"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 21 de febrero de 2018

Rastros de indígenas 'taínos' en las poblaciones actuales del Caribe

Los investigadores han producido la primera evidencia genética clara de que los pueblos indígenas con quienes Colón se encontró por primera vez en el Nuevo Mundo todavía tienen descendientes vivos hoy.

Un diente de mil años ha proporcionado evidencia genética de que los llamados "taínos", los primeros indígenas americanos en sentir el impacto total de la colonización europea después de que Colón llegó al Nuevo Mundo, todavía tienen descendientes vivos en el Caribe en la actualidad.

Los investigadores pudieron usar el diente de una mujer encontrada en una cueva en la isla de Eleuthera en las Bahamas para secuenciar el primer genoma humano completo del Caribe.La mujer vivió en algún momento entre los siglos VIII y X, al menos 500 años antes de que Colón tocara tierra en las Bahamas.

Los resultados proporcionan información sin precedentes sobre la composición genética de los taínos, una etiqueta comúnmente utilizada para describir a los indígenas de esa región. Esto incluye la primera evidencia clara de que ha habido un cierto grado de continuidad entre los pueblos indígenas del Caribe y las comunidades contemporáneas que viven en la región en la actualidad.

Tal vínculo había sido sugerido previamente por otros estudios basados ​​en ADN moderno. Ninguno de estos, sin embargo, fue capaz de recurrir a un genoma antiguo. La nueva investigación finalmente proporciona pruebas concretas de que la ascendencia indígena en la región ha sobrevivido hasta nuestros días.

Comparando el antiguo genoma de las Bahamas con el de los puertorriqueños contemporáneos, los investigadores encontraron que estaban más estrechamente relacionados con el antiguo Taíno que cualquier otro grupo indígena en las Américas. Sin embargo, argumentan que es poco probable que esta característica sea exclusiva de los puertorriqueños y están convencidos de que los estudios futuros revelarán legados genéticos similares en otras comunidades del Caribe.

Es probable que los hallazgos sean especialmente significativos para las personas en el Caribe y en otros lugares que han reclamado durante mucho tiempo el patrimonio indígena taíno, a pesar de algunas narrativas históricas que erróneamente las califican como "extintas". Tales tergiversaciones han sido fuertemente criticadas por historiadores y arqueólogos, así como por las mismas comunidades descendientes, pero hasta ahora carecían de evidencia genética clara para apoyar su caso.

El estudio fue llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores dirigido por el Dr. Hannes Schroeder y el profesor Eske Willerslev en el marco del proyecto ERC Synergy NEXUS1492. Los hallazgos se publican en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) .

El autor principal, Schroeder, de la Universidad de Copenhague, quien llevó a cabo la investigación como parte del proyecto NEXUS1492, dijo: "Es un hallazgo fascinante. Muchos libros de historia le dirán que la población indígena del Caribe fue prácticamente aniquilada, pero la gente quienes se autoidentifican como Taínos siempre han abogado por la continuidad. Ahora sabemos que tenían razón desde el principio: ha habido alguna forma de continuidad genética en el Caribe ".

Willerslev, que tiene dos puestos en el St John's College, la Universidad de Cambridge y la Universidad de Copenhague, dijo: "Siempre ha sido claro que las personas en el Caribe tienen ascendencia indígena, pero debido a que la región tiene una historia compleja de migración , era difícil probar si esto era específicamente autóctono del Caribe, hasta ahora ".

Los investigadores también pudieron rastrear los orígenes genéticos de los indígenas del Caribe isleño, demostrando que estaban más estrechamente relacionados con los grupos de habla arahuaca que viven en partes del norte de América del Sur en la actualidad. Esto sugiere que los orígenes de al menos algunas de las personas que migraron al Caribe se remontan a las cuencas del Amazonas y el Orinoco, donde se desarrollaron las lenguas arawak.

El Caribe fue una de las últimas partes de las Américas poblada por humanos desde hace unos 8,000 años. En el momento de la colonización europea, las islas eran un mosaico complejo de diferentes sociedades y culturas. La cultura "Taína" era dominante en el Gran, y en partes de las Antillas Menores, así como también en las Bahamas, donde las personas eran conocidas como lucayanas.

Para rastrear los orígenes genéticos de los lucayanos, los investigadores compararon el antiguo genoma bahameño con conjuntos de datos genómicos publicados anteriormente para más de 40 grupos indígenas actuales de las Américas. Además, buscaron rastros de ascendencia indígena caribeña en las poblaciones actuales comparando el genoma antiguo con los de 104 puertorriqueños contemporáneos incluidos en el Proyecto 1000 Genomas. Se demostró que el 10-15% de ascendencia indígena de este grupo está estrechamente relacionado con el antiguo genoma de las Bahamas.

Jorge Estévez, un descendiente taíno que trabaja en el Museo Nacional del Indígena Americano en Nueva York y ayudó al equipo del proyecto, dijo que cuando era un niño que crecía en los Estados Unidos, le contaban historias sobre sus ancestros taínos en casa, pero en se le enseñó a la escuela que los mismos antepasados ​​se habían extinguido. "Desearía que mi abuela estuviera viva hoy para poder confirmarle lo que ella ya sabía", agregó. "Muestra que la verdadera historia es de asimilación, por supuesto, pero no de extinción total. Estoy realmente agradecido con los investigadores. Aunque esto puede haber sido una cuestión de investigación científica para ellos, para nosotros, los descendientes, es verdaderamente liberador. y edificante ".

Aunque las comunidades indígenas caribeñas se basaban en las islas, los investigadores encontraron muy poca evidencia genómica de aislamiento o endogamia en el genoma antiguo. Esto refuerza la investigación genética anterior liderada por Willerslev, que sugiere que las primeras comunidades humanas desarrollaron redes sociales sorprendentemente extensas, mucho antes de que el término tuviera connotaciones digitales. También se hace eco del trabajo en curso de investigadores de la Facultad de Arqueología de Leiden y otros que indican la conexión de las comunidades indígenas caribeñas.

La profesora Corinne Hofman de la Universidad de Leiden y PI del proyecto NEXUS1492 dijo: "La evidencia arqueológica siempre ha sugerido que un gran número de personas que se asentaron en el Caribe se originaron en América del Sur, y que mantuvieron redes sociales que se extendieron mucho más allá de la escala local. , ha sido difícil respaldar esto con ADN antiguo debido a la mala conservación, pero este estudio demuestra que es posible obtener genomas antiguos del Caribe y eso abre nuevas y fascinantes posibilidades para la investigación ".


Fuente de la historia:

Materiales proporcionados por St John's College, Universidad de Cambridge . La historia original está autorizada bajo una licencia de Creative Commons . Nota: El contenido puede editarse por estilo y duración.

Embajador ruso ante la ONU pide a su homóloga de EEUU respetar las normas diplomáticas

Publicado en febrero 21, 2018 , INTERNACIONAL


El embajador ruso ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, llamó a su colega de EEUU, Nikki Haley, a respetar las normas diplomáticas y abstenerse de usar la palabra “régimen” respecto a las autoridades rusas.

“Quisiera recordarle a la embajadora Haley que en Rusia no hay ningún régimen, sino un presidente elegido legítimamente y un Gobierno designado, por tanto pido a la delegación estadounidense que en futuro respete por lo menos las normas diplomáticas básicas”, dijo Nebenzia en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

El diplomático ruso añadió que Siria “también tiene un Gobierno legítimo, digan lo que digan algunos”.

Haley había afirmado que Rusia es un actor desestabilizador en el este de Ucrania e instó a no permitir que “los regímenes de Kim, Asad y Putin actúen con impunidad”, al referirse a los líderes de Corea del Norte, Rusia y Siria.

Moscú dijo en repetidas ocasiones que no es parte del conflicto interno ucraniano que estalló en el este del país vecino tras el golpe de Estado de febrero de 2014.

Sputnik

Recibió Raúl a Delegación del Congreso de Estados Unidos


Durante el encuentro intercambiaron sobre asuntos de interés para ambos países


21 de febrero de 2018 00:02:24


Foto: Estudios Revolución

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, recibió en la tarde de este martes a una delegación del Congreso de los Estados Unidos encabezada por el senador demócrata por el estado de Vermont, Patrick Leahy.

El grupo lo integraron además los senadores demócratas Ron Wyden, de Oregón, y Gary Peters, de Michigan, así como los representantes demócratas James McGovern, de Massachusetts, y Susan Davis, de California.

Durante el encuentro intercambiaron sobre asuntos de interés para ambos países.

Por la parte cubana estuvieron presentes el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla, y el director general de Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossío.

martes, 20 de febrero de 2018

Fiscal especial Mueller aumenta presión contra campaña de Trump con nueva acusación

Por Sarah N. Lynch y Jonathan Landay

WASHINGTON (Reuters) - El fiscal especial que investiga la supuesta intervención rusa en la elección presidencial estadounidense de 2016 redobló la presión sobre dos exasesores de la campaña de Donald Trump para que cooperen en la causa, al revelar una acusación penal contra un abogado de mentirle a los investigadores.

El abogado, Alex van der Zwaan, yerno de uno de los hombres más ricos de Rusia, se declaró culpable en un Tribunal de Distrito en Washington por el cargo de mentirle a los colaboradores de Robert Mueller.

Mueller presentó cargos contra Van der Zwaan por mentir al FBI en noviembre sobre los trabajos que realizó su firma legal en 2012 para Rick Gates y Paul Manafort, dos ex asesores de alto rango en la campaña de Trump, sobre temas relacionados a Ucrania.

Gates y Manafort afrontan también varios cargos criminales, como conspiración para lavar dinero y no haberse registrado como agentes extranjeros en conexión con su trabajo político para un partido ucraniano prorruso. Ambos se declararon no culpables.

La acusación contra Van der Zwaan no hace una referencia específica a la campaña de Trump o las elecciones de 2016.

Pero expertos legales señalan que el cargo podría ejercer mayor presión para que los exasesores de Trump colaboren Mueller, quien investiga si la campaña del republicano se coludió con Rusia durante la elección de 2016.

El año pasado, las agencias de inteligencia estadounidenses hallaron que Rusia intervino en la elección y que entre sus objetivos eventualmente estuvo ayudar a que Trump venciera a la candidata demócrata Hillary Clinton.

Trump asegura que no hubo ningún un acuerdo con Rusia, mientras que Moscú niega haber interferido en los comicios.


Reporte adicional de Doina Chiacu. Editado en español por Javier Leira

Muertes oscuras

Fragmento del libro Muertes oscuras

Félix J. Fojo, Puerto Rico | 20/02/2018 8:34 am

La muerte aparece en conversaciones, libros, obras de arte y películas, pero el momento de morir raramente es presenciado, ni siquiera por los médicos que nos atienden y deben verificar nuestra muerte.

Doctor David Aaron Kessler

Comencemos, para entrar en materia, por un caso del que tuve referencias fidedignas, incluso escritas, y que sirvió para que los compañeros que estaban de salida me alertaran acerca de la sana duda que todo profesional de la medicina debe tener ante la muerte, sobre todo cuando somos nosotros los que debemos certificar sus causas.

Mientras realizaba el servicio médico social en la provincia de Oriente, Cuba, en los años 70, conocí del caso de un anciano que había muerto varios años antes, alrededor de 1964 o 1965, aparentemente de una hemorragia cerebral; y un médico joven e inexperto, como casi todos nosotros en ese entonces, había expedido, previo somero examen físico del cadáver, sin llevar a cabo una necropsia (por no considerarla necesaria) el correspondiente certificado de defunción corroborando este diagnóstico.

Pues bien, al desatarse una disputa familiar por unas parcelas de tierra, algún dinero y unos animales, propiedad heredable del anciano de marras, el asunto escaló al extremo de tomar cartas en el asunto la policía, y decretar la fiscalía una exhumación del cadáver. Y sí, una vez llevado a cabo el auto jurídico, se confirmó la hemorragia cerebral, que debe haber sido muy abundante, pero no producida por un accidente vascular aterosclerótico como se creía sino por un clavo de línea, un polín, de unos diez centímetros de largo que penetraba por la región occipital (cubierta la cabeza plana del objeto metálico por el pelo) y permanecía, como testigo acusador, dentro del cráneo del occiso.

Eso, sin lugar a duda, había sido en su momento una muerte oscura, en realidad un asesinato, aunque al inocente galeno que llenó el certificado inicial de defunción ni se le pasó por la mente semejante acontecimiento. ¿Por qué? Porque en su inexperta candidez, creyó lo que vio y lo que le contaron: «Hombre anciano con años de padecer enfermedades reconocidas, y bien documentadas, entre ellas la hipertensión arterial, una buena familia campesina compuesta por gente sana y dedicada al trabajo duro, un entorno rústico pero amistoso y socialmente respetable, una armonía familiar aparentemente sin fisuras, en fin, lo ideal… para equivocarse y meter la pata».

Y de muertes así, oscuras, extrañas, sospechosas, sin explicaciones claras y definidas, o con muchas posibles explicaciones contradictorias, no concordantes, está llena la azarosa historia de la humanidad.

¿La historia, y solo la historia?

Escojamos, entre muchos posibles ejemplos históricos, un caso de muerte oscura bastante bien conocido por la tradición, pero muy mal documentado. El de Alejandro el Grande, quizás el general más brillante de la historia.

El príncipe macedonio Alejandro III, nacido en Pela un día impreciso del 356 ANE, hijo del rey Filipo II y de Olimpia de Epiro, se educó militarmente con su padre, un tipo duro y obstinado decidido a hacer de Alejandro un buen guerrero a como diera lugar, y con los mejores generales que servían a este. Intelectualmente su formación corrió nada más y nada menos que de la mano de Aristóteles. ¿Cuántos podrían presumir de un maestro así? Todo esto, unido a su valor personal y su don natural para el mando y el pensamiento táctico y estratégico, lo convirtieron en el hombre que conquistó casi todo el mundo conocido de la época antes de cumplir 32 años.

Las batallas de Gránico (334 ANE), Issos (333 ANE), Gaugamela (331 ANE), la Puerta Persa (330 ANE) e Hidaspes (326 ANE), que dirigió y ganó con ejércitos de muy reducidas dimensiones (comparado con el de sus oponentes, a veces 1 a 10) se siguen estudiando hoy en día en las escuelas militares de todo el mundo.

Pero además de un gran general, Alejandro fue un político y legislador de altura. Y también un diplomático que supo (y pudo) en ocasiones poner sus gustos sexuales a un lado para establecer alianzas necesarias.

Vivió a la carrera, contra reloj, como diríamos hoy. Tenía el presentimiento (y las predicciones de los oráculos) de que moriría joven, y estando en el palacio de Nabucodonosor II, en Babilonia, y faltando aproximadamente un mes para cumplir los 33 años, Alejandro se enfermó de muerte. Sus soldados desfilaron para verlo por última vez. Un premio y un adiós a la gloria, un asomarse al insondable abismo del futuro.

Según un cronista de la época Alejandro murió con el sol (alrededor de las cinco de la tarde, como los grandes toreros). ¿Lo envenenaron con estricnina, arsénico o raíz de heléboro (que en dosis pequeñas era también una medicina), lo mató la Fiebre del Nilo (una encefalomielitis viral endémica transmitida por mosquitos que sigue haciendo estragos hoy en esa zona), la fiebre tifoidea o la malaria, murió de una leucemia aguda o de extenuación por una vida de excesos sin freno, tuvo el alcoholismo algo que ver en su fallecimiento o lo mató una vieja herida de saeta en un pulmón, o quizás fue una pancreatitis aguda producida por comer y beber en demasía o las toxinas y bacterias patógenas de las aguas del río Styx, enviadas desde Macedonia, con alevosía, para que no volviera?

Que por inventar teorías se ha llegado a plantear que Alejandro, aburrido de una vida de glorias sin par, tomó la decisión de suicidarse, o esta otra, un poco más razonable que nos habla de que sus generales, preocupados al verlo demasiado enfermo, lo mataron para que muriera todavía en su plena belleza de héroe griego.

Todas esas y unas cuantas hipótesis más pueden haber sido las causas de su fallecimiento, pero lo cierto es que tenía enemigos y rivales a montones y muchos beneficiarios de su herencia política y de poder territorial. Hecho que complicó él mismo al declarar, cuando le preguntaron, que su inestable imperio lo heredara el general más decidido y más fuerte (los historiadores modernos discuten esto, pero lo cierto es que los antiguos lo repetían como un mantra). Estamos, y todo indica que seguiremos estando, como al principio. No sabemos qué car… mató a Alejandro de Macedonia en la flor de su juventud y su poder. Y parece ser que continuaremos sin saberlo.

Echemos ahora un vistazo a la historia como cuento.

La mitología del Rey Arturo fue una parte muy importante (Ivanhoe y Robin Hood fueron las otras) de mi descubrimiento adolescente de la literatura medieval. La maravillosa ciudad de Camelot, ese castillo en la colina que deslumbró a los Kennedy; la invencible, y cantadora, espada Excalibur atrapada en su piedra y que solo un elegido, Arturo, podría sacarla; el caballero Lanzarote del Lago; el poderoso y espiritual Santo Grial, la copa de la Ultima Cena, y su permanente búsqueda; el gentil Sir Percival; la peligrosa y bella Hada Morgana y el también poderoso y siempre distante mago Merlin; la Tabla Redonda, esa especie de ONU de los caballeros andantes; el diestro Sir Gawain; Uther Pendragón, padre de Arturo; la bellísima y enamoradiza reina Ginebra; Sir Galahad; la misteriosa e inencontrable Isla de Avalon; Igraine, la Reina Madre; la Dama del Lago, siempre lista a recibir de vuelta, en su mano blanca que emergía de las aguas, la espada Excalibur; Tristán e Isolda y tantos otros íconos relacionados con el amable, justo, e improbable Arturo de Bretaña.

Iconos que tocaron también la imaginación de artistas como William Shakespeare, J.R.R. Tolkien, Isaac Albéniz, Robert Bresson, Thomas Malory, Richard Wagner, Harold Foster, Rosalind Miles, Walt Disney, Geoffrey Chaucer, Mark Twain, Lord Tennyson, Jorge Luis Borges, Gustave Doré, John Steinbeck, T.S. Eliot, José Zorrilla, Dante Gabriel Rosetti, Thomas Mann, Chrétien de Troyes y W.B. Yeats por mencionar a solo unos pocos de los hombres de letras, músicos, compositores, pintores, grabadores, cineastas y poetas que le han cantado con sus obras.

Pero… ¿vivió realmente en la Bretaña un rey llamado Arturo? Y si vivió. ¿Cómo murió?

La discusión acerca de la primera pregunta no corresponde a este breve ensayo. En cuanto a la segunda la mayoría de las leyendas artúricas plantean que fue su propio hijo, Mordred, procreado con el Hada Morgana, el que lo mató, al tiempo que Arturo lo mataba a él, durante la mítica batalla de Camlann.

Pero no olvidemos que otras sagas cuentan que Arturo, ya viejo, se retiró con sus penas a la Isla de Avalon, y allí murió muchos años después. Pero… hablamos de penas. Pues sí, porque Ginebra, la adorada esposa de Arturo, se fugó con Lanzarote, dejando al rey desolado y algo peor, humillado. Y Morgana, media hermana de Arturo y a su vez madre de Mordred, tampoco se llevaba muy bien con él que digamos, razones todas para que la muerte de Arturo no fuera todo lo clara que nos gustaría que fuera.

Maldita y siempre atravesada historia, como dice un amigo mío. Dejemos estar en paz al buen Rey Arturo, que prefiero recordarlo así, caballeroso, heroico e invencible, como en mis lecturas adolescentes.

Después de esta incursión al mito volvamos a la realidad pura y dura.

Es verdad que la palma de las muertes históricas oscuras se la llevan los gobernantes, los políticos, los legisladores y los guerreros, pero las artes y la cultura no se mantienen siempre a un lado, ¡qué va! Los ejemplos sobran, pero tomemos, con uno basta, el de un genio de la composición musical.

Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, complicado nombre que se resume en el mundialmente conocido Amadeus Mozart, nació en la musical ciudad de Salzburgo, Austria, en el año 1756. Niño prodigio y genio indiscutido de la composición, dejó, en una vida bastante desordenada y cortísima, alrededor de 600 obras musicales, casi todas obras maestras. El compositor clásico Joseph Haydn dijo de él: «La posteridad no verá tal talento otra vez en cien años». Y probablemente se equivocó porque 250 años después se sigue citando a Mozart entre los más grandes. Y no son muchos.

Un talento enorme, de acuerdo, pero también el un poco alocado y en ocasiones arrogante Mozart era capaz de generar, no tenía forma de evitarlo, una envidia enorme. Murió a los 35 años y en la cima de sus facultades creadoras. Podemos imaginar lo que hubiera hecho este hombre de haber contado con veinte años más, por decir una cifra cualquiera, pero… ¿de qué murió en realidad Mozart? Pues la verdad es que no lo sabemos.

Veamos lo que cuenta en su libro Niemetscheck, el primer biógrafo de Mozart, un contemporáneo que obtuvo muchos datos y documentos de Constanze, la mujer y madre de los hijos del compositor: «En su vuelta a Viena se incrementó visiblemente su indisposición y lo hizo estar terriblemente deprimido. Su esposa estaba realmente apenada por ello. Un día iba paseando por el Prater con él, para darle una pequeña distracción y entretenimiento y, estando sentados, Mozart comenzó a hablar de la muerte y afirmó que estaba escribiendo un Réquiem para sí mismo. Las lágrimas comenzaron a caer por los ojos del sensible hombre.

—Siento definitivamente —continuó—, que no estaré mucho más tiempo; estoy seguro de que he sido envenenado. No puedo librarme de esta idea.

Lo cierto es que Mozart empeoró. La inflamación de manos y pies que ya tenía se extendió a todo el cuerpo al extremo de que ya no podía virarse por sí mismo en la cama, acto seguido aparecieron náuseas y vómitos que se hicieron incoercibles, diarreas, dolores musculares y articulares agudos acompañados de crisis febriles que necesitaban compresas de vinagre frío para evitar que el paciente delirara. Mozart se moría, pero estuvo consciente, y tratando de terminar la composición de su Réquiem (cuando trabajaba en algo, era así de obsesivo) hasta unos pocos días antes del fallecimiento.

El certificado de defunción, expedido por el doctor Nicolaus Closset, médico del Teatro de la Ópera, y, por cierto, con bastante mala fama profesional, señala «una fiebre miliar» (una especie de erupción en la piel, algo frecuentísimo entonces) como causa de muerte. Pero lo cierto es que no se le hizo autopsia «por el gran mal olor y las abundantes secreciones internas del cadáver».

Dejando de lado el envenenamiento criminal, o sea, el mito (o no tanto) de Salieri y otros envidiosos, capaces de matar a Mozart, se han barajado muchas causas posibles para explicar una muerte tan temprana: la fiebre reumática (que parece haberla padecido desde niño) con daño valvular cardiaco. Una triquinosis producida por la carne de cerdo casi cruda que consumía el compositor abundantemente y con frecuencia. La infección estreptocócica de la garganta complicada con una insuficiencia renal aguda. Una hipertensión arterial juvenil maligna, también complicada con una insuficiencia renal aguda, una insuficiencia cardiaca aguda (edemas) y una hemorragia intracerebral como cuadro final y, por último, el envenenamiento involuntario con antimonio, perfectamente posible debido a que muchas medicinas de la época, expectorantes, purgantes, eméticos, contenían este tóxico, y Mozart, que era un hipocondríaco compulsivo se tomaba casi todo lo que le recomendaban. Un dato curioso: el antimonio no fue oficialmente declarado en Europa como veneno humano hasta 1866.

Otra muerte, la de Mozart, muy poco clara, pero dejemos en paz, no nos queda de otra forma, al pobre Mozart y saltemos al siglo XX, un siglo oscuro donde los hay. Hablemos un poco del final de tres hombres, figuras cimeras los tres, de sistemas políticos totalitarios que han costado millones de vidas y sufrimientos inenarrables no solo a sus conciudadanos sino a una buena parte de la humanidad.

Vladimir Ilich Uliánov (1870-1924), conocido mundialmente por su alias o nombre de guerra de Lenin, fue un político y revolucionario comunista ruso que logró, aprovechando el caos de la Primera Guerra Mundial, apropiarse para su partido y para él mismo, del derrocamiento del zarismo en Rusia e implantar allí una dictadura bolchevique.

Pasó Lenin, de la vida errante y a menudo llena de dificultades, prisiones, deportaciones, exilios, disputas partidarias y estrecheces económicas del revolucionario profesional a convertirse, con la demostrada ayuda del Gobierno alemán, en el dueño de un país enorme y muy atrasado en el que comenzó a endiosársele en muy poco tiempo. Razón por la que sus padecimientos físicos y enfermedades dejaron de ser temas médicos y personales para convertirse en asuntos de Estado, cubiertos por el más riguroso secreto. ¿No le suena eso como algo bastante común, querido lector?

Desbrozar las causas de la temprana y bastante peculiar muerte de Vladimir Lenin, una muerte difícil de explicar por el estrés y el exceso de trabajo dedicado al «pueblo» y al «partido», como dijeron sus apologistas y los que le sucedieron en el poder, no es tarea sencilla para los historiadores y los paleopatógrafos.

Cuatro son los temas por dirimir (son los más invocados) como causas etiológicas en el fallecimiento de este hombre de 53 años:
Murió a causa de una sífilis terciaria, algo muy común en aquella época, pero un diagnóstico muy difícil de digerir para sus hagiógrafos (hay pruebas que tenía tratamiento médico para esa enfermedad desde 1896).
Murió envenenado por arsénico y yoduro de potasio utilizado en exceso por sus médicos para tratar la sífilis que supuestamente padecía.
Fue asesinado por Stalin, utilizando como sicario para el envenenamiento a Genrij Yagoda (que poco después sería ejecutado por el propio Stalin) o a algún otro, para eliminar al hombre que comenzaba a cuestionar su manejo, muy poco ortodoxo, del buró político y el comité central del Partido Comunista de la Unión Soviética, o. como señalaron solo ocho de los 27 médicos (los 19 restantes pagarían con su vida el atrevimiento) que firmaron su certificado de defunción,
Murió a causa de una precoz aterosclerosis producida por su exceso de trabajo y su dedicación a pensar y escribir sobre la causa comunista y el futuro de la revolución.

Nunca lo sabremos con certeza, o en este caso particular quizás sí, algún día, pero la historia de su «muerte heroica» debida al exceso de «trabajo mental» dedicado a la clase obrera y al partido comunista, esa oscura muerte, se irá desvaneciendo con el tiempo y la fría y atemporal realidad.

Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, internacionalmente conocido por su nombre de guerra de Iósif Stalin (1878-1953), un individuo gris y manipulador, fue el sustituto de Lenin al frente de la Unión Soviética.

Stalin liquidó moral y físicamente a todos los hombres que llevaron adelante la Revolución de Octubre (Trotski, Kámenev, Zinoviev. Bujarin, Radek, Smirnov, Tomsky, Rakovski, Piatakov, Sokólnikov, Krestinski, el húngaro Béla Kun y muchos otros). Y también destruyó a dos tercios de la oficialidad, los más capacitados, del Ejército Rojo, incluyendo a la plana mayor de las fuerzas armadas rusas: entre ellos el mariscal Tujachevski, los generales Yakir, Uborevich, Kork, Eldeman, Prymakov, Putna, Feldman, Gamarnik, el mariscal Blykher, que había sido un par de meses antes el fiscal de Tujachevski (justicia poética) y centenares de otros altos oficiales, una de las causas probables de la debacle del Ejército Rojo al principio de la Segunda Guerra Mundial.

Vencedor al fin, junto con la Inglaterra de Churchill y los Estados Unidos de Roosevelt y Truman, en la Segunda Guerra Mundial, la salud de Stalin, hasta ese momento incólume, comienza a deteriorarse a partir del año 1950. El proceso final de la decadencia de Stalin coincide con el denominado «Complot de los Médicos», en el que nueve doctores, de los que ocho eran judíos, fueron torturados (dos murieron en los interrogatorios llevados a cabo en la Lubianka) y juzgados bajo la acusación de tratar inadecuadamente, con el propósito de incapacitarlos o matarlos, a los miembros del buró político del partido comunista de la Unión Soviética.

Visto así pudiera dar la impresión de que ese supuesto complot tuvo algo que ver con el deterioro del dictador, pero la realidad, y hay documentos y declaraciones posteriores de testigos para confirmarlo, es que Stalin, con evidentes trastornos en su reconocida agudeza mental y en su capacidad cognitiva, entra en un período de paranoia aguda que pone en peligro, una vez más, a todo su entorno y a sectores enteros de la población soviética.

De hecho, el arresto de los galenos es decretado por Stalin cuando el profesor V.N. Vinogradov, su médico personal, le anuncia que la hipertensión arterial que padece desde hace años está fuera de control y que debe hacer dieta, eliminar el vodka, el coñac y el vino georgiano y tomar un descanso de las tareas de gobierno. Otra versión achaca el acontecimiento a la denuncia de una doctora que le escribe en persona a Stalin y otra más que es el propio Stalin el que dice que una doctora fue la que le contó de la supuesta traición y no sus servicios de inteligencia.

O una suma de todas, que es lo más probable.

Alrededor de las cuatro de la mañana del primero de marzo de 1953, Stalin, que le ha estado exigiendo esa noche a Beria, el jefe de la NKVD, una confesión detallada de la traición de los médicos tiene una disputa con este y con otros miembros del Politburó, o, según algunos historiadores, no pasó nada de esto y se limitaron a ver una película y a comer y a beber abundantemente hasta altas horas de la madrugada.

Aquí comienza un período de cinco días, terminará el 5 de marzo a las diez y diez de la noche, en que no se sabe exactamente que pasó en aquella dacha con este hombre. Lo cierto es que, al día siguiente, el 6 de marzo, se anuncia al público su muerte, accidente cerebrovascular dice el certificado de defunción, y entre enormes manifestaciones populares de luto y la rendición de honores políticos y militares comienza el fin de una era.

Ocho años antes había muerto en su bunker Adolfo Hitler (1889-1945). Contar una vez más su historia nos parece redundante. Lo cierto es (o parece ser) que el 30 de abril de 1945 Hitler, y la que es su esposa desde hace unas horas, Eva Braun, se suicidan en los sótanos de la Cancillería del Reich.

Todo parece muy claro, pero… el problema estriba en que los rusos se adueñan del cadáver de ambos y nunca los cuerpos vuelven a aparecer. Una fotografía del cuerpo achicharrado de Hitler, entregada por los rusos, puede ser verídica, o no. Nada prueba su veracidad. Otra fotografía del cadáver, con su típico bigote y el rostro chupado, antes de ser incinerado, se ha demostrada falsa.

Entonces…, pues entonces debemos aceptar que Adolfo Hitler se suicidó de un disparo en la sien, utilizando una pistola Walther PPK de 7,65 mm. y su mujer, Eva, lo hizo con cianuro. Y el cadáver, secuestrado por los servicios especiales rusos (SMERSH), desapareció. Hoy sabemos que Stalin sembró, a propósito, dudas sobre el destino del cuerpo de Hitler para manipular la información al principio de la Guerra Fría, alegando que los occidentales le habían permitido escapar en un submarino.

Pero seguimos sin tener evidencias de la existencia, o no, de ese cuerpo. Algunos documentos desclasificados en los años 90 afirman que los cuerpos de Hitler y Eva Braun fueron, por órdenes de Yuri Andropov, nuevamente quemados y luego triturados por la KGB, y entonces arrojados, en 1970, al río Biederitz, un afluente del Elba.

Así de simple o así de oscuro. Usted dirá.

Mencionábamos más arriba el crecimiento y desarrollo de la información mediática, pero como entender entonces, mirando a través de ese prisma, la (ausencia de) explicación del asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy (1917-1963) al mediodía del 22 de noviembre de 1963. Ningún magnicidio ha producido más investigaciones, artículos, libros, películas y comentarios de opinión que este.

Si hay una muerte oscura es la de este hombre. Y estamos hablando, por supuesto, de la segunda parte del siglo XX.

Las extrañas muertes del actor y especialista en artes marciales hongkonés Lee Jun-fan (Bruce Lee) (1940-1973), de la actriz norteamericana Norma Jeane Mortenson, mundialmente conocida por su nombre artístico de Marilyn Monroe (1926-1962), del primer ministro sueco Olof Palme (1927-1986), de la Princesa de Gales Diana Spencer (Lady Di, 1961-1997) y mucho más recientemente la del fiscal argentino Natalio Alberto Nisman (1963-2015), aunque mucho menos mediáticas a nivel global que la de Kennedy, la más escandalosa de todas, por mucho, entran de lleno en la categoría de muertes oscuras.

Cerremos este breve recorrido con el fallecimiento del militar, político y gobernante venezolano Hugo Rafael Chávez Frías (1954-2013).

Después de suspender una gira diplomática por Brasil, Ecuador y Cuba debido a una inflamación en la articulación de la rodilla (9 de mayo del 2011), pasando por la incisión de un absceso pélvico (10 de junio del 2011), la resección de un tumor con «células cancerosas» (30 de junio del 2011), una nueva y no explicada intervención el 26 de febrero del 2012, el anuncio, por él mismo, de un posible sucesor el 8 de diciembre del 2012, la realización de una cuarta intervención quirúrgica el 13 de enero del 2013; el regreso a Venezuela, uno más, el 18 de febrero del 2013 y el informe oficial de su muerte el 5 de marzo del propio año, los 21 meses de evolución médica del líder venezolano dejan muchas más dudas y suspicacias que aclaraciones.

Chávez parece haber padecido de un leiomiosarcoma del suelo pélvico, un tumor maligno muscular raro y de pronóstico muy reservado. Pero eso no es más que una conjetura que se desprende de las pocas informaciones dadas en Caracas y en La Habana, lugar del tratamiento básico, escogido por él mismo, del presidente.

Incluso la fecha real de su muerte y el lugar de esta, su cadáver no fue mostrado al público, se encuentran cubiertas, aún hoy, por una nebulosa.

Otra de esas muertes oscuras que parecen incrementarse con el paso de los años.

Una más. Pero no la última.

Fragmento del libro Muertes oscuras. Disponible en:


lunes, 19 de febrero de 2018

Trump dice FBI ignoró señales sobre atacante de Florida por pesquisa sobre Rusia, atrae críticas

Por Michelle Price


Fotografía de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un discurso en la Casa Blanca. Octubre 13 2017. REUTERS/Kevin Lamarque

WASHINGTON (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atacó al FBI y a los legisladores que investigan la supuesta interferencia rusa en la elección presidencial de 2016, y atrajo fuertes críticas por decir que una excesiva atención sobre Moscú provocó que la agencia ignorara señales que habrían permitido evitar el mortal tiroteo en una escuela de Florida la semana pasada.

En una serie de tuits durante el fin de semana desde su residencia de Mar-a-Lago en Florida, Trump dijo que las investigaciones del Congreso y el “odio” político demostraron que Rusia había logrado sembrar “discordia, alteración y caos” en Estados Unidos.

Acusó a su predecesor demócrata, Barack Obama, de no haber hecho lo suficiente para detener la interferencia electoral rusa. “Se están riendo en Moscú”, tuiteó Trump el domingo por la mañana.

En un tuit del sábado en la noche, Trump criticó al FBI por no advertir las señales en el caso de Nikolas Cruz, de 19 años, acusado del homicidio de 17 personas el miércoles en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida.

El FBI reconoció el viernes que no investigó una advertencia de que Cruz poseía armas y tenía el deseo de matar.

“Muy triste de que el FBI haya omitido todas las muchas señales enviadas por el tirador de la escuela de Florida. Esto no es aceptable”, afirmó el mandatario en la red social.

“Están gastando mucho tiempo intentando demostrar la colusión rusa con la campaña de Trump - no hay colusión”, agregó.

El presidente republicano no ofreció ninguna prueba de un vínculo entre la investigación sobre Rusia y la incapacidad del FBI por evitar el tiroteo en Florida, el más mortífero ocurrido en una escuela secundaria estadounidense.

Estudiantes supervivientes de la masacre criticaron a Trump por relacionarla con la investigación sobre Rusia, que ha ensombrecido su presidencia de un año.

“Dios mío. 17 DE MIS COMPAÑEROS DE CURSO Y AMIGOS MURIERON Y USTED TIENE EL DESCARO DE CONVERTIR ESTO EN ALGO SOBRE RUSIA???!!”, tuiteó Morgan Williams, de 16 años. “TENGA ALGO DE CORAZÓN”, agregó.

CUBA JUNTO A VENEZUELA

Por Pedro Martínez Pírez

Contundente ha sido durante el mes de febrero el respaldo de Cuba a Venezuela, nación que hace frente a una virulenta campaña encabezada por los Estados Unidos, secundada por gobiernos aliados de Washington y por el Secretario General de la OEA, el ministerio yanqui de colonias.

Los ministros venezolanos de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza y de Cultura, Ernesto Villegas, así como Adán Chávez, Presidente de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional Constituyente y Gobernador del Estado de Barinas, han recibido en estos días en La Habana muestras fehacientes de la solidaridad de Cuba con la causa de la Revolución Bolivariana.

La Cancillería cubana condenó energicamente, por constituir una intromisión inaceptable en los asuntos internos de Venezuela, el pronunciamiento de un grupo de países del Hemisferio emitido el 13 de febrero en Lima, que decidió reconsiderar la participación del presidente Nicolás Maduro en la Octava Cumbre de las Américas, la cual debe celebrarse el próximo mes de abril en la capital peruana.

Cuba ha criticado fuertemente al titular de la OEA, Luis Almagro, uno de los elementos integrados a la trama contra Venezuela, y también ha rechazado declaraciones injerencistas del presidente Dónald Trump contra los gobiernos de Caracas y La Habana.

El ministerio cubano de Relaciones Exteriores tambien alertó en días recientes sobre el mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, inició su reciente gira por algunos países de América Latina, en lo que constituye un regreso de Washington a la vieja política de la Doctrina Monroe.

Por estos días también se han recordado los lazos de amistad entrañable entre Fidel Castro y Hugo Chávez, así como la histórica frase de José Martí del 27 de julio de 1881: “Déme Venezuela en que servirla; ella en mí tiene un hijo”.

BELLA INTERVENCIÓN DE LEAL PRESENTANDO EL LIBRO DE RAÚL EN LA FERIA DEL LIBRO

Condición de la sangre y de las ideas


Recuerdo que visitando la casa de Birán, utopía en medio de aquellos cañaverales americanos que rodeaban las tierras de don Ángel Castro y de Lina Ruz, encontré la explicación de lo diferente. Había un aula de primaria.

Recordaba inmediatamente el pensamiento de Máximo Gómez, cuando llega al rico ingenio, en su avance invasor hacia Occidente y, descabalgado, ingresa en la casa ya pronta a recibir a los dueños y hacendados que han de llegar de La Habana, y lo reciben mayordomos y criados, que estaban todavía levantando los cobertores de las mesas y de las butacas y le muestran la biblioteca de la casa. Y él dice que llegó a sentir hasta cierta desconfianza de nuestras ideas, cuando vio que todo aquello iba a ser sometido a la voluntad férrea de la Revolución de alcanzar una isla, una Cuba independiente, aunque colocásemos la bandera de la libertad sobre una montaña de cenizas.

Y después, cuando salió fuera, ya había una pequeña multitud de campesinos, de mujeres, de hombres, y los vio empobrecidos y los vio en condiciones miserables, y lo primero que pregunta es dónde estuvo la escuela. ¡Nunca la hubo!

Cuando llegué a Birán y vi la escuela y vi lo que aquello significaba, me di cuenta de que, sin proponérselo, el hombre había trazado una utopía, que procedía de sus propias ansiedades de la infancia en una pequeña ni siquiera aldea, sino de una pequeña casita de piedra en medio del campo, en un lugar llamado Láncara, sobre el dintel de cuya puerta una vez me tocó escribir unas palabras: “Aquí nació Ángel Castro Arguiz, un gallego que fue a Cuba y plantó árboles que aún florecen”.

A la puerta de esa casa, llegarían peregrinos los tres varones a lo largo del tiempo. El primero, Ramón, que fue, por ser mayor, como el custodio, en su bondad, desde la tierna infancia de Fidel y de Raúl, y siempre en el afecto de ellos dos.

Luego, Fidel en su viaje a Galicia. Llega al lugar y les pide, según me han dicho: “Déjenme solo”. Y entra en la casa: un pequeño salón, una barbacoa –como la llamaríamos nosotros– para que los animales, que duermen abajo en el invierno siempre húmedo de Galicia, calienten al hogar de muchos que hay arriba. El espacio, pequeño; el techo, casi toca el suelo.

Cuando, atravesando desde Portugal, llega Raúl y va a visitar el mismo lugar, siente idéntico sentimiento. Y es que, como decíamos ayer, de una patria, como de una madre, nacen los hombres. Y cuando saben buscar su raíz en el tiempo, cuando saben apreciar el trabajo que crea y cuando saben comprender lo que esto significa, entienden después la historia.

No por casualidad en los dos pequeños espacios en que han trabajado los dos hombres, el primero durante mucho tiempo, y el segundo hasta hoy durante mucho tiempo, hay dos retratos: un retrato del padre en el despacho de Fidel, y un retrato del padre también en las habitaciones de trabajo de Raúl.

Son dos hombres totalmente diferentes. Idénticos en vocación, idénticos en pasión por cumplirla, pero diferentes por completo, a tal extremo que en el despacho de Raúl hay una bella escultura con un personaje que obsedió toda la vida a Fidel. Raúl quiso representar siempre, en esa forma de su carácter, al segundo personaje. El primero, es el Quijote de la Mancha. Siempre que se acerca a esa escultura que le regalaron, hecha en la más dura madera de Cuba, el caguairán, dice: “Se parece a Fidel”. Y es verdad. Enjuto en la última edad de su vida, brillantes los ojos hasta el final de su vida, decidiendo sobre su destino hasta el final de su vida, y al lado le escucha, le discute, le razona y se le opone, entre otras cosas, uno de los pocos que puede hacerlo: Sancho, en este caso, Raúl.

Dos personalidades que, en el caso de la segunda, recibe del protagonismo de la primera el llamado de la vocación. Como me reveló su hermana Emma un día, cuando Fidel vuelve, en esa última oportunidad a Birán, el padre comenta: “Viene a llevarse al chiquito”. Y se lo lleva. Y se lo lleva para cumplir ¡un destino común! Y se lo lleva a la inmensa Habana, donde Fidel brillaría temprano, mayor que él, en esa edad que luego –nos pasa a todos– ya no significa nada cuando nos separan seis u ocho años de nuestros hermanos o contemporáneos, pero que en ese momento significaba un salto en el tiempo absolutamente irrealizable para el más pequeño.

Y entonces, en La Habana, Fidel será el gran batallador de la Universidad, que, como dice Alfredo Guevara, cuando irrumpe en el ámbito universitario, dividido en facciones y en grupos, aparece con esa figura que le favorece, con su posición de joven pudiente, que viene vestido elegantemente, y que llevará la preciosa leontina, regalo del padre, con un ancla de diamantes y un reloj. Más tarde lo uno y lo otro se empeñarán en México. Y como en el caso de Céspedes, fue necesario empeñarlo todo: la fortuna, la vida, el tiempo de la vida y el destino.

Recuerdo que a Fidel no le interesó nunca ni el oro ni las piedras preciosas, pero le gustó que le revelara finalmente dónde estaban la cadena y el ancla, que una mano piadosa había redimido en la casa de empeños en México.

Pero lo que más le dolía era haber perdido el álbum de las postalitas de la Revolución Francesa, en las cuales tantas veces había estudiado elementalmente la historia del mundo y de los grandes acontecimientos de Europa, que recitaba de memoria.

Raúl sentía una admiración devota por su hermano. Sabía que su destino lo arrastraría como un cometa tras él. Fue, sin embargo, el primero que, saliendo de Cuba, pudo ver la realidad de lo que era entonces el campo socialista de Europa, y en vísperas prácticamente de los grandes acontecimientos que transformarán la historia de Cuba, regresa para incorporarse al movimiento, en el cual ya estaba, y para incorporarse en la gran aventura.

Simbólicamente, en el entierro de la Constitución, lleva la bandera. Y esa imagen de un adolescente llevando la bandera cubana, que está en las fotos, es realmente retrato temprano de lo que va a ser su destino: le tocaría llevar la bandera mucho más allá del tiempo en que el protagonista principal la llevaría con orgullo hasta el final de la vida.

En este momento hay visiones que vuelven a mi cabeza. Recuerdo la noche del 11 de abril de 1995, estábamos en Playitas de Cajobabo, y a la hora en que Martí desembarcó cien años antes, Fidel ingresó al agua, en medio de los grandes peligros que el año 1995 cernía sobre Cuba, y se metió en el agua con la bandera cubana y la paseó de norte a sur, alfa y omega, principio y fin. Y después de haber asistido en silencio a aquella conmovedora ceremonia, nos fuimos.

Años después, muchos años después, me tocaría ver imágenes nunca pensadas ni imaginadas; porque hay que decir que en el asalto al Moncada, en la organización, Fidel pudo haber, en el tiempo y en su memoria, sin haberse arrepentido jamás de lo que hizo, buscar esas variantes que la experiencia revolucionaria recomienda después de haber recibido el duro golpe: el duro golpe fue el crimen horrendo con sus compañeros prisioneros, particularmente el de Abel, el de Renato, el único muchacho de Santiago que le acompañó en el combate.

Para hallar lo que él siente por la muerte de Renato, bastaría recordar su carta de pésame o de recordación al padre de Renato, desde el Presidio de Isla de Pinos, contenida en un libro publicado del académico Mario Mencía. Pero para recordar el sufrimiento sobre la muerte de Abel, segundo jefe del movimiento, tendría que recordar aquel instante en que, por una circunstancia equis, me tocó presentarle el resultado de un trabajo. Me llamó aparte y me dijo al oído: “Vete y llévaselo, en primer lugar, a Yeyé”. Todo se reúne en el espacio del tiempo.

El único que alcanzó su objetivo en el Moncada fue Raúl. Esa es la verdad. Fue el único que pudo cumplir la misión: desarmar, aprisionar, apoderarse del lugar donde debía estar. Y no le acompañó la fatalidad del destino de los que atacaron la posta número 1, ni pudo darse cuenta de la orden oportuna y perentoria de retirada, y tuvo que salir de allí como pudo, ante las vacilaciones de un compañero, introducirse en el dédalo de Santiago –la ciudad que conocía porque iban a Santiago, y allí habían ido de niños, al recinto del Colegio de Dolores y a las casas de amigos– y finalmente, retenido en un cuartel, reconocido por un guardia, que le pregunta: “Tú eres el hijo de Ángel Castro”.

Y ante esa revelación, salva la vida, y después vemos la hermosa fotografía en el presidio en Puerto Boniato, donde aparece un joven desafiante, rodeado de sus compañeros, entre ellos Jesús Montané, por el que tuvo siempre una admiración grande. Fidel lo describe maravillosamente, junto a otros que dieron todo por el Moncada, y que sin sus espejuelos, perdidos en el desembarco –como le ocurrió a Juan Gualberto Gómez–, fue realmente pálida víctima de sus enemigos.


Fidel, Raúl y el Che (1963). Imagen de archivo.

Raúl es la memoria, como lo fue Fidel. Se formó en las ideas revolucionarias desde muy joven. Profundamente martiano, amó con pasión y ama la historia de Cuba, y cree que la clave de la pervivencia de la Revolución está en el conocimiento, de la historia de este país y de sus hombres.

No es que le complazca estar trasladando de un lugar a otro los restos de los muertos; en realidad, va encendiendo candelas en el camino para que los que son ciegos o tienen vista corta no olviden nunca a los que nos precedieron en el tiempo, y hacia los cuales hay que sentir enorme e inmensa gratitud.

Raúl no ha incumplido jamás una orden recibida. Recuerdo el momento en que Fidel ordena despojar su traje, y aparece en la Universidad con la estrella solitaria, sin llevar el rombo de los colores. Y como le decía a Raúl: “No, Raúl, el título de Comandante en Jefe es inherente al cargo de Presidente”, cosa que es verdad. Sin embargo, Raúl, con esa modestia que le caracteriza, siempre afirmó que Comandante en Jefe, tal y como él lo había conocido, habría uno solo, como lo fue para sus antepasados Céspedes, Presidente y Mayor General; como lo fue para sus antepasados Máximo Gómez, El Generalísimo, al cual se subordinan todos, aun el talento indescriptible de Antonio Maceo; se subordinan al jefe. Y él lo hizo exactamente igual. Las Fuerzas Armadas fueron el reducto. Y cuando los conflictos estallaron, no vinieron aquí a buscarnos no porque no quisieron; lo quisieron siempre.

La juventud mía fue ver ahí, frente a La Habana, ofensiva y amenazadoramente, el Oxford, aquel buque negro de espionaje, que estaba permanentemente recordándonos que en cualquier momento, cualquier día y a cualquier hora volverían. Pero a cada señal, estaba en las trincheras una legión; a cada señal, ya por Navidad, ya por Año Nuevo, ya por la toma de posesión de un Presidente norteamericano, estábamos sobre las armas. Y cuando osaron pisar el suelo de Cuba, portaron el sueño de la derrota sobre el suelo de Cuba. Y las Fuerzas Armadas fueron, bajo la comandancia suprema de Fidel, pero como obra continua de Raúl, diaria y cotidiana, el modelo de su espíritu de organización.

Ese ha sido el Ministro de Defensa más antiguo del continente. Y ha sido el más joven de todos los Ministros de Defensa que se reunían con los Ministros de Defensa aun para escuchar. Y en el libro de Leonov aparece como un secreto, ya finalmente hecho a voces, cuando le dijeron a él que “en caso de agresión a Cuba, nosotros no podremos ir, ustedes tendrán que combatir solos”. Y, hecho cargo de eso, recordé mucho cuando insistía en las maniobras en que la doctrina militar cubana revolucionaría la hacía la defensa territorial de todo el pueblo, y que únicamente creando en cada esquina un defensor armado de la Revolución, el país se salvaría.

A Raúl le tocó lo peor que le puede tocar a un hombre: que su amado hermano cayera ante él, y que tuviera que ser, al mismo tiempo, el guardián de Fidel en una cama y de su amada y única esposa, Vilma, en la otra. Cuando alguien le preguntó por qué no volvía a amar si era joven todavía, respondió que, después de ella, ya no cabía otro amor en su corazón.

Debo decir además que el día en que llevó las cenizas de su esposa a la tumba, allá en el lugar donde ambos compartieron el destino glorioso de la gesta del II Frente, que fue la utopía del Estado revolucionario, con escuelas, consejo campesino, núcleos de lo que sería más tarde un partido de Revolución y una tropa aguerrida, en aquel lugar besó aquella caja. Y yo me atreví a decirle: “A partir de ese momento usted fue menos temido y más amado”.

Porque el hombre que es capaz de poner un beso, el hombre que es capaz de escuchar lo que escuché de ella ante él la última vez que fuimos a aquel lugar, acompañando a su compadre y amigo Antonio Gades…Hay dos lápidas: Vilma y Raúl. Ella le dijo: “Viejo, quita el tabique del medio, quítalo”. ¿Qué quería decir? Estaremos unidos para siempre en el amor y en la historia. Ella, como fundadora de unidad y unitaria de la mujer cubana, ella como guerrillera y soldado, ella como joven refinada y educada, ella como joven culta que fue, que le permitió hacer la obra política que realizó; porque, como dijo Fidel, y es verdad, las revoluciones solamente pueden ser hijas de la cultura y de las ideas. Y ella y él eran cultura e ideas.

Nos sorprende Raúl a cada momento, cuando lo vemos, ahora menos y antes más, por lo que lee, lo que me comenta, lo que me responde a lo que le cuento y lo que me pide que le diga. ¡Es de una sensibilidad totalmente desconocida!

Ha sido, de día, el Ministro; por la tarde y siempre, el hombre del Partido, en la convicción de que el Partido es la Revolución. Cuando quieran destruir la Revolución, desbaraten el Partido. No una cosa hermética, no una pirámide que no admita la interpretación moderna y nueva de la doctrina y del pensamiento de Fidel, a tal punto que él ha convertido en tarea que se interprete y se lea el concepto de Revolución.

Pocas veces un dirigente estuvo más adelante de todos sus colaboradores. Si Vilma estaba en un lado y Fidel en el otro, y se veía obligado a prodigarse, en medio de un Estado agredido y en un momento en el cual el enemigo festejaba la posibilidad real de que se apagara la vida del líder de la Revolución, en ese tiempo realizó los cambios y transformaciones y adecuaciones que la Revolución necesitaba.

Es a veces lamentable que la burocracia traicione el espíritu creador y revolucionario del que ha cumplido al pie de la letra el pensamiento de Fidel: cambiar todo lo que deba ser cambiado, no cambiarlo todo. Pero tampoco Fidel puso límites: cambiar todo lo que deba ser cambiado; pero no todo, porque hay quien dice que hay que cambiarlo todo para que no cambie nada, y hay quien dice que lo cambien todo para que desaparezca la Revolución misma.

Ya sabemos que a esta altura de la vida, Raúl es el hombre que tiene sobre su espalda el principio de autoridad, y se dispone ahora a hacer –como dice Martí de Céspedes– lo que pocos hombres hacen; cumplirá su palabra y declinará la responsabilidad de Presidente en breve. Pero el líder de la Revolución hoy se llama Raúl Castro Ruz, no porque se lo dijo, ni porque se lo mandaron, ni porque lo heredó; en este caso, el sentimiento de cuna de padre y madre es puramente accidental. ¡Esta condición fue de la sangre y de las ideas! ¡Y está ahí por lo que hizo, por lo que ha hecho y por lo que hará!

Es también el padre y el abuelo. Ah, qué transformación, qué cosa más maravillosa es cuando se cuadran delante de él los soldados y le dicen todavía: ¡Ordene, Ministro! Qué cosa tan maravillosa es cuando, caída la tarde, alguien le dice abuelo, o viene a besarlo en la mejilla un nieto, o es de compartir lo suyo con los demás, o llega con un ramo de flores a casa de la anciana que sabe que otro venera.

Sigan el ejemplo de él: siempre creador, siempre capaz de hacer lo adecuado.

Tuve un privilegio, que quiero recordar: fue la Cumbre de las Américas en Panamá. Allí no fue porque lo invitaron; no, no, allí fue porque en la Cumbre precedente, los países le dijeron al representante del cesáreo imperio que no habría Cumbre de las Américas sin Cuba. Las condiciones han cambiado, pero vamos a ver si es verdad. Pero en la de Panamá se debió cumplir. Y allí fue la primera vez que Roma no vio llegar en un carro de hierro a un reyezuelo ni a un líder rebelde alcanzado en las fronteras del imperio. Allí, con la mayor firmeza y con la más cuidada educación –porque es enemigo de los epítetos y es enemigo de la grosería y es enemigo de la bullanguería–, le dijo al emperador todo lo que había que decir y que jamás había escuchado.

Entre los que estaban presentes, algunos estaban buscando culeros desechables porque tenían pánico de haber escuchado semejante desafío en su presencia. Y al final, le extendió la mano caballerosamente, y el otro se la extendió.

Comparto el criterio de que ahora podrá decirse lo que se quiera de aquel otro estadista; no sé lo que hizo o dejó de hacer, fue el único que hizo algo, y fue correspondido por el otro con la cautela, el sentido común y la confianza de quien lo acompañó aquí en todo. No fue a recibirlo al aeropuerto; lo recibió en su casa, y luego lo acompañó gentilmente a todo, hasta el final. Oyó con paciencia casi todo, absolutamente todo. Y aquí estamos.

No me interesa lo que digan. Hay un viejo refrán chino, y la Feria está dedicada a la República Popular China. Y termino con ese antiguo proverbio chino, que nos lo aplicamos: “Si los perros ladran, es señal de que cabalgamos”.
Muchas gracias.

sábado, 17 de febrero de 2018

Maduro ordena iniciar ejercicios militares para defender Venezuela

Publicado: 17 feb 2018 22:59 GMT | Última actualización: 17 feb 2018 23:25 GMT

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha ordenado durante un acto público en La Guaira llevar a cabo ejercicios militares para la defensa del territorio nacional.


Maduro saluda a la dotación del buque insignia de la Armada de Venezuela
Miraflores Palace / Reuters

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha ordenado llevar a cabo los ejercicios militares Independencia 2018 los próximos 24 y 25 de febrero. Según afirmó en un discurso pronunciado en la ciudad portuaria de La Guaira (estado Vargas), serán "operaciones de defensa multidimensional integral" conjuntas de las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano "en unión cívico-militar".

Según recoge El Nacional, el simulacro busca demostrarle al mundo que Venezuela "se respeta" y es "territorio de independencia, de dignidad y de paz". Incluirá actividades para afinar "el movimiento de todas las tropas (…) de todos los tanques, misiles, aviones, helicópteros" y también "afinar la puntería del alma nacional”.

El Simón Bolívar zarpa con mensaje de paz de la patria venezolana

El discurso fue pronunciado durante la ceremonia de despedida del buque escuela Simón Bolívar, que zarpa para cumplir un itinerario por el mar Caribe y en torno a las costas de América llevando "el mensaje de paz de la patria venezolana".
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