"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 4 de marzo de 2013

Señales gratificantes de desesperación

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Por Paul Krugman Premio Nobel de Economía

En ambos lados del Atlántico, los partidarios de la austeridad parecen estar perdiendo los papeles. Y eso tiene que ser una buena noticia, una señal de que, hasta cierto punto, están cayendo en la cuenta de que están perdiendo el debate.
Lo primero de todo, la triste historia del presentador de televisión Joe Scarborough, cuya respuesta a mi aparición en su programa, cuando me mostré contrario a la austeridad, ha sido una extraña campaña para convencer al mundo de que no hay nadie importante que comparta mis puntos de vista.
¿Por qué es esto extraño? Porque aunque podría estar equivocado respecto a los aspectos macroeconómicos (que no lo estoy), sencillamente no es cierto, probablemente no sea cierto, que soy el único que dice que el déficit en la actualidad y en el futuro inmediato no es un problema.
Por eso, en la última vuelta de tuerca, Scarborough cita ahora un artículo que escribió en enero mi compañero de Princeton Alan Blinder, quien, según dice, se opone totalmente a mi postura. Mmm... El artículo que cita, en The Atlantic, lleva el siguiente titular: "Cómo preocuparse sobre el déficit: (1) no lo hagan; (2) esperen unos años; (3) después preocúpense de los costes de la sanidad".
No es tan diferente de lo que yo digo.
Olli Rehn (EFE)

Por otro lado, Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión Europea y firme defensor de la austeridad, ha respondido, en una carta dirigida a los ministros de Economía, a las desastrosas noticias económicas en Europa, las cuales han confirmado las advertencias de los que critican la austeridad y llevado a un replanteamiento de los multiplicadores fiscales; parece que están muy metidos en una trampa de liquidez, que es justamente lo que algunos de nosotros predijimos. ¿La respuesta de Rehn? Tenemos que parar de publicar estos estudios económicos, porque están debilitando la confianza en la austeridad.
Como decía, estos signos de desesperación resultan gratificantes. Por desgracia, esta gente ya ha hecho un daño inmenso, y sigue teniendo poder para hacer mucho más.
© 2013 New York Times.

Traducción de News Clips.

domingo, 3 de marzo de 2013

Cuando la tecnología inteligente nos vuelve tontos

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¿Le gustaría que todos sus amigos de Facebook FB +1.94%revisaran su basura? Un grupo de diseñadores británicos y alemanes cree que posiblemente sí . Por eso inventaron la BinCam, un recipiente para la basura "inteligente" que apunta a revolucionar el proceso de reciclaje.
La BinCam se ve como cualquier otro recipiente de basura, pero la diferencia está en su tapa, que viene equipada con un teléfono inteligente que toma fotos cada vez que se cierra. La imagen es luego cargada a Mechanical Turk, un portal de servicios de Amazon que permite que trabajadores independientes desempeñen labores detalladas a cambio de pagos en efectivo. En este caso, analizarán la foto y determinarán si sus hábitos de reciclaje se ajustan al evangelio de un estilo de vida ecológico. Finalmente, la foto aparecerá en su página de Facebook.
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El HAPIfork es un tenedor inteligente que puede monitorear qué tan rápido comemos e indicarnos que reduzcamos la velocidad.
También recibirá puntos en función del cumplimiento de su desafío de reciclaje. El hogar que acumule más puntos "gana". En palabras de sus jóvenes creadores, la BinCam está diseñada "para aumentar la conciencia individual sobre el desperdicio de comida y los hábitos de reciclaje", con la esperanza de modificar su comportamiento.
La BinCam ha sido posible gracias a la convergencia de dos tendencias que reconfigurarán profundamente el mundo que conocemos. Primero, gracias a la proliferación de sensores baratos y potentes, los objetos comunes pueden entender qué hacemos con ellos, desde sombrillas que saben que va a llover, hasta zapatos que reconocen cuándo están cumpliendo su vida útil. Con la ayuda de la innovación colaborativa (o crowdsourcing) y la inteligencia artificial, estos objetos pueden aprender a distinguir entre comportamientos responsables e irresponsables (por ejemplo, entre reciclar y desperdiciar) y luego castigar o premiar, según el caso, en tiempo real.
Debido a que nuestras identidades personales están ahora firmemente ligadas a nuestros perfiles en redes como Facebook y Twitter, cada una de nuestras interacciones con dichos objetos puede ser "social", es decir, visible para nuestros amigos. Esa visibilidad, a cambio, permite que los diseñadores recurran a la presión social: recicle e impresione a sus amigos, o no lo haga y corra el riesgo de despertar su ira.
Estos dos factores son los ingredientes esenciales de una nueva clase de tecnologías inteligentes. Algunas de estas innovaciones ya tienen seguidores y parecen relativamente seguras, incluso si no se ven revolucionarias: relojes inteligentes que avisan cuando recibe un nuevo mensaje de Facebook o una balanza que comparte su peso con sus seguidores en Twitter, ayudándolo a ajustarse a una dieta.
Pero muchas tecnologías inteligentes apuntan a una dirección más perturbadora. Un número de pensadores en Silicon Valley ven estas tecnologías no solo como una forma de darles a los consumidores nuevos productos que quieren sino de presionarlos para que se comporten mejor. La idea central es clara: ingeniería social disfrazada como ingeniería de producto.
Pero existen motivos de preocupación. A medida que las tecnologías inteligentes se vuelven más impertinentes, corren el riesgo de minar nuestra autonomía al suprimir comportamientos que alguien en algún lugar consideró inaceptables. Tenedores inteligentes nos alertan que estamos comiendo muy rápido. Cepillos dentales inteligentes nos animan a dedicarles más tiempo a las muelas. Sensores en nuestros autos nos dicen si conducimos muy rápido o frenamos bruscamente.
Estos aparatos nos pueden dar una retroalimentación útil, pero también pueden compartir todo lo que saben sobre nuestros hábitos con entidades cuyos intereses pueden diferir de los nuestros. Las empresas de seguros ya ofrecen descuentos significativos a los conductores que aceptan instalar sensores en sus autos para monitorear sus hábitos de conducción. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que un cliente no pueda obtener seguro si no se somete a ese tipo de supervisión? Y ¿cuánto tiempo pasará antes de que el cuidado voluntario de nuestra salud (peso, dieta, ejercicio) se convierta en un requisito?
¿Cómo podemos evitar caer rendidos a la nueva tecnología? La clave es aprender a diferenciar entre "inteligencia buena" e "inteligencia mala".
Los aparatos que tienen una "inteligencia buena" nos otorgan el completo control de la situación y buscan reforzar nuestro proceso de toma de decisiones con el suministro de información adicional. Por ejemplo, una tetera conectada a Internet que nos alerta cuando la red de energía está sobrecargada (un prototipo ya ha sido desarrollado en el Reino Unido) no nos impide hervir agua para una taza de té, pero añade una dimensión ética a esa opción.
En contraste, las tecnologías que tienen una "inteligencia mala", hacen que ciertas opciones y comportamientos sean imposibles. Avances tecnológicos en la más reciente generación de autos (alcoholímetros que revisan si el conductor está sobrio, sensores en el volante que verifican si el conductor se está durmiendo, reconocimiento facial que confirma que somos quienes decimos ser) parecen limitar, no expandir lo que podemos hacer. Este puede ser un precio aceptable a pagar en situaciones donde vidas corren peligro, como la conducción, pero debemos resistir cualquier intento de universalizar esta lógica.
La "banca inteligente", un proyecto artístico de los diseñadores JooYoun Paek y David Jimison apunta a ilustrar los peligros de vivir en una ciudad demasiado inteligente. Equipada con un cronómetro y un sensor, la banca empieza a inclinarse después de un cierto tiempo, hasta que finalmente bota a sus ocupantes. Esto puede ser atractivo para algunos alcaldes que quieren más rotación de ciudadanos en el amoblado público, pero es el tipo de tecnología inteligente que degrada la cultura del urbanismo y nuestra dignidad.
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Proyectos como el de la BinCam caen en algún punto entre la inteligencia buena y mala.
Las iniciativas de tecnología inteligente que preocupan son aquellas que asumen que los diseñadores saben precisamente cómo debemos comportarnos, por lo que el único problema es encontrar el incentivo adecuado.
Con el ascenso de las tecnologías inteligentes, será difícil resistir el atractivo de un futuro sin fricciones y sin problemas. Cuando Eric Schmidt, el presidente de la junta directiva de Google, GOOG +0.62%dice que la "gente pasará menos tiempo tratando de que la tecnología funcione… porque simplemente será perfecta", no está equivocado. Ese es el futuro al que nos encaminamos. Pero no todos queremos ir allá.
Un paradigma de diseño inteligente más humano reconocería felizmente que la tarea de la tecnología no es liberarnos de la resolución de problemas. Sino que debemos recurrir a la tecnología para que nos ayude a solucionar problemas. Lo que queremos no es una vida en la que la fricción y la frustración han sido eliminadas por diseño, sino una en la que podemos superar las fricciones y frustraciones que encontramos en el camino.
Las tecnologías realmente inteligentes nos recordarán que no somos meros autómatas que ayudan a grandes bases de datos a responder preguntas. A menos que los diseñadores de las tecnologías inteligentes hagan un balance de la complejidad y riqueza de la experiencia humana vivida (con sus brechas, desafíos y conflictos), sus invenciones estarán destinadas a la SmartBin de la historia.
—Morozov es autor de 'To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism', que será publicado en marzo en EE.UU.

Me he convertido en una ortodoxia

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Por:
Douglas Holtz-Eakin, exdirector de la Oficina Presupuestaria del Congreso con el presidente George W. Bush, publicaba no hace mucho una tribuna de opinión en The Guardian titulada "Tenemos que controlar el gasto estadounidense" que es a la vez triste y divertida.
Douglas Holtz-Eakin.

La parte triste es ver a Holtz-Eakin llegar a esto. Hizo un buen trabajo a la hora de dirigir la Oficina Presupuestaria del Congreso, protegiéndola de la influencia partidista y produciendo informes que resultaban útiles a todos los bandos. Sin embargo, ahora repite como un loro la línea del partido, y ni siquiera da la impresión de que esté esforzándose mucho.
Vamos, ¿todavía vendiendo la austeridad expansionista a estas alturas?
La parte divertida es su definición de la postura contraria a la austeridad como la "ortodoxia de los expertos". Vaya. Justo el otro día los diversos Joes -los analistas de televisión Joe Scarborough, Joe Kernen, etcétera- decían que yo era el único, un "unicornio",  una de las quizás tres o cuatro personas en todo el mundo que no piensan que el déficit sea el mayor problema al que nos enfrentamos. ¿Ahora soy parte de una ortodoxia?
Bueno, puede ser. Fíjense en todos los expertos que piden desde las páginas de opinión de los principales periódicos o las tertulias de televisión el fin de la austeridad y más estímulos. Estoy yo, y luego está, bueno, a lo mejor Martín Wolf del Financial Times.
Pero supongo que soy un tío tan grande que soy una ortodoxia yo solito.
© 2013 New York Times.

sábado, 2 de marzo de 2013

Cuba, el trayecto a lo ignoto ( Parte IV. Inversiones y Formación Bruta Capital)

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a-      Inversiones y Formación Bruta de Capital
Tanto las inversiones como la formación bruta de capital, en un porciento adecuado en relación al PIB, son esenciales para el crecimiento económico sostenido de cualquier país. Además constituye la estrategia para ir introduciendo tecnología eficiente y sustentable, e ir garantizando el crecimiento económico progresivo y una adecuada reproducción ampliada, y lo más relevante lograr la competitividad internacional de la industria nacional. No hay camino para el desarrollo que no sea la introducción constante y progresiva de los nuevos adelantos de la Ciencia para que incrementen la productividad del trabajo en todos los sectores de la economía, en toda la vida social en que se desempeñan los seres humanos. No hacerlo así es detener el desarrollo.
Las nuevas tecnologías son el detonante  de la obtención de posibles ingresos para seguir manteniendo o ampliando los niveles de inversiones, cuando este ciclo se rompe es casi imposible que la economía crezca. Esta verdad está fundamentada en la experiencia de los países que han alcanzado altos niveles de desarrollo en el último medio siglo.
Cuba además, no sólo debe cumplir con esta verdad insoslayable, sino que además tiene que cuidar la tecnología que introduce aunque sea redundante; en el marco de la división internacional de los países socialista no era precisamente una tecnología de punta ni eficiente la que se introducía en las inversiones que se realizaban en aquel contexto favorable del CAME.

Nuestro país además ha invertido en la formación académica de su población de forma masiva, creando con ello condiciones adecuadas para la introducción masiva de nuevas tecnologías. Así el cuello de botella es la fuente de financiamiento, pero observaremos que hay acciones y fuentes no aprovechadas.

                  Gráfico # 5 Elaboración propia Datos ONE y CEPAL.
El gráfico # 5 se muestran dos variables: una el volúmen de inversión anual 1990 -2011 a precios corrientes[1]. Como se observa en los volúmenes de inversiones hay un descenso hasta 1994, después hay un ascenso que alcanza su cota más alta en el 2008 y en los últimos tres años hay otra vez un descenso, si bien en el 2011 es ligeramente superior al 2010; dos la curva que refleja el por ciento del volumen de inversión en relación al PIB, refleja que a partir de 1992 y hasta el presente  esta relación está por debajo del 10 % del PIB, es decir 20 años consecutivos. Esto por supuesto, tenía que traducirse en resultados no adecuados desde el punto de vista económico y financiero.
En el 2012 el incumplimiento del plan de inversiones fue de un 19 % y para el 2013 debe alcanzar una cifra de 7,756 millones de dólares[2], de ello el 79 % serán en actividades productivas, algo positivo, pero a todas luces sigue siendo insuficiente. Si se quiere dar un impulso real a la economía las tasas de inversión tienen que estar alrededor del 20 % del PIB como mínimo y esta cifra se sitúa en 14,750 millones de dólares al año, es decir un 90.2 % adicional a la cifra proyectada para el 2013.
Un factor adicional que está incidiendo es la baja efectividad de las inversiones, es un aumento de las inversiones en proceso, que reflejan una inmovilización inconcebible de recursos financieros.
Las consecuencias son evidentes, no se puede recuperar la economía en el mediano plazo con esta tendencia y en el largo plazo decrecerá.
Si tenemos en cuenta que una media aceptable a nivel mundial se ubica en el rango del 20 % - 30 % del PIB como ya apuntamos, podemos constatar que los niveles de inversiones que se están ejecutando en Cuba en estos últimos 20 años es de un promedio anual del 7.7 %.
Hay otro factor mencionado en el discurso oficial, que no permite el crecimiento de las mismas,  es la falta de suficiente financiamiento externo, recurrente todos los años, pero según nuestro criterio, este existe por la falta de flexibilidad en nuestras condiciones y por la insuficiente gestión por parte del ente estatal encargado de atraer las mismas y de subestimar inversiones pequeñas.
Otro aspecto que provoca que exista un insuficiente volumen de inversión es la exclusión ciudadana[3]; si se propiciara la participación de los cubanos en las mismas esto sería no solo lo correcto política y jurídicamente hablando, sino lo adecuado desde el punto de vista económico. Un ejemplo sencillo, si todos los cubanos pudiéramos voluntariamente invertir 100 dólares anuales, serian 1,100 millones de dólares al año. Y estamos hablando de participación ciudadana en las inversiones estatales, en las empresas,  por supuesto con una tasa de ganancia de retorno o interés superior a la corriente. Estaríamos así socializando, además, la propiedad estatal, identificado como un problema del mal llamado socialismo real.[4]
Un aspecto esencial en la atracción de inversiones externas es la garantía que las leyes brinden a las mismas y la facilidad para hacer negocios en el país.  El Banco Mundial emite anualmente el Informe Doing Business (DB) que es además, el referente de  los gobiernos para la realización de sus proyecciones de inversiones en el extranjero. En este Informe se realiza un ranking por países con criterios de medidas para conocer cómo evoluciona cada país año tras año y conocer por cada país sus facilidades de inversión extranjera.
El Informe  DB de 2013 sitúa en los diez primeros lugares a: Singapur, Hong Kong China, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Dinamarca, Noruega, Inglaterra, Corea del Sur, Georgia y Australia, hasta llegar a la cifra de 185 países y qué observamos, Cuba no se encuentra en ningún lugar. Es decir hay un total desconocimiento de nuestro país. ¿Cómo pretender atraer más inversiones? ¿Cómo saben los países que hemos flexibilizado nuestras leyes, nuestros mecanismos?. Y aun cuando se informe por otras vías, no estamos comparándonos con nadie y sencillamente estamos excluidos de este mecanismo mundial.
En el Anexo # 1 mostramos los parámetros y las mejores experiencias de países  publicado por el DB para que se tenga una mejor idea de lo que estamos comentando.
La Formación Bruta de Capital tiene un comportamiento más o menos similar al de las inversiones como se puede observar en el gráfico # 6. Este importante indicador del desarrollo económico de cualquier país vamos a compararlo más adelante, con otros países en el mundo que  han alcanzado niveles más alto de desarrollo que Cuba en los últimos 40 años.


          Gráfico # 6 Elaboración propia. Fuente Banco Mundial.
A modo de resumen podemos observar en el gráfico # 7 el comportamiento de los ritmos de crecimiento anual del PIB, el Salario Real, la Productividad y las Inversiones y puede verse claramente que hay una cierta correlación en el comportamiento de las mismas,  sobre todo a partir de 1997, lo que viene a corroborar en parte, lo que hemos estado afirmando Δ Inversiones-Δ Productividad- Δ PIB- Δ Salario Real.


         Gráfico # 7  Elaboración propia Datos ONE y CEPAL.
(Continuará)

[1] Es importante señalar  que no hay una serie por parte de la ONE a precios constantes que se pueda evaluar de 1990- 2011 este comportamiento. La serie más actualizada con año base 1997 empieza en 1996.
[2] Aún cuando se dan los resultados en pesos, para la economía empresarial la tasa de cambio es equivalente al dólar en la ONE, CEPAL y PNUD.
[3] Lo importante no es impedir la concentración de riqueza económica, sino impedir concentración e incidencia  en lo político.
[4] Si un ciudadano cubano residente en Cuba puede conseguir con un familiar en el extranjero 50,000 usd ¿por qué no se crea un mecanismo en que legalmente pueda canalizar ese dinero en el Fondo de Inversión Estatal a cambio de un royalty? 

Anexo # 1


viernes, 1 de marzo de 2013

Los peligros de la acumulación de efectivo

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Por: | 24 de febrero de 2013
El logotipo de Apple visto desde el interior de la sede de la compañía en San Francisco.
Ahora se habla mucho ahora de las reservas de efectivo de Apple, lo que en realidad resulta un tanto sorprendente: se supone que es nuestra empresa tecnológica puntera y, por lo visto, no puede encontrar cosas en las que quiera invertir. O más exactamente, dados sus increíbles beneficios, no puede encontrar suficientes cosas que hacer con todo el dinero que gana.
Por eso he tenido una cordial discusión con el economista Joe Stiglitz sobre si la desigualdad de las rentas personales está retrasando la recuperación en estos momentos: permítanme decir, no obstante, que creo que existen muy buenas razones para afirmar que la redistribución de la renta de la mano de obra a los beneficios de las empresas es muy posiblemente un factor importante. Observen el gráfico de los beneficios de las empresas como proporción del producto interior bruto.
Las empresas están obteniendo una parte mucho más importante de los ingresos totales, y están mostrándose poco inclinadas a redistribuir esa parte a los inversores o bien a invertirla en nuevo equipamiento, programas informáticos, etcétera. En lugar de eso, están acumulando una gran cantidad de efectivo.
Cuando el economista John Maynard Keynes escribió La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero hace tres generaciones, estructuró su argumento como una refutación de lo que él llamaba “la economía clásica”, y concretamente de la Ley de Say, la propuesta de que las rentas deben gastarse en algún momento, y que, por lo tanto, nunca puede haber una falta de demanda generalizada. Desde entonces, los historiadores del pensamiento han discutido sobre si esto era una descripción razonable de lo que los economistas clásicos, o en cualquier caso los rivales intelectuales de Keynes, creían en realidad.
Como no soy historiador, no me arriesgaré a opinar sobre ese tema. Lo que sí diré, sin embargo, es que la Ley de Say (¿La Falsa Ley de Say? ¿La Falacia de Say?) es algo que los que se oponen a la economía keynesianacitan sistemáticamente hasta el día de hoy, incurriendo en las mismas falacias que Keynes descubrió allá por 1936.
En el pasado he pillado haciéndolo a economistas como Brian Riedl y John Cochrane; Peter Dorman, que escribía no hace mucho una entrada en un blog, descubrió que Tyler Cowen se encontraba entre ellos.
Cowen no puede entender por qué la acumulación de efectivo de las empresas es un problema. Al igual que Riedl y Cochrane, admite que podría haber algún problema si las empresas acumulasen literalmente pilas de billetes, pero sostiene que es totalmente diferente si ponen el dinero en un banco, que lo prestará, o si lo usan para comprar bonos, que se pueden emplear para financiar el gasto de otros.
Pero, naturalmente, no hay ninguna diferencia. Si pones dinero en un banco, el banco podría acumular unas reservas excesivas. Si compras bonos de otros, el vendedor podría poner el dinero debajo del colchón, o ponerlo en un banco que simplemente lo añadiría a sus reservas, etcétera. La cuestión es que comprar bienes y servicios es una cosa, que aumenta directamente la demanda agregada; comprar activos no es en absoluto lo mismo, especialmente cuando nos encontramos en una situación en la que no se pueden bajar más los tipos de interés. Lo que resulta deprimente en todo esto es que la Ley de Say es una burda falacia, tan burda que Keynes ha sido acusado de atacar un argumento sin consistencia. Sin embargo, esta burda falacia, que fue desmentida contundentemente hace tres cuartos de siglo, sigue desempeñando un papel esencial a la hora de distorsionar el debate económico y de paralizar nuestra respuesta política frente a la depresión.
© New York Times.
Traducción de News Clips.

jueves, 28 de febrero de 2013

Cuba, el trayecto a lo ignoto ( Parte III. La productividad)

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a-      Productividad del trabajo.

Unos de los problemas que siempre se aborda en los informes económicos anuales a la Asamblea Nacional, sobre todo a partir de 1990, es el incremento de la productividad del trabajo[1] y su relación con el salario gastado. El crecimiento de la misma está identificada como la solución para acelerar el desarrollo económico del país, garantizar un desarrollo sustentable y la consiguiente elevación del nivel de vida de los cubanos.
Los clásicos del marxismo[2] señalaron que esta es la que decidiría el triunfo del sistema socialista sobre el capitalista y Fidel Castro[3] desde muy temprano lo argumentó.

También es la solución de problemas concretos como: contrarrestar el envejecimiento actual de la población, la baja natalidad y la escasez de mano de obra. El crecimiento sostenido de la productividad empezará a resolver los problemas financieros crónicos.

De 1990- 2011 el incremento promedio anual de la productividad es solo de 1.2 %, si bien en la última década (2001-2011) fue del 3.7 %. El salario medio nominal se comportó con un crecimiento de 4.2 % (1990-2011), ocasionando que el índice de correlación productividad – salario medio presente un índice acumulado  desfavorable del 1.0317. Esto evidentemente ejerce una presión negativa tanto financiera como productiva sobre toda la economía, cayéndose en el ciclo en que no se incrementa significativamente la productividad ni los salarios reales con sus consecuencias negativas ampliadas. Hay que notar que, este periodo, en sólo  5 años de los 22, hay una relación favorable de este índice, siendo uno de ellos el 2011.
En la situación que presenta la economía cubana la productividad tiene que alcanzar ritmos de crecimiento promedio anuales de dos dígitos,  es imposible resolver los problemas presentes en nuestro país con las cotas que se vienen alcanzando.

 Por supuesto, en estos resultados hay factores externos e internos que inciden y van desde la crisis capitalista mundial que afecta al mundo  y en particular desde el 2008, la persistencia en el tiempo del bloqueo económico por parte de EE.UU, el envejecimiento relativo de la población, el retraso tecnológico en muchas ramas de la economía estatal, la causa –efecto del deterioro del salario medio real, relaciones de producción rígidas del modelo existente en todos estos años, las plantillas infladas para garantizarle un ingreso aunque sea mínimo a todo aquel que quiera trabajar como resultado de una vocación humanista - socialista, entre  los fundamentales.

            Gráfico # 4 Elaborado por el autor. Datos ONE y CEPAL.

Un aspecto teórico-práctico relevante en relación a la productividad sigue siendo la variable tiempo. No  se descubre nada si decimos que el tiempo es ilimitado pero no así nuestra vida, por ahora, y por consiguiente la cantidad de riquezas materiales y espirituales que seamos capaces de crear en una unidad de tiempo, serán también los niveles de satisfacción, crecimiento y desarrollo que tendremos en nuestras vidas. Y así será siempre.

Hace más de cien años Carlos Marx no lo pudo decir mejor: “En las condiciones de la producción comunal, la determinación del tiempo de trabajo sigue siendo, desde luego, esencial. Mientras menos tiempo requiera la sociedad, más tiempo gana para otras producciones, tanto materiales como espirituales. Del mismo modo, en un individuo, la  universalidad de su desarrollo, de su disfrute y de su actividad depende de la economía de su tiempo. En último análisis, a esto se reducen todas las economías. Además, la sociedad debe distribuir juiciosamente su tiempo para obtener una producción conforme a sus necesidades generales; igualmente, el individuo debe dividir bien su tiempo para adquirir los conocimientos necesarios o para satisfacer las diversas exigencias de su actividad. Sobre la base de la producción comunal, la primera ley económica sigue siendo la economía de tiempo, así como la distribución racional del tiempo de trabajo entre las diferentes ramas de la producción”[4] (cursiva nuestra).

En una palabra, el tiempo es el recurso que no hay que pagar, pero que pagamos muy caro no hacer un uso adecuado del mismo. No es por gusto que las principales economías del mundo hace años miden la productividad, como el valor creado por trabajador por hora trabajada. Es el aspecto intensivo y no el extensivo, el que garantiza la sustentabilidad y el desarrollo en el mediano y largo plazo. El grafico # 4 refleja ese comportamiento en Cuba (1989- 2011).

La fórmula- solución para estos necesarios crecimientos de la productividad, obedece en el caso de Cuba[5] a dos vías fundamentales: organizativas e inversiones.

Las vías organizativas para el crecimiento de la productividad  tienen como eje fundamental la simplificación de las estructuras burocráticas a todos los niveles que deben culminar con el reacomodo de más de un millón de trabajadores en cooperativas y trabajos por cuenta propia como se acordó en el último Congreso del PCC. A nuestro modo de ver,  hay varios riesgos latentes en este proceso.

ü  Que la simplificación de las estructuras no lleve aparejado una definición adecuada de quién o por quiénes serán cubiertas las funciones de las estructuras simplificadas y que esto, y es lo más importante, obedezca a un real balance de carga y capacidad del trabajo.

ü  Que los pequeños negocios y cooperativas tienen una alta tasa de mortalidad según la experiencia mundial  y ocasionemos un proceso social negativo por sus consecuencias, si no se prevé que habría que hacer, como seguro ocurrirá.

ü  Que por el volumen de fuerza de trabajo calificada existente, fruto de la obra de la revolución, en diferentes especialidades, resultan insuficientes y limitadas las profesiones autorizadas para trabajador por cuenta propia, provocando una inconcebible subutilización.

Si bien las organizativas son importantes,  se requieren de poco financiamiento y sus resultados son en el corto plazo, pero limitadas en alcance. Solo las inversiones son las que garantizaran el salto cualitativo necesario y sostenible de toda la economía. Veamos, entonces, su comportamiento en este período. ( Continuará)



[1] Esta cita de Marx forma parte de lo que no tuvimos omnipresente en Cuba desde 1959. Carlos Marx, El Capital Tomo III pág. 189. “El valor de la mercancía está determinado por el tiempo global de trabajo, pasado y vivo, que entra en ella. Pues el acrecentamiento de la productividad del trabajo consiste precisamente en que disminuye la proporción de trabajo vivo y aumenta la participación del trabajo pretérito, pero ello de tal suerte que disminuya la suma global del trabajo que hay en la mercancía, es decir, de modo que el trabajo vivo disminuya en más de lo que aumenta el trabajo pretérito. El trabajo pretérito encarnado en el valor de una mercancía la porción constante de capital consiste en parte en el desgaste de capital constante fijo, en parte en el capital constante circulante materias primas y auxiliares que entró por completo en la mercancía. La parte de valor emanada de las materias primas y auxiliares debe reducirse con [el aumento de] la productividad del trabajo, puesto que esa productividad con relación a esas materias se revela, precisamente, en el hecho de que el valor de las mismas ha disminuido. En cambio, lo característico en el aumento de la fuerza productiva del trabajo es precisamente que la parte fija del capital constante experimenta un incremento muy intenso, y por ende también la parte de valor del mismo que se transfiere a las mercancías en virtud del desgaste. Para que un nuevo método de producción pueda acreditarse entonces como un acrecentamiento real de la productividad, debe transferir a la mercancía individual una parte adicional de valor, por desgaste de capital fijo, menor de lo que es la parte de valor deducible que se ahorra como consecuencia de la disminución de trabajo vivo, en una palabra, que debe reducir el valor de la mercancía.
Esta disminución de la cantidad global de trabajo que entra en la mercancía parece ser, según esto, la característica esencial del incremento en la fuerza productiva del trabajo, cualesquiera que sean las condiciones sociales bajo las cuales se produce. En una sociedad en la cual los productores regulan su producción según un plan trazado de antemano, y hasta en la producción mercantil simple, la productividad del trabajo también se mediría forzosamente según ese patrón de medida”.(la cursiva es nuestra)
 
[2] “El factor más importante, el decisivo para el triunfo del nuevo régimen social es, en última instancia, la productividad”. V.I.Lenin. “Una gran iniciativa”. En Obras Completas, Editora Política La Habana. T,29.P 419.
 
[3] “El único camino mediante el cual se puede ir elevando el estándar de vida es por el camino de ir elevando la producción. Y el camino para ir elevando la producción es elevar la productividad del trabajo. Y la productividad se eleva con técnica y organización”. Fidel Castro. Revolución, La Habana, 2 de Noviembre de 1964 pág.5
 
[4] Carlos Marx: Fundamentos de la crítica de la economía política, T,I p.103. Editorial de Ciencias Sociales, Instituto del Libro, La Habana, 1970.
 
[5] Por si aún existieran dudas de lo que tenemos que tener presente en nuestro país Marx también dijo: “Prescindiendo de las diferencias que se dan en las energías naturales y en la destreza adquirida para el trabajo entre los distintos pueblos, las fuerzas productivas del trabajo dependerán, principalmente:
1. De las condiciones naturales del trabajo: fertilidad del suelo, riqueza de los yacimientos mineros, etc.
2. Del perfeccionamiento progresivo de las fuerzas sociales del trabajo por efecto de la producción en gran escala, de la concentración del capital, de la combinación del trabajo, de la división del trabajo, la maquinaria, los métodos perfeccionados de trabajo, la aplicación de la fuerza química y de otras fuerzas naturales, la reducción del tiempo y del espacio gracias a los medios de comunicación y de transporte, y todos los demás inventos mediante los cuales la ciencia obliga a las fuerzas naturales a ponerse al servicio del trabajo y se desarrolla el carácter social o cooperativo de éste. Cuantos mayores son las fuerzas productivas del trabajo, menos trabajo se invierte en una cantidad dada de productos y, por tanto, menor es el valor de estos productos. Y cuanto menores son las fuerzas productivas del trabajo, más trabajo se emplea en la misma cantidad de productos, y, por tanto, mayor es el valor de cada uno de ellos. Podemos, pues, establecer como ley general lo siguiente: Los valores de las mercancías están en razón directa al tiempo de trabajo invertido en su producción y en razón inversa a las fuerzas productivas del trabajo empleado”. Carlos Marx.  Salario, Precio y Ganancia pág. 19.
 
 
 

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Qué se necesita para ser un emprendedor exitoso?

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Hal Gregersen es autor y profesor de innovación y liderazgo en la escuela de negocios Insead. A continuación, extractos de sus palabras en la conferencia Unleashing Innovation.
Sobre cómo fomentar el emprendimiento: La investigación indicaría que alrededor de una tercera parte de nuestra capacidad creativa proviene del ADN. Las otras dos terceras partes proceden del mundo en que crecemos y trabajamos. Por lo tanto, hay cosas que puedo hacer para fomentarla en los niños.
Los niños pequeños hacen mil preguntas porque no creen que estemos escuchando. Cuando concluyan que hemos comprendido, dejarán de hacer preguntas. Escuche cuidadosamente a esas preguntas. Cuando los niños llegan a casa, en vez de preguntarles "¿qué aprendiste hoy?", pregúnteles, "¿qué preguntas hiciste hoy?" o "¿qué preguntas te quedan por hacer hoy?"
Darren Francis para The Wall Street Journal
Hal Gregersen en la conferencia Unleashing Innovation.
Podría ser observar, relacionarse con otros y experimentar. Tenga cenas, tenga almuerzos, haga cosas con personas que no se vean, piensen o actúen como usted. Uno de los mayores regalos que les podemos dar a nuestros hijos es la oportunidad de vivir en un país distinto. Eso les dará la oportunidad de ver las cosas de una manera distinta y crear como nadie más puede hacerlo.
Todo innovador que entrevistamos, casi sin excepción, tuvo adultos en su vida que prestaron atención a estas aptitudes cuando estaba creciendo, y eso tuvo un impacto profundo.
Sobre cómo estimular la creatividad en las empresas: Las empresas innovadoras son dirigidas por presidentes ejecutivos innovadores. Pasan su tiempo haciendo preguntas provocativas, observando el mundo como antropólogos, interactuando con personas que no piensan, actúan o hablan como ellos. Están dispuestos a experimentar y probar cosas nuevas.
Uno tiene que vivirlo. En lo referente a la innovación, la importancia de poner en práctica las ideas es incluso mayor.
Cuando le pido a otra persona que haga eso en mi organización, y si yo mismo no lo estoy haciendo, esa enorme incongruencia envía un mensaje a la gente: "Yo no voy a hacer eso. ¿Me está pidiendo que haga preguntas provocativas, pero usted no está haciendo lo mismo? ¿Me está pidiendo que dedique mi tiempo y energía que podría usar para producir resultados, pero usted no hace eso? Yo no voy a hacerlo si usted no lo hace".
A fin de cuentas, es el presidente ejecutivo el que marca la pauta de la innovación con sus acciones. Después habilita a los demás a hacer el mismo tipo de cosas.
Sobre creatividad y cultura: Si estoy en una cultura colectiva donde no quiero sobresalir, es difícil hacer preguntas provocativas.
No estoy sugiriendo que los chinos se parezcan más a los estadounidenses y los estadounidenses se parezcan más a Argentina. Eso no es el asunto aquí. El asunto se vuelve: "¿Cómo puedo como líder crear un espacio seguro a mi alrededor para que, cualquiera que sea mi entorno cultural, surjan preguntas provocativas?" Porque si ese tipo de preguntas no se hacen, no sacaremos ideas disruptivas. Van de la mano.
Sobre el futuro de la creatividad: Cualquier país tiene el potencial de ser el siguiente país de innovación. Si China puede determinar cómo fomentar las preguntas provocativas, la observación, la experimentación y la capacidad de relacionarse con otros, y después aprovecha eso dentro de sus empresas, China tendrá la misma posibilidad que cualquier otro país de afrontar el desafío de la innovación.
No importa en qué cultura se encuentre. Cuando uno entra a una empresa innovadora, se percata de lo que estoy hablando. Los innovadores tienen una chispa profunda en sus ojos que manifiesta que les interesa el mundo.

martes, 26 de febrero de 2013

Cuba, el trayecto a lo ignoto ( Parte II. 1976-1989, 1990- actual. Salario)

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Por Humberto Herrera Carles

I-   Periodo 1976- 1989
La inserción de nuestro país en la división internacional socialista del trabajo, le trajo con los convenios subscritos, un incremento del poder de compra del 50 %, donde los precios indexados con los soviéticos eran mutuamente ventajosos a ambos países desde el punto de vista de costo de oportunidad y costo relevante. El costo de producir azúcar en la URSS era incomparablemente más alto que el precio que le pagaban a Cuba y a la inversa, el precio que le pagaban a Cuba por el azúcar estuvo muchas veces por encima del mercado mundial. Por lo que al menos, en estos precios indexados no puede considerarse como un subsidio, si bien recibíamos créditos en condiciones ventajosas.
El desarrollo de las industrias del níquel, azúcar, textil, mecánica, alimentaria y de la construcción formaron parte de la especialización de Cuba dentro del CAME. En esta etapa, se puso de manifiesto otro  problema que se había presentado tímidamente en la década del 60: el rendimiento de las inversiones. No basta  con tener altas tasas de inversión y de formación bruta de capital de más del 20 % del PIB, si estas no traen aparejada la introducción de tecnologías de puntas con resultados  cuantificables de eficiencia  económica  comparables con lo mejor a nivel mundial y si además, no producen un efecto multiplicador por el encadenamiento productivo, en la economía nacional, y por tanto, al desarrollo económico del país y su población. Si a lo anterior, le adicionamos relaciones de producción rígidamente organizadas, que impidieron detectar a tiempo las desviaciones que se producen en todo el proceso inversionista, no podíamos aspirar a mejores resultados y a mayores metas.
Entre 1976 - 1989 el ritmo de crecimiento anual del PIB se comportó en el orden del 4.8 % a precios de 1981 y el PIB por habitantes se comportó en el 4.0 %, ambos resultados aceptables y estimulantes. La productividad del trabajo creció un 2.0 % por año, la población se incrementó a un ritmo de 0.8 % anual, y por otra parte empezó acelerarse un descenso en el rendimiento de los fondos básicos de la agricultura, aunque los avances sociales continuaron en ascenso.  Pero en los años de 1985 - 1989 estos indicadores se comportaron con un crecimiento del 0.9 % y -0.02 % respectivamente, así como la productividad decreció en – 1.45 %  haciéndose evidente el estancamiento y retroceso de la economía cubana en ese lustro.
 Si a lo anterior,  le adicionábamos una creciente deuda con los soviéticos por un importe de 15,490 millones de rublos, más una deuda en divisas que  fue creciendo producto del acelerado proceso inversionista y de renegociaciones fallidas, ubicándose finalmente en 1989, en 6,165 millones dólares, es entendible la situación a enfrentar, dos años después[1],  con la desintegración de la URSS y el campo socialista.
El modelo que habíamos aplicado, en esta etapa, era el del cálculo económico soviético, donde muchas cosas buenas se copiaron mal y cosas malas se copiaron peor, de todas formas el sistema como se comprobó en la práctica, estaba condenado al fracaso sino se le realizaba una profunda revisión. Cuba no permaneció indiferente ante esta realidad, el Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas que desde 1986 se llevó a cabo, formularía la nueva forma de dirección de la economía discutida y aprobada en el III Congreso del PCC de 1986. Mecanismos económicos más agiles junto a movilizaciones de carácter político de las masas, pretendían encausar la economía cubana en su nueva ruta.
Fue en este periodo que se creó, para enfrentar la crisis económica y supervisar la economía, el Grupo Central, una versión ágil y simplificada de la JUCEPLAN, pero que coexistió[2] con ésta hasta Septiembre de 1988, y quizás en el momento que más iba a resultar necesario, por lo que ya se avecinaba, dejo de existir.
Justo al cumplir 30 años la Revolución  tendría que enfrentarse a lo que ha sido denominado “Periodo Especial”, esta última palabra encierra más en la práctica de lo que etimológicamente puede significar. Había que empezar otra vez, solo que había una gran diferencia, existía una población más culta, más educada técnica y políticamente que en 1959. El reto hoy en día  sigue siendo enorme y ese año 1989 ha quedado, desde entonces, como el referente obligado para declarar superada la crisis.
Veintidós años de duro batallar no han sido suficientes para remontar la caída libre que se inició en 1990, tocando fondo en 1993. En el 2013 este proceso de recuperación económica, continúa.
Una conclusión preliminar es que la trayectoria de la economía en estos 52 años ha demostrado que no basta con aspirar al Socialismo para obtener el desarrollo económico, este tiene sus mecanismos y leyes objetivas, al margen de la buena voluntad de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.  Es la praxis económica como Ciencia, lo que determina en última instancia, que se logren las aspiraciones políticas de los dirigentes y dirigidos.
II-                  Periodo Especial 1990- Hasta la fecha.
La economía cubana de 1990 al 2011 ha tenido un crecimiento promedio anual del PIB a precios constantes de 1981 de 1.9 %. Así mismo, si excluimos de esta etapa, los años de 1990- 1993, este mismo indicador tendría un comportamiento del 4.5 %, lo que demuestra que las medidas implementadas para la recuperación económica han tenido un comportamiento positivo en lo fundamental.
Si además observamos que la población total ha crecido en ese mismo período (1990-2011) a un promedio de + 0.3 % anual,  pudiéramos inferir un comportamiento positivo pero modesto del PIB por habitantes (+1.5 % anual); este mismo indicador se incrementaría al +4.3 % sin el periodo de adecuación 1990- 1993.
Pudiéramos agregar que a partir del 2005 se comenzaron a alcanzar los niveles de PIB (a precios constantes de 1981) de 1989, algo destacable, pero como observaremos a continuación, no existe aún una correspondencia con los niveles de vida que disfrutaba la población en ese año referente. Este constituye el problema fundamental que presentamos en la actualidad y que tiene su expresión en el comportamiento del salario real de estos años.
a-      Salario
En el gráfico # 2 se puede observar la gran diferencia entre el salario medio nominal y el salario medio real [3] en estos años, a pesar del crecimiento del PIB. Esto ha ocasionado que la población después de transcurridos 22 años, en el 2011  percibe el salario equivalente a  51 pesos del salario medio nominal en 1989.  Para decirlo en otras palabras, los cálculos que he realizado dan como resultado que al ritmo que llevamos, en la apreciación del poder adquisitivo del peso cubano entre 1990 y 2011, podíamos llegar a equipararnos al año referente mencionado, entre los años 2087 y 2093, es decir tendrían que pasar todavía varias generaciones de cubanos, ¡casi un siglo desde 1989!, algo a todas luces insostenible y sumamente preocupante. Otra forma de expresarlo significa que en el 2011 el salario medio nominal debería ser de 1,684 pesos y no 455 pesos, para poder adquirir la misma cantidad de bienes y servicios que en 1989.
Como se deduce esto impacta directamente en el nivel de vida de la población y afecta a lo más preciado que tiene la revolución y cualquier sociedad, el ser humano.
Gráfico # 2 Elaborado por el autor. Datos ONE, P.Vidal y CEPAL.
Por otra parte, se refleja un problema de incapacidad económico –productivo y no de decisión de un Estado que no quiera emitir un decreto-ley. Hay consenso suficiente que el único camino para solucionarlo es el incremento de la productividad del trabajo, pero esto tampoco es posible a los ritmos que hemos alcanzado hasta la fecha, incluso las metas propuestas  en el último VI Congreso del PCC resultan insuficientes para revertir la situación en los próximos diez a quince años. En realidad el pueblo cubano ha financiado 22 años de período especial.
En el intervalo de años que estamos comentando, hay también otras  variables económicas que importa mostrar su comportamiento porque deciden y reflejan la situación de la economía, igualmente resulta necesario dividir en sub-periodos y constatar la dinámica y el comportamiento de dichos indicadores. En el gráfico  # 3 se reflejan cinco sub-periodos y el comportamiento de seis indicadores (PIB precios corrientes, PIB precios constantes, Productividad, Inversiones, Salario Medio Nominal y Real).
Como podrá observarse de 1990- 2011 todos los indicadores tuvieron un comportamiento positivo excepto el salario medio real dado que el deterioro de este indicador como ya apuntamos, este sólo  se ha recuperado  al 27 % del nivel que tenía en 1989.
En 1994 – 2011 después del deterioro inicial en los tres años anteriores, por las nuevas circunstancias impuestas a la economía cubana, se muestra un ascenso en todos los indicadores, es decir muestra un periodo de adaptación y recuperación modesto pero insuficiente para revertir el deterioro acumulado de la economía.
Entre  1990 – 2000 puede ser catalogada en su conjunto como la década perdida, todo resultó negativo como saldo, si bien en la segunda mitad de estos años empezaba a recuperase la economía.
La siguiente década (2001- 2011) se pueden apreciar mejores resultados en todos los indicadores, aunque entre 2007-2011 se aprecia un agotamiento de ese impulso, precisamente cuando ocurre el relevo en la dirección del gobierno como consecuencia de un período de adaptación y tránsito.


          Gráfico # 3 Elaborado por el autor. Datos ONE y CEPAL.

La vida económica- social  tiene siempre un comportamiento hacia el futuro y por tanto lo que ha ocurrido entre 1990 – 2011 como saldo, es lo relevante para los ciudadanos y para estos no son aún los mejores momentos en cuanto a salario real, es decir nivel de vida.
 Hay dos indicadores que por su relevancia e incidencia en la economía cubana debemos detenernos a comentar brevemente: la productividad del trabajo y las inversiones. (Continuará)



[1] Cuba reclamo por daños una compensación a la URSS por 36,223 millones de dólares en 1998.   (Granma 2001 JLR). En Marzo del 2013, las partes llegaron a un acuerdo para solucionar el diferendo.
[2] Una característica del proceso revolucionario y que de alguna manera refleja lo que es un experimento constante de búsqueda, es la coexistencia en el tiempo de formas de gestión de la economía: financiamiento presupuestario y calculo económico con sus variantes; estructuras: Grupo Central, Grupo de Coordinación y Apoyo y JUCEPLAN, PCC y administración dirigiendo empresas; dinero: eliminación casi de las relaciones monetarias y presencia de dos, tres y cuatro monedas coexistiendo, entre los aspectos más relevantes.
[3]Pavel Vidal. Miradas a la Economía Cubana. El proceso de actualización pág. 102. Actualizado el 2011 por el autor de este trabajo.
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