"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí
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miércoles, 16 de octubre de 2019

Un acto entrañable de solidaridad

16 de octubre de 2019
Andrés Gómez, director de Areitodigital


Miami.- Escribo este artículo a propósito del llamamiento de Cuba al Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, que tendrá lugar en La Habana del 1 al 3 de noviembre próximos, organizado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), el Capítulo Cubano de los Movimientos Sociales y la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo.

No hay duda que el Encuentro será una importante contribución a la búsqueda de la imprescindible unidad de la izquierda de nuestra región y al fortalecimiento de la solidaridad con las causas justas por las que luchan nuestros pueblos.

El llamamiento del Encuentro señala la importancia de la participación en el mismo de una heterogénea representación de Estados Unidos y Canadá, amigos, señala el llamamiento, “que siempre se han puesto del lado de la justicia” en el caso de las luchas del pueblo cubano por su liberación.

Precisamente quiero aprovechar la oportunidad para referirme a un acto de genuina y profunda solidaridad en la historia patria. Por casualidad estaba releyendo el valioso libro de la respetada académica cubana, Marial Iglesias Utset, Las metáforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898-1902, cuando llego a los asuntos concernientes a la política educacional del gobierno interventor durante la primera intervención estadounidense en Cuba (1899-1902).

La notable acción solidaria con el pueblo cubano en aquel vital momento histórico fue obra de Alexis Everett Frye –estadounidense-, Superintendente de Escuelas de Cuba, nombrado por el gobernador militar provisional de Cuba, Leonard Wood.

Únicamente quiero añadir al relato de la autora del libro, el cual citaré a continuación, que Alexis E. Frye, nació en el estado de Maine, EE.UU.; fue educador, dedicado a los métodos de la enseñanza y a la geografía. Contaba entonces con 40 años de edad, y estaba recién casado con una educadora cubana, María Teresa Arruebarrena. Cuba en aquellos años tenía una población aproximada de 1 millón 600 mil personas, entre estos 350 mil jóvenes entre 5 y 14 años de edad. De sólo 775 escuelas públicas que había en toda la Isla en 1887, al terminar la devastadora Guerra de Independencia en 1898 solamente existían 541. La inmensa mayoría de la población cubana de entonces era analfabeta. Pero el clamor general por la independencia era continuo y profundo.

Escribe sobre estos asuntos la autora:

[…] El mismo Máximo Gómez relata en una carta escrita en 1900 como, al visitar con su familia el 10 de octubre la tumba de su hijo y la de Maceo, coincidió con más de 400 niños de las escuelas cercanas al lugar que fueron allí “en orden y compostura admirable a colocar flores sobre la tumba de los héroes”.

[…] Entonces, a contrapelo de la política cultural anexionista del Gobierno de ocupación, la escuela pública se convirtió en esos años en un importante espacio de difusión y reproducción de prácticas nacionalistas y en particular de la simbología patriótica.

[…] Además de la fuerte presencia de sentimientos nacionalistas entre los mismos maestros y miembros de las juntas de educación locales, el hecho de que el superintendente norteamericano de escuelas de Cuba [Alexis Frye] fuese un hombre de ideas progresistas, expresadas a menudo en abierta contradicción con los típicos funcionarios neocoloniales como era el caso del gobernador de Cuba, Leonard Wood, propició este tipo de conversiones.

De hecho por increíble que pueda parecer, la primera edición masiva hecha en la Isla del “Himno de Bayamo” (100,000 ejemplares) fue impresa en diciembre de 1900 por iniciativa de Alexis Frye, costeada de su propio peculio.

“Cuba –se enfatiza en la carta [fechada en La Habana el 17 de diciembre de 1900 con la firma del señor Frye] que acompañó a la distribución del folleto — debe enseñar a sus hijos que cualquier nación que intente pisotear la libertad humana es tirana y que todo tirano es cobarde. Debe enseñarles que es forzoso que los héroes cubanos estén siempre apercibidos para defender con su vida y su tesoro, la independencia patria, contra todo poder extranjero, sea cual fuere, que en años venideros intente empuñar el cetro del tirano.”

El folleto con la letra del himno patriótico fue repartido entre los niños de las escuelas de toda Cuba, con el propósito de que en “el primer día de este nuevo siglo en todas partes de la Isla se escuche el Himno Nacional, en forma tal que los niños de todos los hogares puedan elevar su voz en coro, y que todos aprendan la más alta lección de patriotismo, que para siempre, escudará de todo peligro a esta bella y heroica tierra”. ///

miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡Cumpliendo 60!, ¡cuán lejos hemos llegado!

Por Andrés Gómez -26 diciembre, 2018


¡Cuán lejos hemos llegado! Con cuanto orgullo podemos afirmar esta verdad todos los cubanos y cubanas que apoyamos este glorioso proceso revolucionario a días de conmemorarse sus 60 años de arduo, incansable, afanoso y victorioso batallar.

Afincado en las realidades de la Patria, consciente sufro los desgarradores e inimaginables sacrificios de nuestro pueblo que por más de 150 años se ha mantenido firme, teniendo que haber vivido, con grave penar, desde cuando las guerras en la manigua, sin armas con que pelear, muriéndose de hambre, a pie y descalzos, víctima de los vendavales de los poderosos y sus intereses de clase, el odioso racismo, las desmedidas ambiciones, la estupidez y la vanagloria, y tantas, tantas monstruosidades propias de los más viles de los seres humanos —como también de aquellos no tanto— que llenan bibliotecas inmensas de vejámenes e inenarrables crueldades; viendo morir a sus seres queridos: sus hijos, sus nietos, sus esposos y esposas, sus padres y hermanos, sus compañeros y compañeras de lucha, víctimas de tantas incurables enfermedades, de la ferocidad de los opresores y sus secuaces, por mantenerse intransigentes, fieles a los ideales de una nación libre, justa, independiente, soberana y solidaria.

Sufro, asimismo, por el ideal traicionado por los débiles, los pérfidos y los esbirros que controlaron aquella soñada y vuelta a soñar traicionada República que a tantos buenos y buenas, apabullaron, torturaron y asesinaron; todos, ellas y ellos, héroes, los que por largas décadas no claudicaron e hicieron posible el triunfo revolucionario aquel Primero de Enero hace 60 años.

Sobre sus cenizas, sacrificios y ejemplo imperecedero descansa nuestra Revolución triunfante.

Sufro, por todo lo que el imperialismo y sus criados a sueldo, han hecho, y hacen padecer, al pueblo de Cuba Libre desde el triunfo revolucionario hace 60 años.

He dicho anteriormente y aquí lo repito: sólo el sadismo más cruel puede explicar semejantes, bochornosas políticas de exterminio aplicadas por Estados Unidos contra el pueblo cubano desde 1959.

¡Ah! Pero que dicha es ser hoy testigo del triunfo del pueblo revolucionario cubano en el Poder, frente a sus poderosos e incansables enemigos.

Triunfo que hace revolcarse de rabia y frustración a aquellos que han pretendido de cualquier modo y por todos los medios por destruir la indómita voluntad del pueblo de Cuba por ser absolutamente libre, perseverando por alcanzar la plenitud de la libertad, la solidaridad y la justicia.

Honrado, profundamente le agradezco a la vida haber podido vivir en los memorables tiempos de Fidel y Raúl y haber podido aprender de sus enseñanzas como maestros y guías de todo un pueblo.

De amor, valentía, justeza, solidaridad y resistencia ha sido ejemplo el pueblo cubano en revolución para todos aquellos en el mundo que luchan por un mundo mejor.

Hoy, afincado en las realidades de la Patria, siento el profundo júbilo compartido por todo el pueblo cubano revolucionario en este magno aniversario.


Periodista cubano residente en Miami. Fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que viven en los Estados Unidos. Es el director de la Revista Areito.
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