"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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sábado, 12 de octubre de 2019

Declaración de la Unión de Periodistas de Cuba: Ni la NED, ni Soros, ni la OEA

Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba.

ARCHIVO Redacción IPS Cuba 12 octubre, 2019

Periodistas de medios públicos cubanos recibieron la semana pasada mensajes y llamadas telefónicas del Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS), una ONG vinculada a campañas políticas contra gobiernos y organizaciones progresistas en América Latina, particularmente obsesionada con las líneas de ataque a la Revolución bolivariana. Sorprendentemente, un funcionario de IPYS informó a nuestros compañeros que habían sido seleccionados algunos de sus trabajos para un concurso de crónicas sobre asuntos cubanos en el que no habían participado y que auspicia este Instituto.

Poco después el IPYS anunciaba, con bombos y platillos, una lista “ecuménica” de finalistas que incluye textos publicados originalmente en medios públicos y privados, entre estos últimos algunos con una línea editorial abiertamente antisocialista y alineada a las políticas de Washington contra el gobierno cubano.

La IPYS es la organización más importante del grupo GALI (Grupo Andino de Libertades Informativas), que canaliza los fondos para la injerencia y la subversión de las agencias estadounidenses en el frente de las “violaciones a la libertad de expresión”. Basta una búsqueda somera en Internet y se encontrará a esta organización en primera línea contra la Ley de Medios que impulsó el gobierno de Rafael Correa en Ecuador; en las campañas de fake news contra Evo Morales (el caso TIPNIS, de un supuesto hijo del mandatario que nunca existió y que envenenó un referendo en Bolivia), y en la artillería mediática que sustenta al autoproclamado Juan Guaidó, en Venezuela, por citar algunos ejemplos.

¿Quién paga y quien manda en IPYS? Sus donantes son la OEA, la National Endowment for Democracy (NED) y la Open Society Foundations (OSF), de George Soros, financistas que orgullosamente se proclaman en la página web de este instituto.

¿Hará falta recordar qué son estas organizaciones “caritativas”? La OEA, ese organismo indefendible que actúa en nombre de la democracia sólo cuando así conviene a los intereses estadounidenses y de las oligarquías locales latinoamericanas, no hizo nada para parar las dictaduras latinoamericanas en la época dorada del Plan Cóndor y los atentados terroristas de la CIA contra civiles cubanos. En años recientes, el organismo panamericano no solo se ha prestado para satanizar a Venezuela, a Cuba y a Nicaragua a la orden de John Bolton, sino que fue incapaz de hacer algo para impedir un golpe de Estado en Honduras o para denunciar las conspiraciones parlamentarias que depusieron a los mandatarios Fernando Lugo, de Paraguay (2012) y Dilma Rousseff, de Brasil (2016).

¿Y la NED, “pantalla de la CIA” -apelativo que no se le debe al diario Granma, sino a The New York Times? Quien revise ahora mismo la página oficial encontrará el listado de los jugosos presupuestos federales destinados en el 2018 al cambio de régimen en Cuba -tendremos que esperar a enero para saber los que están entregando en el 2019. Invariablemente, los destinatarios de los fondos de la NED, como el IPYS, militan en la nueva o vieja contrarrevolución que suele tener más recursos y medios para expresarse que los cubanos, porque es un apéndice de la política norteamericana y dispone de toda la prensa de derecha para su vocería. A esto se suman las acciones que violan flagrantemente la libertad de expresión de los revolucionarios cubanos en las plataformas estadounidenses, como el reciente bloqueo de Twitter a más 200 cuentas de periodistas y medios públicos nacionales en esta red, muchas de las cuales no han sido restituidas a sus titulares.

George Soros, multimillonario detrás de la Open Society, es un conocido promotor del caos global desde Ucrania hasta los Balcanes, según los documentos filtrados por DC Leaks. Recientemente su mano peluda, junto con la NED, ha aparecido meciendo la cuna de las manifestaciones en Hong Kong. Wayne Madsen, ex investigador de la célebre Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en su libro Soros: el quantum del caos, ha documentado con pelos y señales la participación de la OSF en la desestabilización de los Balcanes, su doble juego en el Cáucaso, su colaboración en el golpe en Honduras, su infiltración en China, sus redes de apoyo a las “revoluciones de color” y las “revoluciones árabes”, y su injerencia en América Latina.

La Unión de Periodistas de Cuba tiene bases políticas y éticas muy claras; caben en su seno múltiples opiniones, pero no comulgamos ni con la NED, ni con la OEA, ni con la Open Society de Soros, funcionales a las estrategias del gobierno de Estados Unidos para asfixiar a nuestro país. Sus operaciones son inmorales e ilegales bajo los principios cívicos y las normas jurídicas cubanas. Refuerzan aún más el bloqueo económico, promueven la desestabilización, cortejan a los medios privados y llevan adelante una gigantesca campaña que le niega la sal y el agua al gobierno de Miguel Díaz-Canel, mientras omiten lo que no les conviene, tergiversan la realidad y calumnian groseramente a quienes defienden el socialismo y la Revolución cubana.

La IPYS ha manipulado a nuestros compañeros para auspiciar una nueva campaña contra el sistema público cubano. Lleva impreso un sello político contrarrevolucionario, con vergonzosos ecos en las redes que llegan al extremo de sugerir que la UPEC acepte dinero de organizaciones que tienen las manos manchadas de sangre y usan la retórica de la libertad de expresión con fines ideológicos y como ariete político.

La Unión de Periodistas de Cuba denuncia enérgicamente esta manipulación y reafirma que lo más importante para nuestra organización es persistir con nuestro proyecto de transformar el sistema de medios públicos, para más socialismo y para más Revolución. Y si de siglas se trata, que se tenga en cuenta que la UPEC seguirá defendiendo sus postulados fundacionales sin el dinero ni las falsedades de la OEA, la NED, la OSF, la IPYS y otras subsidiarias del gobierno de Estados Unidos.

Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba

sábado, 14 de julio de 2018

Preside Díaz-Canel clausura del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba

Por: Leysi Rubio A., Irene Pérez

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El presidente cubano Miguel Díaz-Canel participó en la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz Canel Bermúdez, preside este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), que sesionó los días 13 y 14 de julio en el Palacio de Convenciones de la capital cubana.
Las relatorías de las cinco comisiones, que sesionaron la víspera, fueron presentadas hoy ante el plenario. Los informes, síntesis del debate, abordaron cuestiones medulares como la ética periodística, la gestión de contenidos, la innovación y las nuevas tecnologías, la agresión mediática y el funcionamiento de la UPEC.
Este Congreso, que ha contado con la participación de más de 260 delegados de todo el país, se ha distinguido por la discusión de los principales desafíos que enfrenta el gremio periodístico en el marco del proceso de actualización del modelo económico y social cubano.
El análisis objetivo y oportuno de la Política de Comunicación del Estado y del Gobierno, ha trazado pautas para la construcción colectiva y transformadora del modelo de prensa al que aspiran los medios de comunicación de la Isla.

Ricardo Ronquillo Bello, nuevo presidente de la Unión de Periodistas de Cuba

Ricardo Ronquillo, nuevo presidente de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Ricardo Ronquillo Bello, subdirector del periódico Juventud Rebelde, fue electo como presidente de la Unión de Periodistas de Cuba y estará al frente de la organización durante los próximos cinco años.

Nueva dirección de la UPEC:

Presidente: Ricardo Ronquillo Bello (232 votos)
Vicepresidenta primera: Rosa Miriam Elizalde (202 votos)
Vicepresidente: Ariel Terrero Escalante (224 votos)
Vicepresidente: Jorge Legañoa Alonso (170 votos)
Raúl Garcés Corra – 217 votos
Rosa Miriam Elizalde – 202 votos
Arleen Rodríguez Derivet – 188 votos
Ana Teresa Badía – 171 votos
Angélica Paredes López – 164 votos
Minoska Cadalso Navarro – 141 votos
Durante la cita, Rosa Miriam Elizalde presentó a los delegados la Propuesta de Proyecciones de Trabajo de la UPEC para el período 2018-2023, que fue aprobada por el cien por ciento de los presentes.
La Unión de Periodistas de Cuba reconoció la labor de destacados periodistas del gremio como Aixa Hevia González, Bárbara Doval y José Alejandro Rodríguez.
La UPEC entregó un reconocimiento especial a cuatro medios de comunicación que celebran aniversarios cerrados de fundación en este mes de julio: Tele Turquino, Periódico 26 de Las Tunas, Emisora CMHW de Villa Clara, Radio Ciudad de La Habana.
Ricardo Ronquillo, nuevo presidente de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Ricardo Ronquillo, nuevo presidente de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Díaz-Canel: Los periodistas cubanos han sostenido la voz de la nación

El presidente cubano preside este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Miguel Díaz Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, expresó las palabras de clausura del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba.
Díaz-Canel expresó que “los periodistas cubanos tienen el mérito indiscutible de haber sostenido la voz de la nación en las circunstancias más adversas.”
El Presidente cubano recordó el legado de José Martí y del Comandante Fidel Castro Ruz, pilares éticos y morales del periodismo revolucionario cubano.
Díaz-Canel reconoció el duro batallar de la mayoría del gremio, incluso en las etapas más difíciles de la Revolución y recordó el papel de la prensa desde las luchas guerrilleras al cuestionar cómo imaginar el triunfo revolucionario sin la  prensa guerrillera o Radio Rebelde.
El Presidente exhortó a los periodistas a tener medios de comunicación que sean, mientras más eficaces, más auténticos, originales y creativos.
Si bien la revolución de las TIC en la era de Internet nos plantea desafíos, el país no se ha sometido a las políticas del adversario ni ha cedido su soberanía.
El congreso ha sido mucho más que este debate central y nos alegra, afirmó Díaz-Canel. Afirmó que “vale celebrar que llegamos a esta edición con la Política de Comunicación del Estado y del Gobierno aprobada”, donde “la UPEC y la Facultad de Comunicación han sido parte activa de la elaboración de esta política.”
El Presidente resaltó la labor del nuevo comité renovado de la UPEC que deberá realizar su labor sin quebrar la continuidad.
La prensa cubana debe optar por parecerse más al país que somos, al país que nuestros medios muestran.
Díaz-Canel recalcó la importancia de llevar como bandera insignia la ética revolucionaria, escudo y espada de la labor del gremio periodístico cubano. “Por defender estos valores somos Cuba”, expresó el mandatario.
Antes los periodistas cubanos, el Presidente anunció que, para cumplir con los acuerdos de este Congreso, pronto creará su cuenta en la red social Twitter.
Clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Miguel Díaz-Canel presidió este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
La doctora Rosa Miriam dirige la sesión final del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Miguel Díaz-Canel presidió este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel preside este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel preside este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel preside este sábado la jornada de clausura del X Congreso de la UPEC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En video, palabras de Díaz-Canel en la clausura del X Congreso de la UPEC

¿Qué modelo de prensa sueña Cuba?

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, asistió este sábado a la clausura del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, que comenzó este viernes en la capital


14 de julio de 2018 13:07:13

La necesidad de renovar el modelo cubano de prensa es parte imprescindible de la Actualización del modelo económico y social de desarrollo socialista, aseguraron este sábado miembros del gremio periodístico del país, durante la última jornada del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, a la que asistió Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Para llevar adelante esa renovación, hay que tener en cuenta la historia, la de la prensa y la del país, el contexto que ha hecho posible que estemos hoy aquí, reconocieron durante la cita que desde ayer reune en el Palacio de Convenciones de la capital a más de 260 delegados directos de todas partes del país.


Foto: Endrys Correa Vaillant

No fue casual que Ariel Terrero, director del Instituto Internacional de Periodismo,comenzara sus palabras recordando las razones históricas y políticas, por las que «nuestro modelo de prensa no saldrá a imagen y semejanza de ningún otro, sino de nuestras propias concepciones y necesidades».

Cuba fue el primer país latinoamericano que contó con transmisiones de Radio y Televisión. El primer cable submarino del mundo se tendió entre La Habana y Cayo Hueso», rememoró.

Por esas razones no podemos olvidarlas palabras del periodista Julio García Luis (1942-2012), al advirtir que «esa debió ser y puede ser aún una premisa válida para buscar un estilo de periodismo que sintetice aquellos criterios de modernidad y los valores políticos y humanistas de la nueva sociedad».


Foto: Endrys Correa Vaillant

Para alcanzar el periodismo que deseamos es imprescindible evitar los excesos de regulación, generar contenidos de alta noticiabilidad, elevar los salarios en el sector, contrarrestar el éxodo de nuestros profesionales, comentó Enrique Ojito, periodista del periódico Escambray.

«Si esperamos un modelo de prensa mejor, justo, debemos tener en cuenta estos elementos», expresó.

Por su parte, Ana Teresa Badía, periodista y miembro del Comité Nacional de la UPEC, reconoció la importancia de acceder con rapidez a la información, de estar alertas.

«Si una misión tiene el periodismo y la prensa cubana es anticiparse. No dejar nada a la improvisación. Todo tiene que tener una planificación, una intencionalidad. Debemos seguir ponderando los mensajes humanos y escuchar a las audiencias».

Durante la cita, Joel Suárez instó a fortalecer los distintos niveles de enseñanza en el país, y en particular el sistema educacional de la universidades que gradúan periodistas en la Isla, para que sean profesionales cada vez más preparados y comprometidos.


Foto: Endrys Correa Vaillant

Asimismo, reconoció la responsabilidad de los que dirigen nuestros medios, en el proceso de adaptación a las nuevas tecnologías e innovación de todas las redacciones del país, así como en la labor de incorporar con mayor celeridad a nuestra prensa en el entorno digital.

«La transformación hacia un modelo que abra los ojos a sus propios valores, en este caso los valores de la prensa y del periodismo cubano en todos los tiempos y en el presente, sería un camino seguro a la materialización de nuestros sueños», significó Ariel Terrero.

Nuestro actual Presidente, Miguel Díaz-Canel, «apasionado defensor de esa filosofía, nos reafirma en la esperanza y la necesidad de suplir nuestras limitaciones materiales con una más profunda y sistemática apropiación del conocimiento y de la tecnología a nuestro alcance», valoró. 

«En esos ideales se sustenta el modelo de prensa que sueña Cuba.De nosotros depende, en buena medida, hacerlo realidad», dijo.

Como parte de la última jornada de esta cita, se dará a conocer los resultados de la elección de la nueva Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba, que dirigirá la organización por los próximos cinco años.

A la segunda y última jornada del X Congreso de la Upec asistieron Marino Murillo, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo; Victor Gaute, miembro del secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Joel Suárez, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido.

Participaron, además,Alfonso Noya, presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión y Abel Prieto, Ministro de Cultura; entre otros funcionarios.

viernes, 13 de julio de 2018

Tenemos política… ¿y ahora qué?




Raúl Garcés durante X Congreso de la Upec. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

(Conceptos para introducir el debate en el plenario del 13 de julio de 2018, del X Congreso de la Upec)

Hacia fines de los años 70, el Premio Nobel de la Paz Sean McBride encabezó, con el auspicio de la UNESCO, la batalla mundial por un nuevo orden de la Información. La Comisión McBride formuló una serie de recomendaciones para democratizar las prácticas comunicativas a nivel global, entre ellas la protección de las identidades locales, la propiedad pública de los medios y la generación de políticas nacionales de comunicación para proteger a nuestros países de la avalancha simbólica proveniente de los grandes centros de poder.

La verdad es que poco faltó para que, precisamente desde allí, a McBride lo convirtieran en el enemigo público de la prensa privada. Lo calificaron de hipócrita, hombre peligroso, heredero del pensamiento comunista y sepulturero de la libertad de expresión. “Nunca he sido tan agredido en mi vida”-declaró con resignación alpresentar sus resultados.

Cuatro décadas después el Informe McBride es un referente de lucha para los comunicadores, pero sus sugerencias no pasaron muchas veces de ser eso: un referente. La gran lección es que la mejor ideapuede estrellarse contra la práctica si no se crean las condiciones para hacerla viable. Hay que cambiar los medios y cambiar las mediaciones. Ningún sistema de comunicación es un oasis feliz en medio del desierto: depende de otros subsistemas, se relaciona con ellos, funciona exitosamente si se acopla al resto de la sociedad con una visión estratégica.

Este Congreso nos convoca a analizar cómo implementar la Política de Comunicación recién aprobada, y no debiera eludir dicha circunstancia. Damos por supuesto que la mayoría de nosotros conoce los puntos principales del documento y somos realistas para interpretar que un cuerpo de objetivos y principios, por perfecto que sea, no resuelve mágicamente problemas que tienen, además, un sedimento cultural y la inercia de las tradiciones. Una política es un espíritu, un paraguas regulatorio, una herramienta para mirar el futuro articuladamente. Y, en el caso de Cuba, incluso en medio de amenazas históricas y presentes, es la oportunidad de redescubrir el socialismo con un rostro simbólico moderno, participativo, innovador e irrenunciablemente democrático.

A diferencia del contexto McBride, a nosotros nos asisten varias fortalezascomo puntos de partida:

1)- Voluntad Política. Los documentos de la Conceptualización del modelo han trascendido definitivamente la visión instrumental de la Información y la Comunicación, para concebirlas como recursos transversales al desarrollo.

Bienes públicos y derechos ciudadanos, no patrimonio de nadie, por muy buenas intenciones que tenga.

Herramientas para la rendición de cuentas y el control popular, no reliquias almacenadas en los archivos de algún funcionario.

Garantías de una cultura de transparencia, no pretexto para alimentar solapadamente prácticas de secretismo.

2)- Conciencia de la necesidad de modernizar el Estado, y de que esa meta pasa por utilizar más eficientemente la Información, la Comunicación y la Tecnología.

Lanzaríamos la peor de las señales políticas si, frente a los ojos de la ciudadanía, presentamos una administración pública vieja, carente de creatividad e imaginación, incapaz de responder a las demandas de la sociedad red, lenta para generalizar sus resultados innovadores.

De ella, precisamente, deberían venir, más que de cualquier otro sector de la sociedad, las soluciones para generar un gobierno electrónico fuerte, simplificar los trámites de las personas, acortar las distancias entre ciudadanos y servidores públicos, sin deshumanizar tecnocráticamente las relaciones sociales.

La época en que el Estado ejercía su práctica comunicacional sin la competencia de otros actores quedó definitivamente atrás.

Lograr determinadas jerarquías comunicativas dentro del discurso público es una meta mucho más compleja pero, al mismo tiempo, más estimulante.

3)- Un ecosistema comunicativo radicalmente distinto al de décadas precedentes.

Tenemos, tal vez como nunca antes, la propiedad social sobre los medios. La tecnología ha permitido que las audiencias se apropien de blogs, redes sociales, comentarios en los sitios digitales, o plataformas wikis para la construcción colaborativa del conocimiento.

El modelo mediocéntrico hizo aguas y, desde todas partes, emerge ahora una lógica de comunicación reticular que desdibuja los roles de emisor y receptor, trastoca las formas de distribución y circulación habituales de los mensajes y dispara hasta el infinito las posibilidades de expresión y diálogo social. Cierto que el nuevo contexto supone retos, pero al mismo tiempo podría encarnar la condición de un socialismo más participativo, capaz de desatar sus potencialidades desalienantes y reivindicadoras del ser humano como sujeto consciente y activo.

No lo dudemos: mientras más canales, soportes y lenguajes tengamos para darle voz a la gente, más evidente se hace la necesidad de dotar a la comunicación de una visión estratégica. Para eso llega esta política, pero ¿cómo hacer para convertirla en un movimiento vivo?, ¿qué desafíos tenemos por delante?:
El desafío de la gestión.

Ubiquemos por un minuto en nuestras cabezas la realidad de un medio que, en breve tiempo, deba transitar de la ausencia de personalidad jurídica o un modo de gestión presupuestado, a otro “de tratamiento especial” o empresarial.

Esto, sin contadores ni equipo económico, ni departamentos de innovación entrenados en la venta de productos y servicios, ni profesionales dedicados a negociar la publicidad como fuente de financiamiento, o gestionarla en el entorno digital, será aún más difícil.

La situación es hipotética, pero cabe perfectamente dentro de las prerrogativas otorgadas por la nueva política. Por las razones y hasta sinrazones que sean, hemos aprendido más sobre producir y publicar contenidos, que sobre gerenciar los medios como organizaciones periodísticas.

Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación de la UH evidenció que las mayores lagunas en los directivos de medios radican precisamente en los procesos que más impulsarían un cambio organizacional.

Se sabe más de la gestión de procesos editoriales, pero menos de cómo funcionan las redacciones integradas, o la administración, o el manejo creativo de las redes sociales.

Otro estudio más reciente arrojó resultados igualmente inquietantes: la creatividad y la innovación son procesos escasamente valorados respecto a otros que caracterizan, a juicio de unos 100 periodistas entrevistados, el modelo de prensa ideal.

Lo anterior tiene que ver con una mirada desmovilizadora de cualquier ejercicio de planeación estratégica. Muchos de nuestros medios carecen de indicadores de desarrollo.

Todo ello es comprensible, dentro de una cultura profesional necesariamente preocupada por la portada del día, la noticia del momento, el titular más inmediato.

Pero, si queremos hacer el periodismo cubano sostenible, más nos vale construir cuanto antes una visión de futuro, traducirla a las especificidades de cada órgano de prensa, discutirla colectivamente entre todos los trabajadores y convertirla en resultados medibles, evaluables y verificables a corto, mediano y largo plazos.
El desafío de la institucionalidad.

Los expertos del Derecho nos recordarían que una institucionalidad fuerte depende de estructuras fuertes, de un marco regulatorio claro, de minimizar estilos discrecionales, de disponer de recursos humanos capacitados para ejercer la comunicación sin improvisaciones.

Decíamos antes que la institucionalidad de la prensa no es ni puede ser una Isla al margen de otras institucionalidades. Si así fuera, el problema de tener mejores medios se resolvería puertas adentro, y ya somos suficientemente maduros como para admitir que las transformaciones que nos conciernen trascienden, en mucho, la buena voluntad de los periodistas.

Padeceríamos menos el secretismo si las estrategias de comunicación de algunas entidades públicas no fueran documentos muertos, engavetados a la espera de revisiones “de arriba”. Si las direcciones de comunicación estuvieran debidamente jerarquizadas en los organigramas institucionales, si entendiéramos que la cultura comunicacional no es patrimonio solo de comunicadores y periodistas, sino también de los decisores, de los servidores públicos, de toda la sociedad.
El desafío de la apropiación: Una de las propuestas probablemente más osadas de la política es la creación de una estructura para gestionar la comunicación.

Sin antecedentes en 60 años de Revolución de un Ministerio dentro de este ámbito, el nuevo órgano que surja si como aspiramos fructifica la propuesta, deberá conquistar su autoridad a fuerza de persuasión, capacidad articuladora, paciencia, inteligencia para posicionar una visión proactiva de la realidad y buenos resultados.

Ojalá entendamos, sin embargo, que esa misión nos corresponde absolutamente a todos. Esta política es del Partido y por tanto de los ministerios, las Tiendas Recaudadoras de Divisas, la Salud, la Educación, el Deporte, la sociedad civil, los ciudadanos…

Si queremos avanzar con paso firme, deberíamos preguntarnos por qué no funcionaron siempre para la prensa determinadas normativas precedentes.

Bien sabemos, por ejemplo, que varios congresos de la Upec y las propias orientaciones del Buró Político de 1984 y 2007 designaron a los directores de medios como máximos responsables de los contenidos publicados. Bien sabemos también -y ha vuelto a demostrarse recientemente en múltiples investigaciones- que tanto o más que los directores influyen las regulaciones externas.
El desafío de la innovación.

Julio García Luis advierte en su libro Revolución, Socialismo, Periodismo un hecho alarmante:

“Donde más atrasados estamos, donde mayores son nuestras ineficiencias, donde menor claridad conceptual parece haberse alcanzado, es en el campo de la comunicación y la información. Pero esta, sin embargo, no es una esfera cualquiera. Es la arena principal de la confrontación de ideas a escala mundial, y en la que descansa, cada día con más fuerza, el sistema hegemónico global del imperio y el capitalismo. Es el sitio donde se decide quién vence a quién en la lucha por las conciencias y por la cultura (…) Debiera ser el punto donde más sólidas, creativas e irrebatibles fueran nuestras concepciones y proyecciones.”

Este es un ideal al que no podemos renunciar.

Sin que prácticamente nos hayamos dado cuenta, la industria de la Información y la Comunicación ha cambiado radicalmente respecto a lo que era en el pasado siglo.

Los países desarrollados sostienen como servicios vitales para el crecimiento de sus economías el procesamiento de datos, la generación de contenidos para Internet y la producción de audiovisuales. Solo un ejemplo: la industria de la información aporta unos 900 mil millones de dólares en valor agregado a la economía de los Estados Unidos y puede representar hasta una tercera parte de su Producto Interno Bruto. Constituye el 12 por ciento del PIB de los países de la Comunidad Europea.

Es un escenario que nos parece demasiado distante, pero más vale que le prestemos atención de una vez. No solo nos toca comprender el papel de las industrias creativas en el mundo contemporáneo, debemos gestionarlas y sacarles provecho con osadía.

La Política de Comunicación prevé como fuentes de financiamiento de nuestros medios la venta de productos y servicios, la cooperación internacional, la publicidad, el patrocinio, entre otras modalidades.

Es una buena oportunidad para construir alianzas, para darle músculo al sistema de medios públicos, para trascender la producción de contenidos y detenernos en el valor agregado que pudiera generar cada organización periodística. Esto, sin deslumbramientos, sin amplificar eufóricos el peso comercial en la balanza de las ganancias.

Dirigir un medio en la Cuba de hoy exige cultura, criterio propio y mucha sensibilidad política. No minimizar las amenazas, pero tampoco dejar pasar, por facilismo, inercia o cobardía profesional, las oportunidades.
El desafío de la credibilidad.

Algunos pensarán que llegamos a este Congreso para discutir exactamente los mismos problemas que en el anterior. Y en todo caso merecemos y debemos hacer todo lo necesario para que no sea así.

Los más escépticos creerán que nada se ha resuelto. Propongamos, en cambio, apropiarnos de aquella frase atribuida a Máximo Gómez: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad.

Discutamos a camisa quitada, pero reconozcamos las salidas y los caminos en medio del laberinto.

Tenemos un diseño de país que se despoja de la visión instrumental con la que tradicionalmente se concibió a la prensa. Tenemos Política de Comunicación y esta sienta los fundamentos para las normativas jurídicas que vendrán.

Tenemos más internet, si bien no toda la que quisiéramos, ni a la velocidad ni al precio que necesitamos.

Tenemos un público cada vez más dispuesto a hacer periodismo ciudadano en las redes sociales.

Tenemos una masa crítica intelectual de profesionales que ya no encuadra el debate solamente en términos de política informativa, sino que quiere proponer, de una vez y por todas, un modelo de prensa funcional al socialismo cubano.

En un contexto donde a la generación histórica le siguen nuevos actores, donde los mecanismos de producción y reproducción del consenso han cambiado radicalmente, donde los modos de gestión del sector privado y cooperativo obligan al Estado a maximizar su eficiencia, resolver el problema de la comunicación no es, repito, un desafíomeramente comunicativo.

Para decirlo claramente: el futuro de la Revolución cubana se juega en los terrenos económico y político, pero también y con mucha fuerza, o incluso especialmente, en el campo simbólico.

No escatimemos tiempo para hacer lo que haya que hacer para generar símbolos fuertes, unificadores de la nación, atractivos para las generaciones más jóvenes.

No aplacemos un minuto el objetivo de fortalecer nuestros medios públicos y acompañar ese proceso con los mecanismos económicos, culturales y profesionales que le den sostenibilidad.

Y como decía Julio García Luis, esta es la hora de nosotros, porque “Nadie hablará por nosotros. Nadie hará lo que nos toca hacer a nosotros. Tendremos lo que nos ganemos, lograremos lo que nos merezcamos, dispondremos del espacio que sepamos ocupar. En el mundo del poder no se regala nada y nada viene por añadidura. Ideas, prácticas y hechos son los únicos que pueden movernos hacia delante”.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Con imagen y lema, hacia el X Congreso de la Upec



Imagen identificativa para el X Congreso de la Upec

Ante la proximidad de su X Congreso, la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), cuenta con la identidad visual de este evento nacional, a desarrollarse los días 19 y 20 de julio próximos en el Palacio de las Convenciones de La Habana.

La campaña de comunicación del cónclave tiene como propósito la creación de grupos de líneas de mensajes en diferentes soportes tecnológicos para lograr masividad en la divulgación de los objetivos del evento, según informó David Vázquez Abella, periodista vinculado a estas acciones.

“La imagen y la identidad fueron el resultado de un proceso de estructuras y conceptos trabajados desde la campaña. Ayudamos a decidir el grupo de líneas de mensajes y el lema a partir de lo que se quería transmitir: unir la historia de la prensa cubana con la necesidad expresada por los jóvenes hacia la tecnología y la era digital”, añadió.

En este sentido, Kalia María Venereo León, diseñadora inmersa en el proyecto, explicó: “Abordar el contraste del periodismo, a partir de la generación de visualidades, con el desarrollo de Internet y en general de las nuevas tecnologías fue la idea a seguir para la confección de la imagen identificadora del Congreso”

Por otra parte, el lema fue también un tema debatido por el Comité Organizador del evento: “Tratamos de buscar la motivación de los miembros de la organización a participar en el Congreso para formar parte de los debates. El objetivo era rescatar el orgullo de los periodistas, quienes a pesar de los tiempos y las dificultades siguen trabajando con la calidad requerida”, agregó Vázquez Abella.

Para esta campaña han trabajado, además, estudiantes y profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, con el propósito de lograr una mayor vinculación entre los periodistas de mayor experiencia y los jóvenes de la profesión.

La generación de las visualidades se hizo mediante la formación de juegos gráficos para lograr mayor dinamismo en la imagen.

Las dos jornadas finales del X Congreso de la Upec estarán dedicadas al intercambio de estrategias que permitan desarrollar el modelo de prensa socialista, y a concretar otro momento de reflexión y unión entre los profesionales del gremio.

Patricia María Guerra Soriano y Amanda González Romero (Estudiantes de Periodismo) / Cubaperiodistas

jueves, 22 de junio de 2017

Declaración de la Upec: Periodistas cubanos condenan política de Trump





Los periodistas cubanos, orgullosos herederos de quienes en 1959 abrieron con la Operación Verdad el camino de la defensa argumentada y comprometida de la Revolución, nos sumamos a la condena del ridículo acto anexionista celebrado el viernes 16 de junio en Miami.

Una patética minoría, nostálgica de la Guerra Fría, volvió a secuestrar ese día la política de esa ciudad del sur de la Florida, en un intento por devolverla a la triste misión de ser nido de los “insectos dañinos que le roen el hueso a la Patria”, definición martiana para quienes prefieren el protectorado imperial a la soberanía.

Viendo sonreír, detrás del discurso contra su país de origen, a los “desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte…”, tal cual los predibujó Martí en “Nuestra América”, recordamos su pregunta fundamental: “Pues el Washington que les hizo esta tierra, ¿se fue a vivir con los ingleses… en los años en que los veía venir contra su tierra propia?”

En estas jornadas de indignación nacional, hemos tenido el privilegio de abrir nuestros micrófonos, cámaras, páginas, sitios web y redes sociales a la brava y original voz de la sabiduría popular. Y nos creció el amor y el orgullo por lo que somos, por la terca, bella e irreductible identidad cubana.

Por respeto a la Patria de Lincoln y de tantos estadounidenses que han luchado junto a los cubanos dignos por el entendimiento definitivo de nuestras naciones vecinas, sin cortapisas perversas ante diferencias de sistemas y credos políticos, compartimos la madura y soberana decisión del gobierno revolucionario, de mantener abiertas todas las puertas al diálogo, sin concesiones.

No es un compromiso de coyunturas. Es una deuda con lo mejor de la historia compartida, desde los tiempos de Henry Reeve en la manigua cubana, hasta los días que corren, marcados por la impronta de Fidel y de su generación, vencedores del odio con actos de solidaridad bajo el principio martiano de que “Patria es Humanidad”.

Pobres los que incapaces de innovar se refugian en políticas fracasadas, se cuelgan de la bandera de las barras y las estrellas y deliran con un triunfo que no atisban ni sus propios medios de prensa ni la mayoría en Estados Unidos. Frente al aullido huero y desequilibrado del enemigo, los cubanos optamos por la razón, la fidelidad y la firmeza del pensamiento revolucionario, y mantenemos levantada, con Bonifacio Byrne, la bandera que “orgullosa lució en la pelea, sin pueril ni romántico alarde”. La historia y la verdad del pueblo de Cuba constituyen un ensalmo inspirador e invencible.

Presidencia Nacional de la Upec

21 de junio de 2017

Año 59 de la Revolución
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