"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 21 de junio de 2018

MARTÍ LECTOR


Por Carlos Ripoll


Después de afirmar que Napoleón había nacido sobre "una alfombra donde estaba la guerra de Europa", Martí escribió: "Yo debí de nacer sobre una pila de libros"; es decir, que le venía de cuna su amor por la lectura, como al corso la vocación de soldado. Dijo en una ocasión: "Siempre que hundo la mente en libros graves la saco con un haz de luz de aurora". Pero no fue porque en el hogar tuvo ambiente propicio para ella, como dijo de Heredia, a quien el padre acostumbró desde niño al trato de Lucrecio, Horacio y Virgilio. Los padres de Martí eran más pobres en el saber que en la fortuna: "de poca inteligencia e instrucción", como los describió Fermín Valdés Domínguez, amigo y compañero de estudios de Martí. Su tenaz apego a los libros, se debió más al "yo" que a la "circunstancia", pues a ésta, durante su niñez, le fue siempre adversa la cultura.

Lección y aprendizaje

El más antiguo escrito que se conoce de Martí es su carta a la madre desde la Hanábana, en 1862, pero aún hay un testimonio más temprano de su afición a leer: cuando con su familia visitaba la casa de José Toribio de Arazoza, de buena posición económica, éste le permitía al niño de siete años pasar horas en su biblioteca leyendo, y fue aquella precocidad la que llevó a Arazoza a pagarle los estudios en el colegio San Anacleto. Al terminar las primeras letras, tuvo la suerte de entrar en el colegio de Rafael María de Mendive, donde disfrutó de la librería del culto educador y poeta. Luego, en el exilio madrileño, fue asiduo visitante de la Biblioteca Nacional y del Ateneo, donde pudo familiarizarse con los autores del clasicismo español y con la obra de sus contemporáneos; en México, Guatemala y Venezuela se le reveló la América, junto a sus héroes, en sus escritores; y al fin, en Nueva York hizo buen uso de la riqueza cultural de la ciudad, particularmente en sus bibliotecas: la de Columbia College, la de Cooper Union, la fundada por John Astor y la Lenox Library —estas dos últimas, reunidas, formaron en 1895 la New York Public Library, hoy la quinta en el mundo, junto a la del Congreso, la de Harvard, la Británica y la Bibliothèque Nationale de París.

A la de Astor iba Martí con su amigo José Joaquín Palma, "el bardo bibliotecario", como lo llamaba; y allí supo del lugar que perteneció a Antonio Bachiller y Morales —"no había asiento más bruñido que el del ‘caballero cubano’ en la biblioteca de Astor", recordaba en su crónica sobre el erudito habanero. De la otra gran biblioteca en el Nueva York de sus días, la de James Lenox, abierta al público desde 1876, nos dejó recuerdo por un paseo no del todo ajeno a quien allá ha vivido añorando a su patria. La Lenox Library estaba en el Quinta Avenida, junto al Parque Central, donde hoy se encuentra la Henry C. Frick Collection; por esos lugares paseaba Martí en un día de otoño; "Iba yo ayer domingo a ver caer las hojas y enlutarse el Parque; iba dejando atrás, con ese paso lento con que se anda en las tierras extrañas, la Escuela de Maestras... Iba pensando en la biblioteca de Lenox, que queda cerca [y que estaría cerrada por ser domingo]... Iba pensando en los códices y pergaminos de historia de América que suelo hojear en la biblioteca con manos filiales y avaras: ¡Quién tuviera en los dedos mangas de fraile, para que se colaran por ellos sin ser vistos, como las limosnas de los frailes, aquellos libros amados!... Iba yo pensando en esto a la sombra de los pinos majestuosos que rodean la biblioteca de piedra blanca..."

A juzgar por los cientos de reseñas y menciones de libros que aparecen en su obra, debió ser Martí tan compulsivo en la lectura como se pintó Cervantes en el Quijote; a la vista de un joven que vendía papeles viejos, se los quiso comprar con esta disculpa: "Como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía..."; y era, nada menos, que la Historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo... De la magia que la letra impresa tenía sobre Martí, y de que se le iban los ojos hasta "los papeles rotos de las calles", como a Cervantes, hay esta curiosa confesión en uno de sus Cuadernos de Apuntes: "Si he de envolver el sombrerito de paja y las pequeñas botas que usó hace un año mi hijo, miro si el papel periódico en que los envuelvo está escrito por las pasiones de los hombres, o si defiende cosas de justicia, y los envuelvo en él porque defiende cosas de justicia. Creo en esos contagios".

Todo lo quería leer Martí, y estar rodeado de libros: en octubre de 1887 le pide a Enrique Estrázulas, en París, que le mande "dos o tres catálogos de librerías baratas"; y al mismo destinatario, a quien sustituye en Nueva York como cónsul del Uruguay, al siguiente año, le escribe: "¡Viera Ud. ahora el Consulado! Dos estantes de libros, una librería giratoria, libros en los rincones. ¡Y qué libros! Se los compro, real a real, a un anciano pelón que me ha tomado cariño... La semana pasada compré 33 tomos de teatro francés, Beaumarchais, Diderot, hermosuras, en ¡oh villanía! dos pesos y medio. Y hoy por tres y medio he comprado toda la Historia Parlamentaria de la Revolución, y en pasta fina".

Se revisa el inventario de la biblioteca de Martí, de lo que sabemos la formaba, y cabe preguntarse qué hacían allí algunos libros que nada tenían que ver con su trabajo, sus conocimientos o sus aficiones —el Álbum del Comendador Moreno del Christo, unas Cartas físico-matemáticas de Teodosio a Eugenio, las Diversions of a Diplomat in Turkey, un Patriotic Reader y unas Traditional Tales of the English and Scottish Peasantry: caprichos de bibliófilo, quizás: en todo lector obsesivo hay algo del deseo misterioso de poseer libros por el mero gusto de tenerlos cerca, como objetos de arte, aunque no se lean, y aunque tengan joroba o el lomo deslucido por la edad y el uso.

El lector y el crítico

"Martí escritor" ha sido bien estudiado, desde que con ese título inició Pedro Henríquez Ureña, en 1905, la amplia bibliografía sobre el tema. El lector es mucho menos conocido, y no por ser en tamaño inferior al otro. ¿Cómo pudo escribir tanto, nos preguntamos ante sus casi doce mil páginas en letra de imprenta —incluyendo todo lo que pasó por su pluma— que es lo que ocupa lo publicado hasta hoy? Lo primero suyo lo hizo a los quince años, tuvo así menos de treinta para escribir, lo que da un promedio de unas quinientas palabras por día...

¿Y el lector? El lector no se queda atrás. También nos preguntamos, ¿cómo pudo leer tanto? Con familiaridad habla de los escritores de Cuba: Heredia, Francisco Sellén, Bachiller y Morales, los hermanos Guiteras, Varona, la Avellaneda, Villaverde, Raimundo Cabrera, Julián del Casal; de Hispanoamérica, desde los cronistas hasta Cecilio Acosta, Pérez Bonalde, Pombo, Hostos, Zorrilla de San Martín, Eloy Escobar, Peón Contreras, Sarmiento, Magariños Cervantes; de la América inglesa: Emerson, Whitman, Longfellow, Amos Bronson Alcott, Washington Irving, Henry George, Helen Hunt Jackson, Mark Twain; de España: desde Quevedo, Gracián, Lope, Santa Teresa y Calderón, hasta los de su siglo: Pérez Galdós, la Pardo Bazán, Echegaray, Bécquer, Núñez de Arce, Zorrilla, Campoamor, Espronceda, Castelar; de Francia, desde sus clásicos, hasta Víctor Hugo, Flaubert, Balzac, Daudet, Zola, Dumas, Alfred de Musset, los hermanos Goncourt, Sully Prudhomme; de Inglaterra Oscar Wilde, Darwin, Spencer; entre otros, y también de muchos hoy poco recordados, sin contar ahora, por no hacer más extensa la relación, los griegos y latinos.

Diego Vicente Tejera, hablando de las muchas actividades y de la resistencia de Martí en el trabajo, dijo a raíz de la muerte de su amigo, sobre su notable capacidad en la lectura: "... Había encontrado modo de leer lo importante de toda la prensa americana y extranjera y de no dejar pasar libro nuevo sobre cualquier materia sin estudiarlo y anotarlo".

Y no es que lo podamos suponer un lector superficial, de los que más hojean que ojean los libros: advirtió en uno de sus Apuntes recomendando la lectura reposada: "Al leer se ha de horadar, como al escribir. El que lee de prisa, no lee"; horadar, dice, como si la lectura atenta pudiera dejar en el libro un agujero, como de gigante polilla, de cubierta a cubierta. Y en otra ocasión insistía: "Los libros deben siempre leerse con una pluma en la mano", para tomar notas o para escribir en sus márgenes los comentarios que provocan: así están algunos de los libros que le pertenecieron: la Historia de San Martín y de la emancipación sud-americana, de Bartolomé Mitre; las Obras poéticas de José María Heredia; los Études et Portraits, de Paul Bourget; la History of the French Revolution, de Thomas Carlyle; y el Contemporary Socialism, de John Rae, en su edición de 1887, secuestrado hoy en Cuba, y al que no tiene acceso el público por sus críticas del marxismo y por las anotaciones del mismo tenor que contiene de Martí —por una revisión expurgada y vigilada de ese libro se ha podido saber, por ejemplo, que Martí escribió en el margen inferior de la página 19 lo siguiente: "Democracia no es el gobierno de una parte del pueblo sobre otra, porque eso es tiranía. Sino el gobierno de todo el pueblo en equitativa representación y el equilibrio de las clases..."

A pesar de esas recomendaciones de cuidada lectura, sin embargo, no deja de haber en sus muchas reseñas o menciones de libros alguna excepcional manifestación de apuro: en uno de sus Apuntes, por ejemplo, se lee: "Bryce y Noailles, un inglés y un francés, piensan como yo, piensan como yo sobre el estado pujante, embrionario, no satisfactorio de los Estados Unidos". Pero esta opinión demuestra que no leyó bien The American Commonwealth (1888), de James Bryce, pues en realidad este inglés elogia en casi todo a los Estados Unidos. Es posible que él haya leído solamente los comentarios del duque de Noailles, en Cent Ans de République aux États-Unis (en el tomo segundo, publicado en 1889), donde cita algunos juicios levemente negativos de Bryce. Noailles sí es más severo en su crítica de los Estados Unidos, pero nunca como Martí.

El bibliófilo

Podría hacerse una curiosa colección de los juicios que le merecieron a Martí los libros, porque les daba categoría de acuerdo con su calidad y sus fines. Por uno sobre México, por ejemplo, de un viajero norteamericano que no entendió del todo el país, escribió en La Nación, de Buenos Aires: "Hay libros de gala escritos con el corazón, que excusan con su sinceridad las ligerezas del juicio; libros como acuarelas, con un color que tiene algo de rosa y de miel, y una gracia como de pluma de ave blanca; libros de perla, leche y oro..." Y en una crónica de La América, al contar cómo se imprimían los libros en los Estados Unidos, dijo: "Un libro, aunque sea de mente ajena, parece cosa como nacida de uno mismo, y se siente uno como mejorado y agrandado con cada libro nuevo. Bien es que entre los libros —porque no hay serie de objetos inanimada que no refleje las leyes y órdenes de la naturaleza viva— haya insectos: y se conoce el libro león, el libro ardilla, el libro escorpión, el libro sierpe. Y hay libros de cabellos rojos y lúgubre mirada... y hay libros repugnantes como sapos".

Pero entre las alabanzas del libro, siempre en él entusiastas, no puede faltar este comentario escrito en Centroamérica, no se sabe para qué revista, en el que decía: "Un libro nuevo es siempre un motivo de alegría, una verdad que nos sale al paso, un amigo que nos espera, la eternidad que se nos adelanta, una ráfaga divina que viene a posarse en nuestra frente... Nos parece que cada libro es una respuesta a nuestras ansias, un paso más adelantando hacia el cumplimiento final de nuestros incógnitos destinos. Como que al tender las manos a él vamos a empujar un poco más la puerta que nos separa del misterioso mundo donde se cumplen entre tinieblas las maravillosas revoluciones de lo Eterno..." Y Martí, que se identifica con la revista para la que escribía, asegura que ella "cree que los libros sirven para cerrar las heridas que las armas abren; que sirven para construir los pueblos con los escombros que la piqueta revolucionaria ha echado a tierra; que encienden lo escondido; que sacan a luz lo oscuro; que iluminan con colores vivísimos todas las fecundas e infatigables obras de la Creación". Y concluye: "Los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen. Leer es una manera de crecer, de mejorar la fortuna, de mejorar el alma, otra fortuna que debemos a la colosal Naturaleza".

Solía Martí poner en los hombres que admiraba virtudes, costumbres y pensamientos que no le eran ajenos, y viene bien aquí lo que escribió de Emerson, de su gusto por la lectura, de la biblioteca en su casa de Concord: "En el cuarto del sabio, los libros no parecían libros, sino huéspedes: todos llevaban ropas de familia, hojas descoloridas, lomos usados. Él lo leía todo, como águila que salta... Leía a Montaigne, que vio por sí, y dijo cosas ciertas; a Swedenborg el místico, que tuvo mente oceánica; a Plotino, que buscó a Dios y estuvo cerca de hallarlo; a los hindús, que asisten trémulos y sumisos a la evaporación de su propia alma; y a Platón, que vio sin miedo, y con fruto no igualado, en la mente divina... La lectura estimula, enciende, aviva, y es como soplo de aire fresco sobre la hoguera resguardada, que se lleva las cenizas, y deja al aire el fuego. Se lee lo grande, y se es capaz de lo grandioso, se queda en mayor capacidad de ser grande. Se despierta el león noble, y de su melena, robustamente sacudida, caen pensamientos, como copos de oro".

Siempre se destacan en Martí las dos vertientes de su existir, el pensamiento y la acción: el intelectual y el revolucionario. Pero en él se le funden los dos caminos, aunque siempre inclinado al acto; dijo al hablar de Juárez: "Quedan los hombres de acto; y sobre todo los de acto de amor. El acto es la dignidad de la grandeza"; y en su elogio de Luz y Caballero se preguntaba: "¿Qué es pensar sin obrar, decir sin hacer?" Y ¿el libro?, ¿era para Martí acción o pensamiento?; en Patria dejó su respuesta, cuando afirmó que el hacer era "el brazo del pensar", y concluía: "Obra quien pone a los hombres en camino de obrar". El libro, así considerado, se convierte en acto. Fuera de algunas de sus traducciones (como Mis hijos, Ramona y Misterio); Martí prefirió escribir la presentación de un libro ajeno para aquéllos en que vio una llamada a la acción: como el Poema del Niágara, de Pérez Bonalde ("Toca a cada hombre reconstruir la vida") , Los poetas de la guerra (la "colección de versos escritos en la guerra de independencia de Cuba", en los que encontraba algunos "que mandan montar a caballo") y los Cuentos de hoy y de mañana, de Rafael de Castro Palomino. Éste, en particular, sirve como el mejor ejemplo puesto que ponía "a los hombres en camino de obrar"; lo llama "libro sano, libro generoso, libro útil"; el "Prólogo" es una de sus más vivas denuncias contra las ideas de Marx, llega a decir: "Antes serán los árboles dosel de la tierra y el cielo pavimento de hombres, que renunciará el espíritu humano a sus placeres de creación, abarcamiento de espíritus ajenos, pesquisa de lo desconocido, y ejercicio permanente y altivo de sí propio. Si la tierra llegara a ser una comunidad inmensa, no habría árbol más cuajado de frutas, que de rebeldes gloriosos el patíbulo... Este libro que enseña todo eso [el fracaso de los experimentos socialistas que en él se describen], es más que un buen libro: es una buena acción. Los libros que definen, calman. En toda palabra ha de ir envuelto un acto".

Los primeros libros

Martí perteneció a una de las tres generaciones de cubanos que aprendieron a leer con los libros de Eusebio Guiteras. El ilustre maestro, discípulo de Luz y Caballero, había fundado en Matanzas con su hermano Antonio el colegio "La Empresa". Viajó por Europa, pero al regresar fue encarcelado en El Morro por sus ideas liberales. Poco después se fue a los Estados Unidos, y en Filadelfia hizo imprimir su Libro primero de lectura, en 1856, que tuvo 37 ediciones; al año siguiente, elsegundo, el cual llegó en 1907 a su décima tercera edición (dice en su "Lección I": "El que lee bien, habla bien. Repara cómo tú hablas, y cómo los otros hablan, y lee del mismo modo"); y le siguieron un tercero (1858), también con numerosas reimpresiones y un cuarto (Matanzas, 1868). De alguno de esos libros hizo la casa Appleton, de Nueva York, 18 mil ejemplares.


Eusebio Guiteras. Su Libro Segundo de Lectura, en la edición de Matanzas, de 1862. De páginas como ésta (abajo, a la izquierda), del Libro Primero, dijo Martí: "La misma página serena de ellos, y su letra esparcida, era como una muestra de su alma ordenada y límpida". Ilustración de un cuento de Guiteras que recuerda las de los cuentos de La Edad de Oro.

Al iniciarse la Guerra de los Diez Años, Guiteras otra vez tuvo que emigrar: en su Libro cuarto de lectura, además de selecciones de Cirilo Villaverde, Plácido, Zenea, Saco y Enrique Piñeyro, se atrevió a reproducir las ideas del padre Varela sobre el patriotismo, quien había dicho en El Habanero: "Yo jamás he creído en el patriotismo de ningún pícaro... Hablan, escriben, intrigan, arrostran a todo el mundo, todo lo agitan, no paran un momento, arde en su pecho el sagrado fuego del amor patrio, se difunde esta opinión, y está conseguido el intento. Si se les persigue, está en ellos perseguido el patriotismo; si se les castiga, son víctimas del amor patrio..." Y como se hace en Cuba hoy, por estar en contra del gobierno y haberse ido del país se prohibieron los libros de Guiteras en la isla. Y en la emigración murió, en 1893, la víspera de Navidad, al día siguiente de morir su esposa. Tenía setenta años.

Martí viajaba con frecuencia a Filadelfia, donde había una activa colonia cubana. Allí visitaba al bondadoso matancero, y, cinco días después de su muerte publicó en Patria una hermosa semblanza; "En sus libros", dijo allí, "hemos aprendido los cubanos a leer; la misma página serena de ellos, y su letra esparcida, era como una muestra de su alma ordenada y límpida; sus versos sencillos, de nuestros pájaros y de nuestras flores, y sus cuentos sanos, de la casa y la niñez criollas, fueron, para mucho hijo de Cuba, la primera literatura y fantasías..." Con toda seguridad Martí fue uno de esos cubanos. En el libro tercero, en la Lección LIII, por ejemplo, debió descubrir las seguidillas, curiosamente también romanceadas, como las de Ismaelillo, aunque éstas aparecen tejidas en cuartetas de hexasílabos:

Corónate de flores
Niña hechicera,
Que ellas mejor te adornan
Que el oro y perlas.
Los años primeros
De la vida nuestra
Pasan como arroyo
Por entre la yerba.[...]
Con la encendida rosa,
Si eres discreta,
Pondrás en tu corona
Las azucenas.[...]
Las gracias del rostro,
Del alma las prendas,
Más brillan si al lado
Está la modestia.
Corónate de flores,
Niña hechicera,
Que son mejor adorno
Que el oro y perlas.

¿Tendría en mente Martí, con los de otros autores, estos versos de Guiteras al dedicarle el libro al hijo con la conocida protesta, "si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así"?

Y en Guiteras se pueden encontrar también como modestos anticipos de algunos Versos Sencillos; véase este ejemplo:

Cuando Luz al campo sale
Coronada de azahar,
Y todos los que la miran
Le dicen ¡qué linda estás!
Vuelve a su madre la cara
Y pregunta con afán:
"¿Es verdad lo que me dicen"?
Y ella responde: "Es verdad,
Porque eres buena, hija mía,
Y ser buena vale más
Que los ojos de azabache
Y los labios de coral".
Toda belleza del cuerpo
Se pierde y no vuelve más;
Pero el alma es hecha a imagen
De Dios que en el cielo está.[...]
La sencillez, la modestia,
La inocencia y la humildad,
Valen más que lindos ojos
Y que labios de coral.

Y hasta recuerdan los cuentos de Guiteras algunos de La Edad de Oro: "La niña cariñosa", "Amor de madre", "El niño miedoso", "Los dos amigos", "La niña descuidada": en éste también aparecen el personaje tipo (como Piedad en "La muñeca negra"); la voluntad instructiva ("la niña que no sabe cuidar las pocas cosas que tiene, no sabrá cuando sea grande cuidar de su casa", le dice la madre); la narración en forma de unidades escénicas (en Guiteras, numeradas); los personajes, el habla y los escenarios más familiares al niño; y hasta cierto preciosismo descriptivo. Parece un personaje de Martí esta "niña" de Guiteras:

Carlota era una niña muy descuida: su ropa, sus libros, sus juguetes andaban siempre regados por la casa... Una vez le regalaron a Carlota un sombrerito de paja muy lindo, adornado con plumas y flores finas... Dos gaticos que allí había vieron las cintas colgando, y se pusieron a halar hasta que el sombrerito vino al suelo. ¡Que diversión la de los dos gaticos! ... Cuanto Carlota vio el destrozo empezó a gritar y a llorar... pero vino su madre y le dijo: "No son los gaticos los que tienen la culpa, sino tú, Carlota, que nunca tienes cuidado de las cosas... Voy a arreglar un cuarto para ti sola..." La madre llamó a una criada para mandar hacer lo que había dicho. Al día siguiente el cuarto de Carlota estaba listo. Los muebles no podían ser más bonitos: había un escaparate de cedro, un tocador y una cómoda de caoba, y un lavamanos. El escaparate tenía perchas para colgar los túnicos; y todo era de tamaño proporcionado a la edad de Carlota. En medio del cuarto había una mesita, sobre la cual estaban los libros de Carlota y además una palmatoria de cristal, un tintero de china y una papelera de tafilete... Carlota se puso muy contenta al ver su cuarto tan bonito; y por algunos días lo conservó de la misma manera; pero pronto volvió a hacer de las suyas, pues un día se apareció Carlota a la hora de almorzar con el pelo todo desgreñado. "¿Qué es eso, Carlota?" preguntó el padre —"No me he peinado, papá, porque, porque..." Carlota no se atrevía a decir que ni los peines, ni la escobilla estaban en su lugar... "Y esas medias", dijo la madre, "¿por qué no te las has mudado?" —"Porque no encontré otro par limpio en la gaveta, mamá..." Por la tarde, en lugar de ir a pasear, Carlota tuvo que enseñar a su madre el estado en que estaba el cuarto... La madre se sentó en una silla hasta que Carlota acabó de componerlo todo... Gracias a la paciencia de su madre, Carlota al fin se hizo una muchacha activa y cuidadosa; y su cuarto era el más bonito y el mejor arreglado de la casa.

Y no menos que la técnica narrativa, las ilustraciones de estos libros de lectura recuerdan las de la revista infantil, "de recreo e instrucción dedicada a los niños", como llamó Martí a La Edad de Oro. ¿Y no es lo más natural que su memoria se le haya ido, aunque inconsciente de ello, a sus primeras impresiones de lector cuando se propuso venticinco años después escribir para los niños de su revista?

Los últimos libros

Estaba en Santo Domingo Martí, preparando con el general Gómez su postrer viaje a Cuba, el 15 de febrero de 1895, y se reunió con un grupo de jóvenes en el "Centro de Recreo" de Santiago de los Caballeros; y por su continuo interés en la lectura anotó en su Diario de Montecristi a Cabo Haitiano: "En el Centro fue mucha y amable la conversación: de los libros nuevos del país, del cuarto libre de leer, que quisiera yo que abriese la sociedad para los muchachos pobres..." El 2 de marzo, ya en Haití, extravía el camino, y en la casa en que lo sirven, cuenta que "al ir a darle unas monedas" al muchacho que le trae un vaso de agua, se las rechazó diciendo: "Non: argent non; petit livre, oui"; y agrega el Diario: "Por el bolsillo de mi saco asomaba un libro, el segundo prontuario científico de Paul Bert..." Ese mismo día llega a Fort Liberté, y escribe: "Hojeo libros viejos", y menciona uno de 1776 —Origines des découvertes attribuées aux modernes—, y un Goethe, también en francés. El día 3 ya se hospeda en la casa del cubano amigo, Ulpiano Dellundé, y allí lee, en Las madres cristianas, una de sus biografías, la de Madame Moore, la madre de Thomas, el autor del Lalla Rookh, cuya traducción él hizo en Nueva York y que nunca se ha encontrado; y también allí recibe carta de Carmita Mantilla y Miyares, quien le había enviado desde Nueva York un libro, y Martí le acusa recibo del regalo con estas palabras: "... El libro de citas tú verás cómo va a alejar de mí todo peligro: lo llevaré siempre del lado del corazón".

Tres de los libros que le recomendó Martí a Carmita y a María Mantilla en su carta desde Cabo Haitiano: el de Víctor Duruy, de historia; y los dos de John Lubbock, el the Flowers, Fruits and Leaves, y el de los insectos, Ants, Bees, and Wasps, que es, como reza el subtítulo: "A Record of Observations on the Habits of the Social Heminoptera", con ilustraciones, publicado por Appleton, de Nueva York, en 1883, cuando trabajaba Martí en esa casa editora.

El 1º de abril le escribe a Gonzalo de Quesada una carta que se considera su testamento literario: no sólo dispone allí la manera en que se ha de ordenar su "papelería", sino que le da instrucciones sobre lo que debe de hacer con su biblioteca; le dice: "De mis libros no le he hablado. Consérvenlos... Esos libros han sido mi vicio y mi lujo" (vicio, entendido ahí como gusto mayor de ellos; y lujo, como regalo y adorno de la vida); y continúa diciendo: "Esos pobres libros casuales y de trabajo. Jamás tuve los que deseé, ni me creí con derecho a comprar los que no necesitaba para la faena..." Y ¿cuáles hubiera querido comprar? Entre sus papeles se encuentra la relación de una veintena encabezada con estas palabras: "Libros por comprar"; y como prueba de la amplitud de sus intereses, entre los títulos menciona los Selected Poems of Mathew Arnold; los Poems de Wordsworth; The ABC of Finance; los cuentos de Eurípides; Victor Hugo raconté par un témoin de sa vie; de A. J. Pons, Sainte-Beuve et ses inconnues; Les mistères de la main, de Desbarolles; La maison d’un artiste, de Edmund de Goncourt y Les deux masques, de Paul de Saint Victor...

Ya lista la salida desde Cabo Haitiano, a pesar de la angustia por la embarcación, la vigilancia de las autoridades y las armas que necesitan, lee en casa de Dellundé sobre la conquista de México, "del flaco Moctezuma", y comenta: "Con mucho amor leí de Cacama, y de Cuitláhuac, que a cadáveres heroicos le tupían los cañones a Cortés...": y, aún no satisfecho con esas lecturas, manda a un criado de la casa a que le consiga más libros; añade en el mismo apunte del Diario: "Con una doblez de papel en que pido libros, para escoger, a la librería de la esquina, la librería haitiana, le doy un billete de dos pesos, a que lo guarde en rehenes, mientras escojo. Y el librero, el caballero negro de Haití, me manda los libros, y los dos pesos".

El 9 de abril, la víspera de salir hacia Cuba, le envía una larga carta a María Mantilla, en la que le dice: "Por el correo te mando dos libros, y con ellos una tarea que harás, si me quieres; y no harás si no me quieres... Un libro es L’Histoire Génerale [de Victor Duruy], un libro muy corto... Son 180 sus páginas: yo quiero que tú traduzcas en invierno o en verano, una página por día... en buen español, de manera que se pueda imprimir como libro de vender..." Hacía sólo unos meses que la niña había cumplido 14 años, y educada en los Estados Unidos, sin un conocimiento mayor del francés, cuesta trabajo aceptar que Martí pensaba seriamente que la traducción tendría valor comercial (de hecho, en la carta misma le da una lección elemental de cómo traducir una frase del libro); quizás no era más que un encargo para ocuparla en algo noble, —como la recomendación de que abriera una escuelita para niños con su hermana— por su letanía de consejos: le pregunta: "Y mi hijita ¿qué hace, allá en el norte, tan lejos?... ¿Se prepara a la vida, al trabajo virtuoso e independiente de la vida...? Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera. Quien lleva mucho afuera, tiene poco adentro... Pasa, callada, por entre la gente vanidosa... Siéntete limpia y ligera como la luz. Deja a otras el mundo frívolo: tú vales más. Sonríe y pasa..."

El otro libro que le manda, le advierte, "es para leer y para enseñar". No da el título, sólo el autor, Paul Bert, y debía ser el que llevaba en el bolsillo y que le pidió el joven haitiano cerca de Ounaminthe: el "segundo prontuario científico" del fisiólogo y político francés (con toda probabilidad era una reducción de Le deuxième année d’enseignement scientifique..., publicado en París en 1885, que en 1909 ya tenía 53 reimpresiones; de ahí salió también el Premier of Scientific Knowledge, publicado en Filadelfia en 1888, con 182 páginas). En particular les recomienda, a María y a su hermana Carmita, que lean el último capítulo de ese libro, sobre "la phisiologie végétale". Y para las clases les habla también de otros tres: uno de Arabella Buckley, The Fairy-Land of Science, y dos de John Lubbock: uno de botánica (Fruits, Flowers and Leaves) y otro sobre los insectos (Ants, Bees, and Wasps). De este último, que parece conocía mejor (Martí trabajaba en Appleton cuando lo publicó esa editorial), le comenta a María: "Imagínate a Carmita contando a las niñas las amistades de las abejas y las flores, y las coqueterías de la flor con la abeja, y la inteligencia de las hojas, que duermen y quieren y se defienden, y las visitas y los viajes de las estrellas, y las casas de las hormigas..." Y, efectivamente, de todo eso trata el libro.

Dos días más tarde llegó con Gómez a Oriente. Desde Baracoa le escribe el 16 a la familia de Mantilla; a la niña le dice: "Voy bien cargado, mi María, con mi rifle al hombro, mi machete y revólver a la cintura... a la espalda mi mochila, con sus dos arrobas de medicina y ropa y hamaca y frazada y libros..." El día 17, en medio de las privaciones y ansiedades del campamento insurrecto, preparando el camino, anota en su Diario: "Me meto la Vida de Cicerón en el bolsillo en que llevo 50 cápsulas". Es la última vez que menciona un libro en sus escritos: la Vida de Cicerón junto a las municiones: pensamiento y acto —el tema que le había tocado para lograr la licenciatura en Filosofía y Letras, en la Universidad de Zaragoza, en 1874, había sido "La oratoria política y forense entre los romanos, Cicerón como su más alta expresión": le dieron tres horas para prepararse: expuso sus ideas ante el tribunal y salió con la calificación de Sobresaliente.

¡Libros! ¡Siempre libros! De Martí puede decirse lo que él escribió sobre el venezolano Cecilio Acosta: "¡Qué leer! Así ha vivido: de los libros hizo esposa, hacienda e hijos..." Y Martí entró en la vida con un libro en la mano, y quiso salir de ella, cual si fuera un arma, con uno al hombro.

Al despedirse de María Mantilla, en la carta del 9 de abril, en un rapto de ternura, le pide: "...Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: pon un libro sobre la sepultura... O sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado yo si muero donde no lo sepan los hombres..." ¡Un libro!


Testimonio de Manuel A Tellecea


Muy interesante el artículo de José Leandro Garbey Castillo (que llegue a leer antes que lo quitaran) sobre el trabajo de Teresa Zayas Lay en la restauración de parte de la biblioteca perdida de José Martí, un total de 35 de los miles de libros que poseía. Estos se encontraban en su mayoría en la casa neoyorquina de Carmen Miyares cuando él murió y ella se los entregó a Manuel Sanguily, quien los llevó a Cuba donde llegaron a parar en la Oficina del Historiador de La Habana. ¿Y los otros? Estaban en la oficina martiana de 120 Front Street (4th floor, suite 13), sede del Partido Revolucionario Cubano. Esos libros fueron entregados a la viuda de Martí, Carmen Zayas-Bazán, y vendidos por ella, sin hacer catálogo ni retener uno solo, a una librería en México, y desde entonces no tenemos ninguna pista de ellos. Pero sí nos queda la reseña de Carlos Ripoll, "Martí Lector", donde el preeminente investigador martiano enumera todos los libros que se sabe que Martí leyó y tenía en su biblioteca, no sólo los que se conservan materialmente:








Trump ordena detener juntos a padres e hijos y acaba con las separaciones familiares

Por MAGGIE HABERMAN y MICHAEL D. SHEAR


La orden ejecutiva que el presidente Trump firmó el miércoles dice que los funcionarios continuarán procesando penalmente a todas las personas que crucen la frontera de manera ilegal, pero deberán localizar o construir instalaciones donde las familias permanezcan unidas. Credit Al Drago para The New York Times


El presidente Donald Trump cedió a una enorme presión política el miércoles y firmó una orden ejecutiva que acaba con la práctica de separar a las familias de migrantes que cruzan de manera ilegal hacia Estados Unidos. Las personas seguirán siendo detenidas pero se permitirá que padres e hijos permanezcan juntos durante tiempo indefinido en los centros de reclusión.

“Vamos a tener fronteras fuertes y muy fuertes, pero vamos a mantener unidas a las familias”, dijo Trump mientras firmaba la orden en la Oficina Oval. “No me gustaba ver a las familias separadas ni los sentimientos que eso provoca”.

La orden dice que los funcionarios continuarán enjuiciando penalmente a todos los que cruzan la frontera ilegalmente, pero deberán localizar o construir instalaciones que puedan mantener juntas a las familias, padres e hijos, en lugar de separarlos mientras sus casos legales son examinados por los tribunales.

La orden ejecutiva de Trump le ordena a los abogados del gobierno que soliciten la modificación de un decreto de 1997, conocido como el Acuerdo Flores, que actualmente le prohíbe al gobierno federal mantener a los niños en detención migratoria —incluso si están con sus padres— durante más de veinte días.

Pero no queda claro si el tribunal aceptará esa solicitud. De lo contrario, es probable que el mandatario se enfrente a un desafío legal por parte de los activistas de inmigración en nombre de las familias que están detenidas en instalaciones improvisadas.

Las historias de los niños separados de sus padres y las imágenes de adolescentes en instalaciones de detención con jaulas han detonado una crisis política total para Trump y los legisladores republicanos, quienes están desesperados por responder a los críticos que han calificado la medida como “inhumana” y “malvada”.

Trump se ha negado durante semanas a poner fin a la política de “tolerancia cero” de su gobierno, que ha causado la separación de más de 2300 niños de sus padres, bajo el argumento de que la alternativa sería abrir a la fuerza las fronteras del país y permitir a los inmigrantes cruzar la frontera de manera ilegal para permanecer en Estados Unidos.

No obstante, el presidente, furioso por los ataques que ha recibido en los últimos días, ha estado reflexionado sobre una salida a la crisis, afirman personas que conocen de cerca su forma de pensar. Los funcionarios de Seguridad Nacional prepararon la orden ejecutiva que fue diseñada para acabar con las separaciones familiares.

Flanqueado por el vicepresidente Mike Pence y Kirstjen Nielsen, la secretaria de Seguridad Nacional, Trump prometió no ceder en el enjuiciamiento a personas que trataban de ingresar ilegalmente a los Estados Unidos.

“Mantendremos una frontera muy poderosa y continúa la tolerancia cero”, dijo Trump. “Tenemos tolerancia cero para las personas que ingresan ilegalmente a nuestro país”.

Y agregó: “La frontera sigue igual de difícil, pero queremos mantener unidas a las familias”.

El decreto mantendría juntas a las familias, aunque no queda claro cómo Trump planea hacer uso de la autoridad legal con el fin de superar las limitaciones legales para el tratamiento adecuado de los niños bajo la custodia del gobierno; eso impidió que el presidente Barack Obama recluyera juntas a las familias durante la ola de inmigración ilegal de hace dos años.

Además, el mandatario podría enfrentar rápidamente otro desafío legal de su autoridad ejecutiva, de la misma forma en que él mismo atacó a Obama por abusar del poder de su cargo con una orden ejecutiva migratoria en 2014.

Si bien las acciones de Trump parecen ser insuficientes ante el clamor para terminar con la política de “tolerancia cero”, sería un paso atrás notable para un presidente que firmemente se ha negado a disculparse en casi cualquier otro contexto. También sería una demostración del poder político de las imágenes de niños inmigrantes para cambiar la opinión pública.

Personas cercanas al presidente afirman que él sigue convencido de que sus políticas migratorias son apropiadas y necesarias. Sin embargo, se dice que Trump está cada vez más frustrado por las críticas que recibe y consciente de que está atrapado en el debate legal que su gobierno ha desatado.

Algunos asistentes indican que Trump es consciente de que sus acciones podrían quedar atascadas en batallas legales que tardarían años en resolverse. Sin embargo, el presidente y sus aliados creen que tomar acciones presiona a los demócratas al eliminar las críticas de que Trump está separando a los niños de sus padres.

miércoles, 20 de junio de 2018

Evocando propaganda nazi, Trump dice que los inmigrantes “infestan” Estados Unidos



El martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continuó su diatriba xenófoba en la red social Twitter, donde escribió: “Los demócratas son el problema. No les importa el crimen y quieren que los inmigrantes ilegales, sin importar cuán malos puedan ser, inunden e infesten nuestro país”. Por su parte, el editor conservador Bill Kristol tuiteó: “La declaración de Trump de que los inmigrantes ‘infestarán nuestro país’ probablemente suene mejor en el alemán original”. Las siguientes son declaraciones emitidas por Donald Trump el martes.

Donald Trump expresó: “Cuando los países abusan de nosotros enviando a su gente –y no a sus mejores ciudadanos– no vamos a enviarles más ayuda. ¿Por qué diablos deberíamos hacerlo?”.

martes, 19 de junio de 2018

Fidel y la libre expresión

3 AGOSTO, 2011 DE LA PUPILA INSOMNE

Por Omar Pérez Salomón

Uno de los términos más utilizados para agredir a la Revolución Cubana es el de la libre expresión. A lo largo de más de 50 años se ha empleado sin tener en cuenta el contexto y las condiciones en que se ha desarrollado la Revolución.

Me pregunto si la Revolución en sí misma no ha significado para jóvenes, niños, ancianos, mujeres, obreros, campesinos, intelectuales y artistas, acceso y posibilidades en todos los órdenes espirituales y también en el orden material, que hubieran sido cercenadas para la inmensa mayoría de ellos bajo el capitalismo subdesarrollado que ha sido el destino de los países que forman el entorno de Cuba.

En medio de un incremento de la lucha ideológica frente al imperialismo norteamericano y sus aliados europeos, y de los debates que se producen a nivel de toda la sociedad cubana, los invito a reflexionar acerca de algunas ideas del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, sobre la libre expresión.

“Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad; que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades; que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser.

“La Revolución tiene que comprender esa realidad y, por lo tanto, debe actuar de manera que todo ese sector de artistas y de intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentre dentro de la Revolución un campo donde trabajar y crear y que su espíritu creador, aún cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tenga oportunidad y libertad para expresarse, dentro de la Revolución.

“La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un real patrimonio del pueblo”.

Junio de 1961

“Mi concepto de la prensa libre es que los medios masivos de divulgación, la prensa, la radio, la televisión deben ser propiedad del pueblo, y no propiedad de individuos particulares. Ese es nuestro concepto.

“En nuestro concepto, los periódicos y los medios masivos de divulgación pertenecen al pueblo. Y debe existir la más amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios a favor de los intereses de su causa, en la crítica dura de todo lo que está mal hecho. Creo que mientras más crítica y autocrítica exista dentro del socialismo, eso es lo mejor. Esa es mi opinión.

“Usted habla de minoría. Yo no veo ninguna minoría en Cuba, porque la minoría de Cuba se fue para Miami. Ellos tienen allá sus periódicos, sus revistas, sus estaciones de radio y lo tienen todo. La mayoría se quedó en Cuba, y esa mayoría es la que tiene las estaciones de radio, la televisión y los periódicos”.

Octubre de 1977

“¿Por qué no nos atrevemos a decir que no puede haber democracia, libre opción ni libertad real en medio de espantosas desigualdades, ignorancia, analfabetismo total o funcional, ausencia de conocimientos y una falta asombrosa de cultura política, económica, científica y artística a las que solo pueden acceder exiguas minorías, incluso dentro de los países desarrollados, inundado el mundo por un millón de millones de dólares de publicidad comercial y consumista, que envenena a las masas con ansias de sueños y deseos inaccesibles, que conduce al despilfarro, la enajenación, y la destrucción implacable de las condiciones naturales de la vida humana?”.

Enero de 2003

“Si usted llama libertad de prensa al derecho de la contrarrevolución y de los enemigos de Cuba a hablar y a escribir libremente contra el socialismo y contra la Revolución, calumniar, mentir y crear reflejos condicionados, yo le diría que no estamos a favor de esa ‘libertad’. Mientras Cuba sea un país bloqueado por el imperio, víctima de leyes inicuas como la Helms-Burton o la Ley de Ajuste Cubano, un país amenazado por el propio Presidente de Estados Unidos, nosotros no podemos dar esa ‘libertad’ a los aliados de nuestros enemigos cuyo objetivo es luchar contra la razón de ser del socialismo.

“En esos medios “libres”, ¿quién habla? ¿De qué se habla? ¿Quién escribe? Se habla lo que quieren los dueños de los periódicos o de las emisoras de televisión. Y escribe quien ellos deciden. Usted lo sabe bien. Se habla de “libertad de expresión”, pero en realidad lo que se defiende fundamentalmente es el derecho de propiedad privada de los medios de divulgación masiva.

“Nosotros no andamos con hipocresías de ninguna índole al hablar de la “libertad” de la prensa europea. Nosotros soñamos con otra libertad de prensa, en un país educado e informado, en un país que posea una cultura general integral y pueda comunicarse con el mundo. Porque quienes temen el pensamiento libre no educan a los pueblos, no les aportan, no tratan de que adquieran el máximo de cultura, de conocimientos históricos y políticos profundos, y aprecien las cosas por su valor en sí, y porque saquen conclusiones de sus propias cabezas. Para sacar las cosas de sus propias cabezas, deben poseer los elementos de juicio necesarios.

“¿Van a hablar de “libertad de expresión” en países que tienen un 20 o un 30 por ciento de analfabetos totales, y un 50 por ciento de analfabetos funcionales? ¿Con qué criterio, con qué elementos incluso, opinan, y dónde opinan? Si cuando mucha gente culta e inteligente quiere publicar un artículo, no hay manera de que salga a la luz, lo ignoran, lo aplastan, lo desacreditan. Se han convertido esos grandes medios en instrumentos de manipulación.”

Septiembre de 2006

“La OEA debiera saber que hace rato no formamos parte de esa iglesia, ni compartimos su catecismo. Partimos de posiciones diferentes. Si hablamos de libertad de expresión, debemos recordarle que en nuestro país no se reconoce la propiedad privada sobre los medios de comunicación. Fueron siempre los propietarios de estos los que determinaron qué se escribía y quiénes escribían, qué se transmitía o no, qué se exhibía o no. Los analfabetos y semianalfabetos no pueden hacerlo, y durante cientos de años, en tanto reinó el colonialismo y se desarrolló el sistema capitalista desde que fue inventada la imprenta, las cuatro quintas partes de la población no sabían leer ni escribir, ni existía la educación gratuita y pública.

“En este hemisferio los pobres jamás tuvieron libertad de expresión, porque nunca recibieron la educación de calidad y los conocimientos eran reservados únicamente para las élites privilegiadas y burguesas. No culpen ahora a Venezuela, que tanto ha hecho por la educación después de la Revolución Bolivariana, ni a la República de Haití, abatida por la pobreza, las enfermedades y catástrofes naturales, cual si esas fuesen las condiciones ideales para la libertad de expresión que proclama la OEA”.

Mayo de 2009

Despiden al caricaturista político Rob Rogers por burlarse de Donald Trump

Por EveRico
19/06/2018 


En Estados Unidos, el caricaturista político de extensa trayectoria Rob Rogers fue despedido del periódico Pittsburgh Post-Gazette tras 25 años de dibujar para sus páginas la realidad que se vive en la nación estadounidense.

Rogers afirmó que esto sucedió en respuesta a las caricaturas en las que critica al presidente estadounidense, Donald Trump.

Algunos de sus dibujos más recientes, que sus editores se rehusaron a publicar, incluyen una señal de precaución con una silueta de Trump arrebatando a un pequeño niño refugiado, así como una caricatura sobre el Día de los Caídos en la que Trump deposita una corona de flores frente a una lápida con las palabras “Verdad”, “Honor” y “Estado de Derecho”.

El Gobierno de EEUU a través de la política de seguridad Tolerancia Cero ha separado a 2000 niños de sus padres que fueron aprehendidos por ingresar ilegalmente a este país a través de la frontera con México, y que aún se encuentran en espera de un proceso.

El afán de hacer daño a Cuba

19 de junio de 2018 04:39 AM
WEST KENDALL

Casi seis décadas y Cuba sigue siendo la presa más codiciada de Estados Unidos y el pretexto de un sector de extrema derecha de cubanoamericanos que han vivido subsidiados por el gobierno de Estados Unidos y republicanos que han ascendido al Congreso estatal y nacional recabando apoyo mediante sus denuncias contra Cuba. Durante todo este tiempo el odio iba dirigido a Fidel y Raúl Castro, pero ahora con Miguel Díaz-Canel continúa el asedio. Inclusive la primera dama de Cuba, Lis Cuesta Peraza, es criticada y avergonzada por su forma de vestir, en vez de resaltar su educación y alta capacitación profesional. Prácticamente para Cuba no existe ninguna oportunidad.

Ante esta situación, es importante destacar que el presidente Trump públicamente ha expresado su admiración por el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un. Inclusive con un vídeo les mostró el crecimiento al cual podrían aspirar sus ciudadanos de llegar a un acuerdo nuclear. Además, Estados Unidos tiene relaciones comerciales con China y Viet Nam. Los tres países tienen un gobierno comunista. Una ceguera selectiva por parte del gobierno estadounidense, basada en el miedo por ser países grandes y en la ambición comercial debido su número de habitantes. Cuba no tiene armas nucleares, ni es una amenaza.

¿Por qué el gobierno republicano del presidente Trump niega a Cuba el mismo trato y las mismas oportunidades? Creo que responde a una larga historia de codicia por parte de Estados Unidos hacia Cuba que data de 1898. De ahí la imposición de la Enmienda Platt, un apéndice agregado a la Constitución de Cuba durante la primera ocupación estadounidense (1899-1902) y por ende el tratado militar de la Base Naval de Guantánamo, todo respondiendo a los intereses de Estados Unidos. Esta misma relación contenciosa llevó a Estados Unidos a imponer el primer embargo económico en 1960, cuyas medidas fueron endurecidas en 1962 y permanece vigente hasta la fecha. Cuba ha sido bloqueada económicamente durante 58 años, el embargo económico más largo de la historia.

La negación del gobierno de Estados Unidos a levantar el embargo o bloqueo económico a Cuba es inaceptable y una plena violación de los derechos de todos los cubanos en la isla. Cada país tiene derecho a proteger su soberanía nacional y su pueblo a prosperar sin injerencia extranjera.

lunes, 18 de junio de 2018

Cuba: concursos de belleza y primeras damas

Lunes, 18 de Junio de 2018


Un breve comentario de una periodista de la Televisión Cubana, que asignó a Lis Cuesta, esposa del actual presidente de Cuba, el calificativo de “primera dama”, generaba un notable ruido en los medios internacionales: “Lis Cuesta rescata el papel de primera dama en Cuba después de 60 años”, leíamos en uno de tantos titulares. El diario español ABC, por ejemplo, acusaba a La Habana de haber querido “arrinconar” durante años “la figura de la mujer”.


Edición: Esther Jávega

Cuba: concursos de belleza y primeras damas

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- “Ambos mandatarios (los presidentes Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel) recibieron los honores correspondientes y posteriormente saludaron a sus respectivas delegaciones, que por primera vez tienen en su composición a las primeras damas de Venezuela, Cilia Flores, y de Cuba, Lis Cuesta”.

Este breve comentario de Anisley Torres, periodista de la Televisión Cubana, que asignó a Lis Cuesta, esposa del actual presidente de Cuba, el calificativo de “primera dama”, generaba un notable ruido en los medios internacionales (2): “Lis Cuesta rescata el papel de primera dama en Cuba después de 60 años”, leíamos en uno de tantos titulares (3).

En 2003, Fidel Castro hablaba sobre este asunto al director Oliver Stone, en su documental “Comandante”: “políticamente, como revolucionario, rechazo la idea de mezclar la familia en la política. Esa historia de primeras damas me parece muy ridícula” (4).

La oposición a mezclar familia y política es la razón, por tanto, de que la dirección de la Revolución cubana, y también los medios públicos de la Isla, rechacen la existencia de la figura de la “primera dama”. Un calificativo, además, de connotaciones claramente machistas (5).

Pero ciertos medios internacionales nos narraban justo lo contrario. El diario español ABC, por ejemplo, acusaba a La Habana de haber querido “arrinconar” durante años “la figura de la mujer” (6). Ahora, al “permitir que (la) esposa (del presidente) ejerza como primera dama”, se estaría devolviendo “a la mujer su papel público”. Un alegato en contra de la supuesta “invisibilización” femenina en Cuba (7) o del “machismo de Castro” (8), que acababa de un modo sui generis: reivindicando el retorno a la Isla de los concursos de belleza: “el castrismo”, además –leemos-, “menospreció el protagonismo femenino en concursos de belleza, como Miss Universo, o la elección de reinas en los carnavales”.

En posteriores apariciones públicas de Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta, no se ha vuelto a escuchar ni leer en Cuba la expresión “primera dama”, lo que parece demostrar que aquel comentario fue una contradicción a la línea editorial de los medios públicos cubanos (9) (10) (11). Y que se ha tomado como lo que fue: un mero error periodístico. Hoy, de hecho, la reportera continúa realizando trabajos sobre política internacional en el Noticiero de la Televisión cubana (12).

Una nueva decepción para ciertos medios internacionales que, ahora, vuelven a la carga contra los medios cubanos, que estarían “nerviosos” o “desconcertados” (13), porque “no saben qué hacer con la esposa de Miguel Díaz-Canel”, “alguien –nos aseguran- que ya no merece ser identificado” en la prensa de la Isla (14).

Mientras, algunos siguen reivindicando el empoderamiento de las mujeres cubanas a través de “elección de reinas” y “concursos de belleza”.




(4) https://vimeo.com/198172079 (min. 1:16:47).










La Tierra sobrevivirá; nosotros, tal vez no


Por ADAM FRANK , New York Times


La fotografía de la Tierra tomada por William Anders desde el Apolo 8 en 1968 CreditWilliam A. Anders/NASA


En 1968, el astronauta William Anders miró hacia afuera desde su cápsula en la misión Apolo 8 que orbitaba alrededor de la Luna y vio a la Tierra de color azul que emergía sobre el grisáceo horizonte lunar. Fue la primera vez que alguien vio un “amanecer lunar” y la foto que tomó se volvió icónica.

En ella, nuestro planeta se ve solo y frágil en contraste con lo negro del espacio. A cincuenta años, la foto de Anders sigue siendo un resumen visual de la apremiante necesidad de salvar al planeta de nuestro pésimo comportamiento. Pero ¿qué tal si hemos malinterpretado el significado real de esa imagen? De hecho, ¿qué quiere decir eso de “salvar” a la Tierra?

Si el vehículo espacial de Anders hubiera alcanzado la cima lunar 55 millones de años antes, se habría encontrado con un sofocante planeta selvático tan caliente que casi no tenía hielo ni nieve. Si la visita hubiera ocurrido 700 millones de años atrás, habría visto una “bola de nieve”, pues la Tierra estaba cubierta por capas de hielo de kilómetros de grosor. Y si hubiera aterrizado en nuestro planeta hace 3000 millones de años, su primera experiencia, de haberse quitado el casco, habría sido una muerte rápida por asfixia. Esa Tierra, que ya albergaba vida, tenía aire, pero no oxígeno.

Todas estas versiones de la Tierra tienen algo en común: estaban profundamente moldeadas por la vida. Fue la vida que actuaba a través de los microbios lo que ayudó a echar a andar algunas de las fases de “bola de nieve” de la Tierra. Fue la vida en la forma de bacterias de un azul verdoso lo que le dio por primera vez a la Tierra su atmósfera de oxígeno. Desde que el geoquímico Vladimir Vernadsky acuñó el término “biósfera”, los científicos han considerado a la vida como un actor en igualdad de condiciones en el drama de la historia de la Tierra.

La biósfera es una potencia cósmica por derecho propio. Es una fuerza planetaria que canaliza energías enormes que fluyen desde el Sol y las transforma en rondas sinfín de innovación evolutiva impredecible. Esa fuerza le da a la Tierra y a su biósfera una resiliencia a largo plazo que hoy en día debemos imaginar por completo para comenzar a asimilar el cambio climático que estamos provocando.

Hablamos de “salvar” a la Tierra como si fuera un conejito que necesitara de nuestra ayuda. Mostramos imágenes de osos polares demacrados sobre hielos flotantes que se derriten para provocar un sentimiento de culpa e incitar a la acción a favor del medioambiente. Sin embargo, esas imágenes y reportajes nos ciegan ante la realidad de este momento destacado en la historia de la Tierra.

Nuestro planeta no necesita que lo salvemos. La biósfera ha soportado cataclismos mucho peores que el que representamos nosotros y tras millones de años prosperó de nuevo. Incluso las cinco temibles extinciones masivas en la Tierra se convirtieron en posibilidades para la creatividad de la biósfera y generaron nuevas rondas de experimentos evolutivos. Después de todo, así fue como nosotros, los mamíferos de cerebros grandes, terminamos dominando la Tierra en lugar de nuestros antecesores, los dinosaurios. Como alguna vez lo dijo la gran bióloga Lynn Margulis: “Gea es una dura resistente”. A la larga, la biósfera se hará cargo de prácticamente cualquier cosa que le arrojemos, incluyendo el cambio climático.

No obstante, lo que la historia de la Tierra sí deja en claro es que, si no tomamos las medidas correctas pronto, la biósfera simplemente seguirá su curso sin nosotros, y creará nuevas versiones de sí misma en el clima cambiante que estamos generando ahora. Así que seamos sinceros: el problema no es salvar a la Tierra ni a la vida en general, sino salvar a nuestra apreciada civilización. Desde esa perspectiva, la naturaleza de nuestras opciones cambia significativamente.

La última era del hielo terminó hace aproximadamente diez mil años y el planeta entró en un largo periodo de estabilidad mayoritariamente cálido y húmedo. Los científicos llaman a esta época geológica el Holoceno. La historia completa de nuestra civilización ocurre dentro de esta etapa. Todas nuestras revoluciones en la agricultura, la construcción de ciudades y la industria han sucedido durante el Holoceno. Pero este periodo está terminando ahora y nosotros lo hemos provocado. El impacto humano, en particular el cambio climático, está alterando el funcionamiento del planeta.

En respuesta, los científicos ven surgir una nueva época en la evolución de la Tierra, que llaman el Antropoceno. Sin embargo, la creación de una versión sustentable a largo plazo de la civilización en el Antropoceno plantea un nuevo y profundo conjunto de preguntas que seguirán siendo un misterio para nosotros mientras sigamos obsesionados con salvar a la Tierra.

Por ejemplo: ¿qué es la naturaleza? Desde la perspectiva de la biósfera, una ciudad no es fundamentalmente distinta de un bosque. Ambos son resultado de los interminables experimentos evolutivos de la vida. Y los bosques, igual que los pastizales, los insectos y los microbios productores de oxígeno, fueron alguna vez una innovación evolutiva. En ese sentido nosotros, y nuestro proyecto civilizatorio, no somos una plaga en el planeta. Solo somos lo que la biósfera está haciendo en este momento. Así que la pregunta se convierte en qué cambios debemos hacer para seguir siendo “lo que está haciendo” dentro de varios milenios.

Una civilización de nuestra escala siempre tendrá efectos en la biósfera. Imaginarse algo distinto es ignorar las leyes de los planetas que hemos descubierto muy recientemente (las leyes de la física, la química y la biología). También es ignorar la propia historia de la biósfera, en la que las especies ubicuas y “exitosas” siempre tienen un impacto. Nuestra misión no puede ser eliminar el impacto, lo que sería imposible dado nuestro tiempo de vida, sino tener el tipo correcto de impacto reducido.

Tenemos que establecer una relación cooperativa con la biósfera —que ni siquiera hemos imaginado aún— en la que todos se beneficien. Esto implica entender lo que hace a la biósfera —con nosotros todavía en ella— más fuerte, innovadora y resiliente. No obstante, es poco probable que todas las especies de la Tierra hagan ese viaje con nosotros. Puede ser que el fitoplancton microscópico le importe más a este tipo de biósfera saludable que nuestros amados osos polares. Tendremos que enfrentar decisiones difíciles con profundas consecuencias éticas. Pretender que podemos extender el Holoceno a perpetuidad sin esas consecuencias nos puede conducir a un desastre mayor que hacerles frente con conocimiento.

Reconocer esto —que a la larga la Tierra continuará sin nosotros— no nos absuelve de la necesidad de actuar de manera urgente. No justifica la negación del cambio climático ni el vandalismo ecológico. Tampoco significa que somos libres para imponer sufrimiento a otras criaturas terrestres. En cambio, es aceptar la verdadera escala de nuestras responsabilidades con el planeta. Significa que debemos convertirnos en agentes de algo que la Tierra no ha visto antes: una biósfera consciente de sí misma y que puede actuar con miras a su futuro con compasión y sabiduría.

Adam Frank es profesor de Astrofísica en la Universidad de Rochester y autor de “Light of the Stars: Alien Worlds and the Fate of the Earth”.

domingo, 17 de junio de 2018

Así murió el Generalísimo

Publicado: Sábado 16 junio 2018 | 08:45:44 PM

Autor: Ciro Bianchi Ross
digital@juventudrebelde.cu



Máximo Gómez, el Generalísimo. Autor: LAZ 

Invita Máximo Gómez a su esposa Manana a visitar Santiago de Cuba y la propuesta llena de júbilo a la familia pues los acompañarán sus hijas Clemencia y Margarita. Quiere el viejo guerrero abrazar a su hijo Maxito, a Candita, la esposa de este, y a los pequeños nietos; y, de paso, que sus hijas conozcan la bella capital oriental. Ese es el motivo visible del viaje. Abriga además el General una segunda intención: impugnar los planes reeleccionistas del presidente Tomás Estrada Palma y promover la candidatura presidencial del general Emilio Núñez. Corría el mes de mayo de 1905. Pocas semanas después, el 17 de junio, hace hoy 113 años, el General en Jefe del Ejército Libertador era cadáver. El Napoleón de la Guerrilla, como lo llamaron los ingleses, el hombre que había desafiado a la muerte en unos 235 combates sin sufrir más que dos heridas, moría en su cama fulminado por la septicemia.

En los tiempos precedentes al viaje ha estado alejado de la vida pública. El sueño cubano de libertad e independencia se frustró por la ocupación militar que siguió a la intervención norteamericana en la guerra contra España, y él se erige, ya en la paz, como un factor de unidad y equilibrio, ajeno al desempeño de cualquier posición política, incluso la Presidencia de la República, que rechazó de manera tajante. Pero la intransigencia y los desplantes del Gobierno lo mantuvieron momentáneamente apartado hasta que lo sacaron de su retiro los propósitos del Presidente de prorrogarse en el poder. De vuelta a la brega, asiste a juntas y hace declaraciones. Ve el descontento popular e intuye la convulsión que se avecina. Dice a sus íntimos: «Siento barruntos de Revolución».

Enfermo de popularidad

Necesita por otra parte ese viaje. Los años de guerra y el duro y largo peregrinar por tierras americanas resintieron su cuerpo de acero. Las privaciones, la vida a la intemperie, y las largas cabalgatas hicieron mella en su organismo. Siente que le faltan fuerzas y bien merece un descanso al lado de su familia. Sigue siendo un ídolo, y la plácida estancia en Santiago de Cuba le reafirma, como si acaso lo necesitara, que su arraigo y ascendencia están intactos y siguen siendo enormes. La gente le cierra el paso en la calle. Todos quieren verlo y saludarlo. Una noche se queja el General de un dolor en la mano derecha, que tantos han insistido en estrechar en las jornadas precedentes. Un dolor que se manifiesta justo en el sitio donde días antes se hizo una pequeña herida. El malestar tolerable y aparentemente pasajero y sin importancia, se complica. Hay infección y sobreviene la fiebre, y se dispone de inmediato el regreso a La Habana. Así lo determina el doctor José Pareda, su médico de cabecera, que lo acompaña, y que ha diagnosticado una pihoemia. En verdad, el mayor general Máximo Gómez ha enfermado de popularidad.

En un tren especial sale hacia La Habana el ilustre paciente. Lo acompañan sus familiares, los doctores Pareda, Guimerá y Martínez Ferrer y una enfermera, y los generales Valiente y Nodarse, del Ejército Libertador. Como el médico principal que lo asiste ha indicado que no se le lleve a su casa de la calle Galiano, que el pueblo le regaló, su hijo Urbano se ha anticipado para las gestiones pertinentes, pero el Gobierno, que vota un presupuesto para cubrir los gastos que reporte la enfermedad, alquila, para que viva o muera en ella, la residencia de 5ta. esquina a D, en el Vedado, cercana al mar, ocupada hasta poco antes por la legación alemana, y que se amuebla convenientemente.

Gómez nada tiene y nada pide. No aceptó la paga que le hubiera correspondido como Mayor General. Precisamente su negativa a respaldar el empréstito que garantizaría el licenciamiento de los mambises, le había traído, en 1899, la animadversión de la Asamblea del Cerro que terminó destituyéndolo como General en Jefe del Ejército Libertador y donde no faltaron voces que le echaron en cara su condición de extranjero, lo conminaron a marcharse y llegaron a pedir incluso su fusilamiento. Lo que cobró por la venta de sus propiedades en Santo Domingo debió emplearlo en honrar sus deudas. No ha sido nunca hombre de excesos. Durante la guerra, a la hora del rancho, su comida era la misma que la del último soldado; dispuesto a compartir el pedazo de jutía o alguna de las cañas de azúcar que en un canutillo mantenía siempre cerca de sí. Atadas a la montura llevaba sus únicas propiedades: un costurero con hilo y agujas, el álbum con las fotos de sus hijos y el jarrito para el agua y el café.

Con honores de jefe de estado

En Matanzas, abordan el tren miembros del gabinete de Estrada Palma. Son los generales Fernando Freyre de Andrade y Juan Rius Rivera, secretarios (ministros) de Gobernación y Hacienda, respectivamente. También el secretario de Obras Públicas, Rafael Montalvo, el secretario del Presidente, el Gobernador de La Habana y Domingo Méndez Capote, presidente del Senado y rector del gubernamental Partido Moderado. Sube también al tren el general Emilio Núñez. Acompañarán al enfermo hasta La Habana. En la capital, una multitud compacta lo espera en la estación ferroviaria de Villanueva (donde está el Capitolio) pero en la Quinta de los Molinos el tren hace una parada para que desciendan los viajeros. Los espera uno de los ayudantes de don Tomás y en coche, se trasladarán al sitio escogido.

El General empeora por horas. Sube la fiebre, desvaría, los escalofríos son insoportables. Persiste la debilidad general y se detecta un absceso hepático a punto de supurar. El día 11 su estado era ya de gravedad extrema y Gómez estaba consciente del final irremediable. El 12, por la noche, lo visitó el general Emilio Núñez, uno de los pocos que tuvo acceso en todo momento a la alcoba de paciente.

—Se te va tu amigo —dijo. Núñez rompió a llorar y Gómez tuvo fuerzas aún para consolarlo.

El 17, por la mañana, el guerrero se despidió de su esposa y de sus hijos. A las cuatro llegan a visitarlo el secretario (ministro) de Gobernación y el jefe de la Guardia Rural, general Alejandro Rodríguez. No es una mera visita de cortesía, sino una negociación. Se interesan por saber si la familia estima oportuna la visita del presidente Estrada Palma, aquel hombre a quien Gómez llamaba Tomasito y del que lo han separado sus arbitrariedades y ambiciones. A esa hora, el General da una orden, la última de su vida. Antes de caer en un letargo del que no saldría ya, dice a los que lo rodean:

—Lo reclamo. Si estoy muerto, enterradme, caballeros.

Faltan 15 para las seis cuando arriba el mandatario a la casa de 5ta. y D. El paciente había entrado ya en agonía. A las seis en punto de la tarde, el doctor Pareda da la noticia, no por esperada menos dolorosa. Dice: «Señores, el General ha muerto».

El cadáver fue medido y los escultores Fernando Adelantado y Miguel Meleros hicieron sendas mascarillas mortuorias. Se embalsamó el cuerpo y se colocó en la sala principal de la casa.

A las 11:30 de la noche el Senado, en sesión extraordinaria, declaraba luto nacional los días 18, 19 y 20 de junio, y establecía que los cuerpos armados guardaran duelo oficial durante nueve. Disponía que las honras fúnebres tuvieran carácter nacional y votaba un presupuesto de hasta 15 000 pesos para los gastos del sepelio. El cadáver sería velado en el Salón Rojo del Palacio Presidencial (antiguo de los Capitanes Generales) y se tributarían al difunto las honras correspondientes a un Presidente de la República. Poco después se reunía la Cámara de Representantes y aprobaba, también por unanimidad, el proyecto del Senado que, sancionado por Estrada Palma, se convertía en ley y se publicaba de inmediato en una edición extraordinaria de la Gaceta Oficial. Mientras, el Presidente de la República daba a conocer una Proclama al país:

«El mayor general Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, ha muerto. No hay un solo corazón en Cuba que no se sienta herido por tan rudo golpe; la pérdida es irreparable. Toda la nación está de duelo, y estando todos identificados con el mismo sentimiento de pesar profundo, el Gobierno no necesita estimularlo para que sea universal, de un extremo a otro de la Isla, el espontáneo testimonio, público y privado, de intenso dolor».

Se difunde la noticia. Cuba entera está de luto. Consternado, el pueblo llora y se aglomera frente a la casa. También llora Manana en una de las habitaciones, desconsolada por el golpe demoledor. Minutos después de la hora convenida, los hijos de Gómez —Máximo, Urbano, Bernardo y Andrés— cargan el féretro en hombros y lo sacan a la calle.

Cubren el ataúd, en el Salón Rojo, las banderas de Cuba y de Santo Domingo. Acude el Gobierno en pleno, se hacen presentes los parlamentarios, altos oficiales del Ejército Libertador, las clases vivas… ¿Y el pueblo? Clemencia se percata que el cadáver permanece aislado de los sectores humildes y reclama su presencia. Pregunta airada: «¿Dónde está ese pueblo que liberó mi padre?». Es entonces que comienza el desfile de los desposeídos, interminable.

El erudito dominicano Pedro Henríquez Ureña, testigo de los hechos, escribiría:

«Estaba prohibido hacer música y no se oía vibrar un piano ni sonar uno de los muchos fonógrafos de La Habana. Cada media hora, durante tres días, disparaba el cañón de la fortaleza de La Cabaña; y cada hora tañían las campanas de los templos. Cerrados los teatros, las oficinas, los establecimientos, ofrecían las calles llenas de colgaduras negras y banderas enlutadas, un aspecto extraño con las multitudes que discurrían convergiendo hacia el Palacio».

La Isla quedó paralizada. El sepelio más grande

A las tres de la tarde del martes 20 de junio, al toque de 21 cañonazos, sale el cortejo fúnebre desde el Palacio Presidencial con destino a la necrópolis de Colón. Es el sepelio más grande que se haya visto en Cuba hasta ese momento. Veinte carruajes y dos largas hileras de personas se requieren para trasladar las ofrendas florales. Hay alteraciones del orden en Galiano y San Rafael y en Reina y Belascoaín porque la multitud insiste en llevar el féretro en hombros y en esos lugares, y también en el cementerio, la fuerza pública trata de controlar la muchedumbre a golpes. Por suerte, los ánimos se calman cuando José Cruz y Juan Barrena, los cornetas de siempre del General, tocan silencio y generala, el toque que tantas veces acompañó los combates en la manigua insurrecta. Los generales mambises Bernabé Boza, Emilio Núñez, Pedro Díaz y Javier de la Vega sacan el ataúd del carruaje que lo condujo a la necrópolis y lo depositan en la fosa.

No hubo despedida de duelo.

(Fuentes: Textos de Minerva Isa y Eunice Lluberes; Eduardo Robreño y José M. González Delgado)

Lula rechaza canje de su libertad por la renuncia a la candidatura

17 junio 2018 | Categorías: Altermundismo, Internacional, Latinoamérica, Opinión | |



Lula cuenta siempre que tenía unas ganas enormes de comer una de esas manzanas argentinas que nos llegaban desde Mendoza, con un lindo envoltorio azul. Que sus amigos comían, que no le costaría nada agarrar una y salir corriendo, porque no tenía plata para comprar. Pero que no lo hacía por el miedo de que su mamá pase vergüenza por haber robado algo. El suele decir que lo mejor que ha heredado de su mamá, Dueña Lindu, analfabeta de por vida, fue su carácter, lo que no se compra en los shopping centers, sino que se hereda de la formación original. Muy pobre, recién llegado luego de un viaje de 13 días de “pau-de-arara”(1) desde el nordeste, con sus 8 hermanos y su mamá, vistiendo la misma ropa, porque no tenían otra, Lula cuenta que solo tomó, por primera vez, café con leche a los 7 años, para dar una idea del nivel de pobreza en que vivían. Trabajó como lustra botas, como office-boy, entre otras actividades, antes de ser escogido por la familia para formarse e intentar sacarlos de esa extrema miseria. Fue a partir de ahí que se dio su formación como tornero mecánico.Menciono esto porque de nuevo el carácter de Lula vuelve a mostrarse con toda su fuerza. Preso político, con condena sin pruebas ni crimen cometido, Lula manifiesta a todos quienes lo visitan su absoluta indignación por la situación que enfrenta, ya hace más de 2 meses. La semana pasada una escena surrealista pudo ser vista por los brasileños. Convocado a prestar declaración en un proceso de un gobernador, Lula apareció luciendo un traje y su corbata de Presidente de Brasil, con los colores verde y amarillo, como él siempre ha utilizado. Habló, con toda su fuerza y su humor: cuando el juez dijo que ya había hecho campaña por él, Lula lo invitó a participar de sus próximos comicios en su campaña a la presidencia de Brasil. Todos pudieron volver a ver su imagen, en el momento mismo en que las nuevas encuestas reiteran su favoritismo para triunfar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y que, en caso de que no pueda ser candidato, el 48% de las personas seguirían la indicación del nombre que él apunte.

Su candidatura fue lanzada, mediante un gran acto en Contagem, zona obrera cercana a Belo Horizonte, provincia de Buenos Aires, con la lectura de una Carta al Pueblo Brasileño que Lula ha enviado, reiterando su inocencia y su compromiso de candidatearse a la Presidencia de Brasil.

En ese momento, surge una propuesta indecente de un juez del Supremo Tribunal Federal, según la cual Lula podría obtener su libertad si renuncia a ser candidato. Una propuesta que confirma que se trata de un preso político, cuya libertad podría ser lograda si renuncia al favoritismo para ser elegido presidente de Brasil, razón de su prisión.

Lula, exhibiendo de nuevo su carácter, rechazó indignado la propuesta, diciendo que renunciaría a su candidatura si se presentara una sola prueba de que es culpable de algo. Como no lo han hecho, reiteró su disposición a ser candidato a la presidencia de Brasil.

Así, el 15 de agosto el PT presentará a Lula como su candidato a la Presidencia de Brasil. El Superior Tribunal Electoral tiene 30 días para juzgar la petición. En caso de se lo rechace, el mismo Lula, valiéndose de la extraordinaria influencia sobre el pueblo brasileño, que ninguna condena o prisión le quita, indicará un otro dirigente del PT para ser su candidato a la presidencia de Brasil, a ser elegido a comienzos de octubre. O si se confirma su candidatura, Lula triunfará en primera vuelta y volverá a ser Presidente de Brasil el primero de enero del 2019.

(1) método de tortura

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...