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martes, 27 de agosto de 2013

Fango medicinal cubano en el mercado

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ONCUBA


No es el santo grial para la cura de los dolores, no quitará la acné juvenil de un soplo, o convertirá a un sapo en príncipe; pero es efectivo ante diversas afecciones que pueden presentar las personas. Así se presenta el fango ecológico termal, el cuál sale al mercado con el nombre Naurij.
“La persona que utilice Naurij obtendrá mejoras en su calidad de vida, porque es un producto con un pH cercano al neutro que aglutina diferentes propiedades. Además de ayudar a sanar algunas patologías, elimina manchas, nutre la piel, combate el acné juvenil,  disminuye padecimientos en las rodillas y espalda, tales como reuma, artrosis y artritis. No es un tratamiento doloroso, ni agresivo, además, no posee mal olor. Cada producto viene con las indicaciones de su aplicación, pero se recomienda acudir primero a consulta”, en opinión de Natalia Vega Sánchez, Licenciada en Física y Directora de la Unidad Empresarial de Base Laboratorios Geomineros (LABGEOMIN), entidad rectora del Laboratorio Central de Minerales José Isaac del Corral (LACEMI), encargado de fabricar el fango.
“Otra de sus ventajas es que actúa como estimulante dérmico, no solo depurando la piel, sino que favorece la eliminación del ácido úrico, ayuda en la regeneración celular, químicamente posee sales minerales y oligoelementos que el organismo necesita, estimula la circulación sanguínea, ejerce como reconstituyente de los tejidos, produce una hiperactivación orgánica e interviene activamente en las pieles con poros muy dilatados, controlando eficazmente su secreción sebácea, asevera Vega Sánchez”.
Según datos suministrados por LACEMI, el fango ecológico termal Naurij se debe aplicar sobre una piel limpia, dos veces por semana, no todos los días para dar tiempo a los efectos que producirá. La capa de fango untada irá en correspondencia con la piel y el tamaño de la lesión, la misma se quitará solo con agua tibia si es de piel grasa y agua al tiempo si la piel es seca. Las personas que presenten problemas articulares deben aplicarse el fango por espacio de 30 minutos.
¿Dónde encontrarlo?
El fango ecológico termal se comercializa en todo el sistema de salud de La Habana para los centros de rehabilitación y en los Mercados Artesanales Industriales (M.A.I). “Ellos firman contrato con nuestra empresa y adquieren el producto. Le brindamos la garantía que este es un fango estable, conservado y caracterizado con los parámetros establecidos. También se vende en las tiendas-consultorio agropecuario. Se le oferta el producto al sector agropecuario porque sus trabajadores se exponen mucho tiempo al sol, y al aplicárselos en la piel los protegen”, plantea la Licenciada en Física.
El producto también se comercializa en las farmacias internacionales, las tiendas ubicadas en algunos aeropuertos y los spa de los hoteles a lo lago del país. En palabras de Vega Sánchez ninguno de los productos que se ofertan en moneda nacional supera los 12.00 CUP, mientras que en divisa el costo está por encima de los 7.00 CUC.
En cuanto a su comercialización hacia el exterior, Vega Sánchez refiere que en el pasado se exportó el mismo en España, República Dominicana y Bolivia. “Desde el 2010 lo distribuimos en Venezuela de forma estable. En estos momentos realizamos los trámites de rutina para que el fango se despache nuevamente hacia Dominicana. Las ventas, hasta ahora, le reportan a la empresa ganancias superiores al millón de pesos en el mercado interno, y más de medio millón de dólares por su comercio en otros países”.
Inconvenientes
“Tenemos que mejorar las condiciones de producción, porque el proceso que realizamos es muy artesanal. Sucede que este laboratorio es de servicios científico-técnicos vinculado a la geología en primer lugar, la mayoría de los recursos de la empresa se dedican a estos fines, no al trabajo que nosotros realizamos”, afirma Vega Sánchez.
Más adelante, nos advierte que con las exportaciones realizadas hacia Venezuela, últimamente, tienen un poco más de recursos para cambiar la imagen del producto. “En el país este es el único laboratorio que produce fango medicinal. En la década de los 80 hubo un boom relacionado con su producción. Sin embargo, con la llegada del Período Especial fuimos los únicos que nos quedamos como un bastión produciéndolo”.
El trabajo en el laboratorio no está exento de situaciones que pueden generar la desaparición de algún producto. Desde 2006 no se elabora el jabón de fango, porque no se cuenta con una planta para su producción.
“Ha sido el producto líder de la línea. Su creación comenzó en pleno Período Especial. Para realizar los primeros jabones se tomaron los de lavar, se molieron y les realizamos pruebas de proporciones y así nacieron los primeros jabones de fango. Con el paso del tiempo lo fuimos mejorando, pero ahora no tenemos las condiciones para sacar el producto al mercado”, explica la directora.
A estos problemas se suma la inestabilidad en el transporte para la búsqueda de materias primas, la poca promoción a través de los medios de comunicación desde hace algunos años, la demora en la entrega por parte de la oficina en los permisos de explotación de los fangos, pertenecientes a la empresa encargada de administrar las salinas y la pérdida de siete de los 14  productos con los que una vez contó la línea.
La clave está en las salinas
En la actualidad el fango ecológico termal se extrae de las salinas de Bidos, El Real y 10 de Abril, utilizando las técnicas analíticas mundialmente empleadas para este tipo de Mineral, como es el caso de la difracción de rayos A, análisis térmico, análisis químico y microbiología.
“Es un producto natural como resultado de un proceso geológico de sedimentaciones de materias orgánicas, arcillas, la flora y fauna marina del lugar, maceradas durante cientos de años que se descomponen hasta transformarse en fango. Tiene propiedades terapéuticas, tanto para la parte clínica como para la belleza. Es un ser vivo porque en él habitan diferentes elementos químicos y micro-algas marinas, las cuales contribuyen al tipo de propiedades que presenta el fango”, comenta Vega Sánchez.
Esta investigadora informa que las micro-algas sintetizan líquidos, proteínas, aluminio y cilicio; “eso hace que el producto tenga propiedades nutrientes y restauradoras. La arcilla que se halla en el fango posee elementos de intercambio iónico. Este tipo de arcilla ayuda a extraer algunas toxinas del cuerpo”.
Cuando el producto llega a LACEMI, se le hace el análisis microbiológico de los fangos para descartar la presencia de algún componente patógeno. Se toma esta medida porque en ocasiones las lluvias en las salinas lo contaminan. “Lo que le hacemos es matizarlo por debajo de 0.5 milímetros, entonces se obtiene una masa cremosa y le añadimos un conservante. Al obtener el fango, se realizan los diferentes productos de laboratorio”.
Junto a LACEMI, participan en la caracterización físico-química del fango el Grupo Empresarial Geominera S.A. y el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC).
Tras pasar las pruebas pertinentes, una muestra de fango es enviada hacia el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA), para realizar estudios microbiológicos y toxicológicos. Dicho instituto pertenece a la estructura del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), y es la encargada de certificar cualquier producto que se venda en Cuba, sea de importación o no, siempre y cuando no sean medicamentos.
Vega Sánchez comenta que su empresa trabaja de conjunto con los hospitales Julito Díaz, el Clínico Quirúrgico de La Habana y de Santiago de Cuba, la facultad de Ciencias Médicas de Camagüey, los Hospitales militares Carlos J. Finlay y Luis Díaz Soto, así como el Instituto de Medicina del Trabajo, quienes se encargan de valorar las propiedades terapéuticas del fango.
Antes de su comercialización, se realizaron estudios experimentales en personas con diferentes afecciones, a partir del cual se valoró la eficacia y seguridad del fango ecológico termal, puntualiza Vega Sánchez. “Los especialistas en medicina y productos naturales consideraron que el tratamiento a partir de su uso, podía ser beneficioso para el paciente ya que los resultados obtenidos previos al estudio clínico así lo indicaron”.
Las pesquisas se desarrollaron en varias instituciones dentro y fuera del país, tales como La clínica de Cirugía Plástica, Bioenergética y Natural del hospital Luis de la Puente Uceda, por la Dra. Ángela Gandaria; en el hospital Calixto García, por la Dra. Mónica Álvarez; en el Departamento de Medicina Natural del hospital Joaquín Albarrán, por el Dr., Enrique Garbayo Otaño y en la Clínica Bioerber Bioetec de República Dominicana, por los doctores Jaime Rodríguez y Magnolia Suazo.
La directora de LABGEOMIN señala que producto del fango y el agua madre extraída de las salinas se hace el fango ecológico termal, la máscara nutritiva, el lodo anti celulítico, entre otros artículos. El agua madre es rica en sulfato de magnesio y se emplea en el uso del tónico facial, protector solar, loción para después de afeitar, loción secante y revitalizante. También se hace la máscara filgente y desodorantes.
Vega Sánchez advierte que la explotación del fango y el agua madre no interviene para nada con la producción de sal en el país, porque son subproductos de donde se extrae este mineral. Además, el producto que se obtiene compite en calidad y presentación con cualquier dermocosmético a nivel internacional.
Una historia enfangada antes de nuestra era
El empleo de fangos minero-medicinales de diferentes génesis para tratamientos estéticos, tanto en afecciones osteomusculares como en la piel, se remonta a la antigüedad. Grandes culturas como la griega y egipcia lo utilizaron obteniendo resultados positivos. Hipócrates, médico griego, lo trabajó con el fin de aliviar dolores abdominales y reducir la inflamación de la reuma y la artrosis. Los egipcios lo manipulaban para el tratamiento de inflamaciones, úlceras, deformaciones reumáticas. Los embalsamadores, aprovechando las propiedades antisépticas del fango, lo usaron para momificar cadáveres.
La utilización de los fangos inicialmente era “in situ”, pero a partir del siglo XX empiezan a emerger como productos para tratamientos en balnearios, sanatorios y salones de belleza. Así comenzó la comercialización de los mismos por prestigiosas firmas alrededor del mundo.
En Cuba su utilización se remonta a los tiempos de la esclavitud y eran los negros traídos de África quienes se lo aplicaban para eliminar afecciones de la piel, magulladuras y fatiga muscular, lo que hace suponer su uso, primero, en el continente negro. En todos los casos, la aplicación era empírica y se trasmitían su uso de generación en generación. Al igual que en otros países, en el siglo XX aparecen en la Isla balnearios donde se empleaban los fangos del lugar, tales como Elguea, Santa María del Rosario, Ciego Montero, entre otros.
En nuestro Archipiélago existe una gran cantidad y variedad de yacimientos de aguas minerales y peloides (sedimentos de uso terapéutico) con propiedades terapéuticas y farmacológicas, en virtud de las condiciones específicas de cada ecosistema físico-geográfico, los microorganismos presentes y del clima tropical del país. En ese medio se originan elementos, sustancias, nutrientes y productos bioquímicos de acción terapéutica, beneficiosos para la cura de determinadas afecciones y enfermedades. De ahí la importancia de realizar una correcta explotación del producto para que las personas tengan una alternativa en la solución de sus padecimientos.

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