julio realizados en varias provincias cubanas, en algunas de ellas con la grata compañía del colega de Radio Habana Cuba Orlando Castellanos.

En Angola estuve en 1986, cuando cumplía una misión internacionalista como profesor de Periodismo y corresponsal de varios medios cubanos. Recuerdo que ese año escribí un artículo para la edición del Jornal de Angola del 13 de agosto, en homenaje al 60 cumpleaños de Fidel Castro, quien estuvo en Luanda en septiembre de ese año luego de participar en Harare en la VIII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

26 PARA LA HISTORIA


Con Fidel Castro en el pabellón de Cuba de la Expo de Sevilla, España, julio de 1992

Pero un 26 de julio que no podré olvidar jamás es el celebrado en 1992, cuando en la capital de Andalucía, en España, tuve el privilegio de volver a dialogar con el Comandante Fidel Castro, pues lo había entrevistado trece años antes, el 12 de octubre de 1979, en la sede de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York.

El encuentro con el entonces Presidente de Cuba se produjo en el Pabellón cubano de la Exposición Universal de Sevilla.

A esa Feria asistieron 17 Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe, quienes llegaron a Sevilla el domingo 26 de julio procedentes de la capital de Cataluña, donde asistieron a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en los cuales Cuba, al alcanzar el quinto lugar logró su mejor actuación en toda la historia de las Olimpiadas.

Fidel Castro había participado antes en Madrid, los días 23 y 24 de julio, en la II Cumbre Iberoamericana, y viajaría desde Sevilla hasta Santiago de Compostela, invitado por el Presidente de Galicia, Manuel Fraga Iribarne.

Yo había estado días antes en Galicia, dando cobertura a la visita del entonces vicepresidente José Ramón Fernández, a quien en Cuba muchos decían “El Gallego”, pero sus padres, fueron realmente asturianos.

Con Fernández habíamos ido también al Principado de Asturias, pero su misión principal era preparar la visita de Fidel Castro a Galicia, donde en el municipio de Láncara, provincia de Lugo, conocería la humilde casa de su padre, Don Ángel Castro Argís.

Por eso, cuando el domingo 26 de julio de 1992 dialogué con el Comandante en Sevilla, tenía yo mucha información sobre la visita que el Presidente cubano realizaría a la tierra de su padre.

A continuación transcribo para los lectores de estos recuerdos, el diálogo que sostuve con Fidel.

Pmp: Comandante, este es el primer 26 que pasa Usted fuera de Cuba.

Fidel: El primero, sí, dio la casualidad. No pude eludirlo.

Pmp: Sabe que Cienfuegos va a ser la sede, pero se ha postergado la celebración.

Fidel: Sí, me enteré de que entre los que estaban compitiendo estaba Cienfuegos. Y habían escogido a Cienfuegos, pero quisieron posponerlo. Por mi parte no tengo ninguna objeción.

Pmp: Los cienfuegueros lo están esperando para que Usted celebre el 26 con ellos.

Fidel: Los cienfuegueros tienen dos fiestas importantes, vamos a ver como conciliamos eso. Y que noticias hay de allá. Yo hace dos o tres días que no sé nada.

Pmp: Bueno las noticias son, realmente, siguiendo la visita suya a España, la Segunda Cumbre Iberoamericana…

Fidel: Ha sido un programa muy fuerte, tenso, una constante actividad, sin respiro.

Pmp: Sin embargo aquí la televisión española, al hacer las conclusiones, dijo que Usted sin proponérselo había sido el protagonista de la Cumbre.


Con Fidel Castro en el programa Hoy Mismo de Telerebelde, febrero de 1993

Fidel: Yo no tenía ese propósito ni mucho menos, vine modestamente aquí a participar.

Pmp: Y se han quejado también, los amigos de Cuba, de que su discurso fue muy corto.

Fidel: Siempre es preferible que se quejen de eso, pero no podía pasarme de los 7 minutos.

Pmp: Y algunos han dicho también que fue muy antiimperialista.

Fidel: Bueno, no he hecho más que decir la verdad objetiva, cosas que me parece no se pueden silenciar en una reunión de esta naturaleza. He querido recordar la situación que está viviendo el mundo en este momento.

Pmp: Algunos periodistas, uno en concreto, me dijo ayer que tal vez algunos otros mandatarios habrían querido decir lo mismo.

Fidel: Todo el mundo no está siempre en las condiciones óptimas para poder decir las cosas, y algunas palabras y las cosas que yo he dicho si las hubiera dicho otro le hubieran podido traer inconvenientes. Pero nosotros nos sentimos en una gran libertad para decir, y tenemos muchas cosas que denunciar de lo que está ocurriendo en el mundo. Por eso es posible que pueda decir algunas cosas que le sean más difícil a otro, pero en general ha habido un ambiente amistoso y cordial, muy amistoso por parte de los participantes en la Cumbre.

Pmp: En Andalucía hay mucha solidaridad con Cuba, y aquí se dice, entre las consignas y los lemas, que sin Cuba nada sería igual.

Fidel: Bueno, yo pienso que los españoles quieren que nosotros seamos firmes y que resistamos, porque es muy bueno que en un mundo tan dominado por Estados Unidos que haya alguien que resista.

Pmp: Y que Cuba no fallará. Gustó mucho la cita que usted hizo de José Martí.

Fidel: Parece que la escribió para esta época y para esta reunión.

Pmp: En Galicia lo están esperando, Comandante?

Fidel: Alguna vuelta tengo que dar por allí, porque no quiero defraudar a los gallegos. No tanto tiempo como ellos querían, porque ellos hicieron un programa muy intenso de cinco días, y yo les pedí que por favor se redujera al mínimo, y ellos reducen el tiempo, pero mantienen el programa. En las mismas horas meten más cosas. Va a ser tremendo ese programa.

Pmp: El alcalde de Oleiros, García Seoane, lo está esperando.

Fidel: El de Oleiros estaba muy bravo, muy triste, porque dentro de la reducción del programa no tocaba la visita allí (a la Coruña), pero yo pienso tener una reunión con ellos, sino allí en otro lugar.

Pmp: Lo va a estar esperando en Santiago de Compostela.

Fidel: Creo que va a estar en Santiago de Compostela.

Pmp: Ha sido rígido el protocolo?

Fidel: No, no ha sido rígido, lo hemos cumplido con placer, y siempre nos quedaron algunas horas para dormir. Cuatro o cinco horas.

Pmp: Pero lo estaban esperando en el Alfonso XIII, mucha gente, desde hacía dos horas.

Fidel: Yo salí un momentico y los saludé. Me decían que llevan horas allí.

Pmp: “Fidel, amigo, Sevilla está contigo”, decían a coro los simpatizantes de Cuba.

Fidel: Sí. Lo escuché. Yo cuando llegué eran casi las dos de la mañana, pero le pedí permiso al personal de Seguridad para ir a saludarlos. Yo he actuado con mucho cuidado porque comprendo la responsabilidad que tienen los que están a cargo de la Seguridad, y no quiero complicarles la vida. Si me empiezo a detener en todas partes a saludar a toda la gente.

Pmp: En Láncara lo están esperando. Es Hijo Adoptivo.

Fidel: Sí, no me queda más remedio que dar una vuelta por allí. Quiero ir a ver la choza donde nació mi padre.

Pmp: Y las primas de Armea, también.

Fidel: Creo que tienen un almuerzo preparado allí, pero se van a arruinar porque no se sabe cuántos llegan ahí. Si llegan cien van a tener una crisis presupuestaria.

Pmp: Pero ya ellas hicieron el ensayo con el asturiano Fernández y les queda todavía presupuesto.


Entrevista con Fidel Castro para Radio Habana Cuba y la Televisión Cubana en la Misión de Cuba en Nueva York, Estados Unidos, octubre de 1979

Fidel: Sí pero Fernández no llevó tanta gente como yo.

Pmp: Pero comían bastante.

Fidel: Más que yo, sí.

Pmp: Allí hay un restaurante en Oviedo que dice que se quedó impresionado.

Fidel: Con Fernández?

Pmp: No, con Usted.

Fidel: Sí, pero parece que Oviedo queda un poco lejos. No lo puedo incluir en el programa… Los de Galicia tenían tremendo programa, pero a mí me parecía demasiado extenso. Y ahí hemos negociado. Todo esto es a base de negociación, porque había muchas cosas organizadas en todas partes, y a uno le duele, no?

Pmp: Aquí (en Andalucía) los alcaldes de Puerto Real, Los Palacios, Marinaleda, todo el mundo lo está esperando.

Fidel: Hay muchas invitaciones de alcaldes, yo necesitaría permanecer casi un mes en España, pero voy a costar muy caro al gobierno español si me quedo un mes aquí. Y el gobierno español tiene que tomar también medidas económicas porque ha tenido que hacer gastos en las Olimpiadas, en la Feria.

Pmp: Cree usted que se consolida la comunidad iberoamericana, esta segunda reunión?

Fidel: Dentro de los límites, que no puede rebasar. Se consolida como familia, se consolida a favor del desarrollo en muchos campos, pero tiene un límite, que es la comunidad política y económica de América Latina.

Hasta aquí el diálogo que sostuve con el líder histórico de la Revolución Cubana el 26 de julio de 1992, en la sede de la Exposición Universal de Sevilla, donde Cuba fue uno de los cuatro países de América Latina que tuvo Pabellón propio.

Y recuerdo que el Comandante Fidel Castro, antes de viajar a Galicia, le encargó al entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Alarcón de Quesada, que permaneciera en Sevilla para representarlo en la celebración del Día de Cuba en la Feria. Posteriormente el Canciller Alarcón se incorporó en Galicia a la delegación presidida por Fidel, y fue testigo del momento en que el líder histórico de la Revolución conoció la muy modesta casa donde nació y vivió su padre.

Recuerdo el texto de la placa que identifica el lugar: “En esta casa, en 1875, nació Ángel Castro Argís, gallego que emigró a Cuba, donde plantó árboles que aún florecen”.

En este 67 aniversario de la Gesta del Moncada he querido recordar a Fidel Castro, su principal protagonista, continuador de la obra de José Martí, y abogado que en su autodefensa legó a la patria cubana un verdadero apotegma: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

La Habana, 26 de julio de 2020

viernes, 17 de julio de 2020

UN PILOTO REINCIDENTE

Por Pedro Martínez Pírez

El próximo 13 de agosto se cumplirán 61 años de la captura en la ciudad de Trinidad, en la actual provincia de Sancti-Spíritus, del piloto que el 31 de diciembre de 1958, pocas horas antes del triunfo de la Revolución, se había llevado de Cuba al dictador Fulgencio Batista.

Al teniente coronel Antonio Soto Rodríguez lo entrevisté 20 años después en el aeropuerto internacional “José Martí” de La Habana, minutos antes de que viajara a la ciudad de Miami luego de cumplir varios años de prisión en Cuba.

La entrevista la realicé por puro azar pues el 21 de marzo de 1979 yo había ido a la terminal aérea de La Habana a despedir a Carmen Quidiello, la esposa cubana del expresidente dominicano Juan Bosch, cuando un amigo del Ministerio cubano del Interior me avisó --por si yo quería entrevistarlo-- que ese día estaba saliendo al exterior el piloto que se había llevado a Batista de Cuba.

Me despedí de Doña Carmen, dramaturga nacida en Santiago de Cuba y quien en la actualidad, y con más de cien años de edad, reside en Santo Domingo, y me dirigí al lugar donde Antonio Soto Rodríguez esperaba la salida de su vuelo.

En el diálogo previo a la entrevista me dijo Soto que él pudo haber viajado antes a reunirse con su familia en Estados Unidos, pero la opción era vía México y él, como piloto al fin y en su condición de expreso, prefirió volar directamente a la ciudad de Miami.

En realidad como periodista me interesaba entrevistar a Soto para tener una visión más exacta de las circunstancias de la fuga de Batista, y conocer las razones que lo llevaron a volver a Cuba desde Santo Domingo, en un avión con mercenarios fuertemente armados, como parte de una conspiración para derrocar a la Revolución Cubana.

Yo había participado un año antes, en 1978, también como periodista, en la cobertura del proceso de Diálogo que encabezó el Comandante Fidel Castro con la Comunidad Cubana en el Exterior, el cual hizo posible la liberación de Soto y de otros presos por delitos contra la Seguridad del Estado.



Fidel dándole instrucciones al radista en el aeropuerto de Trinidad en plena conspiración Trujillista. Foto: Archivo

Y fue también Fidel, en su 33 cumpleaños, el protagonista principal en la ciudad de Trinidad de la operación del 13 de agosto de 1959, que permitió la captura del piloto Antonio Soto Rodríguez y de los mercenarios que viajaron con él, con abundantes armas suministradas por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, quien el primero de enero de ese año había recibido a Batista y a sus secuaces, con el mismo piloto, pero en otro avión.

He leído versiones erróneas sobre los aviones piloteados por Soto Rodríguez. En la entrevista él precisa que el avión en que se llevó al dictador Batista de Cuba fue un cuatrimotor Douglas DC-4 de la Compañía Aerovías Q, con 45 o 50 asientos, y el que envió el dictador Trujillo a Trinidad, con armas y mercenarios, fue un bimotor Curtiss C-46, de transporte militar.

Por el propio Antonio Soto supe que el avión que llevó a Trinidad el 13 de agosto de 1959, fue colocado después en un área del malecón habanero, y convertido en una especie de bar que muchos jóvenes de la época llamaban “el avión del amor”. Este famoso avión estuvo durante varios años enclavado en la zona comprendida entre el Hotel Riviera y la Casa de las Américas.

Sin más preámbulo ofrezco a los lectores la transcripción de la entrevista que hice a Soto Rodríguez y que Radio Habana Cuba ha transmitido en nuestras voces durante varios años, especialmente los días 31 de diciembre y 13 de agosto, fechas que marcan la historia de dos viajes célebres de un piloto reincidente.

Pmp: Usted estuvo detenido qué tiempo durante la etapa revolucionaria?

Soto: Estuve 11 años, 3 meses y 17 días.

Pmp: Cuándo fue detenido usted, Soto?

Soto: El 13 de agosto de 1959 porque vine en un avión desde Santo Domingo a Trinidad, aterricé en Trinidad con unos expedicionarios que venían ahí.

Pmp: Usted el piloto que conducía ese avión?

Soto: Yo era el piloto.

Pmp: Ese es el viaje en que vino el hijo del ex alcalde Justo Luis del Pozo?

Soto: Exactamente, el mismo.

Pmp: Y el hijo del ex coronel Martín Pérez?

Soto: También, sí, exactamente.

Pmp: Usted participó también en otro viaje que puede considerarse ya un poco histórico. Por qué no nos habla del viaje del 31 de diciembre que usted realizó?

Soto: Yo participé porque yo era el piloto del presidente de aquel tiempo, el presidente Batista, entiende? Entonces el 31 de diciembre, que yo no sabía nada, pero me informaron que yo debía estar dispuesto para salir con el Presidente para New Orleans, realmente pensábamos ir para New Orleans, según las órdenes que recibí como a la una de la mañana, o algo así, entiende? Y como piloto de él preparé el avión, no sabía realmente lo que era, como era la cosa, me dijeron de llevar a Batista, y efectivamente lo llevé, pero no fuimos a donde pensábamos ir antes, porque a mí me dijeron que íbamos a New Orleans, y después de estar en el aire, Batista me llamó y me preguntó que para dónde íbamos, yo le dije, bueno (se ríe), vamos para New Orleans según las órdenes que yo tengo. Y él dice: “Bueno, está bien, pero no podemos ir para otro lado”. Bueno, sí, podemos ir para otro lado porque tenemos gasolina, según a donde sea. Entonces él me dice: “no podemos ir para Santo Domingo?”. Dígole sí, podemos ir para Santo Domingo, como no. Entonces él, después de pensar un poco, me dice: “bueno, vamos para Santo Domingo”. Y cambiamos el rumbo y fuimos para Santo Domingo.

Pmp: Qué grado tenía usted en la Fuerza Aérea entonces?

Soto: Yo era Teniente Coronel, piloto aviador.

Pmp: Desde cuándo pertenecía usted a las Fuerzas Armadas de Cuba?

Soto: Desde el año 30 ó 31, lo olvidé ya. Yo empecé en el Cuerpo de Señales y desde el año 35 estuve volando hasta el año 59.

Pmp: Volviendo al 31 de diciembre de 1958. Dice usted que a la una de la mañana había recibido las órdenes de Batista de preparar el avión?

Soto: Realmente no las recibí directamente de él, aunque casi siempre las recibía directamente de él, porque cuando él iba a volar, como yo era el piloto del avión de él, pues me mandaba a buscar a Palacio, entonces me decía vamos a ir a tal parte, vamos a ir a Varadero, vamos a ir a Oriente, entonces yo preparaba el avión, y salíamos, pero en esa ocasión me lo dijo el Jefe de la Aviación. Me dijo, óyeme, vas a salir, el Presidente va a salir, pero en vez de preparar el avión de él va a ser en un avión de Aerovías Q, un avión más grande, porque va más gente. Dígole, ah, está bien.

Pmp: Eso fue a la una de la mañana del primero de enero ya?

Soto: Exactamente.

Pmp: Qué tipo de avión es el de Aerovías Q en el que ustedes volaron.

Soto: Bueno, eran los aviones de aquel tiempo. Un DC-4, comprende?, que tenía 45 o 50 asientos.

Pmp: Además del dictador Fulgencio Batista que otros personeros del régimen viajaron en ese vuelo?

Soto: Iba su esposa, su cuñado, dos hijos, llevaba dos hijos de él, de la señora actual que tenía en ese momento, y además iba el ex presidente Morales del Castillo, iba el que había sido candidato a presidente, Rivero Agüero, también iba el Presidente no sé si de la Cámara o del Senado, Gastón Godoy.

Pmp: Y usted, Soto, pudo viajar también con su familia?

Soto: Yo no. A mí me dijeron “baja ya y después resolverás”. Eso fue lo que me dijeron. Después allá determinarán. Entonces traté de hablar con mi familia, pero yo vivía en Santa Fé, era larga distancia y ese día parece que estaban complicadas las comunicaciones, y no pude avisarle.

Pmp: Cómo fue el recibimiento de ustedes en República Dominicana?

Soto: No, fue un recibimiento normal porque no fue en el aeropuerto civil, porque yo pensé que como íbamos en un avión civil, aterrizaríamos en el aeropuerto civil, pero me dieron instrucciones de que aterrizáramos en el aeropuerto militar. Allí nos recibieron en varias máquinas que estaban esperando el avión. Yo no pude saber realmente quiénes estaban abajo porque mi asunto era atender el avión.

Pmp: Ustedes no tenían información de que el régimen de Batista estaba a punto de desplomarse?

Soto: Bueno, uno sabía que la situación no estaba bien, entiende? Pero realmente yo no creía que esto fuera así, que el desplome viniera de esta manera, es decir, huyendo. Yo realmente nunca lo creí. Yo creía que tendría una solución distinta. Claro a mí me dijeron que no habían problemas, que Batista se iba pero que quedaba una Junta.

Pmp: Después por qué usted decidió venir nuevamente a Cuba en las circunstancias en que lo hizo?

Soto: Yo vine a sabiendas de que la cosa estaba muy mal. Pero yo tenía un problema grave. ¿Qué pretexto podía ponerle yo a Trujillo para no venir? Oye, allí no se podía uno negar porque allí se la arrancaban a cualquiera. Es decir que la misión mía era aterrizar, dejar la gente y volverme para Santo Domingo. Pero me salió mal la cosa. Yo fui herido y hecho prisionero.

Pmp: Qué tipo de armamento traían ustedes?

Soto: Bazucas, ametralladoras calibre 50…


El avión enviado por Trujillo con armas y hombres en el aeropuerto de Trinidad.

Pmp: Qué tipo de avión era el que usted trajo a Cuba en agosto del 59?

Soto: Bueno, era un C-46, un Curtiss C-46.

Pmp: Aparte de Usted haber sido el piloto que se llevó al dictador Fulgencio Batista y a sus más cercanos colaboradores, el hecho de haber venido acá en agosto del 59, en un avión entregado por una potencia extranjera, con armamento entregado por una potencia extranjera, y con la clara intención de subvertir el orden y derrocar a la Revolución, qué provocó que ustedes no fueran fusilados en esa época?

Soto: Efectivamente, a nosotros, la sentencia fue a pena de muerte por fusilamiento, y por magnanimidad de la Revolución, el Gobierno la conmutaba a 30 años de prisión. Yo creo que le debo la vida a eso.

Hasta aquí la transcripción de la entrevista que realicé, en horas del mediodía del miércoles 21 de marzo de 1979, en el aeropuerto internacional JOSE MARTÍ de La Habana, al piloto que se llevó al dictador Fulgencio Batista de Cuba y ocho meses después volvió a la ciudad cubana de Trinidad en otro avión enviado desde Santo Domingo por el tirano Trujillo, con armas y mercenarios, como parte de una conspiración contra la Revolución Cubana.



Los batistianos capturados en el intento de invasión trujillista

En el enfrentamiento a la llamada “Conspiración trujillista” participó directamente en la ciudad de Trinidad, la tercera Villa fundada en Cuba por los españoles, el Comandante Fidel Castro, quien ese día celebraba su 33 cumpleaños.

La Habana, 16 de julio de 2020
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