"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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martes, 15 de agosto de 2017

Antonio Moltó Martorell: Un hombre que luchó por transformar su entorno

Escrito por Paquita Armas Fonseca/Especial para CubaSí

Foto: cortesía de la autora

La foto que ilustra este texto tiene las imágenes de Antonio Moltó Martorell y Caridad Fonseca, él, un periodista de buen tronco que se nos fue este 15 de agosto; ella, mi madre, Caridad, que partió hace cinco años. La escena es de cuando mi hermana, Irma, y yo le celebramos los 50 años de la petición de mano de mi papá, Ramón, de su novia, su querida Cary, sino me equivoco en 1979.

Ambas invitamos a los amigos de mami y papi, y a los nuestros. Moltó fue siempre otro hermano para Irma y yo lo conocía desde 1970, cuando recién puesto un pie en el periódico ¡Ahora! de Holguín, participé a una excursión a los carnavales santiagueros, las fiestas que más me gustan en Cuba, y a los que he renunciado por el calor.

¿Qué decir de un hombre al que de una manera u otro le he seguido la pista durante cinco décadas? Muchas veces supe algunas cosas por Irma, porque no todo fue un camino de rosas en su vida, en ciertas ocasiones lo vi como un Ave Fénix.

Con un historial que se inició en la lucha clandestina, se vincula a la prensa en 1967, cuando estuvo al frente de propaganda en los CDR de la antigua provincia de Oriente, en ese año pasó a trabajar en el entonces Instituto Cubano de Radiodifusión, como periodista, jefe de cierre informativo y director del noticiero informativo de la emisora CMKC, cadena provincial de Santiago de Cuba.

Fue subdirector del ICR en Oriente, director del noticiero de Tele Rebelde y de los servicios informativos de la radio. En 1975 pasó a ser subdirector general y luego vicepresidente encargado de los informativos, a nivel nacional.

Fue miembro de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, desde 1967, organización en la que llegó a ocupar el cargo de secretario general de la delegación provincial de Oriente Sur, mi hermana lo era de Oriente Norte. Junto a otros compañeros lograron que en la Facultad de Humanidades se iniciaran los estudios de Periodismo en la Universidad de Oriente.

Antes de llegar a la UPEC nacional en 1999, presidió la delegación de esa institución en La Habana, fue encargado del frente de superación y formación de periodistas, luego director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, hasta su elección como Presidente de la UPEC, en el noveno Congreso efectuado en el año 2013.

Su rico historial fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, el Premio Nacional de la Radio y la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, pero especialmente hablaba de la llave de la Ciudad de Santiago de Cuba, su ciudad natal.

Como periodista fue director de Haciendo Radio y de Hablando Claro en los que la profesión tuvo en él una defensa permanente, por su amor al ejercicio del criterio y realizar un trabajo cercano al pueblo.

Hipertenso, cardiópata, con un infarto que le sacudió el corazón como para llevárselo, se aferró a la vida y a su trabajo como presidente de la UPEC, a la que le dio literalmente su último aliento.

Es increíble que con esa debilidad cardiovascular resistiera tantas semanas un avance de un cáncer, que evidentemente tenía agazapado desde unos años atrás, cuando se operó y quedó bien por… un tiempo. El permanente dolor, del que se quejaba aún cuando trabajaba y la depauperación diaria, fue el diario vivir de su esposa Rebeca Cabrales que se dedicó en cada minuto a atenderlo. Sus hijos pre(ocupados), cerca y todos los periodistas que vimos en él un hombre decente, estábamos pendientes de su evolución.

Hago mías estas palabras de Arleen Rodríguez que escribió en Facebook “Lo que acaba de irse ya no era él. A él tenemos la responsabilidad de mantenerlo vivo, con su don de gente, sus dotes de comunicador y ese sentido de servicio a la Revolución por encima de dolores físicos o de otro carácter. Nos toca hacer que jamás se pierda su capacidad para aglutinar, movilizar y entusiasmar en los momentos más críticos. Viva Moltó, viva la UPEC que engrandeció con su estilo¡¡¡¡¡¡”

Por eso, la foto del principio. Quiero recordarlo bailando con mi madre, bebiendo un trago de ron, como todo un buen jodedor santiaguero que eso era: un corajudo hijo de esta tierra capaz de enfrentar los reveses y celebrar los triunfos, Antonio Moltó Martorell, se entregó a la vida para transformarla no para contemplarla.

Falleció presidente de la Unión de Periodistas de Cuba

Escrito por PL

Antonio Moltó

El presidente de la Unión de Periodistas de Cuba(UPEC), Antonio Moltó, falleció hoy en esta capital a los 74 años de edad, víctima de cáncer.

Las honras fúnebres de nuestro colega Antonio Demetrio Moltó Martorell, quien desde el noveno Congreso, en julio de 2013, fue elegido presidente de la Upec, tendrán lugar mañana miércoles, a las 10:00 a.m. en la sede de la Upec, en 23 e I, Vedado.

Moltó con más de 50 años de trabajo se destacó por su profesionalidad y espíritu revolucionario, cualidades que contribuyeron a ganarse el respeto, simpatía y cariño de sus colegas.

Antes de la revolución colaboró con el Movimiento 26 de Julio, participó en protestas y manifestaciones, asiste al entierro del joven mártir Frank País y toma parte en la huelga de abril de 1958.

Luego del triunfo revolucionario de enero de 1959, es miembro fundador de la Asociación de Jóvenes Rebeldes y de otras organizaciones como las Milicias Nacionales Revolucionarias, Central de Trabajadores de Cuba y los Comités de Defensa de la Revolución.

Estuvo presente en importantes convocatorias de aquellos años como cuatro zafras azucareras, trabajos agrícolas, canje de la moneda, nacionalizaciones, campañas de alfabetización y de vacunación antipoliomielítica.

También articipó en movilizaciones de alerta combativa cuando la agresión mercenaria organizada por Estados Unidos por Playa Girón, la Crisis de Octubre y otras.

En el año de 1967 ingresa a la Unión de Periodistas de Cuba y en 1970 adquiere la condición de miembro del Partido Comunista de Cuba, precisa una nota oficial divulgada en La Habana.

Antonio Moltó no escatimó esfuerzos, incluso a costa de su salud y de su tiempo, para mantener la unidad, la profesionalidad del gremio, su desempeño ético y la dignificación del trabajo de la prensa, se afirma en una declaración del sitio digital Cubaperiodista.

Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, el Premio Nacional de la Radio y la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez y desde julio de 2013 fue elegido máximo responsable de la UPEC .

martes, 7 de marzo de 2017

Coincido con el Sr. Ravsberg.


Es conocido que las cosas que no se atajan a tiempo, terminan después convertidas en problemas mucho mayores.

Se ha hecho notorio en las últimas semanas el titulado "Caso Ravsberg".

Alguien ha perdido la paciencia, no ha podido contenerse, alguien ha estallado. No lo justifico, lo lamento y rechazo, como rechazo cualquier alusión a una respuesta violenta a algo que tiene su origen en el terreno de la opinión.

Y lo lamento y rechazo más que todo porque le ha hecho, en bandeja, un tremendo regalo al Sr. Ravsberg.

Lo sucedido después lo conocemos: La maquinaria se puso en marcha.

Textos originales olvidados, titulares intencionados, post victimizados, las publicaciones multiplicadas, la explotación beneficiosa, la utilización política al orden del día, los cínicos llamados a la ética, las matrices convenientes y finalmente, lograr las provechosas palabras resultantes de varios intelectuales y artistas de nuestra patria.

El Sr. Ravsberg ha emitido en su propia web que ha quedado insatisfecho con la respuesta y atención que le ha dado la UPEC a su caso.

Debo admitir que a pesar del profundo abismo ideológico, político y moral, que me separa del Sr. Ravsberg, coincido plenamente con él porque -salvo honrosas excepciones- no se ha asumido frente a él, como sí hizo en su momento Fidel llamándole “el más mentiroso”, lo que el deber impone. Pero no ahora, sino todas las veces que se debió haberlo hecho, con lo que probablemente no estuviéramos hoy asistiendo al bochornoso nivel que ha tomado el caso:

-Cuando el Sr. Ravsberg dijo y reiteró que el ejercicio militar Bastión era la respuesta del Gobierno Cubano a la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, sin importarle las graves consecuencias diplomáticas o peores aún que eso pudiera acarrear. Asunto que grandes medios de comunicación y agencias de prensa convirtieron en matriz de opinión y que muy probablemente haya sido utilizado por sectores extremistas de Miami para inducir al recién electo presidente de Estados Unidos a su hostiles declaraciones contra Cuba.

-Cuando el Sr. Ravsberg emitió artículos declarando que las personas que trabajan en el Gobierno Cubano, el Estado y sus Instituciones no eran revolucionarios, sino que esto lo eran los que emprendían negocios privados.

-Cuando el Sr. Ravsberg, dijo que las medidas de inspección y control a los restaurantes de propiedad no estatal para la rectificación de violaciones se trataba de una campaña del Estado y Gobierno Cubanos contra los negocios privados.

- Cuando el Sr. Ravsberg, de igual manera, hizo campaña contra las medidas de control de precios que el Consejo de Administración Provincial hizo a los boteros.

-Todas las veces el Sr. Ravsberg en contra de los acercamientos de la CTC, la UJC y el PCC, la ONAT, la ANEC, el sistema bancario hacia el sector no estatal, emitió artículos cultivando el distanciamiento y contraposición de los trabajadores por cuenta propia respecto al Estado Cubano y sus Instituciones.

-Cuando el Sr. Ravsberg hizo una campaña a favor de los propietarios de piscinas cuando al Gobierno Cubano no le quedó más remedio que emitir medidas urgentes para aliviar la sequía que azotaba al país para luego decir que las fuentes públicas, que hasta un niño sabe que reciclan el agua, la despilfarran.

- Cuando el Sr. Ravsberg intentó engañar, comparando sin lógica alguna Cuba con Vietnam, diciendo que el desarrollo comercial e industrial de ese país no se debe a sus 91 millones de habitantes, cuya edad media de esa población es de 26 años, que posee unas de las cuencas hidrográficas más grandes de Asia, yacimientos petrolíferos abundantes, tierras con climas provechosos y alta fertilidad. Especialmente omitiendo que no está sometido al bloqueo económico que Estados Unidos mantiene sobre Cuba. Sino que el Sr. Ravsberg redujo todo a que el Partido Comunista de Cuba era sencillamente incapaz en comparación con el Partido Comunista de Vietnam.

Tal vez debiera coincidir también con el Sr. Ravsberg en el uso de ¨por menos que eso¨

No me quedaría más remedio que coincidir con el Sr. Ravsberg, sobre una UPEC que debe ser la voz de los periodistas cubanos, pero no la voz en las reuniones para que después le saquen las grabaciones, que luego se publican omitiéndose el nombre que no conviene, precisamente el del Sr Ravsberg.

Es preferible ponerse colorado una vez a amarillo cien veces.

No soy miembro de ella, pero considero que la UPEC es y debe ser la veladora, más allá de la ética de sus miembros inscritos, del ejercicio moral de la profesión del periodismo en Cuba.

Pero debo coincidir con el Sr. Ravsberg que los estatutos de la UPEC la limitan, pues imagino que no le es posible tramitar ante las autoridades del país la denuncia de uno de sus miembros ante un corresponsal extranjero que toma sus textos, los reproduce sin autorización, mutila en su contenido y tergiversa su título cambiándole su sentido, o cuando el Sr Ravsberg ha permitido entre los foristas de su blog insultos y ataques contra directivos y miembros de la UPEC, incluso cuando él mismo ha enlazado desde el foro las sucias invectivas de propaganda negra, nada éticas, publicadas por el sitio El Lumpen.

Seguramente el Sr. Ravsberg considera que la UPEC no ha hecho lo que debería hacer.

Definitivamente, coincido plenamente, con el Sr. Ravsberg.

viernes, 22 de julio de 2016

Advertirnos desde dentro.

 Por Antonio Moltó Martorell

La Unión de Periodistas de Cuba nació hace 53 años, y hoy continúa renaciendo bajo el mismo signo: como resultado de la voluntad de nuestros periodistas de unirse en defensa de la Revolución, iluminada por el ideario martiano y fidelista, y leal al Partido Comunista de Cuba.

Tenemos el privilegio histórico de haber compartido nuestra suerte con Fidel, y de que él, nuestro más emblemático Premio Nacional de Periodismo, se haya reconocido como uno de nosotros; así como que Raúl haya sido siempre un activo colaborador de la prensa.

En estos 53 años, hemos sido depositarios del Código de ética y de los Estatutos de la organización, consecuentes con el principio fundacional de contribuir a la formación y superación de nuestros profesionales en claustros y tribunales universitarios. Y como si fuera poco, gestamos el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, como un centro de estudios de posgrado que irradia destrezas y saberes también al seno del periodismo latinoamericano y caribeño.

La huella de la Upec transita por generaciones de periodistas y permanece vívida en las redacciones a lo largo y ancho del país, promoviendo un mejor y más digno periodismo, y bregando por el derecho ciudadano a la información.

El IX Congreso de la Upec constituyó un punto de giro trascendental en la porfía por que nuestro periodismo revolucionario deje atrás atávicos moldes, y satisfaga la sed de información y de análisis de los cubanos. Fue un acelerón y un despertar imprescindibles, en correspondencia con las complejidades que se viven hoy, en medio de los peligros que se corren, a partir de la guerra mediática de los poderosos medios, enfilada hacia la subversión interna de procesos populares en América Latina.

Y hacia Cuba, los enemigos de la Revolución nos tratan de imponer lo que no se permiten ellos mismos en sus respectivos centros de poder: sembrar en nuestro espacio público, y mediante medios privados, el desmontaje mediático del mensaje revolucionario. Intentan remover intrusamente nuestras redacciones, utilizando señuelos con periodistas de los propios medios públicos de la Revolución.

Con distintas intensidades y signos más directos o sugerentes, esos medios privados intentan desalentar a nuestros destinatarios, para alejarlos de la obra de la Revolución con no pocos recursos materiales y comunicológicos, y fabricando campañas para dar la apariencia de fisuras entre el Partido y los periodistas cubanos.

La ironía es que en esa labor de zapa han tratado de aprovechar los honestos y valientes debates profesionales que alienta la Upec, y manipularlos con sus fines subversivos.

Desde el ideario de Martí y después de Fidel, se nos viene advirtiendo sobre la necesidad de prepararnos para una guerra de pensamiento, y de estar informados para no ser confundidos.

Apuestan a la desmovilización interna. A partir del tsunami de la derecha que vive la región, quieren borrar el ejemplo de Cuba, que no ha claudicado. Y el acercamiento de Cuba y Estados Unidos, tras décadas de hostilidad, transita y transitará por caminos difíciles y complejos. Si el Gobierno de Estados Unidos reconoció que por más de 50 años el estrangulamiento feroz no resultó en Cuba, en las condiciones de hoy, más sutiles y complejas, tenemos que estar alertas y preparados para las batallas de la inteligencia y los argumentos.

No se trata de esquizofrenia política, es un natural sentido de dignidad nacional. Los problemas del periodismo cubano los discutimos entre nosotros mismos. Ningún observador distante y a veces mal intencionado podrá brindarnos la solución a nuestros problemas, que los conocemos y enfrentamos.

Luchamos a brazo partido venciendo resistencias burocráticas por un cambio para elevar la eficacia de nuestro periodismo. Porque con un mejor periodismo sí hacemos más Revolución.

Quien está liderando los cambios en la sociedad cubana, y de hecho en el periodismo, es el Partido junto al pueblo, y el conjunto de todas las organizaciones sociales y profesionales. Estamos tensando las fuerzas, los recursos expresivos y la imaginación creadora, para que nuestro pueblo reciba la información y el análisis con la calidad y la belleza que reclama.

El periodista cubano puede citar con orgullo a Martí, y decir: “Odio la pluma que no vale para clavar la verdad en los corazones y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conciencia, que está en el honor, y nunca fuera de él”.

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