"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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miércoles, 28 de diciembre de 2016

A propósito del júbilo de Santos con la OTAN

Publicado en diciembre 28, 2016  OPINIÓN 



Escrito por Timoleón Jiménez

Es claro que la oligarquía aspira a convertir el fin de la confrontación armada en el escenario ideal para la entronización absoluta del neoliberalismo.

Zbignenw Brzezinski, ex consejero de seguridad nacional del Presidente Jimmy Carter, calificado como uno de los más duros halcones de Washington en su interés por imponer y defender la hegemonía global de los Estados Unidos sobre cualquier otra consideración, profesor de política exterior estadounidense en la Escuela Superior de Estudios Superiores Avanzados, es un erudito en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de la Universidad John Hopkins, además de ejercer como miembro de varias juntas y consejos relacionados con la estrategia de dominación mundial. Por tanto no debe tratarse de un charlatán cuyos planteamientos puedan ser minimizados, por más que nos disgusten.

A continuación unos breves extractos de su obra El Tablero Mundial, publicada a fines de siglo XX:

A medida que la imitación de los modos de actuar estadounidenses se van extendiendo en el mundo, se crean unas condiciones más apropiadas para el ejercicio de la hegemonía indirecta y aparentemente consensual de los Estados Unidos. Igual ocurre en el sistema doméstico estadounidense, esa hegemonía involucra una compleja estructura de instituciones y procedimientos interrelacionados que han sido diseñados para generar un consenso y para oscurecer las asimetrías en términos de poder e influencia. Por lo tanto, la supremacía global estadounidense está apuntalada por un elaborado sistema de alianzas y de coaliciones que atraviesan –literalmente- el globo.

La Alianza Atlántica, encarnada institucionalmente en la OTAN, vincula a América a los Estados más influyentes de Europa, haciendo de los Estados Unidos un participante clave incluso en los asuntos intraeuropeos. Los vínculos políticos y militares con Japón ligan a la más poderosa economía asiática a los Estados Unidos, siendo Japón (al menos por ahora) básicamente un protectorado estadounidense.

Los Estados Unidos participan también en las nacientes organizaciones multilaterales transpacíficas como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), lo que hace de ellos un participante clave en los asuntos de la región. El continente americano suele estar protegido de las influencias exteriores, lo que permite que los Estados Unidos desempeñen el papel central en las organizaciones multilaterales existentes.

Los acuerdos especiales sobre seguridad en el golfo Pérsico, especialmente después de la breve misión punitiva contra Irak, han convertido a esa región –vital desde el punto de vista económico- en un coto vedado militar estadounidense. Incluso el espacio ex soviético está penetrado por diversos acuerdos patrocinados por los Estados Unidos para una cooperación más estrecha con la OTAN, tales como la Asociación para la Paz.

Además, también debe incluirse como parte del sistema estadounidense la red global de organizaciones especializadas, particularmente las instituciones financieras “internacionales”. El Fondo Monetario (FMI) y el Banco Mundial se consideran representantes de los intereses “globales” y de circunscripción global. En realidad, empero, son instituciones fuertemente dominadas por los Estados Unidos y sus orígenes se remontan a iniciativas estadounidenses, particularmente la conferencia de Bretton Woods de 1944.

A diferencia de lo que ocurría con los imperios anteriores, este vasto y complejo sistema global no es una pirámide jerárquica. Los Estados Unidos están situados más bien en el centro de un universo interconectado, un universo en el que el poder se ejerce a través de la negociación constante, del diálogo, de la difusión y de la búsqueda del consenso formal, pese a que el poder, en el fondo, se origine en una única fuente: en Washington D.C. Y es allí donde debe jugarse el juego del poder, y jugarse según las reglas estadounidenses.

Pese a la en apariencia compleja terminología académica, es evidente que el señor Brzezinski expone sin el menor pudor una situación objetiva, que en su parecer obedece de manera exclusiva a las virtudes naturales de los Estados Unidos, destinados por su supremacía económica, militar, tecnológica y cultural a ser los guardianes del mundo moderno, imponiendo su voluntad de uno u otro modo a cualquier otro poder que intente obrar de manera distinta o autónoma.

Lo anterior viene a cuento a raíz de las declaraciones del Presidente colombiano Juan Manuel Santos, con las cuales celebró el anuncio del inicio de las conversaciones con la OTAN a objeto de celebrar un tratado que permita el intercambio de información, a la vez que incrementar la lucha contra el crimen transnacional, el terrorismo y el narcotráfico. Supuestamente todos los colombianos deberíamos emocionarnos con la noticia, pero la verdad no vemos por qué.

Lo que salta a la vista con la declaración presidencial es que nuestro país da otro paso atrás en materia de soberanía e independencia. Ya en tiempos de su ministerio de defensa, de ingrata recordación, fue el Presidente Uribe quien vivó emocionado con el acuerdo que permitía la operación de siete bases norteamericanas en nuestro territorio. Si la Corte Constitucional tuvo a bien tumbar semejante esperpento, ahora se trata de abrir de nuevo otro espacio a la intervención directa del poder global y a la sumisión a él de las fuerzas armadas nacionales.

La OTAN no ha sido nada distinto al aparato de dominación europea de los Estados Unidos, algo semejante a lo que pretendió esa nación con la creación de la OEA en el continente americano. Si bien esta última no contó con la estructura militar de aquella, seguramente como consecuencia de su carácter abiertamente intervencionista y pro norteamericano, sí contó con otras formas de acuerdo, como el TIAR, y de cooperación militar, que aseguraron la sujeción de nuestros países a la voluntad de Washington, indignamente aplaudida por las oligarquías nacionales, que como en el caso de Colombia aplaudieron estúpidamente el envío de miles de nuestros soldados a morir en Corea, en una guerra que nada tenía que ver con nosotros, pero de donde se trajeron las prácticas de contrainsurgencia y terror que tanta sangre hicieron derramar en nuestra historia reciente.

El siglo XXI ha traído realidades que los Estados Unidos, pese a toda su arrogancia y brutalidad, no consiguieron evitar. La extinta Unión Soviética, que muy rápido se encargaron de despresar los estrategas norteamericanos a objeto de evitar la reedición de alguna alianza rusa con sus antiguos aliados, lentamente se ve reemplazada por Rusia, que en la era de Putin se negó a ser un peón más de los intereses de las trasnacionales estadounidenses, consiguiendo una sobrevivencia económica en alza y una reedición de su poderío militar.

Eso al tiempo que China comienza a disputar a Norteamérica el primer lugar en la economía mundial, mientras que en los campos de la ciencia y la tecnología avanza a pasos agigantados. Se puede tener la certeza, y eso lo corrobora el señor Brzezinski en el libro comentado, que ninguno de los conflictos de importancia en el mundo actual es ajeno a la lucha de los Estados Unidos por impedir un cambio en su hegemonía.

En América Latina y el Caribe también hubo sorpresas. Chávez, Lula, Kirchner, Evo, Correa, Ortega, los Castro, con independencia de sus avances y retrocesos, se encargaron de probar que los tiempos de la abyección de los gobiernos de sus países a la Casa Blanca eran cosa del pasado. La OEA perdió su influencia continental, a la par que surgieron mecanismos alejados de Washington como UNASUR, la CELAC, el ALBA. El contragolpe del poder estadounidense estaba cantado.

Y ha tomado cuerpo en los golpes, desestabilizaciones o giros a la derecha llevados a cabo en Honduras, Paraguay, Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Nada está definido, la lucha sigue, la situación es compleja, pero también es cierto que resulta apresurado cantar victoria.

En Colombia la lucha adoptó el pulso de la solución política, obtenida tras una larga lucha de seis años de discusiones en La Habana. Pero es claro que la oligarquía aspira a convertir el fin de la confrontación armada en el escenario ideal para la entronización absoluta del neoliberalismo, la entrega del Estado y de nuestras riquezas naturales al gran capital financiero transnacional y nacional, incluida la mano de obra colombiana, para lo cual requerirá del empleo de un aparato militar y policial de enorme significación, el cual juzga relegitimado con los Acuerdos de La Habana. Por su parte las FARC aspiramos a convertirnos en el gran detonante de la lucha y la movilización popular contra los designios del gran capital y el poder hegemónico.

Entonces adquiere todo su sentido el esfuerzo de la clase dominante colombiana por vincular de manera directa la intervención de poderes extranjeros en Colombia. La excusa de la lucha contra el terrorismo, el crimen internacional y el narcotráfico toma simplemente el lugar que antes ocupó la seguridad nacional contra la expansión comunista.

La OTAN ha mostrado lo que es realmente en sus intervenciones en Afganistán, Yugoeslavia, Libia, Irak, y ahora en Siria. Son sus tropas las que tienden el muro y las alambradas para impedir a los súper explotados pueblos de África buscarse un destino mejor en Europa. Son ellas las que quieren conducir las tropas colombianas a combatir en lejanos lugares del mundo, para asegurar las ganancias de los grandes consorcios internacionales que deciden las ocupaciones militares de otras naciones con cualquier pretexto.

Y son ellas las que en el lenguaje de la cooperación tendrán cada vez más poder de injerencia en los asuntos nacionales y nuestro americanos. El afán por las asegurar la presencia de bases norteamericanas en el país, o de permitir en nuestro territorio la actuación de la OTAN a cualquier título, a más de garantizar un modelo económico criminal que se muestra indolente ante el genocidio wayuu mientras porfía por desviar ríos para la jugosa extracción del carbón, también apunta a jugar su papel en el tablero continental.

La oligarquía colombiana ha dado suficientes muestras de animadversión ante la experiencia de la revolución bolivariana en Venezuela, la revolución ciudadana en Ecuador y la resistencia indígena boliviana, como para negarse a hacer parte de un proyecto transnacional por echarlas abajo. En definitiva hay fuerzas que luchamos por poner fin al mundo desigual e injusto en que habitamos, pero lo hacemos contra poderes muy ricos que se alimentan del empobrecimiento y la miseria de miles de millones de seres humanos. La lucha será larga y difícil, pero no tenemos la menor duda de que un día venceremos.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Senado colombiano da luz verde al nuevo acuerdo de paz

Publicado en noviembre 30, 2016 AMÉRICA LATINA, 


Con 75 votos a favor y ninguno en contra, la plenaria del Senado avaló este martes en la noche el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP).

La aprobación se dio tras un debate que se extendió por 12 horas, en el que fueron escuchados todos los sectores políticos, el jefe de la delegación del gobierno Humberto De La Calle, líderes del NO y del SI, organizaciones civiles, sociales , víctimas, y juventudes.

“Ha sido un día histórico, donde el Congreso de la República , debatió el tema más importante para Colombia, la refrendación de la paz. Ha sido un debate con altura, con ideas; un debate en el que se dieron todas las garantías a la oposición.”señaló el Presidente del Senado Mauricio Lizcano.

Por su parte el Presidente de la Comisión de Paz del Senado, Roy Barreras, manifestó que, “la paz con las Farc está hecha, y ha sido refrendado el Nuevo Acuerdo por el Congreso que constitucionalmente (art3 / art103/art189.6) ejerce representación popular”.

Luego de la refrendación de los acuerdos, ahora vendrá la implementación que comenzará con la radicación del proyecto de amnistía que busca darle seguridad jurídica a los guerrilleros que se desmovilicen. Esta primera ley tendrá trámite ordinario.

Este miércoles el turno le corresponde a la Cámara de Representantes, en la cual está previsto que se escuche al ex procurador Alejandro Ordóñez, por los del ‘No’, y a la ex ministra Cecilia López, por los del ‘Sí’, entre otros.

jueves, 23 de junio de 2016

El acuerdo de cese del fuego en Colombia es un hecho en La Habana (+ Comunicado conjunto y Video)



Acuerdo en La Habana: al centro el Presidente Raúl Castro, de Cuba, y a la izquierda Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, y a la derecha, Timoleón Jiménez, líder de las FARC-EP. Foto: Ramón Espinosa/ AP

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la dirigencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) firmaron hoy en La Habana un acuerdo sobre el alto al fuego bilateral y definitivo, con lo que el proceso de negociación entre ambas partes para poner fin al conflicto armado de seis décadas queda instalado en la antesala de la paz.

Es uno de sus momentos más importantes después de casi cuatro años de negociaciones. El pacto, con la firma del presidente, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, es también la antesala del acuerdo definitivo de paz entre ambas partes, al que se llegaría en las próximas semanas.

El documento establece las condiciones en las que habrán de realizarse la concentración de los combatientes de la guerrilla en diversos puntos del territorio colombiano, las medidas de seguridad para protegerlos y la entrega de las armas, procesos que serán verificados por personal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Seguimos además minutos a minuto lo que acontece en el Salón de Protocolo de El Laguito.

Aquí el texto del Comunicado Conjunto:
Comunicado Conjunto # 76

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP queremos anunciar que hemos llegado a acuerdos en los siguientes puntos:

1. Acuerdo sobre “Cese al fuego y de hostilidades bilateral y Definitivo y Dejación de Armas”

2. Acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.”

3. Acuerdo sobre “Refrendación”

I. Acuerdo sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas

1. Compromisos

El Gobierno Nacional y las FARC-EP expresan su compromiso de contribuir al surgimiento de una nueva cultura que proscriba la utilización de las armas en el ejercicio de la política y de trabajar conjuntamente por lograr un consenso nacional en el que todos los sectores políticos, económicos y sociales, nos comprometamos con un ejercicio de la política en el que primen los valores de la democracia, el libre juego de las ideas y el debate civilizado; en el que no haya espacio para la intolerancia y la persecución por razones políticas. Dicho compromiso hace parte de las garantías de no repetición de los hechos que contribuyeron al enfrentamiento armado entre los colombianos por razones políticas.

Por último, el Gobierno Nacional y las FARC-EP se comprometen con el cumplimiento de lo aquí acordado en materia de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las armas, para lo cual elaborarán una hoja de ruta que contenga los compromisos mutuos para que a más tardar a los 180 días luego de la firma del Acuerdo Final haya terminado el proceso de dejación de armas.

2. Objetivo

El presente Acuerdo sobre Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las Reglas que Rigen el CFHBD, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la Dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.

3. Monitoreo y Verificación

Acordamos crear un Mecanismo de Monitoreo y Verificación que será un mecanismo tripartito, integrado por representantes del Gobierno Nacional (Fuerza Pública), de las FARC-EP, y un Componente Internacional consistente en una misión política con observadores no armados de la ONU integrada principalmente por observadores de países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

El Componente Internacional preside en todas las instancias el Mecanismo de Monitoreo y Verificación y está encargado de dirimir controversias, presentar recomendaciones y generar reportes.

Respecto a la Dejación de las Armas el Componente Internacional la verifica en los términos y con las debidas garantías establecidas en los protocolos del Acuerdo.

4. Adaptación de los dispositivos en el terreno

A partir del día D+1 la Fuerza Pública reorganizará el dispositivo de las tropas para facilitar el desplazamiento de las estructuras de las FARC-EP a dichas Zonas y para el cumplimiento del Acuerdo sobre el Cese al fuego y Dejación de las Armas.

Por su parte a partir del día D+5, las distintas misiones, comisiones y Unidades Tácticas de Combate (UTC) de los frentes de las FARC-EP se desplazarán hacia dichas Zonas previamente acordadas, siguiendo las rutas de desplazamiento establecidas de común acuerdo entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

5. Zonas Veredales Transitorias de Normalización (en adelante “Zonas”).

El Gobierno Nacional y las FARC-EP acordamos establecer 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 8 Campamentos.

Las Zonas Veredales Transitorias de Normalización tienen como objetivo garantizar el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas e iniciar el proceso de preparación para la Reincorporación a la vida civil de las estructuras de las FARC-EP en lo económico, lo político y lo social de acuerdo con sus intereses.

Estas Zonas son territoriales, temporales y transitorias. Cada Zona contará con Equipos de Monitoreo Local. Tendrán facilidades de acceso por vía carreteable o fluvial; sus límites corresponden a los de la vereda donde se ubican; pudiendo ser ampliados o reducidos por mutuo acuerdo dependiendo del tamaño de la vereda, tendrán una extensión razonable que permite el monitoreo y verificación y el cumplimiento de los objetivos de las Zonas, fijando como referente accidentes geográficos o características del terreno.

La salida de combatientes de las FARC-EP de los campamentos se hará sin armas y de civil.

El Gobierno Nacional y las FARC-EP se comprometen a que la implementación de este Acuerdo se realice sin ninguna limitación en el normal funcionamiento de las autoridades civiles no armadas, en el desenvolvimiento de la actividad económica, política y social de las regiones, en la vida de las comunidades, en el ejercicio de sus derechos; así como en los de las organizaciones comunales, sociales y políticas que tengan presencia en los territorios.

Las autoridades civiles (no armadas) que tengan presencia en las Zonas permanecen y continuarán ejerciendo sus funciones en las mismas, sin perjuicio de lo acordado en el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo. Las Zonas no pueden ser utilizadas para manifestaciones de carácter político.

Los (as) integrantes de las FARC-EP que en virtud de la ley de amnistía hayan sido beneficiados con la excarcelación, y así lo deseen, se integran a dichas zonas para seguir el proceso de reincorporación a la vida civil. Para este fin, dentro de las Zonas se organizan sitios de estadía por fuera de los campamentos.

Durante la vigencia del Acuerdo sobre CFHBD y DA; las FARC-EP designa un grupo de 60 de sus integrantes (hombres y mujeres) que pueden movilizarse a nivel nacional en cumplimiento de tareas relacionadas con el Acuerdo de Paz.

Así mismo, por cada Zona, las FARC-EP, designa un grupo de 10 de sus integrantes que puede movilizarse a nivel municipal y departamental en cumplimiento de tareas relacionadas con el Acuerdo de Paz. Para estos desplazamientos los integrantes de las FARC-EP cuentan con las medidas de seguridad acordadas con el Gobierno Nacional.

En los campamentos no habrá ni podrá ingresar población civil en ningún momento.

Durante la vigencia de las zonas se suspenderá el porte y la tenencia de armas para la población civil dentro de dichas Zonas.

En caso de presentarse dentro de una Zona algún hecho o circunstancia que requiera la presencia de la Policía Nacional o cualquier otra autoridad armada del Estado se hace informando al Mecanismo de Monitoreo y Verificación, para que coordine el ingreso de acuerdo con los protocolos acordados por el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

La ubicación de los campamentos dentro de las Zonas se hará de forma que el Mecanismo de Monitoreo y Verificación pueda ejercer su función.

En desarrollo del proceso de preparación para la reincorporación a la vida civil de sus combatientes, las FARC-EP en coordinación con el Gobierno Nacional, podrán realizar dentro de las Zonas todo tipo de capacitación de los integrantes de las FARC-EP en labores productivas, de nivelación en educación básica primaria, secundaria o técnica, de acuerdo con sus propios intereses, jornadas de cedulación y demás actividades de preparación para la reincorporación y otras actividades necesarias para facilitar el tránsito a la legalidad de las FARC-EP.

6. Zona de Seguridad

Alrededor de cada Zona se establece una Zona de Seguridad donde no podrá haber unidades de la Fuerza Pública, ni efectivos de las FARC-EP con excepción de los equipos de monitoreo y verificación acompañados de seguridad policial cuando las circunstancias así lo requieran. El ancho de la Zona de Seguridad será de 1 kilómetro alrededor de cada Zona.

7. Seguridad

El Gobierno Nacional y las FARC-EP definirán conjuntamente unos protocolos de seguridad, que permitirán, de manera integral, minimizar las potenciales amenazas que pueden afectar o vulnerar las personas y bienes comprometidos en el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas.

Las condiciones de seguridad implementadas garantizarán la protección de los integrantes del equipo de monitoreo y verificación, los miembros de las FARC-EP, los delegados del Gobierno Nacional, la Fuerza Pública y demás intervinientes en el proceso. Así como, la coordinación de los movimientos y los dispositivos en el terreno.

El Gobierno Nacional a través de la Fuerza Pública continuará garantizando las condiciones de convivencia y seguridad de la población civil durante este proceso.

8. Dejación de las Armas (DA).

Consiste en un procedimiento técnico, trazable y verificable mediante el cual la ONU recibe la totalidad del armamento de las FARC-EP para destinarlo a la construcción de 3 monumentos, acordados entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

La Dejación de las Armas por parte de las FARC-EP se desarrollará en dos tiempos, denominados Control de Armamento y Dejación de las armas, que integran los siguientes procedimientos técnicos: registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia, recolección, almacenamiento, extracción y disposición final.

9. Procedimiento

Con la Firma del Acuerdo Final inicia el proceso de Dejación de las Armas de las FARC-EP, que incluirá el transporte del armamento a las zonas, la destrucción del armamento inestable, y la recolección y almacenamiento en contenedores del armamento individual de manera secuencial y en tres fases así: 1 Fase: D+90, el 30%; 2 Fase: D+120, el 30%; y 3 Fase: D+150, 40% restante, según la hoja de ruta (cronograma de eventos) acordada por el Gobierno Nacional y las FARC-EP que guía el proceso del Fin del Conflicto luego de la firma del Acuerdo Final.

Las FARC-EP contribuirá por diferentes medios, incluyendo el suministro de información, con la limpieza y descontaminación de los territorios afectados por minas antipersonal (MAP), artefactos explosivos improvisados (AEI), y municiones sin explotar (MUSE) o restos explosivos de guerra (REG) en general, teniendo en cuenta lo acordado en los puntos 4 y 5 y lo que se acuerde en el punto de Reincorporación a la vida civil en cuanto a la participación de las FARC-EP en la acción contra minas.

Para garantizar el control efectivo del armamento en cada Zona se determinará un solo punto de almacenamiento, dentro de uno de los campamentos, en donde estarán ubicados los contenedores bajo el monitoreo y verificación permanente del Componente Internacional del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, de acuerdo con los protocolos concertados entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

Recibido el armamento el día D+150, a más tardar el día D+180 finalizará el proceso de extracción de las armas por parte de Naciones Unidas, conforme a los procedimientos acordados para esta materia y certificará el cumplimiento de este proceso procediendo a comunicarlo al Gobierno Nacional y a la opinión pública.

El día D+180 se da por terminado el funcionamiento de estas Zonas y el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo.

El Mecanismo de Monitoreo y Verificación certificará y comunicará cada una de las fases del procedimiento de dejación de armas antes descrito.

Por último, sobre la base del acuerdo que hemos anunciado el día de hoy y en el marco de la Resolución 2261, el Gobierno Nacional y las FARC-EP solicitamos al Secretario General de las Naciones Unidas que se pongan en marcha todos los preparativos necesarios para el despliegue de la Misión Política Especial, de manera que se pueda avanzar en la implementación del presente acuerdo.

II. Acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores/as de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”

Este acuerdo está dirigido a brindar protección y seguridad a todos los habitantes del territorio nacional; medidas de protección a las colectividades, los movimientos y organizaciones sociales y de derechos humanos en los territorios; garantías para el ejercicio de la política a los movimientos y partidos políticos, especialmente a los que ejerzan oposición, al movimiento político que surja del tránsito de las FARC-EP a la actividad política legal y a los integrantes de las FARC-EP en proceso de reincorporación a la vida civil.

Adicionalmente contempla la implementación de las medidas necesarias para intensificar con efectividad y de forma integral las acciones contra las organizaciones y conductas criminales objeto de este acuerdo que amenacen la construcción de la paz. El acuerdo incluye igualmente medidas para el esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo en complemento a lo ya acordado en el punto 5.

El acuerdo de garantías de seguridad, se basa en los siguientes principios:

1. Respeto, garantía, protección y promoción de los derechos humanos.

2. Asegurar el monopolio legítimo de la fuerza y del uso de las armas por parte del Estado en todo el territorio

3. Fortalecimiento de la administración de justicia

4. Asegurar el monopolio de los tributos por la Hacienda Pública

5. Enfoque territorial y diferencial

6. Enfoque de género

7. Coordinación y corresponsabilidad institucional

8. Participación ciudadana

9. Rendición de cuentas

10. Garantías de No Repetición

Para cumplir con estos propósitos, el Gobierno Nacional y las FARC-EP, se comprometen a:

· El Gobierno Nacional garantizará la implementación de las medidas necesarias para intensificar con efectividad las acciones contra las organizaciones y conductas criminales objeto de este acuerdo que amenacen la construcción de la paz. Además asegurará la protección de las comunidades en los territorios, que se rompa cualquier tipo de nexo entre política y uso de las armas, y que se acaten los principios que rigen toda sociedad democrática.

· Las FARC-EP por su parte asumen el compromiso de contribuir de manera efectiva a la construcción y consolidación de la paz, en todo lo que resulte dentro de sus capacidades, a promover los contenidos de los acuerdos y al respeto de los derechos fundamentales.

Las medidas de seguridad y protección que define el acuerdo se han construido sobre cinco pilares fundamentales con un enfoque dimensional:

1. Un Pacto Político Nacional y desde las regiones con los partidos y movimientos políticos, los gremios, la sociedad organizada y en general las fuerzas vivas de la nación para que nunca más se utilicen las armas en la política ni se promuevan organizaciones violentas como el paramilitarismo. Este pacto buscará la reconciliación nacional y la convivencia pacífica.

2. Una Comisión Nacional de Garantías de Seguridad que será presidida por el Presidente de la República y tendrá como objeto el diseño y el seguimiento a la política pública y criminal en materia de desmantelamiento de cualquier organización o conducta de que trata este acuerdo. La Comisión también armonizará dichas políticas para garantizar su ejecución.

3. Una Unidad Especial de Investigación dentro de la Fiscalía General de la Nación para el desmantelamiento de las organizaciones criminales y sus redes de apoyo, que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo de conformidad con lo establecido en el numeral 74 del acuerdo sobre la Jurisdicción Especial para la Paz. Esta Unidad contará con una unidad especial de policía judicial con expertos en distintas materias.

4. En desarrollo de lo acordado en el punto 2 “Participación Política”, la creación del Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política que desarrollará un modelo de garantías de derechos ciudadanos y protección para los movimientos y partidos políticos, incluyendo el movimiento o partido político que surja del tránsito de las FARC-EP a la vida civil, organizaciones sociales, de derechos humanos y las comunidades en los territorios. El Sistema incluye la creación en la Unidad Nacional de Protección de un cuerpo mixto de protección para los integrantes de las FARC-EP en proceso de reincorporación a la vida civil.

5. Un Programa Integral de Seguridad y Protección para las comunidades y organizaciones en los territorios que tendrá como propósito la definición y adopción de medidas de protección integral para las organizaciones, grupos y comunidades en los territorios.

El acuerdo incluye adicionalmente las siguientes medidas complementarias:

· El diseño y puesta en marcha de una política de sometimiento a la justicia para las organizaciones objeto de este acuerdo.

· La activación de un cuerpo élite de la Policía Nacional como instrumento para desarticular las organizaciones criminales objeto del acuerdo.

· Instrumento de prevención y monitoreo de las organizaciones criminales: es un sistema de anticipación y prevención para la reacción rápida, que está orientado a garantizar una mejor identificación de las amenazas en los territorios y una acción con mayor impacto de la Fuerza Pública para contener esas amenazas.

· Medidas de prevención y lucha contra la corrupción: dirigidas a fortalecer la transparencia institucional.

miércoles, 22 de junio de 2016

Histórico: anuncio le pondría fin a la guerra


Las FARC y el Gobierno estarían listas para informarle a Colombia y al mundo el cese al fuego bilateral y definitivo este jueves.


Histórico: anuncio le pondría fin a la guerra Foto: A.P. 

Este 23 de junio se daría uno de los pasos más trascendentales en la negociación del Gobierno y las FARC para ponerle fin al conflicto armado que desde hace más 50 años se libra en Colombia.

Las partes están listas para anunciarle al país y al mundo el cese al fuego bilateral y definitivo, lo que inmediatamente se traduciría en el fin de la guerra con la guerrilla más vieja del continente.

Personalidades como el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry estarían acompañando la delegación de negociadores.

Se desenreda el tercer punto de la agenda del proceso de paz. El cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, el proceso de dejación de armas y el acuerdo sobre garantías de seguridad están incluidas en el punto que se estaba discutiendo.

"Subcomisión técnica entregó a la Mesa propuesta de acuerdo de cese al fuego y hostilidades y dejación de armas. #ElÚltimoDíaDeLaGuerra", manifestó a través de su cuenta de Twitter Carlos Antonio Lozada.

El presidente Juan Manuel Santos, por su parte, había pedido un "esfuerzo" a los negociadores para acordar esta misma semana las condiciones del fin de la guerra, que conduciría a la inminente firma de la paz.

"Yo le ruego a Dios que nos dé esa fuerza para terminar estos acuerdos, ojalá esta misma semana, porque estamos ya a punto de lograr esos acuerdos. Si los negociadores hacen un último esfuerzo para lograr terminar ese punto definitivo, que es el cese al fuego y el cese de hostilidades, habremos dado un paso fundamental en la consecución de esa paz", dijo el mandatario.

Ante este panorama sólo quedaría pendiente la refrendación bilateral, es decir, el acuerdo sobre qué mecanismo se refrendará el acuerdo de paz.
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