"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 23 de febrero de 2011

China planea una ola de compras mundial de activos de mineral de hierro

[Hierro]—China planea una agresiva expansión de sus activos de mineral de hierro en el extranjero para incrementar su participación en las importaciones de ese metal, dijo un funcionario de la industria el miércoles.
El vicepresidente de China Iron & Steel Association Luo Bingsheng dijo en una conferencia de la industria el miércoles que China buscará obtener el 40% de sus importaciones de mineral de hierro de fuentes en las que haya inversión china para 2015.
No está claro qué porcentaje de las importaciones chinas de mineral de hierro provienen de minas en las que las empresas chinas tienen una participación, ya que Luo no entregó una cifra. No obstante, los comentarios del ejecutivo, que se retirará de la asociación esta semana, subrayan el deseo de China, que produce cerca de la mitad del acero del mundo, de reducir sus costos de importación de mineral de hierro, los cuales ascendieron a US$80.000 millones el año pasado.
Las compañías chinas ya han incrementado sus inversiones en minas de mineral de hierro en el extranjero. En los últimos dos años, las principales siderúrgicas estatales y firmas de corretaje de metales cerraron acuerdos para comprar activos de mineral de hierro en el extranjero, incluyendo proyectos en Sudamérica, África y Australia.
Aluminum Corp. of China Ltd., una de las mayores empresas estatales de metales posee una participación en el gigante minero anglo australiano Rio Tinto PLC, y en julio firmó un acuerdo con Rio Tinto para desarrollar el proyecto Simandou en Guinea, considerado uno de los mayores yacimientos de mineral de hierro del mundo. La semana pasada, Wuhan Iron & Steel Group Corp. dijo que acordó los detalles para adquirir activos de mineral de hierro en Canadá.
La Asociación de Hierro y Acero de China ha sido un crítico vocal de la estructura actual de la industria global del mineral de hierro. En 2009 y 2010, la asociación se vio envuelta en una batalla con las grandes mineras Rio Tinto, BHP Billiton Ltd., y Vale SA sobre la forma en la que se fijan los precios del mineral de hierro.
Beijing lleva tiempo argumentando que las tres mineras, que controlan tres cuartos del comercio global de las materias primas que se usan para fabricar acero, tenía la ventaja en las negociaciones anuales sobre el precio. A lo largo del último año, las mineras introdujeron los sistemas de precios que basaban los costos en índices que fueron ajustados en períodos específicos, como trimestralmente. Este fue un esfuerzo por introducir mecanismos de mercado para responder a los argumentos chinos sobre las ventajas a la vez que reducían los descuentos al por mayor para los grandes compradores.
Los mineros dicen que el sistema ha funcionado y el presidente ejecutivo de BHP Marius Kloppers dijo a una conferencia a principios de mes que los esfuerzos de su compañía para alcanzar un precio fijado en el mercado han hecho que la industria sea más transparente en China.
Luo sugirió que las tensiones con China siguen presentes. "El comercio global de mineral de hierro está dominado por un puñado de exportadores, con Australia, Brasil, Sudáfrica e India representando el 84% de las importaciones de mineral de hierro de China", dijo el miércoles.
En los últimos meses, el boom económico y el fortalecimiento del yuan han contribuido a un auge de las importaciones de mineral de hierro de China. Un yuan más fuerte hace que los commodities, cuyo precio es en dólares, sean más asequibles en China.
Las 68,97 millones de toneladas de mineral de hierro importadas por China en enero representaron un récord para un sólo mes y un aumento de 48% frente al año anterior.
Luo no comentó sobre cómo un yuan más fuerte podría impactar los planes de la asociación china para controlar las importaciones de mineral de hierro, pero el plan para adquirir más activos de este tipo podría ser una medida para salirle al paso a este potencial dilema.
China también tiene activos de mineral de hierro locales. El país produjo un récord de 1.100 millones de toneladas del metal el año pasado. Sin embargo, el mineral local es considerado de menor calidad y es más costoso producirlo que importar, particularmente desde Australia y Brasil.

martes, 22 de febrero de 2011

El G20 en París: la crisis y los alimentos

El fracaso del G20, no sólo en este encuentro de París, sino en todas sus cumbres anteriores es reflejo de la imposibilidad de resolver la crisis alimentaria, energética, ambiental, financiera y económica, sin resolver integralmente la cuestión, lo que impone una crítica profunda al orden capitalista y a la necesidad de pensar en otro orden social para satisfacer las necesidades de la población mundial.
Entre el 18 y 19 de febrero en París, bajo la presidencia francesa para el 2011, se realizó la reunión de ministros de Finanzas y titulares de los bancos centrales del G20, con eje en la reforma del sistema financiero internacional y la volatilidad de los precios internacionales de las comodities (1).
Allí discutieron los administradores gubernamentales del 85% de la riqueza mundial y el 66% de la población total.
El G20 discute la crisis de la economía mundial, que en la coyuntura se manifiesta con “la subida de los precios de las materias primas, el potencial sobrecalentamiento de las economías emergentes y los problemas de deuda soberana en los países avanzados” (2), para decirlo en el lenguaje del poder mundial.
Al poder le preocupa el efecto “rebeldía” producido en África con la suba de los alimentos y la emergencia de un bloque de países que pueda disputar la hegemonía capitalista, o limitarla, desde un ciclo de dos velocidades.
Por un lado, en el 2008, última alza importante en los precios internacionales de los alimentos se registraron movilizaciones y protestas en Egipto (3), las que fueron contenidas con la baja transitoria sucedida en el siguiente año, tiempo de la recesión mundial (claro que también con represión). Con el alza actual de los precios internacionales, especialmente del trigo, y el ajuste que pretendió el gobierno de Egipto, el resultado fue una gigantesca movilización que cambió el escenario político del país y la región. Ya no alcanzó la represión y muerte, habilitando un debate sobre el presente y el futuro más allá del país y la región.
Por otro lado, la recuperación económica desde el piso recesivo del 2009 se verifica durante el 2010, con claros problemas para expresarse del mismo modo en todas las regiones y países. Desde comienzo del 2010 se hizo evidente la continuidad y profundización de la crisis en Europa, evidenciando tiempos y ritmos disimiles de reactivación. Es un proceso diferente en el Norte y en el Sur. El consenso es que la mayoría de las economías avanzadas está experimentando un crecimiento modesto, con alto desempleo, mientras que las “economías emergentes” están experimentando un crecimiento más robusto y algunas de ellas “signos de recalentamiento". El director general del FMI, Dominique Strauss-Khan, presente en la reunión, ha subrayado que “una reactivación mundial a dos velocidades está ya en curso” (4), refiriéndose así al desequilibrio entre países ricos y países emergentes que se pretende corregir en esta cumbre.
El G20 alude a riesgos por "las tensiones en los mercados de deuda soberana de las economías avanzadas". En efecto, la deuda externa pública de EEUU alcanza a 3,5 billones de dólares (5), que se extiende a más de 13 billones sumando la pública y la privada, constituyéndose en el 100% del PBI estadounidense (6). Si se añade la deuda de los países europeos y Japón nos encontramos con un cuadro de compromiso importante con riesgo de profundizar la crisis en curso.
En el cónclave de ministros hubo preocupaciones por las presiones inflacionarias asociadas al crecimiento de algunos países, por los fuertes flujos de capital en dirección de algunos “emergentes” que pueden generar "burbujas". Sin duda remite a China, a quien se presiona para que aprecie su moneda, exporte menos y se comprometa con compras al capitalismo desarrollado para ayudarlos a superar el lento crecimiento luego de la recesión del 2009. La preocupación por la inflación está asociada al crecimiento de los precios de los alimentos y el impacto entre los más pobres y su conflictividad.
Otra de las motivaciones de los organizadores apuntó a fijar una regulación financiera que proteja al sistema económico en su conjunto, para lo cual propusieron un fortalecimiento del papel del FMI como entidad rectora del sistema mundial. No alcanza con la verificación de corresponsabilidad del organismo en la crisis actual, sino que se reincide en afirmar su papel, poniendo de manifiesto el interés del poder mundial en la continuidad del proceso de liberalización de la economía.
Las propuestas tipo Tasa Tobin son tardías y apenas “parche” en la realidad de generalización especulativa vigente. Una cosa era su fundamentación al comienzo de los '70 por su mentor (James Tobin) para “poner un grano de arena a los engranajes financieros” que anticipaban la especulación que llevará a las burbujas posteriores, sus explosiones, y la crisis actual. Otra también es el momento de re significación de la propuesta por la red ATTAC en todo el mundo a fines de los '90, que actuó como propuesta educativa sobre lo que se podía y debía hacer. Ahora, no alcanza con un impuesto, y la necesidad apunta a desarmar la institucionalidad de la especulación asociada a paraísos fiscales y ganancias sustentadas en la superexplotación de la fuerza de trabajo y la destrucción de la naturaleza.

La continuidad de la crisis
La presidencia de la reunión, para afrontar la crisis que sufren directamente los países más desarrollados del capitalismo, pretendía definir indicadores para el crecimiento, e incidir en la reforma del sistema monetario internacional y en la regulación financiera a favor de la liberalización que demanda el capital más concentrado. Ese fue el marco para analizar la volatilidad de los precios y la propuesta para regular los derivados sobre materias primas.
El objetivo del G20 sigue siendo la crisis de la economía mundial, en una semana donde el Banco Central de Portugal anunció la recaída en recesión de ese país, y cuando el Banco Mundial ratifica el menor crecimiento de la economía mundial (7). No hay recesión, pero si desaceleración (8). Por ello las preocupaciones siguen concentradas en “nivelar los desequilibrios comerciales globales”, llamar la atención sobre “las elevadas deudas de los países capitalistas desarrollados”, y el “auge de los precios de los productos agrícolas”.
Lo que los países capitalistas desarrollados pretenden es salir de la crisis de desaceleración de sus economías vendiendo más y comprando menos, superar el déficit comercial y disminuir el superávit comercial de países como China, Brasil u otros emergentes. Buscan definir “indicadores económicos para medir los desequilibrios mundiales”. Pretenden que los países no acumulen reservas y que gasten la que tienen acumulada, unos 52.000 millones de dólares para el caso argentino, y más de 500.000 millones de dólares para la región latinoamericana. Ni que hablar de los 3 billones de dólares que mantiene China como reservas internacionales.
El objetivo de la reunión era nivelar los desequilibrios comerciales globales y el auge de los precios de los productos agrícolas. Desde las autoridades francesas se buscó definir “indicadores económicos para medir los desequilibrios mundiales”, impedido por reticencias de los países “emergentes”, con China a la cabeza. Se proponían cuatro criterios: dos para medir los desequilibrios internos de un país (déficit y deuda públicos de un lado, ahorro privado del otro) y dos para los desequilibrios externos (saldo de la balanza de cuenta corriente o de la balanza comercial, y reservas cambiarias y tipos de cambio reales).
China rechaza subordinarse a esa estrategia, sustentado en el poder de sus exportaciones y capacidad productiva, habiéndose colocado como el segundo PBI mundial, superando a Japón y a Alemania, relegados al tercer y cuarto lugar entre los países de mayor creación de riquezas. La solución de compromiso de avanzar con indicadores de referencia sin capacidad disciplinadora da cuenta de la vulnerabilidad del sistema mundial y la incapacidad de la hegemonía mundial en el G20 para “ordenar” el capitalismo en crisis.
Argentina y Brasil, entre los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, se oponen a cualquier propuesta de regular los precios de las materias primas. "Lo que nosotros vamos a defender es la posición de Argentina -que también es la que lleva Brasil- respecto a que no es una buena propuesta intentar que nuestros países no cobren los precios que los mercados dan por los bienes que producimos" (9), anticipó Amado Boudou, Ministro de Economía de la Argentina. En la misma nota se lee que si Francia piensa "que hay que aumentar la oferta de alimentos, no va a ser por este camino por el cual se va a lograr".
Según la misma fuente, señaló que Argentina "viene haciendo un fuerte aporte, sobre todo en África, en lo que es transferencia tecnológica y para que lleguen las técnicas de producción de alimentos a otros países".
Agreguemos, que además de los temas de agenda del G20, uno de las motivaciones de Amado Boudou en París, pasa por avanzar en las negociaciones con el Club de París, una deuda externa de la Argentina que se mantiene impaga y que puede terminar acrecentando obligaciones a cubrir en el corto plazo con el presupuesto público por 7.500 a 9.000 millones de dólares. Vale mencionar que existe un espacio nacional conformado por legisladores, personalidades y movimientos sociales que demandan considerar a esa deuda como odiosa, por haber sido contraída mayoritariamente en tiempos de la dictadura.
Está claro que la presencia argentina en el debate del G20, del mismo modo que la de Brasil y otros países “emergentes” están asociados a la disputa por un lugar en la división social “capitalista” del trabajo. Hay que interrogarse si ello supone solución a las demandas sociales más extendida, por trabajo y salario, y más aún por un modelo productivo y de desarrollo de carácter alternativo al hegemónico actual.
 Los franceses en la presidencia del G20 son los principales impulsores de regulaciones restrictivas al precio de las materias primas y al establecimiento de estrictos indicadores económicos, al tiempo que asignan primacía al fortalecimiento del FMI como ordenador del sistema financiero mundial. China, Brasil o Argentina defienden su posición de países superavitarios del comercio mundial, con importantes reservas. Es más, contrario a esa orientación, Argentina desarrolla en la actualidad una política económica de restricción a las importaciones, exceptuando a las provenientes de Brasil y Uruguay, privilegiando las relaciones con los vecinos del Mercosur, pero intentando mantener mayores exportaciones que importaciones, más allá del necesario debate escamoteado sobre qué tipo de productos son los que determinan el comercio internacional de la Argentina, tanto importaciones como exportaciones. China se resiste a la revaluación de su moneda, el yuan, y es conocida la política brasileña de fuerte asistencia estatal en defensa de sus empresas industriales.
Pero no sólo alimentos o cuestiones monetarias explican las contradicciones de estos países con los poderosos del mundo. China que ocupa un lugar estratégico en el manejo de los “minerales raros” no atiende las demandas contra su política económica. En un mensaje reciente de Fidel Castro a los intelectuales, dado en la Feria internacional del Libro de La Habana difundido el 15 de febrero del 2011 por la TV cubana y que puede verse en youtube, el Jefe de la revolución cubana destaca el vínculo estrecho entre el cambio climático y el precio de las materias primas (10).
Por su parte, Leonardo Boff nos desafía a pensar que “El futuro se juega entre quienes están comprometidos con la era tecnozoica con los riesgos que encierra y quienes, asumiendo la ecozoica, luchan para mantener los ritmos de la Tierra, producen y consumen dentro de sus límites y ponen su interés principal en perpetuarse y en el bienestar humano y de la comunidad terrestre” (11).
En una carta a la presidenta argentina se reflexiona sobre el país “devastado” y de la responsabilidad de “nuestros gobernantes desde hace décadas, desde los milicos y antes de los milicos y después de los milicos, que es lo grave.” Tanto como el hecho de “congelar nuevamente la Ley de Glaciares, para muchos de nosotros es inexplicable ese entusiasmo por la minería a cielo abierto, que es la próxima catástrofe de la Argentina.” Concluye destacando que “El territorio argentino está siendo arrasado, Señora. Lo recorro año a año; veo el deterioro. Cambia nuestra geografía, peligran las aguas, los bosques, ahora las montañas. La minería a cielo abierto es un crimen y en muchos países está prohibida. Igual que la soja transgénica.”(12)
Las transnacionales van detrás de los recursos naturales y los bienes comunes, la tierra, el agua, y cuentan con la solidaridad de sus Estados de origen para sus demandas, y por eso buscan restricciones al precio de las materias primas. La sola mención de tratamiento del tema indujo una baja en las cotizaciones de la soja, del trigo y el maíz, entre otros productos agrícolas. Ni Argentina ni Brasil están dispuestos a resignar el precio de mercado de los bienes que producen. Es un debate que coloca en el centro de la discusión la crisis alimentaria, que de un lado tiene el aumento de la producción de alimentos y del otro el mantenimiento y agravamiento del hambre de millones de personas.

La crisis alimentaria
La explicación debe encontrarse en el modo de producción actual, donde las transnacionales de la alimentación y la biogenética se encuentran al mando de un ciclo productivo global que subordina el conjunto de la producción mundial, favoreciendo cierto consumo, despoblando el campo, y condenando al hambre a millones de personas. Basta pensar en la extensión sojera en nuestro país y en los países del Mercosur para verificar la hipótesis.
Los movimientos sociales agrarios articulados en la red mundial “vía campesina” (13) demandan un nuevo modelo productivo agrícola sustentado en la agricultura familiar para que las comunidades aseguren su sustento y sólo exporten el excedente.
Nuestros países están entre mantener el modelo definido por las transnacionales y las nuevas presiones del capitalismo desarrollado motorizadas desde el G20, o definir otro rumbo productivo, lo que supone otro modelo de desarrollo para otro país y para otro mundo, consigna que define sintéticamente el programa del Foro Social Mundial.
Siguiendo el razonamiento de “vía campesina” (14), la explicación de la contradicción entre el aumento de la producción agraria y el hambre, está en el control “oligopólico que unas pocas empresas tienen del comercio agrícola mundial, de los principales productos, como: soya, maíz, arroz, trigo, leche y carnes; pues ellas imponen un precio, independientemente del costo real de producción”. A ello adicionan el impacto de la “especulación” con la compra de títulos, por ejemplo, sobre “las próximas siete cosechas de soya del mundo” y la inversión de bancos “en mercancías agrícolas, para protegerse de la crisis general”. Agregan que “La producción agrícola de agrocombustibles”, sustentados en precios del petróleo en alza, “termina empujando la tasa medía de ganancia en la agricultura”.
La combinación del monopolio de las transnacionales de la alimentación y la biogenética, con la especulación y la utilización de alimentos para la producción de energía y consumo de animales, eleva el costo de la producción remanente para consumo humano. El modelo de consumo derivado del modo de producir agricultura y ganadería en este comienzo del Siglo XXI está contribuyendo a sustentar una revolución agrícola al tiempo que incrementa la insatisfacción proteica de millones de personas en el mundo agravado el cuadro de desigualdad que hoy reconocen todos los estudios sobre el tema.
Convengamos que la institucionalidad global (OMC y otros) y las legislaciones nacionales se han ido adecuando para favorecer este modelo productivo. No puede pensarse en la extensión de la capacidad de producción y exportación de soja en Argentina (15), por ejemplo, al margen de las reformas neoliberales de los '80 y los '90, especialmente con la autorización para la producción transgénica en la segunda mitad de la década pasada. La pelea por las patentes en el plano internacional explica el interés de la dominación transnacional en la innovación a todo nivel. Existe una dialéctica virtuosa entre los cambios jurídicos impulsados por las políticas hegemónicas de cuño neoliberal de los '90, aplicadas en los países del cono sur de América, con la expansión de la frontera agrícola del ciclo de la soja. Es al mismo tiempo una dialéctica viciosa que afecta otros desarrollos productivos, como los de la carne, induciendo el modelo de los feedlot (engorde intensivo), la exportación vinculada al ascenso de los precios de los mejore cortes, con los consiguientes encarecimientos de los precios y restricciones al consumo de carne de sectores de menores recursos.
La consecuencia de este proceso según Bruneto y Stedile es que “En las últimas dos décadas con el proceso de internacionalización del capital y de las empresas capitalistas, los precios de los alimentos se internacionalizaron. Esto determina que los parámetros de producción y de los precios no son más el costo real de producción de alimentos en cada país, sino que se establece un precio medio mundial, controlado por las empresas, que excluye completamente otras formas de producción, locales, campesinas, etc.” Concluyen señalando que “la lucha por la soberanía alimentaria que los movimientos de la Vía Campesina en todo el mundo adoptaron como prioridad es más que correcta, es necesaria y urgente” (16).

Necesidad de cambios estructurales
El problema es que no puede escindirse la crisis contemporánea de la integralidad de funcionamiento del sistema capitalista, y que las medidas que discute o anuncia el poder mundial, expresado por el G20 son funcionales a mantener y desarrollar el capitalismo en esta época.
El capitalismo empuja la liberalización y el crecimiento económico a costa de la sociedad, especialmente de sus trabajadores, y por eso se mantiene elevado el desempleo. No es efecto no querido, sino consecuencia directa de la forma que asume la explotación en nuestro tiempo. Ello supone la disminución absoluta y relativa del ingreso de los trabajadores promoviendo una mayor desigualdad.
Algo que se pone de manifiesto con el avance del consumo suntuario favorecido por una gigantesca intervención de los Estados nacionales para promover el salvataje de empresas en crisis entre 2008 y 2010. Pero no sólo a costa de la sociedad, sino también de la naturaleza, expresado entre otras cuestiones en el efecto invernadero por la emanación recurrente de gases tóxicos derivados del modo concreto de producción.
El fracaso del G20, no sólo en este encuentro de París, sino en todas sus cumbres anteriores es reflejo de la imposibilidad de resolver la crisis alimentaria, energética, ambiental, financiera y económica, sin resolver integralmente la cuestión, lo que impone una crítica profunda al orden capitalista y a la necesidad de pensar en otro orden social para satisfacer las necesidades de la población mundial.

Julio C. Gambina - Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Profesor invitado en posgrado en diversas Universidades de Argentina y el exterior. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.
Referencias:
(1) “Bienvenidos a la presidencia francesa del G20” Consultado el 19 de febrero de 2011 en:http://www.g20.org/index.aspx
(2) “El G20 ve el precio de materias primas y la deuda como lo mayores riesgos”. Miércoles, 16 de Febrero de 2011. Consultado el 19 de febrero de 2011 en Latindadd, Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos:http://www.latindadd.org/index.php?option=com_content&view...
(3) Héctor Huergo. “La nueva arremetida de los precios”, Clarín, suplemento rural del sábado 19 de febrero de 2011, página 3. El autor sostiene que “Hay un denominador común en la crisis política que agita a los países del norte de África y Medio Oriente. Es el alto precio de los alimentos, en especial del trigo. Ya había habido agitación social en Egipto en el 2008, cuando se dispararon los precios de los granos.”
(4) “Primera reunión del G20 en París bajo presidencia francesa”. En rfi, publicado el viernes 18 de febrero de 2011 y consultado el 19 de febrero de 2011, en:http://www.espanol.rfi.fr/economia/20110218...
(5) Eric Toussaint. “Crisis Global. Del Norte al Sur del planeta: la deuda en todos sus estados”. Versión provista por el autor de la conferencia dictada en Ecuador, en la sede del Banco Central, el 27 de enero del 2011.
(7) “El Banco Mundial prevé una desaceleración del PIB mundial en 2011. Alerta de la amenaza para el crecimiento de los problemas del sector financiero en algunos países de ingreso alto”. En Finanzas.com del 13 de enero del 2011, consultado el 19 de febrero del 2011 en:http://www.finanzas.com/noticias/economia/2011-01-13/...
(8) Ib. La previsión para el 2011 es 3,3% del PBI mundial contra un 3,9% del 2010. “…el organismo estima un mayor crecimiento de los países en desarrollo -al 7% en 2010, 6% en 2011 y 6,1% en 2012-, superando así a los países de ingreso alto, que se proyecta llegarán a niveles del 2,8% en 2010, 2,4% en 2011 y 2,7% en 2012. Así, el Banco Mundial considera que la economía mundial se desplaza desde una fase de repunte posterior a la crisis hacia un crecimiento lento…”
(9) Argentina se opondrá en el G-20 a regular los precios de las materias primas. Diario Clarín, Suplemento económico IEco del 17 de febrero de 2011, consultado el 19 de febrero de 2011 en:http://www.ieco.clarin.com/economia/Argentina-G-20-....
(11) Leonardo Boff. El difícil paso del tecnozoico al ecozoico. Difundido por el Servicio Informativo "Alai-amlatina" el 18 de febrero del 2011. Tecnozoico alude a un tiempo de utilización de la ciencia y la técnica para explotar recursos naturales en beneficio de unos pocos y ecozoico, relativo a mantener la vitalidad y equilibrio de la tierra.
(12) Mempo Giardinelli. Sobre mentiras y naturaleza. Carta abierta a la presidenta. En Página 12, del 15 de febrero de 2011, consultado el 20 de febrero de 2011 en:http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-162379-2011-02-15.html
(14) Egidio Bruneto y Joao Pedro Stedile. Militantes del MST y de la Vía Campesina. Las causas del aumento de precios y de la crisis alimentaria en el mundo (Traducción Minga Informativa de Movimientos Sociales). En:http://www.movimientos.org/show_text.php3?key=18963
(15) Para 1993 la extensión sembrada de soja para las principales provincias productoras era de 5.300.000 has, ascendiendo a 10.200.000 has en 2001. Para el conjunto del país era de 14.500.000 en 2003-04 y 16.600 en 2007-08. Fuente INDEC, consultado el 19 de febrero de 2011, enhttp://www.indec.mecon.ar/ Se estima un total de 20 millones de has para la cosecha actual.
(16) Ib.

lunes, 21 de febrero de 2011

Invirtiendo como el hombre más rico del mundo

Por Robert Frank
[Slim]No, este artículo no es sobre Bill Gates o Warren Buffet. Es sobre Carlos Slim que ha estado sacándole mucha ventaja a sus dos rivales más cercanos en la carrera de el hombre más rico del mundo.
Bloomberg informa que las inversiones públicas de Slim se dispararon 37% hasta US$70.000 millones en 2010. Mientras que los retornos de Warren Buffett fueron un modesto 22% y las acciones de Bill Gates en Microsoft cayeron.
Bloomberg, que lanzó su propio índice de riqueza, retando a Forbes para convertirse en el referente de los rankings de acaudalados del mundo, dice que las inversiones públicas de Gates fueron de apenas US$26.000 millones a finales de 2010, un 8% menos que en 2009. Forbes, por el contrario, en su última lista sobre los estadounidenses más ricos, fijó la riqueza de Gates en US$54.000 millones. Bloomberg dice que no incluye el dinero que los señores Gates y Buffett han donado a caridad.
Bloomberg también informa contradictoriamente que Cascade, el vehículo de inversión de Gates, ha revelado participaciones en el mercado de valores sólo por US$5.800 millones y que al mismo tiempo Cascade representa más de US$37.000 millones de su fortuna.
Claro, eso no afecta el resultado. La pregunta real es ¿cómo lo hizo Slim?
Principalmente manteniendo su dinero en casa, en México y vendiendo durante la fiebre del oro.
Teléfonos de México, el monopolio estatal que adquirió, fue un desastre el año pasado, pero su participación en América Móvil repuntó 15%. Las acciones del holding, Grupo Carso, se duplicaron con al escindir a sus operaciones mineras la minera, según Bloomberg. Las acciones de la empresa escindida han subido 80% desde su salida a bolsa el mes pasado. Su mayor perdedor fue su participación en el New York Times, a la baja 21%, y la de mejor comportamiento fue la cadena de tiendas por departamento Saks, al alza 64%, según Bloomberg.
Por supuesto, ayuda tener el aplastante poder de Slim y su cuota de mercado en México, que es difícil de replicar en muchos otros países.
Sin embargo, sus ganancias de inversión en 2010 dejan una lección para los demás millonarios: hay que aumentar su exposición en los mercados de inversión en el extranjero.

viernes, 18 de febrero de 2011

Un nuevo estudio de la FAO muestra las ventajas para los campesinos pobres de los sistemas integrados

El estudio Making Integrated Food-Energy Systems Work for People and Climate - An Overview (Hacer que los sistemas integrados de alimentos y energía trabajen a favor de la gente y el clima. Una visión general), se vale de ejemplos específicos en África, Asia y Latinoamérica, así como en algunos países desarrollados, para mostrar como superar las limitaciones e integrar de forma exitosa la producción de cultivos alimentarios y de los destinados a la producción de biocombustible.

Beneficios para los pequeños campesinos

"Los sistemas agrícolas que combinan cultivos alimentarios y energéticos (IFES) presentan numerosos beneficios para las comunidades rurales pobres", aseguró Alexander Müller, Director General Adjunto de la FAO para Recursos Naturales.

"Por ejemplo -añadió-, los campesinos pobres pueden utilizar los sobrantes de los cultivos de arroz para producir bioenergía, o en un sistema agroforestal, aprovechar para cocinar los desechos de árboles de los que obtienen frutas, cocos o café". Müller señaló que otros ejemplos de sistemas integrados utilizan los subproductos de la ganadería para la producción de biogás.

"Con estos sistemas integrados los agricultores pueden ahorrar dinero, ya que no tienen que comprar costosos combustibles fósiles, ni fertilizantes químicos si utilizan el estiércol líquido procedente de la producción de biogás. Pueden así utilizar el dinero ahorrado para comprar los insumos necesarios para incrementar la productividad agrícola, como semillas adaptadas a las cambiantes condiciones climáticas: un factor importante debido a que un incremento significativo de la producción de alimentos en las próximas décadas tendrá que realizarse en condiciones de cambio climático. Todo ello incrementa su capacidad de resistencia, y por tanto su capacidad de adaptarse a esos cambios", explicó Müller.

Los sistemas IFES benefician también a las mujeres, ya que pueden eliminar la necesidad de abandonar sus cultivos para ir a buscar leña. Las mujeres en los países en desarrollo pueden además reducir los riesgos para su salud al disminuir el uso de combustibles de madera y aparatos para cocinar tradicionales. Cada año, 1,9 millones de personas en el mundo mueren como consecuencia del humo de los fogones para cocinar.

Beneficios para el clima

Integrar la producción de alimentos y energía puede ser también un enfoque eficaz para mitigar el cambio climático, en especial las emisiones derivadas de los cambios del uso del suelo. Combinando esta producción, los IFES reducen la posibilidad de que la tierra pase de producir alimentos a energía, ya que requieren menos superficie para producir ambas.

De forma adicional, implementar IFES a menudo conduce a un aumento de la productividad de la tierra y del agua, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero e incrementando la seguridad alimentaria.

Generar más ingresos en efectivo

En la República Democrática del Congo, se está implementando actualmente un IFES agroforestal a gran escala. La plantación de Mampu, con 100 000 hectáreas y situada 140 km al este de Kinsasha, combina los cultivos alimentarios y los bosques de acacia, permitiendo a los agricultores obtener mandioca de elevado rendimiento y otros cultivos, al tiempo que convierten la madera en carbón vegetal.

La producción total de carbón vegetal de la plantación es actualmente de entre 8 000 y 12 000 toneladas anuales, mientras que los campesinos producen 10 000 toneladas de mandioca, 1 200 toneladas de maíz y seis toneladas anuales de miel. Cada agricultor, utilizando 1,5 hectáreas de tierra, genera ingresos cercanos a los 9 000 dólares EE.UU. anuales (750 dólares mensuales). En comparación, un taxista en Kinshasa gana entre 100 y 200 dólares mensuales.

En Viet Nam, un programa IFES combina la producción agrícola, ganadera y pesquera con la generación de biogás para cocinar. Además de proporcionarles combustible, el programa ha permitido a los campesinos ahorrar dinero, reemplazando fertilizantes químicos con el compost generado por la producción de biogás. Ello permitió a los campesinos conseguir ingresos al menos entre tres y cinco veces superiores comparados a los que obtenían de cultivar dos cosechas anuales de arroz en la misma superficie.

"Promover las ventajas de los IFES y mejorar el entorno normativo e institucional para estos sistemas debería convertirse en una prioridad", subrayó Olivier Dubois, experto en energía de la FAO. "La FAO -añadió- está bien situada para coordinar estos esfuerzos, suministrando conocimientos y apoyo técnico para la implementación de los IFES".

Mejorar las prácticas de los IFES contribuirá al progreso para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs), incluido el ODM 1 de erradicar la pobreza y el hambre y el ODM 7 sobre el manejo sostenible de los recursos naturales, según la FAO.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cinco señales de que usted es un mal jefe

[Bad boss]Por Diana Middleton
Cuando el número de empleados que Matt Kaplan supervisaba en un laboratorio de la Universidad de Arizona en Tucson se multiplicaron de seis a 30, la universidad llamó a un asesor de gerencia para asegurarse de que estaba preparado. Lo que aprendió lo sorprendió: sus empleados pensaban que era distante y que no confiaba en el trabajo que ellos realizaban.
"El mayor desafío para mí fue darme cuenta de que no podía hacer todo por mí mismo", indicó. "Tenía que aprender a confiar en mi equipo, lo que fue un proceso gradual".
Los expertos afirman que muchos jefes tampoco tienen idea de la forma en que los ven sus empleados. Estas son cinco señales de que usted podría ser uno de ellos:
1. La mayoría de sus e-mails son de una sola palabra.
Quizás sea eficiente, pero muchos jefes no se dan cuenta de lo seco que puede ser un e-mail de una palabra —incluso un simple "sí" o "no"—, afirma Barbara Pachter, asesora de gerentes y autor de varios libros de etiqueta en el lugar de trabajo. Ella lo llama "el efecto BlackBerry".
"Los gerentes tienen una tendencia a ser abruptos, en especial cuando contestan e-mails al paso", indica Pachter. "Se interpreta como una invitación a generar conflictos. Agregar simplemente un 'gracias' hace la diferencia".
Algunos gerentes escriben mensajes incluso más cortos. Cuando Christina Marcus le envió por e-mail una idea para un proyecto a un ex jefe, él le respondió "S". Pensó que el jefe había cuestionado su idea y pasó 20 minutos redactando la respuesta. Resulta que la "S" significaba "sí". Marcus eventualmente se fue de la empresa.
2. Rara vez habla con sus empleados cara a cara.
Depender del e-mail puede ser conveniente, pero cada vez más los jefes usan tecnología para evitar tener conversaciones difíciles, afirma Robert Sutton, profesor de la Universidad de Stanford y autor de "Jefe bueno, jefe malo".
"Nadie quiere hacer el trabajo sucio, pero es el trabajo de un jefe enfrentar los temas difíciles", afirma Sutton. Pasar tiempo cara a cara genera confianza con los empleados, agrega Pachter.
Ricky Gervais interpretó al mal jefe por excelencia en la versión original de "The Office", que se transmitió en Inglaterra entre 2001 y 2003.
3. Sus empleados se enferman muy seguido.
Los empleados son capaces de simular estar enfermos para evitar un mal jefe, afirma Sutton. Pero hay evidencia de que un mal jefe puede ser malo para su salud. Un estudio sueco de 2008 que monitoreó a más de 3.000 hombres a lo largo de 10 años descubrió que los hombres que indicaron que tenían un mal jefe en el trabajo presentaban un 20%-40% más de probabilidades de sufrir un ataque al corazón.
4. Su equipo trabaja horas extra, pero aún así no llega a cumplir las metas.
Los jefes nuevos son particularmente propensos a trazar metas inalcanzables para sus empleados, afirma Gini Graham Scott, autor de "Una guía de supervivencia para trabajar con malos jefes".
Una ejecutiva de recursos humanos en una firma de Nueva York que prefirió no ser nombrada porque actualmente busca un puesto nuevo, afirma que comenzó a trabajar 15 horas diarias luego de la llegada de su nueva jefa. Lo primero que hizo su jefa: prometerles a los clientes fechas de entrega más exigentes. "Le decía al cliente: 'Podemos tener esto listo en tres días', lo que era imposible", afirma esta mujer.
5. Usted grita.
Incluso si no les grita cuando está enojado a sus empleados, hablar fuerte puede dañar la moral del ambiente laboral, afirma Pachter. "Los empleados sentirán todo el tiempo que los están regañando, y evitarán enfrentarlo (al jefe) si llega a haber un problema", sostiene.
En uno de los empleos pasados de Marcus, todos los debates se convertían en un foro público, relata. "Mis jefes gritaban libremente en la oficina, incluso cuando no estaban enojados", dice. "Cargaba el ambiente y realmente afectaba la productividad, en especial cuando uno intentaba descifrar a quién debía estar escuchando".
 

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Socialismo en la Economia:cuatro ideas basicas

Por: Gilberto Ochoa Cabrera
“Si de algo serví antes de ahora, ya no me acuerdo: lo que yo quiero es servir más”.José Martí

Al concluir el 2009 y analizar la Asamblea Nacional del Poder Popular los resultados de la economía del país, resultó significativo escuchar el crecimiento de la misma en un 1,4% respecto al año anterior. Ese por ciento no fue el planificado, pero sí representa un nivel discreto, aceptable en medio de las dificultades en el ámbito externo e interno que enfrenta la situación económica del país.
Lo realizado en todos estos años nos permite reafirmar que el avance de la sociedad cubana hacia la construcción socialista sigue siendo un “viaje a lo ignoto” según expresión del compañero Raúl Castro. Hoy no existen respuestas ni caminos exactos de cómo construir la nueva sociedad. No hay paradigmas a imitar, ni intenciones de hacerlo, mientras construimos nuestro propio camino, nuestros propios conceptos. La dirección de la revolución va trazando el rumbo, la estrategia, sorteando grandes obstáculos, basándose en nuestras características, con la brújula puesta en cómo servir mejor a los intereses de la mayoría.

Tal vez hoy no haya asunto más político de qué hablar que sobre la economía. En ella está el presente y futuro del país, la salida del período especial, el sostén fundamental de la Batalla de Ideas que se lleva adelante. Es por esta razón que los temas económicos requieren de un impacto más favorable en la conciencia de todos los cubanos y alcanzar mayor educación y cultura al tratarlos. Al respecto Raúl planteó en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular en febrero del 2008: “Somos conscientes de los enormes esfuerzos que requiere fortalecer la economía, premisa imprescindible para avanzar en cualquier otro ámbito de la sociedad”.

No obstante existen complejidades a tener en cuenta cuando se analiza el panorama de hoy, aspectos que constituyen premisas básicas, nudos ideológicos, cuando se aborda el asunto en cualquiera de los escenarios posibles, que se expresan en estas cuatro ideas básicas:

Primera idea: En Cuba sólo con el socialismo se pueden enfrentar y vencer las dificultades

La opción socialista en Cuba no es coyuntural. El capitalismo dejó hace mucho tiempo de ser opción para el progreso de las mayorías y sólo exacerba los problemas y contradicciones de todo tipo. Es bueno recordar la reflexión de Fidel publicada el 16 de enero de este año que dice:”En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento. Es un árbol con raíces podridas del que solo brotan las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad”. Ante nuestros problemas, que no son pocos, es necesario continuar buscando soluciones socialistas o que sean compatibles con el socialismo para promover la producción, la eficiencia, consolidar cada logro por pequeño que sea, evitar los retrocesos, combatir el burocratismo irracional del necesario.

Hace rato estamos en la porfía económica, por demostrar la viabilidad de nuestro socialismo. Somos capaces de dar por él la vida, pero esa misma actitud no se mantiene en la producción y los servicios. Esto además influido por la persistente hostilidad del enemigo que se empeña, ocupa y preocupa hasta límites increíbles, en tratar de demostrar que es inviable el modelo que escogimos, en proponer para Cuba la filosofía conocida del sálvese el que pueda.

Segunda idea: No alentar a los que “... promueven teorías peregrinas para la solución de complejos problemas económicos”.

En estos años difíciles de período especial han aparecido todo un arsenal de opiniones, criterios y teorías tanto internas como externas para resolver problemas acuciantes de la economía. Unas con buenas intenciones otras no. Unas con cierto nivel de profundidad y análisis, otras no tanto.
Algunas con cierto nivel de simplicidad sin tener en cuenta las múltiples relaciones que tiene tomar decisiones sobre hechos y tendencias que hoy se observan en el escenario socio- clasista de la sociedad cubana. Incluso existen los que creen en la ilusión de que el conflicto histórico del gobierno de Estados Unidos con Cuba puede resolverse por la vía de concesiones unilaterales. Algunos han pensado en determinado nivel de privatización como fórmula para dinamizar la economía que implica renunciar a parte de la propiedad social, lo que crearía confusiones y embrionarias divisiones clasistas.

La dirección de la Revolución ha alertado que los problemas para su solución requieren de un enfoque integral y a la vez diferenciado, requieren trabajo organizado, control y exigencia. El compañero Fidel en reciente reflexión planteaba: “Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana (...), requieren más variantes de respuestas para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos”.

La situación económica exige que se le trate con enfoque crítico y creador. Es necesario revisar y actualizar las fórmulas que aplicamos en la economía. Hoy se está hablando de cambios estructurales y de conceptos en la agricultura y otros sectores que lo requieren. Al respecto el compañero Raúl planteó en la pasada Asamblea Nacional del 20 de diciembre de 2009: “…en la actualización del modelo económico cubano (...) no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento. Es preciso caminar hacia el futuro, con paso firme y seguro, porque sencillamente no tenemos derecho a equivocarnos. Nunca debemos de olvidar la enseñanza de Martí cuando dijo: ‘Se ha de hacer despacio lo que ha de durar mucho’.”

Hoy se observa el proceso de recuperación de la producción lechera que ha hecho posible ahorrar divisas al país. Además se están aplicando nuevos mecanismos para potenciar la política de incrementos de exportaciones y sustituir importaciones.

Tercera idea: El camino al futuro no puede estar en alentar egoísmos.

El Che expresó en una ocasión: “El socialismo económico sin moral comunista no me interesa”. Tenemos que tener presente esto, no olvidarlo. Alentar egoísmos es el camino del capitalismo. Las fórmulas que se apliquen tienen que tener la filosofía de salvarnos todos y no los afortunados, o los que ganen más dinero. El período especial nos está dejando una dosis preocupante de egoísmo al cual hay que enfrentar con más capacidad de diálogo y de efectividad en la educación, con más trabajo ideológico para todos. Una de las contradicciones del momento está en ¿cómo lograr incrementar la producción, la productividad, el ahorro, la eficiencia, con mecanismos estimuladores que no conlleven a agudizar las desigualdades existentes? El principio de distribución socialista que en estos años ha sido maltratado por las condiciones existentes debe rescatarse. Es necesario recordar lo planteado por el Comandante en Jefe en su reflexión “Regalo de Reyes”: ”Tampoco debe regalarse nada a los que puedan producir y no producen o producen poco. Prémiese el mérito de los que trabajan con sus manos o su inteligencia”. La cultura del trabajo debe ser revitalizada, es intrínseca al socialismo.

Cuarta idea: Los enemigos de la Revolución cubana tienen en la crítica a la economía uno de sus temas predilectos.

Esto ha sido advertido desde hace tiempo por el compañero Ministro- Presidente del BCC Francisco Soberón y también por Osvaldo Martínez. Los enemigos repiten mucho que la economía cubana es un total fracaso, que es muy débil y hablan con tristeza nostálgica de la “economía próspera” de 1958, con el propósito de pretender presentar a la Revolución y su dirección como destructora de la economía y causante del malestar del pueblo.

En el Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) celebrado en el 2005, el compañero Soberón planteó: ”Posiblemente no exista un ejemplo en el mundo de una economía de la cual se hable tanto y se conozca tan poco como el caso de Cuba”. Ello tiene sus causas en:

a) La tendencia de amplios sectores de las ciencias sociales internacionales influenciados por el Consenso de Washington y por el desconcierto provocado por el colapso de la URSS, de renunciar a considerar modelos alternativos al capitalismo.

b) El control que se ejerce por los medios de prensa a escala mundial, por las empresas transnacionales, fundamentalmente de Estados Unidos y Europa que ofrecen una cobertura mediática, tendenciosa y superficial de la realidad en Cuba.

c) El enfoque sesgado que se hace sobre la economía cubana a partir de prejuicios políticos que hace que incluso economistas y periodistas extranjeros aborden nuestra realidad a partir de criterios preelaborados.

d) La asignación de fuertes recursos financieros por las administraciones norteamericanas para prefabricar una imagen negativa sobre lo que acontece en Cuba.

El 1,4% de crecimiento en el PIB logrado el pasado año, demuestra la extraordinaria capacidad de resistencia de nuestro pueblo. Tenemos problemas, deficiencias y otros obstáculos para avanzar, no los negamos, pero: “Tenemos lo fundamental para encontrar las mejores soluciones al alcance de las posibilidades materiales y las capacidades organizativas, que deben irse incrementando: un pueblo instruido, de elevada cultura política y firmemente unido”. El proceso de recuperación económica en que está inmerso el país incluye no solo fortalecer y consolidar el ámbito de las relaciones productivas sino también va más allá, consolidar y fortalecer la conciencia y cultura económica necesaria. Fortalecer el factor subjetivo del hombre en función de resolver problemas que no solo pertenecen a la producción y los servicios, sino también al aspecto ideológico. Estamos conscientes que la recuperación de la economía que está en marcha en el país no constituye por sí misma una garantía para la consolidación del proceso revolucionario. Unido a ello es necesario hoy más que nunca sembrar ideas, generar conciencia. Esta es tarea de todos. Las banderas que deben ser entregadas a las nuevas generaciones deberán estar en manos firmes, para ello es preciso crear convicciones, para que las ideas no se desmoronen al primer impacto de la agresión ideológica enemiga. Ese es uno de los mayores retos para el futuro, para garantizar la continuidad histórica de la revolución.

Bibliografía:
Fidel Castro Ruz:- Discurso en la Universidad de la Habana en el aula Magna. 17 de Noviembre del 2005. Tabloide No 11 Año 2005.
-Reflexiones: “Mensaje a la Mesa Redonda”. Granma 18 de diciembre del 2007.
-Reflexiones: “Regalo de Reyes”.Granma.16-1-08
-Raúl Castro Ruz:- Discurso por el 26 de Julio en Camagüey. Granma 27-7-07
-Intervención ante la Asamblea Nacional. Granma. 29-12-07.
-Discurso Clausura en A. N. Granma. 25-2-08
-Discurso del 26 de Julio en Holguín G.27-7-09
-Discurso clausura de AN del PP. G-21-12-09.
-Marino Murillo: Presentación del Informe sobre la economía de 2009. Granma: 21- 12 - 09.
-Osvaldo Martínez: Intervención ante la A.N. Granma 3-1-08.
- Intervención en la AN. Granma 21-12-09.
-Jorge Cuevas Ramos: Discurso por 51 Aniversario en Banes. Ahora 26-12-09.
-Ramiro Valdés Menéndez: Discurso en Acto Central por aniversario 40 de la caída del Che. Granma 9-10-07
-Francisco Soberón Valdés: Intervención en Congreso de la ANEC.2005. Periódico: Trabajadores. 28-11-05.

martes, 15 de febrero de 2011

Países emergentes tomarán el control del planeta a mediados de siglo

Por Marco Antonio Moreno

Si bien cualquier cosa puede pasar en los próximos cuarenta años, lo que se hace cada día más evidente es el protagonismos que adquirirán los países emergentes. Estos países, de acuerdo al informe que acaba de publicar HSBC, tomarán el control del planeta a mediados de este siglo. El informe de HSBC de 46 páginas titulado, El mundo en 2050 plantea que 19 de las 30 principales economías que dominarán la escena económica en los próximos 40 años serán países emergentes.
Con la rápida expansión de estos países, la producción mundial se triplicará con un ritmo de crecimiento de 3% promedio que superará al 2% promedio de la primera década del siglo 21. Y las economías de los países emergentes contribuirán dos veces más que el mundo desarrollado a este progreso.


Los cálculos de HSBC combinan tanto las perspectivas del PIB per cápita como el panorama demográfico de cada país, tomando como factores determinantes de desarrollo el capital humano, el nivel inicial del ingreso per cápita y las políticas económicas, pero excluyendo los recursos naturales.
El estudio, que ubica a China e India en el primer y tercer lugar respectivamente, muestra cómo un puñado de países emergentes trepará a las 30 primeras posiciones a nivel global. Entre estos países destacan México, Turquía, Indonesia, Egipto, Malasia y Tailandia. En Latinoamérica, Colombia emerge como el gran ganador, trepando trece posiciones para ubicarse como la economía número 26 del mundo. Si bien Brasil y Argentina tienen su lugar asegurado entre los líderes por su gran tamaño, Argentina retrocede dos puestos mientras Brasil se adelanta dos posiciones.
Los países industrializados como Estados Unidos, Japon y Alemania, mantendrán altas posiciones pero el Reino Unido cederá una posición mientras Italias cede cuatro y España dos posiciones. Canadá seguirá siendo la décima economía del planeta mientras el país que avanza más posiciones es Malasia, pasando del lugar 37 al lugar 20. Egipto avanza 16 posiciones pasando del lugar 35 al lugar 19.
“Para el año 2050 el cambio radical de la economía mundial recién habrá comenzado”, dice el reporte. La disponibilidad energética no será necesariamente un obstáculo a este desarrollo global, sienmpre que se invierta en eficiencia y alternativas de bajas emisiones de carbono. Lo que puede ser un desafío mayor será la demanda de alimentos, pero se espera que las mejoras en rendimiento y dietas logren superar ese vacío.

lunes, 14 de febrero de 2011

La economia de Japón cae al tercer lugar, detras de China.

Shopping en Shanghai

China es un consumidor cada vez más importante para el mundo.
China le arrebató a Japón el estatus de la segunda economía más grande del mundo, según cifras que se difundirán oficialmente.
Este lunes, Japón dará a conocer las cifras del producto interno bruto correspondientes al último trimestre y a todo el año pasado.
La economía nipona se ha visto golpeada por una caída en las exportaciones y de la demanda de los consumidores, mientras que China disfruta de un auge en la fabricación de productos.
Al ritmo actual de crecimiento, los analistas consideran que China superará a Estados Unidos como la economía más importante del mundo en una década.
"Es realista decir que dentro de diez años, China tendrá más o menos el mismo tamaño que la economía de EE.UU.", señala Tom Miller, de GK Dragonomics, una consultora económica con sede en Pekín.

Carrera

Existe un debate sobre el momento exacto en el que Japón dejó de ser la segunda mayor economía del mundo, y algunos analistas creen que eso sucedió en el tercer trimestre del año pasado.

En 2010 China consolidó su recuperación económica.
Sin embargo, las cifras para todo el año permiten una comparación más concreta.
Según el Fondo Monetario Internacional, el producto interno bruto de Japón (PIB) fue de US$5,39 billones en 2010, mientras que cifras preliminares de China indican que su PIB el año pasado fue de US$5,75 billones.
Se espera que la economía de Japón haya crecido alrededor de 2,8% en 2010, según el FMI, mientras que el crecimiento de China se espera que haya sido de un impactante 10% cuando se publiquen sus cifras revisadas.

"Impresionante"

La mayor parte del crecimiento de China fue financiado por la inversión en la fabricación y por la expansión de las industrias nacionales de China, además de obras de infraestructura.
Estas actividades condujeron a un aumento de las exportaciones luego de que China se convirtiera en un centro de producción para las marcas multinacionales que querían beneficiarse de los bajos costos laborales, además de las carreteras en expansión y los enlaces ferroviarios.
"Hubo un énfasis en la infraestructura", señala Duncan Innes-Ker, de la sede en Pekín de la consultora Economist Intelligence Unit (EIU).
"Estaban construyendo muy por arriba de demanda esperada. Y como la infraestructura estaba allí, las empresas fueron allí".
Mientras que la economía de China creció, se crearon nuevos puestos de trabajo que hicieron que la gente dejara las zonas rurales y la agricultura y buscara trabajos mejor remunerados en los centros urbanos.
"La clave fue el enorme desplazamiento hacia las ciudades de las personas que trabajaban en el campo", explica Miller, de la consultora Dragonomics GK.
"La urbanización es un cambio estructural clave en los últimos 30 años".
Al mismo tiempo, la inversión en China desde el extranjero creció, ayudando a impulsar el valor de las mercaderías y los bienes a nuevos máximos.
"El nivel de inversión en China es bastante impresionante", afirma Innes-Ker.
"En 2009, vimos casi un 25% de crecimiento, año tras año, en términos reales de inversión. Esto no tiene precedentes para una economía grande".

"Década perdida"

Por el contrario, Japón ha estado luchando para lidiar con lo que muchos analistas llaman una "década perdida".
Electrónica japonesa
A finales de los '80 todo el mundo compraba electrónicos japoneses.
En la década de 1980 los productos japoneses -como los electrónicos y los vehículos- tenían demanda a nivel mundial, y en su momento de mayor apogeo la economía creció más del 7% anual.
Pero esto a su vez alimentó un gasto desmesurado y un enorme endeudamiento, y hacia la década de 1990 se habían desarrollado burbujas en los mercados de valores y la propiedad.
"El valor de la tierra no era realista y el gobierno trató resolver el problema aumentando la deuda. La productividad de la economía sufrió realmente", relata Innes-Ker.
Hoy en día, hay señales de que Japón ha logrado encauzar su economía, pero aún debe lidiar con el impacto del envejecimiento de la población y una baja demanda de consumo.

¿Comparación justa?

Aun así, la mayoría de los economistas coinciden en que mientras que China en su conjunto está creciendo, y la persona promedio es cada vez más rica, el sólo comparar el tamaño de su economía con la de Japón no pinta un cuadro exacto.
"El PIB per cápita en China es cerca de US$4.500, pero en Japón es aproximadamente US$40.000", explica Miller.
"La mayoría de la gente en China todavía es pobre, hay más personas viviendo en el campo que en las ciudades. El japonés promedio es mucho más rico que el chino medio", agrega.

¿Tiempos difíciles?

Y aunque China puede ascender en la tabla de potencias económicas, no está exenta de problemas.
Su rápido ritmo de expansión está acelerando la inflación, y los analistas advierten de una posible burbuja gestándose en el mercado inmobiliario.

El gobierno, por su parte, se enfrenta a crecientes críticas internacionales por su política monetaria y es acusado de mantener el yuan infravalorado.Tom Miller, GK Dragonomics. Frente a estos problemas, los economistas esperan que el crecimiento económico de China pueda desacelerar notablemente."China debería seguir creciendo por varios años, pero el crecimiento se reducirá un poco a 7,8%", dice Miller, de GK Dragonomics. "Cuanto más grande se es, más difícil es seguir creciendo muy rápido".

Pero incluso a un ritmo más lento, China debe seguir trepando hacia el lugar en la tabla de las mayores economías del mundo

viernes, 11 de febrero de 2011

Cinco Lecciones que deberíamos haber aprendido de la crisis actual

Por Joseph E.Stiglitz

Primera lección. El mercado no se corrige solo. De hecho sin la regulación adecuada, el mercado tiene una tendencia natural hacia los excesos. Sencillamente la mano invisible de Adam Smith no existe. Los banqueros persiguen su propio interés que no tiene porque encajar con los intereses generales de la sociedad, incluso por no encajar no tienen porque encajar ni con el interés de sus accionistas o deudores y sin duda no son los mismos intereses que los propietarios que han perdido sus viviendas, los trabajadores que se han quedado sin empleo, los jubilados que han visto como sus fondos de pensiones se evaporaban o los contribuyentes que han pagado miles de millones de dólares en rescates bancarios.
Bajo la amenaza de colapso del sistema, la red de seguridad, no ha servido precisamente para salvar a los individuos de las exigencias de la vida, sino que la han extendido generosamente para salvar a la banca comercial, la banca de inversión, a las aseguradoras o a las compañías de autos. Nunca tanto dinero había sido transferido de tantos hacia tan pocos…. La justificación ha sido que rescatar a la banca, permitiría que se volviera a abrir el grifo del préstamo. Esto no ha sucedido. Lo que ha sucedido ha sido simplemente que el contribuyente ha dado su dinero a las instituciones que han estado especulando con ellos durante años, vía préstamos predatorios, intereses de las tarjetas de crédito usureros, y comisiones no transparentes.
El plan de rescate ha expuesto una de las mayores hipocresías de la historia. Aquellos que se escudaban en la austeridad fiscal cuando se trataba de financiar pequeños programas de bienestar para los pobres, ahora han defendido sin problemas el mayor plan de rescate de la historia. Los que abogaban por la virtud del libre mercado y de la transparencia han llevado a crear un sistema financiero tan opaco que ni los mismos bancos comprenden sus balances. Los que defendían la responsabilidad ahora buscan el perdón de la deuda para el sector financiero.
Segunda lección. Hay que tratar de entender porque a menudo los mercados no funcionan como deberían. Hay varios motivos para que ocurran los fallos del mercado. En este caso, las instituciones financieras demasiado grandes para caer, tienen incentivos perversos. Si sus apuestas tienen éxito, se quedan con todos los beneficios, si fallan, es el contribuyente el que paga la fiesta. Cuando la información es imperfecta, el mercado no funciona bien, y las informaciones imperfectas abundan en el mercado financiero.
Tercera Lección, las políticas Keynesianas funcionan. Países como Australia, que han implementado grandes planes de estímulo bien diseñados, están saliendo de la crisis. Otros países que han sucumbido a la vieja ortodoxia… siempre que la economía entra en recesión aparece el déficit, la recaudación de impuestos cae de forma más rápida que los gastos. La vieja política económica ortodoxa sostiene que este déficit debe ser cortado, ya sea aumentando impuestos o recortando el gasto. Cualquiera de las dos medidas reduce la demanda agregada y empuja a la economía a una profunda depresión y menoscaba aún más la confianza.
Cuarta lección. Tiene que haber algo más en la política monetaria que sólo luchar contra la inflación. Una atención excesiva en controlar la inflación por parte de los bancos centrales provoca que se ignore lo que está sucediendo en los mercados financieros. El coste de una inflación elevada, es minúsculo comparado con el coste que se impone a una economía si los Bancos Centrales dejan que florezcan las burbujas especulativas.
Quinta lección. No toda innovación nos lleva a tener una economía más eficiente y productiva, por no mencionar una mejor sociedad. Los incentivos privados importan, y si no están alineados con un retorno social, el resultado puede ser que se tomen riesgos excesivos y predomine un comportamiento cortoplacista. Por ejemplo los beneficios de las innovaciones en la ingeniería financiera de los últimos años son difíciles de probar. Lo que ha quedado claro es que el coste asociado a ellos ha sido enorme.

jueves, 10 de febrero de 2011

El reto de la economia sigue siendo esencial

Aurelio Alonso
Intervención del sociólogo cubano Aurelio Alonso en el Coloquio Internacional “La América Latina y el Caribe entre la independencia de las metrópolis coloniales y la integración emancipatoria”, que sesionó en Casa de las América, de La Habana.
Yo diría que lo que nos congrega en esta conmemoración de 1810, un conjunto de coincidencias. La primera tal vez es casi de Perogrullo: las independencias fueron vulnerables a un síndrome de reversibilidad, desembocaron en otra dependencia, y de este lado del Atlántico lo que resultó más universal fue esa reversión. La única independencia inmune fue la anglosajona, nacida con una voracidad que llevaba la marca de la nueva colonialidad.
La segunda coincidencia sería, a mi ver, la necesidad de establecer la distinción entre independencia y emancipación. Emanciparse es hacerlo “del despotismo, de la ignorancia, de la miseria” (A. Roig) buscando precisar esta distinción, algo diferente, y de otra complejidad, más profundo y definitivo que desprenderse de una relación de dominación externa, aunque muy estrechamente ligado a ello.
La tercera convicción que nos trae al debate, es la constatación es la lucidez de los libertadores de la importancia del peso de la unión, explícita desde Bolívar cuando buscaba con ansias que esta surgiera del mismo proceso de independencia del yugo colonial español, y en Martí, que pudo percibir más directamente la vulnerabilidad de nuestras naciones ante el imperio que ya se había formado en el Norte, y proclamar que salvar la independencia que quedaba pendiente -la de Cuba y la de Puerto Rico-, era imprescindible para salvar la independencia de América.
Los líderes de la Revolución cubana de 1959 pudieron comprobar muy pronto, en la práctica, el peso que representaba como condición de la propuesta emancipatoria, el grado de correspondencia que se pudiera dar en el escenario latinoamericano con el proyecto cubano. Por eso cifraron la consolidación de la victoria cubana en lo que podía suceder en América Latina (Segunda Declaración de La Habana). No querían “exportar la revolución”: comprendían lo que Bolívar y Martí (y otros) también habían comprendido.
Por eso cuando hablamos de integración emancipatoria como meta de nuestro tiempo histórico, como tarea pendiente desde la gesta de 1810, no hay que olvidar que han corrido dos siglos de la dominación, y el rumbo histórico del continente, supuestamente descolonizado, padeció hasta hace poco de una colonialidad casi impune. Solo ha sido en el último cambio de siglo, bajo la presión de los efectos de la globalización capitalista, que una perspectiva de integración ha logrado retornar a la agenda latinoamericana con una significación emancipatoria.
Integración es el término que define, en las condiciones de nuestro tiempo, el camino del fortalecimiento del proyecto nacional -revolucionario o reformador- que aspire a contar un soporte multinacional para rescatar soberanía, gobernabilidad, y medios para dar respuesta a las urgencias de los pueblos; para decirlo en términos de estrategia política. Sin alcanzar este soporte, las posibilidades de resistir a las presiones hegemónicas son sumamente reducidas -no inexistentes, y Cuba ha demostrado que hasta en las condiciones más adversas la única opción es resistir, que plegarse a la hegemonía no admite salida. Y que no es imposible.
Cuando caracterizamos esta integración como “emancipatoria”, precisamente la diferenciamos de las otras. No es un adorno del lenguaje. Pensamos en una integración que supera en horizonte a los experimentos regionales surgidos en la segunda mitad del pasado siglo, algunos, propios de la modernidad de la dependencia, otros filtrados en entresijos de la película formada por las relaciones de dominación. Frecuentemente con una aspiración poco viable de consolidarse como mecanismos jurídicos multinacionales de defensa -Mercosur, Pacto Andino, Caricom, etc.- debilitados prácticamente hasta el desvanecimiento dentro de la globalización neoliberal. Reanimados, sin embargo, con un nuevo aliento gracias a los cambios ocurridos en el continente a comienzos del siglo.
La otra expresión del concepto es un verdadero contrasentido. Me refiero a la noción de una integración panamericana -hoy se insinúa entre los defensores de que todo quede como está: “paniberoamericana”-. Un dispositivo de concertación intergubernamental la prefigura: la OEA. No es que haya que desconocer que el cambio de correlación en su interior puede hacer salir de la OEA consensos deseables, coyunturalmente, pero el conflicto geopolítico y geoeconómico de las dos Américas, si lo consideramos como algo estructural, no admite una verdadera integración. Toda la historia reciente de nuestra América demuestra que la integración -ese hecho signado por la modernidad del que la Unión Europea se propone modélica- tiene que ser emancipatoria. Es decir, generar el efecto de unidad que Bolívar reclamaba, o carecerá de significado.
Pero la integración emancipatoria ha de ser otra cosa, distinta de todo esto… o no será. Sin tomar modelos prestados, en primer lugar porque no podemos olvidar que nos planteamos un proceso de integración de países que clasifican como la periferia del sistema-mundo. La condición de emancipación supone una integración que no se limite a transformar el Sur, sino que imponga su legitimidad ante el Norte, y tendrá que hacerlo a partir de su resistencia. Históricamente, además, en la perspectiva inmediata, un proceso de integración emancipatoria entre países periféricos se nos presenta únicamente en la agenda de la América Latina. La OPEP hubiera podido aportar un grano, en los setenta, a un proyecto similar en el Medio Oriente, pero la codicia de los insaciables emires árabes y los oligarcas venezolanos condujeron sus pasos a la Banca norteamericana y europea.
Cuando me planteo el espacio de Cuba en esta integración, lo primero que tomo en cuenta es el tiempo histórico. La Revolución Cubana cumplió cincuenta años. El nuevo escenario de transformación en América Latina, en el que al fin la Revolución Cubana se puede insertar, legítimamente, en su contexto continental, tiene solo diez años. No es un tema de almanaque. Lo que subrayo es que este escenario de hoy cuenta, por una parte, con una apreciable frescura y adolece, por otra, de una falta de acumulación experimental. Los cubanos contamos con una acumulación de experiencias muy rica; pero, a veces, nos puede faltar la frescura para incorporar flexiblemente las transformaciones que la época demanda.
Como primer experimento de cambio radical en América Latina, el cubano se ha caracterizado, sobre todo, por mostrar su capacidad de resistir a todo tipo de presiones del imperio. ¡A todo tipo de presiones! A las directas, y a las ejercidas a través de otros contextos geográficos. A las económicas y a las armadas, a las diplomáticas y a las culturales. Diría que se obligaba a Cuba a resistir en soledad, prácticamente aislada. Ante el “caso cubano” se impuso, como nunca antes, el panamericanismo imperial.
Tampoco contamos los cubanos con la referencia de un modelo socialista viable de desarrollo, porque el modelo soviético, que identificaba la socialización con la propiedad estatal (y otras cosas) contraponía plan y mercado, consagraba el ejercicio del voluntarismo en la planificación económica, configuraba una nueva burocracia, y desestimulaba el trabajo. En suma, presentaba fuertes contradicciones. Es ahora que en Cuba se plantean los cambios que pueden llevar al sistema a la configuración de un socialismo viable.
El experimento socialista desarrollado en Cuba hasta nuestros días comporta, para Nuestra América -para el futuro que vemos despuntar a comienzos del siglo presente- el carácter del experimento precursor. Un experimento cuya capacidad de resistencia frente a las presiones imperialistas, cuyos logros y cuyas frustraciones tienen que ser evaluadas con atención en la difícil tarea de ingeniar los caminos. Pero un experimento sin el cual difícilmente el siglo XXI americano hubiera comenzado como comenzó.
El reto de la economía sigue siendo para Cuba el reto esencial. Como en los primeros días, podría añadirse. Hoy con un nivel de irregularidades en el espectro de las relaciones económicas internas generadas por el solapamiento de los efectos de la caída de los noventa y los de un paquete insuficiente de reformas. Deformaciones en la economía interna que no padecía antes de los noventa. Pero hoy cuenta también con un capital profesional que no tenía entonces. El experimento socialista cubano se acopla a este momento de cambio continental con ese capital, el de contar con más del 12 o 13% de la población cubana con un nivel escolar profesional. Es decir, un alto nivel de población universitaria. Aunque también comporta una contradicción, que parte de la baja la tasa de aprovechamiento que el sistema cubano tiene la capacidad de hacer, en sus condiciones actuales, de ese capital profesional.
Estimo importante también, en la perspectiva de la integración emancipatoria, que Cuba descubriera por primera vez en la América Latina que la soberanía no es un tema jurídico. Y también, diría yo, que se acercara así a otra comprensión de su verdadera naturaleza. Nosotros de algún modo creímos, con la victoria del 1959, y volvimos a creer aún cuando derrotamos la invasión diseñada, armada y apoyada desde los EE.UU. en 1961, que la soberanía estaba plenamente lograda, y no es así. Evidentemente la soberanía hay que defenderla todos los días, mientras prevalezca un orden y una hegemonía imperial. Y ahí está la clave de la capacidad de resistir. Y de subsistir, dentro de esa resistencia, con un proyecto que aspire a imponer la justicia social y la equidad por encima de la lógica de la ganancia.
No hablo de borrar la lógica de la ganancia, es evidente que no puede darse así: la cuestión sería ampliar progresivamente los espacios a la lógica de la justicia social y de la equidad frente a la lógica de la ganancia, sin sacrificarla. Si se sacrifica la ganancia ¿con qué vamos a costear lo otro? Seguramente va a darse con exigencias distintas en cada una de nuestras experiencias. La cuestión es no perder la brújula.
Insisto, para terminar, en que Cuba es una demostración de que no valen los modelos, sino las experiencias sistematizables. Tenemos una experiencia, hay que ver ahora en qué medida esa experiencia es capaz de autocorregirse, de mejorarse, de hacerse sistematizable, de servir a otros como experiencia pero no como modelo -recuerdo a Fidel Castro en 1979 cuando prevenía al sandinismo de que no nos imitaran: “no caigan en nuestros errores”, dijo en varias ocasiones-. Y creo que también hay goznes conceptuales que son muy importantes, esenciales, y que tenemos que relativizar, revisar, actualizar, someter a la crítica de la historia conceptos que reclaman una connotación socialista creíble, como los de irreversibilidad, de transición, de democracia, de desarrollo, y otros muchos.
Tenemos que introducir flexibilidad, diversidad y a la vez consistencia en esta tarea que tenemos por delante. Tenemos mucho que debatir y reflexionar.
Muchas gracias.
Casa de las Américas, 23 de noviembre de 2010

miércoles, 9 de febrero de 2011

Permanecer en un mismo empleo por largos años tiene ventajas

Por Dennis Nishi
Daniel Nicholson cree firmemente en el valor de la lealtad a una empresa. A los 46 años, el subdirector de calidad global ha trabajado en General Motors en Detroit por 29 años, aunque admite que su longevidad no es la norma.
"Cuando uno ha estado en una compañía por un largo tiempo, construye una red de personas que saben lo que usted puede hacer", dice. "Tienden a confiar en uno más y eso trae oportunidades", explica.
Luego de años de despidos y recortes de sueldos, la recuperación en el mercado laboral está dando a algunos empleados frustrados la posibilidad de cambiar de rumbo. Pero los asesores de carreras insisten en que seguir en el lugar en que se está debería ser una de las primeras opciones.
"Ya hemos pasado lo peor de la recesión. Si cree que la compañía puede salir adelante, ¿por qué no volverse a comprometer con su trabajo y ver lo que el esfuerzo que ya le dedicó puede producir?", pregunta Patricia Rice, una reclutadora de personal. Dice que la lealtad puede abrir puertas a más oportunidades.
Comprometerse con una compañía le ha dado resultado a Jackie Warrick, de 26 años, directora de contenidos en CouponCabin.com, un sitio web que ofrece cupones para comercios. Ha trabajado en la compañía en Chicago durante cuatro años y a pesar de una serie de ofertas de trabajo de otras empresas, no tiene planes de irse. "Prefiero trabajar en algo en lo que creo, en vez de andar dando vueltas sin saber a dónde pertenezco", dice.
Los expertos también agregan que cuando uno no abandona un trabajo, aprende a lidiar con situaciones y personas que no son óptimas, lo que da una capacidad de negociación que los ejecutivos dedicados a la contratación valoran.
Lo primero que debe hacer es dar prioridad a lo que es importante para usted así puede intentar solucionar lo que falta.
La insatisfacción no se refiere siempre al dinero o los beneficios, según una encuesta del año pasado de Monster.com. Los empleados también valoran las oportunidades de escalar posiciones, el reconocimiento, tener buenos jefes y compañeros y los desafíos.
Si lo que lo inquieta es el aburrimiento, por ejemplo, busque otras oportunidades en la misma empresa. Nicholson mantuvo su trabajo interesante yendo a diferentes oficinas de GM alrededor del mundo.
Evalúe sus perspectivas y haga ajustes. Trate de averiguar si la compañía va a poder atender sus necesidades futuras en cuanto a educación y ascensos.
Sea un profesional siempre y trate de hacer su trabajo lo mejor posible. Recuerde que la lealtad y la confianza son cualidades que llevan mucho tiempo cultivar pero casi nada acabar con ellas.
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