"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 30 de enero de 2015

DECLARACIÓN POLÍTICA DE BELÉN III CUMBRE DE JEFAS Y JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO DE LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS (CELAC) 28 Y 29 DE ENERO DE 2015, BELÉN, COSTA RICA

A. Construimos juntos un desarrollo sostenible con equidad

Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), conscientes de nuestra responsabilidad para con el desarrollo sostenible de los pueblos y sociedades latinoamericanas y caribeñas que representamos, así como para con la comunidad internacional a la que pertenecemos, reconocemos a la CELAC como el mecanismo de diálogo y concertación política competente para que los 33 países de la Comunidad fortalezcamos la unidad en la diversidad, la integración, la cooperación, la solidaridad y el desarrollo de las capacidades nacionales y regionales, de modo tal que nos permitan avanzar hacia una mayor prosperidad y bienestar de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

La erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible con inclusión social, económica y financiera, son desafíos que exigen esfuerzos globales, regionales, y nacionales, locales y de las comunidades. La erradicación irreversible de la pobreza es a su vez requisito indispensable para el desarrollo sostenible y para asegurar la igualdad de oportunidades de progreso en las sociedades. No puede haber desarrollo sostenible sin la inclusión de los grupos en situación de vulnerabilidad, tales como los pueblos indígenas y otros pueblos tribales, afro-descendientes, mujeres, personas adultas mayores, personas con discapacidad, migrantes, niños, niñas y adolescentes. La equidad, la inclusión social, económica y financiera y el acceso a un crédito justo, son centrales para asegurar a todos el acceso integral a la justicia, a la participación ciudadana, al bienestar y a una vida digna. La promoción de la cultura de paz y de no violencia son también elementos fundamentales para la consecución del desarrollo sostenible.

En este contexto, reunidos en Costa Rica en esta tercera Cumbre, los días 28 y 29 de enero de 2015, bajo el lema “Construyendo Juntos”, reiteramos nuestro compromiso con los principios del Derecho Internacional, la paz, el desarrollo sostenible, la democracia y el respeto a los derechos humanos, la erradicación del hambre y de la pobreza y la lucha contra la desigualdad, y contra todas las formas de racismo, reafirmando nuestra visión de América Latina y el Caribe como una región de oportunidades para todos y todas, donde prevalezca la inclusión social, económica y financiera, la tolerancia y el respeto. Asimismo reafirmamos nuestro compromiso con el multilateralismo y la cooperación internacional como herramientas transversales primordiales para avanzar en el desarrollo sostenible.

Acordamos por ello:

1. Reafirmar nuestra firme determinación de erradicar la pobreza, el hambre y la desigualdad en la región como requisito indispensable para alcanzar el desarrollo sostenible, a través de la articulación de las políticas económicas, sociales y ambientales con la participación ciudadana integral y equitativa.

2. Abordar la lucha contra la pobreza de manera integral y multidimensional, enfrentando sus causas, mediante, entre otros, el fomento de políticas nacionales y regionales de inclusión social y financiera dirigidas en especial a los grupos en situación de vulnerabilidad de tal forma que promueva la justicia social, la cohesión social y el desarrollo sostenible.

3. Garantizar el pleno respeto de la democracia, el Estado de Derecho, así como de todos los derechos humanos, incluidos el derecho al desarrollo y el derecho a la paz, en un modelo de desarrollo sostenible que coloque a la persona humana en el centro de nuestras políticas. Por ello, reconocer la importancia de fomentar la plena participación ciudadana plural, amplia y diversa.

4. Fomentar la igualdad y la equidad de género implementando acciones para su incorporación como ejes centrales y transversales de las políticas públicas y de las acciones de los Estados, especialmente dirigidas a promover el empoderamiento de las mujeres y la igualdad efectiva, desde la diversidad y tomando en cuenta todas las etapas del curso de vida; en particular, el acceso al trabajo decente, a la educación de calidad, a las tecnologías de la información y comunicación, a la salud, a vivir libres de todo tipo de discriminación y violencia, a participar de manera paritaria en los puestos de toma de decisiones en todos los poderes del Estado a sus diferentes niveles, incluidos los gobiernos regionales y locales, como factores determinantes para consolidar la democracia y avanzar hacia un modelo de desarrollo más participativo, inclusivo y respetuoso de los derechos de las mujeres, lo anterior, tomando en consideración el trabajo articulado con la sociedad civil, las organizaciones sociales y el sector privado; y su respectiva asignación presupuestaria para el desarrollo e implementación de las políticas públicas para la igualdad.

5. Promover, en aras de erradicar el hambre, la pobreza y la desigualdad, la elaboración y aplicación efectiva de programas regionales y nacionales de desarrollo, con una visión a mediano y largo plazo, mecanismos de transparencia y rendición de cuentas y del uso adecuado de los recursos públicos disponibles a nivel nacional e internacional.

6. Fortalecer asimismo, los mecanismos que permitan prevenir, detectar, sancionar y combatir la corrupción; mejorar la eficiencia y la transparencia en la gestión pública; promover la rendición de cuentas a todos los niveles así como la participación ciudadana en la fiscalización de los asuntos públicos y el acceso a la información, conforme a las respectivas legislaciones nacionales y convenios internacionales suscritos por los Estados.

7. Impulsar la implementación efectiva de los instrumentos internacionales de prevención y lucha contra la corrupción en nuestros países, en especial la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción y promover la transparencia de las políticas públicas, fortaleciendo el acceso a la información, la participación ciudadana, el control social y la gestión pública eficaz y eficiente.

8. Propiciar la generación de oportunidades de empleo y trabajo decente y productivo, en el marco de un crecimiento con inclusión social, como condiciones necesarias para salir de la pobreza y disminuir la desigualdad en la región.

9. Reafirmar nuestro compromiso con la plena implementación del derecho a la educación, reconocer las brechas de conocimiento y convenir en la necesidad de reducirlas efectivamente. Al respecto nos comprometemos a fortalecer la cooperación regional para lograr el acceso universal a una educación pública, gratuita y de calidad, y de esta manera, promover el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la igualdad entre los géneros, el empoderamiento de las mujeres y el desarrollo humano, para garantizar el acceso y participación de mujeres y hombres, en particular de los jóvenes, asegurando además la igualdad de acceso a la educación a personas con necesidades educativas especiales (asociadas o no a una discapacidad), migrantes, pueblos indígenas y afro-descendientes, incorporando de manera continua el progreso científico y tecnológico, fomentando la movilidad social mejorando las oportunidades de empleo a lo largo de la vida, la productividad y las capacidades para promover el desarrollo y la competitividad con base en conocimientos y valor agregado, entre otros.

10. Impulsar activamente políticas en materia de educación superior universitaria, en todas sus modalidades académicas, que permitan el acceso equitativo a una educación superior de calidad. Para lo cual, se implementarán estrategias de cooperación y articulación de los sistemas de acreditación de carreras y programas de los países miembros de CELAC y los mecanismos regionales existentes, así como de las políticas e instrumentos nacionales y regionales orientados al fortalecimiento del Talento Humano de la región, en el marco de la interculturalidad y el plurilingüismo. Esto con el apoyo de tecnologías de la información y comunicación, el intercambio de buenas prácticas y mecanismos de cooperación.

11. Subrayar nuestro compromiso con una América Latina y El Caribe libre de analfabetismo, así como con una educación de calidad en todos sus niveles y reiterar que la educación es un derecho fundamental que contribuye a los procesos de desarrollo sostenible de la Comunidad. Comprometer nuestros esfuerzos para la plena implementación del derecho a la educación gratuita, universal y de calidad, y avanzar así en la reducción de las brechas de conocimiento que persisten en la región.

12. Reafirmar nuestro compromiso de construir oportunidades a través del deporte, para promover la inclusión social, la lucha contra la pobreza y la desigualdad en nuestra región, considerando que el deporte es un pilar fundamental y una herramienta de integración social que contribuye a mejorar la calidad de vida, la reducción de la pobreza y prevención de la delincuencia.

13. Destacar la importancia de las tecnologías de la información y comunicación, incluido el Internet, así como de la innovación, como herramientas para fomentar la paz, promover el bienestar, el desarrollo humano, el conocimiento, la inclusión social y el crecimiento económico, subrayando su contribución a la mejora de la cobertura y calidad de los servicios sociales. Reafirmar el uso pacífico de las tecnologías de la información y las comunicaciones de forma compatible con la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, y nunca con el objetivo de subvertir sociedades ni crear situaciones con el potencial de fomentar conflictos entre Estados. Garantizar la estabilidad y la seguridad de internet y velar por la legitimidad que requiere su gobernanza, sobre la base de una plena participación de todas las partes interesadas, tanto de los países desarrollados como en desarrollo, en el ejercicio de sus respectivos papeles y responsabilidades.

14. Promover el crecimiento, el progreso, la inclusión social, económica y financiera, y el desarrollo sostenible de nuestros Estados a través del desarrollo productivo, de la transferencia tecnológica, de todas la modalidades de cooperación, incluso la cooperación Sur-Sur e Intra-Regional. Fortalecer los compromisos en materia de transferencia tecnológica, financiación, acceso a la información y derechos de propiedad intelectual. Asimismo fomentar proyectos de cooperación que incluyan intercambios de científicos y personal calificado de la región, lo cual favorecerá la transferencia de conocimiento, la creación científica e intelectual, la innovación y el bienestar de nuestros países.

15. Fortalecer, a través de parámetros medibles, los compromisos en la materia convenidos en el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo, en particular su llamamiento a promover, facilitar y financiar, según proceda, el acceso a las tecnologías ecológicamente racionales y los conocimientos especializados correspondientes, así como su desarrollo, en condiciones favorables, en especial a través del intercambio de científicos entre Universidades, Institutos de Educación Superior e Institutos de Desarrollo Tecnológico de la Región, lo cual favorecerá la transferencia de conocimiento, la creación científica e intelectual y la innovación.

16. Focalizar los trabajos hacia la inclusión social, económica y financiera y la cooperación entre los países de la CELAC, centrada en el talento humano, teniendo conciencia de la necesidad de gestar políticas nacionales de desarrollo inclusivas, que apoyen este fin, incluidas las PYMES, los emprendimientos, las empresas de producción social y de las cooperativas.

17. Reconocer la contribución directa de la agricultura familiar a la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible en el logro de una región libre de pobreza y del hambre, y acoger la declaración de la I Reunión Ministerial sobre Agricultura Familiar de la CELAC celebrada en Brasilia el 11 de noviembre de 2014.

18. Aprobar el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre 2025 de la CELAC, y agradecer a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) por el apoyo para su formulación.

19. Tomar nota de la decisión del Grupo Latinoamericano y Caribeño representado en Roma de endosar la candidatura de reelección del Doctor Jose Graziano Da Silva para el cargo de Director General de la FAO, en la Conferencia de la organización que se llevará a cabo en junio de 2015.

20. Reconocer el papel de la cultura y el respeto a la diversidad de las expresiones culturales como importante aspecto del desarrollo sostenible, dado su impacto en el crecimiento económico inclusivo, en el desarrollo social y en la protección del medio ambiente y reconociéndolos como elementos sustanciales del proceso hacia la consecución de sociedades más equitativas y mejor preparadas para enfrentar los desafíos actuales.

21. Apoyar los acuerdos alcanzados en la II Reunión de Ministras, Ministros y Autoridades de Cultura de la CELAC, celebrada el 21 de agosto de 2014, en Caracas, en especial la implementación de un Plan de Acción cultural de la CELAC, que busca llevar a cabo acciones para el cumplimiento de los objetivos sociales, así como encontrar vías de comunicación entre los países miembros para fortalecer la unidad latinoamericana y caribeña, y para avanzar en el camino de la integración cultural de la región, preservar el patrimonio cultural, promover la cultura a favor del crecimiento económico productivo, la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible.

22. Reconocer la necesidad de fortalecer el vínculo entre migración internacional y desarrollo, el aporte de los migrantes al desarrollo de los países de destino, colocando en el centro del tema a la persona migrante y su familia y no a su condición migratoria, entendiendo que es obligación de todos los Estados – de origen, tránsito y destino – garantizar el pleno respeto de todos los derechos humanos de las personas migrantes independientemente de su estatus migratorio, incluyendo la migración de niños, niñas y adolescentes, acompañados y no acompañados y su interés superior, evitando la exacerbación de las vulnerabilidades. Valoramos necesario considerar esa relación entre migración y desarrollo con miras a la adopción e implementación de la Agenda de Desarrollo Post 2015.

23. Reconocer la necesidad de desarrollar acciones encaminadas a intercambiar experiencias sobre los procesos migratorios seguros de nuestros connacionales, tanto en los países a los que se dirigen como el retorno a sus países de origen en nuestra región.

24. Acoger con beneplácito los compromisos asumidos por los países miembros de la CELAC, contenidos en el Acta de la III Reunión sobre Migraciones, celebrada en Azogues – Ecuador el 22 y 23 de octubre del 2014, y, ratificar la resolución A/RES/69/187 “Los niños y los adolescentes migrantes” de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

25. Destacar la relevancia del derecho al acceso a la información y la participación de la sociedad en la promoción del desarrollo sostenible, de acuerdo con las capacidades, realidades, planes y legislaciones nacionales, convenciones y estándares internacionales aplicables. En este sentido, se subraya el avance del proceso sobre la aplicación del Principio 10 de la Declaración de Rio 1992 el cual debe ser consistente con las políticas nacionales y con pleno respeto a la soberanía nacional. Este proceso debe verse dentro de un contexto balanceado y de la evolución de los otros principios de Rio 1992.

26. Reconocer las diferentes visiones, enfoques, modelos y herramientas para alcanzar el Desarrollo Sostenible, la importancia del desarrollo en armonía con la naturaleza, la pertinencia de fortalecer la cooperación, articulación, armonización y complementariedad de las políticas públicas nacionales en materia ambiental, y la necesidad de modificar los insostenibles patrones de consumo y producción prevalecientes.

27. Reconocemos la necesidad del cambio de patrones de producción y consumo en la región, instando a gestionar procesos de producción y consumo sostenible, lo que contribuirá a la erradicación de la pobreza, mitigación de los efectos de la desertificación y sequía, el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y otras prioridades regionales que impactarán a nivel global.

28. Promover y participar de la gestión ambientalmente adecuada de las sustancias químicas y los desechos peligrosos y no peligrosos, asegurando las sinergias con procesos e iniciativas existentes dentro de los países de la región.

29. Celebrar la realización de la Primera Reunión de Mecanismos Regionales y Sub Regionales para la Erradicación del Hambre y la Pobreza, coordinada por el ALBA – TCP y realizada en la sede del SELA en Caracas el 26 y 27 de junio de 2014, cumpliendo así con el mandato establecido en el Plan de Acción de la CELAC de La Habana; asimismo, saludamos la reunión técnica realizada en Caracas el 26 y 27 de noviembre de 2014 en la que se discutió la implementación del Plan de Acción de Políticas Públicas en materia social probado en Caracas el 23 de julio de 2013, para la realización de la II Reunión de Ministras, Ministros y Autoridades de la CELAC de Desarrollo Social y Erradicación del Hambre y la Pobreza.

B. Participamos en la construcción de las prioridades de la agenda de desarrollo global

La CELAC se encuentra y se desarrolla en una región heterogénea. Aunque la región ha logrado importantes avances en la reducción de la pobreza, quedan retos y desafíos. La tarea es aún mayor respecto a la desigualdad. Allí los avances son más lentos y las dificultades mayores. La definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda de Desarrollo Post 2015 nos inspira en la construcción de oportunidades de progreso para todas y todos, a través de objetivos claros y específicos, respetando las distintas realidades nacionales, capacidades y niveles de desarrollo. Como región es esencial que incidamos en el debate global promoviendo nuestra posición regional y construyendo consensos entre los Gobiernos, siempre atentos a las contribuciones de los otros actores de los procesos de desarrollo, incluidos el Sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones financieras internacionales, las organizaciones de la sociedad civil, las instituciones académicas, los organismos internacionales, las empresas públicas, mixtas, sociales, cooperativas y el sector empresarial, entre otros.

Por estas razones, nos comprometemos a:

30. Continuar consolidando los espacios de reflexión sobre temas de prioridad internacional, esenciales para la construcción de consensos y seguir fortaleciendo la CELAC y su proyección en la agenda global, de tal forma que contribuyan a la promoción de los intereses de la región latinoamericana y caribeña.

31. En ese contexto, trabajar para fortalecer la consulta y la coordinación entre los Estados Miembros de la CELAC en las Naciones Unidas, tanto en las sedes donde ya se realiza regularmente, como en otras sedes multilaterales donde sea conveniente y posible realizar una concertación de posiciones. Asimismo, destacar la importancia de fomentar consensos de los países integrantes de la CELAC, cuando sea posible, en los diversos procesos multilaterales relevantes para el desarrollo de nuestros países. A fin de profundizar esta coordinación iniciaremos un proceso de reflexión que nos permita tomar decisiones a futuro.

32. Reafirmar las Declaraciones Especiales sobre la Agenda de Desarrollo Post 2015 de la II y III Cumbres de la CELAC y ratificar el compromiso de sus miembros de continuar participando activa y constructivamente en las siguientes fases del proceso de elaboración de la Agenda. Velar porque la definición de la Agenda de Desarrollo se lleve a cabo en el marco de un proceso de negociación intergubernamental universal, integral, abierto, transparente e inclusivo.

33. Aunar esfuerzos para que en la Tercera Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo se establezca un plan de acción concreto para afrontar los problemas sistémicos y estructurales que afectan la disponibilidad de recursos para financiar el desarrollo sostenible de los países en desarrollo.

34. Reafirmar que para abordar adecuadamente los objetivos de la erradicación del hambre, la pobreza y la desigualdad se requiere de la activa participación y planificación de los Estados a través, entre otros, garantizando que el sistema financiero internacional y regional, esté al servicio del ser humano y les permita responder de la mejor manera a los objetivos de desarrollo sostenible.

35. Expresar nuestra convicción acerca de la importancia de los temas relativos al fortalecimiento de la arquitectura financiera regional y llamamos a continuar el trabajo de manera coordinada en los acuerdos y compromisos asumidos en materia de cooperación e integración monetaria y financiera. En este sentido, ratificamos el respaldo a temas abordados en los Planes de Acción de Caracas y La Habana, y las resoluciones adoptadas en la Declaración de Quito de la II Reunión de Ministras y Ministros de Finanzas de la CELAC.

36. Exhortar a las instituciones de desarrollo nacionales e invitar a los bancos centrales de América Latina y el Caribe, para que analicen la opción de medidas de intercambio experiencias y de cooperación a nivel de la CELAC, en la perspectiva de configurar una red regional de financiamiento para el desarrollo que permita potenciar la actividad productiva y comercial de los países miembros.

37. Reafirmar nuestra solidaridad y apoyo hacia la República Argentina en la búsqueda de un acuerdo en relación con la reestructuración de la deuda soberana que no comprometa sus políticas de desarrollo y el bienestar de su pueblo.

38. Manifestar nuestra voluntad de construir consensos en todos aquellos mecanismos internacionales, multilaterales involucrando cuando proceda, a todas las instituciones competentes en materia de reestructuración de deuda soberana. En particular, destacamos entre otros, el proceso de negociaciones abierto por la resolución 68/304 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

39. Otorgar el apoyo necesario a la condición de país en desarrollo sin litoral, en la implementación de medidas efectivas destinadas a superar vulnerabilidades y problemas derivados de dicha situación, facilitándole la libertad de tránsito a través del territorio de los estados de tránsito por todos los medios de transporte, de conformidad con las reglas aplicables del derecho internacionales, las convenciones internacionales y los convenios bilaterales vigentes.

40. Saludar la exitosa realización de la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Países en Desarrollo Sin Litoral, llevada a cabo en la ciudad de Viena en el mes de noviembre de 2014. Reafirmar el compromiso de aplicar el Programa de Acción de Viena a favor de los Países en Desarrollo sin Litoral para el Decenio 2014-2024 para abordar de manera integral las necesidades y los desafíos especiales en materia de desarrollo de los países en desarrollo sin litoral derivados de la falta de litoral, la lejanía y las limitaciones geográficas.

41. Reafirmar la Declaración y el Plan de Acción de Beijing y celebrar sus 20 años (Beijing+20), teniendo conciencia de la importancia de empoderar a las mujeres en todas las etapas de su ciclo de vida, en especial aquellas que viven en situación de mayor desigualdad y condiciones de vulnerabilidad y marginalidad, en la formulación e implementación de las políticas públicas y las acciones del Estado; y destacan la importancia de las mujeres y niñas en la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a través de la incorporación de un objetivo específico que aborde la consecución de la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas. Asimismo, subrayan la importancia que el tema género tiene para la Agenda de Desarrollo Post 2015, y resaltan el Evento de Alto Nivel “Las mujeres en el poder y en la toma de decisiones: construyendo un mundo diferente”, a realizarse en Santiago de Chile, los días 27 y 28 de febrero de 2015.

42. Celebrar la proclamación efectuada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2013 del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, bajo el tema “Afrodescendientes: reconocimiento justicia y desarrollo” y reconocer el carácter multiétnico de nuestras sociedades mediante el desarrollo de una agenda regional que promueva políticas de inclusión social para las poblaciones afro-descendientes de América Latina y el Caribe.

43. Reconocer que la esclavitud y la trata de esclavos fueron tragedias atroces en la historia de la humanidad. En ese sentido, se saluda la iniciativa de CARICOM al crear la Comisión de Reparaciones de la Comunidad del Caribe.

44. Saludar la realización de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas los días 22 y 23 de septiembre de 2014, en Nueva York, así como la adopción del Documento final y sus principios.

45. Reafirmar nuestro compromiso con las políticas consignadas en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea General en Diciembre de 2006, abierta a firma el 30 de Marzo 2007, con el objetivo de construir una sociedad inclusiva en la cual personas con discapacidad posean una oportunidad justa de plena participación. En adición al cumplimiento de las necesidades sobre el acceso físico al entorno construido, estamos comprometidos a proveer igualdad de oportunidades y acceso a todas las facilidades, servicios e instituciones sociales, de salud, de educación, económicas y culturales. De esta forma, la actualización de políticas de inclusión social no se provee como un reclamo especial de y para las personas con discapacidad, sino que es parte del desarrollo social y la realineación de desarrollo estructural de beneficio para todos. Nuestras sociedades deberán definir políticas tomando en consideración el Art. 2 (definiciones), Art. 3 (principios generales), Art. 8 (toma de conciencia), Art. 9 (accesibilidad), Art. 11 (situaciones de riesgo y emergencias humanitarias) y Art. 32 (cooperación internacional) en la búsqueda de soluciones nacionales y regionales hacia la inclusión social de las personas con discapacidad.

46. Reiterar los esfuerzos y propósitos para coordinar y generar sinergias en materia de salud entre la CELAC y otras instancias existentes en la región que se convocan en el marco de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Conferencia Iberoamericana, la Conferencia Internacional de Nutrición, así como en los grupos subregionales tales como el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica (COMISCA) y la Reunión del Sector Salud de Centroamérica y República Dominicana (RESSCAD), UNASUR, entre otros.

47. Reconocer la importancia de la aplicación por los Estados Partes de la Convención Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de las medidas dispuestas, sus Directrices, sus Protocolos, y las Resoluciones y Decisiones pertinentes aprobadas por la Asamblea General de la ONU y la Asamblea Mundial de la Salud en relación con la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, y el fortalecimiento de los sistemas de salud, como premisas fundamentales de protección a la salud pública, las que buscan garantizar el pleno goce de los derechos humanos, individuales y colectivos, en especial de grupos en situación de vulnerabilidad, como la niñez, los jóvenes y las poblaciones más pobres, personas con discapacidad, así como el desarrollo pleno de las Naciones. En ese contexto, expresan su solidaridad con la República Oriental del Uruguay en el ejercicio del derecho soberano a la determinación de sus políticas de salud pública.

48. Subrayar la importancia de las acciones de prevención y eventual enfrentamiento a la epidemia del Ébola que se han efectuado en la América Latina y el Caribe, en particular la coordinación realizada entre la CELAC y los países del ALBA-TCP para tal fin, e instar a que dichos esfuerzos mancomunados se sigan desarrollando y puedan ampliarse a otros graves problemas de salud que afectan o tienen el potencial de afectar a los países de la región.

C. Enfrentamos el cambio climático y el calentamiento global

Nuestras sociedades son altamente vulnerables al cambio climático. Ello demanda reafirmar nuestros compromisos nacionales e internacionales en relación con la protección y conservación del medio ambiente y la biodiversidad, y la lucha contra el calentamiento global.

Convencidos de que el cambio climático es uno de los más graves problemas de nuestro tiempo y que su creciente impacto negativo compromete los esfuerzos para la erradicación de la pobreza y para el desarrollo sostenible de la región, reconocemos la necesidad de una cooperación y respuesta internacionales, efectivas y apropiadas, para acelerar la reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero, la adopción de otras medidas de adaptación y mitigación y asegurar los medios de implementación adecuados, previsibles y sostenibles, para los países en desarrollo, en concordancia con los principios y disposiciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y las decisiones adoptadas en las Conferencias de las Partes, en el marco de responsabilidades comunes pero diferenciadas y respectivas capacidades.

Teniendo en cuenta los desafíos para hacer frente a los desastres derivados de las diversas amenazas naturales, socio-naturales y antrópicas presentes en la región, es necesario reforzar las medidas para la gestión integral de riesgos de desastres, la adaptación al cambio y la variabilidad climática. Subrayamos la necesidad de una estrecha coordinación interna entre países vecinos para responder a las consecuencias humanitarias que desastres, tales como inundaciones, huracanes, sequías, entre otros, generan en las poblaciones.

Frente a estos retos la actuación conjunta en la CELAC posibilitará avanzar en experiencias exitosas y alcanzar logros medibles.

Por ello, acordamos:

49. Reiterar el compromiso regional con el desarrollo sostenible en sus aspectos económico, social y ambiental y con los acuerdos alcanzados en la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Rio+20;.

50. Incentivar la adopción de políticas públicas en el marco de la Agenda 21, para una plena implementación de los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río + 20) y otros instrumentos relevantes, en armonía con la naturaleza, destacando la necesidad de que estas políticas sean implementadas en el contexto de una visión de complementariedad de forma integral e independiente.

51. Saludar los resultados de la 20ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizada en Lima, Perú, en diciembre de 2014 y, que constituye un paso preparatorio fundamental en el proceso de desarrollo de un instrumento jurídicamente vinculante bajo la Convención a adoptarse en Francia en el 2015, sobre la base del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y respectivas capacidades y compromiso de provisión de medios de implementación desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo, en particular en materia de financiamiento y bajo un sistema de medición, reporte y verificación (MRV).

52. Destacamos la Declaración pronunciada por la PPT de CELAC en el marco del segmento de alto nivel de la COP 20, como un esfuerzo de la región para avanzar en temas de consenso en materia de cambio climático, reiterando nuestra voluntad de seguir trabajando en la profundización de esos consensos, con miras a la conformación de una posible posición regional en esta materia, particularmente de cara a la COP 21 de Paris.

53. Reafirmar nuestro compromiso en promover la integración energética regional como fundamento para el desarrollo sostenible y la universalización del acceso a los servicios energéticos que mejoren la calidad de vida y aporten a la erradicación de la pobreza de los pueblos.

54. Reafirmar el compromiso de los Estados miembros de la CELAC con el desarrollo sostenible de los Pequeños Estados Insulares, y Estados con zonas costeras bajas, que sólo puede ser alcanzado por medio de una confluencia de esfuerzos que involucre gobiernos, la sociedad civil y el sector privado tomando en cuenta las situaciones únicas y particulares de vulnerabilidad de estos Estados, que pueden ser abordadas únicamente por medio de la cooperación internacional.

55. Redoblar esfuerzos para la Gestión Integral de Riesgos y asistencia humanitaria en situaciones de desastre, velando por las necesidades e intereses particulares de la región, visión que debe incorporarse en la próxima Conferencia Mundial sobre Reducción de Riesgo de Desastres a llevarse a cabo en Sendai, Japón, en marzo de 2015. Promover el fortalecimiento y la creación, en caso de ser necesario de mecanismos de asistencia y cooperación entre nuestros países.

56. Expresar nuestro apoyo a la realización de la Cumbre Humanitaria, que se celebrará en Turquía en el 2016 y los respectivos procesos de consulta regionales, que se están desarrollando globalmente con miras a este encuentro. Reiterar, de esta forma, el especial compromiso de la región con la consulta regional latinoamericana y caribeña que se llevará a cabo en Guatemala en el 2015 e incentivar la participación de los países miembros de la CELAC en este encuentro.

57. Reafirmar la importancia y los desafíos asociados a la definición de una nueva agenda urbana para la región conscientes del acelerado proceso de urbanización en América Latina y el Caribe, y con vistas a la próxima III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, que tendrá lugar en Quito, Ecuador, en octubre de 2016.

58. Profundizar la generación de políticas de vivienda y desarrollo resilientes que garanticen la equidad territorial, reviertan la segregación urbana, promuevan la sustentabilidad de los territorios, incorporen la gestión de riesgos, contemplen la relación entre ciudades pequeñas, intermedias y metrópolis y fortalezcan la institucionalidad en la región. Asimismo, reafirmamos la necesidad de que estos procesos sean participativos y reconozcan la diversidad como una oportunidad para el desarrollo.

D. Fomentamos la paz para alcanzar el desarrollo sostenible

Reconocemos que la paz es un valor supremo de la convivencia universal. Por tanto reafirmamos la Proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, y nuestro compromiso permanente con el desarme nuclear y la proscripción de las armas de destrucción masiva a nivel mundial, la solución pacífica de controversias, a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región y contra cualquiera de sus países. Juntos lograremos que la zona latinoamericana y caribeña no sólo sea una zona de paz sino una zona libre de violencia.

En nuestra región construimos juntos la infraestructura para la paz que promueva el bienestar y el desarrollo sostenible. Por ello reafirmamos nuestros compromisos con la promoción del derecho a la paz, el Estado de Derecho, la justicia, la educación y cultura para la paz, así como la promoción, el respeto y la observancia de todos los derechos humanos para todos.

La región debe hacer frente a las diferentes formas y manifestaciones de la Delincuencia Organizada Transnacional; al terrorismo; al Problema Mundial de las Drogas; a la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes; así como contra al tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras, toda forma de delincuencia cibernética, y a todo intento de acción criminal contra alguno de nuestros países. El crimen organizado es también una amenaza importante para nuestras democracias y para el desarrollo, por lo tanto debemos hacer todos los esfuerzos para controlar y erradicar este flagelo.

Destacamos el valor y contribución a la paz y la seguridad internacionales del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe y sus Protocolos (Tratado de Tlatelolco), el cual estableció la primera zona más densamente poblada, libre de armas nucleares en el planeta.

Por ello, decidimos:

59. Reiterar el compromiso regional con el multilateralismo, el diálogo entre las naciones, la solución pacífica de controversias, y el respeto irrestricto a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional y al derecho inalienable de cada uno de nuestros países para escoger su forma de organización política y económica.

60. Apoyar sin restricciones la promoción y el fortalecimiento de la paz, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto irrestricto a la independencia, a la autodeterminación de los pueblos, a la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de cada país, reafirmando de esta forma a la CELAC como zona de paz y como región libre de armas nucleares.

61. Subrayar nuestro pleno apoyo a los trabajos del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL).

62. Reiterar que el desarme nuclear, completo, transparente, irreversible y verificable es un importante objetivo de esta Comunidad de Estados y que la única garantía efectiva contra el empleo o la amenaza del uso de las armas nucleares, es su total eliminación y prohibición. En este sentido, los Estados miembros de la Comunidad apoyan la negociación de un instrumento universal jurídicamente vinculante, que prohíba las armas nucleares con un cronograma multilateralmente acordado.

63. Reiterar asimismo nuestro categórico rechazo al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, que no solo constituye una amenaza a la paz y seguridad internacionales, sino que atenta contra la dignidad humana, la convivencia pacífica y civilizada y promover la cooperación internacional contra este flagelo.

64. Reiterar nuestro rechazo a las listas y certificaciones unilaterales por parte de países desarrollados que afectan a países de América Latina y El Caribe, en particular las referidas a terrorismo, narcotráfico, trata de personas y otras de similar carácter y ratificamos el comunicado especial aprobado por la CELAC el pasado 7 de mayo de 2014, que rechaza la inclusión de Cuba en la denominada Lista de Estados que promueven el terrorismo internacional, del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

65. Tomar nota de la entrada en vigor del Tratado sobre Comercio de Armas, como primer instrumento jurídicamente vinculante para regular el comercio de armas convencionales, y tomar nota del interés de Trinidad y Tobago en ser la sede de la Secretaría del Tratado sobre el Comercio de Armas.

66. Destacar la educación y promoción de los valores de la cultura de paz como fundamento para crear una nueva cultura de no violencia; educar para la sostenibilidad de los principios éticos esenciales del bienestar y para contribuir a la defensa, respeto y promoción de los derechos humanos universales, así como a fomentar la convivencia con la naturaleza.

67. Los Países miembros de la CELAC se unen al regocijo del pueblo y Gobierno panameño con motivo de la celebración del Centenario del Canal de Panamá, el 15 de agosto de 2014. El Centenario coincide con las obras de ampliación que continuaran contribuyendo al desarrollo económico y sostenible del hemisferio, así como al comercio y a la navegación mundial.

68. Reiterar el carácter latinoamericano y caribeño de Puerto Rico y, al tomar nota de las resoluciones sobre Puerto Rico adoptadas por el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, reiteramos que es asunto de interés de CELAC.

69. Los países miembros de la CELAC nos comprometemos a seguir trabajando en el marco del Derecho Internacional, y en particular, de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 14 de diciembre de 1960, para lograr que la región de América Latina y el Caribe sea un territorio libre de colonialismo y colonias.

70. Encomendar al Cuarteto de la CELAC para que, con la participación de otros Estados miembros que deseen sumarse a este mandato, presenten propuestas para avanzar en lo señalado en el párrafo 38 de esta Declaración.

71. Reiterar el más firme respaldo regional a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, así como el permanente interés en que dicha disputa se resuelva por la vía pacífica y de la negociación, conforme lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

72. Acoger con satisfacción la histórica decisión de los Presidentes de Cuba y de los Estados Unidos de restablecer las relaciones diplomáticas. Reiterar nuestro más profundo rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales y reafirmar nuestro llamado al gobierno de los Estados Unidos a que ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que impone a dicha nación hermana desde hace más de cinco décadas. Instar al Presidente de los Estados Unidos a que, en ese camino, utilice sus amplias facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo.


E. Fortalecemos los vínculos con los socios extra-regionales

Los grandes desafíos globales y del desarrollo sostenible requieren soluciones coordinadas de la comunidad internacional. Las decisiones que adoptemos en el presente reducirán eventuales conflictos en el futuro. La región está en condiciones de trabajar de manera conjunta, y coordinar cuando sea posible, con sus socios extra regionales en numerosos y diversos temas de la agenda multilateral para avanzar en la superación de esos desafíos.

En este sentido, actuaremos para:

73. Fomentar el diálogo de la CELAC con países, grupos de países y organizaciones de otras regiones del mundo con el fin de enriquecer el accionar y las discusiones regionales en temas de interés para la Comunidad; para compartir y divulgar las posiciones de la CELAC sobre temas globales; y para fomentar, en lo posible, iniciativas regionales de colaboración y cooperación, comercio e inversión, complementarias a los esfuerzos nacionales y subregionales.

74. Aplaudir la exitosa celebración de la I Reunión de Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores del Foro CELAC – China, realizada en Beijing los días 8 y 9 de enero de 2015, y reiterar nuestra voluntad de avanzar en la implementación de los acuerdos de dicho Foro de manera inmediata.

75. Destacamos el acuerdo de celebrar la II Reunión de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores del Foro CELAC-China, en Santiago de Chile en enero de 2018.

76. Acoger los resultados de los diálogos Ministeriales del Cuarteto de la CELAC con India, ASEAN y Rusia, realizadas el 25 de septiembre de 2014, en Nueva York. Continuar los diálogos Ministeriales del Cuarteto de la CELAC con esos socios, así como con la República de Corea, Turquía y otros socios con los que previamente se han sostenido diálogos, que evidencia las potencialidades de la región en sus relaciones extra regionales. Trabajar para explorar, durante 2015, la conveniencia y viabilidad de crear otros foros, de manera particular con Rusia e India.

77. Continuar explorando las posibilidades de sostener intercambios con la Unión Africana, el Grupo BRICS y la Liga de Estados Árabes.

78. Destacar las relaciones de la CELAC con la Unión Europea, institucionalizadas en la Cumbre de Rio en 1999, y reafirmar el compromiso a seguir profundizándolas con una visión renovada de las relaciones bi-regionales, para lograr una exitosa II Cumbre CELAC-UE, en Bruselas, los días 10 y 11 de junio de 2015.

F. Organizamos la cooperación y fomentamos la articulación de nuestras acciones

América Latina y el Caribe tiene un acervo de experiencias asertivas, palpables y exitosas en la cooperación Sur-Sur y la cooperación Triangular, que permite complementar conjuntamente con las acciones nacionales para el cumplimento de los objetivos de la CELAC, favorecer el conocimiento mutuo, fomentar la unidad e integración, facilitar la transferencia de conocimientos y visibilizar resultados.

En este sentido la Cooperación Sur-Sur constituye, para nuestra Comunidad, un instrumento privilegiado para la complementación, la unión, la integración y el intercambio horizontal de conocimiento entre sus miembros, que nos permitirá enfrentar los enormes desafíos comunes y ayudar a los gobiernos de nuestra región a alcanzar el desarrollo sostenible y el crecimiento inclusivo para beneficio de nuestros pueblos.

Por ello, acordamos:

79. Reiterar que la Declaración sobre Cooperación Internacional de la CELAC, adoptada el 29 de enero de 2014 en la II Cumbre en La Habana y el Marco Conceptual de la Cooperación Internacional en la CELAC adoptado durante la II Reunión del Grupo de Trabajo de Cooperación Internacional (GTCI) celebrada los días 29 y 30 de julio en San José, Costa Rica, guiarán la cooperación en el ámbito comunitario.

80. Reconocer la importancia y las particularidades de la cooperación Sur-Sur y reafirmamos nuestra visión de la cooperación Sur-Sur como una manifestación concreta de la solidaridad entre los pueblos y los países del Sur, que contribuye a su bienestar nacional, mejorar su autosuficiencia y facilitar el logro de los objetivos de desarrollo establecidos a nivel nacional e internacionalmente. También permite que los países en vías de desarrollo desempeñen un papel más activo en la política internacional y los procesos de toma de decisiones, en apoyo de sus esfuerzos por lograr el desarrollo sostenible.

81. Reiterar la importancia de la articulación de las acciones de cooperación del Grupo de Trabajo de Cooperación Internacional (GTCI) con la de los otros grupos de trabajo de la CELAC, para construir puentes de cooperación al interior y fuera de la región, así como para potenciar las capacidades y fortalezas de los Estados miembros y de la región, principalmente en aquellos contextos en que existen mandatos y prioridades definidas. Desarrollar los mecanismos de articulación entre las distintas instancias de la CELAC con las coordinaciones nacionales y GTCI.

82. Subrayar la necesidad de fomentar el diálogo intergubernamental en las diversas materias de la agenda internacional con los Organismos Internacionales y Mecanismos Regionales y Subregionales de Integración para evitar duplicidad de acciones, dar coherencia a los procesos de cooperación regional, garantizar la complementariedad y lograr un valor agregado de la cooperación regional CELAC a las acciones ya existentes.

83. Manifestar nuestra complacencia por el informe de las acciones desarrolladas en seguimiento del mandato de cooperación con la hermana República de Haití y reiterar la voluntad de identificar nuevas formas de cooperación con la expectativa de satisfacer las necesidades manifestadas por ese país.

G. Actuamos en el inmediato:

Reafirmamos que la CELAC es el foro de diálogo y de concertación política por excelencia de los 33 países de la región, en el que se expresa nuestra unidad en la diversidad, se fomentan las posiciones comunes y el intercambio de experiencias en múltiples ámbitos, tanto regionales como globales.

Reiteramos nuestro compromiso de seguir trabajando sobre la base del consenso, resaltando el carácter multiétnico, pluricultural, plurinacional y diverso de la Comunidad en sus trabajos; y orientar nuestro trabajo regional, hacia la implementación de acciones con vocación e impacto regional que nos permitan encontrar soluciones conjuntas a desafíos y problemas comunes;

Decidimos entonces:

84. Dar la bienvenida a las conclusiones de las reuniones de los ejes sectoriales, celebradas en cumplimiento del Plan de Acción de la CELAC de La Habana, que dan seguimiento y continuidad a los mandatos acordados, y agradecer a los países que han acogido las diversas reuniones que se detallan a continuación: Reunión de Grupo de Trabajo de Desarrollo Social y Erradicación del Hambre y la Pobreza, 25 y 26 noviembre de 2014, en Caracas, Venezuela; II Reunión de Altos Funcionarios sobre Agricultura Familiar, del 10 al 13 de noviembre de 2014, Brasilia, Brasil; Reunión de Ministros de Cultura, el 21 de agosto de 2014, Caracas, Venezuela; I Reunión de Altos Funcionarios en Ciencia y Tecnología de la CELAC, 01-02 de abril de 2014, San José, Costa Rica, II Reunión de Altos Funcionarios CELAC-UE, 03-04 de abril de 2014, San José, Costa Rica; I Reunión de Ministros de Industria y Comercio de la CELAC, 10 y 11 de abril, 2014, San José Costa Rica; II Reunión Ministerial de Infraestructura para la Integración Física del Transporte, las Telecomunicaciones, días 5 y 6 de diciembre de 2014, Montevideo, Uruguay; Reunión Ministerial de Energía, 14 de octubre de 2014 en Lima, Perú; La III Reunión sobre Migraciones, 22 y 23 de octubre de 2014, en Azogues, Ecuador; I Reunión sobre el Problema Mundial de las Drogas Ilícitas , 13 y 14 de mayo de 2014, en Antigua, Guatemala; II Reunión de Ministros y Altas Autoridades de Prevención y Lucha contra la Corrupción, 08 y 09 de diciembre de 2014, Quito, Ecuador; II Reunión de Grupo de Trabajo de Cooperación Internacional, 29 y 30 de julio de 2014, San José, Costa Rica; La I Reunión de Mecanismos y Organismos Regionales y Subregionales de Integración en el ámbito social, 18-20 de junio de 2014, en Caracas, Venezuela; I Reunión de Mecanismos y Organismos Regionales y Subregionales de Integración en el ámbito cultural, 17 de julio de 2014, San José, Costa Rica; I Reunión de Organismos y Mecanismos de la CELAC en temas de Turismo, 10 de noviembre de 2015, Puerto España, Trinidad y Tobago; I Reunión del Grupo de Trabajo sobre la Promoción de la Equidad, Igualdad y Empoderamiento de las Mujeres, 21 y 22 de agosto, 2014, San Salvador, El Salvador; I Reunión del Grupo de Trabajo sobre el Combate al Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras se 11 y 12 de setiembre de 2014, San Salvador, El Salvador; I Reunión del Grupo de Trabajo sobre Afrodescendientes, 4 y 5 de diciembre de 2014, Brasilia, Brasil.

85. Destacar el apoyo dado a la PPT de Costa Rica por parte de los organismos y mecanismos de integración regionales en el cumplimiento de los objetivos de la Comunidad, y apoyar la coordinación de los mecanismos regionales y subregionales de integración.

86. Adoptar el Plan de Acción CELAC 2015, en aras de consolidar acciones en un esfuerzo por alcanzar el desarrollo sostenible de la región y erradicar el hambre y la pobreza.

87. Enfocar los trabajos en los ejes sectoriales definidos a lo largo de las discusiones de la CELAC, concentrando las acciones de la Comunidad en esos ámbitos hasta lograr el pleno cumplimiento de los compromisos adquiridos en cada uno de dichos ejes.

88. Promover las reuniones de los ejes sectoriales consignados en el Plan de Acción de la CELAC 2015, que le dan seguimiento y continuidad a los principios fundamentales que inspiran el accionar de la Comunidad en su búsqueda del desarrollo humano sostenible.

89. Agradecer al ilustre Gobierno del Ecuador por asumir la Presidencia Pro Témpore de la CELAC en el 2015 y la IV Cumbre CELAC en 2016.

90. Agradecer a la República Dominicana por acoger la Presidencia Pro Témpore de la CELAC en el año 2016 y la celebración de la V Cumbre.

91. Tomar nota del ofrecimiento por el Estado Plurinacional de Bolivia por acoger la Presidencia Pro Témpore de la CELAC en el 2017 y la celebración de la VI Cumbre.

92. Agradecer el trabajo realizado por la Presidencia Pro Tempore de Costa Rica durante el 2014 en el cumplimiento de los mandatos acordados y en el avance de la agenda internacional de la CELAC, así como el valioso apoyo brindado por el Cuarteto y los países miembros de la Comunidad que fungieron como anfitriones de una o varias reuniones sectoriales de la CELAC.

93. Destacar el valor de las discusiones sostenidas durante esta III Cumbre sobre: los retos y desafíos de la CELAC en la lucha contra la pobreza, con un enfoque de transparencia, rendición de cuentas y lucha contra la corrupción; la definición de posiciones regionales en el ámbito multilateral; las reflexiones hacia la Agenda post 2015 y sobre el Financiamiento para el desarrollo; así como el papel fundamental de la CELAC como mecanismo de concertación y diálogo político en el proceso de integración y articulación de políticas y acciones comunes en la región.

94. Expresar nuestro agradecimiento al ilustre Gobierno de la República de Costa Rica por la exitosa realización de la III Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la CELAC, celebrada en Belén, Costa Rica, los días 28 y 29 de enero de 2015 y por su liderazgo en la consolidación de la CELAC en el ámbito internacional.

Belén, Costa Rica, 29 de enero de 2015

Nobel de Economía: "El problema de Europa es Alemania, no Grecia"

Según el premio Nobel de Economía de 2001, Joseph Stiglitz, las crisis que sufren actualmente algunos países europeos son las consecuencias de unas políticas erróneas de la Unión Europea que benefician solo a un miembro: Alemania.

El mayor problema para Europa no es Grecia sino Alemania, considera el economista y profesor estadounidense, ganador del Premio Nobel, Joseph Stiglitz. "La mayoría de los economistas dicen que la mejor solución para Europa, si se va a romper, es que Alemania salga de la eurozona", dijo en una entrevista a la cadena CNBC.

Según el economista, "nada ha dividido tanto a Europa como el euro". Grecia no es la única economía que tiene dificultades con la moneda europea, también experimentan dificultades España y Portugal. Prácticamente el único país que se ha beneficiado del euro ha sido Alemania, asegura Stiglitz.

En relación a Grecia, el Premio Nobel considera que Europa tiene que dar un respiro al país y reducir su carga de deuda. "Grecia cometió algunos errores… pero Europa cometió errores aún mayores", dice Stiglitz. "La medicina que recetaron [a Grecia] fue en realidad un veneno. Provocó un aumento de la deuda y un descenso del crecimiento".

Ratifica Cuba política de puertas abiertas a inversiones turísticas



Madrid, 30 ene (PL) Cuba ratificó en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur) que mantiene las puertas abiertas a las inversiones y negocios en su rama turística, hoy abocada a una expansión sustancial de opciones y capacidades.Al actualizar a empresarios, turoperadores y representantes de líneas aéreas de España las condiciones del sector, el ministro de turismo de la isla, Manuel Marrero, aseguró que continúa el crecimiento de la industria, apoyada en un renacido interés de inversores.

Junto a ello, expresó Marrero durante una gala cubana con motivo de la Feria Internacional de Turismo de Madrid, se perfila un incremento sustancial de visitas de españoles y europeos, como resultado de decisiones adoptadas recientemente por las aerolíneas, entre otros factores.

Con reapertura por Iberia de la ruta a Cuba desde el 1 de junio próximo, la reiteración de operaciones de Air Europa y Cubana de Aviación y la ampliación de Evelope Airlines en 2015 habrá 16 vuelos semanales Madrid-La Habana, precisó el ministro.

Según sus estimados, esto representará de 25 mil a 30 mil viajeros más en el año procedentes de Europa, la mayoría e ellos españoles.

Marrero constató asimismo un aumento explosivo de las solicitudes de inversiones luego de la aprobación de una nueva ley para el sector y el mantenimiento del ritmo anual de crecimiento de habitaciones en unas dos mil 500, además de otros proyectos de infraestructura.

Entre estas últimas resaltó la construcción de un parque acuático en Varadero y complejos inmobiliarios con campos de golf como complemento de la oferta turística del país.

Otra proyección, dijo, es la inauguración en la próxima Feria de Turismo de Cuba, del 5 al 7 de mayo en Jardines del Rey, de un pabellón de negocios, dado el elevado nivel de propuestas de inversiones.

Apuntó que, aunque la prohibición para el turismo de estadounidenses a Cuba se mantiene, nuevas medidas anunciadas por el presidente Barack Obama facilitan los viajes en 12 categorías de pasajeros de perfil cultural, científico y religioso, entre otros.

Ante temores de algunos turoperadores europeos, Marrero aseguró que no habrá avalancha que perjudique a los viajeros de ese continente, pues existen habitaciones para más de los tres millones dos mil 745 turistas recibidos en 2014 y se sigue ampliando la capacidad.

En la velada cubana dedicada a la promoción del sector, el secretario general de la Organización Mundial de Turismo, Taleb Rafai, coincidió en conceder al turismo cubano un futuro brillante y prometedor para la expansión de esta industria.

tgj/ml

¿Necesita Cuba potenciar la sociedad civil? ¿Cuál?

Por Ovidio S. D´Angelo Hernández, psicólogo e investigador del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS)
 

No cabe duda de que el tema de la sociedad civil es hoy muy polémico entre profesionales de la academia, politólogos, activistas sociales de diferente signo y otros interesados, no solo para Cuba sino de alcance planetario. En este trabajo no se intenta dar todos los argumentos ni todas las soluciones posibles al respecto; más bien se intenta esbozar y problematizar algunos de sus asuntos importantes y, sobre todo, referirlos a la realidad actual y perspectivas en esta isla caribeña, desde un punto de vista propio y un ángulo de enfoque posible y abierto al debate de otras posiciones.

Este tema cobra mayor vigencia en el campo socioeconómico y político cubano, por la relativa incertidumbre actual sobre los modelos de sociedad que se gestan en el mundo después de la caída del “socialismo real” y las vías y perspectivas propias de su realización. Unido esto a las posiciones de grupos políticos tradicionalmente opositores o con posiciones alternativas, a la flexibilización en lo económico, con el surgimiento de nuevos sectores sociales como emprendimientos privados y colectivos, a partir de la aprobación de los Lineamientos sobre las formas de gestión no estatales, lo que desde cierto ángulo se asocia a la potenciación de la sociedad civil.

Además de problematizar estos campos de acción vinculados, habitualmente, a la polisémica denominación de sociedad civil, otros tipos de asociatividades, frecuentemente no tenidas en cuenta en el concepto, abren su diapasón conceptual de manera significativa.

De manera que sería conveniente aclarar, ante todo, qué entenderíamos por sociedad civil, sin que pretendamos un recorrido por toda la gama de posiciones políticas, sociológicas y filosóficas al respecto1. La referencia del Larousse Ilustrado para “civil” es: civilidad (civilitas, civis), ciudadanía. Y también refiere a derechos ciudadanos.

El término, por demás, se relaciona con formas diversas de organización y asociatividad sociales, de manera que abarca un amplio espectro de la vida social. Converge o contrasta, de diferentes maneras, con concepciones de democracia, de Estado y de participación social, desde una multiplicidad de enfoques. Está vinculado a formas de ejercicio del poder social y a tipos variados de hegemonías, de manera que estamos ante un concepto muy complejo, que requiere de precisiones y posicionamientos ideológicos.

Sociedad civil y Estado: ¿dos términos contradictorios?

a) Desde posiciones distantes entre sí, la sociedad civil se ha visto como una forma constitutiva de la sociedad en oposición al Estado. Por otro lado, ha sido un término prácticamente excluido del marxismo ortodoxo y más empleado desde concepciones liberales de la economía y la sociedad.

Llama la atención la acepción estrecha de sociedad civil, empleada por sectores más o menos radicales de derecha, como aquella parte de la sociedad organizada opuesta al Estado en tanto institución de gobierno. La intención de muchos voceros internacionales que, desde esta posición, llaman a mayor apertura de la iniciativa privada en la Cuba actual, puede estar inspirada en ese carácter atribuido a la parte de la sociedad que se constituye de manera particular y resultaría alternativa de oposición a la irrupción del Estado en los distintos ámbitos de la sociedad –en este caso, particularmente el económico– (incluso algunos representantes de la llamada “disidencia” identifican en su discurso la sociedad civil con la existencia de grupos de oposición política).

Si bien este enfoque de raíz jusnaturalista y liberal en sus orígenes encuentra razones de justificación en el papel en extremo centralizador del Estado cubano, su postura, en perspectiva, se abre hacia una separación radical entre Estado y sociedad civil.

Igualmente, desde una posición polar, el discurso oficial predominante atribuye el mismo carácter a la constitución de una amplia sociedad civil en el país. En este caso, se considera que ya está formada por las organizaciones sociales y de masas que responden a las directivas del Partido y que agrupan grandes sectores de la población; cuestión que tuvo su legitimidad en la época inicial de la Revolución y que, con el tiempo y cambio de situación histórica, ha variado, ya que algunas de ellas han quedado reducidas a un grupo de actividades muy limitadas o que no responden a las necesidades del desarrollo actual de la sociedad, ni al contexto sociopolítico en que fueron generadas. Por otra parte, la concepción de esta “sociedad civil”, generada “desde arriba”, propicia argumentos a la posición contraria.

b) Desde una concepción diferente, de construcción de una ciudadanía emancipatoria (aún dentro de la “utopía posible”), se vería de manera más amplia la sociedad civil; no se definiría necesariamente por oposición, sino también por la concertación y articulación de sectores sociales organizados, con agendas diversas y de formas múltiples, entre los cuales no solo figurarían los grupos de orientación política específica, sino organizaciones populares y movimientos sociales.

Lo que avanzó la Revolución en términos de satisfacción de necesidades primarias de la población, de oportunidades de educación y salud, en valores solidarios y en otros campos, desde los primeros tiempos convulsos de su acción social, necesita reevaluarse a la luz de los cambios de contexto mundial y nacional, de las rutinas establecidas y las ineficiencias productivas y económicas confrontadas –no siempre como resultado de las acciones internas, sino también de bloqueos inhumanos y acciones violentas–, de la institucionalidad burocrática y centralizadora que terminó por imponerse en la práctica social.

En una más profunda concepción participativa, popular y real de los actuales Consejos Populares, consejos barriales y asambleas de ciudadanos y de trabajadores, organizaciones sociales y profesionales, asociaciones gremiales, sindicatos de nuevo tipo y otras variantes, la sociedad civil se vería en forma de amplia trama interconectada con otros grupos sociales y políticos, lo que la proyectaría hacia la participación real ciudadana en la acción de gobierno a todos los niveles del país.

Aunque, en definitiva, hay que tener en cuenta de manera no ingenua que este conjunto de la trama social que denominamos sociedad civil (al igual que las instituciones oficiales o no) está conectada a formas variadas de hegemonías (nacionales e internacionales) y vinculada a diversidad de intereses sociales, a veces antagónicos o contradictorios. Cuestión a tener en cuenta en el análisis de fines, composición y prácticas de los componentes de la sociedad civil, así como de algunos límites necesarios a las normas de su organización y a las dinámicas sociales de sus interacciones.

Por otra parte, si la sociedad civil está formada por distintas configuraciones organizacionales, algunas de las cuales pueden tener mayor incidencia en las acciones y políticas del Estado y estar confluyendo con la participación activa, protagónica y decisoria de sectores importantes de la población en la ejecución y control de estas políticas, entonces se pudiera estar produciendo un proceso de interconexión o de entremezclamiento de las funciones del Estado y de la sociedad civil, que pudiera tener un carácter más socializador y constructivo de toda la acción de proyección de las políticas estatales.

Este enfoque se basa en una concepción humanista compleja y liberadora de la sociedad, de sus potencialidades constructivas, en la cual los procesos de autoorganización e interconexión son clave. El fortalecimiento de la autonomía y el sentido solidario colectivo aprovecharían, de manera simultánea, los principios motivacionales de la iniciativa individual y la cooperación colectiva.

La sociedad civil desde nuevos emprendimientos económicos

Como se dijo antes, con los Lineamientos de la Política Económica se amplía la instauración de emprendimientos privados y colectivos, todos ellos de manera fragmentada, aislada. Si bien la ley del experimento cooperativo no agropecuario reconoce la posibilidad de formar cooperativas de segundo orden, esto no se ha instrumentado.

La cuestión radica en analizar lo que pudieran aportar las alianzas asociativas diversas de estos sectores, como elemento positivo de potenciación de experiencias, diagnósticos de necesidades, articulación en cadenas productivas y sociales. En diferentes momentos han existido asociaciones de este tipo (se puede mencionar, en el período revolucionario, la ANCHAR: asociación de choferes de alquiler) e, inclusive, en relación con los campesinos y las cooperativas agropecuarias, la existencia de la ANAP, Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, aún con su diversidad de componentes y dependencia organizativa centralizada.

Inclusive, esa potenciación de las asociatividades, a nivel territorial o local, podría beneficiar vínculos necesarios entre la comunidad y el gobierno local, el sector público y empresas estatales, con un sentido de aportación al bien común, además del interés de ganancia.

Algunas de estas manifestaciones se observan hoy, en varias zonas del país, en la articulación cuasi espontánea de algunos nuevos emprendimientos privados (cuentapropistas), con empresas estatales, instituciones del sector público y organizaciones comunitarias, para desplegar una acción de reconstrucción física y de la calidad de vida de los pobladores de algunos barrios; por ejemplo, en zonas del Centro Histórico de la capital.

Si bien esa no es la tendencia mayoritaria, podría servir como modelo de integración social entre diversos actores comunitarios (que va más allá de la denominada responsabilidad social empresarial de corporaciones capitalistas). De igual manera, la formación de cooperativas –con principios solidarios inmanentes, aunque no siempre bien aplicados– podría resultar en un beneficio colectivo para las comunidades y otros actores económicos y sociales.

Sin embargo, una política limitada y, a mi juicio errónea, que no favorece formas de asociatividad de estos emprendimientos, constituye un factor negativo en sus potencialidades de expresión social, construcción de agendas comunes aportadoras, con mayor amplitud a los intereses propios y a los sociales.

En este ámbito económico–social queda mucho por explorar y recorrer; las propias empresas estatales y pymes (pequeñas y medianas empresas) privadas (aún eufemísticamente denominadas cuentapropismos) no han considerado todavía nuevas formas de autogestión y cogestión colectivas, ni formas diversas de aportación a sus entornos comunitarios y de asociatividades que contribuyan a paliar las diferencias sociales de clase y estatus que se generan, tanto en empresas privadas como estatales, que mantienen estados de alienación de origen capitalista o burocrático-estatal, según el caso.

En el ámbito político, las limitadas formas vigentes de democracia heredadas en el país, de procedencia del “socialismo real”, constituyen un freno a la potenciación de la creatividad colectiva. De igual manera que la democracia formal instaurada como tendencia dominante en la mayoría de los países (limitada al ejercicio del voto electoral cuatrienal, separación de los poderes públicos y algunas manifestaciones públicas de expresión de demandas sociales) resulta, en la mayoría de los casos, inoperante o insuficiente.

Sociedad civil y democracia ¿cuál?

De esta manera, una nueva concepción liberadora de la sociedad civil se relacionaría con una reconstrucción de las formas “democráticas” vigentes, para dar un lugar más apropiado a toda la trama compleja de relaciones organizacionales sociales y sus vínculos con las funciones de Estado, de forma que propicie la proclamada “soberanía del pueblo” signada en casi todas las Constituciones en tanto Ley Suprema de los países.

En nuestro caso, las normativas democráticas instauradas han quedado por debajo de las iniciativas y expectativas iniciales. Estamos ante una sociedad de mayor conciencia social, más madura políticamente con el transcurso de los años, en la cual el ejercicio del criterio propio –muy limitado públicamente– es capaz de mostrar análisis profundos de nuestras realidades y proyectarse a soluciones plausibles. No obstante, también debemos reconocer que estamos ante un sector de la sociedad que ha sido formado en la persuasión intensiva y la obediencia hacia pautas sociales en las que ha predominado el autoritarismo verticalista, ante el cual se generan múltiples señales de retraimiento y autorepresión.

Todo ello nos sitúa ante la conformación de una cultura política contradictoria, con saldos complicados de comportamiento social no siempre transparentes y de compromiso con una obra social común.

De manera que no resulta posible proyectar una sociedad civil liberadora si no se atienden las deficiencias sustanciales de nuestra cultura política práctica y sustancial. De igual manera, ello se expresa en el desgaste y limitaciones de nuestro sistema electoral, jurídico y ejecutivo. No se incorporan visiones más favorecedoras de participación de la sociedad como ciudadanía activa, en los procesos de decisiones políticas desde el nivel local hasta el nacional.

Sociedad civil, organizaciones de gobierno y sistema electoral

La conformación de los Consejos Populares y la figura del delegado de circunscripción2 constituyen uno de los ejes centrales sobre los que se formuló, gradualmente, el sistema del Poder Popular, lo que generó la expectativa de una participación ciudadana democrática y profunda, que se ha visto limitada a funciones estrechas y restringidas, tanto en el campo de la participación popular como de la sociedad organizada y de la envergadura de los temas tratados a cada nivel, desde lo local a lo nacional.

En este sentido, tendríamos que cuestionarnos la efectividad y pertinencia, en la práctica, de las diferentes instancias desde el nivel local. Por un lado, aparentemente, ellas expresan las necesidades de la población; por otra, al menos hay varias cuestiones restrictivas para que esto sea realidad:

- Los delegados, miembros de los consejos populares y Asambleas Municipales, así como las asambleas de rendición de cuentas a los pobladores, operan sin un real poder de decisión en la mayoría de las cuestiones, pues son determinados por presupuestos financieros centrales y carecen de poder real para operar sobre instituciones centrales en el territorio.
- Por otra parte, en esas instancias –igual que en las “asambleas sindicales” de los centros de trabajo– se tratan asuntos de su ámbito estrecho de localización sin que, por demás, exista un amplio acceso a medios de comunicación por parte de la población para la expresión de sus consideraciones, aportaciones e iniciativas.
- Las propuestas de candidatura de delegados se realizan sobre la base de méritos y trayectoria revolucionaria, no sobre sus capacidades reales y proyecciones sobre los asuntos de la localidad y del país; es decir, sin agenda propia.
- No se cumple con la participación directa de la población en los diferentes niveles de las Asambleas del Poder Popular; solo se retransmiten selecciones o informaciones parciales de los aspectos que se discuten en las Comisiones de la Asamblea Nacional. Llama la atención el desconocimiento de la población sobre los temas de las asambleas, su no convocatoria a presenciarlas e, inclusive, el desconocimiento de sus representantes a nivel local, provincial y otros.
- El 50 por ciento de los representantes en la Asamblea Nacional proceden de nominaciones de los órganos del Partido-Estado, lo que “obliga” a seguir las pautas trazadas de antemano, a las que se deben.
- Todo ello es consistente con la concepción política heredada (plasmada en el capítulo 5 de la Constitución) acerca de que el Partido (y al más alto nivel) es quien orienta la política del país, cuestión que no es sometida al escrutinio, diseño, decisión y control del “soberano”. De manera que queda al delegado, al Consejo Popular y las Asambleas del Poder Popular a todos los niveles, solo esbozar vías de aplicación de la política general trazada3.

En este orden de cosas, lo que pudieran ser aportaciones a las formas de asociatividad para una sociedad civil democrática popular real –desde colectivos, asambleas populares, formas organizativas articuladas con el gobierno como los Consejos Populares entre otras–, se manifiesta como expresión de mecanismos limitados en alcance y resonancia popular.

Sociedad civil: agendas-mecanismos de inclusividad y concertación

El ejercicio de un pensamiento crítico, sobre todo a partir del grado de madurez y conciencia política social, pero también desde el saber cotidiano y popular, constituye una base propiamente civilizada y liberadora de la realización de un diálogo permanente de ideas sobre la base de mecanismos razonables de concertación y consenso.

El funcionamiento de la sociedad civil liberadora debería efectuarse desde esa perspectiva. Ese diálogo supone información previa amplia, exposición libre de los puntos de vista, garantías de no represalias a las opiniones contrarias, asunción de una postura que anteponga los intereses colectivos a los individuales –aún teniéndolos en cuenta–, reflexión con argumentos sólidos, generación de alternativas viables de solución y proyección social, entre otros aspectos.

Entonces, es inevitable que, en cualquier proceso eleccionario –desde las asambleas de base a las nacionales– se proyecten diálogos semejantes, que constituyan agendas perspectivas –sobre los asuntos locales hasta los nacionales– y tengan canales de expresión por medios de comunicación social y por los propios representantes elegidos.

Esas agendas construidas pueden tener coincidencias o diferencias con las propuestas de grupos políticos, asociaciones gremiales y otros. De esta manera, la propia expresión de la sociedad civil en sus diversas tramas contradictorias, que debería expresarse en las propias agendas locales y nacionales, tendría que tener a disponibilidad mecanismos de inclusividad y concertación y presentar sus resultados de manera clara a los pobladores, en su función de ciudadanos electores.

La función del Estado se limitaría a las coordinaciones de las políticas generales, sus concertaciones y a regulaciones esenciales de la acción pública, a la presentación de propuestas y al ejercicio de sus funciones de control “controlado” desde abajo. En este sentido, sociedad civil y Estado serían complementos (no opuestos) de la propia gestión diversa ciudadana.

El papel del Partido y los grupos políticos es el de trazar estrategias y vías de influencia –no manipulatoria– que la población pueda considerar a lo largo del proceso eleccionario, de defensa de sus derechos ciudadanos y de contraloría a la ejecución del Estado.

Sociedad civil liberadora como sociedad multiactoral

El presente de las sociedades, en lo económico y en lo político, es más diverso que la representación ilusa de homogeneidad social. En los países capitalistas surgen –junto con los oligopolios transnacionales y a veces como complementarios a estos– diversas formas de propiedad y gestión colectivas, hibridaciones con la propiedad privada y otras. En los remanentes del socialismo real, como el nuestro, se hacen intentos de cambios inclusivos de formas de propiedad y gestión económica. Se habla de sociedades multiactorales en lo económico. Igualmente, en la realidad se da una multiactorialidad en el campo de las ideas, proyectos, alternativas de sociedad.

En mi opinión, los desafíos son grandes en tanto esa multiactoralidad pueda pretender reinstaurar formas anteriores de dominación y alienación. Aceptados los retos, el socialismo renovado y liberador ha de construir puentes entre los componentes de esa multiactoralidad económica y política, de manera que el papel de las asociatividades resulta imprescindible para cada componente y sus relaciones.

¿Qué coincidencias o aproximaciones podrían encontrarse, más allá de las diferencias entre agendas políticas opuestas en sus orígenes filosóficos, en esa multiactoralidad? ¿Cómo ello podría generar un ambiente de confianza en la construcción y ejercicio de una sociedad civil múltiple, con conciencia de ciudadanía protagónica y dirigida al bien público, colectivo y solidario, y no a la explotación de los recursos naturales y humanos, ni al individualismo egoísta o a intereses espurios?

Las premisas de autonomía individual del liberalismo podrían conservarse en un nivel aún de mayor desarrollo, articulándose con el principio de fraternidad–solidaridad humanista y con el sentido de cooperación colectiva y de igualdad–justicia social socialista, propios de un Estado de Derecho con énfasis en una ciudadanía liberadora.

Los valores humanos del cristianismo y otras religiones podrían tener un significado real si se ejercen esos principios de una sociedad civil multiactoral, bajo una ética humanista del compartir y de reconocer la igualdad entre capital, gerencia y trabajo, ya que todos aportan al resultado de la producción social y son inseparables en su existencia (ya se trate de propiedad privada o estatal). Lo que implicaría un reconocimiento a nuevas formas de autogestión y cogestión social en el campo económico.

La libertad (autonomía) y la fraternidad (solidaridad) solo tendrían real sentido bajo las condiciones de real igualdad (de derechos, de oportunidades, de aportación y de apropiación), como expresión no alienadora de la vida humana
No obstante, la sociedad civil multiactoral en lo económico y lo político tendrá que tener límites a la autonomía, puesto que la autoorganización puede ser de signo positivo, constructivo, pero también de signo negativo, cuando genera dependencia nacional, sometimiento, fascismo, violencia social y otras aberraciones humanas.

Igualmente, para evitar diversas formas de manipulación social desde las agendas y los mecanismos ideológico–políticos de los grupos, partidos e instituciones burocráticas, desde los medios de comunicación se requerirían mecanismos de garantías, formas transparentes de comunicación, concertación, control y defensoría popular. Vale la pena recordar que, para Antonio Gramsci, (1891-1937) el concepto de hegemonía se refiere no solo a la coerción (de un grupo social por otro), sino también a la capacidad de seducción de los grupos dominantes para producir consensos.

Las formas de asociatividades y subjetividades emergentes (en lo económico y social), en las tradiciones socio-históricas de la sociedad que tenemos hoy, con las condiciones reales de vida –en muchos casos signada por la supervivencia y un sentido de convivencia ciudadana diverso, pero con problemas materiales y sociales en distintos sectores poblacionales–, crean condiciones especiales de alerta ética en la construcción de nuestra SC futura, de manera que sea orientada hacia la construcción positiva y no empleada como mecanismo corruptivo sustituto de prácticas sociales indeseables vigentes.

Desafíos de la nueva sociedad civil en la construcción de ciudadanía liberadora

En las presentes condiciones de crisis socioeconómicas internacionales (e internas) y en momentos de relativas incertidumbres sobre los fines políticos de la sociedad (incluido los “socialismos” actuales), el tema de la sociedad civil puede representar desafíos considerables. De un lado, la apertura de la sociedad a la diversidad de formas de autoorganización y pensamiento puede generar inestabilidades para las cuales no se hayan construido bases integradoras suficientes.

Sin embargo, de otro, la insistencia en una sociedad de corte autoritario y verticalista, con participación relativa y condicionada como la que predomina aún en nuestro país, corre el riesgo de enfrentar múltiples retos de desintegración: la pérdida de sentido social, la falta de articulación de potencialidades constructivas, el surgimiento de una cultura del sometimiento y la doble moral, entre otros. A la larga, todos perjudiciales y destructivos para el sentido de nacionalidad, de desarrollo y justicia social plenos.

En resumen, consideramos que frente a posiciones limitadas o unilaterales de la sociedad civil, se requiere avanzar hacia:

–Una nueva sociedad civil con una nueva democracia liberadora (no solo voto, elección y protestas-reclamos); es decir, participativa popular en las decisiones, a través de organizaciones, movimientos sociales, redes, asambleas populares, etcétera.
–La instauración de normas, mecanismos y prácticas institucionales y cotidianas de formas de republicanismo socialista (control y defensa populares) y democracia protagónica ciudadana popular representativa de grupos-agendas, con mecanismos de garantías de derechos y participación decisoria.
–Unido a lo anterior, la promoción de una cultura política participativa, que pasa por la formación de autonomías, compromisos, integración social, tolerancia a la diversidad, crítica argumentada y reflexiva, etcétera.
–Procesos de elecciones y construcción de consensos desde las necesidades y proyecciones populares, con un papel destacado de la construcción de agendas políticas alternativas a discusión.
–Promoción de asociatividades diversas en los sectores económicos y sociales, con mecanismos públicos de expresión y debate, clarificando diferencias y convergencias hacia una concertación nacional de consenso amplio.
–Reformulación de las viejas concepciones sobre las relaciones de Partido-Estado-soberanía popular, con énfasis en la construcción de una sociedad civil de base popular y organizacional múltiple y aportadora a la construcción social.
–El nuevo socialismo con participación mixta en lo económico, autogestión y cogestión colectivas solidarias, asambleas comunitaria-nacionales con presencia de grupos populares, de pensamiento y políticos, con propuesta de agendas y representaciones en niveles de Estado.

En definitiva, la propuesta de reconstrucción de la sociedad civil cubana debería transitar del socialismo real estatal y autoritario a una sociedad de acción ciudadana decisoria, multiactoral (económica y política), con independencia y soberanía desde los intereses y necesidades populares nacionales ampliamente concertados, a los que responda un Estado que instaure –a la vez que pueda ser demovido–, una real ciudadanía liberadora. (2015)

1 A esos fines se pueden revisar los enfoques desde el marxismo crítico de autores cubanos como Juan Valdés Paz, Aurelio Alonso, Fernando Martínez Heredia, Rafael Hernández y otros y, de manera muy especial, por su amplitud y profundidad en el tema, el texto de Jorge Luis Acanda: Sociedad civil y hegemonía (CIDCCJM, 2002), aunque se coincida o no con las posiciones planteadas por estos autores.

2 Los delegados de circunscripción son electos por los pobladores de varias manzanas y ellos, a su vez, componen los Consejos Populares (en áreas que integran varias circunscripciones), forman parte de la Asamblea Municipal y tienen cuotas de posibilidad de integrar las Asambleas Provinciales y Nacional del Poder Popular, la que a su vez elige al Consejo de Estado como órgano de gobierno del país, etcétera.

3 En diferentes momentos se han convocado asambleas de consulta sobre Lineamientos generales, Leyes, etcétera. que han tomado el pulso de la población y los trabajadores sobre cuestiones importantes, pero siempre queda a la decisión del más alto nivel y constituyen procesos no informados en sus contradicciones y diversidades en los medios de comunicación social y quedan exentos de debate público amplio, cuestión limitante de una democracia protagónica posible.

Recibe Ecuador Presidencia de la CELAC. Palabras de Rafael Correa


Intervención de Rafael Correa Delgado, en la entrega de la presidencia pro tém­pore a la República del Ecuador, en la III Cumbre de la CELAC efectuada en Costa Rica, el 29 de enero de 2015.

Señor Guillermo Solís, presidente de la Re­pública de Costa Rica y presidente pro témpore saliente, de la Comunidad de Es­tados La­tinoamericanos y del Caribe;

Queridas jefas y jefes de Estado y de Go­bierno de los países miembros de la CELAC;

Ministras y ministros de Relaciones Exte­riores de los países miembros de la CELAC;

Señoras y señores representantes de organismos internacionales;

Invitadas e invitados especiales;

Señoras y señores miembros de las delegaciones oficiales;

Queridos colaboradores de la Cancillería costarricense; personal de seguridad; personal de apoyo, muchísimas gracias por su trabajo, excelente, lleno de éxito y, sobre todo, un saludo a las ciudadanas y ciudadanos, hermanas y hermanos de América Latina y el Caribe:

Gracias, gracias a los gobiernos y los pueblos hermanos por la confianza y el afecto depositados en mi país y nuestro pueblo para ejercer la presidencia pro témpore de la Co­munidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, cuenten con Ecuador para impulsar con toda nuestra fuerza, pese a nuestras limitaciones, con todo nuestro cariño, nuestra entrega, la tan anhelada integración de los pueblos de América.

Con la creación de la CELAC en 2010 estamos haciendo realidad los anhelos de nuestros libertadores, los sueños de Toussaint Louverture, Simón Bolívar, de Manuelita Sáez, de José de San Martín, de José Artigas, de Bernardo O’Higgins, Francisco de Mo­razán; pero también de Emiliano Zapata, Augusto César Sandino, del Che Guevara, de Salvador Allende, de Néstor Kirchner, de Hugo Chávez y de tantos otros héroes, he­roínas y líderes que dieron todo de sí por ver a nuestra región libre y unida.

En realidad, nuestra comunidad empezó hace siglos, con nuestros pueblos milenarios, con Eladio Ayala, la “tierra de la sangre vital”, como llamaban nuestros ancestros a nuestra América.

Nuestra gratitud a Costa Rica y a su Pre­sidente. Querido Guillermo, gracias por mantener este sueño integrador, y felicitaciones por la capacidad y visión con la que has presidido nuestra comunidad durante el último año.

Queremos extender un saludo a otro gran amigo, nuestro presidente José “Pepe” Mu­jica. “Pepe” es de esos viejos revolucionarios que enseñan con cada palabra, un verdadero filósofo, que desafía a reflexionar las cosas más profundas, desde las cosas más sencillas. En pocas semanas dejará la presidencia de Uruguay y extrañaremos toda su autenticidad, humildad, humor y profunda ética política.

Felicitamos a nuestro compañero Tabaré Vázquez, que el 1ro. de marzo asumirá la presidencia de nuestro querido Uruguay.

Nuestra felicitación también a Evo Mo­rales y Dilma Rousseff, por el inicio de sus nuevos mandatos presidenciales, repletos de legitimidad democrática que afianzan aún más nuestros vínculos continentales. El triun­fo de nuestros compañeros es el testimonio de que los poderes fácticos ya no son más fuertes que la voluntad de los pueblos.

El genial Simón Bolívar quería ver en esta América hispana, una vez liberada, a la más grande nación del continente, e insistió en que la unidad y solo la unidad será la que haga grande, ante el mundo, a la región liberada. Hemos avanzado, pero tenemos que ir mucho más rápido.
Nuestro viejo luchador, Eloy Alfaro, nos recuerda que no hay tiempo que perder, que en la demora está el peligro.

Queridos colegas; compañeras, compañeros de la patria grande:

El desarrollo no es un problema técnico, como nos han querido hacer creer, es básicamente un problema político. El problema fundamental es quien mande en una sociedad, las élites o las grandes mayorías; el capital o los seres humanos; el mercado o la sociedad. La historia nos demuestra que para lograr el desarrollo se requiere de manos bastante visibles, de acción colectiva, de voluntad política, de una adecuada, pero importante intervención del Estado, Estado que no es otra cosa que la representación institucionalizada de todos nosotros, el medio por el cual la sociedad realiza esa acción colectiva.

Nuestros pueblos esperan de nosotros manos visibles y acciones concretas, soluciones específicas a sus problemas, e ilusiones movilizadoras con horizontes claros. Para que el espíritu integrador de nuestros países se fortalezca nuestros pueblos tienen que palpar los beneficios de la integración.

Queremos proponerles a ustedes que, más allá del Plan de Acción 2015 que acabamos de aprobar, no solo esta presidencia, no solo este año, sino como bloque, a mediano plazo, CELAC trabaje en los próximos años en cinco grandes ejes, los cuales están plasmados en la carta entregada a ustedes y firmada por el presidente Solís y quien les habla, esos ejes se­rían: reducir la pobreza extrema y las de­sigualdades; educación, ciencia, tecnología e innovación; medio ambiente y cambio climático; financiamiento para el desarrollo, in­fraestructura y conectividad; y, desarrollar y potenciar nuestro rol como bloque.

En cuanto a reducir la pobreza extrema y las desigualdades, en la II Cumbre de la CELAC decidimos declarar a nuestra región como zona de paz. A menudo creemos que la paz es ausencia de guerras, cuando debe ser, sobre todo, presencia de justicia, presencia de dignidad, presencia de libertad, de buen vivir, del sumak kawsay de nuestros pueblos andinos.

Sin embargo, todavía tenemos 68 millones de latinoamericanos y caribeños en la miseria, ¿de qué libertad hablamos? ¿De qué paz hablamos?

La insultante opulencia de unos pocos en nuestra región, al lado de la más intolerable pobreza, son balas cotidianas en contra de la dignidad humana. La erradicación de la pobreza es un imperativo moral para nuestra región y para el planeta entero, porque como decía en el día de ayer: por primera vez en la historia de la humanidad, dicha pobreza no es por falta de recursos, sino fruto de la inequidad, y esta, a su vez, consecuencia de perversas relaciones de poder, donde pocos tienen todo, y muchos no tienen nada.

Nuestra propuesta es que asumamos el compromiso, desde la CELAC de erradicar la pobreza extrema, la miseria en la región en los próximos cinco años.

En cuanto a educación, ciencia, tecnología e innovación, una de las más graves asime­trías que aún permanecen en nuestra región, se refleja en los distintos niveles de acceso a la educación.

La educación, como derecho y como generadora de talento humano, es lo más importante para el desarrollo. Pretendemos que todas las niñas y niños de nuestra región puedan terminar, al menos, un ciclo completo de enseñanza básica de 10 años.

Los países hegemónicos han hecho del conocimiento el motor de su desarrollo, en contraste, nuestra región no le ha apostado decididamente a la generación de conocimientos, de ciencia, tecnología e innovación. Actualmente, nuestra región invierte el 0,78% del Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo. Debemos duplicar esta inversión en los próximos cinco años, llevándola al menos al 1,5 % del PIB, hasta el año 2020.

Actualmente no hay ninguna universidad latinoamericana-caribeña entre las 100 mejores del mundo, decíamos también en el día de ayer. En los próximos años debemos tener, al menos, 12 universidades de la región entre las 200 mejores del planeta, para ello debemos elevar el presupuesto en educación superior, al menos, al 1,7 % del PBI regional en el siguiente quinquenio.

Recientes investigaciones han demostrado de forma contundente que lo único que garantiza la equidad no es la entelequia del mercado, ni la intervención del Estado per se, sino la difusión de conocimientos y capacidades; es decir, el conocimiento como bien público de libre y masivo acceso, y la inversión en talento humano no solamente nos harán más prósperos, sino también nos ha­rán más justos.

Además, con impresionante generación de conocimiento a nivel mundial, los países que no produzcamos conocimientos seremos cada día más ignorantes en términos relativos y más dependientes de lo que producen otros; es decir, la generación de conocimiento también nos hará más libres.

En cuanto a medio ambiente y cambio climático, la CELAC debe asumir una posición común y firme en la lucha en contra del cambio climático. Debemos alzar nuestras voces para demandar el compromiso de los contaminadores globales para reducir sus emisiones. Todos somos vulnerables, pero varios países miembros de nuestra comunidad, en particular nuestros hermanos caribeños po­drían enfrentar verdaderas catástrofes, como consecuencia del cambio climático. Tene­mos la solvencia moral para elevar nuestra voz, los países de esta comunidad somos los principales generadores mundiales de bienes ambientales que otros consumen gratuitamente, y se cree algunas veces que la generación de bie­nes ambientales no tiene costo, la realidad es que esa generación puede ser muy costosa, no en cuanto a costos directos, sino en lo que los economistas llamamos el costo de oportunidad, y este es el costo relevante. Hoy mu­chos exigen, sin ninguna solvencia moral, dicho sea de paso, que no se explote el petróleo de la Amazonía; pero eso implica un costo inmenso, por los ingresos no recibidos y por cada día que transcurre con un niño sin escuela, una comunidad sin agua potable, o gente muriendo por enfermedades perfectamente evitables, verdaderas patologías de la miseria.

En esta área, en cosas concretas, proponemos incrementar en los próximos cinco años, un 5% del territorio terrestre y marino costero en la región bajo régimen de conservación o manejo ambiental, con el fin de lograr una reducción significativa de la pérdida de biodiversidad.

En cuanto al eje: financiamiento para el desarrollo, infraestructura y conectividad. Unidos, colegas, hermanos de la patria grande, seremos capaces de incidir, si no modificar, incluso, un orden mundial, que no solo es injusto, sino inmoral, donde todo está en función no de los seres humanos, sino del capital y de países hegemónicos, cuyos ciudadanos también están dominados por dicho capital. Por ejemplo, juntos podemos crear nuestra propia arquitectura financiera regional, para que nuestro ahorro se quede en la región y no vaya a financiar a los países más ricos, como cuando nuestros bancos centrales frecuentemente autónomos y sin controles democráticos, envían centenas de miles de millones de nuestras reservas al exterior, no solo financiando, sino también transfiriendo riqueza a los países más ricos, al recibir por esas reservas paupérrimos rendimientos, mientras que nos prestan nuestro mismo dinero a tasas diez veces superiores. Esto es un completo absurdo que jamás podremos justificar ni técnica ni éticamente.

Resulta inaceptable que mientras América Latina tiene depositado un billón de dólares, de acuerdo con los términos anglosajones, un trillón de dólares de nuestros recursos en el Primer Mundo, sigamos dependiendo de préstamos externos, de inversiones extranjeras, e incluso, de dádivas disfrazadas de cooperación sin ningún impacto estructural. Debemos aprender a aprovechar nuestro ahorro y destinarlo a la inversión en nuestra propia región. Para eso la CELAC debe impulsar, insisto, esta nueva arquitectura financiera regional. Y, además, debemos tener mecanismos de intercambio compensados para minimizar el uso de monedas extrarregionales que aumentan nuestra vulnerabilidad y, también, transfiere riqueza al emisor de dicha moneda. La CELAC puede impulsar que es­tos mecanismos de compensación de pa­gos se consoliden no solo en nuestra región, sino también en una arquitectura financiera Sur-Sur, por ejemplo, a través del Banco de los BRICS, esto evitará, entre otras cosas, que el capital especulativo más antiético pretenda saquear a nuestros pueblos, como es el caso de Argentina y su lucha contra los Fondos Buitres. Por qué la decisión de un juez de un país extranjero puede poner en jaque, puede pretender quebrar a todo un pueblo, a todo un país, porque ellos manejan el Sistema Internacional de Pagos. Tenemos la capacidad, sobre todo, con la alianza Sur-Sur, con los BRICS, por ejemplo, de crear sistemas de pagos alternativos, y liberarnos de este sometimiento a decisiones externas.

Por otro lado, la CEPAL, Comisión Eco­nómica para América Latina estima que la región requiere invertir el 6,2 % del PIB regional, cerca de 320 000 millones de dólares anuales hasta el 2020 en construcción de infraestructura; en la actualidad estamos in­virtiendo apenas el 2,7 %.

Proponemos impulsar con voluntad política los grandes proyectos de infraestructura que garanticen nuestra integración, nuestra conectividad.

CELAC debe disponer de una planificación regional que aterrice, concrete los megaproyectos viales, energéticos y de telecomunicaciones, para potenciar nuestra complementariedad.

En cuanto a nuestro rol como bloque, queridas amigas y amigos, CELAC, estoy seguro, está llamada a desempeñar un papel fundamental en el cambio de época que vivimos. América Latina, el Caribe, no están viviendo una época de cambios, sino un verdadero cambio de época, estamos haciendo cosas inéditas, sin precedentes.

En último término, la CELAC deberá reemplazar a una institucionalidad en franca decadencia y cuyo tiempo histórico ya pasó.

¿Cómo puede sostenerse la irracionalidad de que la sede de la Organización de Estados Americanos esté en el país del criminal bloqueo a Cuba, bloqueo que incumple abiertamente la Carta Fundacional de la OEA y que ha sido condenado nada menos que veintidós veces por las Naciones Unidas? La última condena en octubre de 2014, con el respaldo de 188, de los 193 países miembros de la ONU.

El bloqueo a Cuba constituye, sin lugar a dudas, el mayor atropello al Derecho Inter­nacional, al Derecho Interamericano y a los derechos humanos en nuestro continente.

Nos congratulamos con la promesa del restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Esta victoria del pueblo cubano es una verdadera lección de dignidad, de resistencia y de soberanía que Cuba transmite al mundo. Sin em­bargo, ese horizonte esperanzador no debe hacernos olvidar que Cuba aún sigue siendo víctima de una serie de medidas inadmisibles y atentatorias en contra de su soberanía y del derecho internacional.

Asimismo condenamos cualquier tipo de injerencia en contra de nuestros países, en contra de nuestros procesos democráticos. Rechazamos cualquier agresión o guerra económica en contra de la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Estos hechos ratifican la necesidad de una instancia propia, renovada, creíble, que sea un auténtico garante de los intereses de los países de la región latinoamericana y caribeña.

¿Por qué tenemos que discutir nuestros problemas en Washington? Esta es una de las clamorosas contradicciones de los más graves rezagos del neocolonialismo en nuestra región y que muchos no se atreven a decir claramente.

Solamente siete países, incluidos Ecuador y Costa Rica, presidente Solís, solamente siete países, de los 35 del continente, hemos suscrito absolutamente todos los instrumentos interamericanos de derechos humanos. Esta­dos Unidos no ha ratificado ninguno, ¡ninguno!, y, sin embargo, tiene la sede de la Co­misión Interamericana de Derechos Huma­nos, la cual está totalmente dominada por países hegemónicos, por el “oenegesismo” más infantil, que cree, entre otras cosas, que el único poder que puede atentar a los derechos humanos es el Estado y está dominada por el capital detrás de los medios de comunicación mercantilistas, con un impresionante lobby en defensa de una supuesta libertad de expresión.

No es casualidad que la Comisión Intera­mericana de Derechos Humanos cuente con ocho relatorías, pero a diferencia de las otras siete, la Relatoría para la Libertad de Expre­sión es la única que tiene informe y financiamiento propios, financiamiento básicamente de Estados Unidos, que no ha ratificado el Pacto de San José, y de la Unión Europea, es decir, países que no pertenecen al Sistema Interamericano.

¿Este financiamiento propio e informe independiente supone la supremacía del derecho a la libertad de expresión sobre otros derechos, como, digamos, el de las personas con discapacidades? Nos engaña, sencillamente muestra la supremacía del capital detrás de las empresas dedicadas a la comunicación.

Además, como les decía, la Comisión, además de la Relatoría, es financiada casi en su totalidad por Estados Unidos, que no ha ratificado el Pacto de San José, sustento del sistema, y por Estados Observadores “extrarregionales”, que no son parte de América; es decir, hablemos claro: Pagan para controlar a otros.

Todo esto solo tiene un nombre: neocolonialismo, que debería ser intolerable en la América Latina y el Caribe del siglo XXI.

Cabría preguntarse también, ¿para qué sirve la OEA si ni siquiera se pronuncia sobre problemas tan cruciales como el de las islas Malvinas, colonia británica al frente de las costas latinoamericanas y a más de 11 000 kilómetros de Londres?
En los últimos años, cuatro países: Ve­nezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador hemos denunciado el Tratado Inte­ra­me­ricano de Asistencia Recíproca (TIAR), un texto que solo sirvió para justificar las intervenciones militares norteamericanas en Guatemala, en 1954; en Cuba, en 1962; en Panamá, en 1964, o en República Dominicana en 1965 y 1966; pero no sirvió para evitar, como supuestamente era su fin, agresiones extrarregionales, como en el caso de las Malvinas en 1982, en ese caso se destrozó por completo el tan celebrado TIAR. Son anacronismos que aún arras­tramos y que ameritan ser discutidos en el seno de esta comunidad.

La CELAC debe jugar un rol protagónico en acompañar el proceso de descolonización en la región latinoamericana y caribeña. En general, la CELAC debe ser el actor de referencia en la resolución de conflictos o herencias de larga data que atañen a los países de la región.

En este sentido quiero aplaudir la propuesta nicaragüense y venezolana de integrar a Puerto Rico a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, como muestra de que América es un territorio libre de colonialismo.

La CELAC también debe prestar su apoyo incondicional al histórico proceso de paz en Colombia. El presidente Juan Manuel Santos —ya no se encuentra entre nosotros, tuvo que regresar a Colombia, se encuentra su canciller, María Ángela Holguín, querida amiga—; María Ángela, pueblo colombiano, reciban todo el apoyo de la Presidencia pro-témpore de la CELAC —creo que hablo en nombre de todos los países miembros, de todos los pueblos de nuestra comunidad— en su valiente búsqueda de una paz definitiva para nuestra querida y hermana Colombia (Aplausos).

Los países de América Latina y el Caribe han soportado durante décadas los abusos de las trasnacionales del norte.

El caso Chevron-Texaco en el Ecuador, empresa recientemente declarada como la más irresponsable del mundo, ¡la más irresponsable del mundo!, es testimonio de ello. Los tratados bilaterales de inversión nos imponen entregar nuestra soberanía a tribunales de arbitraje en el Norte. La cruda experiencia es que estos tribunales se han constituido como instancias últimas de decisión, violentando a discreción los ámbitos de jurisdicción nacionales e imponiendo el cumplimiento inapelable de arreglos injustos.

La América Latina y el Caribe necesitan la inversión extranjera, pero debemos enfrentarnos a la tarea de crear marcos de relación entre Estados y trasnacionales más justos y equilibrados, que posibiliten el beneficio mutuo, el respeto de los derechos humanos y de los derechos de la naturaleza.

Otra de nuestras principales propuestas es la creación de centros de arbitraje en nuestra región y para nuestra región, para evitar ese atentado a nuestras soberanías que constituyen los tratados bilaterales de inversiones ahora vigentes.

Actuando por separado, queridos colegas, hermanos de la patria grande, será el capital el que nos imponga sus condiciones. Juntos, seremos nosotros los que impongamos las condiciones al capital en función del bienestar de nuestros pueblos.

El mundo del futuro será un mundo de bloques. La CELAC es una gran oportunidad y esperanza para tener nuestros propios espacios de procesamiento de conflictos regionales y para que los países latinoamericanos y caribeños podamos tener un diálogo entre iguales con América del Norte. Debemos, como bloque, también buscar y mantener las relaciones con socios claves extrarregionales. Entre esas relaciones debemos cumplir con el Plan de Cooperación 2015-2019 entre CELAC y China, definir prioridades e intereses con la Unión Europea sobre la base de objetivos y metas específicos, fortalecer los vínculos con los otros socios extrarregionales y robustecer la cooperación Sur-Sur.

Finalmente consideramos que, siempre que sea posible, debemos actuar con posiciones comunes para que se pueda escuchar nuestra voz; separados no nos escuchan, unidos somos un grito que cubre todo el planeta. Debemos actuar con posiciones comunes y realizar intervenciones en las Na­cio­nes Uni­das de manera conjunta. Este hecho robustecerá a CELAC en el contexto internacional como interlocutor regional y fortalecerá nuestra posición negociadora de manera estructural.

Amigas, amigos, queridos colegas, queridos hermanas y hermanos de la patria grande: El siglo XXI debe afianzar la supremacía del ser humano sobre el capital. El ser humano no es un medio más de producción, sino el fin mismo de la producción.

Lo sucedido en Grecia, donde el pueblo griego ha sido víctima del “austericidio” —es un neologismo, no lo van a saber traducir— perpetrado por los gestores de la crisis nos recuerda la forma dogmática con que fueron aplicadas las recetas neoliberales hace 30 años en nuestra América. Saludamos la expresión democrática del pueblo griego, que después de tanto sufrimiento ha decidido, como nosotros lo hicimos frente a la deuda ilegítima e inmoral, tomar el destino en sus propias manos.

Tomemos conciencia de que América La­tina y el Caribe se han convertido en el estandarte internacional de esta recuperación de la dignidad humana, a través de la aplicación de políticas públicas en beneficio de las grandes mayorías.

No tengamos miedo del rol que la historia nos ha asignado, tengamos fe. Hoy más que nunca resuena la voz profética del compañero Salvador Allende que auguraba que algún día América tendrá una voz de continente, una voz de pueblo unido, una voz que será respetada y oída, porque será la voz de pueblos dueños de su propio destino.

Aquí estamos. Así somos, queridos compatriotas.

Muchas gracias (Aplausos).
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