"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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martes, 26 de junio de 2018

DERECHO DE RÉPLICA A UNA MEMORIA FALSEADA: LEONARDO PADURA MIENTE


 (PREGUNTAS POSTERGADAS A HUGO CHINEA)

Amigos y compañeros de diferentes ocupaciones, incluyendo intelectuales del medio, sorprendidos por lo dicho por Padura, me han hecho  llegar por diferentes vías sus propias preguntas y evaluaciones sobre el tema que motiva este texto, donde las tomo en consideración aunque, finalmente, no es más que una réplica personal. He preferido organizarla en forma de preguntas y respuestas para evitar un relato espeso, y facilitar su lectura y comprensión.

Pregunta: Amigo Hugo Chinea, apenas salió la entrevista de Harold Cárdenas Lema a Leonardo Padura, meses atrás, donde éste te señala de cuando él y otros jóvenes escribían cosas críticas en el Caimán Barbudo, hemos procurado hacerte éstas, que son tus propias preguntas. Ahora, eres tú quién nos convoca. ¿A que se debe?

Respuesta: Bueno, ustedes me han estado presionando con eso de “el que calla otorga”. Y miren, eran cosas encontradas, y no terminaba de decidirme. Como ustedes saben, yo le dirigí un correo a Padura, que después hice público en la red, pensando que era un gazapo de él, que se había equivocado de nombre, una manipulación del entrevistador, en fin…porque no podía pensar que fuese una mentira intencional. Tenía otro concepto de su persona. Yo jamás le he visto la cara personalmente. Lo que él dice no es verdad, así, sencillamente. Una falacia. También esperaba que alguno de ustedes lo desmintiera... 

P. Hugo, Padura dijo: “Cada vez que se escribía un artículo que por asomo pudiera ser asumido como una crítica, inmediatamente eras citado para una reunión en el Departamento de Cultura del Comité Central. Esperabas en el Consejo de Estado una o dos horas hasta que te conducían a la oficina del que era jefe en esos momentos del departamento, Hugo Chinea, te echaban una descarga, te amenazaban y te decían que no lo hicieras más”

R. Eso es absolutamente falso. El Caimán Barbudo era, y es, hasta donde sé, una publicación adscripta a la Unión de Jóvenes Comunistas, su órgano cultural, con Director, Jefe de Redacción, su Consejo, y demás. La Unión de Jóvenes Comunistas tenía su Departamento de Cultura, entre cuyas funciones estaba esa publicación. En el Comité Central., yo era el Jefe de la Sección de Cultura de un Departamento que incluía la Educación, la Ciencia, el Deporte. El Departamento de Orientación Revolucionaria atendía la prensa y no creo que el Caimán estuviera en esa prioridad, porque pertenecía a la Unión de Jóvenes Comunistas. Se trata de una publicación más bien dirigida a los jóvenes. No era mi lectura habitual, aunque lo consideraba un espacio útil para la juventud, no estaba entre mis lecturas prioritarias de entonces. 

Él habla en plural, de manera que otros jóvenes que escribían críticamente en esa publicación eran llamados por mí para “echarles una descarga”, “amenazarlos” y decirles “que no lo hicieran más”.

Si de repente, por cualquier razón tuviera que dar los nombres o presentar a esos otros, tendría que fabricarlos, porque no existen esos que hacían antesala ¡por dos horas! en el Consejo de Estado o en el Comité Central. El se hace el sueco, no sabe bien el lugar, porque lo que le interesa es depositar su cagadita de mosca en el mantel.

El Partido nunca tuvo una oficina “para velar por la pureza ideológica de los intelectuales”

P. Padura dice que después pasó a trabajar al periódico Juventud Rebelde, donde: “A pesar de que llegué con el cartel de problemático-ideológico a la dirección de ese periódico, donde también las personas que la conformaban eran cuadros de la UJC, no les importaron mucho mis “antecedentes” ¿Cómo se explica, Chinea, que suponiendo tuviera realmente problemas con el Partido cuando era un principiante “problemático”, después lo llevaran al periódico de la Unión de Jóvenes Comunistas, el periódico de esa organización política?

R. Porque simplemente miente con eso de los regaños en el Comité Central. Parece una persona resentida, amargada, con cierto delirio de persecución. Siente “miedo, mucho miedo”. En todo caso Juventud Rebelde, al admitirlo, pone de manifiesto la apertura de nuestra prensa revolucionaria al darles cabida a los jóvenes críticos. 

P. ¿Cómo explicarías que solamente toma tu nombre y cargo para acusarte, habiendo tenido tantas dificultades en su vida profesional con diferentes personas como él dice? 

R. Esa pregunta me la he hecho más de una vez. También muchos de ustedes, y solamente encontramos una razón: implicar al Partido, como si cumpliera un encargo. Tal vez me creyó muerto y era más fácil utilizar a un cadáver. También puede ser resentimiento, tal vez. ¿O será porque cree que la Revolución esta tabaleándose, débil, moribunda, y entonces es el momento propicio para, a través de un antiguo, olvidado y “muerto” funcionario, atacar al sistema? ¿Cumple con su ego de protagonismo para una era pos Castro? ¿El encargo es de otros por idénticas razones? ¿O es el mareo de un “complejo de Altura”?

Por la fecha que él señala, años 80, ya estaba reparada, desde hacía varios años, aquella exclusión de homosexuales y creyentes de labores de enseñanza y otras de la vida cultural del país -desconozco si él estaría en alguna de esas situaciones y de ahí su fondo oscuro-, que como resultado del consenso del I Congreso de Educación y Cultura (abril de 1971), en el que participaron intelectuales y dirigentes de esas esferas, fueron adoptadas. Cuando ese Congreso, que empezó siendo de la educación, al que se le incorporó el tema de la cultura en el camino, todavía transcurrían los años inmaduros e ingenuos en que pretendíamos crear un paradigma de sociedad y un hombre nuevo que la sustentara. 

Después vino el I Congreso del Partido (1975), donde se aprobó una Resolución sobre la Cultura artística y literaria, que sentó las bases de una verdadera política. Allí no se habla de realismo socialista, ni de restricciones a la creación por razones de preferencia sexual o religiosa, escuela o tema alguno. Se proclama la creación libre. La plataforma de ese texto es la de Fidel en su Palabra a los intelectuales. Me cupo el honor de ser delegado y además compartir con Juan Marinello y Haydee Santamaría, como vice-presidente, la Comisión que trabajó en su elaboración y debatió después el texto en el I Congreso. Como no se ha sustituido por otra, debe estar vigente todavía, lo que pasa es que nadie la recuerda ya, ni, por supuesto, se toma en cuenta.

P. Entonces tú aseveras que el partido es responsable de la política que se sigue en el país.

R. Si. Claro. El Partido es el responsable, en primera instancia, de la política en la cultura y en todo lo demás. Es responsable, con Fidel a la cabeza, de haber conducido al país en una lucha sin precedentes por su libertad, independencia y soberanía. Por defender y alcanzar los logros inobjetables en la redistribución de la riqueza nacional, en ocupar lugar tan destacado entre las naciones del planeta. Suyos, con el apoyo siempre del pueblo, son los enormes logros que terminaron con el analfabetismo, la desnutrición, la miseria, los éxitos en los programas de salud, la victoria de Girón y del Escambray, el enaltecimiento de la cultura y sus protagonistas, como nunca antes. También lo es, desde luego, de los errores, muchos de los cuales se ventilan hoy en día en un proceso de reformas que deben ser estructurales. Mientras el Partido no se separe definitivamente del Estado y pase a jugar el papel que verdaderamente le corresponde, le toca todo, hasta lo que no es propiamente de el.

P. ¿Y sus cuadros, sus funcionarios, son responsables también de los errores y las deficiencias?

R. Desde luego. Les corresponde llevar adelante la política. Personalmente, me siento tan responsable de todo como el de mayor jerarquía en el Partido y su estructura de trabajo. Es un verdadero honor haber servido desde el Partido a los esfuerzos del país. Y como eso compartir también los errores.

Se nos puede acusar de ser muy jóvenes e inexpertos, con responsabilidades que a muchos nos superaban, a mí entre ellos, estar llenos de ideales grandiosos, de altruismo, de decisión de entregarlo todo, de estar en la batalla, no en las bardas. Pero de lo que no soy responsable, en absoluto, porque no es verdad, es del papel de represor que Padura pretende colgarme. Algunos conocidos que trabajaron en el Caimán no recuerdan semejantes procedimientos.

Si eso realmente hubiera ocurrido, no tendría ningún reparo, en absoluto, en reconocerlo. 

P. Otra cosa, Hugo, él hace aseveraciones verdaderamente comprometedoras con el honor y la moral, nos parece. El dice  “Ellos (refiriéndose a los funcionarios que enjuicia) aplicaban al extremo la política del Estado. Yo creo que ese tipo de funcionarios ante la duda siempre dice que no, y la duda puede estar presente en cualquier cosa. Son personajes que defienden los pequeños o grandes privilegios que tienen, algo típico del pensamiento burocrático, los defienden como los bienes más importantes. Y la reacción de nunca contradecir lo que viene “de arriba” y siempre que sea  necesario por alguna coyuntura aplastar lo que se origina abajo, sencillamente lo aplastan para no contradecir a los superiores.”

“No es casual que en determinadas circunstancias favorables esas personas terminen cometiendo actos de corrupción porque al final o desde el principio, la defensa a ultranza de una posición social, más que la responsabilidad que entraña esa posición social, es un acto de corrupción. Si por 80 litros de gasolina y las tres o cuatro prebendas que existan, eres capaz de aplastar cualquier posibilidad que no tiene nada que ver con una posición contrarrevolucionaria, entonces eres corrupto.”

R. Ahí tienen. ¿Qué es todo eso si no una vileza? ¡Hasta  corruptos! “¡80 litros de gasolina y las tres o cuatro prebendas!”. ¿Qué es eso? ¿Está en su sano juicio? ¿Desconoce que para trabajar en el Partido debías tener en tu vida personal  y social, en tu trayectoria,  una conducta moralmente intachable? Creo que esta norma sigue vigente. Nuestros salarios eran de los más bajos, el que más ganaba eran 400 pesos, que era  el salario de un ministro y se consideraba el tope, ese era el rasero entonces. Yo ganaba 360 pesos y con ese dinero y poco más de 40 años de trabajo me jubilé. ¿Dónde está la corrupción? Este personaje tiene ínfulas de celebridad. Se está dejando conducir, concientemente, o no,  a posiciones muy cuestionables desde el punto de vista intelectual y político.

Quien calumnia tan infundadamente no puede cumplir más que un rol, no de disidente -disentir es de revolucionarios, por eso lo somos-; para mí, de una perspectiva anti-Partido y anti-revolucionaria, consciente o no. Intereses ajenos parecen acunarlo entre sus manos y lo utilizan, aunque tal vez no se dé, o quiera darse cuenta de ello… 

Es una lástima que nuestra prensa no recoja también este tipo de discrepancias. Que se sepa quién es quién.

Estoy de parte de los que analizan nuestra realidad y señalan el papel poco efectivo de la prensa, acostumbrada por largos años a ese secretismo impuesto por una época e instancias superiores orientadoras, también de su reanimación en los últimos tiempos, todavía insuficiente. No creo que sea un déficit de los Directores, y menos de los periodistas. Más allá existe un pensamiento aún agarrotado. Es un tema muy complejo, porque también la burocracia dificulta y obstaculiza las fuentes de información y muchas otras cosas que requerirían de un análisis profesional y ponderado. La burocracia y su manera de pensar y actuar parece sembrada muy profundamente y tan espinosa como el marabú. 

Nuestros medios necesitan mucho de la crítica honrada, revolucionaria. No de los infundios, como me refirió una colega de la prensa, muy profesional y prestigiosa, calificando la conducta de Padura, “quien en el mejor de los casos resulta un resentido-confundido o simplemente un partidario del capitalismo “light” que busca su espacio en ¿ese futuro pos Castro?”

P. Una última cosa. A propósito de esa entrevista de Padura, hemos  escuchado, en más de una ocasión, que se trata de cinismo, y no falta quienes asocien ese cinismo con el Hombre que amaba a los perros. Más que una “perversión de la utopía”, es un manifiesto anticomunista por excelencia.  Padura no es comunista, y eso no es obligatorio, tampoco lo es ser socialista o revolucionario para escribir, desde luego. Pero, fíjate, cómo los protagonistas y secundarios, con sus nombres propios,  figuras históricas,  en un contexto histórico muy complejo, aparecen totalmente deshumanizadas. Seres perversos, envilecidos, corruptos, reducidos a la más increíble y asfixiante degradación. Mercader aprende a matar asesinando vagabundos indefensos que ponen al alcance de su mano…Es una novela cínica.

¿Quieres opinar?

R. Sobre la novela no, aunque coincido con esas apreciaciones.

P. ¿Algo más?

R. Decirles que me siento aliviado de no emplazarlo en público, como había considerado… ¿saben que existe una figura jurídica para  estos casos, que comporta multas o prisión? Pero me considero  una persona decente. No  me anima un aliento de venganza o represión.

Es el derecho de réplica. Por la naturaleza de sus  imputaciones, me asiste la razón.

 Mís, nuestras, consideraciones, van dirigidas sobre todo a los contemporáneos, y particularmente a nuestra joven intelectualidad, para que no se dejen confundir y piensen.

Gracias a los amigos, por su insistencia y  contribución a los borradores de este  texto.

Esta  es mí, nuestra,  respuesta postergada.


jueves, 21 de junio de 2018

Respuesta de Leonardo Padura a Hugo Chinea



Padura responde a Chinea ¿estamos volviendo a las grandes polémicas que existieron en los 60?

Por: Leonardo Padura Fuentes
A: La Joven Cuba y El Caimán Barbudo

Últimamente las polémicas me persiguen. Prácticamente cada declaración que hago o texto que escribo provoca una reacción que puede ir de uno a otro extremo del diapasón de las afinidades políticas y provenir de uno u otro extremo de la geografía universal. Tirios, troyanos y hasta apacibles sumerios se sienten en la obligación de responderme, a veces con tonos iracundos y acusaciones de cualquier índole.

Hace unas semanas, a raíz de la publicación de la entrevista que me hiciera Harold Cárdenas para el blog La Joven Cuba y en la cual aparece mencionado el nombre del señor Hugo Chinea, por razones de la responsabilidad político-cultural que cumplía en la primera mitad de la década de 1980 cuando yo trabajaba como redactor de El Caimán Barbudo, recibí vía email la carta del señor Chinea que se reproduce más adelante.

En mi lamentable ingenuidad, pensé que se trataba de una carta personal y, en cuanto la leí, la respondí de la misma manera y con la mayor gentileza. Pero pronto comprendí que se trataba de una carta abierta, publicada en un blog o sitio de internet, lo cual cambiaba radicalmente el carácter de las palabras del remitente.

Seré muy breve en esta introducción necesaria y poco voy a decir respecto al contenido de la carta. He respondido a ella, creo que de manera suficiente, con mi texto “Recordar para no volver a vivir (lo mismo)”, que también incluyo al final de esta misiva. (Texto que, por cierto, se ha reproducido en diversos sitios y me ha grajeado comentarios virtuales desde fuera de la isla por mi evidente y permanente cobardía. Como era de esperar).

No obstante, la carta del señor Chinea merece algunos comentarios específicos.
El primero relacionado con su mala memoria: Chinea (no me atrevo a tutearlo), claro que usted y yo nos conocimos. A mí no se me puede olvidar en qué condiciones (las que menciono en la entrevista), aunque a usted sí (las que menciono en mi artículo).

Segundo, el hecho de que las apreciaciones sobre mi persona y mi obra que refleja en su carta pública, no son los mismos que vierte en un email privado que tengo en mi poder y que, si es realmente obra suya (no lo puedo garantizar plenamente, es un email dirigido a otra persona), son bastante diferentes a las anteriores, lo cual (siempre de ser obra suya) sería un clásico ejemplo de doblez moral y de que aun pretende practicar ciertas evaluaciones políticas de los escritores como yo.

El tercero necesariamente se tiene que referir a la anotación final de la carta en la cual, tras despedirse de mí “fraternalmente”, Chinea escribe:

Nota: Luego de esta ausencia de señales por parte del destinatario, ahora acredito que puedo decir más. Digo, como otros muchos compañeros, que debemos distinguir la altura e integridad de intelectuales prestigiosos que sí se vieron afectados en una infeliz coyuntura, superada con creces, y sin embargo no se han prestado a ninguna prensa ni a sus manipuladores de siempre haciendo la diferencia. Parece más útil e importante ocuparse de lo que está pasando ahora, la reforma de nuestro socialismo, que hurgar en más de 30 años atrás. Es táctica trillada de cierta prensa enredar viejos asuntos negativos con la actualidad en su afán por desacreditar.

Se desprende de estas palabras que soy de los que se prestan a las manipulaciones mediáticas y desacreditadoras de sitios como La Joven Cuba, y que soy diferente de otros intelectuales cubanos. Y la razón de la diferencia es que me haya atrevido a desempolvar hechos ocurridos hace 30 años que, según Chinea, no merece la pena volver a exhibir. Mejor olvidarlos, ¿no? Pero, ¿soy en realidad tan diferente por recordar? Creo que no.

Pienso que si algo no podemos hacer los cubanos es entregarnos al olvido. Cada una de nuestras vidas está marcada por muchas experiencias personales, generacionales, nacionales que nos pertenecen por haberlas disfrutado o sufrido y porque sin la memoria de ellas no seríamos lo que somos y, sin el ejercicio de la memoria, no podríamos intentar al menos exorcizar las más funestas, para evitar (intentar al menos, repito) que se reproduzcan en el presente o en el futuro. El olvido conveniente para algunos no es, para mí, la solución. Y con el derecho que me da haber vivido toda mi vida en Cuba, defiendo la opción de la memoria antes que la del borrón histórico.

¿Cómo sería posible que me olvidara de aquel safari años 1980 que vestía Hugo Chinea en una de aquellas, para mí, inolvidables reuniones en un cubículo del Departamento que él dirigía?

Sin más, anexo la carta que me remitiera Hugo Chinea y el texto-respuesta que me provocó.

Con todos los afectos y la memoria que me acompaña y protejo,

Leonardo Padura.
14 de mayo de 2012.

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Aquí puede encontrar la Carta de Hugo Chinea Cabrera a Leonardo Padura que motivara la polémica y la respuesta de este en forma de artículo la puede consultar en Cuba: Recordar para no volver a vivir (lo mismo).

Carta de Hugo Chinea Cabrera a Leonardo Padura

La siguiente carta la escribió Hugo Chinea Cabrera quien fue Jefe de la Sección de Cultura del Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes del Comité Central en respuesta a la cuarta parte de la entrevista a Leonardo Padura publicada en el Blog La Joven Cuba

Texto de la Carta

Discúlpame, Padura, que te tutee en este texto pese a que no nos

conocemos personalmente. Acabo de leer esta entrevista, y me dio un vuelco el corazón cuando me veo mencionado como regañón de periodistas del Caimán Barbudo.

Fui durante los años de 1973 a l984, Jefe de la Sección de Cultura de un Departamento que entonces llevaba la denominación de Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes del Comité Central. Se trató de una estructura nueva -a semejanza de la existente en el otrora campo socialista- cuya función era la de ser órgano auxiliar de la dirección del Partido. Nunca fui jefe de un departamento que en aquellos tiempos no existía.Durante mi desempeño como funcionario del aparato auxiliar del Partido, nunca cité a persona alguna, periodista o creador, de ninguna esfera de la vida cultural de nuestro país, para recriminarle oficialmente de algo. No estaba entre nuestras atribuciones. Mucho menos de organismos e instituciones dependientes de la estructura de la UJC., a quien correspondía, si era el caso del Caimán Barbudo,
cualquier asunto.

No me explico de qué manera entonces mi nombre aparece en esta entrevista, nada menos que citado por ti, cuando yo ni siquiera he tenido la satisfacción de estrechar tu mano ni de conversar contigo alguna vez y mucho menos participado en un regaño por tu labor ni en el Caimán ni en sitio alguno. Ni contigo ni con nadie 

Tú y yo no nos conocemos personalmente, menos tú a mí; más yo a ti sí, porque al menos he sido lector simpatizante de tu obra (aunque seguramente no habrás leído nada mío), tanto de tus textos desde el periódico Juventud Rebelde, hasta las novelas.

Incluso comparto muchas de tus apreciaciones -en medio del fuego que cruzan sobre tí los dos bandos-, respecto a los problemas actuales que aquejan al país y en los que es preciso vencer o de lo contrario perecer en manos de nuestros enemigos jurados de ahí enfrente.

Antes de trabajar en el Partido, yo provenía de la revista Cuba Internacional, de la que fui su director. Antes, redactor de la Redacción Cultural de Prensa Latina. Antes, profesor de Economía Política y Filosofía Antes, un muchacho más que militó en las filas clandestinas del 26 de Julio y se fue al Escambray en diciembre de  1960 como miliciano del Bon 315 de Santa Clara en la lucha contra los  bandidos. Y un ratico antes de eso, un simple trabajador de un 
concesionario de la Internacional Harvester Co. Hoy atesoro la Distinción por la Cultura Nacional, un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Simón Bolívar, de Colombia, dos premios literarios de la UNEAC, en cuento, varias publicaciones más y mi licenciatura en Sociología.

Te digo todo esto porque soy solamente uno más, cualquiera, como tú mismo, que viniendo de esa enorme multitud del pueblo estuvo, como estoy , dispuesto a todo por servir y defender la justicia que la Revolución trajo consigo, en la que me formé y hoy respaldo su labor reformadora , para mejorar nuestro socialismo.

Cada coyuntura vivida en estos años precedentes, así como ésta, tiene sus características y también sus exponentes en una larga fila. Citar un solo nombre, de los tantos con quienes dices tropezaste, merece al menos no solo que valga la pena, sino también veracidad suficiente para calificarlo, tanto para bien como para mal.

Solo me cabe pensar que fue una confusión tuya, o un gazapo, o una manipulación intencionada del periodista autor de la entrevista para vincular al Partido. Algo de esto o parecido, ya que otra cosa me parece improbable de parte tuya cuando ni siquiera nunca nos hemos visto las caras.

En cualquiera de los casos, espero la reparación del equívoco en el mismo medio en que se produjo la publicación de tu entrevista y aparece envuelto mi nombre en representación del Partido en un suceso que en absoluto tiene que ver conmigo.

He preferido dirigirme a ti, primero, para una reparación del asunto en esa misma prensa, u otra que estimes pertinente, antes de hacer mi reclamo, más que justo , en medios tan públicos como la entrevista tuya que ahora mismo circula en la red.

En espera de tu respuesta,

Fraternalmente: Hugo Chinea Cabrera.

Nota:

Luego de esta ausencia de señales por parte del destintario, ahora
acredito que puedo decir más. Digo, como otros muchos compañeros,
que debemos distinguir la altura e integridad de Intelectuales
prestigiosos que si se vieron afectados en una infeliz coyuntura,
superada con creces, y si embargo no se han prestado a ninguna prensa
ni a sus manipuladores de siempre, haciendo la diferencia.

Parece más útil e importante ocuparse de lo que está pasando ahora, la
reforma de nuestro socialismo, que hurgar en más de 30 años atrás.

Es táctica trillada de cierta prensa enredar viejos asuntos negativos
con la actualidad en su afán por desacreditar.

Entrevista a Leonardo Padura IV: el hombre que amaba a su país


(Esta es la cuarta y última parte de la entrevista realizada a Leonardo Padura, les sugiero leer antes la primera, segunda y tercera parte)

Un tema que nos preocupa mucho es el cambio de mentalidad en Cuba, consciente de que siempre existe el peligro de que algunos sectores dogmáticos secuestren el discurso del cambio de mentalidad y lo adulteren. ¿Qué significa el cambio de mentalidad al que convocó Raúl?

“Ese es uno de los temas más complicados que existen en este proceso que se está viviendo en Cuba: los cambios de mentalidades y la necesidad de que se produzcan esos cambios. Muchos de los que sustentaron la otra mentalidad son los que están promoviendo el cambio ahora y eso es muy difícil.

Ese proceso tan complejo tiene que ver con el subconsciente del individuo, con sus principios, con lo que ha creído durante mucho tiempo, con la forma en la que ha actuado, por lo cual no estoy seguro de que muchas de esas personas puedan cambiar. No estoy seguro porque están acostumbradas a formas de dirección, de relación con los otros individuos, típicas de un modelo que se está tratando de modificar, y creo que es la parte más complicada de esta historia.

Aceptar que no todos los que piensan de manera diferente a ti no son el enemigo, sino al contrario, que pueden ser aliados y protagonistas de una renovación de la sociedad cubana, es algo complicado. Es necesario admitir a los que disienten, y espero que se lea la palabra en su justo sentido. Y no estoy hablando ya de personas con una posición abiertamente hostil contra el gobierno cubano. Cuando digo Gobierno, Estado y Partido; hay otro de los problemas grandes en Cuba, es que los tres aquí son lo prácticamente mismo, y en ese sentido debe surgir una de las modificaciones que creo necesaria: la separación de funciones.

En la reciente Conferencia del Partido Raúl exigió que este no tuviera funciones administrativas, pero cuando el director de una empresa es militante del Partido, el jefe del sindicato es del Partido, el jefe de producción es del Partido, es muy difícil que haya una contraparte real en esa estructura de dirección.

El cambio de mentalidad es una gran necesidad, no se puede pensar igual que hace 15 años porque el mundo es totalmente diferente. La caída del socialismo en Europa del Este coincide y casi marca un momento en el que se está produciendo un cambio de era: termina la Era Moderna-Industrial y comienza la Era Digital. Esta era tiene sus propias exigencias, condiciones y regulaciones que son diferentes a las que existían en los años 1980.

Todas las relaciones han cambiado con la Era Digital, los periódicos han tenido que cambiar su perspectiva, la noticia es diferente a como era hace 20 años, por lo tanto el cambio de mentalidad es absolutamente imprescindible si se pretende una real actualización de una sociedad y un modelo económico o reforma.”

Llamo la atención en que muchos de los funcionarios presentes en la Conferencia fueron formados en la URSS,Padura me responde al instante, sin titubeos…

“Sí acaso ellos van a obedecer a la orden de un cambio de mentalidad. Pero no a un cambio real en ellos mismos”

Ahora le propongo discutir un tema imprescindible y al que mi interlocutor ha hecho alusión antes pero por su importancia yo quería abordarlo al final. ¿Cuánto ha cambiado la prensa cubana desde que Leonardo Padura trabajó ahí?

“Nada, apenas ha cambiado, solo que junto a la firma aparece un correo electrónico del periodista, pero no ha cambiado nada. El otro día un comentarista en la televisión se refirió a la ocurrencia de un incidente desagradable en un juego de pelota y no decía cuál había sido el incidente desagradable. ¿Y de qué estamos hablando? Ese incidente fue público, lo vieron muchas personas. Si yo tuviera interés, como tengo la posibilidad de acceder a Internet, busco en Google y encuentro enseguida información sobre el hecho, pero no sería en la prensa cubana.

Ha cambiado muy poco porque el Periodo Especial fue un mazazo para el periodismo en Cuba. Si esa época provocó que los espacios de libertad para la creación artística crecieran; la literatura, el teatro, las artes plásticas, el cine, etc., para el periodismo fue una entrada en la caverna y de la caverna no ha salido. En los años 1980 se pudo hacer un periodismo bastante diferente en el que no siempre tenías que hablar de lo mismo y podías escribir sobre diferentes temas. En los años 1990 esto fue imposible.

Recuerdo dos artículos de esta época que me parecían los más significativos, referentes a la vida que se estaba viviendo en Cuba, uno era: “¿Cómo subir las escaleras sin cansarse?”, en la época en que no había elevadores ni electricidad. El otro se pudo haber llamado “¿Cómo limpiarse el culo sin papel?”A eso llegó el periodismo, a justificar que teníamos que vivir en un país sin elevadores y sin papel para limpiarse el culo. Y a tratar de demostrarnos que no era tan malo…

Creo que todavía no ha avanzado mucho. No por gusto en varias ocasiones Raúl les ha dado una sacudida pero esa sacudida no ha tenido efecto, ni va a tener efecto mientras los que la dirijan, los que la regulan, incluso muchos de los que hacen la prensa (aunque los periodistas son los menos culpables) sigan siendo los mismos.”

Le pregunto entonces ¿cuánto le falta a esa prensa para cumplir con las exigencias actuales de la sociedad cubana?

“Mientras la relación de los medios con el Estado, el Gobierno y el Partido siga siendo la misma no tendremos satisfechas esas exigencias. Tiene que haber un espacio de una prensa que no pertenezca ni al Partido ni al Gobierno ni al Estado, es necesaria una prensa que pertenezca a la sociedad. Cuando se logre el espacio para otro tipo de periodismo, sin prescindir de los medios ya existentes en Cuba,entonces comenzará a cambiar la prensa en Cuba… Lo que publica, por ejemplo Espacio Laical, ¿se reproduce el algún períodico oficial?”

Le propongo referirnos a los espacios de participación social en Cuba, como soy de la opinión de que los espacios existentes en el país son de naturaleza formal, pregunto: ¿qué se podría hacer para crear espacios reales de participación dentro de Cuba?

“La vía no la sé, pero sí reconozco la importancia de los espacios de participación, de reales espacios de participación. Cualquier cubano honesto sabe que las Asambleas del Poder Popular se han convertido en asambleas de servicios locales en las que se habla del bache que existe en la esquina y el delegado promete que los problemas se van a resolver o menciona y explica porqué no se ha resuelto la cuestión del bache en la esquina.

Muy pocas veces en ese espacio, que supuestamente es el momento que tenemos todos para debatir, se habla de los problemas reales, a menos que venga la orientación de que se discuta un documento en el cual se autorice para hablar de los problemas reales.

Es curioso, en la discusión de los lineamientos el tema del que más se habló (y parece que por mucho) fue el de la libreta de abastecimientos, de la posibilidad que desapareciera la libreta de abastecimientos. Las personas estaban preocupadas por su subsistencia inmediata y no tenían la capacidad o posibilidad de llegar a una elaboración de propuestas y preocupaciones mucho más profundas, a pesar de que en muchos casos sí existió un debate más abarcador y real sobre temas importantes.

Se ha perdido, o tal vez nunca haya existido en Cuba (tendré que investigar) esa cultura del debate, ese debate público con respeto, en el cual se defiendan posiciones y que los argumentos en contra no se entiendan como agresiones. El proceso actual que se está desarrollando en la economía y la sociedad, merece más esa reflexión colectiva y la prensa tendría que convertirse en uno de esos espacios posibles.

Creo que la existencia de esos espacios para la opinión y el debate serían muy necesarios, además le darían al ciudadano un sentido de pertenencia y de sentir que sus opiniones se tienen más en cuenta.”

Desde que algún amigo me contó hace años sobre Leonardo Padura y su historia, siempre quise preguntarle esto: ¿qué le sucedió en el Caimán Barbudo?

“Fue una historia bastante típica de los años 1980, porque no hubiera ocurrido igual en otras décadas. El director de la publicación era un cuadro político de la UJC, sin preparación para dirigir la que en ese momento era la revista cultural más importante de Cuba. Él tuvo durante varios años una jefatura de redacción que prácticamente hacía y tomaba las grandes decisiones de la revista.

Pero ocurrió un cambio en la jefatura de redacción y esa persona quiso aprovechar para convertirse en el director de la revista. En ese momento se creó una dirección colegiada entre el director del órgano y el compañero de la seguridad que atendía la revista. A partir de ahí los niveles de tensión que se llegaron a vivir en la revista fueron muy dramáticos.

Los que trabajábamos en el Caimán, pensábamos que íbamos a trabajar allí durante muchos años. Era la revista cultural más importante de Cuba, con una capacidad de generar opinión en el mundo cultural y social-juvenil que era impresionante, sobretodo teniendo en cuenta lo ocurrido en los años 1970. Cuando yo estaba en la universidad llegaba la revista en paquetes que se depositaban en las escaleras para que las personas la tomaran regalada porque casi nadie leía el Caimán Barbudo. Sin embargo en los 1980 las personas hacían colas en los estanquillos para comprar el Caimán. Fue un cambio radical de una década a otra.

Mi caso en particular fue algo maquiavélico. El director no me quería y la razón principal era que en aquella época yo pensaba de una manera muy similar a la que pienso ahora. En una entrevista que le hice a una persona, esta menciona a otra persona como su profesor, y ese profesor había estado detenido en el aeropuerto de La Habana por regresar del extranjero con unos dólares en el bolsillo. Se había creado un problema pero el jefe del profesor había llamado a un gran jefe y ese problema se resolvió.

Increíblemente utilizaron el hecho de que esa persona mencionara a la otra y yo lo publicara en la entrevista, como una muestra de que yo no era capaz de realizar el periodismo con responsabilidad. Me castigaron a estar seis meses como corrector. Al pasar ese plazo el primer trabajo que me toca es realizar la cobertura del Festival de Teatro de Camagüey. Estando en el festival me mandan a buscar para una reunión en el Departamento de Cultura de la UJC. Cuando llego, con un día de atraso, me entero de un grupo de decisiones que se habían tomado: sacaban al director de la publicación porque aquello se había convertido en un caos, pero también sacaban a varios periodistas, yo entre ellos.

En el Caimán de aquella época pasaba algo con mucha frecuencia. Cada vez que se escribía un artículo que por asomo pudiera ser asumido como una crítica, inmediatamente eras citado para una reunión en el Departamento de Cultura del Comité Central. Esperabas en el Consejo de Estado una o dos horas hasta que te conducían a la oficina del que era jefe en esos momentos del departamento, Hugo Chinea, te echaban una descarga, te amenazaban y te decían que no lo hicieras más. Siempre el compañero que atendía la Seguridad en el Caimán se encontraba en la dirección del periódico… Después me enteré que fue expulsado del MININT por actos de corrupción, como suele suceder en estos casos.

La revista fue desintegrada, el director fue ubicado en otro lugar, terminó trabajando en el ICRT como subdirector de programación de Tele Rebelde y a otros nos mandaron a Juventud Rebelde. Al final yo creo que me hicieron un gran favor, porque si yo hubiera seguido siendo un redactor del Caimán Barbudo no hubiera tenido el desarrollo cultural, intelectual, de relación con la historia y con la vida cubana que disfruté gracias a Juventud Rebelde, donde tuve (y esto también es típico de los años 1980) la posibilidad de hacer el periodismo que me dio la gana.

A pesar de que llegué con el cartel de problemático-ideológico a la dirección de ese periódico, donde también las personas que la conformaban eran cuadros de la UJC, no les importaron mucho mis “antecedentes”. Alli empecé a trabajar en el equipo de cultura y en muy poco tiempo mis trabajos en cultura se convirtieron en material de estudio de las dependencias de cultura sobre las que yo escribía.

Se hicieron folletos sobre mis trabajos, se reproducían, se estudiaban y las personas comentaban: “miren por qué dice Padura que la semana de la cultura es una mierda”… el lío es que estaba toda aquella cosa formal de que tenía que existir una semana de la cultura, una biblioteca municipal… y yo la emprendí contra todo aquello de la formalidad y el compromiso a cumplir. Eso me permitió que me llevaran al equipo que pretendió empezar a realizar un periódico diferente en los domingos, que al final se logró. Para mí trabajar en el Juventud Rebelde fue una experiencia bastante satisfactoria.

En el Caimán siempre te sentías con una sensación de culpabilidad, de que estabas haciendo algo mal, de que estabas siendo vigilado, en cambio ni en el Juventud Rebelde ni en la Gaceta yo jamás supe quién era el compañero de la Seguridad que nos atendía, mientras que en el Caimán cada vez que entrabas en la dirección, el hombre estaba presente.

Resulta llamativo que durante muchos años los funcionarios que cometían excesos en sus cargos, solo eran sancionados por cargos de corrupción de índole económica y no por las otras prácticas igualmente criticables.Le pregunto si esos excesos:¿eran atribuciones personales o formaban parte de una política del Estado?

“Ellos aplicaban al extremo la política del Estado. Yo creo que ese tipo de funcionarios ante la duda siempre dice que no, y la duda puede estar presente en cualquier cosa. Son personajes que defienden los pequeños o grandes privilegios que tienen, algo típico del pensamiento burocrático, los defienden como los bienes más importantes. Y la reacción de nunca contradecir lo que viene “de arriba” y siempre que sea necesario por alguna coyuntura aplastar lo que se origina abajo, sencillamente lo aplastan para no contradecir a los superiores.

No es casual que en determinadas circunstancias favorables esas personas terminen cometiendo actos de corrupción porque al final o desde el principio, la defensa a ultranza de una posición social, más que la responsabilidad que entraña esa posición social, es un acto de corrupción. Si por 80 litros de gasolina y las tres o cuatro prebendas que existan, eres capaz de aplastar cualquier posibilidad que no tiene nada que ver con una posición contrarrevolucionaria, entonces eres corrupto.

En aquella época nosotros éramos muy inocentes, reconozco que mi generación padecía de una inocencia pasmosa y una buena fe absoluta, a pesar de que ya estábamos empeñados en cambiar las condiciones culturales, sociales, y de pensamiento respecto a lo ocurrido en los años 1970, que se caracterizaron por ser una etapa de máxima ortodoxia política, incluso de marginación y de represión cultural. Por lo tanto la necesidad de cambiar como reacción natural a esas condiciones de la sociedad cubana y de la aspiración de cultura de la sociedad cubana, era algo que inevitablemente teníamos que hacer.”

Termino con la impresión de que estoy hablando con alguien que ama profundamente no solo su barrio, sino su país, le pido entonces a Leonardo Padura que nos responda el famoso cuestionario que le tomamos prestado a Bernard Pivot:

¿Cuál es su palabra favorita? Trabajar

¿Cuál es la palabra que menos le gusta? Envidia

¿Qué es lo que le enciende emocionalmente-creativamente? La ignorancia me motiva y me enciende, y es un buen encendimiento.

¿Qué es lo que lo desanima? La imposibilidad de vencer la ignorancia.

¿Cuál es el ruido o placer que mayor placer le produce? Hay uno que es privado… pero diría que los primeros acordes de The Fool on the Hill.

¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar?Últimamente el reguetón.

¿Cuál es su grosería favorita? “¡Manda pinga esto…!”

Aparte de su profesión actual, ¿qué otra cosa le hubiera gustado ejercer? Pelotero.

¿Qué profesión nunca ejercería? Árbitro, en ningún sentido porque no me gusta decidir por otros.

Si Dios existe y llegara usted al Cielo y se lo encontrara en la puerta, ¿qué le gustaría que Dios le dijera al llegar? Coño, mi socio, te estaba esperando…

Muchas gracias Leonardo.

“Armando Hart fue importante, se reunió muchas veces con nosotros, él decía algo que ojalá se hubiera aplicado y se aplicara más en la actualidad: es mejor equivocarse que no opinar, lo dijo en varias ocasiones en el Caimán delante de nosotros, pero si te equivocabas te costaba caro” (Nota al pie de foto en el segmento del Caimán Barbudo)

viernes, 19 de enero de 2018

El regreso de El Conde

Mario Conde, el carismáticoprotagonista de la exitosa saga policialcreadapor Leonardo Padura, vuelve a reencontrarse con suslectores en La transparenciadeltiempo, la másrecientenovela del reconocidoescritorcubano.




Portada del libro

Foto: Tomada de https://edicionoriginal.com

Un poco más viejo, quizá más reflexivo y mucho más escéptico, el ex teniente investigador criminal, Mario Conde, debe resolver un nuevo caso —otra vez al margen de las instituciones oficiales—, acompañado de sus eternos y queridos amigos: el Flaco Carlos y la eterna Josefina; el reformado Candito, El Rojo y Yoyi, El Palomo (el exitoso hombre nuevo), además de la mujer más importante de su vida, la siempre hermosa Tamara.

En esta occasion, el Conde intentará develar el misterio que rodea la desaparición de una supuesta y rara Virgen de Regla, que lo obligará a sumergirse con dolor y sin anestesia en los cada vez más diferenciados y distantes estratos de la sociedad cubana contemporánea.

Publicada por Tusquets Editores, integrada ahora al Grupo Planeta, La transparencia del tiempo se presentó de manera simultánea el pasado 16 de enero en las librerías de España, Argentina y México, y ya se inició su traducción a otros seis idiomas, entre ellos, el francés, el griego y el alemán.

Paralelamente, Padura participó en el Annual Key West Literary Seminar, cuya 36 edición se celebró del 11 al 14 de enero en el vecino territorio estadounidense de La Florida y, en esta occasion, estuvo dedicado a la literatura y a los escritores del Caribe. El formato del evento mezcla lecturas, charlas, paneles y conversaciones, con reservas anticipadas por los lectores interesados en un encuentro más cercano con los escritores de esta área geográfica tan rica y diversa desde el punto de vista cultural. Entre los escritores más reconocidos estuvo Jamaica Kincaid, nacida en Antigua y actualmente radicada en Estados Unidos, que ha sido nominada al National Book Award.

Como parte de este viaje por el sur de La Florida, Leonardo Padura fue invitado a participar en una charla con sus lectores en la librería Books & Books de Coral Gables. En esta ocasión, el escritor fue presentado por el promotor cultural Nat Chediak, en una tertulia abierta al numeroso público, que desbordó la sala y finalizó con la firma de libros.

Desde finales de enero e inicios de febrero, Padura realizará una gira promocional por varias ciudades de España, que comenzará en Zaragoza, donde recibirá el Premio de Honor Arangón Negro por sus aportes a la novela policial iberoaméricana. (2018)

viernes, 24 de noviembre de 2017

Libro con periodismo de Padura escudriña el alma de las cosas

El volumen da continuidad a la recopilación de artículos “Entre dos siglos” (2006) y la “La Memoria y el Olvido” (2011).

CULTURA Redacción IPS Cuba 24 noviembre, 2017


En 2015, Leonardo Padura recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 24 nov.- Junto a su amplia y mundialmente reconocida narrativa, Leonardo Padura mantiene el periodismo como oficio que ama, necesita y respeta y con el cual intenta atrapar en el fluir de la vida que pasa, el latir de la vida que queda, a fin de darle un lugar en la memoria del país.

Así afirmó el también periodista Ciro Bianchi al presentar la víspera “El alma de las cosas”, un volumen que motivó la asistencia de más de un centenar de personas en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en la barriada capitalina de Vedado.

El libro editado por la corresponsalía en Cuba de la agencia internacional de noticias IPS-Inter Press Service y la editorial Acuario, del no gubernamental Centro Félix Varela, vio la luz gracias al apoyo de la Fundación Sueca para los Derechos Humanos.

Agrupa una selección de los textos periodísticos de Padura (La Habana, 1955) publicados en IPS en el periodo 2011-2017, e incluye artículos para otros medios y agencias de prensa como Folha de Sao Paolo, El País y El Mundo.


Numerosas personas hicieron fila para que el autor les autografiara la obra.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

“El alma de las cosas” da continuidad a “Entre dos siglos” (2006) y la “La Memoria y el Olvido” (2011), recopilaciones de algunas crónicas escritas por Padura para IPS desde 1995.

En sus palabras de presentación, el ensayista y director del centro, Víctor Fowler, aseguró que es motivo de alegría la presentación del libro de uno de los intelectuales más destacados hoy día en el país.

Para Fowler, el periodismo de Padura tiene características muy particulares por sus valores narrativos y lo exhortó a que “no disminuya ni la profundidad ni el filo de la provocación, que eso nos ayuda a todos a pensar”.

Bianchi subrayó que a pesar de su edad, Padura es “el escritor más reconocido, publicitado, distinguido y leído de Cuba” y esbozó su paso por la revista literaria El Caimán Barbudo (1977-1983) y el periódico Juventud Rebelde (1983-1990).

Fue en este último, agregó, donde “empezó a escudriñarle las esquinas a la historia, a meterse en sus rincones empolvados y a bucear en trayectorias de personajes perdidos. En ese diario hizo periodismo como si hiciera literatura y encontró su propio estilo”.

Refirió que los críticos del escritor francés Gustave Flaubert (1821-1880) atacaron su célebre novela Madame Bovary bajo el argumento de que “el bien” estaba demasiado ausente en un libro que entregaba sobre todo “desolación” al lector.

Sin embargo, recordó Bianchi, Flaubert adujo que con su novela no quiso hacer crítica ni sátira ni manifestar sus opiniones a los lectores, sino que se esforzó por llegar “al alma de las cosas”, frase que ahora da título al libro de Padura.

Dijo asimismo que en “El alma…”, el autor radicado en la capitalina barriada de Mantilla expone un abanico de temas desde crecientes manifestaciones de incivilidad e incultura en la población cubana, el asesinato de periodistas en México o valoraciones sobre las relaciones Estados Unidos-Cuba, siempre desde la perspectiva del hombre en estrecha relación con la realidad que lo circunda.

“Lo hace desde adentro, con una honestidad a toda prueba y rescata el lado más humano del periodismo con una visión aguda, pero amorosa y cálida que quiere razonar, convencer, explicar y sobre todo ayudar a pensar que quedará como una memoria de este tiempo harto cambiante que vivimos y como expresión del mejor periodismo del país”, opinó.

Padura lamentó que ninguno de estos textos haya aparecido en ningún periódico nacional. “Hace mucho que no publico en ninguno, a pesar de que trabajé durante más de 15 años en periódicos y revistas cubanas”, remarcó.

Por eso es especialmente importante el hecho de que en la última década “hayamos podido, con la colaboración de IPS Cuba, hacer estas tres antologías de mi periodismo, porque ha sido la vía más segura de que algunos de estos textos lleguen a los lectores cubanos y de una forma más directa”, complementó.


Presentación del más reciente libro del escritor cubano Leonardo Padura “El alma de las cosas”, en la sede del Centro Dulce María Loynaz, en La Habana, Cuba. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Juventud Rebelde “fue mi gran escuela de periodismo”, insistió, sobre el lugar que le permitió escribir crónicas y reportajes que marcaron una época dorada por el tratamiento de los temas, enfoques y recursos estilísticos utilizados.

Aludió a trabajos en la prensa publicados en la década de 1980 sobre la historia de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba por la Iglesia Católica, o de personajes contradictorios como Alberto Yarini (1882-1910), famoso proxeneta “que no era precisamente un ejemplo del Hombre Nuevo, sino todo lo contrario”.

Sostuvo que “pude escribir sobre lo que quería, como quería y cuanto quería, algo que en el periodismo no es común y lo estamos sufriendo más a lo largo de estos años”.

El multipremiado narrador señaló que ha tratado ser “lo más sincero posible con esa realidad, decir lo que pienso en cada caso”.

“Me hubiera gustado que los lectores cubanos hubieran tenido un acceso más directo y más normal a estos trabajos. Por eso me satisface muchísimo que los que están hoy aquí y otros, puedan encontrar en ellos no respuestas, sino preguntas que hacerse respecto a la realidad cubana, a ellos mismos y al alma de muchas cosas”, concluyó Padura.

Considerado un renovador de la novela policial y la histórica, Padura creó el mítico detective Mario Conde, una especie de alter ego que ha dejado una impronta en la literatura cubana desde su aparición en 1991 en la novela “Pasado perfecto” y que protagoniza varias de sus obras hasta “Herejes” (2013), su última novela histórica.

Entre sus obras literarias más aclamadas se encuentran “La novela de mi vida” (2002) y “El hombre que amaba a los perros” (2009).

No obstante, otras recopilaciones de su labor como reportero quedan recogidas en “El viaje más largo” (1994) y “Los rostros de la salsa” (1999), entre otros. (2017)

martes, 5 de septiembre de 2017

Padura y las “Fronteras de pensamiento”

Con este sugerente texto, “Insularidad: la maldita circunstancia del agua por todas partes”, el escritor cubano participó en la más reciente edición del reconocido ciclo de conferencias, realizado en Porto Alegre.

MIRADAS CUBANAS Lucía López Coll 5 Septiembre, 2017


Con este sugerente texto, “Insularidad: la maldita circunstancia del agua por todas partes”, el escritor cubano participó en la más reciente edición del reconocido ciclo de conferencias, realizado en Porto Alegre.

Foto: Cortesía de la autora

Fronteras de Pensamiento es un ciclo de conferencias especializadas que durante diez años se ha venido realizando en varias ciudades de Brasil, con sede principal en Porto Alegre, estado de Rio Grande do Sul.

Científicos, estadistas y artistas de reconocimiento internacional, brasileños y extranjeros, han sido invitados a dictar sus conferencias en las diversas temporadas que ha desarrollado este foro de ideas y diálogo. Escritores como los Premio Nobel Orhan Panuk y Mario Vargas Llosa y otros de la calidad literaria de Sergio Ramírez, Amos Oz, David Grossman y Salman Rushdie han estado entre los invitados, junto a personalidades como el cineasta Wim Wenders, el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso o el ajedrecista Garry 



Kasparov, entre otros.

De este modo los lectores recibieron a Padura en una de las librerías brasileñas.

Foto: Cortesía de la autora

En la más reciente presentación de Fronteras de Pensamiento, efectuada en el mes de agosto, el conferencista invitado fue el escritor cubano Leonardo Padura, que presentó su texto “Insularidad: la maldita circunstancia del agua por todas partes”, en el cual reflexiona sobre los efectos espirituales, artísticos y sociales de la condición insular de la nación cubana. Padura se presentó en dos ocasiones, a sala llena, en auditorios de las ciudades de Porto Alegre y Sao Paulo.

Como parte de su estancia brasileña el escritor cubano participó en una intensa gira de promoción en un país en el que su literatura ha alcanzado notables niveles de conocimiento y popularidad, sobre todo a partir de la publicación de su novela El hombre que amaba a los perros, editada en Brasil por la casa Boitempo.

Además de entrevistas para varios de los principales medios de prensa escrita y televisiva del país suramericano, Padura participó en una presentación pública en la Biblioteca Nacional de Rio de Janeiro, en la grabación en público de una edición especial del programa televisivo “Café Filosófico”, efectuada en el auditorio del Museo de Arte Sao Paulo, así como en presentaciones y firmas de libros en varias librerías de Rio, Sao Paulo y Porto Alegre.

A la espera de la edición brasileña de su más reciente novela, La transparencia del tiempo — que verá la luz en enero de 2018 en lengua española por la editorial Tusquets de Barcelona, con la que el escritor publica hace ya veinte años— lo más promocionado del cubano durante esta gira ha sido la reedición para Brasil de su serie de novelas policiales Las Cuatro Estaciones, las obras protagonizadas por su personaje fetiche, Mario Conde, cuya difusión internacional ha sido renovada gracias a la serie de cuatro películas producidas por Tornasol Films (España) y vistas en toda América a través de la plataforma de Netflix.

Esta serie, dirigida por el español Félix Viscarret y con Jorge Perugorría como protagonista, fue merecedora, como se difundió en su momento, del Premio Platino del Cine Iberoamericano 2017 a la mejor de su categoría y ha tenido una importante distribución y aceptación en los diversos países en que ha sido televisada.

Ahora Padura se prepara para asistir como invitado especial a la Feria Internacional del Libro de Guayaquil, Ecuador. (2017)
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