"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 17 de junio de 2022

OSVALDO DORTICOS TORRADO, EJEMPLO REVOLUCIONARIO

Por Coronel ® Nelson Domínguez Morera (NOEL)

Designado Presidente de la República en momentos sumamente críticos para el proceso revolucionario recién estrenado en Cuba, le tocó sustituir a uno que había defraudado las esperanzas puestas en él por el máximo líder de la gesta heroica que hizo sucumbir a la tiranía con todos sus crímenes, poderes y arbitrariedades.

El suplido no pudo trascender su origen de clase, la radicalización de una verdadera Revolución lo puso a prueba y suspendió la asignatura, perdió la oportunidad y por ello la historia no lo absolvió, irremediablemente lo condenó y junto a ella, su pueblo que siendo aún un ignoto lo acogió dado el inmenso aval de quien lo propuso aquella madrugada ya casi del 3 de Enero de 1959, en el enardecido Parque Céspedes de Santiago de Cuba.

Osvaldo Dorticós Torrado de cuna más adinerada aún que su antecesor no era un improvisado, iniciado en los avatares revolucionarios desde su amada Cienfuegos, tuvo una activa presencia en la lucha contra las dictaduras de Machado primero y después la batistiana. Con apenas 14 años formó parte del Ala Izquierda Estudiantil que se enfrentó a la tiranía de Gerardo Machado e integró el Comité de Huelga en 1935 y en su etapa de estudiante de derecho en la Universidad de La Habana se opuso a Fulgencio Batista.

En 1948 ingresó en el Partido Socialista Popular (Comunista), donde trabajó como asesor jurídico y, a través del mismo, se presentó a las elecciones municipales. Después dirigió el movimiento revolucionario en Cienfuegos, pero fue detenido. Se enfrentó al golpe militar del 10 de marzo de 1952 por lo que estuvo apresado en varias ocasiones.

Fue coordinador del Movimiento 26 de Julio en su ciudad natal y tras la insurrección de Cienfuegos, el 5 de septiembre de 1957, resultó aprehendido nuevamente. El Colegio de Abogados logró su libertad y entonces partió al exilio en México donde permaneció hasta que en 1959 la revolución comandada por Fidel Castro triunfó.

El 9 de enero de 1959 el ya mencionado e intrascendente presidente provisional lo propuso como Ministro Encargado de la Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias, durante una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros. Y al renunciar este, Dorticós fue designado por el Consejo de Ministros para asumir la presidencia de la República.

Junto con sus obligaciones presidenciales, el 21 de julio de 1964 pasó a dirigir también la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) siendo en esa tarea cuando tuve el honor de conocerle.

Se organizaban y tenían lugar en el Teatro de los trabajadores de la CTC en la calle Peñalver, desde principios de 1970, las entonces denominadas Asambleas de Análisis de Producción Sectoriales a las que acudía el Presidente de la nación irremediablemente en sus alternaciones de cargo, en estas, como Presidente de la JUCEPLAN ataviado con uniforme de miliciano ya algo raído desde que lo estrenó en las arenas de Playa Girón junto a su metralleta checa terciada que exhibía con orgullo e intentando un porte marcial.

Fue entonces en una ocasión que después de una intervención solicitada por el Comandante en Jefe quien inexorablemente las presidía todas, al subirse al estrado, se le viró un pie lo que no le resultó óbice y terminando de exponer, a lo mejor hasta con ese pretexto, el Comandante dio un receso. Cojeando entre bambalinas detrás del telón ya corrido del escenario, el gigante azaroso siempre con su tropa, lo increpaba para que lo viera un médico lo cual rechazó vehementemente y para mostrar sus razones, se quitó la bota del pie derecho ¡aquello fue para peor!

La media blanca enguatada dejó entrever ante asombrados casuísticos espectadores, unos desarraigados huecos no solo en sus costuras, sino en la planta y otras furtivas partes, lo que fue de inmediato objeto de cuestionamiento y criticas nada más y nada menos que por el interesado en atenderle la lesión. El cienfueguero todo sonrojado no atinaba a justificarse adecuadamente y solo se le ocurrió responder anta tanta inquisición, con su timidez y humildad característica, que su atuendo en aquella ocasión no era el de Presidente de la República, sino el de la JUCEPLAN. La hilaridad puso fin a su mal rato.

En otra ocasión embestido como Presidente de Cuba y regresando de un importante encuentro internacional junto a Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, después de explicar en la loza del aeropuerto a los dirigentes que le recibían, los logros diplomáticos y políticos obtenidos, no pudo abstenerse de criticar lo acontecido dado que en plena sesión del plenario las sempiternas ocurrencias de Roa se materializaron al gritarle un duro epíteto a un diplomático extranjero del que había sido condiscípulo en la Universidad de la Habana, e inmediatamente esconderse debajo del buró, de manera tal que el ofendido al voltearse solo percibió la presencia de Dorticós, Jefe de la Delegación cubana que
permanecía atónito. Lejos de incriminarlo, todos en el aeropuerto estallaron en carcajadas excepto el relator.

Durante la Exposición Industrial Argentina en Cuba, Julio de 1974, alternó con Fidel sus continuas visitas para entre otras cosas, solidarizarse con los argentinos que recién habían perdido a Perón. Ya se mostraba aquejado de su contumaz padecimiento en la columna vertebral y hacia visibles esfuerzos para culminar las extensas caminatas por el recinto ferial de Boyeros.

Se le propuso entonces discretamente a los anfitriones porteños que le ofrecieran un refrigerio sentado en las mesas del Salón VIP lo cual aceptó a regañadientes, siempre estoico a enfrentar su dolencia con sacrificio espartano, sin extrovertirlo. No sabemos cómo se las agenció para conocer el verdadero origen de la propuesta, pidiéndonos a señas acercarnos y calladamente nos refirió al oído…. “estoy seguro fuiste tú el del invento, no vuelvas a insinuarlo tan siquiera, máxime que me dijeron andas con más de 40 de fiebre y estas aquí protegiéndonos”.

Nunca supe cómo se enteró pero era la realidad, andaba con neumonía, de más decir que jamás volví a intentarlo a pesar de reaparecer acompañándolo al año siguiente en el mismo lugar del perímetro de las Ferias Agropecuarias de Rancho Boyeros pero entonces, durante la Exposición Mexicana acontecida en Marzo de 1975.

Odiado visceralmente por el enemigo y particularmente la CIA, que no podía perdonarle su eficiencia, laboriosidad y lealtad plena al Comandante, le organizaron varios intentos de atentados uno de los cuales se materializó contra su residencia que dada su cercanía al mar lo propiciaba. Una lancha pirata abrió fuego de ametralladoras amparándose cobarde y asustadizamente en las tinieblas de la noche, no pudiendo lograr su objetivo de sorprenderlo, porque como siempre, se encontraba laborando en sus oficinas hasta bien entrada la madrugada.

En 1976 la Asamblea Nacional del Poder Popular ante un cambio estructural, y después de haberse desempeñado ininterrumpidamente durante más de 17 años como Presidente de la nación, lo designó vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del Consejo de Estado.

En enero de 1980 resultó ratificado en estos cargos y además asumió el Ministerio de Justicia y la atención de las funciones del Comité Estatal de Normalización y el Sistema de Órganos de Arbitraje. Fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Comité Central así como del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

Su carácter era sumamente serio, rayando lo formalista para quien no lo conocía, reía poco y cuando lo realizaba era de manera mesurada, no hacía notar su presencia nunca, como si se evadiera de ser reconocido, todo un caballero de buenos modales, era por excelencia un hombre tímido y callado. Alguien prolijo a chotear cariñosamente a sus cercanos, lo sobrenombró “el cabezón” pero nadie se atrevía a mencionárselo, ni incluso el autor.

Trabajador incansable lindando en el autoflagelo que aplicaba más intensamente después de las operaciones terapéuticas que no lograban atenuarle el dolor, reincorporándose a su trabajo mucho antes de ser prescribió por sus cirujanos. Sistemáticamente era víctima de penosas aquejas físicas derivadas de una grave afección en la columna vertebral.

El 10 de julio de 1975 había sufrido sin mucho éxito la primera de las intervenciones quirúrgicas en la región lumbar.

El deceso de su esposa, compañera de toda la vida María de la Caridad Molina, aceleró su trágica decisión, por lo que un infausto 23 de Junio de 1983 de los que se están cumpliendo 31 años, se privó de la vida de un disparo. Tenía entonces 64 años de edad.

No hubo ceremonias oficiales producto de su forma de acceder a la muerte, pero sin embargo, sin que nadie lo convocara y de manera frugalmente espontánea el pueblo lo acompañó por raudales a su última morada. El que nunca se equivoca, el supremo, resarcía así reconociéndole, toda su lealtad, firmeza y tenaz sacrificio humano en aras de la causa que desde muy temprano abrazó y nunca la defraudó como ocurriera con su antecesor.

Por todo ello, seguirá siendo, OSVALDO DORTICOS TORRADO, EJEMPLO REVOLUCIONARIO

domingo, 5 de junio de 2022

Un historiador descubre en los archivos del Vaticano secretos ‘asombrosos’

David Kertzer ha pasado décadas escudriñando la historia oculta del Vaticano. Su trabajo ha ganado un Pulitzer y captado la atención de Hollywood. Su nuevo libro examina el papel del papa Pío XII en el Holocausto.



El historiador David Kertzer en la biblioteca de la Academia Estadounidense en Roma, luego de un día de investigaciones académicas en los archivos vaticanos. Credit...Massimo Berruti para The New York Times


4 de junio de 2022


CIUDAD DEL VATICANO — David Kertzer dejó su capuchino, se echó la mochila al hombro y fue en busca de más secretos del Vaticano.

“Hay una parte que es como estar buscando un tesoro”, comentó Kertzer, un historiador de 74 años.

Unos momentos después, atravesó una multitud que estaba formada para ver al papa Francisco, le mostró su permiso a la Guardia Suiza y entró al archivo de la antigua sede de la Santa Inquisición.

En las últimas décadas, Kertzer ha invertido los papeles inquisidores con la Iglesia. Gracias a los propios archivos del Vaticano, este profesor de voz suave, investigador de la Universidad Brown y síndico de la Academia Estadounidense en Roma se ha convertido, sin duda, en el excavador más eficiente de los pecados ocultos del Vaticano, sobre todo de los que se cometieron justo antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Kertzer es hijo de un rabino que participó como capellán del ejército en la liberación de Roma y creció en un hogar que había adoptado a una chica cuya familia había sido asesinada en Auschwitz. Dichos antecedentes familiares y su activismo contra la guerra de Vietnam cuando estaba en la universidad le proporcionaron una conciencia de indignación moral que fue moderada por la prudencia del intelectual.

Como resultado, su obra incluye trabajos con los que ha ganado el Premio Pulitzer, captado la imaginación de Steven Spielberg y puesto al descubierto, en ocasiones de manera muy cruda, a una de las instituciones más sombrías de la tierra.

El libro más reciente de Kertzer, The Pope at War, analiza la participación de la Iglesia en la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, lo que él considera el acontecimiento formativo de su propia vida. El libro documenta el proceso personal de toma de decisiones que llevó al papa Pío XII a no pronunciarse prácticamente para nada sobre el genocidio de Hitler y sostiene que se subestima la influencia del pontífice en la guerra. Y no de forma positiva.

“Algo de lo que quiero hacer es demostrar la importancia del papel de Pío XII”, señaló.


Oración en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. En 2019, el papa Francisco ordenó que se abriera a los historiadores el archivo de Pío XII.Credit...Massimo Berruti para The New York Times


En 2019, Francisco, el actual papa, dijo: “La Iglesia no le teme a la historia”, cuando ordenó que se abrieran los archivos de Pío XII. Pero mientras Francisco resuelve con cuánta firmeza repudiar a un dictador, esta vez al de Rusia, Vladimir Putin, Kertzer ha descubierto algunas pruebas alarmantes sobre el costo que tiene guardar silencio acerca de asesinatos masivos.

Kertzer argumentó que el enorme pavor al comunismo que tenía Pío XII, su creencia de que las potencias del Eje ganarían la guerra y su deseo de proteger los intereses de la Iglesia lo motivaron a no contrariar ni a Adolfo Hitler ni a Benito Mussolini, cuyos embajadores habían colaborado para ponerlo en el trono. Según el libro, al papa también le preocupaba que ponerse contra el Führer alejara a millones de católicos alemanes.

El libro también revela que un príncipe alemán y nazi acérrimo fungió como canal extraoficial secreto entre Pío XII y Hitler y que el asesor principal del Vaticano en asuntos judíos lo exhortó en una carta a no manifestarse en contra de la orden del régimen fascista de arrestar y enviar a los campos de concentración a la mayor parte de los judíos italianos.

“Eso me dejó pasmado”, comentó Kertzer sobre esa carta.

Los defensores de Pío XII, cuyos argumentos a favor de su canonización siguen evaluándose, han alegado durante mucho tiempo que trabajó tras bambalinas para ayudar a los judíos y que enemigos anticatólicos han tratado de manchar a la institución mancillando al pontífice.

“Una impugnación más abierta no habría salvado a ningún judío, sino que habría hecho que murieran todavía más”, escribió Michael Hesemann, quien considera a Pío XII defensor de los judíos, en respuesta a las pruebas divulgadas por Kertzer, a quien calificó como alguien “muy sesgado”.

Hesemann, quien también es autor de un libro reciente sobre el papa de los tiempos de la guerra que se basa en los archivos del Vaticano, sostuvo que este, aunque mantuvo su posición neutral, ocultaba judíos en los conventos y distribuía fes de bautismo falsas.

Kertzer alega que los documentos descubiertos dan una imagen más matizada de Pío XII y no lo muestran ni como el monstruo antisemita a quien con frecuencia denominaban “el papa de Hitler” ni como un héroe. Pero, según Kertzer, la insistencia en proteger la reputación de Pío es reflejo de una resistencia más amplia en Italia —y entre los defensores del Vaticano— a aceptar su complicidad en la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y el asesinato de los judíos de Roma.



Placas de bronce en las calles adoquinadas del antiguo gueto judío de Roma que muestran el nombre y la fecha de deportación de algunos de los judíos de esa ciudad durante la Segunda Guerra MundialCredit...Massimo Berruti para The New York Times

El 16 de octubre de 1943, los nazis capturaron a más de mil judíos en toda la ciudad, incluyendo a cientos en el gueto judío, mismo que ahora es una atracción turística frecuentada por multitudes que se agasajan con las alcachofas al estilo judío cerca de la iglesia donde obligaban a los judíos a asistir a los sermones de conversión.

Los alemanes mantuvieron a los judíos durante dos días en un colegio militar cerca del Vaticano mientras revisaban quién estaba bautizado o tenía un cónyuge católico.

“No querían ofender al papa”, señaló Kertzer. En su libro demuestra que los altos asesores de Pío XII solo intercedieron ante el embajador alemán para liberar a los “católicos no arios”. Fueron liberados cerca de 250 y más de mil fueron asesinados en Auschwitz.

En una calle cercana, Kertzer se agachó junto a uno de los adoquines de latón que recuerdan a las víctimas. Sobre él se alzaba el Tempio Maggiore, la Gran Sinagoga de Roma.

“No puedo pensar en esa sinagoga”, dijo Kertzer, “sin pensar en mi padre”.

Cuando el 5º Ejército de Estados Unidos llegó a Roma, el padre de Kertzer, el teniente Morris Kertzer, un rabino nacido en Canadá, estaba con ellos y ofició en la sinagoga.

Un soldado estadounidense, un judío de Roma que había emigrado a Estados Unidos cuando Mussolini introdujo las leyes raciales en Italia, le pidió a Morris Kertzer que hiciera un anuncio para ver si su madre había sobrevivido a la guerra. El rabino colocó al soldado a su lado; cuando comenzó el servicio, se escuchó un grito y la madre del soldado corrió para abrazar a su hijo.

“Es el que más recuerdo de los relatos que contaba mi padre”, afirmó David Kertzer.

Un año antes del nacimiento de Kertzer en 1948, sus padres adoptaron a una adolescente sobreviviente de Auschwitz. Cada vez que aparecían en la televisión imágenes de soldados nazis, David y Ruth, su hermana mayor, corrían a apagar el aparato para proteger a Eva, su hermana adoptiva.

Para ese momento, su padre había llegado a ser director de asuntos interreligiosos en el Comité Judío Estadounidense principalmente para tratar de eliminar el antisemitismo de las iglesias cristianas. Como parte del trabajo de normalización, el joven David Kertzer apareció en el programa Tonight Show de Jack Paar cantando plegarias en el séder de Pésaj de la familia.



Kertzer con Roberto Benedetti, su colaborador italiano, antes de dirigirse a los archivos vaticanos.Credit...Massimo Berruti para The New York Times

Su activismo contra la guerra de Vietnam en la Universidad Brown estuvo a punto de hacer que lo expulsaran e hizo que lo encarcelaran junto con Norman Mailer. Siguió estudiando y se enamoró tanto de la antropología como de Susan Dana, una estudiante de Religión de Maine.

Con el fin de estar cerca de ella, en 1969 se inscribió en la escuela de posgrado de la Universidad Brandeis, donde un profesor de antropología le planteó que su interés por la política y la religión encontraría tierra fértil de estudio en Italia.

Los resultados fueron un año de investigación en Bolonia, Italia, con Susan, para entonces su esposa, y su primer libro, Comrades and Christians. Después de obtener su doctorado, consiguió empleo en la Universidad Brown y en Bowdoin College, tuvo dos hijos, entabló una relación de por vida con Italia y una familiaridad cada vez mayor con los archivos italianos y luego, por casualidad, con los del Vaticano.

A principios de la década de 1990, un profesor de historia italiano le contó sobre Edgardo Mortara, un niño de 6 años de Bolonia hijo de padres judíos. En 1858, el inquisidor de la Iglesia ordenó que detuvieran al chico porque tal vez una sirvienta cristiana lo había llevado a bautizar en secreto, por lo que no podía permanecer dentro de una familia judía.

Esta historia lo condujo a lo que Kertzer llamó “un doble cambio de trayectoria”: a escribir para un público general y acerca de temas judíos.

El producto de esto fue su libro de 1998, El secuestro de Edgardo Mortara, finalista en la categoría de no ficción para el Premio Nacional del Libro. El trabajo llamó la atención de su amigo, el dramaturgo Tony Kushner, quien después se lo dio a Steven Spielberg, mismo que, a su vez, le dijo a Kertzer que quería llevarlo a la pantalla. Mark Rylance se integró al equipo para representar el papel de Pío XII y Kushner escribió el guion; ahora, todo lo que necesitaban era a un niño que hiciera el papel de Edgardo.

“Le hicieron pruebas a 4000 —no a 3900— niños de 6 a 8 años de cuatro continentes”, aseguró Kertzer. “Spielberg nos dice que no está conforme con ninguno de los chicos”.


Visitantes en la Basílica de San PedroCredit...Massimo Berruti para The New York Times

El proyecto se detuvo, pero Kertzer no. Salió de los archivos para publicar Los papas contra los judíos, acerca del papel de la Iglesia en la aparición del antisemitismo moderno. En 2014, publicó The Pope and Mussolini, en el que analiza la participación de Pío XII en el surgimiento del fascismo y las leyes raciales antisemitas de 1938. Este libro se hizo acreedor al Premio Pulitzer.

Desde entonces, los archivistas del Vaticano lo reconocen y, en ocasiones, lo alientan.

“Tal vez hasta se alegran de que alguien de fuera puede sacar esto a la luz, porque es incómodo tal vez que algunos de ellos lo hagan”, dijo.

Luego de pasar una mañana reciente en los archivos, Kertzer salió de ahí con una sonrisa infantil. Acababa de descubrir que incluso durante la ocupación alemana de Roma, el papa Pío XII seguía concentrado principalmente en los peligros del comunismo. Los más altos cardenales del papa le aconsejaron “crear un partido católico. Son los orígenes del partido Demócratas Cristianos”, dijo Kertzer, refiriéndose a una fuerza que dominaría a Italia durante décadas.

“Dudo que alguien lo haya visto antes”, dijo. “Bueno, fuera del Santo Oficio”.

Jason Horowitz es el jefe del buró en Roma; cubre Italia, Grecia y otros sitios del sur de Europa. Cubrió la campaña presidencial de 2016 en Estados Unidos, el gobierno de Obama y al congreso con un énfasis en perfiles políticos y especiales. @jasondhorowitz

viernes, 20 de mayo de 2022

La muerte en combate de José Martí en el general español José Ximénez de Sandoval y Ballange

Por: René González Barrios

En este artículo: CubaEspañaJosé Martí
 

El 10 de octubre de 1913, la Legación Cubana en Madrid ofreció una recepción diplomática en ocasión del 45 aniversario del inicio de las guerras por la independencia de Cuba. Asistieron a ella destacadas personalidades de la sociedad española, políticos, diplomáticos, artistas, intelectuales y militares.

Entre los invitados llamaba la atención la presencia de dos altos oficiales del Ejército Español, de meritorias hojas de servicios combatiendo contra los cubanos en las tres guerras emprendidas por estos en aras de su independencia: el teniente general José Ximénez de Sandoval y Ballange y el general de división Juan Manrique de Lara y Jiménez de Melgar.

Manrique había llegado a Cuba como sargento en febrero de 1869 y se mantuvo en combate, ininterrumpidamente, hasta terminada la Guerra Chiquita, alcanzando por méritos de guerra el grado de coronel. Tras breve estancia de un año en España, a donde marchó en 1882, regresó al siguiente a la Isla, donde le sorprendió la gesta del 95, que hizo completa, enfrentando en combate a los más destacados jefes mambises, entre ellos, el generalísimo Máximo Gómez y al Lugarteniente General Antonio Maceo. Finalizando la contienda, hizo fama su exitoso rechazo a un desembarco de tropas estadounidenses por Tunas de Zazas, al sur de la provincia de Las Villas.

Ximénez de Sandoval, era harto conocido de los cubanos, incluso, tenido como tal por muchos, dados sus largos años de residencia en Cuba, a donde llegó siendo un niño, acompañando a su padre, oficial del Ejército Español destacado en la provincia de Pinar del Río. La gente lo tomaba por cubano; hablaba con acento semejante al de los habitantes de la más occidental de las provincias de la Isla.

Recién graduado como alférez en la escuela de cadetes de La Habana, apenas comenzada la guerra de los Diez Años tomó parte en la llamada Creciente de Valmaseda y en los combates para la recuperación de Bayamo, en Jimaguayú donde cayera el mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz, y en acciones de resultados adversos para España, dirigidas por el general Máximo Gómez en La Sacra, Naranjo, Mojacasabe y Las Guásimas. En este último resultó herido. Tras una breve estancia en España, regresó a la Isla donde permaneció combatiendo a las tropas orientales hasta el año 1879, cuando retornó a la península como teniente coronel.

Comenzada la gesta del 95, el ya coronel Ximénez de Sandoval, regresó a Cuba, nombrado jefe de una media brigada de la Segunda División, con sede en Santiago de Cuba, fuerza con la que combatió al general Antonio Maceo y al frente de la cual, aquel fatídico 19 de mayo de 1895, dirigiera el combate de Dos Ríos, en el que cayera, de cara al sol, como había vaticinado, el Apóstol de Cuba, José Martí.

Surge a partir de aquel instante, una compleja relación emocional de este militar español con la memoria del héroe cubano, a quien las circunstancias pusieron en su camino en el campo de batalla. Aquel hecho marcaría su vida y su carrera profesional. Del combate se escribirían diferentes versiones por los protagonistas, cubanos y españoles. Sin lugar a dudas, el hombre de Dos Ríos, José Martí, trascendía universalmente y su muerte lo inmortalizaba.

La muerte de Martí en Dos Ríos, por Esteban Valderrama.

El 20 de mayo la columna de Ximénez de Sandoval dio sepultura en el poblado de Remanganaguas a Martí. Cumpliendo órdenes del Capitán General Arsenio Martínez de Campos y Antón, el 23, el cadáver fue exhumado y trasladado a Santiago de Cuba.

Martínez de Campos, ordenó que la caja en que “…se colocase el cadáver de Martí, fuese la más lujosa que se hallara.” Días después, al conocer que su hijo José había sido propuesto para ascenso y la Cruz pensionada de María Cristina por su participación en el combate de Dos Ríos, escribió al ministro de la Guerra, general Marcelo Azcárraga Palmero, solicitándole no diera curso a ambas propuestas.

De las pertenencias ocupadas por Ximénez de Sandoval a Martí, envió a Martínez de Campos el revólver del Apóstol y al ministro de la Guerra, general Azcárraga, el reloj que llevara en su chaqueta. El 24 de mayo, brindó su versión de los hechos a un corresponsal del diario habanero La Lucha, entrevista que íntegra, publicó el periódico en su edición de 25 de mayo de 1895:

“Con el objetivo de adquirir verdadera información respecto a los sucesos de “Dos Ríos”, fui a ver al coronel don José Ximénez de Sandoval, quien, a los breves instantes de haberle pasado mi tarjeta suplicándole una interview, me recibió con galantería, invitándome para que pasara a su despacho.

Ante todo - le dije después de los saludos de rúbrica – reciba V. mi felicitación por el telegrama de la Reina.

El señor Sandoval declinó toda la gloria en sus soldados.

- Se dice, mi Coronel, que V. es hijo de Pinar del Río, ¿es cierto?

- No, yo nací en Málaga como pudo ser en Constantinopla, porque mi difunto padre, militar como yo, se hallaba allí de guarnición cuando vine a la vida; y no es extraño crean que soy de Pinar del Río, porque siendo pequeño trasladó mi padre su residencia a esta Isla, siendo destinado a mandar el batallón que guarnecía entonces la capital de la Vuelta - Abajo, en la que hice algunos estudios hasta que ingresé en la Academia Militar de La Habana, de la que salí alférez el 68, al empezar la primera campaña, que en la isla terminé.

Mi larga permanencia en Cuba, mi constante trato y roce con sus habitantes, las gratas impresiones de la juventud que difícilmente se olvidan, y una serie de causas y circunstancias que no son del caso, me han hecho considerar siempre a estas españolas provincias, como si en ellas hubiera nacido, sin olvidar por eso que fue en la Península donde por primera vez vi la luz. Y no es extraño que esta creencia exista en Cuba, pues en la Península son muy contadas las personas que me conocen, que no afirmen que soy cubano.

La Lucha, mi Coronel, que es como V. sabe, periódico de verdadera información, desea saber por conducto mío, cuál es su opinión concreta respecto al actual movimiento, para darla a conocer al público de la Isla, dada las circunstancias de haber sido V. el jefe de la columna que operó entre Bijas y Dos Ríos.

- Yo entiendo, – me explicó encendiendo un cigarrillo – que los actuales momentos, ocurrida la muerte del incansable agitador y propagandista revolucionario don José Martí, son para esa causa, críticos; pero su muerte no es la desaparición en el mundo de los vivos de un hombre cualquiera, sino del jefe más ilustrado, activo y que más simpatías contaba en los Estados Unidos, en el Centro y Sur América y aún en la opinión general de Cuba.

Creo que la cabeza que piensa y a su voluntad obedece el brazo que descarga el golpe, ha desaparecido, y que será muy difícil a los insurgentes en armas, y laborantes, sustituirle, pues por buenas condiciones que el sustituto tuviera, le faltarían aquellos prestigios que inspiraban la confianza en el buen éxito de esta guerra, que para mí no es otra cosa que una inoportuna y loca sublevación en la que pocos hombres pudientes y que tienen que perder han tomado parte, pues si algunos lo han hecho, a parte de las más o menos simpatías que le inspire la independencia de Cuba, es por tener sus fincas alejadas de todo centro de población y destacamentos de tropas que no pueden darles inmediata protección, y quedan a merced de un enemigo poco escrupuloso en el escogimiento de los medios para llegar al fin que se proponen.

¿Qué cree V. Coronel sobre la invasión al Camagüey?

- La invasión proyectada hace tiempo por Martí, Máximo Gómez, Massó y otros jefes insurrectos de Holguín, Tunas, Bayamo y Manzanillo – pues para ello no sería político que los mencionados Jefes hubieran contado con las fuerzas de color que hacen la guerra en las jurisdicciones de Cuba, Guantánamo y Baracoa – por ahora ha fracasado, si bien pudiera suceder que para demostrar una falsa vitalidad y robustez, de que carecen en su organización, intentaran algo en el sentido antes expresado, por lo que sería un fracaso para los enemigos, pues el sensato Camagüey y las ricas Villas, no están para aventuras y si para el disfrute del bienestar que a los pueblos la paz proporciona.

- ¿Respecto a la noticia de la muerte de Máximo Gómez, que fundamento tiene?

- No puedo asegurar, pues no acostumbro hacerlo nada más que de aquello que estoy evidentemente convencido, que la muerte de Máximo Gómez sea un hecho, por existir sobre este particular noticias contrarias. Pero si apunto la idea de que muy bien puede resultar cierta su muerte o heridas, recibidas en el combate de Dos Ríos; pues conocedor de esta clase de guerra, por haber hecho toda la anterior, y del sistema empleado casi siempre por Máximo Gómez, es sorprendente que después de terminada la acción con resultados prósperos para las armas españolas, que sobre el campo se apoderaron del cadáver de Martí, no fuera la columna, en su marcha a Remanganaguas para dar cristiana sepultura y trasmitir desde dicho poblado a Cuba la noticia de gran importancia política a mi modo de ver, sin sentir la detonación de un disparo del enemigo en la retaguardia, flancos y vanguardia, ni en el curso de su marcha hasta San Luis, es decir, en un recorrido de cerca de 20 leguas, lleno de admirables posiciones y sitios apropósitos para librar combate y tratar, primero, de arrebatar el cadáver de José Martí y después, para demostrar al mundo que pusieron de su parte cuando fue posible para vengar al que murió peleando con la bizarría de un denodado soldado y de un hombre más avezado a la luchas de la guerra que a las de la política, a los fogosos discursos de Club y a los trabajos de bufete.

Si Máximo Gómez, continuó el Coronel Sandoval, hubiera quedado en disponibilidad después de la acción, es indudable que así lo hubiera hecho, a no ser que existieran para él razones poderosas sobre las que no me es posible formar hipótesis, y que le determinaran a proceder como lo hizo en contradicción con sus costumbres, manera de combatir y estimar los hechos.

Dada la muerte de D. José Martí, y de que sea un hecho la de Máximo Gómez ¿cree V. posible la autoridad de los titulados generales D. Antonio Maceo y D. Bartolomé Massó, para continuar el movimiento?

- De ningún modo. Massó no tiene renombre, según tengo entendido por referencias, pues no le conozco personalmente; es un señor que ocupaba buena posición en Manzanillo lleno de años y achaques, y que ligado por compromisos contraídos con harta ligereza para un hombre de su edad, se ha lanzado a la insurrección, halagado por ofertas de altos mandos en ella, con poca fé y constancia para persistir en la actitud en la que se ha colocado; y menos hoy en que faltando la cabeza, se hallará frente a frente de Maceo, a quien tampoco he tratado, pero que según dicen, es altivo, soberbio y poco dado a soportar tutelas, y menos aquellas que no le impone la opinión. Maceo pretenderá ser la cabeza del movimiento separatista, y para desempeñar en toda revolución cargo tan importante, no basta tener valor, que no se lo niego, y lo tiene grande, es preciso además poseer facultades intelectuales de que él carece, pues en el reparto hecho por Dios de la inteligencia, ha sido con él parco.

Por otra parte, las simpatías de este cabecilla, puede decirse se hallan limitadas a la jurisdicción de Cuba y con especialidad entre la gente de color, que creen a pies juntillos, que si la revolución triunfa la Isla de Cuba sería un nuevo Haití en la que la raza de color, se impondría a los blancos y al país.

- ¿Qué opina usted de la actitud de don José Miró?

- En primer lugar es para mí un sujeto censurable, porque si lamentable es que los hijos de esta hermosa provincia española empuñan las armas contra la madre patria, en un hombre que ha nacido en la Península es de todo punto condenable y no dejará nunca de ser un crimen de los más feos el contribuir con su actitud y las fuerzas de que disponga al derramamiento de sangre, de aquellos que bajo el mismo cielo nacieron, y hasta de los que como catalanes hablan el mismo dialecto que en los albores de su vida oyó de los labios que la que le dio el ser.

Según tengo entendido Miró es un revoltoso, figuró en las filas carlistas, después como entusiasta republicano, monárquico de la legitimidad cuando el inolvidable Rey Don Alfonso XII vino al trono, y por último, ha hecho causa común con los insurrectos, que en su interés debían de expulsarlo por denigrar la causa que defienden.

- ¿Cree usted que la revolución durará hasta Diciembre?

- Mi opinión es que hasta esa fecha puede muy bien durar, así como creo firmemente que si el Gobierno de S. M. hace un esfuerzo y en plazo brevísimo aumenta el contingente de tropas, hoy en campaña, puede terminarse antes. Si las tropas que el Gobierno envíe salen de la Península perfectamente organizadas, por batallones sueltos, con sus jefes y oficiales naturales; conociendo los jefes a sus subordinados y estos a los que los mandan, será más conveniente, pues las organizaciones en los puntos de desembarque con prisas y dificultades mil, no las estimo convenientes, porque para la guerra uno de los factores más importantes es la sólida y bien ordenada organización de las tropas que en ellas han de tomar parte, y que los soldados no sean solo llevados al combate por la imperiosa voz del que manda, sino que el prestigio de aquellos por el conocimiento anterior de sus buenas cualidades, induzca al soldado gustoso al cumplimiento de su deber.

Yo creo que teniendo en la Península 20 batallones de cazadores con oficialidad brillante y distinguida, podrían estas unidades orgánicas ser la base, con un prudencial aumento de tropas, de los que en lo sucesivo vinieran a compartir los peligros y penalidades de la guerra con los que ya en ella nos hallamos.

- ¿Es cierto, mi Coronel, que ha sido V. recompensado por el Gobierno por el brillante hecho de armas llevado a cabo en Dos Ríos?

- Ciertísimo. El General, Sr. Martínez Campos, me propuso por cablegrama para ser recompensado con la Cruz de María Cristina, y el gobierno ha contestado por el mismo medio, concediéndome la recompensa pedida, que con orgullo ostentaré en mi pecho, por creerme perfectamente premiado, en unión de tres placas y otras varias cruces, que por servicio de guerra prestados anteriormente me fueron concedidas.

- Me han dicho, Sr. Sandoval, que V. se apoderó de una carta que llevaba un espía insurrecto, en la que parece que se trataba de mi ¿es cierto mi Coronel?

- ¡Y tanto! Entre la correspondencia que llevaba el difunto Martí ocupé una carta de un jefe insurrecto, cuyo apellido no recuerdo en este momento, en la que se dirigía a otro de menor graduación, diciéndole que V. tenía que ir por donde ellos estaban, y que en su consecuencia reuniera el mayor número posible de hombres para que a la presencia de V. aparecieran muchos, y llevara la impresión de que contaban con muchos soldados. La carta que llevaba el prisionero que por la mañana aprehendió la vanguardia en el paso del Salado, era de Máximo Gómez, dirigida al dueño de un establecimiento de las Ventas de Casanovas, amenazándole a en ella de no guardarle consideración alguna y considerarlo sólo como cantinero de la tropa, si no disminuía los excesivos precios que, por los efectos que en su tienda iban a comprar, exigía a los pacíficos.

Y aquí dio fin la conferencia que tuve honor de celebrar con el Coronel Sr. Sandoval.”

Era aquella, con las inexactitudes y subjetividades hijas del momento histórico, el calor de los hechos y el acceso a información, la visión que entonces tenía de los hombres del Ejército Libertador, de Martí, Gómez, Maceo y de la guerra, el coronel Ximénez de Sandoval. La historia y los estudiosos de ella, pondrían a sus protagonistas y los acontecimientos, en su debido lugar. El propio Sandoval, mantuvo después de la guerra correspondencia con amigos y adversarios de aquellos tiempos, en aras de esclarecer los acontecimientos.

En la noche del 27 de mayo de 1895, se dio sepultara a José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia. Sandoval, que era masón, de su peculio pagó el féretro y el nicho en que fueron depositados los restos del héroe cubano. A los presentes en la modesta ceremonia fúnebre, preguntó si alguien quería hacer uso de la palabra en honor al caído. Ante el silencio, despidió el duelo:

"Señores: Ante el cadáver del que fue en vida José Martí, y en la carencia absoluta de quien ante su cadáver pronuncie las frases que la costumbre ha hecho de rúbrica, suplico a ustedes no vean en el que a nuestra vista está, al enemigo, y sí al cadáver del hombre que las luchas de la política colocaron ante los soldados españoles. Desde el momento que los espíritus abandonan las materias, el Todopoderoso, apoderándose de aquéllos, los acoge con generoso perdón allá en su seno; y nosotros al hacernos cargo de la materia abandonada cesa todo rencor como enemigo dando a su cadáver la cristiana sepultura que los muertos se merecen. He dicho."

Algunos cubanos de entonces e historiadores contemporáneos, consideraron hipócritas las palabras de Sandoval. Su vida demostró que actuó con la dignidad de un caballero.

Condecorado por la Reina con la cruz de María Cristina de tercera clase, declinó, sin embargo, aceptar el marquesado de Dos Ríos porque, dijo, «lo de Dos Ríos no fue una victoria; allí murió el genio más grande que ha nacido en América».

En junio de 1911, desde Valencia, donde fungía como Capitán General de esa provincia española, escribió al periodista e historiador cubano Enrique Ubieta, de quien era amigo, aclarándole algunos detalles de la acción de Dos Ríos. En la carta, en la que se refería a Martí como “…verbo de la segunda guerra de independencia de ese hermoso país en el que pasé la juventud y de muy grata recordación para mí…” explicaba:

“La acción de Dos Ríos es un hecho de mi historia militar, en la que halló muerte gloriosa aquel genio dotado de hermosa elocuencia, tan hermosa como los sentimientos de su bien templada alma. Su arrojo y valentía, así como el entusiasmo por sus ideales, le colocó frente a mis soldados y más cerca de las bayonetas de lo que a su elevada jerarquía correspondiera; pues no debió nunca exponerse a perder la vida de aquel modo, por su representación en la causa cubana, por los que de él dependían y por su significación y alto puesto que ocupaba como primer magistrado de un pueblo que luchaba por su independencia.

Cuando en el campo de la acción vi en el suelo su cadáver en posición supina, sin sombrero, luciendo la ancha frente en cuyo seno tantas brillantes ideas bulleron, entreabiertos sus ojos azules con la expresión del que muere dulcemente por su patria —sentí pena profunda y mi pensamiento se elevó a Dios para pedirle fuera su alma por El acogida.— ¡Qué menos podía hacer por el que si en vida fue mi enemigo, ya muerto merecía todo mi respeto y consideración.

Mis soldados le dieron muerte gloriosa en noble combate y a su cadáver en mi poder se le rodeó de cuantas consideraciones merecen los muertos y en especial los que fueron en vida genios como José Martí.

Conducido por mí a Remanganaguas y llevado luego a Palma Soriano y Santiago de Cuba, en este último punto fui comisionado para darle sepultura y en tan severo acto, dejándome llevar de mis naturales impulsos y por tratarse de figura tan relevante, pronuncié a modo de oración fúnebre un pequeño discurso necrológico reflejo exacto de mi sentir, ya que fue improvisado y el cual tuvo la suerte de agradar lo mismo a españoles que a cubanos, siendo publicado por la prensa toda de la Isla y reproducido por la española y extranjera.

En el mismo sentido que escribo estas líneas, he hablado con el predilecto discípulo de Martí, don Gonzalo de Quesada y también en la correspondencia que con él he sostenido, me he expresado de igual modo.

No puedo ser sospechoso para el pueblo cubano; muchos amigos del alma tengo ahí y todos cuantos me han tratado y conocen mi modo de ser, han comprendido siempre que, si el destino me hizo jefe de la columna que a Martí dio muerte, la pérdida de su vida más que esperanza de medro personal, me produjo sentimiento noble y sincero y me hizo también conocer algunas flaquezas humanas.

No soy yo, sin embargo, el llamado a recordar en épicos cantos al pueblo cubano la nobleza y valía de aquel Apóstol de su causa; ilustres hombres de probada inteligencia tiene Cuba y ellos con mejores facultades pueden hacerlo y lo harán seguramente, para honrar, honrándose, la memoria de un mártir de su patria y para conocimiento y ejemplo de futuras generaciones.

Muchos años han transcurrido, las pasiones se han acabado, y no sería yo fiel a mi conciencia si tratara de desfigurar hechos que pasarán a la historia de una nación nueva, en los que debe resplandecer la verdad desnuda de toda pasión y engaño….”

En 1913, el ya teniente general del Ejército Español, se dirigió a la Legación de Cuba en Madrid para entregar a su ministro, Justo García Vélez, hijo del Lugarteniente General Calixto García Íñiguez, objetos y pertenencias de Martí, conservados por él desde el día del combate de Dos Ríos. Un acta de recepción del Archivo Nacional de Cuba recoge la entrega:

Objetos encontrados en el cadáver de Martí (5)
Objetos recogidos en Dos Ríos después del combate en que murió Martí (4)
Otros objetos de las guerras de independencia (8)
Documentos capturados a insurrectos entre 1895-1896 (35)
Periódicos y revistas de la insurrección cubana (20)

De Martí entregó:
1.- Un corta plumas de dos hojas y cabo de hueso manchado de sangre.
2.- Un par de espejuelos de acero con sus correas.
3.- Un cuaderno pequeño manuscrito con tapas de cartón, con las instrucciones para los Consejos de Guerra en el campo revolucionario, precedido de una pequeña historia de la Administración de Justicia. Este cuaderno, según referencia del general Ximénez de Sandoval, fue escrito por Carlos Manuel de Céspedes.
4.- Una cinta de seda azul acompañada de un papel escrito con lápiz, que dice como sigue: “Martí, no tengo un recuerdo que darte, así quito la cinta de mi cabello que tiene todo el fuego de tantos pensamientos y un color de nuestra bandera y eso solo te llevarás de tu hermana, Clemencia Gómez”.
5.- Una escarapela cubana bordada con cuentecitas blancas y azules, perteneciente a Carlos Manuel de Céspedes.
Con estos objetos figura un recorte de periódico de 1895, en que se hace referencia a ello, recogido en el cadáver de Martí, por el entonces coronel Ximénez de Sandoval.”

La historia está llena de coincidencias. El general andaluz nacido en Málaga el 22 de julio de 1849, falleció en Madrid, el 24 de febrero de 1921, fecha histórica, en la que los cubanos festejaban el inicio de la guerra de Martí, como la sentenciara el Generalísimo Máximo Gómez.

sábado, 5 de marzo de 2022

Desencuentros

Chávez escapó a todas esas cosas terrenales (muerte, vida , tristeza,) que nos convierten en simples mortales. Y ahora anda motivando más encuentros que nunca...



Hugo Chávez: "Uno se va, pero no se va. Cuando a uno le toque irse uno se queda circundando".

Nunca vi a Chávez vivo. La única vez que estuve a centímetros de él fue el pasado siete de marzo. Hacía 48 horas que había partido de este mundo para dejar a millones de personas estremecidas, inconformes. Por azares de esta profesión que adoro, y también sufro, de repente me vi “colada” en la punta de una fila kilométrica que llevaba hasta el ataúd. Estaba nerviosa. Nunca me siento cómoda con la muerte. No quería verlo, quizás porque temía que la imagen que se quedara prendida a mis pupilas fuera la del hombre inerte.

Llegamos corriendo. El Presidente cubano acaba de entrar a la Academia Militar, y nosotros los periodistas estábamos un poco atrasados. Las personas que en aquel momento iban acercándose a la caja fúnebre se notaban cansadas, traían la ropa ajada, sus ojeras delataban muchas horas en vela, tenían la piel quemada por el sol… ¡Sabrá Dios cuántas horas llevaban en pie, haciendo avanzar una cola que caminaba pasito a pasito!

Sentí pena por adelantarme a ellos, pero cuando supieron que éramos cubanos cedieron sus lugares. Estaban tan agradecidos por la manera en que se había cuidado la vida de su Comandante en nuestra Isla que de repente comenzaron a dar gracias y uno terminaba diciéndoles “no hay de qué” como si realmente hubiéramos hecho algo, como si hubiéramos formado parte del equipo médico que tantos pactos hizo con la vida para salvarlo de la muerte.

Recuerdo que había planificado mil veces qué haría cuando estuviera frente a Chávez. Había visto a los militares pararse en firme, tensos. Había visto a muchos venezolanos poner una mano sobre el corazón. Había visto a los niños subirse en puntillas de pie. Había visto a las mujeres llorar, a los jóvenes gritar que la lucha continuaba, a los ancianos apoyarse en sus bastones para inclinarse sobre el féretro, a los limitados físicos pararse temblorosamente de sus sillas de rueda. ¿Qué haría yo? Confieso que duró microsegundos mi estancia ante el Comandante. No quería verlo así. Me paré a duras penas porque mis piernas comenzaron a tiritar, lo miré con timidez, me asombró el color de su piel, la serenidad de su cara, la perfección de su gorra. Parecía que estaba durmiendo, y entonces quise escabullirme para no despertarlo.

No era ese el Chávez que yo quería ver. Por eso rápidamente obligué a mi cerebro a borrar aquella imagen. Y como un ejercicio obligado atajé cada uno de los recuerdos de él que la televisión mostró. Lo vi entonces tan lleno de vida. Como las tantas veces que visitó Cuba y se veía feliz, aún sabiendo que lo que le esperaba no sería fácil, nunca son fáciles los desafíos con el cáncer, con la muerte. Recuerdo que por aquel tiempo estaba de licencia de maternidad, y me mataban las ansias por estar cubriendo sus llegadas. Al final, buscando calmarme, pensaba que tendría tiempo, mucho tiempo, para escribir sobre Chávez. No imaginaba cuál sería el desenlace.

Hace unos días volví a pisar Caracas. Esta vez tenía que dar cobertura a la toma de posesión de Maduro. Y aún con la certeza de que Chávez no estaba, resultaba imposible acostumbrarse a una Venezuela sin él. Subí hasta el Cuartel de la Montaña. Otra vez sentí mis piernas tambaleantes frente al sarcófago de mármol. Pareciera que la muerte se quiere ensañar, sin muchos resultados, en mis encuentros con el Comandante.

Por alguna extraña razón pensé que no podría acercarme a su sarcófago (qué duro resulta escribir esa palabra, sobre todo de un hombre que desbordaba vida). Iba como periodista, a trabajar, no había pensado que, además, podría rendirle mi honor en silencio. Esta vez llegamos varias horas antes. Hubo tiempo para todo. Recuerdo que alguien se acercó y me dijo “¿no vas a pasar?”. Entonces caí en cuenta que por segunda vez podría estar de pie frente a Chávez. Sentí un salto en el estómago, y avancé.

Caminé despacio, con sigilo, no quería perderme el más mínimo detalle de aquel sitio hermoso y sencillo a la vez. Corría un aire rico. Afuera el sol picaba, pero cerca de Chávez la temperatura era fresca. El agua caía desorbitada, alegrando el lugar. Recuerdo haber puesto mi mano sobre la losa fría (quien sabe si sentiría mi caricia). Y de repente, como las cosas más increíbles, como las que solo se dan en sueños, Chávez comenzó a cantar unas de sus llaneras preferidas. Luego supe que la grabación con su voz estaba sonando desde mucho antes, pero me percaté de eso solo cuando estuve junto a él.

Por más de cuatro horas permanecimos en el Cuartel de la Montaña. Allí supe de las muchas personas que subieron hasta la parroquia 23 de enero el día de las elecciones para poner sobre la tumba de Chávez el dedo meñique manchado con tinta para decirle que, como le juraron, habían votado por Maduro. Supe de los niños que iban a cantarle, de las mujeres que le llevaban sus vírgenes, del militar que toca la losa y dice “mi Comandante está tranquilo”; de los venezolanos que gritan Viva Chávez cada vez que el ruido proveniente de un cañón recuerda la hora que paró su vida; del día en que aquel lugar pareció tan lúgubre, tan alejado de la felicidad eterna del líder, que surgió la idea de poner música a toda hora, la música que amó, cantó, bailó…

Cuando pasaban las nueve de la noche bajamos a la ciudad. Raúl había honrado a su amigo (se dice que ha sido la visita más larga, duró poco más de cuatros horas), y nosotros teníamos que escribir. No sabría decir qué distancia nos separaba del sitio cuando volteé el rostro y encontré de nuevo el Cuartel de la Montaña, el lugar desde donde Chávez había lanzado aquel “por ahora” anunciador de buenas cosas. Sus luces resaltan sobre la ciudad tan alumbrada siempre. Me impresionó. Parecía más que cierto aquello de “cuando yo haya partido, pero de verdad partido, y consigan mi cadáver en al fondo de una noria, entonces tú sentirás una sombra, una llama, circundándote. Uno se va, pero no se va. Cuando a uno le toque irse uno se queda circundando”.

¿Podría entonces seguir hablando de mis desencuentros con él? Definitivamente no, porque este no es un hombre de muerte. Chávez escapó a todas esas cosas terrenales (muerte, vida, tristeza,) que nos convierten en simples mortales. Y ahora anda motivando más encuentros que nunca.

Estreno del documental “Ucrania en llamas” producido por Oliver Stone


sábado, 5 de febrero de 2022

"La gusanera artística cubana ha traspasado todos los límites": Willy Toledo habla sobre Andy y Lucas, Álex Ubago, Yotuel Romero y Descemer Bueno

Solidaridad Solidaridad con Cuba
04/02/2022



El actor Willy Toledo ha enviado este mensaje, en exclusiva para Cubainformación, analizando la cobardía de Álex Ubago y Andy y Lucas, tras la brutal presión desde Miami para que cancelaran su participación en un festival en La Habana, rompiendo su contrato, con el objetivo de no perder su carrera en el mercado latino, controlado por la Mafia de los Estefan.



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Recuerda cómo, en 2019, Andy y Lucas dieron siete conciertos en Cuba, en una iniciativa llamada "Puente hacia La Habana" y con la promoción -curiosamente- de instituciones culturales del Gobierno cubano que, ahora, por presiones brutales desde la Florida, rechazan como "dictadura" y "régimen".

Habla también de las palabras absurdas de Lucas sobre "niños presos en Cuba", repitiendo como un papagayo el guión que le han impuesto, y repasa también a Yotuel Romero y Descemer Bueno.


San Remo “pudo y no fue el final”


Andy Jorge Blanco - Cubadebate

Esto sí ha estado en el hit parade de las redes, si así pudiera decirse: varios artistas internacionales cancelan su participación en el Festival San Remo Music Awards a celebrarse en Cuba en abril próximo. Y el hecho de que tres o cuatro músicos decidan no cantar en la Isla pudiera parecer irrelevante para algunos, de no ser porque la noticia se ha convertido en grandilocuentes titulares que le han dado la palmada en el hombro a una brutal campaña contra Cuba..


Convocan a dar dislike a videos de los artistas en Youtube, presionan por todos los flancos, amenazan de muerte y convierten a las redes en un “ciberchancleteo” contra cantantes que ya tenían firmado un contrato para el San Remo. Hay una condicional que se impone entonces: Si llegan a cantarle al pueblo cubano, el odio se encarga de ponerles “el picado malo” en la otra orilla.

Andy y Lucas, Kalimba, Alex Ubago, han dicho que no, luego de decir que sí. Es una suerte de arrepentimiento. En un mundo de mercantilización de la cultura no se puede quedar mal con el dueño del negocio. La presión los ha hecho recapacitar y la decisión tomada tiene un argumento común: No apoyan a “la dictadura cubana”, aunque Pinochet no estaría muy de acuerdo con esa definición, por ejemplo.


El dúo español de pop Andy y Lucas, que alcanzara gran popularidad en Cuba y en Latinoamérica a principios de los años 2000, cantó por primera vez en la Isla como parte de la octava edición del festival Un puente hacia La Habana, con cita del 22 al 29 de abril de 2019. En la foto de Yoandry Ávila Guerra/Revista Alma Mater, en rueda de prensa en Cuba con el cantante Jorge Luis Robaina, actual director artístico del Festival San Remo Music Awards.

“A pesar de mis fans en la isla y de la ilusión que me hacía estar allí por primera vez, tras tener toda la información sobre la organización del evento y dada la situación que está viviendo el país, creo que no debo ir”, escribió Ubago en su cuenta en Twitter en un mensaje que acompañó con un video. Y nosotros que nos “moríamos por conocerlo”…

Kalimba “ha tocado fondo” al decir que cancela su participación en el Festival “por su amor verdadero al pueblo cubano”, y el dúo Andy y Lucas también ha señalado que “no apoya ningún régimen dictatorial ni a gente que mete niños presos”.

Dicho sea de paso, los españoles anunciaron que darán un concierto en Miami, Estados Unidos, país donde en estos momentos hay miles de menores condenados a cadena perpetua. Según el reciente informe “El Estado de los Niños de América® 2021”, de la organización sin fines de lucro Children´s Defense Fund, con sede en Washington, solo en 2019 un total de 696 620 niños fueron arrestados en EE.UU., por ejemplo. ¿Paradójico?

Quiero creer que al final saben que esta Isla no es el país que pintan y que, aunque lo nieguen en una directa, la presión de la campaña ha sido brutal y la sienten sobre los hombros.

A ningún artista le preguntan si está de acuerdo o no con un gobierno para hacer una gira, una exposición o lo que sea, en determinado país. Pero Cuba, para la industria del odio, es ¿especial?

Si bien los artistas que hoy cancelan su participación en el Festival San Remo Music Awards tuvieron su éxito a inicios de siglo, no son desconocidos en Cuba y la gente en esta Isla sigue escuchando su música. No obstante, han defraudado a no pocos, mientras fuera de la Isla los felicitan por “tan valiente” decisión.

Ojalá Andy, Lucas, Kalimba y Alex Ubago puedan conocer a Cuba con su música y no con cuentos de terceros. Ahora, hay una verdad que transversaliza todo: la guerra cultural y política contra la Isla no cree ni en la música que tanto disfrutamos los cubanos. Quizás piensen que San Remo “pudo y no fue el final”.

miércoles, 26 de enero de 2022

Niños estadounidenses son criminalizados a un ritmo alarmante, indica informe (+Video)



Díaz-Canel llamó la atención sobre la realidad alarmante de la que se informa en «El Estado de los Niños de América 2021», publicado por el Fondo de Defensa de los Niños


26 de enero de 2022 12:01:20

Estados Unidos es el único país donde un menor puede ser condenado a cadena perpetua. Foto: Twiter del Presidente

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, llamó la atención sobre un alarmante informe que aborda «El Estado de los Niños de América 2021», publicado por el  Fondo de Defensa de los Niños.

El mensaje del mandatario, publicado en su cuenta oficial en Twitter, detalla que el estudio «reconoce flagrantes violaciones de derechos infantiles en EE. UU. Y ese gobierno pretende acusar a Cuba. La doble moral del imperio no tiene límites».

Igualmente el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla explica en esa misma red social que EE. UU. es el único país que no ha ratificado la Convención sobre los derechos del niño, «carece de autoridad moral para señalar a Cuba, cuyo desempeño en favor del bienestar de su infancia es extraordinario. Debería poner fin a atropellos contra 653 niños encarcelados en prisiones para adultos», escribió el también Miembro del Buró Político del Comité Central del PCC.

Fondo Child Defender es una organización sin fines de lucro de defensa de los niños, con sede en Washington y oficinas en California, Minnesota, Mississippi, Nueva York, Ohio, Carolina del Sur y Texas.

El estudio citado por el Presidente cubano señala que «los niños estadounidenses continúan siendo criminalizados a un ritmo alarmante y las disparidades persisten».

Puntualiza que particularmente los niños en situación de pobreza, de color, con discapacidades, con problemas de salud mental y abuso de sustancias, sujetos a abuso y/u otra violencia, o de las comunidades LGBTQ, son expulsados de sus escuelas y hogares hacia los sistemas de justicia juvenil o penal para adultos.

Enumera entre otros muchos datos que en 2019, fueron arrestados en EE. UU. más de 696 000 menores, y en una sola noche de ese año 653 fueron encarcelados en prisiones de adultos.

Asimismo Estados Unidos es el único país donde un menor puede ser condenado a cadena perpetua.

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