"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Las tres grandes crisis que enfrenta la humanidad, según Noam Chomsky

22 noviembre 2017


Noam Chomsky considera que la humnidad enfrenta tres crisis fundamentales. Foto: BBC.

La humanidad enfrenta una crisis moral que representa amenazas más graves que las vividas en la Guerra Fría y a la sociedad parece no importarle, declaró este domingo el filósofo, lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky.

Durante su presentación en el festival Ciudad de las Ideas, que se celebró este fin de semana en Puebla (México), el lingüista afirmó que la sociedad actual se enfrenta a tres grandes crisis, todas con un factor común: la crisis moral de deshumanización.

“Todavía recuerdo ese 6 de agosto de 1945”, aseguró el intelectual sobre el día que la bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima (Japón) para apuntar la primera de estas crisis, la nuclear. Recordó que estaba en un campamento de verano cuando sucedió y entonces: “A nadie le importó. Salí solo a caminar y desde entonces he seguido el comportamiento temerario por parte de los líderes políticos”.

Chomsky dijo que acabar con la guerra nuclear es sencillo porque “sabemos cómo enfrentar el problema” y la solución es deshacerse de las armas pero los intereses particulares de determinados países prevalecen ante la paz mundial. En pleno siglo XXI la historia de las Guerras Mundiales parece quedar muy atrás para los jóvenes, sin embargo la amenaza es mayor porque los países están más armados que nunca y en una carrera armamentística y de exhibición de poder con una actitud de provocación constante al “enemigo”, indicó el analista nacido hace 89 años en Filadelfia, Estados Unidos.

“En el caso del cambio climático los signos ya están, la ciencia ha demostrado las consecuencias”, sostuvo Chomsky al resaltar la segunda crisis, la ambiental. Comentó que la Comisión Nacional del Cambio Climático en EEUU ha informado de que existe la posibilidad de que el nivel del mar se eleve hasta dos metros en este siglo, lo cual ha sido negado por la administración de Donald Trump.

Imaginar las consecuencias de que se produjera un incremento del nivel de mar es escalofriante porque si hoy hay problemas de refugiados “piense cómo sería si Nueva York estuviera bajo el agua”, sostuvo. Consideró inverosímil que EEUU, “el Estado más importante en la historia de la humanidad, está rehusando participar para enfrentar el problema”.

La tercera crisis que enfrenta la humanidad es el riesgo inminente a una pandemia porque “estamos en el vértice de catástrofes posibles y no lo estamos tomando en serio” reiteró. En una conversación con el fundador del festival Ciudad de las Ideas, Andrés Roemer, y el físico Lawrence Krauss, Chomsky criticó los tratados comerciales advirtiendo que no buscan el beneficio de la sociedad sino satisfacer los intereses de quienes los formulan.

“Los tratados de libre comercio no lo son; están diseñados por ejecutivos corporativos, inversores que buscan su propio interés, son convenios de intereses” enfatizó Chomsky. Además, acusó al gobierno de EEUU de imponer unas leyes que dificultan el desarrollo de tecnologías renovables.

(Con información de EFE, Cubadebate)

miércoles, 8 de abril de 2015

La pirámide invertida del dinero



Como se indica al final de los artículos Cómo la banca crea dinero de la nada y El multiplicador monetario y la oferta de dinero, las referencias básicas han sido tomadas de dos textos de divulgación de los principales bancos centrales del mundo: la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra, sede de la City, el principal centro financiero del planeta. Modern Money Mechanics es un documento publicado por la Reserva Federal de Chicago en 1961 y se actualizó y corrigió hasta 1992. Fue publicado por última vez en 1994 pero está disponible en internet. A su vez, Money creation in modern economy, es un documento de trabajo publicado el año pasado por el Bank of England, en medio de los planes de flexibilización cuantitativa (QE) de los bancos centrales.

Ambos documentos, separados por más de cinco décadas, enfatizan el desconocimiento de banqueros, políticos y economistas sobre el rol crucial que desempeña la banca en la creación del dinero. "Un error común - señala el documento de Bank of England publicado en 2014 - es creer que los bancos actúan simplemente como intermediarios entre los depósitos de los ahorradores, y los préstamos a sus clientes... Este error ignora el hecho de que, en la realidad de la economía moderna, los bancos comerciales son los creadores del dinero mediante sus operaciones de préstamo".

El documento de la Reserva Federal de 1961 deja en claro, en una de sus primeras notas a pie de página, que "no solo los bancos tienen la facultad de crear dinero. Este atributo corresponde a toda entidad o institución financiera que preste dinero. Desde la desregulación de las instituciones financieras y la Ley de Control Monetario de 1980, a todas las instituciones financieras se les permitió crear préstamos con intereses, por tanto todas estas nuevas instituciones -y no solo los bancos privados- adquirieron el potencial de crear dinero. Sin embargo, a diferencia de los bancos,estas nuevas instituciones podían crear dinero sin necesidad de mantener reservas. De ahí que el "multiplicador monetario" sea un término considerado obsoleto, y que a partir del año 2005, la Reserva Federal dejara de llevar las estadísticas sobre el agregado monetario M3, considerado el indicador más amplio de la oferta monetaria al considerar parte del llamado "dinero en la sombra".

El sistema de crédito del dinero fiat comienza con la base monetaria suministrada por los bancos centrales y las pirámides hacia arriba a través de los bancos comerciales, bancos de inversión, bancos offshore, entidades no bancarias, cajas, y otras entidades creadoras de crédito. Este enjambre de dinero creado artificialmente vía préstamos hipotecarios o tarjetas de crédito reproduce la base monetaria de dinero real (billetes y monedas). Los bancos no crean billetes y monedas, sino papeles. Estos papeles son un activo para el banco y un pasivo para el cliente. Por eso los principales activos de los bancos son las deudas de sus clientes. Esto permite comprender por qué los bancos quiebran: si han creado dinero (papeles) más allá de los limites del riesgo, o han prestado a clientes insolventes que no pueden devolver el dinero, el banco quiebra. Sólo en Estados Unidos hanquebrado 506 bancos desde el estallido de la crisis en 2008 con la quiebra de uno de sus principales bancos de inversión, Lehman Brothers, un banco con más de 150 años de historia que había sobrevivido a la guerra civil y a las dos guerras mundiales.
La última decisión de Alan Greenspan

Es probable que la quiebra de Lehman y una parte de los otros 506 bancos se hubiera evitado si la Reserva federal hubiera mantenido su registro estadístico de M3. Pero la obtención de los datos resultaba demasiado caro a la Fed: 500 mil dólares anuales y un millón de dólares al sistema bancario en su conjunto. A diez años de aquello parece una broma de mal gusto haber ahorrado un millón de dólares, pese a que el año 2005 la banca anunciaba ganancias por 22 mil millones de dólares, y haber dejado al descubierto las vulnerabilidades de todo el sistema que han costado al mundo más de 20 billones de dólares. Esa fue una de las últimas decisiones de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal durante casi dos décadas (1987-2006), y nadie se atrevió a cuestionar su decisión.

El agregado monetario M3 también consideraba los eurodólares y constituían el "salvaje oeste" de la oferta monetaria. Los eurodólares son depósitos en dólares en poder de los bancos no estadounidenses en lugares como Londres, Las Bahamas, las Islas Caimán y otros paraísos fiscales. No están sujetos a regulación alguna y por tanto se pueden apalancar hacia arriba libres de todo requisito de reserva o de información. Los bancos que tienen eurodólares proceden con ratios de apalancamiento de 50:1. Desde que la Reserva Federal dejó de publicar el registro de M3 estas operaciones se dispararon a la cima de la pirámide.

Hay que tener en cuenta que la creación de dinero por parte de la banca no es "ilimitada". Si la esencia de la creación de dinero son los préstamos a empresas y personas solventes que serán capaces de devolverlo, las instituciones financieras no pueden prestar sin exigir garantías sólidas. Esta es una importante limitación que enfrentan los bancos para mantenerse en equilibrio en un entorno competitivo. Esto guarda estrecha relación con el riesgo sistémico. Si la percepción de los riesgos asociados a la concesión de préstamos disminuye, se relajan las exigencias y se presta más dinero, como ocurrió en el período previo a la crisis financiera con el hinchamiento de las burbujas de crédito.

El dinero está en el centro de todas las economías capitalistas modernas y por eso es de gran importancia comprender su naturaleza y sus orígenes. En el corazón de la teoría monetaria keynesiana se desarrolla la idea del dinero endógeno, dinero creado desde el interior del sistema financiero. Esta idea se opone a la corriente principal de la teoría de la oferta de dinero exógeno, que sugiere que los bancos centrales tienen un control directo sobre la oferta de dinero y su crecimiento. Como hemos planteado en este post a la luz de los propios documentos de los bancos centrales, el multiplicador monetario ha quedado obsoleto, y los bancos centrales han perdido el control de la oferta monetaria. Este será el tema de un próximo post.

martes, 7 de abril de 2015

Los bancos centrales se desprenden del dólar


El interés por el dólar de los bancos centrales a escala global que se vivió durante la última década, parece tocar a su fin. El volumen total de las reservas de divisas del mundo se redujo en marzo en 400.000 millones de dólares, llegando hasta los 11,6 billones de dólares, después de haber logrado un récord histórico de 12,03 billones en agosto de 2014.

Los bancos centrales de los países emergentes comenzaron a acumular reservas de divisas después de la crisis financiera asiática de finales de los años 90 del siglo pasado a fin de proteger los mercados nacionales durante los períodos de acceso limitado a capital extranjero, según Bloomberg.

De este modo, los principales tenedores de reservas de divisas a día de hoy son China, Japón, Arabia Saudita, Suiza, Brasil y Rusia. 

El gigante asiático, que cuenta con las mayores reservas de divisas del mundo, las redujo hasta 3,8 billones de dólares en diciembre, después de que en junio alcanzaran el récord de 4 billones. Las reservas internacionales de Rusia disminuyeron en un 27%, llegando a 360.200 millones en marzo, en comparación con los 493.300 millones un año antes. 

Ante la rápida caída del precio del petróleo, Arabia Saudita ha gastado 10.000 millones de dólares de las reservas desde agosto del año pasado, reduciéndolas hasta los 721.000 millones de dólares. En el caso de Brasil, sus reservas se redujeron hasta los 371.000 millones.

La razón que motiva a los bancos centrales de varios países a dejar de invertir en moneda extranjera radica en el deseo de estas naciones en desarrollo de compensar la salida de capitales y apoyar la moneda nacional. Paralelamente, el dólar ha aumentado su valor frente al euro, pero esto podría ser un arma de doble filo para EE.UU.

El crecimiento del dólar en este caso puede llevar a resultados desastrosos para las empresas multinacionales estadounidenses socavando su rentabilidad, que depende de las ventas en el exterior. Por ejemplo, empresas como la fabricante de joyas Tiffany y la desarrolladora de software Oracle ya han anunciado una corrección monetaria de ingresos a la baja.

El cataclismo financiero

José Blanco, La Jornada

Es difícil saber cuántos cientos de miles o de millones de personas, en el siglo XXI, continúan creyendo en lo que bien podría ser leído como una broma: la multiplicación de los panes y los peces. Es uno de los milagros que se atribuyen a Jesús. Según la Wiki, el suceso está contado seis veces en los Evangelios: “los cuatro evangelistas describen la primera, en que 5 mil hombres son saciados con cinco panes y dos peces; Mateo el apóstol y Marcos, además, relatan la segunda, en que 4 mil hombres se alimentan de siete panes y ‘unos pocos pescados’”. ¿De la nada fueron creados panes y peces? Falso.

Pero lo que sí que es contundentemente cierto, es que de la nada los banqueros privados multiplican el dinero: lo crean, se han enriquecido por más de dos siglos sin freno posible, y han provocado con ello múltiples crisis financieras en la historia del capitalismo; esquilman sin cesar y la gran mayoría de la población no se da cuenta cómo lo hacen.

La multiplicación del dinero es una práctica común y corriente de los banqueros privados. El dinero bancario que, repitamos, esquilma, ha llegado a funcionar como algo que ya parece pertenecer al orden natural. Nadie necesita preguntarse cómo es posible que con papeles de valor intrínseco insignificante (billetes) pueda adquirirse todo.

Hablamos del dinero fiduciario, es decir, dinero basado –para ventura de los banqueros– en una confianza que conlleva un atroz engaño. La confianza referida la otorga el Estado, que mantendrá la validez inscrita en un papel sin valor intrínseco. Nadie se negará a recibir los billetes del país con los que paga cualquier cosa un connacional, o los billetes reconocidos como divisas internacionales.

Simplifiquemos: A deposita, digamos, 100 mil pesos en el banco Z. Lo mismo hacen los miles de clientes que tiene el Banco Z aunque con cifras muy diversas. Las autoridades financieras exigen que los bancos creen reservas cuyo monto depende del riesgo que conlleven los créditos que otorgan. Supóngase que los clientes de Z han depositado 200 millones de pesos y que esas autoridades han exigido a Z crear una reserva promedio de 10 por ciento (20 millones). Z puede prestar entonces hasta 180 millones con intereses estratosféricos, como son los que se cobran en México y ganar millones con dinero que no es de Z. ¿Le parece normal?

Quienes pidieron prestados 180 millones a Z, los depositan en los bancos X y W (no importa en cuántos bancos). X y W crearán una reserva de 10 por ciento (18 millones) y podrán prestar hasta 162 millones; ahora son X y W los que ganan millones con dinero ajeno. Pero no ha ocurrido sólo eso. A ha puesto en circulación 180 millones, y X y W, 162 millones, es decir, 342 millones; y el proceso sigue porque los prestatarios de X y W depositarán sus préstamos en J y K, que repetirán a su vez los procesos anotados, y así sucesivamente. Si continuamos el proceso en esos términos, al final los bancos habrán puesto en circulación 2 mil millones, habrán creado una reserva de 200 millones y habrán ganado un mundo de dinero. Esa es una forma de creación de dinero que, justamente, se llama dinero bancario.

Siguiendo el ejemplo descrito, es lo que sucede con el curso de un conjunto de depósitos de origen de 200 millones. Lo mismo que inicialmente ocurrió con A, ocurre en todos los bancos, con todos sus clientes, todos los días, de modo que los montos de dinero creados por los bancos son cifras astronómicas sin control posible.

La globalización neoliberal abrió las compuertas a la creación de dinero, como nunca en el pasado, con otra práctica común y cotidiana de los bancos: no requieren los depósitos de nadie, para otorgar créditos a diestra y siniestra, creando así dinero en montos inimaginables a partir de nada, de absolutamente de nada, y con eso ganan cifras indescriptibles. Desde 2008 ese proceso ha sido brutalmente reforzado con las inyecciones billonarias o trillonarias de dinero efectuadas por los bancos centrales, especialmente de EU, UE, y Japón. El capitalismo ha cruzado una línea de no retorno, y vive en el riesgo de ahogarse en un océano insondable de dinero que no podrá absorber de manera alguna. Tiene que ocurrir un cataclismo ciclópeo para salir de esa, y no sabemos que quedará, aunque en el curso del derrumbe pudo haber surgido un alza en el movimiento de masas en el mundo que podría haber creado un buen número de salidas.

Agregue a nuestra descripción simplificada de lo que hoy ocurre en el mundo financiero las trampas, como los esquemas Ponzi, la creación de burbujas con la manipulación del crédito, la venta interbancaria de paquetes de créditos llamados tóxicos (incobrables): así tenemos una pálida aproximación al caos financiero internacional del presente.

Islandia ha tomado en serio la realidad espeluznante de esta rapiña y está en proceso de quitar a los bancos el poder de crear dinero a partir de nada. La función de crear el dinero necesario para la intermediación comercial y la inversión necesaria, la cumplirá la banca central pública. Haciendo a un lado todas las chapuzas que cotidianamente cometen los banqueros, y quedándonos exclusivamente con las funciones de intermediación que requieren los mercados, debe ser creado un servicio público que cubra esa necesidad en todo el mundo.

lunes, 6 de abril de 2015

Bloomberg: "El rublo es ahora la mejor moneda del mundo"


El fortalecimiento del rublo ha dejado sin argumentos a los analistas que pronosticaban su inminente desplome, ya que en los últimos meses ha pasado de ser una de las peores divisas a convertirse en la mejor a nivel mundial, escribe Bloomberg.

Según los expertos, Occidente no ha considerado el principal factor del fortalecimientode la moneda rusa: la tregua en Ucrania.

Durante los tres primeros meses de este año, la moneda rusa pasó de estar en la categoría de las peores del mundo a la categoría de mejor, refutando incluso los pronósticos de los analistas más precisos, publica Bloomberg.

"Ninguna de mis expectativas en cuanto al rublo se ha hecho realidad", reconoció Yevgueni Shilenkov, jefe de operaciones de Veles Capital LLC en Moscú, según lo cita Bloomberg. Shilenkov había pronosticado que el rublo se debilitaría hasta en un 3,6% en el primer trimestre. "Esta es nuestra nueva realidad. Hay demasiados factores diferentes que afectan el rublo, hay demasiados elementos en la matriz del rublo. El rublo es totalmente impredecible".

Los inversores deben estar pendientes de lo que ocurre en el este de Ucrania para medir la dirección del rublo, asegura Simon Quijano-Evans, jefe de investigación de mercados emergentes de Commerzbank AG en Londres, cuyos pronósticos en los últimos cuatro trimestres han sido los más cercanos a la hora de determinar los movimientos del mercado.

Quijano-Evans predice un avance del 3,9% del rublo este trimestre y un aumento de los bonos nacionales de Rusia en función de un prolongado alto el fuego que evitaría la posibilidad de sanciones occidentales más duras y esperando que el crudo no sufra una caída significativa.

sábado, 4 de abril de 2015

Seis gráficos alarmantes de que estamos ante una crisis mundial


Algunos creen que es imposible predecir la siguiente gran recesión económica, y todos los intentos de hacerlo no son más que suposiciones. Sin embargo, otros expertos insisten en que la historia se repite, y para 'ver el futuro' solo hay que saber dónde mirar. Les presentamos seis gráficos que pueden ayudar a pronosticar las perspectivas de la economía mundial.

Según indica el portal vestifinance.ru, que ha publicado los gráficos, cuando se acerca una recesión, algunos indicadores de los problemas suelen aparecer con antelación.

Los precios de las materias primas

Así, los precios de las materias primas normalmente empiezan a caer antes de que comience una crisis.

En este sentido, el portal invita a ver el gráfico del índice de materias primas Bloomberg Commodity Index, que lleva ya varios meses bajando.

Otra señal, según el artículo, es el crecimiento del dólar, ya que la última vez que fue registrada una dinámica parecida fue antes del colapso financiero del 2008.

El precio del crudo

El siguiente indicador es la caída de los precios del petróleo: sólo dos veces en la historia bajaron más de 50 dólares en seis meses, recuerda la publicación, explicando que se trata de la caída en víspera de la crisis de 2008 y el desplome reciente.


Del 'boom' del esquisto al derrumbe del esquisto

El número de plataformas de perforación de esquisto en EE.UU. está disminuyendo rápidamente. Según vestifinance.ru, casi la mitad de todas las plataformas en EE.UU. actualmente no funcionan. "Estamos ante una crisis de esquisto en toda regla, que ya tiene un fuerte impacto en la economía de los estados que dependen en gran medida de la industria energética", señala el artículo.


Desaceleración del comercio mundial

Al mismo tiempo, estamos siendo testigos de una desaceleración del comercio mundial. Esto suele ocurrir si las condiciones económicas empeoran, por lo cual la caída del comercio un 1,4% en enero "es alarmante". Además, se trata del mayor derrumbe desde 2011.


Los nuevos pedidos de bienes de consumo

Los indicadores de EE.UU., como una de las economías más grandes, también son relevantes para evaluar la situación mundial. En este sentido, llama la atención que los nuevos pedidos de bienes de consumo caen a una velocidad comparable con la de la última recesión.

Mercado de valores

En cuanto al mercado de valores, por el momento está creciendo, pero cuando las ganancias por acción empiecen a reducirse, habrá una gran probabilidad de caída de la bolsa, igual que en el 2008.

RT

Si nos fijamos en los gráficos de EPS y el precio de las acciones, veremos una diferencia parecida a la que fue registrada en el período entre 2007 y 2008.

lunes, 30 de marzo de 2015

¿Qué encenderá la chispa de la próxima crisis financiera?



Esta semana, James Bullard, presidente de la Reserva Federal de St. Louis, advirtió que las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos, con las tasas de interés cercanas al cero por ciento, han avivado una burbuja devastadora que puede estallar en cualquier momento. Las palabras de Bullard fueron recogidas por Financial Times, y se agregan al creciente nerviosismo sobre un nuevo desastre financiero que esta vez tendría consecuencias mucho más graves que el colapso que devino tras la quiebra de Lehman Brothers. 

Las advertencias de Bullard se suman a las que ha planteado el Banco de Pagos Internacionales y el Fondo Monetario Internacional, junto a muchas otras que hemos realizado en este blog Dinero barato, burbujas, y nuevo tsunami financiero, Las contradicciones de la política monetaria en el corazón de la crisis financiera.

La combinación de imprimir dinero barato y mantener las tasas de interés en cero por ciento solo alimenta el auge bursátil y la volatilidad de los activos. Esto, que resulta tan evidente ahora, ha sido ignorado por los grandes medios que prefieren hacer creer que la crisis ha sido un mero accidente y no el colapso de un sistema que rebasó los límites que lo sustentaban, como la confianza y la credibilidad. Esta demolición controlada del sistema se ejemplifica ahora con la más sórdida guerra de divisas entre los principales países industrializados del planeta y los nuevos planes de flexibilización cuantitativa de los bancos centrales.

Hay pruebas abrumadoras de que la próxima crisis podría llegar en cualquier momento, y asi lo confirman las palabras de James Bullard. Los máximos que han alcanzado los índices bursátiles forman parte de esta burbuja que puede derrumbarse sin control. Nos encontramos al borde de un nuevo colapso que esta vez sería agravado por la falta de liquidez que comienzan a sufrir algunos mercados, y que se estrechará más a medida que la Reserva Federal comience a elevar los tipos de interés... en algún momento de 2015. Mientras más demore la Fed en tomar esa resolución, más devastadoras pueden ser las consecuencias. Teniendo en cuenta que el mercado de bonos es mucho mayor que el mercado de renta variable, crecen los temores de que cuando los inversores traten de vender bonos en masa, la falta de liquidez desencadenará una crisis de magnitud similar a una crisis de crédito.

Los esfuerzos para resucitar al moribundo sistema financiero en un entorno de deflación global, desapalancamiento y alto desempleo, han conducido a la compra masiva de bonos socavando la liquidez. La políticas monetarias que tenían la intención de restablecer las bases del sistema, han terminado creando un monstruo mucho mayor. La ironía es que los más de 16 billones de dólares (U$S16000000000000) creados para salvar al sistema financiero no solo no han tenido el resultado deseado sino que han llevado a la economía mundial a una situación mucho más precaria. La volatilidad del sistema es parte de ese nerviosismo que nos acerca al fin de un sistema que cae víctima de sus propios vicios.

sábado, 21 de marzo de 2015

Grecia y lo que no se dice de su gasto militar



Grecia ha sido forzada a aplicar recortes masivos en los salarios, las pensiones y el gasto público, las presiones de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo para que no retarde sus pagos a los proveedores de armamentos, está conduciendo al país a un empobrecimiento sistemático. Grecia es el país que más gasta en armas en Europa y durante décadas su gasto militar fue el segundo más alto de la OTAN (solo detrás de Estados Unidos). Desde la crisis que estalló en 2008 el presupuesto en defensa se ha reducido de los 7.500 millones de euros de 2009, a 5.500 millones de euros en 2014, cuando la relación gasto militar/PIB se redujo al 2,3 por ciento (ver gráfica) y Grecia, por primera vez, ocupó el tercer lugar en gasto militar tras Estados Unidos y el Reino Unido. 

Antes de la crisis, el gasto militar de Grecia llegaba al 4 por ciento del PIB, y era, de lejos, el más alto de Europa. La media para los países europeos está en el 1,6 por ciento del PIB, de acuerdo a la OTAN. Ha sido este elevado gasto militar lo que ha llevado al país a la bancarrota. Con 11 millones de habitantes, Grecia tiene un ejército de 150 mil soldados y la sorprendente cantidad de 1.620 tanques, en su gran mayoría, Leopard 1 y Leopard 2, de procedencia alemana.

Más tanques que Alemania, Francia e Italia juntas

Si Alemania tuviera un ejército de las mismas dimensiones, con sus 82 millones de habitantes debería tener 1 millón 400 mil soldados y casi 10 mil tanques. Sin embargo, el ejército alemán tiene 180 mil soldados y la cuarta parte de los tanques que tiene Grecia: 400 unidades. Es decir, Grecia tiene más tanques que Alemania, Francia e Italia juntas. Esto confirma que el problema de Grecia no ha sido el despilfarro público, o que sus habitantes “vivan por encima de sus posibilidades”. El gran problema de las finanzas griegas es el enorme gasto militar que le impone la OTAN, para movilizar recursos financieros hacia Alemania y Estados Unidos.

En los últimos 10 años, Grecia ha importado equipamiento militar por un valor superior a los 12 mil millones de euros. Entre los años 2005 y 2009, el país heleno fue el número 5 en la lista de los mayores importadores de armas del mundo. Estas compras benefician principalmente a las empresas de Alemania y Estados Unidos. Casi el 70 por ciento de su armamento bélico, Grecia lo adquiere de empresas alemanas y estadounidenses. Las alemanas ThyssenKrupp y Krauss-Maffei Wegman (KMW), proveen los submarinos y los tanques de batalla Leopard, mientras la estadounidense Lockheed Martin los cazabombarderos F-16, y Boeing, los helicópteros de ataque Apache Longbow. Pese a los planes de austeridad y recortes presupuestarios, Grecia sigue siendo un sólido consumidor de la industria bélica de Alemania y Estados Unidos.

jueves, 12 de marzo de 2015

Economistas: El mundo está al borde de una crisis monetaria sin precedentes

El fortalecimiento del dólar estadounidense, la "muerte" del euro y 74 trillones de dólares en derivados sobre divisas, todo eso puede provocar la mayor crisis monetaria, advierten expertos.

Mientras el dólar se fortalece, se hace mucho más difícil para los países pedir prestado y pagar las deudas viejas

El economista Michael Snyder opina que el fortalecimiento del dólar que se observa estas semanas "no es una buena noticia".

"Un dólar fuerte perjudica a las exportaciones estadounidenses, dañando así la economía del país. Además, la debilidad del dólar ha impulsado una fuerte expansión de los mercados emergentes de todo el mundo. Mientras el dólar se fortalece, se hace mucho más difícil para los países pedir prestado y pagar las deudas viejas", escribió en su artículo en el portal Infowars.

Por otra parte está el euro, que se encamina hacia mínimos históricos. La moneda europea se acerca a la paridad con el dólar y "finalmente caerá bajó el dólar", cree Snyder.

"Esto va a causar un gran dolor de cabeza en el mundo financiero. Los europeos tratan de resolver sus problemas económicos mediante la creación de enormes cantidades de dinero nuevo. Es la versión europea de la flexibilización cuantitativa, pero tiene efectos secundarios muy negativos", advierte el economista.

Banquero global Jacob Rothschild advierte sobre el "máximo riesgo geopolítico"

Por Marco Antonio Moreno

La muy sesgada revista británica The Economist –que se ha especializado en amenazar y desinformar para promover su agenda globalista– anuncia que el mundo ha entrado a una nueva era nuclear.

El mundo nunca salió de la era nuclear. Una cosa es que –a consecuencia de la disolución de la URSS– Washington y Moscú hayan negociado en forma sensata y creativa la disminución sustancial de su arsenal nuclear, y otra la posesión de bombas atómicas tanto por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU –Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Francia y China– como por otros países: Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.

Mientras Israel, que goza de aberrantes canonjías celestiales del CS, no firme el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y no admita la inspección de su arsenal clandestino en Dimona por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), la cifra de sus bombas atómicas será elusiva entre 80 y 400. El único país que se ha despojado esos artefactos ha sido Sudáfrica –lo que ni siquiera le agradecen los habitantes del planeta, si es que están enterados de ello.

En las asíntotas del debate cartesiano se podría asentar tangencialmente que las tres ex repúblicas escindidas de Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán se despojaron de su arsenal nuclear –que era propiedad de la URSS– y pasó bajo control de Moscú en la fase de la balcanización de Rusia, que aún desea pulverizar Stratfor hasta la ignominia, como si fuera tan sencillo en la fase de Vlady Putin (http://goo.gl/bMPs47).

The Economist –propiedad, con The Financial Times, del Grupo Pearson, subsidiaria de Black Rock, máximo banco de inversiones del mundo, dirigido por el israelí-estadounidense Larry Fink, quien se despachó con la cuchara grande con el petróleo de México– ni siquiera cita el arsenal clandestino de Israel, país que desde su creación, hace 67 años, se ha consagrado a librar guerras mesiánicas contra sus vecinos y que ahora busca que Estados Unidos destruya a Irán a su cuenta.

¿Cuántos países y nacionalidades lleva destruidos Israel en Medio Oriente? Lo más absurdo de The Economist es que abulta, como mayor peligro que la dotación clandestina de su aliado israelí, la capacidad tecnológica nuclear de Irán –que no posee arma atómica alguna y es firmante del TNP– a punto de concretar sus negociaciones con EU (bajo el formato del P5 más 1).

No está en tela de juicio la tóxica desinformación de The Economist, que cumple su misión asignada por la plutocracia financierista global y que se pasa por el arco del triunfo que EU es el único país del planeta que ha arrojado dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles (Hiroshima y Nagasaki) –lo cual parece haber olvidado el belicoso primer ministro de Japón, Shinzo Abe–, sino la ambientación negativa que diseña contra Rusia, una superpotencia nuclear, y su presidente puerilmente demonizado Vlady Putin.

Los banqueros globalistas han entrado en pánico escénico con el inminente derrumbe de su depredador modelo financierista –al unísono del desorden geopolítico global que han creado con sus fútiles guerras en los cuatro rincones del planeta– y que llega a su paroxismo con su intervencionismo en Ucrania, donde se puede desatar la Tercera Guerra Mundial nuclear.

Hasta Lech Walesa , premio Nobel de la Paz y de las pocas voces sensatas que quedan en Polonia, extraviada en un frenético revanchismo bélico azuzado por los súperhalcones neoconservadores straussianos de EU, advierte que si la Unión Europea (UE) armase a Ucrania, provocaría una guerra nuclear (http://goo.gl/Z8294d ).

Además de la inesperada resurrección de Rusia –contra la que Wall Street y la City (sector financiero de Londres) ejercen su sicalíptica guerra financierista–, lo que más temen los banqueros globalistas es la virtual insurrección de sus propias poblaciones en los países que han devastado, por lo que han empezado a comprar refugios ocultos en los lugares más recónditos de la Vía Láctea.

En su informe anual de 2014, el fundador del fondo inversionista británico RIT Capital, Jacob Rothschild –presidente honorario del Institute for Jewish Policy Research, cuya familia se encuentra detrás de la creación de Israel–, diagnosticó que el mundo se enfrenta a los mayores riesgos geopolíticos desde la Segunda Guerra Mundial y externó su exasperación por el bajo crecimiento del PIB mundial pese a todos los incentivos monetarios y las bajas tasas de interés (http://goo.gl/uKwyWn ).

El muy controvertido banquero Rothschild, de 78 años y cuya familia practicó el esclavismo (literal), no comparte el espejismo de los monetaristas centralbanquistas del G-7 y juzga que los mayores riesgos geopolíticos derivan del caos expansivo en Medio Oriente y de una debilitada (¡supersic!) Europa amenazada por el horripilante desempleo, en no menor medida causado por el fracaso de concretar reformas estructurales en varios de los países que forman parte de la UE. ¿Se revirtieron a los banqueros globalistas sus perversas jugadas financieras y bélicas que practican desde Waterloo?

Los Rothschild, supremos manipuladores del oro (http://goo.gl/9FtCHn ), ni aparecen en el poco riguroso ranking de los hombres más ricos del mundo de Forbes, cuando hace cinco años los analistas chinos colocaron su fortuna dinástica en 5 billones de dólares (http://goo.gl/NFJosi ).

Dejando de lado tanto la extraña adquisición hereditaria de una patente de semiconductores por Jacob Rothschild, gracias a la rocambolesca desaparición del avión de Malasia MH370 (http://goo.gl/AwNQ7C ), como el intervencionismo de su presunto prestanombres George Soros en Ucrania –al unísono de su presunto aliado, el banquero Iho Kolomoyskyi, con una fortuna de 6 mil 500 milllones de dólares, quien ostenta la triple nacionalidad ucraniana, israelí y chipriota (http://goo.gl/jZd15K)–, el banquero globalista coloca en relieve el caos y el extremismo en Medio Oriente, la agresión (¡supersic!) y expansión rusa.

La dinastía Rothschild se encumbró gracias a sus macabros juegos financieros a los dos lados del Canal de la Mancha, cuando amasaron una enorme fortuna sobre los cadáveres de Waterloo, el 15 de junio de 1815, con la derrota de Napoleón. El triunfo secesionista rusófilo en Debáltsevo (http://goo.gl/lpqvuR ), que trastocó la correlación geopolítica de fuerzas en Eurasia, ¿será el anti Waterloo de los Rothschild?

Los banqueros globalistas cosechan ahora las tempestades de los vientos que sembraron con su desregulada globalización financierista –una subrepticia guerra financiera global que no se atreve a pronunciar su nombre y que superó los medios del estratega prusiano Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz–, en sincronía con sus fallidas guerras en Eurasia: en los linderos del RIC (Rusia, India y China), al que buscan vulcanizar y balcanizar mediante la carta bárbára del yihadismo global, invento de EU y sus aliados (vgr. Israel), según el general Wesley Clark, ex comandante supremo de la OTAN.

Lo único que puede quitar el sueño a un Rothschild es un Putin.



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domingo, 1 de marzo de 2015

Warren Buffett confiesa cuál fue su mayor decisión "monumentalmente estúpida"


El famoso empresario estadounidense Warren Buffett, leyenda en el mundo de las inversiones, calificó de una decisión "monumentalmente estúpida" el modo de adquirir su imperio empresarial Berkshire Hathaway.

Buffett, apodado el 'Oráculo de Omaha', en su mensaje tradicional anual dirigido a los accionistas de Berkshire Hathaway, señaló que la operación de compra de esa empresa no fue bien calculada, por lo que provocó a sus accionistas pérdidas por 100.000 millones de dólares.

Además, el multimillonario de 84 años advierte que es mejor abstenerse de compras de activos por precios muy altos: "si estuviera hecha por un valor alto, la inversión podría convertirse en polvo", afirmó.

El empresario publica su carta a los inversores cada año desde 1977. Anualmente sus mensajes se publican en revistas de negocios y los inversionistas se guían por sus consejos.

sábado, 28 de febrero de 2015

La oportunidad económica de la salida de Grecia del euro

Por Alberto Bagnai, Brigitte Granville, Peter Oppenheimer, Antoni Soy, Project Syndicate

La primera oración del Tratado de Roma de 1957, el documento fundacional de lo que se convertiría en la Unión Europea – llamaba a sentar las bases de "una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos". Sin embargo, últimamente ese ideal se ha visto amenazado, minado por su propia élite política que adoptó una moneda común e ignoró completamente las deficiencias subyacentes.

Hoy en día, esas fallas quedaron expuestas y amplificadas por la crisis griega que parece no tener fin. Y en ningún lugar son más evidentes que en la relación de Grecia con el Fondo Monetario Internacional.

Cuando la crisis del euro estalló en 2010, los funcionarios europeos se dieron cuenta de que no poseían la habilidad necesaria para enfrentar la amenaza que representaba la suspensión de pagos de las deudas soberanas y la potencial disolución de la unión monetaria. Así, evitar el derrumbe de la eurozona se convirtió en el principal imperativo político de los funcionarios de la UE. Para ello, solicitaron la ayuda del FMI, cuya intervención resultó en una serie de irregularidades que pusieron de manifiesto la gravedad de los problemas que la eurozona debió enfrentó en ese entonces, y que no han perdido actualidad.

Para empezar, el Convenio Constitutivo del FMI establece que mantendrá relaciones únicamente con aquellas entidades de los países miembros que puedan responder cabalmente de la ayuda recibida, es decir "ministerio de Hacienda, banco central, fondo de estabilización u otros organismos fiscales semejantes". Pero las instituciones con las que el FMI trata en la eurozona ya no son responsables de la gestión macroeconómica de sus propios países; ese poder está ahora en manos del Banco Central Europeo. De modo que, otorgar un préstamo a Grecia equivaldría para el FMI a otorgárselo a una unidad subnacional, como un gobierno provincial o municipal, sin exigir garantías de reembolso por parte de las autoridades nacionales.

Otro problema es la magnitud en sí de la intervención. El tamaño de la deuda griega requería un préstamo a una escala que excedía ampliamente lo que otros países podían esperar. En 2010, se le otorgó al país un "acceso excepcional" a los recursos del FMI fijado en un "límite acumulativo de 600%" de la cuota del país en el FMI, que mide el valor de los compromisos financieros de un país con el Fondo. Sin embargo, en abril de 2013, se decidió que el financiamiento acumulativo alcanzaría un máximo de 3,212% de la cuota de Grecia.

La razón por la que el FMI tuvo que asumir un riesgo tan grande fue la negativa inicial de Europa de considerar la reducción de la deuda de Grecia, pues las autoridades temían que el contagio financiero sobrecargara el sistema bancario desprotegido de la eurozona. Esa decisión sembró la incertidumbre sobre la capacidad de la unión monetaria para resolver la crisis y agravó la contracción de la producción griega. Cuando finalmente se logró un acuerdo de reestructuración de la deuda en 2012, los acreedores privados pudieron reducir el riesgo al traspasar a los contribuyentes sus reclamaciones residuales.

En un principio, la política oficial del FMI fue que la deuda griega era sostenible, pero los funcionarios del Fondo sabían que ese no era el caso. Finalmente, en 2013, el Fondo admitió que a pesar de que sus analistas sabían que la deuda no era sostenible, decidieron seguir con el programa por temor a que la eurozona y la economía mundial se vieran amenazadas por las repercusiones de la situación en Grecia.

Además, de noviembre de 2010 a abril de 2013, el FMI recortó en un 27% sus previsiones del PIB nominal griego para el 2014, lo que arroja dudas sobre la transparencia y la credibilidad de las proyecciones del Fondo acerca de la sostenibilidad de la deuda. La implicación resulta alarmante: el FMI fue incapaz de proporcionar un marco viable para el ajuste que Grecia se vería obligada a llevar a cabo.

Este trasfondo resulta decisivo para las negociaciones actuales, ya que revela que el objetivo del rescate de Grecia no fue el de restaurar la prosperidad del pueblo griego, sino salvar la eurozona. En este contexto, se justifica plenamente que el nuevo gobierno cuestione las condiciones que se le imponen al país.

Los acuerdos que los gobiernos anteriores concluyeron ciertamente reducirán la gama de las políticas que tiene a su disposición el nuevo gobierno, especialmente en lo que respecta a la reducción de la deuda, que requeriría una suspensión unilateral de pago y la salida de la eurozona. Pero un gobierno democráticamente elegido no está necesariamente obligado a cumplir las promesas de sus predecesores, y esto es doblemente válido cuando se trata de una elección que fue un referéndum sobre esas mismas políticas.

Los ultimátum de organismos no electos, que han puesto en entredicho su propia legitimidad han acrecentado los sentimientos anti UE en todo el continente. El peor desenlace posible de las negociaciones que se están llevando a cabo sería que Grecia se sometiera a las exigencias de sus acreedores y obtuviera pocas concesiones a cambio. Esto generaría un mayor apoyo popular a los partidos y movimientos anti UE en otros países y supondría una oportunidad desaprovechada para Grecia y para Europa.

Esa oportunidad sería el incumplimiento del pago y la salida de la eurozona, lo que permitiría a Grecia empezar a corregir los errores del pasado y encaminar su economía hacia la recuperación y el crecimiento sostenible. En ese punto, la UE haría bien en actuar en el mismo sentido, desintegrando la unión monetaria y otorgando una reducción de la deuda para las economías más afectadas de la zona. Sólo entonces se podrán cumplir los ideales fundacionales de la UE.

domingo, 22 de febrero de 2015

Políticas macroeconómicas sostenibles e igualdad de género


Por Stephanie Seguino


Las vastas diferencias en cuanto a ingresos y bienestar, es decir, la desigualdad económica entre individuos, hogares y grupos sociales, están en conflicto con el objetivo de una prosperidad económica ampliamente compartida. Por ejemplo, la desigualdad de género está vinculada a la que afecta a las mujeres en cuanto al poder de negociación en el hogar y en los puestos remunerados que ocupan. Esto tiene efectos negativos en su capacidad de actuación y en el bienestar de los niños. Tal desigualdad irradia y produce daños a nivel de toda la economía. Además, las políticas macroeconómicas que dan por resultado incrementos en el empleo de las mujeres a expensas del de los hombres pueden provocar un conflicto de género que también socava el bienestar de la sociedad.

El presente trabajo explora los más notables resultados, en cuanto al bienestar, del conjunto de políticas macroeconómicas puestas en funcionamiento desde principios de los 70, hoy llamadas neoliberalismo.

Las raíces de la desigualdad actual y el estancamiento económico global

A menudo las personas se refieren con nostalgia a los años que median entre 1945 y 1973 como la «era dorada del capitalismo». Fue un período de bajos niveles de desempleo, combinados con ciclos apacibles en los negocios, que brindaron ingresos relativamente estables. Existían entonces programas de seguridad social y seguros que se erigieron en respuesta al caos económico que indujera la Gran depresión. Por lo general, los gobiernos se mostraban dispuestos a reglamentar los mercados —sobre todo el sector financiero—con vistas a brindar, a todo lo ancho de la sociedad, condiciones para la estabilidad y la generación de empleos. Parecía, en verdad, que las políticas que permitían una redistribución de los ingresos en beneficio de los hogares de bajos niveles de ingresos también estimulaban el crecimiento económico, al menos en los países industrializados. A esta relación en la que todos ganan se le puede nombrar «crecimiento guiado por la equidad». Sin embargo, dicho período no fue significativo en cuanto a un mayor grado de igualdad intraclasista en lo relativo a los salarios entre mujeres y hombres o —en los Estados Unidos— entre negros y blancos.

También existe evidencia de un crecimiento económico relativamente rápido en países recién independizados, con incrementos en la calidad de vida, debidos en parte a los gastos públicos en infraestructura social y física que mejoraron la salud y la educación.

Si bien en las últimas décadas los gobiernos habían tomado medidas para promover la seguridad económica y calmar la volatilidad de unos mercados que de otro modo habrían sido erráticos, su papel estaba siendo impugnado cuando la crisis petrolera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). A partir de entonces, comenzó a surgir un cambio en la política macroeconómica, que ponía énfasis en la eliminación de las reglamentaciones de los mercados. El neoliberalismo tenía como objetivo central la reducción del papel y el alcance del gobierno, arguyendo que un sector privado no reglamentado es más eficiente. Los dogmas centrales de las políticas neoliberales han incluido la liberalización en varias esferas (el comercio, la inversión, las finanzas y las tasas de cambio) y la disciplina fiscal; es decir, las restricciones a los gastos deficitarios del gobierno, incluso en tiempos de crisis económica.

El aumento de la desigualdad ha permitido a las élites económicas utilizar su fuerza política para incrementar aún más su riqueza, la cual, a su vez, las ha ayudado a garantizar influencia política. Ello tuvo como resultado que los gobiernos encaminasen las rentas económicas (ganancias no ganadas) en dirección a ellas. Dos muestras evidencian la influencia del poder económico sobre el Estado para que este actúe a favor de las élites. Una de ellas es la mayor porción de los ingresos que van a parar a manos del 1% más rico de la población, desde los 70.[1] A pesar de la extensa devastación que han sufrido las familias con la crisis financiera, los poderes económicos han bloqueado la aprobación de reformas significativas que evitarían, o al menos reducirían, dichas crisis en el futuro.[2]

El segundo ejemplo es el poder ampliado de las corporaciones, como consecuencia de la firma del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC) en 1994. Antes, las empresas farmacéuticas en cierto número de países poseían patentes sobre medicamentos, como los antirretrovirales para el VIH-SIDA, por un período de diez años. El control de la patente confiere en esencia los derechos monopólicos para la venta de un producto, lo que induce una subida de los precios y de los beneficios corporativos. ADPIC extendió los derechos sobre las patentes a veinte años para una variedad de productos, incluidos medicamentos esenciales. Aunque presumiblemente su intención era estimular la investigación, este Acuerdo convirtió en ley un mayor poder monopólico, contrario al argumento neoliberal de que se requiere la liberalización para promover la competencia y la eficiencia. El creciente poder de las élites económicas se refleja en la capacidad de cabildeo de las corporaciones multinacionales. El incremento de su habilidad para extraer beneficios ha operado a expensas de los pobres en los países en desarrollo. El acceso a medicamentos esenciales para salvar vidas se ha vuelto cada vez más caro, sobre todo para los pobres y los carentes de seguro médico.[3]

Tendencias en la desigualdad y el bienestar

Los partidarios del neoliberalismo arguyen que el incremento de los ingresos per cápita proveerá los medios para un mejoramiento de los niveles de vida y un crecimiento de los ingresos que los gobiernos podrán dedicar a las inversiones sociales. Sin embargo, el «cambio de régimen» neoliberal ha fracasado en cuanto a conseguir las mejoras que predecía. En lugar de ello, la nueva agenda macroeconómica trajo consigo la Era Plúmbea, un período de crecimiento económico más lento, ampliamente difundido —una de cuyas excepciones es el número de economías asiáticas que se negaron a adoptar en su totalidad el paquete de las políticas neoliberales—, de presión a la baja en los salarios y un dramático incremento de la desigualdad.

Por su parte, el Producto Interno Bruto (PIB) y otras mediciones de ingresos son a veces criticados con el argumento de que para comprender mejor las tendencias en el bienestar deberíamos medir los objetivos mismos y no los ingresos. Existen dos mediciones de bienestar útiles para dibujar un cuadro sobre el progreso global: 1) los índices de mortalidad infantil y 2) la correlación de las hembras respecto a los varones en la población. Las tendencias respecto al primer punto brindan alguna información sobre el nivel de las inversiones públicas en la infraestructura social (salud, educación, servicios de cuidado de menores, etc.); los efectos secundarios (positivos o negativos) del crecimiento económico sobre la salud; y, de manera más general, la distribución del poder político y, por ende, de los recursos.

El segundo punto es un buen indicador sustituto de tendencias en cuanto al grado de igualdad de género. Refleja cómo la sociedad valora a las hembras. La correlación puede estar por debajo de las esperadas desde el punto de vista biológico (a grandes rasgos, 102,5 hembras por cada 100 varones en los países en desarrollo y 105 por cada 100 en los industrializados) como resultado de inversiones diferenciadas en la nutrición y la salud de las niñas y los niños, el poder de negociación de las mujeres en el hogar y los abortos selectivos según el sexo, que favorecen un género en detrimento del otro.

Si analizamos el descenso anual promedio de los índices de mortalidad infantil para los períodos 1961-1980 (a grandes rasgos, el anterior a la globalización); 1981-2005 (el de esta en vías de expansión) y 2006-2013 (la globalización tardía y la crisis financiera), concluiríamos que, para todos los grupos de ingresos del mundo, el mejoramiento se desaceleró en el período neoliberal 1981-2005; en algunos casos dramáticamente, aunque permaneció estancado en los países de bajos niveles de ingresos. En naciones con niveles medios, por ejemplo, la cifra descendió de 2,9 en el primer período, a 1,5 en el siguiente.[4]

Los índices de mortalidad infantil continuaron descendiendo entre 2006 y 2013, salvo en los países de bajos ingresos, donde la disminución es apenas modesta en relación con el primer período. No obstante, los países pobres altamente endeudados han acusado una reducción anual promedio mayor en esos índices en la etapa más reciente. El optimismo que esto pudiera generar resulta contrarrestado por la continua desaceleración en la reducción de ello en naciones de ingresos medios que han sido testigos de un crecimiento impresionante a lo largo de los últimos veinticinco años.

También el avance en dirección a la igualdad de género parece haberse afectado durante el período neoliberal si se mide la cantidad de hembras con respecto a los varones. En sentido general, el número de mujeres, en comparación con los hombres, ha descendido en la mayoría de los países y regiones del mundo. Excepciones de esa tendencia son los países de ingresos medios y medio superiores. Sin embargo, estos han experimentado el más rápido crecimiento, y por ende el incremento de la población femenina con respecto a la masculina para este período es sorprendentemente mínimo.

No obstante, el período de globalización ha conducido a ampliar el acceso relativo de las mujeres al empleo, medido por las correlaciones de este indicador en ambos géneros con respecto a la población. Debe observarse que esta es una medida incompleta de bienestar, puesto que nada dice sobre la remuneración, la calidad del empleo, los beneficios asociados y la estabilidad de ingresos que se ofrecen. Aun así, se puede explorar tendencias a lo largo de dicho período. Como era de esperar, la razón empleo femenino/masculino ha ascendido desde 1991 (el año más temprano para el cual los datos están disponibles en un conjunto de estadísticas internacionalmente comparables). Esto se debe a que el proceso de globalización eleva tanto la movilidad del producto como la de la empresa y por ende la competencia de precios. Las empresas se hallan bajo presión para procurarse fuerza de trabajo de menor costo y la encuentran en forma de trabajadoras. Además, en ciertas regiones, la competencia global ha conducido a un descenso de puestos de trabajo en sectores tradicionalmente dominados por los hombres —como la manufactura—, y mujeres y hombres han ido a apretujarse en el sector de los servicios. Esta es un área amplia y heterogénea, y no puede decirse que muchos trabajadores registrados como empleados del sector ocupen un empleo bien retribuido, sino que se encuentran más bien residualmente desempleados. De ahí que el índice de empleo sea insuficiente por sí solo como medidor de bienestar.

Según las estadísticas sobre las correlaciones de empleo para hembras y varones (M/H) con respecto a población, en 177 países, para los años 1991 y 2010, las brechas de género se están cerrando. La más baja en 1990 fue de un mero 9,8%, en Jordania, mientras que, en 2010, era de 14,8%, en Siria. En la abrumadora mayoría de los países, esa razón seguía estando, en 2010, muy por debajo de la paridad. Solo cuatro países la habían alcanzado para entonces: Malawi, Ruanda, Burundi y Mozambique. La mayoría de los avances se han conseguido en Estados que comenzaron a partir de correlaciones muy bajas, lo cual sugiere que el progreso se ha atascado en aquellos que ya tenían mayor igualdad de género en el empleo en 1991.[5]

Resulta útil conocer si los avances en la correspondencia M/H han sobrevenido a expensas del empleo masculino; un desenlace que puede ser conflictivo en el terreno del género a nivel del hogar y de la sociedad. En 70% de los ciento cuarenta países en los que tal relación ha ascendido entre 1991 y 2010, los índices de empleo masculino se han desplomado.[6]

Existen importantes razones para preocuparse por este fenómeno, como impedimento a la igualdad de género. Las investigaciones indican que, en las recesiones, la pérdida de empleos masculinos desencadena un incremento de la violencia doméstica.[7] Nata Duvvury y sus colaboradores han demostrado el costo nada banal de esta en Viet Nam, tanto para los individuos como respecto al PIB. En 2010, los gastos reembolsables —como ingresos y costos médicos y legales— sumaron 1,4% del PIB, al tiempo que las pérdidas de productividad —las mujeres que son objeto de abusos ganan 35% menos que las demás— significaron 1,78% del PIB.[8] Por lo tanto, sería difícil caracterizar las correlaciones M/H más altas en los países en los que los índices de empleo masculino han descendido como un éxito o un movimiento en dirección a la igualdad de género. En la medida en que dichas tendencias son de hecho conflictivas en el terreno del género, resultan insostenibles, al menos en el mediano plazo y hasta que las normas de masculinidad referidas a los papeles del varón mantenedor de la familia cambien y se adapten.

Liberalización financiera vs. igualdad de género y bienestar
 

Debido a su papel central en la expansión de la desigualdad y del deterioro concomitante del avance en el mejoramiento del bienestar, el impacto de la liberalización financiera merece más atención en lo que contribuye al retraso del logro de un bienestar ampliamente compartido. Sus implicaciones de género son importantes, puesto que las mujeres y los hombres a menudo resultan afectados de modos distintos por la sacudida macroeconómica. En promedio, las mujeres tienen menos ahorros y posesiones con los cuales hacer frente a la crisis económica, y mayor probabilidad de hallarse en empleos inseguros y carentes de beneficios o protección social.

Muchos años atrás, el economista John Maynard Keynes advirtió sobre las crisis y la inestabilidad creadas por la liberalización económica, y subrayó la tendencia a la irracionalidad en la toma de decisiones y los incentivos contumaces que contribuyen a la manipulación por parte de los controladores de la economía. El desplome en 1929 de la bolsa de valores y la Gran depresión fueron dolorosos ejemplos de ello. Los gobiernos aplicaron una serie de reglamentaciones financieras a raíz de esa catástrofe, incluidos los controles sobre el capital y la adopción de tasas de cambio fijas. Tales medidas tenían por objetivo mantener la salud del sector financiero y prevenirse contra los excesivos riesgos de sus instituciones. También permitieron a los países utilizar la política fiscal y monetaria para manejar el nivel de la actividad económica e impedir la excesiva volatilidad de los precios, incluidas las tasas de cambio.

Tras un período relativamente largo de estabilidad después de la Segunda guerra mundial, la década de los 70 fue testigo del comienzo de la desreglamentación financiera en el norte del globo terráqueo. En los Estados Unidos, sus raíces se vinculaban a la ruptura del acuerdo de Bretton Woods, lo que resultó en el paso de tasas de cambio fijas a flexibles, y ello exacerbó las fluctuaciones de precios. La inflación hizo descender las tasas de interés reales (ajustadas según la situación), y esto indujo a las empresas financieras a hallar formas de burlar las regulaciones que limitaran sus oportunidades de conseguir ganancias.

Los reglamentadores gubernamentales y los que trazaban las políticas parecían listos para ratificar los deseos del sector financiero. Los Estados Unidos desempeñaron un papel de liderazgo en ese cambio, puesto que sus políticas respecto a este sector son a menudo utilizadas como modelo por otros países. A la altura de 1999, un elemento de envergadura de la legislación norteamericana, la Ley Glass-Steagall, de 1933, había sido destrozado, gracias al intenso cabildeo del sector financiero. Como consecuencia, se facilitó la participación de los bancos comerciales en actividades especulativas, con lo que se expuso el sector financiero a un mayor grado de volatilidad y riesgo, de efectos potencialmente desastrosos para la economía real, es decir, el sustento, los empleos y los ingresos de las personas.

Marchando al mismo paso que el surgimiento de las políticas y tendencias económicas neoliberales dirigidas a la desreglamentación en los Estados Unidos, países de todo el planeta fueron eliminando cada vez más las restricciones a la movilidad del capital, lo que facilitó que los poseedores de riquezas movieran dinero allende las fronteras. Estos se hallan ahora relativamente libres para «ir de compras» por el mundo en busca de los más altos índices de ganancias para sus inversiones, con poco o ningún control sobre su comportamiento especulativo. Los neoliberales justifican lo anterior con el argumento de que liberar el sector financiero permitirá que los capitales fluyan a las inversiones que rindan las más altas ganancias; consideran, además, que ello equivale a la eficiencia de la inversión. Es decir, el capital será atraído, como a un imán, hacia los ganadores, lo que se medirá en elevadas utilidades para las inversiones, y rehuirá los proyectos nada lucrativos de bajo rendimiento.

Un defecto en este análisis es la incapacidad de sus defensores para diferenciar las inversiones especulativas de las productivas que inducen innovaciones. Las primeras son desestabilizadoras y costosas para quienes no obtienen una tajada de las ganancias; las últimas producen efectos beneficiosos de derrame al resto de la economía por la vía de elevar potencialmente el crecimiento de la productividad y, por ende, de los ingresos.

En la misma medida preocupa y resulta perjudicial el incremento del poder de negociación de los detentores de riqueza frente a los gobiernos. Libres para merodear por el planeta, juegan a oponer a un país hambriento de capital a otro, con frecuencia exigiendo concesiones tales como recortes de los impuestos que aumenten sus ganancias. Pero su comportamiento impone enormes costos sociales. En primer lugar, los detentores de la riqueza prefieren índices bajos de inflación, pues estos garantizan que las ganancias de las inversiones ajustadas a ella sean elevadas, lo cual equivale a decir que crecen las derivadas de la posesión de dinero.

Cuando se desreglamentan las finanzas, los países que compiten para atraer al consorcio de capital global se ven obligados a calmar los temores de inflación, aunque estos sean irracionales. Para ello, los bancos centrales han adoptado políticas de fijar objetivos de inflación, en muchos casos intentando mantenerla cerca de cero. Esa meta forzosamente reduce la flexibilidad de los bancos centrales para utilizar la política monetaria con vistas a garantizar niveles adecuados de empleo, en vez de aumentar las ganancias de los detentores de riqueza.

Con el fin de disminuir la inflación, dichas instituciones elevan las tasas de interés, con lo cual causan un alza en el costo de los préstamos. De ahí resulta que a los negocios —en especial las empresas pequeñas— y a los hogares se les hace más costoso obtener préstamos. El efecto neto de tasas de interés más altas es causar que se desacelere o se vuelva negativo el incremento de los empleos y del crecimiento económico.

En términos de sus efectos sobre el empleo, los economistas denominan al costo de cortar la inflación «correlación del sacrificio», entendido este último como el sustento de las familias de niveles bajos y medios de ingreso para beneficio de los detentores de riqueza. En resumen, los costos de reducir las presiones inflacionarias mediante la política monetaria son los empleos y los sustentos de las personas corrientes, lo cual empeora la distribución de la riqueza y de los ingresos.

Este escenario tiene efectos perjudiciales sobre la habilidad de una familia de proveer para sus miembros. La viabilidad de las pequeñas empresas, incluidas las firmas de autoempleo del sector informal, sufre igualmente, porque cuando existe penuria laboral, pocas personas tienen ingresos para gastar en bienes y servicios.

En cierto número de países, las mujeres padecen, de manera desproporcionada, escasez de empleo, en parte porque las normas de género designan a los hombres como los legítimos «sostenedores de la familia». De hecho, los datos correspondientes a 2005-2008 del World Values Survey, para una muestra de sesenta y cinco países, descubrieron que 36,2% de los encuestados concuerda con la frase manida de que «cuando escasea el empleo, los hombres tienen más derecho que las mujeres a este».[9] Ellas, además, se encuentran concentradas, desproporcionadamente, en trabajos contingentes, por lo cual son más vulnerables a la pérdida de empleo durante las desaceleraciones económicas.

Por otra parte, la liberalización tiene un impacto negativo sobre los gastos gubernamentales, y por ende sobre la política fiscal. Para incrementar su credibilidad ante los detentores de riqueza, muchos gobiernos se han visto obligados a reducir los déficits de sus presupuestos, vinculados a la inflación potencial por los dueños de la riqueza. De nuevo, el lazo puede ser real o imaginario. En efecto, debido a la liberalización financiera, los detentores de poder han ganado potestad de veto (antidemocrático) sobre la política fiscal y monetaria de un país y, por extensión, sobre las posibilidades de crecimiento a largo plazo.

Al margen del efecto sobre el acceso al empleo remunerado, las consecuencias de las crisis sobre las mujeres —y la actual no es una excepción— son particularmente evidentes en el trabajo no remunerado. En la medida en que se desploman los ingresos familiares y se cortan los servicios públicos, las familias tienen que movilizarse para brindar servicios de cuidados que antes se compraban en el mercado —comidas preparadas— o las brindaba el gobierno —ayudas de atención a la salud en el hogar. Esas tareas tienen marca de género: debido a que las mujeres, en su mayoría, se ocupan de ello, la carga de su labor ascenderá de manera desproporcionada en tiempos de crisis económica.

Tal como observa la economista Sharmika Sirimane:

Cuando las sociedades se hallan en peligro de desplome, por ejemplo, durante desórdenes económicos severos como los sufridos por algunos países asiáticos en 1997, hay evidencia de alzas significativas en las tasas de suicidio y de criminalidad, en el abuso y la violencia contra las mujeres y en las tensiones étnicas [...] Las mujeres acarrean lo peor de las consecuencias sociales.[10]

Este resumen de los efectos de las políticas neoliberales en la distribución de los ingresos de los ciudadanos corrientes subraya que limitarse a apretar el botón para volver a arrancar la economía no dará resultados. Eso está claro. Pero ¿qué viene después? Los rasgos claves de una agenda de políticas para rectificar los efectos negativos de la crisis económica global son: poner el foco de la mira en las políticas de pleno empleo; aumentar la disponibilidad de crédito a los que se hallan en desventaja para crecer, incluidos los agricultores, las mujeres y las minorías étnicas; y tratar de resolver el problema de la distribución desigual de los ingresos que ha conducido a una insuficiente demanda.

Estrategias alternativas

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