Progreso Semanal • 19 de enero, 2017
A lo largo de la historia el 20 de enero no siempre ha sido un día “especial” para Estados Unidos. Antes de que la Vigésima Enmienda de la Carta Magna se ratificara un 23 de enero de 1933, la investidura de los presidentes se realizaba los días 4 de marzo. Esta fecha fue elegida en conmemoración a la segunda toma de posesión de George Washington en 1793 y en forma de homenaje a la jornada en la que por primera vez de reunió el Congreso del país cuatro años antes.
Cinco presidentes no siguieron la tradición por haber tenido que jurar su cargo tras el fallecimiento o asesinato de sus antecesores –entre ellos, Andrew Johnson, Theodore Roosevelt o el propio Washington, que juramentó por vez primera el 30 de abril de 1789–.
Puesto que el periodo transcurrido entre las elecciones y la toma efectiva del cargo era muy largo, se decidió acortarlo a solo dos meses. Por ello, en 1933 –con la aprobación de la Vigésima Enmienda–, el Congreso se constituye por ley el 3 de enero y el presidente toma posesión de su cargo 17 días después. Así, el 20 de enero ha quedado fijado oficialmente desde 1937 como la fecha en la que el nuevo líder de Estados Unidos juramenta su puesto al frente del país, aunque el fallecimiento de Roosevelt y el asesinato de Kennedy obligaron a Truman y Lyndon Johnson –respectivamente– a firmar su cargo el 12 de abril de 1945 y el 22 de noviembre de 1963.
Esta es la primera fotografía registrada de una investidura presidencial. La imagen fue tomada en marzo de 19857 frente al Capitolio de Washington. Se investía a James Buchanan, décimo quinto presidente de Estados Unidos (Library of Congress/Reuters)
(Con información de El Confidencial)
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