"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

domingo, 18 de marzo de 2018

Trump ataca duramente al equipo del fiscal especial Mueller



AFP/Archivos / SAUL LOEBEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a atacar la investigación sobre las elecciones de 2016 y la supuesta injerencia rusa que lleva adelante el fiscal especial Robert Mueller.

 AFP, El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atacó el domingo con virulencia la integridad del equipo del fiscal especial y exjefe del FBI Robert Mueller, pero legisladores republicanos advirtieron que se opondrían a un despido del funcionario.

"¿Alguien piensa que esto es justo? ¡Y sin embargo, NO HAY COLUSIÓN!", entre el equipo de la campaña que le llevó a la Casa Blanca y el gobierno ruso, reiteró Trump en la red Twitter.

Esta es la última fricción de una confrontación cada vez más intensa sobre la investigación de Mueller acerca de la supuesta colusión entre el equipo de Trump y Rusia para influir a su favor en las elecciones de 2016.

"¿Por qué el equipo de Mueller tiene 13 demócratas endurecidos, algunos grandes partidarios de la Deshonesta Hillary y cero republicanos? Un nuevo demócrata fue recientemente añadido", dijo Trump.

El presidente también apuntó nuevamente contra el exsubdirector del FBI Andrew McCabe, quien fue despedido el viernes dos días antes de su retiro profesional, y al exdirector del FBI James Comey, a quien Trump despidió el año pasado por la investigación sobre Rusia.

Hasta ahora, el presidente se había abstenido de atacar directamente a Mueller, el exdirector del FBI que se hizo cargo de la investigación sobre Rusia después del despido de Comey, el 9 de mayo de 2017.

Respetado en ambas tiendas políticas, Mueller había sido designado jefe del FBI por el presidente republicano George W. Bush y mantenido en el cargo por el demócrata Barack Obama.

Numerosos legisladores republicanos consideraron este domingo que la investigación de Mueller debe seguir adelante.

"Está avanzando a medida que va acumulando pruebas y pienso que es muy importante dejarle hacer su trabajo, sin interferencias", subrayó en CNN el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham, según el cual varios de sus compañeros de partido comparten su punto de vista.

Si Trump tratara de despedir a Mueller, dijo Graham, "sería el comienzo del fin de su presidencia, ya que somos un Estado de derecho".

Chris Christie, exgobernador de Nueva Jersey que estuvo muy cercano a Trump durante la campaña, elogió la investigación de Mueller, "conducida con suma integridad, sin la menor filtración". "No sería apropiado que lo hiciera y no creo que lo haga", respondió al ser interrogado acerca de la hipótesis de que el presidente despidiera al fiscal.

Los líderes de la bancada republicana en las dos cámaras han permanecido por el momento silenciosos.

- Tuits "pueriles y difamatorios" -

A fines de enero, Trump había manifestado su disposición a declarar ante el fiscal especial, pero luego sus abogados dijeron que el presidente todavía no había decidido nada al respecto.

Según el diario The New York Times, los defensores de Trump recibieron recientemente de parte del equipo de Mueller una lista con las preguntas a las que el mandatario sería sometido si prestara declaración.

En una serie de tuits matinales,

El presidente estadounidense atacó a Comey en una serie de tuits matinales, en los que también cuestionó a Andrew McCabe, afirmando que nunca tomó notas de las reuniones que mantuvieron, a diferencia de lo que dijo el exnúmero 2 del FBI.

Se trata de "Fake Memos" (notas falsas), al igual que las que Comey dijo haber tomado y entregado al fiscal Mueller, agregó Trump.

"No responderemos a cada uno de estos tuits pueriles, repugnantes y falsos del presidente", respondió Michael Bromwich, abogado de McCabe, y aseguró que la verdad será revelada "a su debido tiempo".

Comey ha dicho que hará conocer su versión de los hechos que rodearon su despido en un libro que publicará en un mes.

Para David Axelrod, exasesor de Barack Obama, estos ataques contra el equipo del fiscal especial demuestran una cosa: "Mueller se acerca y el presidente está cada vez más frenético".

Cuba: “La democracia plena solo podrá ser socialista”. Entrevista

 Foto On Cuba

LT: El 19 de abril próximo se instaurará el nuevo Parlamento en Cuba y se cumplirá el término de los dos períodos consecutivos de cinco años en que Raúl Castro ha fungido como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. A su juicio, ¿qué desafíos enfrentarán desde entonces el ejercicio del poder y el desarrollo de una política revolucionaria y socialista en Cuba?

AA: Es de Perogrullo decir que las elecciones de marzo tendrán un significado que las diferenciará de todas las precedentes, pero creo que no queda más remedio que comenzar por ahí. Con la salida de Raúl Castro de la presidencia del Consejo de Estado (que de ningún modo significa salir del poder –mantendrá el cargo de Primer Secretario en el PCC y un asiento como diputado en la nueva Asamblea; además, no creo que las Fuerzas Armadas prescindan de su comandancia mientras tenga vida), se produce la retirada de esa dirección institucional de lo que recibimos como generación histórica de nuestra Revolución. El alto reconocimiento honorífico –concedido hace unos días– a las tres figuras más destacadas de la misma que se mantienen activas, también lo indica así aunque, como Raúl, quedan igualmente en la ANPP. Su papel emblemático en la resistencia y la búsqueda de perfeccionamiento de lo que los enemigos creen descalificar llamando “el régimen”, es innegable y meritorio. Pero la pregunta ¿qué desafíos implica este cambio? –la cual debe rondar los pensamientos de todos los cubanos– requiere distinguir las diferencias que en rigor son visibles de la tentación adivinatoria. Me limito aquí a lo primero, y tal vez en alguna de las respuestas que sigan me deje llevar por la tentación.

La nueva elección a la Asamblea Nacional del Poder Popular debe cubrir las altas instancias de decisión con la presencia de otra generación. No se trata ahora del ingreso de figuras aisladas, como hasta hoy se ha dado, sino del núcleo mismo del relevo generacional en las instituciones conductoras de la sociedad. La permanencia de Fidel Castro a la cabeza del sistema político desde 1959 hasta 2006 le dio un sentido distintivo al liderazgo histórico de la Revolución, y permitió consolidar sus valores y su resistencia en las más adversas coyunturas. Sabemos que ese liderazgo fuerte y consistente propició al pueblo seguridad y confianza. Su relevo por Raúl, su más fiel compañero de luchas desde el asalto al cuartel Moncada en 1953, demostró que aquella resistencia podía mantenerse perfectamente en el contexto de una indispensable renovación del proyecto de justicia social y equidad emprendido como Estado soberano. Cambiar a fondo sin renunciar a valores y logros, es el propósito manifiesto que sobresale entre cualquier cantidad de propuestas en discusión.

No me interesa aquí –y supongo que a ustedes tampoco– la especulación acerca del candidato más probable a la Jefatura del Estado. Además, lo decidirán, intuiciones aparte, los diputados que serán electos ahora, por lo que ni siquiera valdrían sondeos de opinión, en términos estadísticos. Lo que me interesa destacar es que, rebasada la época del liderazgo histórico, la legitimidad del elegido tendrá que sostenerse, en todos los niveles del Poder Popular, por el mandato electoral, la rendición de cuentas de la gestión y el derecho a revocar a los representantes electos, si pierden la confianza de los electores. Más allá de quien sea la persona elegida a la Presidencia, importa el hecho de que el carácter colegiado que la Constitución asigna al Consejo de Estado se vería reforzado, en la práctica, en la toma de decisiones. No hace falta cambio jurídico previo para presumir que crece el peso del criterio de la mayoría al interior de Consejo de Estado. Lo cual debe traducirse en más responsabilidad participativa, e irradiar a la vez esta influencia hacia todo el sistema de Poder Popular, dado el peso que se asigna ya en todas las instancias a la colegiatura.

Tal vez la esperada reforma de la Constitución aporte un dispositivo de refrendación plebiscitaria que refuerce el respaldo directo del pueblo al mandato del elegido, y su gestión no quede sujeta exclusivamente a la representatividad que ostenta el Consejo de Estado. He intentado expresar esta idea anteriormente al inclinarme por la idea de que el Presidente lo sea de la República más que del órgano colegiado. No obstante esto es imprevisible por el momento. Como lo es también una mayor precisión del enunciado de dirección del Estado por el Partido, pues ya se puede inferir a partir de abril una separación tácita del mando partidario del gubernamental.

De ningún modo se trata de un proceso que implique ruptura con la orientación del sistema que los cubanos nos hemos dado, que de cara a los reveses sufridos ha mostrado, en momentos críticos, y muestra ahora, resiliencia a través de enormes dificultades. Aun si se pueden prever, por lo arriba expuesto, cambios más profundos que los pasos dados hasta hoy.

LT: Dentro de esos desafíos generales, el término–por razones biológicas– de los liderazgos personales que han configurado la cultura política cubana durante el último sexenio comporta retos específicos para el desempeño de –entre otros actores–:

a) El Partido Comunista de Cuba

b) Las instituciones estatales

c) Las organizaciones políticas y de masas

d) Las formas organizativas de distintos signos ideológicos que existen en estos momentos en el país

¿Pudiera referirse a las características que ha asumido la configuración de la cultura política cubana del último sexenio en torno a los liderazgos personales? ¿Y a los desafíos que comporta la conclusión de estos liderazgos para los actores referidos?

AA: Esta es una pregunta que engloba una extraordinaria complejidad y no podría responderla de manera satisfactoria. Digo satisfactoria para mí mismo, en primer lugar. No obstante, trataré de abordar algunos aspectos en los que tengo criterio formado y podría ser de utilidad compartirlos. Antes de tocarlos directamente, recuerdo que, nos guste o no, afrontamos un doble reto. No de manera disyuntiva sino inclusiva: me refiero al reto de corregir malformaciones sistémicas generales de las experiencias socialistas del siglo XX, en el plano de las instituciones como en el de la cultura política, por una parte; y por la otra el de hacerlo en las condiciones específicas, de espacio y tiempo, de la realidad cubana. Insisto en el sentido del doble desafío porque al hacer lo segundo, que es lo que nos toca como praxis de construcción socialista, no podemos dejar de mirar también a lo primero. El análisis de los fracasos se hace tan importante como el de los logros, y en especial la interacción entre unos y otros.

Ahora nos hallamos ante un acontecimiento electoral que concierne a las instituciones del Estado revolucionario y no al Partido, aunque sin duda se hace inseparable aludir esa relación de poder para proyectarnos hacia la democracia plena que, dicho sea más allá de la ideología, solo el socialismo podrá alcanzar.

Comienzo por el hecho de que la relación entre Partido y Estado no es –no lo considero– un tema teóricamente resuelto en el marxismo (lo es, eso sí, el de la necesidad del partido para revolucionar a fondo la sociedad capitalista). Recuerdo que en los sesenta un estudioso británico marxista distinguía tres connotaciones en el uso del concepto de partido en Marx[2]. Es algo que ganó precisión en sus sucesores, en un contexto polémico, en el cual se destacan los aportes de Kautsky, Plejanov, Rosa Luxemburgo, Trotsky y, sobre todo de Lenin, de quien recibimos la noción más elaborada y acertada del concepto como vanguardia del proletariado, como la organización de avanzada, la intelligentsia de la clase social responsabilizada con la tarea histórica de cohesionar las fuerzas para realizar el cambio revolucionario. Primero desde la oposición, para llegar al poder, para conducir después desde el poder la formación de una nueva sociedad, socialista por el rumbo, de transición, atenidos a las condiciones históricas concretas. Los aportes más importantes que le siguieron, como el de Antonio Gramsci, no salieron de Moscú.

Lenin lideró brillantemente la primera etapa, la de la integración y proyección de esa fuerza de vanguardia en Rusia, pero su muerte cortó en pocos años la posibilidad de conducir la sociedad con esa visión, una vez en el poder[3]. Como sabemos, le siguió una historia sumamente accidentada, paradójica, cargada de glorias incuestionables, pero también deformaciones inusitadas, que vaciaron de sentido al poder proletario original. Historia que distanció al partido de la sociedad. En Cuba, sin partir del antecedente marxista, José Martí se planteaba en la misma época de Lenin la necesidad de un partido para dirigir la lucha por la independencia y para formar la República, pero en su caso ni siquiera pudo liderar el camino al poder, y quienes le sucedieron dejaron que se liquidara el Partido Revolucionario Cubano, con el cual él había logrado trazar el camino de la lucha. Y ya sin el partido de Martí, se acomodaron a una república claudicante, en un coloniaje de nuevo tipo.

Me explico de manera sumamente esquemática porque no es el lugar para extenderme; lo hago solo para poder afirmar que el legado posleniniano no dejó una experiencia de vanguardia partidaria coherente y fiable, y de Martí lo que nos pudo llegar es un compendio de valiosas advertencias que permitieron su rescate por los “moncadistas”.

Lo cierto es que la vanguardia bolchevique no devino en el largo plazo la fuerza capaz de retener, con reformas seguras, un proyecto socialista que, a pesar de sus defectos, había elevado al país más atrasado del capitalismo de principios de siglo al nivel de segunda potencia mundial. No voy a discutir ahora sobre la “crisis del sistema” y sus causas. Solo quiero consignar que, a pesar de los logros, el PCUS de los años ochenta ya tenía torcido el sentido del bolchevismo del 17. Sin menoscabo de virtudes ejemplares de aquella militancia, que aun se manifiestan como recuerdo y como legado.

Dicho esto, cambio de escenario. En Cuba el socialismo real (no el que requiere ser entrecomillado) se engendró en el asalto al Moncada en 1953, con la participación de 113 militantes de la izquierda del partido llamado ortodoxo (PPC), cercanos a Fidel, 3 procedentes del “autenticismo” (PRC), y 2 del socialista (PSP)[4] que es de suponer incurrían con ello en un acto de indisciplina. Raúl Castro era uno, como sabemos. Venían del partido que creó Chibás el 71% de los hombres que aquella mañana hicieron nacer algo totalmente distinto, llamado a hacer naufragar la vieja República, criminal y corrupta, con su sistema de instituciones.

Dada la pérdida de sentido del viejo andamiaje partidario, se hizo evidente desde entonces, que no se trataba de la disyuntiva de optar entre uno o varios partidos, sino de configurar como partido la vanguardia social a partir de una acción integradora. El problema nunca fue el número sino la figura. Un cambio radical de significado de la función partidaria. Impregnar a la política de un sentido inédito. Aclaro que con ello no quiero decir que no pueda construirse socialismo dentro de esquemas pluripartidistas, cosa que nadie ha probado. Pero tampoco es aceptable que la democracia sea la competencia entre partidos electorales por el poder político. De hecho la historia muestra más fracasos que éxitos para consolidar la representación de los intereses de la mayoría desde esquemas electorales pluripartidistas. Esa noción viciada del pluralismo se vuelve un camino verdaderamente escabroso e incierto para los movimientos populares, manipulable por las fuerzas de destrucción. Otro pluralismo democrático es posible.

En la actualidad la experiencia del desarrollo chino ha aportado la posibilidad (y la importancia) de la conducción de una sociedad de mercado con un partido comunista, que mantiene el legado del papel de fuerza de vanguardia, garante de la elevación de las condiciones de vida de la población, paralela a la acumulación de capital. Claro que China es un país enorme, de historia antiquísima y muchas potencialidades, y sus movimientos no están sometidos a la vulnerabilidad que confronta el país pequeño, con solo 120 años de experiencia como Estado nación, de escasos recursos, geográficamente en el traspatio del imperio. Pienso, por ello, que podría ser suicida aplicar ecuaciones que han funcionado allí, y lo cito solo para destacar el ejemplo de un partido que supo apropiarse, en sus condiciones, del legado dejado por los bolcheviques.

En Cuba, durante una primera década, el Estado nacido de la Revolución se condujo sin preocuparse mucho de darse definiciones institucionales para el largo plazo. Recordemos que el I Congreso del PCC no se celebró hasta 1975, que las instituciones del Estado y la Constitución socialista datan de 1976, y de aquel momento la precisión expresa de que el Partido dirige al Estado: “El Partido Comunista de Cuba, dirigente superior de la sociedad y el Estado”[5]. Es una aserción que acepté entonces y sigo aceptándola hoy, pero que creo se resiente de la falta de precisión en cuanto al modo de dirigir. Coloca tácitamente al Partido fuera del Estado, ya que no lo dirige como parte del mismo, con lo cual su incidencia en las decisiones políticas no se regulan constitucionalmente.

Como expresa Valdés Paz, el enunciado constitucional sugiere una equidistancia del Partido respecto de la sociedad y el Estado cuya función es representar a la sociedad frente al Estado y legitimar al Estado ante la sociedad[6].

Después de 1990, con vistas a explorar perfeccionamientos, hemos subrayado a menudo la crítica a la influencia que los esquemas soviéticos tuvieron en nuestras instituciones. No fue la nuestra, sin embargo, una adopción sincrética puesto que el primer quinquenio de los setenta fue de experimentos y elaboraciones que permitieran darle tonos propios al proyecto cubano. El IV Congreso del Partido en 1991 y La Reforma Constitucional de 1992 abonaron, después del derrumbe soviético, un camino de cambios, aunque reconocidos desde entonces como insuficientes, con una promesa de nuevos aportes jurídicos y de otras reformas que siguen pendientes.

Considero posible afirmar que las cuatro décadas de socialismo cubano que siguen al 1975 han consagrado un poder de determinación, al nivel de Buró Político del Comité Central del PCC (de su membresía más que de la colegiatura), sobre las grandes definiciones y decisiones que emanan los órganos superiores del Estado. Se percibe con claridad que en la escala de las provincias la gobernación del Partido resulta aun más explícita: que el Partido dirija bien o mal se traduce incluso como decisivo en los resultados económicos y sociales. Y parecería que en los comités municipales la función partidaria cobra otra forma: principalmente el despliegue de la cadena de transmisión mecánica de orientaciones a la base de la organización. Más que una réplica del ejercicio decisional de la provincia, que deja un radio de decisión muy restringido al alcance de la instancia municipal.

La incongruencia más delicada a que da lugar la poca precisión del modo en que el Partido dirige –no solo al Estado, sino también a su propia base– es, a mi juicio, la que se produce precisamente entre una función de transmisión de orientaciones y la recepción del criterio de la militancia que lo sostiene, que es, sin embargo, la que está en condiciones de expresar de manera directa el pulso de la sociedad, sus urgencias, sus iniciativas, y todo lo demás.

No me siento portador de descubrimiento alguno con lo que aquí afirmo. De hecho, parto de documentos que lo demuestran. Se inició con el Llamamiento al IV Congreso del PCC lanzado en 1990[7], y por el camino abierto entonces –a pesar de marcados altibajos– hasta el debate sobre la Conceptualización del Modelo y los Lineamientos. Documentos que responden a esa impronta de democracia, partidaria y general, que reclama el paradigma socialista.

Me he extendido demasiado en el punto pero se me ocurre que la separación de mandos que producirá esta elección propiciará una revisión más profunda de los mecanismos y hasta del contorno institucional de nuestro partido. No solo para los órganos del Estado.

En mi opinión los efectos del cambio que tiene lugar ahora se percibirán progresivamente a medida que se acople la integración de la nueva Asamblea Nacional, y se deben inscribir en las perspectivas abiertas, que en no pocos aspectos han sido paralizadas coyunturalmente. Su primer desafío ahora es posible referirlo como de continuidad –lo he leído así en algunas opiniones de dirigentes– pero solo si hablamos de continuidad en líneas de transformación estructural que ya han sido trazadas. Ello será posible solamente si se logra imponer por vías democráticas, frente a una trabazón burocrática extendida y reforzada desde los mismos organismos centrales. Lamentablemente no siempre se quiere reconocer así, y no se ponderan los peligros que esconden el burocratismo y el inmovilismo.

En la misma disposición de reaccionar a sus preguntas con criterios que me he formado, pienso que nuestras legislaturas debieran contar con más dedicación profesional, con una proyección deliberativa más abierta a la opinión pública, previa a las elaboraciones por sus comisiones especializadas, y no solamente para lecturas y aprobaciones a posteriori. En el corto plazo — si pensamos en la próxima legislatura — resultaría muy provechoso que su participación hiciera más efectivo el sentido crítico y propositivo de los elegidos para representar la panoplia de intereses, necesidades, propuestas y puntos de vista de la población, tan diversificados y tan deficientemente reflejados.

La división de poderes del Estado, significativa en el pensamiento liberal, suele ser puesta en contra de los valores democráticos más elementales, como hoy vemos que sucede en las manipulaciones del poder judicial contra la arrasadora popularidad de Lula da Silva, única variante para poner a Brasil de nuevo en el carril interrumpido por el golpe de estado parlamentario de 2016. Allí conspiraron los dos poderes (legislativo y judicial) confabulados por la oligarquía –el único poder real– contra la democracia. Lo apunto para subrayar la importancia que tiene la unificación de poderes para una democracia socialista. No obstante, si vamos a los orígenes, también hallamos en la base del principio de división de poderes la preocupación –explícita en Montesquieu — de que el parlamentarismo por sí mismo no aseguraba impedir el autoritarismo, y que se volviera a implantar con impunidad la tiranía. A pesar de tal prevención la historia ha mostrado la facilidad con que el significado de esta división puede ser trocado. No obstante, recurro al tema para apreciar que la unificación no debiera impedir que las funciones ejecutivas y las deliberativas, objetivamente diferenciables, se confronten con vistas a la elaboración de la Ley, la toma de decisiones, y la corrección de políticas. De modo que pienso que debiera considerarse la conveniencia de que los miembros de la Administración, en lugar de ocupar asientos como diputados, participaran rindiendo cuentas: en otras palabras, que no sean elegibles por la incompatibilidad de funciones. Y reforzar formalmente así el peso específico de ese potencial democrático que el parlamento ostenta, como la máxima expresión de colegiatura del Estado. La veo como una de las consideraciones a tratar de incluir en una nueva reforma de la Constitución que podría ser pensada, analizada, debatida, por esta legislatura aun si no estuviera en sus manos su solución. Me gustaría descubrir que lo está.

No he mencionado lo más inmediato, que tiene que ver con el papel que corresponderá al próximo mandato en el aseguramiento –jurídico y político ya que la ANPP concentra los poderes del Estado– en hacer funcionar reformas que hagan sostenible la economía cubana. Empezando por lo planteado ya. El debate hoy sobre este tema es muy rico y se supone que nuestros elegidos tengan ese caudal y la capacidad de aprovecharlo de manera racional. Mi esperanza es que la Asamblea que estamos eligiendo ahora traiga una carpeta cargada de propuestas, de ingenio, de audacia y disposición para debatir en aras de asumir una responsabilidad histórica, sin vacilaciones, en cambiar lo que tiene que ser cambiado. Aunque no le toque a ella todo. Sin temor a cometer errores, y dispuesta siempre a corregirlos.

La pregunta no termina aquí, pero mi respuesta sí. Comprendo perfectamente que las organizaciones que constituyen la armazón fundamental de nuestra sociedad civil (las definidas como políticas y de masas) preservan su vigencia, pero también creo que sus funciones tendrán que atemperarse a los cambios. Sus congresos venideros deberán servir para propiciar una comprensión de su realidad presente y acordar, desde su interior, definiciones consecuentes. Sobre la “cultura política cubana del último sexenio” y de los “desafíos que comporta” no me siento en condiciones de ir más allá de lo que pueden inferir de mi respuesta, y que considero coherente con lo que he expuesto en distintos lugares en los últimos años[8].

LT: Aurelio, tras hacerse públicas las listas de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular para su IX legislatura, se hizo notable la ausencia de tres de los Cinco Héroes de la República de Cuba, esto ha generado un debate que no se ve reflejado en nuestros principales medios de prensa. ¿Qué análisis sobre el funcionamiento reciente de nuestro sistema político –y electoral– le motivan este hecho y sus implicaciones simbólicas?

AA: Pienso, como la mayoría de los cubanos, que la ejemplaridad de la resistencia y la solidez de principios manifestadas por los cinco miembros de la “red Avispa” apresados, procesados y condenados por el poder imperial, signa el significado revolucionario para nuestra identidad nacional (hablo precisamente de cultura política). Porque Fidel y todo el poder revolucionario no demoraron ni dudaron un instante en exaltarlo así, y el pueblo en identificarse con ello, a lo largo de los quince años que duró esa odisea de nuestro tiempo. Su regreso fue celebrado con el júbilo de los grandes momentos. Si al final no quedara otro saldo de aquel entendimiento histórico del 17 de diciembre de 2014 entre los dos Jefes de Estado, el retorno de “Los Cinco”, que además es lo único que Donald Trump no podrá revertir, hizo inolvidable el acontecimiento.

En consecuencia, no puede extrañarle a nadie que la inmensa mayoría de los cubanos esperáramos ver los nombres de los cinco en esta candidatura para la Asamblea Nacional, ni que las familias de los que no fueron escogidos expresen su lógica sorpresa, ni que fluyan muchísimas críticas justas por esta ausencia. Estimo que si la candidatura a diputados se confeccionara a partir de un criterio del dispositivo electoral que reflejara mejor los consensos del sentir popular, lo normal es que se les hiciera partícipe de esa muestra de confianza en una legislatura llamada –como esta — a ostentar una alta dosis de la mezcla de compromiso y audacia que imponen los grandes desafíos.

No es que haya sido una cuestión de falta de justicia, o de reconocimiento personal. A todos ellos les han sido asignadas ahora importantes responsabilidades en la vida civil. Las revoluciones no son como Saturno, que devoraba a sus hijos, como maldecía Lord Acton –o no siempre lo son; deben evitarlo–. Pero pienso que más importante incluso que designarles en cargos relevantes, hubiera sido que Labañino, Tony y René también tuvieran, dentro de esta nueva legislatura, las posibilidades que van a tener Gerardo y Fernando de incidir en los cambios necesarios con su probada coherencia y sus iniciativas.

De todos modos es una decisión que no habría forma de corregir. Las asambleas votadas el 11 de marzo de 2018 están predeterminadas ya en su composición y cualquier modificación que mejore nuestra democracia en los próximos años debe salir de ella. Pero esa arbitraria norma de conformación de candidaturas provinciales y nacionales por una comisión, en apariencia investida con el poder para definir quienes serán los integrantes de la máxima legislatura –el cual, aunque sea solo ese, es demasiado poder si no se acompaña de la opinión del pueblo– se cuenta, a mi juicio, entre los más inminentes puntos a revisar. No pongo en duda la competencia, ni las virtudes y los méritos de los escogidos, sino la naturaleza misma del instrumento por el cual se rige la comisión, que se me hace evidente que debe ser revisado.

Nuestro sistema desterró la posibilidad de hacer de la política una vía de enriquecimiento, y de las elecciones una subasta. Algo imposible en el sistema político que responde al capital. Introdujo un dispositivo de escogencia basada en la “línea de masas” que debe afianzarse en el futuro, y con él la “rendición de cuentas” y la “revocabilidad” de los elegidos. La votación es voluntaria: un derecho como acto político, un deber como valor moral. Nadie es castigado, de ninguna manera, por no asistir a votar. El pueblo, que de ninguna manera es ajeno a la percepción de los defectos que aun muestra nuestro sistema, también es consciente de las virtudes de nuestra democracia, de que es necesario sostenerla y desarrollarla. Y acude masivamente, y vota, no por docilidad, sino porque sabe que es el testimonio de nuestra soberanía como nación, una conquista de la Revolución, y que salir de sus defectos es un asunto que solo a los cubanos concierne.

LT: Casi al final del artículo: “Días históricos, épocas históricas”, escrito por Fernando Martínez Heredia con motivo de la reapertura de la embajada norteamericana en La Habana el 14 de agosto de 2015 se lee: “Eventos internacionales como los del viernes 14 son muy ruidosos y sumamente publicitados, pero lo decisivo para la política internacional de todo Estado son siempre los datos fundamentales de su situación y su política internas. La cuestión realmente principal es si el contenido de la época cubana que se está desplegando en los últimos años será o no posrevolucionario”. ¿Cuáles serían los rasgos de un orden posrevolucionario en Cuba? ¿En qué se fundamentaría?

AA: Recuerdo muy bien ese artículo de Fernando Martínez, sumamente oportuno para rebelarse contra una ilusión de consignar como acontecimiento la reapertura de la embajada de los Estados Unidos en Cuba, como si eso marcara la expresión efectiva de un cambio de política. En todo caso me parecen más destacadas las declaraciones del 17 de diciembre del 2014, o la abstención estadounidense en la votación contra el bloqueo a Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en octubre de 2016, y sobre todo el retorno de “Los Cinco”, como ya dije. Un campanazo de nuestro amigo Fernando contra los cantos de sirena, al cual el giro de Trump ha dado la razón sin demora. En cuanto al término “posrevolucionario”, creo que lo primero sería que definamos en las concreciones de la práctica su connotación. ¿Es “pos” porque la dejamos atrás, y la damos por liquidada, o usamos el prefijo como signo del equilibrio y el progreso que se supone siga al gran cambio? No me gusta verme entrampado por las palabras. Me cuento, eso sí, entre los convencidos de que no hay opción válida que no sea la de encontrar, paso a paso, error tras error, batalla tras batalla, el camino socialista viable en la realidad cubana, tan compleja a pesar de ocupar un espacio tan pequeño en el mundo.

Notas:

[1] Aurelio Alonso Tejada (1939- ). Destacado sociólogo y filósofo cubano. Fundador del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana (1963–1971) y de la revista Pensamiento Crítico (1967–1971). Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, 2013. Desde 2006 se desempeña como Subdirector de la revista Casa de las Américas.

[2] Ver Johnstone, Monty (1967): “Marx, Engels y el concepto del Partido”, en revista Pensamiento crítico, №21, Noviembre de 1968, pp.143–176.

[3] Ver Los bolcheviques y la Revolución de Octubre. Actas del Comité Central del Partido Socialdemócrata Ruso (bolchevique), Instituto del Libro, La Habana, 1967, para una constatación del espíritu democrático que prevalecía en la dirección del partido de Lenin.

[4] Ver Mencía, Mario (2013): El Moncada. La respuesta necesaria(edición ampliada y modificada), Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 503–515.

[5] Ver Constitución de la República de Cuba, artículo 5.

[6] Ver Valdés Paz, Juan (2018): La evolución del poder en la Revolución Cubana, Fundación Rosa Luxemburgo, Ciudad de México.


[8] Ver Alonso, Aurelio (2012): “Cuba 2012: los desafíos”,conferencia inaugural del III Encuentro de crítica e investigación joven “Pensamos Cuba”, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, 9 de marzo de 2012, La Habana, publicada como folleto y circulado por la AHS.
es un respetado filósofo cubano, Premio nacional de las Ciencias Sociales de Cuba 2014.Fuente:
https://medium.com/la-tiza/la-democracia-plena-solo-podrá-ser-socialista-d678bb62bc71

Primeros resultados oficiales: Putin lidera en las elecciones en Rusia

Publicado: 18 mar 2018 18:09 GMT | Última actualización: 18 mar 2018 18:14 GMT

Más de 100 millones de ciudadanos fueron llamados a elegir al próximo presidente en uno de los 96.000 colegios electorales de toda Rusia.


Justin Griphit Williams

Este domingo los rusos han acudido a las urnas para elegir quién estará al mando del país durante los próximos seis años. De acuerdo con los datos preliminares de la Comisión Electoral de Rusia, Vladímir Putin ha obtenido el 71,97% de los votos. Hasta el momento se ha escrutado el 21,33% de los votos.

Más de 100 millones de ciudadanos fueron llamados a emitir su voto en uno de los 96.000 colegios electorales de toda Rusia. Unos 2 millones de ciudadanos rusos podían ejercer su derecho a voto desde el extranjero.

Según la ley, la Comisión Electoral de Rusia debe determinar los resultados finales en un plazo no superior a 10 días tras la votación: antes del 29 de marzo.

sábado, 17 de marzo de 2018

Ex "número 2" del FBI McCabe acusa de represalia a Trump tras ser despedido

Por Sarah N. Lynch

WASHINGTON (Reuters) - El ex “número dos” del FBI, Andrew McCabe, afirmó que fue cesado en la noche del viernes por ser un testigo crucial en el caso que investiga si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está intentando obstruir las pesquisas sobre Rusia.

El fiscal general, Jeff Sessions, dijo en un comunicado que considera justificado despedir a McCabe después de que el órgano supervisor interno del Departamento de Justicia descubrió que filtró información a periodistas y engañó a los investigadores sobre sus acciones.

“El FBI espera que todos los empleados se adhieran a los más altos estándares de honestidad, integridad y responsabilidad”, señaló Sessions.

No obstante, McCabe, que jugó un papel crucial en las investigaciones del FBI sobre Hillary Clinton y la interferencia rusa en la elección estadounidense de 2016, negó las acusaciones y aseguró que se trata de una represalia del gobierno de Trump.

En un largo comunicado, McCabe indicó que cree que se ha convertido en un objetivo político porque corroboró los reclamos del exdirector del FBI James Comey de que Trump intentó presionarle para que pusiera fin a la pesquisa sobre Rusia. El mandatario despidió a Comey el año pasado y reconoció en una entrevista televisiva que lo hizo por “esta cosa sobre Rusia”.

La salida de McCabe se produjo dos días antes de su 50 cumpleaños, cuando podría jubilarse de la Oficina Federal de Investigaciones con su pensión completa, y nueves meses después del de Comey.

“Estoy siendo apartado y tratado así por el papel que jugué, las acciones que adopté y los hechos de los que fui testigo tras el despido de James Comey”, dijo McCabe en su comunicado. “Este ataque contra mi credibilidad forma parte de un esfuerzo más grande (...) para manchar al FBI, a las fuerzas de seguridad y a los profesionales de la inteligencia en general”.

En la madrugada del sábado, Trump escribió en Twitter: “Andrew McCabe DESPEDIDO, un gran día para los hombres y mujeres que trabajan duro en el FBI - Un gran día para la Democracia. El mojigato James Comey era su jefe e hizo que McCabe pareciera un niño del coro. ¡Sabía todo sobre las mentiras y la corrupción que había a los niveles más altos del FBI!”.


Reporte de Sarah N. Lynch y Will Dunham; reporte adicional de Makini Brice y Rich McKay; editado en español por Carlos Serrano

Moscú expulsa a 23 diplomáticos británicos en respuesta a las medidas de Londres

Publicado: 17 mar 2018 08:14 GMT | Última actualización: 17 mar 2018 16:43 GMT

En respuesta a las acusaciones infundadas contra Moscú por el caso Skripal y la consecuente decisión de Londres de expulsar a 23 diplomáticos rusos, el Gobierno ruso ha decidido tomar una medida recíproca.


David Mdzinarishvili / Reuters

Moscú ha calificado de personas no gratas a 23 diplomáticos de Reino Unido y ha anunciado su expulsión de Rusia, detallando que tienen una semana para abandonar el país. Asimismo, la Cancillería ha retirado el permiso de apertura y funcionamiento del Consulado General británico en San Petersburgo.

Por otra parte, fue anunciado el cierre del instituto británico público de difusión del conocimiento de la lengua inglesa. "Debido al estado no resuelto del British Council en la Federación de Rusia, sus actividades cesan", agregó la Cancillería a través de un comunicado.

Estas medidas fueron tomadas luego de que Londres expulsara de forma análoga al mismo número de diplomáticos rusos, tras las acusaciones de Theresa May contra Rusia. Sin presentar pruebas al respecto, la primera ministra británica culpó a Moscú del envenenamiento del exagente doble Serguéi Skripal y su hija.

El argumento principal de Theresa May en cuanto a la culpabilidad de Rusia es 'highly likely' [altamente probable, en español]"Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso

Moscú ha dejado claro que no tiene nada que ver con el caso Skripal, y ha condenado este tipo de señalamientos británicos. Al respecto, Rusia "se reserva el derecho de tomar medidas adicionales" en caso de recibir más ataques infundados y "hostiles" de parte de Reino Unido, según detallaron desde la Cancillería rusa.

Por su parte, May ha prometido que consultará con los aliados de Reino Unido para examinar prontamente los próximos pasos a dar respecto a Rusia.

Abierta a colaborar

Rusia ha insistido en varias ocasiones que está "abierta a colaborar" en el caso Skripal y ha pedido acceso a los materiales de la investigación. No obstante, Londres se lo ha denegado sin explicar claramente los motivos. "El argumento principal de Theresa May en cuanto a la culpabilidad de Rusia es 'highly likely' [altamente probable, en español, la expresión utilizada por la 'premier' británica]", ironizó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Al mismo tiempo, Londres tampoco entregó ningún tipo de información del caso a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), a pesar de que Moscú le solicitó que lo hiciera. "Es obvio que se está ocultando la verdad", criticó la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.
Falta de pruebas¿Alguien además de las autoridades británicas tiene estos datos? Nadie. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia

Sin embargo, la falta de argumentos convincentes no impidió que varios países expresaran su apoyo al Reino Unido. "¿En qué se basan para hacer semejantes declaraciones? ¿Les entregaron datos de algún tipo? […] A nosotros nadie nos ha entregado nada, a la OPAQ nadie le ha entregado nada. Existe lo que se llaman pruebas, materiales, muestras de la sustancia encontrada. ¿Alguien además de las autoridades británicas tiene estos datos? Nadie", expuso Zajárova. "¿Cómo puedes solidarizarte con algo que no comprendes porque no tienes datos originales concretos?", se preguntó la diplomática.



"Ellos temen un debate profesional sobre este tema"

A su vez, el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, cuestionó la decisión de Londres de convocar de urgencia al Consejo de Seguridad para tratar el caso.

"¿Por qué el Reino Unido ha llevado este caso al Consejo de Seguridad de la ONU en lugar de llevarlo a organizaciones pertinentes? La respuesta es obvia: los británicos saben que sus argumentos no convencerán a los expertos. Ellos temen un debate profesional sobre este tema. Moscú considera absolutamente inaceptables las acusaciones infundadas de la primera ministra Theresa May", dijo Nebenzia.


"Si dicen que es Novichok es que tienen la fórmula"Si los británicos dicen que se trata del gas Novichok, entonces 'a priori' tienen un estándar de esta sustancia, así como su colección y su fórmula Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU

Los expertos tienen razones para creer que el propio Reino Unido tiene una fórmula química de la sustancia neuro-paralítica Novichok, que supuestamente fue utilizada para el envenenamiento de Serguéi Skripal y su hija, afirmó Nebenzia.

"Les daré la opinión de un químico profesional: para que los especialistas británicos puedan con total confianza establecer que este gas es exactamente el Novichok, y no algún otro, ellos sin falta deben tener lo que se llama un estándar de control. Para probar que se trata del compuesto en cuestión, hay que compararlo con el estándar correspondiente. Si los británicos dicen que se trata del gas Novichok, entonces 'a priori' tienen un estándar de esta sustancia, así como su colección y su fórmula", explicó. 

El 4 de marzo, el exagente doble de inteligencia Serguéi Skripal y su hija Yulia fueron envenenados con un agente nervioso en la ciudad británica de Salisbury.
El 12 de marzo, Theresa May afirmó, sin presentar pruebas al respecto, que era "muy probable que Rusia fuera responsable" del envenenamiento y dio a Moscú un ultimátum de 36 horas exigiendo explicaciones. 

Moscú no proporcionó la información exigida por no haber recibido la solicitud que Londres debería haberle enviado de acuerdo con la Convención sobre las Armas Químicas y por no tener acceso a una muestra de la sustancia química en cuestión.

NELA MARTÍNEZ, la Ecuatoriana del Siglo XX

Por Pedro Martínez Pírez


No todos los ecuatorianos conocen que el Consejo de Estado de la República de Cuba otorgó a Nela Martínez Espinosa, conocida como La Ecuatoriana del Siglo XX, la Orden “Ana Betancourt”, que es el máximo estímulo que se entrega a aquellas mujeres que dentro y fuera de Cuba sobresalen por el esfuerzo excepcional de lucha revolucionaria y política, el trabajo científico, la creación artística y el empeño para lograr una paz justa para los pueblos.

La distinción evoca a una figura excepcional de la primera gesta por la independencia de Cuba, la camagüeyana Ana Betancourt, patriota que supo resistir la muerte de su esposo, Ignacio Mora, y después las consecuencias de la prisión y el destierro.

La orden, que consiste en una medalla con la efigie de Ana Betancourt, fue instituída en los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado, y establece que la condecoración podrá otorgarse a mujeres nacidas en cualquier país del mundo que se destaquen en la defensa de las ideas progresistas, en la lucha antiimperialista y por la liberación e independencia de los pueblos.

La heroína cubana Haydée Santamaría Cuadrado fue la primera mujer que recibió la distinción de manos del líder histórico de la Revolución, Comandante Fidel Castro, quien había subrayado en su alegato conocido como “La historia me absolverá”, refiriéndose a la conducta revolucionaria de Haydée, que nunca fue puesto en un lugar tan alto de heroismo y dignidad el nombre de la mujer cubana.

También merecieron la Orden “Ana Betancurt” otras destacadas mujeres, entre ellas la primera cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la patriota puertorriqueña Lolita Lebrón, la dirigente femenina argentina Fanny Edelman, y la fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas y heroína de la Sierra Maestra, Vilma Espín, quien precisamente en Quito, en noviembre de 2001, me dijo en una entrevista para Radio Habana Cuba que Nela Martínez “era una revolucionaria formidable, de un calibre muy alto y una amiga de toda la vida”.

Y a la ecuatoriana del siglo XX la recordamos esta semana en un sencillo acto efectuado en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana, donde reposan sus cenizas desde el día siguiente a su fallecimiento en La Habana, el 30 de julio de 2004, cuatro meses antes de cumplir los 92 años de edad.

Fue para mí un verdadero honor acompañar en ese homenaje a la embajadora de Ecuador en Cuba, María Augusta Calle, compañera de luchas e ideales y nuera de Nela Martínez, la primera mujer Diputada en Ecuador y, quien dirigió la toma del palacio presidencial en la insurrección popular –denominada “La Gloriosa”-- que derrocó al dictador Carlos Alberto Arroyo del Rio el 28 de mayo de 1944.

Desde muy joven sobresalió Nela Martínez como una destacada intelectual revolucionaria en la nación andina, fundadora de sindicatos y organizaciones femeninas, militante comunista irreductible, luchadora en favor de los derechos de los pueblos indígenas, y fervorosa partidaria de la paz, lo cual la llevó a condenar la existencia de una base militar de Estados Unidos en la ciudad portuaria de Manta, en la provincia ecuatoriana de Manabí.

Fue una fiel amiga de Cuba y su Revolución durante toda su vida, y la persona que durante casi 17 años guardó la bandera cubana que fue arriada de la Embajada de Cuba en Quito, en 1963, cuando la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos logró que el gobierno de Carlos Julio Arosemena rompiera relaciones diplomáticas con Cuba.

En el año 1977, junto a renombrados intelectuales de Ecuador, como Benjamín Carrión y Oswaldo Guayasamín, Nela fundó el 

Instituto Cultural José Martí y presidió la Coordinadora Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba.

Y luego del 23 de agosto de 1979, cuando el presidente Jaime Roldós Aguilera, restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, Nela Martínez entregó la enseña nacional cubana que había guardado celosamente durante más de 16 años, en un gesto inolvidable para todos los cubanos.

Entrevisté en varias ocasiones a Nela Martínez, la mayoría en su casa del barrio de La Floresta, en Quito, incluída la de su noventa cumpleaños, el 24 de noviembre de 2002, cuando me dijo que rescató la bandera cubana cuando fue bajada del mástil de nuestra Embajada, y la guardó con respeto y con amor. “Con respeto, por lo que significa Cuba, y con amor, no solamente por el cariño de hoy en día, sino por el de ayer, José Martí de por medio”, me dijo con la ternura de su voz, y como un regalo adicional, al mencionar a nuestro Apóstol y recordar su gran amistad con el prócer ecuatoriano Eloy Alfaro, el único Presidente de América que reclamó a España la independencia de Cuba y que apoyó la gesta emancipadora encabezada por José Martí y Antonio Maceo, quienes fueron amigos del Viejo Luchador ecuatoriano.

En esa entrevista, en la que hablamos del retrato que en una ocasión le hizo el pintor Oswaldo Guayasamín y que yo pude ver en una de las paredes de su casa, Nela me confesó que había recibido muchas condecoraciones, “todas están guardaditas –recalcó-- pero la de Cuba es la que más quiero y guardo cerca de mi corazón”.

A sus noventa años Nela tenía ya dificultades para caminar y algunos otros problemas de salud, pero mantenía a plenitud la lucidez mental y la firmeza revolucionaria de siempre. En marzo de 2004, cuatro meses antes de su fallecimiento, la entrevisté en el CIMEQ, Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas de La Habana, donde recibió una atención exquisita y estuvo siempre acompañada por alguno de sus hijos y otros familiares.

Agrego a este artículo la transcripción de las palabras de Nela Martínez en su mensaje dirigido a las mujeres del mundo, transmitido en su voz a través de las ondas internacionales de Radio Habana Cuba el 8 de marzo de 2004 desde el centro hospitalario donde eminentes especialistas cubanos de la Salud luchaban por su vida:

“Seguimos luchando para que en el mundo entero cese la injusticia frente a las mujeres, a los niños y frente a las clases sociales humildes. Naturalmente cuando hablamos de Cuba, hablamos de su unidad, del afecto que Ecuador tiene para Cuba, de la necesidad de estrechar más aún los lazos de unidad política que permita a los dos pueblos, como a toda América Latina, a enfrentarse con la nueva violencia que hoy encarna el imperialismo norteamericano. Esa violencia trata de llevarnos a la guerra, a una guerra de dominación colonial mundial, es decir, al regreso al fascismo al estilo de Hitler, pero le vamos a decir NO, hombres, mujeres y niños de esta gran patria de América Latina desde la cual me siento orgullosa de nuevamente saludar, no solamente a las mujeres cubanas, sino a las mujeres del mundo entero que luchan por la paz”.

Y a esas palabras de Nela Martínez Espinosa, que pueden ser consideradas como parte de su testamento político y que atesoramos en el archivo de voces de Radio Habana Cuba, se agrega el hecho nada casual de que junto al nicho que guarda las cenizas de la nonagenaria luchadora, reposen también los restos de otro ecuatoriano: el joven periodista Carlos Bastidas Argüello, asesinado por un sicario de la policía batistiana el 13 de mayo de 1958.

Veintitrés años de edad tenía Carlos Bastidas cuando fue vilmente ultimado. Había retornado a La Habana procedente de la Sierra Maestra, donde estuvo cerca de dos meses con el Comandante Fidel Castro y otros guerrilleros, y se sumó a la causa revolucionaria y lo hizo patente desde los micrófonos de Radio Rebelde, emisora a través de la cual habló con el seudónimo de Atahualpa Recio para denunciar los crímenes de la dictadura y respaldar la lucha que allí se libraba para fundar una nueva Cuba.

Y los restos de estos dos insignes ecuatorianos reposan en el Panteón donde también están los de los caídos en la guerra por la primera independencia de Cuba, no solamente cubanos, sino también combatientes procedentes de Puerto Rico y otras naciones de América. Están asimismo los restos de los internacionalistas cubanos caídos en Angola y otras naciones del mundo, e igualmente los milicianos que ofrendaron sus vidas durante la invasión mercenaria e imperialista por Playa Girón en abril de 1961.

Se trata de un majestuoso Panteón de tres niveles, permanentemente atendido por integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, a donde concurren los familiares y amigos para colocar ofrendas en los nichos de esta siembra gloriosa de héroes de Nuestra América.


La Habana, 16 de marzo de 2018.

Rubio y Díaz-Balart tienen ($$) vínculos con constructores de puente colapsado de Miami

By Álvaro Fernández On Mar 17, 2018

MIAMI. Por encima de todo, el senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart están en deuda con sus benefactores políticos. Y hay gente que muere por eso.

Por ejemplo, prefieren proteger la industria de armas, incluso a costa de… los niños. Es un hecho conocido que tanto Rubio como Díaz-Balart son importantes defensores de la Asociación Nacional del Fusil (NRA). Algunos dicen que les pertenecen a la NRA, la cual a lo largo de los años ha colmado a ambos de dinero. Nadie en la Florida ha recibido más dinero que estos dos de manos de este lobby de armas de fuego que cree que la Segunda Enmienda y el derecho a disparar contra las personas tienen más peso que la vida de un niño de 14 años en Miami o, para el caso, de la de un niño de seis años en la Escuela Elemental Sandy Hook.

¡Pero no es la NRA la que ha hecho que me alce hoy!

A estas alturas, la mayoría de las personas de todo el país y otras partes del mundo saben que un puente peatonal de 950 toneladas colapsó sobre Tamiami Trail el jueves por la tarde, en el suroeste de Miami-Dade, y mató al menos a seis personas. Se esperan más muertos. A la altura del viernes (16 de marzo), los trabajadores todavía estaban cavando en el sitio de la tragedia en busca de cuerpos.

Mi primera reacción fue de tristeza.

Entonces allí estaban. Marco y Mario en la televisión prometiendo ayuda del gobierno federal. Lo que sea necesario… ellos lo conseguirán. ¡Mentirosos!

Estos dos hombres –y había otros como ellos allí, por cierto– de repente están usando una tragedia para tratar de parecer sacudidos por el horrible incidente. Pero parece que se encontraron con un excelente y rápido reporte producido por los periodistas de Miami New Times, Tim Elfrink y Brittany Shamas. Estos dos informan que junto con el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, que está en China comunista haciendo negocios para el condado –sí, el mismo condado que rechaza cualquier cosa de Cuba porque todos allí son comunistas– pronto tendrá que responder preguntas difíciles.

En su publicación del viernes por la tarde, el New Times informa que “para los enterados del condado de Miami-Dade, no fue una sorpresa cuando Munilla Construction Management (MCM) derrotó a otros tres competidores para ganar una oferta de $14,2 millones para construir un puente peatonal de alta tecnología en la Universidad Internacional de la Florida. Eso se debe a que Munilla no es solo uno de los mayores contratistas en el sur de la Florida, sino también uno de los mejores conectados políticamente, gracias a años de entregar cientos de miles de dólares a campañas”.

Pasando al tercer párrafo, Elfrink y Shamas continúan: “Pero habrá que hacer preguntas acerca de los profundos vínculos de Munilla con los políticos locales, incluyendo al representante federal Mario Díaz-Balart y al alcalde del condado de Miami-Dade Carlos Giménez –en especial porque la firma nunca ha sido tímida a la hora de convertir su generosidad política en tomas de decisiones favorables”.

Hmm, los estrechos vínculos con políticos locales y el nombre de Díaz-Balart y del alcalde Giménez figuran de manera destacada.

Continúan ellos: “Solo echen un vistazo al último ciclo electoral, cuando los ejecutivos y las entidades de Munilla dejaron unos reveladores $25 000 en las arcas locales de campaña, según un análisis del Miami Herald en aquel momento. De hecho, la firma era la única compañía que el Herald descubrió que había donado generosamente a los seis comisionados del condado que se postulaban para la reelección.

“No es coincidencia que la comisión del condado haya votado firmemente para respaldar la protesta legal en curso de Munilla, lo que ha retrasado un proyecto federal de $800 millones para construir un nuevo puente I-395 en el centro de la ciudad”.

Ahora al menos seis comisionados deberían preocuparse. ¿Y qué hay de ese jugoso proyecto federal…? Pero sigan leyendo, se pone mejor, o peor aún:

“A veces su patrocinio era demasiado obvio, hasta en Miami-Dade. En 2011, el director de ética del condado obligó a Giménez a recusarse de una votación contractual de $50 millones que ganó Munilla, porque la empresa empleó a uno de sus hijos, Julio, y le pagó a otro hijo, Carlos Jr., como cabildero.

“Al año siguiente, los acogedores vínculos políticos de la compañía metieron en apuros a otro cliente. El comisionado del condado Bruno Barreiro, que se postula para la nominación republicana por retirarse Ileana Ros-Lehtinen de su cargo de representante, votó a favor de otorgar a Munilla un acuerdo de $25 millones para construir una vía de prueba para los coches del Metrorail.

“¿El problema? Barreiro no solo recibió el máximo de donaciones de manos de cuatro miembros de la familia Munilla en las últimas elecciones, sino que también alquiló espacio para oficinas a la familia y reconoció que era ‘amigo cercano’ de ellos. Pero todo eso no le impidió votar por el negocio del Metrorail, por no mencionar dos negocios multimillonarios anteriores, según el Herald.

“Sin embargo, las donaciones políticas de Munilla no están limitadas a las contiendas electorales locales. Son grandes bateadores en especial en las elecciones federales, en las que apoyan mayormente a republicanos. Según registros federales, desde 1995 Jorge, Juan, Pedro, Raúl y Fernando han gastado conjuntamente al menos $420 400 en candidatos afiliados al partido y en comités de acción política. El que más gasta es Pedro, que ha soltado al menos $209 000.

“La familia ha invertido mucho en Díaz-Balart; le dieron al congresista republicano al menos $63 400.

“Y Díaz-Balart, quien preside el Subcomité de Asignaciones de la Cámara de Representantes para el Transporte, la Vivienda y el Desarrollo Urbano, fue fundamental en obtener apoyo para la creación del puente. El fin de semana pasado, la FIU elogió al congresista, junto con la representante Debbie Wasserman Schultz, por hacer que el proyecto se hiciera realidad”.

Así que parece que Debbie también participa en la acción. Recuerden que en el mundo de “el dinero manda” en el que vivimos, no importa si uno es demócrata o republicano. Si es verde y tiene la marca de agua aprobada, por unos pocos miles de dólares uno se compra un miembro de Congreso.

Pero continúen leyendo:

“Cuando el puente se colocó en su lugar el sábado, Díaz-Balart calificó al proyecto de una ‘verdadera colaboración’ entre socios a nivel local, estatal y federal y en los sectores público y privado. […] “Así se ven las soluciones creativas para los desafíos del transporte, y continuaré apoyando e incentivando estas nuevas ideas”.

La creatividad de Mario es algo digno de contemplar. ¿No es así?

Pero luego viene Marco Rubio para dar a la noticia de New Times el final que merece:

“Los reporteros preguntaron al senador Marco Rubio, quien visitó el sitio del colapso del puente y habló con los Munilla, si los había presionado acerca de lo que salió mal. ‘Esa gente fue sacudida allí’, dijo el senador, el cual ha recibido decenas de miles de dólares de donaciones de manos de la familia. ‘No hubo oportunidad de entrar en eso’”.

Las muertes se acumulan y los políticos como Marco y Mario culparán a los demás excepto a sí mismos y a sus benefactores, porque los pobres (los Munilla) parecen “conmocionados”. ¿Marco piensa que sentirse conmocionados es malo? ¿Qué hay de las familias de los muertos a los que les cayó 950 toneladas de concreto en la cabeza?

En serio… Creo que es hora de que los electores en Miami- Date despierten ante los hechos, y saquen a estos vagabundos de su cargo.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente original y el autor.
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