"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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domingo, 5 de abril de 2015

Cuba rumbo a Panamá, haciendo justicia y apostando al desarrollo

Entrevista exclusiva de la AIN con Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), sobre la participación de nuestro país en la VII Cumbre de las Américas



Cuba tiene mucho que mostrar al mundo. En medio de profundos cambios conceptuales y estructurales, nuestro país ha emprendido un camino para dinamizar su crecimiento económico, en busca de un futuro socialista próspero y sostenible.

Como resultado del consenso sólido y unánime de La­tinoamérica y el Caribe, la nación antillana participará por primera vez en la Cumbre de las Américas, un nuevo escenario para exponer los avances en la actualización de su modelo económico, y defender las conquistas sociales mantenidas por más de medio siglo de Revolución.

Con ese fin viajarán a Panamá más de un centenar de representantes de la sociedad civil cubana, entre ellos, jóvenes, académicos, intelectuales, empresarios y cooperativistas, quienes asistirán a las actividades paralelas de la cita hemisférica, prevista para los días 10 y 11 de abril.

Uno de los espacios de diálogo fundamentales de la Cumbre es el foro de negocio, que se celebrará entre los días 8 y 10 de abril próximo. En este encuentro con organismos del ámbito empresarial en el continente, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el gobierno panameño, 18 cubanos compartirán sus experiencias acerca de las actuales transformaciones económicas que vive el país. 

Para conocer sobre la participación cubana en ese importante foro, la Agencia de Información Nacional conversó en exclusiva con Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), único expositor confirmado hasta el momento que alzará su voz en nombre de todas las figuras que actúan hoy en el acontecer económico nacional. 

Cuba rumbo a Panamá…

Tras la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, en la V Cumbre de las Américas, con el protagonismo indiscutible del Comandante Hugo Chávez Frías, la asistencia de Cuba a la cita se convirtió en un constante reclamo.

“Por eso, llegamos a Panamá haciendo justicia, con una América Latina y un Caribe fortalecidos”, remarcó Malmierca.

La VII Cumbre será un escenario importante para tratar diversos asuntos, entre estos, la reciente orden ejecutiva de los Estados Unidos contra Venezuela, la cual ha generado innumerables expresiones de rechazo en Latinoamérica, en especial de nuestro país, que reafirmará una vez más su incondicional apoyo a la hermana nación sudamericana y a su legítimo presidente Nicolás Maduro.

El titular del Mincex subrayó que van al foro de negocios con el objetivo de mostrar las posibilidades que Cuba ofrece para el desarrollo de las relaciones económicas internacionales, a partir de la aprobación de la Ley 118 de Inversión de Extranjera y de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM).

Estos son dos temas esenciales a explicar, pues resultan expresión de cuánto está haciendo el país para actualizar su modelo nacional; al tiempo que reflejan cómo nuestro país es hoy bien distinto a décadas anteriores, fundamentalmente en el ámbito económico”, destacó Malmierca. 

En tal sentido, refirió que las actuales transformaciones apuntan a un modelo más eficiente, donde la empresa estatal socialista y la planificación juegan un papel fundamental, pero en el que también otras formas no estatales de producción y servicios poseen un rol importante.

17 de diciembre… ¿oportunidad para el comercio entre Cuba y Estados Unidos?

En momentos históricos y controversiales para las dos Américas llega la VII Cumbre. Muchas son las expectativas que han generado en el continente los anuncios del pasado 17 de diciembre, cuando los presidentes Raúl Castro y Barack Obama tomaron la decisión política de avanzar en el restablecimiento de re­laciones diplomáticas entre ambas naciones.

Interrogado sobre las implicaciones de un posible intercambio bilateral, el ministro remarcó que la parte cubana siempre ha estado a favor de que existan relaciones con Estados Unidos, sobre todo en el ámbito económico, donde más se puede apreciar la falta de normalidad a causa del bloqueo económico, financiero y comercial.

“Esa política de la Casa Blanca impuesta hace más de medio siglo, sigue hoy intacta. Las medidas dispuestas por Obama son incompletas e insuficientes, y no cambian la esencia de esa medida unilateral mantenida por el Gobierno estadounidense contra Cuba”, recalcó el titular del Comercio Exterior cubano. 

Está claro que ese asunto no se puede resolver de inmediato, pero sí constituye uno de los pasos fundamentales para lograr la normalización de los vínculos entre los dos países, aseguró.

No se puede pensar en relaciones normales que favorezcan a una sola de las partes, alertó Malmierca Díaz, al insistir en que a Cuba se le impide hoy acceder a créditos en Estados Unidos y exportar sus bienes y servicios a ese territorio norteño, mientras que los empresarios de ese país tienen prohibido invertir en nuestro territorio.

“Todos los empresarios del mundo tienen el mismo tratamiento en la Ley 118, y por tanto, similares oportunidades de inversión”. Sin embargo, los estadounidenses poseen un grupo importante de limitaciones para establecer negocios con Cuba, establecidas por su Gobierno, no por nosotros, apuntó.

Estados Unidos, ¿un socio comercial especial? Ante tal inquietud de las reporteras, Malmierca Díaz remarcó que, de restablecerse las relaciones diplomáticas y levantar algunas de las restricciones comerciales, la nación norteña no tendrá un carácter especial en el intercambio con Cuba, ni en un sentido positivo ni negativo.

“Los empresarios estadounidenses disfrutarán del mismo tratamiento que el ofrecido a los del resto del mundo que hoy mantienen vínculos con la Isla. Es cierto que vemos con buenos ojos —cuando las leyes norteamericanas lo permitan—, que ellos puedan comerciar e invertir; pero eso no implica un trato preferencial”, explicó.

Tras los anuncios del 17 de diciembre, el Ministro confirmó que han recibido varias delegaciones —más de las habituales— provenientes de EE.UU., interesadas en conocer las oportunidades que abre la Isla en materia económica.

Los empresarios norteamericanos siempre han tenido intereses comerciales en el mercado cubano, y en un futuro “esperamos que puedan venir sin la presión de las restricciones establecidas por el bloqueo, cuyo levantamiento no solo es una solicitud de Cuba, sino un reclamo de la comunidad empresarial estadounidense y mundial”, comentó.

“Aunque el Presidente de los Estados Unidos no puede eliminar el bloqueo, este posee amplias prerrogativas —más allá de las medidas aprobadas en enero último—, que pudieran contribuir con pasos sustantivos al avance hacia una normalización de las relaciones bilaterales”, enfatizó.

Entre las posibles medidas destacó la autorización a Cuba para usar el dólar en sus operaciones financieras en el exterior. “Hoy no podemos utilizar esa moneda de referencia internacional en ninguna de nuestras transacciones en el extranjero”.

Mencionó también la aprobación de determinadas licencias para posibilitar la exportación de productos cubanos a los Estados Unidos. “Más allá de renglones tradicionales como el ron y el tabaco, existen otros de excelente factura que pueden incluirse en ese posible intercambio, como los derivados de la biotecnología”.

Prueba de esto fue la autorización para emplear en ensayos clínicos dentro del territorio estadounidense el Heberprot-P, un medicamento que en el mundo ha demostrado su eficiencia para tratar las úlceras del pie diabético, y del cual se pueden beneficiar los ciudadanos de esa nación, afirmó.

“Las medidas tomadas hasta la fecha por el presidente Obama son insuficientes y no sientan las bases para crear un terreno fértil sobre el cual avanzar. Cierto es que significan un paso favorable, pero queda mucho camino por recorrer en las relaciones diplomáticas, y en materia económica mucho más”, concluyó.

Inversión Extranjera en Cuba…

Para que la economía nacional crezca a tasas más dinámicas, y el crecimiento del PIB alcance el cinco por ciento, Cuba requiere que los niveles de acumulación de capital sean superiores al 20 % y no al 12 % actual. Esto solo es posible a través de dos vías: el acceso a créditos financieros a largo plazo y el fomento de la inversión extranjera directa.

Ese razonamiento, explicó el titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, conllevó a entender la inversión extran­jera como un componente fundamental en el desarrollo de sectores claves para la economía nacional, y ya no solo como un complemento a los esfuerzos del Estado cubano.

“Atraer el capital foráneo requiere una mayor gestión de nuestra parte. No basta solo con crear las condiciones y un clima favorable para ese propósito, sino también incrementar considerablemente la actividad de promoción en el exterior de las oportunidades de negocio que ofrece hoy el país”, subrayó.

En ese empeño, juega un rol fundamental la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en la cual se estableció un régimen especial con incentivos mayores a los aprobados para el resto del país en la Ley 118. Este enclave ubicado a 45 kilómetros de La Habana posee, entre sus principales atractivos, una terminal portuaria equipada con tecnologías de última generación para recibir buques post-Panamax y almacenar hasta 800 000 contenedores de 20 pies al año. Esa plataforma está llamada a convertirse en uno de los principales centros logísticos y de trasbordo para las compañías que operan en Centroamérica y el Caribe.

Aseveró que “la pretensión es crear alrededor del Puerto del Mariel una zona en la cual no solo se radiquen inversionistas extranjeros, sino también se atraigan tecnologías de avanzada y nuevos mercados de exportación, con vistas a tener una influencia palpable en el desarrollo económico del país”.

Sobre lo que allí acontece, Malmierca Díaz señaló que ahora están en una fase inicial. “Un asunto es la terminal de contenedores, y otro completamente distinto es el desarrollo de una zona que se extiende por 465 kilómetros cuadrados”.

El puerto, cuya primera fase fue inaugurado en enero del 2014, ya se encuentra en operaciones. Pero la Zona es un megaproyecto de 20 a 25 años de desarrollo; “ahora requiere de fuertes inversiones nacionales para crear las infraestructuras y servicios básicos que favorezcan el futuro establecimiento de los proyectos con capital extranjero”, explicó.

Desde la aprobación de la ZEDM y de la Ley 118, en marzo del 2014, se han generado muchos intereses de inversión, y en estos momentos estamos negociando diversos proyectos en varios sectores.

Al preguntar si existe una correlación entre los principales socios comerciales de Cuba y los países desde donde se generan los mayores intereses, comentó que Cuba mantiene fuertes relaciones económicas-comerciales con naciones como Venezuela, China, Rusia, España y Brasil, de los cuales se han recibido múltiples solicitudes para invertir. Otros mercados como Canadá, Japón y algunos de Europa, también han ma­nifestado su deseo de participar en las nuevas oportunidades de negocios.

No obstante, subrayó que el verdadero impacto de la inversión extranjera se percibirá a mediano y largo plazos. “Ahora estamos en una fase inicial, donde es fundamental captar el interés y la confianza de los empresarios, así como también la creación de todas las condiciones básicas, de cara a su futuro establecimiento”.

Comercio Exterior cubano, ¿tareas pendientes?…

El comercio exterior cubano ha ido transformando su estructura en los últimos años, más abocado hoy a las exportaciones de servicios profesionales, en lo fundamental, de la salud y el turismo. Esta actividad representa el 70 % de las ventas totales en el mercado mundial.

Cuba ha tenido tradicionalmente una alta concentración de socios comerciales. Sin embargo, “hoy tenemos un intercambio más diversificado, estrategia de máxima prioridad para el país y en la cual seguiremos trabajando, con el reto también de ampliar la cartera exportable cubana en una mayor cantidad de mercados”, significó el ministro.

Otra importante tarea en la que nos concentramos, es lograr que el comercio exterior cubano sea cada vez más eficiente. Todavía se comenten errores que perjudican la economía del país, cuando —por ejemplo— se realizan importaciones sin la calidad requerida o que no responden a las necesidades demandadas.

martes, 10 de marzo de 2015

Tendencias del mercado internacional y su impacto en la economía cubana (IV)

Por Jose Luis Rodriguez*

El pago de los adeudos financieros externos en los últimos cinco años pasó a ser un elemento fundamental de la actualización del modelo económico cubano, cuya implementación ha ido perfeccionándose a lo largo de ese período y que alcanza una nueva dimensión con varias decisiones adoptadas en el presente año.

En ese sentido cabe recordar que un crecimiento que haga sustentable la reproducción de la economía solamente es posible si se incrementa el rendimiento de los distintos factores que intervienen en su dinámica, tomando como punto de partida un crecimiento notable de las inversiones.

Sin embargo, la capacidad de acumulación doméstica resultó muy limitada entre 2009 y 2013, cuando la formación bruta de capital solo alcanzó como promedio el 9,3% del PIB a precios corrientes, estimándose una cifra inferior para 2014, cuando incluso la inversión total decreció durante el primer semestre del año.

En esas circunstancias resultaba indispensable aumentar los flujos financieros externos y especialmente la inversión extranjera directa (IED). Para favorecer este último elemento, se llegó a la conclusión de que la inversión foránea jugaría un papel fundamental en el desarrollo del país y se cifraron las necesidades de capital entre 2 000 y 2 500 millones de dólares por año.

En ese contexto, se aprobó la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) en 2013, una nueva Ley de Inversión Extranjera en marzo del pasado año y una cartera de oportunidades de inversión con 246 proyectos evaluados en 8 700 millones de dólares, que se presentó al público en noviembre de 2014.

Como premisa para alcanzar mayores entradas de capital al país se había venido trabajando en la normalización del pago del servicio de la deuda, y para ese fin se dedicó como promedio anual un estimado de 3 224 millones de dólares entre 2010 y 2014, cifra que representó el 4,7% del PIB.

No obstante, para honrar esos pagos el país redujo sus importaciones, que disminuyeron del 32,4 al 18,8% del PIB en cinco años, lo cual, indudablemente, debe haber incidido en tasas de crecimiento económico inferiores a partir de 2012.

Ante la necesidad de revertir esa tendencia, para 2015 el país se propuso ajustar su política económica externa.

En tal sentido, el ministro de Economía y Planificación anunció en la Asamblea Nacional que para crecer había que aumentar las importaciones, las que se deben incrementar 13,3% este año. Ese aumento posibilitará elevar en 28,7% las inversiones y en 11,2% la producción manufacturera, entre otros elementos claves para lograr un PIB superior en 4% al del año anterior.

Para lograr el financiamiento indispensable que cubra ese nivel de compras externas se tomó la decisión de pagar 5 661 millones de dólares de los adeudos -cifra que representa 84% más que lo pagado en 2014 y alrededor del 30% del valor de las exportaciones totales-, así como gestionar una retoma de créditos por 5 557 millones.

Esta operación financiera debe elevar la confianza entre los financistas internacionales relacionados con Cuba, en tanto que permite liquidar una parte significativa de los adeudos atrasados y propicia la obtención de nuevos créditos bajo condiciones más favorables. Al mismo tiempo, con esta decisión se incrementa la credibilidad del país en el proceso de captación de nuevas inversiones foráneas.

La coyuntura económica internacional del presente año se muestra compleja, y no se aprecia una consolidación de la economía mundial como para afirmar que se entra en una clara recuperación económica.

En el caso de Cuba, las nuevas decisiones adoptadas favorecen una dinámica que debe resultar en un crecimiento superior de la economía. En tal sentido, los procesos de renegociación de deuda pendientes -particularmente con el Club de París- se deben favorecer en la actual coyuntura.

Por otro lado, la reducción de los precios del petróleo debe impactar favorablemente en la balanza de pagos y el nuevo escenario de relaciones económicas que se abre con Estados Unidos también debe propiciar impactos favorables en la economía nacional.



*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. - See more at: http://www.cubacontemporanea.com/noticias/12356-tendencias-del-mercado-internacional-y-su-impacto-en-la-economia-cubana-iv#sthash.1cIcNF0c.dpuf

lunes, 11 de agosto de 2014

Cuba empresaria: una emprendedora a la vez

Fernando González

Si un camino de mil millas comienza con un paso, quizás una apertura económica y social en Cuba se puede afianzar con el éxito de la micro-empresa de jabones de Sandra Aldama o la Pizzera Nella de Marianela Pérez.

Ellas — junto con Niuris Higueras, propietaria del restaurante Atelier; Yamina Vicente, dueña de Decorazón, un negocio de organizar eventos, y Deciré Verdecia, dueña del salón de belleza y gimnasio  Decy Spa y Peluquería, todos negocios ubicados en o alrededor de La Haba — son parte de una generación de emprendedores cuentapropistas, un incipiente sector de la economía cubana que comenzó a emerger en el 2008, luego de que el gobierno decidiera permitir empresas particulares.

Las cinco mujeres de negocios fueron parte de “StartUp Cuba?,” (¿Cuba Nueva Empresaria?) una conversación en el Miami Dade College el viernes en la mañana. El evento fue co-patrocinado por el Idea Center y el Center for Latin American and Caribbean Initiatives, (Centro para Iniciativas en Latinoamérica y el Caribe) parte del Miami Dade College, con la asistencia del Cuba Study Group (Grupo de Estudio de Cuba).

El Cuba Study Group trajo inicialmente a estas empresarias para que fueran parte de la convención anual de la Association of Studies of the Cuban Economy (Asociación de Estudios de la Economía Cubana) así como de otras actividades académicas y profesionales relacionadas con sus diferentes líneas de negocios en Cuba.  

Como fue indicado en The Miami Herald en un artículo publicado en febrero 2014 (No hay una versión en Español del artículo de The Miami Herald.) Un reporte de la Central de Trabajadores de Cuba mostró que desde el 2009, como parte de los esfuerzos del gobierno de disminuir el gasto público, se cortaron 596,500 trabajos del sector público.

Pero cuando les preguntaron por qué habían elegido el cuentapropismo, estas empresarias dieron respuestas pragmáticas e idealistas.

Aldama, quien estudió y ejerció como educadora y trabajó en el Ministerio de Cultura por cinco años, dijo que “a partir de la apertura, decidí tener mi propio proyecto.”

“No solo es el tema financiero, es mas motivacional”,  explicó Aldama. “Es poner tu energía en algo en lo que tu veas resultado y tenga sentido personal. Yo particularmente no pienso volver a trabajar en el sector estatal.”

Vicente, una profesora universitaria transformada en planificadora de eventos, remarcó que en Cuba no hay impedimento legal al “pluri-empleo” y que es posible tener, al mismo tiempo, un trabajo en el sector estatal y el privado.

“Estamos claro que casi todos los trabajadores que han decidido transitar del sector estatal al sector cuentapropista lo han hecho principalmente por un móvil financiero,” dijo Vicente. “Pero creo que también [hay] una motivación. Los trabajadores por cuenta propia tenemos una empresa más eficiente, más concreta, más expedita y eso hace que el trabajador se sienta con menos trabas y mas motivación. Somos empresas pequeñas y eso ayuda a la comunicación.”

Las empresarias hablaron también de que trabajan desde su casa (aunque D’Brujas, la empresa de jabones, también tiene un local para venta al público en Habana Vieja) y que o tenían un pequeño capital inicial o se dedicaron a un negocio que no requería una gran inversión inicial, tal como el planeamiento de eventos. Ellas también compartieron una manera de aprender haciendo.

“La apertura fue rápida y lo hice de forma empírica, como a mi casi todo el mundo,” contó Higueras, la propietaria del restaurante. “Yo había tenido una experiencia anteriormente. Fui co-propietaria de un restaurante con un hermano y … además es la pasión que siento por la cocina,  que cada día me hizo pensar que iba a tener un restaurante.”

Pero ella también contó que tomó clases en CubaEmprende, un programa ofrecido por la iglesia católica, en la cual se enseñan temas como mercadeo, administración de empresa y servicio al cliente.

El camino fue diferente para Vicente, quien había estudiado economía.

“Tengo una hermana mayor que tenía un estudio de fotografía, algo que se complementaba  mucho con el negocio de la decoración y la organización de eventos,” dijo Vicente. “A mí siempre me ha gustado mucho el diseño y las artes manuales y … este es un tipo de negocio que necesita de poco capital inicial.”

Y Vicente aprovechó la oportunidad para marcar una importante distinción.

“En cuanto a una empresa como tal, ninguna de las que estamos en esta mesa somos empresa,” explicó. “Aún no tenemos personería jurídica como empresarios. Solo somos individuos, personas naturales autorizadas a hacer un trabajo por cuenta propia. Legalmente no existe la empresa Decorazón o la empresa Atelier o la empresa D’Brujas. No existen como empresas.”

Oficialmente empresas o no, la conversación sugirió a veces una charla sobre Capitalismo 101, tratando con temas tales como precios, recursos humanos, suministros, regulaciones e impuestos.

Juan Antonio Blanco, director ejecutivo del Centro para Iniciativas en Latinoamérica y el Caribe

y uno de los presentadores de la conversación, explicó que tituló el panel “StartUp Cuba?” con un signo de pregunta porque mientras “Efectivamente hay cosas que no existían en Cuba hace 10 años. ¿Pero podemos ya equiparar este sector con un sector empresarial en cualquier otro país? Mi respuesta es que todavía no. Por eso el signo de interrogación.” Y el éxito de este desarrollo en la economía cubana “no lo decide el número de personas que han sacado licencia para trabajar por cuenta propia. Lo que decide eso es la ecología jurídico-institucional en el que se desarrolla una empresa.... Y con esto no estamos menospreciando, despreciando o negando todo lo positivo que hemos escuchado aquí hoy, sino sencillamente [llamamos a ] no lanzar fuegos artificiales porque ya llegamos, porque no hemos llegado.  Hicimos esto y esto. Aplauso. ¿Y ahora qué? ¿A dónde vamos ahora?”

Pero Tomás Bilbao, director ejecutivo del Cuba Study Group, la organización que invitó inicialmente a estas cinco micro-empresarias, dijo que “después de pasar casi 10 días con ellas yo no le pondría un [signo de pregunta] a ninguna de sus empresas y a ninguno de sus emprendimientos. Es más, yo diría que habría poner un signo de exclamación. Los obstáculos son obvios y sabemos que existen. Pero creo que además de todo lo que podemos aprender de ellas podemos aprender un poco de optimismo.”

lunes, 19 de mayo de 2014

Cooperativas “sin papeles”


José Jasán Nieves Cárdenas 

CIENFUEGOS. Mientras cientos de nuevas cooperativas no agropecuarias en el país pujan por arrancar o sostenerse, un grupo también creciente de trabajadores privados se asocian de manera voluntaria y de facto funcionan como una de ellas, pero “sin papeles”. Para ellos, potros embridados, la “inscripción de nacimiento” como cooperativas no es solo un trámite más, sino la única forma que tendrán en muchos casos para organizar como debe ser sus modelos de negocio.

Propuestas para fundar empresas cooperadas en sectores como la construcción, pesca, publicidad e informática han sido aprobadas ya por los gobiernos territoriales de sus provincias pero todavía esperan por la decisión final del Consejo de Ministros.

“Nosotros funcionamos de hecho como una cooperativa, porque las decisiones son colegiadas y discutidas entre todos; pero hasta que no contemos con la autorización somos trabajadores por cuenta propia”, explica Enrique Steven Lagar, futuro presidente de INCO, una iniciativa en la construcción que puja por su permiso desde inicios de 2013.

“Luego de estudiarnos la legislación, presentamos nuestro proyecto”, comenta por su parte Ernesto Flores Castillo, propuesto para dirigir TISOFT, una agrupación de ingenieros informáticos y electrónicos presentada desde junio de 2013 y que después de casi un año sin señales, recibió como única respuesta el anuncio de que todavía se estudian las normas para aplicar esta modalidad en el segundo semestre del 2014.

El gobierno cubano responde a las demandas de rapidez recordando que se trata de un proceso “experimental”. Según el propio presidente Raúl Castro “Tenemos que analizar y no actuar como si lo diseñado fuera impecable (…) no podemos apresurarnos en la aprobación constante de estas cooperativas. Iremos al ritmo que corresponda”, aseguró.

Pero mientras el ritmo se mantiene, entre otras consecuencias, las arcas estatales dejan de obtener mayores ingresos por concepto de los tributos que podrían entregar estas asociaciones, hoy autolimitadas en sus topes productivos.

“En 2013 pagamos al fisco 250 mil pesos (más de 12 mil USD) y habíamos proyectado el 2014 contribuir con un millón, si fuéramos cooperativa”, revela Flores Castillo.

“Si nos contrataran obras por un millón de pesos a lo largo de todo un año, lo cual es muy posible, podríamos aportar 345 mil pesos (unos 17 mil USD) en impuestos”, expone por su lado Steven, quien aunque ya puede mostrar una carpeta con el resultado de sus intervenciones, lamenta el mayor número de lo dejado de hacer por falta de aprobación.

Ambos cálculos se amparan en el estudio de las diferencias en el tratamiento tributario para los trabajadores privados y las cooperativas, que motivan a los primeros a llegar solo hasta una meseta de ingresos porque a partir de ahí es muy alto el riesgo de trabajar solo para tributar.

Según la ley tributaria, los independientes solo pueden restar entre el 30 y el 50% de los ingresos del año por concepto de gastos, para calcular una “base imponible” que toma la mitad las ganancias por encima de los 50 mil pesos reportados. En cambio, las cooperativas pueden deducir de los ingresos el 100% de sus gastos y pagan un 5% menos de impuestos sobre las “utilidades”, en toda la escala progresiva.

¿Competencia o complemento?

En la sala de una vivienda de la ciudad de Cienfuegos, se negocian las ofertas de impresión de rótulos en pulóveres, automóviles y carteles que ofrece REDIS, una “cooperativa en formación” que solo conoce algo similar ya autorizado en Varadero.

“Con la personalidad jurídica que da esa categoría puedo llegar a más clientes, incluso a esos que hoy ni me reciben en sus oficinas porque dicen que no tienen nada que hablar con cuentapropistas”, revela Raydel Argudín, el organizador de REDIS.

Esa fortaleza jurídica es uno de los principales apoyos que buscan estos emprendedores, pues en su estado actual de “atomización” enfrentan constantes resistencias de funcionarios que interpretan las leyes según entiendan.

“Ahora resulta que para realizar una reparación a equipos informáticos, las empresas de la Agricultura, por ejemplo, deben poseer un documento que certifique la incapacidad de un proveedor estatal de prestar el servicio. COPEXTEL (el monopolio gubernamental de esta esfera) no entrega ese documento, aunque la realidad está demostrando que no puede encargarse de muchos arreglos”, revela el representante de TISOFT.

“Eso no está legislado en ningún lugar”, asegura convencido… y tiene razón.

“Para conseguir la mercancía debemos volvernos magos, porque gran parte de la materia prima nos la vende la empresa estatal que ofrece los mismos servicios que nosotros y como somos su competencia en algunas provincias nos niegan la posibilidad de comprar”, denuncia Argudín.

Por motivos como ese Flores Castillo, el informático, prefiere evitar las comparaciones o las referencias a su grupo como la “competencia de las empresas del Estado”, aunque de hecho lo sea.

“Me gusta más decir que somos el complemento, porque nos encargamos de los trabajos a pequeña escala que a la empresa estatal no le resulta rentable o atractivo realizar. ¿Le va a interesar a una entidad que factura millones de pesos ocuparse de tres fotocopiadoras de distintas marcas rotas hace varios años? ¡Claro que no!…pero a nosotros sí, porque de poquito en poquito sumamos nuestros ingresos”, explica.

Temores y frenos

Luego de la estatalización de toda la propiedad privada en 1968, los emprendimientos independientes fueron coartados hasta que, cuando fueron permitidos por coyunturas económicas como la crisis de los años 90, surgieron con el tratamiento de “mal necesario”. Con la reforma emprendida por el presidente Raúl Castro, esa proyección cambió a pesar de que todavía subsisten fantasmas del pasado.

La experiencia de una joven ingeniera informática, empleada en una empresa del Ministerio de Transporte, devela cuán hondo calan las resistencias.

“En la oficina tenemos rota una impresora multifuncional que solo necesita la sustitución de una placa interna, quemada por una subida de voltaje, y otras dos impresoras láser detenidas porque en el mercado no hay cartuchos de tinta para reponer los gastados. Yo localicé al cuentapropista que solucionaba ambos problemas, pero en la dirección de mi empresa se negaron rotundamente”, revela.

“¡No, no, informática, eso es tremenda candela!…vamos a dejarlo así. ¿Qué te hace falta?, ¿impresoras?, vamos a ponerlo en el plan de inversiones y ya está.”, le respondieron. “Es preocupante que sea más fácil comprar equipamiento nuevo que pagar una reparación notablemente menos costosa”, lamenta.

Sin embargo, el esposo de la joven, también informático, vivió la experiencia opuesta.

Ante la rotura de las computadoras esenciales para la producción, en la sucursal cienfueguera de la Empresa Cubana del Pan el director no esperó por las indicaciones de “La Habana”, porque no existían. Se atrevió a recorrer el tortuoso camino de las autorizaciones, pidió un permiso especial para esa única ocasión y le permitieron contratar a un especialista privado en reparación de “motherboards” de PC.

“¡Al final pasamos tanta tensión por gusto, porque resolvimos con el particular lo que ninguna empresa estatal del territorio pudo solucionar y todo con mucha mayor eficiencia, calidad y hasta garantía!”, recuerda el novel ingeniero.

Este exceso de precaución, muy reiterado en el panorama empresarial, choca notablemente con la política declarada en intervenciones públicas del vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, encargado de conducir la “actualización” económica en el país.

“(…) Lo cuestionable siempre, páguesele a quien se le pague, es la irracionalidad del gasto, no el vínculo de personas jurídicas con fórmulas no estatales”, ha dicho Murillo ante el Parlamento cubano.

Cooperar es socialismo

La experiencia ha demostrado que aunque las empresas estatales sean “propiedad social”, es decir, de todos, la práctica termina imponiendo un modo de administración donde el trabajador no toma decisiones ni se siente dueño.

Para transformar esa realidad del presente en Cuba, y a contrapelo de la tesis oficial que defiende a la empresa estatal como el núcleo de la economía, otros criterios abogan por estimular la cooperativización para lograr un modelo verdaderamente socialista.

“El modelo de gestión económica y social del socialismo debe estar basado en la sociedad cooperativa, cual sociedad de personas”, considera el doctor Avelino Fernández Peiso, de la Universidad de Cienfuegos, al centro sur del país.

“Posibilitar la estructuración del trabajo mediante sociedades (…) autogestadas, responsables, donde los beneficios de sus socios sean directos y justos, que se proyecten hacia la comunidad, es socialismo”, reafirma.

En las tres intenciones de cooperativas consultadas siempre aparecieron referencias a obras o gestos de vocación social, adjuntos a su actividad económica. TISOFT produce audiovisuales y apoya a niños con discapacidad en el dominio de herramientas informáticas; INCO participa activamente en el apoyo de la sociedad de descendientes caribeños de su urbe, mientras que REDIS afirma ofrecer propuestas “justas” a sus clientes.

“Yo no quiero hacerme rico expoliando a las empresas y estoy además por sustituir importaciones”, asegura el diseñador Argudín, quien describe que en sus negociaciones propone aprovechar los recursos inmovilizados en los almacenes de sus clientes, como materia prima para un trabajo que luego ofrece a menor precio.

Las dificultades para conseguir reconocimiento legal como cooperativas a estas y otras iniciativas de emprendimiento, podrían estar expresando resistencias y temores a otorgarle a la economía no estatal un mayor peso en el conjunto de la economía.

Los nuevos equlibrios y posibles encadenamientos entre las diversas formas de gestión y propiedad son, entre muchos, uno de los grandes retos de las reformas económicas en Cuba. Pero una cosa es lo declarado y otra lo que se va constatando en la práctica. Las autoridades no parecen tener apuro para soltar ciertas riendas.

viernes, 15 de julio de 2011

El cuentapropismo con voz de mujer

Por Patricia Grogg

Café! ¡Las jabas, aquí las jabas! (bolsas) ¡Queso crema del bueno...! Las voces, todas femeninas, se confunden entre el ruido y las ofertas habituales en cualquier mercado cubano. Elisa, de 64 años, estuvo entre estas mujeres hasta que fue multada por comercio ilegal. "Lo pagué caro", dice. Alguien le aconsejó a Elisa que sacara una licencia para seguir vendiendo las bolsas de un material plástico que hacía su sobrina en una máquina de coser prestada. "Pero ya estoy muy vieja para eso. ¿Y qué hago si después no puedo pagar los impuestos?", se pregunta. Sin esperar respuesta, se pierde entre la gente que sopesa precios y calidades entre uno y otro puesto de la feria agropecuaria.

Alejandrina es otra trabajadora autónoma que comenzó a coser ropa para sus amigas hace 10 años. "Hasta ahora nadie me ha dicho que tengo que inscribirme como cuentapropista. No me decido porque los impuestos están violentos", comenta.

En cambio, Felicia sacó su licencia de peluquera en los años 90 y asegura que "todo sigue igual" para ella.

El trabajo por cuenta propia, ampliado en 2010 de 157 a 178 oficios y actividades como alternativa a la disminución del empleo estatal, no es nuevo en el escenario cubano. Aunque la política para su aplicación en la década del 90, signada por el comienzo de la crisis que siguió a la caída del campo socialista, fue diferente a la actual.

Los afiliados al trabajo autónomo pasaron de 50.000 a 121.000 en 1994, un año después del decreto ley que permitió su ampliación. La cifra más alta registrada oficialmente fue de 165.000 suscriptos en 2005. Sin embargo, según investigadores, ese crecimiento estuvo "acotado" por una gran cantidad de prohibiciones.

"El débil marco legal para la actuación efectiva de los cuentapropistas los ha llevado a subsistir en medio de la ilegalidad", afirman los economistas cubanos Omar Everleny Pérez Villanueva y Pável Vidal en un amplio estudio sobre el tema. Además, esta actividad estuvo signada por su declarado carácter temporal y la no aceptación ideológica dentro del modelo económico que impera en Cuba.

En los años 90, muchas mujeres aprovecharon el sector no estatal de la economía, pero generalmente subordinadas, como ayudantes familiares, muchas veces no recibían remuneración alguna y permanecían invisibilizadas. Según datos oficiales, las mujeres eran hasta 2007 alrededor de la cuarta parte de los trabajadores por cuenta propia registrados.

Según estudiosas del tema, en esta segunda oleada de reformas en el trabajo autónomo podría aumentar la franja de informalización precarizada, que ya existe, ocupada fundamentalmente por mujeres. Lo más visible es el cuentapropismo de altos ingresos, que no es mayoritario.

"Pero además el listado es eminentemente masculino", consideró una de las fuentes consultadas.

Al respecto, la investigadora y profesora universitaria Luisa Iñiguez apunta que en la Habana, donde la población económicamente activa femenina es casi 50 por ciento del total, solamente 38 por ciento de las solicitudes como cuentapropistas habían sido presentadas por mujeres hasta el 31 de enero pasado.

Ese dato ya está indicando una desventaja en cuanto a la incorporación de mujeres al trabajo por cuenta propia, comentó la experta al ser consultada por IPS durante un seminario organizado por el Centro de Estudios de la Economía Cubana, con apoyo conjunto de la Fundación Friedrich Ebert y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.

Por mera observación es posible constatar que en el trabajo autónomo ellas ejercen ocupaciones consideradas tradicionalmente femeninas. En ese sentido, es más frecuente verlas como procesadoras y vendedoras de alimentos, en renta de habitaciones, bordadora tejedora, manicura, peluquera, asistente para el cuidado de niños y niñas y en el servicio doméstico.

Las mujeres son casi la mitad de la población cubana de 11,2 millones de personas, su trabajo remunerado se concentra fundamentalmente en el sector estatal y civil, donde abarcan 42,7 por ciento del total, y llegaron en 2009 a constituir 59 por ciento del personal de administración, según la Oficina Nacional de Estadísticas.

La mayor apertura y flexibilización del trabajo por cuenta propia integra las reformas de la actualización del modelo económico cubano y fue concebida por el gobierno para favorecer alternativas a la racionalización de más de un millón de empleos del sector estatal entre 2011 y 2015, cuyo cronograma inicial, que debió comenzar en octubre del pasado año, se ha ido posponiendo.

Según Pérez Villanueva y Vidal, "los cálculos originales al parecer no previeron, entre otros elementos, que los espacios legales abiertos al cuentapropismo podían ser ocupados, antes de que se concretara la racionalización del empleo estatal, por personas que no tenían vínculos laborales previos, estaban jubilados y/o ya realizan estas actividades desde la informalidad".

Datos estadísticos citados en la investigación indican que 68 por ciento de las 221.839 nuevas licencias otorgadas y en proceso de hacerlo hasta abril correspondían a personas que no tenían vínculo laboral y 16 por ciento procedían de jubilados y trabajadores estatales. Ni los informes oficiales ni el artículo de ambos economistas brindan datos con enfoque de género.

Por otra parte, muchas de las licencias han sido entregadas a personas que ya ejercían, aunque sin la autorización. Pérez Villanueva y Vidal coinciden en señalar que el microcrédito y el mercado mayorista de insumos, claves para hacer crecer el sector no estatal, pueden incentivar también la legalización pues para acceder a ellos el cuentapropista debe estar registrado y pagar sus impuestos.

Otros analistas alertan que, si 64,7 por ciento de los graduados universitarios y 66,4 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país son mujeres, las opciones en oferta para el trabajo privado resultan tan precarias y pobres en conocimiento como para los hombres. Tanto es así que, de las licencias otorgadas hasta mayo último, solo siete por ciento fueron concedidas a universitarios.
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