"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 30 de marzo de 2020

CUBA: PEQUEÑA PERO SOLIDARIA

Por Pedro Martínez Pírez

Este domingo en La Habana, con muy poca circulación de personas y de vehículos, el Ministro cubano de Salud, José Ángel Portal Miranda, informó a través de la televisión y la radio que ya Cuba, con 20 nuevos casos, totaliza 139 enfermos de la COVID-19, de ellos 25 extranjeros.

El titular cubano de Salud realizó una amplia actualización de la enfermedad tanto a nivel internacional como nacional, y respondió a preguntas formuladas por medios cubanos y extranjeros de prensa, entre estos los estadounidenses CNN y la agencia de noticias Associated Press, AP.

Los periodistas cubanos y extranjeros preguntaron al Ministro si, por la cooperación médica cubana al exterior, se afectaba la atención interna en Cuba, a lo cual Portal Miranda respondió que el país dispone de 95 mil médicos y 84 mil enfermeras. Un galeno por cada 9 personas.

No obstante, precisó que el análisis para autorizar el personal sanitario que sale al exterior “se hace a punta de lápiz”, pues ya suman 15 los países y cerca de 600 los trabajadores cubanos de la Salud que han salido en nuevas misiones, de ellas dos a Europa Occidental: Italia y Andorra.

El Ministro se refirió con mucha precisión al momento por el que atraviesa Cuba, aún no en fase epidemiológica, y destacó que el país cuenta con tres centros capaces de detectar la enfermedad, estratégicamente ubicados en La Habana, en la ciudad central de Santa Clara, y en la oriental Santiago de Cuba.

Este domingo, el embajador de Cuba en España, Gustavo Machín Gómez, destacó en un Twitter que a su paso por el aeropuerto de Madrid, en tránsito hacia Andorra, los 39 integrantes de la brigada médica cubana, fueron recibidos por aplausos de los trabajadores y pasajeros que se encontraban en la terminal aérea y los taxistas hicieron sonar las bocinas en señal de bienvenida.

Cuba, bloqueada por el gobierno de Estados Unidos, que no cesa su campaña destinada a tratar de restar valores a la medicina cubana, es sin embargo reconocida como la Nación, que aunque pequeña, actúa de acuerdo a los requerimientos de la Organización Mundial de la Salud y de las Naciones Unidas, en momentos bien críticos por los que atraviesa la humanidad.

domingo, 29 de marzo de 2020

Murió el querido amigo Jaime Córdova,


Murió el querido amigo Jaime Córdova, el último que quedaba del grupo de amigos que también incluía a Carlos Gallisá, Tuto Marchand y Jorge (Yoryi) Segarra, todos grandes seres humanos y luchadores por la independencia de Puerto Rico. Quiero recordarl


(Comparto este valioso intercambio para que no se pierda la memoria histórica)


----- Original Message -----
From: Jaime Viqueira
To: Pedro Martinez Pirez
Sent: Sunday, March 29, 2020 3:12 AM
Subject: Re: Murió el querido amigo Jaime Córdova, el último que quedaba del grupo de amigos que también incluía a Carlos Gallisá, Tuto Marchand y Jorge (Yoryi) Segarra, todos grandes seres humanos y luchadores por la independencia de Puerto Rico. Quiero recordarlo

QDP un patriota boricua. No tuve la oportunidad de conocerlo, aunque si al ser lector de Claridad y fanatico de los deportes, sus columnas leia al igual que las de el gran Elliot Castro. Al reproducir la columna de Pedro Zervigon en este correo, hice de Jorge Cordova un amigo para mi postumamente. Su trabajo en Claridad, su contacto e intercambio con Juan Mari Bras desde la epoca de la Revolucion Cubana hasta la muerte de Juan, describe tantas facetas de nuetro compatriota mayaguezano y vecino nuestro que me hicieron remontarme a un pasado de amistad con Juan y donde tuve la oportunidad de conocer algunas de las facetas que Cordova describe en esa entrevista, siendo la nobleza, la honestidad intelectual, la bondad, su indomable lucha por nuestra independencia algunas de sus caracteristicas que lo han hecho ser uno de nuestros grandes patriota de nuestra historia. 

Mucho me dolio ver como la residencia de Juan y su gran bilioteca fue destruida perdiendose muchos de sus documentos entre los los cuales estaban todos los tomos encuaderandos del periodico Claridad. Un sobrino nieto de Juan me invito a la sellada casa de Juan y me advirtio que ivan a disponer del contenido que habia en la casa pues un nieto la vendria a ocupar en los proximos dias. Al entrar a la casa y ver todo la marvilla de cuadros y libros y efectos personales de este museo pense para mi, esto no puede ser, mas si fue. Tuve la oportunidad de haber tomado todos los tomos del periodico mas me sentia que seria ultrajar una propiedad que no me pertenecia. Por respeto a mi mismo y a la familia no lo hice. Regrese unos dias despues a su residencia, dia que estaba su hijo y me dijo que me llevara lo que quisiera. Fui en compania de mi hija Emilie y de mi yerno Roy. Para sorpresa la mayoria de los tomos de Claridad habian desaparecido, mas quedaban una docena de ellos de los ultimos anos (siglo 21) mas de los del anos 59 hasta el 2000 habian desparecido. Que pena, debi cojerlos y guardarlos. Y asi se desvanecio una rica herencia de la historia de los efectos personales de Juan Mari Bras. Si tengo una de las camas de Don Juan, ademas de algunos libros y cuadros mas al leer este articulo, esa rembranza del tragico desenlace de la bella residencia de Juan me dio una gran tristeza.

En el escritorio personal de Juan se encontraba la cartera de Santiago Mari Pesquera, cartera que portaba el dia que fue asesinado con toda su documentacion, licencia tarjeta de estudiante, etc., Procedi a decirle al hijo de Juan, mira esta es la cartera de tu hermano asesinado, la miro y gracias a Dios esa si la guardo. La cartera tenia manchas de sangre seca. El crimen de Santiago, al igual del de Carlos Muniz Varela nunca ha sido clarificado, aunque extraoficialmente se asocian a la derecha cubana que pululaba en Puerto Rico para ea epoca encabezado por Julio Labatud entre otros, incluyendo puertorriquenos.

Un querido abrazo a mi amigo Pedro

Gracias pedro por compartir. 

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Murió el querido amigo Jaime Córdova, el último que quedaba del grupo de amigos que también incluía a Carlos Gallisá, Tuto Marchand y Jorge (Yoryi) Segarra, todos grandes seres humanos y luchadores por la independencia de Puerto Rico. Quiero recordarlo con una entrevista que le hizo Marcos Pastrana hace algunos años sobre su labor en Claridad:"Claridad y los deportes: entrevista a Jaime Córdova

"En 1974 Claridad dejó de ser una publicación bisemanal para convertirse en diario. Esta nueva era en el periódico también promovió nuevos experimentos periodísticos. A pesar de ser una publicación concebida con un propósito esencialmente político, creó una sección deportiva que, de inmediato, atrajo nuevo público por la manera distinta de cubrir los temas, también por el estilo depurado, agudo y perspicaz del periodista asignado al tema. Jaime Córdova no sabe si Juan Mari Brás estuvo detrás de su contratación, piensa que no, y averiguaría tiempo después la razón por la que el dirigente del Partido Socialista Puertorriqueño respaldó que se incluyeran los deportes en el periódico.

"Raúl González y Manuel de J. González se acercaron a Córdova durante un piquete frente a la corte federal. Allí mismo le hicieron la entrevista de trabajo y él, que deseaba contribuir de manera más significativa a la lucha de independencia, aceptó la encomienda.

“Lo que no sabía en ese momento era que dirigir esa sección era dirigirme yo mismo, porque no había nadie más.”

No tiene la certeza de que Mari Brás supiera de antemano de su contratación ni cómo fue la discusión sobre la inclusión de las páginas deportivas.

“Me imagino que Raúl debió haberle preguntado a Juan, pero a lo mejor no. Lo que sí creo que apoyó Juan fue crear en Claridad una sección de deportes. No puedo decir mucho sobre eso porque en ese momento no tenía ninguna relación con él, aunque años antes nos habíamos conocido.”

Jaime trabajó durante décadas en la industria de la publicidad. En su juventud fue lanzador de béisbol e integró el único equipo en la historia de Puerto Rico que ha ganado un campeonato mundial. Pero lo que quizá influyó más en su reclutamiento al periódico no fueron sus ejecutorias beisbolísticas, sino las largas conversaciones sobre deporte que mantenía con amigos que para ese tiempo pertenecían a la dirección de Claridad y del PSP.

“Llegué a Claridad porque pensé que tenía que tomar una participación más activa en la lucha por la independencia de mi país, y concluí en ese momento que el periódico era el lugar indicado. Venía de la publicidad, que nunca me gustó. He estado prácticamente toda la vida trabajando en algo que no me llama la atención. Trabajé en eso 60 años, porque tenía unos problemas materiales que resolver, y así fue que pude solucionarlos.

“Acepté trabajar en Claridad y ni siquiera sabía escribir en maquinilla. No pensé en eso. Acepté sin vacilar, porque pensé que era la manera de ser más útil en la lucha de independencia de Puerto Rico. Comencé a trabajar el 30 de noviembre de 1974. Antes de eso, en Claridad no había una sección deportiva, solo unas colaboraciones de Manuel Álvarez.”

A Mari Brás lo conoció años antes, a mediados de la década de 1960.

“Fue en el restorán Cecilia’s Place en Isla Verde. Yo estaba preocupado con la pasividad que había en la organización independentista que yo participaba. Un grupo de compañeros, que no recuerdo ahora quiénes eran, nos reunimos con él. Yo había llamado a las oficinas del Movimiento Pro Independencia y me atendió una secretaria que unos pocos días después me dio la fecha del encuentro.

“Esa primera impresión fue extraordinariamente buena, lo que más me llamó la atención fue que había sinceridad. Con el tiempo confirmé que él no era capaz de engañar, decía la verdad sin importar lo que le costara.

“Juan había sido amigo de mi padre. Mi papá tenía un programa de radio y Juan colaboró en algunas ocasiones con ese programa. Quizá por eso me fue más fácil entablar una relación con él. Aquella primera reunión fue muy interesante. Yo estaba impresionado con los métodos de lucha del Movimiento Pro Independencia.

“Acordémonos que fue después de la revolución cubana. De ahí es que nace la inquietud nuestra por hacer actividades más dramáticas, físicas. Mari Brás nos explicó cuál era el plan de MPI para conseguir la independencia. Después de esa reunión, que fue a mediados de la década de 1960, no tuve más contactos con él hasta que trabajé en Claridad. Pero sí seguía de cerca al MPI y mantenía mi admiración por él. Es que era una figura importante, y hacía cosas importantes. Rescatan la figura de Albizu, tienen un periódico; favorecen la revolución cubana en aquel tiempo; son los primeros en hablar abiertamente de marxismo, hacen alianzas con distintos países, tienen misiones –siempre me pareció interesante ese nombre, era gente que tenía una misión– en Estados Unidos. Son, a la vez, un grupo homogéneo y de gran amplitud. Era mucho lo que se hacía, y con poca gente. Eso hablaba de sacrificio y de compromiso.

“Cuando llego a Claridad veo que hay mucho que hacer. El director del periódico es Raúl González, que falleció solo días después de yo comenzar. Entonces traen a Ramón Arbona de Estados Unidos a dirigir. Juan iba al periódico dos o tres veces a la semana a escribir el Comentario Político. Como había problemas de espacio, la sección deportiva no tenía oficina –después tuve una en un rincón– y, por lo general, yo usaba la oficina de Juan. Cuando él llegaba yo me levantaba para irme, pero él insistía en que me quedara. Ahí hablábamos sobre distintos temas. Pero no de deportes. Nunca. Aunque, fíjate, sí, en una ocasión. El Nuevo Día publicó una portada con la noticia de que un lanzador en Estados Unidos había alcanzado un número de victorias. También nosotros publicamos la misma noticia, pero resaltando que ese lanzador era el puertorriqueño Eduardo Figueroa. Esa conversación, aunque estaba relacionada con el deporte, era en realidad periodística y política. Sin embargo Juan, aunque a mi entender no sabía mucho ni le interesaba ningún deporte, leía todo el periódico. Todo, incluyendo nuestra sección.

“Aunque no sé cuánta fue su participación en la decisión de incluir una sección de deportes en el periódico, no me cabe duda de que Juan reconocía la importancia de esa sección. Claro que él sabía que el deporte es una manifestación cultural que, además, era del interés de buena parte de los puertorriqueños. También sabía que atraeríamos a nuevos lectores, Juan sabía que el deporte era parte importante de la cultura, igual que la poesía, que la literatura, que las artes. De eso no me cabe duda.

Quizá alguna vez hablamos de algún pelotero de su pueblo, pero en realidad hablaba más de esos temas con Domingo Vega que con Juan.

¿Alguna vez hizo señalamientos sobre tu trabajo?

“En una ocasión. Como estaba solo, casi escribía una columna diaria y tenía que rellenar las otras dos páginas, a veces se me agotaban los temas. Escribía sobre billar, dómino, porque no tenía nada de deportes. Un día escribí una columna que titulé “La barbería de Toño”, que estaba en la calle Loíza, cerca de mi casa, donde me recortaba. Era un sitio interesante. Frente a mí, un retrato de Roosevelt, había conversaciones de todo tipo entre los clientes. Cuando la envío para la sección de deportes, hubo alguna resistencia, como es natural. Se preguntaban qué hace esto aquí. Entonces le llevan a Mari Brás la columna para que decida. Su contestación fue: ‘que escriba de lo que quiera, pero que escriba. Vamos a hacer la prueba’.

¿Mari Brás decidía todo lo que se iba a publicar en Claridad?

“No era necesariamente que él tomara todas las decisiones del periódico, la dirección de Claridad actuaba con mucha libertad, pero le consultaban, y su opinión muchas veces era la definitiva. Él no estaba pendiente de todos los detalles. Un ejemplo de que él no decidía de antemano lo que salía en el periódico es cuando me llamó la atención por algo que escribí y ya estaba publicado. Allí hablaba no muy bien de un personaje de la radio. Juan se me acercó con el periódico en la mano y me dijo: ‘¿Qué es esto? Es un ataque innecesario’. Aunque el señalamiento fue con un tono grave, no dejó de ser amable. Él era firme y honrado cuando debía indicar algún asunto. En mi caso, en aquella ocasión, fue más bien una invitación a discutir el tema. Ese fue el Juan que conocí, él escuchaba y después emitía su opinión.”

Para Córdova, uno de los proyectos más importantes impulsados por Mari Brás fue Claridad (1959). Tanta importancia tuvo que el periódico va en camino a celebrar 60 años de existencia y es, posiblemente, el más antiguo y único sobreviviente –junto a Granma (1965) y Brecha (1985), de Uruguay–, de los periódicos de izquierda en América Latina.

“Antes de Claridad, la prensa en Puerto Rico, no es que fuera un órgano del gobierno, pero se acercaba bastante. Por ejemplo, recuerdo que en uno de sus primeros editoriales, The San Juan Star explica su simpatía con el Partido Popular. Defendía la línea política de ese partido. Ese periódico llegó a Puerto Rico con pretensiones de enseñarnos periodismo. Esos son los que dijeron que la trayectoria del huracán Flora, que regresó sobre Cuba, fue un designio del Señor para castigar la Revolución. No era muy distinto con El Mundo y El Imparcial, y aunque ambos tenían columnistas críticos del partido de gobierno, casi todos eran desde la perspectiva anexionista, como la columna escrita por Eliseo Combas Guerra.

“Claridad inauguró otro tipo de periodismo. En él denunció, por ejemplo, la casa de torturas que tenía la policía en El Yunque, y con nombres de torturadores y torturados. Eso no es poca cosa. Se denunció el espionaje político que realizaba la compañía telefónica, Se destaparon muchos casos de corrupción, como el del doctor (Yamil) Kourí.”

Claridad fue concebido para ser un diario, y lo fue por alrededor de dos años. Pero mantenerlo era una empresa colosal. Córdova explica a qué se debió fin del sueño.

“La vida del diario fue más bien breve. Pienso que fue así por dificultades económicas. No se podía financiar. En una ocasión le pregunté a Mari Brás cuál pensaba él fue su principal error como líder del movimiento independentista y me dijo, inmediatamente, el gigantismo. Y cuál es el mejor ejemplo de ese gigantismo, pues para mí, el diario”.

Jaime Córdova también entrevistó a Mari Brás en un par de ocasiones, pocos como él para realizar esa tarea porque, además de conocedor de los deportes, cuanta con una pluma admirable.

“Juan ya estaba retirado, solo daba un curso en la Escuela de Leyes de Mayagüez. Fui a una de sus clases y fue inolvidable. La entrevista fue en su casa, en El Rosario, en Mayagüez. Recuerdo que le dije: Juan, usted debe pasarlo bien aquí. Se ve rejuvenecido, descansado. Y con esta vista magnífica del Canal de La Mona. Y como él era un maestro, me aclaró: ‘El Mar de las Antillas, así lo llamó (Eugenio María de) Hostos’. Y completó la historia: ‘En su lecho de enfermo, Hostos le pide a su amigo, el dominicano Pedro Henríquez Ureña, que lo lleve hasta la ventana para ver ese mar’. Yo voy a entrevistar a Juan y él me regala esa historia que jamás se te va a olvidar. Era un placer entrevistarlo, porque a veces se salía del tema y contaba anécdotas más interesantes que las que uno llevaba en mente preguntarle.

“Le hice dos entrevistas, una en Claridad y esa en su casa, con años de diferencia. De las cosas que más me llamó la atención fue la respuesta a una pregunta sobre sus escritos. Le dije: Juan, hay dos columnas suyas que me han llamado la atención, una se titula “Aterrizaje” y la otra “Habló el poeta”. La lectura de esas dos columnas me dice que usted tiene una vena literaria fuerte y ahí brota esa inclinación. ¿Por qué no escribe más de esta manera? Me dijo: ‘Es que yo dirijo un partido, mi prioridad está en función de la lucha de independencia y no puedo distraerme mucho con estas cosas’. Él era un gran escritor. Si uno se pregunta: ¿quién era el mejor escritor en el periódico?, no podía pensar en nadie más. Era Juan.”

Además de la sinceridad, que ya mencionaste como una de sus cualidades, ¿hay alguna otra que pienses es importante?

Claro, ese desprendimiento que solo es característico de personas excepcionales. Al perder a su hijo demuestra su calidad humana cuando dice que la venganza es un sentimiento bajo y mezquino. Es poca gente la que puede reaccionar así.

¿Alguna vez diferiste de Mari Brás sobre un tema político?

“Sí. Le digo en una ocasión, cuando ya teníamos más confianza: Juan, yo vengo al Partido Socialista porque en la organización en la que militaba prácticamente todas las actividades giraban alrededor de los asuntos electorales. Acabo de llegar aquí y usted me dice que el PSP va a participar en las elecciones. Estoy confundido.”

¿Y qué dijo?
Se echó a reír..."










David Albarran Pedro me lo presento el

martes, 24 de marzo de 2020

Como ayudar a Cuba en tiempos difíciles

Por: Andrés Gómezmarzo 24, 2020

La embajadora cubana ante la ONU, Ana Silvia Rodríguez Abascal.

*Andrés Gómez, director de Areitodigital

Miami.- Al mediodía del sábado 21 de marzo, se efectuó vía internet una conferencia con los principales ponentes de la II Conferencia Internacional de Solidaridad con Cuba que iba a tener lugar en la ciudad de Nueva York, precisamente durante ese fin de semana, y pospuesta debido a la presente crisis provocada por la pandemia del coronavirus.

Durante más de dos horas -en la que participaron como oyentes 257 personas– dirigentes de los diferentes sectores que conforman el movimiento de solidaridad con Cuba, de Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, entre los que participé como representante de la comunidad cubana emigrada progresista, expusimos nuestros respectivos análisis sobre la presente situación y cómo continuar nuestro trabajo común de solidaridad con el pueblo cubano ante la presente catastrófica crisis sanitaria y económica que afecta a Estados Unidos.

La embajadora cubana ante la ONU, compañera Ana Silvia Rodríguez Abascal, rindió un informe sobre la situación en Cuba como consecuencia de la presente crisis epimediológica y las medidas tomadas por el gobierno cubano para enfrentarla, en medio de una situación económica mundial adversa debido a la crisis del coronavirus, y en el caso de Cuba agravada por la política genocida de Bloqueo robustecida durante los últimos años por la desprestigiada Administración de Donald Trump.

A continuación presento mi ponencia revisada presentada en la conferencia vía internet:

Buenas tarde a todas y a todos participando en este importante evento vía internet que nos demuestra una forma que nos permite no cesar en nuestros esfuerzos de continuar nuestro propósito común en denunciar y exigir el cese de las políticas de agresión, principalmente de Bloqueo, contra los pueblos de Cuba y de Venezuela políticas imperialistas que tienen los mismos propósitos. Como también ahora, a través de este escrito, a todos aquellos que colaboran en el movimiento mundial de solidaridad con el pueblo cubano.

Nuestro reconocimiento a los organizadores de la II Conferencia Internacional en Solidaridad con Cuba y esta video conferencia en Estados Unidos y en Canadá.

Primero, nuestro tributo a la heroica vida del Héroe de la Independencia del pueblo puertorriqueño, Don Rafael Cancel Miranda, vida consustancialmente dedicada a exigir para Puerto Rico una sociedad basada en la justicia social y la solidaridad y la dignidad humana. Don Rafael fue participante e invitado de honor a la I Conferencia Internacional de Solidaridad con Cuba celebrada en la ciudad de Nueva York hace dos años.

Confrontamos una catástrofe sanitaria y económica que peligrosamente afecta la vida humana en todo el mundo. En Cuba el gobierno revolucionario toma medidas que protegen la salud y el bienestar del pueblo cubano, entre la que se encuentra la que limita la entrada al país de toda persona viviendo en el extranjero con excepción de aquellos ciudadanos cubanos con residencia permanente en el país. Apoyamos estas medidas, a pesar del dolor que sentimos al tener que separarnos de los nuestros por el tiempo que dure esta crisis sanitaria. Sabemos que es una medida imprescindible tomada por el bien del pueblo cubano.

Represento en esta actividad a las organizaciones de la emigración cubana y latinoamericana que en Miami integran la Coalición Alianza Martiana: la Brigada Antonio Maceo; la Alianza Martiana –como organización individual-; la Asociación Cultural José Martí; el Círculo Bolivariano de Miami, Negra Hipólita; la Asociación de Mujeres; y Radio Miami.

Por mucho tiempo en Miami hemos venido trabajando en conjunto con otras organizaciones de la emigración cubana y otros sectores de nuestra ciudad, entre ellas principalmente, la Fundación Por la Normalización de las Relaciones entre Estados Unidos y Cuba (Fornorm); el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP, por sus siglas en inglés); y la Coalición Manos Fuera de Venezuela del Sur de la Florida.

Me veo obligado a mencionar, ya que tenemos compañeras y compañeros de reciente ingreso en los empeños de nuestro trabajo en común que participan en esta conferencia en la internet, que los trabajos realizados por nosotros en defensa del derecho a la vida y a su derecho a desarrollarse en paz del pueblo cubano, es uno que se remonta a varias décadas. Por ejemplo, la Brigada Antonio Maceo, la cual tengo el honor de dirigir, lleva en estas labores un poquito más de 42 años. La Coalición Alianza Martiana, a la cual como señalé anteriormente la Brigada Antonio Maceo está integrada, cumple este año, 2020, 19 años de continua labor en Miami.

Entre las medidas tomadas por la Administración de Trump para hacer la política de continua agresión de los gobiernos de Estados Unidos contra el pueblo cubano más perversa aún –en la que el Bloqueo figura como medida central desde hace seis décadas- se encuentran unas que afectan sensiblemente a la familia cubana. Estas son la negativa de esta Administración para otorgar visas de inmigrantes y visitantes a los cubanos que de acuerdo a las regulaciones vigentes del Departamento de Inmigración de Estados Unidos tienen derecho.

El arbitrario e hipócrita cierre del consulado de estadounidense en La Habana y del consulado cubano en Washington, hace prácticamente imposible las relaciones normales entre ambos países, incluyendo, por ejemplo, las relaciones culturales, deportivas, científicas, educacionales e inversionistas entre ambos pueblos. Como también y de manera principal son las restricciones de viaje a Cuba de cualquier ciudadano o residente legal estadounidense que no tenga familiares en Cuba.

La constante amenaza por dirigentes políticos de la extrema derecha cubano americana, estrechos aliados de la Administración de Trump, de abolir el derecho de viaje a Cuba de los cubanos residentes en Estados Unidos, y así volver a impedir poder relacionarnos con nuestras familias, amistades que también son familias y con la sociedad cubana en general, es una pesadilla incesante de todos nosotros.

En estos momentos de incertidumbre sobre el origen y las maneras que se disemina esta nueva plaga que afecta nuestro planeta y considerando nosotros hoy las políticas de agresión de los gobiernos estadounidenses contra el pueblo cubano, no debemos olvidar que entre las monstruosas medidas que sido parte de esta política, se encuentran las plagas y enfermedades que a través de largos años, comenzando a principio de los años sesenta, durante la Operación Mangosta, han sido introducidas en Cuba por agentes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, contra la vida humana y la producción agropecuaria con propósitos evidentes. Estudios científicos realizados y publicados en Cuba y varios países del mundo, y documentos desclasificados de la CIA y de otros servicios de la inteligencia estadounidenses y los servicios de inteligencia de Cuba sin lugar a dudas demuestran la veracidad de estos hechos.

Dado este nefasto historial no podemos descartar la posibilidad que aprovechando la actual situación epimediológica monstruos en el gobierno estadounidenses y en sectores de la extrema derecha cubano americana contemplen introducir de diferentes maneras el coronavirus en Cuba para agudizar una situación sanitaria en este momento bajo control en la Isla.

Regresando a la cuestión de los viajes a Cuba, de acuerdo a cifras oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno cubano, en 2019, 620 mil cubanos residentes en el extranjero visitaron Cuba. De estos el 85% viven en Estados Unidos. Entonces al menos 500 mil cubanas y cubanos que vivimos en Estados Unidos viajamos a Cuba el año pasado, la inmensa mayoría residiendo en el sur de la Florida.

Debido a este apoyo a nuestro derecho a viajar a Cuba hemos desarrollando durante años, especialmente durante los últimos meses –todos nosotros en Miami- durante este año de elecciones presidenciales, un amplio programa de actividades públicas. La más exitosa de estas fue una caravana de carros, en febrero pasado, de cerca de cien automóviles que recorrió la emblemática Calle Ocho, exigiendo el derecho de todos a viajar a Cuba sin restricciones.

Esto ha provocado la reacción de los sectores intransigentes de la extrema derecha cubano americana, recientes y veteranos, que en enero pasado vandalizaron nuestro local. Sus acciones y actos públicos han sido un fracaso. No cuentan con el apoyo de la inmensa mayoría de nuestra comunidad.

Me es necesario señalar una cuestión que es ignorada por muchos sobre el comportamiento político durante los últimos años de los cubanos, y sus descendientes nacidos en Estados Unidos, que vivimos en el estado de la Florida.

Donald Trump, sus aliados de la extrema derecha cubano americana y la prensa hegemónica bajo su control en la Florida tergiversan para su conveniencia este comportamiento.

El estado de la Florida es el tercer estado en la Unión –empatado con el estado de Nueva York- con el mayor número de votos electorales, 29. Sólo los estados de California y Texas los aventajan. En la Florida las elecciones presidenciales han resultado ser en extremo reñidas decididas por poquísimos miles de votos.

Desde el 2008, la primera elección presidencial de Barack Obama, el 50% de los cubanos residentes en este estado ha dado su voto a aquel candidato o candidata presidencial que han favorecido la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Eso lo demuestran las encuestas más respetadas dedicadas a conocer sobre estas cuestiones. Este año todo parece indicar que el resultado de la elección presidencial en la Florida será igualmente de reñida.

El voto cubano en este estado tendrá una gran importancia. Mientras más perjudiciales sean las medidas que la Administración de Trump y sus aliados de la extrema derecha cubano americana tomen en contra de los derechos de los cubanos para poder viajar y ayudar y compartir con sus familiares en Cuba y con la sociedad cubana en general más serán aquellos cubanos que votarán contra el candidato Donald Trump en las elecciones presidenciales de noviembre próximo. Y menos sus chances de poder lograr los 20 votos electorales de la Florida y así la presidencia de la república. Especialmente que Trump ha demostrado su incapacidad ante la grave crisis que se confronta.

Otro ejemplo sustancial sobre este asunto. En el condado Miami-Dade hay actualmente 800 mil hispanos inscritos como votantes de un total de cerca de 1 millón 500 mil votantes inscritos. Se estima que al menos el 75% de esos hispanos inscritos son de origen cubano.

A pesar de los pesares, especialmente las mentiras sobre estas cuestiones, en las elecciones presidenciales de 2016 Donald Trump perdió el condado Miami-Dade por 219 mil votos, obtuvo 333.779 votos de un total de 957 mil votos emitidos. Hillary Clinton, la candidata que se comprometió a continuar la política de normalización de las relaciones con Cuba, comenzada por el presidente Barack Obama, obtuvo 624 mil votos. En el condado Miami-Dade donde vive la mayoría de los cubanos en la Florida votaron contra Trump 333 mil votantes. 114 mil votantes más de los que votaron por él.

Como si esto fuera poco, el senador Marco Rubio, en su campaña para la reelección al Senado Federal perdió el condado Miami-Dade por 109 mil votos.

Claro que Donald Trump miente, como miente en todo lo demás, cuando mantiene públicamente que él obtuvo el 84 por ciento de los votos de los cubanos en el estado de la Florida. Indudablemente en su delirio de mentiras pudiera afirmar también que obtuvo el 100 por ciento de los votos de los cubanos en aquellas elecciones.

Pero Donald Trump sabe la verdad. No creo que esté tan loco como parece.

Por último en estos tiempos caóticos tenemos que hacer nuestro trabajo bajo las condiciones que la situación actual nos impone y hacerlo bien hecho.

Tenemos que tener mucho más participación en las redes sociales para informar y aclarar la situación real de este país y la de Cuba, y sobre las políticas de agresión contra el derecho a la vida y a desarrollarse en paz del pueblo cubano.

Es una empresa formidable. Hay al menos 20 millones de dólares disponibles en el presupuesto nacional federal para todos esos mercenarios del internet en todo el mundo se dedican a las tergiversaciones y a las mentiras sobre Cuba.

Siempre ha sido así. Adelante entonces, por Cuba, para Cuba y por nosotros.//

lunes, 23 de marzo de 2020

CUBA Y SU EJEMPLAR MEDICINA SOLIDARIA

Por Pedro Martínez Pírez

El arribo este domingo a Italia de una brigada médica cubana integrada por 52 especialistas confirma la política solidaria de la pequeña Cuba, en medio de la crisis mundial provocada por el nuevo coronavirus Covid-19.

Los médicos y enfermeros cubanos ayudarán a la contención de la Covid-19 en la región italiana de Lombardía, la más afectada por la propagación de la pandemia. Italia es el país del mundo que registra un mayor número de fallecimientos por el nuevo coronavirus, alrededor de cinco mil. Hasta este domingo se registraron en Italia cerca de 53 mil seiscientos casos.

Durante la semana Cuba envío misiones médicas a varias naciones del Caribe, entre ellas Jamaica, así como a Venezuela y Nicaragua, recibió pedidos de medicamentos de Honduras y El Salvador, y fue el pais que recibió el crucero británico y sus más de seiscientos pasajeros, con un pequeño número de ellos enfermos de la Covid-19.

En estos días también Cuba colaboró con la Embajada de los Estados Unidos en La Habana en el envío en un avión ambulancia a su país de un estadounidense enfermo.

Este domingo las autoridades cubanas de Salud Pública indicaron que ya suman 35 los enfermos de Covid-19 en el país, de ellos 33 se mantienen ingresados, dos en estado crítico y uno grave.

En los Centros de aislamiento y atención creados en Cuba para la vigilancia clínico-epidemiológica, se encuentran ingresados 954 pacientes, de ellos 255 extranjeros.

Según los datos proporcionados por el Ministerio cubano de Salud Pública, existen en 162 países del mundo más de 271 mil casos con más de once mil fallecidos, y una letalidad de 4.15 por ciento. Otras fuentes indican que los fallecidos en el mundo superan ya la cifra de trece mil.

En la región de las Américas se encuentran afectados 31 países y diez territorios de ultramar. Han sido confirmados cerca de 23 mil 800 casos con 307 fallecimientos, el mayor número de ellos en los Estados Unidos.

El gobierno de Cuba decidió que a partir de este martes solamente podrán ingresar al país los cubanos y extranjeros que sean residentes en la Mayor de las Antillas.

En las últimas horas el Presidente de Cuba, ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, insistió en que el enfrentamiento en el país a la Covid-19 es una tarea de todos y no sólo de los trabajadores de la Salud.

La Habana, 23 de marzo de 2020.

jueves, 19 de marzo de 2020

Corrupción y Culto a la impunidad en Colombia.


    Por:  Tony López R (*)

En medio de un sonado escándalo por la compra de votos, que involucra al presidente Iván Duque Márquez, al senador Álvaro Uribe Vélez y a dirigentes de los partidos políticos Conservador, Centro Democrático, Cambio Radical y Liberal en la costa atlántica colombiana, por tales hechos se ha dado a conocer  que la Comisión de Acusaciones, de la Cámara de Representante, inició un  proceso investigativo al presidente Duque, mientras que la Corte Suprema, se la inició al senador Álvaro Uribe Vélez, por iguales motivos.

Curiosamente estas investigaciones contra Duque y Uribe se abrieron cuando el periodista Gonzalo Guillen reveló recientemente una pesquisa de la Fiscalía para esclarecer un homicidio en Barranquilla atribuido a José Guillermo Hernández. (alias Ñeñe).  Y la revista Semana en su edición No. 1975 del 7 de marzo pasado y con sensacionalista portada titulaba “El Fantasma de Ñeñe”.

Según el informe Judicial dado a conocer en La Nueva Prensa por Guillen, Ñeñe Hernández, recibió de una “desconocida”, una llamada a las 0958 de la mañana del 3 de junio del 2018, a escasos 14 día de la segunda vuelta electoral, preocupada por las elecciones. Ñeñe le contesto “yo ayer le decía a Priscila que nos tenemos que poner pilas. Hay que buscar mucha plata para pasar bajo la mesa y soltarla en los departamentos” La desconocida “le contesto que consiguió 1,000 millones y que estaba buscando empresarios para mover la plata”.

Se conoció, que, desde hacía casi dos años, la Fiscalía guardaba unas conversaciones telefónicas grabadas, entre Ñeñe y una desconocida que desataron el gran escándalo político que terminó, según la revista en salpicar al presidente Iván Duque y al senador Álvaro Uribe Vélez, en la compra de votos para favorecer la candidatura de Duque en La Guajira.

No pretendo minimizar este gran escándalo político de Ñeñe en Colombia, pero si llamar la atención y que se observe que objetivo persigue la inmediatez, con la que la Comisión de Acusaciones del Congreso, le abre un proceso investigativo al presidente Duque y la Corte Suprema al senador Uribe, por estos hechos y no así, abrir esos procesos de inmediato con la denuncia de la ex senadora Merlano.  

Ambos procesos se inician con el caso de Ñeñe, justo un mes después de que la periodista Vicky Dávila, diera a conocer la entrevista con la ex senadora colombiana Aida Merlano, que denunció corrupción y compra de votos para el candidato presidencial del Centro Democrático, Iván Duque.

Ella, es la principal testigo,  cumplía 15 años de prisión por ese delito y en un muy extraño hecho, se fuga cuando había salido de prisión a un tratamiento odontológico, es trasladada a una finca, lo que según ella, en realidad era para silenciarla mediante su asesinato, pero aún no rebela, ni quien o quienes  fueron sus cómplices en su  fuga a Venezuela, ingresa ilegalmente y es capturada y presentada  ante un tribunal, para juzgarla por su ingreso ilegal, ella asume ese delito, pero alegó que lo hizo porque  la iban a matar  en Colombia y acusó al presidente Iván Duque de estar comprometido en ese plan homicida, a partir de allí se desata el escándalo.

En ese juicio, ella dio a conocer que el presidente Duque llegó a la presidencia debido a la corrupción y que ella formaba   parte de la política mafiosa, que compraba los votos en la costa Atlántica, e implica a los dirigentes políticos costeños, las poderosas familias de Julio Gerlein y los hermanos Chard, conocidos como los barones de los partidos Conservador y Liberal en los departamentos de la Costa Atlántica. Estas declaraciones fueron ampliadas en la entrevista que le realizó la periodista Vicky Dávila y publicadas en Semana TV.

Parece muy sospechosa que estas grabaciones telefónicas de Ñeñe, hayan estado en poder de la Fiscalía durante 21 meses y que nada hicieron durante ese tiempo y que ahora de pronto aparezcan. La desconfianza crece porque estas grabaciones estaban en manos, del Fiscal General de la época, Néstor Humberto Martínez, uno de los acusados por la señora Merlano y también implicado en temas de corrupción de la Oderbrech, que salpican al magnate Sarmiento Angulo y al ex presidente Juan Manuel Santos, según le declaró la Merlano a la periodista Dávila.

Pero más turbio resulta este escenario, si se tiene en cuenta, que a principios del 2018 y en plena campaña electoral, el fiscal Néstor Humberto Martínez, en declaraciones a la prensa, dijo tener una bomba en su poder sobre compra de votos, la fiscalía abrió el proceso, pero solo la única inculpada y condenada a 15 años lo fue la senadora Aida Merlano, ella fue el chivo expiatorio y comenzó a pagar. Por fuera del procedimiento judicial del Fiscal, quedaron los poderosos que hoy salen a la luz y que la señora Merlano denunció ante Semana TV. Aquí cabe decir lo que en Colombia se comenta, “el interés de las elites colombianas está por encima de las leyes”.

Por otra parte, resulta sumamente inexplicable, que la Fiscalía y la Corte Suprema de Colombia de conjunto, hayan expresado públicamente, que, por razones de seguridad para sus funcionarios, no viajarían a Venezuela a entrevistar a la señora Merlano, interrogarla y tener de primera mano las declaraciones al ente oficial de la justicia colombiana, por esa muy grave acusación contra el Jefe de Estado y contra el ex presidente y senador en ejercicio.

A quien se le ocurrió pensar y decidir de que los Fiscales y Magistrados de la Corte no viajen a Venezuela, porque podían ser objeto de una acción lesiva a su integridad física, cuando el Gobierno y el Poder Judicial venezolano, habían dado todas las garantías para que los funcionarios judiciales cumplieran con su tarea. Más bien se ratifica lo que dijo la ex senadora, y cito “al presidente Duque y al senador Uribe no les conviene que yo declaré”, porque entre otras acusaciones, ella afirmó públicamente que fue secuestrada para asesinarla y que el presidente Duque conocía y estaba implicado en el plan.  

Teniendo en cuenta los elementos arriba expuestos, la pregunta es: ¿porque se abrieron las investigaciones a partir de lo publicado sobre el caso de Ñeñe Hernández? ¿Y no sobre las denuncias de Aida Merlano?

La respuesta la tenemos en el mismo cuerpo del largo artículo de Semana. Ñeñe ya no puede testificar, “fue asesinado en Brasil el 2 de mayo del pasado año, justo cuando afrontaba procesos por sus presuntos vínculos como testaferro del narcotraficante y contrabandista Marquitos Figueroa”. Un testigo e importante protagonista del delito cometido, no puede ser interrogado y sus actividades ilegales, les sirven a los abogados de la defensa, para no dar credibilidad, a que los “impolutos” acusados pudieran tener relaciones con semejante bandido.


De nada servirá las fotos de Ñeñe con Duque y en el sitio privilegiado donde fue ubicado, en la toma de posición de la presidencia el 7 de agosto del 2018. O las fotos de Uribe con Ñeñe y el twiter enviado por este lamentando la muerte de Ñeñe Hernández, en mayo del año pasado. Pero ambos niegan esas relaciones, como era de esperarse.

La diferencia entre ambos testigos es abismal, ella senadora de la república, vinculada sentimentalmente a Julio Gerlein y como miembro de la mafia que compraba los votos en la Costa Atlántica, ella afirma poseer pruebas contundentes de la corrupción en Colombia en muy altos niveles de la economía y la política, y sobre la compra de votos para favorecer al candidato del Centro Democrático, al hoy presidente Iván Duque.

Ella puede brindar testimonios que los llevaron a complotarse para sacarla fuera de juego, primero condenándola a prisión, encerrada y con la información de la que dispone, era un peligro, se planea la fuga y el secuestro que se ejecutó, tal como ella lo ha denunciado y eliminarla físicamente, pero algo no resultó y logró escapar y pedir asilo en Venezuela y hacer publica estas escandalosas denuncias.  

Para el poder mafioso en Colombia, de ninguna manera Aida Merlano, puede ser presentada ante las autoridades judiciales colombianas y dar testimonios personalmente, una videoconferencia como fue propuesta, puede tener inconvenientes y técnicamente manipulada.

Si la Comisión de Acusaciones quiere realmente ir al fondo de este gran escándalo político, debe conformar una delegación plural, que viaje a Venezuela y se entreviste con Aida Merlano y recoja todas las pruebas y los testimonios, que les permita llegar a la verdad. De solo manejarse entrevistando a los funcionarios cercanos al senador Uribe y a los miembros del gobierno de Duque, se hará una vez más claro, el nombre como es popularmente conocida dicha comisión, hasta entre los propios parlamentarios, la llaman Comisión de Absoluciones. 

Y como siempre pagaran los de abajo, que sirven de fusibles y evitar quemar al jefe. Cuando el senador Uribe, al conocer el escándalo, admitió que una de sus asesoras, María Claudia Daza, podría ser una de las que tenia relaciones con el Ñeñe Hernández, ella renunció a su cargo en la Unidad de Trabajo Legislativo.  Y los altos funcionarios del gobierno de Uribe que hoy pagan o pagaron prisión, por cumplir órdenes de él, como Jorge Nogueras, María del Pilar Hurtado, Felipe Arias, Sabas Pretel y recordar a los ex congresistas Yidis y Teodolindo, que vendieron sus voto para favorecer la reforma constitucional que permitiera la reelección de Uribe Vélez y terminaron tras las rejas.

Colombia atraviesa una grave crisis de legitimidad, ha ocupado el primer lugar mundial como país corrupto, una verdadero Estado Fallido, presidido hoy por el inexperto joven Iván Duque,  impuesto por Álvaro Uribe, ex presidente y senador, líder  de una agrupación política llamada Centro Democrático conformada por  disidentes liberales y conservadores, de extrema derecha y sospechados de mantener relaciones con el narco-paramilitarismo, así lo ha confesado el jefe paramilitar Pablo Hernán Sierra en la entrevista realizada por la W Radio con Julio Sánchez Cristo.    

Hoy se conocen las acusaciones de Aida Merlano y las relaciones de Duque y Uribe con el narcotraficante Ñeñe Hernández y la compra de votos para Iván Duque. Pero desde hace muchos años Álvaro Uribe, ha sido señalado por sus vínculos con el narcotráfico y específicamente con el cartel de Medellín, razón por la cual el presidente Belisario Betancourt, le pidió al gobernador de Antioquia Álvaro Villegas Moreno, que lo relevara del cargo de alcalde a Uribe Vélez; las relaciones de su hermano Santiago Uribe, en la conformación de grupos paramilitares conocidos como Los 12 Apóstoles, que operaban en Yarumal, cuando Álvaro Uribe era gobernador. La conformación de las Convivir, fachada legal de los paramilitares.

Existen otros delitos atroces algunos califican como crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad, como la masacre del ARO, los Falsos- Positivos, (que provocó el asesinato de miles de jóvenes inocentes e implica a los altos mandos militares.) Las fosas comunes con decenas de cadáveres de Dabeiba.  Con todos estos antecedentes y los numerosos casos denunciados por el ex Fiscal General de la República Eduardo Montealegre, incluyendo las llamadas chuzadas a la Corte Suprema de Justicia y la persecución de Uribe a honrados magistrados, porque estos gravísimos delitos no han sido investigados, ni juzgados y como dicen en Colombia, la respuesta es: porque se le hace culto a la corrupción y a la impunidad.

El país espera que en está ocasión la justicia se imponga, y si se concluye con la absolución de Iván Duque en la Comisión de Acusaciones, que se haga público y se de a conocer en detalle las razones por la cual se absolvió. Igualmente, en el caso de Uribe Vélez, si sale liberado.  Muchos piensan, que Uribe con su filosofía de “la mejor defensa es el ataque”, y se adelantó el caso de Ñeñe y por eso se desempolvo ahora. Por esa razón se considera que, por sus intimas y cómplices relaciones con los medios hegemónicos, estos han elevado y le dieron prioridad al caso de Ñeñe Hernández y así sepultar las denuncias de la ex senadora Aida Merlano.  Si ambos fueran absueltos por el caso de Ñeñe Hernández, ya no se les podría juzgar por el caso de Aida Merlano, ya que, por un mismo delito, no se le puede juzgar dos veces.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana, Cuba, 18 de marzo 2020. 20.30 hrs.

martes, 17 de marzo de 2020

APORTE CUBANO A LA BATALLA CONTRA LA COVID-19

Por Pedro Martínez Pírez

La mejor medicina es la que precave, dijo hace más de un siglo el prócer de la independencia cubana, José Martí, y ese principio rige la política sanitaria que, con mucha fuerza, se aplica en Cuba en estos tiempos en que el mundo enfrenta la pandemia de la Covid-19.

Anoche el noticiero estelar de la televisión cubana refutó informaciones falsas sobre el origen y la propagación del coronavirus, y reiteró que en el país se mantienen estables y sin peligro para sus vidas, las cuatro personas reportadas con la enfermedad, tres ciudadanos italianos y un cubano.

Este domingo el presidente de Cuba, ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su cuenta de Twitter, exhortó a la población a cumplir las medidas que se han orientado por las autoridades de Salud para evitar la propagación de la Covid-19 en el archipiélago cubano.

El miedo no evita el contagio, señaló el primer mandatario, y agregó que, en cambio, “la serenidad, la disciplina, el sentido de responsabilidad, la colaboración y la solidaridad, consustanciales al cubano, pueden ayudar a evitar su propagación”.

El día anterior el presidente Díaz-Canel había insistido en cumplir las medidas orientadas para enfrentar la Covid-19 ante el peligro que continúa significando la expansión del nuevo coronavirus, el cual ya está presente en 125 naciones, entre ellas 22 de las Américas.

Según datos publicados en el portal CUBADEBATE el coronavirus ha infectado en el mundo a más de 151 mil personas, de las cuales 5 mil ochocientas han fallecido, aunque 75 mil han sido totalmente recuperadas.

Cuba, con un sistema de salud que ha demostrado su eficacia a lo largo de los años, como ha reconocido la Organización Mundial de la Salud, está recibiendo en estos momentos solicitudes de ayuda médica de varias naciones del Caribe y el resto del mundo, a partir de los aportes que la biotecnología cubana ha realizado en China para enfrentar la pandemia.

Los gobiernos que secundaron la campaña de Estados Unidos contra la medicina de Cuba, y dieron por terminadas las misiones cubanas de Salud, en Brasil, Bolivia y Ecuador, se colocan ahora en una situación vulnerable ante sus pueblos.

La Habana, 16 de marzo de 2020.

martes, 10 de marzo de 2020

Una dictadura que no debemos olvidar


Tras el Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, Cuba estuvo sometida a una sangrienta dictadura que cobró la vida a un gran número de inocentes y luchadores revolucionarios



Foto: 5 de septiembre


En la madrugada del 10 de marzo de 1952, nadie podía imaginar lo que estaba por suceder. Mientras todos disfrutaban del carnaval, Fulgencio Batista, junto a militares retirados, otros en activo y algunos funcionarios de anteriores gobiernos, perpetraban un Golpe de Estado. 

Originalmente fueron dos conspiraciones independientes. Una que tenía como jefe al capitán Jorge García Tuñón y que estaba compuesta por jóvenes oficiales en activo, sin vínculos con los batistianos, quienes aspiraban a detener la corrupción político administrativa que imperaba en el país y convocar luego a elecciones. La segunda fue liderada por Batista, quien había sido presidente entre 1940 y 1944, pero en las elecciones de 1952 no tenía posibilidades de ser reelegido. 

Poco a poco tomaron aeropuertos, instituciones ministeriales, y medios informativos. Algunos oficiales en Matanzas, Villa Clara y Santiago de Cuba se negaron a acatar el golpe, pero fueron tranquilizados con promesas de ascensos y riquezas, lo que propició el apoyo total a Batista, quien se había dirigido hacia la Fortaleza Militar de Columbia en una caravana escoltada por esbirros de la policía motorizada, al mando del teniente Rafael Salas Cañizares. 

Ambas conspiraciones se fundieron en una, pues los primeros se quedaron sin un líder que tuviera popularidad. Por otra parte la conspiración de Batista no contaba con los contactos necesarios en los mandos activos del ejército para tener éxito rápidamente.

Se suponía que el jefe sería el capitán García Tuñón, de hecho fue quien dio las primeras órdenes, pero todo cambió al llegar a Columbia, Batista esperó su momento, el cual llegó cuando el pueblo comenzó a acudir al campamento. 
Entonces abandonó su papel de sólo figura del golpe, y se dirigió al pueblo y a los soldados, y comenzó a dar órdenes. En ese momento, el joven oficial comprendió que Batista se había robado el golpe. Y a partir de esa funesta madrugada, las guarniciones de La Habana tuvieron nuevos jefes. 

Una vez consumada la acción contra el corrupto, (aunque constitucionalmente electo presidente), Carlos Prío Socorrás, quien al ver que todo estaba perdido se asiló en la embajada de México y se fue del país, Batista se instaló en el poder, derogó la Constitución de la República vigente desde 1940, impidió la victoria popular, afianzó el dominio económico de Estados Unidos y enraizó aún más la corrupción político-administrativa. 

Pronto inició la dictadura más cruenta de la historia de Cuba, con los métodos más crueles y violentos para mantener su poder, como la creación de diversas organizaciones represivas y grupos paramilitares, que costó la vida de innumerables inocentes y luchadores revolucionarios. 

Fueron numerosos los hechos sangrientos provocados por las fuerzas de la tiranía. Muchos cubanos aún recuerdan los crímenes relacionados con el Moncada, Las Pascuas Sangrientas, Humboldt 7, 13 de marzo, la Huelga del 9 de abril, las detenciones, los registros, las torturas, los asesinatos en las calles.

lunes, 24 de febrero de 2020

24 de febrero de 1895: A la conquista de la patria

Por: Ernesto Limia Díaz
En este artículo: Antonio Maceo, Cuba, Guerra de Independencia de Cuba, Historia, Historia de Cuba, José Martí, Máximo Gómez, Revolución
24 febrero 2020 
El 10 de febrero de 1878, en el Zanjón se tiró la espada ante los pies del general español Arsenio Martínez Campos sin que cristalizaran ninguno de los dos propósitos que llevaron a Guerra de los Diez Años: independencia y abolición de la esclavitud. Un mes más tarde, el 15 de marzo, el general Antonio Maceo encabezó la Protesta de Baraguá y preservó un hálito de esperanza.
Martí conoció del Zanjón en Guatemala. No podía creerlo. “Transido de dolor, apenas sé lo que me digo”, escribió a Manuel Mercado el 6 de julio, en vísperas de su regreso a Cuba. Carmen Zayas-Bazán estaba embarazada y no paraba de llorar, dadas las precarias condiciones en que se hallaban. Instigada por su padre le imploraba volver. Para consolarlo le decían que retornaba a su patria.
“¡Creen que vuelvo a mi patria! Mi patria está en tanta fosa abierta, en tanta gloria acabada, en tanto honor perdido y vendido. Ya yo no tengo patria: –hasta que la conquiste. –Voy a una tierra extraña, donde no me conocen; y donde, desde que me sospechen, me temerán”, añadió en la misiva (Martí, t. 5, 2009: 311-312).
¿Cuánto demoró en germinar la semilla sembrada en Baraguá? ¿Cuán difícil resultó a Martí ejercer el liderazgo en la conquista de la patria?
De las cenizas de la contienda del 68 había renacido el ya rancio reformismo. Cierta apertura política abrió espacio a la formación de partidos y a una prensa con mayor libertad, siempre que no tocara el arpa del separatismo. Los meses transcurrieron y España no cumplió ninguna promesa de fondo, más allá de la representación en Cortes. Pacificado el país poco importaban las necesidades y aspiraciones cubanas. La Corona no estaba dispuesta a remover la estructura de sujeción colonial y Martínez Campos fue llamado a Madrid. Las ansias libertarias retoñaron bajo el mando del general Calixto García Íñiguez, quien organizó una conspiración desde Nueva York extendida a varios puntos del país –con mayor fuerza en Oriente. Estalló el 24 de agosto de 1879.
Martí permaneció un año en Cuba. Tildado por el capitán general Ramón Blanco Erenas como un “loco peligroso” (Mañach, 2001: 96), el 25 de septiembre de 1879 fue deportado a España. Permaneció en Madrid cerca de tres meses, hasta que consiguió burlar la vigilancia y escapar a Francia, de donde zarpó a Estados Unidos. Llegó el 3 de enero de 1880. En Nueva York constató la falta de concordia en el esfuerzo para impulsar la Guerra Chiquita y conoció de la disputa sobre quién debía dirigir la insurrección en Oriente, pues Carlos Roloff y Pío Rosado Lorié insistían en preservar como jefe al brigadier camagüeyano Gregorio Benítez, cuadro militar de origen campesino, humilde y de valioso historial, formado bajo las órdenes de Ignacio Agramonte y Máximo Gómez, que dio un paso imperdonable para una buena parte de los orientales: aunque en un principio se opuso, se dejó arrastrar al Zanjón. Entró por la costa sur de Oriente con 17 hombres y se encontraba aislado. Ni siquiera de Camagüey recibió apoyo.
Otro problema encontró Martí en Estados Unidos: el 24 de enero de 1880, en un mitin político celebrado en el Steck Hall de Nueva York, observó agrupados en el fondo del local a los artesanos y tabaqueros humildes, negros y mulatos, víctimas de la discriminación por parte de sus compatriotas blancos. Con resentimientos, discordias y exclusiones no era posible avanzar. Habló cerca de dos horas. No le faltó ningún tema esencial: la guerra, la emigración, el asunto racial… Pronto las ovaciones entre aquel público heterogéneo empezaron a tragarse sus palabras. Y terminó con una frase que correría de boca en boca:
“¡Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila!” (Mañach, 2001: 114).
Con la llegada de Martí a Nueva York crecieron las recaudaciones y Calixto García pudo, al fin, zarpar rumbo a la Isla. Desembarcó con diecinueve compañeros por el Aserradero, cerca de la ciudad de Santiago de Cuba, el 7 de mayo de 1880. Era tarde. La falta de armas, la ausencia de los principales jefes de Oriente y Las Villas –esperados con impaciencia–, y frente a estas dificultades la labor de zapa del Partido Liberal, socavaron el espíritu insurrecto y condicionaron el fracaso. En su desenlace tuvo gran peso mantener como jefe de Oriente a Gregorio Benítez. Lejos de diseñar una respuesta que hiciera frente a la campaña dirigida a anular a Maceo –desde Baraguá con un liderazgo político por encima del color de su piel, reconocido por la mayoría de los patriotas– y divulgar las metas emancipatorias de la nueva contienda, Calixto se dejó arrastrar por los prejuicios; lo más triste es que tuvo tiempo de reparar su error y no lo hizo.
Tampoco puede minimizarse la respuesta de España: Blanco dispuso de 56 000 hombres, más de 35 000 en Oriente; los gastos alcanzaron $ 22 811 516 –como siempre cobrados a la Hacienda insular. Cuba tuvo 279 bajas (170 muertos y 109 heridos), 208 en Oriente (74,55%) –donde entre agosto de 1879 y febrero de 1880 se desarrollaron 110 acciones combativas. Un total de 5 831 combatientes se presentaron a las autoridades coloniales y 307 fueron detenidos.
Hacia 1884 Estados Unidos era un hervidero de ideas independentistas: en Nueva York, Filadelfia, Baltimore, Tampa, Cayo Hueso y Nueva Orleans miles de emigrados conspiraban. Llamado a encabezar el movimiento, Máximo Gómez elaboró un mensaje “A los Centros Revolucionarios” para someter a aprobación su programa. Solucionaba dos problemas: la unidad y el establecimiento de un mando único en la conducción de la lucha armada; mas no definía cuáles serían las bases políticas que los llevaban otra vez a la guerra. El 1.º de octubre, llegó junto a Maceo al muelle de Nueva York, donde los aguardaba una multitud.
Martí se disgustó con el sesgo personalista que tomó la ordenación de este plan. Apreció que Gómez y Maceo no lo tomaban en cuenta. Conocía las leyes de un campamento y las aprobaba, pero se trataba de movilizar a un pueblo hacia su independencia. La revolución era la semilla de la república y para que germinara vigorosa debían sembrarla con el consenso de todos, único modo de garantizar con la guerra la justicia social. De ahí su necesario carácter popular y democrático, sin distingos raciales ni de clases. El análisis de los desvaríos de la Guerra Grande y los conflictos en Hispanoamérica lo llevaron concluir que, sin desconocer el mérito individual y la autoridad de los hombres de armas, el conductor del proceso debía ser “la masa adolorida”, principal garante de las libertades públicas y único antídoto efectivo contra el caudillismo militar o político.
El hotel de madame Griffou, Nueva York.
El conflicto llegó a su clímax en la mañana del 18 de octubre. Gómez y Maceo lo recibieron en la habitación del hotel de madame Griffou, en el que se hallaban alojados. Envuelto en una toalla, el Generalísimo le indicó acompañar a Maceo en una comisión a México, país en el que Martí residió. Tenía amigos mexicanos que podían ayudarlos y fue a hacerle una sugerencia. Gómez lo interrumpió: “Vea, Martí, limítese usted a lo que digan las instrucciones y lo demás el general Maceo hará lo que deba hacerse”; y se retiró para darse un baño dejándolo con la palabra en la boca. Con tono suave, conciliatorio, Maceo opinó que debían confiar la guerra a Gómez; dejarle en exclusiva su organización. Martí lo escuchó con mezcla de asombro e irritación después del inoportuno arranque del jefe del movimiento. Contuvo la emoción y esperó hasta su regreso; se despidió de ambos de un modo afable, cortés… “Ese hombre, General, va disgustado con nosotros”, comentó Maceo. “Tal vez”, respondió Gómez lacónico. Dos días más tarde recibió una larga carta que constituye una de las mayores lecciones políticas legadas por el Apóstol a la nación, de la que reproducimos solo dos párrafos:
¿Qué somos, General?, ¿los servidores heroicos y modestos de una idea que nos calienta el corazón, los amigos leales de un pueblo en desventura, o los caudillos valientes y afortunados que con el látigo en la mano y la espuela en el tacón se disponen a llevar la guerra a un pueblo, para enseñorearse después de él? ¿La fama que ganaron Vds. en una empresa, la fama de valor, lealtad y prudencia, van a perderla en otra? […]. El dar la vida solo constituye un derecho cuando se la da desinteresadamente.
[…] Domine Vd., General, esta pena, como dominé yo el sábado el asombro y disgusto con que oí un importuno arranque de Vd. y una curiosa conversación que provocó a propósito de él el general Maceo, en la que quiso,–¡locura mayor!–darme a entender que debíamos considerar la guerra de Cuba como una propiedad exclusiva de Vd., en la que nadie puede poner pensamiento ni obra sin cometer profanación, y la cual ha de dejarse, si se la quiere ayudar, servil y ciegamente en sus manos. ¡No, no, por Dios!:–¿pretender sofocar el pensamiento, aun antes de verse, como se verán Vds. mañana, al frente de un pueblo entusiasmado y agradecido, con todos los arreos de la victoria? La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia (Martí, t. I, 1975: 177).
Gómez recibió contrariado este mensaje; los conceptos no se ajustaban a sus intenciones. En sus miras no existía otro propósito que servir a la emancipación y los ideales de igualdad y justicia social, ni titubeos respecto a la defensa de las libertades públicas y la voluntad del país después que finalizara la contienda. Maceo pensaba igual; de hecho, había declarado que no disfrutaría la tranquilidad de la victoria, pues una vez conquistada la independencia marcharía a combatir a Puerto Rico. Ambos intentaban evitar la intromisión civil en los asuntos militares que tantos perjuicios causó en el 68. La diferencia estaba en los métodos.
Para Martí forma y contenido debían ajustarse desde el origen, pues con la excusa de un fin justo más de una vez se intentó preterir instituciones y libertades, lo que remitía a un principio esencial: “...el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre,–o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos” (Martí, t. 4, 1975: 270), que en su doctrina era mucho más que combatir solo por la independencia política.
A partir de ese minuto Martí debió sufrir el cuestionamiento de un segmento de los veteranos. Un traidor encubierto que mucho daño hizo en la gesta del 68: Antonio Zambrana, llegó a emplazarlo en un mitin en el Tammany Hall, de Nueva York. Quienes no secundaran el plan Gómez-Maceo debían usar sayas, dijo. Martí estaba parado a un lado de la puerta de entrada del salón y salió como un bólido hacia el escenario, abriéndose paso a empujones y codazos con el sombrero entre las manos pegado al pecho, único modo de transitar por aquel pasillo desbordado de gentes. Intentó interrumpir al orador para hacer uso de la palabra, pero Gómez le pidió esperar a que este terminase. Flor Crombet le cedió su asiento. Llegado su turno estaba más calmado. Dejó claro el motivo de su actuación: sentía un inmenso dolor ante “…el sacrificio estéril, de tanto cubano útil, de tanto cubano bueno”. Habló sin atisbo de rabia o de rencor; ni siquiera cuando mirando a los ojos de Zambrana expresó que era tan hombre que apenas cabía en sus calzones, lo que probaba allí y dondequiera (Plochet, 2012: 130–132).
Gómez no pensó que el conflicto con Martí lo afectaría; subestimó su magnetismo entre los emigrados –con particular fuerza entre los más humildes–, fascinados por aquel hombre que abogaba por la revolución social desde una prédica inclusiva. La ruptura retrasó el levantamiento; el plan tropezó con dificultades que sus dos jefes no supieron cómo resolver: Ramón Leocadio Bonachea se inmoló en una expedición que arribó por Las Coloradas, en Niquero, y el 7 de marzo de 1885 lo fusilaron en el Castillo de San Pedro de la Roca, en Santiago de Cuba. Limbano Sánchez protagonizó otro intento fallido y murió asesinado por un traidor. Ninguno de los dos se subordinaba al Generalísimo. En 1886, Gómez y Maceo terminaron distanciándose. Faltó dinero y consenso político en torno al proyecto.
Para entonces la crisis estructural de la economía y la sociedad cubanas –a la que no pudo dar solución la Guerra de los Diez Años–, demandaba una salida inaplazable. Abolida la esclavitud, el capitalismo en Cuba avanzó en la búsqueda de un tipo de organización política acorde a sus intereses, cuando en el orden internacional se abría paso el capital financiero y los círculos de poder en Estados Unidos demandaban participar en la construcción global de hegemonía.
Acechantes, y sin perder un minuto en la batalla por la opinión pública, los círculos expansionistas estadounidenses ganaban fuerza. Sus cabilderos tenían invadidos los pasillos del Capitolio con la Casa Blanca como meta. Martí estaba preocupado. Era hora de voltear la página; debía reconectarse con Gómez y Maceo. El 17 de diciembre de 1887 le escribió al primero proponiéndole intercambiar sobre el modo más rápido y certero de hacer la guerra. No anduvo con rodeos sobre el objetivo de la urgencia: “Impedir que con la propaganda de las ideas anexionistas se debilite la fuerza que vaya adquiriendo la solución revolucionaria” (Martí, t. 1, 1975: 216 y 219). Un mes más tarde, el 15 de enero de 1888, Maceo manifestó su posición al Apóstol en una misiva: “Libertad, igualdad y fraternidad, esa sublime aspiración del mártir del Gólgota (Jesús Cristo), que acaso utópica aún a pesar de dieciocho siglos de expresada, llegará a ser mañana, a no dudarlo, una hermosa realidad” (AHC, t. I, 1948: 309). Con Cuba por delante, quedó sellada la unidad entre estos tres imprescindibles; nada detendría la revolución.
En febrero de 1890, durante la discusión en el Senado del presupuesto de la Marina, William E. Chandler, exsecretario de ese Departamento, llamó a erigir una Armada superior “…a la de la nación que posea la isla de Cuba” (Mañach, 2001: 175). No podía ser más directo. Desde la conquista de California (1848) y la compra de Alaska (1868), Estados Unidos era una potencia del Pacífico y anhelaba expandirse. Intocable en el hemisferio occidental, contemplado en la Doctrina Monroe como su radio de acción, invocaba el interés nacional para lanzarse a la más vasta arena mundial con China como meta, donde Rusia, Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y Japón se disputaban los espacios de influencia. Un obstáculo se interponía: sus escuadras del Pacífico y el Atlántico distaban mucho entre sí; para auxiliarse tenían que bordear Suramérica hasta el estrecho de Magallanes. Los círculos militares se habían planteado una interrogante esencial: ¿dónde dar el golpe? España, en posesión de Cuba, Puerto Rico y Filipinas (antesala de China) era todo lo que necesitaban.
Martí debió plantearse el tema de la independencia cubana como un problema universal. Solo una Cuba emancipada del coloniaje –con una república antimperialista de base social y popular–, podría impedir que Estados Unidos se extendiera sobre nuestras tierras de América y contribuir con ello al “equilibrio del mundo”. ¿Qué hacer entonces?: forjar conciencia. “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra” –escribió en su célebre ensayo “Nuestra América”, publicado el 30 de enero de 1891. Y esbozó un concepto esencial: “Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados” (Martí, t. 6, 1975: 15). Literalmente se refería a los acorazados botados al agua por los astilleros yanquis, para conquistar la supremacía de su Armada en el Atlántico y el Pacífico.
Consciente de su destino, el 11 de octubre de 1891 renunció a su condición de cónsul de Uruguay para dedicarse por entero a la obra de la revolución. Mucho le ayudó su contribución a la Sociedad Protectora de la Instrucción, La Liga, fundada por trabajadores de Cuba y Puerto Rico, negros en su mayoría, a los que impartió clases gratuitas. Cuando el 25 de noviembre llegó a Tampa, ya era identificado como el Maestro, apelativo difundido por sus entrañables alumnos.
En los centros de emigrados de la Florida se respiraba patriotismo; pero los veteranos estaban escépticos, cuestionaban a los jóvenes por la tibieza de su amor a Cuba, que les impedía imitar la proeza del 10 de Octubre; los camagüeyanos se consideraban más importantes que los habaneros por las pruebas que dieron en la gesta y se mofaban de ellos que, por el contrario, poco participaron; los fabricantes de tabacos, escogedores y tabaqueros se trataban con recelos; muchos blancos miraban con aire de superioridad a negros y mulatos. Faltaba energía, carácter para saltar por encima de las rencillas, genio para integrar los elementos dispersos, afecto para aliviar las pasiones encontradas.
“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra” –escribió José Martí en su célebre ensayo “Nuestra América”, publicado el 30 de enero de 1891.
La prédica y actuación martianas fundieron el alma cubana en torno a los fines emancipatorios. El 5 de enero de 1892, sometió a la aprobación de los clubes de Tampa y Cayo Hueso –y se aprobaron– las bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC), el partido político de la unidad nacional para expulsar a España de Cuba y conducir la revolución social en la república. De regreso a Nueva York, el 14 de marzo fundó Patria, periódico destinado al combate ideológico. Y el 10 de abril, en el XXIII Aniversario de la Constitución de Guáimaro, se proclamó el PRC.
Seis meses más tarde, Martí viajó a Santo Domingo para ofrecer a Gómez el cargo de general en jefe del Ejército Mambí. Llegó a su finca La Reforma el 11 de septiembre de 1892. Ocho años habían transcurrido desde la ruptura y al reencontrarse se abrazaron en largo silencio. Necesitaron de pocas palabras: “Martí ha encontrado mis brazos abiertos para él y mi corazón, como siempre, dispuesto para Cuba” –apuntó Gómez en su Diario de campaña (Gómez, 1968: 264). Faltaba el otro imprescindible: Maceo, y el 30 de junio de 1893, El Heraldo, de Costa Rica, dio la bienvenida a Martí en esa nación centroamericana. Una semana permaneció en San José. Maceo lo acompañó en todas sus actividades. La afiliación de Gómez y Maceo consolidó la autoridad del PRC entre los veteranos de la Guerra Grande y acentuó el carácter radical de la revolución.
El 8 de diciembre de 1894 se aprobó el “Plan de alzamiento para Cuba coordinado al movimiento de Fernandina”. Nathaniel B. Borden, coronel del 6.º Regimiento de Misisipi en la Guerra de Secesión, le brindaría cobertura logística. Su condición de vicecónsul de España en Fernandina lo libraba de sospecha. El armamento se depositaría en sus almacenes de madera; las armas se envasarían como utensilios agrícolas y herramientas de minería; el parque, como clavos. Tres vapores fueron contratados con la fachada de que serían destinados a trasladar medios de trabajo y hombres encargados de incorporarse a fincas de fomento del cultivo de frutas y yacimientos de manganeso: el Baracoa, con Martí, Mayía Rodríguez y Enrique Collazo recogería en República Dominicana a Gómez con entre doscientos a trescientos hombres para conducirlos a Santa Cruz del Sur; el Lagonda iría a Puerto Limón, Costa Rica, para llevar hasta la costa norte de Santiago de Cuba a los hermanos Antonio y José Maceo, Flor Crombet, un nutrido grupo de veteranos de la Guerra Grande y militares suramericanos –en total, doscientos–; el Amadís sería conducido hacia un punto cercano a Cayo Hueso, donde lo esperaban Serafín Sánchez y Carlos Roloff con una numerosa expedición. De allí navegarían a Las Villas para sublevar Cienfuegos, Matanzas y Jagüey Grande. Los desembarcos se realizarían con pocos días de diferencia.
En Cuba los generales Guillermón Moncada, Bartolomé Masó, Francisco Carrillo y Julio Sanguily, debían pronunciarse con igual sincronismo. Martí se propuso garantizar la mayor simultaneidad posible para asestar un golpe fulminante que impidiera a la Corona enviar refuerzos. Cada detalle fue minuciosamente meditado, bajo estrictas medidas de compartimentación. Dentro y fuera de la Isla solo se esperaba el mandato. El 10 de diciembre, chequeó la marcha de los preparativos con Nathaniel B. Borden en el hotel Saint Denis de Nueva York. Quedó eufórico…
Almacenes de Nathaniel Borden en Fernandina.
El 9 de enero de 1895 el Lagonda embarcó su armamento; el Amadís y el Baracoa se aproximaban a los muelles de Borden. En el último minuto, Martí fue a ultimar detalles con el coronel Fernando López de Queralta, comisionado por Serafín Sánchez y Carlos Roloff para auxiliarlo en el aseguramiento del Amadís, dada su experiencia en la organización de expediciones durante la Guerra Grande. El Apóstol estaba radiante; de pronto, López de Queralta se negó a proceder bajo las condiciones estipuladas: reveló los detalles a su alcance y el fin de los preparativos al capitán de la nave –un corredor sin escrúpulos–, y este alertó a su propietario; además, envió por ferrocarril las cajas de cápsulas descubiertas y facturó la carga como artículos militares, en franca violación de sus instrucciones.
En virtud de una nota recibida desde Nueva York, el 10 de enero la Secretaría del Tesoro orientó detener el Amadis. Fernandina se llenó de agentes federales. La prensa armó un escándalo y los dueños del Lagonda y el Baracoa notificaron que sus barcos fueron contratados en condiciones similares. Un fiscal dispuso su retención y emitió una orden de embargo contra el armamento depositado en los almacenes de Borden. Martí tuvo tiempo de pasar un aviso a Manuel Mantilla para que echaran al agua la carga del Lagonda. Cuando en la mañana del 11 de enero lo requisaron, no hallaron nada. El abogado Horatio Rubens, amigo de Martí y de la causa independentista, asumió la defensa del caso ante los tribunales.
Sobre Fernando López de Queralta pesaba un antecedente: dados su actitud e inexplicables yerros durante el plan Gómez-Maceo, el general Antonio puso en duda su lealtad, pero ni Serafín ni Roloff escucharon la alerta. Otro elemento: no se incorporó a la guerra. Algunos historiadores apuntan que colaboró desde Estados Unidos; sin embargo, nadie puede certificar que su labor no estuviese orientada a recolectar información para nuestros adversarios. Es conocida la presión del espionaje español y del estadounidense antes y a todo lo largo de la guerra del 95; de hecho, lo ocurrido en Fernandina hizo imposible la contienda relámpago proyectada por Martí, para anticiparse –con la rápida victoria de las armas mambisas– a las condiciones que preparaba el sector expansionista en Washington con la intención manifiesta de lanzarse sobre Cuba. Todo apunta a que López de Queralta era un traidor. ¿Pero era el único? ¿Fue un hecho aislado o el espionaje español estaba avisado sobre lo que se gestaba?
Dos años llevaba España observando las maniobras cubanas en Fernandina. ¿Cómo obtuvo la información? De una manera para muchos insospechada: luego de la incorporación de Gómez y Maceo al plan martiano, se unificaron los esfuerzos en la Isla. Enrique Collazo propuso a Julio Sanguily como jefe militar de Occidente y Gómez lo aprobó. Martí, en cambio, desconfiaba. El desespero de los veteranos tenía revuelto al espionaje peninsular; la vanidad y locuacidad de Julio constituían un peligro para el ordenamiento secreto de la guerra. En febrero de 1893 viajó a Cayo Hueso para recolectar dinero. Según dijo, se levantaría en marzo y recibió de los tabaqueros $1 400. La manera en que se condujo durante su estancia y a la llegada a Cuba, disparó la señal de alarma del Apóstol, quien en carta a Gómez se mostró preocupado por la incomprensible familiaridad con que se hablaba en La Habana de los detalles más íntimos después del viaje de Julio, y el trastorno causado por la publicidad e impunidad con que este actuaba.
¿Estaba paranoico Martí? ¿Podía un mayor general mambí actuar con tanta ligereza e ingenuidad? Es poco creíble. Pese a que era propietario del ingenio Azopardo, en Unión de Reyes, Julio mantenía un desproporcionado tren de vida dada su adicción al alcohol, los juegos de azar y las parrandas. Ya en la Guerra Grande, Vicente García registró en su diario que Julio comerciaba con el enemigo. En la paz, intimó con el general español Manuel Salamanca y desde 1890 cobraba una pensión asignada por el general Camilo García de Polavieja. El 20 de marzo de 1893 –un mes después de su estancia en Cayo Hueso y de la visita a Martí en Fernandina–, el capitán general Alejandro Gómez Arias notificó a Madrid:
“Tengo noticias, cuya comprobación persigo, acerca de una expedición proyectada, la que con fuerza numerosa y bien armada se supone debe partir de la isla Fernandina en un barco de vapor a cuya adquisición se destinan los fondos: la he comunicado también al consulado de Cayo Hueso con las referentes personas relacionadas con este presunto proyecto […]” (Rodríguez García, 2005, t. II: 332–333).
Lejos de producir desaliento, lo ocurrido en Fernandina agitó los ánimos de los emigrados. Estaban impresionados ante la magnitud del proyecto martiano, cuyos resultados no imaginaban siquiera los más optimistas en las filas revolucionarias. El levantamiento se fijó para el 24 de febrero, domingo de carnavales.
Fragmento del manuscrito de la orden de alzamiento emitida por José Martí al general Francisco Carrillo. Fuente: Vanguardia.
El 24 de febrero de 1895 un huracán se extendió a lo largo de Cuba. Solo en el territorio que hoy comprende la provincia de Granma, se consumaron 16 pronunciamientos bajo el mando del mayor general Bartolomé Masó Márquez, quien con la alborada estableció su cuartel general en Bayate, distrito de Manzanillo; en paralelo, Amador Guerra y Enrique Céspedes batían al destacamento de la Guardia Civil que custodiaba el fuerte de Cayo Espino, en las inmediaciones de la Sierra Maestra. Al mediodía ya lo habían tomado. Fue la primera acción combativa de toda la contienda y Guerra recibió el ascenso al grado de capitán. En Yara el coronel Juan Masó Parra se levantó con ochenta hombres; en Bayamo, los coroneles Francisco Estrada Castillo, Esteban Tamayo Tamayo y José Manuel Capote Sosa, con ciento cincuenta entre los tres; en Jiguaní, el coronel Fernando Cutiño Zamora, con un reducido número de compañeros; en Holguín, José Miró Argenter y Ricardo Sartorio, con una docena.
A las 9:00 a.m. del 24 de febrero, en Guantánamo se pronunció el coronel Pedro Agustín Pérez, Periquito, en un sincrónico levantamiento que incluyó nueve barrios rurales. En cumplimiento de una orden del general Antonio Maceo –relativa a limpiar la costa sur de Oriente para garantizar el desembarco de las expediciones–, Enrique Tudela recibió la misión de tomar el fuerte San Nicolás, en Hatibonico, barriada de Caimanera. A las 3:00 p.m. atacó el objetivo con 12 hombres y lo tomó, con saldo para el enemigo de cinco bajas: dos muertos y tres heridos. Capturaron un prisionero y se apoderaron de todas las armas. El día 25 sobre las 8:00 a.m., Enrique Brooks con su gente abrió fuego contra la sede del cuartel de la Guardia Civil en la ciudad de Guantánamo; mientras Periquito Pérez con otro grupo tomaba el fuerte de Sabana de Coba, en la costa.
En Santiago de Cuba, enfermo de tuberculosis, el mayor general Guillermón Moncada arrastró con él a veteranos de la Guerra Grande y a los pinos nuevos. Al mediodía estableció su campamento en Jarahueca, Alto Songo. Poco pudo hacer: era un hombre agonizante que en cumplimiento de su palabra marchaba a morir en la manigua a la sombra de su bandera. En la tarde, el coronel Victoriano Garzón se levantó en El Caney; en El Cobre, el coronel Alfonso Goulet, junto al delegado del PRC en Santiago de Cuba, Rafael Portuondo Tamayo, a quienes se les unió un nutrido grupo procedente de Palma Soriano; en San Luis, el teniente coronel Quintín Banderas; en Loma del Gato, el sargento Silvestre Ferrer Cuevas con veinte hombres incendió el poblado y lo dejó en ruinas.
El grito de “¡Viva Cuba libre!” se escuchó en varios puntos de la geografía oriental.
Baire escuchó el grito de guerra en la tarde. El capitán Saturnino Lora Totres, joven terrateniente de la comarca de aspecto tranquilo, congregó a su gente en la entrada del pueblo por el camino a Santiago de Cuba y en formación de caballería marchó hasta la plaza, donde efectuó seis disparos. Portaban un pabellón español atravesado por una cruz diagonal blanca (símbolo de la autonomía). Esa fue la razón de que el Diario de la Marina solo se hiciera eco de este hecho, de escasa importancia tanto por el número de sus participantes como por la envergadura de la acción –sin contar que a esa hora ya en varios puntos de la geografía oriental se había lanzado el grito de “¡Viva Cuba libre!” y los fuertes de la Guardia Civil en Cayo Espino y Hatibonico permanecían en manos insurrectas. Tres días más tarde, el 27 de febrero, Lora entregó el mando al teniente coronel Jesús Sablón, Rabí, quien asumió la jefatura de las fuerzas de Baire y Jiguaní. Todavía una semana después, un “AVISO AL PÚBLICO” en Baire negaba la independencia: “El jefe del movimiento participa al público que al “¿Quién vive?” de sus avanzadas se contestará “¡España!”. “¿Qué gente?”. “La autonomía”. Lo que se hace público para el general conocimiento. Baire, 3 de marzo de 1895. Por el coronel Jesús Rabí, el coronel Saturnino Lora” (Ubieta, t. II, 1911: 44). En sus memorias el general Enrique Loynaz del Castillo explicó las razones:
El 24 de febrero, en obediencia a la consigna dada desde La Habana, reuniéronse en la finca Veguita los hermanos Saturnino, Mariano y Alfredo Lora, José Antonio Cardet y sus amigos y Reyes Arencibia con los conjurados de Jiguaní. A esta reunión concurrieron treinticinco autonomistas que al saber la inminencia del movimiento revolucionario manifestáronse decididos a incorporarse a él. Invocando como siempre un falso amor a la libertad de Cuba […] consiguieron interporner entre la intención de aquellos patriotas candorosos y valientes, y la acción revolucionaria el puente mezquino de la sumisión.
…tan pronto sonaron los primeros disparos los mantenedores de la tesis de la sumisión se sometieron de nuevo a España; mientras Rabí, los Lora, los Cardet, los Reyes Arencibia y sus amigos arrojaron al suelo la bandera de la cruz española, y enarbolaron en su campamento la bandera de Cuba y la honraron con los triunfos de Las Yeguas, El Cacao y Los Negros (Loynaz, 2001: 139).
Julio Sanguily no encabezó la caballería mambisa occidental como a todos prometió. Lo “sorprendió” la policía en su mansión del Cerro; en Ibarra Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma junto a otros 12 compañeros aguardaban esperanzados por él. Allí estaban sus ayudantes con el caballo ensillado, las armas y en la jurisdicción de Matanzas le esperaba una escolta para levantarse. “Yo sabía que él no servía para conspirar, y por eso conspiraba por él y por mí; pero yo sabía que él servía para lo que yo no servía; para al frente de la caballería criolla entrar a saco y guerra por todas partes y poner en conmoción al ejército contrario y desbaratarlo y hundirlo con su pericia y con su valor. Y por eso yo no quería más que eso: verlo a caballo”, relató Juan Gualberto Gómez (Pichardo y Portuondo, 1989: 209). En las próximas 48 horas fueron ocupados 260 kg de pólvora en dos depósitos clandestinos de la capital y detenidos los importadores de armas Eladio Larrañaga y José Velasco. Las evidencias expuestas y lo ocurrido con posterioridad apuntan a Julio como delator.
A pesar de la ausencia de los jefes principales, Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma junto a sus compañeros resolvieron cumplir la palabra empeñada con Martí; entretanto, cuando intentaba abandonar La Habana era detenido en el andén del ferrocarril de Villanueva el general José María Aguirre. Otros alzamientos se produjeron en esa región: en Jaguey Grande, Matanzas, el doctor Martín Marrero se levantó con 41 hombres. Esperaron por Pedro Betancourt hasta las 3:00 p.m. del 25. Sostuvieron fuego con el enemigo en Palmar Bonito el 26. Luego se acogieron al indulto. Marrero huyó a Francia y pasó a Estados Unidos. Regresó con Calixto García, el 25 de marzo de 1896. En Sabana de los Charcones –a 17 km de Aguada de Pasajeros–, Cienfuegos, se levantó el habanero Joaquín Pedroso con nueve hombres, junto a 39 de la partida de José Álvarez Arteaga, Matagás, antiguos bandoleros de la comarca. Tuvieron el primer choque el 4 de marzo. Pedroso capituló con dos de su gente. Matagás se internó en la Ciénaga de Zapata con el resto, germen de la Brigada de Colón del Ejército Libertador.
El 24 de febrero de 1895 no llegó a la Isla el Tsunami previsto por Martí; pero otra vez tronó en Cuba el grito de ¡Independencia o muerte! Los cubanos hicieron suya la máxima cespedista de no permanecer de rodillas, y se levantaron. En República Dominicana y Costa Rica se aprestaban los tres líderes de la revolución social demandada por las bases populares del pueblo: Martí, Gómez y Maceo. Nada ni nadie podría impedir al Apóstol cumplir con la palabra que empeñó en su carta a Manuel Mercado 17 años atrás: pronto llegaría a conquistar la patria.

Manuscrito de la orden de alzamiento

Manuscrito de la orden de alzamiento emitida por José Martí al general Francisco Carrillo. Fuente: Vanguardia.
Manuscrito de la orden de alzamiento emitida por José Martí al general Francisco Carrillo. Fuente: Vanguardia.
Manuscrito de la orden de alzamiento emitida por José Martí al general Francisco Carrillo. Fuente: Vanguardia.
Manuscrito de la orden de alzamiento emitida por José Martí al general Francisco Carrillo. Fuente: Vanguardia.
Manuscrito de la orden de alzamiento emitida por José Martí al general Francisco Carrillo. Fuente: Vanguardia.
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