"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 21 de abril de 2014

La expedición del Gabo


Katiuska Blanco • La Habana, Cuba

El Gabo, desde ayer, es uno de los hombres que partió del barco encallado en lo profundo de la selva. Rompe monte como uno más del grupo, mientras los pájaros de alas refulgentes van cayendo muertos delante de sí para que sepa el rumbo que debe dar al sendero en la húmeda y copiosa madeja de las frondosidades del follaje vivo, furiosamente vivo en sus espinas o inerte en la hojarasca por sobre las teclas. Lo circundan luciérnagas.

El trueno de las cuatro de la tarde resonó ayer con una exactitud de relojero. Las costureras de Aracataca abandonaron de súbito sus ensimismamientos y levantaron la vista al cielo asombradas de que, por primera vez, fuera tan tremendo el estruendo al que están ya habituadas. Les pareció extraño, casi insólito.

Remedios, la bella, descendió de los cielos a esa misma hora, precisa, además, para que los disparos regresaran a los revólveres o las ametralladoras, y volvieran a la vida, de una buena vez, los muertos… el de la muerte anunciada, el de La Mala Hora, la Mamá Grande… la muchedumbre infinita que la Compañía masacró en Macondo, tal vez más numerosa que la nube de mariposas amarillas que revoloteó esparcida por el monte de helechos sorprendentes y las casas de los pueblos olvidados de la costa Caribe o las mansiones antiguas de Cartagena o los rascacielos de las grandes ciudades alrededor del mundo y … ¡el mundo es tan pequeño y efímero! Relumbran alas de mariposas amarillas en el contraste de la luz de las estrellas o la oscuridad insondable de la nada.

El pelo de una niña que duerme un sueño eterno ya no alcanza a ser recogido en cola de caballo —parece cable coaxial que anuda a la Tierra— y los amores que en tiempos del cólera eran imposibles, se consuman con la misma naturalidad con que las cafeteras se resisten a rezumar los aromas del café. Ahora son insípidas las bebidas y los hombres buscan otra vez, con persistencia audaz e ilusa, la fuente de la juventud eterna y la sustancia mágica, buena para los desvelos o los insomnios.

La magia desapareció y tal vez no, porque todo es magia —ahora existen los alquimistas y los magos que hablan y escuchan en el aire y ven a las gentes aunque estén en las antípodas del paisaje—. Los aconteceres se anuncian antes de sucedidos. Los seres parece que están de cuerpo entero, pero no están y son una presencia inatrapable y transparente.

Los amigos tienen memoria y están los poetas y los cineastas de nuevo en el Distrito Federal. Ayer lo visitaron todos a Gabito, pero en especial Juan Rulfo.

Fidel, el revolucionario, el amigo de piel de monte, de historia de monte, de alma de monte, con la noticia de que El Gabo es uno más de la expedición en la selva, regresó a sus recuerdos de Bogotá, en 1948, Abril también pero más temprano en los días de mes… a aquella tarde de pianos en andas y multitudes en grito al pie de la Ermita, cuando ambos tenían 21 años, estudiaban Derecho y estaban allí… cada uno en un lugar que prometía confluencias astrales. La pensión donde El Gabo se hospedaba refulgía envuelta en llamas… perdido todo de lo poco que tenía ¡hasta su máquina de escribir!... El amigo ya en las luchas, en el camino que lo llevará al encuentro para revivir el nueve del Abril tremendo cuando mataron a Gaitán, en una cena para conversar con El Gabo, él, tiernamente exagerado en metáforas, afirmará que era quien en medio de la calle intentaba romper una máquina de escribir… pero en verdad, entonces, El Gabo la lloraba inconsolable como un niño.

Ya las últimas noticias no reportan el secuestro de alguien, sino el intento de robarse los sentidos, los conceptos, los sueños, las utopías, las palabras. La gente, que antes no habría entendido nada, ahora tiene aguzada la percepción… El intento existe, pero lo que queda son las palabras, las utopías, los sueños, los conceptos, la sensibilidad clarividente de los de abajo, acostumbrada a las arremetidas, pero feliz de sus hallazgos… son las noticias que llegan de todas partes, sin naufragios.

A estas horas, en este siglo, en las tierras continentales donde alguna vez alguien —equivocadamente— se cansó de buscar El Dorado que sí existe, y en el mar que las baña, poblado de Islas, los contadores de historias ya no pueden narrar el otoño porque esa estación está, como los patriarcas mismos, en extinción… y ese, que es suceso fantástico, soñado como imposible largamente, ahora es desmesura de la realidad que muchos descreen… pero que va siendo cierta… como las mariposas, Remedios, el trueno, el tiempo, el hielo y el viento… Sin tristezas, sin soledad, el General salió de su laberinto y anda por Nuestra América.

Un galeón zarpó ayer de lo profundo de la selva colombiana y El Gabo se enroló como navegante. El polvo se arremolina y esparce por toda Aracataca en la partida, luego invade hasta la última esquina del planeta. Llueve desde ayer torrencialmente. Nadie consigue descifrar el rumbo de las nubes ni cuándo amainará la fuerza de las olas o las ramas, más allá del horizonte boscoso.

Ni los partes ni los viejos pueden predecir cuándo demonios escampará.


De tropiezos y dificultades en el camino de una cooperativa

Por María de Jesús Hernández 
Por Maria de Jesús Hernandez


Su afirmación fue categórica: “Mi cooperativa marcha bien”, y como lo dijo en público, sin reparar casi en que se encontraba en un contexto muy particular, terminó ganando la atención de la mayoría de los asistentes al primer Encuentro de Cooperativismo de La Habana, convocado por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) en esta provincia.

Mientras algunos de los participantes en la cita se mostraban un tanto incrédulos ante la historia que evidentemente quería contar, otros hicieron gestos de admiración y quedaron esperando por los detalles de este anunciado “ejemplo de éxito”.

Sin embargo, Exiquio Ramírez, presidente de la cooperativa de primer grado  Confecciones Textiles Marianao, más que ganar puntos a su favor y promoción para este interesante proyecto, lo que buscaba era indagar sobre cómo y dónde  se podían adquirir materias primas; uno de los diversos problemas que –según dijo- les frena actualmente  en sus planes de desarrollo a largo plazo.
Aclaró a continuación el directivo que este emprendimiento había surgido de un viejo taller de confecciones textiles perteneciente a la empresa Gala, de la Industria Ligera, con la cual se estableció un contrato marco para la prestación de servicios, que se ha cumplido todos los meses sin dificultades, ya que esa misma entidad les garantiza las provisiones imprescindibles.

Pero si en su cooperativa quieren hacer una producción adicional, más allá del referido contrato, se  les dificulta mucho tal propósito por las carencias mencionadas. Sobre ese asunto, abundó Ramírez: “Cuando voy a una mayorista a tratar de comprar, por ejemplo, los 500 metros de tejido blanco que necesito ahora, pues no puedo hacerlo y me veo bien limitado”.

Explicó incluso que en los intentos por seguir avanzando en esta dirección han aparecido múltiples inconvenientes, a pesar de tener personalidad jurídica y una cuenta bancaria en moneda nacional y divisas. Por ejemplo, en algunos lugares  les han dicho que no pueden venderle  a cooperativas “y nos trancan”, puntualizó Ramírez. Asimismo, manifestó que esa situación se presentó cuando quiso adquirir mercancía para la alimentación, y también en un almacén, en el cual no le reconocieron su derecho.

Enfatizó el directivo en que, mediante la resolución 305, se les permite a las cooperativas recibir descuentos por compras mayoristas,  aunque acotó que “eso no lo conoce nadie en los sitios a los que he ido a comprar”.

Se mostró preocupado  igualmente porque “mientras se presten servicios a la empresa Gala, llegarán suministros estables”, pero ese respaldo dejarán de recibirlo el próximo año, cuando tengan que asumir un nuevo plan, aprobado y gestionado por su colectivo.

Otro cooperativista del mismo sector, aunque de diferente dependencia, le sugirió a Ramírez hacer contratos con un almacén de la zona comercial de Berroa. No obstante, en el encuentro no se pudo aclarar si en ese lugar sería reconocida la cooperativa y si se podrán cubrir las posibles solicitudes de grandes cantidades de tejidos y otros accesorios requeridos para sus confecciones textiles.    

El intercambio de experiencias que propició esta cita sirvió a manera de desahogo y también para exponer algunos ejemplos exitosos, a pesar de que  su alcance no estaba relacionado para nada  con el interés de dar nuevas indicaciones, ni de sentar otras pautas. La mayoría de los participantes en la convocatoria  de la ANEC se mostraron agradecidos con el hecho de que se hubiera gestado este espacio y la oportunidad de conversar sobre temas que les preocupan.

Antes, ahora y después

Fundada el primero de octubre del año pasado, la cooperativa de esta historia “fue una de las  primeras en darse a la publicidad”, recordó el presidente de la actual Confecciones Textiles Marianao.

Mencionó que por ser una fábrica más de la empresa no se llevaba contabilidad de la misma, solo se enviaban  datos primarios y elementales. “Ahora las cosas han cambiado bastante”, según contó quien fungía antes como administrador del centro.

En los inicios, al buscar asesoría, refirió que se optó por contratar a tenedores de libros para encauzar y solucionar los problemas contables de gran complejidad a los suelen enfrentarse en las cooperativas, y luego confirmó que “ahora la contabilidad es confiable y tiene todo lo necesario para recibir una visita de inspección y no tener problemas”.

Al parecer, en su corto período de funcionamiento, esta cooperativa ha recorrido caminos muy diferentes a los de su etapa anterior. Hoy se habla de  eficiencia económica,  y sus  resultados positivos le permitieron a Ramírez responder a una interrogante acerca de cómo logran avanzar. “En primer lugar -afirmó- cambió la disciplina, ya no hay que llamarle la atención a nadie; antes había que estar al tanto de que esperaran por el timbre de la merienda y el del almuerzo, pero ahora no”.

Otro aspecto destacado por el presidente de esa entidad fue el salario, del cual dijo  que se ha triplicado y cada empleado gana un promedio de 1.500 pesos al mes. A este colectivo se integraron en total 53 socios, y 30 de ellos son costureras.

Desde el punto de vista social, se mencionó además el aporte gratuito dado a un taller de muñequería, que usa los residuos de la producción para la enseñanza en las escuelas de la comunidad. En tanto que se hablaba de otro contrato establecido con el gremio femenino de la zona, pues según Ramírez, para aumentar la producción piensan incorporar más costureras, que trabajarían desde sus propias viviendas.

Importante decisión con miras al porvenir fue su presencia en la Feria Internacional de La Habana del año pasado. El presidente de la entidad encuestada explicó que la necesidad de darse a conocer estimuló la participación en dicha cita comercial.

Sobre tal inserción señaló: “Allí hicimos un negocio que está latente todavía, con representantes de telares de Maracay, de Venezuela, que puede favorecer a nuestra cooperativa y a todas las de confecciones textiles, pues nos brindaron tantas facilidades como para pensar en grande”. También rubricaron una carta de intención con un expositor de la India, perteneciente a la misma rama.

En el objeto social de una cooperativa de este tipo se precisa que la misma puede producir, comercializar y prestar servicios de todo tipo de confecciones, y justo por eso asegura su presidente que necesitan más tejidos para crecer en nuevas producciones.

Al concluir su intervención,  Ramírez destacó: “No hemos solicitado créditos al Banco, pensábamos que si nos daba buenos resultados la prestación de servicios a la empresa, no debíamos meternos en tales pedidos. Ahora ingresamos entre 240 mil y 250 mil pesos mensuales, que han alcanzado para pagar electricidad, agua, gas, los impuestos, y además tener nuestra cuenta en el Banco con algún dinerito”.

Aclaraciones de utilidad
De acuerdo con lo publicado, el fomento y desarrollo de un mercado mayorista que sustente a cooperativas y nuevos empresarios privados aún se encuentra en una fase incipiente, a pesar de ser clave para abastecer las crecientes demandas del llamado sector por cuenta propia.

Desde el punto de vista conceptual se ha dicho que” una cooperativa es una organización con personalidad jurídica y patrimonio independiente, organizada con fines económicos y sociales y que se constituye de manera voluntaria, a partir de la decisión de los socios que la integran, estando encaminada a la producción y la prestación de servicios”.

Informaciones ampliadas sobre el tema precisan además que se trata de una forma de gestión eminentemente democrática, pues se sustenta en el trabajo aportado por sus miembros, quienes eligen a un presidente mediante voto directo y secreto, y este a su vez deberá rendir cuentas ante la asamblea general, que es el órgano superior de la cooperativa.

Como forma de propiedad colectiva, las utilidades generadas  se distribuyen entre los integrantes de este tipo de empresas, en virtud de la contribución de cada quien, tanto en cantidad como en calidad, aspectos que quedarán pactados y aprobados en los estatutos de la organización.

Vale destacar finalmente que las cooperativas tienen que ser capaces de cubrir con sus ingresos los gastos en los cuales incurran, y además están obligadas a pagar tributos.

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Cuba denuncia ante Unión de Telecomunicaciones proyecto ZunZuneo

Ginebra, 21 abr (PL) Cuba denunció ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) el proyecto ZunZuneo, creado por la Agencia de Estados Unidos para la Asistencia Internacional (Usaid), con el fin de promover la subversión y la desestabilización interna.En un encuentro con el secretario general de esa entidad, Hamadoun Touré, la embajadora cubana ante la oficina de Naciones Unidas y otros organismos internacionales con sede en Ginebra, Anayansi Rodríguez, aportó elementos sobre este programa encubierto, revelado por la agencia Associated Press (AP).

La diplomática explicó que la Usaid creó una especie de Twitter en Cuba llamado ZunZuneo, para lo cual utilizó ilegalmente las plataformas de servicios locales, lo cual provocó inestabilidad en las telecomunicaciones de la mayor de las Antillas.

En la reunión se enfatizó que estas operaciones no sólo violan leyes cubanas, sino también estadounidenses, así como regulaciones internacionales que impiden el uso de mensajes spam, entre ellas 11 resoluciones o recomendaciones de la UIT.

El diálogo transcurrió en un clima de respeto y amistad, lo que caracteriza las relaciones entre Cuba y la UIT, señala una nota de la misión permanente en Ginebra.

Tras las revelaciones de la agencia AP, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba señaló que ese proyecto evidencia que el gobierno de Estados Unidos no ha renunciado a sus planes subversivos contra la nación caribeña.

Esos programas tienen como propósito crear situaciones de desestabilización para provocar cambios en el ordenamiento político y a lo cual Washington continúa dedicando presupuestos multimillonarios cada año, denunció la cancillería.

ULAN consolida en La Habana alianza informativa regional

La Habana, 21 abr (PL) Directivos de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN) analizan a partir de hoy en esta capital acciones concretas para consolidar la alianza informativa.Representantes de una decena de agencias de la región deliberan sobre la necesidad de procurar la unidad frente a campañas mediáticas, en el marco de la III Asamblea General de la ULAN, con sede en el emblemático Hotel Nacional.

Los ataques contra las naciones latinoamericanas y los procesos integracionistas ocupan un lugar especial en la agenda de los representantes de los medios informativos.

La III Asamblea General será el escenario propicio para presentar de manera oficial el esfuerzo unificador reflejado en el portal ANSUR, plataforma que recibe desde el pasado año aportes de sus miembros.

Una declaración de respaldo a los resultados de la II Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños, así como un pronunciamiento de apoyo al pueblo venezolano frente a la campaña contra la constitucionalidad figuran en los puntos a tratar en la cita de La Habana.

A su llegada a esta capital, representantes de las agencias expresaron preocupación por la agresión mediática de Estados Unidos a Cuba tras la revelación de la existencia del denominado Twitter o Zunzuneo para subvertir el orden en la nación caribeña.

La ULAN fue creada en Caracas, Venezuela, en el 2011 con el propósito de unificar voces, identidades, y difundirlas en un esfuerzo común por mostrar con ojos propios la realidad latinoamericana y caribeña.

La III Asamblea General cuenta con directivos de las agencias venezolana AVN, TELAM (Argentina), Prensa Latina (Cuba), ABI (Bolivia), Andina (Perú), Notimex (México), ANDES (Ecuador), la Agencia Brasil y de la secretaría de comunicación de Uruguay.

Recuperación ganadera pasa por la comida

Se recomienda sembrar diferentes variedades de pastos que eviten bajos rendimientos en la cría de animales.

La Habana, 21 abr.- Las proyecciones de rescatar la ganadería, y por tanto la producción de leche y carne, dependen en gran medida de las nuevas estrategias que los criadores sepan trazar para garantizar la alimentación animal con pastos y forrajes.

El pasado año se registraron unas 180.000 muertes a causa de la desnutrición en el rebaño de cerca de cuatro millones de cabezas de ganado vacuno, según el último conteo nacional realizado en 2013.

"Ni los programas de genética, ni la inseminación artificial, ni la garantía de agua y cercas perimetrales para disminuir el hurto y sacrificio ilegal, harán que haya más vacas. Sobre todo se necesita más comida", sostiene un ganadero de la central provincia de Sancti Spíritus.

De un modelo basado en piensos que feneció con la desaparición del campo socialista, el principal socio comercial de la nación caribeña en los años 80 del pasado siglo, la ganadería cubana ha subsistido con escasos insumos, naves deterioradas y pocas personas dispuestas a dedicarse a esta labor.

Pero hoy el país promueve la siembra de diferentes especies de pastos como king grass, morera, moringa y caña, para que cada productor se acostumbre a garantizar la alimentación de sus reses sin tener que depender de las importaciones y asignaciones centralizadas de alimento animal.

Misael Ponce, de la finca Vista Hermosa, de la Cooperativa de Créditos y Servicios "Emiliano Montes de Oca", en La Habana, se dedica tanto a la cría de toros de ceba como de chivas, para la obtención de leche y carne.

"Tenemos 90 toros y un plan de entrega a la industria de 36 toneladas de carne. También cuidamos unas 35 vacas y 200 cabras que sobreviven gracias a la diversidad de pastos y forrajes que sembrados en buena parte de las tierras de la finca", explica.

Pero no se trata solo de la comida. El país requiere rescatar también el sistema veterinario y de sanidad animal.

"Los animales llevan un tratamiento veterinario y ciertos requisitos para proyecto de ceba", añade el campesino.

El sistema existente años atrás, con técnicos y profesionales de esas especialidades a lo largo de toda la cadena productiva se perdió con la crisis económica iniciada en los 90. Por ejemplo, hoy solo existen veterinarios en cerca del 10 por ciento de las unidades productivas.

En la actualidad, el Ministerio de la Agricultura lleva adelante una política de compra de animales del sector cooperativo campesino cuando el productor no cuente con suficiente alimentos o espacio de tierra para sembrarlo.

No es el caso de Ponce.

"Yo lejos de vender reses, las compro a otros campesinos que no pueden alimentarlas para cebarlas y entregarlas a la industria", sostiene el productor, que además mantiene tradiciones, infraestructura y conocimientos heredados de sus antepasados.

Diferentes líneas de trabajo del programa de rescate ganadero comprenden la rehabilitación de las condiciones para el trabajo con la masa: el mejoramiento genético, instalación de molinos a viento y cercas perimetrales eléctricas, creación de puntos para el acopio refrigerado de la leche, entre otras.

Para especialistas, la recuperación de toda la agricultura cubana pasa también por la innovación tecnológica, para lo cual se necesita una inversión en recursos informáticos no tan elevados, pues lo fundamental, el capital humano, ya está formado.

Economistas consideran que lejos de transformaciones al modelo existente en el campo cubano, Cuba necesita un nuevo modelo de gestionar la agricultura que permita la autonomía de los productores y abra un mercado de insumos sólido. (2014)

Náufrago en tierra firme


Por GABRIEL GARCÍA MARQUEZ 19 MAR 2000

El viernes, cuando Juan Miguel González fue a la escuela por su hijo Elián para pasar juntos el fin de semana, le dijeron que Elizabeth Brotons, su antigua esposa y madre del niño, se lo había llevado al mediodía y no lo había devuelto en la tarde. A Juan Miguel le pareció normal en su rutina de divorciado. Desde que Elizabeth y él se habían separado en los mejores términos, dos años antes, el niño vivía con su padre, y alternaba sus días entre la casa de éste y la de su madre. Pero en vista de que la puerta de Elizabeth estuvo con candado no sólo el fin de semana, sino también el lunes, Juan Miguel empezó a hacer averiguaciones. Fue así como descubrió la mala noticia que ya empezaba a ser de dominio público en la ciudad de Cárdenas: la madre de Elián se lo había llevado para Miami, junto con 12 personas más, en un bote de aluminio de cinco metros y medio de largo, sin salvavidas y con un motor decrépito muchas veces remendado. Era el 22 de noviembre de 1999. "Aquel día se me acabó la vida", dice Juan Miguel cuatro meses después. Desde que se divorciaron había mantenido con Elizabeth una relación cordial y estable, pero más bien insólita, pues siguieron viviendo bajo el mismo techo y compartiendo sus sueños en la misma cama, con la esperanza de lograr como amantes el hijo que no habían podido tener de casados. Parecía imposible. Elizabeth quedaba encinta, pero sufría abortos espontáneos en los cuatro primeros meses de embarazo. Al cabo de siete pérdidas, y con una asistencia médica especial, nació el hijo tan esperado, para el cual tenían previsto un nombre único desde que se casaron: Elián.
El nombre ha llamado la atención fuera de Cuba. Se ha escrito sin rubor que Elián era su patriarca bíblico, y un periódico lo ha celebrado como un hallazgo de Rubén Darío. Para los cubanos, en cambio, Elián es un nombre como cualquiera de los muchos que ellos inventan a espaldas del santoral: Usnavi, Yusnier, Cheislisver, Anysleidis, Alquimia, Deylier, Anel. Sin embargo, lo que hicieron Elizabeth y Juan Miguel fue crear para el recién nacido un nombre equitativo con las tres primera letras del nombre de ella, Elizabeth, y las dos finales del nombre de Juan.

Elizabeth tenía 28 años cuando se llevó al niño para Miami. había sido una buena estudiante de hotelería, y seguía siendo simpática y servicial como camarera de primer grado en el hotel Paradiso -Punta Arenas de Varadero-. Su > padre dice que a los 14 años estaba ya enamorada de Juan Miguel González, y > se casó con él a los 18. "Éramos como hermanos", dice Juan Miguel, un hombre pausado, de buen carácter, que también trabaja en Varadero como dependiente cajero en el parque Josone. Ya divorciados y con el niño, Juan Miguel y Elizabeth siguieron viviendo juntos en la ciudad de Cárdenas -donde nacieron y vivieron todos los protagonistas de este drama- hasta que ella se enamoró del hombre que le costó la vida: Lázaro Rafael Munero, un guapo de barrio, mujeriego y sin empleo fijo, que no aprendió el judo como cultura física, sino para pelear, y lo habían condenado a dos años de cárcel por robo con fuerza en el hotel Siboney de Varadero. Juan Miguel, por su parte, se casó más tarde con Nelsy Carmeta, con quien hoy tiene un hijo de seis meses que fue el amor de la vida de Elián hasta que Elizabeth se lo llevó para Miami.
Juan Miguel no tuvo que perder tiempo para saber dónde estaba su hijo, porque en el Caribe se sabe todo. "Inclusive antes de que suceda", como me dijo uno de mis informantes. Todo el mundo sabía que el promotor y gerente de la aventura había sido Lázaro Munero, que había hecho por lo menos dos viajes clandestinos a los Estados Unidos para preparar el terreno. Así que tenía los contactos necesarios y bastantes agallas para llevarse no sólo a Elizabeth con el hijo, sino también a un hermano menor, a su propio padre con más de setenta años, y a su madre, todavía convaleciente de un infarto Su socio en la empresa se llevó a la familia completa: su mujer, sus padres y su hermano, y a una vecina de enfrente cuyo esposo la esperaba en los Estados Unidos. A última hora, mediante el pago de mil dólares cada uno, se embarcó una muchacha de 22 años, Arianne Horta, con su hija de cinco años, Esthefany, y con Nivaldo Vladimir Fernández, marido de una amiga.

Una fórmula infalible para una buena recepción migratoria en los Estados Unidos es llegar como náufrago a sus aguas territoriales. Cárdenas es un buen punto de partida por su cercanía con la Florida, y por sus recodos marinos resguardados por manglares difíciles para los guardacostas que patrullan sus aguas. Además, el arte regional de barcas para la pesca en la vecina ciénaga de Zapata y la laguna del Tesoro facilita la materia prima para la construcción de embarcaciones ilegales. En especial, los tubos de aluminio para regadíos de cítricos, que se venden como pan barato cuando a no sirven para nada. Se dice que Munero debió gastarse unos 200 dólares en billetes y 800 pesos cubanos más entre el motor y la construcción de la lancha. El producto final fue una chalupa no más larga que un automóvil, sin techo ni asientos, de modo que los pasajeros debieron viajar sentados en el fondo y a pleno sol. Se supone que el bote estaba listo desde septiembre pasado, a la espera de que pasara la estación de los huracanes. El motor fuera de borda no fue el que más les convino, sino el que pudieron encontrar con muchos años de zozobras en el estrecho de la Florida. Tres neumáticos de automóvil se embarcaron como salvavidas para 14 personas. No había sitio para uno más. Los tres eran negros, tal vez por la superstición caribe de que ese color ahuyenta los tiburones, que son cegatos por naturaleza. Antes de partir, la mayoría de los pasajeros se inyectaron Gravinol intravenoso para evitar el mareo.

Parece que habían zarpado el 20 de noviembre desde un manglar en las inmediaciones de Jagüey Grande, muy cerca de Cárdenas, pero tuvieron que regresar por una falla del motor. Allí permanecieron escondidos dos días, a la espera de que lo repararan, mientras Juan Miguel creía que el hijo estaba ya en Miami. Esta primera emergencia sirvió para que Arianne Hortas comprendiera que el riesgo de la aventura era excesivo para la hija, y resolvió dejarla en tierra con su familia para llevársela más tarde por una vía segura. Se ha dicho también que Elián tomó conciencia allí mismo de los peligros de la travesía, y lloraba a grito herido para que lo dejaran.Munero, temeroso de que los descubrieran por el llanto, amenazó a la esposa: "O lo callas tú o lo callo yo".

En definitiva, zarparon al amanecer del 22, con buena mar, pero con mal motor. Con un tiempo como aquél, el viaje puede hacerse entre 48 y 72 horas, con un barco de poco impulso. Los relatos que los sobrevivientes hicieron a la prensa en la Florida después del naufragio, y los que aumentaron por teléfono a sus familias de Cárdenas, volvieron de dominio público los pormenores pavorosos de la tragedia. Sus versiones son las únicas posibles mientras no se conozca la de Elián. Según ellos, a la medianoche del 22, los responsables del viaje desmontaron el motor desahuciado y lo tiraron en el mar para aligerar la carga. Pero la barca, descompensada, dio una voltereta de costado y todos los pasajeros cayeron al agua. Sin embargo, una suposición de expertos es que la voltereta pudo haber roto las frágiles soldaduras de los tubos de aluminio, y la barca se hundió.

Fue el final, en una noche negra y en un infierno de pánico. Las personas mayores que no sabían nadar debieron ahogarse al instante. Un factor contra la mayoría debió ser el Gravinol, que, en efecto, evita el mareo, pero provoca somnolencia y entorpece los reflejos. Arianne y Nivaldo se agarraron a uno de los neumáticos; Elián y tal vez su madre se agarraron de otro. Nada se supo del tercer neumático. Elián sabe nadar, pero Elizabeth no sabía, y bien pudo soltarse en medio de la confusión y el terror. "Yo vi cuando mamá se perdió en el mar", diría el niño a su padre después por teléfono. Lo que es difícil de entender, aunque merece ser cierto, es que ella tuvo la serenidad y el tiempo para darle al hijo una botella de agua dulce.

Con sus datos erróneos, Juan Miguel tuvo el presagio de la tragedia antes de que ocurriera. Había llamado varias veces a su tío Lázaro González, que vive en Miami desde hace años, e hizo averiguaciones de llegadas clandestinas o naufragios recientes, pero no le dieron razones de nada. Por fin, al amanecer del jueves 25 estallaron las noticias sucesivas. El cadáver de una mujer mayor fue encontrado en la playa por un pescador. Más tarde aparecieron vivos Arianne y Nivaldo, aferrados a uno de los neumáticos. Poco después se supo que un niño había aparecido frente a Fort Lauderdale, inconsciente y escaldado por el sol, y no amarrado, sino acostado bocarriba sobre otro neumático. Era Elián, el último sobreviviente.

La determinación de Juan Miguel desde que lo supo fue hablar por teléfono con el niño, pero no sabía adónde. El 25 lo llamó un médico de Miami para informarse de las enfermedades que Elián había tenido, las medicinas que toleraba mal, las operaciones que le hubieran hecho. Entonces supo con una gran alegría que era el mismo Elián quien había dado en el hospital el nombre de su padre y el teléfono y la dirección de su casa en Cárdenas. Juan Miguel dio los datos solicitados por el médico, y éste volvió a llamarlo el día siguiente para que hablara con Elián. Conmovido, pero con voz firme, Elián le contó a su padre cómo había visto ahogarse a su madre. También le dijo que había perdido la mochila y el uniforme de la escuela; Juan Miguel lo interpretó como un síntoma de desorientación y trató de ayudarlo. "No, papo", le dijo, "el uniforme tuyo está aquí y la mochila la tengo para cuando vuelvas". Sin embargo, también es posible que Elián tuviera otro juego de útiles en casa de su madre o que se lo hubieran comprado a última hora para que no insistiera en volver a su casa. Su apego a la escuela, que es famoso entre sus maestros y condiscípulos, así como sus deseos de volver a clase, tuvieron una demostración palmaria unos días después, cuando habló por teléfono con su maestra: "Cuídenme bien mi pupitre".

Desde las primeras llamadas, Juan Miguel se dio cuenta de que alguien en Miami entorpecía las conversaciones telefónicas con su hijo. "Es bueno que usted sepa que desde el principio hacían todo lo posible para sabotearnos", me dijo. "A veces le hablan a gritos al niño mientras conversamos, suben al máximo el volumen de los dibujos animados en la televisión o le ponen un caramelo en la boca para que no se le entienda lo que dice". Estas artimañas fueron sufridas también en carne propia por Raquel Rodríguez y Marcela Quintana, las abuelas de Elián, durante su tormentosa visita a Miami, cuando un agente de la policía, a órdenes de una monja frenética, les arrebató el teléfono celular con que ellas daban noticias del niño a sus familias de Cuba. La visita, que había sido prevista para dos días, se redujo al final a 90 minutos, con toda clase de interrupciones provocadas y con no más de un cuarto de hora a solas con Elián. De modo que volvieron a Cuba escandalizadas de cuánto lo habían cambiado. "Éste no es el mismo niño de antes", dijeron, atribuladas por la timidez y el retraimiento del que recordaban como un niño vivaz, inteligente y con una aptitud admirable para el dibujo. "¡Hay que salvarlo!".

A nadie en Miami parece importarle el daño que le están causando a la salud mental de Elián con los métodos de desarraigo cultural a que lo tienen sometido. En la fiesta de sus seis años, que cumplió el pasado 6 de diciembre en el cautiverio de Miami, sus anfitriones interesados lo retrataron con casco de combate, rodeado de armas mortíferas y envuelto en la bandera de los Estados Unidos, poco antes de que un niño de su edad asesinó a tiros de revólver a una compañera de escuela en el Estado de Michigan. No eran juguetes de amor, por supuesto, sino síntomas inequívocos de una conspiración política que millones de cubanos atribuyen sin reservas a la Fundación Cubano-Norteamericana, creada por Jorge Mas Canosa y sostenida por sus herederos, que al parecer está gastando millones de dólares para que Elián no sea devuelto a su padre. Es decir: el verdadero naufragio de Elián no fue en alta mar, sino cuando pisó la tierra firme en los Estados Unidos.

La rabia de los cubanos ante esta expropiación insólita tiene pocos precedentes aun en su propia revolución. La movilización popular y el torrente de ideas que se ha generado en el país para exigir el regreso del niño usurpado es espontánea y espectacular. Con una novedad: la participación masiva de la juventud y la infancia. El poeta católico Cintio Vitier, asombrado por la torpeza de los Estados Unidos, escribió en un poema para Elián: "¡Qué tontos! Nos han unido para siempre". Desde la otra orilla,un desafecto a la revolución dijo lo mismo de otro modo: "Los yanquis son tan brutos que han arrojado a la juventud cubana en brazos de Fidel". 


Sin embargo, la empresa para quedarse con Elián tiene plata y poder, aun contra los órganos de justicia de los Estados Unidos, cuyo Servicio Nacional de Inmigración (INS) reconoció a Juan Miguel el pasado 5 de enero como la única persona habilitada para representar al niño y actuar en su nombre. El 24 de enero, la secretaria de Estado adjunta para asuntos consulares, embajadora Mary A. Ryan, pidió de manera expresa y pública que el niño fuera devuelto a su padre a la mayor brevedad, y advirtió que una decisión contraria "estará en total desacuerdo con los principios que nosotros defenderíamos en el caso de un niño norteamericano". El presidente Clinton declaró para la prensa: "En este caso no debe interferir ningún asunto político, sino respetar la decisión del INS".
No parece casual hasta qué punto el tema de la patria potestad ha incidido en las tensiones entre los Estados Unidos y la revolución cubana desde sus orígenes. En 1960, bajo la Administración de Eisenhower, cuando la CIA inventó letra por letra y puso a circular en Cuba una falsa ley según lacual los niños cubanos serían arrebatados a sus padres por el Gobiernorevolucionario y enviados para adoctrinamiento precoz en la Unión Soviética.

Infundios aún más truculentos decían que los niños más apetitosos seríanenviados a los mataderos de Siberia para que los devolvieran como carne enlatada, y que cincuenta madres de Bayamo, en el oriente de Cuba, habían preferido matar a sus hijos menores antes que someterlos a la ley siniestra.

Esto fue lo que los mismos Estados Unidos bautizaron como la operación Peter Pan. 
A pesar de los desmentidos formales de Cuba, el Gobierno de Eisenhower llegó a un acuerdo secreto con la Iglesia católica norteamericana para que los padres cubanos pudieran enviar a sus hijos a los Estados Unidos sin padres, ni pasaporte ni equipaje. El éxodo desgarrador, en el cual invirtieron los Estados Unidos 28 millones de dólares, se convirtió en una comunidad de falsos huérfanos integrados a la fuerza en la cultura norteamericana.
¿Sería perverso asociar el caso de Elián con el fantasma de una nueva operación Peter Pan? No he podido evitarlo al escuchar el alegato público de un distinguido abogado de los servicios de inmigración de Miami, José Pertierra, que llegó de Cuba a los 12 años en aquel torrente de hijos sin padres, y acaba de hacer por televisión un alegato público para que se reconozca la patria potestad al padre de Elián. "Ni la familia que está en los Estados Unidos dice que este padre es un mal padre", dijo el doctor Pertierra. "Lo que dicen es que no les gusta la política de Fidel Castro, pero Fidel Castro no es el padre de este hijo". Al final de la entrevista dejó flotando un grano de pimienta en la sopa. "Lo más preocupante", dijo, "es que los jueces de la Florida son electos, y devolver este niño a Cuba podría costarle la elección a un juez de Miami". Por lo pronto ha llamado la atención que el juez King, el primero que debía decidir esta causa, tuvo que declararse impedido por sus vínculos con la Fundación Cubano-Norteamericana.

Su sucesor, el juez Hoelever, sufrió un dudoso derrame cerebral. Michael Moore, el juez actual, no parece tener mucha prisa para fallar antes de las elecciones. De todos modos, a muchos cubanos les inquieta que el Gobierno de Clinton no se atreva a devolver al niño, a pesar de sus leyes y sus propias convicciones, por temor de que el candidato demócrata, Al Gore, pierda los votos de la Florida. Sin embargo, la pérdida jurídica e histórica puede ser para los Estados Unidos mucho más costosa que la electoral, pues más de 10.000 niños norteamericanos andan hoy por el mundo, sacados de su país por uno de sus padres sin autorización del otro. Lo grave para ellos es que silos cónyuges que se quedaron en los Estados Unidos quieren recuperarlos, el precedente de Elián podrá ser usado para impedirlo.

Gabriel García Márquez La Habana, 15 de marzo de 2000 © Copyright Gabriel García Márquez/ Cambio.

domingo, 20 de abril de 2014

Deportista revela cómo Los Zetas cruzaron por México desde Cuba a beisbolista estrella de los Dodgers

Ciudad de México,  (SinEmbargo).– Yasiel Puig, pelotero cubano y actual estrella de los Dodgers de Los Angeles y su amigo, el boxeador Yunior Despaigne, han sido amenazados por integrantes de Los Zetas ante una presunta falta de pago a los traficantes de personas que los ayudaron a salir de la isla en junio de 2012. 
 
De acuerdo con una investigación que publica Los Angeles Times, el escape de los deportistas cubanos había sido planeado “por un ladrón de poca monta en Miami” llamado Raúl Pacheco, quien había acordado pagar a los contrabandistas de los Zetas 250 mil dólares para que sacaran de forma clandestina de Cuba al toletero. 
 
Según se dio a conocer, la historia data de junio del 2012, cuando Puig salió de su casa en Cienfuegos, en la costa sur de Cuba. Viajaba con tres compañeros: Yunior Despaigne, su novia y un sacerdote de la religión yorubá. Puig debía ser llevado a un tercer país, no revelado, para que estableciera residencia y pudiera firmar como agente libre, algo que hacen usualmente los peloteros cubanos. 
 
A condición de su fuga, el pelotero cubano tendría que pagar el 20 por ciento de sus ingresos futuros a Pacheco. El LA Times relata que ante la espera de que Pacheco pagara los 250 mil dólares para que Puig fuera liberado, él y sus tres acompañantes fueron retenidos por Los Zetas en una habitación de un desconocido motel de Isla Mujeres en Quintana Roo. Pero el pago de Pacheco a los contrabandistas se demoraba, y éstos amenazaron con mutilar al jugador si no recibían el dinero. “Si ellos no recibían el dinero, decían que en cualquier momento podrían darle un machetazo. Cortarle un brazo, un dedo, lo que sea, y que no volvería a jugar al béisbol de nuevo”, expresó Yunior Despaigne, de acuerdo con un documento citado por el LA Times. 
 
Ahora Yunior Despaigne asegura que los traficantes de personas que lo ayudaron a salir de la isla los tienen amenazados de muerte desde mediados de 2012. En entrevista para Univision, señaló que es a él a quien están dirigidas directamente las amenazas por el pago. El pugilista reveló a la cadena hispana de EU que fue él la persona que contactó a Yasiel Puig cuando aún estaba en Cuba, sirviendo de intermediario a un grupo de personas interesadas en sacar al pelotero del país para ponerlo a jugar en las Grandes Ligas. A cambio de eso, Despaigne también podría participar en el viaje a Estados Unidos, sin embargo no tenía nada que ver con el pago al grupo que llevó a cabo el traslado de ambos deportistas. 
 
A causa de ello, ahora se encuentra bajo amenaza constante del cartel mexicano de los Zetas, quienes le advierten que Puig debe pagar. Despaigne dijo que un enviado de un jefe contrabandista conocido como Leo se enfrentó a él en Miami, exigiendo el pago . ”El hombre me empujó contra mi coche y me puso un arma en mi hígado y me dijo que le dijera Puig si no les pagaba, que lo iban a matar”, dijo a Los Angeles Times . Steve Moore , un agente retirado del FBI que dirigió las investigaciones extraterritoriales en la oficina de Los Ángeles, dijo al diario The Guardian que los informes sobre la deserción de Puig de la isla, y la manera en que se produjo, podría atraer el interés de las autoridades federales. “Cuando se usan redes de contrabando humano y los cárteles de la droga para hacer esto, se está estableciendo un precedente que no es útil para los Estados Unidos de América”, dijo Moore. Y agregó: “Si eso es lo que pasó aquí, puede descender hasta el punto en los Estados Unidos de América, y específicamente el Departamento de Justicia, tiene que hacer algo al respecto”. A través de un comunicado difundido a través de su agente, Adam Katz, Puig dijo que estaba al tanto de los informes, pero desea centrarse en ganar partidos . ”Entiendo que la gente es curiosa y tiene preguntas [...] pero no tendrá ningún comentario sobre este asunto”, dijo. Por su parte, el gerente de los Dodgers, Don Mattingly, dijo a la prensa que estaba preocupado acerca de los rumores de que los traficantes habían amenazado Puig. 
 
A su vez, otros altos funcionarios de los Dodgers se han quedado en silencio y el equipo ha hecho ninguna respuesta formal, publica The Guardian. El diario londinense afirma que Despaigne ha acusado a Puig de ayudar a las autoridades cubanas a detener a varios traficantes de seres humanos, con el fin de ganarse a las autoridades de la isla. La afirmación está contenida en una declaración jurada de 10 páginas del boxeador presentada en Miami, como parte de una demanda contra Puig por uno de los supuestos traficantes que se encuentra actualmente encarcelado en Cuba .

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La Asamblea Nacional de Cuba cambia de hábito

Por ALAN A. GONZÁLEZ CONSUEGRA 

Desde hace varios meses la capital cubana observa cómo poco a poco se desarrolla un intenso proceso constructivo en los alrededores del Capitolio de La Habana. Estas obras de restauración son acogidas con beneplácito por los capitalinos, pues esa majestuosa edificación ha sido testigo de grandes momentos de la historia contemporánea de Cuba y para el mundo es símbolo de la ciudad. Sin embargo, mayor fue el júbilo cuando el pasado 25 de abril el historiador de La Habana, doctor Eusebio Leal Spengler, con motivo de la re- inauguración del Sloppy Joe’s Bar, dio a conocer que la edificación volvería a ser sede del órgano legislativo de la Isla, según afirma la agencia AP en su portal digital. 

El hecho de que nuevamente el cuerpo legislativo cubano retorne a la sede que en el pasado lo acogió durante 30 años evidencia la buena voluntad del gobierno en fortalecer la institucionalidad vigente, al dotar a la Asamblea Nacional de una sede que por sus condiciones constructivas le permitiría un mejor ejercicio de sus funciones; no obstante, el hábito no hace al monje. 

El pasado 24 de febrero el General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el discurso con motivo de su toma de posesión de la jefatura del Estado y el Gobierno del país, habló sobre la necesidad de llevar adelante cambios en lo económico, político y social, que por su importancia conllevarían a la necesaria modificación de la Constitución. 

La actual Carta Magna, vigente desde 1976, no está en total sintonía con la realidad de la Cuba del siglo XXI. La realización de una Asamblea Constituyente – modificar determinadas partes del texto constitucional no sería suficiente– supondría el análisis a fondo de todos los aspectos de la sociedad, a fin de que la Constitución naciente sea reflejo de su época, de su país, y disponga de la mejor técnica-jurídica constitucionalista del momento en Iberoamérica, como en su momento la tuvo la Constitución cubana de 1940. 

Sin lugar a dudas un elemento a tener en cuenta por la Asamblea Constituyente sería lo relativo a la estructura y funcionamiento de los órganos del Estado, lo que en la actual Constitución se regula en los capítulos IX, X y XIII. El órgano o poder legislativo entra en este análisis. 

Conforme a la previsión constitucional vigente la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) es el órgano supremo de poder del Estado, y único con potestad legislativa. Por mandato constitucional la Asamblea sesiona dos veces al año (art. 78) y sus diputados no ejercen sus funciones de forma profesional, lo que se infiere del artículo 82. Esto ha condicionado que en los últimos 37 años haya carecido de un establecimiento amplio, capaz de albergar en reuniones plenarias a la totalidad de los diputados, comprendiendo su sede actual un pequeño edificio ubicado en el municipio capitalino de Playa, solo suficiente para las oficinas administrativas. Las sesiones en pleno en las últimas décadas han tenido lugar en el Palacio de Convenciones de La Habana, anfitrión de múltiples eventos de carácter nacional e internacional. 

El cambio de lugar de la Asamblea Nacional pudiese llamarnos a interrogarnos: ¿mantendría el órgano legislativo su actual estructura unicameral, o adquiriría la estructura bicameral que tenía el antiguo Congreso, tal como se concibió antes? 

Al ocupar las oficinas de la ANPP tanto espacio, ¿supondría ello un aumento de la permanencia de los diputados en la capital, con sus oficinas establecidas?; 

¿habría mayor tiempo de sesiones del órgano?; ¿se profesionalizarían los diputados para el ejercicio de sus funciones? ¿Tendría el órgano en su dinámica interna el funcionamiento de los Congresos contemporáneos? 

¿Dejaría el Consejo de Estado de ser representante del legislativo entre uno y otro período de sesiones, para convertirse en una entidad u órgano independiente con atribuciones propias? Estas y muchas otras preguntas pudieran aflorar en el calor de un debate sobre el tema. 

II 

En relación con la estructura unicameral o bicameral del órgano legislativo, cualquiera de las dos fórmulas pudiese ser acertada. Todo está en las razones de su fundamento y en el ánimo de los miembros de la Asamblea Constituyente, aun cuando soy del criterio de que un parlamento unicameral sería lo más afín a nuestra realidad, sobre todo por nuestras raíces y tradición política. En la práctica, los congresos bicamerales tienden a frenar o dilatar más el proceso legislativo por los tortuosos procedimientos internos de y entre ambas cámaras. 

Ahora bien, el Capitolio Nacional de La Habana en el momento de su inauguración se concibió –como sus pares en el mundo– para que los miembros del órgano legislativo desarrollaran sus labores cotidianamente. O sea, los representantes y senadores asalariados del Estado por el ejercicio de su profesión de carácter público, tenían en el edificio del Congreso su centro de trabajo, amén de que tuviesen otras oficinas a tales fines. En la concepción democrática socialista cubana, el parlamento debe ser representación y reflejo de la diversidad del pueblo, descartándose el ejercicio profesional de una diputación. Esta concepción ha servido de bandera de lo positivo de nuestro sistema democrático, pero al mismo tiempo ha traído consigo varias desventajas. 

En Cuba no se legisla con la celeridad necesaria. Esto ha posibilitado que algunas leyes se encuentren en desuso, que existan lagunas o antinomias normativas en varias ramas del Derecho y, por lo tanto, que se acumulen temas cruciales ávidos del análisis y pronunciamiento del legislador. Se ha desarrollado la mala praxis de emitir normativas de jerarquía inferior para regular temas que no son de su competencia, verbi gratia: resoluciones que se pronuncian contrario a disposiciones superiores o a mandamientos constitucionales, o Decretos Leyes que regulan temas que por su trascendencia e implicaciones correspondería al pronunciamiento del legislativo. 

Por otro lado, el conocimiento del funcionamiento del Estado y el Gobierno por parte del Diputado; de sus derechos y obligaciones, de sus facultades, competencias, y rol social, en la mayoría de los casos –y es mi percepción personal– es muy bajo. Esta realidad obedece al hecho de que el Diputado no es un profesional de la política y está enfrascado cotidianamente en sus funciones laborales; súmesele además el carecer de asesores o personal que le asiste para hacer frente a la toma de decisiones sobre temas amplios y complejos en el proceso legislativo. 

La contraparte de esta realidad es la existencia de una consolidada y extensa Administración en proceso de fortalecimiento. En Cuba, al igual que en casi todo el mundo, el Consejo de Ministros es el Gobierno de la nación, su máximo órgano ejecutivo; sin embargo las relaciones entre los órganos de poder del Estado cubano, y la de estos con otros actores del sistema político, le otorgan al Estado un carácter atípico. 

La estructura del aparato estatal patrio no responde al canon establecido tradicionalmente por occidente sobre la tripartición de poderes del Estado, que a su vez se sostiene en la doctrina de la separación o división de poderes (trias politica) de Montesquieu. El texto constitucional se nutre de la concepción doctrinal marxista que ve al poder del Estado como único e indivisible, siendo asumidas las funciones (no poderes) ejecutivas, legislativas y judiciales, por los respectivos órganos de poder del Estado. 

La Asamblea Nacional, a través de la cual el Estado ejerce su función legislativa, le cede al Consejo de Estado su representación durante casi la totalidad del año fiscal (art. 89), recayendo en la práctica “la función legislativa cotidiana” sobre un órgano de aproximadamente treinta miembros, siendo su Presidente y Primer Vicepresidente los mismos del Consejo de Ministros (art. 74). Esto implica que el normal procedimiento de trámite válido y legal, en el cual el Gobierno se presenta ante la Asamblea Nacional con alguna iniciativa legislativa (art. 88, b.) para aprobar, modificar o derogar alguna Ley, en múltiples ocasiones no se produzca en tiempo y forma porque fue suplantado por la previa toma de decisión del Consejo de Estado mediante algún Decreto-Ley (art. 90, c.). 

Por un lado existe un marco legal para solucionar un problema o situación que no puede esperar el cónclave del legislativo; pero por otro se sesga el principio de “reserva de Ley” al ser esta práctica la más común. 

Estas particularidades nuestras en la estructura de poder del Estado han propiciado la existencia de otros órganos u organismos con marcadas funciones ejecutivas como son: las agencias, institutos, entidades, organismos, y programas subordinados al Consejo de Ministros (vid. art. 13, h, del Decreto Ley 272 de 2010), que conforman un gran ente burocrático organizado que responde directa o indirectamente al órgano ejecutivo para el mejor desempeño de sus funciones –como es lógico-; y al Comité Central del Partido Comunista de Cuba y sus dependencias. 

La representación de la Asamblea Nacional, que entre uno y otro periodo ordinario de sesiones hace el Consejo de Estado (art. 89), ha contribuido en la práctica a una concentración de facultades en el órgano; que sumada a la amplia y consolidada administración existente, y a las deficiencias en el funcionamiento de la Asamblea, condicionan la percepción de un débil ór- gano legislativo, contrario sensus al precepto constitucional del artículo 69. 

Asimismo, el Partido Comunista de Cuba, único existente en la nación y que no elige ni postula a los diputados, es, según el artículo 5 de la Carta Magna “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, lo que determina su protagonismo en la vida política del país y su intervención directa en el aparato de poder. 

Creo resueltamente que el diputado patrio bien puede dedicarse a su labor legislativa de forma profesional (asalariada), sea cual fuere su procedencia social, siempre y cuando sea electo y revocado directamente por el pueblo, en un proceso exento de campañas políticas de corte mercantilista. No es inconciliable la tesis del ejercicio profesional de la diputación, con la defendida por nuestro modelo político social. El obrero o el campesino verdaderamente preocupado de la suerte de los que representa, de los intereses de su gremio, puede ser tan buen legislador como el mejor de los abogados o economistas. No existe un colegio donde enseñen a legislar, ni licenciatura o grado académico que lo certifique, es algo que se aprende con la práctica en relación con las normas internas del órgano legislativo, teniendo en cuenta las reglas de la técnica legislativa, así como los principios y valores jurídicos presentes en la base del ordenamiento jurídico de la sociedad.

El legislador no es un eslabón aislado. Se concadena con los asesores, el necesario trabajo de las comisiones (donde debe tener un papel protagónico la de Asuntos Constitucionales y Jurídicos en el asesora- miento general del órgano); y con las eficientes recomendaciones de la Dirección de Asesoría y Legislación del Ministerio de Justicia en lo referente al proceso de creación de las leyes.

Y ese es uno de los retos que enfrentaría el parlamento cubano de funcionar como tal: un cambio en su dinámica interna. Para ello se podría tener como referencia esas normas muertas que alguna vez determinaron el funcionamiento del Congreso nacional que otrora tuvo su sede en el Capitolio; también habría que acudir al Derecho comparado y ver cómo funcionan otros en la región como el de Venezuela, el de Argentina, el de Ecuador, etc.; y sobre todo aprovechar la experiencia acumulada, nuestras particularidades. Parece algo trivial, pero no lo es. Mientras más acceso tenga la población al funcionamiento de este órgano; mientras más transparencia tenga la labor del legislador, más participativo y democrático será el sistema.

Resulta importante este aspecto porque el dinamismo interno del órgano legislativo incide proporcionalmente sobre la actividad política de la nación. Es algo sobre lo que la Asamblea Constituyente deberá trabajar. La cada vez mayor participación directa del pueblo en los órganos del Estado a través de las distintas instituciones, el acercamiento de la toma de decisiones a la base, la amplia información, el debate, la rendición de cuentas y el control popular, parecen ser la fórmula más viable para el fortalecimiento de la democracia frente a la clásica representación y sus males o el centralismo democrático.

Por su parte, el Consejo de Estado es hasta la fecha el órgano más importante de la Asamblea Nacional, se encarga de representarla entre sus periodos de sesiones y ostentan “la suprema representación del Estado cubano”, vid. artículos 89 y 90 de la Constitución. Es un órgano particular, y sustituye formalmente la figura del Presidente de la República, cargo que en Cuba no existe, siendo su Presidente el Jefe de Estado y de Gobierno, vid. artículo 74.

De existir una Asamblea Nacional con un funcionamiento permanente, el Consejo de Estado no tendría sentido de ser como lo conocemos actualmente, ya que la Asamblea no tendría que ser representada por órgano alguno. Aun así, la permanencia de este órgano en la superestructura estatal cubana no es desacertada. El hecho de ser colegiado, mas la experiencia que ha acumulado en la práctica, le vale como un elemento a tomar en cuenta a la hora de hacer el diseño político futuro de nuestro Estado. Cualquier otro criterio al respecto sería especulativo, máxime cuando a estas alturas no se conoce ni cuándo ni cómo será el proceso de creación de la Asamblea Constituyente.

III

El regreso de la Asamblea Nacional a la sede que por derecho le corresponde, debería ser visto como un símbolo de los cambios que deben darse en Cuba para fortalecer los órganos de poder del Estado y por ende su sistema político. El Capitolio Nacional es literalmente un sólido e invaluable legado artístico y arquitectónico con casi diecisiete lustros de existencia; así de fuerte y hermosa deberá ser la patria que le leguemos a las generaciones futuras. Con ese fin no se puede perder de vista la relación conceptual existente entre Patria, República, y Revolución. La primera existirá siempre, independientemente de la forma de gobierno adoptada o el proceso político dominante; la segunda es el escenario necesario para que el pueblo pueda realmente ser soberano; la tercera es la obra opcional pensada y construida diariamente por el pueblo en su afán de consolidar y preservar su soberanía.

Si se quiere que los logros y conquistas sociales, políticas y económicas –resultantes de ese proceso político-social y económico que llamamos Revolución– perduren en el tiempo, se deben crear instituciones republicanas sólidas, que como macro-instrumentos le permitan al pueblo desde la base luchar por sus derechos en cualquier momento histórico y en cualquier circunstancia política. Si el poder es del pueblo, el pueblo debe tener más participación en el ejercicio de su poder.

Las generaciones presentes y futuras de cubanos están llamadas por la historia a ser fieles al legado de todos esos hombres que han aportado su grano de arena en la edificación de ese gran edificio independiente que es la República de Cuba. La Revolución es un medio, las instituciones democráticas nuestros instrumentos, el bienestar de la Patria toda nuestro fin. Sirva, pues, el bruñimiento del antiguo palacio habanero como inspiración y aspiración de ese futuro por el cual tanto trabajamos desde nuestra cotidianidad.

Lo que EE UU no es y no era

Por: Paul Krugman Premio Nóbel Economía
 
He recibido un correo: “Paul, usted es un traidor comunista infrahumano que debería ser deportado. Es una deshonra para los fundadores de EE UU y una afrenta a la Constitución. Los republicanos creen en la protección del dinero de los trabajadores, no de los que viven de las rentas. Todos los trabajadores, ricos y pobres, deberían ser protegidos por igual de los impuestos elevados”.

Recibo al menos uno de estos mensajes cada día. Pero es bastante interesante leer esto justo después de reseñar el libro de Piketty, porque uno de sus argumentos es que la idea moderna de que la redistribución y el “penalizar el éxito” no es estadounidense y es antiestadounidense choca frontalmente con la historia real de nuestro país. Un apartado del libro se titula Confiscatory Taxation of Excess Incomes: An American Invention [La tributación confiscatoria de las rentas excesivas: un invento estadounidense]; Piketty muestra que EE UU en realidad fue pionero en imponer impuestos muy elevados a los ricos: “Cuando observamos la historia de la fiscalidad progresiva en el siglo XX, resulta sorprendente ver lo muy por delante que iban Gran Bretaña y EE UU, especialmente este último, que inventó el impuesto confiscatorio sobre las rentas y las fortunas “excesivas”.

¿Por qué era así? Piketty señala que se debió al ideal igualitario, junto con el temor de que se crease una aristocracia hereditaria. Los impuestos elevados, especialmente sobre los patrimonios, vinieron motivados en parte por “el temor de llegar a parecerse a la Vieja Europa”. Entre los que pedían una tributación sobre el patrimonio elevada por razones sociales y políticas se encontraba el gran economista Irving Fisher.

Solo para recalcar el argumento: durante la Era Progresiva, era normal y mucha gente aceptaba apoyar los impuestos elevados a los ricos concretamente para evitar que los ricos se hiciesen más ricos, que es una postura que hoy día pocas personas en la política se atreverían a adoptar.

Y como las personas que me escriben ilustran tan gráficamente, mucha gente cree actualmente que la redistribución y los impuestos elevados a los ricos se oponen a los ideales estadounidenses, y que, de hecho, son prácticamente comunistas. No tiene ni idea (y no se lo creería) de que la redistribución es, en realidad, tan estadounidense como el pastel de manzana.

Traducción de News Clips.

© 2014 The New York Times.

Along the Malecón: Posada Carriles court transcripts

Along the Malecón: Posada Carriles court transcripts: Three years ago this month, former CIA operative Luis Posada Carriles, now 85, was acquitted on charges of perjury, obstruction of justice a...


Alan Gross: ¿Balón de ensayo?


Alan Gross con parte de los dispositivos traídos a Cuba para fomentar redes clandestinas

Seguí como muchos cubanos las artimañas de Alan Gross desde su detención en diciembre del 2009 -“con las manos en la masa”- hasta la condena a quince años de prisión.

Fue una causa judicial muy transparente, el delito cometido fue demostrado en su totalidad a pesar de las mentiras con que trataron de encubrirlo él, sus defensores y el influyente aparato mediático conjurado contra Cuba.

Abandoné el caso cuando en el máximo del cinismo trató de igualarse a nuestros Cinco Héroes, aprehendidos y condenados injustamente en los Estados Unidos, y el gobierno imperial pretendió imponer la liberación incondicional del espía. ¡Era demasiado para mí!

Los lamentos no han cesado, primero era que lo mandaron con totales desconocimientos de la ilegalidad de su misión en nuestro país y los riesgos que corría: ¡un verdadero angelito el niño! Después trató de escudarse en falsas gravedades de sus enfermedades crónicas y, por último, pidiendo clemencia por ser su mamá de avanzada edad y sufrir de un delicado padecimiento.

Gross no ha conocido en nuestro país una cárcel de máximo severidad, con mucha rapidez, tras chequeo médico de rigor, fue traslado a un hospital donde recibe todas las atenciones especiales necesarias y un régimen alimentico basado en una dieta diseñada para su persona.

Él no sabe lo que es “el hueco”, ni prohibición de ver sus familiares, recibir visitas consulares o despachos con su abogado.

Tampoco ha estado entre presos comunes. un hombre ién valentía y convencimiento que tendrá apoyo. ¿Ha probado usted en sano y pleno juicio permanecer un día sin alimentarse? ¡Le sugiero que no haga la prueba! comunes. Pero debe purgar su condena por el grave delito cometido.

Ahora este mercenario, asalariado por la USAID, empresa del gobierno de los EE.UU., vuelve a la palestra pública. Un hecho lo aupó, su hipócrita anuncio de comenzar una huelga de hambre en un intento por llamar la atención y conmover a gobernantes de Cuba, y al presidente Barack Obama y sus familiares.

Ya el subcontratado renunció a la huelga de hambre así que fue una “huelguita” de hambre. Es dura, difícil y para ella se requiere una gran disposición parida por muchos maltratos recibidos.

No es para nada el caso. Ahora ampara su abandono en una petición de su progenitora –con 92 años de edad- lo que es posible aunque venga de él, madres son madres, nadie como ellas.
Pero hay una gran verdad: el descubrimiento de un enorme complot para desestabilizar a Cuba -auspiciado y desarrollado por la misma agencia con que pactó- utilizando redes “sociales” como Zunzuneo, Piramideo, basadas en el desarrollo de la telefonía celular criolla, ha resquebrajado las bases para reclamar su liberación y además de tensó más las relaciones entre ambos países.

El secretario del Departamento de Estado, John Kerry, ha manifestado hace cerca de un mes sobre poseer dos ideas para lograr la liberación de Gross.

Al parecer no las ha hecho llegar a nuestras autoridades dado el contenido de la nota dada a conocer por la compañera directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro, el 8 de abril de 2014, donde refiere que:

“El gobierno cubano reitera su disposición a buscar, de conjunto con el gobierno norteamericano, una solución al caso del Sr. Gross, aceptable para ambas partes, que contemple las preocupaciones humanitarias de Cuba relacionadas con el caso de los tres cubanos del grupo de los Cinco, que continúan injustamente encarcelados en Estados Unidos por más de 15 años”.

Por otra parte, la USAID salió muy mal parada de la rendición de cuenta ante el Senado de su país donde no pudo dar respuestas medianamente coherentes, y por si fuera poco, la acción fue calificada con los peores adjetivos. Allí renunció a tener responsabilidad alguna con la excarcelación de su contratado, descargó tal gestión en el Departamento de Estado así como continuó acusando a nuestra dirección por imponer una sanción arbitraria al espía confeso.

La política norteamericana es tan sucia que nos obliga a hacernos varias interrogantes:

¿Sera la apertura de estas plataformas una acción provocativa para llevar a ambas naciones a nuevos tiempos de una guerra fría? ¿Fue Alan Gross un señuelo para estudiar la reacción del gobierno cubano ante tales agresiones? ¿O formaba parte de la acción provocativa?

¿Su acción era de aseguramiento logístico para las entonces próximas aperturas de ZunZuneo y Piramideo? ¿Por qué tal desconocimiento a las autoridades?

Todo apunta un desprecio total por el presidio de Alan Gross. Recuerdo aquella película italiana que estuvo de moda: Cornudo y apaleado.

¿Fue Alan Gross un balón de ensayo de la “Agencia”, después abandonado a su suerte?

Viví para contarla.Diálogo singular con Gabriel García Márquez

Mario Jorge Muñoz Lozano

Estás jugando al plagio con uno de mis títulos, diría el dueño de los mejores cien años que ha vivido Latinoamérica, si tuviera la posibilidad de leer este texto. Pero fueron seis horas tan intensas que para mí, alumno de tercer año de la Facultad de Periodismo, aquel encuentro con el premio Nobel de Literatura se convirtió en uno de los acontecimientos más grandes de mi vida.

Él caminaba por el bullicioso Coppelia, uno de los lugares más variopintos de la urbe capitalina. Sí, porque desde hace más de tres décadas, la Catedral del Helado es la vidriera de los más disímiles sabores de La Habana: fresa, chocolate, enamorados, trabajadores, vainilla, almendra, guajiros, extranjeros, coco, mango, policías, jineteras, menta, malta, excéntricos, vagos, naranja, guayaba, madres, niños, mantecado, almendra, becados, reclutas...

Sitio de estudios, amores, proyectos, rupturas. Increíble todo lo que se ha urdido en sus cientos de metros cuadrados. Siempre vi Coppelia como una orilla atractiva, tentadora, para la pesca de personajes exóticos. Corazón del realismo mágico que destila a cántaros esta urbe caribeña. Que les pregunten a Senel Paz, a Titón, al Caballero de París. ¡Sí, señor!

Pensé que García Márquez andaba a la caza de una nueva historia. En ocasiones me he preguntado cómo en tantos años de amistad con prominentes hijos de este archipiélago y de vivir un tiempo en Cuba, periodista tan sagaz no ha hecho fuente de su obra a esta Isla, laboratorio ineludible de utopías, fantasías y muchas locuras.

Pero ahí estaba —vestía una elegante guayabera blanca— paseándose, confundiéndose entre el aroma de la Rampa y los apremios de la cotidianidad. Y yo persiguiéndolo como un enamorado sabedor de lo inevitable del choque, pero no de cómo modelar aquellas primeras y tan difíciles palabras. Temeroso de una negativa, de un «lo siento, ¿acaso desconoce que no doy entrevistas?»

Sin embargo, no podía echarme atrás. O en buen cubano, no debía asumir la presunción del hombre del cuento del gato. Así que le fui arriba. Ante tal adversario, acostumbrado a la persecución de reporteros y paparazzis, ya había decidido que mi mejor arma debía ser la sinceridad, o sea, esgrimir la inocencia de mis 20 años. Parapetado detrás de uno de los tantos árboles de la calle 23, exactamente a la entrada de la Agencia de Información Nacional, aproveché que el escritor frenó unos segundos para disfrutar el ritmo cadencioso, increíble, de una bella criolla.

«Gabo (de acuerdo, después comprendí que fue una frescura llamarlo con tanta confianza), mi nombre es Mario —le dije— soy estudiante de Periodismo, y me gustaría hacerle algunas preguntas, si no fuera una molestia. Imagino que su tiempo esté bastante ocupado»

Todo fue muy rápido. Lo tomé por sorpresa. Y todavía no había respondido cuando le solté una andanada de razones: que si con la misma edad que yo, más o menos, él había encontrado el camino de la escritura, luego de volver, por primera vez, a Aracataca (el mágico Macondo). Que si impartía conferencias en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en las afueras de La Habana; en la cátedra Julio Cortázar, de la Universidad de Guadalajara; en Madrid, París... y no pasaba por nuestra Facultad de Periodismo. Que ya conocía de su rechazo total a los cuestionarios, pero hacía mucho tiempo que no compartía sus vivencias con la prensa cubana...

Ahora recuerdo y pienso que lo asusté. En su cara advertí el atolondramiento. Y no era para menos, casi lo estaba regañando. De pronto, levantó las manos: «De acuerdo, me rindo, tengo tiempo, ¿para dónde vamos?», dijo.

Quedé sin palabras. Decenas de pensamientos pasaron en ráfaga por mi mente: imaginaba ya cómo aparecería en el aula, mostrándole al profesor Hugo Rius y a mis compañeros —en especial a Olivia, Maricel, Fabiola... ¡Mujeres!— el resultado de mi conversación ¡exclusiva!, con uno de los más grandes escritores del planeta. Entraría a formar parte de las «grandes ligas» de la entrevista, junto a Juan Marrero, que nos fascinara narrando su encuentro con Alexei Mereziev, el piloto sin piernas de Un hombre de verdad; al lado de la colega Marta Rojas, quien había conocido a Ho Chi Minh; con el ilustre Orlando Castellanos que con su Formalmente Informal guardara para la posteridad la voz y el pensamiento de grandes personalidades de la vida nacional y extranjera...

Por suerte, desperté rápido de aquel orgasmo mental —qué sería de la Humanidad sin ellos. Revisé: grabadora, agenda y bolígrafo estaban en el bolso. Interrogantes sobre su vida y obra sobraban. Pero, ¿adónde podría invitar a un ser humano que ha desfilado por los más refinados salones del mundo? Estudiante al fin, hasta el mes entrante, cuando mi madre me entregara la siempre esperada remesa, mis bolsillos estarían huérfanos. Al parecer, él se dio cuenta, porque me invitó a acompañarlo. Explicó que había decidido aprovechar unas horas libres para pasear, tomar el aire tranquilo y seductor del Malecón.

«No sabe usted cuánto se lo agradezco. Será una oportunidad única» —le dije aún apenado.

En el breve trayecto por la Rampa le hablé de nuestra escuela de Periodismo, las asignaturas que recibíamos. Se interesó en conocer cómo y cuándo comenzábamos a publicar en la prensa, de nuestro vínculo con los medios, si compartíamos con los viejos colegas.

Bajábamos ya por la Rampa. Luego de una larga explicación y no pocos encontronazos con gente que lo reconocía y le pedía autógrafos, hicimos un alto en las inmediaciones del Pabellón Cuba. Se quedó mirando hacia el edificio de enfrente, donde radican las oficinas de Prensa Latina. Él había sido uno de los primeros corresponsales de la agencia en Nueva York. Comenzó a hablar; por un momento olvidó que me encontraba a su lado: «Los que me despidieron sin darme siquiera el pasaje de regreso hoy viven en Miami. Es curioso, mi relación con Fidel casi surge de ese pleito. Juré que no volvería a Prensa Latina hasta que Fidel me lo pidiera personalmente. Y no me lo pidió. Pero nos hicimos amigos. Ahora, cuando estoy en Cuba, la que discute con Fidel es Mercedes (esposa del escritor), y en la cocina, con un “porque te he dicho que eso no lleva tanto picante”, o “porque no cortes así las cebollas y deja de una vez la sartén”. A Fidel le encanta cocinar».

Lo escuché en silencio. Compartía sus pensamientos. Pasó un vendedor de maní y aproveché para agasajarlo. Aceptó, aunque no sé si por amabilidad o porque hubiera recordado que él también fue un estudiante sin un centavo en el bolsillo. Traté de provocarlo:

—Me acabo de leer su autobiografía Vivir para contarla —le dije. Y, sinceramente, la primera parte me enganchó mucho, está contagiada por ese halo místico de una vida muy cercana al Macondo de Cien años de soledad, pero más adelante, en la medida en que pasan los años y se empieza a enredar su vida con premios, personajes famosos, se me hizo menos interesante la narración. Quizá fue que la distancia en el tiempo le permitió fabular, enriquecer los primeros recuerdos, mientras que los sucesos más cercanos se enfrentaron a la diabólica objetividad de mantenerlos aún frescos en la memoria. Seguro que dentro de un tiempo narrará de manera distinta lo vivido en estos últimos años. ¿Dio a leer el texto a sus amigos, como hace siempre?

—Siempre cuento lo que estoy escribiendo a mis amigos para ver qué efecto produce, pero después puede ser que al fin lo cambie todo.

Habíamos reanudado el paso. Caminaba despacio, recordaba.

—¿Con Cien años de soledad sucedió así?, le pregunté. Estábamos a unos metros de la añeja cinta de concreto que se extiende por el extenso litoral habanero, protector de la ciudad ante la ira destructora del mar, asiento de enamorados, familias, románticos y pensadores.

—A Álvaro Mutis (un amigo) le contaba la historia cuando preparaba Cien años de soledad. Estaba extasiado con la idea. Cuando tuve el primer capítulo y se lo di a leer, me dijo furioso: «Eres un hijo de p..., esto no tiene nada que ver con lo que me contabas, ahora he quedado mal con mis amigos, a los que les había dicho otra cosa».

«Con Cien años de soledad, me solté el moño. La tierra podía ser una naranja, un galeón español podía naufragar en el medio de la selva y los gitanos del circo podían traer los últimos adelantos de la ciencia».

Hablaba de la famosa obra como si se tratara del amor de su vida. Escuchaba a El Gabo y me arrepentía de haberlo llevado conmigo, quizá hubiera podido convencerlo para que impartiera una conferencia en la Facultad.

La bella vista y el sabor de un aire distinto nos recibieron en el Malecón. Buscamos un lugar donde acomodarnos para recibir la grata fragancia de la mar —para mí es hembra—, y compartir su música, a veces contaminada por el rugir de autos que volaban a nuestras espaldas.

García Márquez callaba, como si intentara descifrar los acordes de tan bella sinfonía. Aproveché para preguntarle acerca de sus sentimientos por la escritura.

«No hay una mayor felicidad en la vida que escribir —contestó sin pensarlo mucho. El orgasmo no vale nada (reímos). Tiene su interés, claro, pero no como cuando uno está escribiendo».

—¿Y le resulta fácil hacerlo? —se había generado una atmósfera rica para las confesiones.

—Al principio, antes de sentarme a escribir, vomitaba el desayuno. Me sentaba porque lo único que quería era escribir. Pero el problema de la página en blanco es absolutamente real, y es aterrador.

«Cuando era joven e inexperto, leí un reportaje, ahora muy conocido, que le hacían a Hemingway, creo que en el París Review. Allí contaba cómo lo resolvió».

Hizo una pausa para reflexionar. Pensé que era el momento propicio para desenvainar la grabadora o mi libreta de apuntes. Pero temí que se rompiera el hechizo, que se perdiera el ambiente de intimidad logrado. No lo hice.

Sabía que detrás del relato sobre el genial novelista norteamericano me hablaría de su eterna receta: la de comenzar por escribir las mejores ideas para entrar en calor. «Si después no sirve, lo botas —aseguró—; pero ya está empezado. Y a la mitad del camino, cuando va surgiendo mayor identificación y uno comienza a escribir como si alguien te estuviera soplando, no te levantas; sigues con el principio del día siguiente antes que el brazo se enfríe. Al día siguiente, empiezas en la cola del anterior».

—¿Cuál es el mejor lector? —volví a la carga.

—El que me hace la burrada de leerme en una noche. Lo odio, porque él se despacha en unas horas lo que a mí me costó años escribir. Pero me encanta el haberlo podido atrapar al punto de obligarlo a no dejar el libro hasta el fin.

—En su obra ese éxito tiene que ver mucho con la ficción…

—Lo esencial de la ficción no es lo verdadero —advierte—, sino lo verosímil. Inventar la vida, eso es una maravilla.

«En Cien años de soledad, cuando José Arcadio Buendía, el joven, va a buscar a Pilar Ternera para su debut sexual, yo sé muy bien lo que sentía. Estando en Bogotá, en el internado de la escuela secundaria (por 1944, a los 15 o 16 años), yo tenía una novia que vivía con sus padres, en una época en que no se hacían esas cosas. Los padres de los costeños, cuando partíamos a Bogotá para estudiar, nos hacían dos advertencias: cuidarse de la pulmonía —Bogotá está a una altura en que conocen el frío— y no embarazar a una cachaca, que es como les dicen a las bogotanas. Eso les pasaba a todas las hijas de dueños de pensión.

«Además de la novia de mi edad, yo tenía otra, casada, que vivía con el marido, los padres y las hermanas, en una de esas casonas de antes donde todos los cuartos rodeaban un jardín, en Sipaquirá, un lugar famoso en Colombia por su moral estricta. Ella me avisaba cuando el marido se iba de viaje y me invitaba por la noche a su cuarto, que era el último de la casa. Me dejaba la puerta de calle sin tranca, y yo tenía que atravesar por un pasillo el cuarto donde dormían los padres, el de la hermana casada que dormía con su marido y sus niños, y otro cuarto que se usaba como costurero. De entrada, pasaba muerto de risa. El problema era a la salida, exhausto, asustado. Salir era terrible. (Sonaron nuevas carcajadas).

«Para escapar del internado me descolgaba por detrás, mientras los compañeros me ayudaban, con la condición de que les contara después. Lo que ocurría en el cuarto era como un temblor de tierra, igual que para José Arcadio. Era yo el que decía no soy capaz, pero cómo hago para no ir».

—Es evidente su pasión por los recuerdos de familia. Además, pienso que es una gran suerte para un escritor haber vivido esas historias.

—Empecé a contar con lápiz; antes de poder escribir inventaba historias dibujando. Eso hice cuando el abuelo me llevó a ver una función del mago Richardine, que le cortaba la cabeza a su ayudante. Quedé deslumbrado. Lo dibujé sobre la pared en la casa de Aracataca. Creía que era un dibujo absolutamente realista (igual que cuando escribo). Pero al verlo otra vez después de muchísimos años, el mago monumental que había quedado en mi memoria medía solo 50 centímetros. Y era imposible darse cuenta si cortaba una cabeza y a quién.

«Barranca era el pueblo de mi abuelo, donde mató a un hombre en una riña de gallos (como José Arcadio Buendía en Riohacha). Durante una de mis vueltas por La Guajira, en los años 50, cuando iba a vender enciclopedias, un señor me dijo: “Usted es nieto del coronel Márquez, yo soy nieto de Prudencio Aguilar, entonces su abuelo mató a mi abuelo”. Al principio me asusté, pero el hombre era amabilísimo. Resultó ser un contrabandista con gran sentido del honor. Llevaba siempre un fajo de billetes para el guardia de aduana. ¿Y si un día no te lo recibe?, le pregunté. No voy a tener más remedio que matarlo, contestó, porque lo que gano es para la educación de mis hijos».

—A pesar de los más de 30 años transcurridos luego de escribir Cien años de soledad, aún no logra zafarse de ella. Es como un matrimonio. Y no es para menos, supe que fueron 18 meses sin hacer otra cosa que escribir.

—Durante tres meses no salí siquiera a la puerta de la casa. Uno de los problemas que tenía para resolver por esos días era cómo hacer desaparecer a Remedios la Bella, que en la realidad de Aracataca se había ido con un hombre cuando ya tenía nietos. En el pueblo, eso no se decía porque a la familia le daba vergüenza. Explicaban, en cambio, con toda seriedad, que un día se había volado. Y así resultaba más creíble que la verdad.

«En esas estaba cuando miré por la ventana hacia el patio y vi a la chica que ayudaba en la casa colgando unas sábanas durante una tarde con mucho viento. De esa forma salió Remedios del libro: se fue volando aferrada a las sábanas furiosas de truenos».

Mientras hablábamos, se acercó una pareja de guitarristas que propuso tocarnos algunas canciones a cambio de unos pesos. Le pusieron la tapa al pomo cuando presentaron el menú: Los Buquis, Pasteles Verdes, Pimpinela, Juan Gabriel... y La Guantanamera, para complacer peticiones, algo que no podía faltar «porque siempre nos la piden».

Los despedimos para hacerle mejor caso a una vendedora de empanaditas de queso. Estaban calientes, exquisitas.

Mientras comíamos, aproveché para mostrarle al Profe que conocía bastante su historia, de cómo había publicado su primer cuento en un diario de Bogotá y no tenía ni un centavo para comprar el periódico. Luego, fue el segundo, el tercero, el cuarto, cuya publicación fue anunciada en el periódico del día anterior. Pero por el Bogotazo tuvo que mudarse a Cartagena.

Los primeros pasos en la profesión del famoso novelista habían sido tortuosos. Debió comenzar los estudios de Derecho porque su padre quería convertirlo en abogado.

«Pasaba por la puerta del diario El Universal —esta vez no me miraba, hablaba con el mar. El salitre se pegaba al rostro y la espuma de las olas bañaba nuestros pantalones— y un día vi al otro lado de la vitrina un señor solo; entonces me atreví a entrar. Cuando le dije el nombre, se acordó de los cuentos publicados en Bogotá y me tomó.

«En esa época los jefes de redacción eran verdaderos maestros, le corregían a uno las notas con lápiz rojo. Mi primer artículo era todo lápiz rojo. Luego, cada vez fue menos, hasta que el lápiz rojo desapareció del todo. El periodismo era una cosa estupenda».

Si alguna vez tuve dudas acerca de mi posible apego al periodismo —y las tuve, porque lo que más me interesaba era conocer mundo—, todas ellas quedaron disipadas. Cada palabra de aquel hombre transpiraba un enorme respeto y amor por la profesión.

De sus aventuras en Cartagena saltó a su vida en Barranquilla, donde trabajó en la redacción de El Heraldo. Allí, «la edición cerraba a la una de la madrugada y en la noche dormía dentro del mismo periódico. Me quedaba con el linotipista hasta que cerrara. El ruido a lluvia de los linotipos era ideal para escribir. Ahí escribí La hojarasca».

Entonces, el joven periodista vivía al día; radicaba en un viejo hotelucho que sus amigos apodaron «El Rascacielos», donde las habitaciones estaban divididas por paredes de cartón.

«¡Las cosas que se oían —me dice con mirada pícara—, las voces que se reconocían! Los gobernadores, los funcionarios, ellos todavía no saben todo lo que yo sé. Todo mi equipaje era un pantalón, una camisa y dos calzoncillos. Uno puesto y otro secando. A la mañana, quedaba yo solo con las chicas y les pedía: “¿Quién me presta un jabón?”. Fue en ese tiempo que mi madre vino a buscarme para vender la casa».

—Ha llovido mucho desde entonces —le dije—. Creo que usted no es el mismo desde 1967, cuando se publicara la edición argentina de Cien años de soledad y comenzara una carrera de incesantes ediciones de libros, con tiradas de cientos de miles de ejemplares. ¿No cree que tantos ojos puestos sobre cada letra nueva que se le ocurra, se conviertan en obstáculo a la hora de escribir?

—A mí, toda la vida se me fue eludiendo obstáculos que me impedían ser escritor. Incluso, cuando ya lo era, hecho y derecho, tenía que vivir de los periódicos, la radio, la publicidad, el cine. Mi padre me dijo, cuando hubo de resignarse a que abandonara los estudios de Derecho: “Comerás papel”.

«Cuando uno se sienta a escribir, tiene que querer ser mejor que Cervantes. No lo será, pero es un buen impulso».

¡Qué bueno estaba eso! Ya no podía aguantar más. Iba a reventar. Trataba de almacenar en mi memoria las ideas más sobresalientes, que luego me permitieran armar un texto, pero todo lo hallaba importante.

La grabadora, indigna, continuaba en reposo. La saqué del bolso a la velocidad que un cowboy de Hollywood exhibe para desenfundar su Colt. Era la única manera de poder eludir la pena. Le expliqué que no podía permitir que se me escaparan tantas reflexiones interesantes. El Gabo sonrió confuso. Estaba claro que no entendía por qué no lo había hecho antes. Monté un casete, Song for America, del grupo Kansas —uno de mis favoritos—, a esa hora daba igual, no me pondría a mirar en cuál grabar. Las manos me sudaban. Apreté la tecla REC. No encendía el diminuto bombillo rojo que anuncia el normal funcionamiento del equipo. La vieja Sony no andaba. La revisé, él me ayudó, probé el remedio santo de los puñetazos —ideal con televisores y radios soviéticos— y tampoco dio resultado.

Entonces recordé que llevaba tiempo usando las mismas baterías. Esa debía ser la razón. Así que le ofrecí disculpas, me lancé de la cama al buró —a un paso, en mi apartamento todo está muy cerca—, donde guardaba celosamente un par de baterías nuevas, se las puse a la máquina y volví a acostarme.

Di vueltas y vueltas, conté ovejas, hice ejercicios de relajación. Pero no lograba volver a dormirme. Así estuve hasta las seis de la mañana. El calor, como siempre, era insoportable. Me vestí, y algo «depre», salí caminando para la redacción. Debía entregar un reportaje sobre la Casa de las Tradiciones de Santiago de Cuba, un lugar donde seguro el genial Gabriel García Márquez encontraría buen trigo para sus asombrosas historias.

En lo adelante, pasé días, semanas, acostándome tarde, siempre con la grabadora —con las nuevas baterías puestas, claro, lo de antes no me vuelve a pasar— en la mano. La apretaba para que no se me olvidara. También ahorré algunos quilos para invitarlo a unas cervezas.

Han pasado tres meses esperándolo y nada. Camino Rampa arriba y Rampa abajo, regreso al Malecón y no aparece. Teresa me regaña: además de dormir mal, en la madrugada la he golpeado con la grabadora. Ahora el pequeño equipo duerme debajo de la almohada. ¿Se acordará el Gabo que me debe un sueño?

Nota: Los parlamentos de Gabriel García Márquez fueron extraídos de 15 horas de seminario que sostuvo, durante tres días, con estudiantes y profesores en la cátedra Julio Cortázar de la Universidad de Guadalajara, 1996.

Tuve la dicha de conocer a Gabriel García Márquez hace unos diez años, durante la inauguración de una exposición del artista de la plástica Alexis Leyva Machado (Kcho), quien nos presentó y le dijo que yo era periodista. Inmediatamente, vi reflejado el peligro en los ojos del genial escritor de que le pidiera una entrevista. Conocía yo, de antemano, su rechazo a los interrogatorios, así que me le adelanté y le dije que no se preocupara, que ya yo lo había entrevistado hace algunos años. La curiosidad lo atrapó y de inmediato fue él quien me «comió» a preguntas: ¿Cómo la había escrito? ¿En qué momento le había dado a conocer la verdad al lector? El Gran Gabo sabía que yo no lo había entrevistado nunca, pero admiró la iniciativa y me pidió que le enviara el artículo. Estuvimos conversando un rato, minutos que seguiré calificando entre los momentos más excepcionales de mi vida. Ahora, al conocer de su muerte, confieso que no siento tristeza alguna, porque García Márquez seguirá habitando en sus libros, como lo ha hecho siempre, y en esta América Nuestra a la que tanto conoció y amó durante toda su vida.
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