"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

sábado, 25 de septiembre de 2021

CUBA: EL MATRIMONIO IGUALITARIO Y EL CASO DE LOS BUTTIGIEG.

  Por Manuel David Orrio

21/09/25.- Quede claro. De idéntico modo que soy un defensor absoluto de la igualdad de géneros o de las Personas con Discapacidad - que lo soy -, también lo soy del derecho a contraer matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sin dudas, buena noticia es que la llamada versión 22 del Anteproyecto de Código de las Familias reconozca el derecho al matrimonio igualitario, así como la adopción y reproducción asistida para este tipo de uniones, tres de las demandas de la comunidad LGTBI+ cubana.

De convertirse en ley dicho anteproyecto, Cuba se integrará al concierto de países que ya reconocen el derecho al matrimonio igualitario. Hasta diciembre de 2020, según Wikipedia, las siguientes naciones integraban la lista: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, México (sólo legal en 23 de los 32 estados mexicanos), Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Taiwán y Uruguay. De paso, los matrimonios entre personas del mismo sexo han existido en diversas culturas, a lo largo del tiempo, como en la Antigua Roma o en la provincia china de Fujian, hasta el siglo XIX.

Homofobias y fundamentalismos religiosos se opondrán a que en Cuba se consagren esos derechos. Bien, oponerse de manera lícita y pacífica es válido; aunque, ¿ sólo para éso? Es una pregunta que dejo en pie, como dejo en pie que haya tantas discusiones al respecto, cuando en los Estados Unidos bastó una decisión de la Corte Suprema para legalizar el matrimonio igualitario.

Los Buttigieg, ya padres

Quizás el matrimonio igualitario más popular de los Estados Unidos sea el de Pete y Chasten Buttigieg, quienes adoptaron un niño y entre las primeras en felicitarles estuvo la primera dama Jill Biden. Les tomó su tiempo, pero bien que se prepararon...y ya van por dos. 

Chasten es autor y ex maestro. Pero Pete es el actual Secretario de Transportes de los Estados Unidos, tras haber sido un competidor de respeto en nada menos que las elecciones primarias a la presidencia estadounidense por el Partido Demócrata. Le ganó Joe Biden, pero difíciles se las vio ante "el alcalde Pete", como popularmente se le conoce por su exitosa gestión como tal en la ciudad de South Bend, Indiana, entre el 2012 y el 2020. También es un veterano de guerra: combatió en Afganistán, como oficial de la inteligencia táctica de la Armada, y su currículum vitae es impresionante: graduado en Historia y Literatura magna cum laude, en la Universidad de Harvard...y lo dejo ahí.

Cuba es con todos y para el bien de todos. Sabemos quién lo dijo. En su nombre, quiero una Cuba donde cada quien se case con quién le venga en ganas, siempre que el otro acepte, tal y como hicieron los Buttigieb. Yo, les felicito, y de mucho corazón.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Apoyemos a Ahmad Massoud y la resistencia afgana

Sep 8, 2021KAMAL ALAM



PANSHIR, AFGANISTÁN – Mientras la comunidad internacional deja a Afganistán en el abandono, los luchadores veteranos de las guerras contra la Unión Soviética y los talibanes están volviendo a sus antiguas bases, situadas en las profundidades del Valle de Panshir, en la región centro-norte del país. Aunque algunos pueblos de Panshir han caído en manos de los talibanes, un Frente de Resistencia Nacional similar al que combatió contra los soviéticos y ayudó a Estados Unidos a derrocar a los talibanes en 2001 ha empezado a organizar una campaña de resistencia.

Su causa es justa y necesaria, ya que una gran variedad de organizaciones terroristas se está reuniendo en otras partes del país. Se trata de un peligro claro e inminente para todo el planeta, ya que las montañas y valles afganos han sido el caldo de cultivo para movimientos yihadistas que después se propagaron a otros países, como Argelia, Libia, Siria y Arabia Saudí.

El restablecimiento del régimen talibán ya está inspirando a muchos de esos grupos. Los aliados de al-Qaeda en la ciudad siria de Idlib lo celebran abiertamente, así como lo hace Hamas. El regreso de los talibanes al poder ha dado a los grupos islamistas violentos no solo una fuerte victoria moral, sino –y esto es lo más preocupante- un refugio seguro. Uno de los más cercanos colaboradores de Osama bin Laden, fundador de al-Qaeda, ya ha vuelto triunfantemente a Afganistán.

Para evitar el resurgimiento de la organización terrorista más letal del planeta y sus ramificaciones, toda la comunidad internacional –en particular China e India- debe colaborar con aliados locales. Solo así los talibanes sentirán la presión suficiente para cortar lazos con sus socios convertidos en parias.

Si bien los talibanes gobernaron la mayor parte de Afganistán entre 1996 y 2001, nunca eliminaron por completo la resistencia a su régimen. En el escarpado y agreste Valle de Panshir persistió la Alianza del Norte, encabezada por Ahmad Shah Massoud. Massoud advirtió ya a mediados de los años 80 que los soldados extranjeros que estaban migrando a Afganistán tenían planes más siniestros que expulsar a los soviéticos. Dos días antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, fue asesinado en un bombazo suicida efectuado por gente de al-Qaeda contratada por los talibanes. Hoy, las fuerzas del mal están teniendo en la mira el hogar ancestral de Massoud en el Valle de Panshir, donde su hijo Ahmad está organizando la resistencia al régimen.

Conozco al joven Massoud por más de una década y lo he visto madurar desde una figura cautelosa y tímida hasta convertirse en un líder que inspira el respeto de sus combatientes y de la población civil del valle. Comenzó su carrera trabajando en proyectos humanitarios en Panshir como jefe de la Fundación Massoud, en vez de unirse al gobierno afgano. Nunca vio al país como una alcancía personal, como lo hicieron incontables gobernantes y burócratas de rango medio. Por el contrario, Massoud promovía la rendición de cuentas y la equidad. Y, a diferencia de muchos otros líderes afganos, que despreciaban esos conceptos y adquirieron viviendas en los Emiratos Árabes Unidos y España, Massoud dedicó estos últimos cuatro años a vivir en Panshir y construir una base sólida.

El deseo de Massoud de quedarse y luchar se ha perdido en otros líderes afganos. A diferencia de caudillos como Abdul Rashid Dostum y Atta Muhammad Nur, se mantuvo firme mientras los talibanes avanzaban hacia tomar el poder. Rechazó los ofrecimientos de dos jefes de estado de subirse aviones privados rumbo a la seguridad. Sigue el ejemplo de su padre, que nunca abandonó su patria, incluso enfrentado a las amenazantes fuerzas de los talibanes.

Pasé con él los angustiosos días de la caída de Afganistán. A lo largo de tres semanas, fuimos testigos de la rendición de provincia tras provincia a los talibanes y del pánico que se fue adueñando del país. Sin embargo, a pesar del caos y la incertidumbre, Massoud insiste en que el colapso del gobierno no llevará a su propia capitulación.

Massoud no es desconocido en la comunidad internacional. Estudió en la prestigiosa Academia Militar Real Sandhurst del Reino Unido y, posteriormente, en el King’s College de Londres. Cuando su abuelo materno le preguntó por qué escogió especializarse en estudios bélicos cuando Afganistán podía darle multitud de vistas de batallas, el joven Massoud respondió que se centraba en este ámbito para que su generación pudiera evitar la guerra en lugar de seguir enfrascada en ella. A medida que crecía, así lo hizo también su reputación, ganándole reuniones con jefes de estado y de inteligencia de todo el planeta.

Hoy, cuando enfrentamos la embestida talibán, necesita asistencia material, no bocadillos en palacios presidenciales. Los miles de millones de dólares de armamento estadounidense del que se apoderaron los talibanes en su avance hacia Kabul ya llegaron al valle, y Massoud carece de las rutas de suministro a través de Tayikistán de las que dependía su padre para repeler a los talibanes. Pero las escarpadas y rocosas gargantas del valle le dan ventajas que ningún estratega bélico puede desconocer. Y el número de sus combatientes aumenta día a día, a medida que los ex funcionarios de seguridad afganos van llegando a Panshir, no dispuestos a aceptar la toma del poder del talibán. Ha habido protestas generalizadas en Kabul y el extranjero en apoyo al llamado de Massoud a resistir.

Para proteger su enclave, las fuerzas de Massoud necesitan morteros de largo alcance que repelan las armas pesadas de los talibanes. También es vital contar con equipos de comunicaciones en una región donde los talibanes periódicamente cortan los enlaces móviles y de internet. Y los civiles que habitan en su reducto rebelde necesitan materiales de preparación para los meses de invierno, a medida que las temperaturas comiencen a bajar. Sin esa ayuda, este último bastión de resistencia a los talibanes será barrido del mapa.

Desde que los talibanes conquistaran Kabul, la comunidad internacional ha insistido en que no aceptará la reimposición de las rígidas normas islámicas del grupo ni aceptará que el país se convierta en un refugio seguro para el yihadismo. Al apoyar a Massoud, puede hacer que sus palabras se reflejen en hechos. De lo contrario, es probable que los talibanes no hagan caso de la presión internacional y reestablezcan un Emirato Islámico que ofrezca protección a grupos de orientación similar, independientemente de lo criminales que sean sus planes. Es una situación que el mundo no se puede permitir.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

lunes, 19 de julio de 2021

Fracaso de los árbitros: la masacre de la carrera de Tulsa de 1921


- 15 de julio de 2021



Ruinas del distrito de Greenwood, conocido como Black Wall Street, después de la masacre racial de Tulsa. Los blancos se negaron a permitir su reconstrucción. [Fuente: publicintegrity.org ]

Uno de los peores pogromos raciales en la historia de los Estados Unidos podría haberse evitado si los líderes de la ciudad y el estado hubieran hecho su trabajo de manera responsable.

Desafortunadamente, los paralelismos con nuestro propio tiempo resuenan, ya que los líderes gubernamentales continúan proporcionando una cobertura para la actividad delictiva y otorgando impunidad a los perpetradores de atrocidades.

Durante años, la historia de la masacre de Tulsa Race de 1921 fue suprimida, excluida de los libros de historia y los planes de estudio escolares y no se tuvo en cuenta en los medios. Muchas personas que crecieron en Tulsa dijeron que nunca habían oído hablar de la masacre, a pesar de que tuvo lugar en su propio patio trasero.

A medida que los testigos vivos y los participantes murieron, los horribles eventos fueron redescubiertos tardíamente y, debido a la presión de líderes negros locales como Vanessa Hall Harper, la ciudad de Tulsa permitió la excavación de tumbas para tratar de determinar con precisión cuántas personas habían muerto. .

Luego, en el 100 º aniversario, el Presidente de los Estados Unidos visitó Tulsa, y los principales medios de comunicación contó historias sobre las redes de televisión y películas masacre emitidos al respecto.


Placa en Tulsa que conmemora la masacre racial de Tulsa de 1921. [Fuente: usatoday.com ]

Mucha gente considera ahora la masacre racial de Tulsa como una parábola sobre la oscura historia racial de Estados Unidos y la necesidad de trascenderla, un objetivo que parece incierto en la era de Charlottesville y Donald J. Trump.

Sin embargo, hay otra moraleja en la historia de la masacre de la raza Tulsa, que es igualmente resonante hoy, pero que no ha sido ampliamente reconocida.

Una investigación sobre los acontecimientos de 1921 revela el miserable fracaso de los funcionarios públicos encargados de la responsabilidad de proteger al público y defender el estado de derecho en la sociedad.

En lugar de tratar de proteger a la comunidad negra, las fuerzas del orden y los funcionarios de la ciudad de Tulsa, junto con las autoridades estatales y el Ejército de los EE. UU., Dieron carta blanca e incluso ayudaron a los vigilantes blancos mientras atacaban y destruían a Black Tulsa.

Posteriormente, se concedió impunidad a los perpetradores de la violencia colectiva: ni una sola persona blanca fue procesada por asesinato, tortura, saqueo o incendio provocado, a pesar de que esos crímenes estaban ampliamente documentados.

A los negros tampoco se les permitió regresar a su comunidad, ya que la ciudad se apoderó de sus tierras y las compañías de seguros los privaron de una compensación.

Si bien es fácil atribuir el fracaso de los funcionarios del gobierno en ese momento al racismo de la era de Jim Crow, los paralelos con los de hoy son, lamentablemente, notables.

Una nueva generación de líderes aún protege a los poderosos cuando violan la ley mientras se niegan a brindar protección a sus electores contra la depredación.

En los últimos años, los funcionarios del gobierno han ayudado a encubrir a los agentes de la ley deshonestos que mataron a ciudadanos inocentes, como Breonna Taylor y Laquan McDonald, y han promulgado leyes que oprimen a los grupos minoritarios y ayudan a marginar aún más a los pobres. Tampoco responsabilizaron a corporaciones poderosas y funcionarios públicos por crímenes de guerra masivos en el escenario internacional junto con delitos como el perjurio.

La administración Obama se negó rotundamente a enjuiciar a los funcionarios de la administración Bush por tortura, a los ejecutivos de Wall Street por fraude financiero que ayudó a colapsar la economía y al exdirector de Inteligencia Nacional James Clapper por mentirle al Congreso sobre el alcance de la vigilancia del gobierno estadounidense, que en sí misma era ilegal.


James Clapper se salió con la suya mintiendo ante el Congreso, al igual que George W. Bush y Dick Cheney se salieron con la suya con la tortura; al igual que personas influyentes en Tulsa, Oklahoma, en 1921 se salieron con la suya atacando y destruyendo la comunidad negra de Tulsa. [Fuente: razón.com ]

Las implicaciones del fracaso de los funcionarios del gobierno, ya sean liberales o conservadores, para servir como árbitros de la justicia son, en última instancia, tan importantes hoy como lo fueron en 1921.

En ambos casos, las víctimas de delitos graves nunca recibieron restitución y la impunidad de los perpetradores aseguró que ellos o sus herederos pudieran volver a actuar.
Descripción general de la masacre de la carrera de Tulsa

El último fin de semana de mayo de 1921, una turba blanca incendió el distrito de Greenwood, donde los afroamericanos habían logrado cierta prosperidad y establecieron un Wall Street negro a pesar de vivir bajo segregación.


Negocios en Black Wall Street en su apogeo. [Fuente: tictoclife.com ]

Tulsa en ese momento era una nueva ciudad que había surgido debido a un boom petrolero.

Una gran población negra había llegado al territorio de Oklahoma a partir de la década de 1830 como esclavos de los nativos americanos que habían sido reubicados allí bajo la política de expulsión de indios de Andrew Jackson, y debido a la oferta de asignaciones de tierras a los esclavos liberados después de la Guerra Civil.


Guthrie Oklahoma durante la fiebre por la tierra. [Fuente: Britannica.com ]

La comunidad blanca estaba resentida por el éxito de Black Wall Street y por el hecho de que los negros que trabajaban para los blancos gastaban su dinero en negocios propiedad de negros.

Al menos 300 negros murieron en el pogromo, y unos 15.000 ciudadanos blancos, agentes del orden y personal militar arrasaron y saquearon 1.000 hogares, negocios e iglesias negros.

La masacre comenzó debido a una acusación de agresión sexual a una joven blanca por parte de un hombre negro, Dick Rowland.

En la mañana del 30 de mayo de 1921, Sarah Page, de 18 años, una operadora de ascensor blanca, estaba sola en un ascensor con Rowland, de 19 años, en un edificio del centro. Hay mucha especulación pero poca evidencia de por qué estaban solos o qué sucedió en ese espacio íntimo cerrado, pero sí sabemos que Page gritó y luego Rowland huyó de la escena.


Edificio céntrico donde tuvo lugar el encuentro Page-Rowland. [Fuente: tulsaworld.com ]

Los relatos orales del incidente circularon entre la comunidad blanca de la ciudad y se volvieron más exagerados con cada relato. La policía de Tulsa arrestó a Rowland al día siguiente, un martes, y comenzó una investigación.

El Tulsa Tribune , el diario vespertino de la ciudad, informó que Rowland había intentado violar a Page y publicó un editorial ahora perdido sobre el incidente titulado "To Lynch Negro Tonight".

Cuando se formó una turba de linchadores blancos para conseguir a Rowland, un grupo de rescate negro, compuesto en su mayoría por veteranos negros de la Primera Guerra Mundial, se movilizó para tratar de protegerlo.
Artículo inflamatorio en Tulsa Tribune . [Fuente: tulsaworld.com ]

El sensacional reportaje del Tulsa Tribune provocó un enfrentamiento entre el grupo de rescate negro y la turba de linchadores blancos alrededor del palacio de justicia.

Ambos grupos estaban fuertemente armados.

Cuando un hombre blanco intentó desarmar a un veterano negro, se hicieron disparos y personas de ambos lados de la división racial murieron de inmediato.

Los negros superados en número comenzaron a retirarse al distrito comercial de Greenwood Avenue. Muchos habitantes de Tulsa negros huyeron en busca de seguridad, pero algunos con experiencia militar se quedaron, optando por mantenerse firmes y defender a su comunidad de una multitud enojada que se acercaba.

La lucha estalló a lo largo de las vías del tren de Frisco, pero los defensores negros finalmente fueron dominados por números superiores y potencia de fuego cuando los blancos enojados descendieron sobre el enclave Black en Greenwood.

Un testigo escribió: “Durante toda la noche se les podía escuchar disparar desde ambos lados, mientras los Blancos estaban reuniendo a más de 5.000 hombres que habían rodeado la sección negra para atacar temprano por la mañana a más de 8.000 negros.

A medida que se acercaba la luz del día, los blancos recibieron una señal con un silbato y se produjo el atropello cobarde y sucio. Todo esto sucedió mientras negros inocentes dormían y no tenían la menor idea de que serían víctimas de tal brutalidad.

A la señal del silbato, más de una decena de aviones subieron y empezaron a lanzar bombas de trementina sobre las residencias negras, mientras los 5.000 blancos, con ametralladoras y otras armas mortíferas, empezaron a disparar en todas direcciones ”. [1]   Foto de la Guardia Nacional llegando a Tulsa. Observe el camión con ametralladora. [Fuente: fly.historicwings.com ]

El distrito de Greenwood fue saqueado y quemado hasta los cimientos. Los aviones fumigadores se utilizaron para lanzar bombas improvisadas sobre los edificios. Se utilizaron antorchas con gasolina para arrasar el asentamiento Black. La Guardia Nacional, bajo la dirección de J. Patrick Hurley, quien más tarde fue designado embajador de Franklin D. Roosevelt en China, llevó una ametralladora de vanguardia y de alto calibre por las calles del norte de Tulsa.

Distrito de Greenwood en llamas durante la masacre. [Fuente: history.com ]

Los habitantes de Tulsa se apresuraron a huir de la ciudad a un lugar seguro, pero la turba mató a muchos hombres, mujeres y niños negros. Las mujeres arrastraban a sus hijos mientras corrían por sus vidas. Los blancos, que se habían reunido durante la noche de toda la región, les dispararon mientras corrían. Los hospitales negros, con los enfermos y heridos adentro, fueron quemados ya que muchos negros murieron en las llamas.


Foto de una de las muchas víctimas de la masacre. [Fuente: wikipedia.org ]

Varios habitantes de Tulsans negros fueron atados a la parte trasera de automóviles y arrastrados por las calles mientras les disparaban balas en el cuerpo. A medida que avanzaba la lucha, los negros restantes fueron capturados y detenidos por la Guardia Nacional para ser colocados en un campo de internamiento en un salón de convenciones en el centro de la ciudad.

Manifestación de Klu Klux Klan (KKK) en las afueras de Tulsa. [Fuente: allthatsinteresting.com ]

La mayoría de los negros fueron hechos prisioneros. Después de que más de 400 casas fueron despejadas de sus dueños negros, continuaron los incendios y saqueos. Hombres negros marcharon por Greenwood a punta de pistola. [Fuente: allthatsinteresting.com ]

El distrito de Greenwood, también denominado despectivamente como Pequeña África, fue saqueado y quemado hasta los cimientos. Cientos de ciudadanos inocentes e indefensos fueron masacrados. No solo se empañó el legado de Tulsa, sino que ese día se perdió un gran volumen de vida, libertad y propiedad de los negros.

Complicidad policial y terrorismo

La masacre de Tulsa Race fue una masacre patrocinada por el estado.

Las fuerzas del orden público, el gobierno local y estatal de Tulsa emplearon la intimidación, la coacción y la violencia para infundir terror en los habitantes de Tulsa negros hasta los fines de la explotación política y económica. Los habitantes de Tulsa negros intentaron tomar las armas y defenderse de su propio gobierno, pero fue en vano.

La fiscal general adjunta de Oklahoma Kathryn Van Leuven, la primera mujer en su puesto en el país, inició una investigación sobre las fuerzas del orden de Tulsa pocos meses antes de la masacre e informó que el departamento de policía sufría corrupción, incompetencia y una gran falta de recursos. La aplicación de la ley local deficiente hizo inevitable el gobierno de la mafia.


Kathryn Van Leuven [Fuente: oklahomahof.com ]

El jefe de policía en el momento de la Masacre de Tulsa Race, John Gustafson, había trabajado como espía para agencias de detectives privados que se infiltraban en grupos laborales y de izquierda , y tenía fama de tolerar los linchamientos bajo su jurisdicción.

El alguacil del condado de Tulsa, Willard McCullough, advirtió que Gustafson había estado conectado con el inframundo criminal (soplones y delincuentes) y que "no tendría otro tipo de hombres en su fuerza, y que tal fuerza policial sería una amenaza para la ciudad de Tulsa". . "


Jefe de policía John A. Gustafson [Fuente: centerforpublicsecrets.org ]

Estas palabras resultaron ser proféticas.

Ni el sheriff ni el jefe Gustafson hicieron un esfuerzo serio por dispersar a la multitud blanca que se reunió para presenciar o participar en el linchamiento de Dick Rowland.

La llegada de aproximadamente 200 negros armados, incluidos los veteranos de la Primera Guerra Mundial, en medio de una turba de linchadores blancos enfurecidos de 2.000 hombres, resultó demasiado para las fuerzas de paz mal capacitadas y mal preparadas del condado de Tulsa.

Toda la fuerza policial de Tulsa nunca fue llamada a la escena, y los pocos presentes estaban mal equipados para la amenaza pendiente de violencia de la multitud. Si bien el alguacil hizo un esfuerzo diligente para proteger la vida de Dick Rowland, ninguna agencia policial hizo ningún esfuerzo por desarmar o dispersar a los alborotadores blancos.

Una vez que estalló la violencia, el capitán George H. Blaine del Departamento de Policía de Tulsa irrumpió en la ferretería de McGee (propiedad de negros) y repartió armas a los alborotadores blancos. Gustafson sustituyó a los mismos blancos de la mafia para ayudar a asesinar e internar a la población negra de la ciudad.


.La policía de Tulsa se congrega frente a la sede principal de la policía en vísperas de la masacre. [Fuente: tulsaworld.com ]

Alcalde TD Evans: un árbitro fallido



Debido a que el esfuerzo bélico consumió tanto petróleo, Tulsa se beneficiaría económicamente de él y cualquier oposición al mismo se consideraba una amenaza para la prosperidad y el éxito . Los ejecutivos de la industria petrolera también odiaban a los Wobblies debido a la amenaza de huelgas que podrían frenar sus ganancias.

Después del juicio, los "Wobblies" fueron colocados en vehículos de policía y entregados a la custodia de Black Robes of Liberty , un grupo de justicieros afiliado al Ku Klux Klan (KKK), que sacó a los Wobblies de la ciudad y los ataron a árboles. y los azotaron a caballo y les echaron alquitrán hirviendo en la espalda
.
Titular de periódico que detalla la tortura de Wobblies y la fundación del Klan de Tulsa a partir del incidente. [Fuente: thislandpress.com ]

Una investigación de la Oficina Nacional de Libertades Civiles determinó que uno de los principales perpetradores de la tortura fue el jefe de policía de Tulsa, Ed Lucas .

Evans, abogado republicano e inversionista de bienes raíces adinerado, ganó la alcaldía en una plataforma de construcción de un oleoducto para llevar agua fresca a Tulsa. También simpatizaba con el KKK local.

Después de la violencia, el alcalde Evans culpó públicamente a North Tulsa por la destrucción y acusó a 55 habitantes de Tulsa de incitar a un motín.


Culpar a las víctimas: detenidos negros que marcharon por el centro de Tulsa después de la masacre. [Fuente: nbcnews.com ]

Además, disolvió el Departamento de Bienestar Ejecutivo a cargo de los esfuerzos "humanitarios" posteriores a los disturbios, acusándolo de desafiar su autoridad, y lo reemplazó con amigos, compinches y socios comerciales de bienes raíces, entre ellos miembros del KKK, que componían el Comité de Reconstrucción o Bolsa de Bienes Raíces.

No Black Tulsans participó en el intercambio, que decidió no recaudar fondos para ayudar a la reconstrucción de Black Wall Street y reubicar a los sobrevivientes de la masacre más al norte.

El intercambio, a su vez, planeó transferir tierras, recursos y riquezas de los negros a las arcas de algunos de los habitantes de Tulsa blancos más ricos a través de un plan para rezonificar el distrito quemado en una zona industrial y mediante la construcción de una rentable estación de ferrocarril en los restos humeantes de “Little África."


Entrada al campo de refugiados en el recinto ferial de Tulsa, donde los negros desplazados se vieron obligados a ir. [Fuente: theatlantic.com ]

Los grupos inmobiliarios locales vieron el distrito destruido como lucrativo para el futuro uso industrial y los negros como un obstáculo para el desarrollo económico de la ciudad.

Después de que un intento bajo del comité de especuladores de Evans para comprar la tierra de las víctimas de la masacre fracasara, se realizó una maniobra para rezonificar el distrito como parte de los límites de incendios de la ciudad.

Esta ordenanza hizo imposible económicamente para la mayoría de los habitantes de Tulsa la reconstrucción de sus hogares. El alcalde Evans rechazó la sugerencia de la Cámara de Comercio de ayudar a los negros a reconstruir sus propias tierras y trabajó activamente para reubicar a los negros de Tulsa en chozas temporales que podrían ser fácilmente condenadas cuando los planes del ferrocarril estuvieran listos.


Tienda de campaña de uno de los residentes negros de Tulsa desplazados por la masacre. [Fuente: runitback.substack.com ]

Evans mostró una hostilidad innegable hacia los negros mientras trataba de evitar que la Cruz Roja distribuyera tiendas de campaña de emergencia para las familias negras durante el invierno de 1921 y detuvo todas las donaciones entrantes para reconstruir el distrito negro.

Buck Colbert Franklin [Fuente: blackpast.org ]

Sus tácticas comerciales abiertamente depredadoras contra algunos de sus electores más vulnerables clasifican sus acciones como nada menos que una traición a su cargo.

Al final, el plan del alcalde Evans y sus compinches de rezonificar Black Wall Street se vio frustrado gracias a los esfuerzos del abogado negro Buck Colbert Franklin (1897-1960), cuyo hijo John Hope Franklin se convirtió en un historiador negro pionero.

La exitosa demanda de Franklin contra la ciudad ganó los votos de tres jueces de la Corte Suprema de Oklahoma que estuvieron de acuerdo en que la ordenanza contra incendios respaldada por Evans era inconstitucional y tomó propiedad privada sin el debido proceso.

Los esfuerzos de apropiación de tierras persisten hoy en día, ya que la gentrificación y los esfuerzos de dominio eminente continúan reubicando a familias pobres, negras y marrones de áreas rentables en el norte de Tulsa.
Supremacía blanca y la ruptura de la ley y el orden

El KKK operaba al aire libre en el momento de la Masacre de la Raza de Tulsa y contaba con algunos de los habitantes de Tulsa más destacados como miembros.


Los miembros del Ku Klux Klan atraviesan Tulsa en 1923. [Fuente: wpr.org ]

El primero de ellos fue Wyatt Tate Brady , un desarrollador pionero de Tulsa y el primer miembro del comité nacional del Partido Demócrata de Oklahoma, quien se desempeñó como miembro guía del intercambio de bienes raíces de Evans.


                                    W. Tate Brady [Fuente: wikipedia.org ]

Según los descendientes de los sobrevivientes de la masacre racial de Tulsa, Brady ayudó a coordinar el ataque a Greenwood desde su mansión en el centro de Tulsa, instalando una sala de guerra en su casa repleta de mapas.


Solo tres años antes de la masacre, Tulsa había organizado la reunión más grande de veteranos confederados después de que los líderes de la ciudad recaudaran $ 100,000 para cubrir el costo del evento.

W. Tate Brady, cuyo padre había luchado con la Confederación, fue el organizador principal de la reunión. Los miembros de su comité incluían jueces, ministros y nombres influyentes que todavía son ampliamente reconocidos en Tulsa.


Alfred L. Brophy, profesor de derecho en la Universidad de Alabama y autor de Rebuilding the Dreamland , sostiene que la masacre representa una ruptura total de la ley en los inicios de Oklahoma. "Los funcionarios de la ley de la ciudad y el estado son en gran parte los culpables de la destrucción de la comunidad de Greenwood", dijo, debido a su respaldo a la violencia por parte de la mafia blanca y al no responsabilizar a ninguno de los perpetradores por sus acciones.


Alfred Brophy [Fuente: researchgate.net ]

Según Brophy, existían dos entendimientos separados de la definición de ley antes de estos eventos: los blancos interpretaron la ley para subyugar a los negros, mientras que los negros interpretaron la ley como la vía más prudente hacia la igualdad de trato.

Sin embargo, cuando alcaldes y alguaciles participaron en el linchamiento de hombres negros, la confianza de los negros en la ley se debilitó y se vieron impulsados ​​a armarse en defensa propia, algo que la comunidad blanca nunca podría aceptar.

James S. Hirsch, en su libro Riot and Remembrance , sostiene que la reputación de Tulsa como refugio de bandidos, junto con los supremacistas blancos, contribuyó al aura de anarquía que subyacía a la masacre racial.


[Fuente: amazon.com ]

Según Hirsch, la naturaleza anárquica de Tulsa fue tan beneficiosa para su economía que se alentó a las autoridades locales a no respetar la ley y, por lo tanto, prosperó el caos. Los ciudadanos fueron agredidos y linchados sin un solo arresto o enjuiciamiento, ya que "los blancos establecieron el racismo como una costumbre y lo convirtieron en ley". Cuando los Tulsa Blacks intentaron hacer valer sus derechos, fueron devueltos a su lugar, que es de lo que se trataba la masacre racial.

Larga pauta de terrorismo racista

La masacre de Tulsa Race siguió un largo patrón en todo el sur de los EE. UU. De terrorismo racista y vigilantismo que fue instigado por las autoridades estatales y los agentes del orden.

Dos años antes, en Elaine, Arkansas, el gobernador había llamado a las tropas locales para ayudar a una turba blanca que había atacado a los aparceros negros que intentaban organizar un sindicato. Las tropas estaban “bajo orden de disparar para matar a cualquier negro que se negara a rendirse inmediatamente”; mataron al menos a 200.

[Fuente: ualr.edu ]

Steve Green era un peón de campo Negro en Arkansas a la vuelta de la 20 ª siglo. En 1910, Green y su empleador, William Sidle, tuvieron un conflicto laboral de naturaleza poco clara. Steve renunció a su puesto en la granja de Sidle y trasladó a su familia para trabajar en otra granja a unas pocas millas de distancia.

El antiguo empleador de Steve alertó rápidamente a su posible empleador de que a Green no se le permitía trabajar para nadie más, solo para Sidle.



Artículo de la Arkansas Gazette sobre el presunto asesinato de William Sidle por Steve Green. [Fuente: encyclopediaofarkansas.net ]

Cuando Sidle apareció para recoger físicamente a Green, se produjo una pelea. El antiguo empleador de Steve le disparó tres veces. De alguna manera, Green todavía pudo alcanzar un arma de fuego y devolver el fuego, matando a su antiguo jefe.

A pesar de la clara evidencia de defensa propia, los periódicos de propiedad de blancos afirmaron que fue un asesinato sin sentido. El personaje de Green fue criticado públicamente. Comenzó a formarse una turba de linchadores blancos.

Temiendo las abrumadoras amenazas de violencia de los justicieros blancos en su pequeña comunidad de Arkansas, Green huyó a Chicago, donde luego fue detenido por las autoridades locales.

Frente a la extradición de Chicago a Arkansas, Green intentó suicidarse mientras estaba bajo custodia, pero fracasó. Más tarde suplicó a las autoridades policiales que le dieran los medios para quitarse la vida para no tener que volver a casa y enfrentar los horrores de ser torturado y linchado ritualísticamente por una turba blanca de vigilantes.


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La famosa cruzada anti-linchamiento de Chicago, Ida B Wells se enteró de la difícil situación de Green e invirtió en su defensa física y legal. Contrató a un equipo de abogados negros para proteger sus derechos legales y se basó en una red de activistas contra los linchamientos para protegerlo físicamente.

En última instancia, Green fue exonerado de todos los cargos. Esta fue una victoria poco común que alentó a los negros a ser más asertivos con su defensa legal en nombre de grupos como la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP) y en la defensa de sus comunidades de la intimidación y el terrorismo de los blancos.


Ida B. Wells, activista anti-linchamiento de Chicago. [Fuente: dailyherald.com ]
Linchamiento

Aunque no es un delito seccional, por ejemplo, la gran mayoría de los linchamientos en los Estados Unidos tuvo lugar en los estados del sur y fronterizos, incluido Oklahoma.

Hasta finales del siglo XIX, los linchamientos se utilizaban para castigar a presuntos delincuentes por parte de turbas de linchadores tanto blancos como negros. Tras el final de la Guerra Civil y el nacimiento del KKK, el linchamiento se volvió racial.

En 1918, la NAACP comenzó a presionar al Congreso para que legislara contra los linchamientos a nivel federal, pero sus esfuerzos fracasaron en el Senado de los Estados Unidos en 1922.


Laura Nelson

LD Nelson
Linchamientos de Laura Nelson y su hijo LD Nelson en Okemah, Oklahoma (25 de mayo de 1911). [Fuente: wikipedia.org ]
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Los linchamientos implicaron espectáculo público, tortura ritual y, en el caso del linchamiento de Laura Nelson en Okemah, Oklahoma, violación. Los cuerpos negros a menudo eran golpeados por varios miembros de la mafia. Quemar en la hoguera era común. A los hombres negros acusados ​​de cualquier transgresión, especialmente contra las mujeres blancas, a menudo se les cortaban los genitales mientras aún vivían.


[Fuente: okhistory.org ]

Los linchamientos eran a veces eventos familiares en los que los afortunados participantes podían irse con un trozo de cuerpo negro mutilado (dedo, oreja u otro apéndice) como recuerdo. Steve Green hubiera preferido quitarse la vida antes que experimentar esto.

Muchos de los linchamientos se llevaron a cabo con la ayuda o debido a la negligencia de las agencias policiales locales y de individuos. Los vigilantes blancos a menudo sacaban a sus víctimas de las celdas de la cárcel con poca o ninguna resistencia por parte de los funcionarios.

Las turbas llevaron a cabo rituales de tortura inhumanos en negros indefensos. Los agentes de la ley blancos tenían un historial desafortunado de negarse o no poder ayudar. Sabiendo que la ley ofrecía poca o ninguna seguridad, algunos negros consideraron conveniente proteger sus propias vidas, a veces con fuerza letal.
Los habitantes de Tulsa deciden defenderse

Los habitantes de Black Tulsa estaban muy familiarizados con la historia de Steve Green debido a la cobertura de los medios en blanco y negro.

Los habitantes de Tulsa no solo leían periódicos blancos, sino también periódicos negros, The Tulsa Star y Black Dispatch de Oklahoma City.

La no violencia versus la autodefensa frente a la violencia de las turbas se convirtió en un tema de noticias popular. Más historias sobre el coraje de los negros ante las turbas de linchamientos blancos inundaron los medios de comunicación.

Los negros también estaban leyendo historias de autodefensa de los negros más cerca de casa. Un aumento en el número de noticias locales y nacionales de resistencia a la cultura del linchamiento llevó a los habitantes de Tulsa negros a acudir en ayuda de Dick Rowland en junio de 1921.

Pensaron que podían salvar a Rowland como lo habían hecho con Jim Adkinson, quien había sido acusado de agredir sexualmente a una mujer blanca en Okmulgee, Oklahoma, en octubre de 1920. En su caso, el sheriff se vio obligado a intervenir y prometió proteger el derecho de Adkinson a una justicia justa. juicio después de que más de 1,000 afroamericanos se armaron y lo protegieron de un linchamiento blanco.

Gracias a la vigilancia de la comunidad negra, Adkinson sobrevivió para ver su juicio y fue declarado inocente.

Quizás la demostración más influyente de la autodefensa negra que condujo al incendio de Greenwood fue la fuga de John McShane de la custodia policial en abril de 1921.

Menos de dos meses antes de la Masacre de Tulsa Race. John McShane había sido arrestado en Muskogee, Oklahoma, después de ganar una pelea a puñetazos con un hombre blanco. Al enterarse de los rumores de que el Klan iba a buscar a McShane, un grupo de hombres negros armados ejecutó un sensacional rescate.

Un diputado recibió un disparo en el proceso de liberación de McShane, pero muchos habitantes de Oklahoma negros vieron este escape sensacional como empoderador en la lucha contra el terrorismo racial. Este evento aún estaba muy fresco en la mente de los habitantes de Black Tulsa cuando las cosas llegaron a un punto crítico en Black Wall Street.


Las víctimas de la masacre racial están siendo tratadas en el hospital de la Cruz Roja en junio de 1921. [Fuente: yesmagazine.org ]

Cuando la amenaza del linchamiento de Dick Rowland se hizo inminente en junio de 1921, los hombres negros, en su mayoría veteranos de la Primera Guerra Mundial en la comunidad de Greenwood, vieron como su noble deber masculino proteger al joven de la violencia de las turbas. Rowland también había sido acusado de agredir sexualmente a una mujer blanca y una turba de linchadores blancos exigía que el alguacil lo entregara a la multitud.

El grupo de hombres negros que eligieron defender la vida de Rowland también se había sentido motivado e inspirado por la tendencia local y nacional de autodefensa frente a la violencia racializada de los blancos y el colapso de la aplicación de la ley local. La impunidad otorgada a los justicieros blancos fue una característica de la era de Jim Crow que condujo a catástrofes como la Masacre de Tulsa Race.
Fracaso para vencer a sus demonios

Por más fuerte que se haya hecho para conmemorar a las víctimas de esos horribles eventos hace mucho tiempo, la ciudad de Tulsa hasta ahora se ha negado a brindar reparación a la comunidad negra de Tulsa, una situación que ahora está en litigio.


Los habitantes de Tulsa negros exigen reparaciones frente al Ayuntamiento de Tulsa en marzo de 2021. [Fuente: tulsaworld.com ]


La ciudad también se ha negado a cambiar el nombre del distrito de Brady, un área comercial floreciente repleta de clubes nocturnos, restaurantes y un estadio de béisbol construido directamente sobre las ruinas de Black Wall Street. [2]

Mientras se preparaban las conmemoraciones del centenario este año, la legislatura estatal de Oklahoma, dominada por los republicanos, aprobó el Proyecto de Ley 1775 de la Cámara de Representantes, que prohíbe a los maestros de escuelas públicas enseñar cómo el racismo desempeñó un papel en la configuración de la sociedad estadounidense.


El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt (derecha), en la conferencia de prensa anunciando la firma de la HB 1775. [Fuente: oklahoman.com ]

La presidenta de la Junta de Educación de las Escuelas Públicas de la Ciudad de Oklahoma, Paula Lewis, caracterizó a la HB 1775 como "una ley abiertamente racista y opresiva".


Paula Lewis [Fuente: okcps.org ]

La ex senadora estatal Anastasia Pittman (D) declaró que “la supresión de la educación es opresión. Todos los estudiantes tienen derecho a conocer su experiencia histórica y sus contribuciones y HB 1775 se lo quitó ”.


Anastasia Pittman [Fuente: okhouse.gov ]

El absurdo de la nueva ley fue explicado por Devin J. Veney, un maestro de historia afroamericano en la escuela secundaria Carver en Tulsa, quien dijo que le impediría enseñar a los estudiantes lo que sucedió en Greenwood Avenue, la misma calle donde se encuentra su escuela.

Ni la ciudad de Tulsa ni el estado y el país donde descansa han cambiado tanto como la gente quisiera pensar desde el oscuro fin de semana de hace 100 años cuando Black Wall Street fue destruido.

No solo persisten las divisiones raciales, sino también las profundas divisiones de clase y la mentalidad de “buen club de chicos” de los líderes gubernamentales, que impide que nuestra sociedad supere sus demonios y evolucione hacia un lugar más humano.



Mary E. Jones Parrish, Eventos del desastre de Tulsa (Tulsa: Centro de reconciliación John Hope Franklin, 1923, 2009), 48.

En 2013, después de que los activistas se quejaran de que el distrito de Brady llevara el nombre de W.Tate Brady, el Ayuntamiento decidió cambiar el nombre de Brady Street a MB Brady Street en honor a Mathew Brady, un famoso fotógrafo de la guerra civil que no tenía ninguna conexión con Tulsa. Muchos sintieron que esta era una forma de evitar cambiar el nombre de la calle y el distrito.

martes, 29 de junio de 2021

Dentro de la Revolución sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo

 Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto por el aniversario 60 de Palabras a los intelectuales, expresadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la Biblioteca Nacional José Martí

No vamos a regalar la Revolución ni sus espacios. Debemos y podemos gestionarlos mejor, prendiendo más de todo y de todos, afirmó el Primer Secretario del Partido. Foto: Estudios Revolución

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto por el aniversario 60 de Palabras a los intelectuales, expresadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la Biblioteca Nacional José Martí, el 30 de junio de 1961.  La Habana, 28 de junio de 2021, “Año 63 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Queridas amigas y amigos:

Ante todo la felicitación a los condecorados, desde la admiración, el respeto y el cariño.

Muchas veces en los últimos tiempos he pensado: quién me iba a decir a mí que tal o más cual cuestión me iba a tocar. Pues casi todas me han tocado y ¡de qué manera! Esta es una de las más desafiantes, sin dudas: pensar, escribir y pronunciar unas palabras en recordación de aquellas trascendentales y polémicas, 60 años después.

Confieso que siempre me ha llamado la atención que, al abordar aquel momento, solo reparemos en el discurso del Comandante en Jefe y de forma fragmentada, cuando de aquella reunión debió y debe decirse más, publicarse más, quizás todo lo que aún pueda ser rescatado, como pedía Roberto Fernández Retamar 40 años después, porque es preciso entender las motivaciones de aquellas Palabras que, como ha dicho Jorge Fornet, fueron, quizás, la primera estocada al sectarismo presente entonces.

Hace unos días, preparando las ideas que quiero compartirles hoy, me fui a la cama después de releer lo que dijo Fidel hace 60 años y otros textos, escritos por algunos de ustedes y por otros intelectuales, hoy ausentes solo físicamente, en ocasión de sucesivos aniversarios de aquel histórico diálogo. Confieso que me entusiasmé ante la proximidad de este encuentro por la confirmación de la vigencia de esas Palabras… Bajo esas emociones, escribí el esbozo de lo que voy a expresarles ahora:

Hace 60 años, en diálogo real y honesto con la intelectualidad artística y literaria, el muy joven líder revolucionario Fidel Castro planteaba las bases fundacionales de lo que a lo largo de estos años ha conformado la política cultural de la Revolución Cubana.

Quien dice aquellas Palabras… es un hombre que aún no ha cumplido los 35 años y ya es aclamado como un héroe en Cuba y en gran parte del mundo. Pero no viene a imponer el peso de su heroísmo, ni siquiera el encanto de su fascinante personalidad.

Todavía hoy impresiona su humildad para reconocer que “nosotros estamos aprendiendo (…) nosotros hemos venido aquí a aprender”. Esa parte de su discurso es una lección de ética y de solidez cultural, de respeto al otro; es una prueba de cómo funciona el diálogo verdadero, con el oído atento a las voces inconformes o disonantes y la palabra dispuesta a responder, pero no para vencer, sino para aprender, aceptar, convencer: sin prepotencia y sin soberbias estériles.

No impone, razona. Es un dirigente abierto a una discusión que los propios intelectuales y artistas no habían logrado resolver entre sí.

Como nos recuerda en el catálogo de la exposición Omar Valiño, Fidel “no elude la cita, a pesar de la complejidad de la esfera artístico-literaria, donde grupos y liderazgos luchaban entre ellos por zonas de poder y entre la cual revoloteaba el fantasma de la concepción estalinista de la cultura”.

Recuerdo haberle escuchado a Eusebio alguna vez, tras las emociones vividas en un día de celebraciones patrias, que Fidel había condenado a Cuba, en el sentido más cariñoso del término, a tener siempre una guía intelectual.

Entiendo que hablaba de la intelectualidad en su acepción más amplia y diversa y no reducida a la artística-literaria. Pero no hay dudas de que pensaba en aquella reunión primera, donde el jefe guerrillero, el líder político, el estratega de todas las horas se revela de manera sencilla, pero firme, ante artistas e intelectuales de reconocida obra, como el intelectual indiscutido que siempre fue.

Por eso se detiene en la libertad formal, en el nexo artista-Revolución, hasta llegar a la necesidad de tener en cuenta también a los que honestamente se declaraban no revolucionarios en aquel momento.

En aquellas palabras fundadoras, que han sido referente de cada acción cultural durante todos estos años y de las que a menudo solo se ha extraído una frase, yo advierto dos líneas fundamentales que confluyen en un mismo fin.

Primero aparece claramente la convocatoria a todos los creadores a llevar el arte al pueblo y, a la vez, la afirmación de que la Revolución garantizaría la mayor libertad de creación.

A mi modo de ver, al referirse con claridad a la más amplia libertad formal, distinguiéndola de la siempre compleja y más sutil libertad de contenido, se está abordando abierta y honestamente, sin cortapisas, el desafío que tienen ante sí las nuevas instituciones culturales frente al hecho artístico dentro de la Revolución.

“Dentro de la Revolución”. Esa formulación, que suelen sacar de contexto y presentar como expresión excluyente a los que leen malintencionadamente las Palabras…, es central e insustituible. “Dentro de la Revolución todo” significa que lo único que no está en discusión es la Revolución. No es ella un hecho en disputa. Es el hecho mismo, la razón de ser de aquel encuentro.

Se ha dicho muchas veces y de mejor manera seguramente, pero nadie puede negar que la Revolución Cubana es el hecho cultural multidimensional total, el que despertará a una nación entera al conocimiento y reconocimiento de sí misma; el que abrirá las compuertas de la poderosa creatividad del ser nacional dondequiera que habite, el que nos dará nuevo rostro y alma nueva para hablar de tú a tú y sin minusvalías con el resto del mundo, ya no solo desde las voces y las obras de la vanguardia artística e intelectual que siempre existió, pero en minoría, sino desde la masa pujante y generosa que aparecería, hasta debajo de las piedras de las lomas, a partir de ese otro hecho cultural indispensable que se deriva de la Revolución y solo de ella, que es la Alfabetización.

Basta con mirarlos a ustedes y admirar sus obras, con recorrer las salas de Bellas Artes, el Ballet Nacional, el cine cubano, el teatro, la literatura, la música. ¿De dónde salieron los nombres que no puedo citar porque la lista sería muy larga de tanto talento que nos enorgullece hoy?

El patrimonio cultural que la Revolución encuentra, magnífico por su originalidad y trascendencia, pero excepcional y disperso, por la falta de respaldo institucional hasta 1959, se multiplicó mil veces como consecuencia de una voluntad política que siempre ha tenido a la Educación y a la Cultura como centro de su acción transformadora.

Sin la Revolución, la deslumbrante cultura cubana de nuestra época no sería. Ni siquiera existiría esa parte de la cultura cubana cuyos creadores un día rompieron con la Revolución por disímiles causas, pero han aportado al patrimonio de la nación obras inseparables del curso revolucionario de nuestra historia.

Creo sinceramente, gracias a varias relecturas y análisis de Palabras… en los últimos años, que la intelectualidad cubana derrotó la idea reduccionista que pretendían imponer los adversarios de la Revolución, encerrando en debates estériles una frase, mientras se desconocía la evolución de esas propias palabras en los hechos, la transformación cultural profunda que se había iniciado con el triunfo mismo de 1959 y se desataría después cada vez con mayor fuerza y alcance.

Pero sería un error confinar las llamadas Palabras a los intelectuales a un momento único, a aquel instante de junio de 1961, retador y trascendente como todo nacimiento, en el que confrontan certezas y dudas los intelectuales y artistas y el líder, intelectual también, de un proceso absolutamente nuevo que deslumbra y asusta, según quienes lo miren.

La reunión de la Biblioteca Nacional tuvo una continuidad en el tiempo que llega a nuestros días. Este acto es parte de ese proceso. Los diálogos sucesivos entre Fidel y una buena parte del Gobierno con la intelectualidad artística del país no se interrumpieron ni en los momentos más inciertos tras el derrumbe del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética. Más bien se afianzaron, dejando para el resumen de los acontecimientos otra frase que se hizo principio: “…la Cultura es lo primero que hay que salvar…”.

Una y otra vez, muchas a lo largo de estos 60 años, volvieron a encontrarse ambas partes para dialogar sobre temas medulares de la política cultural y más, sin limitaciones, sin censura, sin prejuicios. Y se confirmó lo que decía Retamar en el aniversario 55, que el concepto incluía la crítica de la Revolución, dentro de la Revolución. Más de una fractura se evitó con esos diálogos. Y más de una se produjo cuando se subestimó su importancia.

Si se siguen las huellas de esos sucesivos diálogos, se verá el impacto que dejaron en la sociedad cubana y no solo en sus ámbitos culturales.

El nacimiento de la UNEAC en agosto de ese mismo año, que al decir de la doctora Graziella Pogolotti “habría de ser un espacio de convergencia para la diversidad de credos estéticos”, es quizás el hecho cultural inmediato más sobresaliente.

Pero no es posible encontrar en las siguientes décadas del devenir de la Revolución Cubana, transformaciones sustanciales, giros y correcciones políticas en las que no haya participado activamente la intelectualidad artística, con propuestas osadas, alertas y señalamientos adelantados. Fidel, desde el Partido y el Gobierno, mantuvo viva y actuante la interacción con los creadores, garantizando su participación, que equivale a decir su compromiso con la vida del país en todos sus ámbitos.

Nada ha escapado a la contribución de la vanguardia: desde la calidad de la enseñanza, el funcionamiento de las instituciones culturales o la economía de la cultura, el peso de la burocracia, la tecnocracia y la mediocridad, hasta los vacíos y los olvidos que podrían poner en riesgo el destino de la nación cubana, como la reemergencia de fenómenos tan nocivos como la prostitución, la corrupción o el racismo, que ingenuamente creíamos superados con las leyes revolucionarias.

Siento que hoy nos debemos una relectura responsable y comprometida de los debates que desde 1961 caracterizaron la relación del Gobierno con sus intelectuales y artistas, preguntándonos cuántos de los problemas señalados a lo largo de estos años se han resuelto o permanecen entorpeciendo la salud del proceso social en curso.

Todos estamos de acuerdo en que el mundo vive un cambio de época dramático, bajo la guía de entes tan despiadados y enajenantes como el mercado neoliberal, a cuyo ciego rumbo se subordinan lo mismo el progreso tecnológico que la inteligencia humana.

¿Hasta qué punto somos conscientes del impacto de esos cambios en una sociedad singular como la cubana, empeñada en conquistar, junto con la mayor cuota de justicia posible, la emancipación definitiva de sus ciudadanos?

¿Cuál sería el papel del arte y de los artistas para seguir siendo revolucionarios en un contexto universal que parece moverse siempre en sentido contrario?

¿Qué hace, qué busca, qué crea, qué deja como legado un artista revolucionario en la veloz era digital y las procelosas, turbias, confusas tendencias que imponen, con sus algoritmos engañosos, las neurotizantes redes que mi amigo Frei Betto se niega a llamar “sociales” por todo cuanto atentan contra cualquier tipo de armonía social?

A esas preocupaciones de carácter más universal habría que sumar las interrogantes internas. Y entre todas, la fundamental: ¿Cómo sostenemos la Cultura y su vasto esquema de instituciones, estructuras, producciones, en las condiciones actuales?

¿Cómo perfeccionamos las vías y métodos para que pueda apreciarse el arte desde las escuelas y las familias?

¿Qué entendemos hoy por unidad, continuidad, sostenibilidad, prosperidad? ¿Qué por libertad, soberanía, antimperialismo, anticolonialismo, emancipación? ¿Cuánto puede aportar la intelectualidad artística y literaria al propósito impostergable de dar contenido y belleza, sustancia y atractivo a todos esos conceptos, libres del lastre panfletario?

¿De qué modos nuevos contamos lo cotidiano: el sacrificio, la resistencia, la creatividad?

¿Cómo enfrentamos la guerra cultural de símbolos y esencias que precede, como los bombardeos de ablandamiento, a las invasiones reales?

Hoy estamos, como hace 60 años, hablando de arte y de cultura, de creadores y artistas, de obras y de públicos, mientras el mundo arde afuera. Qué seguridad, qué confianza, qué coincidencias nos juntan para conmemorar Palabras que algunos, alguna vez y todavía, quisieron malinterpretar como la negación de la libertad que en realidad habría.

En medio de una pandemia cuyas consecuencias multidimensionales, psicológicas y económicas aún no alcanzamos a medir, el Gobierno ha cuidado particularmente a la Cultura, a los artistas e intelectuales, destinando fondos y recursos al sostenimiento de quienes a su vez alimentan la espiritualidad que nos salva de una cuota importante de angustias.

Para que se tenga una idea, y no se asusten, que no los voy a atormentar con números: el Presupuesto del Estado, sin afectar los recursos asignados a la Cultura, ha destinado 620 millones de pesos para el financiamiento a artistas no subvencionados, beneficiando con ello a 10 457 músicos y artistas escénicos y a 3 222 personas que ejercen como personal de apoyo de la producción artística y en la asistencia técnica. Estamos hablando de sostener la economía del sistema empresarial de la Cultura, que es el que aporta a la economía nacional en condiciones normales.

No se esperó la demanda de los artistas. Se pensó en todos y en sus necesidades fundamentales en un contexto plagado de incertidumbres y malas noticias económicas globales que mantienen en suspenso los magros ingresos de una nación pobre y bloqueada. No traigo esos números aquí para que conste un apoyo que nos sentimos en el deber de dar y nos entusiasma poder dar. De algún modo estamos rindiendo cuentas. Con el cuerpo herido de dolencias y escaseces, Cuba no olvidó a sus artistas.

Eso no tiene otro nombre que Continuidad. Aquel diálogo de 1961 está vivo, aunque en más de un momento en estos años lo hayamos descuidado, pospuesto, malentendido y puede que hasta maltratado.

Sin la Revolución, la deslumbrante cultura cubana de nuestra época no sería. Ni siquiera existiría esa parte de la cultura cubana cuyos creadores un día rompieron con la Revolución por disímiles causas. Foto: Estudios Revolución

Como dirigentes del Partido único de la nación cubana y de un Gobierno que debe enfrentar cotidianamente un cerco económico y financiero brutal, en tiempos inciertos en los que ni los que más recursos poseen se sienten seguros, hemos apostado a la resistencia creativa. Luchamos todos los días contra el inmovilismo, la parálisis y los posibles retrocesos.

Hemos apostado a la innovación, a la ciencia, al talento y a la disposición del pueblo para enfrentar los múltiples desafíos que entraña avanzar rompiendo monte en cueros, como los cimarrones, como los mambises, como los rebeldes.

Leo todos los días algún post o análisis pidiéndonos liberar las fuerzas productivas, ¿en serio creen que nos interesa atarlas, contenerlas, o frenarlas? ¿Cuál es la fórmula mágica por la que creen que podemos, con un decreto presidencial, hacer que todo funcione y broten bienes y productos del cuerno de la abundancia?

Los invito a que mediten. Creo que es hora de actualizar y de refundar, en el espíritu liberador de aquellas Palabras a los intelectuales que Fidel pronunció para entonces y vuelven para provocar nuestros análisis, 60 años después.

Hay muchos testimonios de hechos en nuestra historia cultural que da placer revisitar para aprender del pasado; para que las experiencias negativas no se repitan y tampoco se eternicen en la memoria con efecto paralizador; para que las positivas se sistematicen; para que los miedos infundados no se tornen creíbles; para que los oportunistas y mediocres no tengan jamás poder sobre la creación; para que los mercenarios no desprestigien nuestro abanico cultural; para que la crítica se haga desde lo artístico y lo profesional y no desde las apreciaciones externas, que suelen ser estériles y producir reacciones contrarias; para que la Revolución que se hizo por la justicia y la  libertad no dé pie a confusiones que las nieguen.

En cuanto a los jóvenes verdaderamente motivados por la creación artística, tengo claro que, como todos los jóvenes de todas las épocas, son rebeldes o no son jóvenes, entonces, la responsabilidad de su formación para discernir e identificar la causa justa es nuestra, con respeto y sin condicionamientos, como ha sido la política cultural de la Revolución.

Cuando las personas de formaciones diversas, cuando los artistas se unen y trabajan para la comunidad, están trabajando por el país y por el futuro. Están transformando el ocio estéril, la apatía, la desmotivación en participación, en esperanza, en valores. Están haciendo la Revolución más útil: la que provee de herramientas espirituales al ser humano para que sea cada vez mejor.

A ustedes no tengo que decirles lo que saben, pero nunca sobra reiterar, para que nadie crea que lo subestimamos: el enemigo histórico de la nación cubana cambia de trajes, pero no de propósitos. Sigue siendo el mismo, a pesar de los afeites y maquillajes de la nueva época.

Su apuesta se afinca en el lógico agotamiento que podrían significar, que significan 62 años de resistencia. Y como no ha logrado jamás horadar el muro infranqueable de la sólida cultura e identidad nacional, opta por la vulgaridad y la banalidad que el mercado de la pseudocultura pretende imponer desde esos espacios que dejamos vacíos, confiados en que la masificación de la educación y la cultura iban a resolver espontáneamente un acumulado histórico de desigualdades de siglos que no se curan ni en seis décadas de Revolución.

Somos responsables también de nuestros índices de marginalidad, por eso no puede cejar la querella abierta por Fidel contra la incultura, desde aquellas Palabras... Instrucción no es sinónimo de cultura, ni siquiera lo es de civismo y cortesía; desde las carencias ya habituales hay que seguir apostando a la decencia y a la riqueza que aporta al ser humano la cultura artística, sin cansarnos.

No somos ingenuos. Está demasiado claro que nuestros adversarios tratan, por todas las vías, de provocar un estallido social y han escogido para inducir provocaciones un momento especialmente difícil para el país por los daños acumulados debido al reforzamiento criminal del bloqueo y el desgaste generado por el largo e intenso período de pandemia, asociado a los brotes y rebrotes de la COVID-19.

Y aquí me permito darles otros números, con perdón de los que los detestan. Para empujar un país, parafraseando a Barnet, hay que leer muchos números y hacer arte con ellos, el arte de hacerlos rendir más allá de las posibilidades reales. Entonces, perdónenme los números que no puedo dejar de darles hoy:

Como resultado del bloqueo y la pandemia hemos visto reducidos a niveles mínimos los ingresos en divisas. En el año 2020 se ingresaron 2 413 millones de dólares menos que en 2019, y en el primer semestre de 2021, 481 millones de dólares menos que en el primer semestre de 2020. En lo que va de este año se han importado 655 millones de dólares en alimentos que no alcanzan para satisfacer la demanda. La COVID-19 ha obligado a utilizar para su enfrentamiento más de 300 millones de dólares, que pudieron haberse destinado a la producción e importación de otros medicamentos. Tan solo en 2021 el Presupuesto del Estado ha asumido más de 4 300 millones de pesos para el enfrentamiento a la pandemia, de ellos, 596 millones de pesos en garantías salariales; 574 millones en salarios; 1 181 millones de pesos en medicamentos y 246 millones de pesos en alimentos. 

Ustedes y yo sabemos que a los adversarios más frontales de la Revolución Cubana y a sus asalariados que se victimizan mientras atacan todo cuanto intentamos hacer, a ninguno de ellos le importa la salud del pueblo ni la alimentación del pueblo, como no les importa el diálogo con nadie ni entre nadie. Derrocar a la Revolución sigue siendo el gran objetivo. Se han empeñado en deslegitimar nuestra soberanía y devolvernos a los tiempos de vergonzosa subordinación imperial, cuando los embajadores norteamericanos dictaban las agendas del gobierno nacional y hasta nos contaban a su manera la historia de Cuba.

Preservar, bajo el peor de los ataques, la independencia y la soberanía nacional seguirá siendo la primera prioridad para quien se sienta revolucionario y patriota, aunque esas palabras en ciertos círculos se consideren obsoletas.

Obsoleta es la dependencia, obsoleta es la humillación al poderoso. De todas las libertades, la más preciada es la que nos libera a todos los que compartimos un sentimiento, la que nos inflama de orgullo ante el triunfo de un compatriota, la bandera que se iza y el himno que se entona.

No vamos a regalar la Revolución ni sus espacios. Debemos y podemos gestionarlos mejor, aprendiendo más de todo y de todos. Mientras mayor calificación y experticia tengan las personas que lideran los espacios culturales, se apreciarán las obras con mayor rigor y justicia.

Creemos firmemente que la obra de arte tiene no solo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, también enaltecedora y emancipadora. Someterla a la censura subjetiva y cobarde es un acto de lesa cultura. La libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir.

Tengo muchas más preocupaciones y sobre todo ideas y demandas que compartirles, pero no en un discurso conmemorativo, sino en el diálogo vivo, que no ha cesado ni cesará. No solo mantenemos reuniones periódicas con un grupo de ustedes para dar seguimiento al Congreso de la UNEAC.

Semanalmente, en espacios diferentes, compartimos ideas y proyectos con prestigiosos intelectuales y artistas, a los que agradezco valiosos aportes al análisis de algunos de los temas más complejos y desafiantes de la realidad actual, en el empeño de construir consensos y articular acciones.

Nuestra generación es depositaria de un legado y se debe al pueblo que optó por el socialismo como destino definitivo, apenas unos días antes de aquellas históricas jornadas de debate cultural que concluyeron con las Palabras a los intelectuales.

Me honra ratificarles hoy que “Dentro de la Revolución” sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo. Así como Martí excluyó de la Cuba con todos y para el bien de todos a los anexionistas y en sus Palabras en 1961 Fidel separó a los incorregiblemente contrarrevolucionarios, en la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento.

Queridas amigas y amigos:

Hoy he hecho muchas preguntas y estoy seguro de que ustedes tienen muchas más que devolverme. Juntos nos toca dar respuestas a todas para seguir sosteniendo en el tiempo las Palabras que nos guían.

Concluyo al estilo de poetas que respeto y aprecio mucho: “(…) No lo van a impedir ni ausentes millonarios ni arribistas, ni aspirantes al hacha del verdugo (…)” ¡El futuro no comienza con un hachazo! Los “convido a creerme cuando digo futuro”.

¡Viva la cultura cubana!

¡Viva Cuba libre!

Y reitero con convicción eterna: ¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación)

Orden Félix Varela

  • Antón Arrufat Mrad
  • Gerardo Alfonso Morejón
  • Beatriz Márquez Castro
  • Héctor Benito Echemendía Ruiz de Villa
  • Enrique Molina Hernández

Medalla Alejo Carpentier

  • Eduardo Rafael Heras León
  • Nancy Morejón Hernández
  • Helmo Hernández Trejo
  • Rebeca Chávez Domínguez
  • Víctor Casaus Sánchez
  • Eslinda Esther Núñez Pérez
  • Isabel Cristina Santos Téllez
  • Reinaldo González Zamora
  • Corina Mestre Vilaboy
  • Leonardo de la Caridad Padura
  • Osvaldo Doimeadios Aguilera
  • Francisco López Álvarez (Sacha)
  • Pedro de la Hoz González
  • Enrique Ubieta Gómez
  • Eduardo Sosa Laurencio
  • Rolando Pérez Betancourt
  • Virgilio José López Lemus
  • Manuel López Oliva
  • Raúl Alfonso Torres Rondón
  • Victor Fowler Calzada
El Presidente felicitó a los condecorados, desde la admiración, el respeto y el cariño. Foto: Estudios Revolución
Foto: Estudios Revolución
Foto: Estudios Revolución
Foto: Estudios Revolución
Foto: Estudios Revolución
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