"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
Mostrando entradas con la etiqueta Caribe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caribe. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Los huracanes son una excusa perfecta para EE.UU. para invadir islas del Caribe

Publicado: 27 sep 2017 18:25 GMT

El Comando Sur de Estados Unidos está aumentando su presencia en varias de las Antillas. Los severos daños causados por los últimos huracanes le sirven de pretexto para justificarla ante la opinión pública.


Efectivos de la 602.ª compañía de apoyo médico en una playa cerca del puerto de Carlota Amalia (Islas Vírgenes)
Jonathan Drake / Reuters

Debido a la temporada de huracanes, los países caribeños están hundidos en una enorme crisis humanitaria y, en paralelo, atraviesan por tremendas dificultades económicas. En un primer momento, fueron golpeados por el huracán Irma y, para colmo de males, poco tiempo después por el huracán María. Cientos de familias lo han perdido prácticamente todo. La mayoría de las islas del Caribe se encuentra sumergida en la desolación.

La crisis que padecen las Antillas terminó provocando que el Gobierno de Donald Trump hiciera acto de presencia en una región de gran relevancia geopolítica en América Latina: la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) ofrece 'ayuda humanitaria' para atender las necesidades de la población afectada por los desastres naturales y, de paso, el Comando Sur (U.S. Southern Command) despliega a sus efectivos para realizar 'labores de rescate', siempre en coordinación con el Departamento de Estado.

En un primer momento, la USAID activó su estrategia tradicional de 'ayuda humanitaria'. Ya en un segundo momento, una vez que se había puesto de manifiesto que el personal enviado resultaba insuficiente, la USAID solicitó la presencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses: 300 marines apostados en Honduras fueron puestos 'a disposición' para movilizarse y brindar apoyo en la región del mar Caribe.



Es así como a lo largo del presente mes de septiembre decenas de militares estadounidenses han desembarcado en Puerto Rico, las Islas Vírgenes, San Martín y Dominica para socorrer a las autoridades de los Gobiernos locales con la entrega de víveres, la limpieza de escombros y la evacuación de personas, según consta en varios comunicados de prensa publicados en la página web del Comando Sur.

Los resultados alcanzados hasta ahora por la Fuerza de Tarea Conjunta-Islas de Sotavento (JTF-LI) son: la purificación de más de 80.000 litros de agua para el consumo humano y la distribución de 25.000 galones; la entrega de nueve sistemas de purificación, montacargas de gran capacidad y vehículos para auxiliar a los Gobiernos locales a descargar y distribuir ayuda entre los damnificados. Adicionalmente, el Comando Sur ordenó el envío de un buque de asalto anfibio (LHD-1) para apoyar en la repartición de suministros de socorro y transporte de personal encargado de brindar asistencia.

La solidaridad internacional es urgente en momentos de crisis. Las islas caribeñas son lugares donde la economía depende sobre todo del turismo y, en menor medida, de actividades primarias como la pesca. Los huracanes Irma y María pulverizaron la infraestructura de casas, hoteles y restaurantes, situación que terminó cancelando la fuente de ingresos de muchas personas. Por esta razón, salir adelante de la crisis económica y humanitaria es una misión prácticamente imposible si no se recibe apoyo externo.

En una rueda de prensa, el almirante y comandante en jefe del Comando Sur, Kurt W. Tidd, refirió el pasado 21 de septiembre que por su magnitud y fuerza los huracanes produjeron daños materiales históricos en la región, motivo por el cual la colaboración de Washington resultaba un asunto de primera necesidad. "Estamos orgullosos de (…) ayudar a las naciones a salvar vidas, mitigar el sufrimiento y transitar lo más pronto posible, de la respuesta a la recuperación", sentenció.


El buque de asalto anfibio Wasp (LHD-1, izq.) y otros buques de la Marina de EE.UU. maniobran en el mar Caribe antes de acudir a la ayuda de las Islas Vírgenes /Jonathan Drake / Reuters

Además de la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado, la asistencia a países afectados por desastres naturales es una de las tareas principales del Comando Sur. Aparentemente, no habría ninguna razón para negarse a recibir apoyo. Sin embargo, es llamativo que entre la opinión pública persista la idea de que la 'ayuda humanitaria' que EE.UU. presta a otros países no es sino uno de sus tantos pretextos para consolidar su posicionamiento militar en zonas geográficas de suma importancia estratégica.

Algunas ocasiones, las Fuerzas Armadas estadounidenses actúan por un tiempo breve en los países azotados por los desastres naturales para luego marcharse. Sin embargo, otras veces los altos mandos del Pentágono se aventuran a ofrecer su 'apoyo permanente'. De esta forma, a través de la instalación de Centros de Operaciones de Emergencia Regional (COER), el Gobierno de EE.UU. ha conseguido disfrazar el establecimiento de bases militares en muchos países del Continente.
Posicionamiento militar en el mar Caribe, ¿antesala de una gran ofensiva contra Venezuela?

La 'ayuda humanitaria' ofrecida por el Comando Sur a las Antillas con motivo de la temporada de huracanes es vista con mucho recelo entre los países latinoamericanos que se resisten a someterse a los lineamientos de la política exterior de la Casa Blanca. En Venezuela, especialmente, se rumorea que una presencia mayor de las Fuerzas Armadas norteamericanas en las islas es la antesala de una gran ofensiva para forzar la salida de Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores.


Estragos del huracán María en la isla de Santo Tomás / Jonathan Drake / Reuters

Recordemos que, desde hace buen tiempo, EE.UU. ha venido impulsando la firma de acuerdos de cooperación militar con varios países localizados a pocos kilómetros de territorio venezolano. Por ejemplo, en junio de este año se llevó a cabo el ejercicio militar Tradewinds 2017 con la participación de las Fuerzas Armadas de 18 países, justo frente a las costas de Venezuela. Lanzada la convocatoria por el Comando Sur, Tradewinds fue presentado como "una maniobra multinacional de seguridad marítima y respuesta a desastres" en el Caribe.

El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, escribió el 26 de septiembre en su cuenta de Twitter que el presidente Trump se olvidó por completo de las necesidades del pueblo puertorriqueño para dedicarse a lanzar ataques contra Venezuela. En suma, la escalada de tensiones diplomáticas entre Washington y Caracas genera suspicacias entre los integrantes del Gobierno venezolano sobre si EE.UU., efectivamente, está proporcionando apoyo a los países caribeños de manera desinteresada o si, por el contrario, no es sino otra excusa para continuar ganando posicionamiento militar.

Ariel Noyola Rodríguez

miércoles, 7 de junio de 2017

Washington inicia ejercicios militares en el Caribe

En este artículo: Barbados, Caribe, Comando Sur, Estados Unidos
7 junio 2017 | + | 


El Comando Sur de Estados Unidos inició este martes un ejercicio militar con la participación de 18 naciones asociadas y cerca de 2.500 militares en Barbados, a 1,078 kilómetros de Venezuela.

La organización militar informó que el denominado Tradewinds 2017 es un “ejercicio multinacional de seguridad y respuesta a los desastres marítimos en el Caribe” y cuenta con la participación de Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, República Dominicana, Granada, Guayana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Surinam, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, así como personal militar de EE.UU., Canadá, Francia, México y el Reino Unido.

Según el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Kurt W. Tidd, estas maniobras militares permiten garantizar la seguridad de la región. Sin embargo, la fuerza militar ha sido acusada de intervencionista y de amenazar a gobiernos de la región, como el de Venezuela.

En abril, Kurt W. Tidd presentó un informe al Senado en el que advertía que Venezuela podría ser un elemento “desestabilizador” para la región.

Las declaraciones del funcionario han sido rechazadas por el Gobierno de Venezuela y se suman a otras acciones de Estados Unidos para ejercen presión sobre Venezuela, incluyendo las sesiones de la Organización de Estados Americanos (OEA) en las que intentan aplicar la Carta Interamericana a este país.

Además sigue vigente la declaración de Venezuela como una “amenaza a la seguridad Nacional de los Estados Unidos”, que busca justificar una intervención extranjera, tal como ha dicho en reiteradas ocasiones el Gobierno venezolano.

(Tomado de Telesur)

miércoles, 20 de enero de 2016

Convoca Cuba a VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe

Wednesday, 20/01/2016 10:01 AM

El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, convocó este martes a la VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en La Habana.

Al agradecer en nombre del gobierno cubano la confianza depositada en su país para presidir la Asociación de Estados del Caribe en este año, Rodríguez dijo que es un alto honor asumir esta responsabilidad en una etapa de revitalización de la organización. 

Aseguró que el compromiso de Cuba es trabajar arduamente para impulsar ese proceso y en ese sentido anunció la decisión de convocar la VII Cumbre de la AEC en La Habana, el próximo mes de junio. 

Aspiramos a que ese encuentro contribuya a consolidar el proceso de renovación iniciado en las Cumbres de Pétion Ville en 2013, con su Plan de Acción, y la conmemorativa efectuada en 2014 en México con los compromisos emanados de la Declaración de Mérida, aseveró. 

Esperamos que en la VII Cumbre se aprueben una Declaración y un Plan de Acción que reflejen la voluntad y el consenso de lo que deseamos que sea y haga nuestra Organización en el futuro inmediato, reafirmando sus principios fundacionales, añadió. 

Al intervenir en la XXI Reunión Ordinaria del Consejo de Ministros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), el canciller cubano recordó que la situación ha cambiado respecto al momento cuando la AEC fue creada, hace más de 20 años. 

Pero debemos recordar el significado histórico de la primera cita a ese nivel en Trinidad y Tobago, en 1995, porque la AEC fue un paso precursor en el camino hacia lo que hoy hemos logrado, significó.

Rememoró que el fortalecimiento de las relaciones amistosas entre los pueblos del Caribe es un propósito refrendado en el Convenio Constitutivo de la entidad. 

“En la II Cumbre de la CELAC se firmó por los Jefes de Estado y Gobierno, la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, dijo. 

Además, en la AEC estamos 25 de los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). “Promover la letra y el espíritu de ese documento histórico, es indispensable para avanzar hacia nuestros objetivos”, puntualizó. 

Dijo que ser “un organismo de consulta, concertación y cooperación (articulo III del Convenio)” nos brinda la capacidad de dialogar sobre los temas de interés común, desarrollar la más amplia cooperación, preservar el medio ambiente y ejercer nuestra soberanía sobre los recursos naturales, fortalecer las relaciones de amistad y cuanto nos beneficie. 

Remarcó que la cooperación ha sido una característica del Caribe y de la AEC, pero necesitamos definir prioridades y actuar en la movilización de recursos colectivos para avanzar hacia nuestros objetivos. 

Alertó que los efectos del cambio climático constituyen, probablemente el mayor reto para la región, incluso de supervivencia en el mediano plazo. 

Aseguró que por eso la prevención de riesgos y la mitigación de los efectos de los desastres naturales son temas de la mayor prioridad, por su efecto económico en el turismo, e igualmente importante es la conectividad aérea y marítima vinculada al sector turístico y al comercio. 

Al asumir la Presidencia de la organización, reitero la confianza en las potencialidades de la AEC para hacer una contribución sobresaliente a la integración latinoamericana y caribeña, afrontar con éxito los desafíos políticos, económicos, sociales, ambientales y culturales de estos tiempos, enfatizó el canciller cubano. 

(Con información de Prensa Latina)

viernes, 8 de mayo de 2015

¿Cuál "campaña"?

Por Matias Bosh

He vuelto a escuchar en estos días el desagrado y malestar que algunos sienten por lo que llaman "campaña internacional contra República Dominicana". Yo invito a no sentirse involucrado en defender de una "ofensa a la Patria" lo que en realidad es una protesta abierta ante actos abusivos cuyos autores tienen nombre y apellido, y usan al Estado dominicano como finca privada para imponer sus agendas, como si éstas fueran las de la "Nación".

¿Se justifica esta estrategia? Conozco a Cuba en sus entrañas, un país sometido al bloqueo económico, político y financiero por más de medio siglo, tal vez la política más cruel implementada contra país alguno en América. Cuba, sometida también a atentados terroristas, la guerra biológica, la guerra mediática, planes de intervención armada y de magnicidio. Soy hijo de desterrados de Chile por un golpe fascista horroroso, fabricado en Washington. Soy nieto de un expresidente derrocado cuyo país fue ocupado, precisamente este, Rep. Dominicana. Jamás, jamás de los jamases escuché a los líderes e intelectuales cubanos, ni de países como Chile, Nicaragua, El Salvador, sometidos al genocidio, ni a Juan Bosch, ni hoy en día al Gobierno venezolano, a Evo, a Correa, a Cristina, afirmar sobre Estados Unidos lo que se ha llegado a decir recientemente sobre Haití en R.D., llamándolo "Estado enemigo". Jamás escuché ni se ha visto en Cuba ni a nadie que practica la cooperación internacionalista como elemental deber humanitario echar en cara lo que se hace por otros Pueblos del mundo, como una mercancía que se cobra en deudas políticas; jamás se ha visto a esos y otros países que resisten una guerra injusta y abusiva, ni a Bosch en su momento, hacer de su política la denuncia de una "campaña internacional", sino en primer lugar convencer con la solidez ética y moral de sus argumentos y sus hechos, especialmente en lo que toca a la promoción de los derechos humanos y sociales.

Yo quiero recordar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos no es un organismo de "campañas", sino una CORTE y que ha sancionado al ESTADO dominicano dos veces por VIOLAR DERECHOS HUMANOS DE DOMINICANOS (no de haitianos). Que el Primer Ministro Gonsalves hablara en la Cumbre de CELAC 2014 contra la aberrante sentencia TC 168-13 QUE ATENTA CONTRA DERECHOS DE DOMINICANOS (no de haitianos) no es un acto de campaña "anti-dominicana" "a favor de Haití" ni es un "atentado a la soberanía": es lo natural en una Cumbre, las reglas del juego, para eso se hacen, y recordar que los Derechos Humanos, desde 1948 y desde el Pacto de San José, son de jurisdicción internacional... Por eso mismo cuando hay violaciones generalizadas y sistemáticas se habla de "crimen de lesa humanidad", es decir es un crimen contra la Humanidad; da lo mismo el Estado en que se haya cometido.

Ah! ¿Y la marcha en Puerto Príncipe? Pues yo quisiera saber quién no saldría a marchar en toda R.D. si nos enteramos que en Madrid o San Juan de Puerto Rico apareció un dominicano asesinado a golpes y colgado de un árbol en una plaza pública, y que pasan los meses y nadie sepa nada, y encima de ello los titulares de prensa culparan a otros dominicanos del espantoso crimen.

Cada vez que Trujillo se sentía ofendido, confundía su persona, su negocio y su régimen con "la Patria", defender la Patria era defenderlo a él y viceversa. Y cuando eso pasaba, cuando se le acusaba de tirano y de violar la dignidad humana, su régimen ripostaba que eso era una "campaña pro-haitiana" o del "comunismo internacional".

Ya nos sabemos hace rato ese jueguito macabro. Los y las progresistas, los humanistas, los de izquierda, los admiradores de Duarte, de los Restauradores, de Bosch, Caamaño y Abril, debemos tenerlo claro: ¡Los fascistas que se defiendan ellos solos! A la Patria se le defiende haciéndola próspera, feliz y justa, respetada en el Mundo por ser una tierra donde (como dijo Martí) la dignidad humana sea la ley primera de la república, y su soberanía se defiende, en primer lugar, de los que la saquean, ultrajan y abusan desde adentro y desde afuera, mientras ciertos personajes se hacen "patriotas" con los débiles e indefensos.

No deja de resultar al menos simpático acusar a las "potencias" de participar en la "campaña anti-dominicana", y al mismo tiempo ver que el poder de esas "potencias" en República Dominicana no ha variado un ápice: Una inmensa cantidad de instancias de hacer políticas y espacios de toma de decisiones siguen literalmente siendo campo de la primacía de la llamada "cooperación internacional" y de los grandes "donantes", que practican el "internacionalismo vertical" que en la práctica es un colonialismo de nuevo tipo. Dramático ha sido ver esto en decisiones tan serias como la explotación de los Haitises o Loma Miranda, las políticas educativas de los últimos veinte años, y el caso del nuevo auge de la malaria en el país, directamente asociado a que la "cooperación internacional" se retiró de ese rubro dejando al desnudo la flaqueza de las políticas nacionales en cosas tan elementales y delicadas. Haití, en vez de "Estado enemigo" o propagandista "anti-dominicano" es quizá el ejemplo más catastrófico de la colonización y el despojo revestido de esa "cooperación internacional" que tiene en República Dominicana tan alto rango como en casi toda la América Latina aún no emancipada. 

Ciertamente existe un pulseo entre los sectores de la derecha y la oligarquía haitiana, el "trindente imperial" y su contraparte isleña, es decir la oligarquía y la derecha dominicana, y ese pulseo une a esos tres bandos en lo mismo que han hecho siempre: no resolver nada, con los pueblos de carne de cañón. Ante esto, la primera bandera a izar es la de sostener la hermandad -más allá de los gobiernos y los "políticos"- entre el Pueblo dominicano y el Pueblo haitiano, y el respeto a la dignidad de los inmigrantes, porque eso es respetar al Pueblo dominicano, igualmente víctima del abuso, las invasiones, el despojo y hermanado en los miles y miles que de ambos Pueblos han quedado flotando en el mar, tras la "visa para un sueño".

viernes, 12 de diciembre de 2014

Concluye en Cuba Conferencia Internacional sobre el Caribe


La Habana, 12 dic (PL) Las experiencias en la cooperación con las potencias emergentes y la gestión para la reducción de desastres centrarán los análisis de la jornada final de la VIII Conferencia Internacional Cátedra de Estudios del Caribe de la Universidad de La Habana. El rol de Rusia y China en el Caribe también será motivo de debate por parte de los participantes a la cita académica que se desarrolló en la sede del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García.

En la jornada pasada, los asistentes debatieron sobre la vulnerabilidad, desafíos y cooperación entre los pequeños estados insulares y las prioridades de la agenda para el desarrollo de los países miembros del Caricom.

El representante comercial de Trinidad y Tobago en la isla, Jude Carasquero declaró a Prensa Latina que es muy significativo que un Estado de habla hispana como Cuba muestre interés en el avance de los pueblos del Caribe.

Al referirse a la recién concluida Cumbre Caricom-Cuba en La Habana, Carasquero subrayó que se trata de un salto cuantitativo y cualitativo, que no solo apunta a las relaciones con la mayor de las Antillas, sino con América Latina.

Debemos aprovechar la oportunidad no solo en el tema político, sino de las relaciones comerciales, hay que subrayar, agregó, la necesidad de continuar reforzando los nexos entre todos los países de la región.

De momento, hay que seguir divulgado las realidades económicas, sociales y culturales del Caribe, pues de este modo nunca existirá dudas de quienes somos nosotros, dijo el funcionario de Trinidad y Tobago.

tgj/joe

lunes, 8 de diciembre de 2014

Declaración de La Habana en ocasión de la V Cumbre Caricom-Cuba


Aprobada en La Habana, Cuba, el 8 de diciembre de 2014.

DECLARACIÓN DE LA HABANA EN OCASIÓN DE LA QUINTA CUMBRE CARICOM-CUBA

Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad del Caribe y la República de Cuba, reunidos en La Habana, Cuba, el 8 de diciembre de 2014, en ocasión de la Quinta Cumbre CARICOM-Cuba, y en conmemoración del Cuadragésimo Segundo aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados independientes de la CARICOM y Cuba y el Duodécimo Aniversario del Día Cuba-CARICOM;

Orgullosos de nuestra identidad caribeña común y el sólido y elevado nivel alcanzado por nuestras relaciones políticas bilaterales, fortalecidas por los acuerdos que hemos firmado y en el contexto de los foros internacionales, nos ha permitido avanzar nuestra agenda de desarrollo nacional en pro del bienestar de nuestros pueblos, sobre la base de la solidaridad y la cooperación regional;

Recordando las Declaraciones de La Habana de 2002, Bridgetown de 2005, Santiago de Cuba de 2008 y Puerto España de 2011, y reconociendo su aporte significativo al fortalecimiento de las relaciones entre nuestras naciones;

Conscientes de la importancia de trabajar unidos por el desarrollo sostenible de nuestros países, que nos permita construir sociedades más inclusivas y enfrentar nuestras vulnerabilidades como pequeños Estados en desarrollo, en particular Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, especialmente en las esferas económica y medioambiental;

Reiterando la necesidad de aunar esfuerzos para mejorar la productividad, infraestructura, conectividad aérea y marítima de nuestros países, así como ampliar nuestras relaciones económicas y comerciales mediante la aplicación del Acuerdo revisado de Comercio y Cooperación Económica entre CARICOM y Cuba;

Recordando la importancia de la consolidación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como un mecanismo de coordinación política y promoción de la unidad y la integración de nuestra región, así como la importancia de sus esfuerzos directos en la erradicación de la pobreza, el hambre y las desigualdades dentro de y entre sus Estados Miembros.

Acordamos:

1.Reiterar que la unidad y la integración de nuestra región caribeña se basa en el respeto a los Propósitos y Principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Por tanto, nos comprometemos a brindar nuestro irrestricto apoyo a la soberanía, la autodeterminación, la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de cada país y la protección y promoción de todos los derechos humanos para todos.

2.Acoger con beneplácito los resultados alcanzados en las reuniones periódicas de Ministros de Relaciones Exteriores de la CARICOM y la República de Cuba efectuadas hasta el momento, que continúan sirviendo como plataforma para el compromiso político. Esas reuniones refuerzan el compromiso de nuestros líderes políticos de fortalecer los lazos entre nuestros países.

3.Reafirmar nuestra voluntad de fortalecer la cooperación Sur-Sur, como expresión de solidaridad entre nuestros países, con el fin de impulsar programas bilaterales y regionales, así como la cooperación triangular para el desarrollo, tomando en cuenta las prioridades de desarrollo de nuestros países.

4.Reconocer que la cooperación entre Cuba y los países de la Comunidad del Caribe en esferas tales como la salud, el desarrollo de los recursos humanos, la construcción y el deporte, ha contribuido de manera efectiva al crecimiento y bienestar de nuestros pueblos. En este sentido, expresamos nuestro sincero agradecimiento al Gobierno de Cuba por su apoyo constante y por la extensión de esta buena voluntad para el financiamiento durante el venidero trienio de la Escuela Regional de Artes del Caribe en Jamaica, y el Centro de Estimulación del Desarrollo de Niños, Adolescentes y Jóvenes con Necesidades Educativas Especiales, que será construido en Guyana. Expresamos, además, nuestro agradecimiento por el incremento de becas de estudios universitarios y de posgrado para la especialización en Medicina, el aumento de la admisión de pacientes provenientes de Estados miembros de la CARICOM para recibir asistencia médica gratuita, así como la capacitación en materia de reducción de riesgo de desastres y la respuesta ante desastres naturales.

5.Reiterar nuestro compromiso de continuar impulsando iniciativas sociales, así como la aplicación de proyectos para mejorar la infraestructura y conectividad aérea y marítima entre nuestros países y de ampliar nuestras relaciones económicas y comerciales mediante la puesta en práctica del Acuerdo revisado de Comercio y Cooperación Económica entre CARICOM y Cuba.

6.Acoger con beneplácito el progreso alcanzado en las negociaciones para ampliar el acceso a los mercados y mejorar la cooperación económica en virtud del Acuerdo de Comercio y Cooperación Económica, y estimular a nuestros funcionarios a continuar trabajando con el espíritu de solidaridad y buena voluntad que ha caracterizado sus esfuerzos hasta la fecha, a fin de concluir las negociaciones para finales del segundo trimestre de 2015.

7.Subrayar que la actualización del modelo económico cubano, su Ley de Inversión Extranjera y la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, brindan oportunidades adicionales, de manera mucho más amplia, para acelerar y fortalecer los vínculos económicos entre la CARICOM y Cuba.

8.Reconocer cuán importante es para los países caribeños aprovechar el potencial que ofrecen los mecanismos regionales y subregionales como la CELAC, la AEC, el ALBA-TCP, PETROCARIBE, así como otros mecanismos internacionales como el grupo BRICS.

9.Reafirmar nuestra solidaridad con la República de Haití y reiterar nuestro fuerte compromiso con los esfuerzos de recuperación después del terremoto del 12 de enero de 2010, de conformidad con las prioridades definidas por su gobierno y con pleno respeto de su soberanía.

10.Confirmar los compromisos hechos en la Tercera Conferencia Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, celebrada en Apia, Samoa, del 1º al 4 de septiembre de 2014, así como los compromisos esbozados en su Documento Final.

11.Confirmar asimismo nuestra disposición de trabajar de conjunto en una Agenda Estratégica Regional para abordar la Gestión del Riesgo de Desastres de una manera integral, teniendo en cuenta la evaluación y reducción del riesgo de desastres, la asistencia humanitaria y la reconstrucción, de conformidad con la Resolución 46/182 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a fin de enfrentar las graves consecuencias del cambio climático en nuestros países.

12.Fortalecer nuestra cooperación para abordar los efectos negativos del cambio climático. En ese sentido, reiteramos nuestra demanda de contar con un acuerdo vinculante con el fin de estabilizar el incremento de la temperatura global por debajo de los 2º C, teniendo en cuenta el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y abordar las necesidades de nuestros países frente a los desafíos de la adaptación a los impactos del cambio climático, de conformidad con la Convención Marco y las decisiones de las Conferencias de las Partes.

13.Comprometernos a fortalecer la cooperación para la protección del medio ambiente y el uso sostenible de nuestros recursos, en particular los del Mar Caribe. En ese sentido, apoyamos los esfuerzos realizados por la Asociación de Estados del Caribe (AEC) para declarar el Mar Caribe como Zona Especial en el contexto del desarrollo sostenible, en el marco de las Naciones Unidas.

14.Reafirmar que el cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo, y expresar nuestra profunda preocupación ante el continuo crecimiento global de las emisiones de gases de efecto invernadero. Estamos profundamente preocupados por el hecho de que todos los países, particularmente los países en desarrollo, son vulnerables a los efectos adversos del cambio climático y ya están experimentando un incremento de tales efectos, incluidos las sequías persistentes y los eventos climáticos extremos, el incremento del nivel del mar, la erosión costera y la acidificación de los océanos, lo cual amenaza aún más la seguridad alimentaria y los esfuerzos por erradicar la pobreza y alcanzar un desarrollo sostenible. En ese sentido, subrayamos que la adaptación al cambio climático representa una prioridad global inmediata y urgente.

15.Recalcar nuestro compromiso de combatir la trata de personas, el tráfico de drogas ilícitas y el tráfico ilícito de armas pequeñas, teniendo en cuenta las características, alcance y magnitud de estos problemas en cada Estado en particular.

16.Acoger con beneplácito las acciones conjuntas inmediatas adoptadas por el ALBA-TCP, Cuba y la CARICOM, acompañados por los demás miembros de la CELAC, para evitar la propagación de la epidemia del virus del Ébola en nuestra región y combatirla si fuese necesario. Nos comprometemos a promover y ampliar dicha cooperación mediante la adopción de medidas preventivas, la capacitación de personal calificado y la creación de instituciones que lleven a cabo investigaciones sobre esta enfermedad.

17.Reconocer el apoyo y la solidaridad de la República de Cuba al enviar médicos y personal de salud a los países de África Occidental afectados por la epidemia, y en la formación de personal calificado en otros países africanos, para que puedan evitar su propagación y estar preparados para combatirla.

18.Apoyar los esfuerzos para evitar la entrada, la propagación y facilitar el tratamiento de las enfermedades no transmisibles, el VIH-SIDA, y otras enfermedades como el dengue y el Chikungunya en nuestros países. Apoyamos también los proyectos dirigidos a atender a las personas con capacidades diferenciadas en la región.

19.Exigir el fin inmediato del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América contra Cuba y, especialmente, de su carácter extraterritorial y de la persecución financiera contra las transacciones cubanas, cuya severidad se incrementa diariamente; de la inclusión de Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo elaborada y publicada unilateralmente por el Departamento de Estado estadounidense, y de todas las acciones encubiertas que lleva a cabo el gobierno de los Estados Unidos para subvertir la legalidad y el orden interno en la República de Cuba, incluidas aquellas que entrañan el empleo ilícito de las tecnologías de la información y las comunicaciones, que constituyen violaciones de la soberanía cubana y del derecho a la autodeterminación de su pueblo.

20.Reafirmar la posición inequívoca de la Comunidad del Caribe en favor de que Cuba asista a la Séptima Cumbre de las Américas en Panamá, en abril de 2015, en condiciones de igualdad soberana y sin condicionamientos de ninguna índole, en correspondencia con la postura solidaria expresada en distintos foros en toda la región.

21.Subrayar que la elaboración de la Agenda de Desarrollo Post-2015 debe ser un proceso universal, abierto, transparente e incluyente, basado en el respeto irrestricto de los Propósitos y Principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, y centrado en los tres pilares del desarrollo sostenible: la economía, la sociedad y el medio ambiente. En este contexto, recalcamos que dicha Agenda debe responder a las necesidades especiales de los pequeños Estados en desarrollo, en particular los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), de acuerdo con sus respectivas legislaciones nacionales y prioridades de desarrollo en lo que respecta al logro del desarrollo sostenible. La Agenda debe incorporar también todos los elementos que conduzcan a un Desarrollo Sostenible, en particular la cultura, que debe ser un tema intersectorial de la Agenda, respecto del cual deben ser incluidas metas específicas en los objetivos pertinentes.

22.Afirmar que aún cuando los países de renta media de la región del Caribe hemos alcanzado significativos avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, todavía enfrentamos grandes retos en nuestro camino hacia el desarrollo, incluidos los que se derivan de nuestra condición de pequeñas islas y aquellos relacionados con el cambio climático. En este contexto, reiteramos nuestro llamado a que se adopten indicadores que reflejen de manera más adecuada la realidad de los países de renta media, y en particular los problemas específicos de los Estados caribeños, teniendo en cuenta que los actuales criterios referidos a los ingresos promedio, especialmente los criterios de los indicadores de ingreso per cápita, no reflejan los efectos multidimensionales de la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad.

23.Celebrar con gran placer el exitoso resultado de la Segunda Cumbre de la CELAC en La Habana, celebrada los días 28 y 29 de enero de 2014, en particular la Declaración de La Habana, la histórica Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno, y las Declaraciones Especiales relativas a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, la cuestión de las reparaciones por la esclavitud y el genocidio de las poblaciones nativas y el establecimiento del Foro China-CELAC.

24.Reafirmar que el fortalecimiento de la CELAC como un foro para el diálogo y como actor político internacional es una de nuestras prioridades. En ese contexto, consideramos fundamental continuar fortaleciendo la integración regional mediante el diálogo político, la cooperación y el incremento del comercio entre los países del Caribe y América Latina. En ese sentido, reafirmamos la importancia de una activa participación de la CARICOM dentro de la CELAC, y apoyamos la inclusión de la Presidencia de la CARICOM en el Cuarteto de la CELAC.

25.Destacar la importancia que confiere la Comunidad del Caribe a la reparación de los daños ocasionados por el genocidio contra la población nativa y la esclavitud en el Caribe y su deseo de entablar un diálogo sobre reparación con los países europeos, íntimamente implicados en el genocidio contra la población nativa y la posesión de esclavos, para abordar las secuelas de este crimen de lesa humanidad;

26.Expresar nuestra gratitud al Gobierno y al Pueblo de la República de Cuba por la cálida acogida y hospitalidad dispensadas durante la Quinta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad del Caribe y de la República de Cuba.

27.Celebrar la Sexta Cumbre CARICOM – Cuba el 8 de diciembre de 2017, en Antigua y Barbuda, y la Quinta Reunión Ministerial en La Habana en el mes de junio de 2016.

Aprobada en La Habana, Cuba, a los 8 días del mes de diciembre de 2014.

Raúl Castro en la Cumbre Caricom-Cuba: Los desafíos del siglo XXI nos obligan a unirnos

DISCURSO INAUGURAL DEL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS EN LA V CUMBRE CARICOM-CUBA

8 de diciembre de 2014.

Honorable Gaston Alphonso Browne, primer ministro de Antigua y Barbuda y presidente en ejercicio de CARICOM;

Honorables Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de CARICOM;

Su Excelencia Irwin Larocque, Secretario General de CARICOM;

Excelentísimo Señor Didacus Jules, director general de la Organización de Estados del Caribe Oriental;

Excelentísimo Señor Alfonso Múnera Cavadía, secretario general de la Asociación de Estados del Caribe:

Les doy la más cordial bienvenida y les deseo una grata estancia en nuestro país.

Nos regocija recibir a los líderes y representantes de la familia caribeña. Compartimos una historia común de colonialismo, esclavitud y luchas por la libertad, independencia y desarrollo, que es el crisol en el que se han fundido nuestras culturas. También enfrentamos retos comunes que solo podremos vencer con la más estrecha unidad y eficaz cooperación.

Este es el sentido y el propósito de estas Cumbres trienales, que celebramos: impulsar y fortalecer nuestros vínculos fraternales de colaboración, concertación y solidaridad, para avanzar en la necesaria integración latinoamericana y caribeña soñada por los Próceres de la independencia y postergada durante más de 200 años. Hoy es una necesidad vital para nuestra supervivencia.

La exitosa trayectoria de CARICOM, la participación de todos sus estados miembros y de Cuba en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y en la Asociación de Estados del Caribe, así como la membresía de algunos de nosotros en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) y a Petrocaribe, han contribuido al avance de la integración regional y debemos continuar impulsando su consolidación.

Estimados Jefes de Estado y de Gobierno e invitados:

Cada año, celebramos en este día, el aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba de los primeros cuatro Estados independientes de la Comunidad del Caribe.

Como dijera el compañero Fidel Castro Ruz, en el acto conmemorativo del 30 aniversario de este importante acontecimiento: “Probablemente, los líderes de estos países, considerados igualmente padres fundadores de la independencia de sus naciones y de la integración caribeña, Errol Barrov, de Barbados; Forbes Burnham, de Guyana; Michael Manley, de Jamaica, y Eric Williams, de Trinidad y Tobago, al decidir el establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, comprendían que estaban trazando el camino para lo que sería después la política exterior de la Comunidad del Caribe, que tiene hasta el día de hoy tres características fundamentales: la independencia, la valentía y la acción concertada”. Estas palabras mantienen toda su vigencia.

A 42 años de aquella audaz decisión, nos enorgullecemos de las excelentes relaciones que mantenemos con todos los países del Caribe, y en cada capital disponemos de las embajadas respectivas. Ustedes también tienen sus representaciones en La Habana, lo que se completó con la inauguración, el pasado 25 de junio, de la Embajada de San Cristóbal y Nieves, con la honrosa presencia del Primer Ministro, nuestro estimado amigo, el Muy Honorable Denzil Douglas.

Este es un buen momento para reiterar que, a pesar de las dificultades económicas y de los cambios que estamos haciendo para perfeccionar el modelo económico y social, mantendremos el compromiso de cooperar y compartir nuestros modestos logros con los hermanos del Caribe.

En la actualidad, tenemos mil 806 colaboradores en todos los países de CARICOM, de ellos mil 461 en el campo de la salud. Se han graduado 4 mil 991 jóvenes caribeños y actualmente mil 55 estudian en Cuba.

Adicionalmente, estamos colaborando con el Caribe y continuaremos haciéndolo, en la prevención y el enfrentamiento a la pandemia del ébola en el plano bilateral y en el contexto del ALBA y de la CELAC, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Reunión de Expertos celebrada a fines de octubre en La Habana contó con especialistas de todo el hemisferio, incluso con representantes de territorios caribeños aún dependientes. En las últimas semanas 61 funcionarios, médicos, expertos de la salud y otras esferas de los países de CARICOM han recibido entrenamiento en Cuba. En adición, se atiende la solicitud de nueve Estados de CARICOM que solicitaron la asistencia cubana para capacitar al personal médico de sus países.

Como pequeños estados insulares y naciones en desarrollo enfrentamos el reto de sobrevivir y avanzar en medio de un mundo convulsionado por una crisis económica global, con todas sus manifestaciones en el orden financiero, energético, ambiental y alimentario, enfermedades mortales y guerras. Reitero hoy la invariable posición de Cuba de apoyar, en todas las circunstancias, el derecho de los países pequeños y vulnerables a recibir un trato especial y diferenciado en el acceso al comercio y las inversiones.

Los desafíos del siglo XXI nos obligan a unirnos para enfrentar juntos los desastres naturales, los efectos del cambio climático, concertar enfoques sobre la agenda de desarrollo post-2015 y, en especial, para enfrentar colectivamente los mecanismos de dominación que nos impone el injusto sistema financiero internacional.

Unimos nuestras voces a las de la Comunidad del Caribe para exigir la inmediata supresión de nuestras naciones de las listas unilaterales que obstaculizan el desarrollo económico y el intercambio comercial con otros países.

La cooperación para enfrentar las consecuencias del cambio climático merece una atención especial. La elevación del nivel del mar amenaza la existencia de muchos de nuestros países. Los cada vez más frecuentes huracanes, lluvias intensas y otros fenómenos, causan grandes daños humanos y económicos. No nos queda otra opción que fortalecer la concertación para enfrentar esta realidad y mitigar el tremendo impacto que causan en los recursos hídricos, las zonas costeras y especies marinas, la diversidad biológica, la agricultura y los asentamientos humanos. Cuba tiene estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo, e implementa el Macroproyecto “Peligros y Vulnerabilidad Costera 2050-2100”, que incluye proyectos sobre el estado de salud de los manglares y dunas costeras, evaluación de las playas, asentamientos costeros e infraestructura, experiencias que estamos dispuestos a compartir con los hermanos de CARICOM.

Tenemos mucho trabajo por delante. Como hemos anunciado, en el próximo trienio comenzarán a funcionar, con el modesto apoyo de Cuba, la Escuela Regional de Artes en Jamaica y el Centro de estimulación del desarrollo de niños, adolescentes y jóvenes con necesidades educativas especiales con sede en Guyana. Más estudiantes caribeños podrán acceder a estudios universitarios en nuestro país, en particular en la especialidad de Medicina. Ayudaremos también en la preparación de expertos de los países de CARICOM en temáticas relacionadas con la mitigación y el enfrentamiento de riesgos ante los desastres naturales, así como en la difícil etapa de recuperación posterior a estos.

Asimismo, continuaremos ofreciendo nuestra ayuda solidaria en la formación de recursos humanos y en la atención médica. En este sentido se destaca la oportunidad que otorgaremos a médicos graduados en Cuba que estén ejerciendo en sus países para que estudien una segunda especialidad de manera gratuita.

El desarrollo del comercio y las inversiones entre nuestros países sigue siendo un tema pendiente. Las dificultades con la transportación aérea y marítima en la subregión y el deterioro de nuestras economías, producto de la crisis internacional, atentan contra el avance en estos sectores. Debemos encontrar soluciones novedosas, factibles y convenientes para todos. En este sentido, acogemos con beneplácito los esfuerzos conjuntos para la actualización y revisión del Acuerdo de Comercio y Cooperación bilateral, que permitirá el libre acceso, con arancel cero, de 297 productos de países de CARICOM y de 47 de nuestro país.

Aprovecho la ocasión para reiterar nuestro firme apoyo a la justa demanda de CARICOM de compensación por parte de las potencias coloniales por los horrores de la esclavitud y al reclamo, igualmente justo, de recibir cooperación de acuerdo con su situación real y necesidades, y no sobre la base de estadísticas de ingreso per cápita que los califican esquemáticamente como países de renta media y excluyen de flujos de recursos financieros indispensables.

Es ineludible el compromiso de apoyar la reconstrucción y el desarrollo de la hermana República de Haití, cuna de la primera revolución independentista en América Latina y el Caribe, con cuyo heroico y sufrido pueblo tenemos todos una deuda de gratitud.

Como he dicho en otras ocasiones, los cubanos agradecemos profundamente a nuestros hermanos caribeños por su vertical posición de respeto y solidaridad hacia nuestra Patria.

Jamás olvidaremos el permanente respaldo a la resolución contra el bloqueo a Cuba, así como las numerosas expresiones de solidaridad en el debate general de la Asamblea General de la ONU y en otras tribunas internacionales, rechazando la espuria inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno e invitados: 

En esta V Cumbre CARICOM-Cuba les propongo intercambiar ideas y propuestas viables para continuar trabajando de conjunto en el desarrollo de nuestra cooperación bilateral; en el incremento y la diversificación de nuestras relaciones económicas y comerciales; en el enfrentamiento a los retos que nos impone el mundo globalizado, injusto y desigual en que vivimos, plagado de graves problemas que amenazan la existencia de la humanidad; y sobre todo, en la manera de avanzar con pasos cada vez más sólidos hacia la imprescindible integración política, económica y social de América Latina y el Caribe. Tenemos ese deber impostergable con nuestros pueblos.

Sin más, declaro inaugurada la V Cumbre CARICOM-Cuba.

Muchas gracias. 

Para descargar las fotos en alta resolución, visita nuestra página en Flickr

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inauguración de la V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inaugura Raúl Castro V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Inaugura Raúl Castro V Cumbre Caricom-Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Raul en el recibimiento a Jefes de Estado minutos antes de la Inauguración de la Cumbre Cuba Caricom. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
En video, las palabras de Raúl Castro


La proyección externa cubana hacia el Caribe

Por Milagros Martínez Reinosa 
Para contextualizar la Cumbre Caricom-Cuba proponemos este análisis de 2007.

El Caribe1 es el entorno, el escenario natural e inmediato de la isla de Cuba, al cual pertenece por múltiples y legítimas razones geográficas, históricas y culturales. Por consiguiente, el Caribe constituye un área de interés político-estratégico, que está además vinculado al factor de seguridad para la política exterior cubana.

Por diversos y muy conocidos motivos, Cuba, en su condición de isla geográficamente situada en el centro del Mar Caribe -bloqueada además por los Estados Unidos- se vio obligada a modificar sustantivamente su estrategia de inserción internacional durante la pasada década del noventa.

En ese replanteamiento estratégico, América Latina -y de manera particular el Caribe- devino un área priorizada. Puede afirmarse que es entre el decenio de los noventa e inicios del presente siglo que se crean las bases para la articulación, por vez primera, de una estrategia coherente, armónica y concertada que reconoce la real importancia de la región para los objetivos de la política exterior cubana.

La política de Cuba hacia el Caribe es hoy una de sus grandes prioridades en materia de política exterior. Tan es así, que podemos calificar esta política como la más dinámica y efectiva en la proyección externa de la Mayor de las Antillas durante la segunda mitad de la década del noventa y los primeros años del siglo XXI.

Cuba es considerada por los caribeños como parte inequívoca de la región. Se le reconoce su activa y solidaria proyección hacia el Tercer Mundo, sus posiciones contra el racismo y el colonialismo, sus amplias relaciones con los países africanos; amén de la sensibilidad mostrada por la presencia del factor etnorracial –la común raíz africana– como elemento integrante de nuestra nacionalidad. Aspecto este último que, a su vez, ha incidido en la formación de una cierta identidad cultural caribeña.

A la mayoría de los países caribeños le resulta novedoso e interesante que los cubanos desarrollen un proyecto social diferente, alternativo y que, a pesar de los múltiples y complejos problemas que ha tenido que enfrentar, Cuba exhiba indicadores socioeconómicos que atestiguan éxitos múltiples. Por ello sigue con atención creciente el modelo de desarrollo ensayado por la isla. Es así como sus relaciones con la Mayor de las Antillas están marcadas, también, por sus deseos de beneficiarse de los logros cubanos, paradigmas reconocidos en las áreas de la educación, la salud, los deportes, la ciencia y la tecnología. Es precisamente este interés el que sustenta, en gran medida, las bases de una activa cooperación Sur-Sur entre la Isla y la región caribeña, de la cual ella también forma parte.

En este trabajo se pretende realizar una valoración general de la política de Cuba hacia el Caribe después de 19592, identificando los principales períodos por los que ha transcurrido. Se distingue además el concepto de cooperación Sur-Sur, elemento rector de las actuales relaciones cubanas con el Caribe.


LA POLÍTICA HACIA EL CARIBE

Desde el triunfo de la revolución en 1959, las relaciones cubanas con su entorno caribeño han sido una de las más exitosas gestiones que, en materia de relaciones internacionales, puede exhibir la isla. Para una mejor comprensión de su origen, evolución y desarrollo propongo la siguiente periodización, retomando el análisis que hiciera Gerardo González Núñez de los treinta primeros años de dichas relaciones.

I.- Período de proyección limitada, desde enero de 1959 hasta 1970.

II.- Período de inicio y auge en las relaciones, desde 1970 hasta 1979.

III.- Período de deterioro de las relaciones, desde 1979 hasta 1983.

IV.- Período de retroceso en las relaciones, desde 1983 hasta 1990.

V.- Período de recomposición de las relaciones, desde inicios de 1990 hasta 1992.

VI.- Período de plena reactivación de las relaciones, desde 1992 a la actualidad

A continuación, un breve análisis de cada uno de estos períodos.

I.- Período de proyección limitada (1959-1970)

En los años que abarca este período la prioridad fue lograr su supervivencia y consolidación ante la hostilidad estadounidense. Este propósito respondía a la necesidad de crear las condiciones necesarias exigidas para emprender una profunda transformación económico-política de la sociedad.

De ahí la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Dominicana y Haití, cuyos gobiernos apoyaron acciones dirigidas a derrocar al naciente poder revolucionario de la Mayor de las Antillas.

En el caso de Jamaica, nación con la cual Cuba mantenía relaciones formales desde antes, los vínculos se mantuvieron con un perfil que podría calificarse de bajo y que no rebasaba la gestión que implicaba el Consulado cubano en Kingston.

Con Guyana, que aún era un territorio colonial -por lo que no era posible el establecimiento de nexos diplomáticos-, se desarrollaron relaciones comerciales y de cooperación técnica. Esto fue posible cuando el Partido Progresista del Pueblo (PPP), liderado por Cheddi Jagan -quien siempre mostró una especial afinidad con la revolución cubana y de manera particular con su líder histórico Fidel Castro-, formó gobierno en 1961. Cuando Jagan abandonó el gobierno, en 1964, estos vínculos cesaron y las relaciones de Cuba con el Caribe cayeron en un virtual vacío que se prolongó hasta inicios de la década del setenta.

II.- Período de inicio y auge de las relaciones (1970-1979)

El Caribe de la década del setenta constituyó un escenario novedoso para la política exterior cubana. Históricamente, los vínculos de Cuba con la región habían sido muy limitados, pese a compartir características socioeconómicas comunes y a la existencia de flujos migratorios hacia la Mayor de las Antillas. De ese modo, la política seguida en los primeros años de poder revolucionario con Haití, República Dominicana y Guyana no correspondió a una concepción caribeñista de la situación, sino a la estrategia de alcance continental que se seguía en la proyección externa cubana hacia América Latina.

Si bien, en opinión de algunos estudiosos, Cuba no aprovechó al máximo las posibilidades que ofrecía el Caribe durante la década del setenta, coincido con quienes valoran que ello se debió, en gran medida, a que el diseño de la política cubana en ese período, en líneas generales, adoleció de suficiente conocimiento acerca de las características de la formación histórico-culturales y de las idiosincrasias respectivas, así como de las peculiaridades de los sistemas políticos y del nivel de desarrollo político-ideológico de los principales sectores de la sociedad caribeña. Esta deficiencia se entiende como lógico resultado de tantos años de virtual alejamiento de las realidades de la región.

Definitivamente, en ese momento no estaban creadas las condiciones para la articulación de una estrategia caribeña global que posibilitara a los actores institucionales cubanos hacer los ajustes necesarios en los ritmos y formas para implementar las políticas. Como resultado, los efectos de la proyección cubana en la región no se valoraron en toda su dimensión.

Ello contribuyó, decisivamente, a que la política cubana hacia el área fuera percibida por muchos de los países caribeños como altamente ideologizada. Vale destacar que la cooperación ofrecida por la Mayor de las Antillas nunca se condicionó a concesiones políticas y fue en áreas básicamente deficitarias, lo que demuestra la expresión de una posición de principios asociada al ideario que identifica a la nación.

No obstante estas precisiones obligadas y necesarias, que obviamente pueden o no ser compartidas, habría que apuntar que, en este segundo período, hubo una verdadera expansión de las relaciones de Cuba con el Caribe angloparlante.

Retomando el ya citado análisis de González Núñez, podemos distinguir, dentro del período, tres etapas.

De 1970 a 1972

Cuando, en la década del setenta del pasado siglo, Estados Unidos pretendía aislar a Cuba de la comunidad internacional, los cuatro países principales del Caribe angloparlante: Trinidad y Tobago, Guyana, Jamaica y Barbados, comenzaron a manifestar pronunciamientos positivos en diversos foros regionales -especialmente en la Organización de Estados Americanos (OEA)-, que reclamaban la reincorporación de la Mayor de las Antillas al concierto de naciones latinoamericanas y caribeñas.

Es también en esta etapa cuando se evidencia el interés de Trinidad y Tobago y Guyana, fundamentalmente, de establecer relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba.

De 1972 a 1975

Como resultado del gradual acercamiento a Cuba, los cuatro principales países del Caribe de habla inglesa anuncian, en octubre de 1972, su decisión de establecer relaciones con la isla. El 8 de diciembre de 1972, Jamaica, Guyana, Barbados y Trinidad Tobago dieron ese importante paso, acción a la que se sumaron luego otros países de la región, rompiendo de ese modo la política de aislamiento que se le había impuesto a la Mayor de las Antillas.

El análisis retrospectivo de los hechos nos permite afirmar que, probablemente, al decidir el establecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, los líderes de esos países comprendían que estaban trazando el camino para lo que sería después la política exterior de la Comunidad del Caribe hacia Cuba. Delinearon así, con este paso, tres de sus características fundamentales: la independencia, la valentía y la acción concertada.

Este hecho marcó el momento a partir del cual se comenzó a valorar la importancia del Caribe para los objetivos globales de la política exterior cubana. A partir de ahí se abre un período de ampliación y consolidación de la proyección cubana, aun cuando -como analizaremos posteriormente- ello, en gran medida, estuvo condicionado por la influencia de Estados Unidos en el área. Recordemos que los gobiernos estadounidenses trabajaron activamente por el diseño de una hábil campaña de propaganda en torno a lo que ellos dieron por llamar "el peligro cubano", que generó un sentimiento de desconfianza en diversos círculos regionales caribeños, a partir de la manipulación que de esa imagen distorsionada sobre la isla hicieran algunos sectores políticos caribeños, con fines de política doméstica o externa. Aun así, Cuba obtuvo resultados muy favorables de sus relaciones con el área.

Sin dudas, entre las causas que motivaron el establecimiento de relaciones de estos cuatro países habría que citar al vigoroso proceso de desarrollo de una conciencia nacionalista que se venía gestando en la región desde hacía años atrás. Si bien este proceso venía signado por influencias ideológicas de diversas tendencias, expresaba un cuestionamiento de las estructuras del poder y de dependencia económica. Como resultado, se habían incrementado las tensiones políticas y sociales, para dar lugar así a una serie de manifestaciones populares entre 1968 y 1973 que alteraron la estabilidad política de dichas naciones y conmocionaron las bases sociales de sostén de las élites políticas nativas.

La nueva realidad se constituyó en referente para que, en el plano doméstico, se diera prioridad e impulso a un desarrollo económico alternativo, con componentes de reformas sociales. En la arena internacional, la característica era una proyección externa en la que ocupaba un lugar cimero una búsqueda y reafirmación de su viabilidad como estados independientes 3.

El acercamiento a Cuba se insertó dentro de esos esfuerzos de cambio. A la isla se le veía como la nación de mayor desarrollo relativo en el Caribe y, por tanto, con un significativo papel en la integración regional, puente además para expandir las relaciones con los países socialistas y con el resto del Tercer Mundo -específicamente con los Países No Alineados-, y como un apoyo para las posiciones nacionalistas asumidas. 4

Pero, el establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba no implicó una inmediata escalada en ese terreno. Muchos años de desconocimiento recíproco aconsejaron un proceso previo de contactos exploratorios mutuos, algunos de ellos al más alto nivel.

De 1975 a 1979

Estos años se caracterizaron por una ampliación de la proyección cubana en la región. En esa etapa, Cuba sostuvo contactos y vínculos con la mayoría de los países caribeños; se expandió la cooperación económica y científico-técnica y se vigorizaron los intercambios comerciales. Se abrieron embajadas en Jamaica y Guyana, así como una oficina comercial en Kingston, que controlaría todo el flujo comercial de Cuba con la región, y se desarrollaron diversas acciones por parte de las áreas que atendían al Caribe en el Partido Comunista de Cuba y en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El comportamiento de las relaciones bilaterales fue desigual. Con Guyana y Jamaica resultaron más intensas, mientras que con Barbados y Trinidad y Tobago, el perfil fue ciertamente más bajo -de hecho, en estos dos últimos países no se abrieron sedes diplomáticas y el trabajo en ese sentido se hizo a través de embajadas concurrentes.

En este período, nuevos estados independientes emergieron en el Caribe. De ellos, Bahamas, Santa Lucía y Surinam decidieron establecer relaciones con Cuba, mas las relaciones no rebasaron el límite de la formalidad y el nivel de embajadores concurrentes, con la excepción de Surinam.

Con Haití y República Dominicana se hicieron contactos. Incluso, con este último país se llegaron a realizar intercambios durante el gobierno de Joaquín Balaguer y cesaron en 1978 cuando, contradiciendo los pronósticos, el socialdemócrata Antonio Guzmán asumió el poder.

III.- Deterioro de relaciones (1979-1983)

La tendencia predominante es el deterioro paulatino de la proyección cubana en el área, derivado de un cambio del clima político regional, asociado esencialmente a las diferentes situaciones que, por aquellas fechas, se produjeron en Jamaica y Surinam, y que culminaron con los sucesos de Granada, en octubre de 1983. Todos estos hechos afectaron de manera drástica el entorno de las relaciones de Cuba con el Caribe.

La percepción del llamado "peligro cubano" fue muy potenciada por la política del presidente estadounidense Ronald Reagan, quien llevó hasta límites extremos una intensa campaña de manipulación de los nexos de cooperación de Cuba con el Caribe anglófono y, de manera particular, con Granada, basada esencialmente en la cooperación que en el terreno militar existía con ese país y con Surinam. A partir de esta campaña se montó todo un dispositivo político y diplomático que facilitó llevar adelante sus propósitos de contrarrestar la proyección e influencia cubana en la región caribeña.

La tensión política predominante en la región hizo que Cuba percibiera un alto riesgo para su seguridad. La amenaza militar era una posibilidad nada remota, por lo que entonces el objetivo principal fue contrarrestar la ofensiva estadounidense en la región, mediante el reforzamiento de los vínculos con aquellos países y organizaciones afines a Cuba. Se desarrolló un activo accionar diplomático y se estimularon todas aquellas iniciativas tendentes a lograr un clima de distensión en la región, entre las que se destaca la gira por el Caribe que realizara, en noviembre de 1981, el entonces vicecanciller cubano Ricardo Alarcón de Quesada.

Retroceso en las relaciones (1983-1990)

Los sucesos de Granada de octubre de 1983 se consideran un punto que marca dos épocas políticas en la región. Esta apreciación es válida para el análisis de las relaciones y la política de Cuba hacia el área caribeña. En el momento fijado por los hechos se produce en la región un rechazo al acercamiento abierto con la Mayor de las Antillas.

Las divisiones internas del Movimiento de la Nueva Joya, que condujeron al asesinato de Maurice Bishop y la posterior invasión estadounidense con el apoyo de Jamaica, Barbados y las naciones del Caribe Oriental, provocaron un efecto múltiple en la situación política del área. Entre otras consecuencias, la balanza política se inclinó a favor de las fuerzas conservadoras y la decisiva obstaculización de la proyección cubana hacia la región. Muchos comenzaron a percibir esa proyección como un factor de inestabilidad en el Caribe. Se inicia así un período de congelamiento de las relaciones de Cuba con la comunidad caribeña, que se extendió hasta los inicios de la década de los noventa.

V.- Recomposición de las relaciones (1990 -1992)

A partir de 1990 se empiezan a reestablecer algunos contactos. Durante los siete años del llamado período de congelamiento, se mantuvieron vínculos de diferentes niveles de intensidad con fuerzas políticas y actores no gubernamentales de casi todas las islas caribeñas. También aparece un factor de relevante importancia, cuando jóvenes caribeños que habían realizado sus estudios superiores en Cuba comenzaron a asumir importantes puestos en los gobiernos de sus países de origen.

A ello habría que añadir que, pese a la todavía fuerte presión estadounidense, en la región empezaban a escucharse críticas a la Iniciativa para la Cuenca del Caribe -provenientes, principalmente, del Caribe anglófono-, así como a la política cada vez más proteccionista implementada por los Estados Unidos, cuyas relaciones con el Caribe estaban matizadas por puntos conflictivos.

En 1992, un hecho marca un punto de inflexión para la reactivación de esas relaciones. A través de una nota verbal, el gobierno de Granada, presidido entonces por Keith Michel, reconoce nuevamente a Cuba y se restablecen las relaciones que se habían roto después de los problemas internos del Movimiento de la Nueva Joya , que conllevaron la caída de la revolución granadina, en 1983.

VI.- Plena reactivación de las relaciones (1992 hasta la actualidad)

A partir de 1992 se abre paso un nuevo período, el más dinámico y productivo, en las relaciones de Cuba con el Caribe. Esta etapa puede dividirse en dos partes: la primera cubre desde 1992 a junio de 2005 (fecha en que se constituye PETROCARIBE) y la segunda -que vivimos actualmente- puede identificarse como un momento de propuestas de los procesos integracionistas de nuevo tipo en el Caribe.

Agosto de 1995 marca un momento significativo, al incorporase Cuba como Estado fundador de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), organismo en el cual se distingue por su activa participación, en su condición de miembro pleno. En esta primera etapa también se consolidan cada vez más las relaciones bilaterales, así como el fortalecimiento de los vínculos con la Comunidad del Caribe (Caricom), cuyo momento culminante fue la celebración, por iniciativa del gobierno cubano, de la I Cumbre Cuba-Caricom en La Habana , en diciembre de 2002, con motivo del XXX Aniversario del establecimiento de las relaciones de Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad Tobago con la Mayor de las Antillas.

A la magna cita asistieron todos los jefes de gobierno de los países de la Caricom , hecho bastante inusual. Allí se trazaron objetivos comunes para avanzar en la materialización de las relaciones de la Mayor de las Antillas con el bloque regional caribeño y se determinó la firma de un Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica, acuerdo este que, en opinión de algunos especialistas, marcó la mayoría de edad en los vínculos bilaterales de Cuba con los países miembros de la Caricom. Además , se analizó el inicio o la consolidación de la colaboración en áreas esenciales, como la lucha contra el VIH/sida, la formación de recursos humanos y la protección del medio ambiente.

Entre los elementos más significativos en la maduración de las relaciones de Cuba con la Caricom pueden señalarse las reuniones de los ministros de Relaciones Exteriores, a 18 meses de cada Cumbre; el proceso de la Comisión Conjunta , que se instituyó a partir de 1993; la participación de Cuba en la Maquinaria de Negociación Regional del Caribe (CRNM) y en el Forum del Caribe (CARIFORUM), integrado por los países miembros de la Caricom y República Dominicana.

Como aporte sustantivo de esta primera etapa -caracterizada por la dinámica proyección de la isla hacia el Caribe- surge un elemento novedoso en la cancillería cubana: la estrategia caribeña global. Esta da cuerpo al llamado Plan Integral del Caribe (PIC), diseñado por Cuba en 2002 y puesto en práctica a partir de 2003. El PIC es un plan que integra todas las acciones cubanas en relación con la región, en busca de contribuir a los objetivos básicos de la política exterior de la isla hacia ese ámbito, sin afectar las particularidades del trabajo que ejecuta cada uno de los organismos representados en el área.

Precisamente, y en cumplimiento de uno de los acuerdos tomados en la ya citada Cumbre de diciembre de 2002, sesionó la primera Reunión Ministerial o Encuentro de Cancilleres, en julio de 2004, en La Habana. En esta reunión se decidió, entre otros aspectos, la celebración de una II Cumbre de Cuba y la Caricom , que sesionó los días 7 y 8 de diciembre de 2005, en Bridgetown, Barbados.

Una muestra del dinamismo de la política cubana hacia el área, o de lo que algunos han denominado "la puesta en marcha de la gran maquinaria de la diplomacia cubana", puede apreciarse en lo siguiente. Durante la pasada década del noventa y hasta 2003, visitaron Cuba todos los primeros ministros o presidentes del Caribe y sus cancilleres, tanto en visitas oficiales como para asistir a conferencias regionales o internacionales celebradas en la isla. Sin embargo, lo ocurrido en 2004 y 2005 puede calificarse de una verdadera "avalancha". Cada dos meses llegaba un mandatario a la Mayor de las Antillas y sostenía, invariablemente, reuniones con dirigentes cubanos de máximo nivel, entre ellos el presidente Fidel Castro.

También en 2005 sesionó la II Cumbre Cuba- Caricom en Barbados, que concluyó precisamente un 8 de diciembre, como homenaje a tan importante fecha para las relaciones de Cuba con el Caribe. 5 En la Declaración de Bridgetown, firmada por los primeros ministros y presidentes de los países miembros, se reitera la decisión de hacer un próximo encuentro de jefes de gobierno en diciembre de 2008. Igualmente se afirma: "la convicción compartida de que los esfuerzos de desarrollo internacionales y nacionales tienen que centrarse en las personas y que la preocupación por el desarrollo humano sostenible ocupe el centro de nuestras relaciones y del esfuerzo de cooperación regional... elogiándose de manera particular y diferenciada el papel inestimable de la asistencia técnica brindada por el gobierno de Cuba a los Gobiernos de los estados miembros de la CARICOM , especialmente en la educación, la capacitación, la atención médica, las industrias deportivas y culturales, la que mediante la calidad y el costo de los conocimientos aportados, han permitido a los Estados miembros de Caricom mejorar su capital social a un costo mínimo..."

Como resultado de esta II Cumbre, el ministro cubano de Gobierno, Ricardo Cabrisas y el Secretario General de la CARICOM, Edwin Carrington, firmaron un Acuerdo de Cooperación Cultural entre la República de Cuba y la Comunidad del Caribe. En opinión de los expertos que siguen los temas caribeños, el espíritu de la Declaración de Bridgetown podría influir en la profundización de los ya excelentes lazos existentes entre Cuba y los países del bloque regional.

Además, en la reunión se hizo una valoración crítica de la marcha del ya citado Acuerdo de Cooperación Comercial y Económico firmado en diciembre de 2002. Si bien este acuerdo es muestra del compromiso de ambas partes para crear oportunidades comerciales para la Caricom y Cuba, en un entorno cada vez más competitivo, es un hecho que el citado pacto comercial no ha funcionado a plenitud. Como bien señalara el Primer Ministro de Barbados Owen Arthur, en el discurso de bienvenida de la reunión de Bridgetown, "depende de nosotros hacer que el Acuerdo funcione y, por tanto, dejar establecido que el comercio puede ser, sin dudas, un instrumento en virtud del cual puedan lograrse importantes mejoras a la condición humana...".

Haciendo una valoración del contexto específico de la actual situación internacional, no debería obviarse que mediante las nuevas acciones que puedan proponerse por parte de la Mayor de las Antillas, en el seno de la Caricom , la isla podría potenciar sus relaciones con la región, a través de la imbricación de tres importantes componentes de la política externa cubana.

El primero de esos componentes es la recién inaugurada presidencia cubana del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) y sus esfuerzos declarados para lograr la revitalización de esa fuerza, tarea que, presumiblemente, deberá contar con el apoyo de la región caribeña, dado el fuerte compromiso de loas países del área con el MNOAL. Las naciones caribeñas consideran al movimiento un importante foro para coordinar posiciones en cuestiones de prioridad para el mundo en desarrollo, del cual se sienten parte inequívoca.

El segundo componente de la política externa cubana es, sin dudas, mucho más controversial. Se trata de las estrechas relaciones de Cuba y Venezuela, la nación latinoamericana de mayor presencia en el área 6. La Mayor de las Antillas está en condiciones de intentar ayudar a resolver incomprensiones de vieja data, pues no pueden obviarse las percepciones que han caracterizado las relaciones entre los países caribeños anglófonos y la patria de Bolívar, basadas en las conciencias de legados coloniales diferentes y procesos políticos disímiles, además de elementos étnicos y culturales que han generado desconfianza y suspicacia entre ambos actores. 7

En este caso, el reto estriba en que Cuba -basada en sus buenas relaciones, tanto con Venezuela como con el Caribe- trabaje con los países de la región en aras de minimizar los problemas que aún subsisten, para que estos se afronten adecuadamente y sin olvidar por un momento las sabias lecciones del pasado. De esta manera, a Estados Unidos se le dificultarían sus peligrosas intenciones de aprovechar las divergencias reales y se le complicarían sus planes de tratar de dividir el Caribe y, de paso, afectar las ejemplares relaciones que Cuba tiene con la región.

Un tercer componente es el referido a los consolidados nexos de Cuba con China, nación que también ha dado prioridad a su acercamiento al Caribe, aún con limitados avances en este sentido. Dentro de la Caricom hay cierta dicotomía en lo relativo a las percepciones sobre China y Taiwán, pues cuatro países del bloque caribeño (Belice, Haití, San Vicente y las Granadinas y Saint Kitts y Nevis) mantienen relaciones con Taiwán, lo que impide que el grupo regional caribeño en su conjunto establezca una política sobre China. Por consiguiente, una política específica sobre el desarrollo con China del comercio, las inversiones y otras ayudas no puede integrarse como bloque a la agenda de los Jefes de los Gobiernos caribeños, si bien el gigante asiático mantiene vínculos diversos con la región de varias formas, incluida su condición de miembro en el Caribbean Development Bank (CDB).

Estos tres componentes pueden también catalogarse como fortalezas de la política externa cubana y podrían traducirse en mayores oportunidades para la consolidación de sus relaciones con el Caribe, a tono con el actual contexto internacional en el que Venezuela y China son, por razones diferentes, dos países a considerar.


SUR–SUR: LA SOLIDARIDAD Y LA COOPERACIÓN COMO FUNDAMENTO

Es un hecho que, en la proyección externa de Cuba, toda su experiencia social está a disposición de los pueblos del Sur. La Mayor de las Antillas parte de la premisa de que este tipo de cooperación constituye un importante instrumento para desarrollar y fortalecer la independencia económica y avanzar hacia el verdadero desarrollo.

La cooperación Sur-Sur ha devenido el elemento troncal o el principio rector en las actuales relaciones de Cuba con el Caribe, lo que ha sido ratificado en la Declaración de Bridgetown, de diciembre de 2006. Estas relaciones sin dudas, constituyen un ejemplo de qué pueden alcanzar los estados pequeños y menos favorecidos sobre la base del respeto mutuo y la voluntad política de sus gobiernos. Su comprensión se evidencia en los momentos actuales, cuando ha perdido fuerza la percepción caribeña prevaleciente en parte de la década del setenta y, especialmente, de los ochenta, en la que Cuba priorizaba la ayuda bilateral por razones de afinidad ideológica.

La cooperación Sur-Sur ya estaba presente en las relaciones de Cuba con el Caribe, desde la década del setenta. La cooperación civil con Guyana, en 1961, fue la primera experiencia de este tipo, si bien durante los últimos años realmente ha sido significativa la sostenida colaboración de Cuba en materia de políticas sociales, particularmente en las áreas de salud, educación y deporte. Igualmente sobresalen acuerdos en el tratamiento de problemas comunes que forman parte del concepto de seguridad nacional ampliada, tales como: el narcotráfico, los desastres naturales, los peligros medioambientales, las fronteras marítimas y las migraciones.

Por su importancia, habría que destacar el decidido apoyo de Cuba a la región, en el área de la colaboración médica, mediante el diseño y aplicación del inicialmente llamado Plan Integral Salud (PIS). La Mayor de las Antillas ha enviado decenas de médicos a las zonas más deprimidas del Caribe, ante la ocurrencia de cuatro destructivos huracanes y una tormenta tropical en el área, en 2003 y 2004.

En la reunión de Cancilleres de Cuba-Caricom en el verano de 2004, La Habana también tuvo la iniciativa de proponer una novedosa acción, lamentablemente aún no materializada, para colaborar en la lucha contra el sida en el Caribe. Esta enfermedad constituye una verdadera pandemia en la región –la segunda más afectada del mundo, después del África subsahariana, con más de 500.000 personas enfermas o portadores del VIH. Concretamente, Cuba brindó su disposición de crear centros encargados de formar especialistas en el tratamiento de los enfermos en las naciones de la Caricom y ofreció becas de nivel medio y superior para profesionales caribeños relacionados con el tratamiento a esta enfermedad, así como su voluntad de suministrar medicamentos y tecnología para paliar y diagnosticar el VIH.

En materia de salud pública, Cuba y Venezuela desarrollan la llamada Operación Milagro, una acción de colaboración médica para devolver la vista a enfermos sin recursos en la subregión, que ya se reconoce paradigma dentro de las acciones de cooperación Sur-Sur. En el caso de la educación, la sistemática formación de profesionales en Cuba y las más recientes campañas masivas de alfabetización con el método cubano Yo sí puedo, también se suman al conjunto de prácticas ejemplares.

Estas acciones han alimentado profundamente las corrientes de simpatía de los pueblos y gobiernos del Caribe hacia Cuba, y han contribuido a consolidar los principios de solidaridad y amistad como base para una sólida colaboración y unión entre los países caribeños, lo que ha hecho crecer, cada día más, el prestigio de la isla en la región.


DE CARA A NUEVOS DESAFÍOS

A 34 años del establecimiento de las relaciones de Cuba con las naciones de la región caribeña, el gobierno de la Mayor de las Antillas percibe que esas relaciones son una muestra madura y fehaciente de vínculos entre naciones en desarrollo. También reconoce y estima el nivel de independencia y acción concertada que caracteriza a sus más pequeñas naciones hermanas en la zona.

Podemos afirmar que, en la proyección estratégica de su política exterior, Cuba continuará trabajando de manera intensa por la consolidación de sus relaciones con el área, no sólo con los países integrados en la Caricom , sino también aquellos incluidos en la región denominada como Gran Caribe.

En un artículo aparecido en la revista Bohemia , el 8 de diciembre de 2006, el periodista Damián Alín señalaba que "los pensamientos de Nicolás Guillén nunca pudieron ser más premonitorios cuando planteó que algún día los caribeños, colonizados por distintas potencias europeas y herederos de disímiles lenguas y costumbres, sabríamos superar barreras y buscar los cimientos comunes para otorgarles la más absoluta prioridad".

Al recuperar esa visión del poeta nacional cubano, y caribeño por excelencia, reconocemos los retos que enfrenta la proyección externa cubana hacia el área. En el contexto actual, encontrar un espacio para el Caribe en los planes de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), si bien es una acción priorizada, no está exenta de complejidad, atendiendo especialmente a la visión que de Venezuela han tenido, históricamente, muchos países caribeños.

Esta cuestión determinará cierta gradualidad en el proceso de incorporación de dichos países al ALBA, esquema de integración que quizás nunca pueda incluir al bloque caribeño en su conjunto, pues la mayoría de los países del Caricom encuentran en el ALCA o en sus tratados, los denominados "ALCA-lights", alternativas viables. Así tenemos que, hasta la fecha, sólo han tomado la iniciativa de acercarse al ALBA, Dominica, seguida por San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda. Por otra parte, esta propuesta de integración, impulsada por Venezuela y Cuba, es cuestionada por Trinidad & Tobago y Barbados 8.

El debate de esta problemática y cómo los Estados Unidos y otras potencias europeas tratarán de explotarla en función de sus propios intereses, será seguida por los politólogos y economistas interesados en el tema. De manera especial habría que analizar y reflexionar sobre las iniciativas venezolanas y su receptividad en la región caribeña.

En esa línea de pensamiento, puede resultar interesante indagar en los encuentros y desencuentros derivados de esas reuniones. Debemos considerar cuidadosamente la reunión de Chávez, en junio de 2006 en Caracas, con representantes de toda la Caricom , y mucho más recientemente, el pasado 17 de febrero, la firma por parte de los Primeros Ministros de Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas y Dominica, Baldwin Spencer, Ralph Gonsalves y Roosevelt Skerrit, con el Presidente Chávez, de un Memorando de Intención para una ulterior integración de esos tres pequeños países caribeños al ALBA. Igualmente habría que considerar otros pasos, como la visita a La Habana , en marzo, del primer ministro de Saint Kitts y Nevis, Denzil Douglas, quien justamente llegaba de Venezuela, donde había analizado la creación de empresas con países latinoamericanos y del Caribe, y los más recientes viajes del presidente Chávez a Jamaica y Haití.

Así las cosas, se presenta un interesante escenario para la proyección externa cubana en el Caribe, región por la cual el presidente Fidel Castro manifiesta una especial admiración. Así lo demuestran sus palabras pronunciadas en la II Cumbre Cuba–CARICOM, en Bridgetown, cuando señaló: "sentimos cada vez más cariño, más amor, por los pueblos de estas islas y sus excelentes líderes...son ejemplos para este hemisferio y para el mundo".

La región caribeña continuará siendo un área de especial atención para Cuba, ahora con el nada fácil objetivo de concretar "una unidad caribeña de nuevo tipo", propósito que recibe la amenaza de las presiones de Washington, desde donde se articula una ofensiva hacia el área con el fin de dividir y dominar el Caribe.
Notas:

1-. El Caribe al que me referiré en este artículo comprende el conjunto de países insulares ubicados en el mar del mismo nombre, más Belice, Guyana, Surinam y Cayena. Son un grupo de naciones con marcadas diferencias, determinadas por sus respectivas características geográfico-poblacionales, las metrópolis coloniales que se repartieron esta parte del mundo y por la evolución socioeconómica propia de cada nación en el presente siglo. Este conjunto abarca a naciones con una gran diversidad étnica e idiomática; colonias y países independientes; territorios con diferentes regímenes político-económicos y formas de organización política; con diversos grados de desarrollo, potencialidades económicas y extensiones geográficas.

2-. Para un análisis integral del origen y evolución de la política exterior de Cuba hacia el Caribe en el período de 1959 a 1989, consúltese El Caribe en la política exterior de Cuba. Balance de treinta años. 1991, Ediciones Cipros, de Gerardo González Núñez.

3-. Para encontrar un análisis abarcador de estos procesos véase Andrés Serbín, Etnicidad, clase y nación en la cultura política del Caribe de habla inglesa, 1987.

4-. Anthony Bryan: Cuba 's impact in the Caribbean , en International Journal No. 11, 1985.

5-. Luego de un período de aislamiento, el 8 de diciembre de 1972, Jamaica, Guyana, Barbados y Trinidad Tobago restablecen relaciones diplomáticas con Cuba.

6-. Un interesante y exhaustivo análisis del interés venezolano por el Caribe puede encontrarse en Andrés Serbín: Venezuela ante el Caribe de habla inglesa: categorizaciones y contrastes cognitivos, ILDIS-AVECA, Caracas 1987; Venezuela y las relaciones internacionales en la Cuenca del Caribe, ILDIS-AVECA, Caracas 1987.
7-. Andres Serbín: "Cuando la limosna es grande". Revista Nueva Sociedad, No. 205.

8-. Tal es el caso de una iniciativa tan provechosa como Petrocaribe, lanzada el 29 de junio de 2005, en una reunión en la que estuvieron presentes varios líderes de la región, incluido el presidente cubano Fidel Castro Ruz y su par dominicano Leonel Fernández, además de los primeros ministros Patrick Manning (Trinidad y Tobago), Keith Michel (Granada), y Percival Patterson (Jamaica), junto a autoridades de Surinam, Antigua y Barbuda, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Belice, Bahamas, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Guyana y Dominica. En esa ocasión, todos los países suscribieron el acuerdo, excepto Trinidad y Tobago y Barbados. Al expresar sus reservas, ambos países --productores de petróleo-- consideraron que Petrocaribe podía afectar su propio acuerdo energético con los restantes países de la Caricom.

*Investigadora auxiliar y Secretaria Ejecutiva de la Cátedra de Estudios del Caribe de la Universidad de La Habana
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...