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viernes, 26 de mayo de 2017

El fin del envejecimiento está cercano, aseguran científicos

Publicado en mayo 26, 2017 CIENCIA


“Lo que hoy es ciencia ficción será ciencia mañana”. La afirmación la hace José Luis Cordeiro, profesor de la Singularity University, en California (EEUU), y uno de los organizadores de la Cumbre Internacional de Longevidad y Criopreservación que arrancó ayer en Madrid y se prolongará hasta el próximo sábado. En el discurso de este venezolano no hay espacio para el condicional.

Está convencido no sólo de que la extensión de la vida será una realidad en el futuro próximo, sino de que también se podrá alcanzar la inmortalidad.

“Vamos a asistir a la muerte de la muerte“, subraya. Y, aunque sus argumentos se basan más en la esperanza y la confianza en el progreso de la ciencia que en datos objetivos, se atreve hasta a poner una fecha para el logro: el año 2045.

“Los avances científicos nos van a dar la posibilidad de curar el envejecimiento, que es la principal causa de enfermedad, e incluso de rejuvenecer. Ya se está haciendo a nivel celular y de tejidos, pero podremos hacerlo en todo el organismo. Yo no pienso morir, no está entre mis planes”, sostiene.

Sus palabras provocan gran escepticismo, y lo sabe, por lo que enseguida continúa: “Mucha gente no lo entiende porque piensa que estos son cambios lineales, cuando la realidad es que los avances están siendo exponenciales. Secuenciar el primer 1% del genoma supuso siete años de trabajo, pero en otros siete se consiguió completar el 100%. Lo mismo pasa ahora. Vamos a poder alcanzar la longevidad indefinida porque vamos a poder curar el envejecimiento. Lo que viene es una disrupción y dejaremos de considerar el envejecimiento como un proceso natural e inevitable”.

Además, añade, hilando los dos temas principales que se tratarán estos días en las instalaciones del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), “también existe un plan B: la criopreservación”. Aunque reconoce que es un ámbito que todavía está dando sus primeros pasos -“no se puede criopreservar un órgano como un corazón durante mucho tiempo”-, Cordeiro vaticina que sí será una realidad en las próximas décadas que no sólo se podrá emplear en la práctica clínica y ante abordajes como los trasplantes, sino también “para conservar el cuerpo de una persona que se va a morir de manera que pueda ser reanimada en el futuro y curada de la enfermedad de la que falleció”.

Ponentes del congreso, como Aubrey de Grey, gerontólogo médico en Cambridge y director del centro SENS en California (EEUU) y conocido por afirmar que “el fin del envejecimiento está ya a la vista” , coinciden con Cordeiro en su visión de un mundo cercano en el que los efectos de la edad podrán revertirse, lo que llevará aparejada la eliminación de las principales causas de enfermedad.

En su intervención, el científico expuso que el envejecimiento es “consecuencia de la física, no de la biología” y, como si de un coche se tratara, abogó por desplegar un “mantenimiento preventivo” para mantener al organismo libre de enfermedad. También Rodolfo Goya, investigador de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) considera que “la fuente de la eterna juventud está relativamente cercana” y vendrá “de la mano de la reprogramación celular”.

“Yamanaka descubrió, y eso le valió el Nobel, que había un pequeño grupo de genes maestros que eran capaces de hacer rejuvenecer las células, de llevarlas a un estado embrionario. Ese hallazgo se ha podido mejorar, por ejemplo, al lograr rejuvenecer las células sin que pierdan su identidad. Además, recientemente, se ha conseguido inducir una reprogramación celular en un animal vivo, logrando prolongar su vida. Eso es una auténtica revolución, algo que hasta ahora se consideraba el sueño de los alquimistas”, señala Goya a este medio en una pausa del congreso. “Va a haber una ola creciente de experimentos tratando de refinar estas estrategias terapéuticas para que los cambios logrados sean permanentes y puedan aplicarse en humanos. No es cuestión de saber si se puede, la pregunta es cuándo, aunque hay que decir que estamos empezando. No me atrevo a dar una fecha, pero la ciencia avanza a una velocidad vertiginosa. Yo nunca pensé que vería el rejuvenecimiento por vía científica hecho realidad y ahí lo tienes”.

Juan Carlos Izpisúa, precisamente el líder del grupo del Instituto Salk en La Jolla (California) que consiguió revertir el envejecimiento y prolongar la vida de ratones mediante reprogramación celular, no ve, en cambio, el vaso tan lleno como estos ponentes.

“A pesar de llevar muchos años investigando, nuestro desarrollo es realmente primitivo”, señaló durante su intervención, en la que habló de las estrategias que su laboratorio está siguiendo para demostrar que el camino del envejecimiento no es unidireccional, sino que tiene retorno.

Uno de los abordajes más ambiciosos tiene que ver con conseguir fabricar células, tejidos u órganos que puedan utilizarse como sustitutos cuando los nativos del organismo dejen de funcionar correctamente. En lugar de in vitro, el equipo de Izpisúa ha conseguido crear quimeras (organismos que contienen células de diferentes especies). En un primer paso, lograron introducir con éxito células de rata en embriones de ratón y, posteriormente, también consiguieron integrar células humanas en embriones de cerdo, si bien este último abordaje aún arroja resultados muy preliminares y básicos y necesita superar distintos e importantes retos, reconoció el investigador.

Por otro lado, Izpisúa también comentó las enormes posibilidades que ofrece poder efectuar cambios sobre el genoma y el epigenoma (el conjunto de marcas químicas que regulan la expresión de los genes) para actuar frente a la enfermedad y conseguir prolongar la vida. Recientemente, su equipo ha publicado un método que permite editar una de las marcas epigenéticas más frecuentes, la metilación, cuya acción reguladora, capaz de apagar o encender un determinado gen, se asocia con la aparición de algunas enfermedades, como el cáncer.

“Seguir investigando es la clave”, comentó el científico, quien animó a los presentes a “volcarse en el laboratorio porque el futuro es muy prometedor”.

También abogó por continuar con la investigación Javier Cabo, presidente del encuentro, especialista en cirugía cardiaca y responsable del área de salud de la Universidad a Distancia de Madrid, que no quiso hablar del futuro, sino de “lo que dice la evidencia científica a día de hoy” con respecto a la criopreservación. Cabo recordó que la vitrificación de óvulos y embriones cuenta con todos los avales científicos, así como la criopreservación de homoinjertos cardiacos, como las válvulas, que se emplean en la cirugía del corazón (él mismo tiene una amplia experiencia con esta técnica). En cambio, continuó, “la criopreservación de cuerpos enteros o cerebros aislados no cuenta con ninguna evidencia científica que respalde su viabilidad, no reúnen ningún criterio científico demostrado”, señaló durante su ponencia, muy criticada por Aubrey de Grey en una réplica.

Cabo añadió que después de la muerte biológica -que diferenció del concepto de muerte legal-, usar la tecnología criogénica actual para preservar un cuerpo “es un rito funerario más” porque, aseguró, no cree en la resurrección de un organismo cuyas células no están vivas.

Para finalizar su exposición, este especialista recurrió a una secuencia de La Guerra de las Galaxias, en la que Han Solo es sometido a un proceso de criogenización y animó a los participantes a crear sinergias, líneas estratégicas de cooperación y trabajo para que, algún día, la ciencia ficción pueda convertirse en realidad.

cubadebate

viernes, 24 de marzo de 2017

El primer fármaco antienvejecimiento se comenzará a probar en seis meses

En un artículo publicado este jueves en 'Science', el equipo ha identificado un paso crítico en el proceso molecular que permite a las células reparar el ADN dañado.

ENVIADO POR: INNOVATICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 24/03/2017, 11:44 H | (41) VECES LEÍDA

Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW, por sus siglas en inglés), en Sidney, Australia, han hecho un descubrimiento que podría llevar a un fármaco revolucionario que realmente invierta el envejecimiento, mejore la reparación del ADN e, incluso podría ayudar a la NASA a llevar a sus astronautas a Marte.

En un artículo publicado este jueves en 'Science', el equipo ha identificado un paso crítico en el proceso molecular que permite a las células reparar el ADN dañado. Sus experimentos en ratones sugieren que es posible un tratamiento para el daño del ADN causado por el envejecimiento y la radiación y es tan prometedor que ha atraído la atención de la NASA, que cree que el tratamiento puede ayudar a su misión en Marte.

Aunque nuestras células tienen una capacidad innata para reparar el daño del ADN, lo cual sucede cada vez que nos exponemos al sol, por ejemplo, su capacidad para hacerlo disminuye a medida que envejecemos. Los científicos identificaron que el metabolito NAD +, que está presente naturalmente en cada célula de nuestro cuerpo, tiene un papel clave como regulador en las interacciones proteína-proteína que controlan la reparación del ADN.

El tratamiento de los ratones con un precursor NAD +, o "refuerzo", llamado NMN, mejoró la capacidad de sus células para reparar los daños al ADN provocados por la exposición a la radiación o la vejez. "Las células de los ratones viejos eran indistinguibles de las de los ratones jóvenes, después de sólo una semana de tratamiento", afirma el autor principal, el profesor David Sinclair, de la Escuela de Ciencias Médicas de la UNSW y la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, Estados Unidos.

Los ensayos en seres humanos de la terapia con NMN comenzarán en un plazo de seis meses. "Esto es lo más cercano que estamos a un fármaco antienvejecimiento seguro y eficaz, que está quizás a sólo entre tres y cinco años de estar en el mercado si los ensayos van bien", señala Sinclair, que lleva un laboratorio en UNSW en Sydney.

UNA PÍLDORA EN EL HORIZONTE

El trabajo ha interesado a la NASA, que está considerando el reto de mantener a sus astronautas sanos durante una misión de cuatro años a Marte. Incluso en misiones cortas, los astronautas experimentan un envejecimiento acelerado por la radiación cósmica, además de que sufren debilidad muscular, pérdida de memoria y otros síntomas cuando regresan. En un viaje a Marte, la situación sería mucho peor: el 5 por ciento de las células de los astronautas morirían y sus posibilidades de cáncer se acercarían al cien por cien.

El profesor Sinclair y su colega de la UNSW, la doctora Lindsay Wu, ganaron el concurso iTech de la NASA en diciembre del año pasado. La radiación cósmica no es sólo un problema para los astronautas; todos estamos expuestos a ella cuando vamos a bordo de aviones, con un vuelo Londres-Singapur-Melbourne suponiendo una exposición a la radiación de aproximadamente el equivalente en radiación a una radiografía de tórax.

En teoría, el mismo tratamiento podría mitigar cualquier efecto del daño del ADN para los viajeros frecuentes. El otro grupo que podría beneficiarse de este trabajo son los sobrevivientes de cánceres infantiles, ya que --según Wu--el 96 por ciento de los sobrevivientes de cáncer infantil sufren una enfermedad crónica a los 45 años, incluyendo enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer y cánceres no relacionados con el tumor original.

"Todo esto se suma al hecho de que se ha visto acelerado su envejecimiento, que es devastador --dice --. Sería genial hacer algo al respecto y creemos que podemos con esta molécula". Durante los últimos cuatro años, el profesor Sinclair y la doctora Wu han estado trabajando para convertir NMN en una sustancia farmacológica con sus compañías MetroBiotech NSW y MetroBiotech International.

Los ensayos en humanos comenzarán este año en el 'Brigham and Women's Hospital', en Boston. Los hallazgos sobre NAD + y NMN dan un nuevo impulso al trabajo que ha hecho el Laboratorio de Investigación sobre el Envejecimiento de la UNSW durante los últimos cuatro años. Han estado viendo la interacción de una serie de proteínas y moléculas y sus funciones en el proceso de envejecimiento.

Ya habían establecido que NAD + podría ser útil para el tratamiento de diversas enfermedades del envejecimiento, la infertilidad femenina y también el tratamiento de los efectos secundarios de la quimioterapia. En 2003, el profesor Sinclair halló un vínculo entre la enzima anti-envejecimiento SIRT1 y resveratrol, una molécula natural que se encuentra en pequeñas cantidades en el vino tinto.

Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW, por sus siglas en inglés), en Sidney, Australia, han hecho un descubrimiento que podría llevar a un fármaco revolucionario que realmente invierta el envejecimiento, mejore la reparación del ADN e, incluso podría ayudar a la NASA a llevar a sus astronautas a Marte.

En un artículo publicado este jueves en 'Science', el equipo ha identificado un paso crítico en el proceso molecular que permite a las células reparar el ADN dañado. Sus experimentos en ratones sugieren que es posible un tratamiento para el daño del ADN causado por el envejecimiento y la radiación y es tan prometedor que ha atraído la atención de la NASA, que cree que el tratamiento puede ayudar a su misión en Marte.

Aunque nuestras células tienen una capacidad innata para reparar el daño del ADN, lo cual sucede cada vez que nos exponemos al sol, por ejemplo, su capacidad para hacerlo disminuye a medida que envejecemos. Los científicos identificaron que el metabolito NAD +, que está presente naturalmente en cada célula de nuestro cuerpo, tiene un papel clave como regulador en las interacciones proteína-proteína que controlan la reparación del ADN.

El tratamiento de los ratones con un precursor NAD +, o "refuerzo", llamado NMN, mejoró la capacidad de sus células para reparar los daños al ADN provocados por la exposición a la radiación o la vejez. "Las células de los ratones viejos eran indistinguibles de las de los ratones jóvenes, después de sólo una semana de tratamiento", afirma el autor principal, el profesor David Sinclair, de la Escuela de Ciencias Médicas de la UNSW y la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, Estados Unidos.

Los ensayos en seres humanos de la terapia con NMN comenzarán en un plazo de seis meses. "Esto es lo más cercano que estamos a un fármaco antienvejecimiento seguro y eficaz, que está quizás a sólo entre tres y cinco años de estar en el mercado si los ensayos van bien", señala Sinclair, que lleva un laboratorio en UNSW en Sydney.

UNA PÍLDORA EN EL HORIZONTE

El trabajo ha interesado a la NASA, que está considerando el reto de mantener a sus astronautas sanos durante una misión de cuatro años a Marte. Incluso en misiones cortas, los astronautas experimentan un envejecimiento acelerado por la radiación cósmica, además de que sufren debilidad muscular, pérdida de memoria y otros síntomas cuando regresan. En un viaje a Marte, la situación sería mucho peor: el 5 por ciento de las células de los astronautas morirían y sus posibilidades de cáncer se acercarían al cien por cien.

El profesor Sinclair y su colega de la UNSW, la doctora Lindsay Wu, ganaron el concurso iTech de la NASA en diciembre del año pasado. La radiación cósmica no es sólo un problema para los astronautas; todos estamos expuestos a ella cuando vamos a bordo de aviones, con un vuelo Londres-Singapur-Melbourne suponiendo una exposición a la radiación de aproximadamente el equivalente en radiación a una radiografía de tórax.

En teoría, el mismo tratamiento podría mitigar cualquier efecto del daño del ADN para los viajeros frecuentes. El otro grupo que podría beneficiarse de este trabajo son los sobrevivientes de cánceres infantiles, ya que --según Wu--el 96 por ciento de los sobrevivientes de cáncer infantil sufren una enfermedad crónica a los 45 años, incluyendo enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer y cánceres no relacionados con el tumor original.

"Todo esto se suma al hecho de que se ha visto acelerado su envejecimiento, que es devastador --dice --. Sería genial hacer algo al respecto y creemos que podemos con esta molécula". Durante los últimos cuatro años, el profesor Sinclair y la doctora Wu han estado trabajando para convertir NMN en una sustancia farmacológica con sus compañías MetroBiotech NSW y MetroBiotech International.

Los ensayos en humanos comenzarán este año en el 'Brigham and Women's Hospital', en Boston. Los hallazgos sobre NAD + y NMN dan un nuevo impulso al trabajo que ha hecho el Laboratorio de Investigación sobre el Envejecimiento de la UNSW durante los últimos cuatro años. Han estado viendo la interacción de una serie de proteínas y moléculas y sus funciones en el proceso de envejecimiento.

Ya habían establecido que NAD + podría ser útil para el tratamiento de diversas enfermedades del envejecimiento, la infertilidad femenina y también el tratamiento de los efectos secundarios de la quimioterapia. En 2003, el profesor Sinclair halló un vínculo entre la enzima anti-envejecimiento SIRT1 y resveratrol, una molécula natural que se encuentra en pequeñas cantidades en el vino tinto.

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