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martes, 5 de julio de 2016

Sólo queda dengue en Guantánamo (+ Fotos)

Por: José Raúl Concepción, Ladyrene Pérez


Roberto Morales Ojeda (der.), ministro del MINSAP, José A. Portal, viceministro y la diputada Arelys Falcón en la Comisión de Salud y Deporte de la ANPP. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Gracias a la labor de los diferentes organismos implicados, la colaboración activa de la población y la convocatoria realizada por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, se logró controlar la situación epidemiológica del país. Apenas cuatro meses atrás existían casos de dengue en 46 municipios de 14 provincias, hoy el virus sólo persiste en un área de salud guantanamera, donde debe ser erradicado en poco tiempo.

Pese a la evolución lograda, el índice de focalidad del Aedes Aegyptis aún está por encima del límite de seguridad y ha experimentado un tenue incremento en las últimas semanas. Por estas razones, el ministro de Salud Pública (MINSAP), Roberto Morales Ojeda, expresó: “no podemos volver a incurrir en los mismos errores: actuar en una campaña y posteriormente retroceder en el trabajo alcanzado por falta de sistematicidad, porque disminuimos el rigor y la exigencia, lo que conlleva a indisciplinas”.

Ahorrar recursos es trascendental para el país en estos momentos y en ese sentido el ministro expresó: “evitar epidemias es una medida que impacta positivamente en la economía del país. La última campaña intensiva que hemos enfrentado costó más de 24 millones de pesos y de ocho mil toneladas de petróleos, cifras por encima de lo planificado”. 

En la Comisión de Salud y Deporte de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el viceministro primero del MINSAP, José A. Portal, explicó el panorama epidemiológico nacional e internacional. Sobre el Zika, reafirmó la detección de 22 casos importados, todos controlados sin mayores repercusiones. De ellos, 10 provenientes de Venezuela, siete de Guyana, tres de Brasil, uno de República Dominicana y uno de Colombia. 

Sobre el caso autóctono el ministro Morales intervino para aclarar que existe duda si fue“un falso positivo del laboratorio”, pues fue detectado al principio cuando todavía no se tenía un alto nivel de experticia en las pruebas. “Nos queda como confirmado, pero no se pudo demostrar”, dijo.

En cuanto al Chinkungunya, durante 2016 no se ha detectado ningún paciente con la enfermedad en Cuba. No obstante, los tres padecimientos continúan con altos niveles de propagación a nivel internacional y en especial en Latinoamérica.

“La situación regional es compleja, lo que nos obliga a mantenernos preparados. El riesgo de introducción en el país se mantiene elevado, debido a la alta cooperación e intercambios internacionales”, expuso Portal, viceministro primero.

Para mantener el control sobre los males que transmite el mosquito deben resolverse las deficiencias en el trabajo vectorial, así como aumentar la participación popular y de los organismos, opinó Portal, quien añadió que de todos modos siempre habrá factores externos como las condiciones climatológicas con altas temperaturas y elevados niveles de humedad. 

Con una adecuada planificación de los recursos y un desempeño eficiente de las entidades involucradas en esta problemática es posible obtener logros como la notable reducción de focos del aedes aeyiptis en el último año. Para junio de 2015 existían 11 mil 200, mientras que el mes pasado se habían minimizado en más de un 50 por ciento al detectarse cinco mil 485 focos.

Al controlar estos virus, terminó la etapa intensiva que se llevó a cabo en todos los municipios del país con énfasis en los 60 más afectados y se pondrá en marcha un plan de medidas para la sostenibilidad de la favorable situación actual. 

Para cumplir las nuevas directrices serán claves una vez más la colaboración de todos los organismos nacionales, así como la participación del pueblo, recordaron los directivos presentes. “Si no hay orden y disciplina, aunque hayan recursos, no se alcanzan los resultados”, sentenció Morales Ojeda. Añadió que en estos meses de verano, donde se incrementan el traslado interno de población y las negativas condiciones del clima, es imprescindible “cumplir rigurosamente con todas las medidas del plan”.

Al finalizar las intervenciones de los funcionarios, el diputado del municipio Fomento en Sancti Spíritus, Juan Luis Maceo, pidió la palabra para recalcar la labor de los diputados como portavoces del parlamento y la contribución que pueden realizar para que el pueblo mantenga la percepción de riesgo con estas enfermedades y continúe sumándose al trabajo para erradicarlas.

Luego, a propuesta del presidente de la Comisión, Jorge González, los diputados votaron por unanimidad reconocer, en nombre del pueblo cubano, la labor del MINSAP en la lucha contra los virus Zika y dengue, asi como el control epidemiológico.

Estos temas fueron tratados en la Comisión de Salud y Deporte de la ANPP, durante la mañana de su segunda jornada de sesión en el Palacio de Convenciones de La Habana.


A propuesta del presidente de la Comisión, Jorge González, los diputados votaron por unanimidad reconocer la labor del MINSAP en la lucha contra las epidemias. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

domingo, 31 de enero de 2016

El dengue fue introducido deliberadamente en Cuba en 1981: La ciencia confirma un crimen de EEUU



Investigadores del laboratorio de arbovirus del IPK ahondan en el estudio de las cepas cubanas aisladas durante las epidemias de dengue en busca de nuevas respuestas. Foto: LEYVA BENITEZ/ Bohemia

Por Marieta Cabrera

Era el año 1983 y el científico cubano Gustavo Kourí asistía como invitado a un congreso de medicina tropical realizado en Calgary, Canadá, donde ofrecería datos sobre la epidemia de dengue hemorrágico ocurrida en Cuba en 1981, la cual ocasionó 158 fallecidos, de ellos 101 niños.

Entre los participantes en la cita estaba también la doctora en Ciencias Guadalupe Guzmán. Ella contó a esta redactora en una ocasión que ambos presentaron sus trabajos acerca del tema y, de inmediato, en aquel salón repleto de gente el profesor Kourí leyó una declaración en la que denunciaba públicamente que ese virus había sido introducido en Cuba, de forma deliberada, por Estados Unidos.

“Era un escrito breve, pero de mucha fuerza”, relató la investigadora, y agregó: “Se hizo un gran silencio; todos quedaron impactados. Después hubo aplausos, y algunos se levantaron de sus asientos y se fueron”.

Unos años después de esa revelación, en 1995, científicos cubanos mostraron evidencias sobre la similitud de la cepa circulante en 1981 en Cuba, con la primera de dengue 2 aislada en el mundo, conocida como de referencia o prototipo. Tras aquel suceso inusual, aparecieron textos en publicaciones científicas internacionales que cuestionaban estos resultados. Pero la verdad terminaría por imponerse de manera rotunda. Solo era cuestión de tiempo.

En agosto de 2014 –tres décadas después de la declaración del profesor Kourí–, la revistaArchives of Virology, órgano oficial de la sección de Virología de la Unión Internacional de Sociedades Microbiológicas, incluyó en sus páginas el artículo titulado Primera epidemia de dengue hemorrágico en las Américas, 1981: nuevos conocimientos sobre el agente causal. Su autora principal es la doctora en Ciencias Rosmari Rodríguez Roche, investigadora del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK), galardonada por ese resultado con el Gran Premio en el Concurso Anual de Salud 2015.

El estudio ofrece evidencias científicas irrefutables que corroboran la acusación hecha por Cuba. Para comprender cómo fueron atados los hilos de esta indagación minuciosa, con visos detectivescos, la doctora Rosmari Rodríguez hace un poco de historia.

“En la década de los años 90, el IPK, en colaboración con instituciones afines de otros países, realizó estudios para caracterizar la cepa causante de la epidemia de dengue hemorrágico de 1981. Esas investigaciones permitieron obtener la secuencia de unos 300 pares de bases, de los casi 11 mil que tiene el genoma viral completo, con la utilización de metodologías de secuenciación manual y herramientas bioinformáticas muy simples, las cuales eran las que estaban disponibles entonces.

“Sin embargo, este pequeño fragmento resultó suficientemente informativo para demostrar que la cepa causante de la epidemia de 1981 tenía gran similitud con la de laboratorio Nueva Guinea C, aislada en 1944 (primera vez que se aisló el dengue 2 en el mundo)”, explica la doctora Rosmari Rodríguez.

Recuerda la científica que este hallazgo fue muy controvertido tanto por la semejanza de la cepa cubana con aquellas antiguas del sudeste asiático, como por los limitados datos de secuencia disponibles. Quienes lo impugnaron atribuían el resultado a una contaminación ocurrida en el laboratorio durante el procesamiento de las muestras.

“La Nueva Guinea C del 44 es la cepa prototipo de dengue 2, y existe en casi todas las instituciones donde se trabaja en la temática de dengue. Teniendo en cuenta que los sistemas de amplificación y secuenciación del genoma son muy sensibles, ellos alegaron que debió ocurrir la amplificación de un virus no deseado como consecuencia de la inadecuada manipulación de los aislamientos virales”, detalla la experta.

“Además, como los virus mutan –acumulan cambios en su genoma año tras año durante el proceso de replicación en humanos y mosquitos, con una frecuencia conocida–, estudiosos de la evolución dijeron que si el virus circulante en Cuba en 1981 se parecía tanto al aislado en 1944, es decir, tenía muy pocas mutaciones, se trataba entonces de una contaminación con la cepa de laboratorio.

“Plantearon que durante la circulación de esta cepa en la naturaleza, por un período de casi 40 años, debía esperarse que se acumulara un número importante de mutaciones. Por tanto la de 1981 debía tener diferencias notables con respecto a la de 1944”.

Para demostrar que no se trataba de una contaminación de laboratorio era preciso secuenciar el genoma completo de cepas virales colectadas en diferentes momentos de la epidemia. Y eso fue lo que hizo Rosmari Rodríguez, quien se había preparado para la ocasión durante años.

Hallazgos inequívocos

Poco después de la epidemia de dengue ocurrida en 1997 en el municipio de Santiago de Cuba, la joven Licenciada en Radioquímica lideró un estudio sobre la evolución del virus durante ese brote.

Había llegado al IPK cinco años antes, recién graduada y luego de un adiestramiento en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, donde realizó su trabajo de diploma sobre caracterización de proteínas. Sin embargo, “muchas cosas de la microbiología eran para mí un mundo totalmente desconocido”, confiesa Rosmari.

Desde sus inicios en el IPK se vinculó a los estudios sobre dengue y cursó la maestría en virología. “Fue como iniciar una nueva carrera”, declara.

Armada de esos conocimientos viajó al Reino Unido, a principios de los años 2000, para trabajar en un proyecto de investigación relacionado con las causas de la reemergencia del dengue hemorrágico en Cuba en 1997. Allí analizó virus colectados durante la epidemia de Santiago de Cuba con el objetivo de entrenarse en la amplificación y secuenciación de genomas virales completos.


Portada del número de la revista donde fue publicado el artículo acerca de la investigación liderada por la profesora Rosmari Rodríguez. (Foto: link.springer.com)

A finales de 2006 e inicios de 2007, participó en un proyecto que investigó los cuatro serotipos del dengue durante un período epidémico en Venezuela. Como parte de ese estudio, la científica se adiestró en el uso de las tecnologías de avanzada en el campo de la secuenciación durante su estancia en el Instituto del Genoma de Singapur. Después, recibió un entrenamiento para el análisis de secuencias con el empleo de herramientas bioinformáticas de alta resolución, en el Museo de Historia Natural de Londres.

Tras concluir ese proceso de aprendizaje, el siguiente paso fue la adquisición por parte del IPK, en 2008, de una tecnología moderna de secuenciación automática. Era el momento justo para retomar aquellas cepas de 1981, conservadas durante más de 30 años en una nevera a -80 °C, y realizar todo el proceso por primera vez en Cuba.

“Logramos amplificar y secuenciar el genoma completo de las cepas originales obtenidas en diferentes momentos de la epidemia de 1981. Luego, empleamos herramientas bioinformáticas que nos permitieron definir con elevada certeza la relación genética de las cepas cubanas del 81 con la Nueva Guinea C. Es decir, nuestro estudio demostró que efectivamente eran muy similares”, expresa Rosmari.

“Ahora –continúa–, cuando analizamos las secuencias de cepas de distintos momentos de la epidemia notamos que, si bien todas eran similares a la de Nueva Guinea de 1944, había diferencias entre las cepas cubanas, o sea, que el virus había sufrido cambios durante el período epidémico.

“Probablemente este es el hecho más trascendental de la investigación desde el punto de vista científico, ya que, por una parte, rechaza la hipótesis de contaminación de laboratorio, pues si se tratara de esto todas las cepas analizadas debían tener la misma secuencia. Un contaminante no muta, sería un virus existente en el laboratorio, presente en el ambiente o en los reactivos utilizados debido a malas prácticas de laboratorio.

“Por otra parte, luego de constatar la gran semejanza de las cepas cubanas del 81 con la de referencia antes mencionada, se demostró que como las primeras no tenían suficientes mutaciones en relación con la segunda, no se trataba efectivamente de un virus que estaba circulando en la naturaleza, sino de una cepa de laboratorio”, revela la profesora. Era la confirmación del crimen: la ponzoña había sido plantada en Cuba.

También sustentaron esta certeza otros elementos. Por ejemplo, el hecho de que la epidemia se desató en tres puntos del país al mismo tiempo: oriente, centro y occidente. “Eso no suele ocurrir con mucha frecuencia, y fue expresado en su momento por el profesor Kourí”, afirma la doctora Rodríguez Roche.

“Los brotes epidémicos de dengue se detectan usualmente a partir de un caso índice, en un área determinada, alrededor del cual aparecen nuevos enfermos. Luego comienzan a expandirse a otros territorios con el movimiento de personas infectadas, y se observa un aumento paulatino del número de estas hasta alcanzar picos epidémicos. Este incremento depende en gran medida de la densidad de mosquitos”, agrega.

El estudio dirigido por la especialista reveló, además, que Cuba no exportó el dengue hemorrágico a las Américas como se había especulado, pues las epidemias sucesivas en la región fueron causadas por cepas de dengue 2 de un genotipo muy diferente al que agrupa a las cepas viejas del sudeste asiático.
Nuevas interrogantes

Seguir paso a paso la evolución de los virus del dengue en las epidemias cubanas resulta apasionante para la doctora Rosmari Rodríguez. Relata que en 1981 al profesor Gustavo Kourí le llamó la atención que en el transcurso de la epidemia, cuando el número de casos disminuía ostensiblemente, la proporción de individuos graves y fallecidos aumentaba, es decir, la severidad era mayor al final. Esa observación epidemiológica se reiteró en el citado brote de Santiago de Cuba, y en el de 2001 en La Habana.

Al explicar las causas de ese incremento de la severidad en el tiempo, la entrevistada refiere que podría relacionarse con los cambios que sufre el virus, durante su interacción con el mosquito y el hombre, a lo largo de la epidemia. Ello sugiere –dice– que al final de esta podría surgir una cepa con mayor potencial virulento, capaz de producir dengue grave, lo que depende estrechamente del contexto epidemiológico donde circule.

Para esclarecer esto último, la profesora señala que en las pesquisas sobre la epidemia del 81 se comprobó que más del 98 por ciento de quienes agravaron presentaban anticuerpos de una infección anterior con dengue 1 (serotipo que circuló en Cuba en 1977). Por eso los niños que contrajeron el virus y tenían de uno a tres años de edad no mostraron cuadros clínicos graves, pues no habían nacido cuando ocurrió el brote de finales de los setenta.

“Haber descubierto cambios en el virus durante la epidemia nos permite formular nuevas hipótesis respecto al papel de este en el incremento de la severidad de la enfermedad en el tiempo. Se trata de estudios nuevos para los cuales es preciso buscar un modelo donde coloquemos al virus con las mutaciones encontradas y sin estas, en presencia o no de anticuerpos a un serotipo diferente, y veamos cómo puede influir cada mutación en la replicación viral.

“La mayor dificultad es que no existe un modelo animal ideal que reproduzca la enfermedad que se observa en el humano. Son investigaciones complejas, pero nuestros objetivos presentes y futuros están enfocados en esa línea”, asegura la especialista.

En noviembre último, a propósito del premio que recibió por el impacto científico y político de su investigación, la joven agradeció en el portal de Infomed a Fidel, a sus colegas y, sobre todo, a los profesores Gustavo Kourí Flores y Pedro Más Lago, “quienes nos dejaron como mayor legado la modestia, la honestidad y una dedicación sin límites a la ciencia”.

Al evocar a Pedro Más Lago, con quien tuvo la suerte de trabajar muy de cerca, recuerda que solía conversar mucho con los jóvenes sobre sus aventuras científicas. “Él postuló, a la par del doctor Kourí, la hipótesis de que la epidemia del 81 era una agresión biológica. Nunca conocí a alguien más humilde y sencillo, pero dotado de una inteligencia natural, que quizá venía de los campos de Guaracabuya donde nació, allá en la sierra del Escambray”.

Conocido como el padre de la Virología en Cuba, Pedro Más Lago fue quien aisló la cepa de dengue 1 que circuló en la epidemia cubana de 1977. Parte de ese caudal en manos hábiles, como las de Rosmari Rodríguez Roche, sigue aportando respuestas.

(Tomado de Bohemia)

lunes, 28 de diciembre de 2015

Primera vacuna contra el dengue será utilizada en Brasil


La Agencia de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil autorizó hoy el uso la primera vacuna contra el dengue, lo cual abre las puertas para su comercialización en el país.

La decisión fue publicada en el Diario Oficial de la Unión y se prevé que antes de su venta la Cámara de Regulación del Mercado de Medicamentos (CMED) determine el precio de comercialización del producto.

Aunque existen reservas en torno a su eficacia, Anvisa dio luz verde al empleo de esta vacuna de la multinacional francesa Sanofi Pasteur, la cual recibió el aval además de México y de Filipinas.

El ministro de Salud, Marcelo Castro, destacó que el precio de la Dengvaxia, nombre del medicamento inmunizador, es un problema, debido a su alto costo.

Solo podrá aplicarse a personas entre nueve y 45 años de edad y una sola dosis, de las tres necesarias, cuesta unos 20 euros (unos 85 reales).

Brasil tiene una población de 200 millones de habitantes y el laboratorio sólo tiene capacidad para producir 100 millones de dosis al año, lo cual confirma que no hay vacuna para todos.

Según fuentes internacionales, la eficacia de la Dengvaxia es de 60 por ciento y la multinacional francesa Sanofi Pasteur señala que los casos de hospitalización se reducen en 80 por ciento.

La Organización Mundial de la Salud señala que el dengue afecta a unas 400 millones de personas al año y está presente 128 países.

(Con información de agencias)
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