"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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viernes, 7 de septiembre de 2018

NYT: Soy parte de la resistencia dentro del gobierno de Trump ( texto anónimo)

New YorK Times:


The New York Times tomó la decisión inusual de publicar una columna de opinión anónima. Lo hicimos así a petición del autor, un funcionario de alto rango en el gobierno de Donald Trump cuya identidad conocemos y cuyo empleo estaría en riesgo por divulgar su nombre. Creemos que publicar este ensayo sin firma es la única manera de ofrecer una perspectiva importante a nuestros lectores.

El presidente Trump enfrenta un desafío a su mandato como el que ningún otro líder estadounidense moderno ha enfrentado.

No se trata solamente del alcance que la investigación del fiscal especial pueda tener. O que el país esté terriblemente dividido sobre el liderazgo de Trump; ni siquiera que su partido pueda perder la Cámara de Representantes ante una oposición empeñada en derrocarlo.

El dilema —que él no comprende del todo— es que muchos de los funcionarios de alto rango en su propio gobierno trabajan desde dentro con diligencia para frenar partes de su programa político y sus peores inclinaciones.

Lo sé bien, pues yo soy uno de ellos.

Para ser claros, la nuestra no es una “resistencia” popular de izquierda. Queremos que el gobierno tenga éxito y pensamos que muchas de sus políticas ya han convertido a Estados Unidos en un país más seguro y más próspero.

No obstante, creemos que nuestro deber primordial es con este país, y el presidente sigue actuando de una manera que es perjudicial para el bienestar de nuestra república.

Es por eso que muchos de los funcionarios que fuimos designados por Trump nos hemos comprometido a hacer lo que esté a nuestro alcance para preservar nuestras instituciones democráticas y, al mismo tiempo, contrarrestar sus impulsos más equivocados hasta que deje el cargo.

La raíz del problema es la falta de moral del presidente. Cualquier persona que trabaje con él sabe que no está anclado a ningún principio básico discernible que guíe la forma en que toma decisiones.

Aunque fue electo como republicano, el presidente muestra poca afinidad hacia los ideales adoptados desde hace mucho tiempo por los conservadores: libertad de pensamiento, libertad de mercado y personas libres. En el mejor de los casos, ha invocado esos ideales en ambientes controlados; en el peor, los ha atacado directamente.

Además de la mercadotecnia masiva que hace a la noción de que la prensa es el “enemigo del pueblo”, los impulsos del presidente Trump generalmente están en contra del comercio y de la democracia.

No me malinterpreten. Hay puntos brillantes que la casi incesante cobertura negativa del gobierno no ha captado: desregulación efectiva, una reforma fiscal histórica, un Ejército fortalecido, entre otros.

Pero estos éxitos han llegado a pesar del —y no gracias al— estilo de liderazgo del presidente, que es irreflexivo, conflictivo, mezquino e ineficaz.

Desde la Casa Blanca hasta los departamentos y las agencias del poder ejecutivo, los funcionarios de alto rango admitirán en privado su desconfianza diaria ante los comentarios y las acciones del comandante jefe. La mayoría está trabajando para aislar sus impulsos de sus caprichos.

Las reuniones con él se descarrilan y se salen del tema, él se involucra en diatribas repetitivas y su impulsividad deriva en decisiones a medias, mal informadas y en ocasiones imprudentes, de las que posteriormente se tiene que retractar.

“En verdad no hay manera de saber si cambiará de opinión de un minuto a otro”, se quejó hace poco ante mí un alto funcionario, exasperado por una reunión en el Despacho Oval en la que el presidente realizó cambios en una importante decisión política que había tomado solo una semana antes.

La conducta errática sería más preocupante de no ser por los héroes anónimos en y alrededor de la Casa Blanca. Algunos de sus asistentes han sido tildados como villanos por los medios pero, en privado, han hecho grandes esfuerzos para contener las malas decisiones en el Ala Oeste, aunque claramente no siempre tienen éxito.

Puede ser un consuelo escaso en esta era caótica, pero los estadounidenses deberían saber que hay adultos que se hacen cargo. Reconocemos plenamente lo que está ocurriendo y tratamos de hacer lo correcto incluso cuando Donald Trump no lo hace.

El resultado es una presidencia de dos vías.

Por ejemplo, la política exterior. En público y en privado, el presidente Trump exhibe una preferencia por los autócratas y dictadores, como el presidente ruso, Vladimir Putin, y el líder norcoreano Kim Jong-un, y muestra poco aprecio por los lazos que nos unen con naciones aliadas que tienen una forma similar de pensamiento.

Sin embargo, quienes son observadores han notado que el resto del gobierno opera por otro camino, uno en el que países como Rusia son denunciados por su injerencia y son sancionados apropiadamente, y en el que los aliados alrededor del mundo son considerados como iguales, no ridiculizados como rivales.

Por ejemplo, sobre Rusia, el presidente se mostró reacio a expulsar a muchos de los espías de Putin como castigo por el envenenamiento de un exespía ruso en el Reino Unido. Se quejó durante semanas de que altos miembros del gabinete lo dejaban atrapado en más confrontaciones con Rusia y expresó frustración por el hecho de que Estados Unidos continuara imponiendo sanciones a ese país por su comportamiento maligno. Sin embargo, su equipo de seguridad nacional tenía motivos para hacerlo —dichas acciones tenían que ser tomadas, para obligar a Moscú a rendir cuentas—.

Esto no es obra del llamado Estado profundo (deep state) —una teoría de conspiración que afirma que existen instituciones dentro del gobierno que permanecen en el poder de manera permanente—. Es la obra de un Estado estable.

Dada la inestabilidad de la que muchos han sido testigos, hubo rumores dentro del gabinete sobre invocar la Enmienda 25, la que daría inicio a un complejo proceso para destituir al presidente. Sin embargo, nadie quiso precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para dirigir el rumbo del gobierno en la dirección correcta hasta que —de una manera u otra— llegue a su fin.

La mayor preocupación no es lo que Trump ha hecho a la figura presidencial, sino lo que nosotros como nación hemos permitido que nos haga. Nos hemos hundido con él y hemos permitido que nuestro discurso fuera despojado de la civilidad.

El senador John McCain lo dijo de la mejor manera en su carta de despedida. Todos los estadounidenses deberían prestar atención a sus palabras y liberarse de la trampa del tribalismo, con el objetivo mayor de unirnos a través de nuestros valores compartidos y del amor a esta gran nación.

El senador McCain ya no está con nosotros, pero siempre contaremos con su ejemplo: un faro que nos guía para restaurar el orgullo en la vida pública y en nuestro diálogo nacional. Trump puede temer a los hombres dignos, pero nosotros debemos venerarlos.

Hay una resistencia silenciosa dentro del gobierno compuesta por personas que han decidido poner al país antes que todo. Aunque la diferencia real la harán los ciudadanos comunes que se pongan por encima de la política, quienes se unan con los adversarios y decidan eliminar las etiquetas para portar una sola: la de estadounidenses.

El autor es un alto funcionario en el gobierno de Trump.

miércoles, 25 de julio de 2018

Miércoles boletín The New York Times en Español

Por ALBINSON LINARES

Muy buen día, bienvenido al boletín diario de The New York Times en Español. 
¿Tienes sugerencias? ¿Quieres hacernos llegar tu opinión? Escríbenos a esta dirección.

En América Latina


Álvaro Uribe Vélez, líder del Centro Democrático, renunció a su escaño en el Senado de Colombia para ocuparse de su defensa. Carlos Garcia Rawlins/Reuters

• Álvaro Uribe, del Senado a los tribunales. El expresidente colombiano y líder del Centro Democrático, el partido que llevó al poder al mandatario electo Iván Duque, renunció al Senado de Colombia para centrarse en su defensa después de que la Corte Suprema de Justicia lo llamara a una indagatoria por una investigación sobre soborno y fraude procesal.

“Me siento moralmente impedido para actuar como senador y al mismo tiempo adelantar mi defensa”, escribió Uribe en la renuncia que divulgó en su cuenta de Twitter. Algunos analistas consideran que su renuncia debilitará la posición del Centro Democrático en el Congreso, donde el nuevo presidente intentará impulsar diversas reformas económicas, sociales y al acuerdo de paz con las Farc.

• La Iglesia católica expulsó a un sacerdote de Ecuador que es investigado por abuso sexual y tortura. La medida se dio a conocer el lunes, luego de que una extensa investigación periodística del medio ecuatoriano Gkill City denunciara los retrasos en las investigaciones —tanto eclesiásticas como estatales— sobre el sacerdote Luis Fernando Intriago, acusado de haber abusado de una decena de adolescentes.

“Te hacía desnudar. Yo me quedaba desnudo, amarrado, porque te amarraba las piernas y las manos. La idea era hacerte sufrir porque si aguantabas, estabas haciendo una ofrenda”, dice el testimonio de una de las víctimas.

• Un testigo vincula a dos personas arrestadas en el caso del asesinato de Marielle Franco, una de las concejalas más votadas de la cámara municipal de Río de Janeiro, que fue ejecutada el 14 de marzo con cuatro disparos en la cabeza.
El martes los cuerpos de seguridad arrestaron a un exoficial de policía y a un exbombero por otro homicidio. Según los funcionarios, el testigo que provocó la detención le dijo a la policía que esas mismas dos personas estaban vinculadas con el asesinato de Franco.

Opinión: Así perdimos el cielo

“Al poblar, contaminar y controlar cada vez más el cielo con objetos terrestres, alejamos esa nada no gravitacional del universo —el espacio de los dioses— de nosotros”.

Kenneth Weisbrode y Heather H. Yeung reflexionan sobre la naturaleza del cielo, los cambios que históricamente ha sufrido por la acción de los seres humanos y cómo permitimos que se llenara de dispositivos tecnológicos diseñados para vigilarnos y ejecutar acciones bélicas.

Una instantánea: De futbolistas a monjes


Los jugadores del equipo de fútbol los Jabalíes Salvajes y su entrenador Ekkapol Chantawong, a la izquierda, se preparan para convertirse en monjes en un templo de Mae Sai, Tailandia, el martes. Ben C. Solomon/The New York Times

Tres semanas después de haber sido rescatados de una cueva en Tailandia, 12 de los 13 jóvenes futbolistas del equipo Jabalíes Salvajes y su entrenador decidieron convertirse en monjes budistas [en inglés] para honrar a Saman Gunan, un marino tailandés retirado que murió durante el rescate. El grupo pasará nueve días entre ceremonias, rezos y obras de caridad en un monasterio antes de volver a sus vidas normales.

En el mundo


Rafina, un pueblo turístico de la costa griega, ha sido afectado por uno de los incendios más intensos.

Costas Baltas/Reuters

• Los incendios forestales asedian a Grecia [en inglés]. El fuego ha devastado las áreas costeras ubicadas cerca de Atenas, causando la muerte de al menos 74 personas. El gobierno desplegó toda su flota aérea para arrojar agua y solicitó ayuda a la Unión Europea porque los vientos huracanados atizan los incendios. Miles de personas tuvieron que dejar sus hogares y granjas por el fuego; algunos incluso se lanzaron al mar en busca de seguridad.
• En la India, los rumores de WhatsApp son letales. Desde abril se han disparado los casos de violencia ejercida por muchedumbres a partir de rumores falsos divulgados a través de esta plataforma de mensajería; se cree que han muerto más de veinte personas inocentes. Hablamos con los familiares de una de las víctimas.

Ciencia que da esperanza


Un ultrasonido tridimensional de la muñeca del físico Phil Butler, que incluye su reloj, fue tomado con un nuevo ecógrafo desarrollado por Butler y su hijo, el radiólogo Anthony Butler.

Mars Bioimaging

• Cuando la física ayuda a la salud. Un nuevo método de escáner que surgió a partir del trabajo en física de partículas identifica el tejido blando a partir de longitudes de onda y permite detectar enfermedades sin necesidad de biopsias. “Podemos generar detalles de varios tejidos como huesos, grasas, agua y cartílago, todo funcionando al unísono en el sistema humano”, dijo Anthony Butler, radiólogo de Nueva Zelanda que desarrolló el ecógrafo junto con su padre, el físico Phil Butler.
• Agradecer es más importante de lo que crees: según un estudio reciente, quienes reciben cartas de agradecimiento se sienten eufóricos y registran altos niveles de felicidad. Los investigadores también descubrieron que a los destinatarios no les importa la redacción de la carta, sino la calidez del contenido. ¿Qué esperas para agradecer a las personas que han influido en tu vida?

Palabra del lector


En una huelga de transportistas durante mayo, a las afueras de São Paulo, surgieron llamados para que las “fuerzas armadas ayuden a la nación”.

Andre Penner/Associated Press

La reaparición de los militares en el debate público en Brasil —donde se presentan como opción electoral ante el repudio a la clase política— y Argentina —donde el presidente propone asignarles tareas de seguridad interior—, han movilizado la reacción de nuestros lectores. Varios parecen coincidir en un diagnóstico: el hastío por la corrupción y la falta de respuestas lleva a los ciudadanos a ver a los uniformados como una alternativa, aunque no necesariamente sea así.

“Si fracasa la democracia como forma de gobierno no es culpa de la democracia”, opinó el lector Omar Luis Fabro, “es culpa de personajes nefastos que en nombre de la democracia dejaron un país devastado culturalmente, socialmente y económicamente”. Para Fabro, el enriquecimiento de la clase política y las promesas electorales incumplidas son los que llevan a creer que “si estuvieran los militares esto no sucedería”.

En ese sentido, el lector Antonio León sostiene que “los militares en el poder sería la peor opción para América Latina”, ya que en su opinión pueden ser “tan corruptos como los políticos y aún más”. Su argumento es que la lucha contra la delincuencia, el terrorismo y las guerrillas se han convertido también en un negocio.
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viernes, 5 de enero de 2018

Mensaje del nuevo Director del New York Times


UN MENSAJE DE  NUESTRO NUEVO DIRECTOR


POR A. G. SULZBERGER , New York Times

En 1896 mi tatarabuelo salió de su ciudad natal, Chattanooga, y viajó hacia el norte para comprar un pequeño periódico que languidecía en Nueva York.
Aquellos tiempos no eran diferentes a los de hoy: la agitación tecnológica, económica y social estaba alterando las tradiciones en el país. La gente que intentaba entender estos cambios y sus implicaciones se encontraba confundida por políticas polarizadas y una prensa partidista, más enfocada en sus propios intereses que en informar al público.
En este contexto, Adolph Ochs vio la necesidad de un periódico distinto y así comprometió a The New York Times a la idea entonces radical que aún lo anima. Prometió que el Times sería ferozmente independiente, que se abocaría a un periodismo con los más altos estándares de integridad y dedicado al bienestar público.
Su visión de la actividad periodística:“Informar con imparcialidad, sin miedo ni favoritismos, sin importar qué partido, grupo o intereses estén involucrados”.
Su visión de la sección de opinión:“Invitar a una discusión inteligente de todos los matices de opinión”.
Adolph Ochs
Esta misión me parece especialmente urgente hoy que comienzo mi trabajo como director de The New York Times. Una vez más, nuestra sociedad está siendo transformada por fuerzas políticas, tecnológicas y ambientales que demandan un análisis profundo y una explicación meticulosa. Más de 120 años después de que la visión de Adolph Ochs se imprimiera en nuestras páginas, la necesidad de un periodismo independiente, valiente y confiable sigue siendo igual de grande.
Este es un momento de crecimiento y de innovación fascinante en el Times. Nuestra actividad periodística es más fuerte que nunca gracias a la inversión en nuevas formas de hacer periodismo, como los interactivos, las audioseries (o podcasts) y el video digital, y a un gasto aún mayor en coberturas internacionales, de investigación y de denuncia. Nuestra audiencia, antes confinada en una sola ciudad, hoy se extiende por todo el mundo.
Por supuesto que también es un momento de profundo desafío para el Times — para los medios informativos en general — y para cualquiera que crea que el periodismo sostiene a una sociedad saludable.
Hubo una razón por la cual la libertad de expresión y de prensa ocuparon el primer lugar en nuestros derechos fundamentales. Nuestros fundadores entendieron que el libre intercambio y la capacidad de exigir al poder que rinda cuentas eran prerrequisitos para una democracia exitosa. Pero una confluencia peligrosa de poderes está amenazando el papel central de la prensa, que es ayudar a las personas a entender e involucrarse con el mundo que las rodea.
El modelo de negocio que sostuvo durante tanto tiempo al amplio y costoso trabajo del periodismo original está erosionado, lo que obliga a los medios de todos los tamaños y formas a reducir sus equipos de trabajo y sus ambiciones. La desinformación está aumentando y la confianza en los medios cae a medida que las plataformas tecnológicas dan prioridad a los clics, los rumores y la propaganda antes que a la investigación real; los políticos manipulan para sacar ventaja alimentando las sospechas sobre la prensa. La creciente polarización amenaza incluso la suposición fundamental de verdades en común, las que mantienen unida a una sociedad.
Al igual que nuestros antecesores en el Times, mis colegas y yo no cederemos ante esos poderes.
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La sede de The New York Times en Manhattan. Jeenah Moon para The New York Times
The New York Times seguirá buscando con curiosidad, valor y empatía las historias más importantes de nuestra era porque creemos que para mejorar el mundo primero debemos entenderlo. El Times continuará resistiéndose a la división y al pensamiento sectario dándole voz a un amplio abanico de ideas y experiencias, porque creemos que el periodismo debe ayudar a la gente a pensar por sí misma. El Times mantendrá sus más altos estándares de independencia, rigor e imparcialidad, porque creemos que la confianza es el bien más valioso que tenemos. El Times hará todo esto sin miedo ni favoritismos, porque creemos que la verdad debe perseguirse hasta donde sea.
Estos valores guiaron a mi padre y a quienes lo antecedieron como director, y guiaron a esta compañía a través de la guerra, de las crisis económicas, de la agitación tecnológica y los cambios más importantes de la sociedad. Estos mismos valores los sostuvieron cuando se enfrentaron a presidentes, cuando lucharon por los derechos de una prensa libre en la corte y cuando ignoraron los intereses financieros del negocio para favorecer nuestros principios periodísticos.
El reto que tengo frente a mí es garantizar que el Times asegure esos valores al mismo tiempo que abraza el imperativo de adaptarse a un mundo cambiante. He pasado la mayor parte de mi carrera como reportero, pero también he abogado por la evolución digital del Times: protejo nuestras mejores tradiciones, y miro hacia el futuro con entusiasmo y optimismo.
Muchas cosas cambiarán en los años por venir y creo que esos cambios llevarán a un trabajo periodístico más rico y vibrante que cualquier otro que hubiéramos podido soñar en tinta y papel. Lo que no cambiará: seguiremos brindándoles a nuestros periodistas los recursos necesarios para indagar en una sola historia durante meses; continuaremos apoyando a los periodistas en cada rincón del planeta mientras son testigos de sucesos en desarrollo, a veces con un enorme riesgo personal; seguiremos llenando de experiencia y conocimiento nuestro periodismo contando con abogados que cubran la ley, médicos que cubran salud y veteranos que cubran la guerra; mantendremos nuestra búsqueda de las formas más atractivas para contar historias, desde la prosa a la realidad virtual y lo que sea que venga; continuaremos dando prioridad a la justicia y a la veracidad en lo que publicamos por sobre todas las cosas, y en los inevitables momentos en los que no cumplamos con nuestro cometido, seguiremos reconociendo nuestros errores y nos esforzaremos para hacerlo mejor.
Creemos que este es el periodismo que nuestro mundo necesita y que nuestros lectores merecen. Esa ha sido la visión que ha guiado a The New York Times a lo largo de cinco generaciones y más de 120 años. Hoy renovamos ese compromiso.
A.G. SulzbergerDIRECTOR

lunes, 5 de diciembre de 2016

NYT: En imágenes: El adiós a Fidel en Cuba

Por TOMAS MUNITA , MAURICIO LIMA y AZAM AHMED 
5 de diciembre de 2016



Las cenizas de Fidel Castro fueron llevadas por una caravana motorizada por la isla de Cuba.CreditMauricio Lima para The New York Times


Tras la muerte de Fidel Castro, el gobierno de Cuba decretó nueve días de duelo nacional, periodo que terminó con el funeral del líder político este domingo en Santiago de Cuba. Algunos fotógrafos de The New York Times atravesaron la isla para capturar en imágenes los sentimientos de los cubanos que empiezan a pensar cómo cambiará su vida sin Fidel.



Estudiantes se reúnen afuera de la Universidad de La Habana. CreditMauricio Lima para The New York Times


Los cubanos reaccionaban emotivamente al paso de la caravan motorizada con las cenizas de Fidel Castro.CreditTomas Munita para The New York Times

Por naturaleza, La Habana es una ciudad ruidosa. Conversaciones, bocinazos y música se mezclan entre sí para crear una banda sonora imposible de ignorar. Pero la muerte de Castro produjo un extraño silencio.

El gobierno prohibió las bebidas alcohólicas, las fiestas y la música a todo volumen, lo que dejó a la ciudad muda, sin melodía e ímpetu.

Para muchos cubanos, la muerte de Castro se sintió como la partida de un padre, aunque la relación fuera complicada. Durante los 50 años que estuvo en el poder, Castro aportó al desarrollo de la isla e introdujo atención médica sin costo y educación gratuita, aunque su mandato también incluyó la privación económica y restricciones a la libertad.

Las contradicciones de la Cuba de Castro eran evidentes durante el duelo por su muerte. Cada generación expresó un sentimiento distinto. Algunos lloraban con dolor genuino mientras otros no expresaban tristeza, aunque respetaron el silencio, ya sea por miedo, deferencia u obligación social.

Castro, una figura emblemática, aún exige reverencia.


Los estudiantes fueron transportados a sus casas por camiones una vez que la caravana con las cenizas había pasado. CreditTomas Munita para The New York Times


Una imagen de Fidel que se encuentra en todos lados; aquí en una peluquería en La Habana.CreditTomas Munita para The New York Times


Esperando el paso de la caravana con la cenizas de Fidel en el camino a Santiago de CubaCreditTomas Munita para The New York Times

El miércoles pasado, las cenizas de Castro se embarcaron en un viaje que dibujaba, al revés, el camino de la Revolución que él lideró en 1959. Los pueblos y caseríos sobre la ruta quedaron vacíos mientras caravanas de camiones llevaban a miles de personas a observar, así fuera de lejos y de pasada, los restos de Castro.

Los cubanos se despertaron antes del amanecer y se retiraron tras la puesta de sol, después de formar líneas interminables y perfectas. Sus caras, solemnes.

En la Cuba rural, no se sentía el mismo cinismo o la presión del Estado que se respiraba en La Habana.

La Revolución llevó los beneficios urbanos, como doctores y profesores, a las zonas rurales más pobres. Era evidente que estudiantes y campesinos compartían una devoción generada por la admiración a los ideales y valores de Castro y, sobre todo, por el sentimiento de respeto propio que inculcó en su gente.


Cubanos de regreso a sus poblaciones después de haber visto la caravana con las cenizas de Fidel CreditTomas Munita para The New York Times


Esperando a la caravana motorizada en Bayamo CreditTomas Munita para The New York Times



Una cancha de baloncesto en La Habana CreditTomas Munita para The New York Times


Las lágrimas al paso de la caravana con las cenizas de Fidel CreditTomas Munita para The New York Times


La gente vitoreaba mientras esperaba en la Plaza de la Revolución CreditMauricio Lima para The New York Times


Un mercado de verduras en La Habana CreditTomas Munita para The New York Times

El sábado, en la Plaza de la Revolución de Santiago de Cuba, donde todo empezó, el ambiente era cálido. Las personas disfrutaban de la compañía de sus paisanos, amigos y familiares, una conexión humana sin la distracción de selfis ni redes sociales.

El entierro de Castro sucedió el domingo en la mañana; sus restos descansaron en la tierra más revolucionaria de todas, donde él comenzó su gesta. Compatriotas viejos y jóvenes, estudiantes, soldados y funcionarios llegaron hasta allá. Cuando terminó la procesión, una quietud imperaba en la multitud.

Pero el estribillo del viaje era el mismo. Lo que había flotado en los cantos de los cubanos y en sus camisas y banderas emergió ahora sin necesidad de palabras: “Yo soy Fidel”.


Los dolientes llevaban imágenes de Fidel Castro CreditTomas Munita para The New York Times


La caravana motorizada con las cenizas de Fidel Castro cuando llegaban a Santiago, el final del trayectoCreditTomas Munita para The New York Times



Cubanos esperando en la Plaza de la Revolución el final de la ceremonia, en SantiagoCreditTomas Munita para The New York Times



Un hombre descansando al final del día en La Habana vieja CreditTomas Munita para The New York Times

viernes, 5 de febrero de 2016

The New York Times NYTimes en Español

Viernes, 05 de febrero de 2016

Un momento muy esperado.

Después de más de un año de planeación y mucho empeño, es un gran honor anunciar queeste lunes 8 de febrero lanzaremos The New York Times en Español, una página web que espero se convierta en un destino indispensable para quienes quieran recibir lo mejor en noticias, opinión y análisis de los periodistas del New York Times.

Ustedes, los lectores de Boletín, han sido nuestros aliados desde el principio. Cada semana hemos tratado de escoger los artículos más relevantes, inspiradores y útiles para ustedes. Y lo seguiremos haciendo, cada vez con más frecuencia.

Esto es solo el comienzo. Con un gran equipo, conformado por Alberto Arce, Paulina Chavira, Dulce Ramos, Albinson Linares, Verónica Calderón y Paula Duran, y apoyados por la red de corresponsales del Times en América Latina y el mundo, nuestro sueño es inaugurar un nuevo paradigma de periodismo digital con historias de la más alta calidad.

Es muy emocionante construir un proyecto desde cero y ver cómo se convierte en realidad. Todavía queda mucho por hacer así que envíen sus comentarios, críticas y sugerencias para poder seguir cumpliendo con sus expectativas.

Ahora disfruten este Boletín y acompáñennos desde el lunes en nytimes.com/es.
Elías López

Director editorial, The New York Times en Español



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