"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

domingo, 12 de abril de 2015

(VIDEO y TEXTO COMPLETO).Discurso de Raúl Castro en la VII Cumbre de las Américas





Por Humberto Herrera Carlés




En lo personal me gusto más, las partes, de lo que no leyó, por ello es bueno verlo completo y no solo las transcripción del texto oficial publicado por la prensa.




P.D Cubadebate acaba de publicar la versión oficial donde incluye las partes no leídas, y esta es la versión final.


Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la VII Cumbre de las Américas, Panamá, el 11 de abril de 2015.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Ya era hora de que yo hablara aquí a nombre de Cuba.

Me informaron al principio que podría hacer un discurso de ocho minutos; aunque hice un gran esfuerzo, junto con mi Canciller, de reducirlo a ocho minutos, y como me deben seis cumbres de las que nos excluyeron, 6 por 8, 48 (Risas y aplausos), le pedí permiso al presidente Varela unos instantes antes de entrar a este magnífico salón, para que me cedieran unos minutos más, sobre todo después de tantos discursos interesantes que estamos escuchando, y no me refiero solo al del presidente Obama, sino también al del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a la Presidenta Dilma Rousseff y otros.
Sin más preámbulos, comenzaré.

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá;
Presidentas y Presidentes:
Primeras y Primeros Ministros;
Distinguidos invitados:

En primer lugar, expreso nuestra solidaridad con la Presidenta Bachelet y el pueblo de Chile, por los desastres naturales que han estado padeciendo.

Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas.

Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011 se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos, y se trazó para el futuro un camino de desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad.

El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas.

En 1800 se pensó en agregar a Cuba a la Unión del Norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador.

Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo.
Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” de 1895 —la Gran Guerra, como fue llamada también, empezó en 1868— y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”.

Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América” —fueron sus palabras textuales.

Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad.

Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia que por cerca de 30 años libraba Cuba en esos momentos, ya ganada prácticamente al precio de ríos de sangre cubana, y este —el Congreso americano— emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes.

Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt —conocida así por el nombre del senador que la propuso—, que la despojó de su soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo se incrementó la invasión del capital norteño, posteriormente hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras.

Cuando los cubanos, al comienzo del siglo XX, hicieron su proyecto de Constitución y se la presentaron al gobernador, autonombrado por su país, un general norteamericano, este les contestó que ahí faltaba algo, y al preguntar los cubanos constituyentistas, les respondió: Esta enmienda que presenta el senador Platt, que da derecho a intervenir en Cuba cada vez que sea considerado por los Estados Unidos.

Hicieron uso de ese derecho; por supuesto, los cubanos lo rechazaron y la respuesta fue: Muy bien, nos quedaremos aquí. Eso se mantuvo hasta 1934.

Hubo dos intervenciones militares, además, y el apoyo a crueles dictaduras en ese periodo mencionado.

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea. ¿Quién de nosotros no recuerda esa etapa bastante reciente de dictaduras por todas partes, fundamentalmente en Sudamérica, que asesinaron a cientos de miles de personas? El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero.

Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de Estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después vino, casi inmediatamente, el costoso golpe petrolero.

El 1ro. de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución Cubana, y el Ejército Rebelde, comandado por el Comandante Fidel Castro Ruz, llegó a la capital, el mismo día, exactamente 60 años después. Esas son las incomprensibles ironías de la historia. El pueblo cubano, a muy alto precio, iniciaba el pleno ejercicio de su soberanía. Fueron seis décadas de dominación absoluta.

El 6 de abril de 1960 —apenas un año después del triunfo—, el subsecretario de Estado Lester Mallory escribió en un perverso memorando —y no encuentro otro calificativo que darle. Este memorando fue desclasificado decenas de años después—, cito algunos párrafos: “(…) la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…), debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. Fin de la cita. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo, más terribles de lo que se imaginan, incluso, muchos cubanos, pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron, la agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Eso sucede cuando se hostiga al proceso revolucionario natural de los pueblos. El hostigamiento trae más revolución, la historia lo demuestra y no solo en el caso de nuestro continente o de Cuba.

El bloqueo no empezó cuando lo firmó el Presidente Kennedy en 1962, que después haré una breve referencia a él por una iniciativa positiva de ponerse en contacto con el Jefe de nuestra Revolución para comenzar lo que ahora estamos empezando el Presidente Obama y yo; casi simultáneamente llegó la noticia de su asesinato, cuando se recibía un mensaje suyo.

Es decir que la agresión aumentó. Fue en el año 1961 la agresión a Playa Girón, una invasión mercenaria, apadrinada y organizada por Estados Unidos. Seis años de guerra contra grupos armados que en dos ocasiones abarcaron todo el país. No teníamos ni un radar, y aviación clandestina —no se sabe de dónde salió—, arrojando armamento en paracaídas. Miles de vida nos costó ese proceso; el costo económico no hemos logrado llevarlo con exactitud. Fue en enero de 1965 cuando concluyó, y lo comenzaron a apoyar a fines de 1959, unos 10 u 11 meses después del triunfo de la Revolución, cuando no habíamos declarado todavía el socialismo, que se declaró en 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos el día antes de la invasión. Al día siguiente nuestro pequeño ejército en aquel momento y todo nuestro pueblo fue a combatir esa agresión y cumplió la orden del Jefe de la Revolución de destruirla antes de las 72 horas. Porque si llegan a consolidarse ahí en el lugar del desembarco, que estaba protegido por la más grande ciénaga del Caribe isleño, hubieran trasladado un gobierno ya constituido —con Primer Ministro y el nombramiento de los demás ministros—, que estaba en una base militar norteamericana en la Florida. Si llegan a consolidar la posición que ocuparon inicialmente, trasladar ese gobierno a Playa Girón era fácil. E inmediatamente la OEA, que ya nos había sancionado por proclamar ideas ajenas al continente, le hubiera dado su reconocimiento. El gobierno constituido en Cuba, basificado en un pedacito de tierra, hubiera pedido ayuda a la OEA y esa ayuda estaba sobre barcos de guerra norteamericanos a tres millas de la costa, que era el límite que entonces existía de las aguas territoriales, que como ustedes conocen ahora son 12.

Y la Revolución se siguió fortaleciendo, radicalizándose. Lo otro era renunciar. ¿Qué hubiera pasado? ¿Qué hubiera pasado en Cuba? ¿Cuántos cientos de miles de cubanos hubieran muerto?, porque ya teníamos cientos de miles de armamentos ligeros; habíamos recibido los primeros tanques que no sabíamos ni manejar bien. La artillería, sabíamos tirar cañonazos, pero no conocíamos dónde iban a dar; lo que unos milicianos aprendían por la mañana, tenían que enseñárselos a los otros por la tarde.

Pero hubo mucho valor, había que ir por un solo itinerario, porque era una ciénaga por donde las tropas no se podían desplegar, ni transitar los tanques o vehículos pesados. Tuvimos más bajas que los atacantes. Por eso se cumplió la orden de Fidel: liquidarlos antes de las 72 horas.

Y esa misma flota americana fue la que acompañó a esa expedición desde Centroamérica, y estaba ahí, desde la costa se veían, a solo tres millas algunos de sus barcos.

¿Cuánto costó a Guatemala la invasión famosa en 1954?, que recuerdo bien porque estaba preso en el presidio de Isla de la Juventud —o de Pinos, llamada así entonces—, por el ataque al cuartel Moncada un año antes. ¿Cuántos cientos de miles de indios mayas, aborígenes y otros ciudadanos guatemaltecos perecieron en todo un largo proceso que durará años recuperar? Ese fue el comienzo.

Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente John F. Kennedy —al que ya hice referencia hace un instante— fue asesinado precisamente en el mismo momento, el mismo día en que el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo —de John Kennedy— buscando iniciar el diálogo.

Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región.

“La propuesta entonces de una asociación hemisférica madura resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones, si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América.

Excelencias:

Hemos expresado —y le reitero ahora— al Presidente Barack Obama, nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias.

Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar —impuesta bajo el gobierno del Presidente Reagan.

¡País terrorista nosotros! Sí, hemos hecho algunos actos de solidaridad con otros pueblos, que pueden considerarse terroristas, cuando estábamos acorralados, arrinconados y hostigados hasta el infinito, solo había una alternativa: rendirse o luchar. Ustedes saben cuál fue la que escogimos con el apoyo de nuestro pueblo. ¡¿Quién puede pensar que vamos a obligar a todo un pueblo a hacer el sacrificio que ha hecho el pueblo cubano para subsistir, para ayudar a otras naciones?! (Aplausos). Pero “la dictadura de los Castro los obligó”, igual que los obligó a votar por el socialismo con el 97,5% de la población.

Reitero que aprecio como un paso positivo la reciente declaración del Presidente Obama de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar, les decía, porque cuando esto se nos impuso resulta que los terroristas éramos los que poníamos los muertos —no tengo en la mente el dato exacto—, solo por terrorismo dentro de Cuba, y en algunos casos de diplomáticos cubanos en otras partes del mundo que fueron asesinados. Me aportan el dato ahora mis compañeros: en esa etapa tuvimos 3 478 muertos y 2 099 discapacitados de por vida; más otros muchos que fueron heridos.

Los terroristas eran los que ponían los muertos. ¿De dónde venía el terror entonces? ¿Quiénes lo provocaban? Algunos de los que incluso han estado por Panamá en estos días, como el agente de la CIA Rodríguez, que fue el que asesinó al Che y se llevó sus manos cortadas para probar por sus huellas digitales, no sé en qué lugar, que se trataba del cadáver del Che, que después recuperamos por la gestión de un gobierno amigo en Bolivia. Pero, bueno, desde entonces somos terroristas.

Realmente pido disculpas, incluso, al Presidente Obama y a otros presentes en esta actividad por expresarme así. Yo a él mismo le dije que a mí la pasión se me sale por los poros cuando de la Revolución se trata. Le pido disculpas porque el presidente Obama no tiene ninguna responsabilidad con nada de esto. ¿Cuántos presidentes hemos tenido? Diez antes que él, todos tienen deuda con nosotros, menos el Presidente Obama.

Después de decir tantas cosas duras de un sistema, es justo que le pida disculpas, porque yo soy de los que pienso —y así se lo he manifestado a unos cuantos jefes de Estado y de Gobierno que veo aquí, en reuniones privadas que he tenido con ellos en mi país al recibirlos— que, según mi opinión, el Presidente Obama es un hombre honesto. Me he leído algo de su biografía en los dos libros que han aparecido, no completos, eso lo haré con más calma. Admiro su origen humilde, y pienso que su forma de ser obedece a ese origen humilde (Aplausos prolongados).

Estas palabras las medité mucho para decirlas, incluso las tuve escritas y las quité; las volví a poner y las volví a quitar, y, al final, las dije, y estoy satisfecho.

Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados.

No es casual el voto casi unánime, menos el de Israel y el propio Estados Unidos, en la ONU durante tantos años seguidos. Y mientras exista el bloqueo, que no es responsabilidad del Presidente, y que por acuerdos y leyes posteriores se codificó con una ley en el Congreso que el Presidente no puede modificar, hay que seguir luchando y apoyando al Presidente Obama en sus intenciones de liquidar el bloqueo (Aplausos).

Una cuestión es establecer relaciones diplomáticas y otra cuestión es el bloqueo. Por eso les pido a todos, y la vida nos obliga además, a seguir apoyando esa lucha contra el bloqueo.

Excelencias:

Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política del bloqueo a Cuba, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin.

Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales.

Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia” para nuestro pueblo. Lo que haremos está en un programa desde el año 2011, aprobado en el Congreso del Partido. En el próximo Congreso, que es el año que viene, lo ampliaremos, revisaremos lo que hemos hecho y lo mucho que nos falta todavía para cumplir el reto.

Estimados colegas:

Debo advertirles que voy por la mitad, si quieren corto y si les interesa continúo. Voy a acelerar un poco (Risas).

Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos (Aplausos). Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido.

Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, aunque es difícil por la ley, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico.

Nosotros conocemos. Creo que puedo ser de los que estamos aquí reunidos uno de los pocos que mejor conoce el proceso de Venezuela, no es porque estemos allí ni estemos influyendo allí y ellos nos cuenten todas las cosas a nosotros, lo sabemos porque están pasando por el mismo camino por el que pasamos nosotros y están sufriendo las mismas agresiones que sufrimos nosotros, o una parte de ellas.

Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos de la República Argentina para recuperar las islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de la soberanía financiera.

Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas.

Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares, las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir.

Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.

También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia hasta su feliz conclusión.

Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo.

Vivimos bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos.

Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que imperan en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy” –continuaba Fidel— “nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel.

Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados, los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial.

La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo.

No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos —cuatro o cinco de siete u ocho—, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez. Sobre la Internet que es un invento fabuloso, de los mayores en los últimos años, bien pudiéramos decir, recordando el ejemplo de la lengua en la fábula de Esopo, que Internet sirve para lo mejor y es muy útil, pero a su vez, también sirve para lo peor.

Señor Presidente:

Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman.

La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad.

Lo demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR, CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la Asociación de Estados del Caribe, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo.

Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”.

Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa.

Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los Jefes de Estado y de Gobierno de NUESTRA AMÉRICA, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.

Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.

Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.

Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”.

Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana.

¿Qué impide, a nivel hemisférico —como ya se refirieron algunos de los presidentes que me precedieron en el uso de la palabra—, cooperar para enfrentar el cambio climático? ¿Por qué no podemos los países de las dos Américas, la del Norte y la del Sur, luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente?

¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales — aunque no sean lujosos, un hospitalito modesto, en aquellos lugares donde la gente muere porque no hay un médico—, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza?

¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles y acabar con el analfabetismo?

El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores.

Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana.

Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 000 cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de medicina y educación. Se han graduado en nuestra isla 68 000 profesionales y técnicos, de ellos, 30 000 de la salud, de 157 países.

Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados?

Gracias a Fidel y al heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”, como señaló Martí.

Señor Presidente:
Perdón, y a todos ustedes, por el tiempo ocupado.
Muchas gracias a todos (Aplausos).


Discurso de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, durante su intervención en la VII Cumbre de las América

Muchas Gracias. Señor Presidente: 

En primer término, agradecer al presidente Juan Carlos Varela, la cálida bienvenida de él y de su pueblo, a esta VII Cumbre de las Américas. También saludar a todos los mandatarios y mandatarias presentes, Jefes de Delegaciones. 

Bueno, no resulta hablar después de la intervención del presidente de la República de Cuba, amigo y comandante Raúl Castro, pero creo sinceramente que, a partir de esta intervención, sería necesario que en todas las Cumbres, no solamente en la de las Américas, sino en todas las Cumbres, en todos los Foros Internacionales, en las cuales somos tan afectos a incluir como en esta, y estoy muy de acuerdo en hacerlo, las palabras, las ideas y las convicciones de equidad, de prosperidad y de igualdad, nos decidiéramos también a incluir como tema la sinceridad. Porque, sin sinceridad, podemos abordar los problemas, podemos describirlos pero difícilmente podamos llegar a la raíz de por qué surgen esos problemas. Y quiero referirme puntualmente a dos o tres cuestiones, para hacerle honor al ahorro de tiempo que nos ha solicitado gentilmente el presidente de Panamá.

 En principio, quiero referirme a la intervención que le cupo al señor presidente de la República de Colombia, doctor Juan Manuel Santos, en relación a dos temas. Uno, de carácter global y que nos preocupa a todos, pero que además de preocuparnos debe ocuparnos en señalar las causas, las consecuencias y cómo combatir el problema del narcotráfico. Porque la droga y el narcotráfico puede convertir a Estados de esta región, en Estados fallidos. Hablaba Juan Manuel del combate contra la droga, algo en lo que todos estamos comprometidos, pero si realmente no se aborda la droga desde el problema de los países consumidores, porque tenemos que decir también la verdad, los países en donde se la produce no es mayormente donde se la consume. Y también hablar del financiamiento del narcotráfico, porque en los países productores, cuando sale la sustancia tóxica, vale 2.000 dólares, pero, por ejemplo, llega a Chicago y vale 40.000. 

Entonces, deberíamos abordar y deberían abordar fundamentalmente los países que más consumen droga este problema y, fundamentalmente también, el nudo de la cuestión, el financiamiento. ¿En dónde se lava el dinero del narcotráfico? ¿En los bancos de los países que la producen o en los bancos de los países desarrollados y los paraísos fiscales que pertenecen a los países desarrollados? No seamos cínicos, no seamos cínicos. Miles y miles de millones de dólares que se blanquean en paraísos fiscales y en bancos de los países desarrollados, si no se aborda ese problema no hay solución para el narcotráfico. De la misma manera y con el mismo ahínco que se investiga y se sigue el financiamiento del terrorismo internacional, se debe también seguir el financiamiento y el camino de dónde va el dinero de los carteles de la droga. Si no se aborda desde ese punto de vista, vamos a tener 20.000 cumbres, y lo que es peor, los países emergentes van a quedar con los muertos y con las armas que también producen los países desarrollados y le suministran a los carteles. Fíjense qué contradicción: con la droga y el dinero se quedan los países desarrollados; con los muertos y las armas, los pobres de América latina. Entonces, abordar este problema significa tener una clara política por parte de las naciones centrales en el tema del lavado del producido de ese dinero. 

Quiero también felicitar al presidente Juan Manuel Santos, por su terquedad, si se me permite el término, para encarar el proceso de paz en un país fracturado, dividido territorialmente, enfrentado, con miles de víctimas, con miles de muertos, con miles de desplazados hacia las naciones vecinas. El compromiso de mi país y de toda la región en ayudarlo y apoyarlo. Nos interesa que Colombia vuelva a ser una sola, un solo territorio, y tenemos que comprometer todo nuestro esfuerzo en eso. 

La verdad es que esta es mi última Cumbre, como Presidenta de la República Argentina, también creo que es la última Cumbre del presidente Barack Obama. Y sí, es una Cumbre histórica. Es una Cumbre histórica, porque participa por primera vez la República de Cuba. Curiosamente nos enteramos de este acercamiento en mi país, cuando estábamos celebrando la Cumbre del Mercosur, el 17 de diciembre del año pasado en la cual se anunció que iba a haber un diálogo simultáneo entre el presidente de los Estados Unidos y el presidente de Cuba, Raúl Castro. Pero por favor, no nos confundamos, yo sé que el presidente Barack Obama, lo acaba de decir, no le gusta mucho la historia o le parece que no es importante. Yo creo que la historia…A mí me encanta porque además, me ayuda a comprender lo que pasa, lIo que pasó, por qué pasó y fundamentalmente, a prevenir lo que puede llegar a pasar, porque la historia enseña. No para recordarla y autoflagelarnos, o como un ejercicio de masoquismo, sino simplemente para entender por qué pasaron las cosas. Entonces, tengamos claro que Cuba no está aquí y no estamos presenciando el encuentro de dos presidentes que finalmente de mucho tiempo decidieron darse la mano. No, señores. Cuba está aquí, porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo, que como recién lo indicaba Raúl, el 77 por ciento nació bajo el bloqueo, que sufrió y sufre aún muchísimas penurias, y porque ese pueblo fue conducido y dirigido por líderes que no traicionaron su lucha, sino que fueron parte de ella. 

No por ello debemos dejar de valorar, como lo hemos hecho y así lo he manifestado en forma absolutamente positiva, la decisión del presidente Barack Obama de iniciar el diálogo, de que sea bajo su presidencia se inicie el diálogo, es una actitud positiva y la valoramos. Y la verdad es que estamos muy contentos de venir a esta Cumbre de las Américas a producir y a presenciar más que a producir, este hecho histórico del triunfo de la revolución cubana, porque el verdadero triunfo de la revolución cubana es este que hoy estamos viviendo aquí. Y estábamos contentos, porque digo, bueno vamos a participar, voy a participar como Presidenta en la última reunión en un hecho histórico. Y en eso estábamos, cuando de repente surge o se firma un decreto, en donde se declara a la hermana República Bolivariana de Venezuela, como amenaza para la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica. 

Confieso, les confieso a todos mis colegas, que cuando escuché la noticia dije: no, debe haber un error, debe ser que no están de acuerdo con las políticas, que condenan las políticas. Y no, me trajeron la orden, una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. Y la verdad que no me surgió una respuesta de carácter flamígero, antiimperialista. Lo primero que hice fue reírme, porque realmente resulta absolutamente inverosímil, casi rayano en lo ridículo, no solamente que Venezuela sino cualquier país de nuestro continente, pueda resultar una amenaza para la mayor potencia del mundo. Más allá de la idea que se tenga acerca de Estados Unidos, no podemos dejar de desconocer que es la mayor potencia militar, económica, financiera y científica, con un presupuesto de 640 mil millones de dólares, 640 mil millones de dólares. Que de paso y agrego así como al pasar, deberían hacerlos más efectivos para combatir el narcotráfico y a la inmigración ilegal. Porque con tanto presupuesto, no se entiende cómo no se puede combatir al narcotráfico y hay 11 millones de indocumentados.

 Pero siguiendo con el tema. Le preguntaba anoche a Nicolás Maduro: “¿Cuánto es tu presupuesto militar?” Y creo que me dijo 1.000 millones, 2.000 millones de dólares, un poquito más. ¿Cómo puede, entonces, concebirse que la mayor potencia del mundo pueda considerar una amenaza a la República Bolivariana de Venezuela? Es más, escuchaba el discurso o las explicaciones del presidente Barack Obama a sus propios compatriotas luego de firmar el día 2 de abril el acuerdo con Irán acerca de la materia nuclear, conjuntamente con los otros integrantes del Consejo de Seguridad más Alemania, explicarles a sus propios compatriotas, que debían sentirse seguros porque Estados Unidos era el país más poderoso del mundo y que Irán apenas contaba con un presupuesto de 30.000 millones de dólares mientras que Estados Unidos contaba con un presupuesto de más de 600 mil millones de dólares. Es una sinrazón y es realmente una pena, presidente Obama, no sé si estará presente o si se habrá retirado, no alcanzo a ver, tendría que ponerme los anteojos y no tengo ganas, no está, no importa, alguien se lo contará. Es una pena realmente, que tal vez producto de negociaciones internas en su país, porque sabemos también que no las tiene fácil, sabemos también de los sectores más reaccionarios que lo acorralan, que le piden cosas, sabemos de la negociación política que tiene que llevar a cabo con varias dificultades. Pero, realmente, si querían enfrentar a Venezuela, deberían haber encontrado otra forma, porque en realidad, nadie puede creer esto. 

Como nadie puede creer que el Reino Unido haya declarado también una amenaza a mi país, la República Argentina, respecto de nuestro propio territorio que son las Islas Malvinas. Resulta absurdo que un presupuesto de casi 60.000 millones de dólares, 2.3 del PBI del Reino Unido, está dedicado a defensa. Absurdo también. Pero me llamó la atención la similitud y la simultaneidad de ambas posiciones. Y me llama la atención porque han gobernado mi país dictaduras terribles que acabaron con la vida de miles de argentinos y que fueron, precisamente, las que decidieron la guerra de Malvinas en 1982. Y, sin embargo, con ellos se tuvo siempre relaciones casi diríamos cordiales. Por eso digo que es una pena que esta Cumbre se vea ensombrecida por esa decisión. Y pedimos, junto a los demás hermanos países, que ese decreto sea dejado de lado. Pero no por una cuestión…Miren no voy a apelar ni a la soberanía ni a discursos lacrimógenos, simplemente apelar al sentido común. Decía el líder que fundó mi movimiento, el general Perón, que se vuelve de cualquier lugar menos del ridículo. Y la verdad, que resulta absolutamente ridículo considerarnos a cualquiera de nosotros una amenaza. 

También, y para finalizar, señor Presidente, a mí sí que me gusta la Historia y he leído también que se dice que los guías de nuestra agenda, lo dijo el presidente Obama también, en este hemisferio, a menudo suponía que Estados Unidos podía interferir con impunidad ya están en el pasado. Es cierto que las interferencias que recordamos y que hizo mención, por ejemplo, el presidente Castro, derrocamientos de gobiernos democráticos, tal vez el más emblemático el de Salvador Allende, Jacobo Árbenz, forman parte de la historia, de invasiones o de la tercerización de los golpes a través de las Fuerzas Armadas locales de cada país. Pero también es cierto que han surgido nuevas formas más sutiles de intervención e influencia en nuestros gobiernos a través de lo que se conoce como “los golpes suaves”. Golpes suaves donde se utilizan medios masivos de comunicación multinacionales, denuncias falsas, asociaciones caprichosas de Estados con otros Estados para hacer no sé qué cosas y que conspiraciones. Son más sutiles, son más sofisticadas, pero no por ello dejan de ser intervenciones y siempre encuentran su origen en nuevas organizaciones bajo el nombre de ONGs. 

El otro día lo leía en un artículo muy interesante en un diario de México, ONGs que siempre luchan o por la libertad o por los derechos humanos o por todas las cosas loables que todos compartimos, que nunca se sabe de dónde se financian, que siempre están dispuestas a hacer las denuncias más esotéricas, que nunca pueden comprobarlas, pero que apuntan claramente a la desestabilización de los gobiernos de la región y, fundamentalmente, de aquellos gobiernos, curiosamente, que más han hecho por la equidad, por la educación y por la inclusión social. Yo creo en las palabras de los que dicen que quieren un mundo más justo, donde los chicos vayan al colegio, donde todos tengan derechos, donde puedan estudiar, donde haya salud. Pero entonces, ¿por qué se combate y de tilda de populistas precisamente a los gobiernos que en América del Sur, que en la América latina, han sido los que mayores logros en materia de derechos humanos, de equidad, de inclusión, de educación, de salud han logrado? ¿Por qué apoyaban o apoyan a gobiernos que plantean políticas neoliberales que excluyen ciudadanos? ¿O por qué combaten a los gobiernos que por allí pueden tener diferencias y es lógico que las haya, pero que podemos mostrar certificado de haber sido en esta década los que más compatriotas hemos incluido y le hemos robado al hambre, a la miseria y a la pobreza? Por eso digo, para finalizar, señor Presidente, y no extenderme, que es necesario, que luego cuando hablemos a solas los mandatarios, lo hagamos con absoluta sinceridad. 

Todos sabemos que cuando hablamos de los grandes países dominantes en la región, cuando decimos Estados Unidos, no estamos hablando únicamente del Poder Ejecutivo. Estamos hablando de un montón de factores de poder, porque las propias conformaciones de las potencias van generando poderes que se van autonomizando del poder político electo por los pueblos. Y que muchas veces enfrentan a ese propio internamente poder político electo por los pueblos, cuando esos gobiernos no sirven a los intereses de los grandes grupos. Y si no, y tomando dos ejemplos históricos, pese a que no le gusten, uno lo dio el propio Raúl Castro cuando nos cuenta que justamente cuando el presidente John Kennedy había entablado comunicación con el presidente Castro para comenzar el deshielo, resulta ser asesinado. Todavía no se sabe quién lo asesinó, pero lo cierto es que no fue ningún comando ni bolivariano, porque no existía, ni cubano tampoco, lo mataron en su país norteamericanos. Y Abraham Lincoln, otro hombre que también, fundador del Partido Republicano, gran patriota al que hizo mención mi querido amigo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, gran estadista que por suerte pudo ganar la Guerra de Secesión, que fue además el basamento de la grandeza de los Estados Unidos, porque no fue la Cabaña del Tío Tom la que lo movilizó a Abraham Lincoln a pelear en la abolición de la esclavitud, es que quería a los negros, en lugar de trabajar en las plantaciones, trabajando en las fábricas, produciendo valor agregado para hacer un gran país.

 Entonces, la historia es importante para entender por qué países han surgido de una manera…Alguien lo preguntaba también, ¿cuál ha sido la diferencia –Correa creo-, por qué si nacimos todos al mismo tiempo o casi simultáneamente en nuestros derechos de independencia, algunos todavía seguimos siendo países emergentes y otros, como Estados Unidos, han tenido la suerte de ser una gran potencia, la más grande del mundo? Bueno, porque hay que estudiar la historia y ver lo que hizo su dirigencia. Su dirigencia no fueron las élites que gobernaron nuestros países y que miraban a Europa o al Norte para ver qué mandato les daban. Al contrario, fueron verdaderos patriotas, como Lincoln, como Jefferson, como Franklin. Entonces, la historia es importante, porque la historia nos explica por qué unos somos una cosa y otros son otra. Porque todo tiene que ver con todo. 

Por eso, señor presidente de Panamá, quiero agradecerle profundamente esta reunión, la cordialidad. También quiero, para finalizar, extender un fraternal saludo de apoyo al desastre natural que está viviendo la hermana República de Chile y a su Presidenta, mi querida amiga y compañera Michelle Bachelet y decirles a todos que es necesario, sinceramente, abordar con mucha sinceridad los problemas que tenemos. 

No le tengamos miedo a la historia, no le tengamos miedo a las ideologías. Al contrario, miren lo que ha pasado después de que decretaron el fin de las ideologías, aparecieron los fundamentalistas, que son el verdadero problema que hoy tiene la seguridad y la paz en el mundo, mucho más problemático que las ideas. Porque las ideas, se pueden combatir con otra idea, pero cuando alguien te dice que mata en nombre de Dios, es mucho más difícil dar la pelea y el combate. Por eso, no reneguemos de las ideologías, fueron las que generaron la civilización del siglo XX, las que permitieron los sólidos fundamentos del adelanto científico que va a caracterizar el siglo XXI. Entonces, aprendamos de la historia, defendamos nuestras ideas y, fundamentalmente, entendamos que estamos ante un mundo diferente con nuevos desafíos que exige un nuevo marco teórico para entenderlo. Si no lo entendemos, difícilmente podamos abordar los verdaderos problemas y los verdaderos peligros. Muchas gracias y muy buenos días a todos y a todas. (APLAUSOS)

Discurso del mandatario ecuatoriano Rafael Correa en la Cumbre de la Americas

Queridos Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas:

Un fraterno saludo y un sincero agradecimiento al Presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, a sus colaboradores y al pueblo de este hermoso país de la cintura de Nuestra América, por la cálida acogida que nos dispensan.

Deseo saludar al nuevo Secretario General de la OEA, Luis Almagro, recientemente elegido en la reunión de la Asamblea General de Washington, y tiene ante sí un reto difícil pero insoslayable: transformar radicalmente esa institución.

Enviamos un saludo solidario al pueblo de Chile y su Presidenta, Michelle Bachelet, que sobrellevan con coraje los nefastos efectos de las recientes inundaciones en sus países.

Todo nuestro apoyo al presidente Santos y su voluntad política inquebrantable de continuar en el camino hacia la paz definitiva en Colombia.

Pero la paz no es solo ausencia de guerra. La insultante opulencia de unos pocos en América Latina, al lado de la más intolerable pobreza, son también balas cotidianas en contra de la dignidad humana.

Por ello, creo que el lema de la Cumbre en lugar de “Prosperidad con equidad” debería ser “Equidad, para la Prosperidad”.

CUBA

Hoy asistimos a un evento histórico. En un triunfo irrestricto de la dignidad, la soberanía y la solidaridad entre los pueblos, acogemos a la hermana República de Cuba como un miembro de pleno derecho de este foro del que nunca debió ser excluida.

Sin embargo, nuestra alegría no puede ser completa. Aún queda por extirpar el inhumano e ilegal bloqueo contra Cuba. También está pendiente la devolución a Cuba del territorio ocupado de Guantánamo.



VENEZUELA

Compañeras, compañeros:

En la guerra fría se sostenía en la región a las dictaduras más sangrientas, entonces sí, sin importar en absoluto libertades de prensa, derechos humanos, la misma democracia. Recordemos por ejemplo que la Asamblea de la OEA de 1976 realizada en Santiago de Chile fue presidida por el canciller de Augusto Pinochet.

La acción invasiva e injerencista durante esos años se basaba en el combate al comunismo. Ahora el argumento es la “defensa de los Derechos Humanos”.

La orden ejecutiva del Presidente Obama contra Venezuela viola flagrantemente el derecho internacional y particularmente el literal e) del art. 3 de la carta de la OEA.

La respuesta que ha dado la región ha sido contundente, rechazando la Orden Ejecutiva y pidiendo su retiro. Nuestros pueblos nunca más aceptarán la tutela, la injerencia ni la intervención. Su memoria está lacerada por los abusos y la violencia del pasado. Panamá es un buen ejemplo de ello, con la invasión de diciembre de 1989 que provocó miles de muertes, para sacar al sangriento dictador que los mismos invasores habían apoyado.

Sin embargo, continúan los ilegales intervencionismos. Hace pocas semanas, funcionarios del Departamento de Estado solicitaron al Congreso de los Estados Unidos recursos para, cito, “apoyar la libertad de prensa, los derechos humanos y la democracia en el Hemisferio, incluyendo Cuba, Venezuela, Ecuador y Nicaragua”.

¿Nos interesan realmente estos temas? Pues bien, tratémoslos en este foro.

Hablemos de derechos humanos.

De acuerdo a la CEPAL, en el período 2007-2013 Ecuador es de los tres países latinoamericanos que más ha reducido desigualdad. Durante nuestro gobierno, de la histórica reducción de pobreza en 12,5 puntos, tan solo 5,4 puntos son por efecto crecimiento, y 7,1 por efecto redistribución.

En Ecuador no tenemos torturas, pena de muerte ni ejecuciones extra judiciales. Con la reforma judicial aprobada por los ciudadanos en consulta popular del año 2011, los jueces son seleccionados por concurso público de méritos organizado por un ente autónomo del Ejecutivo.

Finalmente, Ecuador es uno de los tan solo 7 países de los 35 del hemisferio que ha suscrito absolutamentetodos los instrumentos interamericanos de Derechos Humanos. Muchos países ni siquiera han ratificado la Convención Interamericana de Derechos Humanos o Pacto de San José.

Reformas

La realidad es que necesitamos no solo un nuevo sistema de derechos humanos, sino un nuevo sistema interamericano. Debemos entender que las Américas al norte y al sur del río Bravo son diferentes, y debemos conversar como bloques.

La Organización de Estados Americanos, OEA, ha sido históricamente capturada por intereses y visiones de América del Norte, y sus sesgos y atavismos acumulados la vuelven ineficiente y poco confiable para los nuevos tiempos que viven Latinoamérica y el Caribe.

Un ejemplo fue la guerra de las Malvinas, donde se destrozó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, el TIAR, lo cual debió ser suficiente para que la OEA desapareciera. Nuestro abrazo solidario al pueblo argentino y su lucha por las Malvinas, ejemplo descarado de colonialismo en el siglo XXI.

Otro ejemplo fueron las décadas que Cuba estuvo absurdamente excluida de la OEA, o el mismo bloqueo criminal contra Cuba.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe -CELAC- debe ser el foro para las discusiones latinoamericanas y caribeñas, y OEA debiera convertirse en el foro en el que, como bloques, CELAC y América del Norte procesen sus coincidencias y conflictos.

En cuanto al sistema interamericano de derechos humanos, es necesario un poco de coherencia: que sólo podamos participar en las diferentes instancias los países que hemos ratificado la Convención Interamericana. Por ejemplo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiene sede en Washington, que no ha ratificado el Pacto de San José, y -además es innecesaria. La Corte Interamericana con sede en San José puede y debe tener las funciones de promover los derechos humanos y juzgar los atentados contra éstos, como ocurre en el sistema europeo, donde no existe comisión, tan solo corte.

Como entendemos muy bien que por los intereses creados lo anterior es difícil de lograr, probablemente ya es hora de tener un sistema latinoamericano de derechos humanos. Todo está listo, porque básicamente somos los países de América Latina los que hemos ratificado el Pacto de San José, y en consecuencia somos los únicos que reconocemos y nos sometemos a la Corte Interamericana.

Y hablemos de democracia.

Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, es el principal autor de uno de los documentos más bellos de la historia de la humanidad, la Declaración de Independencia que, en su segundo párrafo, dice: “Todos los hombres son creados iguales, son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Palabras maravillosas, pero el mismo Jefferson era propietario de centenas de esclavos. En aquella época incluso para estos extraordinarios hombres era inimaginable que los negros tuvieran derechos.

Tuvo que pasar casi un siglo desde la declaración de independencia para la eliminación de la esclavitud, y exactamente un siglo más para la supresión de la segregación racial.

Hoy en día, las élites latinoamericanas aún son incapaces de comprender que los derechos fundamentales son para todos.

Cuando estas élites denuncian el irrespeto a sus derechos humanos, es porque por primera vez están en igualdad de condiciones bajo el imperio de la ley. Cuando denuncian dictaduras y autoritarismos, es porque ya no pueden someter nuestros gobiernos a sus caprichos e intereses.

Y hablemos de libertad de prensa.

Cuando las élites latinoamericanas afirman que no existe libertad de prensa, es porque sus medios de comunicación ya no tienen impunidad para manipular la verdad, o porque nos atrevemos a contestarles, a disputar su hegemonía, a desenmascarar sus mentiras.

Cabría preguntarse si una sociedad puede llamarse verdaderamente libre cuando el derecho a la información y la propia comunicación social está en manos de negocios privados con fines de lucro.

Y aunque este es un problema planetario, en Latinoamérica —dado los monopolios de medios, su propiedad familiar, sus serias deficiencias éticas y profesionales, y su descarado involucramiento en política— el problema es mucho más grave.

Creo que todos coincidimos en que una buena prensa es vital para una verdadera democracia, pero también debemos coincidir en que una mala prensa es mortal para esa misma democracia… ¡y la prensa latinoamericana es mala, muy mala!

DIVISIÓN.

Ahora se nos acusa de dividir a nuestros países. Fíjense qué casualidad. Lo mismo le decían a Abraham Lincoln, considerado el mejor presidente estadounidense de la historia. Lo llamaron “tirano”, “déspota’,’ “fanático”, “loco” por su noble lucha por la abolición la esclavitud. Provocó una guerra civil, que en caso de derrota hubiese generado la división del país y Lincoln probablemente hubiese pasado a la historia como un criminal. Lean lo que decían los medios esclavistas de aquel entonces. Aprendamos algo de la historia.



Queridos amigos:

Con el descubrimiento del nuevo continente, Norteamérica y Latinoamérica prácticamente empezaron al mismo tiempo su historia. ¿Alguna vez se han preguntado por qué Latinoamérica no es Estados Unidos, el país más poderoso del planeta, y viceversa? Este es uno de los grandes enigmas del desarrollo. Las respuestas son múltiples y complejas, pero sin duda una de esas respuestas es la clase de élites que dominaron y dominan aún a nuestra América.

Ojalá, Presidente Obama, se entienda que por defender sus intereses o por mala información, ustedes sostienen a esas élites que tanto daño nos han hecho.

“Todos los hombres son creados iguales, son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

En Ecuador y en toda América Latina, también sostenemos estos principios y los haremos realidad a cualquier costo, y no sólo para las élites o en algún momento futuro, sino ahora… ¡y para todos!

¿Prosperidad con equidad? Yo diría: equidad para la prosperidad, pero también soberanía y dignidad. Llegó la hora de la segunda y definitiva independencia para nuestra América.

América Latina sella nueva era con Estados Unidos


Una de las fotos de familia de la VII Cumbre de las Américas, realizada el 10 y el 11 de abril en la capital de Panamá.

Foto: Gobierno de Panamá

Por Ivet Gonzalez

PANAMÁ, 11 abr 2015 (IPS) - América Latina mostró recetas propias para su desarrollo en la nueva era de relaciones continentales consagrada en la VII Cumbre de las Américas, donde Cuba se estrenó en este foro y Estados Unidos aseguró que cerró el capítulo de “inmiscuirse con impunidad” en sus vecinos del sur.

“Debemos entender que las Américas al norte y al sur del Río Bravo son diferentes. Y debemos conversar como bloques”, expresó este sábado 11 el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en la jornada conclusiva de la cumbre, en que por primera vez se congregaron los 35 países del hemisferio.

Con recordatorios históricos, cuñas antiimperialistas, propuestas de soluciones y metas de desarrollo, los gobernantes expresaron en Ciudad de Panamá su diversidad de posiciones políticas y de prioridades, bajo el marco del tema oficial de la cita: “Prosperidad con equidad: los desafíos de la cooperación en las Américas”.

La reunión de dos días resultó histórica por la presencia de Cuba, suspendida entre 1962 y 2009 de la Organización de Estados Americanos. “Ya era hora que yo hablará aquí a nombre de Cuba”, inició su presidente, Raúl Castro, su discurso en la sesión plenaria de la cumbre.

Su presencia estuvo precedida por otro hecho histórico: el restablecimiento de relaciones diplomáticas que anunciaron el 17 de diciembre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y Castro.

Sin excepción, los jefes de Estado y de gobierno que hablaron en la sesión plenaria en el Centro de Convenciones Atlapa celebraron la participación de la isla de gobierno socialista en el coro americano, que según muchos de ellos representa el fin de la Guerra Fría y entierra un periodo de confrontaciones ideológicas entre la izquierda y la derecha.

En la cumbre Obama y Castro profundizaron el deshielo de 56 años de agrio diferendo, con un apretón de manos en la inauguración, puntos en común en sus respectivos discursos, intercambio de elogios y una reunión bilateral, donde confirmaron su decisión de avanzar hacia la normalización bilateral, sin abjurar de sus diferencias.

La región “ya no permite las políticas unilaterales y de aislamiento”, expresó en su intervención la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. “Hoy estamos reunidos en un contexto diferente”, valoró.

La plena inserción de Cuba y el avanzado diálogo que sostienen desde 2012 el gobierno colombiano y la guerrilla para concluir el último conflicto armado en la región, de más de medio siglo, permite que el continente pueda declararse una región de paz, como persiguen los 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Para Rousseff, “la consolidación de la democracia y los nuevos paradigmas políticos en cada uno de nuestros países invirtieron la lógica de acción del Estado dándole prioridad al desarrollo sostenible con justicia social”.

Con una historia de lucha sindical y contra la dictadura (1964-1985), la presidenta de la gran potencia regional, valoró que “América Latina tiene en la actualidad menos pobreza, hambre, analfabetismo y mortalidad infantil y materna, que en décadas precedentes”, aunque sigue siendo la región más desigual del mundo.

Rousseff instó a lograr el crecimiento económico sostenido, guiarse por metas únicas de desarrollo y reducir vulnerabilidades en materia de seguridad, educación, migraciones, cambio climático, garantías de los derechos, cooperación, trabajo decente y prevención de desastres, como la peor sequía en 80 años que asola el sureste de su país.

Tras enfrentar algunos reclamos en materia de derechos humanos y respeto a la soberanía de parte de Correa, Obama indicó que “Estados Unidos no será prisionero del pasado”. Expresó haber cumplido con su compromiso de “construir una nueva era de cooperación como aliados en plena igualdad en base a intereses de respeto mutuo”.

“La relación entre Estados Unidos y América Latina es la mejor en muchas décadas”, opinó. Y habló de “áreas en las que podemos adelantar aún más” como el respeto a las libertades universales, reavivar el crecimiento económico, buen gobierno, transparencia, políticas de juventudes, tráfico de armas y narcóticos y energía limpia, entre otras.

Recibido y despedido con aplausos, Castro se extendió en un largo recorrido histórico por las relaciones entre su país y los Estados Unidos. Agradeció a Obama por su intención de terminar el bloqueo económico impuesto a la isla desde 1962, que “afecta los intereses de todos los Estados” por su carácter extraterritorial.

Instó al hemisferio a fortalecer la cooperación para enfrentar el cambio climático, mejorar la educación y salud. Puso de ejemplo el trabajo mancomunado entre las dos Américas frente a la epidemia del ébola en África Occidental, que cobró la vida hasta ahora de más de 10.000 personas.

Amplió que en la actualidad 65.000 cooperantes cubanos laboran en 89 países en las esferas de educación y salud. Además, analizó que el hemisferio con voluntad puede hacer mucho porque la isla, “con muy limitados recursos”, ha apoyado la formación de 68.000 profesionales y técnicos de 157 países.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, invitó a invertir más en los países latinoamericanos para evitar las migraciones hacia el Norte industrial del continente, Canadá y sobre todo Estados Unidos.

Mientras, el mandatario peruano, Ollanta Humala, reiteró la necesidad de que la región diversifique su matriz productiva, basada en las materias primas, y hable sobre transferencia tecnológica.

El gran punto de fricción en la cumbre fue la orden ejecutiva firmada por Obama el 9 de marzo, donde califica a Venezuela como una “amenaza” para la seguridad de Estados Unidos. “33 de los 35 países reunidos aquí han dicho que este decreto debe retirarse”, aportó Kamla Persad-Bissessar, la primera ministra de Trinidad y Tobago.

Aunque sin confirmación oficial, ese tema habría sido la principal causa para que por tercera ocasión desde que comenzaron estas cumbres, en 1994, el encuentro interamericano al máximo nivel haya cerrado sin la prevista declaración final, que iba a titularse “Mandatos para la Acción”.

Alternativos o paralelos

En cambio, los participantes en V Cumbre de los Pueblos Indígenas de Abya Yala (América) sí convinieron en una declaración final, titulada “Defendiendo a nuestras naciones”, que unos 300 líderes originarios trajeron hasta la sede de la cumbre de los mandatarios, ataviados con sus trajes, plumas y otros adornos ceremoniales.

“Si todas las voces no están representadas no puede hacer prosperidad con equidad”, informó a IPS el jefe Hokabeq Solano, de la etnia kuna de Panamá. “Fue muy poca la representación de nuestras comunidades en la cumbre y los foros paralelos”, se quejó uno de los representantes de 55 millones de indígenas del hemisferio.

La cumbre indígena fue autónoma de la V Cumbre de los Pueblos, en que participaron más de 3.000 integrantes de movimientos sociales, y que desde 2005 opera como un foro alternativo a la cumbre oficial.

Los indígenas de Abya Yala demandaron en su declaración reformas constitucionales que incluyan a las comunidades originarias, protección a los sitios sagrados, rechazo a los proyectos de desarrollo que impliquen desplazamiento forzoso y una hoja de ruta para unificar estos pueblos, entre otras.

También unos 800 participantes en el Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales, que operó en paralelo a la VII Cumbre, entregaron a los presidentes mandatos con propuestas sobre salud, educación, seguridad, energía, ambiente, participación ciudadana y gobernabilidad democrática.

Editado por Estrella Gutiérrez
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