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sábado, 25 de junio de 2016
lunes, 30 de mayo de 2016
Electo René González Sehwerert Vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí
En este artículo: Armando Hart Dávalos, Cinco Héroes, Cuba, René González Sehwerert,Sociedad Cultural José Martí
30 mayo 2016 | + |
René González en la sede la Unión de Periodistas de Cuba, en septiembre de 2014. Foto: Ricardo López Hevia/Cubadebate.
Tras la consulta a los miembros del Comité Nacional de la Sociedad Cultural José Martí, en cumplimiento de lo establecido en los Estatutos de esa Organización, y a propuesta de su presidente el Dr. Armando Hart Dávalos, fue electo y designado vicepresidente de la misma el Héroe de la República de Cuba compañero René González Sehwerert.
El Dr. Héctor Hernández Pardo, Vicepresidente Primero de la Sociedad Cultural José Martí, dio formalmente la bienvenida al destacado luchador revolucionario en el acto de presentación de René al colectivo de la sede nacional de la Organización, y destacó el honor y la alegría que representa para sus afiliados en todo el país, para las instituciones martianas y para todos los que trabajan por afirmar en el alma y en la conducta de cada cubano el legado del Maestro, contar con la presencia activa y el apoyo de un combatiente de la talla de González Sheweret, uno de los Cinco Héroes que con su inclaudicable resistencia en las entrañas del monstruo pusieron en alto el valor de las ideas.
René, quien de inmediato comenzó a cumplir un programa de encuentros con diferentes instituciones martianas, y los Ministerios de Cultura, Educación Superior y Educación, atenderá en la Sociedad Cultural, entre otras cosas, la labor con los niños y jóvenes, así como el trabajo de los clubes martianos, los consejos municipales y las Juntas Provinciales de la Sociedad Cultural.
jueves, 12 de mayo de 2016
Los Cinco Cubanos en RT: "EE.UU. sigue con el bloqueo injusto de Cuba" (EXCLUSIVA)
'Los Cinco' héroes cubanos se encuentran en Moscú todos juntos por primera vez y visitan los estudios de RT en español. Nos cuentan sus impresiones sobre la capital rusa, sus experiencias y el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba que ha tenido lugar en los últimos tiempos. Están acompañados por otro héroe de Cuba, Orlando Cardoso Villavicencio, que estuvo prisionero 11 años en Somalia.
El grupo de 'los cinco héroes cubanos', que está de visita en Rusia, ha concedido una entrevista en exclusiva a RT. Entre los temas que discuten están las relaciones bilaterales de su país con EE.UU. y las dificultades que tienen que superar para mejorar. Los Cinco Cubanos expresan su opinión acerca del problema global de terrorismo, los dobles estándares en la lucha contra ese fenómeno y el origen de las tensiones entre Rusia y EE.UU.
Las relaciones entre Cuba y EE.UU. han mejorado con el trasfondo de los problemas no resueltos
"Las relaciones entre EE.UU. y Cuba han tenido mejoramiento, se han abierto embajadas en ambos países por primera vez", dijo Antonio Guerrero Rodríguez, quien recalcó que todavía hay problemas como el "bloque injusto" por parte del país norteamericano y "la ocupación ilegal de Guantánamo".
"Otro es saldar la deuda que tienen EE.UU. por todo los daños que han ocasionado al pueblo cubano", añadió en este mismo contexto.
Dobles estándares en la lucha contra el terrorismo
Fernando González Llort expresó como luchador antiterrorista su opinión acerca de las palabras del presidente ruso sobre el terrorismo, que representa una gran amenaza a nivel global. "Rusia hace una labor estabilizadora de gran importancia en el mundo, y lo vemos en el caso de Siria", empieza González. Mientras que los países Occidentales trataban de hacer desaparecer a Siria, "Rusia jugó un papel fundamental en la estabilidad de la región".
Rene González, a su vez, cree que las tensiones que sufren las relaciones entre Rusia y EE.UU. tienen que ver, entre otros factores, con los diferentes enfoques que ambos países tienen respecto al terrorismo. "La posición clara y honesta de Rusia contrasta con el doble estándar del Gobierno norteamericano ante el terrorismo. Aquí está la esencia de la rivalidad". Añade que "antes de que no haya una posición realmente sincera en relación con el terrorismo y se piense que el terrorismo puede ser buena cosa para unos y mala para otros, el Gobierno norteamericano va a chocar no solamente con Rusia, sino con todos los que sinceramente están contra el terrorismo".
Fernando González expresa también su agradecimiento por la solidaridad del pueblo y del Gobierno ruso con los cinco héroes cubanos y por "las labores que realizaron las autoridades de Rusia a favor de nuestra liberación".
miércoles, 11 de mayo de 2016
Caso de los Cinco sintetiza hostilidad contra Cuba, afirman en Rusia
Moscú, 11 may (PL) El caso de los luchadores antiterroristas cubanos refleja la hostilidad de Estados Unidos contra la Revolución con el propósito de destruirla, afirmó hoy René González, uno de los Cinco, que cumplieron más de 16 años de encierro.
Denunció asimismo González durante una rueda de prensa en Moscú que los individuos a quienes observaron y siguieron en Estados Unidos fueron integrantes de los grupos entrenados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en su guerra sucia contra Cuba.
Al respecto aclaró a periodistas rusos interesados en el caso que los Cinco -como se les conoce mundialmente por las campañas de solidaridad- monitoreaban a los terroristas preparados y entrenados por la CIA con el único objetivo de prevenir actos violentos contra su país fraguados en territorio estadounidense.
El antiterrorista cubano aludió a modo de ejemplo a los contrarrevolucionarios y mercenarios que participaron en la invasión por Bahía de Cochinos (Playa Girón) en abril de 1961, en suelo cubano, y tras regresar continuaron sus actividades subversivas y terroristas, puntualizó.
Dijo el también Héroe de la República de Cuba junto a Gerardo Hernández, Fernando González, Antonio Guerrero y Ramón Labañino que esos grupos fueron entrenados por la CIA en la base de Miami, Florida, la segunda más grande en el mundo. Es importante entender entonces el vínculo de Estados Unidos y las organizaciones terroristas que actuaban en su territorio, por ello "reaccionaron de esa manera con los Cinco ordenando su arresto", en 1998, aseveró González.
Al asociar esos antecedentes y la imposición de la sede del juicio en Miami, viciada por una feroz campaña mediática de desinformación, Hernández a su vez recordó que los fiscales y jueces del proceso imputaron los cargos más altos que existen en la legislación norteamericana con el máximo de empeño de inculparlos sin demostrar pruebas.
Por primera vez en la historia del sistema judicial de Estados Unidos, observó, una persona recibía dos cadenas perpetuas (su caso) por acusación de espionaje sin poderse demostrar que se habría manejado información secreta lesiva a la seguridad nacional de ese país.
Interrogado sobre las condiciones del prolongado encierro -tres de ellos fueron liberados luego de cumplir 16 años de privación de libertad y regresaron el 17 de diciembre de 2014- Hernández declaró que en el caso de los Cinco las autoridades norteamericanas no tuvieron ninguna consideración, pese a su condición de presos políticos.
Fueron, agregó, distribuidos por las peores prisiones de Estados Unidos con los criminales más peligrosos, sujetos a castigos durante 17 meses en celdas de aislamiento y privados por 12 años del contacto con familiares.
Pero los Cinco resistieron y entendimos que nos encontrábamos en esas condiciones porque defendíamos a nuestro pueblo y confiados en que no nos abandonarían, expresó Gerardo Hernández.
Los cubanos antiterroristas llegaron a Rusia esta semana para asistir a las celebraciones oficiales por el Día de la Victoria sobre el fascismo, invitados por la Duma estatal (cámara baja del Parlamento), en compañía del también Héroe de la República de Cuba Orlando Cardoso, quien permaneció prisionero en cárceles de Somalia durante 10 años, 11 meses y un día.
domingo, 13 de marzo de 2016
Nuestro flashmob fue un éxito: #TodosMarchamos
Publicado el 13 marzo, 2016 Santa Rita
Amigas y amigos solidarios con nuestra causa:
Fue un éxito el flashmob que convocamos desde las redes sociales en defensa de la paz de nuestra comunidad. Cuando las autodenominadas Damas de blanco bajaron por la calle 26, las esperaban muchos de quienes compartieron nuestros mensajes en Facebook y Twitter y, por supuesto, nuestros vecinos, colegas de trabajo y los amigos de otras zonas de La Habana.
Uno de los chicos del barrio, informático y conocedor de las páginas que trabajan las estadísticas en la web, nos ha dicho que más de 900 personas usaron la etiqueta #TodosMarchamos para difundir nuestro deseo de paz en el parque de Santa Rita, aquí en Miramar, donde todos los domingos se reúne un grupo de “disidentes” que por unos 30 dólares al mes disfrazan sus pataletas por dinero como protestas legítimas.
En twitter, se emitieron más de 7000 mensajes en dos horas y la etiqueta que usamos fue tendencia en algunas ciudades de Estados Unidos y Venezuela.
La gente que nos acompañó recibió a las Damas de Blanco cantando el Himno Nacional frente a sus narices, en franca alusión a su servilismo… el mismo servilismo que defienden quienes no apuestan por la Cuba independiente, soberana y libre de injerencia que queremos preservar los revolucionarios.
Después se unió a nosotros la Conga de la FEU que nos condujo a todos hasta el parque de Santa Rita, donde tuvo lugar un acto pequeño y simbólico en recuerdo del 13 de marzo de 1957, día en que los estudiantes revolucionarios protagonizaron el Asalto al Palacio Presidencial y a la Emisora Radio Reloj en protesta al gobierno dictatorial de Fulgencio Batista. Allí cantó, hermoso como siempre, el joven artista Adrián Berazaín.
Por hoy, ya todo terminó. Esperemos que esas mujeres, con sus mentiras a cuestas, no vuelvan a aparecer por esta zona.
viernes, 12 de febrero de 2016
Cuba identifica a militar que colaboró en la fuga de los Gourriel
El embajador cubano entregó una grabación a la Fiscalía del Distrito Nacional de República Dominicana, en la que se evidencia que el oficial de la Fuerza Aérea, William Solís es uno de los que propiciaron del escape.
En una entrevista publicada este jueves por el periódico local Listín Diario, el diplomático aseguró que existe un vídeo donde se observa al militar dominicano cuando acude al hotel donde se encontraba la delegación cubana haciendo contacto con los dos hermanos, que luego abordaron su vehículo con destino desconocido.
La grabación, dijo De la Nuez López, fue entregado por la delegación cubana a la Fiscalía del Distrito Nacional dominicano.
"Eso está en el video. Eso está en la denuncia, que ellos se fueron en el transporte que andaba el oficial", afirmó.
De acuerdo con el embajador cubano en la República Dominicana, Solís estuvo en más de una ocasión en el hotel donde se hospedaba la delegación de béisbol de su país.
Una fuente militar, que pidió el anonimato, dijo ayer a Efe que el caso está en manos del Ministerio de Defensa y del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), que investigan la supuesta complicidad del alto oficial.
Los hermanos Gourriel, según medios de prensa, podrían encontrarse en Haití.
Yulieski Gourriel está considerado uno de los peloteros cubanos con más capacidad para jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos, mientras que su hermano Lourdes ha recibido elogios por su talento.
Durante la Serie del Caribe de Béisbol, que se celebró en suelo dominicano entre el 1 y el 7 de febrero, los directivos de la delegación cubana denunciaron que los jugadores estaban siendo "asediados" por varios "personajes" vinculados al "robo de atletas".
domingo, 7 de febrero de 2016
El Tratado de Relaciones de 1934 y la base naval norteamericana en Guantánamo. Nuevo rostro de una ilegalidad
Por: Elier Ramírez Cañedo
Territorio ocupado por la ilegal Base Naval de Guantánamo.
1934 fue un año que marcó un punto de inflexión en la historia de la República Neocolonial Burguesa. El llamado Gobierno de los Cien Días –realmente fueron 127- por el hecho de haber intentado modificar los términos de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, adoptado posiciones antiinjerencistas y tomado medidas de beneficio social –bajo el impulso fundamental de su secretario de Gobernación, Guerra y Marina, Antonio Guiteras Holmes, el héroe antiimperialista más relevante de la Revolución del 30-, pasaría a la posteridad como el único gobierno del período que no fue reconocido por Washington y contra el cual conspiró hasta facilitar su caída, dando paso a un gobierno dócil a sus intereses, presidido por el coronel Carlos Mendieta.
No obstante, las riendas del país realmente las llevaría desde la jefatura del ejército, Fulgencio Batista, convertido ya a esas alturas, en el más fiel aliado de los norteamericanos en la Isla. Completaría la tríada de poder en la Mayor de las Antillas, el embajador estadounidense, Jefferson Caffery, quien había sustituido a Sumner Welles en diciembre de 1933.
Por su parte, la crisis del sistema neocolonial burgués instaurado por el gobierno de los Estados Unidos en la Isla en 1902 había entrado en una profunda crisis desde la década del 20. Agravada por la gran depresión económica mundial de 1929 a 1933.
En medio del impacto funesto de esa crisis en los Estados Unidos, el 4 de marzo de 1933 había llegado a la Casa Blanca por el partido demócrata, Franklin Delano Roosevelt, quien enfrentó la difícil situación heredada con reformas tanto a lo interno de la sociedad estadounidense –el llamado New Deal- como en la proyección internacional del país.
Su propuesta hacia América Latina y el Caribe, sería la llamada política del Buen Vecino.“Dedicaré esta nación a la política del Buen Vecino –el vecino que resueltamente se respeta a sí mismo y por ello respeta los derechos de los otros-, el vecino que respeta sus obligaciones y respeta la santidad de los acuerdos en y con un mundo de vecinos”, expresó en su discurso inaugural.
En diciembre de 1933, durante la celebración de la Séptima Conferencia de Estados Americanos, efectuada en Montevideo, Uruguay, la administración demócrata, representada por su secretario de Estado, Cordell Hull, se comprometió solemnemente a resolver “por medios pacíficos y procedimientos multilaterales” las diferencias que pudieran surgir entre gobiernos del hemisferio occidental y a que en el futuro no emprendería, de manera unilateral, ninguna nueva “intervención militar” en el continente.
Pero esto no significaba, que los Estados Unidos renunciaban a la utilización de otros recursos indirectos y directos de injerencia en los asuntos internos de los países de América Latina y el Caribe, así como a las “intervenciones colectivas” propugnadas por el presidente Roosevelt. De lo que se trataba era que las reglas del juego para ejercer la dominación serían otras, mucho más modernizadas.
Cuba, ubicada en el traspatio más inmediato de los Estados Unidos, sería pieza clave en el diseño estratégico de Washington hacia el resto de la región.
Las sucesivas intervenciones de los Estados Unidos en el hemisferio -Haití, República Dominicana, Honduras, Panamá, Nicaragua, Cuba, México- habían lastrado profundamente la imagen del país del norte y creado dificultades para el cumplimiento de sus objetivos hegemónicos ante las constantes rebeldías desatadas, en especial en Cuba, donde el antiinjerencismo y antiplattismo de las primeras décadas del siglo XX, había ido madurado cada vez más hacia el antiimperialismo.
Lo cierto es que la Revolución del 30 no se había ido del todo a bolina, al obligar al propio sistema neocolonial burgués instaurado, a recomponer su hegemonía a través de ciertas concesiones a los reclamos populares en la búsqueda de un mayor consenso, que garantizara la supervivencia del régimen y que no hubiera más revolución en Cuba.
A esas alturas, el imperialismo norteamericano tenía no pocas condiciones para llevar adelante ese proyecto de recomposición hegemónica y reformulación de la dominación burguesa neocolonial, luego de tres décadas de creación laboriosa de las bases y prácticas necesarias de dominación económica y política con el fin de afianzar sus intereses expoliadores en la Isla por largo tiempo.
El poder económico y financiero estaba prácticamente en sus manos, lo que les garantizaba en gran medida el poder político.
El nuevo tratado de reciprocidad comercial que firmarían ambos países en 1934 se encargaría de fijar aún más las cadenas de la dominación económica sobre la Isla. Bajo esas condiciones la administración Roosevelt no tenía necesidad de desembarcar los marines para subyugar a Cuba. La Enmienda Platt no era ya un recurso de dominación imprescindible y su abrogación más que posible, resultaba útil a la imagen de “Buen Vecino” que Washington quería vender al resto de los países latinoamericanos y caribeños, en un momento de crisis de su economía y disputa por los mercados internacionales -en especial en Asia-Pacífico- frente a otras potencias de la época como: Japón, Alemania e Inglaterra.
El célebre historiador cubano Ramiro Guerra, captaba con gran precisión el momento: “La Enmienda Platt de Cuba no responde ahora a ninguna necesidad internacional, puesto que en el mundo no hay una potencia que pueda ni que quiera crearle dificultades a los Estados Unidos dentro de su zona de influencia; cabe, en tal virtud, abandonar la Enmienda sin peligro alguno, como instrumento que cumplió su destino y ya es inútil, mientras que la propaganda destaca el hecho, a título de expresión de una política de buena vecindad y se obtiene un Tratado de comercio ventajoso”.
Fue en ese contexto que los Estados Unidos y el gobierno cubano, negociaron en silencio y con gran celeridad el Tratado de Relaciones de 1934, firmado en Washington el 29 de mayo de ese año, por el secretario de estado Cordell Hull y el subsecretario de estado Sumner Welles, en representación del gobierno de los Estados Unidos, mientras que del lado cubano lo haría el embajador en ese país, Manuel Márquez Sterling.
La firma del tratado se produjo cuando aun en la bahía de La Habana permanecían unidades navales norteamericanas, que amenazantemente les recordaban a los cubanos que debían portarse bien para evitar futuras intervenciones.
Esta infausta presencia de navíos norteamericanos en la rada habanera se extendería todavía durante varios meses del año 1934. Roosevelt no había desembarcado marines en Cuba, pero a través de otros instrumentos había intervenido en los asuntos internos de la Isla, sacado y puesto gobiernos de acuerdo a sus intereses.
El solo hecho de reconocer o no un gobierno se había convertido en un recurso que Estados Unidos utilizaba para torcer el curso de los acontecimientos en Cuba. Esto lo tenía bien claro el nuevo gobierno de la Isla que se inauguró en enero de 1934.
Las negociaciones
Desde su arribo a la Casa Blanca, Roosevelt había expresado su interés de negociar la abrogación de la Enmienda Platt, aunque aclarando que solo iba a ser posible el día en que en Cuba existiera un gobierno reconocido por los Estados Unidos. Ese gobierno sería el de Caffery-Batista-Mendieta, al cual el gobierno estadounidense de inmediato dio su beneplácito.
Las negociaciones comenzaron cuando el 17 de abril de 1934, el subsecretario de Estado, Sumner Welles, puso en manos del embajador de Cuba una copia del Proyecto de Tratado destinado a sustituir el Tratado Permanente de 1903 como base para iniciar las conversaciones.
El documento señalaba que el Tratado de Relaciones, concluido el 22 de mayo de 1903 dejaba de tener validez, a excepción de las cláusulas contenidas en el artículo IV, en relación con la ratificación y validación de todos los actos realizados por los Estados Unidos durante la ocupación militar.
También, que no implicaba cambio alguno en la obligación de la República de Cuba a venderle o arrendarle a los Estados Unidos tierras para carboneras o estaciones navales, ni se alteraban las estipulaciones en los Convenios existentes concluidos por los dos gobiernos en cumplimiento de dicha obligación, del 16-23 de febrero de 1903 y el complementario correspondiente a ese arrendamiento del 2 de julio de 1903.
Como se ve, la propuesta inicial del gobierno de los Estados Unidos en relación con el artículo VII de la Enmienda Platt era mantenerlo sin la más ligera modificación.Pero en este caso, a diferencia de 1901, los Estados Unidos se mostraron dispuestos -al menos en un inicio- a aceptar algunas enmiendas del lado cubano a la redacción del proyecto de tratado.
De haber sido aceptada sin modificaciones la propuesta inicial presentada por Washington,hubiera implicado para Cuba la posibilidad de verse impelida a la venta o arrendamiento no solo de Guantánamo, sino de otras tierras para carboneras y bases navales, como Bahía Honda, a la que los propios Estados Unidos anteriormente habían renunciado por un tratado firmado el 27 de diciembre de 1912 con el gobierno cubano a cambio de la ampliación de los límites de Guantánamo. Tratado que después no sería ratificado por ninguna de las partes.
Márquez Sterling consideró que el borrador recibido no era sincero al propósito de cancelar la Enmienda Platt. En nota enviada a la cancillería cubana expresaría:
“Si a este convenio que negociamos incorporan los Estados Unidos como condición expresa de nuestras relaciones con ellos el deber perpetuo de consentir en nuestro territorio sus carboneras o estaciones navales, no podremos nunca blasonar de haber librado a nuestra patria de la coyunda humillante de la Enmienda Platt. No debe aceptarse que la cláusula creadora de carboneras continúe significando una condición impuesta a nuestro país en sus relaciones de buen vecino con este poderoso imperio”.
Sin embargo, el criterio de Márquez Sterling era la aceptación del status quo ilegal e injerencista de la base en Guantánamo, incluso hasta la ampliación de sus límites como estaba dispuesto en el tratado no ratificado de 1912, a cambio de una modificación del lenguaje recogido en el artículo III del proyecto de nuevo tratado de relaciones.
Es decir, que no pareciera una imposición o condición obligatoria fijada a Cuba el arrendamiento o venta de bases navales o carboneras y que esa modificación dejara claro que solo se ratificaban los acuerdos de 1903 con relación a Guantánamo, para evitar otorgar derechos a Estados Unidos sobre otros territorios de la Isla.
¿Por qué Márquez Sterling transigió tan fácil en este asunto? ¿Por qué no intentó siquiera luchar también por que se eliminara la base naval norteamericana en Guantánamo?
Es evidente que el error de Márquez Sterling estuvo en utilizar ese aspecto relacionado con la soberanía territorial cubana, como una concesión, como una carta negociadora que le garantizaría la eliminación del resto de los artículos de la Enmienda Platt, en especial el III, que le dada el derecho a intervenir a los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba cuando lo estimaran conveniente.
Ni Cosme de la Torriente, secretario de Estado, ni el presidente cubano, Carlos Mendieta, tuvieron ninguna contradicción fundamental con los criterios de Márquez Sterling sobre el primer borrador del tratado recibido de los Estados Unidos. Estaban dispuestos a lograr librarse del menoscabo de la soberanía política que significaba el artículo III de la Enmienda, a cambio de la aceptación del VII modificado en relación con la permanencia de la base naval norteamericana en Guantánamo.
No tenían ni la menor idea de que esa base en el futuro no solo serviría para agredir a Cuba, sino a otros países de América Latina y el Caribe, y mucho menos, que se convertiría en una prisión ilegal norteamericana donde se pondrían en práctica las más horrendas torturas, en violación flagrante del derecho internacional.
Márquez Sterling se apresuró en comentar a su secretario personal después de firmar el tratado de relaciones: “Ya puedo morir tranquilo”. Olvidaba que si bien se había dado un paso importante, la Enmienda Platt subsistía en el nuevo tratado de relaciones al ratificar la situación de facto de la ilegal base naval norteamericana en Guantánamo, también establecida a la fuerza contra la voluntad del pueblo cubano en 1901.
“Y hiere tanto los sentimientos del país la pretensión de que se arriende o venda parte del territorio nacional –había expresado Juan Gualberto Gómez el 26 de marzo de 1901-, que de todas las cláusulas de la enmienda a la Ley del Presupuesto, la que más ha desagradado a nuestro pueblo es la que se refiere a las estaciones navales. El grito de Nada de carboneras es el que ha dominado en todas las manifestaciones populares celebradas contra la enmienda referida”.
Paradójicamente a la amnesia histórica y política de Márquez Sterling, Cosme de la Torriente y Mendieta, una comisión de la Foreing Policy Association, que visitaría la Isla en 1934, con la intención de realizar una propuesta mucho más elaborada desde las ciencias sociales para el reacomodo de las relaciones de dominación de los Estados Unidos en Cuba y la preservación del sistema, recomendaría a Washington en un informe titulado Problemas de la Nueva Cuba, dar consideración a la política de renunciar a sus derechos de la base naval en Guantánamo, porque numerosos cubanos encontraban difícil de conciliar la base naval en Guantánamo con la soberanía de la república cubana. “Su existencia en suelo cubano sigue siendo una anomalía”, recalcaban.
El 30 de mayo del propio año 1934, al conocerse la noticia de la abrogación del fatídico ins¬trumento, el olfato político del pueblo cubano lo llevó -según reportó el periódico Ahora- a recibir con desgano y escepticismo la noticia, a los discursos oficialmente patrióticos (más bien patrioteros) seguidos de iluminación y música, respondió el pueblo con una ausencia casi total de las plazas públicas.
Como destaca el historiador Rolando Rodríguez: “contra lo que se esperaba casi no hubo el regocijo popular. Se publicó la noticia en los periódicos de la tarde, fuertemente des¬tacadas, en las primeras planas pero el público lo leyó con sorpresa y nada más. Los comentarios en la calle, en los parques, en los hogares, más la de los extranjeros, era de sorpresa y nada más”.
Con una visión casi fotográfica del momento escribiría el destacado escritor estadounidense Waldo Frank:
“Franklin Delano Roosevelt canceló la Enmienda Platt, pero retuvo la base naval de Guantánamo. Si se vierte substancia blanda en un molde y se endurece, puede quitársele el molde y la substancia conservará su forma. La Enmienda Platt ya no era necesaria: la dependencia de Cuba de los Estados Unidos era una realidad estructural, que sólo un golpe contra la estructura misma podía destruir”.
La invalidación jurídica del artículo III del Tratado de Relaciones de 1934
En la conferencia de Montevideo en diciembre de 1933, el profesor Herminio Portell Vilá, en representación de Cuba, expuso argumentos que aun en nuestros días tienen total validez:
“Cuba nació con un vicio congénito de intervención pero esa intervención representada en la Enmienda Platt, ha sido el sustituto de la anexión de Cuba. Y declaro, Señor Presidente, que la Enmienda Platt y el Tratado Permanente tienen vicios de coacción, porque el pueblo de Cuba no aceptó libremente el Tratado ni la Enmienda Platt, ya que mi país estaba intervenido por las bayonetas americanas. // De acuerdo con eso, la intervención comenzada en Cuba ha seguido hasta hoy, con otro carácter pero la hay. El otro día, lo dijo el doctor Giraudy aquí y lo repito: hay intervención y la coacción de ejerce sobre ese pueblo tratando de obligarlo a aceptar situaciones que son intolerables. Cuba es y será contraria a la intervención. Cuba declara que la Enmienda Platt y el Tratado Permanente tienen vicios de ilegitimidad y fueron impuestos por la coacción ejercida sobre ella en momentos de los más críticos que en un pueblo puede afrontar”.
A pesar de que Estados Unidos trató de convertir el tratado de Relaciones de 1934 en un gran hecho propagandístico de limpieza de imagen hacia Cuba y el resto de la región y el propio gobierno cubano blasonó con el hecho de que se había logrado eliminar la “coyunda humillante”, lo cierto es que la abrogación de la Enmienda Platt, además de responder más al interés del propio gobierno de los Estados Unidos, que a las gestiones del cubano, fue solo parcial.
La IV cláusula de su articulado, en relación con la validación de “los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba durante la ocupación militar” se mantuvo con ligeras modificaciones y la VII, que daba derechos a Estados Unidos de arrendar o comprar tierras en Cuba para estaciones navales y carboneras, quedó también reelaborada al expresar en el artículo III del nuevo tratado:
“En tanto las dos partes contratantes no se pongan de acuerdo para la modificación o abrogación de las estipulaciones del Convenio firmado por el Presidente de la República de Cuba el 16 de febrero de 1903, y por el Presidente de los Estados Unidos de América el 23 del mismo mes y año, en cuanto al arrendamiento a los Estados Unidos de América de terrenos en Cuba para estaciones carboneras o navales, seguirán en vigor las estipulaciones de ese Convenio en cuanto a la Estación Naval de Guantánamo. Respecto a esta estación naval seguirá también en vigor en las mismas formas y condiciones el arrendamiento suplementario referente a estaciones navales y carboneras terminado entre los dos Gobiernos el 2 de julio de 1903.
Mientras no se abandone por parte de los Estados Unidos de América la dicha Estación Naval de Guantánamo o mientras los dos Gobiernos no acuerden una modificación de sus límites actuales, seguirá teniendo la extensión territorial que ahora ocupa, con los límites que tiene en la fecha de la firma del presente Tratado”.
Este artículo reelaborado atentaba contra la propia política del “Buen Vecino” proclamada por Roosevelt y la Convención sobre los Derechos y Deberes de los Estados, que habían firmado los Estados Unidos en Montevideo meses antes, que en su artículo once estipulaba:
“Los Estados contratantes consagran en definitiva como norma de su conducta, la obligación precisa de no reconocer las adquisiciones territoriales o de ventajas especiales que se realicen por la fuerza, ya sea que esta consiste en el uso de las armas, en representaciones diplomáticas conminatorias o en cualquier otro medio de coacción efectiva. El territorio de un Estado es inviolable y no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza impuesta por otro Estado, directa o indirectamente, aunque sea temporal”.
Se le dio un nuevo rostro a la ilegalidad y la afrenta a la soberanía territorial que significaba la presencia de la base militar yanqui en suelo cubano. Como expresara la doctora Olga Miranda en su obra Vecinos Indeseables. La base naval de Guantánamo:
“Es máxima aceptada en derecho que derogar una ley es disponer algo contra ella y abrogar una legislación es enteramente destruirla. La Enmienda Platt no fue abrogada, pervive en el Tratado de 1934 en cuanto a la Base Naval en Guantánamo”.
Los vicios de nulidad de origen están presentes en el Tratado de 1934 en tanto arrastra –con algunas modificaciones- el artículo VII de la Enmienda Platt, que como sabemos no contó con la libertad de consentimiento de Cuba al ser aprobada en 1901 bajo la coacción del gobierno interventor de los Estados Unidos, ejercida no solo contra los constituyentes cubanos, sino hacia toda la nación. En su discurso ante la asamblea de la ONU en septiembre de 1960, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, profirió:
“Se le impuso a nuestra patria, por el órgano legislativo de un país extranjero, se le impuso por la fuerza el derecho a intervenir y el derecho a arrendar bases o estaciones navales”.
No hubo manifestación libre y espontánea de la voluntad del pueblo cubano a la hora de aprobarse la Enmienda Platt, ni los tratados de 1903 y el de relaciones de 1934. O había Constitución con el bochornoso apéndice o de lo contrario se mantendría la ocupación norteamericana de la Isla, esa fue la condición fijada por el gobierno de los Estados Unidos en 1901.
No hubo concierto de voluntades como es propio de un tratado bilateral, ni tampoco buena fe por parte de Washington antes, durante y después de la firma de los tratados. “Un tratado viciado de nulidad de origen, como el Convenio para las estaciones carboneras y navales de 16/23 de febrero de 1903 -explica también Olga Miranda- no puede convalidarse por el simple hecho del transcurso del tiempo, sino únicamente cuando cesa la causa del vicio…”.
El tratado de relaciones de 1934 al contener artículos modificados de la Enmienda Platt no cesó la causa del vicio.
Asimismo, el tratado de arrendamiento para la Base de Guantánamo está viciado en su origen de nulidad absoluta por incapacidad radical de los gobiernos de la época para ceder un pedazo de territorio nacional disfrazando esa cesión de arrendamiento a perpetuidad, en violación del derecho constitucional de la nación.
El convenio sobre la Base de Guantánamo de 1903, al otorgar durante el período en que los Estados Unidos ocuparan las áreas arrendadas, la jurisdicción y señorío completo sobre las mismas, convertían el acuerdo en un procedimiento engañoso para burlar el principio de integridad territorial consagrado en el artículo segundo de la Constitución Cubana de 1901.
Habría que añadir que ese espurio “arrendamiento” violentó no solo el articulado de la constitución de 1901, sino también años más tarde la de 1940 y continúa hoy violentando la constitución socialista cubana, refrendada por el 97,7 % de los votantes cubanos en 1976.
La Constitución del 40 establecía: “(…) el territorio de la República de Cuba está integrado por la Isla de Cuba, la Isla de Pinos y las demás islas y cayos adyacentes que con ella estuvieron bajo la soberanía de España hasta la ratificación del Tratado de Paris del 10 de diciembre de 1898. La República de Cuba no concertará ni ratificará pactos o tratados que en forma alguna limiten o menoscaben la soberanía nacional o la integridad del territorio”.
La Constitución del 24 de febrero de 1976, en su artículo once fue aun más enfática: “La República de Cuba repudia y considera nulos los tratados, pactos o concesiones concertados en condiciones de desigualdad o que desconocen o disminuyen su soberanía y su integridad territorial. Las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro estado no podrán ser jamás negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera”.
Por otro lado, jurídicamente no existe la posibilidad de un arrendamiento que pueda ser perpetuo. El tratado de relaciones de 1934 contenía algunas trampas alevosas como la de no fijar tiempo límite del arriendo de la base naval en Guantánamo y dejar solo a una de las partes, en este caso a los Estados Unidos, la potestad de terminación del contrato.
Como hemos explicado el tratado de relaciones de 1934 contenía vicios de nulidad de origen, pero a partir del triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y hasta nuestros días, los tratados relacionados con la base naval norteamericana en Guantánamo son aun más insostenibles jurídicamente.
Universalmente se considera que los tratados sin término contienen una condición tácita, solo se sostienen en el tiempo mientras duren las circunstancias existentes en el momento de su celebración. Es contrario a la razón y la naturaleza, que los tratados sean perpetuos. Cuba hace mucho que no es una neocolonia yanqui, de ahí que ninguno de los tratados firmados en ese período pueda ser tomado como válido ante el profundo cambio de circunstancias. Mucho menos aquellos tratados espurios que fueron establecidos bajo amenazas y presiones, desde posiciones de fuerza.
Por otro lado, según el derecho internacional la permanencia de la base naval de Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano en quebranto de la integridad territorial de la isla, califica como un acto de colonialismo. Así lo recoge la resolución No.1514, conocida como “Declaración contra el colonialismo”, aprobada en la asamblea general de naciones unidas el 14 de diciembre de 1960. Ese enclave colonial ha obstaculizado el ejercicio pleno de Cuba de su soberanía y usado como punto de agresión contra nuestra Isla durante varias administraciones estadounidenses. Otros tratados internacionales han sido violados.
En la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho de Tratados, celebrada en Viena, en 1969, se aprobó el 20 de mayo, la Declaración sobre la Coacción Militar, Política o Económica en la Celebración de Tratados, texto que forma parte de su Acta Final, en la cual se condena: “(…) solemnemente el recurso a la amenaza o al uso de la presión en todas sus formas, ya sea militar, política o económica, por un Estado, con el fin de coaccionar a otro Estado para que realice un acto relativo a la celebración de un tratado en violación de los principios de igualdad soberana de los Estados y de la libertad de consentimiento”.
Al propio tiempo, la mencionada Declaración de Viena deploró:
“(…) El hecho de que en el pasado los Estados se hayan visto alguna veces forzados a celebrar tratados ante las presiones ejercidas en diversas formas por otros Estados”.
En caso de una negociación bilateral sobre la base naval de Guantánamo los Estados Unidos tomarían como base el tratado de relaciones de 1934, pero como ya hemos explicado eso es un error, en tanto ese tratado arrastró los vicios de nulidad del Convenio de 1903 que se sustentaba en la cláusula VII de la Enmienda Platt.
En 1962, el destacado jurista cubano Fernando Álvarez Tabío, en un ensayo publicado en la revista Cuba Socialista, donde se fundamenta ampliamente la ilegalidad de la base naval norteamericana en Guantánamo, concluyó:
“El contrato de arrendamiento a perpetuidad de los terrenos y mar territorial que integraban la Base de Caimanera carece de existencia legal y validez jurídica, está viciado en sus elementos esenciales: a) incapacidad radical del gobierno de Cuba para ceder a perpetuidad un pedazo del territorio nacional; b) por la misma razón el objeto y la causa son ilícitos; c) el consentimiento fue arrancado mediante violencia moral irresistible e injusta. (…) Un tratado inconstitucional y nulo de eficacia jurídica, no confiere derechos, no impone obligaciones, no proporciona protección, carece de impositividad inexorable; es desde el punto de vista legal, tan inoperante como si nunca se hubiese sancionado (…)”.
Breve Epílogo
Desde 1959 la devolución del territorio que hoy ocupa la Base Naval norteamericana en Guantánamo ha estado en la agenda de Cuba ante un posible proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
Cuba ha guardado los cheques de pago por el “arriendo” de la base desde 1960. Se guardan, como ha dicho el General de Ejército Raúl Castro, para exhibirlos el día que devuelta la tierra ocupada, se haga un museo de lo que fue y significó esa oprobiosa base naval yanqui. Esta actitud de Cuba es también una manera de ratificar su rechazo a la existencia de la base naval norteamericana en nuestro territorio.
Durante la crisis de octubre de 1962 la devolución de la base fue uno de los cinco puntos planteados por Cuba. Quizás, si la dirección soviética en ese momento, en lugar del retiro de los cohetes nucleares estadounidenses en Turquía e Italia, que nada tenía que ver con la soberanía de Cuba, hubiese exigido a la administración Kennedy la devolución del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo, no existiera hoy esa base ignominiosa.
No obstante, Cuba siempre ha apostado por una solución pacífica y negociada del tema y jamás ha convertido este punto tan sensible para los cubanos en un obstáculo para el avance de un proceso de negociaciones con los Estados Unidos. Lo que sí queda claro es que para Cuba, es imposible pensar en una normalización de las relaciones mientras exista la base, como una especie de puñal clavado en nuestras espaldas, en menoscabo de nuestra soberanía territorial. No solo debe cerrarse el centro ilegal y arbitrario de detención establecido por la administración Bush, donde se han cometido las más atroces torturas y violado sistemáticamente los derechos humanos, sino definitivamente devolver ese territorio a quienes pertenece: los cubanos y cubanas.
domingo, 24 de enero de 2016
Cuba: historia presente de la revolución
Cuba camina hacia su reconstitución. El proceso vivido en los últimos años al interior de la sociedad cubana, movido por la necesidad de que se hiciera una revisión integral de las estructuras económicas, políticas y sociales en la Isla, así lo confirma.
Si bien se mantiene el consenso de que el cambio es necesario en todos los ámbitos y niveles de la sociedad cubana, las preguntas de ¿qué hacer? y ¿cómo hacerlo? abren un campo de diferencias importantes. Este hecho implica que las valoraciones sobre el proceso de reformas en curso sean variadas, como variadas las posiciones frente a los mismos.
Visto así, sería necesario, más que describir el contexto con sus vicisitudes y satisfacciones, compartir como pregunta central ¿por qué tipo de sociedad estamos apostando? y ¿cómo puede concretarse esta en nuestra vida cotidiana?
Las comprensiones y las acciones afines sobre esa sociedad por la que se apuesta son diversas. Existen al menos tres tendencias cuyos rasgos conviven y se disputan en Cuba hoy: 1) una sociedad tendiente a hacer más “eficiente” el socialismo estatista centralizado, en el que desde las estructuras centrales se diseñan y deciden las políticas a todos los niveles sociales, cuya modificación esencial es una mayor liberalización económica; 2) una sociedad tendiente a una redefinición socialista basada en el autogobierno y la autogestión territorial/comunitaria, donde las cubanas y los cubanos diseñemos, decidamos y controlemos, de manera cooperativa y solidaria, las políticas comunitarias, territoriales y nacionales; 3) un modelo social que tiende a la asimilación creciente y acrítica de relaciones sociales de producción capitalistas donde el consumismo, el individualismo y la mercantilización de nuestras relaciones sociales ganan terreno; donde se acrecientan las inequidades sociales, al tiempo que el pueblo se mantiene en la periferia de las decisiones políticas fundamentales.
Para medir el alcance dramático de este contexto parto de lo que ha sido la Revolución cubana, es decir, su historia, contenidos, tensiones y desafíos como hecho revolucionario y liberador.
1959 condensó en triunfo las luchas revolucionarias de la nación cubana, las que han contenido esencialmente la independencia nacional y la justicia social. Tales contenidos ganan especificidades en diversas épocas, destacándose la república de todos y para el bien de todos, la dignidad nacional en la dignidad popular, el antimperialismo, el internacionalismo y el anticapitalismo.
El triunfo de 1959 implicó la radicalidad política como práctica transformadora. Esta impactó las estructuras del capital al desmercantilizar los derechos humanos: educación y artes, salud, empleo, vivienda. Encausó además la distribución igualitaria de las riquezas, una de cuyas bases fue la solución del problema agrario. En su impulso radical, 1959 condicionó la politización de la sociedad, y más en concreto, la inclusión del sujeto popular diverso en la gestión política.
Aquella pretensión cubana surcó el conflicto geopolítico entre dos polos que marcó la época de su surgimiento: Estados Unidos, encabezaba la opción capitalista y la URSS encabezaba la opción por el socialismo. Al mismo tiempo este conflicto condicionó el curso del proyecto revolucionario cubano. De un lado, la política estadounidense de aislamiento, hostigamiento y desconexión de las relaciones comerciales que dominaban la economía y la política en Cuba. Del otro, la Unión Soviética abrió una nueva relación estratégica, encaminó el comercio cubano hacia nuevos actores, al tiempo que brindó respaldo militar para la defensa del naciente gobierno revolucionario.
Organizar la justicia social al tiempo que garantizar la independencia nacional fue un desafío dramático para Cuba en aquellas circunstancias. El proyecto revolucionario nacional enfrentó complejas tensiones, en las cuales asumió el derrotero socialista como condición de posibilidad para su realización.
La relación estratégica con la URSS consolidó, extendió y estructuró en Cuba una comprensión del socialismo que, al tiempo que garantizó niveles sin precedentes de igualdad social, dignidad personal y derechos humanos desde la inclusión social, así como la protección militar para la defensa de la independencia nacional, entrañó un orden político que contuvo la capacidad política creadora de la clase trabajadora en particular y de la ciudadanía en general.
Este modelo socialista implicó la consagración del Estado como proveedor fundamental para el desarrollo material y político de la nación. La estatalización de la propiedad fue un rasgo determinante de esa consagración. En el centro de aquel diseño se sitúa el partido único, instrumento de la vanguardia revolucionaria que asumió el gobierno del proyecto socialista. La vanguardia, a través del partido y el Estado, concentró a todos los niveles el diseño, decisión y control de las políticas públicas. En este escenario se consolidó un sector burocrático derivado de la comprensión de vanguardia, erigida como mediadora entre los sectores populares y el proyecto de la revolución.
Este modelo tendió a la administración de la Revolución por decreto, a la monopolización de la verdad y a la limitada posibilidad de crítica social y articulación de disensos sobre las políticas. Como resultado, se gobernó en nombre del pueblo y de los trabajadores/as, no desde ellos, lo que pone límites a la política en tanto acto social cotidiano. Los trabajadores/as se constituyeron en objeto de los beneficios sociales, pero no en sujetos para la conformación y control de estos.
La herencia ideológica soviética, base estructurante del diseño sociopolítico asumido por el proyecto revolucionario en Cuba, desatendió la especificidad y complejidad de los conflictos y acumulados históricos de la nación cubana. Reforzó la comprensión economicista del socialismo y el determinismo histórico que le es consustancial. El socialismo se asumió como meta de llegada y no como tránsito a una sociedad que desmontara todas las formas de dominación social de un grupo o clase sobre otros.
La compresión socialista que encarnó el proyecto de independencia y justicia social de la nación después de 1959 está en crisis. Frente a esta, asumir el proyecto cubano en sus condiciones de posibilidad implica dialogar con otras comprensiones del socialismo, presentes también en la tradición revolucionaria cubana. Implica insistir, con otras formas de organización social para la política, en la equidad, en la inclusión social, en la vida digna, en los derechos humanos fuera del ciclo mercantil, en las prácticas internacionalistas desde estos sentidos que ha validado durante décadas el aporte de Cuba a las luchas por la justicia.
Esto conlleva a concretar la independencia nacional y la justicia social también desde procesos más abarcadores de socialización del poder, la propiedad, el saber. Una comprensión que estructure el poder para el proyecto, al tiempo que potencie enfoques de las ciencias sociales que respondan a sus contenidos y potencie un cuerpo intelectual que le sea orgánico.
Tal redefinición pasa por la politización del ámbito público en general y del ámbito laboral en particular. Es decir, asumir la democracia de la vida cotidiana como camino y no reducida a meta. Pensar y ordenar la economía desde la justicia distributiva como mandato de los productores/as directos. Comprensión que enriquece las prácticas acumuladas de inclusión social como totalidad desde la articulación de las partes que la compone.
Repensar el proyecto implica mirar otros faros de liberación que iluminan a Cuba desde lugares diversos y desde los mismos contenidos. Es decir, resignificar el contenido internacional de la independencia y la justicia es condición de posibilidad para su realización en la nación cubana.
Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana. Miembro del Equipo de Educación Popular del Centro Memorial Luther Martin King Jr. de Marianao, La Habana.Fuente:
www.sinpermiso.info
domingo, 17 de enero de 2016
La imagen del día: Penetra el mar en el Malecón de La Habana
Fuertes marejadas frente al Malecón habanero provocaron este domingo penetraciones del mar, que invadió la zona del literal al menos unos 500 metros Isla adentro. En la salida del túnel de 5ta Avenida, las autoridades tenían custodiado el tránsito para indicar el peligro de circular por la zona.
Ya entrada la tarde, el agua llegaba hasta la calle Línea, como se puede apreciar en estas imágenes.
G y Calzada, en el Vedado. Foto: María Carla O’Connor/ Cubadebate
G y Calzada, en el Vedado. Foto: María Carla O’Connor/ Cubadebate
Penetración del mar por el Malecón habanero, imágenes , tomadas 5ta y Paseo en el Vedado, a las 9:00 pm de este domingo. Según informaron allí se espera que en horas de la madrugada el nivel del agua suba aún más. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate
jueves, 17 de diciembre de 2015
La liberación de Cinco Héroes cubanos: el día que triunfó la justicia
La Habana, 17 dic (PL) El retorno a Cuba, hace hoy un año, de los antiterroristas Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero supuso la culminación de la lucha de todo un pueblo por la libertad de Cinco hombres, héroes de su Patria.
Hernández, Labañino y Guerrero, junto a René González y Fernando González (conocidos como los Cinco) fueron arrestados por las autoridades de Estados Unidos en 1998 y sentenciados, en un proceso amañado, a desproporcionadas penas por alertar de acciones violentas impulsadas desde Florida contra Cuba por grupos terroristas.
Tal hecho representaría el principio de una larga y difícil batalla por la libertad de cinco individuos excepcionales, que pese a las vicisitudes de la prisión, nunca claudicaron frente a las presiones, ni cedieron ante la injusticia, ni traicionaron sus ideales.
De ese modo, se impondría por más de una década la lucha por la liberación de estos hombres que fueron a esa misión bajo la divisa de proteger a su tierra de los terribles efectos del flagelo del terrorismo.
Por ello, se escuchaban entonces las palabras del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, cuando afirmaba certero y avizor, el 23 de junio de 2001: La inocencia de esos patriotas es total. Sólo les digo una cosa ¡Volverán!
Y en efecto, volvieron. Primero fue René, después Fernando: en ambos casos, tras cumplir sus respectivas condenas pisaron suelo patrio para recibir el homenaje y el afecto de Cuba agradecida. La causa de los Cinco se había convertido en la de todo un pueblo y atraído la expresión solidaria de las más disímiles partes del mundo.
Sin embargo, la felicidad no era completa, como se reconoció en aquel momento: faltaban tres hermanos de lucha, decían René y Fernando, y así lo sabían los familiares de los Cinco y lo sentía Cuba entera.
De ahí la magia del 17 de diciembre de 2014, cuando se anunció una nueva etapa en las relaciones Cuba-Estados Unidos y Washington reconoció claramente lo fracasado de su política hostil de más de medio siglo contra la Mayor de las Antillas y al fin los tres héroes que permanecían prisioneros fueron liberados y pudieron regresar a su isla.
La noticia se hizo oficial durante la memorable comparecencia televisiva del presidente cubano, Raúl Castro, acaecida en aquella extraordinaria jornada.
En su alocución, el dignatario recordó la promesa vigente de Fidel Castro y dijo para alegría compartida de 11 millones de compatriotas: arribaron hoy a nuestra Patria, Gerardo, Ramón y Antonio.
Al recibirlos ese mismo día, Raúl Castro les expresó la gratitud de todo un país y los Cinco -finalmente juntos- ratificaron su fidelidad a la Patria y manifestaron su plena disposición y voluntad de seguir cumpliendo con las tareas que les asigne la Revolución.
Posteriormente, en febrero, los antiterroristas serían reconocidos con la Orden Playa Girón, la imposición del título de Héroe de la República de Cuba (distinción que ya ostentaban desde 2001) y verían materializado un sueño: el encuentro entrañable con el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.
jueves, 19 de noviembre de 2015
Héroes cubanos repudian maniobras contra canal panárabe Al-Mayadeen
Beirut, 19 nov (PL) Cinco héroes cubanos que estuvieron encarcelados en Estados Unidos por su actividad antiterrorista expresaron su solidaridad con el canal panárabe Al-Mayadeen frente a maniobras y presiones políticas destinadas a silenciarlo, informó hoy la emisora.
"Queremos enviarles un fuerte abrazo y nuestro respaldo ante la arremetida con que fuerzas reaccionarias de su entorno pretenden silenciar vuestra voz", señaló una carta dirigida por los antiterroristas cubanos al canal cuya programación concedió durante años gran espacio a la difusión de su causa.
Firmada por Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, declarados Héroes de la REpública de Cuba, la misiva de la que tuvo primicia Prensa Latina destacó que Al-Mayadeen "representa las legítimas aspiraciones e intereses de los pueblos árabes".
El mensaje solidario con la televisora hace alusión a la decisión de la compañía Arabsat de suspenderle los servicios de comunicación satelital y a las presiones de esa empresa y del gobierno de Arabia Saudita para que las autoridades de El Líbano, donde tiene su sede, le prohíban trasmitir.
Al respecto, los cinco cubanos manifestaron su categórica oposición a que se ataque a las que definieron como "voces que se levantan para defender la integridad de los pueblos árabes y su soberanía", en alusión a la afinidad de dicho canal con las causas nobles de esta región, en particular la palestina.
Indicaron, sin embargo, que "no es de extrañar que precisamente ahora" se produzca tal maniobra, justo "cuando el imperialismo y sus aliados de la zona llevan sistemáticamente la destrucción y la muerte al Medio Oriente, en esta última cruzada para redibujarlo a su conveniencia".
"La narrativa pasada por las corporaciones de la desinformación es también una herramienta en esta campaña, y cualquier alternativa es mirada con temor y rabia por quienes impunemente imponen sus mezquinos intereses a la especie humana", sentenció el texto difundido por la emisora en árabe y español.
Confiamos en ustedes, que siempre se han guiado por principios para entregarnos un periodismo ético, desinteresado y valiente. Confiamos en quienes siempre mostraron hacia nosotros un espíritu solidario y fraterno, dijeron los cubanos que cumplieron largas penas de cárcel en Estados Unidos.
Igualmente, mostraron su seguridad en los pueblos árabes, especialmente en el libanés, al que calificaron de heroico como pocos, frente a los intentos de imponerle desde fuera la censura a Al-Mayadeen.
Confiamos en que algún día la sufrida tierra árabe se vea libre de la intervención imperialista, apoyada por los lacayos locales y por el sionismo, remarcó la carta de los Cinco, que garantizó al canal y a los pueblos de la región su permanente admiración y respeto.
"El mensaje de Al Mayadeen no podrá ser silenciado, como tampoco puede detenerse la historia heroica de la que son ustedes parte. Desde la Cuba socialista e indómita, llegue a los trabajadores de Al Mayadeen el abrazo de estos cinco hermanos, eternamente agradecidos y solidarios", concluyó.
domingo, 15 de noviembre de 2015
No fuimos a Estados Unidos a buscar el secreto de la bomba atómica (+ Fotos)
Antiterrorismo, Cinco Héroes, Cuba, Estados Unidos, Mafia de Miami, Orlando Bosh, Ramón Labañino Salazar
15 noviembre 2015
Por Enrique Ojito.
Lunes, 15 de diciembre del 2014. En la prisión, antes de irse a descansar, Ramón Labañino Salazar hojea el álbum de fotos, ventana por donde se escapa cuando quiere encontrarse con los suyos, aunque exista un abismo entre Ashland, Kentucky, Estados Unidos, y La Habana, Cuba.
—Coloca el reloj en la taquilla y ponte los tenis. Ven conmigo, le apremia el guardia.
La celda queda atragantándose la injusticia. Ágil de marcha, Labañino casi le pisa los talones al uniformado. Primero van al ropero; luego, a otro sitio para ponerle las cadenas. Las rejas abren y cierran, y su rechinar metálico recuerda al cubano que no camina por el Vedado capitalino
—Hay que sacar a esta persona hacia el aeropuerto más cercano y trasladar las propiedades.
Claro, bien claro lo escucha Ramón y comienza a pensar que algo bueno está por suceder. Esposado, sube a una camioneta Vans; al llegar al aeropuerto, oye: “Apúrate, que el otro viene atrás”. El destino: un hospital carcelario en Carolina del Norte.
Las escenas se suceden como en una película al estilo hollywoodense, con la sustancial diferencia de que se trata de una historia real, protagonizada ese día también por Antonio Guerrero y Gerardo Hernández. Ni asomo de idea tenían de la ronda secreta de conversaciones oficiales entre funcionarios de La Habana y Washington iniciada en el 2013.
La premonición de Ramón está por consumarse, aunque nada le aclaran aquellos guardias de caras ceremoniales que lo llevan de un lado a otro. Desde su arribo al hospital, solo tiene ojos para buscar a Gerardo y Antonio; sin embargo, ni la menor señal de ellos. Alrededor de las ocho de la mañana del 16 de diciembre, un guardia le advierte:
—Vas para el área de visita.
Precipitadamente lo sacan por el pasillo; de improviso, frente a él, sus hermanos. Olvida la molestia aferrada a la rodilla desde hace tiempo y corre hacia a ellos. Abrazo viril, pecho contra pecho; tres hombres, igual épica. Más tarde conocerán que a las 8:10 a.m. del siguiente día tendrán a Cuba, cálida y venerable, bajo sus pies.
Por segunda vez, he vuelto a la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en la habanera calle 17, antigua mansión del marqués Avilés, construida bajo los códigos del BeauxArts parisino. He vuelto al mismo salón de altos espejos, a la misma butaca de rojo púrpura. Delante, otro Héroe: Ramón —primero había sido René González—. A su lado, Elizabeth Palmeiro Casado, atenta a alguna fecha descarriada en los más de 16 años de encierro en cárceles de los Estados Unidos de su esposo, quien se establece desde febrero de 1992 en la Florida como agente de la Seguridad Cubana bajo el seudónimo de Oso.
“Mi familia estaba ajena a todo. Como soy economista, dije que era gerente de una supuesta firma en España que se encargaría de traer mercancías para Cuba debido al bloqueo”, señala.
“Le debemos mucho a la solidaridad internacional”, destaca. Foto: Vicente Brito.
- ¿Cuál fue el itinerario que siguió para llegar a Estados Unidos?
- Varios países y México finalmente. Cuando puse un pie allá me dije: pude cruzar. Para nosotros, entrar a otro lugar es el momento más difícil porque lo haces con identidad falsa. Toda tu preparación se va ahí. Si cruzas, eso demuestra que fue un trabajo muy fino.
- A partir de ese momento usted sería el puertorriqueño Luis Medina. ¿Podría decirse que conocía más San Juan que La Habana?
- Teníamos los elementos para representar ese personaje. Viajé a Puerto Rico; en mi leyenda tenía hasta el color de la casa donde vivía, donde estudié, la parada de la guagua de enfrente. Me moría siendo Luis Medina.
En Tampa, localizada en la costa oeste de Florida y cuyo nombre significa astillas de fuego —en referencia a los relámpagos que azotan el área en verano—, se asienta Ramón, quien permanece inicialmente en un hotel; pero enseguida sale a buscar un sitio más económico.
- Escogí la parte sur de la ciudad, zona de recursos bajos. Empecé a caminar cuadra por cuadra, hasta que detecté una casa que tenía un cartelito a flor de césped que decía: Forrent. La casita al final tenía un garaje, convertido en vivienda. Conversé con la dueña, de origen haitiano, muy humilde. Me presenté como un estudiante universitario. Por suerte, no pidió ningún documento. Me mudé; hay una foto por ahí donde aparecen la casa y una bicicleta; en esa comencé a hacer el trabajo operativo.
Nacido el 9 de junio de 1963, Labañino reconoce la contribución de los medios cubanos a la causa de los Cinco. Foto: Vicente Brito.
- ¿A qué se dedicó para sobrevivir?
- Repartí periódicos en viviendas, vendí zapatos de cuero por catálogo. El trabajo en casa nos permitía tener mucha autonomía y no dejar tantos rastros documentales. En el 96 me orientan que me mudara para Miami; allí manejé un camioncito Vans y distribuía mercancías, medicinas… en diferentes farmacias. Fue el trabajo más estable.
- ¿Cuándo acontece su primer encuentro con Gerardo, jefe de la red, en Estados Unidos?
- Una aclaración: en realidad, Gerardo no era el jefe de la red completa; él era de un grupo y yo de otro. Pienso que la Fiscalía, en el afán de cruzarse con Gerardo, lo puso como jefe de la red. Contra Gerardo se formó una insidia descomunal. Querían buscar un chivo expiatorio para el asunto de las avionetas (el 24 de febrero de 1996 Cuba derribó dos aeronaves del grupo terrorista Hermanos al Rescate por violación de su espacio aéreo).
Ramón y Elizabeth se casaron el 2 de junio de 1990. Foto: Vicente Brito.
Después de estar yo establecido en Miami, me dieron la instrucción de verlo. El primer encuentro fue muy formal entre dos oficiales. Nos vimos detrás de una librería. Yo debía llegar con cierta vestimenta, y él, igual; le dije una contraseña y me respondió con otra. Fue un intercambio breve. Luego es que conozco a Gerardo con la forma jocosa de él.
- Entre sus misiones, dio seguimiento a un terrorista como Orlando Bosch, uno de los autores intelectuales del crimen de Barbados.
- Es duro seguir a terroristas, son gentes con deudas tremendas con tu pueblo. Era duro tener tan cerca a Orlando Bosch y pensar que causó tanto daño. Una de las misiones era seguirlo cuando él iba a Tampa, sobre todo a Ybor City; también lo hicimos a personajes de la Fundación Nacional Cubano Americana. Mi trabajo era hacer un levantamiento de toda esa parte y tratar de poner un agente nuestro al lado de ellos para buscar las informaciones acerca de sus planes para agredir a Cuba. Fuimos a Estados Unidos para evitar que pusieran bombas aquí, incluso allá. No fuimos a buscar el secreto de la bomba atómica. Cuba tiene derecho a defenderse.
- ¿Qué ejemplos podría citar de las acciones terroristas que evitó?
- Nuestro trabajo es de muchos hombres y mujeres. Los Cinco representamos a muchos. A través de los compañeros que atendía, detectamos la preparación del disparo de un cohete a un avión de Fidel, que iba a cruzar por cierto lugar; también, una pluma con explosivo para hacérselo explotar al Comandante en determinado espacio. En otra ocasión trataron de pasar explosivos por el aeropuerto en un pomo de champú con el objetivo de poner bombas en centrales eléctricas en Cuba.
Para nosotros, lo más gratificante es saber que lo que hicimos tuvo una utilidad final: se evitó una persona herida, una muerta, un ataque a tu Comandante. Esa es la cúspide. Ninguno de los Cinco buscaba la publicidad; nuestro éxito hubiera sido seguir en el anonimato toda la vida.
- Por cierto, debido al desconocimiento de la verdadera misión de usted y su constante ausencia de la casa, la familia llegó a cuestionarlo. ¿Qué sucedió aquel día ante la tumba de su mamá?
- Mi mamá falleció tres meses antes de yo ser descubierto sin saber mi misión; no le di el dolor de verme preso. Ella también me reclamaba: ‘Ramoncito, tienes que sentar cabeza, hijo’. Aquel día frente a su tumba, mi papá me preguntó: ‘¿Hasta cuándo va a ser esto? Tienes tres hijas y una mujer…’. Mira, papá, te voy a ser honesto, esto va a ser hasta que yo no sirva para mi trabajo, me muera o hasta que me cojan preso.
El 12 de septiembre de 1998, Ramón Labañino debía volver a su ritual mañanero: saldría de un tirón de la cama en su pequeño apartamento en Hollywood Beach y luego recogería su Vans en la base; lo abastecería de aceite y gasolina, de ser necesario; montaría los medicamentos e insumos para lanzarse a vencer, semáforo a semáforo, la ciudad de Miami y distribuir la carga a una lista inacabable de farmacias.
Esa debía ser la rutina de aquel sábado, que se vio cortada alrededor de las 5:30 a.m. El agente cubano apenas sintió los golpetazos contra la puerta, que cedió como un limón ante un hachazo. Cuando vino a reaccionar ya tenía encima a los uniformados; intentó forcejear con uno, pero de poco le valió su cinta negra en kárate do con tal desventaja.
—FBI, FBI. Tírate en el piso, tírate en el piso.
Afuera, las hélices del helicóptero despertaban la vecindad y las luces intermitentes de los carros patrulleros anunciaban los dramáticos episodios por acontecer. En el Cuartel General del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), en Miami, lo sometieron a una entrevista de “convencimiento” para traicionar; de ahí lo condujeron al Centro de Detención Federal. Por similar trance, pasaron otros nueve agentes cubanos, llevados también al edificio de la Corte Federal el 14 de septiembre. En el trayecto, otro reo, al saberlos cubanos, les gritó: “¡Resistan, co…! ¡Resistan porque Fidel nunca los va a abandonar!
Con sus hijas y Elizabeth, a su arribo a Cuba el 17 de diciembre del 2014. Foto: Estudio Revolución.
- Pero cinco del grupo traicionaron. ¿Cómo supo la noticia?
- Antes de entrar a la Corte, nos pusieron como en una celda de espera. Allí nos dimos cuenta de que había gente floja. Hablamos de que esa era La historia me absolverá nuestra; pero ya veías a uno por allá en una esquinita recostado; el otro no te miraba a la cara.
Conversé con René —yo no lo conocía por la compartimentación— y me dijo: ‘Aquí nadie se puede partir’. Él habló con otro y me di cuenta de que la respuesta del otro no era tan así. ‘Sí, pero hay que pensar en la familia’. ¡Ahhh! Esto está complicado, me dije. Con posterioridad, los mismos abogados nos alertaron que dentro del grupo había quienes estaban colaborando. El impacto de la traición fue tremendo, honestamente.
En esas circunstancias, los Cinco hicieron suya una frase muy gráfica de Simón Bolívar: “A la pi…”, que los lectores no deben tomarla ahora como un irrespeto.
Nosotros conocíamos la historia de Bolívar; era el eslogan que empleaba en misiones complejas, al iniciar un combate. Cuando la cosa se puso difícil, dijimos: Aquí, a la pi… Hay un momento en la vida que uno tiene que definirse, y si te toca morir, te toca.
- ¿Cuánta incertidumbre le asaltó a sabiendas de que sería defendido por un abogado estadounidense?
- Mi primer abogado, cuyo nombre no voy a mencionar, no me satisfizo; no me gustó cómo me defendió en la presentación de los argumentos iniciales para que me dieran la fianza. Lo vi un poco ambiguo. Tuve una conversación con él: con todo respeto, yo necesito que usted me diga si está dispuesto a defenderme con valor, porque si no tiene valor… Necesito a alguien que demuestre la verdad. Vamos a denunciar a terroristas, a la gente que controla esta ciudad. Él poco a poco se fue retirando del caso.
Después entró el abogado William Norris, y desde el primer momento cuando lo vi —fue durante los 17 meses en el ‘hueco’—, me causó buena impresión y le manifesté: me alegra mucho que entienda el trabajo nuestro, secreto. Le prometo a usted que le diré lo que realmente le puedo decir; nunca le diré una mentira. Le pedí que no le hiciera caso a la prensa. ¿Te imaginas que cinco hombres sin dinero en el bolsillo podían destruir la democracia y la Seguridad Nacional de Estados Unidos, como salía en la prensa? En verdad, los abogados se fajaron como fieras por nosotros.
El 6 de diciembre del 2000 se inició realmente la vista oral del juicio con la presentación de los argumentos por la Fiscalía y la Defensa, la cual reveló en ese contexto los verdaderos nombres de Manuel Viramontes (Gerardo Hernández), Rubén Campa (Fernando González) y de Luis Medina (Ramón Labañino). Ni el FBI pudo descubrirlo.
Minutos antes del alegato de Norris, Ramón le aclaró: “Sí soy un agente extranjero no registrado, sí tengo documentos falsos; pero no soy un espía. No vine aquí a buscar secretos militares.
Con una cadena perpetua más 18 años de privación de libertad, se abismó en su itinerante vida de reo, que lo llevó a las cárceles de Beaumont, Texas, y a McCreary, Kentucky. Resentenciado a 30 años en el 2009, lo trasladaron para Jesup, Georgia, y luego hacia Ashland, Kentucky.
Raúl recibe a Gerardo, Ramón y Antonio a su llegada a Cuba el 17 de diciembre del 2014. Foto: Estudio Revolución.
- ¿Cuántas veces en la cárcel se vio precisado a advertirle a otro preso: no cruces esa línea?
- A nosotros nos respetaban en las cárceles, pero sí hubo momentos en que intentaban faltarte el respeto. Uno se relacionaba con personas criminales y si no respondías a la altura de los acontecimientos podían después abusar de ti. Se lo advertía a la gente: somos cordiales, pero no nos busquen porque enseguida sacamos el machete de Maceo, y lo decía gráficamente. A uno lo metí en el cuarto: no sé por qué me faltas el respeto, si te trato superbién. ‘No, porque yo soy preso de una pila de años’. No me interesa esa pila de años. Me tienes que respetar. No cruces la línea conmigo y si la cruzas, aquí estoy.
Muchos de los problemas en la prisión son porque la gente no sabe hablar, son por cosas mínimas. Por ejemplo, para ver televisión tienes que marcar el piso donde va tu silla; si la sacas un poco para al lado, es causa hasta de puñalada. Siempre me querían coger de líder de los cubanos, no solo porque soy grande y fuerte, sino, también, por la forma de hablar, la forma de comportarme ante los demás. Ellos se daban cuenta de que tú eras una persona decente, recta; pero que le decías a cualquiera: eres un descara’o.
Estoy escribiendo un diario sobre la cotidianidad de la prisión. No quería que lo leyeran mi esposa y mis hijas; tiene escenas de asesinato, droga, prostitución, de todo lo visto en una cárcel en Estados Unidos.
- No obstante ello, usted aseguró que dejó allá a otra familia.
- En la prisión uno conoce a personas humanas también, que cometen errores. Nosotros no lo haríamos porque somos incapaces de robar. La vida en Estados Unidos es muy difícil; si no tienes dinero, te mueres de hambre. Había uno que robaba bancos… Son personas que sienten por Cuba y son capaces de defender la Revolución. Uno convive con ellas y hace amistad. Por eso, hoy me llaman, me escriben por correo. He tratado de ver a sus familiares y así cumplir con mis hermanos de la prisión.
- ¿Por qué recurrió a la poesía?
- La poesía constituyó una forma de combatir la soledad, nos ayudó a sobrevivir. La escribo desde el alma, como los poemas que le dediqué a mi mamá. Tenía deudas con ella que nunca pude cumplir y traté de hacerlo a través de los versos. En Carta a una madre ausente y Deuda le expresé cosas que me quedaron por decirle.
- Otro poeta, Silvio Rodríguez, nos legó El dulce abismo, canción que simboliza la historia de amor de los Cinco. Amada, (…) yo parto, tú guardarás el huerto, escribió. ¿Y cómo Ramón encontró el suyo? El calificativo de heroína para su esposa, ¿cortesía?
- ¿Mi huerto? Hermosísimo. Encontré una familia amorosa. No me canso de decir que Eli es la heroína. Imagínate, sola, con dos niñas en medio del período especial, cuando no había comida ni medicinas. Laurita está en el último año de Relaciones Internacionales y Lisbeth empezó Psicología. Ailí (hija del primer matrimonio) es otro ejemplo. Mejores niñas no puede haber. Eli supo inculcarles a mis hijas que yo no las había abandonado.
Por encima de eso, la campaña internacional. Como el resto de las esposas, no solo fue fiel como Penélope. Ellas no se pusieron a esperar, fueron las primeras en recorrer Cuba; después, se reunieron con presidentes de países, parlamentarios. Yo leía las noticias. ¡Esa es mi mujer! Mira, cómo se ha crecido. Ese crecimiento espiritual, humano, solo lo tienen las heroínas como ella. Nosotros no somos los héroes, son ellas.
El Presidente cubano lo condecoró con el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Playa Girón. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.
- Usted se declara como el más optimista de los Cinco.
- Soy optimista por naturaleza; el optimismo ayuda a vivir y a vencer y tiene que ver con la riqueza interior de uno, con los recuerdos. Por ejemplo, siempre soñaba bonito. Estando preso soñaba que era libre, lo soñaba nítidamente, y cuando despertaba me decía: no puede ser que esté preso, si ya yo estaba en Cuba. Cuando eres optimista, dices: hoy no soy libre, pero lo seré mañana. Cuando llega mañana, ya has pasado otro día.
Si te metes en la negatividad de la cárcel, te destruyes; ahí estás rodeado de crímenes, de cercas… El optimismo parece algo anacrónico en esas circunstancias. Si te tomas lástima… Vi a personas deprimidas que se ahorcaron. Conocí a un hombre que mató a 12 miembros de su familia. ‘Yo soy un monstruo; sé que voy a morir en esa cama’, me dijo una vez. Cuando uno oye hablar así a una persona en la cárcel… Por eso, creé un concepto: sobrevivo la prisión, pero vivo fuera de ella. Vivía la cotidianidad de mi familia. El 90 por ciento de mi mente era para eso; el 10, para la problemática interna de la prisión, que trataba que no se me metiera en la sangre, aunque para sobrevivir a veces tuvieras que meterte en la cárcel.
Para sobrevivir, también me refugié mucho en el deporte, hacía ejercicios, pesas; jugaba ajedrez, handball, que fue el que me afectó la rodilla; tuve un trauma ahí, se me inflamó. Fui al médico, pero la atención en la prisión es terrible. Me dijeron: ‘Tómate dos aspirinas. Pon los pies en alto, ponte hielo y mañana estarás bien’. En la cárcel te atienden cuando ya estás a punto de morir.
- ¿Ha rebasado la dolencia?
- No tengo dolores. Me siento mucho mejor. Después que subí el Turquino, me siento más ágil. El médico puso la pauta: si me duele en extremo, tengo que operarme. Al estar mucho tiempo de pie, sí me canso porque trabajo mucho la parte muscular. Fuera de eso, estoy entero.
- Cuando mencionamos las gaviotas blancas, ¿qué le recuerda?
- En el otoño, la prisión en Beaumont, Texas, se llenaba de gaviotas blancas; algo poético. Imagínate una cárcel violenta, donde todo lo que hay es alambrada, muros altísimos, gente odiándose los unos a los otros, matándose allá adentro, y que veas aquella imagen. Tremendo simbolismo. Piensas, entonces que, a pesar de todos los desmanes, existen la paz, el amor. Para mí, las gaviotas blancas eran la esperanza.
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