"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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martes, 14 de julio de 2026

Para qué sirve la embajada yanqui en La Habana

¿Para qué sirve realmente la embajada de EE.UU. en Cuba? Desde 1977, esta misión viola la Convención de Viena con espionaje, reclutamiento de cubanos y programas subversivos como "Hacia una Cuba Libre". Análisis de Mike Hammer y la injerencia yanqui.

Razones de Cuba
 

 
Para qué sirve la embajada yanqui en La Habana


Desde el 1ro de septiembre de 1977 cuando abrió la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, después que rompieran relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961, esa misión no ha dejado de violar la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas aprobada el 18 de abril de 1961, situación denunciada por el gobierno cubano reiteradamente.

Sus locales han acogido a cientos de oficiales de la CIA y otras agencias de inteligencia para socavar a la Revolución cubana, reclutando a decenas de cubanos como espías a su servicio y la organización de una contrarrevolución mercenaria para ejecutar acciones que pudieran desestabilizar el orden interno de Cuba.

Esto viola el artículo 41-1 de dicha Convención que expone claramente:

[…] todas las personas que gocen de privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor y no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.

Artículo 41-3: Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión, tal como están enunciados en la presente Convención, en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares que estén en vigor entre el Estado acreditante y el Estado receptor.

En 1987 Cuba, después de incontables llamados de atención, se vio obligada a denunciar el accionar de decenas de oficiales CIA con fachada de diplomáticos en esa misión diplomática. En esos años y los posteriores, la sede de Estados Unidos inauguró tres centros ilegales para preparar a las organizaciones contrarrevolucionarias internas, muchas de ellas denunciadas por la televisión nacional.

Sus representantes ejecutaron todo tipo de provocaciones con sus actos violatorios de la Convención de Viena, incluso después del restablecimiento de relaciones diplomáticas, situación que continúa haciendo Mike Hammer, actual Encargado de Negocios.

Precisamente Hammer aprovecha las facilidades que le brinda la cancillería cubana para visitar la Isla, entrevistándose con los elementos contrarrevolucionarios y buscar información del impacto que tienen en el pueblo las medidas de guerra económica, recrudecidas por el actual Secretario de Estado, Marco Rubio, lo que le permite al gobierno yanqui incrementarlas para provocar estallidos sociales.

Una de sus actividades más recientes es la convocatoria para que los cubanos escriban a la embajada y expongan sus opiniones sobre la libertad, a fin de publicarlas el 4 de julio bajo el pretexto de celebrase el 250 aniversario de la independencia estadounidense.

Igualmente, la embajada rindió un homenaje a determinados artistas de origen cubano radicados en Estados Unidos con posiciones contra la Revolución, como es el caso de Willy Chirino y Gloria Estefan, en el contexto del 250 aniversario. Sin lugar a dudas, es una actividad de subversión política alejada del fomento de las relaciones bilaterales.

Otro ejemplo es el lanzamiento del programa de subvenciones denominado “Hacia una Cuba Libre y Próspera”.

A tal punto llega la provocación contra Cuba de esa misión diplomática, que ahora pretenden irrespetuosamente manipular el ideario de José Martí, apóstol de la independencia de Cuba, al vincularlo a los supuestos valores que busca promover ese programa subversivo, según ellos, como “la libertad de expresión, el acceso a información imparcial y la prosperidad individual sin intervención del gobierno”.

Dicho programa contempla dos metas prioritarias:

La primera: “Con Libertad y Justicia para Todos”, dirigida a miembros de la sociedad civil, líderes de opinión, académicos, artistas y periodistas independientes que promuevan la libertad de expresión y el acceso a información imparcial.

La segunda: “La búsqueda de la felicidad”, para los pequeños emprendedores independientes y proyectos que demuestren que “la prosperidad individual no debe verse obstaculizada por ninguna intervención innecesaria de gobiernos o instituciones”.

Como aspecto probatorio de la injerencia en los asuntos internos de Cuba, es que todos los proyectos deben incluir obligatoriamente un elemento que “promueva la comprensión de los valores, la cultura y las perspectivas de Estados Unidos” y sin ese componente las propuestas enviadas no serán elegibles.

Paralelamente, el Encargado de Negocios y su segundoRoy Perrin, llevan a cabo visitas a Miami, donde se reúnen con el mal llamado “exilio cubano”, en la Fundación Nacional Cubano Americana conformado actualmente por hijos y nietos de los asesinos y testaferros del dictador Fulgencio Batista, mercenarios de la derrotada invasión por Bahía de Cochinos y miembros de organizaciones terroristas que participaron en acciones contra el pueblo cubano y viven con total impunidad en Estados Unidos, bajo el argumento de escuchar de primera mano sus experiencias, aspiraciones y preocupaciones sobre el futuro de la isla.

Dos días antes, el 26 de junio 2026, Perrin sostuvo una reunión de trabajo con el teniente general Evan Pettus, comandante adjunto del Comando Sur de EE.UU. para tratar el tema de Cuba, algo bien sospechoso a partir del recrudecimiento económico y las amenazas públicas del presidente Donald Trump, de tener planes para atacar militarmente a la Isla.

Perrin Ingresó al Servicio Exterior en 1999, fue Director Adjunto de la Oficina de Asuntos de Centroamérica en Washington; prestó servicio en Costa Rica, China Venezuela, Tailandia, Honduras y en el Centro de Operaciones del Departamento de Estado.

En la práctica la embajada yanqui en La Habana es un centro de subversión política y espionaje, bajo la fachada de ser la embajada de Estados Unidos en Cuba y reconocen públicamente que el jefe de esa misión Mike Hammer, desde su llegada a La Habana en noviembre de 2024, se ha dedicado a “impulsar la llamada diplomacia de calle, que busca conectar directamente con la sociedad civil cubana dentro y fuera de la Isla”.

En enero de 2025, Hammer se reunió con el almirante Alvin Holsey, entonces jefe del Comando Sur en Florida, donde analizaron la situación interna cubana. En mayo de este 2026 Hammer participó junto al secretario de Estado Marco Rubio y el general Donovan en la sede del Comando Sur, en una conferencia calificada de “clave” para el futuro de Cuba.

En declaraciones oficiales, el Comando Sur calificó al gobierno de Cuba como “un elemento corrosivo en América Latina” y reveló sus tres prioridades: defender la embajada en La Habana, proteger su base naval en Guantánamo y responder ante una eventual migración masiva.

Para no dejar dudas de la actividad subversiva de Hammer, basta con señalar que después de haber participado en durante una gala en Miami, declaró que “el cambio se avecina y llegará este año 2026.

Harán falta más elementos para que Cuba le aplique el artículo 9-1 de la Convención de Viena, donde se establece:

“El Estado receptor podrá en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata…”

Ni el encargado de Negocios ni su segundo hacen nada por favorecer las relaciones entre su gobierno y el de Cuba. El presidente de Estados Unidos y su secretario de Estado, han incluido en listas espurias a los principales dirigentes cubanos y amenazan con secuestrar al general de ejército Raúl Castro y al presidente Díaz Canel, pisoteando toda conducta diplomática contempladas en las normas internacionales y refuerzan las medidas de guerra económica con el bloqueo petrolero.

Cuba estuvo sin relaciones diplomáticas desde el 3 de enero de 1961 hasta septiembre de 1977 y no pasó nada que afectara la vida en el país. Desde la apertura de la Sección de Intereses, se recrudecieron los actos terroristas y las guerras económicas, biológicas, más los programas subversivos incrementados con el empleo de las tecnologías de la informática y las comunicaciones.

Entonces, ¿Cuál es el beneficio de mantener relaciones con un país que desea acabar con el pueblo cubano?

Razón tuvo José Martí al afirmar:

“Abrir la casa a nuestros enemigos es darnos a ellos y no librarnos de ellos”.

domingo, 24 de mayo de 2026

Las avionetas de Castro, las lanchas de Trump y una repugnante doble vara de medir

 


Por Juan Torres, Catedrático español

Publicado en La Voz del Sur el 22 de mayo de 2026


El pasado 20 de mayo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. Una fecha, el día en que se conmemora la independencia de Cuba y cuando se está hablando de una intervención inminente en la isla, que cuesta creer que se eligiera por casualidad.

No voy a defender a Castro. Él mismo reconoció haber dado la orden del ataque que provocó la muerte de cuatro civiles, según todos los indicios, sobre aguas internacionales. Lo que quiero señalar en este artículo es que quien acusa también ha matado; a muchas más personas, con mayor impunidad y con menos pruebas que pudieran justificarlo.

Insisto, no trato de absolver a Castro. Simplemente me limito a poner de manifiesto que la acusación que ahora hace Estados Unidos no es un acto de justicia, sino político. Y convertir a la justicia en acción política es la forma más efectiva de desnaturalizarla y destruirla.

Lo que pasó y lo que no con las avionetas

El 24 de febrero de 1996, tres avionetas Cessna de la organización Hermanos al Rescate despegaron desde Florida, supuestamente, con su misión habitual de búsqueda de balseros cubanos sobre el mar. Alrededor de las 15,30 horas dos de las tres avionetas fueron derribadas por cazas cubanos, muriendo cuatro personas, como he dicho.

Cuba argumentó entonces, y sigue argumentando, que las avionetas habían violado su espacio aéreo y que actuó en legítima defensa. Sin embargo, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) determinó que los dos aviones fueron derribados entre nueve y diez millas náuticas fuera del espacio aéreo territorial cubano, y que Cuba no intentó comunicarse por radio con ellas antes de abrir fuego. Todo indicó que la orden de derribo fue dada por Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, pero también que nada de esto ocurrió en el vacío.

Cuba llevaba meses denunciando ante el Departamento de Estado y la OACI las constantes incursiones de estas avionetas en su espacio aéreo (más de veinticinco entre 1994 y 1996). Nadie actuó y las advertencias quedaron sin respuesta. Desde luego, esto no justifica el derribo de civiles desarmados en espacio internacional, pero forma parte de los hechos que debieran tenerse en cuenta.

Lo que ha ocurrido ahora con las lanchas

A partir del 2 de septiembre de 2025, la administración Trump inició una campaña de ataques militares contra embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental argumentando que hacía frente al narcotráfico.

Según el seguimiento realizado por The New York Times, hasta el 20 de mayo de 2026 se habían llevado a cabo 57 ataques que han producido 193 muertes.

En ninguno de esos de esos ataques se han presentado pruebas de la presencia de drogas o armas a bordo. Incluso exfuncionarios antinarcóticos de Estados Unidos han señalado que las lanchas de los traficantes suelen llevar dos o tres personas y no once, para optimizar el espacio de la carga. Por esas razones, entre otras, diversas organizaciones internacionales, como Human Rights Watch, han calificado esos ataques de ejecuciones extrajudiciales ilegales, según lo establecido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por Estados Unidos. Y diversos juristas han puesto igualmente de relieve que los ataques son ilegales según la propia legislación de ese país.

Los antecedentes de Estados Unidos

Las ejecuciones ilegales ordenadas por Trump no son las primeras que lleva a cabo Estados Unidos.

El 3 de julio de 1988, un crucero lanzamisiles estadounidense derribó un avión comercial de Iran Air en aguas territoriales iraníes. En él viajaban 274 pasajeros y 16 tripulantes, entre ellos 66 niños. El avión estaba claramente identificado como aeronave civil y volaba dentro de un corredor aéreo internacional comercial como tal. Estados Unidos no pidió disculpas. El vicepresidente George H. W. Bush declaró ante el Consejo de Seguridad de la ONU que su país no tenía nada de que arrepentirse y que nunca lo haría. El comandante del buque que derribó el avión de pasajeros no sólo no fue procesado por ello, sino que incluso recibió una medalla.

El 7 de mayo de 1999, aviones estadounidenses lanzaron cinco bombas de precisión sobre la embajada de China en Belgrado. Murieron tres periodistas chinos y veinte personas resultaron heridas. Como explicación oficial se dijo que fue un error, algo que China no creyó entonces y que todavía hoy se cuestiona.

A partir de 2001, Estados Unidos desarrolló un programa sistemático de ataques con drones sobre objetivos civiles en Pakistán, Yemen, Somalia y Libia. En todos los casos, sin que existiera una guerra formalmente declarada.

Desde que Obama asumió el poder, el 20 de enero de 2009, hasta que lo dejó, el 31 de diciembre de 2015, hubo 473 ataques selectivos "fuera de áreas con hostilidades activas". Todos ellos provocaron entre 2.372 y 2.581 muertes de "combatientes" y entre 64 y 116 muertes de "no combatientes", definidos por la inteligencia estadounidense como "individuos que no pueden ser el objetivo de ataques bajo la ley internacional". Sin embargo, la organización New America Foundation calcula que los drones estadounidenses mataron a unos 250 civiles en ese periodo, la Oficina de Periodismo de Investigación estimó que hasta 358 civiles murieron en esas operaciones y otras investigaciones elevan la cifra de bajas a cerca de 1.000 (Fuente de los datos aquí).

El 3 de octubre de 2015, un avión de combate de la Fuerza Aérea estadounidense bombardeó el hospital de Médicos Sin Fronteras (MsF) en Kunduz (Afganistán). Durante casi media hora, el edificio principal del hospital -que albergaba la unidad de cuidados intensivos, las salas de emergencia, el laboratorio, los rayos X, el departamento de pacientes ambulatorios, la sala de salud mental y fisioterapia- fue golpeado con precisión y repetidamente. Murieron 24 pacientes, 14 empleados de la organización y 4 cuidadores de pacientes. Según Médicos Sin Fronteras el ataque se produjo a pesar de que se habían compartido las coordenadas GPS del hospital con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el Ministerio del Interior y Defensa afgano y el Ejército de Estados Unidos en Kabul. A pesar de esto último, Estados Unidos afirmó que se trató de un error y ni un solo militar fue procesado.

El 3 de enero de 2020, un dron estadounidense mató en Bagdad al general iraní Qasem Soleimani, comandante de la Guardia de la Revolución. La relatora especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, Agnès Callamard, concluyó que el ataque fue ilegal y arbitrario según el derecho internacional. Aunque Estados invocó legítima defensa, lo cierto es que nunca aportó prueba alguna que pudiera demostrar que el ataque era necesario para detener alguna amenaza.

Un balance desigual

Estados Unidos acusa a Castro por cuatro muertes en 1996 que no son poca cosa, desde luego.

Desconozco si es legal hacerlo después de 30 años. Lo que sí creo es que la Administración de Estados Unidos carece de legitimidad moral para acusar a Castro por la muerte de esas cuatro personas, cuando sobre ella pesa la responsabilidad de 190 ejecuciones ilegales, sólo en el último año y contando únicamente las producidas en los ataques a las lanchas. Ejecuciones que ha llevado a cabo sin juicio previo, sin pruebas, sin identificación de la mayoría de las víctimas, sin supervivientes que puedan testificar y destruyendo las embarcaciones para que nadie pudiera inspeccionarlas.

La diferencia entre ambos casos no es jurídica. Es de poder, porque se permite que la potencia imperial mate más sin que nadie pueda poner en cuestión lo que hace. Es política disfrazada de justicia, la forma más directa y efectiva de acabar con esta última.

La acusación de Trump y de su fiscalía es deleznable no porque Castro sea inocente, sino porque acusa quien aplica a otros una vara de medir que no está dispuesto a aplicarse a sí mismo. Es un doble rasero moralmente repugnante porque destruye la legitimidad del derecho y las normas, el único parapeto desde el que se puede frenar la barbarie y evitar que el crimen de los más fuertes quede impune.

No se trata de proteger a Castro o defender a Trump, ni al revés. Se trata de aplicar a todos la misma regla. La paz comienza cuando todos los estados se someten a la jurisdicción de tribunales internacionales independientes para los actos de violencia fuera de sus fronteras y cuando el derecho internacional deja de ser un arma que los poderosos usan contra los débiles para convertirse en un límite efectivo del poder de cualquiera -sea quien sea- que lo use ilegítimamente.

Sólo con principios se puede lograr que el mundo sea menos violento y complicado. Pero los principios que sólo se aplican a los enemigos son puro engaño y simple propaganda que tenemos la obligación de denunciar y combatir.

sábado, 23 de mayo de 2026

La historia detrás del derribo de las avionetas de «Hermanos al Rescate» por Cuba





Las aeronaves pertenecían a un grupo liderado por José Basulto, un veterano agente de la CIA involucrado en muchas acciones paramilitares desde 1959, incluida la invasión de Bahía de Cochinos y una serie de intentos de asesinato a Fidel Castro. Foto Razones de Cuba

20 de mayo de 2026 12:25

El derribo del 24 de febrero de 1996. Ese día, la Fuerza Aérea Cubana derribó dos aviones (modelo Cessna 337 –conocido como O-2 en su versión militar–, utilizado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos durante la guerra en Vietnam y después en El Salvador, como era concretamente el caso con estos dos). Eran pilotados por miembros de un violento grupo anticubano. Las avionetas estaban dentro del espacio aéreo cubano.

Las avionetas y sus pilotos

Las aeronaves pertenecían a un grupo liderado por José Basulto, un veterano agente de la CIA involucrado en muchas acciones paramilitares desde 1959, incluida la invasión de Bahía de Cochinos y una serie de intentos de asesinato a Fidel Castro. En los 20 meses que precedieron al incidente, este grupo había penetrado el espacio aéreo cubano en 25 ocasiones, cada una de ellas denunciada por el gobierno cubano.

Gestiones diplomáticas previas de Cuba

Después de muchas gestiones diplomáticas, el gobierno de Estados Unidos quiso parecer receptivo. Inició una investigación acerca de esos vuelos, solicitando la ayuda de Cuba en la entrega de detalles de provocaciones previas, acusando recibo de los mismos y agradeciéndole por ello. El 24 de febrero de 1996 tales procedimientos administrativos no habían sido completados, pero más tarde a Basulto le fue retirada su licencia de piloto por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) y no puede volar más (al menos legalmente).

Provocaciones antes del derribo

Los provocadores habían anunciado descaradamente que iban a continuar realizando vuelos ilegales dentro del espacio aéreo cubano e incluso proclamaron que la Isla —que estaba en ese momento sufriendo su peor crisis (peor, en términos económicos, que la Gran Depresión, de acuerdo a un informe de Naciones Unidas)— no era capaz de responder a sus incursiones ilegales. En enero de 1996, Basulto llevó con él un equipo de televisión de la NBC desde Miami que filmó y transmitió cómo ellos sobrevolaban el centro de la ciudad de La Habana lanzando propaganda y otros materiales.

Advertencia de Cuba

Cuba hizo pública su decisión de no tolerar más tales provocaciones, envió las notificaciones apropiadas a quienes correspondía, incluyendo el gobierno de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la FAA, que a su vez advirtió a Basulto y su grupo que debían abstenerse de tales vuelos.

Negación de una conspiración cubana para provocar una guerra

La supuesta "conspiración" fue en sí misma una estupidez monumental, incomprensible para cualquier mente racional. La hipótesis de que el Gobierno cubano había decidido provocar una guerra total con Estados Unidos, una confrontación militar que hubiera resultado en un terrible golpe para toda la nación y su pueblo, carece de motivación lógica. ¿Cuál podría haber sido la motivación de Cuba para provocar un evento de ese tipo precisamente en 1996, el momento de más riesgo para la supervivencia del país, sin aliados ni amigos en un mundo y un hemisferio bajo el control total de Estados Unidos?

La verdadera actuación de Cuba

Cuba hizo exactamente lo contrario. Denunció una y otra vez cada provocación a la FAA y a la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) —la institución vinculada a Naciones Unidas que se encarga de estos asuntos— y envió decenas de notas diplomáticas al Departamento de Estado. Pero Cuba fue más allá. Hizo su mayor esfuerzo para llegar al más alto nivel de la administración norteamericana, la Casa Blanca, tratando de prevenir más incidentes.

Fuente mencionada

El número de enero de 1998 de la revista The New Yorker dedicado a Cuba con motivo de la visita del Papa incluyó un artículo serio en el que se puede encontrar un recuento bastante objetivo de esos esfuerzos de Cuba. (Carl Nagin, "Annals of Diplomacy: Backfire", The New Yorker, January 26, 1998)

Conclusión sobre la verdadera conspiración

Sí, hubo una conspiración para provocar la tragedia del 24 de febrero de 1996. Pero fue un trabajo total y exclusivo de los mismos grupos de Miami que han desencadenado una campaña terrorista de medio siglo contra Cuba, la misma cuadrilla que más tarde secuestraría a Elián González, un niño de seis años. Hechos de los cuales ellos siempre han salido impunes.

(Texto original de Ricardo Alarcón de Quesada, adaptado para su publicación en Razones de Cuba)

*Ricardo Alarcón de Quesada (1937-2022) fue un escritor, diplomático y político cubano, doctor en Filosofía y Letras. Entre 1993 y 2013 fue presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, máximo órgano legislativo del país. Fue una de las principales figuras de la política y la diplomacia cubana siendo ministro de Relaciones Exteriores entre 1992 y 1993, Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en febrero de 1990 y julio de 1991, fue además Vicepresidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas así como Presidente del Consejo de Administración del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Cuba: meditando sobre el derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate

 Por Manuel David Orrio del Rosario

La Habana, 26/05/25.- Cualquiera diría que el modelo de propaganda de la agenda del Partido Comunista y el gobierno cubanos está en estado de alerta, tras conocerse que el general de ejército Raúl Castro Ruz fue acusado en Estados Unidos de ser el máximo responsable del derribo sobre el mar, un 24 de febrero de 1996, de dos avionetas de la organización miamense Hermanos al Rescate (HAR). Murieron cuatro personas. Junto al general, fueron acusados   ex - pilotos de caza que participaron en los hechos.

De inicio, solidarias declaraciones; acto en la habanera Tribuna Antimperialista "José Martí" - en apoyo al  general -,  se reportó que con asistencia de 250 mil personas; la prensa criolla, ni se diga, muy activa promoviendo al discurso oficial, incluyendo artículos y presencia de los Héroes de la República de Cuba Gerardo Hernández Curbelo y René González Sehwerert en el programa televisivo Mesa Redonda, casi el órgano oficial; pero ¿dando espacio a la diversidad ciudadana? 

Además, aparecen agentes de opinión en las redes sociales, verdadero campo de batalla de lo que podría llamarse opinión pública, en este complejo escenario criollo, signado por una crisis casi humanitaria. Crisis que, en buena medida, es  a causa de las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Cuba -vulgo bloqueo -, cuyo severo daño ni se discute.

 No obstante, ¿dónde queda el tan denostado inmovilismo en emprender reformas económicas de  profundidad al estilo chino o vietnamita? ¿No está ese estancamiento en la picota de los mejores economistas del país?

"Discrepancia no es oposición", dijo Raúl Castro en un lejano 1994; por tanto, ¿discrepar es "pecado"? ¿Buscar la verdad - ajena a ciertas propagandas - es "herejía"? "La verdad es siempre revolucionaria", dijo Antonio Gramsci. José Martí, por su parte, apuntó que "la prensa no es aprobación bondadosa ni ira insultante; es examen, estudio, proposición, consejo".

 Por ello, se pregunta este periodista: ¿será posible emprender un análisis desprejuiciado de lo que significó ese 24 de febrero para Cuba, ahora que alrededor de un 70% de los cubanos residentes se conecta a Internet, en mayor o menor medida ?; ¿ahora  que el llamado acceso a las corrientes de información  no tiene precedentes en este "hervorio caribeño de las ninfas de telúricas caderas y efluvios afrodisíacos"?

 Si la denominada prensa oficialista parece no tomar en cuenta esas realidades, allá con su credibilidad. No este periodista; por tanto, manos a la obra, en este intento de esclarecer.

Hechos y normas internacionales

Diatribas aparte entre partidarios y opositores del proyecto socialista cubano - matices incluidos -, lo primero a observar es que las polémicas sobre los derribos se centran, en mayoría, no a partir de informaciones contrastadas,  ni de consultar informes y evidencias hallables en Internet, cuyo reporte más importante parece que sólo fue publicado por el diario digital opositor El Toque. Las polémicas de marras se ensarzan en lo que pudiera llamarse una "controversia territorial". A tales efectos , puede hacerse abstracción de las graves culpas de HAR en que se produjera el incidente, lo cual fue reconocido por los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, en mayor o menor medida, en los más importantes informes. De suyo se desprenden esas graves culpas..

Tras los derribos, se privó de su licencia de piloto a José Basulto, presidente de HAR, lo cual significó, si no la desaparición del grupo, sí la pérdida de su capacidad operativa. No vale desde Cuba lo de "nunca es tarde, si la dicha es buena", porque cuatro cadáveres fueron a dar al fondo del mar, y se verá que "no hubo dicha". Pero  por el lado de Washington, sí es importante señalar una grave responsabilidad por haber actuado burocráticamente - para ser benigno - ante las fundadas protestas del gobierno criollo, por las que en su momento fueron reiteradas violaciones del espacio aéreo cubano;  ello fue debidamente registrado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). O sea, es algo que, a estas alturas, no admite discusión. Tanto la Administración Federal de Aviación (FAA) como otras entidades estadounidenses, fueron también responsables de la tragedia, dada su burocrática o intencionada pasividad.

¿Cuál es la "controversia territorial"?  Por un lado, los partidarios del socialismo "a la cubana" sostienen y aportan datos y argumentos respecto a que los derribos de las aeronaves estarían justificados como respuesta a lo ocurrido el 24 de febrero, muertos incluidos, por cuanto los abatimientos habrían sido sobre aguas cubanas; o sea, "respuesta viril y erecta" a las violaciones. Sus opuestos afirman que tales derribos se produjeron en aguas internacionales y que, por tanto, se cometió un "asesinato en los aires".

Según parece, "ni tirios ni troyanos" se han tomado la molestia de consultar el informe de la OACI que sirvió de base a la Resolución 1067/1996  del Consejo de Seguridad de la ONU, y menos dicha providencia, de texto condenatorio para Cuba; fue votada a favor por 13 de los 15 miembros del órgano, con las abstenciones de Rusia y China. Tomar nota: dos cercanos aliados de Cuba prefirieron abstenerse ¿Por qué?

Dicha Resolución expresó, entre otros acápites, que "Condena el uso de armas contra las aeronaves civiles en vuelo, que es incompatible con las consideraciones elementales de humanidad, con las reglas del derecho internacional consuetudinario codificadas en el artículo 3 bis del Convenio de Chicago y con las normas y prácticas recomendadas enunciadas en los anexos del Convenio, e insta a Cuba a unirse a los demás Estados respetando las obligaciones que se derivan de estas disposiciones". Si bien Cuba no fue sancionada, sí fue condenada.

El artículo 3 bis

. Más claro, ni el agua: el  nudo del problema no es si las aeronaves fueron derribadas en cielo cubano o internacional, sino  que se emplearon armas contra "aeronaves civiles en vuelo", lo que provocó la condena del Consejo de Seguridad de la ONU.

Merece explicación el artículo 3 bis del Convenio de Chicago, que es la "Constitución" de la aviación civil mundial. Aquel estipula que  todo Estado debe abstenerse de recurrir al uso de las armas en contra de aeronaves civiles en vuelo; establece un procedimiento de seguridad, el cual norma que  durante una interceptación, no debe ponerse en peligro la vida de los ocupantes ni la seguridad de la aeronave. Asimismo, toda aeronave civil que sobrevuele ilegalmente un territorio debe acatar la orden de aterrizar en un aeropuerto designado.

 Dicho artículo tuvo por origen el derribo por un caza soviético de una aeronave surcoreana que volaba de Nueva York a Seúl, el 1 de septiembre de 1983. La tragedia se desencadenó por un error de navegación. Por razones que se atribuyeron a un fallo en la programación del piloto automático, el avión se desvió más de 500 km de su ruta y penetró en un espacio aéreo soviético altamente restringido sobre la península de Kamchatka y la isla de Sajalín. En ese momento, Estados Unidos tenía un avión espía RC-135 en la misma zona, lo que llevó a los controladores soviéticos a confundir el Boeing 747 comercial con el avión norteamericano. A pesar de que un piloto soviético reportó haber visto luces de navegación propias de un avión civil, la orden fue tajante. Murieron 269 personas.

El Informe de la OACI  y  la Resolución del Consejo de Seguridad fueron rechazados por el entonces Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón de Quesada, y por  Bruno Rodríguez Parrilla, entonces Embajador de Cuba en Naciones Unidas; ambos adujeron presiones norteamericanas para lograr la condena de Cuba, pero el hecho cierto es que el empleo de armas contra aeronaves civiles está prohibido; se deben respetar los procedimientos de seguridad e interceptación previstos, lo cual no consta que hayan hecho  los Migs actuantes ese día, de acuerdo con el mencionado informe, ni de que se haya ordenado a las aeronaves derribadas seguir  instrucciones de abandonar el espacio aéreo o aterrizar en un aeropuerto criollo. El Informe de la  OACI abunda en esos  tópicos, con evidencias tanto de Estados Unidos como de Cuba, como son las transcripciones de los diálogos de los pilotos cubanos con su base aérea.

El Informe  sobre el 24 de febrero apuntó en una de sus conclusiones que "La regla del derecho internacional consuetudinario de que los Estados deben abstenerse de recurrir al uso de las armas en contra de las aeronaves civiles en vuelo, codificada en el Artículo 3 bis del Convenio de Chicago, y las disposiciones de la OACI relativas a la interceptación de aeronaves civiles, se aplican independientemente de que la aeronave en cuestión esté o no dentro del espacio aéreo territorial del Estado de que se trate".

Apunte marginal: el artículo 3 bis del Convenio de Chicago entró en vigor el 1 de octubre de 1998, tras un proceso de ratificaciones, que a la altura del 24 de febrero de 1996 ya tenía un buen número de países ratificantes, pero no Estados Unidos ni Cuba, la cual lo ratificó el 28 de septiembre de 1998, dos días antes de entrar en vigor el artículo. Por éso, la Resolución 1067/1996 se refirió al derecho internacional consuetudinario como norma para la evaluación y condena de los derribos. Por tanto, sería irrelevante si derribar las aeronaves ocurrió en espacio cubano o internacional; el punto es que se emplearon armas, con resultados mortales.

Sin embargo, no se pierda de vista que la discusión sobre dónde se produjeron los derribos, pudiera contener elementos de  distracción: desviar la atención sobre el prohibido uso de armas - Cuba condenada -, o sobre las reiteradas violaciones de HAR del espacio aéreo criollo.

Por la pasión con que en Cuba se defiende al general de ejército Raúl Castro, y considerando que fue acusado de ser el máximo responsable de derribos y muertes, no hará juicios este periodista, más en un escenario de creciente agresividad de las políticas estadounidenses contra Cuba. El Informe de la OACI señala que en determinado momento, el entonces jefe de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (DAAFAR) recibió instrucciones de impedir las violaciones y, de ser necesario, derribar. Pero como ese informe fue cuestionado por Alarcón y Rodríguez Parrilla, mejor sea Fidel Castro quien haga las aclaraciones pertinentes, en la revista Time : " Lo discutimos con Raúl (hermano de Castro y jefe de las Fuerzas de Defensa Aérea) y el Estado Mayor Conjunto. Acordamos que lo que sucedió el 9 y 13 de enero no podía volver a ocurrir. Dimos la orden al jefe de la Fuerza Aérea. El sábado, (los aviones de Hermanos al Rescate) vinieron dos veces. La base aérea de San Antonio estaba en alerta máxima. En la tercera pasada, despegaron e hicieron su trabajo. Derribaron los aviones. Son profesionales. Hicieron lo que creen que es correcto. Son personas en quienes confiamos, pero yo asumo la responsabilidad por lo sucedido" (1).

A falta de Fidel, por ley de la vida, se infiere la decisión estadounidense de acusar a Raúl Castro y a los pilotos que participaron en los derribos, como parte de una política que no excluiría una acción militar contra Cuba, o contra el general de ejército, al estilo secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

Sí, el riesgo es real, aunque el Senado norteamericano, de mayoría republicana, no es partidario de esas acciones; para éste, mientras no se solucione la crisis en Irán - que se observa estancada -, emprender una aventura en  Cuba compromete las capacidades del ejército de aquel país, si bien  se sabe que de Donald Trump se puede esperar lo peor, más si el Congreso le dejó manos libres para actuar sin información previa o autorización de ese órgano para una operación contra Cuba, del tipo que sea; más si el presidente está presionado por una eventual derrota republicana en las elecciones de medio término de noviembre, lo cual le obligaría a gobernar sin   mayoría congresual en sus dos últimos años de mandato. Trump necesita actuar, necesita un escenario en que los votantes le apoyen, como ha sido  tradicional cuando la nación está en guerra, aunque no en el caso de Irán, en que encuestas realizadas en mayo de 2026 revelan que 60% de los votantes se oponen a esa guerra, lo cual también pudiera ser válido para el caso de Cuba. No obstante, al presente momento, es evidente el despliegue de una preparación mediática que busca justificar ante la opinión pública estadounidense una acción militar contra la mayor de las Antillas, lo cual  ha ocurrido como práctica estadounidense para lograr apoyo interno a  operaciones bélicas, desde la guerra hispano - cubano - americana de 1898.

De las consecuencias

¿Por qué no se siguieron los procedimientos de aviso e interceptación de las aeronaves derribadas -  consta en el informe de la OACI -,  y que en medida extrema incluyen disparos de advertencia, pero no derribos? ¿Qué consecuencias hubo para Cuba? Pues la aprobación de la Ley Helms-Burton y el consiguiente agravamiento del bloqueo estadounidense, incluyendo la activación por Trump del título III de dicha ley, que permite  a ciudadanos y empresas de Estados Unidos demandar en tribunales estadounidenses a cualquier persona o entidad que se beneficie de propiedades expropiadas por el gobierno cubano tras la Revolución de 1959. O sea, ese título  busca disuadir la inversión extranjera en Cuba, creando un riesgo legal concreto para las empresas, ya que las penalizaciones pueden ser muy severas, lo cual implica lo que pudiera llamarse "miedo a invertir", con lógicas consecuencias: un serio agravamiento de la situación económica criolla, cuyo extremo es el cerco energético decretado por Trump contra Cuba.

No ha observado este periodista que la prensa cubana haya establecido una relación causa - efecto entre el derribo de las avionetas y la aprobación de la Helms-Burton; si lo ha hecho, no le consta. Pero es indudable que dicha relación existe; se sabe que el entonces presidente Clinton se opuso a ese proyecto de ley, incluyendo su decisión de vetar, caso de aprobarse, además de tener ese proyecto pocas posibilidades de ser aprobado; fue el derribo de las aeronaves lo que forzó su votación favorable, conversión en ley y firma por Clinton el 12 de marzo de 1996, si bien éste logró que la activación del título III estuviera a reserva de una decisión presidencial cada seis meses; dicha activación fue pospuesta por sucesivas administraciones...hasta Trump. Tales son los hechos, y los hechos son tercos.

¿Se evaluó en su momento por el gobierno cubano que el derribo de las aeronaves podía provocar la aprobación de la ley y traer relevantes consecuencias, que un gesto "viril y erecto" como los abatimientos podía significar algo grave para Cuba? Es incógnita de archivos, y es no investigar por la prensa criolla, se supone que "perro guardián" del sagrado principio de rendición de cuentas de elegidos a electores. Entretanto, Cuba sufre...

Imagen de portada: Cessna 337, el modelo de aeronave que fue derribado el 24-2-1996. Aviapage

Notas y enlaces

1.- Traducción del autor.  Entrevista a Fidel Castro por la revista Time

https://time.com/archive/6728689/interview-fidels-defense/


miércoles, 24 de enero de 2024

Julian Assange y su posible extradición a EE.UU.: sobre la situación jurídica y procesal

24 de enero por Guillermo Garcia



El texto que envío a continuación está basado en una conferencia del profesor Julien Pieret de la Universidad Libre de Bruselas el 29 de septiembre de 2023 y relativa a la actual situación jurídica y procesal del proceso de extradición de Julián Assange por parte del Reino Unido hacia EE.UU. Se trata de un resumen-síntesis de carácter subjetivo (soy doctor en Derecho) y no de un dictamen de un servicio o gabinete jurídico encargado de la defensa de J. Assange. Tiene pues el valor de una opinión personal y quizás ayude a comprender lo complejo de la materia y del asunto tratado. Y quizás también, en parte, el porqué dicho proceso de extradición se esté dilatando durante tanto tiempo

1) El TribEDH (Tribunal Europeo de Derechos Humanos), con sede en Estrasburgo, tiene entre sus misiones principales la de velar por el cumplimiento de la ConvEDH (Convención Europea de Derechos Humanos) y una de sus características más relevantes consiste en la posibilidad de admitir a trámite recursos o apelaciones de individuos contra Estados que hayan firmado y ratificado dicha Convención por violaciones a derechos y libertades contempladas en dicha Convención. Y este es el caso, en principio, del Reino Unido de la Gran Bretaña.

2) El Reglamento de Procedimiento del TribEDH incluye un artículo, el 39, relativo a las medidas cautelares, que podría servir para paralizar un proceso de extradición mientras el TribEDH decide sobre el fondo de la cuestión, es decir la eventual vulneración de derechos y libertades contemplados en la ConvEDH. Sin embargo, el profesor Pieret menciona un caso en el que el Estado belga incumplió el mandato de dicho Tribunal en aplicación de dicho artículo, el caso Nizar Trabelsi, quien contrariamente al mandato del TribEDH fue extraditado a EE.UU. y donde tras diez años de prisión en condiciones lamentables fue absuelto de los cargos que se le imputaban. A pesar de ello, el Estado belga lo ignora completamente y no reclama su regreso por lo que incomprensible y arbitrariamente sigue en prisión en EE.UU.
Asimismo, el Reino Unido ha mostrado en el pasado su escasa simpatía hacia el citado Tribunal a pesar de aceptar formalmente su competencia sobre su territorio. Así que, en el supuesto de que dicho Tribunal ordenara la paralización de la extradición en base al mencionado artículo 39, hay que estar prevenidos respecto de que el Reino Unido desobedezca y no aplique dicha paralización provisional de la extradición a pesar de estar formalmente obligado a ello.

3) En este sentido, debemos estar prevenidos asimismo contra la idealización del Derecho y de las leyes, pues a pesar de existir razones jurídicas fundamentadas y de leyes en su favor puede ocurrir, y así parece ocurrir en el caso de Julián Assange, que los obligados a cumplir tales leyes (en este caso los Estados que han firmado y ratificado la ConvEDH) se nieguen a hacerlo, entre otros motivos, porque dicho Tribunal carece de fuerza coercitiva (una policía judicial, por ejemplo) para obligar a los Estados parte de dicha Convención a cumplir el Derecho y las leyes internacionales del mismo modo que lo hace un Estado respecto de sus ciudadanos.
Así pues, la efectividad del Derecho y de las leyes internacionales aunque estén vigentes, y por lo tanto los Estados estén formalmente obligados a cumplirlas, puede verse seriamente limitada según el contexto político (y en el ámbito internacional según el contexto geopolítico) dado que dicha efectividad depende en gran medida de si se dispone de una fuerza real para hacerlas cumplir.

4) Aun así, existe la esperanza de que el TribEDH, en primer lugar, admita a trámite el caso de J. Assange, para posteriormente proceder en su caso a la aplicación del mencionado art. 39 de su Reglamento de Procedimiento, relativo a las medidas cautelares, con la consiguiente orden de paralización del proceso de extradición, aspecto éste que el profesor Pieret señala como particularmente dificultoso para el TribEDH, como se ha señalado, y por lo que suele ser reticente y «tímido» a aplicarlo.
Asimismo, los abogados implicados mantienen la esperanza de que el TribEDH se pronuncie sobre el fondo de la cuestión, es decir respecto de si se han incumplido derechos y libertades fundamentales contemplados en la ConvEDH, como por ejemplo:
garantías relativas a la libertad de prensa e información,
a un proceso judicial justo y equitativo, así como respecto del procedimiento de extradición,
a la prohibición de torturas (incluso psicológicas) y de tratos inhumanos y degradantes,
etc.
En efecto, aquí es donde el TribEDH comprometería -tal y como señala el profesor Pieret- el prestigio logrado por parte de dicho Tribunal durante decenios como garante de los derechos y libertades fundamentales contemplados en la ConvEDH. Una resolución favorable a J. Assange confirmaría ese carácter de garante firme de dicha Convención por parte del mencionado Tribunal frente a los Estados y los tribunales internos incumplidores de la ConvEDH.
Por el contrario, una inadmisión de su caso o una resolución desfavorable a J. Assange supondría un retroceso notable y echaría por tierra toda una jurisprudencia llevada a cabo por dicho Tribunal durante decenios. Asimismo, alentaría a que otros Estados incumplieran la ConvEDH y se comportaran con la misma arbitrariedad que el Reino Unido respecto de este caso.

5) Explica finalmente el profesor Pieret que, si se extradita a J. Assange a EE.UU., dicho Estado no reconoce la ConvEDH ni la competencia del TribEDH para juzgar si se han respetado los derechos humanos y libertades fundamentales en el caso de J. Assange. Sus equivalentes en el continente americano, es decir la Convención Americana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tampoco son reconocidos por EE.UU. Por lo tanto, es de esperar que dicho Estado actuaría tan arbitrariamente o más, si cabe, que el Reino Unido respecto de J. Assange.
Sin embargo, como se ha señalado, un pronunciamiento favorable por parte del TribEDH europeo en favor de J. Assange pondría aún más en evidencia la escasa disposición de dichos Estados a cumplir sus obligaciones respecto del Derecho Internacional y, en particular, respecto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales a pesar de proclamarse «Estados de Derecho».

6) A modo de conclusión, quisiera destacar que el propósito de redactar este texto es sobre todo señalar dónde residen los puntos fuertes en los que reside la defensa de Assange desde el punto de vista jurídico y procesal en opinión del autor, es decir hay razones jurídicas sólidas y fundamentadas, y no solo éticas, en su favor.
Se podría decir que los obstáculos a su puesta en libertad señalados en este texto obedecen más bien a motivos ajenos a lo jurídico, es decir a la poderosa y perversa voluntad de quienes se consideran perjudicados por las revelaciones de Wikileaks, que por cierto son ciertas, valga la redundancia. Assange no ha mentido, sino que ha ejercido el derecho humano (artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (*) de dar a conocer a la comunidad internacional informaciones que nos afectan profundamente y cuyo conocimiento nos es privado por dirigentes de Estados hostiles a que dicha verdad sea conocida.
En cualquier caso, a pesar de los obstáculos mencionados, conocerlos e identificarlos debe servirnos de provecho y de utilidad para no desalentarnos ni ser óbice para mantener, sino más bien reforzar, nuestra convicción, nuestra habilidad y nuestra capacidad para apoyar la causa de Assange no solo en el ámbito jurídico. Hay que tratar de dar a conocer al máximo de gente las enormes injusticias y arbitrariedades que se están cometiendo con Julián y cuánto ganaríamos tod@s con su liberación. Su libertad es la nuestra.

(*) Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

lunes, 29 de agosto de 2016

Cuando por fin se seque el Malecón

Emilio Ichikawa

Cuando finalmente el Malecón se seque, quedando (aparentemente) despejada la vía para llegar caminando a EEUU, comprobaremos que a las 12 millas de lo que fue la orilla cubana, en efecto no habrá una lancha guardacostas pero sí un todoterreno o un jeep anfibio tratando de detener la entrada ilegal. La ley ya no será de pies secos y mojados sino de pies secos y húmedos, porque los oficiales de emigración impedirán su entrada a quienes tengan al menos un grano de arena en las extremidades o cierto olorcito a corales y algas delatoras.

Cuando se seque el Malecón (vieja imagen con la que Jacob Forever destronó a esa otra de “cuando la rana críe pelos”, que a falta de concepto usamos los cubanos para representarnos la eternidad) y el sector económico privado se fortalezca en la isla, comprobaremos que en los negocios capitalistas habrá malos tratos, impuntualidades y falta de rigor, que son características que los cubanos asociamos a la empresa estatal socialista y que son, en verdad, cuasi indelebles formas de nuestra manera de ser y hacer.

Cuando se seque el Malecón y se levante el bloqueo/embargo, comprobaremos que muchas de las escaseces materiales en las despensas cubanas persistirán; a lo mejor porque los contenedores se quedarán abandonados en los puertos o porque, digamos, la reestructurada Secretaría del Comercio Exterior no cumple los contratos en tiempo y en forma. Lo que ya no es responsabilidad del imperialismo sino, nuevamente, de nuestra forma de ser y hacer.

Cuando se seque el Malecón (por evaporación o filtración) y Cuba logre inscribir un equipo de pelota en las Grandes Ligas, comprobaremos que una parte de los cubanos simpatizarán con el nuevo team, otros con la novena de Miami, pero que la mayoría le seguirá yendo, como siempre, a los Yanquis de New York.

Cuando se seque el Malecón y nadie recuerde ya al nieto de Díaz-Canel ni al nieto de Díaz-Balart, descubriremos que las diferencias que existen entre los cubanos que residen en la isla y los que viven en el sur de Florida son mayores que las que hoy camuflamos bajo el debate castrismo-anticastrismo.

Cuando se seque el Malecón, entonces sí, los cubanos empezarían a reconocer sus grandes virtudes y defectos; esos que la querella política en torno a la Revolución de 1959 y la sociedad de ella emergida, no permite apreciar en su real magnitud.

lunes, 28 de marzo de 2016

Fidel Castro: "No necesitamos que el Imperio nos regale nada"

Publicado: 28 mar 2016 10:24 GMT | Última actualización: 28 mar 2016 15:45 GMT

"Somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo", escribe el expresidente cubano Fidel Castro.

En el marco del histórico viaje del presidente estadounidense a Cuba, el expresidente de este país Fidel Castro ha publicado un artículo, titulado 'Hermano Obama', en el portal Cuba Debate en que critica las palabras pronunciadas en la isla por Obama. "Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana", se dirige Fidel Castro a Obama.

"Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano", cita las palabras de Obama en su artículo el líder de la Revolución Cubana. Castro vuelve a citar a Obama cuando este afirmó que "ambos [países] vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos" y que "Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas", lo cual, admite el exmandatario cubano, es "enteramente novedoso para la mayoría de nosotros [cubanos]". 

Sin embargo, concluye Fidel Castro, las poblaciones nativas no existen para Obama. "Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años", sentencia el exlíder cubano.

"Nada podrá justificar aquel alevoso ataque"

En su artículo, Fidel Castro recuerda los trágicos sucesos sufridos por los cubanos el año 1961, cuando "apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país". "Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos", opina el líder de la Revolución Cubana.

"Corríamos el riesgo de un infarto al escucharlo"

El expresidente cubano critica también uno de los llamamientos de Obama en Cuba: "Miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza". "Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos", escribe Fidel Castro. 

El exmandatario cubano recuerda en su artículo a las víctimas de "los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, múltiples actos de violencia y de fuerza, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias".

"No necesitamos que el imperio nos regale nada", concluye Fidel Castro. El expresidente cubano remata afirmando que los cubanos "somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo". 

Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana

Hito histórico

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estuvo en Cuba de visita oficial entre el 20 y el 22 de marzo. Se trata de un hito histórico, ya que es el primer mandatario norteamericano que acude a la isla en más de 80 años. 
Leyes anticubanas 

Pese a la suavización del régimen de sanciones que ha comenzado el presidente Obama, aún quedan varias leyes importantes que forman parte del embargo unilateral de EE.UU. contra Cuba, sin cuyo levantamiento será imposible alcanzar logros esenciales en el proceso de normalización.

Por ejemplo, en 1992 EE.UU. adoptó la llamada ley Torricelli que, además de establecer medidas para limitar el transporte marítimo a Cuba, prohíbe el comercio con el país caribeño a las empresas subsidiarias de compañías estadounidenses establecidas en terceros países.

miércoles, 17 de febrero de 2016

EE.UU. y Cuba instalan en Washington segundo diálogo regulatorio

Por Waldo Mendiluza

Washington, 17 feb (PL) Estados Unidos y Cuba instalan hoy aquí su segundo diálogo regulatorio, un mecanismo para avanzar en los vínculos comerciales con las medidas ejecutivas del presidente Barack Obama a fin de modificar el bloqueo impuesto a la isla.

Desde la decisión de los dos gobiernos, en diciembre de 2014, de comenzar el proceso para la normalización de relaciones, Obama ha anunciado paquetes de acciones que flexibilizan el cerco, tras reconocer la necesidad de ponerle fin.

A partir del complejo entramado de leyes y decisiones que conforman el bloqueo, Washington y La Habana acordaron sostener este tipo de encuentros, que tuvo en la capital cubana en octubre su primera versión, en el contexto del viaje a la mayor de las Antillas de la secretaria norteamericana de Comercio, Penny Pritzker.

La inauguración del diálogo regulatorio en esta capital corre a cargo de la propia Pritzker y del ministro cubano del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, quien cumple hasta el jueves una visita de trabajo de cuatro días, al frente de una delegación de directivos y empresarios de la isla.

Según la parte anfitriona, la reunión prevista hasta mañana permitirá a los Departamentos de Comercio, Tesoro y Estado explicar los cambios anunciados por Obama el pasado mes y las posibilidades de negocios de empresas norteamericanas en Cuba en el nuevo escenario.

Este segundo diálogo es otra oportunidad para entender mejor la forma en que nuestros dos gobiernos y economías pueden trabajar juntos, manifestó en un comunicado Pritzker.

La administración de Obama divulgó el 26 de enero medidas financieras y sobre las exportaciones y los viajes, con destaque para la posibilidad de otorgar créditos a Cuba.

Se espera que la delegación visitante exponga hoy las características de su economía, en particular lo relacionado con la importación de bienes y servicios y las transacciones financieras.

Venimos con mucha humildad, para comprendernos mejor y ver cómo concretar operaciones que se pueden hacer, señaló la víspera Malmierca, quien junto a sus acompañantes fue recibido en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, donde conversó con líderes de la entidad y hombres de negocios.

El titular reconoció las medidas regulatorias de Obama, pero reiteró que la vigencia del bloqueo constituye el principal obstáculo para progresar en los vínculos bilaterales.

La mayor de las Antillas insiste en que la actual administración puede hacer más en el orden ejecutivo para reducir el impacto del cerco.

También la vicepresidenta para las Américas de la Cámara de Comercio norteamericana, Jodi Bond, y el exsecretario de Comercio Carlos Gutiérrez señalaron el escollo que representa el bloqueo para los lazos entre las dos naciones.

Gutiérrez, quien preside el Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, dijo a Prensa Latina que las empresas norteamericanas interesadas en entrar en la isla deben exigir al Congreso, al que corresponde levantar en su totalidad las sanciones, convertidas en ley desde 1996.

Mientras más compañías se interesen en Cuba, más influencia se ejercerá sobre el Capitolio, subrayó.
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