"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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lunes, 18 de junio de 2018

La Tierra sobrevivirá; nosotros, tal vez no


Por ADAM FRANK , New York Times


La fotografía de la Tierra tomada por William Anders desde el Apolo 8 en 1968 CreditWilliam A. Anders/NASA


En 1968, el astronauta William Anders miró hacia afuera desde su cápsula en la misión Apolo 8 que orbitaba alrededor de la Luna y vio a la Tierra de color azul que emergía sobre el grisáceo horizonte lunar. Fue la primera vez que alguien vio un “amanecer lunar” y la foto que tomó se volvió icónica.

En ella, nuestro planeta se ve solo y frágil en contraste con lo negro del espacio. A cincuenta años, la foto de Anders sigue siendo un resumen visual de la apremiante necesidad de salvar al planeta de nuestro pésimo comportamiento. Pero ¿qué tal si hemos malinterpretado el significado real de esa imagen? De hecho, ¿qué quiere decir eso de “salvar” a la Tierra?

Si el vehículo espacial de Anders hubiera alcanzado la cima lunar 55 millones de años antes, se habría encontrado con un sofocante planeta selvático tan caliente que casi no tenía hielo ni nieve. Si la visita hubiera ocurrido 700 millones de años atrás, habría visto una “bola de nieve”, pues la Tierra estaba cubierta por capas de hielo de kilómetros de grosor. Y si hubiera aterrizado en nuestro planeta hace 3000 millones de años, su primera experiencia, de haberse quitado el casco, habría sido una muerte rápida por asfixia. Esa Tierra, que ya albergaba vida, tenía aire, pero no oxígeno.

Todas estas versiones de la Tierra tienen algo en común: estaban profundamente moldeadas por la vida. Fue la vida que actuaba a través de los microbios lo que ayudó a echar a andar algunas de las fases de “bola de nieve” de la Tierra. Fue la vida en la forma de bacterias de un azul verdoso lo que le dio por primera vez a la Tierra su atmósfera de oxígeno. Desde que el geoquímico Vladimir Vernadsky acuñó el término “biósfera”, los científicos han considerado a la vida como un actor en igualdad de condiciones en el drama de la historia de la Tierra.

La biósfera es una potencia cósmica por derecho propio. Es una fuerza planetaria que canaliza energías enormes que fluyen desde el Sol y las transforma en rondas sinfín de innovación evolutiva impredecible. Esa fuerza le da a la Tierra y a su biósfera una resiliencia a largo plazo que hoy en día debemos imaginar por completo para comenzar a asimilar el cambio climático que estamos provocando.

Hablamos de “salvar” a la Tierra como si fuera un conejito que necesitara de nuestra ayuda. Mostramos imágenes de osos polares demacrados sobre hielos flotantes que se derriten para provocar un sentimiento de culpa e incitar a la acción a favor del medioambiente. Sin embargo, esas imágenes y reportajes nos ciegan ante la realidad de este momento destacado en la historia de la Tierra.

Nuestro planeta no necesita que lo salvemos. La biósfera ha soportado cataclismos mucho peores que el que representamos nosotros y tras millones de años prosperó de nuevo. Incluso las cinco temibles extinciones masivas en la Tierra se convirtieron en posibilidades para la creatividad de la biósfera y generaron nuevas rondas de experimentos evolutivos. Después de todo, así fue como nosotros, los mamíferos de cerebros grandes, terminamos dominando la Tierra en lugar de nuestros antecesores, los dinosaurios. Como alguna vez lo dijo la gran bióloga Lynn Margulis: “Gea es una dura resistente”. A la larga, la biósfera se hará cargo de prácticamente cualquier cosa que le arrojemos, incluyendo el cambio climático.

No obstante, lo que la historia de la Tierra sí deja en claro es que, si no tomamos las medidas correctas pronto, la biósfera simplemente seguirá su curso sin nosotros, y creará nuevas versiones de sí misma en el clima cambiante que estamos generando ahora. Así que seamos sinceros: el problema no es salvar a la Tierra ni a la vida en general, sino salvar a nuestra apreciada civilización. Desde esa perspectiva, la naturaleza de nuestras opciones cambia significativamente.

La última era del hielo terminó hace aproximadamente diez mil años y el planeta entró en un largo periodo de estabilidad mayoritariamente cálido y húmedo. Los científicos llaman a esta época geológica el Holoceno. La historia completa de nuestra civilización ocurre dentro de esta etapa. Todas nuestras revoluciones en la agricultura, la construcción de ciudades y la industria han sucedido durante el Holoceno. Pero este periodo está terminando ahora y nosotros lo hemos provocado. El impacto humano, en particular el cambio climático, está alterando el funcionamiento del planeta.

En respuesta, los científicos ven surgir una nueva época en la evolución de la Tierra, que llaman el Antropoceno. Sin embargo, la creación de una versión sustentable a largo plazo de la civilización en el Antropoceno plantea un nuevo y profundo conjunto de preguntas que seguirán siendo un misterio para nosotros mientras sigamos obsesionados con salvar a la Tierra.

Por ejemplo: ¿qué es la naturaleza? Desde la perspectiva de la biósfera, una ciudad no es fundamentalmente distinta de un bosque. Ambos son resultado de los interminables experimentos evolutivos de la vida. Y los bosques, igual que los pastizales, los insectos y los microbios productores de oxígeno, fueron alguna vez una innovación evolutiva. En ese sentido nosotros, y nuestro proyecto civilizatorio, no somos una plaga en el planeta. Solo somos lo que la biósfera está haciendo en este momento. Así que la pregunta se convierte en qué cambios debemos hacer para seguir siendo “lo que está haciendo” dentro de varios milenios.

Una civilización de nuestra escala siempre tendrá efectos en la biósfera. Imaginarse algo distinto es ignorar las leyes de los planetas que hemos descubierto muy recientemente (las leyes de la física, la química y la biología). También es ignorar la propia historia de la biósfera, en la que las especies ubicuas y “exitosas” siempre tienen un impacto. Nuestra misión no puede ser eliminar el impacto, lo que sería imposible dado nuestro tiempo de vida, sino tener el tipo correcto de impacto reducido.

Tenemos que establecer una relación cooperativa con la biósfera —que ni siquiera hemos imaginado aún— en la que todos se beneficien. Esto implica entender lo que hace a la biósfera —con nosotros todavía en ella— más fuerte, innovadora y resiliente. No obstante, es poco probable que todas las especies de la Tierra hagan ese viaje con nosotros. Puede ser que el fitoplancton microscópico le importe más a este tipo de biósfera saludable que nuestros amados osos polares. Tendremos que enfrentar decisiones difíciles con profundas consecuencias éticas. Pretender que podemos extender el Holoceno a perpetuidad sin esas consecuencias nos puede conducir a un desastre mayor que hacerles frente con conocimiento.

Reconocer esto —que a la larga la Tierra continuará sin nosotros— no nos absuelve de la necesidad de actuar de manera urgente. No justifica la negación del cambio climático ni el vandalismo ecológico. Tampoco significa que somos libres para imponer sufrimiento a otras criaturas terrestres. En cambio, es aceptar la verdadera escala de nuestras responsabilidades con el planeta. Significa que debemos convertirnos en agentes de algo que la Tierra no ha visto antes: una biósfera consciente de sí misma y que puede actuar con miras a su futuro con compasión y sabiduría.

Adam Frank es profesor de Astrofísica en la Universidad de Rochester y autor de “Light of the Stars: Alien Worlds and the Fate of the Earth”.

miércoles, 17 de enero de 2018

Los científicos predicen el inminente colapso de la civilización humana

Publicado: 17 ene 2018 09:54 GMT

Además del cambio climático, los especialistas desvelan a otros riesgos existenciales que pueden conducir al declive de nuestra especie.


nasa.gov

Un equipo de científicos estadounidenses y británicos ha remitido un mensaje oficial a la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. en el que anticipan cuándo la Tierra ya no será capaz de albergar humanos y otros mamíferos.

"Más allá del problema climático actual, cualquier civilización tecnológica en crecimiento que viva en un planeta finito afrontará límites y consecuencias para el crecimiento, mientras aguanta las amenazas autoinducidas o existentes que se combinan con el tiempo", escriben los científicos.

En el documento, los expertos destacan el peligro del cambio climático, inevitable debido a un consumo de energía que continuará aumentando incluso con una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. De acuerdo con sus datos, la temperatura planetaria se hará insoportable para la supervivencia de los animales entre los años 2200 y 2400.

"Si las tendencias actuales de consumo de energía continúan, entonces un calentamiento ecológicamente catastrófico (…) puede producirse entre los años 2200 y 2400, independientemente de la desaceleración del crecimiento demográfico prevista en 2100", explican.

Además, los científicos señalan otros riesgos, denominados "globales catastróficos o existenciales", que podrían conducir al declive de la civilización humana. Entre ellos figuran "el invierno nuclear, una pandemia, el impacto de asteroides, así como fallas catastróficas de las tecnologías futuras como la inteligencia artificial".

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Presidente Trump: Misión “La Luna”, ¡no! Misión: “ ¡la Tierra!”

 Por Federico Mayor Zaragoza
miércoles, 20 de diciembre de 2017

“El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que volverá a enviar astronautas a la Luna 45 años después. El objetivo de regresar a la Luna supone un giro en la política espacial estadounidense… Esta decisión de Trump, una vez más, es reprobada internacionalmente y goza de una baja popularidad en Estados Unidos (Diario Público)”… 

Detrás de esta nueva “ocurrencia” del Presidente Trump están inmensas cantidades de dinero que se invertirán en hacer posible este ambicioso proyecto… ¡Si en lugar de llegar a la Luna llegásemos a los que padecen sida, malaria, lepra, Alzheimer, cáncer, hambre, frío...; a los que sufren las consecuencias de catástrofes naturales o provocadas…! Las urgentes necesidades en materia de salud, nutrición, justicia, educación... de la mayor parte de las personas se postergarán una vez más y quedarán supeditadas al brillo de un gobierno y de quienes, en su propio país o fuera de él, no alcanzan a ver, deslumbrados por luminarias fugaces, las consecuencias de no mirar alrededor y hacia delante. Y de no mirar atrás y aprender las lecciones del pasado. 

Si Estados Unidos en lugar de conocer mejor la Luna conociera mejor las Naciones Unidas, que están en la misma isla de Manhattan, y lideraran – como hicieron en 1945 – el establecimiento de este marco ético -jurídico que con tanto apremio necesita hoy la humanidad, integrando en el Sistema de las Naciones Unidas el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial (“de la reconstrucción y el desarrollo”, por cierto), la Organización Mundial del Comercio... Si decidieran adherirse sin más demora al Tribunal Penal Internacional; y de esta forma, se dieran cuenta de inmediato que la justicia a escala mundial requiere una particularísima atención: tráficos de toda índole, transgresores en la mayor impunidad, para los que causan un deterioro a veces irreversible del medio ambiente, para los que practican la “contabilidad creativa”... Si decidieran continuar en la UNESCO… 

La mayoría de los habitantes de la Tierra aguardan aún que desde el barrio de la abundancia de la aldea global se de la ansiada orden de “Misión, la Tierra”. Pero, desgraciadamente, una vez más, no será así. Como ciudadano del mundo conozco los desafíos mucho más perentorios para las condiciones de vida de la especie humana que quedarán desatendidos. He tenido ocasión de conocer de cerca muchos de los rincones del planeta y admirar la grandeza creadora que anida en la infinita diversidad de sus habitantes, y he procurado contribuir a aliviar la situación en que viven (y mueren) tantos habitantes de la Tierra, que esperaban todavía que los pueblos más prósperos volvieran, por fin, los ojos hacia ellos. 

Mirar hacia arriba no es lo difícil. Lo difícil es contemplar los grandes problemas de la Tierra en estos principios de siglo y de milenio y reconocer el fracaso de las fórmulas aplicadas hasta ahora para hacer frente a un buen número de ellos. En lugar de mirar hacia la Luna habría que volver la vista hacia los países explotados y recelosos por tantas promesas incumplidas. Enviar expediciones a países donde viven – sobreviven – miles de millones de personas. Sólo de esta manera los Estados Unidos figurarían en la historia como el imperio que supo protagonizar la inflexión desde una cultura de fuerza a una cultura de conciliación, de convivencia, de paz. Esta sería la mejor “misión” que pueden realizar, la que el pueblo americano se merece. Todos al lado de la vida... en la Tierra. Este sería el liderazgo. 

Es urgente reducir, hasta eliminarlos, los caldos de cultivo de miseria, de exclusión, de explotación, de dependencia, donde se genera la frustración, la radicalización, la desesperanza, la violencia. Remediar los desgarros, prevenirlos. Es urgente modificar unas pautas económicas que han ampliado, en lugar de estrechar, la brecha que separa a los ricos de los pobres. Y aprender a dar idéntico valor a las vidas – y a las muertes – de todos los seres humanos, “iguales en dignidad”. 

Todos aplaudiríamos una “Misión, la Tierra” que descubriera y eliminara las redes de narcotraficantes (¡empezando por los de arriba!), la compra–venta ilegal de armas, los paraísos fiscales (que son una vergüenza consentida, una realidad sobre la que se hace la “vista gorda”), las mafias y el extremismo. Millones de personas reconocerían la actuación de quienes de esta forma mejoraran su bienestar.

Ahora, al contemplar la Tierra en su conjunto, nos damos cuenta de la grave irresponsabilidad que supuso transferir al mercado los deberes políticos que, guiados por ideales y principios éticos, podrían conducir a la gobernanza democrática. Al observar la degradación del medio ambiente - del aire, del mar, del suelo -; la uniformización progresiva de las culturas, cuya diversidad es nuestra riqueza (estar unidos por unos valores universales es nuestra fuerza); la erosión de muchos aspectos relevantes del escenario democrático que con denodados esfuerzos construimos... nos parece más inesperada e inadmisible la ausencia de reacción de instituciones y personas, la resignación, la sumisión, el distraimiento de tantos. ¿Cómo es posible? En muchos de estos países, empezando por los propios Estados Unidos, es innegable la irrestricta libertad de expresión. Todos pueden decir lo que quieran... pero con frecuencia los medios de comunicación de mayor difusión seleccionan las noticias y las presentan de tal modo que se favorece el pensamiento único, la aceptación de lo que sucede (de lo que dicen que sucede) y de la forma en que los gobiernos así auto-halagados abordan los problemas. 

Debemos apostar por un “Proyecto Tierra” y así, si en lugar de invertir en prestigio hoy hacerlo en el porvenir de los habitantes del planeta. 

Los Estados Unidos son un crisol de culturas. Ha sido tierra de acogida y ha sabido – y sabe todavía – atraer a talentos de todo el mundo, lo que le confiere una extraordinaria fuerza creadora. Todos los países deberían unirse para llevar a cabo unos programas espaciales siempre y cuando ello no impidiera ni menoscabara la gran prioridad que representan los seres vivos y, en primer lugar, los seres humanos que ya existen sobre la Tierra. 

Estamos ante gravísimas amenazas a la habitabilidad de la Tierra y son precisas acciones decididas con firmeza y a tiempo. Mirar en estos momentos tan sombríos hacia la Luna puede situar a Estados Unidos, indebidamente, muy lejos del corazón de la mayoría de los ciudadanos del mundo. Que no se aleje más. Para ello bastaría con que se tuviera la visión y el coraje de proclamar: “¡Misión: la Tierra!”.

viernes, 17 de febrero de 2017

Confirman que existe un séptimo continente en la Tierra

Publicado: 16 feb 2017 15:24 GMT | Última actualización: 17 feb 2017 09:59 GMT

El continente tiene una extensión de 4,9 millones de kilómetros cuadrados y está situado cerca de Australia.

Imagen IlustrativaPixabay / Pexels

Un nuevo estudio de la corteza terrestre realizado por un grupo de 11 científicos de varios países presupone que en nuestro planeta existe un séptimo continente que todavía no ha sido reconocido por la geología oficial. Tradicional se considera que son seis los continentes de la Tierra -Norteamérica, Sudamérica, Eurasia, África, Australia y la Antártida-, aunque la división puede variar en diferentes regiones del mundo. 

'Zealandia', como los investigadores llamaron al séptimo continente, está situado al este de Australia e incluye Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, que, según sostienen los autores, no son cadenas de islas, sino que forman parte de una sola placa de corteza continental.

El 'nuevo' continente tiene una superficie de 4,9 millones de kilómetros cuadrados, el 94% de los cuales se encuentra bajo el agua. Los geólogos aseguran queno forma parte de Oceanía, ya que ambos continentes están separados por la fosa Cato. 

Los investigadores señalan que a primera vista Zealandia puede parecer fragmentada, sin embargo tras analizar mapas científicos de elevación y gravedad de fondos marinos han logrado demostrar que Zealandia constituye una región unificada. Las muestras y los datos de satélites también confirman que Zealandia es una sola placa.

jueves, 29 de septiembre de 2016

¡Sálvese quien pueda! Stephen Hawking llama a la humanidad a huir de la Tierra

Publicado: 28 sep 2016 14:41 GMT | Última actualización: 28 sep 2016 14:51 GMT

Según el físico británico los días de la humanidad en la Tierra están contados y pronto tendremos que colonizar otros planetas, un consejo que contradice anteriores declaraciones suyas.

Imagen IlustrativaPixabay / geralt
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El famoso físico británico Stephen Hawking ha llamado a la humanidad a abandonar la Tierra y colonizar otros planetas, según 'Time'.

Hawking había lanzado anteriormente advertencias de que los robots podrían acabar con la humanidad y que abandonar la Tierra es nuestra única esperanza.

Ahora, en el libro 'How To Make a Spaceship' ('Cómo hacer una nave espacial'), de la periodista Julian Guthrie, el físico ha advertido de que nuestro planeta se está convirtiendo en un lugar peligroso debido a la amenaza de las guerras o enfermedades letales como "un virus genéticamente modificado".

Hawking, que actualmente tiene 74 años, calcula que la humanidad podría ser víctima de una catástrofe tecnológica dentro de entre 1.000 y 10.000 años. Los factores que según él encierran un peligro mortal para nosotros incluyen también el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y el calentamiento global.

La alarma de Hawking contrasta con sus anteriores declaraciones, en las que había advertido a la humanidad de la amenaza extraterrestre e instó a no responder a posibles señales de otros planetas.

martes, 26 de julio de 2016

Descubren unas burbujas de aire que ponen en duda cómo y cuándo apareció la vida en la Tierra

Publicado: 26 jul 2016 13:23 GMT

El aire atrapado dentro de sedimentos de sal de roca puede dar un vuelco a la teoría de la aparición y expansión del oxígeno y de la aparición de la vida en nuestro planeta.

Una muestra de sal de roca / Phil NobleReuters
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Atrapado en sal de roca, un equipo de geólogos descubrió aire de una atmósfera adecuada para acoger vida animal que, de confirmase su procedencia, podría obligar a revisar las teorías sobre la aparición del oxígeno en la Tierra hace cientos de millones de años y replantear la incógnita de la evolución de los seres vivos en nuestro planeta, informa Science News.

Tras el análisis de las burbujas de aire atrapadas dentro de los granos de sal de gema, de unos 815 millones de años de antigüedad, los geólogos de la Universidad de Aberdeen (Escocia, Reino Unido) han demostrado que pertenecen a la atmósfera rica en oxígeno más antigua conocida. Estas ancestrales muestras de aire contienen entre un 10,3% y un 13,1% de oxígeno (aproximadamente el 21% de nuestra actual atmósfera está compuesta de oxígeno), más de cinco veces el nivel que los científicos habían estimado para mediados de la era del Neoproterozoico, a la que pertenecen las muestras.

"Creo que los resultados de nuestro descubrimiento pillarán por sorpresa a la gente", afirma uno de los autores del estudio, Nigel Blamey. "Habrá gente que acoja bien el descubrimiento, aunque también habrá otros que se muestren muy escépticos, pero los datos son lo que son", añade.

Si el hallazgo se confirma con muestras adicionales procedentes de otros lugares, implicaría una diferencia sustancial entre el momento de la aparición del oxígeno y la conocida como 'explosión cámbrica', periodo de aparición y diversificación repentina de organismos multicelulares, lo que implica que tuvieron que reunirse otras condiciones antes de la aparición de las formas complejas de vida.

lunes, 2 de mayo de 2016

Descubren tres planetas "potencialmente habitables"

Publicado: 2 may 2016 15:14 GMT | Última actualización: 2 may 2016 18:34 GMT

Un grupo internacional de científicos ha anunciado el descubrimiento de un sistema solar cercano a la Tierra con tres planetas que podrían albergar vida.


Imagen ilustrativaNASA

Un grupo internacional de astrónomos ha publicado este lunes en la revista científica 'Nature' los resultados de su búsqueda de exoplanetas potencialmente habitables. Según la publicación, los científicos han hallado tres planetas que orbitan alrededor de una estrella enana a tan solo 39 años luz del Sistema Solar. 

Los tres planetas, de un tamaño similar al de la Tierra y Venus, se encuentran en la zona habitable de su estrella. Se trata de una pequeña estrella del tamaño de Júpiter llamada 2MASS J23062928-0502285 o TRAPPIST-1.

Es una estrella muy fría, con una temperatura inferior a 2.700 grados Kelvin, más de dos veces menos que la del Sol. El astro está ubicado en la constelación Acuario, pero es demasiado pequeño para ser visto a simple vista o con telescopios simples.

Los planetas fueron descubiertos con el telescopio bélgico TRAPPIST, ubicado en Observatorio de La Silla en Chile.


Imagen ilustrativaNASA

Los mejores candidatos para albergar vida

Estos tres planetas son "los mejores candidatos" hallados hasta la fecha para albergar vida, opinan los autores del descubrimiento. Su cercanía a la Tierra facilita una investigación profunda de estos planetas.

Este sistema se parece más al de Jupíter y sus lunas que al de nuestro Sistema Solar

Los planetas están situados mucho más cerca de su estrella que la Tierra del Sol. Sin embargo, como el tamaño de esta estrella es menor, la radiación que reciben de ella también es menor. Los tres se encuentran en la llamada zona de habitabilidad, pudiendo contar en su superficie con agua en estado líquido.

Los astrónomos calculan que los primeros dos planetas completan una órbita alrededor de su 'sol' en 1,5 y 2,4 días, respectivamente, mientras que el período de rotación del tercer planeta es más difícil de calcular y podría ser de entre 4,5 y 73 días.

En general, este sistema se parece más al de Jupíter y sus lunas que al de nuestro Sistema Solar, según Michaël Gillon, de la Universidad de Lieja en Bélgica, uno de los líderes del estudio citado por la NASA.

En busca de agua y actividad biológica

Según la NASA, su telescopio espacial Hubble y la misión K2 de su observatorio espacial Kepler empezarán a vigilar el TRAPPIST-1 este año.

Ahora queda por investigar la atmósfera de los planetas en busca de pruebas de la existencia de vapor de agua, algo que podrá hacer el Hubble a través de espectroscopia cuando los planetas transiten o pasen ante su sol.

El estudio de interacciones gravitacionales realizado por el K2 permitirá, asimismo, calcular las masas de los planetas. Además, los científicos deberán medir su densidad para ver si son planetas rocosos como la Tierra.

"La parte más emocionante" será investigar sus superficies para determinar la presencia de agua líquida, así como sus composiciones químicas, con el objetivo de comprobar si hay "actividad biológica", explicó Gillon a la revista Motherboard.

Los científicos esperan hallar "biomarcadores" como oxígeno, ozono, metano o de dióxido de carbono, entre otros elementos químicos que pueden indicar la presencia de vida extraterrestre.

viernes, 18 de diciembre de 2015

¿Nos mudamos?: hallan 'otra Tierra' habitable cercana a nuestro planeta

Hallan el planeta más cercano a la Tierra que podría ser colonizado por el hombre. El Wolf 1061c se encuentra a tan solo 14 años luz del Planeta Azul, fuera del sistema solar.


UNSW/The "Aladin sky atlas" developed at CDS, Strasbourg Observatory, France
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Un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, ha descubierto el planeta más cercano a la Tierra potencialmente habitable. El Wolf 1061c se encuentra fuera del sistema solar a unos 14 años luz de distancia de la Tierra. 


El planeta, cuya masa cuadriplica la masa de la Tierra, se encuentra en la constelación de Ofiuco, y su estrella es la 35.ª más cercana al Planeta Azul. La 'otra Tierra' tiene una superficie rocosa y se encuentra dentro de la zona Ricitos de Oro,donde podría ser posible la existencia de agua y de vida.

Se trata de uno de los tres planetas descubiertos por el equipo. "Es fascinante ver la inmensidad del espacio y pensar que una estrella, tan cercana para nosotros, un vecino cercano, podría alojar un planeta habitable", dijo en un comunicado Duncan Wright, jefe de la investigación.

Wright explicó que los tres planetas hallados son de masa suficientemente baja para ser potencialmente rocosos con una superficie sólida, pero solo el Wolf 1061c podría albergar la vida. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Hay otro océano debajo de la tierra

Investigadores encontraron un pequeño diamante que apunta a la existencia de un gran depósito de agua bajo el manto de la Tierra, a unos 600 kilómetros de profundidad y que su tamaño podría llenar tres veces los océanos que conocemos.

El autor principal de este estudio, Graham Pearson, miembro de la Universidad de Alberta, Canadá, quien dijo que “una de las razones de por qué laTierra es un planeta dinámico, es la presencia de agua en el interior. Los cambios de agua dependen de la forma en que funciona el mundo.”

Tras discutir y teorizar durante décadas, los científicos informan que, finalmente, han descubierto un gran océano en el interior del manto de la tierra de un tamaño tal que podría llenar tres veces los océanos que conocemos.

Este increíble descubrimiento sugiere que el agua de la superficie del planeta proviene del interior del planeta como parte de un ciclo integral del agua, desplazando la teoría dominante de que el agua llegó a la Tierra traída por los cometas de hielo que pasaron por aquí hace millones de años.

Cada vez más, los científicos están aprendiendo acerca de la composición de nuestro planeta entendiendo que los sucesos relacionados con el cambio climático, el tiempo y el mar están estrechamente relacionados con la actividad tectónica que vibra de forma continua bajo nuestros pies.

Así los investigadores creen que el agua de la Tierra pudo haber llegado desde el interior del planeta siendo “empujada” hasta la superficie por mediación a la actividad geológica.

Tras haber realizado numerosos estudios y cálculos complejos para comprobar sus teorías, los investigadores creen haber encontrado una gigantesca piscina de agua en una zona de transición entre las capas superiores e inferiores del manto, una región que se encuentra en algún lugar entre los 400 y 660 km. por debajo de la superficie terrestre.

Como sabemos, el agua ocupa la mayor parte del área superficial de nuestro planeta, el cual paradójicamente, recibe el nombre de Tierra. Si bien es cierto que comparado con el diámetro terrestre la profundidad de los océanos es comparable con una fina capa semejante a la piel de una cebolla, ahora hemos descubierto que la presencia de este preciado líquido no se limita solo a esta superficie visible.

Resulta que en el subsuelo, a cientos de kilómetros de profundidad, existen también inmensos volúmenes de agua con una importancia capital para la comprensión de la dinámica geológica del planeta. Casi un océano en el centro de la Tierra.
El descubrimiento del océano subterráneo

El importarte descubrimiento fue dado a conocer por unos investigadores canadienses, los cuales se basaron para ello en un diamante de roca hallado en el año 2008, en una zona conocida como Juína, en Mato Grosso, Brasil.

Dicho hallazgo ocurrió de manera accidental, pues realmente el equipo, que buscaba otro mineral, le compró a unos a unos mineros artesanales dicha pieza, la cual estos habían extraído de entre lagrava recogida en un río de poca profundidad. Al analizarla en detalle, un estudiante descubrió, un año después, que el diamante, de apenas tres milímetros de ancho y de escaso valor comercial, contenía en su composición un mineral llamado ringwoodita, el cual hasta el momento solo se había hallado en rocas provenientes de meteoritos y que es capaz de contener importantes cantidades de agua. No obstante, la confirmación final de que se trataba de este mineral tardó muchos años ya que es necesario para ello la realización de numerosas pruebas analíticas.
¿De dónde viene este mineral?

El minucioso análisis de la muestra hallada ha demostrado que en este caso no provenía de un meteorito, sino del manto de la Tierra, a una profundidad de alrededor de los 410 y los 660 kilómetros, en una zona que es conocida como zona de transición.

Anteriormente, se había debatido muchísimo sobre la posibilidad de la existencia de grandes cantidades de agua muchos kilómetros bajo el subsuelo, pero nunca hasta ahora se había podido demostrar con una prueba física tal teoría, la cual tiene importantísimas implicaciones en el modo en que entendemos los fenómenos geológicos planetarios, ya que se cree que este mineral es el más abundante en esa zona del manto. Teniendo en cuenta que la muestra hallada tiene hasta un 1,5 por ciento de su peso en agua, se puede afirmar que existen volúmenes de agua realmente extraordinarios, como un gran océano.

Este descubrimiento, uno de los más importantes sin dudas en el campo de la geología en los últimos años, obligará a los expertos a cambiar hasta cierto punto el enfoque con que hasta ahora se han analizado fenómenos como el vulcanismo, la tectónica de placas y muchos otros procesos de importancia capital en la comprensión de la dinámica de la Tierra, cuyo nombre resulta ahora si cabe, luego de este descubrimiento, más paradójico aún.

Según cálculos recientes se estima que podría haber hasta tres veces del volumen total de agua de los mares en las capas profundas de la corteza terrestre, entre 410 y 660 kilómetros. La peculiaridad es que esta agua no se encuentra en ninguno de los tres estados que conocemos líquido sólido o vapor. El agua se encuentra en estructuras moleculares de formaciones rocosas en el interior de la Tierra.

Una concentración tan importante de agua supone un cambio significativo en las teorías sobre el origen del agua en la superficie de la Tierra.

Este descubrimiento es una evidencia de que en las zonas más profundas de nuestro planeta puede almacenarse agua y resuelve una controversia de 25 años de antigüedad sobre si el centro de la Tierra es seco o húmedo en algunas áreas.

La capacidad de almacenar agua en su interior no es única de la Tierra. Otros planetas, como Marte, podrían contener inmensas cantidades de agua, algo que nos da que pensar sobre si en algún momento el Planeta Rojo hubiera podido albergar vida.

Ecoportal.net

AIM

jueves, 18 de junio de 2015

Terroríficо mapa de la NASA: la Tierra se está quedando sin agua


Los acuíferos subterráneos más grandes del mundo, que son fuente de agua dulce para cientos de millones de personas, se están agotando a un ritmo alarmante, según nuevos datos proporcionados por satélites de la NASA. Un mapa de la agencia muestra cómo el planeta se está quedando sin agua.

Se estima que 21 de los 37 acuíferos subterráneos más grandes del mundo, que se ubican en regiones que van desde la India y China hasta EE.UU. y Francia, han pasado sus puntos de inflexión de sostenibilidad, informa 'The Washington Post'. Según científicos de la NASA, esto significa que fue extraída más agua de la fue repuesta durante el período de estudio que duró una década, desde 2003 hasta 2013.

Los datos de satélites de la NASA conformaron la primera evaluación detallada para demostrar que los principales acuíferos realmente están dando batalla para mantener el ritmo de las demandas de la agricultura, las poblaciones en crecimiento, y de industrias como la minería. "La situación es bastante crítica", afirma Jay Famiglietti, científico de la NASA. Según él, los problemas con el agua subterránea se ven agravados por el calentamiento global. 



Los acuíferos subterráneos suministran el 35% del agua utilizada por los seres humanos en todo el mundo. Los más problemáticos se encuentran en regiones pobres y densamente pobladas, como en el noroeste de la India, Pakistán y el norte de África.

El acuífero del mundo que presenta más dificultades —que está sufriendo un agotamiento rápido con poco o ningún signo de reabastecimiento— es el Acuífero Árabe, una fuente de agua utilizada por más de 60 millones de personas. Le siguen la cuenca del Indo en la India y Pakistán, y la cuenca del Murzuk-Djado en Libia y Níger.

jueves, 21 de mayo de 2015

Científicos alertan: Vivimos “los primeros días de la sexta extinción masiva de la Tierra”


La pérdida y deterioro de la fauna terrestre son los más severos de los últimos 50 millones de años


“Defaunación del Antropoceno” comienzan a denominar los científicos a la era en la que vivimos y que constituye, según un estudio publicado en 'Science', el inicio de la sextaextinción masiva de la Tierra. En 2004, un informe del Earth Policy Institute ya alertaba de este peligro, propiciado por las actividades humanas. Por eso, nuestra especie es la única que puede resolver el problema. ¿Seremos capaces de usar a tiempo nuestra “inteligencia colectiva” para tal fin? 

Un estudio publicado ayer por la revista Science, dentro de un número especial titulado Fauna en desaparición -en el que se habla de los peligros de la reducción masiva de especies- alerta de que, aunque la biodiversidad actual del planeta es la mayor de la historia de la Tierra, puede estar llegando a un punto de inflexión. 

Y no para bien precisamente, pues el grado de pérdida y deterioro de la fauna terrestre es tal que podríamos estar viviendo “los primeros días de la sexta extinción masiva del planeta”, señala la investigación.

En general, se considera “extinción masiva” al período en el cual desaparece un número muy grande de especies. La extinción masiva más conocida de las cinco que ha sufrido nuestro planeta tuvo lugar hace 65 millones de años, y provocó la desaparición de los dinosaurios. 

La diferencia entre aquellas extinciones y la que, según los científicos, se está dando ahora, es que esta la estamos provocando los humanos. Por eso, el autor principal de este artículo de Science, Rodolfo Dirzo, profesor de biología de la Universidad de Stanford (EEUU), la ha bautizado como “defaunación del Antropoceno”. 

El primer término es un símil con el término “deforestación”. El segundo es un término propuesto por algunos científicos para sustituir al de Holoceno, la actual época del periodo Cuaternario en la historia terrestre, debido al significativo impacto global de las actividades humanas sobre losecosistemas terrestres.
Datos presentados
- Desde 1500, más de 320 vertebrados terrestres se han extinguido. Las poblaciones deespecies restantes muestran una disminución promedio del 25%.
- La situación es igualmente grave para la vida de los animales invertebrados: del 67% de los invertebrados monitorizados, se ha registrado un descenso poblacional del 45%.
- Los grandes animales (descritos como “megafauna”): elefantes, rinocerontes, osos polares y un sinnúmero de otras especies, se enfrentan a la mayor tasa de descenso, una tendencia que coincide con los eventos de extinción anteriores. Aunque estas especies representan un porcentaje relativamente bajo de los animales en situación de riesgo, su pérdida podría sacudir la estabilidad de otras especies y, en algunos casos, incluso la salud humana.

Por ejemplo, experimentos realizados en Kenia sobre pérdida de megafauna han revelado que, al desaparecer especies más grandes, aumentan los roedores y, con ellos, la abundancia de los ectoparásitos portadores de enfermedades que pueden afectarnos.

- La población humana se ha duplicado en los últimos 35 años. En el mismo período, el número de animales invertebrados -tales como escarabajos, mariposas, arañas y gusanos- se ha reducido en un 45%.
- Un 41% de los anfibios están amenazados.
- Un 17% de las especies de pájaros están en peligro.
Una extinción avisada hace una década

Hace una década, en el año 2004, ya se alertó de que la Tierra estaba viviendo la sexta gran extinción masiva de su historia, la primera causada por una de las especies que la habitan; y que la desaparición de especies es la más severa de los últimos 50 millones de años. 

Fue en un informe elaborado por el Earth Policy Institute, una institución norteamericana dedicada a promover el desarrollo sostenible, presidida por Lester Brown. 

Entonces se advertía de que nuestras actividades hacen que, cada año, desaparezcan miles de especies de nuestro planeta, desde pequeños microorganismos a enormes mamíferos, sin que de muchos de ellos hayamos sabido siquiera de su existencia. 

También se señalaba que el nivel de extinción alcanzado es entre 1.000 y 10.000 veces más rápido que el de los últimos 60 millones de años, durante los cuales el crecimiento de las nuevas especies ha sido más rápido que la desaparición de otras formas de vida, proceso que se ha invertido. 

Este otro informe señaló por último que, merced al cambio climático –también provocado por las actividades humanas- el 15% de las especies animales y el 37% de las especies de plantas podrían desaparecer hacia 2050. 

En 2008, otro trabajo de biólogos de la Universidad de California en Santa Bárbara, señaló igualmente que la Tierra está sufriendo su sexta extinción masiva de plantas y animales, con cerca del 50% de las especies en vías de desaparición.

Otros dos estudios en 'Science'

La plataforma Sinc informa, por otra parte, sobre el contenido de otros dos de los artículos que aparecen en el especial de Science. 

Por un lado, habla del trabajo realizado por expertos de la Universidad de California y del proyectoSalud y Ecosistemas: Análisis de asociación (HEAL, por sus siglas en inglés) sobre los conflictos sociales que se derivarían de la disminución actual de la fauna. 

Según los autores, la caza y la pesca comporta 400.000 millones de dólares (unos 300.000 millones de euros al año) y es el sustento del 15% de la población mundial. Por ello, la pérdida de estos recursos ha provocado que las condiciones de trabajo se endurezcan, se amplíen las horas y se reduzcan los salarios mediante el tráfico de adultos y de niños. En África y Asia, por ejemplo, la pérdida de animales de caza y pesca ha endurecido las condiciones de trabajo y ha promovido la explotación infantil. 

La tercera investigación publicada por Science ha sido liderada por Philip Seddon, investigador en la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), y en ella se han valorado los esfuerzos humanos para reintroducir animales en entornos salvajes y recolonizar áreas donde ya habían desaparecido. 

Para el científico, los lugares donde la gente aprecia más su patrimonio natural, como es el caso de Nueva Zelanda, suelen conservar mejor la biodiversidad. “Si las reintroducciones tienen lugar en el hábitat adecuado, incluso en zonas dominadas por el hombre, no solo se puede restaurar la especie, sino que también se restablecen las conexiones humanas con el mundo natural”, agrega. 

En el trabajo también se han considerado las futuras técnicas de clonación que podrían recuperar especies extintas. “Se trata de una opción muy real que plantea muchos interrogantes acerca de la elección de los candidatos que se podrían recuperar o sobre si la capacidad de ‘resucitar’ ejemplares restaría importancia a la preocupación global de la desaparición de especies”, señala Seddon, de nuevo según Sinc.

La necesidad de aplicar la inteligencia colectiva

Cuando desarrollamos la agricultura, hace 11.000 años, en todo el mundo había únicamente seis millones de personas; pero el crecimiento demográfico ha llevado en la actualidad a replegar la cubierta forestal del planeta en 16 millones de hectáreas, particularmente en los bosques forestales, donde el nivel de diversidad biológica es más alto. Los pantanos más ricos en especies también se redujeron a la mitad durante el siglo XX. 

Esas son algunas de las consecuencias de la superpoblación humana, pero también de una deficiente gestión de los recursos. En este sentido, la mayor amenaza actual para la vida procede de la degradación de los hábitats, una situación que afecta al 90% de las especies más sensibles de la Tierra. 

Entre las soluciones, Rodolfo Dirzo propone, en un comunicado de la Universidad de Stanford, reducir inmediatamente las tasas de transformación de los hábitats y la sobreexplotación, con enfoques adaptados a regiones y situaciones individuales. 

Justin Brashares, autor principal del segundo estudio mencionado e investigador en la Universidad de California, ha señalado por su parte a Sinc que, para tratar el problema, sería preciso diseñar medidas que “reconozcan las áreas afectadas, identifiquen las partes interesadas y trabajen con los gobiernos locales mediantes acuerdos internacionales”. 

Parecen coincidir, por tanto, los autores de los tres estudios (Philip Seddon hablaba de que en aquellos "lugares donde más se aprecia el patrimonio natural se suele conservar mejor labiodiversidad"), en la importancia del trabajo local para, uniendo piezas, obtener un resultado a gran escala.

Esta concepción de las soluciones resulta esencial, pues señala que en parte estaría en manos de todos –ciudadanos y responsables políticos de pueblos, ciudades o regiones, en colaboración con Gobiernos estatales- idear, impulsar, respaldar y colaborar en iniciativas que modifiquen este preocupante panorama. Como proponía el experto en gestión forestal y director de la empresa Mirlo Positive Nature, Yeray Martínez, a Tendencias21 en 2013, “la inteligencia colectiva podría salvar el medio ambiente”. Veremos si la ambición desmedida y su estupidez asociada no lo impiden.

Ecoportal.net

Tendencias21

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