"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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lunes, 10 de agosto de 2026

“Fidel nos convoca en un momento crucial”: Inauguran en La Habana I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”

10 agosto 2026 




Inauguran en La Habana I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

En la mañana de este lunes, en el contexto de la conmemoración del centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quedó inaugurado el I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro" en la capital cubana. La sesión inaugural contó con la presencia de más de 1 500 delegados, de ellos más de 900 extranjeros provenientes de 63 países, quienes desafiaron amenazas y peligros para acompañar al pueblo cubano en este homenaje al líder histórico de la Revolución.

El acto contó con la presencia del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Dr. C. Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encargado de impartir la Conferencia Inaugural del magno evento.

El Doctor René González Barrios, Director del Centro Fidel Castro Ruz, por su parte, pronunció las palabras de bienvenida, en las que situó el encuentro en un contexto mundial de profundas convulsiones.

“Nos convoca a este encuentro el líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro nos llama en un momento crucial de la historia de la humanidad”, expresó González Barrios, quien advirtió que nunca antes el planeta había estado tan cerca de su autodestrucción.

El Director del Centro señaló que el mundo atraviesa tiempos sombríos, en los que una camarilla de trasnochados fascistas gobierna el país más rico del planeta con estilos y métodos que recuerdan cada vez más el establecimiento del Tercer Reich en la Alemania de Adolfo Hitler.

En su intervención, también denunció la pasividad con que el mundo contempla en tiempo real el exterminio del pueblo palestino, las guerras impuestas a Irak y Libia.

Frente a este escenario, González Barrios reivindicó la resistencia de Cuba como símbolo y trinchera del antiimperialismo. “Pero aquí está el pueblo de Martí y de Fidel, resistiendo, aferrado a su historia, en la convicción de que nuestra isla se define y se defiende en los destinos del mundo”, afirmó.

El Director del Centro reconoció que este encuentro tiene lugar en una coyuntura difícil para el pueblo cubano, en una situación socioeconómica muy compleja. Sin embargo, subrayó que la presencia de cientos de amigos de todo el mundo, mujeres y hombres valientes que solidarios con Cuba y con su proyecto emancipador deciden echar su suerte con la nuestra, constituye un estímulo para continuar luchando por el sueño martiano y fidelista de un país solidario y soberano con todos y para el bien de todos.

En sus palabras, González Barrios hizo un llamado a regresar a Fidel, a su legado, a servirse de sus ideas y praxis revolucionaria para enfrentar los desafíos del presente.

“Junto a él reflexionemos sobre cómo enfrentar un futuro que inevitablemente pertenece a nuestro pueblo”, convocó.

El Director del Centro recordó que el Centro Fidel Castro Ruz fue inaugurado oficialmente el 25 de noviembre de 2021 y que, desde entonces, se ha convertido en un sitio de referencia para personas de buen corazón interesadas en apreciar la obra emancipadora que un pueblo noble y resuelto construyó junto a su líder histórico, forjando una Patria nueva, libre y soberana.

Díaz-Canel: “Fidel nos legó que los sueños se conquistan defendiendo las ideas”

El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, impartió la conferencia inaugural del I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, impartió la conferencia inaugural del I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro” con un extenso y profundo discurso en el que recorrió la vida, el pensamiento y la vigencia del líder histórico de la Revolución Cubana, en el marco de las conmemoraciones por su centenario.

Díaz-Canel comenzó su intervención situando el primer homenaje que se debe a Fidel en el contexto de la Cuba de antes de 1959, “un país marcado por la injusticia, la desigualdad y la dependencia”, una realidad dolorosa que Fidel comenzó a cambiar desde sus años de universitario.

Recordó al joven abogado que convirtió su autodefensa en el programa político del Movimiento 26 de Julio, al prisionero que transformó la prisión en escuela de combate, y al Comandante en Jefe que, con solo 34 años, pronunció en la Asamblea General de las Naciones Unidas “el discurso más largo y trascendente que se había pronunciado a favor de la Constitución de la República”.

El mandatario cubano trazó un minucioso retrato de la Cuba prerrevolucionaria: 600 mil cubanos sin empleo, tres millones de personas sin acceso a la luz eléctrica, el 37,5 % de la población analfabeta, el 60 % de los niños de las zonas rurales sin maestros, el 95 % de la población con parásitos, una mortalidad infantil altísima y una esperanza de vida muy baja.

“El 85 % de los pequeños agricultores pagaban rentas por la posesión de sus tierras, mientras un individuo del importantísimo propietario controlaba el 46 % de la población”, detalló. Señaló que la mayor parte de los servicios públicos, la banca, el comercio, las refinerías y las mejores tierras de Cuba eran propiedad de compañías norteamericanas.

“Ese estado de cosas demandó la transformación más radical del siglo XX en este país”, afirmó.

Frente a ese punto de partida, Díaz-Canel contrastó los índices actuales de salud, educación, ciencia, cultura y deporte, que incluso bajo el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, siguen siendo superiores a los de otros países del continente. Mencionó que Cuba es el país con mayor tasa de médicos por habitantes —más de nueve por cada mil— y uno de los diez con mayor esperanza de vida en América, con 77,7 años. “Y el que más ha aportado a la salud y a la educación de su población y de otras naciones”, agregó.

El presidente citó entonces una de las ideas más exactas de Fidel sobre los problemas del mundo, pronunciada en septiembre de 1960: que estos se agravarían con la desaparición del campo socialista y la imposición de la URSS. “Desde el principio de la humanidad han surgido fundamentalmente por una razón, el deseo de uno de derrocar a otro por sus intereses. Desaparezca la filosofía del espejo y habrá desaparecido la filosofía de la guerra. Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los territorios y entonces la humanidad habrá cruzado una verdadera etapa de progreso indefinido”, recuperó de las palabras del Comandante.

Díaz-Canel compartió entonces lo que consideró los legados fundamentales de Fidel: “Nos legó la certeza de que los sueños se conquistan defendiendo las ideas. Nos dejó la convicción de que el internacionalismo es una actitud que nos debe distinguir. Nos enseñó la convicción de que el socialismo es el único camino para sacar a la humanidad de la pobreza”.

Recordó que Fidel fue el primero en denunciar la globalización neoliberal como “el imperio de la muerte” y también el primero en abogar por “un mundo para todos”. Enumeró también el legado medioambiental, el de la unidad de los revolucionarios y el de la ciencia al servicio del pueblo.

“En Fidel encontramos no solo un líder histórico, sino una escuela de trabajo revolucionario: estudiar, analizar, vivir, escuchar al pueblo”, afirmó. Y subrayó que Fidel no dejó recetas, sino un método, “un método que nació de la fracción no solo de las minorías”.

Recordó el alegato del 17 de octubre de 1953, donde Fidel formuló las cinco leyes revolucionarias —reforma agraria, derechos laborales, reforma laboral, constitución de bienes baldíos y participación fiscal—, y señaló que no estaba hablando de un programa de primaria de la Universidad, sino diagnosticando las enfermedades culturales de una economía subdesarrollada y dependiente. “Ese binomio: diagnóstico riguroso, propuesta programática y acción decidida se repitió en cada oportunidad”, enfatizó.

El presidente destacó la idea fidelista de que “la economía no es una esfera autónoma separada de la política, sino su expresión material. Sin pensar en su contabilidad, no hay economía sin política ni política sin economía”. También subrayó el legado de la pobreza y de la ética: “Predicó con el ejemplo. No acumuló riquezas, no traicionó sus principios, vivió como pensó y murió como vivió”.

Díaz-Canel abordó también los legados del internacionalismo, del optimismo revolucionario y de la estrategia militar. “Fidel encabezó la Revolución Cubana como único clavo; para él patria era Cuba. Por eso apoyó las causas por la liberación de los pueblos africanos, de Palestina, denunció el genocidio, alzó sus voces contra la guerra y contra la ocupación colonial de cualquier pueblo del mundo”, afirmó.

Sobre el optimismo, señaló que “en los días más oscuros, cuando el campo socialista se derrocaba, él mantenía su fe en el ser humano y en la historia”. Y sobre su pensamiento militar, lo describió como “maestro de la lucha de guerrillas que nos condujo al triunfo del primero de enero de 1959” y “profundo estudioso del arte militar contemporáneo”.

El mandatario cubano hizo un recorrido por el sistema de trabajo de Fidel, basado en cuatro principios: la prioridad de lo político —“toda decisión económica es una decisión política”—, la secuencia táctico-estratégica —“las tácticas cambian y los principios no”—, la movilización popular como recurso estratégico, y la innovación bajo restricción —“la escasez no es solo carencia, es un estímulo para la creatividad”—.

Díaz-Canel rindió homenaje a la generación del centenario de José Martí, “esa generación que integraba jóvenes con hombres históricos: Fidel, Raúl, Che, Allende, Camilo, Celia, y tantos otros, un pueblo entero dispuesto a dar la vida por la unidad conquistada”. Recordó que Fidel comprendió la necesidad de articular la firmeza ideológica con la sensibilidad práctica, y citó a Lenin: “El marxismo no es una doctrina muerta, no es un capitalismo, sino una guía para resolver completamente los problemas de la vida”.

El presidente subrayó la insaciable curiosidad de Fidel, su pasión por la historia y el conocimiento, y recordó un fragmento de una carta desde la prisión en la Isla de Pinos: “Mi mayor lucha ha sido, desde que estoy aquí, insistir y no cansarme nunca de insistir que no necesito absolutamente nada. Libros fueron necesarios y los libros los tengo considerados como bienes espirituales”.

Señaló que Fidel dejó constancia de sus reflexiones en 84 textos publicados entre el 28 de marzo de 2007 y el 9 de octubre de 2016, y que diez años después de su partida física, nueve libros recogen su pensamiento. Citó una reflexión del 22 de julio de 1976: “No inicié este trabajo como parte de un plan abordado prematrimonial, sino por un fuerte deseo de comentar con el protagonista principal de nuestra resistencia”.

Díaz-Canel recordó los logros de la Revolución: la campaña de alfabetización que movilizó a más de 150 mil habitantes, el sistema de salud universal más avanzado del tercer mundo, los más de 600 mil profesionales de la salud enviados a 165 países, el sistema educativo gratuito desde la primaria hasta la universidad, y el sistema cultural y deportivo referente para el mundo. “Los hechos que transformaron en muy poco tiempo las relaciones entre los gobiernos y los pueblos con la visión más desigual del mundo, definitivamente entraron en la historia del siglo XX como momentos determinantes”, afirmó.

El presidente situó entonces el contexto actual. “El mundo vive en un estado de crisis. Crisis climática y de recursos no renovables, crisis financiera, una migración forzada que convierte los mares en cementerios, una fractura social donde la riqueza de los pobres se acumula sobre la miseria de muchos. El orden internacional está en crisis. El multilateralismo imperial pretende imponer su ley con la fuerza, pero el mundo multipolar ha llegado para quedarse”, afirmó.

Denunció que el imperio redobla sus ataques y que Cuba sigue siendo uno de los objetivos predilectos de la furia imperial, con el recrudecimiento del bloqueo, la inclusión arbitraria en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, y campañas mediáticas masivas.

“Junto a la agresión económica, política y financiera, la guerra económica y cultural, la subversión digital y el alzamiento de mercenarios internos que con fondos de la derecha de Miami intentan fracturar nuestro país”, señaló.

Denunció que Estados Unidos ha destinado millones de dólares para promover el cambio de régimen, y citó declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos que consideró una “amenaza abierta del gobierno de Estados Unidos a todo el pueblo si no se somete al yugo del imperio”.

Sin embargo, afirmó que Cuba ha respondido “con la dignidad que nos caracteriza, la resistencia que nos es inherente”. Reconoció las carencias: “la vida y los apagones que interrumpen la vida familiar, la escasez de agua, el deterioro del poder adquisitivo del salario, la escasez de combustible que paraliza la economía y el transporte, la dificultad para completar la cuota básica de alimentos”. Pero subrayó que “no estamos aquí para lamentar las carencias, sino para cambiar las cosas que nos duelen”.

Destacó los logros alcanzados en medio de la crisis: la respuesta a la pandemia con soberanía, el fortalecimiento de la agricultura urbana y suburbana, y la capacidad de convertir la adversidad en oportunidad.

Díaz-Canel anunció que en estos días se han graduado más de 30 000 profesionales, de ellos 705 de otros países.

“La respuesta del pueblo bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba ha sido la resistencia firme y creativa de la unidad, la defensa de sus conquistas y la actualización del modelo en un mundo social que ha evolucionado a los principios del socialismo y sin ceder a presiones ni chantajes”, afirmó.

El mandatario enfatizó que se necesita producir y generar riqueza para poder distribuir con toda la justicia social posible y preservar las conquistas históricas de la Revolución. Aclaró que el proceso de actualización económica “es para dinamizar la economía y no para restaurar el capitalismo. No habrá privatización de empresas, no habrá fundamentales de producción que continúen en el mando del pueblo y se preserven en todo la soberanía y la independencia del país”.

Díaz-Canel convocó a los participantes del coloquio a discutir la verdad de Cuba y de todos los pueblos de nuestra América. “Les convocamos a discutir la verdad de Cuba y de todos los pueblos de nuestra América en un mundo en el que los grandes retos nos deparan y las que de afuera provienen ustedes tienen la responsabilidad de ser los que los enfrenten”, afirmó.

Dirigiéndose a la juventud, dijo: “Cada joven cubano, cada tipo de joven de cada conferencia que hay en sus países es una trinchera de la Revolución. La batalla de ideas se ha convertido en la trinchera más vital contra el oscurantismo ideológico y la fuerza de todo lo que se opone al progreso”.

Finalizó con una declaración de principios: “El futuro de nuestros hijos, los sueños que tenemos que alcanzar están en nuestras manos". Y concluyó citando a Fidel: "Nosotros estamos dispuestos a resistir digna y en grande los años que sean necesarios el bloqueo del imperialismo. Cuba sabrá mantenerse en el ejemplo de una Revolución que no se rinde”.

China resalta aporte histórico de Fidel Castro al vínculo bilateral

El miembro del Comité Central del Partido Comunista de China y jefe del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China, Liu Haixing, destacó este lunes el legado histórico del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y su contribución al desarrollo de las relaciones entre China y Cuba durante el Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”.

En el encuentro, Liu transmitió la admiración y el respeto del pueblo chino hacia el líder cubano, a quien calificó como un gran dirigente de la Revolución de Cuba y un viejo amigo del pueblo chino.

Durante su intervención, Liu leyó una carta enviada por el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y presidente de la República Popular China, Xi Jinping, al líder de la Revolución Cubana, Raúl Castro, y al primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, con motivo del centenario del natalicio de Fidel Castro.

En la misiva, Xi Jinping expresó sus saludos a la militancia del Partido Comunista de Cuba y al pueblo cubano, y resaltó que Fidel Castro dedicó su vida a la lucha por la liberación nacional, la defensa de la soberanía y la construcción del socialismo.

El mandatario chino señaló que las hazañas históricas de Fidel Castro en defensa de la justicia y la dignidad nacional quedaron grabadas en la historia de Cuba y continúan inspirando al pueblo cubano en sus esfuerzos por preservar la soberanía, impulsar el desarrollo y mejorar el bienestar social.

Xi Jinping recordó además que Fidel Castro realizó aportes históricos al establecimiento y desarrollo de las relaciones entre China y Cuba, gracias a su visión estratégica y su impulso personal, al tiempo que destacó que Cuba fue el primer país de América Latina en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China.

Liu Haixing indicó que sus encuentros con Fidel Castro dejaron una profunda impresión por su amplia visión internacional, su capacidad intelectual y su firme compromiso político. Añadió que, mediante los esfuerzos conjuntos de ambas partes durante décadas, los vínculos entre China y Cuba se han convertido en un referente de cooperación solidaria entre países socialistas y de ayuda mutua entre naciones del Sur Global.

El dirigente chino afirmó que, ante una situación internacional compleja y cambiante, China mantiene su apoyo a Cuba en la búsqueda de un camino de desarrollo socialista acorde con sus condiciones nacionales, así como en la defensa de su soberanía, seguridad nacional y rechazo a la injerencia externa.

Liu sostuvo que Fidel Castro representa un símbolo de la Revolución Cubana y que su trayectoria constituye un testimonio de fidelidad a sus ideales, de lucha revolucionaria y de compromiso con la amistad entre China y Cuba.

Recordó que Fidel Castro escribió en el prólogo de la edición en chino del libro “Cien horas con Fidel” que las revoluciones sociales ocurridas primero en China y posteriormente en Cuba hermanaron a ambos pueblos en la lucha por el socialismo.

Asimismo, citó palabras del líder chino Mao Zedong en una carta dirigida a Fidel Castro, en la que expresó que las experiencias y luchas comunes habían unido estrechamente a los pueblos de China y Cuba.

Liu destacó que durante 66 años las relaciones entre ambos partidos y países han superado los cambios de la escena internacional y han fortalecido la confianza estratégica mutua, con resultados fructíferos en la cooperación bilateral en diversos sectores.

El representante chino señaló que ambas naciones mantienen un apoyo firme en asuntos relacionados con sus intereses fundamentales y principales preocupaciones, además de avanzar juntas en el camino de la construcción socialista y enfrentar los desafíos actuales.

Al referirse al escenario internacional, Liu afirmó que el mundo atraviesa transformaciones profundas, marcadas por el avance del unilateralismo y el aumento de los desafíos en materia de paz, desarrollo, seguridad y gobernanza.

En ese contexto, destacó las iniciativas propuestas por Xi Jinping sobre la comunidad de futuro compartido de la humanidad, el desarrollo global, la seguridad global, la civilización global y la cooperación global como propuestas para responder a los cambios internacionales y promover una gobernanza mundial basada en la cooperación.

Liu afirmó que, frente a un entorno internacional cambiante, resulta necesario fortalecer la confianza y la solidaridad, y aseguró que el Partido Comunista de China está dispuesto a trabajar con partidos políticos y organizaciones de todo el mundo para defender el sistema internacional centrado en las Naciones Unidas, promover el multilateralismo y rechazar las prácticas hegemónicas y la injerencia externa.

El dirigente chino llamó a impulsar una multipolarización mundial más justa y ordenada, así como una globalización económica inclusiva, con el objetivo de promover un futuro de paz, seguridad, prosperidad y progreso.

Al cierre de su intervención, Liu recordó una frase de Fidel Castro: “La revolución es una obra eterna”, y afirmó que la evocación de su figura no solo permite preservar la memoria de su trayectoria, sino también continuar su pensamiento y espíritu en los nuevos desafíos históricos.

“El espíritu de Fidel Castro es eterno y viva la amistad entre China y Cuba”, concluyó Liu Haixing.

“Cuito Cuanavale es la llama eterna que nunca morirá”

En el marco del I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, celebrado en La Habana como parte de las conmemoraciones por el centenario del natalicio del Comandante en Jefe, el primer ministro de la República de Namibia, Hon. Dr. Tjitunga Elijah Ngurare, pronunció un emotivo discurso en el que rindió homenaje a la figura de Fidel Castro y al papel decisivo de Cuba en la liberación de África Austral.

El representante namibio comenzó agradeciendo la oportunidad de hacer uso de la palabra y extendió un saludo cálido y solidario de la presidenta de Namibia, la doctora Netumbo Nandi Naitwa, primera mujer en presidir el Partido SWAPO y primera mujer presidente de la República de Namibia. “También les hago llegar saludos de sus amigos, de sus familias, en particular del pueblo namibio que ama la paz”, expresó, y recordó que la presidenta Nandi Naitwa ya había manifestado su solidaridad con Cuba en las Naciones Unidas.

El orador destacó que el Parlamento de Namibia aprobó por unanimidad una resolución de respaldo a Cuba, y que entre los 136 países que recientemente reclamaron el fin del bloqueo contra la isla, Namibia se contó con orgullo entre esas naciones. “Namibia y Cuba han sido inseparables”, afirmó, y evocó la unión entre el presidente fundador de Namibia, Sam Nujoma, y el comandante Fidel Castro, una relación que definió como “inseparable”.

“Como sabemos, falleció en 2016, y apenas una década antes de cumplir los 100. Fidel Castro fue una figura monumental que en muchos sentidos dio forma al mundo que conocemos hoy”, señaló el primer ministro.

“Resistió pruebas enormes, su liderazgo transformó la realidad social y económica de Cuba de manera insospechada. Convirtió lo imposible en posible”, agregó.

“Fidel es Fidel”, repitió el representante namibio, enfatizando la condición del líder cubano como “un símbolo de la solidaridad internacional, un emblema del patriotismo” que “encarnó un coraje y una determinación sin igual”.

“Para nosotros en Namibia, el comandante Fidel Castro es un héroe consagrado. Hoy nadie puede hablar de la libertad en África Austral sin mencionar a Cuba”.

El discurso se detuvo entonces en el capítulo más emotivo: la participación cubana en la lucha por la independencia de Namibia y el fin del apartheid en Sudáfrica. “Se narran historias cargadas de memoria viva de combatientes internacionalistas de Cuba que lucharon hombro a hombro con namibianos y angolanos bajo la dirección de la SWAPO”, relató. “El objetivo era salvar la independencia de Angola y garantizar que SWAPO tuviese una posición fuerte para garantizar la lucha armada”.

El orador recordó el inicio del camino heroico con la Operación Carlota en 1975, nombrada así en honor a una mujer africana excepcional que, siendo esclava, luchó contra la opresión colonial en Cuba.

“La Operación Carlota duró 6 años, 16 años”, señaló, y subrayó que aquellas batallas heroicas resultaron en la independencia de Namibia en 1990. Pero el impacto fue aún mayor: “Esas batallas, como Sam Nujoma confirmara, también permitieron el fin del apartheid en 1994, que llevó al gobierno a Nelson Mandela y al Congreso Nacional Africano, el primer gobierno negro en Sudáfrica, y Cuba hizo eso posible”.

El enviado namibio dedicó un espacio especial a la Batalla de Cuito Cuanavale, descrita como “la última fase de la Operación Carlota", que“destrozó el mito militar de la Sudáfrica del apartheid”. “Hoy, la Operación Carlota ocupa una página honorable, limpia y brillante en la historia de la solidaridad entre los pueblos y en la historia del internacionalismo", afirmó. Y concluyó con una frase que resonó con fuerza entre los presentes: “Cuito Cuanavale es la llama eterna que nunca morirá”.

El representante cerró su intervención destacando el vínculo de solidaridad entre ambos pueblos: “Puede estar a más de 11 000 km de distancia, pero para nosotros en Namibia ese vínculo de solidaridad entre nuestras naciones es inseparable”.

“La dignidad no puede ser bloqueada”: Walter Baier

“Hoy celebramos la vida y el legado de Fidel Castro, un revolucionario, un estadista, un internacionalista, un hombre que cambió la historia”, afirmó Walter Baier, presidente del Partido de la Izquierda Europea (PIE), quien evocó el impacto que la victoria de la Revolución Cubana tuvo en su generación.

“Para mi generación, la victoria de la Revolución Cubana fue más que un acontecimiento político. Cambió la historia, acabó con ese mito de que la dignidad no puede ser puesta a la oposición”, expresó, refiriéndose a la lección de que el pueblo puede cambiar la historia y que las ideas son más importantes que el poder militar.

El dirigente europeo recordó que, durante más de 60 años, Cuba ha defendido su soberanía, ha enfrentado la invasión de Estados Unidos, el sabotaje, el terrorismo y ha soportado un bloqueo económico que calificó como “un cerco energético, una persecución financiera y sanciones extraterritoriales”.

“Muchos creían que el pueblo cubano se rendiría, que abandonaría sus principios. Estaban equivocados, porque el pueblo cubano nunca se rindió. Porque la dignidad no puede ser bloqueada. Porque la voluntad del pueblo cubano no podía quebrarse”, enfatizó.

“Es por eso que Cuba es respetada en todo el mundo. No porque sea el más grande país ni porque sea el más rico, sino porque ha defendido su dignidad”, subrayó Baier, quien añadió que, hoy más que nunca, Cuba necesita la solidaridad internacional.

“El bloqueo económico de Estados Unidos es un castigo colectivo, es una guerra económica, es un genocidio silencioso”, denunció y afirmó que, durante más de seis décadas, el imperio ha tratado de quebrar la voluntad del pueblo cubano y ha fracasado, “debido a la decisión de un pueblo orgulloso que es más fuerte que las sanciones. Porque la solidaridad es más fuerte que el armamento”.

“Esta lucha por Cuba no es solamente la lucha de Cuba. Es la lucha de todos los que creen en la soberanía nacional. Es la lucha de todos los que creen en el derecho internacional. Es la lucha de todos los que creen en que la paz es más fuerte que la guerra”, enfatizó.

Baier concluyó su discurso con un mensaje de unidad y esperanza. “En esta lucha, compañeros, la solidaridad es nuestro arma principal, nuestra motivación más importante. Fidel comprendió esto mejor que nadie. Sabía que las revoluciones se defienden con valor y también con ideas, con vocación, con cultura, con la solidaridad internacional”, afirmó.

“Su legado realmente no es un recuerdo, es una responsabilidad para todos nosotros: defender la paz, la justicia, la soberanía y defender la dignidad humana. Ese legado está en Cuba, vive en las Américas, vive en Asia, vive en África, vive en Europa, vive donde quiera que haya personas que se opongan a aceptar la injusticia, donde quiera que los trabajadores luchen por la libertad”.


jueves, 29 de enero de 2026

Presencia de José Martí en Fidel Castro

 


enero 29, 2026
9:15 am



Cuando a quien esto escribe se le dio la tarea de seleccionar y prologar, para reunirlos en un libro, textos de Fidel Castro que mostraran lo enunciado en el título del presente artículo, tuvo claro que el volumen (publicado en 1983 con créditos institucionales del Centro de Estudios Martianos) debía titularse José Martí, el autor intelectual, y que la búsqueda de los textos comenzaría por La historia me absolverá, donde el guía de los sucesos del 26 de Julio de 1953 plasmó aquella definición de su inspirador.

La revisión del histórico alegato evidenció que la presencia de Martí en él no se agota en la feliz definición citada, que se ha enriquecido con el tiempo, en correspondencia con el hecho de que, lejos de limitarse al asalto de dos cuarteles, la brújula de Martí seguiría ofreciendo orientación para la etapa revolucionaria iniciada en 1953.

Ese legado radicaba en las tareas que las circunstancias le impidieron a la revolución martiana consumar y, por tanto, aún eran metas por cumplir. Librar a Cuba de la tiranía que la enlutaba era indispensable para la plena independencia, la liberación nacional, condición para que las transformaciones necesarias fueran factibles. Urgía erradicar el neocolonialismo con que, tras la intervención de 1898, los Estados Unidos despojaron a al Ejército Libertador Cubano de la victoria que había probado merecer contra España.

Era preciso derrocar a la tiranía y romper la coyunda estadounidense para acometer otras batallas que darían continuidad al proyecto martiano. Una de ellas era luchar contra las injusticias sociales en una república neocolonial donde agentes vernáculos servirían a la potencia interventora en la materialización de un peligro advertido por Martí mientras organizaba la guerra necesaria.

Sabía que se luchaba “por la patria, ingrata acaso, que abandonan al sacrificio de los humildes los que mañana querrán, astutos, sentarse sobre ellos” (III, 305).* En su afán de sembrar la conciencia necesaria para que eso no ocurriera, lo advirtió con cruda claridad en el Patria del 24 de octubre de 1894, precisamente en un artículo que desde el título, “Los pobres de la tierra”, corroboraba con quiénes echaba su suerte, como había expresado en Versos sencillos.

Los males que él había querido impedir llegaron hasta 1958, y contra ellos se lanzó la lucha armada que en 1953 rindió tributo al centenario del héroe que la inspiró. La República neocolonial aunó la injerencia estadounidense y los privilegios de castas que Martí repudió en la testamentaria carta póstuma que el día antes de morir en combate le escribió a su amigo mexicano Manuel Mercado (IV, 167-170).

A poco tiempo de haber comenzado la guerra contra el Ejército español, sostuvo que entendía como su deber no solo estar dispuesto a dar la vida por su país, sino también “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”. Tal era su determinación, que añadió: “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.

Esa decisión recuerda lo escrito por Fidel Castro a Celia Sánchez en la Sierra Maestra el 5 de junio de 1958, al ver un hogar campesino destruido por bombas que tenían la inscripción de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y habían sido lanzadas por aviones de la tiranía batistiana: “me he jurado que los americanos [los estadounidenses] van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.




Bajo el yugo imperialista que apoyó a la tiranía, Cuba afrontaría los males de la dependencia política y económica. Y con esa coyunda vendría todo lo esperable de un poder extranjero auxiliado por lacayos dispuestos a tener “un amo, yanqui o español, que les mantenga, o les cree, en premio de su oficio de celestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante—la masa mestiza, hábil y conmovedora, del país,—la masa inteligente y creadora de blancos y negros”.

La opresión capitalizada por tales “prohombres” y su amo imperial le impondría las peores condiciones de vida a la inmensa mayoría del pueblo, especialmente, pero no solo, en las áreas rurales. Las penurias sufridas por las grandes masas incluirían explotación, torturas y asesinatos, despojos de todo derecho, enfermedades, desnutrición, ignorancia.

Contra semejante escenario había enfilado Martí sus previsiones, los ideales con que organizó la guerra, y se levantaría la acción revolucionaria desatada en 1953. Las transformaciones que se desplegaron en 1959 —Reforma Agraria, Reforma Urbana, nacionalización de recursos fundamentales, planes masivos en salud pública y en educación— sustentaban un espíritu popular, verdaderamente democrático.

Para ilustrar la lealtad de esas transformaciones al legado martiano basta lo hecho desde la Campaña Nacional de Alfabetización. Quien en 1884 sostuvo: “Ser culto es el único modo de ser libre”, no defendía un concepto de cultura elitista de índole burguesa. En 1883 escribió: “De todos los problemas que pasan hoy por capitales, solo lo es uno: y de tan tremendo modo que todo tiempo y celo fueran pocos para conjurarlo: la ignorancia de las clases que tienen de su lado la justicia” (V, 101).

En La historia me absolverá Fidel Castro defendió a los humildes y, al hacerlo, abrazó los ideales martianos. Su concepción de pueblo “si de lucha se trata”, remitió a las necesidades y la pujanza de los más desfavorecidos, y abrazó de hecho lo postulado por Martí el 24 de enero de 1880 en el Steck Hall neoyorquino. Al pasar balance sobre las luchas de Cuba hasta entonces, y valorar lo que se hacía en ese momento, lo hizo con una avanzada perspectiva popular: “Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones” (IV, 193).

Las lacras afianzadas en Cuba durante la colonia y prolongadas en la República neocolonial incluían la discriminación racial. Potenciada por la esclavitud, perduró pese a la participación de patriotas de todos los colores en las luchas independentistas, y al ejemplo de guías en los que descolló Martí. Alabando la obra de Carlos Manuel de Céspedes, sostuvo que “no fue más grande cuando proclamó a su patria libre, sino cuando reunió a sus siervos, y los llamó a sus brazos como hermanos” (IV, 359).

También en esa esfera su pensamiento fue revolucionario. En “Nuestra América” (1891) señaló: “No hay odio de razas, porque no hay razas” (VI, 22). Se adelantó así en más de un siglo a las luces del descubrimiento del mapa del genoma humano, que ratificó la inexistencia de razas en la especie humana y probó la falsedad de prejuicios afincados en intereses económicos y en conceptos que, trasladados de la zoología al ámbito sociológico, sirvieron de pretextos para legitimar la esclavitud de “razas” a las que, en beneficio de “razas superiores”, incluso se les negaba que tuvieran alma.

Por distintos caminos, principalmente intereses de dominación, llegaban a Cuba —ojalá ya hubieran dejado por completo de llegar— criterios que en distintas partes del mundo han avalado masacres y formas de apartheid, expresiones supremacistas asociadas al fascismo. Hoy siguen vivas en sociedades como la estadounidense, donde perduran hasta rezagos del monstruoso Ku Klux Klan. Martí refutó radicalmente la discriminación racial —rótulo que de hecho asume la falacia de las razas—, y así como esa lacra llegó con sus secuelas a la República mediatizada, la Revolución la combatió desde la lucha programada en La historia me absolverá, y sigue combatiéndola.

Otra mácula contraria a la justicia social es la corrupción. Martí luchaba por fundar en Cuba una República moral en la que el país se arrancara de sus costumbres las malas costumbres de la colonia, y la Revolución Cubana siguió actuando contra todas las formas de corrupción, que son un grave peligro para el país.

Lo advirtió El Líder en su discurso del 17 de noviembre de 2005, que —junto con la eficiente política informativa que aún sigue reclamándose— debe ser pauta cotidiana para el afán revolucionario, que necesariamente ha de ser popular, antimperialista, defensor de la equidad, y honrado. No es un dato menor que, empezando por su guía mayor, la Revolución heredara el sentido ético de la existencia que Martí abonó con su propio ejemplo personal.

Es natural que programas concebidos para expresar y defender ideas compartidas tengan similitudes textuales. El cierre que da título al alegato citado —La historia me absolverá—, mueve a recordar cómo finalizó Martí su discurso del 17 de febrero de 1892, conocido como “Oración de Tampa y Cayo Hueso”. Resumiendo sus pasos entre compatriotas emigrados en esas localidades —donde “hemos juntado a tiempo nuestras fuerzas”—, exclamó: “¡[…] la historia no has ha de declarar culpables!”.

Pero las mayores semejanzas entre programas revolucionarios se dan en los hechos, en las tareas e ideales que los vinculan. En una de sus anotaciones dispersas, Martí escribió: “Toda tentativa de comparar, generalizar o razonar sobre textos, debe ser abandonada, so pena de sustituir una mera imitación verbal del raciocinio a un esfuerzo real de la mente”, y añadió “Solo el trabajo directo fructifica” (XXII, 35).

A menudo la presencia de los textos de Martí en los de Fidel revela una apropiación que incluye la lealtad al sentido verbal, y lo desborda. La historia me absolverá es una prueba extraordinaria, no la única, de que frecuentemente el mensaje martiano se expresa en el de su discípulo como asimilación profunda y orgánica.

Ejemplo de ello es la síntesis hecha a partir de lo que el 15 de diciembre de 1893 le escribió Martí a Antonio Maceo: “Yo no trabajo por mi fama, puesto que toda la del mundo cabe en un grano de maíz, ni por bien alguno de esta vida triste, que no tiene ya para mí satisfacción mayor que el salir de ella: trabajo para poner en vías de felicidad a los hombres que hoy viven sin ella” (III, 459).

Con el fin de dar autonomía a la idea que desea citar, Fidel la concentra en un aforismo, para lo cual lo dispondría una forma de expresión que Martí dominaba con soberana maestría literaria: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Sin detenernos en la sustitución de fama por gloria, concepto que expresa una grandeza verdadera y mayor, observemos que ese aforismo viene de una idea de Martí, pero, como realización textual, es obra de quien, fiel al Maestro, abrazó esa idea como norma de vida.

Mucho más cabría decir sobre cómo vio a Martí el continuador que, al conmemorarse el centenario de la Guerra de 1868 dijo que esa gesta “engendró numerosos líderes de extracción popular” e “inspiró a quien fue sin duda el más genial y el más universal de los políticos cubanos, a José Martí”, y también lo llamó “el más grande pensador político y revolucionario de este continente”. Años después, en “Unas palabras a modo de introducción” escritas para el primer volumen de la edición crítica de sus Obras completas, expresó: “Martí es y será guía eterno de nuestro pueblo. Su legado no caducará jamás”.

No hay espacio para más en un artículo que, animado por el aniversario 173 del nacimiento de Martí y el centenario de El Líder que abrazó sus enseñanzas, solo pretende recordar sucintamente la relación histórica entre ambos. Habría que profundizar en su pertenencia a una estirpe revolucionaria en que sobresalen como continuadores de Simón Bolívar, historia que señala los nexos que unen a Venezuela y Cuba. Mientras, probablemente con un toque de aldeanismo —similar de algún modo al rechazado por Martí en “Nuestra América”— nos preguntábamos quién sería el continuador de Fidel, tal vez no nos percatábamos de que ese lugar ya lo ocupaba Hugo Chávez.

Ese solo hecho requeriría —la merece— una valoración amplia y profunda, no un comentario presuroso. Pero hoy apúntese que tanto al Comandante cubano como al de Venezuela, quien con orgullo se proclamó su hijo y discípulo, y lo fue, se les debe rendir, entre otras formas de homenaje, una plena y lúcida lealtad al Concepto de Revolución que, trazado por el primero, exige “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”, Y a eso —para ser fieles a los dos— se debe añadir: No cambiar ni un punto menos, pero tampoco más.

* Las citas provienen de las Obras completas de José Martí publicadas en La Habana entre 1963 y 1966, y con varias reimpresiones. Los números romanos indican los tomos; los arábigos, las páginas. La carta a Manuel Mercado se revisó por José Martí: Epistolario, 1993, V, 250-252.

Imagen. / Roberto Chile.

jueves, 6 de mayo de 2021

El primer retrato que Guayasamín hizo a Fidel cumple 60 años


Por Pedro Martínez Pírez

La teoría de que el cuadro aparecería cuando falleciera el pintor, no se cumplió, pues Oswaldo Guayasamín murió el 10 de marzo de 1999. Y la otra teoría de que el cuadro aparecería cuando nos abandonara físicamente el Comandante, tampoco se hizo realidad, pues Fidel Castro falleció el 25 de noviembre de 2016.

Y sigue sin encontrarse el primero de los cuatro retratos que el gran pintor ecuatoriano hizo al Líder Histórico de la Revolución Cubana, aunque el pintor cubano Agustín Bejarano lo recreó hace diez años a partir de la fotografía en que se puede apreciar la obra del Maestro Guayasamín.

El 6 de mayo de 1961, cuando el Comandante Fidel Castro posó por primera vez para el pintor Oswaldo Guayasamín, estaba yo en Quito, cumpliendo una misión diplomática en esa nación andina, y me correspondió el honor de invitar a Cuba al gran artista ecuatoriano, quien me pidió en los días de la agresión imperialista por Playa Girón viajar a La Habana y pintar al líder histórico de la Revolución Cubana.

"Tú eres el causante maravilloso de mi primer viaje a Cuba", me dijo el pintor a su retorno a Quito. Y agregó: "Inmediatamente que fui a Cuba en este primer viaje, conocí a Fidel, y le hice el primer retrato. Fue una alegría inmensa para mí, porque yo habría podido ir a Cuba antes de la Revolución, pero nunca fui porque todo lo que pasaba allá, esa invasión norteamericana de cabarets, y de jugadores y de hoteles exclusivos, era para mí desastroso."

En esa entrevista a Guayasamín, cuyo audio guardo con celo, me comentó en su lenguaje característico el pintor: "Tú me metiste entre montones de gente en un avión horriblemente viejo, y de repente fui a parar en La Habana, y ahí se concertó el encuentro e hice el primer retrato de Fidel".

Aquel primer retrato se hizo en la sede del ICAP, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, que dirigía Giraldo Mazola Collazo, y fue Celia Sánchez Manduley, ayudante muy eficiente de Fidel, quien coordinó con el Comandante para que el pintor ecuatoriano pudiera hacerle el retrato.

Según narró Giraldo Mazola, quien mantiene el rango de Embajador y es en la actualidad el Director de la Oficina de Atención a la Población del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el encuentro entre Fidel y Guayasamín se efectuó en horas de la noche del sábado 6 de mayo de 1961, en la terraza del ICAP.

Oswaldo Guayasamín, como otros notables intelectuales ecuatorianos se había personado en nuestra Embajada en los días de abril para patentizar su solidaridad con la Revolución Cubana y repudiar la criminal invasión por Playa Girón.

El pintor ecuatoriano y el Comandante Fidel Castro forjaron a partir de entonces una sólida relación amistosa que se consolidó a lo largo de los años. Fidel Castro jamás posó para otro pintor, y sin embargo lo hizo en cuatro ocasiones con su hermano Guayasamín, en 1981, 1986 y en noviembre de 1995.

Nunca olvidaré que fue Guayasamín el organizador, con su familia, del acto de celebración del 62 cumpleaños de Fidel, quien en agosto de 1988 viajó por primera vez a Quito a la toma de posesión del presidente Rodrigo Borja, visita que yo tuve el honor de reportar para Radio Habana Cuba y también para la Televisión Cubana.

Muchos años después y ya fallecido Guayasamín, Fidel, entonces Presidente de Cuba, habló en la inauguración en Quito de La Capilla del Hombre, el 29 de noviembre de 2002. El Comandante viajó con su entrañable amigo Hugo Chávez, jefe de Estado de Venezuela, y evocó con estas palabras su primer encuentro con el pintor: "Recuerdo aquella vez, muy al principio de la Revolución Cubana, cuando en medio de agitados días un hombre de rostro indígena, tenaz e inquieto, ya conocido y admirado por muchos de nuestros intelectuales, quiso hacerme un retrato. Por primera vez me vi sometido a la torturante tarea. Tenía que estar de pie y quieto, tal como me indicara. No sabía si duraría una hora o un siglo."

En una de las muchas entrevistas que le hice a Guayasamín el pintor precisó que "el retrato tiene un metro veinte centímetros de alto por un metro de ancho, y lo hizo "en quince minutos, cosa que cuando le dije a Fidel que ya estaba el retrato, se da una vuelta y empezó a retroceder hasta una banca al fondo, se sentó, verdaderamente sorprendido de que pudiera haberlo hecho en tan poco tiempo. Y el retrato es una belleza, porque hay fotografías de la entrega en la Embajada, con el Canciller Raúl Roa."

Efectivamente, en la fotografía que ilustra este artículo, y que fue publicada en varios medios cubanos de la época, se pueden observar, de izquierda a derecha, al pintor Oswaldo Guayasamín, el Canciller Raúl Roa, José Abrantes, Fidel Castro, Emilio Aragonés, el embajador de Ecuador en Cuba, Virgilio Chirigoga, y el poeta Nicolás Guillén.

Según Guayasamín con Fidel entraron al ICAP, la noche del sábado 6 de mayo de 1961, unas ocho personas que le pedían autógrafos y conversaban, lo cual hacía más difícil la realización del retrato.

Sobre ese momento y en sus palabras en la Capilla del Hombre, Fidel Castro comentó: "Nunca vi a alguien moverse a tal velocidad. mezclar pinturas que venían en tubos de aluminio como pastas de dientes, revolver, añadir líquidos, mirar persistente con ojos de águila, dar brochazos a diestra y siniestra, sobre un lienzo en lo que dura un relámpago, y volver sus ojos sobre el asombrado objeto viviente de su febril actividad".


Con su visita a Quito a la inauguración de la obra magna del pintor, tres años después del fallecimiento de Guayasamín, Fidel confirmó su gran admiración por el artista ecuatoriano, quien fue siempre muy solidario con Cuba.

Yo pude asistir como invitado a la Casa de Protocolo de La Habana donde Guayasamín hizo el cuarto y último retrato a Fidel. Además de Guayasamín y su familia, recuerdo entre los asistentes a Antonio Núñez Jiménez y Eusebio Leal, amigos del pintor ecuatoriano y de Fidel, así como a la colega catalana Monserrat Ponsa i Tarrés, Miembro de Honor, quien, como yo, fue honrada con el título de Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín.

Nunca olvidaré que fue en ese encuentro, a finales de noviembre de 1995, cuando Fidel le preguntó a Núñez Jiménez cómo Cuba podría ayudar a financiar la Capilla del Hombre. La respuesta fue certera y breve: "muy fácil, Comandante, con tabacos cubanos". Y el primer humidor, construido en Ecuador y con las firmas de Fidel y Guayasamín, fue subastado en el famoso Cabaret "Tropicana", por el propio Comandante, en presencia de Guayasamín.

Mucho antes, el 29 de noviembre de 1986, había estado yo como invitado de Guayasamín cuando el gran artista ecuatoriano hizo un retrato a Silvio Rodríguez, como regalo por el cuarenta cumpleaños del cantautor cubano. Recuerdo que Silvio, en grabación que conservamos en Radio Habana Cuba, me dijo que había sido "bendecido por la mano de los Andes" y se sentía "como si lo hubieran vuelto a parir".

En esos días Guayasamín pintó también a José Ramón Fernández, héroe de Playa Girón y ex Ministro de Educación, quien según el artista ecuatoriano en declaraciones a Radio Habana Cuba lo calificó como "un hombre azul".

Con Oswaldo Guayasamín mantuve siempre un fuerte vínculo de amistad con raíces en los días de abril de 1961. Me invitó a su 75 cumpleaños en julio de 1994, y alojado en su casa, pude compartir con algunos de sus invitados, entre ellos el geógrafo, arqueólogo y espeleólogo cubano Antonio Núñez Jiménez y el escritor y político Juan Bosch, ex presidente de República Dominicana, quien viajó con su esposa cubana Carmen Quidiello y su hijo Patricio.

Todos los invitados, entre los cuales también había españoles, chilenos, costarricenses y ecuatorianos, estuvimos en Sangolquí, a unos 30 kilómetros de Quito, donde Guayasamín instaló una gran escultura del líder indígena Rumiñahui, réplica de la cual, aunque mucho más pequeña, trajo a Cuba a instaló en un parquecito de La Habana Vieja, muy cerca de la Casa Museo Guayasamín, inaugurada el 8 de enero de 1993, un acto al que asistieron Fidel y Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana.

Recuerdo la última visita de Guayasamín a Cuba. Fue en el cuarenta aniversario del triunfo de la Revolución, en enero de 1999. Vino a participar en un encuentro organizado por el Ministerio cubano de Cultura y la Casa de las Américas, y lo hizo acompañado por otros dos entrañables amigos e intelectuales ecuatorianos: Jorge Enrique Adoum y Pedro Jorge Vera.

Al Taller Cultura y Revolución, que se efectuó en la ciudad de Santiago de Cuba los días 4 y 5 de enero asistieron también los Premios Nobel de Literatura Gabriel García Marquez (1982) y José Saramago (1998).



Guayasamín viajó con Fidel y con García Márquez a ese foro, en el cual el pintor ecuatoriano reveló que la idea de la Capilla del Hombre en Quito surgió en su primer viaje a Cuba, donde además de pintar a Fidel había podido comprobar los crímenes cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista y por el imperialismo yanqui en Playa Girón.

El 6 de enero de 1999, en la sede del ICAP, donde cuatro décadas antes había hecho el primer retrato a Fidel. Guayasamín asistió al acto de condecoración a su hijo Pablito, quien recibió la Orden de la Amistad que otorga el Consejo de Estado de Cuba. Y allí le hice a Guayasamín la última de mis entrevistas. El Maestro estaba emocionado por haber viajado junto al Comandante a Santiago de Cuba y después retornar con él a La Habana, y por el homenaje a su hijo Pablito. y en ese diálogo, además de reafirmar su amor por Cuba y por Fidel, me contó que en La Habana le habían hecho un chequeo médico del cual salió muy bien, salvo la confirmación de que se mantenía la pérdida de visión en uno de sus ojos, algo que le obsesionó hasta el día de su muerte, ocurrida dos meses después, el 10 de marzo de 1999.

Diez años antes de su fallecimiento el pintor ecuatoriano había recibido en La Habana dos importantes distinciones cubanas: la Medalla Haydée Santamaría y el máximo reconocimiento del Consejo de Estado de Cuba, la Orden Félix Varela. Y cinco años después, en noviembre de 1994, el título de Doctor Honoris Causa, otorgado a Guayasamín por el Instituto Superior de Arte de Cuba.

Ocho meses después de su fallecimiento, el 16 de noviembre de 1999, durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana, Guayasamín fue proclamado Pintor de Iberoamérica y Fidel, con voz entrecortada por la emoción, lo reconoció como el hombre más noble, generoso y humano que había conocido en su vida.

Pero algo que 60 años después sigue constituyendo un misterio o un enigma es saber dónde está el primer retrato que Guayasamín hizo a Fidel el 6 de mayo de 1961 y que unos días después fue presentado en un acto efectuado en la sede de la Embajada de Ecuador en La Habana.

Los originales del segundo y cuarto retratos están en la Casa Museo Oswaldo Guayasamín de la capital cubana, y el tercero en la sede de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, también en La Habana.

A la valiosa e histórica colección de originales le falta el primero, que solamente se conoce por fotografías y por la magnífica recreación que hace diez años, realizó el pintor camagüeyano Agustín Bejarano, quien junto a una treintena de artistas cubanos de la plástica, acompañó a Fidel Castro a la inauguración en Quito de la Capilla del Hombre, en horas del mediodía del viernes 29 de noviembre de 2002, acto memorable al que pude asistir como invitado de Guayasamín con mi esposa Esperanza Álvarez, también periodista de Radio Habana Cuba.

Los cuatro retratos de Fidel han sido editados en Madrid como calendarios de bolsillo de Radio Habana Cuba, por el amigo Gabriel Navarrete Martínez, Presidente de la Asociación Cultura y Cooperación Internacional de España, quien financió también las lienzografías de la recreación de Bejarano del primer retrato, para obsequiarla a los Cinco Héroes: Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, así como otras personalidades cubanas.

Y en esos calendarios de bolsillo, que son pequeñas obras de arte, también han sido ilustrados con retratos de Guayasamín a Silvio Rodríguez, Antonio Núñez Jiménez, Armando Hart, José Ramón Fernández, José Martí, y el de este año 2021, ilustrado con el retrato que el Pintor de Iberoamérica hizo en su casa de Quito al Historiador de La Habana Eusebio Leal Spengler.

En el almanaque están marcadas las fechas del nacimiento el 11 de septiembre, y la del fallecimiento, el 31 de julio, del inolvidable Historiador de la Ciudad de La Habana, amigo entrañable de Fidel y de Guayasamín.

La Habana, 6 de mayo de 2021.

lunes, 10 de agosto de 2020

LA PRIMERA VISITA DE FIDEL A QUITO

Por Pedro Martínez Pírez

En estos días de pandemia he recordado la primera visita del Comandante Fidel Castro a Quito, invitado a la toma de posesión del Presidente de Ecuador, Rodrigo Borja, el 10 de agosto de 1988.

Aunque ya laboraba en Radio Habana Cuba desde hacía quince años, viajé a Ecuador como enviado de la televisión cubana, con la cual colaboré desde 1968, y llegué a un país que había conocido en 1960.

La amistad con el pintor ecuatoriano, quien en 1994 me honró al nombrarme Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín, me permitió hacer con él el primero de los cuatro reportajes que envié desde Quito a la televisión cubana en los días de la visita de Fidel.

Fue una verdadera primicia para la televisión cubana la explicación brindada por el propio Guayasamín frente al gran mural elaborado por él e inaugurado en esos días en la sede del Congreso de Ecuador, en la ciudad de Quito.

El Maestro rechazó las presiones, alentadas desde la Embajada de Estados Unidos en Quito, para que eliminara del mural la imagen de la CIA, la agencia de inteligencia yanqui.

El Comandante Fidel Castro había estado 17 años antes en la ciudad portuaria de Guayaquil, en Ecuador, invitado por el Presidente José María Velasco Ibarra, pero la de 1988 era su primera visita oficial a Quito, también para despedir al Jefe de Estado saliente, León Febres Cordero, quien había visitado a Cuba en 1985.

No olvidaré nunca la noche del 12 de agosto de 1988 cuando la familia Guayasamín, y numerosos invitados, le celebraron al Comandante Fidel Castro su 62 cumpleaños.

Fidel había llegado a Quito el martes 9 de agosto, en vísperas de la toma de posesión de Rodrigo Borja, y finalizó su primera visita a Quito, la cual resultó sumamente intensa, en las primeras horas del 13 de agosto de 1988, para llegar a La Habana en horas de la tarde de ese mismo día de su cumpleaños.

El precedente establecido por Oswaldo Guayasamín, al celebrar en Quito el cumpleaños de Fidel –a quien hizo cuatro retratos en La Habana-- fue el aval de la familia del Pintor de Iberoamérica para homenajear al líder histórico de la Revolución en los 70, 80 y 90 años del inolvidable Comandante cubano, amigo entrañable de Guayasamín.

La Habana, 10 de agosto de 2020.


jueves, 23 de julio de 2020

UN 26 CON FIDEL EN SEVILLA

Por Pedro Martínez Pírez

Vivía en mi ciudad natal, Santa Clara, tenía 16 años de edad y ganaba doce pesos al mes como trabajador en una tienda de artículos para niños donde limpiaba las vidrieras, el piso, y hacía labores de mensajero, cuando en Santiago de Cuba, para que no muriera el Apóstol en el año de su Centenario, se llevó a cabo el histórico Asalto al Cuartel Moncada.

Ese día, 26 de julio de 1953, el gran declamador cubano, Luis Carbonell, celebraba su 30 cumpleaños en medio de una gira que realizaba por varias ciudades españolas en compañía de Ernesto Lecuona, Esther Borja y Mimí Cal. El Acuarelista de la Poesía Antillana había nacido en la ciudad de Santiago de Cuba el 26 de Julio de 1923.

Este 26 de julio, como el de 1953, vuelve a ser domingo, y en tiempos de pandemia no se efectuará como en años anteriores un gran acto con participación popular. Mi memoria registra haberlo conmemorado en Quito en 1960 y 1961; en Santiago de Chile en 1962 y 1963, este último con la celebración de un acto efectuado en la Universidad Nacional con la presencia de los grandes poetas Nicolás Guillén, de Cuba, y el chileno Pablo Neruda, quien ocho años después, el 21 de octubre de 1971, recibiría el Premio Nobel de Literatura.

Durante muchos años, como periodista, participé en coberturas de los actos por el 26 de Julio realizados en varias provincias cubanas, en algunas de ellas con la grata compañía del colega de Radio Habana Cuba Orlando Castellanos.

En Angola estuve en 1986, cuando cumplía una misión internacionalista como profesor de Periodismo y corresponsal de varios medios cubanos. Recuerdo que ese año escribí un artículo para la edición del Jornal de Angola del 13 de agosto, en homenaje al 60 cumpleaños de Fidel Castro, quien estuvo en Luanda en septiembre de ese año luego de participar en Harare en la VIII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

26 PARA LA HISTORIA


Con Fidel Castro en el pabellón de Cuba de la Expo de Sevilla, España, julio de 1992

Pero un 26 de julio que no podré olvidar jamás es el celebrado en 1992, cuando en la capital de Andalucía, en España, tuve el privilegio de volver a dialogar con el Comandante Fidel Castro, pues lo había entrevistado trece años antes, el 12 de octubre de 1979, en la sede de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York.

El encuentro con el entonces Presidente de Cuba se produjo en el Pabellón cubano de la Exposición Universal de Sevilla.

A esa Feria asistieron 17 Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe, quienes llegaron a Sevilla el domingo 26 de julio procedentes de la capital de Cataluña, donde asistieron a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en los cuales Cuba, al alcanzar el quinto lugar logró su mejor actuación en toda la historia de las Olimpiadas.

Fidel Castro había participado antes en Madrid, los días 23 y 24 de julio, en la II Cumbre Iberoamericana, y viajaría desde Sevilla hasta Santiago de Compostela, invitado por el Presidente de Galicia, Manuel Fraga Iribarne.

Yo había estado días antes en Galicia, dando cobertura a la visita del entonces vicepresidente José Ramón Fernández, a quien en Cuba muchos decían “El Gallego”, pero sus padres, fueron realmente asturianos.

Con Fernández habíamos ido también al Principado de Asturias, pero su misión principal era preparar la visita de Fidel Castro a Galicia, donde en el municipio de Láncara, provincia de Lugo, conocería la humilde casa de su padre, Don Ángel Castro Argís.

Por eso, cuando el domingo 26 de julio de 1992 dialogué con el Comandante en Sevilla, tenía yo mucha información sobre la visita que el Presidente cubano realizaría a la tierra de su padre.

A continuación transcribo para los lectores de estos recuerdos, el diálogo que sostuve con Fidel.

Pmp: Comandante, este es el primer 26 que pasa Usted fuera de Cuba.

Fidel: El primero, sí, dio la casualidad. No pude eludirlo.

Pmp: Sabe que Cienfuegos va a ser la sede, pero se ha postergado la celebración.

Fidel: Sí, me enteré de que entre los que estaban compitiendo estaba Cienfuegos. Y habían escogido a Cienfuegos, pero quisieron posponerlo. Por mi parte no tengo ninguna objeción.

Pmp: Los cienfuegueros lo están esperando para que Usted celebre el 26 con ellos.

Fidel: Los cienfuegueros tienen dos fiestas importantes, vamos a ver como conciliamos eso. Y que noticias hay de allá. Yo hace dos o tres días que no sé nada.

Pmp: Bueno las noticias son, realmente, siguiendo la visita suya a España, la Segunda Cumbre Iberoamericana…

Fidel: Ha sido un programa muy fuerte, tenso, una constante actividad, sin respiro.

Pmp: Sin embargo aquí la televisión española, al hacer las conclusiones, dijo que Usted sin proponérselo había sido el protagonista de la Cumbre.


Con Fidel Castro en el programa Hoy Mismo de Telerebelde, febrero de 1993

Fidel: Yo no tenía ese propósito ni mucho menos, vine modestamente aquí a participar.

Pmp: Y se han quejado también, los amigos de Cuba, de que su discurso fue muy corto.

Fidel: Siempre es preferible que se quejen de eso, pero no podía pasarme de los 7 minutos.

Pmp: Y algunos han dicho también que fue muy antiimperialista.

Fidel: Bueno, no he hecho más que decir la verdad objetiva, cosas que me parece no se pueden silenciar en una reunión de esta naturaleza. He querido recordar la situación que está viviendo el mundo en este momento.

Pmp: Algunos periodistas, uno en concreto, me dijo ayer que tal vez algunos otros mandatarios habrían querido decir lo mismo.

Fidel: Todo el mundo no está siempre en las condiciones óptimas para poder decir las cosas, y algunas palabras y las cosas que yo he dicho si las hubiera dicho otro le hubieran podido traer inconvenientes. Pero nosotros nos sentimos en una gran libertad para decir, y tenemos muchas cosas que denunciar de lo que está ocurriendo en el mundo. Por eso es posible que pueda decir algunas cosas que le sean más difícil a otro, pero en general ha habido un ambiente amistoso y cordial, muy amistoso por parte de los participantes en la Cumbre.

Pmp: En Andalucía hay mucha solidaridad con Cuba, y aquí se dice, entre las consignas y los lemas, que sin Cuba nada sería igual.

Fidel: Bueno, yo pienso que los españoles quieren que nosotros seamos firmes y que resistamos, porque es muy bueno que en un mundo tan dominado por Estados Unidos que haya alguien que resista.

Pmp: Y que Cuba no fallará. Gustó mucho la cita que usted hizo de José Martí.

Fidel: Parece que la escribió para esta época y para esta reunión.

Pmp: En Galicia lo están esperando, Comandante?

Fidel: Alguna vuelta tengo que dar por allí, porque no quiero defraudar a los gallegos. No tanto tiempo como ellos querían, porque ellos hicieron un programa muy intenso de cinco días, y yo les pedí que por favor se redujera al mínimo, y ellos reducen el tiempo, pero mantienen el programa. En las mismas horas meten más cosas. Va a ser tremendo ese programa.

Pmp: El alcalde de Oleiros, García Seoane, lo está esperando.

Fidel: El de Oleiros estaba muy bravo, muy triste, porque dentro de la reducción del programa no tocaba la visita allí (a la Coruña), pero yo pienso tener una reunión con ellos, sino allí en otro lugar.

Pmp: Lo va a estar esperando en Santiago de Compostela.

Fidel: Creo que va a estar en Santiago de Compostela.

Pmp: Ha sido rígido el protocolo?

Fidel: No, no ha sido rígido, lo hemos cumplido con placer, y siempre nos quedaron algunas horas para dormir. Cuatro o cinco horas.

Pmp: Pero lo estaban esperando en el Alfonso XIII, mucha gente, desde hacía dos horas.

Fidel: Yo salí un momentico y los saludé. Me decían que llevan horas allí.

Pmp: “Fidel, amigo, Sevilla está contigo”, decían a coro los simpatizantes de Cuba.

Fidel: Sí. Lo escuché. Yo cuando llegué eran casi las dos de la mañana, pero le pedí permiso al personal de Seguridad para ir a saludarlos. Yo he actuado con mucho cuidado porque comprendo la responsabilidad que tienen los que están a cargo de la Seguridad, y no quiero complicarles la vida. Si me empiezo a detener en todas partes a saludar a toda la gente.

Pmp: En Láncara lo están esperando. Es Hijo Adoptivo.

Fidel: Sí, no me queda más remedio que dar una vuelta por allí. Quiero ir a ver la choza donde nació mi padre.

Pmp: Y las primas de Armea, también.

Fidel: Creo que tienen un almuerzo preparado allí, pero se van a arruinar porque no se sabe cuántos llegan ahí. Si llegan cien van a tener una crisis presupuestaria.

Pmp: Pero ya ellas hicieron el ensayo con el asturiano Fernández y les queda todavía presupuesto.


Entrevista con Fidel Castro para Radio Habana Cuba y la Televisión Cubana en la Misión de Cuba en Nueva York, Estados Unidos, octubre de 1979

Fidel: Sí pero Fernández no llevó tanta gente como yo.

Pmp: Pero comían bastante.

Fidel: Más que yo, sí.

Pmp: Allí hay un restaurante en Oviedo que dice que se quedó impresionado.

Fidel: Con Fernández?

Pmp: No, con Usted.

Fidel: Sí, pero parece que Oviedo queda un poco lejos. No lo puedo incluir en el programa… Los de Galicia tenían tremendo programa, pero a mí me parecía demasiado extenso. Y ahí hemos negociado. Todo esto es a base de negociación, porque había muchas cosas organizadas en todas partes, y a uno le duele, no?

Pmp: Aquí (en Andalucía) los alcaldes de Puerto Real, Los Palacios, Marinaleda, todo el mundo lo está esperando.

Fidel: Hay muchas invitaciones de alcaldes, yo necesitaría permanecer casi un mes en España, pero voy a costar muy caro al gobierno español si me quedo un mes aquí. Y el gobierno español tiene que tomar también medidas económicas porque ha tenido que hacer gastos en las Olimpiadas, en la Feria.

Pmp: Cree usted que se consolida la comunidad iberoamericana, esta segunda reunión?

Fidel: Dentro de los límites, que no puede rebasar. Se consolida como familia, se consolida a favor del desarrollo en muchos campos, pero tiene un límite, que es la comunidad política y económica de América Latina.

Hasta aquí el diálogo que sostuve con el líder histórico de la Revolución Cubana el 26 de julio de 1992, en la sede de la Exposición Universal de Sevilla, donde Cuba fue uno de los cuatro países de América Latina que tuvo Pabellón propio.

Y recuerdo que el Comandante Fidel Castro, antes de viajar a Galicia, le encargó al entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Alarcón de Quesada, que permaneciera en Sevilla para representarlo en la celebración del Día de Cuba en la Feria. Posteriormente el Canciller Alarcón se incorporó en Galicia a la delegación presidida por Fidel, y fue testigo del momento en que el líder histórico de la Revolución conoció la muy modesta casa donde nació y vivió su padre.

Recuerdo el texto de la placa que identifica el lugar: “En esta casa, en 1875, nació Ángel Castro Argís, gallego que emigró a Cuba, donde plantó árboles que aún florecen”.

En este 67 aniversario de la Gesta del Moncada he querido recordar a Fidel Castro, su principal protagonista, continuador de la obra de José Martí, y abogado que en su autodefensa legó a la patria cubana un verdadero apotegma: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

La Habana, 26 de julio de 2020
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