"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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sábado, 9 de septiembre de 2017

"Estos huracanes han sido fabricados": Un ingeniero 'halla' la prueba en imágenes de la NASA



Un químico afirma haber encontrado la evidencia del origen humano de los huracanes Irma y José en imágenes por satélite obtenidas por la agencia espacial estadounidense.

I

Patrick Roddie, químico y activista de geoingeniería, asegura que el pasado huracán Harvey, así como los activos Irma y José, que esta semana vienen azotando las islas caribeñas en el Atlántico, han sido "fabricados" y creados por el hombre.

Esta es la conclusión a la que ha llegado Roddie, promotor del grupo medioambientalista Stop Spraying Us, tras estudiar las imágenes de la NASA en la herramienta interactiva Worldview, que permite ver nuestro planeta desde la perspectiva de los satélites. 

En su investigación el activista descubrió "pautas sospechosas" en las trayectorias de los huracanes Harvey e Irma. En concreto, Roddie asegura que en estas imágenes se distinguen "elementos plumosos, bruma y patrones de ola" que ‒destaca‒ son habituales en "las estelas de agentes químicos pulverizados", lo que pone de manifiesto la existencia de "materiales de geoingeniería" alrededor de los huracanes.

Roddie aireó estas ideas en una entrevista de más de una hora con el portal Era of Wisdom en Youtube, donde destacó que este origen anómalo de los huracanes debe impulsar a la gente a "investigar el posible papel de geoingeniería en ellos".

Sin embargo, los científicos consideran que no hay nada de particular en la aparición de estos fenómenos atmosféricos, ya que la intensa temporada de tormentas tropicales se repite desde hace décadas. La temporada en el Atlántico empezó este año con el huracán Harvey, que se cobró la vida de al menos 70 personas y que la noche del 25 al 26 de agosto causó cuantiosos daños materiales en Texas (EE.UU.), a donde llegó en forma de tormenta de categoría 4.



Harvey se convirtió en el primer huracán de estas dimensiones que azota EE.UU. desde 2005. Sin embargo, días después se formó en el Atlántico el huracán Irma, de intensidad superior, y que estos días sigue avanzando por el Caribe hacia Florida, donde está previsto que toque tierra la madrugada del domingo con vientos de hasta más de 300 kilómetros por hora. Hasta el momento, Irma ha dejado 23 muertos a su paso.

Mientras tanto, el hiracán José, que alcanzó este viernes categoría 4, sigue los pasos de Irma por el Caribe, fortaleciéndose a medida que avanza. Los vientos sostenidos que genera José ya alcanzan los 240 kilómetros por hora.

Aunque Harvey e Irma ya han dejado a su paso una considerable cantidad de daños y de víctimas mortales, pudiendo llegar a causar —según los pronósticos más pesimistas— las destrucciones más graves en la historia de EE.UU., en el pasado otros huracanes aún más demoledores que dejaron su huella en el país.
Otras grandes huracanes de los últimos 25 años

En agosto de 1992 el huracán Andrew, de categoría 5, arrasó Florida del Sur con sus fortísimos vientos, destruyendo 127.000 hogares y dejando un rastro de 65 víctimas mortales. En la temporada de tormentas de agosto de 2004 el huracán Charley, de categoría 4, dejó a su paso 20 muertos en EE.UU. y causando daños por valor de 15.000 millones de dólares.

En 2005 el tristemente famoso huracán Katrina dejó centenares de muertos y afectó a Las Bahamas, a Cuba y a varios Estados norteamericanos, pasando a la historia como el huracán más costoso para EE.UU., con daños materiales que ascendieron hasta los 108.000 millones de dólares.

Otro gran huracán, Sandy, de categoría 3, azotó 24 Estados de EE.UU. en la temporada de tormentas en octubre de 2012, causando numerosos daños de hasta 65.000 millones de dolares y matando a 72 personas. Algunos hogares permanecieron sin electricidad durante semanas.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Los expertos en huracanes nunca han visto una imagen como esta

Publicado: 8 sep 2017 15:30 GMT

Se trata de la primera vez que tres huracanes surgidos en el Atlántico tienen el potencial de tocar tierra al mismo tiempo.


NOAA

Por primera vez en la historia moderna, tres huracanes se encuentran alineados en el Atlántico de una manera peligrosa, según Eric Blake, experto del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC, por sus siglas en inglés), recoge el portal 'Quartz'.

Hay suficientes motivos para el temor en el Caribe. El NHC ya ha emitido alertas al respecto de estos tres huracanes: Irma (que actualmente se desplaza por aguas de Cuba), José (al este de las Antillas Menores) y Katia (al sudoeste del Golfo de México).

Mientras que Irma, una de las tormentas tropicales más potentes en los registros de observaciones en el Atlántico, azota con fuerza devastadora las islas del Caribe, otro fenómeno meteorológico similar sigue sus pasos, el huracán José. Al mismo tiempo, en el golfo de México gana fuerza Katia, que también alcanzó esa clasificación.

Se trata de la primera vez que tres huracanes surgidos en el Atlántico tienen el potencial de tocar tierra al mismo tiempo. La última vez que la región presenció tres huracanes simultáneos fue en 2010, con Igor, Julia y Karl todos alineados en la zona al mismo tiempo.

Sin embargo, Julia nunca llegó a tocar tierra, por lo que el NHC no emitió ninguna alerta en aquella ocasión.




3 hurricanes threatening land simultaneously in the W Atlantic Basin. Never seen anything like this in the modern record #Irma#Jose #Katia

lunes, 4 de septiembre de 2017

Harvey no salió de la nada

Naomi Klein, La Jornada

Ahora es el momento de hablar sobre el cambio climático y todas las demás injusticias sistémicas –desde realizar detenciones e interrogatorios basados en el perfil racial hasta la austeridad económica– que transforman desastres como Harvey en catástrofes humanas.

Busquen la cobertura mediática sobre el huracán Harvey y las inundaciones en Houston, y oirán acerca de cómo este tipo de lluvia no tiene precedente. Escucharán acerca de cómo nadie lo vio venir, así que nadie se podía preparar adecuadamente.

De lo que oirán muy poco es acerca de por qué estos eventos climáticos sin precedentes, históricos, ocurren con tanta regularidad, que decir histórico ya se volvió un cliché meteorológico. En otras palabras, no escucharás hablar mucho, si es que algo, sobre el cambio climático.

Esto, nos dicen, es porque se busca no politizar una tragedia humana que todavía está en desarrollo, lo cual es comprensible, pero aquí está el detalle: cada vez que hacemos como que un suceso meteorológico nos llega de la nada, como alguna acción de Dios que nadie pudo predecir, los reporteros toman una decisión extremadamente política. Es la determinación de no herir sentimientos y evitar la controversia, a costa de la verdad, por más difícil que sea. Porque la verdad es que estos eventos fueron predichos desde hace mucho tiempo por los científicos climáticos. Los cada vez más cálidos océanos crean tormentas más poderosas. Los cada vez más altos niveles de los océanos implican que esas tormentas entran a sitios que antes no alcanzaban. Las temperaturas cada vez más calientes ocasionan precipitaciones pluviales cada vez más extremosas: largos periodos de sequía interrumpidos por masivas tormentas de nieve o lluvia, en vez de los estables y predecibles patrones con que la mayoría de nosotros crecimos.

Los récords que se rompen año con año –ya sea de sequía, de tormentas, fuegos incontrolados o simplemente calor– ocurren porque el planeta está notablemente más caliente, más que nunca desde que comenzaron a llevarse registros. Cubrir sucesos como Harvey mientras se ignoran esos hechos, no ofrecer una plataforma para que los científicos climáticos puedan explicarlo con sencillez, mientras no se menciona la decisión del presidente Donald Trump de retirarse de los acuerdos climáticos de París, implica fracasar en el más básico deber del periodismo: ofrecer hechos importantes y contexto relevante. Deja al público con la falsa impresión de que estos desastres no tienen un origen, lo cual también implica que no se pudo haber hecho algo para prevenirlos (y que no se puede hacer algo para evitar que en el futuro sea peor).

También vale la pena señalar que la cobertura mediática de Harvey ha estado altamente politizada desde mucho antes de que la tormenta tocara tierra. Ha habido eternas conversaciones acerca de si Trump tomaba suficientemente en serio la tormenta, largas especulaciones acerca de si este huracán será su “momento Katrina” y se han ganado puntos políticos (con justificada razón) con el hecho de que muchos republicanos votaron contra el apoyo a Sandy pero ahora sí atienden a Texas. Eso se llama hacer política de un desastre –es el tipo de política partisana que está en la zona de confort de los medios convencionales, una política que, de forma oportunista, no toma en cuenta el hecho de que anteponer los intereses de las empresas de combustibles fósiles a la necesidad de un decisivo control de la contaminación es un asunto profundamente bipartisano.

En un mundo ideal, todos deberíamos de poder poner en pausa lo político hasta que la emergencia haya pasado. Luego, cuando todo mundo estuviera a salvo, tendríamos un largo, meditativo e informado debate público acerca de las implicaciones para las políticas de la crisis que acabábamos de presenciar. ¿Qué debería implicar para el tipo de infraestructura que construimos? ¿Qué debería implicar para el tipo de energía de la que dependemos? (Una pregunta con tremendas consecuencias para la industria dominante en la región, a la que le está pegando más duro el huracán: la petrolera y la del gas). La hipervulnerabilidad a la tormenta de los enfermos, los pobres y los de la tercera edad, ¿qué nos dice acerca del tipo de redes de seguridad que tejemos, dado el escabroso futuro que ya aseguramos?

Dado que hay miles de desplazados, podríamos incluso discutir los innegables vínculos entre la alteración climática y la migración –desde el Sahel a México– y aprovechar la oportunidad para debatir la necesidad de una política de migración que comience con la premisa de que Estados Unidos tiene una buena parte de la responsabilidad de las principales fuerzas que sacan a millones de sus hogares.

Pero no vivimos en un mundo que permite ese tipo de debate serio y mesurado. Vivimos en un mundo en el cual los poderes gobernantes se han mostrado demasiado dispuestos a explotar el desvío de atención de una crisis de gran escala; y muchos están dispuestos a usar las emergencias de vida o muerte para imponer sus políticas más regresivas, políticas que nos llevan más por el camino correctamente descrito como una forma de apartheid climático. Lo vimos después del huracán Katrina, cuando los republicanos no perdieron el tiempo y promovieron un sistema de educación completamente privatizado, debilitaron la legislación laboral y fiscal, incrementaron las perforaciones petroleras y de gas y la industria de la refinación, y abrieron las puertas a compañías mercenarias como Blackwater. Mike Pence fue un artífice clave de ese proyecto inmensamente cínico y no deberíamos esperar menos después de Harvey, ahora que él y Trump están al mando.

Ya vimos a Trump usar como tapadera al huracán Harvey para lograr el muy controversial indulto de Joe Arpaio y una mayor militarización de las fuerzas policiales estadunidenses. Se trata de movimientos especialmente ominosos, en el contexto de que los puestos de control migratorios siguen operando aún con las carreteras inundadas (un serio desincentivo para que los migrantes evacuen), así como en el contexto de los funcionarios municipales hablando acerca de aplicar las penas máximas a los saqueadores (vale la pena recordar que después de Katrina, varios residentes afroestadunidenses fueron baleados por la policía en medio de este tipo de retórica).

En pocas palabras, la derecha no desperdiciará el tiempo para explotar a Harvey y ningún otro desastre como ese para diseminar ruinosas y falsas soluciones, como la policía militarizada, más infraestructura petrolera y de gas y sistemas privatizados. Lo cual significa que la gente informada y a la que le importa tiene el imperativo moral de nombrar las verdaderas raíces de esta crisis –conectar los puntos entre la contaminación climática, el racismo sistémico, los reducidos fondos de los servicios sociales y los excesivos fondos para la policía. También necesitamos aprovechar el momento para proponer soluciones intersectoriales, que dramáticamente reduzcan las emisiones mientras batallamos contra toda forma de desigualdad e injusticia (algo que hemos intentado plantear en The Leap (https://theleap.org/), y que grupos como la Alianza por la Justicia Climática (www.ourpowercampaign.org/cja) han impulsado durante mucho tiempo).

Y tiene que ocurrir ahora mismo –justo cuando los enormes costos humanos y económicos de la inacción están en plena luz pública. Si fracasamos, si dudamos debido a una errónea idea de lo que es apropiado durante una crisis, dejamos la puerta abierta a que despiadados actores exploten este desastre para obtener predecibles y perversos fines.

También es una dura verdad que la ventana para tener estos debates es cada vez más estrecha. No tendremos ningún tipo de debate de política pública después de que pase esta emergencia; los medios regresarán a cubrir obsesivamente los tuits de Trump y otras intrigas palaciegas. Así que, si bien parecería ser indecente estar hablando acerca de las causas primordiales mientras la gente aún está atrapada en sus hogares, este es, siendo realistas, el único momento en que tenemos la atención de los medios como para tratar el tema del cambio climático. Vale la pena recordar que la decisión de Trump de retirarse del acuerdo climático de París –acción que va a repercutir a escala global durante décadas– recibió más o menos dos días de cobertura decente. Luego regresaron a hablar de Rusia las 24 horas.

Hace poco más de un año Fort McMurray, pueblo en el corazón del auge de petróleo de arenas bituminosas en Alberta, casi quedó reducido a cenizas. Durante un tiempo el mundo estuvo pasmado por las imágenes de los vehículos que iban en fila, sobre una carretera, con las llamas acercándose por ambos lados. En aquel momento nos dijeron que era insensible y sólo se buscaban chivos expiatorios si se hablaba acerca de cómo el cambio climático exacerbaba fuegos incontrolables como este. Era todavía más tabú hacer cualquier conexión entre nuestro mundo, cada vez más caliente, y la industria que da energía a Fort McMurray y que daba empleo a la mayoría de los desalojados, que produce una forma de petróleo particularmente alta en carbono. El momento no era el adecuado; era el de mostrar compasión, brindar apoyo y no hacer preguntas difíciles.

Pero, claro, ya para cuando era apropiado plantear esos asuntos los reflectores de los medios hace mucho que se habían ido. Y hoy, mientras Alberta intenta conseguir al menos tres nuevos oleoductos para cubrir sus planes de incrementar la producción a partir de bituminosas, ese terrible incendio y las lecciones que podría haber aportado casi no se mencionan.

En ello hay una lección para Houston. La ventana para proveer un contexto significativo y sacar conclusiones importantes es reducida. No podemos arriesgarnos a echarla a perder.

Hablar con honestidad acerca de qué fomenta esta época de desastres seriales –incluso mientras ocurren– no falta al respeto a la gente que está en el sitio en cuestión. De hecho, es la única manera de en verdad rendir tributo a sus pérdidas, y nuestra última esperanza para prevenir un futuro con incontables más víctimas.

AVISO DE CICLON TROPICAL. CENTRO DE PRONÓSTICOS, INSMET.

Fecha: 3 de septiembre de 2017. Hora: 6:00 PM.


AVISO DE CICLON TROPICAL No. 7.

HURACÁN IRMA.

... Irma es nuevamente un intenso huracán sobre el Atlántico central...

El huracán Irma durante el día de hoy se ha intensificado sus vientos máximos sostenidos son ahora de 185 kilómetros por hora, con rachas superiores y su presión central ha descendido a 969 hectoPascal, por lo que es nuevamente un huracán categoría tres en la escala Saffir-Simpson de un máximo de cinco.

A las seis de la tarde, el centro del huracán Irma se estimó en los 17.6 grados de latitud Norte y los 50.0 grados de longitud Oeste, posición que lo sitúa a unos 1250 kilómetros al este de la Isla Antigua, en el grupo norte de las Antillas Menores.

Irma mantiene el rumbo oeste a razón de 24 kilómetros por hora.

En las próximas 12 a 24 horas se pronostica que Irma mantendrá el rumbo entre el oeste y el oeste suroeste disminuyendo su velocidad de traslación para acercarse en la tarde del martes al grupo norte de las Antillas menores, con tendencia a mantenerse como un intenso huracán.

El próximo aviso de ciclón tropical sobre el huracán Irma se emitirá a las seis de la tarde del lunes.

domingo, 2 de octubre de 2016

AVISO DE CICLON TROPICAL. CENTRO DE PRONÓSTICOS, INSMET. Fecha: 2 de octubre de 2016. Hora: 6:00 am.


AVISO DE CICLON TROPICAL No. 17.

HURACÁN MATTHEW.

... Matthew se mantiene como un huracán intenso...


Durante la noche el huracán Matthew ha tenido poco cambio en intensidad, aunque se mantiene como un intenso huracán categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco. Los vientos máximos sostenidos se mantienen en 240 kilómetros por hora, con rachas superiores, con una presión mínima central de 940 hectoPascal.


En las últimas horas, el huracán ha continuado moviéndose al noroeste a unos 7 kilómetros por hora. A las seis de la mañana, el centro del huracán Matthew fue estimado en los 13.9 grados de latitud norte y los 74.1 grados de longitud oeste, posición que lo sitúa a unos 530 kilómetros al sudeste de Kingston, Jamaica; a unos 700 kilómetros al sur sudeste de la ciudad de Santiago de Cuba y a unos 675 kilómetros al sur de Guantánamo.

En las próximas 12 a 24 horas el huracán Matthew continuará moviéndose hacia el noroeste y girando posteriormente al norte, con similar velocidad de traslación, con algunas fluctuaciones en su intensidad, aunque se mantendrá como un intenso huracán

. Las provincias desde Camagüey hasta Guantánamo deben mantenerse muy atentas a la evolución del intenso huracán Matthew que representa un peligro para la región oriental de Cuba. Debido a la extensa área de nublados y el campo de vientos con fuerza de tormenta tropical que acompaña a este huracán, las provincias de la región central deben prestar atención a la evolución de este organismo ciclónico tropical.

El próximo aviso de ciclón tropical sobre el huracán Matthew se emitirá al mediodía de hoy.

jueves, 29 de septiembre de 2016

AVISO DE CICLON TROPICAL. CENTRO DE PRONÓSTICOS, INSMET.



Fecha: 29 de septiembre de 2016. Hora: 6:00 am.

AVISO DE CICLÓN TROPICAL No. 4.


TORMENTA TROPICAL MATTHEW.

... Matthew se mueve al oeste sobre el mar Caribe oriental...

Durante la madrugada los nublados asociados a la tormenta tropical Matthew se han mantenido con poco cambio. Los vientos máximos sostenidos se mantienen a 100 kilómetros por hora, con rachas superiores y la presión mínima central descendió ligeramente hasta los 1002 hectoPascal.

A las seis de la mañana el centro de Matthew se estimó en los 14.0 grados de latitud norte y los 64.9 grados de longitud oeste, posición que lo sitúa a unos 490 kilómetros al este-nordeste de Curazao y continúa moviéndose al oeste, a razón de 26 kilómetros por hora.

Este sistema en las próximas 12 a 24 horas ganará gradualmente en organización e intensidad, a medida que se desplace al oeste y disminuirá su velocidad de traslación.

Dada la localización de este fenómeno meteorológico peligroso, el movimiento de traslación que mantiene y los modelos de trayectoria e intensidad consultados, el Centro Nacional de Pronósticos mantendrá la vigilancia meteorológica sobre su evolución.

El próximo aviso de ciclón tropical sobre la tormenta tropical Matthew se emitirá al mediodía de hoy jueves 29.
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