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lunes, 18 de diciembre de 2017

Desclasificado: el FBI perdió las huellas dactilares del rifle que mató a Kennedy

Publicado: 18 dic 2017 17:37 GMT

Archivos desclasificados revelan que, quince años después del asesinato del presidente Kennedy, el FBI extravió las impresiones de las huellas dactilares encontradas en el rifle usado para el magnicidio.

Foto con fecha del 22 de noviembre de 1963 de Lee Harvey Oswald, acusado de asesinar a John F. Kennedy, durante una conferencia de prensa después de su arresto en Dallas
AFP
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El FBI perdió las muestras de huellas dactilares que los detectives encontraron en el rifle hallado en el Depósito de Libros Escolares de Texas después de que el presidente Kennedy fuera asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963, informa la página web del rotativo The Dallas Morning News citando nuevos archivos desclasificados.

En el momento de la investigación el mismo año del asesinato, los agentes del FBI y expertos invitados concluyeron que la huella de la palma de una mano extraída del cañón del rifle pertenecía a Lee Harvey Oswald.

Pero 15 años después, en julio de 1978, la agencia reveló que las huellas dactilares habían desaparecido en sus vastos archivos.

Durante décadas, el debate se ha centrado no solo en si Oswald actuó solo, sino en si el FBI y la CIA podrían haberlo detenido antes de que cometiera el magnicidio. Los documentos más recientes proporcionan una nueva prueba de que Oswald estaba en su punto de mira, ya que un memorando de la CIA de 1975 calificado como "alto secreto" muestra que Oswald estaba en una "lista de vigilancia" de personas cuyo correo fue interceptado entre el 9 de noviembre de 1959 y el 3 de mayo de 1960, y nuevamente desde el 7 de agosto de 1961 hasta el 28 de mayo de 1962.

La misma lista de vigilancia incluía a Francis Gary Powers, el piloto del avión espía U-2 derribado el 1 de mayo de 1960 en el cielo de la URSS, cuando volvía a Estados Unidos tras ser canjeado por un espía soviético. La CIA también abrió la correspondencia de Earl Browder, el jefe del Partido Comunista de los Estados Unidos, del dramaturgo Edward Albee, del famoso novelista John Steinbeck, y de una de las hijas de David Rockefeller, el presidente de Chase Manhattan Bank.

Otra revelación proviene de un memorando que data de julio de 1978 y fue cursado a un abogado en plantilla del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre Asesinatos, un órgano creado en 1976 para investigar los asesinatos de John Kennedy y Martin Luther King. Según ese documento el FBI no pudo localizar las huellas dactilares originales obtenidas del rifle del francotirador encontrado en el sexto piso del depósito de libros escolares de Texas.


New JFK files reveal Oswald was on CIA’s mail ‘watch list,’ FBI misplaced his fingerprints https://www.thestar.com/news/world/2017/12/15/new-jfk-files-reveal-oswald-was-on-cias-mail-watch-list-fbi-misplaced-his-fingerprints.html … via @torontostar



Los documentos sugieren que la Policía de Dallas envió las huellas dactilares originales al FBI, pero esas impresiones nunca fueron devueltas.

Un documento firmado por Jack Moriarty reza que George Foster, que dirigía la Unidad de Investigaciones del Congreso del FBI, afirmó que no conocía el paradero de las huellas, pero aseguró que la política de la Oficina era devolver los originales a la fuente.

El memorándum agrega que Foster admitió que encontrar las copias supondría un "gigantesco esfuerzo de investigación".

viernes, 1 de diciembre de 2017

Agente del KGB declara sobre Lee Harvey Oswald.


Oswald entre agentes de seguridad norteamericanos


Cedo el espacio de esta crónica a la agencia de noticias españolas EFE que el 28 del pasado mes octubre difundió un cable sobre las declaraciones de una agente soviético del KGB que mucho tienen que ver con el asesinato del presidente John F. Kennedy.

El exsubdirector del KGB Nikolái Leónov aseguró que se reunió con Lee Harvey Oswald en México un mes antes del magnicidio y consideró "imposible" que "ese demente" fuera el autor de lo ocurrido el 22 de noviembre de 1963.

El ahora historiador, con 89 años de edad, recuerda que entonces concedió numerosas entrevistas a medios estadounidenses sobre dicho encuentro, pero "nunca publicaron ni una sola línea".

"Les dije que me trajeran una biblia y que se lo juraría sobre ese libro sagrado. Que todo es mentira. Que Oswald no mató a Kennedy. No me quisieron escuchar", lamentó.

"Me reuní con Oswald en México más o menos un mes antes del asesinato de Kennedy. Vino a la embajada a buscar la forma de salir urgentemente con destino a la URSS. Me dijo que lo estaban persiguiendo y que quería regresar para salvar su vida", explicó.
El veterano agente subrayó, en perfecto español, que Oswald "no pudo ser el ejecutor material del asesinato". "Es imposible. Era un hombre desgastado, extremadamente flaco y pobremente vestido. Estaba muy nervioso. Le temblaba todo, de las manos a los pies. Ni siquiera le pude estrechar la mano. Su estado era horrible," declaró en una conversación telefónica.

Leónov, que trabajaba entonces como agente del KGB en México y tenía una estrecha relación con los Castro, destacó que Oswald insistía constantemente en que "estaba siendo presionado por fuerzas oscuras que no podía explicar".

"Estaba tan nervioso que fue incapaz de escribir la solicitud", añadió Leónov, al rememorar una visita a la embajada soviética de la que estaba al tanto la CIA estadounidense, según se desprende de los documentos desclasificados por orden del presidente de EE.UU., Donald Trump.

El entonces agente soviético explicó a Oswald que, al tratarse de un ciudadano de Estados Unidos que acababa de regresar de la URSS, recibir un visado y obtener de nuevo la ciudadanía soviética eran trámites que requerían "mucho tiempo".
"No dependía de la embajada. Era una decisión que correspondía al Presidium del Soviet Supremo. Hablamos no más de una hora. Como le dijimos que no, se marchó todo enojado. Fue a la embajada cubana y recibió la misma respuesta," señaló.
De ahí la "sorpresa" de Leónov cuando, después de unas semanas, apareció en la televisión estadounidense y "fue presentado como el asesino de Kennedy".

"Era un desgraciado enfermo. Sólo despertaba compasión. El KGB nunca se lo tomó en serio. ¿Quién se lo iba a tomar en serio? Si usted lo tuviera delante hoy en día tampoco se lo tomaría en serio", subrayó.

Cuando vio por la televisión cómo le mataron en Dallas (Texas, EE.UU.), Leónov se convenció "al ciento por ciento" de que era "un chivo expiatorio." En su opinión, Oswald fue elegido como peón en el complot ultraconservador para matar a Kennedy por haber vivido en la URSS entre 1959 y 1962.

"Una vez asesinado Kennedy, había que matar a Oswald, ya que en sus primeras declaraciones aseguró que nunca había disparado contra el presidente", recordó.

A juicio de Leónov, "ese pobre muchacho no tenía nada contra Kennedy".
Puntualizó que, cuando llegó a la embajada, llevaba un arma encima, ya que tenía "manía persecutoria".

"Me enseñó el revólver. Pensaba que le estaban esperando en la cada esquina para matarlo. Hacía reflexiones ilógicas y sin fundamento. Sufría de una demencia evidente," narró.

Leónov no cree que esa persona que él conoció en la embajada de la URSS en México "fuera capaz de realizar en apenas unos segundos tres disparos y matar al presidente, que iba en una limusina en movimiento".

"¡Hágame un favor! Entonces puedo tragarme cualquier cosa. Yo practiqué tiro deportivo y sé lo que es disparar con un arma a un objetivo a 100-200 metros. Se necesita entrenamiento y salud, y ese muchacho no cumplía ninguno de esos requisitos", apuntó.

Estimó que a Kennedy "nunca le perdonaron su actuación en la crisis de los misiles en Cuba" y que el asesinato fue "una venganza de los 'halcones' de Estados Unidos".

"Lo mismo le pasó a (Abraham) Lincoln. También mataron al asesino para que no hablara. Medio siglo después siguen manteniendo el secreto. Que la seguridad y los intereses nacionales están en peligro. Eso es mentira. Que lo publiquen todo de una vez por todas", agregó.

Leónov aseguró que en su momento "el único objetivo de la comisión Warren (encargada de la investigación del magnicidio) era ocultarlo todo y concluir que ese pobre muchacho, Oswald, era el único asesino y que no había ningún complot para matar a Kennedy".

Hasta aquí lo informado por la agencia EFE. Resulta llamativo que los medios noticiosos estadounidenses guardaron silencio cuando hace más de medio siglo que el agente soviético les hablara sobre el hombre oficialmente acusado de asesinar a Kennedy. Nada publicaron. Leonov expresó que después de matar al presidente tenían que matar a Oswald, aunque paso por alto que también tenían que matar a Jack Ruby, el asesino de Oswald, ambos, increíblemente baleados de muerte encontrándose rodeados de los agentes norteamericanos que los custodiaban.

Si tanto escándalo arma la prensa cuando un actor, político o cantante le toca una nalga a una muchacha, cómo es posible que se haga silencio sobre declaraciones de un agente soviético que cuenta algo nunca dicho sobre la personalidad del hombre acusado de asesinar al presidente John F. Kennedy, a Oswald, a quien conoció.

“Aquí hay gato encerrado,” dice un refrán y todo hace pensar que al gato lo siguen manteniendo todavía bien encerrado, digo yo.

Les habló, desde Miami, Nicolás Pérez Delgado

sábado, 28 de octubre de 2017

Las 11 revelaciones más curiosas de los documentos desclasificados sobre el asesinato de John Kennedy

Complots para asesinar a Fidel Castro, la búsqueda de una stripper llamada Kitty, las listas negras en Hollywood y hasta la posibilidad de que Lee Harvey Oswald haya pertenecido a la CIA se mencionan en los nuevos materiales sobre el magnicidio en Dallas

28 de octubre de 2017, Infobae


John F. Kennedy, el presidente de los Estados Unidos asesinado el 22 de noviembre de 1963. (Archivo Nacional/Newsmakers)

Aunque se estima que los más delicados no se conocerán hasta dentro de seis meses, entre los 2.891 documentos sobre el asesinato de John F. Kennedy que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hizo públicos por primera vez, hay varias perlas sobre espionaje y conspiraciones en los momentos más agudos de la Guerra Fría.

Un equipo de periodistas de The Washington Post —Michael E. Miller, Ian Shapira, Michael E. Ruane, Michael S. Rosenwald, Tom Jackman, Rachel Weiner, Devlin Barrett y Greg Miller, entre ellos— revisó las miles de páginas publicadas en los Archivos Nacionales y encontró informaciones increíbles.


Matar a Fidel Castro se cotizaba mucho más alto que matar al Che Guevara.


USD 100.000 para matar a Fidel Castro

Un memorándum de la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) describe un encuentro entre exiliados cubanos que intentaron ponerle precio a la cabeza de Fidel y Raúl Castro y Ernesto Che Guevara en 1964. Pero la cifra de USD 150.000 (más USD 5.000 para gastos) por el líder de la Revolución Cubana les pareció demasiado alta.

En una reunión siguiente, las cuentas se moderaron a USD 100.000 por Fidel Castro y USD 20.000 por Raúl Castro y Guevara, cada uno.


El valor simbólico de Fidel Castro era más importante que el dinero, según el Pentágono. (AP/Rodrigo Abd)

Una rebaja importante: ¿USD 2 centavos por Fidel Castro?

Un plan del Pentágono, la Operación Bounty, imaginó el derrocamiento del gobierno cubano. Según otro documento, en ese escenario se pagaría una recompensa por "matar o entregar con vida a comunistas reconocidos". La Agencia Central de Inteligencia (CIA) iba a arrojar volantes con la información, y los cubanos debían: 1) conservar uno para presentarlo con 2) prueba "concluyente" de la muerte de una persona y 3) el carnet partidario de esa persona.

Aunque por un funcionario alto se pagaría hasta USD 100.000 y por un director de departamento hasta USD 57.500, la cifra de la cabeza de Fidel Castro se reduciría al honor simbólico de USD 2 centavos.

Lee 

Harvey Oswald recibe el disparo de Jack Ruby en la Estación Central de Policía de Dallas, el 24 de noviembre de 1963. (AP/Dallas Times-Herald, Bob Jackson)

Tras los pasos de Kitty, la stripper 

En la investigación de Jack Ruby, el dueño de un nightclub en Dallas que disparó a Lee Harvey Oswald el 24 de noviembre de 1963, a dos días del magnicidio de JFK, el FBI intentó ubicar a una de sus amigas, la stripper Kitty, cuyo apellido se desconocía, según un archivo. La pista se perdió en Nueva Orleans, donde se había suicidado meses antes Kitty Raville, y donde vivía Kitty DeVille, quien ya no trabajaba como stripper.

John 

F. Kennedy, el día de su asesinato en Dallas.


No, Fidel Castro no mató a JFK

Un borrador del informe de Comité sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes exculpó a Fidel Castro de cualquier vínculo con el magnicidio en Dallas, el 22 de noviembre de 1963. "El Comité no cree que Castro haya asesinado al presidente Kennedy, porque semejante acto, si se descubriera, le hubiera otorgado a los Estados Unidos la excusa para destruir a Cuba. El riesgo no hubiera valido la pena", dice.


Un documento alude a un informante que dijo tener pruebas de que el presidente Lyndon B. Johnson había sido del KKK, pero no las mostró.

¿Lyndon B. Johnson fue miembro del Ku Klux Klan?

Un memo interno del FBI fechado en mayo de 1964 citó a un informante que aseguró tener "documentos que prueban que el presidente Johnson fue un miembro del KKK en Texas al inicio de su carrera política". Sin embargo, no muestra la presunta evidencia.


Los documentos desclasificados hablan de algunos de los complots de la CIA para matar a Fidel Castro. (AFP)

Los complots de la CIA para matar a Fidel Castro

Según un famoso documental de BBC, 638 maneras de matar a Castro, la inteligencia de los Estados Unidos hizo cientos de intentos, de los serios a los delirantes, para eliminar al líder cubano. Uno de los documentos desclasificados alude a uno de ellos: el traje de buceo contaminado que el abogado James B. Donavan —retratado por Steven Spielberg en su película El puente de los espías— debía regalarle a Castro durante su negociación de la libertad de los detenidos tras la invasión en Bahía de Cochinos.

"Se sabía que a Fidel Castro le gustaba bucear", dice el texto. "El plan de la CIA era espolvorear el interior del traje con el hongo causante de micetoma, una enfermedad cutánea crónica e incapacitante, y con el bacilo de la tuberculosis el equipo respiratorio". Pero Donovan no se prestó, y le regaló a Castro un traje de buceo limpio.

También se cita la búsqueda fallida de un molusco caribeño con caparazón lo suficientemente grande como para cargar explosivos que volaran a Castro en el mar y la lapicera con una aguja hipodérmica que hubiera permitido a un cubano reclutado por la CIA inyectar veneno a Castro (pero el agente se negó porque hubiera implicado estar demasiado cerca de su objetivo).



Uno de los archivos habla del famoso traje de buzo contaminado con que se iba a atacar a Castro.

Listas negras en Hollywood

Muchos de los documentos cubren las dos décadas anteriores a la muerte de Kennedy: los que revelan los esfuerzos del FBI contra los sospechosos de comunismo en los Estados Unidos. Se menciona, por ejemplo, el intento fallido de instalar micrófonos para escuchas ilegales en la casa del guionista John Howard Lawson, sospechoso de ser miembro del Partido Comunista en California y uno de los primeros profesionales del cine proscripto, entre "los 10 de Hollywood".

Un Partido Comunista sobre ruedas

Otros de esos documentos muestran que durante años el FBI siguió de cerca las reuniones del Partido Comunista en Dallas: el grupo político era tan pequeño —cinco o seis personas— que muchas veces las reuniones se realizaban dentro de un automóvil.


En busca de Kitty la stripper, amiga de Jack Ruby, quien disparó contra Lee Harvey Oswald.

Roces entre el FBI y la CIA

Como parte de la competencia histórica entre las agencias de seguridad, los documentos citan al famoso director del FBI J. Edgar Hoover: "Cada vez le decimos más a la CIA sobre nuestras operaciones internas, siempre en nuestro perjuicio. Quiero que esto se termine", se quejó.

Castro se cae en cuestión de semanas

Muchos de los documentos muestran que el FBI intentó disuadir a los grupos anticastristas de Miami, entre ellos el de Orlando Bosch, de intentar invasiones armadas a la isla. Uno de ellos, de 1959, explica que "la situación es tan mala en Cuba que bien puede suceder una contrarrevolución interior". Un informante aludió a la competencia entre distintos exilados por reemplazar a Fidel Castro, quien "no puede durar más de dos meses".


Lee Harvey Oswald fue asesinado dos días después de la muerte de JFK durante un traslado policial.

Entonces, ¿Lee Harvey Oswald era de la CIA?

Entre los archivos se encuentra la declaración que en 1975 Richard Helms, ex director de la CIA, dio a la Comisión Presidencial sobre Actividades de la CIA. Uno de los abogados del grupo, David Bellin, le preguntó a Helms:

—La última parte de mi investigación tiene que ver con las acusaciones de que la CIA estuvo involucrada de alguna manera conspirativa con el asesinato del presidente Kennedy. En tiempos de la Comisión Warren, usted era Vicedirector de Planes, ¿correcto?

—Eso creo —respondió Belin.

—¿Existe alguna información vinculada al asesinato del presidente Kennedy que de alguna manera muestre que Lee Harvey Oswald era de alguna forma un agente de la CIA o un agente… —pregunta Bellin, y allí se corta el documento.

viernes, 27 de octubre de 2017

Aumentan las dudas sobre asesinato de John F. Kennedy tras desclasificación de documentos



El gobierno de Estados Unidos desclasificó documentos sobre el asesinato de John F. Kennedy. Foto: AP / Jon Elswick

POR J. JESÚS ESQUIVEL , 27 OCTUBRE, 2017, Proceso

WASHINGTON (apro).– Por orden del presidente Donald Trump, el gobierno de Estados Unidos desclasificó este jueves por la noche 2800 documentos secretos sobre el asesinato del expresidente John F. Kennedy, provocando con ello un aumento en las dudas y teorías de conspiración de lo ocurrido el 22 de noviembre de 1963.

“Hoy ordené que finalmente se levante el velo”, indicó el presidente Trump en el memorando que envío el jueves la Casa Blanca a todas las agencias federales de inteligencia para la desclasificación de los miles de documentos.

Aunque, en términos generales, la información que contienen los expedientes concluyen que el exmarino Lee Harvey Oswald fue el asesino solitario de Kennedy, y que no hubo contubernio ni participación de los gobiernos comunistas de la Unión Soviética, Cuba, ni de la ultraderecha estadunidense, la información abre interrogantes que generaran más teorías de la conspiración.

“El 1 de octubre, en la Ciudad de México, Oswald llamó a la embajada de la Unión Soviética, y hablando en un mal ruso, preguntó si había alguna novedad sobre el telegrama de Washington”, destaca uno de los documentos relacionados a la interceptación telefónica que hizo la Agencia Central de Inteligencia (CIA) al asesino de Kennedy.

Semanas antes de matar con tres disparos de un rifle semiautomático a Kennedy desde el sexto piso del edificio del Depósito de Libros Escolares de la Ciudad de Dallas, Texas, Oswald estuvo en la Ciudad de México para supuestamente solicitar visado en la embajada soviética y en la de Cuba.

“Durante su estancia en México, Oswald se entrevistó y habló con varios agentes rusos y cubanos”, subraya otro de los documentos.

La información sobre Oswald en México no es nueva, en documentos desclasificados con anterioridad ya se había establecido la conexión del asesino de Kennedy con agentes rusos y cubanos, pero en esos expedientes como en los desclasificados este jueves, se descarta la participación extranjera en el crimen.

“No tuve alternativa y acepté esas redacciones para evitar un potencial daño irreversible a nuestra seguridad nacional”, afirmó Trump en el memorando y en referencia al hecho de que en el dossier de los expedientes desclasificados, se retuvieron otras 1800 páginas de documentos secretos los cuales deberán ser liberados por la CIA en abril de 2018.

Entre los documentos que retuvieron las agencias federales de inteligencia, se encuentra un expediente de 338 páginas redactado por J. Walton Moore, el jefe de la oficina de la CIA en Dallas.

Por igual, se mantiene como “TOP SECRET” un documento de 18 páginas sobre la reunión que sostuvo el empresario texano, Gordon McClendon, con Jack Ruby, el dueño de un centro nocturno, quien dos días después del asesinato de Kennedy mató a Oswald, evento que fue transmitido en vivo por la televisión estadunidense.

Se espera que en abril de 2018 se liberen los expedientes relacionados con los exiliados cubanos Orlando Bosch y Luis Posada, acusados de derribar con una bomba un avión en 1976, acto terrorista que en el que murieron 73 personas.

La desclasificación de los documentos no obedece totalmente a una orden de Trump. El mandatario lo que hizo fue pedir que se cumpliera con la legislación aprobada por el Congreso federal estadunidense, y que promulgó como ley el expresidente George H.W. Bush, el 26 de octubre de 1992.

Bajo esa ley conocida como el Acta sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, se estableció que a partir de su promulgación, 25 años después se liberaran todos los documentos sobre lo ocurrido el 22 de noviembre de 1963, a menos que el titular del poder ejecutivo (Trump, en este caso) considerara que se mantuviera bajo reserva la información que pudiera afectar la seguridad nacional. Por esta razón, la CIA convenció a Trump que fuera hasta abril del próximo año cuando se libere el 2% de los expedientes que no se dieron a conocer este jueves.

De entre los miles de documentos desclasificados, en cientos de páginas se hace mención a las investigaciones que ordenó el entonces director del FBI, J. Edgar Hoover.

En 1964, Hoover, como se lee en uno de los expedientes, “ordenó a la oficina del FBI en Nueva York, dar seguimiento a un pitazo sobre una reunión que se celebró antes del asesinato (de Kennedy) en la casa de Ruby con un individuo y el oficial de la policía de Dallas, J.D. Tippit, a quien Oswald hirió después de haber disparado contra el presidente”.

En otros expedientes se da cuenta de que varios integrantes del exilio cubano en Estados Unidos, fijaron la cuota de 100 mil dólares como pago por el asesinato del líder cubano, Fidel Castro, y de 20 mil dólares, por el de Ernesto “Che” Guevara, y de Raúl Castro, el actual presidente de Cuba.

Los documentos desclasificados no permiten leer la identidad de varios de los agentes de la CIA y del FBI que investigaron el caso del asesinato de Kennedy.

El FBI sabía que se preparaba atentado contra el asesino de Kennedy

Publicado en octubre 27, 2017 



El Buró Federal de Investigaciones fue notificado de que se preparaba un atentado contra Lee Harvey Oswald, asesino del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, según se desprende de un documento desclasificado del año 1963.

La víspera, fueron publicados en EEUU cerca de 3.000 documentos sobre el asesinato de Kennedy: la base de datos que consta de 2.891 materiales es accesible en la página de los Archivos Nacionales de EEUU.

Un mensaje del 24 de noviembre de 1963 reza: “anoche en un despacho en Dallas recibimos una llamada de una persona que confesó con voz tranquila ser miembro del comité organizado para asesinar a Oswald”.

Después de la llamada, el FBI notificó al jefe de la policía local que a su vez prometió garantizarle la necesaria protección a Oswald.

“No obstante, no lo hizo”, señala el mensaje.

El trigésimo quinto presidente de EEUU, John Kennedy, fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas mientras realizaba una gira por el estado de Texas.

Tres investigaciones oficiales concluyeron que Lee Harvey Oswald, un empleado del almacén Texas School Book Depository en la Plaza Dealey, fue el asesino.

Sin embargo el caso de Oswald nunca fue juzgado ya que fue asesinado mientras trasladado por la policía.

La Ley de Archivos de JFK, adoptada en 1992, ordenó a la Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA, por sus siglas en inglés) establecer una colección con todos los documentos relacionados con el magnicidio de Kennedy, cometido en noviembre de 1963.

En virtud de esa ley, la NARA debe hacer pública toda la colección al cumplirse exactamente 25 años de la entrada en vigor de la norma, plazo que se cumplió este jueves 26 de octubre, a menos que el presidente en funciones considere que publicar tal información puede afectar la seguridad nacional o situaciones relacionadas con la política exterior.

Sputnik Novosti

jueves, 26 de octubre de 2017

Bloquea Trump publicación de archivos sensibles sobre asesinato de Kennedy

Al mismo tiempo, el gobernante decidió la divulgación de dos mil 800 registros acerca del asunto, los cuales estarán disponibles en el sitio web del Archivo Nacional

(Foto: Diario La Tribuna Honduras)

Washington, 26 oct (PL) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, bloqueó hoy la publicación de archivos clasificados, y ahora considerados sensibles, sobre el asesinato en 1963 del exmandatario de este país John F. Kennedy (JFK).

Según funcionarios de la Casa Blanca, citados sin identificar por medios locales de prensa, tal decisión se debió a preocupaciones de seguridad de agencias gubernamentales, principalmente el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Trump, agregaron las fuentes, ordenó la revisión de dichos documentos durante los próximos 180 días con el fin de volver a pronunciarse sobre el tema y quizás sacar algunos a la luz pública a finales de abril de 2018.

Al mismo tiempo, el gobernante decidió la divulgación de dos mil 800 registros acerca del asunto, los cuales estarán disponibles en el sitio web del Archivo Nacional.

Este jueves, investigadores de teorías conspirativas, amantes de la historia y público en general aguardaban ansiosos la divulgación de todos los documentos clasificados.

Ante la noticia de la supuesta revelación, se generaron diversas expectativas teniendo en cuenta la posibilidad de descubrir más sobre uno de los mayores misterios de la historia norteamericana.

La largamente esperada versión de archivos de JFK tendrá lugar mañana. ÂíTan interesante!, escribió ayer Trump en su cuenta personal de la red social Twitter.

Sobre el hecho del 22 de noviembre de 1963 existen cinco millones de páginas en poder de la Administración Nacional de Archivos y Registros, el 88 por ciento de las cuales ya se desclasificó y el 11 por ciento se ha difundido por partes.

El uno por ciento restante debía salir a la luz este jueves, en respuesta a una legislación aprobada por el Congreso en 1992 luego de que la película JFK, del realizador Oliver Stone, generara gran atención con su teoría de una conspiración gubernamental.

Tal normativa, la Ley de Recopilación de Documentos del Asesinato del Presidente John Fitzgerald Kennedy, determinó que todos los materiales relacionados con el magnicidio ocurrido en Dallas, Texas, deberían difundirse en un período de 25 años, plazo que se cumple este 26 de octubre.

De acuerdo con algunas estimaciones, de las 113 mil páginas que debían conocerse hoy un tercio corresponde a la CIA e igual cantidad al FBI, mientras el resto pertenece a organismos gubernamentales y comisiones de investigación del Congreso.

La versión oficial apunta que el autor del homicidio del entonces presidente demócrata fue Lee Harvey Oswald, quien a su vez fue asesinado dos días después por el empresario de clubes nocturnos de Dallas Jack Ruby.

En 1964, la Comisión Warren determinó que Oswald fue un asesino solitario, y otra investigación del Congreso en 1979 no halló evidencia para respaldar una teoría de que la CIA estuvo involucrada, pero hasta el presente muchas personas dudan de esas conclusiones y abundan criterios conspirativos.

El asesinato de John F. Kennedy a 54 años de distancia. ¿Una campaña de guerra fría en ciernes?

Por Fabián Escalante Font

Desde hace varios días, a propósito de una información ofrecida por el presidente Donald Trump sobre la desclasificación de los últimos documentos existentes en los archivos oficiales sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, se ha provocado una gran algarabía en los medios masivos de difusión. Nuevamente reaparece Lee Harvey Oswald como el asesino solitario y las embajadas cubanas y soviéticas en México como el escenario planificador.

Acaso ¿finalmente se conocerá la verdad, tan bien ocultada por más de medio siglo por las autoridades norteamericanas? Porque si la verdad no se sabe, es simplemente por causa del gobierno de Estados Unidos que no la ha mostrado. Sinceramente, no lo creo y en razón de ello me he permitido escribir algunas líneas sobre aquellos hechos, íntimamente relacionados con la agresión a Cuba, con la CIA y con su “mecanismo cubano” de entonces, su Base en Miami, la JM/Wave.

No es posible analizar el asesinato de JFK en noviembre de 1963 sin tener en cuenta los acontecimientos -algunos contradictorios- que en ese año se van a desarrollar entre ambos países.

1.- La CIA, el Pentágono y el complejo militar industrial, el denominado poder paralelo en Estados Unidos, no quedó satisfecho con los resultados y conclusión de la Crisis de los Misiles. Ellos pretendían, por medio de la guerra, resolver definitivamente el “problema cubano”

2.- En 1963 la administración había creado un nuevo grupo en el seno del CSN (1) supervisado por RFK (2), para la guerra contra Cuba, que tendría como particularidad sacar del territorio estadounidense las incursiones y agresiones, desplazándolas hacia terceros países, denominándolas operaciones autónomas.

3.- El supuesto táctico de estas operaciones autónomas consistía en escalar el terrorismo de estado… y para ello se propusieron:

a.- Organizar un grupo de misiones especiales, denominado Comandos Mambises que, basificado en Nueva Orleans, debían atacar los objetivos industriales, energéticos, petroleros y sociales dentro de la Isla para destruirlos y así arruinar su infra estructura y economía.

b.- Desarrollar operaciones de guerra sicológica por todos los medios a su alcance para “ablandar” y “enajenar” la conciencia del pueblo cubano.

c.- Sistematizar los ataques terroristas contra objetivos costeros cubanos por parte de los grupos contrarrevolucionarios Alfa 66 y el DRE (3), dos organizaciones autónomas.

d.- Organización en República Dominicana de un contingente militar, compuestos por los grupos Alfa 66 y II Frente Nacional del Escambray, para llevar la guerra irregular a las montañas de las provincias orientales.

e.- Organización en Nicaragua de un contingente militar y naval del MRR (4) que tuviera la misión de atacar el tráfico de buques comerciales desde y hacia Cuba para profundizar el bloqueo establecido y posteriormente servir como vanguardia de una invasión militar norteamericana.

f.- Continuar con los complots de asesinato contra Fidel Castro que aquel año sumaría la cifra de quince.

4.- Paralelamente a estos sucesos y partiendo del concepto político-estratégico entonces aprobado por el CSN de la “doble vía”, JFK autorizó a James Donovan, -abogado norteamericano que había facilitado el intercambio de los mercenarios por compotas6-, para conversar con las autoridades cubanas (7) sobre las perspectivas de las relaciones entre ambos países. En abril Donovan regresó a La Habana, esta vez acompañado por la periodista de ABC News, Lisa Howard quien entrevistó a Fidel sobre el tema, entrevista ampliamente publicitada en Estados Unidos, donde el líder cubano dejo clara su postura favorable a buscar una solución al diferendo, sobre la base de los principios y, en septiembre, los embajadores Carlos Lechuga por Cuba y William Atwood por USA en Naciones Unidas, con la aprobación de RFK, iniciaron conversaciones sobre una agenda para eventuales conversaciones entre ambos países.

5.- Ello se fundamentaba –probablemente- en las amargas experiencias de JFK sobre la “crisis de los misiles” donde el mundo estuvo al borde un holocausto nuclear y una nueva concepción de la denominada “guerra fría”. Estas ideas las va a expresar claramente en su discurso del 10 de junio de ese año, en la Universidad Americana de la capital norteamericana, cuando afirmó:

“Por consiguiente, he elegido este momento y este lugar para hablar de un tema respecto del que sigue abundando la ignorancia y casi nunca se percibe la verdad. Sin embargo, se trata del tema más importante de la Tierra: la paz mundial.

“¿A qué tipo de paz me refiero? ¿Qué tipo de paz queremos conseguir? No una Pax Americana impuesta al mundo por el armamento de guerra estadounidense. No la paz de la tumba ni la seguridad del esclavo. Estoy hablando de la paz genuina, del tipo de paz que hace que la vida en la Tierra merezca la pena ser vivida, del tipo que permite que los hombres de todas las naciones crezcan en la esperanza y construyan una vida mejor para sus hijos (no solo la paz para los estadounidenses, sino para todos los hombres y mujeres), no solo paz en nuestro tiempo sino paz para todos los tiempos.

“Hablo de la paz porque la guerra ahora tiene otro rostro. La guerra total no tiene sentido en una época en que las grandes potencias pueden mantener arsenales nucleares numerosos y relativamente invulnerables, y se niegan a rendirse sin recurrir a esos arsenales. No tiene sentido en una época en que una sola arma nuclear contiene casi diez veces la potencia explosiva generada por todas las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. No tiene sentido en una época en que los venenos mortales producidos por un intercambio nuclear serían arrastrados por el viento y el agua, y se depositarían y sembrarían hasta en los confines del planeta, afectando a generaciones que aún no han nacido.

“Hay quienes afirman que es inútil hablar de la paz mundial o de la ley mundial o del desarme mundial… y que será inútil hasta que los líderes de la Unión Soviética adopten una actitud más inteligente. Espero que lo hagan. Estoy convencido de que podemos ayudarles a hacerlo. Pero también considero que tenemos que revisar nuestra propia actitud, como personas y como Nación, porque nuestra actitud es tan esencial como la suya. Y cada graduado de esta escuela, cada ciudadano reflexivo que se desespere ante la guerra y desee la paz, debe empezar por mirar en su interior, por revisar su propia actitud respecto de las posibilidades de paz, respecto de la Unión Soviética, respecto del curso de la guerra fría y respecto de la libertad y la paz aquí, en nuestro país.”

6.- En aquel escenario convulso, donde agresiones y acciones diplomáticas se desarrollaban alternativamente, dos sucesos político-militares van a elevar la temperatura de las relaciones entre ambos países: la organización en febrero-marzo de una maniobra aéreo-naval norteamericana denominadas “Springhard” 63, en las inmediaciones de Puerto Rico, que involucraron más de 40,000 hombres, medios navales y aéreos de todo tipo y cuyo supuesto táctico era sacar del poder a un gobierno del área, hostil a Estados Unidos. Mientras, el Dpto de Comercio organizó una unidad de “detectives globales” para impedir y frustrar el comercio con Cuba y apretar al máximo las tuercas del bloqueo económico comercial.

7.- A la par, aparece en escena Lee Harvey Oswald. Cuando el 29 de abril arriba a Nueva Orleans y se une a los grupos contrarrevolucionarios y de la CIA Cuba Democrática (8) que desde allí operaban campamentos de entrenamiento, algo documentado por las investigaciones oficiales norteamericanas. ¿Quién era Oswald, y cuáles sus antecedentes?. Hasta donde se supo después, era un ex marine que había cumplido misiones como agente encubierto en la URSS durante casi dos años, ocasión en la cual se casó con una bielorrusa con la que tuvo una hija, regresado a Estados Unidos a mediados de 1962, radicándose en Dallas, Texas, donde sostenía contactos periódicos con oficiales del FBI.

En mayo, Oswald, inesperadamente, cambiando su postura política radicalmente, organizó un grupo “Pro justo trato a Cuba” y distribuyendo proclamas a favor de ello, en cuyo pie de impreso aparecía la dirección de “Cuba Democrática”. El 9 de agosto originó un enfrentamiento público con varios contrarrevolucionarios agentes de la CIA (9) cuando repartía proclamas, en una céntrica calle de la ciudad, a favor de Cuba, ocasión en que fueron detenidos por la policía. En el precinto, un periodista, veterano agente CIA (10), los visitó para acordar con ellos un debate radial sobre Cuba y el comunismo, evento que se desarrollaría el 21 y donde Oswald se declaró marxista leninista y castrista, algo que quedó convenientemente grabado para la posteridad.

El 7 de septiembre según un confesó un agente de la CIA (11) de origen cubano, participó en una reunión en el lobby del edificio Southland de la ciudad de Dallas, Texas, entre el oficial CIA David Phillips y Lee H. Oswald, para ¿?????. Nada dice sobre ello, pero tiempo después el agente de la CIA en sus confesiones biográficas (12) indicaría que en aquellos años tenía un primo que era diplomático en la embajada cubana en México y que eventualmente podría testificar que Oswald había visitado aquella embajada, ocasión donde según él se le habría orientado el asesinato de JFK.

El 26 de septiembre Oswald visitó en unión de dos cubanos a Silvia Odio (13), una cubano-americana residente en Dallas, con el pretexto de recaudar fondos para la contrarrevolución, oportunidad en que éste dijo nombrarse León Oswald y expresó que los problemas en Cuba se resolvían asesinando a JFK. Al siguiente día Oswald (14) llegó a la ciudad de México y visitó por primera vez el consulado cubano (15) para solicitar una visa de tránsito para Moscú, para lo cual llenó un formulario, copia del cual consta en nuestro poder, y se le informó que necesitaba antes la visa soviética por ser el país de destino. Más tarde, ese día, regresó al consulado, al parecer después de visitar la embajada soviética, entregó unas fotos, ocasión en la que se le reiteró el procedimiento necesario y se le puntualiza que sin la visa soviética no era posible obtener la cubana. Al día siguiente, sábado 28, acude nuevamente a la sede cubana y se entrevista con el cónsul (16) en la presencia del diplomático primo del contrarrevolucionario Veciana (17), (quien dijo a los investigadores cubanos que sirvió de traductor pues el cónsul no dominaba bien el idioma) allí tras una discusión acalorada –debido a la exigencia de la visa por parte de Oswald- el cónsul lo expulsó de la sede. Nada se sabe de sus actividades siguientes, hasta el 3 de octubre en que según la Comisión Warren (18) regresó a Dallas y días después comenzó a trabajar en el depósito de libros y fue entrevistado por su oficial del FBI. Además, en algunas investigaciones oficiales se asevera que hizo una carta al Secretario de la marina, alertando sobre un inminente atentado a JFK.

El episodio de México era fundamental para los planificadores del complot, pues posibilitaría a Oswald viajar por unos días a Cuba y así documentarle una acusación de relaciones con la inteligencia de nuestro país que después serían utilizadas para acusar al gobierno cubano por la muerte de Kennedy. Él desconocía que ya sus manipuladores habían decidido “descartarlo” después del crimen. La idea de los asesinos, tal y como después sucedió, era inmediatamente al crimen, hacer públicos los antecedentes de Oswald en la URSS, sus actividades en favor de Cuba en Nueva Orleans y luego “su visita a Cuba”, a lo que se sumaban sus declaraciones a Silvia Odio días antes, de manera tal que nadie tuviera dudas sobre quienes el complot quería mostrar como los autores intelectuales del magnicidio.

Según este investigador, para esos fines fue la reunión en Dallas entre Oswald, Veciana y Phillips donde se debía puntualizar la forma de contactar al primo de Veciana, entonces diplomático en la embajada cubana de México, quien debía garantizar la necesaria visa. Al ser entrevistado, muchos años después, el primo de Veciana alegó desconocer las intenciones de su pariente y relató un incidente ocurrido a su esposa por esos días, muy cerca de la embajada cubana donde él presumió que la CIA o la policía mexicana trataron de reclutarla.

8.- El 22 de noviembre el presidente Kennedy fue asesinado en los momentos en que el periodista francés Jean Daniel, cumpliendo una sugerencia suya, se entrevistaba con Fidel Castro, en Cuba, para conocer sus puntos de vista sobre las relaciones entre ambos países.

9.- Al mismo tiempo que los acontecimientos referidos se desarrollaban, la CIA pone en marcha la operación Am/Lash cuyo objetivo era asesinar a Fidel Castro en un acto público por medio de un artefacto que le inoculara un poderoso veneno. Paralelamente se desencadenaban las operaciones Am/Word y Am/Truck que tenían como finalidad provocar un “alzamiento interno” que –asesinado Fidel y Cuba acusada del crimen del presidente norteamericano- fundamentara una intervención militar norteamericana.

10.- Inmediatamente después del magnicidio los medios de prensa norteamericanos y mundiales comenzaron a vincular a Oswald con Cuba, sobre de los elementos antes apuntados y sobre todo su visita al consulado cubano en México donde se afirmaba recibió orientaciones y el dinero para el crimen. El 24 de noviembre Fidel Castro en una comparecencia televisiva ante la nación desmontó todos los argumentos fabricados y a mediados de diciembre, inesperadamente las autoridades norteamericanas, aceptaron la tesis de que Oswald había sido el asesino solitario del presidente Kennedy, sin complicidad interna o extranjera.

11.- Cuba investigó este suceso en dos ocasiones, una a solicitud del Comité Selecto de la Cámara de Representantes de USA que en 1978 indagó sobre el complot y la otra en 1994 a propósito de los documentos que Estados Unidos había desclasificado entonces sobre el hecho, que insistían en culpar a Cuba del crimen. Ambas investigaciones se recogieron en dos libros publicados por el autor, El Complot del 2004 y Más allá de la Duda Razonabledel 2017 donde se incluyen los nuevos elementos conocidos por investigaciones cubanas y por desclasificaciones oficiales o elementos que han surgido en investigaciones de expertos.

12.- Quedó evidenciado que solo la CIA, y me refiero al componente que dirigía la guerra contra Cuba –la JM/Wave- , con sus grupos de exilados cubanos (más de 4,000 entrenados y armados en Miami) con el silencio cómplice del FBI y el Servicio Secreto pudo haber ejecutado un crimen de aquella naturaleza, que requería una compleja planificación, colaboradores policiales y seguras rutas de escape. Esa es la verdad que dudo mucho que alguna vez sea desclasificada.

13.- A partir del 2006 la CIA comenzó una nueva campaña de guerra sicológica para argumentar que Cuba fue la responsable del crimen y su embajada en México, el centro del complot. Se inventaron numerosos testimonios, ninguno serio, pues los personajes nunca se identificaron y documentaron su credibilidad, afirmándose que Oswald fue dirigido por agentes cubanos en el terreno. Esa campaña, la última, se mantiene y parece que se reanima, según las recientes declaraciones del presidente Trump referidas a desclasificar documentos de las investigaciones sobre el asesinato y el hecho de que algunos medios de prensa comienzan a referir como epicentro de ellas al episodio de ciudad México.

14.- ¿Qué se pretende con las nuevas desclasificaciones? Según los datos ofrecidos por fuentes norteamericanas solo quedan 3,100 documentos por desclasificar, que pertenecen al 1% (19) del total ya desclasificado. Lo que supone que los presuntos secretos hace rato deberían ser de conocimiento de la opinión pública, sin embargo no es así, porque resulta que lo desclasificado y lo pendiente está referido exclusivamente a las investigaciones realizadas por las comisiones oficiales que investigaron el crimen y no a los hechos ocurridos. En dos palabras, la CIA, el FBI y el Servicio Secreto nunca informaron sobre su participación en el magnicidio, haya estado escrita en informes o no, solo respondieron, en el mejor de los casos, requerimientos formulados y nunca develaron los hechos y su participación en los mismos.

La idea subyacente en toda la algarabía mediática creada por las declaraciones presidenciales, probablemente no sea otra, que volver a la original acusación contra la Revolución cubana, sobre la responsabilidad del crimen: ahora en un nuevo escenario, en medio de una escalada de agresión norteamericana encabezada por sus medios de comunicación, con calumnias e infamias contra Cuba, con una Administración que ha reducido drásticamente las relaciones políticas y diplomáticas, endurecido el bloqueo y casi anulado los acuerdos migratorios sobre intercambios de viajes, turismo y unificación familiar. 

¿Volvemos entonces a los tiempos más dramáticos de la Guerra fría?

1 CSN, Consejo de Seguridad Nacional
2 RFK, Robert F. Kennedy, entonces fiscal general
3 Alfa 66 dirigida por Antonio Veciana y DRE, Directorio Revolucionario Estudiantil comandando por Manuel Salvat.
4 MRR. Movimiento de Recuperación Revolucionaria de Manuel Artime, uno de los agentes favoritos de la CIA
5 JFK, siglas del nombre de John F Kennedy
6 A finales de 1962 Estados Unidos pago a Cuba en alimentos para niños y equipos agrícolas una indemnización por la agresión de Girón, negociaciones que estuvieron a cargo de Donovan.
7 Comandante René Vallejo.
8 Dirigidos por Guy Banister, Sergio Arcacha y Carlos Bringuier
9 Carlos Bringuier, Celso Hernández y Miguel Cruz
10 Bill Stuckey y Ed Butler
11 Antonio Veciana Blanch
12 “Entrenado para Matar”
13 El padre de Silvia, Amador Odio estaba preso en Cuba por terrorismo.
14 El 27 de sept. Fue viernes.
15 Silvia Duran de Tirado, secretaria del cónsul
16 Eusebio Ascue, cónsul
17 Guillermo Ruiz e Hilda Veciana
18 La Comisión Warren formada por el presidente Johnson y presidida por el presidente de la Suprema Corte e Justicia, Earl Warren para investigar el magnicidio que al final nada concluyó
19 Según las fuentes citas ya han sido desclasificados el 88% de los documentos en poder de los archivos secretos sobre el magnicidio, el 11% también desclasificado, tiene tachaduras para proteger personas y métodos de trabajo y solo resta el 1% referido.

sábado, 21 de octubre de 2017

Trump permitirá que se abran los archivos clasificados sobre el asesinato de Kennedy

Publicado: 21 oct 2017 13:08 GMT | Última actualización: 21 oct 2017 13:09 GMT

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en su cuenta de Twitter que permitirá la apertura de los archivos largamente clasificados sobre el asesinato de John F. Kennedy.


Subject to the receipt of further information, I will be allowing, as President, the long blocked and classified JFK FILES to be opened.

El 26 de este mes vence el plazo para decidir qué hacer con más de 3.000 expedientes clasificados de la CIA y del FBI sobre el atentado perpetrado contra el presidente demócrata en 1963, que forman parte de los Archivos Nacionales. 

Este plazo de publicación de los archivos fue establecido por el Congreso bajo una ley firmada por el presidente George Bush en 1992, para tratar de calmar las teorías de conspiración en torno al asesinato de Kennedy.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Asesinato de JFK: los cuatro descubrimientos que han revelado los archivos secretos


Gracias a investigadores y periodistas la historia va cobrando sentido. Estas son las revelaciones más importantes antes de que los últimos documentos vean la luz en octubre

El alcalde de Dallas se dirige a los ciudadanos tras el asesinato de JFK.


El presidente Kennedy y la primera dama en Dallas. (Reuters)

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El 26 de octubre de este año, y si el presidente Donald Trump no lo impide, conoceremos la verdad sobre lo que pasó aquel 22 de noviembre de 1963 en la Plaza Dealey de Dallas. O, al menos, toda la información que contienen los más de 3.000 documentos nunca vistos que revela el JFK Records Act promulgado en 1992. Al igual que con las revelaciones que se han ido sucediendo durante los 54 años posteriores a los tres disparos que acabaron con la vida del presidente John F. Kennedy, esta última desclasificación echará por tierra algunas de hipótesis favoritas de los 'conspiranoicos', pero todo parece indicar que también revivirá ciertas teorías que contradicen la versión oficial de los hechos.

No es poca la ironía, tal y como opina el periodista Philip Shenon en 'Politico', de que la decisión dependa en última instancia del “conspiranoico-en-jefe”, Donald Trump, quien ha difundido tanto en campaña como desde la presidencia múltiples teorías y complots de dudoso origen: desde la nacionalidad de su predecesor hasta que el cambio climático es un invento de los chinos, pasando, cómo no, por la especulación de que el padre de su rival republicano Ted Cruz estaba compinchado con el supuesto tirador, Lee Harvey Oswald.

El poder de la CIA se sentía en las instituciones. Hasta el alcalde de Dallas y su hermano habían sido agentes antes del asesinato de JFK

Desde que el católico en la Casa Blanca fuese asesinado en aquella fatídica tarde de viernes en Dallas, teorías como la de Trump han prosperado como la espuma. La historia oficial, relatada en el informe de la Comisión Warren de 1964, en la que un solitario marxista mató al presidente con un rifle que adquirió por 21 dólares, no terminó de convencer al pueblo estadounidense. Y no es para menos.



Oswald en el momento de su detención. (Reuters)

Ciertamente, los responsables de la CIA dijeron a la Comisión que no había pruebas de una conspiración que la agencia pudiera haber frustrado. Sin embargo, hoy sabemos que el gobierno ocultó evidencias de su mala praxis tras la muerte de Kennedy, que la CIA no reveló a la Comisión que planeaba el asesinato de Fidel Castro en aquel momento y que el personal de la agencia había monitoreado los movimientos, contactos y actividades políticas de Oswald durante los cuatro años anteriores del homicidio.

La agencia hizo por lo menos 4 declaraciones falsas a la Comisión. Ocultaron que ya conocían a Oswald mucho antes de su muerte

Poco a poco van saliendo a la luz los muchos fallos e incógnitas que los documentos desclasificados revelan. Gracias al trabajo de historiadores profesionales, investigadores aficionados y periodistas, la historia va cobrando sentido. Estos son, por el momento, los últimos descubrimientos, antes de que los archivos del 26 de octubre estén disponibles:

El alcalde de Dallas, relacionado con la CIA

El alcalde de Dallas durante el asesinato de Kennedy, Earle Cabell, fue un agente de la CIA durante la década de los 50 y su hermano Charles un alto funcionario de la agencia hasta 1962. Lo descubrió John Newman, un oficial retirado de la inteligencia estadounidense que estaba llevando a cabo un minucioso análisis de los documentos que ya han visto la luz, y lo publicó la web 'Who.What.Why'. Earle supervisó los detalles de la comitiva del presidente, que como ahora se critica, no tenía ningún sentido que pasase por la Plaza Dealey, pues la ruta violaba las reglas estándar de la seguridad presidencial.

Aunque los documentos no demuestran que Earle o Charles tuviesen nada que ver con el caso, sí evidencian la extraordinaria penetración de la CIA en las instituciones. Huelga decir que si alguien hubiera dicho durante estos últimos 50 años que el alcalde de Dallas estaba relacionado con la agencia de inteligencia, se habría tratado como una teoría de la conspiración.

El desertor desafortunado

Por su parte, el periodista Ian Shapira de 'The Washington Post' ha registrado los nuevos documentos sobre el interrogatorio secreto a Yuri Nosenko, un oficial de inteligencia de la KGB que desertó a Estados Unidos tan solo dos meses después de la muerte de Kennedy. El exteniente coronel de la URSS no llegó solo. Lo acompañaban unos documentos soviéticos que determinaban que Oswald no trabajaba para ellos durante la época del asesinato. ¿Decía la verdad? ¿No sería Nosenko un agente doble? No había manera de saberlo con certeza, por lo que la CIA lo detuvo durante tres años sometiéndolo a un duro interrogatorio.


James Angleton. (Wikimedia Commons)

La transcripción de las conversaciones demuestran que James Jesus Angleton, el legendario jefe de contrainteligencia de la CIA cuya búsqueda de agentes soviéticos dentro del gobierno marcó una época dentro de la agencia, sospechaba que Nosenko era un falso desertor, un espía enviado para confundir a la inteligencia americana y, en definitiva, no confiaba en nada de lo que decía sobre Oswald. “No tengo ni nada ni a nadie, estoy solo, absolutamente solo. Soy un sucio traidor acabado, el más infame, que seguramente ya ha sido sentenciado muerte, aquí me hallo”, le espetó a su interrogador, el también desertor ruso Peter Deriabin. Tras múltiples pruebas del polígrafo, la CIA finalmente le creyó y Angleton tuvo que tragarse su orgullo. Fue puesto en libertad en 1969, con una nueva identidad y un hogar en algún lugar del sur del país.

¿Fue la KGB? ¿Fue Castro?

Pero Angleton no era el único que ponía en duda el veredicto tomado por la Comisión. Al respecto, el profesor Larry Sabato y el periodista Philip Shenonrevelaron el mes pasado en 'Politico' las dudas de algunos de sus agentes, que por supuesto nunca hicieron públicas. Al parecer, consideraban que la investigación no había incidido lo sufiente en la relación de Oswald con los gobiernos comunistas de la URSS y Cuba. Dichos documentos hablan acerca de una seductora conjetura que explicaría las razones del tirador: en septiembre de aquel año leyó en un periódico de Nueva Orleans un artículo sobre los intentos de la Administración Kennedy de asesinar a Castro, y Oswald, que sabía como manejar un rifle, se dispuso a buscar venganza.

Se espera que los nuevos documentos revelen cómo la CIA conspiró para ocultar la verdad sobre quién asesinó a Kennedy

No obstante, pese a las quejas de los agentes, el periodista Jefferson Morley recuerda en 'Alternet' que toda la investigación estuvo controlada por miembros de la CIA, incluido Angleton: "La agencia hizo por lo menos cuatro declaraciones falsas a los investigadores de la Comisión. Quisieron ocultar que los principales oficiales conocían a Oswald mucho antes de su muerte". El experto en el caso asegura que estas nuevas revelaciones hacen más plausible la teoría de que Cuba, y no la KGB, esté relacionada con el asesinato.

O alguien del propio gobierno...

No obstante, Morley sostiene que aunque Sabato y Shenon estén bien informados siguen siendo menos convicentes que Charles de Gaulle y el propio Castro: ambos coincidían que fue asesinado por alguien de su propio gobierno. Sea como fuere, nadie espera que los archivos de octubre revelen la identidad de un homicida secreto o segundo tirador, pero sí que arrojen luz sobre las trabas de la CIA y, en definitiva, cómo la propia agencia conspiró para ocultar la verdad sobre quién asesinó a Kennedy.
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