"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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domingo, 27 de diciembre de 2015

¿Cuándo va a morir? Sépalo respondiendo a las siguientes preguntas

Publicado: 26 dic 2015 14:39 GMT | Última actualización: 26 dic 2015 17:24 GMT

Con la ayuda de catorce sencillas preguntas, un equipo de estadistas y científicos de datos ha creado un test que vaticina cuánto tiempo le queda a la pila de su reloj vital.

pixabay.com

¿Qué mejor forma de empezar el 2016 que sabiendo cuándo va a morir uno? Esto es lo que debieron de pensar los desarrolladores de este test publicado en Abaris, un equipo de estadistas y científicos de datos de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), informa el periódico 'Independent'.

¿Tiene curiosidad? Para saber a qué edad le llegará el ocaso primero debe especificar dos datos personales: género y raza (blanca, negra, hispana o asiática).

También hay que introducir la edad, el peso y la altura, que se pueden medir tanto en el sistema métrico como en el anglosajón. A continuación hay que indicar el nivel de estudios (primaria, secundaria, superior o universitario), el estado civil (casado, viudo, divorciado, soltero o separado) y la situación laboral, especificando los ingresos anuales.


En la mitad del cuestionario nos preguntan con qué frecuencia semanal practicamos deporte, nuestro estado de salud general y si tenemos diabetes. Finalmente, hay que indicar si se es fumador y cuánto alcohol consumimos semanalmente. Ahora ya puede pulsar el botón de cálculo y conocer el tiempo de vida estimado que le queda.

Estos resultados se basan en datos recopilados durante diez años por el Instituto Nacional de la Salud de EE.UU. y la Asociación Americana de Jubilados.

viernes, 21 de agosto de 2015

Este novedoso edificio se mantiene frío en verano sin aire acondicionado



En este verano de altas temperaturas , que incluso ha sido nombrado como los expertos como el más caluroso de la historia, seguro desearías que tu oficina se encontrara en este edificio que se mantiene fresco sin recurrir al aire acondicionado ¿quieres saber cómo lo hace?

Previendo las alteraciones futuras a la temperatura ocasionadas por el cambio climático se creó en 2012 elCentro Bullitt en el corazón de Seattle, una edificación inteligente y sostenible que consume solo un tercio de la energía que produce y mantiene un sistema de climatización que no utiliza electricidad.

El edificio cuenta con una azotea de 570 paneles solares, así como un sistema de recolección y purificación de agua de lluvia y uno para el tratamiento de aguas residuales.

El sistema de enfriamiento funciona por medio de dos grandes persianas exteriores que desvían los rayos del sol, y ventanas con un diseño especial que mantienen el aire caliente en el exterior.

Las ventanas, diseñadas por la empresa alemana Schüco, facilitan la ventilación nocturna; ya que se abren al caer la noche después de un día caluroso, y por la mañana se cierran; ambos sistemas son automatizados y dirigidos por un ordenador que transmite la información alimentada por una estación meteorológica ubicada en la azotea de la construcción.

Dependiendo de la temporada, en caso de que la temperatura al exterior sea muy alta, el edificio también se puede enfriar por medio de un tubo radiante hidrónico que permite que el aire frío circule por debajo de los pisos de concreto.

Desde que la estructura fue construida ha tenido muy buenos resultados de eficiencia energética y climatización. Además, obtuvo la certificación Living Building otorgada por el International Living Future Institute.

Especialistas de la Sociedad Americana de Meteorología coinciden en la importancia de ajustar y adaptar la forma de las nuevas construcciones, tanto comerciales como habitacionales y corporativas a las necesidades climáticas del futuro; siendo el Centro Bullitt, un excelente ejemplo que además busca la sustentabilidad en todo su funcionamiento.

Fuente: The Guardian

jueves, 21 de mayo de 2015

Científicos alertan: Vivimos “los primeros días de la sexta extinción masiva de la Tierra”


La pérdida y deterioro de la fauna terrestre son los más severos de los últimos 50 millones de años


“Defaunación del Antropoceno” comienzan a denominar los científicos a la era en la que vivimos y que constituye, según un estudio publicado en 'Science', el inicio de la sextaextinción masiva de la Tierra. En 2004, un informe del Earth Policy Institute ya alertaba de este peligro, propiciado por las actividades humanas. Por eso, nuestra especie es la única que puede resolver el problema. ¿Seremos capaces de usar a tiempo nuestra “inteligencia colectiva” para tal fin? 

Un estudio publicado ayer por la revista Science, dentro de un número especial titulado Fauna en desaparición -en el que se habla de los peligros de la reducción masiva de especies- alerta de que, aunque la biodiversidad actual del planeta es la mayor de la historia de la Tierra, puede estar llegando a un punto de inflexión. 

Y no para bien precisamente, pues el grado de pérdida y deterioro de la fauna terrestre es tal que podríamos estar viviendo “los primeros días de la sexta extinción masiva del planeta”, señala la investigación.

En general, se considera “extinción masiva” al período en el cual desaparece un número muy grande de especies. La extinción masiva más conocida de las cinco que ha sufrido nuestro planeta tuvo lugar hace 65 millones de años, y provocó la desaparición de los dinosaurios. 

La diferencia entre aquellas extinciones y la que, según los científicos, se está dando ahora, es que esta la estamos provocando los humanos. Por eso, el autor principal de este artículo de Science, Rodolfo Dirzo, profesor de biología de la Universidad de Stanford (EEUU), la ha bautizado como “defaunación del Antropoceno”. 

El primer término es un símil con el término “deforestación”. El segundo es un término propuesto por algunos científicos para sustituir al de Holoceno, la actual época del periodo Cuaternario en la historia terrestre, debido al significativo impacto global de las actividades humanas sobre losecosistemas terrestres.
Datos presentados
- Desde 1500, más de 320 vertebrados terrestres se han extinguido. Las poblaciones deespecies restantes muestran una disminución promedio del 25%.
- La situación es igualmente grave para la vida de los animales invertebrados: del 67% de los invertebrados monitorizados, se ha registrado un descenso poblacional del 45%.
- Los grandes animales (descritos como “megafauna”): elefantes, rinocerontes, osos polares y un sinnúmero de otras especies, se enfrentan a la mayor tasa de descenso, una tendencia que coincide con los eventos de extinción anteriores. Aunque estas especies representan un porcentaje relativamente bajo de los animales en situación de riesgo, su pérdida podría sacudir la estabilidad de otras especies y, en algunos casos, incluso la salud humana.

Por ejemplo, experimentos realizados en Kenia sobre pérdida de megafauna han revelado que, al desaparecer especies más grandes, aumentan los roedores y, con ellos, la abundancia de los ectoparásitos portadores de enfermedades que pueden afectarnos.

- La población humana se ha duplicado en los últimos 35 años. En el mismo período, el número de animales invertebrados -tales como escarabajos, mariposas, arañas y gusanos- se ha reducido en un 45%.
- Un 41% de los anfibios están amenazados.
- Un 17% de las especies de pájaros están en peligro.
Una extinción avisada hace una década

Hace una década, en el año 2004, ya se alertó de que la Tierra estaba viviendo la sexta gran extinción masiva de su historia, la primera causada por una de las especies que la habitan; y que la desaparición de especies es la más severa de los últimos 50 millones de años. 

Fue en un informe elaborado por el Earth Policy Institute, una institución norteamericana dedicada a promover el desarrollo sostenible, presidida por Lester Brown. 

Entonces se advertía de que nuestras actividades hacen que, cada año, desaparezcan miles de especies de nuestro planeta, desde pequeños microorganismos a enormes mamíferos, sin que de muchos de ellos hayamos sabido siquiera de su existencia. 

También se señalaba que el nivel de extinción alcanzado es entre 1.000 y 10.000 veces más rápido que el de los últimos 60 millones de años, durante los cuales el crecimiento de las nuevas especies ha sido más rápido que la desaparición de otras formas de vida, proceso que se ha invertido. 

Este otro informe señaló por último que, merced al cambio climático –también provocado por las actividades humanas- el 15% de las especies animales y el 37% de las especies de plantas podrían desaparecer hacia 2050. 

En 2008, otro trabajo de biólogos de la Universidad de California en Santa Bárbara, señaló igualmente que la Tierra está sufriendo su sexta extinción masiva de plantas y animales, con cerca del 50% de las especies en vías de desaparición.

Otros dos estudios en 'Science'

La plataforma Sinc informa, por otra parte, sobre el contenido de otros dos de los artículos que aparecen en el especial de Science. 

Por un lado, habla del trabajo realizado por expertos de la Universidad de California y del proyectoSalud y Ecosistemas: Análisis de asociación (HEAL, por sus siglas en inglés) sobre los conflictos sociales que se derivarían de la disminución actual de la fauna. 

Según los autores, la caza y la pesca comporta 400.000 millones de dólares (unos 300.000 millones de euros al año) y es el sustento del 15% de la población mundial. Por ello, la pérdida de estos recursos ha provocado que las condiciones de trabajo se endurezcan, se amplíen las horas y se reduzcan los salarios mediante el tráfico de adultos y de niños. En África y Asia, por ejemplo, la pérdida de animales de caza y pesca ha endurecido las condiciones de trabajo y ha promovido la explotación infantil. 

La tercera investigación publicada por Science ha sido liderada por Philip Seddon, investigador en la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), y en ella se han valorado los esfuerzos humanos para reintroducir animales en entornos salvajes y recolonizar áreas donde ya habían desaparecido. 

Para el científico, los lugares donde la gente aprecia más su patrimonio natural, como es el caso de Nueva Zelanda, suelen conservar mejor la biodiversidad. “Si las reintroducciones tienen lugar en el hábitat adecuado, incluso en zonas dominadas por el hombre, no solo se puede restaurar la especie, sino que también se restablecen las conexiones humanas con el mundo natural”, agrega. 

En el trabajo también se han considerado las futuras técnicas de clonación que podrían recuperar especies extintas. “Se trata de una opción muy real que plantea muchos interrogantes acerca de la elección de los candidatos que se podrían recuperar o sobre si la capacidad de ‘resucitar’ ejemplares restaría importancia a la preocupación global de la desaparición de especies”, señala Seddon, de nuevo según Sinc.

La necesidad de aplicar la inteligencia colectiva

Cuando desarrollamos la agricultura, hace 11.000 años, en todo el mundo había únicamente seis millones de personas; pero el crecimiento demográfico ha llevado en la actualidad a replegar la cubierta forestal del planeta en 16 millones de hectáreas, particularmente en los bosques forestales, donde el nivel de diversidad biológica es más alto. Los pantanos más ricos en especies también se redujeron a la mitad durante el siglo XX. 

Esas son algunas de las consecuencias de la superpoblación humana, pero también de una deficiente gestión de los recursos. En este sentido, la mayor amenaza actual para la vida procede de la degradación de los hábitats, una situación que afecta al 90% de las especies más sensibles de la Tierra. 

Entre las soluciones, Rodolfo Dirzo propone, en un comunicado de la Universidad de Stanford, reducir inmediatamente las tasas de transformación de los hábitats y la sobreexplotación, con enfoques adaptados a regiones y situaciones individuales. 

Justin Brashares, autor principal del segundo estudio mencionado e investigador en la Universidad de California, ha señalado por su parte a Sinc que, para tratar el problema, sería preciso diseñar medidas que “reconozcan las áreas afectadas, identifiquen las partes interesadas y trabajen con los gobiernos locales mediantes acuerdos internacionales”. 

Parecen coincidir, por tanto, los autores de los tres estudios (Philip Seddon hablaba de que en aquellos "lugares donde más se aprecia el patrimonio natural se suele conservar mejor labiodiversidad"), en la importancia del trabajo local para, uniendo piezas, obtener un resultado a gran escala.

Esta concepción de las soluciones resulta esencial, pues señala que en parte estaría en manos de todos –ciudadanos y responsables políticos de pueblos, ciudades o regiones, en colaboración con Gobiernos estatales- idear, impulsar, respaldar y colaborar en iniciativas que modifiquen este preocupante panorama. Como proponía el experto en gestión forestal y director de la empresa Mirlo Positive Nature, Yeray Martínez, a Tendencias21 en 2013, “la inteligencia colectiva podría salvar el medio ambiente”. Veremos si la ambición desmedida y su estupidez asociada no lo impiden.

Ecoportal.net

Tendencias21

domingo, 21 de septiembre de 2014

Por qué lo que nos sucede, no importa tanto como nuestra reacción ante ello

Por Stephen Covey

La siguiente reflexión está basada en un principio conocido como "90/10". Stephen Covey, conferencista y escritor estadounidense, lo cuenta de la siguiente manera. El 10% de la vida está relacionado con lo que nos pasa, y el 90% de la vida está relacionado con la forma en cómo reaccionamos a esto. Nosotros realmente no tenemos control sobre el 10% de lo que nos sucede.


No podemos evitar que el coche se averíe, que el avión llegue tarde, lo que tirará por la borda todo nuestro plan. Un automovilista puede obstaculizarnos en el tráfico. No tenemos control de este 10%. Nos viene dado. El otro 90% es diferente. Nosotros determinamos ese otro 90%. ¿Cómo? Con nuestra reacción.

Usemos un ejemplo:

Estás desayunando con tu familia. Tu hija sin querer derrama una taza de café y salpica tu camisa de trabajo.

Tú no tienes control sobre lo que acaba de pasar. Lo siguiente que suceda será determinado por tu reacción.

Supongamos que tú maldices, regañas severamente a tu hija porque te tiró la taza encima. Ella rompe a llorar. Después de regañarla, te vuelves a tu esposa y la criticas por colocar la taza demasiado cerca del borde de la mesa. Y sigue una batalla verbal. Tú vociferando vas a cambiarte la camisa.

Cuando acabas, encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando terminándose el desayuno, para estar lista para la escuela. Tu hija pierde el bus.Tu esposa debe irse inmediatamente para el trabajo. Te apresuras a buscar el coche y llevas a tu hija a la escuela. Debido a que ya vas con retraso, conduces a 65 km por hora, cuando la velocidad máxima permitida es de solamente 50 km. Después de 15 minutos de retraso y ganarte una abultada multa de tránsito, llegas a la escuela. Tu hija corre a su clase sin decirte adiós.

Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta de que se te olvidó el maletín. Tu día empezó mal. Y parece que se pondrá cada vez peor. Estás loco por llegar a tu casa.

Cuando llegas a tu casa, encuentras un claro distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija.
¿Por qué?.Pues debido a cómo reaccionaste por la mañana. ¿Por qué tuviste un mal día?

A) ¿El café lo causó?

B) ¿Tu hija lo causó?

C) ¿El policía lo causó?

D) ¿Tú lo causaste?

La respuesta es la “D”. Porque tú no tenías control sobre lo que pasó con el café.

La forma en cómo reaccionaste durante esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día.

Volvamos atrás:

Tu hija sin querer derrama la taza de café y mancha tu camisa.
Respiras hondo, le explicas que debe tener más cuidado la próxima vez y vas a cambiarte de camisa mientras ella termina de desayunar.
Tomas el maletín y ves como tu hija se despide con una sonrisa diciendote adiós mientras se sube al autobús.

Se nota una gran diferencia, ¿no?

Miles de personas sufren de estrés por cosas que no valen la pena, sufrimientos, problemas y dolores de cabeza.

Es muy importante que entendamos y apliquemos el Principio 90 -10.
Una Vida Lucida

domingo, 1 de junio de 2014

El Índice de Desarrollo Humano y la desigualdad en los países de medios y bajos ingresos: Un análisis empírico para América Latina y el Caribe


Autor(es): MSc.Duniesky Feitó Madrigal; MSc. Malena Portal Boza

Resumen

Tradicionalmente, los estudios sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), se han enfocado a la evaluación de estos a través de medidas de indicadores de logro social. El presente trabajo adopta una visión alternativa y más integral de estos enfoques al vincular medidas de desigualdad económica. En ese sentido, se decidió analizar la relación estadística entre los gastos en educación, los gastos de salud y el Índice de Gini, con el IDH. Con datos de diez países de América Latina y el Caribe, mediante una metodología de datos de panel dinámico, se encontró una relación positiva y estadísticamente significativa entre los gastos de salud y educación con el IDH; también se encontró una relación negativa y estadísticamente significativa entre el Índice de Gini y el Índice de Desarrollo Humano.

Introducción

El enfoque de desarrollo humano propuesto por el Programa de Naciones Unidas para elDesarrollo (PNUD) establece que aquello que un individuo puede ser o hacer define su calidad de vida como persona. La libertad que gozan los individuos para elegir formas de vida alternativas en función de los objetivos establecidos por ellos es indicativa del desempeño de una sociedad que respeta y promueve el valor de sus miembros. El objetivo básico del desarrollo es ampliar las oportunidades abiertas a las personas para vivir una vida saludable, creativa y con los medios adecuados para participar en su entorno social. Dentro de este enfoque el PNUD ha desarrollado un índice para medir el nivel de Desarrollo Humano alcanzado por los países, el Índice de Desarrollo Humano (IDH).

El IDH mide el progreso medio conseguido por un país en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: disfrutar de una vida larga y saludable, medida a través de la esperanza de vida al nacer; disponer de educación, medida a través de la tasa de alfabetización de adultos (con una ponderación de dos terceras partes) y la tasa bruta combinada de matriculación en primaria, secundaria y terciaria (con una ponderación de una tercera parte); disfrutar de un nivel de vida digno, medido a través del PIB per cápita en términos de la paridad del poder adquisitivo (PPA) en dólares estadounidenses (US$). Para calcular el IDH se crea un índice para cada una de estas dimensiones (los índices de esperanza de vida, educación y PIB), para lo cual se escogen valores mínimos y máximos para cada uno de los tres indicadores. Luego, se calcula el IDH como simple promedio de los índices de los componentes.

El desarrollo humano es un paradigma normativo y supone no sólo la ampliación de las capacidades humanas, sino también la equidad en su distribución. Tanto la acumulación de los resultados en elites económicas o de poder, como la persistencia de la pobreza, entendida como la negación de esas capacidades, son consideradas formas esencialmente injustas. Los logros (en el sentido de avances en el IDH), la desigualdad y la pobreza son tres posibles resultados del mismo proceso y deben analizarse conjuntamente. El IDH muestra la tendencia promedio de los avances de una sociedad, pero no evidencia la forma como se distribuyen esos avances. Frecuentemente, esos logros sólo benefician a una parte de la población, produciendo sociedades estratificadas en las que las capas altas gozan de un alto bienestar y acceso al poder, mientras que grupos menos desfavorecidos, usualmente mayoritarios, luchan por sobrevivir en condiciones de pobreza.

Según el PNUD, Latinoamérica es la región más desigual del mundo. Existen razones normativas y prácticas que determinan que los altos niveles de desigualdad constituyan un obstáculo para el avance social. La desigualdad y sus rostros visibles en la sociedad son una realidad incuestionable para cualquier ciudadano. La noción de que dicha desigualdad es inaceptable desde un punto de vista normativo e instrumental ha sido discutida durante muchos años en las ciencias sociales y la filosofía política. Sin embargo, subsisten distintas visiones sobre qué tipo de desigualdad es relevante y debe ser prevenida mediante la acción pública. Tras esta discusión subyacen distintas “ideas de justicia” que pre­sentan visiones diferentes acerca de la desigualdad y su relación con el desarrollo humano.

Uno de los aspectos centrales de esta discusión se relaciona con la dimensión en la cual se mide esta desigualdad. Es posible hablar de desigualdad de oportunidades, desigualdad de acceso a posibilidades de “ser” o “hacer” (denominadas funcionamientos en el marco que plantea este Informe), desigualdad de ingresos, educación u otros indicadores de logro social, así como desigual­dad en términos de participación e influencia política, entre otras dimensiones relevantes. En todos los casos, la desigualdad es resultado de una combinación de elementos y no puede ser explicada por una causa aislada.

Debido a la importancia que reviste la desigualdad en el desarrollo humano a nivel mundial, y en particular en los países de medianos y bajos ingresos, ha surgido el interés de expertos en diversas ciencias por estudiar este fenómeno. En el ámbito económico y social hay una amplia gama de trabajos que han contribuido a entender la naturaleza de estas relaciones. Existen, por ejemplo, los que analizan la repercusión del gasto público en el IDH. Entre ellos destacan, De la Torre (2004), López Azcúnagua, Machin Álvarez (2008). De la Torre (2004) estudia la influencia del gasto público por entidad federativa en México y su influencia en el Desarrollo Humano a nivel estatal. López Azcúnagua, Machin Álvarez (2008) evalúan la relación del IDH con el estado de bienestar y analizan para ello la relación entre los gastos de salud y educación con el IDH para países europeos de IDH alto, países latinoamericanos de ingresos medios y países africanos de con niveles de desarrollo humano bajo. Otros estudios como el de Montesino Cedillo (2008) comprueba el efecto del acceso a servicios básicos (agua) en los niveles de desarrollo humano en el estado de México. En ese sentido también hay otros estudios que investigan la incidencia de las políticas de descentralización pública sobre los niveles de desarrollo y desigualdad interregional en América Latina (ver González 2011). En su totalidad, la mayor parte de estos trabajos se han enfocado a analizar los determinantes de desarrollo humano a través de medidas de desigualdad en indicadores de logro social, y aunque se sabe que la desigualdad de los ingresos es una de las mayores problemáticas que enfrenta ALC en relación al desarrollo humano, no se encontraron estudios precedentes en la literatura consultada que relacionaran estos factores a partir de un enfoque econométrico.

A diferencia de la literatura existente, en este artículo se revisa la relación del IDH con variables representativas de logro social y de desigualdad en términos económicos con el objetivo de poder evaluar la relevancia de estas desigualdades en el IDH. También este trabajo se caracteriza por incorporar al análisis el uso de variables instrumentales propuesto por Hausman y Taylor (1981) a partir de que las desigualdades en las dimensiones de salud, educación e ingresos pueden estar relacionadas con determinantes no observadas en el desarrollo humano. En tal sentido, se trata de comprobar cuál es el grado de influencia de la desigualdad en los ingresos, representado a través del Índice de Gini, los gastos de educación y salud, en el desarrollo humano, es decir medir la elasticidad del IDH en función de las variaciones ocurridas en cada una de las variables contempladas en el modelo desde una perspectiva de largo plazo. El estudio abarca diez países de América Latina y el Caribe (ALC).

Partiendo de la conceptualización de las variables seleccionadas y las tendencias observadas en ALC en relación al desarrollo humano, razonablemente pudiera esperarse una relación positiva entre el IDH y los esfuerzos que realizan los diferentes países en los gastos de educación y salud. También se espera encontrar una relación negativa entre el IDH y el Índice de Gini.

La estructura del documento se presenta en el siguiente orden: en la primera sección se hace una revisión del estado del arte de los principales aportes teóricos y empíricos referentes al desarrollo humano y su relación con las variables seleccionadas para el estudio. En esta sección se presentan además los aportes empíricos desde la visión de América Latina, lo cual permitirá tener un referente en cuanto al comportamiento de las variables en el marco de la región.

En la segunda sección se presenta evidencia empírica relacionada con el desarrollo humano de los países que son centro de análisis de la investigación, en el marco de una metodología de datos de panel que permitirán determinar el comportamiento de las variables seleccionadas en relación al desarrollo humano de los países objeto de análisis.

Finalmente, la sección tres presenta las principales conclusiones obtenidas de las estimaciones del modelo, contrastando los resultados con los estudios teóricos y empíricos analizados como parte de la investigación.

SECCIÓN 1. Marco teórico y referencial de la investigación

Desarrollo humano e índice de desarrollo humano (IDH).


Durante la década del 80 se abrió paso en los circuitos académicos el pensamiento del economista hindú, Amartya Sen, sobre el desarrollo, conocido como el enfoque de las capacidades. Esta concepción está detrás de la propuesta del "desarrollo humano" elaborada por Naciones Unidas en los 90. En 1998, Sen recibió el Premio Nóbel de Economía y hacia comienzos del siglo XXI es indiscutible la influencia de su enfoque en organismos internacionales y en la comunidad académica.

El "enfoque de las capacidades" de Sen se basa en la Teoría de la Justicia de John Rawls (1971), quien define la privación como la disponibilidad de "bienes primarios" (bienes materiales o libertades básicas), con los cuales las personas pueden perseguir fines diferentes. Sin embargo, a diferencia de Rawls, Sen llama "capacidades" lo que la persona puede ser o hacer ("opciones") y lo que efectivamente llega a ser o hacer ("logros") y no los bienes de los que dispone. En este sentido, la provisión de bienes es necesaria pero no suficiente para entregarle a la persona una mayor gama de opciones. "Aunque los bienes y servicios son valiosos, no lo son por sí mismos. Su valor radica en lo que pueden hacer por la gente o más bien, lo que la gente puede hacer con ellos".

En su libro Desarrollo y libertad (1999), Sen concibe el desarrollo como un proceso de expansión de las libertades reales de las que disfrutan los individuos, libertades que se refuerzan mutuamente. "El desarrollo tiene que ocuparse más de mejorar la vida que llevamos y las libertades de que disfrutamos. La expansión de las libertades que tenemos razones para valorar no sólo enriquece nuestra vida y la libera de restricciones, sino que también nos permite ser personas sociales más plenas”.

La obra de Sen ha influido en el "enfoque del desarrollo humano" adoptado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, desde los 90 y en la evaluación de los logros alcanzados por los diversos países sobre un conjunto de dimensiones más amplias que la variación de Producto Interno Bruto per cápita, los que se han plasmado en los informes de desarrollo humano.

En este sentido, el Primer Informe del Desarrollo Humano afirma que "el desarrollo humano es un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de los individuos, las más importantes de las cuales son una vida prolongada y saludable, el acceso a la educación y el disfrute de un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo".

Lo anterior implica que para evaluar el desarrollo deben tomarse en cuenta la magnitud del crecimiento económico y su calidad. Por tanto, también hay que abordar la desigualdad El Primer Informe reconoce, asimismo, que las oportunidades no son un conjunto acotado. Ellas pueden variar en el tiempo, muy vinculadas a las características de cada sociedad y a su contexto histórico.

Los informes de desarrollo humano de 1992 y 1993 han incluido en la definición de desarrollo humano las dimensiones de sostenibilidad y de participación. Rodrigo Márquez (2006) indica que el desarrollo humano es una manera distinta de abordar lo social, ya que el énfasis está puesto en las personas y no en los sistemas sociales como la economía. Es una mirada multidimensional que abarca distintos aspectos de las vidas como lo material, lo cultural y lo espiritual. Es una visión que tiene al largo plazo como horizonte temporal, que se preocupa por el futuro. Asimismo, implica un enfoque normativo porque hay principios que están en la base de la sociedad deseada, y que constituyen el marco para evaluar su estado actual.

Márquez señala que los factores principales del desarrollo humano son:

• La potenciación, entendida como el incremento de las capacidades de las personas para hacer las cosas que estiman valiosas.

• La productividad, como capacidad de las personas de participar en el sistema económico.

• La seguridad, como certezas que permitan estabilidad en las oportunidades disponibles para las personas.

• La sostenibilidad, entendida como la capacidad de que las personas desplieguen al máximo su potencialidad sin comprometer las posibilidades de que las generaciones futuras hagan lo mismo.

• La participación, que posibilita que las personas sean gestoras de su propio desarrollo.

• La equidad, espacial y de género, que implica reconocer que el desarrollo humano debe ser de todos.

En 1990, el economista pakistaní Mahbub ul Haq planteó la necesidad de disponer de un instrumento que disputara la hegemonía de los indicadores económicos en el análisis del desarrollo y acompañara el concepto de desarrollo humano con datos de los éxitos y fracasos de los países desde una perspectiva comparada. Así nació el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que mide las capacidades humanas en tres dimensiones fundamentales: salud, educación e ingresos.

El IDH da una idea de cuán lejos está una sociedad de una meta ideal de desarrollo humano. Varía entre cero y uno. Un valor cercano a uno implica que se ha alcanzado la meta de desarrollo.

Índice de desarrollo humano: críticas paralelas
Durante sus veinte años de existencia el IDH ha suscitado gran cantidad de críticas. Como señalan Raworth y Stewart (2002), algunas han sido asimiladas y se han incorporado en el propio índice, pero otras siguen estando aún presentes.

Según la Oficina Mundial de Desarrollo Humano en relación a los conceptos del IDH, plantea que otras dimensiones del desarrollo humano como la ambiental o la seguridad aún no están incorporadas en el IDH. Otro planteamiento es que el desarrollo humano no debería medirse en un índice compuesto, sino a nivel de los indicadores individuales, en ese sentido se plantea que la ponderación que se asigna (un tercio a cada componente) es arbitraria y presume una función de bienestar social.

El Informe Mundial del PNUD de 1999 introdujo un cambio en el cálculo del índice. Esta modificación afectó el ordenamiento de los países en uno de los tres subíndices que lo componen: el PIB por habitante (los otros dos se refieren a la esperanza de vida al nacer y un subíndice de educación que combina el alfabetismo entre los adultos y la tasa de matrícula en los tres niveles de enseñanza).

Para responder a la crítica que se le había hecho al IDH en lo que respecta al procedimiento de incorporar en el cómputo el PIB por habitante (“castigaba” desmesuradamente a los países de nivel medio y alto de ingreso), posteriormente se utilizó una nueva función para ordenar los países en esa dimensión. Al igual que la anterior, la nueva función también suaviza el efecto del PIB per cápita en el índice, pero de una manera menos acusada.

En la versión anterior se daba una ponderación muy elevada al ingreso por habitante por debajo de cierto umbral (cercano a US $5.000 en dólares de poder adquisitivo de paridad), la cual disminuía drásticamente a partir de dicho valor (PNUD, 1999)

En la versión actual, la función que permite obtener el puntaje de cada país en el subíndice de ingreso del IDH es la siguiente:

W(Y) = (logY – logYmín) / (logYmáx– logYmín) ……… (1)

En esta expresión, logY es el logaritmo del PIB per cápita (en dólares de poder adquisitivo de paridad) del país en cuestión y logYmáx y logYmín son los límites entre los que se consideró varía el logaritmo del PIB per cápita. Los límites se establecieron en log(40.000) y log(100), respectivamente.

En ese sentido y a partir de esta nueva concepción del cálculo del IDH, varios estudios [1] han demostrado que este procedimiento, al igual que el anterior, “castiga” a los países de nivel de ingreso medio y alto (superior a 5.000 dólares) lo que hace que el IDH sea muy poco sensible, incluso a aumentos importantes del ingreso per cápita en los países que han superado ese umbral, como es el caso, en América Latina.

Este ejemplo revela que el índice es poco sensible al crecimiento económico de mediano plazo. Las consecuencias son obvias para un amplio grupo de países de ingreso cercano o superior al ingreso mediano. Esta es una limitación importante del IDH, particularmente en las circunstancias actuales, en que el crecimiento elevado y sostenido desempeña un papel cada vez más decisivo en el nivel de bienestar presente de la población y en el de las generaciones futuras debido a la alta rigidez de la distribución del ingreso.

Agrava lo anterior la circunstancia que el índice no incorpora explícitamente la desigualdad en la distribución del ingreso. Esto implica, por ejemplo, que un país de PIB per cápita de nivel mediano, cuya economía crece a una tasa baja y lo hace con aumento de la desigualdad lo que puede traducirse en una baja del ingreso de los estratos más pobres, obtiene al final del período un puntaje en el IDH similar al del comienzo.

Todo lo anteriormente expuesto indica que es necesario revisar la forma en que se calcula el subíndice de PIB per cápita y explorar formas de incorporar explícitamente en el IDH una corrección por nivel de desigualdad en la distribución del ingreso

Los niveles de desigualdad y el IDH en los países de América Latina y el Caribe
La humanidad ha ido evolucionando y conociendo cada vez más profundamente la naturaleza de los fenómenos de la realidad físico natural y social; conocimiento que, en parte, ha contribuido al progreso de la humanidad. Ese proceso, vinculado con el desarrollo de las sociedades y las potencialidades individuales, ha sido un largo y tortuoso camino, en el cual muchos pueblos y personas han quedado al margen del progreso, alcanzado por pocas sociedades en el mundo.

Según el PNUD, en su informe regional sobre desarrollo humano para América Latina y el Caribe 2010, los países de ALC se encuentran entre los más desiguales del mundo en ingreso per cápita de los ho­gares: 10 de los 15 países más desiguales del mundo pertenecen a esta región (UNU/WIDER, 2008; Gasparini et al., 2009a). Así, el coeficiente de Gini del ingreso de ALC es 65% más alto que en los países de ingresos altos, 36% más elevado que en los paí­ses del Este Asiático y 18% superior al del África Subsahariana (López-Calva y Lustig, 2010).

Por subregiones, la desigualdad muestra una disminución constante en América Central, mientras en el Cono Sur y la Región Andina se incrementó durante los años noventa, y apenas hacia la mitad de la década siguiente registró una disminución importante (Gasparini et al., 2009a; López-Calva y Lustig, 2010). Sin embargo, los niveles de desigualdad en los países de la región aún son muy altos: Bolivia, Haití y Brasil, por ejemplo, reportan un índice de Gini superior a 55 %

Al considerar las desigualdades en acceso a servicios de infraestructura básica, medidas con base en la disponibilidad de agua potable y electricidad, se observa respecto al cambio en el acceso al agua potable en el hogar, la brecha entre ambos grupos aumentó en Ecuador, Nicaragua y Venezuela, y en Gua­temala, Honduras y Bolivia ocurrió lo mismo con el acceso a la electricidad

Según el PNUD en su informe del 2010, desde la perceptiva de logros sociales, el índice de educación es el que más “aporta” al nivel del IDH en la mayoría de los países de la región con excepción de Bahamas, Costa Rica, Dominica, Guatemala, Belice, Haití, Nicaragua y Trinidad y Tobago. Esto se debe a que en décadas recientes la expansión del acceso a la educación en la región se caracterizó por una amplia cobertura, que propició una notable disminución del analfabetismo y un aumento de las tasas de asistencia escolar (Gasparini et al., 2009a). En cuanto al índice de salud, su contribución al valor del IDH fluctúa entre 29% y el 38 %. El índice de ingresos, por el contrario, es el que menos contribuye al IDH. Esta información indica que, en principio, la dimensión del ingreso es uno de los mayores desafíos para los países de la región, pues además de su bajo nivel relativo muestra, como se vio anteriormente, una mayor desigualdad.

SECCIÓN 2. Especificación del modelo econométrico

Para validar empíricamente la hipótesis de que los gastos de salud, educación y la distribución de los ingresos (índice de Gini) contribuye al desarrollo humano de los países se utiliza un modelo de regresión con datos de panel, ya que la información combinada de los datos de panel proporciona "una mayor cantidad de datos informativos, más variabilidad, menos colinealidad entre variables, más grados de libertad y una mayor eficiencia", Gujarati (2004). La información de corte transversal que compone el panel de datos consiste en un conjunto de ecuaciones, una por cada país, un total de 10 países de América Latina. En ese sentido fueron seleccionados los siguientes países: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Bolivia, República Dominicana, Honduras, Panamá y Guatemala. La información de series de tiempo corresponde al periodo 2005-2010 de forma anual. La representación general del modelo de ecuaciones con datos de panel es:

y it = ά it +X it ‘β i + ε it

i= 1, 2,3,..., N

t=2005………,2010

donde, el vector de la variable endógena o explicada yit es el índice de desarrollo humano con i representando el subíndice del país que tiene un máximo de N observaciones transversales y t el subíndice de tiempo que tiene un máximo de T periodos. Xit es una matriz de variables explicativas que incluye a los gastos de salud, los gastos en educación y el Índice de Gini. αit es el vector del intercepto que puede ser interpretado como las características individuales de cada país, las cuales podrían ser comunes o específicas, y εit corresponde a los términos de perturbación o error, el cual recoge todos aquellos elementos que afectan al IDH pero no son considerados explícitamente en el modelo.

2.1 Análisis de las variables
En el modelo propuesto para explicar el comportamiento del IDH para la muestra de países seleccionados se incluyen como variables explicativas, los gastos en educación, los gastos de salud y el Índice de Gini. En el cuadro 1 se describe las características fundamentales de las variables seleccionadas. (Por las características de esta página no se pueden visualizar las tablas elaboradas)

El cuadro 2 (No visible aquí) muestra las estadísticas que permiten describir el comportamiento de las variables estudiadas. De estos datos se pueden señalar tres aspectos fundamentales, en primer lugar los países seleccionados para el estudio se encuentran en el rango de 0.70 y 0.59 según la escala del PUND (nivel de desarrollo humano medio); el coeficiente de Gini por su parte evidencia una elevada diferenciación en la distribución de los ingresos que sobrepasan como promedio el 51 % de inequidad. Por otro lado y según los datos relacionados a los gastos de salud y educación, todo parece indicar que en el grupo de países seleccionados se destina una mayor cantidad de recursos hacia los servicios de salud y en menor medida a la educación.

Como se puede apreciar en el análisis gráfico, (No publicado en esta página y sí en el material original) existe una relación negativa entre el Índice de GINI y el IDH, así como una relación positiva entre los gastos de salud y educación y el Índice de Desarrollo Humano. La evidencia gráfica demuestra que en el periodo analizado y para el grupo de países seleccionados, esta relación persiste en el tiempo. Es importante señalar que estos resultados no difieren de lo esperado, ya que estos efectos están en correspondencia con los elementos teóricos abordados.

SECCIÓN 3. Análisis de los resultados

En el modelo estimado la variable dependiente corresponde al IDH, en función del gasto en educación, salud y el Índice de Gini. De acuerdo a las pruebas de hipótesis (ver cuadro 3), se estimó un modelo de Efectos Aleatorios. También, a partir de la posibilidad de existencia de correlaciones en las variables explicativas y de obtener estimadores de MCO inconsistentes, se decidió incorporar al modelo variables instrumentales. Como es conocido el IDH incluye variables asociadas a la educación, la salud y riqueza. En ese sentido, existe una posible relación causal entre las variables explicativas propuestas y el Índice de Desarrollo Humano, así como la existencia de características no observadas de educación, salud e ingresos, que pueden asumirse como un componente del término de error de la ecuación que se pretende estimar como parte del estudio. La posible causalidad entre las variables gasto de salud, educación e Índice de Gini y el Índice de Desarrollo Humano necesitará, por lo tanto de estimaciones con variables instrumentales, así como de la disponibilidad de los instrumentos adecuados. Con respecto a los instrumentos seleccionadas para explicar el Desarrollo Humano asociado a dimensiones de desigualdad, se retoma el enfoque de capacidades de Amartya K. Sen, quien argumenta que el problema fundamental de la de la desigualdad es la ausencia de las capacidades básicas, donde las capacidades básicas son las cualidades, las características específicas que tiene o no el individuo y que son definidas por este autor como la educación, la nutrición, accesos a servicios básicos y la vivienda, que representan tanto la posibilidad de autodeterminarse y participar en sociedad, como la posibilidad para generar ingresos. A partir de esta conceptualización fueron seleccionados como instrumentos, promedio de años de escolaridad, % de la población con acceso a servicios básicos de calidad (agua) y el porciento de la población que vive con menos de 2 dólares diarios. Para validar si los instrumentos son pertinentes se aplica la prueba de Sargan, en esta prueba la hipótesis nula es que los instrumentos son válidos. Según los resultados de la prueba de Sargan (0.57) se demuestra que los instrumentos no están correlacionados con el término de error lo que confirma que la validez de los mismos. La información analizada para estos instrumentos fueron obtenidas del Banco Mundial y de la Base de Datos de Barro y Lee (2012) para el caso del promedio de años de escolaridad.

Se analiza la información disponible entre 2005-2010. Como se puede apreciar y de acuerdo a las pruebas realizadas, el modelo de panel dinámico es el modelo más adecuado para explicar la relación de las variables seleccionadas con en IDH. Es importante señalar que la incorporación de los instrumentos permitió incrementar los niveles explicativos del modelo. Los resultados del estudio demuestran que existe una relación positiva y estadísticamente significativa al 5 % entre los gastos de educación y salud y el IDH. Por otro lado y corroborando la hipótesis planteada en la investigación, los resultados demuestran la existencia de una relación negativa y estadísticamente significativa al 5 % entre el índice de Gini y el IDH, es decir a mayores niveles de desigualdad en los ingresos, los países muestran menores niveles de desarrollo humano. Este último resultado está en correspondencia con la evidencia empírica de investigaciones precedentes que demuestran que las principales diferencias en América Latina y el Caribe están relacionadas a la distribución de los ingresos. Ambos resultados evaluados en el largo plazo nos permiten explicar las posibles variaciones que pueden sufrir estos países en el IDH ante modificaciones en los gastos de educación, los gastos en salud y el índice de Gini. En tal sentido pudiera esperarse que por cada variación en un 1 % de los gastos de educación, el IDH pudiera incrementarse o disminuir en 19%. En relación a los gastos de salud se espera que un incremento o disminución del 1 % de estos valores pudiera ocasionar variaciones en el IDH en un 28 %. Por otro lado, si se incrementa o disminuye la desigualdad de los ingresos en un 1 %, el IDH pudiera sufrir variaciones en un 30% puntos para la muestra de países seleccionados.

Consideraciones Finales
Los resultados mostrados como parte de esta investigación permiten afirmar que las variables, gasto en educación, gasto en salud y el Índice de Gini explican la evolución del Índice de Desarrollo Humano para la muestra de países seleccionados.

Los resultados obtenidos corroboran la hipótesis inicial de la investigación de la existencia de una relación positiva y estadísticamente significativa entre los gastos de educación, salud y el IDH, así como la existencia de una relación negativa y estadísticamente significativa entre el IDH y el Índice de Gini. Cabe destacar que para explicar el IDH hay que tener muy en cuenta la diferencia en la distribución de los ingresos ya que un 30 % de su valor está explicado por la evolución de dicha variable

Estos resultados, y en específico la relación de Índice de Gini con el IDH, pudieran contribuir al debate actual de diferentes autores que plantean la necesidad de contar con una medida de equidad económica que se acerque un poco más a la realidad actual, pues como quedó demostrado en la investigación está dimensión tiene una estrecha relación con el IDH en países de ingresos medios y bajos.

Por último los resultados del estudio permiten corroborar que ALC enfrenta la necesidad de avanzar decisivamente hacia sociedades mucho más equitativas, donde la distribución de los ingresos juega un papel primordial en el desarrollo humano.

Bibliografía
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[1] Martín, Domínguez, R; Garvi, Guijarro, M. El excesivo peso de la dimensión económica en el Índice de Desarrollo Humano: el caso de América Latina y el Caribe. Cátedra de Cooperación Internacional y con Iberoamérica, Universidad de Cantabria. 2007

Klugman, J; Rodríguez, F ; Choi- Hyung, J . El IDH 2010: nuevas controversias, las críticas antiguas. PUND.2010

jueves, 20 de marzo de 2014

Científicos australianos afirman que "quien come menos vive más"


Un grupo de científicos australianos presentó una teoría según la cual los alimentos nutritivos bajos en calorías contribuyen a una vida más larga.

Los científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, creen que la limitación de calorías en la alimentación provoca un retraso en el metabolismo. Según los datos de sus experimentos, publicados en un artículo en la revista ‘BioEssays’, la disminución de la intensidad de procesos metabólicos retrasa el proceso de envejecimiento.

Los autores de la teoría afirman que este efecto se relaciona con un mecanismo protector de nuestro organismo. Con la limitación de alimentos aumenta el uso de nutrientes de reserva en las células. Además se aumenta la reparación del ADN.

Los científicos señalan que aunque la extensión de esperanza de vida puede ser un efecto secundario de la limitación de la alimentación, lo que está claro es que una profunda investigación de los mecanismos celulares ayudaría a aumentar la esperanza de vida.

Los primeros experimentos sobre dietas antiedad y de restricción de calorías fueron llevados a cabo por el dietólogo y bioquímico estadounidense Clive McCay en la primera mitad del siglo XX, que logró aumentar la esperanza de vida de las ratas de su laboratorio que estaban a dieta hipocalórica. Una de las ratas de sus experimentos vivió 1.800 días, que es el equivalente a unos 200 años de edad para un ser humano.



Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/122859-vida-larga-matabolismo-nutrientes


martes, 12 de julio de 2011

Descansar no es una opción, es una necesidad

Por Sarah E.Needleman

El mes pasado, Brandy Greygor hizo algo impensable para una emprendedora que recién comienza con su negocio: se tomó unas vacaciones de una semana.
"Lo necesitaba porque estaba agotada", dice Greygor, una madre de 35 años con dos niños que también trabaja medio tiempo para una empresa de consultoría desde su casa en Kentucky.
Pero no fue fácil separarse del negocio de venta minorista de accesorios que lanzó hace casi un año para complementar sus ingresos, Sassy Mama Boutique. "Mi preocupación era que recibiría pedidos cuando estaba de vacaciones y no iba a poder satisfacerlos", explica.
Ya sea quedándose en casa o viajando, tomarse un descanso cuando está creando un negocio es clave, dicen los expertos. Los emprendedores tienden a trabajar intensas y largas horas al comienzo y pueden fácilmente terminar agotados. Además, desviarse de una rutina normal es una oportunidad para pensar respecto a un negocio desde un nuevo punto de vista, lo que puede ser útil para decidir en qué dirección llevarlo.
"Hay que tomarse algo de tiempo libre", dice Mark Green, un consultor de pequeñas empresas en Oregón. "De otra forma, uno está simplemente yendo de una tarea a otra sin despejar la mente", opina.
Pocos meses después de inaugurar en 2009 YourLittleFilm.com, un negocio de edición de videos, Logan Hale se tomó tres días de vacaciones. Se quedó en un terreno de camping cerca de su casa de Los Ángeles y pasó el tiempo caminando, meditando y comiendo en una pequeña cafetería. El siguiente verano, hizo lo mismo y volverá a hacerlo este año.
Cada escapada, dice Hale, de 34 años, le permite volver renovado y con una estrategia clara en su mente para llevar su compañía al siguiente nivel. Por ejemplo, dedicó la primera pausa que se tomó a analizar maneras de ejecutar su plan de negocios, que hasta ese momento era simplemente una idea en etapa de prueba. Al año siguiente, se concentró en expandir el mercado que estaba compuesto por familias para incluir a clientes corporativos. Y en su próximo descanso planea analizar cómo hacer crecer su negocio para que sea algo más que un emprendimiento de una sola persona.
"Cuando estoy trabajando y mi cabeza está hundida en la laptop día tras día, siento que estoy constantemente mirando árboles y nunca viendo el bosque", cuenta Hale, un ex organizador de eventos independiente que sufrió con la recesión. Pero una vez que está solo y fuera de su casa puede "obtener esa perspectiva", explica.
Para algunos emprendedores, una manera simple de descansar es tomar un poco de tiempo libre cuando hacen viajes de negocios. Eso es lo que hace Walt Ribeiro, cuando va a conferencias y exposiciones por su trabajo en su empresa de Nueva York, que vende partituras para orquestas y grabaciones de canciones populares a las que les hace arreglos.
Durante un reciente viaje a Mineápolis, Ribeiro cenó en un famoso restaurante y recorrió el sistema de puentes peatonales interconectados que tiene la ciudad. El emprendedor, de 27 años, lanzó su negocio en 2009, previendo que iba a ser despedido de una compañía dedicada a organizar premiaciones, lo que ocurrió un mes después. Dice que todavía no puede costear unas vacaciones tradicionales y que encontraría muy difícil volver a trabajar en su nueva empresa luego de desconectarse por más de unos pocos días.
Otra forma de mantener las cosas en orden en una nueva empresa durante las vacaciones es aprovechar la tecnología moderna. Con los teléfonos inteligentes y otros aparatos móviles que se conectan a Internet, usted puede revisar su correo electrónico, actualizarse en las redes sociales y realizar otras tareas desde donde lo necesite.
Mientras tanto, tenga presente que las vacaciones pueden incluso presentar oportunidades para hacer contactos, dice Andy Birol, un consultor de pequeñas empresas en Pittsburgh. "Usted está rodeado de personas que no tienen su cabeza hundida en su trabajo y que están igualmente abiertas a nuevos estímulos", señala. "He cerrado negocios en un jacuzzi en Bermuda y he conocido clientes en un tren que me llevaba al glaciar Joseph, en Nueva Zelanda".
Greygor, la minorista de accesorios, colocó una nota en su página de Internet explicando que todos los pedidos serían enviados el día que regresara. La pequeña empresaria justo recibió más pedidos la semana que estuvo de vacaciones que antes. Los envió en cuanto volvió y ni un solo cliente se quejó por la demora.
"Después de todo… el mundo no se termina cuando se va de vacaciones", dice.
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