"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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miércoles, 27 de mayo de 2026

Los medios de comunicación van a la guerra



Los medios van a la guerra, la preparan, la justifican y se la venden a su público. Medios cómplices, confabulados con el gran capital en contra de los pueblos.


Por José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

La guerra es un negocio muy lucrativo para algunos, incluyendo los grandes medios de comunicación. Sumamente famosa es la anécdota del magnate y padre de la prensa amarillista, William Randolph Hearst, el cual ante las quejas de su corresponsal en Cuba durante la Guerra Hispano-cubana de 1895-1895, respondió con un sucinto cable que decía: “Usted ponga las fotos que yo pongo la guerra”. Hearst quería que Estados Unidos interviniera en la guerra contra una muy debilitada España y asegurara el control de Cuba y otras posesiones estratégicas en el Caribe y el Pacífico. Adicionalmente, las noticias sobre la guerra vendían muchos periódicos.

Desde los orígenes del modelo mediático corporativo en Estados Unidos, los medios son una prolongación de la agenda imperialista del país. Históricamente su influencia ha sido usada para manufacturar el consenso en torno a guerras, invasiones y bombardeos. Ellos han fabricado y normalizado la imagen de Estados Unidos como “policía global”, con la potestad de intervenir en cualquier parte en cualquier momento, aunque siempre “en defensa de la democracia”, desde luego. Los medios dan la justificación moral al imperio y también la justificación material imprescindible para sus acciones.

En estos días de hostilidad recrudecida contra Cuba, cuando el cerco económico, militar y político parece estarse cerrando sobre la isla y la posibilidad cada vez más real de una agresión se dibuja en el horizonte cercano, los medios corporativos están jugando el mismo papel que han desempeñado históricamente: alentar el conflicto, falsear la realidad del adversario y justificar el imperio. En este contexto, puede resultar útil apuntar y someter a crítica algunas de sus narrativas contra la isla.

"Cuba es un estado fallido”

Muchos de estos medios en sus visiones sobre Cuba minimizan o desconocen el impacto real sobre la economía de un país pequeño como Cuba de décadas de bloqueo, recrudecido con saña desde la anterior administración Trump y particularmente en este segundo período con las Órdenes Ejecutivas del 29 de enero y el 1ro de mayo de 2026, las cuales han detenido totalmente el suministro de combustible externo a la isla y llevado a que varias empresas con una relación de larga data comiencen a retirarse del país por miedo a nuevas sanciones. En lugar de esto, el foco de esta narrativa es presentar la agobiante situación material por la cual atraviesa la isla como resultado únicamente de la ineficiencia del sistema comunista.

Se invisibilizan las acciones que está tomando el gobierno cubano para evitar, precisamente, el colapso de la sociedad. Desde la acelerada reconversión de la matriz de generación energética, pasando en apenas un año de generar solo el 3 por ciento de la energía con base solar a más de un 10 por ciento en la actualidad, hasta un mejor aprovechamiento de los limitados recursos naturales del país y medidas que permitan un mínimo de funcionamiento de los servicios básicos.

El ataque, tergiversación y caricaturización de los líderes cubanos forma parte de esta estrategia. El objetivo final es presentar todo el dolor del pueblo cubano como responsabilidad exclusiva de un gobierno ineficiente. En última instancia, el pueblo merece sufrir así por haber decidido apoyar un proyecto nacional contrario a los intereses de Estados Unidos.

“Cuba es una amenaza para Estados Unidos”

Al mismo tiempo que un “estado fallido”, Cuba es presentada como una grave amenaza a la seguridad nacional del gigante vecino norteño. Para demostrar cuán peligrosa es la isla, los medios corporativos no han dudado en apelar a todos los recursos en su arsenal. Se han reiterado viejas excusas, como las supuestas bases espías rusas y chinas en la isla, aunque ningún medio presenta la menor prueba al respecto. Se ha afirmado que Cuba forma parte de un entramado narcocriminal en la región y que usa precisamente el tráfico de drogas como arma contra los Estados Unidos.

El medio Axios, en una de las más creativas salidas de estos días, publicaba un artículo sensacionalista afirmando que la isla cuenta con “más de 300 drones de combate” y que planea usarlos contra la Base Naval de Guantánamo, la Base de Key West y embarcaciones norteamericanas. Las únicas pruebas de esto son supuestas “filtraciones” de fuentes de inteligencia norteamericanas. Los drones, para mayor peligro, son de origen ruso e iraní y Cuba ha estado recibiendo entrenamiento iraní en este tema.

Estas narrativas sirven para poner en un mismo saco a todos los enemigos de Estados Unidos, configurando en sus lectores la imagen de un “eje del mal” cuyos tentáculos se articulan en todas partes contra la “ciudad en la colina”, por usar la imagen reaganiana de Estados Unidos. Faltan en todas estas narrativas pruebas. Vistas incluso desde el punto de vista lógico no se sostienen. Pero al igual que otras muchas excusas fabricadas para agresiones del pasado, como las armas de destrucción masivas en Iraq o el Cartel de los Soles en Venezuela, basta con repetirlas hasta el cansancio para que una parte de la sociedad norteamericana crea en ellas y las élites las puedan invocar como justificación de sus acciones.

“La Revolución ya ha muerto”

Esta narrativa apunta a vaciar por completo de sentido la actual resistencia del pueblo cubano. Tampoco es nueva. Esta visión se hizo muy fuerte en espacios de ideología centrista durante los años de Obama y ahora ha vuelto a resurgir con mucha fuerza. La esencia es presentar la difícil situación material del país como prueba irrefutable del fin de la Revolución. Esta perspectiva desconoce los poderosos determinantes externos de la situación económica en el país y las conquistas que aún persisten y se han protegido con los escasos recursos disponibles. Desconoce las numerosas políticas de inclusión y derechos populares ganados en estos años.

Al pretender vaciar de sentido el proyecto, vacían de sentido también la defensa de la Patria y la soberanía. Así, presentan como provocaciones a los Estados Unidos afirmaciones tan elementales como la declaración de la voluntad de defendernos si somos agredidos o la reafirmación de nuestra soberanía exclusiva sobre nuestro espacio aéreo.

La mayor refutación de esta narrativa del fin de la Revolución la da el apoyo masivo del pueblo cubano. Apoyo que se ha reafirmado en numerosas oportunidades desde el 3 de enero de 2026. El pueblo acudió masivamente a despedir a los 32 combatientes cubanos caídos en Venezuela, asistió al acto en homenaje de estos héroes, asistió multitudinariamente a las celebraciones por el primero de mayo y al acto en apoyo al General de Ejército luego de la farsa del proceso judicial iniciado en su contra. Un pueblo que no crea en un proyecto no sale a las calles a defenderlo. Y si un pueblo cree en su proyecto ese proyecto está vivo, aunque los medios corporativos insistan en enterrarlo.

Por supuesto, estos apuntes no agotan la pluralidad de narrativas mediáticas contra Cuba. Pero sirven como un buen botón de muestra de cómo los medios van a la guerra, la preparan, la justifican y se la venden a su público. Medios cómplices, confabulados con el gran capital en contra de los pueblos.

jueves, 29 de mayo de 2025

La narrativa occidental se desmorona

La “verdad» que difunden los medios occidentales se está desmoronando bajo la presión de medios e investigadores independientes, documentos filtrados y la realidad vivida


Por Pascal Lottaz, La Haine

Durante décadas, Occidente controló la narrativa. Las guerras se disfrazaron con el lenguaje de la libertad, las invasiones se vendieron como misiones humanitarias, el público recibió nobles mentiras disfrazadas de patriotismo y un envoltorio mediático sofisticado. Pero esa era está llegando a su fin. A medida que se abren grietas en el panorama mediático occidental, las élites entran en pánico, no porque hayan perdido sus bombas, sino porque están perdiendo la narrativa. Y sin la narrativa, el imperio se desmorona.

En una conversación con el periodista belga y escritor pacifista Michel Collon en Neutrality Studies, analizamos las numerosas mentiras mediáticas que Occidente ha fomentado incesantemente durante las últimas décadas. La verdadera batalla no está en Gaza, ni en el Donbás, ni en el Mar de China Meridional; está en tu cabeza. Es la lucha por decidir quién define la verdad, el victimismo y la violencia. La buena noticia es que, ahora mismo, los viejos narradores están perdiendo el control.

Las cinco mentiras que venden toda guerra

Es un manual tan trillado que debería insultar a cualquiera que preste atención.

Paso 1: Ocultar los verdaderos motivos. Ya sea por el gas natural, el petróleo, los minerales o la tierra de los palestinos. Decir que se trata de salvar a las mujeres o de combatir el terrorismo, y listo.

Paso 2: Borrar y reescribir el pasado. Olvídense de las fronteras coloniales, los golpes de Estado de la CIA o las décadas de sanciones que destrozaron a un país. Y, por favor, asegúrense de enfatizar que el mundo empezó el 7 de octubre y no un día antes.

Paso 3: Vulnerar al objetivo. Ya sea Sadam, Gadafi, Asad o Putin, pintarlos de locos, demonios e incluso de Hitler, un amargado. Si alguien se atreve a desafiarte, acúsalo de ser un fanático moderno de los nazis. Todo irá bien.

Paso 4: Intercambia los roles y hazte la víctima. Desplaza la amenaza hacia el bando sepultado bajo los escombros. Afirma que cada crimen que cometes es consecuencia de lo que hizo tu víctima. Declama que no equiparte con armas equivale a cometer un genocidio.

Y por último, pero no menos importante: monopolicen el micrófono. Silencien la disidencia y bloqueen los puntos de vista alternativos. Si alguien cuestiona la guerra, acúsenlo de simpatizante del terrorismo o conspiranoico.

Es un manual tan antiguo como el tiempo. La tragedia de esta generación es que nos criaron pensando que habíamos dejado todo esto atrás. Que ahora éramos objetivos, que ahora teníamos acceso a la información, que ahora estábamos lo suficientemente educados para reconocer los diversos engaños de los imperios del mal. Pues bien, adivinen qué: Europa y Norteamérica. Los atraparon, otra vez.

La gente está viendo las grietas muy lentamente. Desde historias inventadas de bebés decapitados hasta falsos ataques químicos y francotiradores en protestas, la «verdad» que difunden los medios occidentales se está desmoronando bajo la presión de investigadores independientes, documentos filtrados y la realidad vivida. Sin embargo, el público en general avanza con lentitud, pereza, y ciertamente no le gusta enfrentarse a otra verdad incómoda: que todos somos cómplices de crímenes de guerra. Una vez más.

Cuando la izquierda se convierte en el Departamento de Guerra

Especialmente el silencio del supuesto Occidente progresista es horrible. Antaño, millones de personas se manifestaban contra la guerra, de Vietnam, de Irak. Hoy el movimiento antibélico ha sido prácticamente aniquilado, o peor aún, cooptado, sobre todo en lo que respecta a la guerra ruso-ucraniana y el frenesí por el rearme en Europa.

Partidos que antes defendían la paz ahora se unen en apoyo de los presupuestos militares y la exportación de armas, siempre y cuando las bombas ondeen bajo una bandera liberal y caigan en otro lado. El problema no es solo la derecha. Es la izquierda intelectual que se plegó a la maquinaria bélica, repitiendo los discursos imperialistas en nombre de la democracia.

¿Y los disidentes? Aplastados. Julian Assange se pudrió en una celda durante 10 años por exponer los crímenes de guerra estadounidenses a través de WikiLeaks; Edward Snowden está en el exilio por revelar la vigilancia masiva ilegal de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA). Se silencian nuevas voces, como la del medio de comunicación Net, cuyo fundador se encuentra ahora bajo sanciones de la UE. El objetivo es claro: acabar con el movimiento contra la guerra antes de que pueda resurgir.

Solo fuera de la burbuja mediática occidental existe suficiente oposición pública contra estas farsas. En Latinoamérica, en África y en gran parte de Asia, la gente ya no confía en la «comunidad internacional» que solo aparece con sanciones o soldados. Conocen el patrón. Lo han vivido. Y pueden ver a través de la hipocresía.

La verdad está resurgiendo donde antes caían las bombas

El imperio no se derrumbará por quedarse sin armas. Solo caerá cuando se quede sin creyentes. Cada vez más gente debe comprender que no se puede construir la paz con dobles raseros. No se puede condenar una ocupación mientras se financia otra. No se puede defender la democracia aplastando la disidencia. Solo cuando la hipocresía quede clara para una gran mayoría en Occidente podremos detener esta maquinaria de guerra, privándola de toda financiación.

Michel Collon es visionario y realista, porque entiende que los fundamentos de un mundo mejor no son tan complicados, solo su implementación lo es: construir medios de comunicación populares.

Unos medios basados en la verdad, no en argumentos. Que incorporen las voces del Sur Global a la conversación. Que expongan la maquinaria detrás de cada discurso bélico y silencio informativo. Que traduzcan, eduquen y conecten. Es ahí donde, de alguna manera, debemos ir.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Dos bombarderos estratégicos rusos Tu-160 llegan a Venezuela

Publicado: 10 dic 2018 16:55 GMT | Última actualización: 10 dic 2018 18:11 GMT

Los pilotos cubrieron más de 10.000 kilómetros durante el vuelo, que se realizó "en estricta conformidad con el Reglamento de uso del espacio aéreo internacional", según el Ministerio ruso de Defensa.


Maxim Tumanov / Sputnik

Dos bombarderos estratégicos Tu-160, un avión de transporte An-124 y un avión de largo alcance Il-62 han volado desde Rusia al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en Venezuela, informó en un comunicado el Departamento de Información y Comunicaciones del Ministerio de Defensa de Rusia. 

Las aeronaves rusas sobrevolaron las aguas del Océano Atlántico, así como los mares de Barents, Noruega y el Caribe.

Los pilotos cubrieron más de 10.000 kilómetros durante el vuelo, que se realizó "en estricta conformidad con el reglamento de uso del espacio aéreo internacional", reza el comunicado. 

El Ministerio de Defensa de Rusia ha agregado que sus aviones fueron acompañados por cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Noruega en ciertas etapas de su vuelo.

Cooperación mutuamente beneficiosa

El pasado 6 de diciembre el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, expresó su esperanza de que los barcos de la Armada rusa y los aviones militares de ese país puedan entrar en los puertos y seguir aterrizando en los aeródromos de Venezuela, respectivamente, para recibir servicios de mantenimiento.



Durante su encuentro con su homólogo venezolano, Vladimir Padrino López, Shoigú destacó que la cooperación entre Moscú y Caracas "va bastante bien", debido al "intercambio regular de especialistas y delegaciones" y "al buen trabajo en el campo de la educación", entre otros aspectos.

El ministro ruso señaló que, gracias a esta colaboración que "beneficia tanto a Venezuela como a Rusia", los militares rusos "obtienen una importante experiencia" con esos vuelos de larga distancia y tienen la oportunidad de "mantener su equipo de combate en buenas condiciones"

lunes, 16 de abril de 2018

Los coreográficos misiles de Donald Trump en Siria


Quizá este teorema lo sopesan los estrategas de Rusia e Irán, quienes optaron por una actitud prudente frente a la andanada de misiles fallidos que no tocaron a rusos e iraníes en Siria.

Los 109 (sic) misiles coreográficos de Trump fracasaron acertar en 65 por ciento de sus blancos, según el ministerio de la defensa de Rusia que fue alertado por Francia (https://goo.gl/w8qu24), mientras los edificios bombardeados estaban vacíos (https://goo.gl/sXqHzh). Existe discrepancia sobre el conteo de los misiles: de 103 a 109. ¿Dónde quedaron los seis faltantes?

Es hilarante la participación de los 12 misiles de Francia y cuatro de Gran Bretaña (GB), lo que vale serias dudas de Le Figaro que, un día después, expone su “incierto resultado (https://goo.gl/Vno7g2)”, mientras en GB el líder de la oposición laborista, y casi próximo primer ministro, Jeremy Corbyn, arremetió contra la aventura de Theresa May: GB “no debe tomar instrucciones de Washington y colocar al personal militar británico en peligro (https://goo.gl/RuFZDX)”.

Esquivo el crapuloso montaje del rusiagate por el espía británico del MI6, Christopher Steele, sicofante de los Clinton.

También soslayo el dictamen del laboratorio suizo que inculpa a los servicios de EEUU y GB de haber fabricado la BZ toxina usada en Salisbury para envenenar al desertor doble espía ruso Sergei Skripal y su hija Julia (https://goo.gl/5WEW7J).

Omito las dubitaciones del rotativo francés Le Monde, muy cercano a la cancillería sobre las numerosas incógnitas en torno del ataque químico en los suburbios de Damasco (https://goo.gl/vRs29g). Curiosamente, el misterioso centro químico bombardeado en Damasco “tuvo la colaboración en su creación por Francia en la década de los setenta (https://goo.gl/Ye4xd5)”.

No haré leña del árbol caído de los falsificadores cascos blancos, dirigidos por el militar británico James Le Mesurier –agente de la inteligencia militar británica y anterior coordinador de la OTAN en Kosovo–, a quienes Rusia acusa de haber perpetrado el montaje hollywoodense de las armas químicas lanzadas supuestamente por el gobierno sirio (https://goo.gl/2LXTYG).

¿Por qué alienta GB la tercera guerra mundial nuclear entre EEUU y Rusia alucinando que se puede salvar de su apocalipsis? Los misiles coreográficos de Trump parecían mas bien lanzados contra sus feroces enemigos internos.

El peligro para Trump no es ni Bashar ni el ayatola Ali Jamenei ni la guerrilla chiita libanesa Hezbolá; su máximo riesgo proviene de su frente doméstico cuando han arreciado sus aquelarres pornográficos, mediados por su atribulado abogado Michael Cohen y su pleito sin cuartel contra el ex director del FBI James Comey (JC), quien, con su nuevo libro (https://goo.gl/2cPRVE), ha declarado atrocidades espeluznantes de la vida privada y depravada de Trump, sobre quien pende la espada de Damocles del implacable fiscal especial Robert Mueller (https://goo.gl/BNZUYX).

Horas antes de ordenar el lanzamiento de los misiles fallidos, Trump había otorgado su perdón a uno de los peores criminales de la guerra de Irak: Scooter Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, y quien fuera investigado por el mismo JC del FBI (https://goo.gl/NgDqTH). ¿Se cura Trump en su salud judicial?

El barómetro del acorralamiento de Trump se mide por la frecuencia delirante de sus tuits, que se han intensificado contra su propio Departamento de Justicia y su segundo de a bordo, Rod Rosenstein, quien sin ningún miramiento a la investidura de su patrón ordenó la redada por el FBI (la némesis de Trump) al abogado personal del encajonado presidente.

No se necesita ser sicólogo o siquiatra para percatarse del lenguaje corporal de los nada triunfalistas militares de EEUU, a la hora de sus bombardeos quirúrgicos de alta precisión: ni de parte del secretario del Pentágono, general Mattis, ni del jefe de las fuerzas conjuntas, general John Dunford, cuyo objetivo era más bien evitar a toda costa golpear los intereses de Rusia e Irán.

Doce horas más tarde, la cara del teniente general Kenneth McKenzie, director de las Fuerzas Conjuntas del Pentágono, era más que lúgubre y diaforética.

El portal The Saker, muy cercano a Rusia y que había adoptado una actitud casi apocalíptica de tercera guerra mundial nuclear, se burla con seis puntos de la misión cumplida y perfectamente ejecutada de Trump: 1- 71 de 103 (sic) misiles fueron interceptados; 2- No existieron fatalidades sirias ni iraníes ni rusas; 3- Ningun aeródromo fue alcanzado; 4- Los edificios destruidos estaban vacíos; 5- Solamente funcionaron las defensas aéreas de Siria; y 6- “Las defensas aéreas de Rusia fueron totalmente evitadas (https://goo.gl/AX9C5D)”. Le faltó un punto: la fallida decapitación del presidente sirio y el cambio de régimen.

New York Times también satiriza la misión cumplida de Trump, quien repite las mismas palabras de las que otro presidente luego se arrepintió, en referencia al desastre en Irak de Baby Bush (https://goo.gl/yrCk8f).

La misión cumplida por Baby Bush contra la guerra de Irak no contó con la anuencia de la ONU ni la aprobación de Francia. Quince años más tarde, la misión cumplida de Trump no contó con la aprobación de Alemania ni la bendición de la ONU.

Los buenos, nuevos e inteligentes misiles de los que se jactó Trump para retar al zar Vlady Putin son motivo del sarcasmo del senador ruso Alexéi Pushkov quien alardeó el desempeño de los desempolvados misiles soviéticos, que no rusos, usados por Siria (https://goo.gl/bxWfov). Pushkov consideró que por ahora se ha podido evitar una gran guerra, lo cual ha sido la mejor noticia.

Christian F. Trippe, en Deutsche Welle, evalúa la hermenéutica geopolítica de los bombardeos: “las potencias occidentales no quieren abandonar sin pena ni gloria el campo de batalla geopolítico, aunque tengan tras de sí años de políticas fallidas, poco claras o vacilantes. El Medio Oriente se encuentra a las puertas de un nuevo orden, que no ha de ser definido sólo en Moscú y Teherán (https://goo.gl/JvLmJ2)”.

Llama la atención la insistencia del bombardeo tripartita en Homs, después del ataque unilateral de Israel que cobró la vida de siete iraníes (https://goo.gl/NaiNHY).

¿Se debe a la cercanía de Homs con la parte libanesa donde reina Hezbolá?

Cabe señalar la dureza del rotativo chino Global Times contra de la aventura trumpiana (https://goo.gl/QNhoFj).

En mi entrevista con Russia Today, minutos después al coreográfico bombardeo tripartita, comenté con la exigua fluidez de los reportes en ese momento que no alteraría en nada la correlación de fuerzas en Siria y que había que rezar para que no existiese una sola víctima rusa.

Mi diagnóstico fue exponer la fractura global por los dos polos de la nueva bipolaridad regional: uno de EEUU/GB/Francia y otro de China/Rusia, paradójicamente cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (https://goo.gl/hpRrWJ).

¿Qué sigue?

¿Golpeó Trump a Siria como coartada para después mejor huir hacia adelante?

¿Optarán Rusia e Irán por represalias después del mundial de futbol?

viernes, 23 de marzo de 2018

¿Trump forma un "Gabinete de Guerra"? El nuevo asesor de Seguridad Nacional enciende las alarmas

Publicado: 23 mar 2018 13:57 GMT | Última actualización: 23 mar 2018 16:56 GMT

Legisladores estadounidenses han expresado su preocupación acerca del rumbo de la política exterior tras el nombramiento de John Bolton como asesor de Seguridad Nacional.

Los recientes cambios en el Gabinete de Donald Trump han generado ansiedad entre muchos demócratas, que ven en ello los pasos hacia una retórica belicista. Este jueves Trump anunció la destitución del asesor de Seguridad Nacional, Herbert Raymond McMaster, y su reemplazo por el exembajador de EE.UU. ante la ONU, John Bolton, quien asumirá el cargo el 9 de abril.

El anuncio se produjo pocos días después de la destitución de Rex Tillerson y la designación del director de la CIA, Mike Pompeo, como secretario de Estado.

El senador demócrata por el estado de Massachusetts, Ed Markey, sostiene que con las nuevas designaciones Trump "está alineando con éxito su Gabinete de Guerra". Markey ha recordado en su cuenta de Twitter que Bolton "desempeñó un papel clave en politizar los datos de inteligencia, lo condujo a la guerra de Irak".

"John Bolton apoya de forma proactiva el bombardeo de Irán y el primer ataque contra Corea del Norte sin provocaciones. Nombrarlo como asesor de Seguridad Nacional es un serio peligro para los estadounidenses y un mensaje claro de Donald Trump de que está preparándose para un conflicto militar", escribió Markey.


John Bolton supports proactively bombing Iran and conducting a first strike on North Korea without provocation. Appointing him to be Nat Sec Advisor is a grave danger to the American people and a clear message from @realDonaldTrump that he is gearing up for military conflict.

El senador demócrata por Oregón, Jeff Merkley, también se ha mostrado crítico acerca de la designación de Bolton al frente de la Seguridad Nacional. Ha señalado el hecho de que Bolton "quería una guerra con Cuba, argumentando erróneamente que Cuba tenía armas de destrucción masiva; quería un guerra con Irak argumentando también erróneamente que Irak tenía armas de destrucción masiva y sostiene ―erróneamente― que la ley islámica se está apoderando de EE.UU."

"Si siempre te equivocas en cuestiones de seguridad, eres la persona equivocada para ser un asesor de Seguridad Nacional", señaló Merkley en su cuenta de Twitter.




John Bolton:
Wanted war w Cuba, arguing wrongly that Cuba had WMD
Wanted war w Iraq, arguing – wrong again – that Iraq had WMD
Believes – wrongly – that Islamic law is taking over America

If you're always wrong on security, you're the wrong person to be National Security Advisor

Bárbara Jean Lee, congresista demócrata por California, ya oye "los tambores de guerra" e indica que el nombramiento de Bolton ―"uno de los miembros más extremos y belicistas de la Administración de Bush"― es "una noticia peligrosa para el país y el mundo".

Entre los que han manifestado sus preocupaciones por el hecho de que Bolton ocupará el cargo del asesor de Seguridad Nacional se encuentran también el excongresista demócrata por Nueva York, Steve Israel, quien ve en ello "uno de los desenlaces más peligrosos" de la política exterior y en materia de seguridad de EE.UU., y el excandidato presidencial y actual senador demócrata por el estado de Vermont, Bernie Sanders, quien también ha tachado a Bolton de una "persona inadecuada" para el cargo.

sábado, 17 de febrero de 2018

Maduro ordena iniciar ejercicios militares para defender Venezuela

Publicado: 17 feb 2018 22:59 GMT | Última actualización: 17 feb 2018 23:25 GMT

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha ordenado durante un acto público en La Guaira llevar a cabo ejercicios militares para la defensa del territorio nacional.


Maduro saluda a la dotación del buque insignia de la Armada de Venezuela
Miraflores Palace / Reuters

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha ordenado llevar a cabo los ejercicios militares Independencia 2018 los próximos 24 y 25 de febrero. Según afirmó en un discurso pronunciado en la ciudad portuaria de La Guaira (estado Vargas), serán "operaciones de defensa multidimensional integral" conjuntas de las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano "en unión cívico-militar".

Según recoge El Nacional, el simulacro busca demostrarle al mundo que Venezuela "se respeta" y es "territorio de independencia, de dignidad y de paz". Incluirá actividades para afinar "el movimiento de todas las tropas (…) de todos los tanques, misiles, aviones, helicópteros" y también "afinar la puntería del alma nacional”.

El Simón Bolívar zarpa con mensaje de paz de la patria venezolana

El discurso fue pronunciado durante la ceremonia de despedida del buque escuela Simón Bolívar, que zarpa para cumplir un itinerario por el mar Caribe y en torno a las costas de América llevando "el mensaje de paz de la patria venezolana".

domingo, 7 de enero de 2018

Hitos de la guerra




No se conoce con precisión qué significa la palabra «mambí» ni tampoco su origen. ¿Dominicano? ¿Brasileño? ¿Congo? El caso es que parecen ser varias las etimologías del término, y al cabo es un solo significado. Para unos era el nombre que se daba a los indios que se rebelaban contra sus caciques y se ocultaban en los bosques. Era en Santo Domingo sinónimo de «rebelde» o «cimarrón», y equivalía a «jíbaro» en Perú, en tanto que en Brasil se llamaba así al animal cerrero, sin cortes ni marcas que indicaran que tenía dueño.

En congo, asevera el polígrafo cubano Fernando Ortiz, significaba «hombre malo», «abominable», «cruel», «sucio», «malvado». Una palabra como esa, despreciativa e injuriosa, era la que, en congo, utilizaban los poderosos para designar a los que se oponían a sus designios. Mambises llamaron los colonialistas españoles a los insurrectos cubanos. Para ellos, los miembros del Ejército Libertador eran viles, viciosos, dañinos… rebeldes y por lo tanto mambises, en definitiva. No supieron los españoles que los cubanos asumirían la denigrante palabreja como un título de gloria.

Esos mambises mal armados y harapientos derrotaron en toda la línea al poderoso ejército español, mandado por la flor y nata de sus generales. Fue una lucha que comenzó el 10 de octubre de 1868, inicio de la llamada Guerra de los Diez Años, se prolongó poco después con la Guerra Chiquita y luego de un período de «reposo turbulento» o «tregua fecunda», se reinició el 24 de febrero de 1895.

Aunque hubo antecedentes, el más notable de estos el de Joaquín de Agüero, que protagonizó el primer enfrentamiento armado contra el colonialismo español, el 13 de julio de 1851, se cumplen ahora 150 años del inicio de las gestas por la independencia cubana.
La campaña más grande

La guerra reiniciada en 1895 se prolongaría hasta 1898. España tenía en la Isla, entre tropas regulares y paramilitares, más de 90 000 efectivos. Poco después llegaban 117 000 hombres de refuerzo. El capitán general Martínez Campos, vencedor en la Guerra de los Diez Años, se percata de que Cuba se ha perdido para España y que la metrópoli no tiene otro camino que el de arrasar la Isla.

Por eso viene a sustituirlo el sanguinario Valeriano Weyler. Madrid insiste en que luchará en Cuba «hasta el último hombre y la última peseta» y Weyler tendrá bajo su mando a casi 250 000 hombres, el ejército más grande que hasta entonces tuvo España en América. Se anota logros parciales y puede asestar a la revolución algún que otro golpe demoledor, pero fracasa a la postre. Su sustituto, el general Blanco Erenas, que había logrado sofocar la Guerra Chiquita, enarbolaría una política de apaciguamiento, pretendida reconciliación que no se vio acompañada de la reducción de tropas. Blanco tuvo en campaña a 1 500 hombres más que Weyler, y aunque el número de tropas regulares disminuyó bajo su mando, aumentaron los paramilitares, lo que hizo que en ese momento España contara en Cuba con una fuerza superior a los 278 000 efectivos, la más alta de toda la contienda.

Noventa y dos generales españoles pasaron por Cuba entre 1895 y 1898. Eran hombres experimentados en la teoría y en la práctica de las armas. El valor y el honor primaron en la mayoría de ellos, que luchó en defensa de sus intereses patrios. Eso engrandece todavía más a nuestros mambises, capaces de derrotar a los principales estrategas y tácticos de su época.

Los ingleses llamaron a Máximo Gómez, general en jefe del Ejército Libertador, «el Napoleón de la guerrilla». No alcanza la palabra para describir el genio militar de los mayores generales Antonio Maceo y Calixto García. Sin el concurso del Ejército Libertador y la clara estrategia de Calixto, hubiera sido muy difícil a las tropas norteamericanas derrotar a los españoles cuando en 1898 irrumpieron en la guerra de Cuba contra España para lastrar a la postre la soberanía cubana sobre la Isla. Un hecho revela como pocos el arrojo y la valentía de los mambises que, con hambre y miseria sin cuento, se enfrentaron al armamento más poderoso de la época. Durante la invasión de Oriente a Occidente, entre marchas y contramarchas, los insurrectos cubanos, unos a pie y otros a caballo, recorrieron 1 700 kilómetros y mantuvieron no menos de 27 combates de envergadura en 76 días. Es la campaña militar más grande habida en América Latina, una hazaña que cubrió de gloria a un ejército que asumía con orgullo la palabra con que los españoles pretendían denigrarlo.
Recuento

El alzamiento, en la región oriental de la Isla, de Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, el 10 de octubre de 1868, es pronto secundado por patriotas de otras provincias. Combatientes de los tres frentes de guerra se reúnen el 10 de abril de 1869, y constituidos sus representantes en asamblea nacional redactan una Constitución democrática y proclaman la República. La lucha será encarnizada.

Cuesta a España 95 000 hombres que mueren en combate o por enfermedades, y el desembolso de unos 250 millones de pesos. Cuenta el Ejército Libertador cubano con unos 8 000 efectivos y llevan adelante una gesta que asombra al mundo, como reconoce el capitán general español Arsenio Martínez Campos. Pero la guerra a la postre se hace insostenible y finaliza con el llamado Pacto del Zanjón, el 10 de febrero de 1878.

No todos los patriotas aceptan el cese de las hostilidades. El mayor general Antonio Maceo, con la llamada Protesta de Baraguá —15 de marzo de 1878— deja muy claro que hay cubanos inconformes con el Pacto porque no reconoce la independencia ni contempla la abolición total de la esclavitud, términos fundamentales de la Revolución. El 23 de marzo se rompen de nuevo las hostilidades que cesarán el 21 de mayo, en Loma Pelada, a orillas del río Barigua, en Santiago de Cuba.

Resuenan de nuevos los fusiles y relucen los machetes entre 1879 y 1880. Es la llamada Guerra Chiquita. Se mantiene sobre todo en la mitad oriental de la Isla. Sobrevienen después los pronunciamientos de Ramón Leocadio Bonachea y Limbano Sánchez.

Mientras en Estados Unidos, José Martí, Apóstol de la Independencia, sienta las condiciones para lo que él llama la Guerra Necesaria y organiza el Partido Revolucionario Cubano. Es una guerra que más allá de la independencia de la Isla, dice, redundaría en favor de América y del mundo y evitaría que Washington terminara apoderándose de las Antillas.

La insurrección, desatada como ya se dijo, el 24 de febrero de 1895, prende rápido en casi toda la Isla. Pronto llegan a Cuba sus principales líderes y se reúnen en La Mejorana. Muere Martí, el 19 de mayo, en un enfrentamiento con una tropa española. El 23 de enero de 1896, el mayor general Antonio Maceo da por concluida, en el extremo occidental de Cuba, la Invasión que partió de Oriente, y muere en combate en ese mismo año, el 7 de diciembre.

En febrero de 1898, por causas aún no bien precisadas, explota en la bahía de La Habana el crucero norteamericano Maine, pretexto que utiliza Washington para intervenir en la guerra cubano-española, intervención que cambiará el curso de los acontecimientos.
Generales

La antigua provincia de Oriente es el territorio que más generales aportó al Ejército Libertador cubano desde 1868. Le siguen Las Villas y Camagüey, y luego La Habana, Matanzas y Pinar del Río. Hubo además generales no cubanos: siete venezolanos y siete dominicanos llevaron en sus solapas las estrellas de general, y lo fueron asimismo seis españoles, tres mexicanos, dos colombianos y dos norteamericanos, además de un polaco, un francés, un puertorriqueño y un chileno.

Vale recordar en este aniversario 150 de la guerra que de los generales del Ejército Libertador, 13 fueron abogados, y médicos otros 13. Hubo cinco maestros y cuatro periodistas; cinco dentistas y dos ingenieros. Un veterinario, dos doctores en Farmacia y un doctor en Filosofía y Letras. Suman 220 los generales de la independencia cubana.

Se afirma que el más joven —28 años— fue Juan Bruno Zayas. Lo fue en el momento de su ascenso porque, aun sin ánimo de ser exhaustivo, con esa misma edad eran generales Antonio Maceo y Rafael de Cárdenas, y también con 28 recibió Agramonte su designación como mayor general.

Flor Crombet accedió al generalato con 27, al igual que Gerardo Machado, y Calixto García (hijo) con 24.

A veces, durante las guerras cubanas, hay en una sola familia más de un general o un oficial superior. Mayor general fue el holguinero Julio Grave de Peralta y general de brigada su hermano Belisario.

Entre los Sánchez Agramonte hay dos generales de brigada y un coronel. José Joaquín, hermano del mayor general Serafín Sánchez Valdivia, era general de brigada. Primos los mayores generales Luis y Perucho Figueredo, y fueron coroneles dos de los hermanos de Mario García Menocal. Carlos Manuel de Céspedes y su hermano Francisco Javier fueron mayores generales, y coroneles otro hermano, un sobrino y uno de los hijos mayores del Padre de la Patria, en tanto que su vástago menor, ya en la guerra del 95, lució el grado de teniente coronel.

El mayor general José Maceo participó en más de 500 acciones combativas y recibió 19 heridas de guerra. Su hermano Antonio intervino en más de 600 combates, 200 de ellos de gran significación.

Su cuerpo estaba marcado por 27 cicatrices. De estas, 21 corresponden a la contienda del 68.

Las balas no lo matan

Acciones heroicas hay muchas en esos años de guerra. A modo de ejemplo vaya esta, que más que historia parece cosa de leyenda. Yace Antonio Maceo, casi moribundo, en la hamaca de un hospital de campaña. Tiene en el pecho una herida del tamaño de un puño y una mano prácticamente destrozada. Se hacen esfuerzos desmedidos por salvarlo cuando la columna española del general González Muñoz, perseguidor incansable del Titán, se hace presente en el lugar. Ayudado por su esposa María Cabrales, su hermano José y otros combatientes, logra Maceo dejar la hamaca y subir a un caballo. Se esfuma, a todo galope, ante los ojos de los que daban como segura su captura.

Poco después, el capitán general Arsenio Martínez Campos informaba a Madrid: «Creí habérmelas con un mulato estúpido, con un rudo arriero, pero me lo encuentro transformado no solo en un verdadero general, capaz de dirigir sus movimientos con tino y precisión, sino en un atleta que en momentos de hallarse moribundo en una camilla, es asaltado por mis tropas y abandonando su lecho se apodera de un caballo, poniéndose fuera del alcance de los que lo perseguían».

Así era Maceo. Como decía el coronel Francisco Camps en sus memorias: «Un hombre a quien las balas no matan».



Sobre estos y otros temas volverá el escribidor en este aniversario 150 de las Guerras.

sábado, 30 de septiembre de 2017

EE.UU. no declarará la guerra a Corea del Norte: atacaría sin avisar

Publicado: 30 sep 2017 13:59 GMT


Kevin Lamarque / Reuters

El ministro de Exteriores de Corea del Norte, Ri Yong-ho, afirmó este lunes que su país considera las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como "una declaración de guerra". 

Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, no tardó en refutar esta declaración, cuando aseguró que "no hemos declarado la guerra a Corea del Norte" y tachó la cuestión de "absurda". 

Esa vocera oficial tiene razón: EE.UU. no se ha declarado en guerra desde que terminó la Segunda Guerra Mundial y ha realizado todos sus ataques sin declaración previa. Por este motivo, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, tiene bastantes razones para preocuparse. 

No solo se trata de que Trump haya expresado una amenaza expresa —además, durante la 72.ª Asamblea General de la ONU—, sino del historial de acciones norteamericanas contra países que no le gustan.




EE.UU. encabezó la intervención de las fuerzas de las Naciones Unidas durante la Guerra de Corea al aprovechar un boicot de la Unión Soviética a la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU que aprobó esa resolución. 

Estados Unidos no declaró la guerra a Corea del Norte y realizó su intervención dentro de esa coalición, en la que había más países occidentales.



La CIA y la inteligencia británica orquestaron el derrocamiento de Mohamed Mossadegh, el primer ministro democráticamente elegido de Irán, en el marco de la Operación Ajax, un hecho que admitió la agencia estadounidense en 2013.

Ese golpe de Estado estuvo motivado por el petróleo: Mossadegh nacionalizó la compañía Anglo-Iranian Oil, ahora conocida como BP, después de que Reino Unido se negara a renegociar un acuerdo bilateral al respecto.

El siguiente gobernante de Irán, el sah Mohamed Reza Pahlaví, se convirtió en el aliado de EE.UU. más importante de Oriente Medio. 

El primer ministro Mossadegh, de Irán, se reúne con el subsecretario de Estado de EE.UU. George McGhee / wikipedia.org / National Security Archive

Para llevar a cabo ese plan, Washington no declaró ninguna guerra, sino que se aprovechó de las divisiones internas en el país. 


El golpe de Estado que vivió Guatemala fue parte de la Operación PBSUCCESS, que realizaron mercenarios de la CIA contra el presidente democráticamente electo, Jacobo Árbenz Guzmán, porque quería poner en marcha una reforma agraria profunda y nacionalizar la United Fruit Company.

La asonada la llevó a cabo el denominado Ejército de Liberación, compuesto por cerca de 480 rebeldes bajo el mando de un coronel exiliado del Ejército guatemalteco. Divididos en cuatro grupos, entraron en Guatemala a través de varios puntos de su frontera con Honduras y El Salvador. Iban precedidos de un grupo de comandos entrenado en EE.UU., que volaba los puentes clave y cortaba las líneas telegráficas. 

El presidente de EE.UU. Dwight Eisenhower junto al secretario de Estado John Foster Dulles, quien abogó por el golpe de Estado en Guatemala en 1954 / wikipedia.org

Por su parte, Washington organizó una guerra mediática a gran escala y se esforzó para aislar al Gobierno guatemalteco en el ámbito internacional.

Después del derrocamiento de Árbenz, Guatemala atravesó cuatro décadas de terror militar y guerra civil —firmó una tregua en 1996— en las murieron unas 140.000 personas.

En 1958, EE.UU. y Reino Unido desplegaron sus tropas en Líbano y Jordania, respectivamente, para apoyar a los gobiernos locales favorables a Occidente.

Fue el primer caso registrado del uso de la llamada Doctrina Eisenhower (1957), según la cual los estadounidenses estaban dispuestos a intervenir militarmente en el caso de que algún gobierno pudiera estar amenazado por fuerzas próximas al comunismo internacional.

Desde 1961, Washington aprobó la Operación Zapata, una estrategia militar llamada a sofocar la Revolución cubana.

El proyecto inicial presentado en marzo de 1961 al entonces presidente de EE.UU., John F. Kennedy, contenía tres alternativas para invadir Cuba:
Por la costa sur de la provincia de Las Villas, a través de una zona situada entre Trinidad y Cienfuegos.

Central Preston, por la costa norte de la provincia de Oriente.

En la bahía de Cochinos de la península de Zapata, al sur de Las Villas: la variante elegida. 


Los aviones de ataque Douglas A-4 Skyhawk de la Marina de EE.UU. volando durante la invasión / wikipedia.org

En la mañana del 15 de abril, ocho bombarderos norteamericanos B-26 despegaron de la base estadounidense en Puerto Cabezas (Nicaragua) y atacaron por sorpresa los aeródromos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. La artillería antiaérea cubana derribó uno de esos aparatos y sus dos tripulantes fallecieron.

La brigada mercenaria que desembarcó en la bahía de Cochinos fue derrotada en menos de 72 horas. El 19 de abril, el saldo estadounidense era de 89 muertos, 250 heridos y 1.197 prisioneros, mientras que Cuba perdió 157 hombres y sufrió cientos de heridos.

Esa operación fracasó, pero EE.UU. sometió a un bloqueo total a la isla caribeña.


En 1964, la Fuerza Aérea y el Ejército de EE.UU. iniciaron una operación militar en el nordeste de Laos, un país del sudeste de Asia sumido en una guerra civil, en la que el reino combatía contra los guerrilleros comunistas.

El lugar se convirtió en teatro de operaciones para otros beligerantes durante la Guerra de Vietnam, desde las Fuerzas Armadas de Vietnam del Norte hasta Tailandia y Vietnam del Sur.

Después de varios años de combates, Washington consideró que la solución militar resultaba poco prometedora y sus tropas de intervención abandonaron el país en 1973. 


Una caravana de carros de combate de EE.UU. durante le Guerra de Vietnam / wikipedia.org

En el mismo año, EE.UU. intervino en la guerra civil de Vietnam del Sur. Más tarde, participó Vietnam del Norte —que tenía la ayuda la URSS y China—, mientras que los norteamericanos contaron con con el apoyo de sus aliados de la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (SEATO, por sus siglas en inglés).

Además, se produjeron guerras civiles paralelas en Laos y Camboya.

Tras el incidente de bandera falsa en el golfo de Tonkín, el Congreso de EE.UU. aprobó la 'Resolución del golfo de Tonkín', que otorgó al presidente Lyndon Johnson el derecho de utilizar la fuerza militar en el sudeste asiático.

Durante esa guerra, EE.UU. lanzó tres millones de toneladas de explosivos, un 150 % del poder las bombas que empleó en la Segunda Guerra Mundial.

En noviembre de 1968, Richard Nixon ganó las elecciones presidenciales tras prometer 'paz con honor' y, en julio de 1969, comenzó la retirada de las tropas estadounidenses de Vietnam, que duró más de tres años.


La Operación Power Pack organizó la invasión militar de EE.UU. a República Dominicana para derrocar al Gobierno del coronel Francisco Caamaño, el militar dominicano que ocupó la presidencia constitucional de ese país caribeño.

La guerra civil dominicana estalló durante la inestabilidad política que surgió tras el asesinato del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1961, cuyo régimen fue considerado como una de las tiranías​ más sangrientas de América Latina.

En este caso, la intervención militar de EE.UU. fue una decisión personal de su presidente, Lyndon Johnson, por temor al surgimiento de 'una segunda Cuba' en el Caribe. Como consecuencia, Francisco Caamaño tuvo que abandonar su puesto.

Culminó en septiembre de 1966, cuando los estadounidenses retiraron la 1.ª Brigada de la 82.ª División Aerotransportada, su último remanente en territorio dominicano.


Las fuerzas especiales de EE.UU. llevaron a cabo la Operación Garra de Águila en Irán para rescatar a 53 rehenes de su Embajada en Teherán.

El 4 de noviembre de 1979, centenares de estudiantes radicales iraníes capturaron el inmueble y retuvieron a 53 estadounidenses —uno fue liberado por sus problemas de salud— durante 444 días, mientras que seis diplomáticos escaparon y se refugiaron en la residencia del embajador de Canadá. 


La crisis de los rehenes en Irán: los manifestantes asaltan la Embajada de EE.UU. en Teherán el 4 de noviembre de 1979 / wikipedia.org

Los triunfadores de la revolución islámica iraní demandaban la extradición del sah Pahlaví, que se encontraba en EE.UU. Washington decidió realizar una operación militar para liberar a los rehenes, que fracasó y en la que murieron ocho de sus militares.

La crisis se prolongó hasta el 20 de enero de 1981.


Este año, EE.UU. comenzó su intromisión directa en los asuntos internos de Afganistán, cuando envió ayuda militar, financiera y logística a los grupos rebeldes muyahidines, varios de los cuales formaron parte posteriormente de la organización terrorista Al Qaeda.

A finales de este agosto, el Pentágono confirmó que en Afganistán hay cerca de 11.000 militares estadounidenses y el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, anunció que su país reforzará ese contingente para extender la campaña militar más larga en la historia de EE.UU.


EE.UU. lideró una coalición internacional que participó en la guerra civil de Líbano.

En medio de la ocupación del país por Israel (en 1983-1985), los palestinos y sus aliados lanzaron una campaña de guerrillas y ataques suicidas que forzaron a los israelíes a retroceder hasta el sur del Litani y dejar solos a sus aliados cristianos. 


Una explosión producida en la sede de los Cuerpos de Marinos en Beirut (Líbano) el 23 de octubre de 1983 dejó una columna de humo que se podía apreciar desde lejos / wikipedia.org / USMC

Ante esa situación, tropas de la ONU se establecieron en territorio libanés —sobre todo, en el sur— y trataron de reorganizar el Gobierno y las Fuerzas Armadas de Líbano.

Al mismo tiempo, intervino una coalición formada por EE.UU., Francia, Italia y Reino Unido para intentar restablecer la paz en Beirut, la capital, pero fracasaron.


Operación Cañón El Dorado: así codificaron las Fuerzas Armdas de EE.UU. la intervención en Libia por su presunto apoyo al terrorismo, tras el atentado que se produjo en una discoteca de Berlín.

La Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Infantería de Marina —sus tres ramas con aviación propia— realizaron varios ataques aéreos contra ese país norteafricano la noche del 14 al 15 de abril de 1986. 


Los equipos terrestres preparan los aviones General Dynamics F-111F para un ataque a Libia en abril de 1986 / wikipedia.org

Los blancos fueron cinco objetivos en las proximidades de las ciudades de Trípoli y Bengasi —cuarteles militares, la base de entrenamiento para hombres rana y una base aérea en la capital, además de los cuarteles y el aeródromo en la segunda ciudad— que se utilizaban para entrenar terroristas y transportar armas a sus organizaciones, según la inteligencia estadounidense.

En su momento, Libia afirmó que sufrió bajas militares y civiles, que incluían a una hija adoptiva de su líder, Muammar Gaddafi, aunque esa muerte fue desmentida en 2011. Por su parte, EE.UU. perdió un bombardero F-111 y a las dos personas de su tripulación.

Posteriormente, la escalada de violencia internacional se incrementó con atentados como el del vuelo 103 de Pan Am, atribuido al Gobierno libio.


Ese año, EE.UU. invadió Panamá con el propósito de capturar al general Manuel Antonio Noriega, gobernante 'de facto' de ese país, al que la Justicia estadounidense acusaba de narcotráfico.


Un vehículo de combate de infantería estadounidense LAV-25 en Panamá / wikipedia.org / DoD photo by PH1 Elliott

El motivo oficial de la Operación Causa Justa fue la necesidad de proteger la vida de 35.000 ciudadanos estadounidenses y "restaurar la democracia" en Panamá, un argumento que los norteamericanos emplearon por primera vez.

Como resultado, se produjo un cambio de poder en el país centroamericano.


La Guerra del Golfo, protagonizada por una coalición liderada por EE.UU. y el Ejército de Irak, tuvo lugar entre el 2 de agosto de 1990 y el 28 de febrero de 1991. 


El presidente Saddam Hussein visita un acuartelamiento de las tropas de Irak en el invadido territorio kuwaití en agosto de 1990 / AFP

La fuerza multinacional actuó en virtud de un mandato de la ONU con el objetivo de liberar al Kuwait ocupado por tropas del gobernante iraquí Saddam Hussein.

Durante cuatro días de la operación terrestre Tormenta del Desierto, las tropas multinacionales liberaron por completo ese emirato y ocuparon alrededor del 15 % del territorio de Irak.


La ONU puso en marcha una operación para mantener la paz durante la guerra civil de Somalia entre 1992 y 1993, mayoritariamente protagonizada por unos 25.000 efectivos de EE.UU.

Al cabo del tiempo, la iniciativa no solo se inclinó a prestar ayuda humanitaria, sino a combatir al régimen somalí del líder local, Mohamed Farrah Aidid. 


Evacúan del lugar de un tiroteo en Somalia, registrado en mayo de 1992, a uno de los civiles heridos / Alexander Joe / AFP

Uno de sus episodios más conocidos es 'El día de los Rangers': una de las batallas más sangrientas y feroces entre fuerzas especiales de EE.UU. y milicias leales al clan de Aidid ocurrida el 3 de octubre de 1993 en Mogadiscio, capital del país.

El objetivo de esa operación era capturar a líderes de la milicia de Aidid, pero los estadounidenses sufrieron serias bajas que provocaron que Washington decidiera retirar sus tropas. Ese fracaso rotundo tuvo gran repercusión debido a la película 'Black Hawk derribado'.



En la Operación Apoyo a la Democracia, EE.UU. invadió Haití para reinstaurar al depuesto presidente, Jean-Bertrand Aristide.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó esa iniciativa el 31 de julio de 1994.



El bombardeo de Yugoslavia por las fuerzas de la OTAN durante la Operación Fuerza Aliada no fue autorizado por la ONU y se llevó cabo bajo el pretexto de salvar a la población de Kosovo de purgas étnicas.

El resultado: múltiples bajas civiles y militares, el éxodo de miles de personas, la destrucción de templos cristianos y gran parte de la infraestrutura de la antigua Yugoslavia y purgas étnicas. Además, impulsó la pretendida independencia de la región de Kosovo (Serbia).


La guerra contra Irak y la ocupación de ese país, en la que participaron también varios aliados de EE.UU. 

Después de la caída del régimen de Saddam Hussein y su ejecución, comenzó una ocupación, que se caracteriza por exhorbitantes niveles de violencia: algunas estimaciones indican que han muerto 655.000 iraquíes. 

Soldados estadounidenses preparándose para abandonar la base aérea de Sather, cerca de Bagdad, con motivo de la clausura de su misión en Irak en diciembre del 2011. / Mohammed Ameen /Reuters

Como guinda de la tarta, contribuyó al surgimiento del grupo terrorista Estado Islámico.



Una intervención militar de una coalición internacional —países de la OTAN, principalmente— en la guerra civil de Libia. La Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada el 17 de marzo de 2011, autorizó la adopción de "todas las medidas necesarias" para proteger a los civiles y las zonas que habitan "que estén bajo amenaza de ataque" de las fuerzas leales al Gobierno de Muamar Gaddafi. 

Esta operación liderada por Estados Unidos desembocó en el derrocamiento del líder libio, generó innumerables víctimas humanas y provocó el caos en ese país norteafricano, que quedó dividido en varias partes controladas por diversos grupos armados.

El 23 de septiembre de 2014, Estados Unidos y sus aliados comenzaron a bombardear las posiciones del EI en Siria e Irak.

En el caso de Siria, el Gobierno de Bashar al Assad no autorizó esos ataques, a diferencia de la ayuda militar que solicitó a Rusia.


Estados Unidos atacó con misiles las posiciones de los insurgentes hutíes en Yemen y apoyó de manera activa la intervención de la coalición liderada por Arabia Saudita en ese país de Oriente Medio.
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