"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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lunes, 22 de agosto de 2016

DOS MODELOS DE CORRUPCIÓN

 Por Claudio Katz 

En los últimos meses se ha instalado en Argentina un clima de batalla contra la corrupción. Se supone que los ciudadanos ya no se preocupan sólo por sus urgencias personales. Bajo el impacto de las imágenes difundidas por la televisión, ahora exigen honestidad a todos los funcionarios. 

El conteo de dinero en la Rosadita, las propiedades de Báez, los bienes de Fariña, las cajas de seguridad de Florencia y los bolsos lanzados por López habrían provocado este abrupto despertar colectivo. 

La sociedad por fin reacciona con jueces que actúan, medios que informan y un gobierno que propicia el castigo de los ladrones. Todo muy bonito si fuera cierto. La primera duda es muy sencilla: ¿cómo apareció repentinamente tanta información? 

SERVICIOS, CÓMPLICES Y TRANSMISORES 

Es evidente que los espías manejan todos los datos de la corruptela que sale a flote. Destapan y ocultan esa información en forma selectiva. Filtran títulos de propiedades, números de cuentas en el exterior, rutas de lavado y arman las trampas requeridas para capturar a los caídos en desgracia como López. 

Los servicios de inteligencia que mueven estos hilos son los mismos que trabajaron para el kirchnerismo, enlodando a los opositores. Su cabecilla Stiuso cambió de bando y ahora diseña operaciones sucias para Macri. 

Por eso todos los documentos comprometedores involucran a cristinistas desamparados. Ningún carpetazo afecta a los funcionarios del PRO. No circulan videos de la familia del presidente transfiriendo dólares a sus firmas off shore, no aparecen grabaciones de Stuzzeneger cobrando por la estafa del mega-canje, ni se conocen los turbios negocios petroleros de Aranguren. 

Stiuso recuperó la patente de corso que perdió durante su conflicto con Cristina por el caso Nisman. Se fue a Estados Unidos, aceitó relaciones la CIA y ahora cuenta con la bendición total de la “embajada”. 

Por eso aporta información demoledora sobre la cúpula kirchnerista a cambio de impunidad para sus negocios. Obtuvo impunidad para silenciar el ajuste de cuentas con su socio (el ultimado lauchón Viale), que controlaba robos de tierras y propiedades. 

El hombre fuerte de los servicios ha impuesto, además, la eliminación de toda fiscalización parlamentaria del presupuesto del espionaje. Para colmo Macri colocó en la AFI a varios sospechosos de lavar dinero, mediante la cobertura que ofrecen las transferencias internacionales de jugadores de futbol. 

Los espías en funciones provienen de la época de la dictadura. Crearon bandas de secuestradores extorsivos y ahora mantienen estrechos vínculos con los narcotraficantes perseguidos o amparados por la DEA (Pérez Corradi). 

Obviamente conocen los secretos de lo ocurrido con la provisión de efedrina a los carteles mexicanos y con las responsabilidades de funcionarios públicos en el triple crimen que generó ese negocio. También manejaron la extraña fuga del penal de los involucrados en esos asesinatos (hermanos Lanatta) 

Los servicios trasmiten su sesgada información sobre 60 ex funcionarios kirchneristas a una casta de jueces federales. Esos magistrados ya optaron también por el cambio de bando. Por eso descongelan los expedientes que mantuvieron archivados durante una década. Con allanamientos, procesamientos y encarcelamientos cubren sus espaldas a un ritmo vertiginoso. Implementan los mismos procedimientos que utilizaron para proteger al kirchernismo. Mueven las causas que afectan a los popes del gobierno anterior y congelan las denuncias que involucran a la administración actual. 

Antes demolían a los procuradores que investigaban a Boudou y ahora bloquean las acusaciones contra Pray Gay, que asesoró a muchos empresarios en los secretos de la fuga de capital. 

Los medios de comunicación hegemónicos conforman otro pilar del relato en curso. Machacan día y noche con informaciones de Báez y López y silencian los oscuros negocios de Macri y sus allegados. 

Los dueños de los medios retribuyen al gobierno su anulación de la ley de Medios. Han logrado preservar sus conglomerados sin incurrir en ventas o divisiones de las firmas. Por eso influyentes comunicadores (como Lanata) agradecen el socorro repitiendo el servilismo que tuvieron Neustadt y Grondona bajo el menemismo. 

LOS DESFALCOS DEL OFICIALISMO 

El gobierno utiliza las denuncias anti-K para desviar la atención de los tarifazos, la pobreza y la recesión. Esa campaña le permite ocultar, además, la monumental corrupción del propio oficialismo. La declaración de bienes de Macri no cierra por ningún lado. Proclama un patrimonio muy inferior a su fortuna real y expone ridículas justificaciones de sus empresas off shore. Es sabido que nadie constituye esas compañías por motivos lícitos. Fueron gestadas para evadir impuestos y fugar capital. 

La mano derecha del presidente -el intendente Grindetti- formó otra off shore con fondos oscuros, durante su administración del presupuesto de la ciudad de Buenos Aires. Un prontuario semejante afecta al grueso de los ministros, que compiten por el monto de sus fortunas localizadas en exterior. 

El macrismo se arroga una curiosa limpieza en la gestión pública. Pero ha resuelto premiar a los grandes malversadores del fisco, con un blanqueo que consagra la impunidad de todos los desfalcos. El perdón fiscal beneficia ante todo a los propios CEOs que dirigen el gobierno. “No tenemos que escondernos más” confesó Macri en nombre de todos los evasores. Tal como ocurrió en España, el blanqueo exonera a los principales corruptos de las últimas décadas. 

Esta inmoralidad complementa el escandaloso pago de comisiones a los banqueros que diseñaron el arreglo con los buitres. Obtuvieron 350 millones de dólares adicionales a ese contrato, revendiendo con aumento los bonos que emitieron a un valor reducido. Los ex empleadores de Prat Gat y su equipo (Deutsche Bank, HSBC, JP Morgan y Santander) monopolizaron esa operación. 

Pero lo ocurrido con el tarifazo es más bochornoso. Macri encareció el gas y la electricidad para favorecer al grupo de amigos que adquirió empresas y acciones de ese sector (Caputo, Mindlin, John Lewis). Sus cínicos sermones sobre el ahorro energético encubren ese negociado. 

Mientras destapan todos los pormenores de la corrupción K, los principales medios ocultan estos fraudes de la administración M. Utilizan una doble vara para evaluar a Cristina y a Macri, omitiendo que el enriquecimiento ilícito afecta a ambos. 

Cuestionan por ejemplo al matrimonio Kirchner, su inmoral utilización de los hijos para encubrir manejos fraudulentos. Pero la misma práctica ha sido corriente en la familia Macri. Afirman que Néstor y Cristina aprovecharon la política para llenarse los bolsillos y olvidan que el presidente consolida desde el poder las fortunas, que su grupo acumuló esquilmando al estado. 

El doble estándar también se verifica en la naturalidad con que se discute si Cristina debe ir presa, sin considerar en cambio que Macri debería renunciar. En Islandia y España los altos funcionarios que ocultaron sus empresas off shore dimitieron. Allí siguieron las pautas que el macrismo publicita como conductas propias de los “países serios”. 

La duplicidad se extiende a la valoración de casos semejantes. A la vicepresidenta Michetti le perdonan el extraño manejo de un robo de 50.000 dólares facilitados por su novio. Ese individuo recibe contratos de publicidad oficial para actividades tan relevantes como la degustación de champagne. Por una situación semejante, la ex ministra Felisa Miceli terminó procesada y condenada. 

Conviene recordar que la renuncia de Boudou era exigida por todos los medios, que ahora no se inmutan frente a las incontables anomalías de los funcionarios. 

El gobierno está obviamente interesado en demoler al kirchnerismo para neutralizar a un adversario y afianzar su influencia en la clase media. Pero sólo el sector de Carrio promueve una purga intensa y la eventual repetición de la operación consumada por los golpistas brasileños contra el PT. 

Los restantes componentes de la alianza oficialista son más cautos. Temen las consecuencias de un continuado desfile de kirchneristas por Comodoro Py. Esa exhibición pone en peligro el pacto de impunidad con justicialistas, gobernadores y renovadores que sostienen los proyectos legislativos del PRO. Macri ya maneja el gobierno y no necesita la mani pulite que utilizó Berlusconi para alcanzar ese cargo. 

Cualquier investigación seria entraña, además, una seria amenaza para los negocios del oficialismo. Si se profundiza el entramado que rodea a López o Báez se llega rápidamente a los socios de Macri. Los des-manejos de contrataciones en la obra pública afectan directamente a Calcaterra y Caputo. 

El gobierno preserva las mismas normas de contratación que objeta al kirchnerismo. Sólo impulsa una nueva legislación para blanquear el pasado y reordenar las trampas de la confidencialidad. En muchas áreas recurre al viejo truco de declarar “emergencias”, para suplantar las licitaciones por las contrataciones directas. 

Los escándalos que entretienen a los medios se han convertido, además, en una grave preocupación para la “patria contratista”. Ese lobby sostiene al gobierno y prepara los emprendimientos que utilizará el macrismo en la publicidad electoral del 2017. 

El mismo temor recorre a la Iglesia, que ha quedado muy escrachada con los bolsos de López. Salta la vista cómo la jerarquía eclesiástica de General Rodríguez participaba en los negocios del ex pope de la obra pública. La imagen de monjas ocultando dólares en un convento transformado en aguantadero financiero, no es muy alentadora para el obispado. 

COIMAS Y LAVADO EN EL UNIVERSO K 

Cualquiera sea la utilización oficialista de la corrupción imperante durante la década pasada, los datos de esas malversaciones son abrumadores. Lo que todos sospechaban ahora tiene corroboraciones contundentes. Mediante un sistema de coimas, la crema del funcionariado K acumuló enormes fortunas. 

Los indicios de esta red salieron primero a flote a través del enriquecimiento de Jaime, que cobraba millonarios retornos desde la secretaría de transporte. El caso de Boudou confirmó esa pista. El vicepresidente nunca pudo explicar su intermediación en los cambios de propiedad de la Casa de la Moneda. 

Esos antecedentes podían tomarse como casos individuales hasta que Báez destapó la existencia de un esquema de robo organizado, con el visto bueno de la presidencia. El personaje de Santa Cruz mutó en pocos años de simple empleado bancario a principal contratista de la obra pública provincial. Todavía no se ha estimado el monto de sus increíbles propiedades y cuentas bancarias, pero ya se sabe cómo forjó ese imperio. 

Cobraba enormes sobreprecios por contratos para realizar obras, que en algunos casos ni siquiera empezó. Recibía dinero de proveedores ficticios que le otorgaban facturas truchas. Todos el dinero sustraído del presupuesto nacional era dolarizado y transferido a cuentas de Montevideo, Panamá o Suiza, a nombre de familiares y testaferros. Posteriormente con esas sumas se adquirían bonos del estado que se transformaban en propiedades o activos. 

Este mecanismo de lavado ha sido publicitado como la “ruta del dinero K”. 

Hasta ahora sólo se conocen algunos nombres de los involucrados en la estafa. Los ribetes cinematográficos que rodearon al apresamiento de López hacen olvidar su comando de ese sistema. Cumplía una doble función como otorgante de la obra pública y recaudador de las campañas de Néstor. 

Es evidente que Báez, López y Fariña integraban una pandilla que está desamparada. Pero falta conocer los estratos superiores de esa red. Muchas investigaciones conducen a De Vido por la financiación de emprendimientos abortados (como el gasoducto del Norte). El ex super-ministro de la obra pública carga con un centenar de causas y puede perder la protección que le aseguran sus fueros parlamentarios. 

Si la pesquisa del dinero mal habido continúa, también caería en desgracia el poderoso empresario Cristóbal López, que extendió su actividad de contratista al sospechoso negocio de los Bingos. Como maneja el principal de medios de comunicación opositor (C5N) y mantiene relaciones comerciales con un gran socio-rival de Macri (Tinelli), el oficialismo oscila entre crucificarlo y cooptarlo. 

El gran problema del kirchnerismo es la estrecha conexión de Cristina con todos los acusados. Puede fácilmente descartar las maniobras montadas por el juez Bonadío para comprometerla en la causa de dólar futuro. Pero no le resulta sencillo explicar el manejo de sus empresas (Hotesur, Los Sacues) junto a varios personajes caídos en desgracia. 

Cristina afirma que mantuvo relaciones comerciales usuales con Báez, pero no es normal que una presidenta alquile sus inmuebles al principal contratista de su provincia. Tampoco se entiende como un socio tan próximo acumuló semejante fortuna. 

CFK niega tajantemente todas las sugerencias de participación en las propiedades de Báez y reclama una auditoría para esclarecer las dudas. Pero durante su mandato desechó 10 informe lapidarios sobre los sobreprecios imperantes en los contratos de Santa Cruz y algunas investigaciones posteriores en el sector de vialidad confirmaron esas estafas. 

Lo más problemático es el enriquecimiento de la propia familia Kirchner. Los mismos jueces federales que archivaron las denuncias por el insólito crecimiento de esos bienes, ahora reabren la indagación, allanan propiedades, levantan el secreto fiscal y embargan las cajas de seguridad. Se estima que al cabo de 12 años el patrimonio del grupo se incrementó en 800%, con numerosas propiedades adquiridas a precios muy sospechosos. 

Para colmo, todos los allegados de Néstor fueron agraciados por la misma cadena de la felicidad. Su ex secretario Daniel Muñoz apareció en la lista de empresarios off shore de Panamá con bienes por 65 millones de dólares. El ex chofer de Kirchner -Rudy Ulloa- es un poderoso capitalista con propiedades millonarias. El ex jardinero -Héctor Barreiro- también detenta empresas de gran porte. 

Las vacilaciones de Cristina frente a esta catarata de denuncias ilustran el laberinto en que transita. Por momento reacciona asumiendo un alto perfil político, que le permite diluir la investigación de su riqueza. Pero en otras circunstancias opta por tranquilizar las aguas recortando su exposición pública. En cualquier caso afronta un dilema sin solución: el debate sobre la corrupción K ya es un tema insoslayable. 

INSÓLITAS JUSTIFICACIONES 

Los intelectuales kirchneristas intentan eludir el análisis de las acusaciones en danza. Recurren a los típicos lugares comunes de ese escape, convocando a la “investigación de la justicia” o afirmando que “no se puede condenar a nadie sin sentencia firme”. Son los viejos argumentos que se han utilizado para garantizar la impunidad. 

Especialmente Menen delegaba el problema en la justicia cuando estaba seguro de la complicidad de los magistrados. Si las causas dormidas se reabrían recurría al complemento de esa cobertura: la crítica a las imputaciones fabricadas por simple “persecución política”. Con esas maniobras sólo los perejiles o los chivos expiatorios (como María Julia Alsogaray) terminaron en la cárcel. 

Ciertamente las causas actuales están direccionadas para blanquear al macrismo y ensuciar al kirchnerismo, pero esta manipulación no anula la evidente corrupción de la década anterior, que los dirigentes K intentan disimular. 

Afirman que no se debe ignorar “los logros de ese periodo”, como si las mejoras democráticas o sociales conquistadas justificaran los desfalcos. Esos avances fueron aceptados por un gobierno que mantuvo todos los vicios tradicionales del robo al estado. La corrupción no desmiente, ni invalida lo conquistado. Simplemente transitó por otro carril. 

Algunos dirigentes del kirchnerismo reconocen las estafas, pero entienden que “fueron casos excepcionales” o propios de “cualquier gobierno”. Pero la escala y organización que de esos fraudes no es tan corriente y tampoco su invariable desemboque en la cúspide presidencial. Néstor y Cristina concentran las principales sospechas. 

Esta peculiaridad torna muy difícil cualquier defensa. A diferencia de otros gobiernos progresistas latinoamericanos contaminados por la corrupción, lo ocurrido bajo el kirchnerismo no se limitó a las segundas líneas, ni tuvo sólo finalidades políticas. No se destaparon desvíos de fondos públicos para solventar campañas electorales o para financiar aparatos partidarios. Abundan los ejemplos de simple enriquecimiento personal. 

Cristina ha sugerido la culpabilidad colectiva como justificación. Por eso responde a cada acusación con exigencias de investigación equivalente del macrismo y los contratistas del estado. Su mensaje implícito es que “todos roban” y “nadie es inocente” en el manejo del sector público. 

Este chantaje ha servido en incontables ocasiones para garantizar pactos de impunidad, pero resulta inadmisible para cualquiera que participe en la vida política por convicción e idealismo. La extorsión es muy corriente entre los adinerados, pero debería ser inadmisible entre militantes populares e intelectuales progresistas. 

El colmo de las justificaciones difundidas por el espectro K presenta a la corrupción como una necesidad del desafío a los poderosos. Esta tesis proclama que los desfalcos constituyen un ingrediente insoslayable de la construcción de un poder contrapuesto al establishment. Se supone que Cristina tuvo que aceptar esa desventura como un trago amargo de su propia epopeya. 

Pero en este caso no hubo tolerancia a estafas de los subordinados, sino un sistema de coimas que enriqueció a la jefatura. En lugar de un robo para la corona hubo sustracción para el propio bolsillo. 

Los justificadores desconocen, además, que la corrupción nunca confronta con los acaudalados. Al contrario, constituye una típica forma de ejercer la dominación. Salta a la vista que un funcionario estafador integra el bando de los saqueadores, cualquiera sea la camiseta que utilice para disfrazar esos fraudes. 

El espectáculo de corrupción durante la década pasada genera desengaño entre los seguidores del kirchnerismo. Parte de ese desencanto se expresa en la pérdida de autoridad y capacidad de convocatoria de Cristina. Para la militancia es muy difícil digerir los millones de dólares que aparecen por todos lados. 

Este impacto se refleja en el vaivén anímico de los intelectuales K, que recibieron con euforia el regreso inicial de CFK y ahora afrontan una aguda depresión. Algunos suponen que ese dolor será transitorio, pero otros registran la diáspora de legisladores, gobernadores e intendentes del comando de Cristina. Lo importante no son esos acomodamientos, ni los debates bizantinos sobre el “fin del kirchnerismo”, sino comprender las razones y peculiaridades de los desfalcos recientes. 

VARIEDADES DE CAPITALISMO 

La corrupción es intrínseca al capitalismo y se alimenta de la estrecha relación que mantienen las clases dominantes con la alta burocracia. Los poderosos acumulan riquezas utilizando las garantías legales del estado y recurren también a la violación sistemática de esas normas. Un sistema basado en la competencia por maximizar el lucro potencia la codicia y empuja al enriquecimiento por cualquier medio. 

Esta identidad del capitalismo con la corrupción se verifica en la entidad más representativa del sistema: el FMI. Los tres últimos directores de ese organismo están acusados de incontables irregularidades. Rodrigo Rato carga con imputaciones por manejo ilegal de las tasas de interés, fraude fiscal, blanqueo de capitales y tráfico de influencias. Dominique Strauss-Kahn añade a esas anomalías el acoso sexual. Christine Lagarde es señalada por el fisco francés como inspiradora de una estafa multimillonaria. 

Lejos de ser una perversión del Tercer Mundo, la corrupción es una gangrena en todas las economías desarrolladas. Las grandes empresas suelen dictar cátedra de transparencia, mediante la difusión de rankings nacionales de honorabilidad. Pero es evidente que el propósito de esas campañas es la captura de mercados en disputa. 

El circo de coimas que ha salido a flote en Argentina es la variante local de una enfermedad diseminada por todo el mundo. Ese flagelo asume contornos peculiares en cada país y momento. La corrupción de Macri sintoniza con los fraudes del neoliberalismo y los desfalcos de Kirchner con la cleptomanía que acompaña a la regulación neo-desarrollista. 

El primer caso es muy afín a la desregulación financiera y a los negociados que incentivan los paraísos fiscales. Todos los funcionarios off-shore del macrismo son activos promotores del des-financiamiento del estado. Buscan aligerar la carga impositiva de las clases dominantes, para descargar todo el peso de la tributación sobre los trabajadores. 

Macri retoma la vieja corrupción institucionalizada, tradicional y de guante blanco del establishment argentino. La Ceocracia que ubicó en todos los ministerios esquilma al estado como nunca.

El responsable oficial del área comercial comparte, por ejemplo, con los dueños de varios supermercados el mismo apellido Braun. Discute con ellos la fijación de precios en un clima de familia. El listado de funcionarios ubicados en los dos costados del mostrador es tan extenso, como ilustrativo de las estafas descaradas que administra el PRO.

Ciertamente el kirchnerismo también favoreció a grandes conglomerados y garantizó las pingues ganancias de Rocca, Eurenkian o Britto. Pero otorgó retornos inusuales a muchos grupos recién llegados al saqueo de las cuentas públicas. Mediante ese capitalismo de amigos apuntaló una corrupción berreta de bolsos y joyas, enterrados en bóvedas y cuevas. Las groserías de estos ladronzuelos han sido el blanco fácil de la prensa.

Cada modelo exhibe personajes representativos de sus estafas. López es el símbolo de la corrupción K. Manejaba el dinero en efectivo para proteger su inestable fortuna de las previsibles adversidades.

En cambio Melconian es el típico exponente de la inmoralidad macrista. Litigó junto a Griesa contra el estado argentino, para cobrar los bonos que adquirió durante el quebranto del 2001. Es un buitre premiado con la presidencia del Banco Nación, que declara un patrimonio millonario en el exterior.

Aranguren es otro exponente de la misma especie. Comanda el ministerio de energía sin desprenderse de 16 millones de pesos en acciones de Shell. Favorece descaradamente a su compañía otorgándole 7 de las 8 licitaciones de compras de gas a Chile, a un precio superior al promedio del mercado.

Ninguna acción contra la corrupción puede librarse sin denunciar los distintos modelos de fraude que imperan en el país. Todos son igualmente nefastos y congruentes con las adversidades que genera el capitalismo para las mayorías populares.

En este terreno no rige ningún principio de mal menor. No existen formas tolerables de corrupción del progresismo contrapuestas a las modalidades censurables del establishment. Es tan nocivo justificar a Cristina, como demonizarla para apañar a Mauricio.

La izquierda acumula, en este campo, una autoridad moral que ninguno de sus adversarios puede exhibir. Las organizaciones de ese signo se auto-financian y sus dirigentes cobran sueldos semejantes a cualquier trabajador. Estas normas de honestidad están incorporadas a una cultura militante, muy alejada de la codicia imperante entre los servidores del capital. La batalla contra la corrupción exige esa ejemplaridad y un compromiso persistente de lucha contra el capitalismo.

domingo, 19 de julio de 2015

Grecia con ojos latinoamericanos. Claudio Katz.


Con la aprobación parlamentaria del tercer memorándum concluyó otro capítulo de drama que afronta Grecia. El entusiasmo que generó el triunfo del No en el referéndum fue abruptamente sustituido por la frustración que suscita la capitulación de Tsipras.
Pero el desenlace sigue pendiente. Si la batalla contra el nuevo ajuste recupera intensidad renacerá la esperanza de resistencia contra la Troika. La experiencia latinoamericana de lucha contra los mismos enemigos aporta tres lecciones pertinentes para la coyuntura helena.
Primero: en situaciones críticas los liderazgos timoratos son fatales. Se necesitan dirigentes con valentía -como Fidel o Chávez- para cambiar la historia. Segundo: se pueden rechazar las imposiciones del FMI, pero construyendo conciencia popular de ruptura con los banqueros y no ilusiones de reforma de la eurozona. Tercero: en medio de la catástrofe económica es indispensable suspender los pagos de la deuda, para recuperar oxigeno y retomar el crecimiento.




GRECIA CON OJOS LATINOAMERICANOS

Claudio Katz

Con la aprobación parlamentaria del tercer memorándum concluyó otro capítulo de drama que afronta Grecia. El entusiasmo que generó el triunfo del No en el referéndum fue abruptamente sustituido por la frustración que suscita la capitulación de Tsipras.
Pero el desenlace sigue pendiente. Si la batalla contra el nuevo ajuste recupera intensidad renacerá la esperanza de resistencia contra la Troika. La experiencia latinoamericana de lucha contra los mismos enemigos aporta tres lecciones pertinentes para la coyuntura helena.
Primero: en situaciones críticas los liderazgos timoratos son fatales. Se necesitan dirigentes con valentía -como Fidel o Chávez- para cambiar la historia. Segundo: se pueden rechazar las imposiciones del FMI, pero construyendo conciencia popular de ruptura con los banqueros y no ilusiones de reforma de la eurozona. Tercero: en medio de la catástrofe económica es indispensable suspender los pagos de la deuda, para recuperar oxigeno y retomar el crecimiento.

CRUELDADES PREMEDITADAS

En las redes sociales circuló de inmediato la acertada caracterización del nuevo memorándum como un golpe de estado del Euro-grupo. Un semanario alemán definió ese paquete como “un catálogo de crueldades”. Es más virulento que todos los precedentes e incluye garantías suplementarias de ajuste fiscal.
Las exigencias de superávit para pagar la deuda son brutales. Se generaliza el incremento del IVA, aumenta la edad de jubilación y se eliminan los subsidios a las pensiones más bajas. También se aplica un gravamen a la pequeña propiedad, que convierte a las familias empobrecidas en inquilinos de sus propios hogares. La abolición de la moratoria a los desahucios facilita los desalojos masivos.
El nuevo programa restaura el neoliberalismo feroz. Promueve la flexibilización laboral, incentiva los despidos y restringe la negociación colectiva. Además, libera los precios de productos de primera necesidad y auspicia una demoledora apertura comercial.
Las privatizaciones son reintroducidas en gran escala. El remate de los puertos es complementado con la venta de la compañía de electricidad. El dinero recolectado con ese despojo será entregado a un fondo manejado por los banqueros. Prefirieron supervisar esa expropiación desde Atenas, en lugar de gestionarla en su paraíso fiscal de Luxemburgo. Se ha puesto en marcha el viejo plan alemán de apropiación de las islas más apetecidas por los turistas.
El programa incluye un reaseguro para obligar a cumplir todo lo firmado. Al menor desvío se introducen sacrificios adicionales. La esperada reestructuración de la deuda desapareció del convenio. Sólo quedan vagas promesas de evaluar el tema en el futuro, mientras el achicamiento de la economía agranda el pasivo.
El propio FMI estima que la deuda saltará en poco tiempo del 175% al 200% del PBI. Cualquier revisión futura de esa carga consolidará la transferencia de propiedades al capital extranjero.
El objetivo explícito de esta demolición ha sido humillar a Tsipras. Merkel lo empuja a gobernar con la derecha y pretende convertirlo en otro presidente socio-liberal carente de legitimidad. Espera desmoralizar a la población, destruir a Syriza y facilitar el retorno de los conservadores.
La dureza de la Troika constituye una evidente venganza por el referéndum. Penaliza el desafío introducido por esa consulta y ratifica que la democracia es incompatible con la dictadura del euro. El Euro-grupo no tolera el contundente resultado que esa votación en el país que acunó la democracia.
El nuevo memorándum sepulta los últimos vestigios de soberanía y convierte al Parlamento heleno en una sucursal de Bruselas Todas las iniciativas legislativas deberán contar con la aprobación previa de los comandantes de la Troika. Sus enviados revisarán las cuentas públicas y como ocurría en Argentina en los años 90, convocarán de urgencia a los congresistas para que voten sus exigencias.

ALEMANIA Y ESTADOS UNIDOS

Existe la generalizada impresión que la inflexibilidad monetaria alemana es un legado de la pesadilla inflacionaria que precedió al nazismo. Otras interpretaciones hacen hincapié en el dogmatismo económico o la ceguera política.
Pero la rigidez de Merkel no es un capricho. Es el recurso que utiliza Alemania para reforzar su preeminencia y controlar los próximos pasos de la unificación fiscal y bancaria. Recurre a una receta deflacionaria para asegurar su primacía exportadora y crediticia, a través de una moneda continental fuerte.
La potencia germana necesita sustituir con artillería económica su orfandad militar y su debilidad geopolítica. No cuenta con el resguardo del Pentágono para empapelar el mundo de dólares y debe subordinar a Francia en la cogestión de la Unión Europea. Esta superioridad es vital frente a las inminentes negociaciones por la permanencia de Gran Bretaña en la comunidad.
Alemania golpea a Grecia para emitir una advertencia a todos los pueblos del Viejo Continente. Rechazó durante cinco meses cualquier concesión a Syriza y cortó la liquidez de los bancos griegos, para contrarrestar la insubordinación a la austeridad regresiva y permanente.
Estados Unidos interviene de otra forma. Actúa con mayor cautela y toma en cuenta las peligrosas consecuencias de la destrucción de Grecia. Este país alberga cuatro bases de la OTAN, mantiene conflictos con Turquía y cuenta con más submarinos, aviones y tropas que varios jugadores de la zona.
Obama ya registró como el estado fallido de Libia perdió todo control sobre los flujos de inmigrantes a Europa. Grecia es un estado tapón para la inmensa masa de refugiados que afluye desde África y el mundo árabe. Además, es la ruta de un proyectado gasoducto y será un activo partícipe de la nueva explotación del gas costero.
Grecia cuenta con un voto clave en la Unión Europea. Si busca el sostén económico de Rusia podría utilizar ese recurso, para afectar las sanciones que aplica la alianza occidental desde el comienzo de la crisis ucraniana. Al Departamento de Estado también le preocupa la apetencia China por los puertos de El Pireo.
No sólo estos peligros explican las reservas de Obama ante la virulencia germana. Estados Unidos despliega un doble juego de sostén de la Troika y debilitamiento de su principal rival económico en Europa. Por esta razón, el FMI exige a los bancos alemanes la asunción de una parte del quebranto griego. Promueve una quita del 30% del pasivo y un periodo de gracia de 20 años, que deberían solventar las entidades teutonas.
La desestabilización general del Viejo Continente es el principal temor de Obama. El apriete a Grecia socava la legitimidad de un proyecto europeo con decreciente sustento social.
El triunfo del No en el referéndum reafirmó la hostilidad popular a un modelo de unificación neoliberal, que es frecuentemente objetado en las urnas. Desde el rechazo en la última gran consulta (Tratado Constitucional del 2005), ese descontento es muy visible.
La crisis helena se desenvuelve en un escenario internacional convulsivo, que podría ser utilizado por Grecia para hacer valer sus demandas. Pero este aprovechamiento requiere el coraje que le ha faltado a Tsipras.

CAPITULACIÓN Y REAGRUPAMIENTO

La conducta del líder de Syriza pasará a la historia como un patético ejemplo de rendición. La capitulación salió a flote al día siguiente del triunfo del No. En vez de cumplir con el mandato de esa votación, Tsipras se embarcó en una frenética acción por el Sí, archivando todas sus convicciones .
Para congraciarse con los acreedores exigió la subordinación de la mayoría triunfante a la minoría derrotada. Convocó a los replegados derechistas y logró la inmediata aceptación parlamentaria del ajuste elaborado por Hollande.
Ese sometimiento fue insuficiente y Merkel exigió una subordinación más vergonzosa. Tsipras aprobó entonces, los mismos textos que denunció durante años y se arrodilló frente a los enemigos que prometió enfrentar. Hizo exactamente lo opuesto a todos los líderes comprometidos con sus pueblos, que tomaron riesgos y confrontaron con el orden imperial.
Tsipras argumenta que “evitamos lo peor” sin explicar en qué consistiría ese mal superior. Ahora justifica la “austeridad con rostro humano” que tantas veces cuestionó. Conoce, además, la inutilidad del nuevo ajuste.
La economía griega está totalmente exhausta y no digiere nuevos recortes. El desplome del PBI llegó al 25 % y desempleo juvenil promedia el 52%. Se estima que el 45% de los pensionistas y el 40% de los niños han caído por debajo del umbral de pobreza.
La cirugía fiscal que ya realizó Grecia es dos veces y media superior al recorte consumado en España y ningún economista se atreve a presagiar el crecimiento. Mientras se apropian del país, los acreedores continuarán cobrando por una ventanilla lo que otorgan por otra.
Pero el nuevo memorándum puede recrear la resistencia social que ya se avizora en las huelgas de los empleados públicos. Habrá que ver como procesa la población un viraje político que genera perplejidad. A la luz de lo ocurrido en los últimos años hay margen para grandes sorpresas.
El triunfo del No ilustró la extraordinaria capacidad de respuesta de un pueblo, que en medio de corralitos y campañas de miedo aplastó a los derechistas. El 60% de rechazo que dejó estupefacto al mundo se elevó al 85% entre los jóvenes.
Esta reacción puso de relieve un aprendizaje madurado al cabo de muchas extorsiones. La Troika agrede desde hace 6 años e impuso 8 planes de austeridad, a través de 4 gobiernos. La capitulación de Tsipras introdujo la mayor decepción de todo el período, pero no es el primer chantaje que enfrentan los trabajadores griegos. Mientras los burócratas del Euro-grupo vislumbran al país como una simple colonia de vacaciones, continúa resurgiendo la tradición heroica de resistencia a las ocupaciones coloniales y los nazis.
Algunos analistas comparan el shock que afronta la izquierda por la rendición de Tsipras, con la conmoción que provocó el primer sometimiento de la socialdemocracia a las guerras inter-imperiales .
Esta analogía también resalta un peligro actual de capitalización fascista del descontento popular. Los grupos de choque de Amanecer Dorado ya tienen un significativo caudal parlamentario y pueden convertir la impotencia gubernamental de Syriza en una tragedia mayúscula.
Por esta razón urge reconstituir un polo de izquierda contrapuesto a la capitulación oficial. La rápida visibilidad ese reagrupamiento permitiría contrarrestar el desanimo que genera la entrega de Tsipras.
Los primeros indicios de ese polo ya se vislumbran en los 32 diputados de Syriza que votaron contra el Memorándum, los tres ministros desplazados y el centenar de miembros del Comité Central que desaprobó la capitulación. Pero la nueva etapa también exige revisar los programas y las estrategias de negociación.

LA AUSENCIA DEL PLAN B

Tsipras aceptó el chantaje de la Troika presentando la salida del euro como el fin del mundo. Afirmó que ese retiro conducía a la degradación economía, sin contrastar esa posibilidad con la demolición que genera la permanencia en la eurozona. Los escenarios de devaluación, inflación, empobrecimiento o desabastecimiento que se describen en un “Grexit”, omiten evaluar el terrible contexto actual de atadura a la moneda común.
Syriza arribó al gobierno enarbolando la acertada consigna de “ningún sacrificio por el euro”. Declaró su disposición a mantener al país en ese ámbito, pero sin contrapartidas de austeridad. Al cabo de cinco meses de negociación afloró la incompatibilidad de ambos de objetivos.
La coalición de izquierda también se opuso correctamente a optar por la simple restauración del viejo dracma, como corolario del modelo capitalista de devaluaciones que propusieron algunos economistas heterodoxos (Krugman). Pero contrapuso a esa salida la simple permanencia en el euro, con la esperanza de un aflojamiento en la gestión de ese signo.
Esta expectativa recreó todos los mitos del europeísmo benevolente. Esas creencias suponen que las instituciones del continente unificado son intrínsecamente progresivas, a pesar de su impronta neoliberal.
En lugar de cuestionar esas ilusiones, Tsipras mantuvo la enceguecida atadura al euro. Renunció a crear las condiciones para una eventual salida de la eurozona si persistía la exigencia de austeridad. Especialmente se negó a concebir un Plan B en las negociaciones con Troika .
En este terreno el contraste con la América Latina es aleccionador. La izquierda de esta región siempre encaró la batalla contra el ajuste exigiendo la ruptura con el FMI. Ciertamente las condiciones de lucha en ambas zonas han sido diferentes. Pero entre los sectores progresistas de Latinoamérica se sobreentiende que la soberanía económica y la autonomía de los organismos financieros son indispensables para frenar los atropellos de los banqueros.
Ahora se sabe que la permanencia a cualquier precio en la eurozona empujó a Tsipras a rechazar el programa alternativo, que presentó Varoufakis a último momento. Esta opción incluía el control de los bancos para gestionar una emisión acotada de cuasi-monedas complementarias del euro.
Es importante evaluar lo ocurrido en esas tratativas, puesto que Grecia y la Troika volverán a la mesa de negociaciones, cuando se verifique la inviabilidad del nuevo acuerdo. Sólo manejando un Plan B se puede revertir la extorsión y convertir la eventual salida del euro en una carta del deudor.
Conviene registrar que un retiro heleno de la Eurozona constituye un enorme peligro para la Troika, que los banqueros ocultan con previsiones de catástrofe exclusiva para Grecia. En la intimidad saben que esa salida podría desatar una convulsión financiera general, si el contagio amenaza a otras economías que bordean la cesación de pagos.
Por esa razón el Euro-grupo también propuso conversar un “Grexit” ordenado, temporal y protegido. Atemorizado por el chantaje de Merkel, Tspiras ni siquiera consideró esa posibilidad.
Grecia puede hacer valer a su favor el peligroso escenario que rodea a la negociación. La Troika tiene preparado un protocolo de sostén financiero para las economías más afectadas por un eventual “Grexit” (Chipre, Macedonia, Rumania, Bulgaria, Portugal). Pero no podría extinguir el fuego, si el incendio se extiende a Italia, España o la propia supervivencia del euro.
El grueso del estabishment germano supone que una crisis de ese tipo no afectaría a los bancos recapitalizados desde el 2009. Pero otros sectores advierten la continuada fragilidad de los grupos financieros, en un escenario internacional de temblores bursátiles en China y default potencial en varios países (Puerto Rico, Ucrania). El punto más crítico es el desenlace de todo el ciclo de altísima emisión, que ha preservado el nivel de actividad económica en Estados Unidos y Europa en los últimos seis años.
Grecia podría negociar con otra actitud si tiene preparado el paquete de medidas requerido para salir del euro. Algunas iniciativas ya han sido elaboradas e incluyen billetes electrónicos y un programa redistributivo de conversión monetaria .

LA COMPARACIÓN CON ARGENTINA

A medida que se agrava la crisis helena recobra actualidad analítica el alivio que sucedió al default argentino. Ese precedente confirma que la suspensión del pago de la deuda es el único recurso que tiene Grecia para atemperar la asfixia de su economía. Sólo esa moratoria permitiría equilibrar la adversa negociación que afronta el país. El antecedente argentino del 2002-2006, ilustra como un desahogo de las erogaciones externas permite utilizar los fondos destinados a los acreedores, a la recomposición de la demanda interna.
Ciertamente en el caso argentino, ese manejo de recursos fiscales para incentivar el crecimiento complementó un cimiento regresivo (mega-devaluación y licuación de los salarios) y otro azaroso de la reactivación (apreciación internacional de las exportaciones). Pero el precedente es útil para recordar que la suspensión de pagos es una condición insoslayable para salir del marasmo.
El gobierno kirchnerista suele diluir este dato en la embellecida presentación de su modelo económico. Supone que este esquema aporta a Grecia la receta para superar la pesadilla actual. Pero esa copia incluiría dos aspectos claves -como el canje y el des-endeudamiento- que anularían lo obtenido con el ahorro inicial de los pagos a los acreedores.
El intercambio de bonos convalidó la reducción de una deuda que ya estaba desvalorizada e introdujo quitas, cuyo alcance debería ser re-calculado a la luz de los pagos adicionales realizados por el cupón de crecimiento. El litigio actual con los fondos buitres ilustra, además, las consecuencias de aceptar dirimir las controversias judiciales en los tribunales de Nueva York.
La decisión posterior de pagar puntualmente los compromisos del nuevo pasivo generó una descapitalización mayúscula del país. Esa secuencia monumental de erogaciones (173.000 millones en una década) deterioró las reservas, afectó la inversión y empuja al reinicio del endeudamiento .
Grecia debe seleccionar cuidadosamente lo que corresponde tomar de la experiencia argentina. Continúa contando con la posibilidad de declarar una suspensión de pagos, antes de recaer en el caótico default padecido en el cono sur. En lugar de repetir la represión que acompañó a ese colapso podría recurrir al sostén popular, con nuevos referéndums que legitimen la recuperación de la soberanía financiera.
En Argentina las huellas fraudulentas de la deuda fueron borradas con los canjes. Por el contrario en Grecia se realizó la mayor auditoria contemporánea de un pasivo dudoso. Esta investigación corroboró la estafa que realizaron los bancos para financiar su propio rescate. La revisión aporta valiosos argumentos para refutar la infame presentación de los griegos como un pueblo de “irresponsables gastadores” .
Las diferencias entre Grecia y Argentina que han resaltado varios analistas son numerosas, pero no determinan el resultado de un desafío a la Troika. Argentina nunca incumplió con el FMI y tenia distribuidas sus obligaciones entre múltiples acreedores privados. El pasivo heleno ha sido estatizado bajo gestión directa del Euro-grupo e involucra un choque político más explícito.
También el contexto internacional estabilizado del 2001-2005 contrasta con las turbulencias del 2008-2015. El trauma que en Argentina se atemperó en un bienio, ya se ha extendido en Grecia seis años. Tampoco es equiparable una economía exportadora de alimentos con una periferia dependiente del turismo. Pero las crisis capitalistas que irrumpen en escenarios diferenciados frecuentemente afrontan dilemas semejantes.
La nacionalización de los bancos es un requisito para la resolución popular de esa convulsión. No ocurrió en Argentina, pero es muy factible en Grecia. El estado es accionista mayoritario de las principales entidades y sólo tendría que ejercer su primacía para recomponer patrimonios, revisar carteras y recuperar el dinero utilizado en forma dolosa. Esta iniciativa podría implementarse junto a una reforma fiscal progresiva, que elimine los privilegios de los armadores y la Iglesia Ortodoxa.
Ninguna de estas medidas figura ya en la agenda de la coalición gubernamental. Siryza perdió el sentido de su fundación. Tiene un líder que optó por los poderosos y abandonó a los desposeídos. La izquierda necesita otro cimiento y otra dirigencia.
Grecia continúa atrayendo los ojos del mundo. Allí se procesa la mayor experiencia de rebelión europea desde la revolución portuguesa de los 70. La nueva etapa pos-Tsipras está plagada de interrogantes, pero la izquierda puede contar con la certeza de una gran solidaridad de América Latina.
18-7-2015.
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