"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 23 de julio de 2018

RECORDANDO A EDUARDO GALEANO.

Guatemala 1954, Nicaragua 2018.

Por Froilán González y Adys Cupull

Los recientes acontecimientos en Nicaragua, nos obligan a recordar la historia y llamar a los centroamericanos y latinoamericanos a no permitir que la intervención e invasión a Guatemala en 1954 por los Estados Unidos, con el apoyo de la iglesia católica, la OEA y las fuerzas internas de espalda al pueblo se repitan.

El triunfo del proceso revolucionario en Guatemala en 1952 encabezada por Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz que planteó aplicar una política independiente, defender los recursos naturales, establecer vínculos con todos los países, legalizar los partidos políticos progresista sin excluir al comunista, la Ley de Reforma Agraria, que contemplaba la expropiación de las tierras de la United Fruit Company, era demasiado para los intereses de Estados Unidos.

El imperialismo yanqui comenzó a atacarla abiertamente, denunciándola como una plaza de armas del comunismo soviético, satélite de Moscú y enemigo de las potencias occidentales y de los países centroamericanos y en enero 1954 preparó la invasión, con el apoyo de los gobiernos serviles a Washington de Nicaragua, República Dominicana y Venezuela

El embajador norteamericano participó en una reunión en con los embajadores de Estados Unidos en Centroamérica, para los planes de invasión acompañados de una fuerte campaña de propaganda. La OEA como peón obediente a los intereses de Estados Unidos convocó a una reunión consultiva de cancilleres y aprobó acciones multilaterales. Era una carta abierta para que se cometiera el crimen.

El 19 de mayo de 1954 el gobierno de Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Guatemala y el 25 anunció el comienzo de un puente aéreo para el traslado de armas hasta Honduras y Nicaragua y reclutó fuerzas mercenarias de los países vecinos. 

El 18 de junio se produjo la invasión de cinco mil hombres al mando de Castillo Armas. La aviación bombardeó instalaciones militares y ametralló los barrios pobres de la ciudad, mientras las tropas mercenarias eran transportadas desde Tegucigalpa a la frontera y se internó en territorio guatemalteco. Una flagrante provocación para justificar la invasión. 

El gobierno guatemalteco protestó ante el de Honduras y envió los antecedentes al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que permaneció ciega y sorda antes los reclamos del país agredido. 

El rostro de la invasión y la campaña desinformadora fue narrado por el extraordinario escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro Memoria del fuego, que tituló "La máquina de mentir, pieza por pieza" transformando al verdugo en víctima y la víctima en verdugo y atribuyendo a Guatemala la intención de invadir a Honduras y a toda América Central. Por su vigencia y magistral forma de relatar la historia lo copiamos textualmente:

“ENGRANAJE 1: Se bombardea a la opinión pública mundial con noticias y artículos, declaraciones, panfletos, fotografías, películas y tiras cómicas sobre atrocidades comunistas en Guatemala. Este material pedagógico, que jamás confiesa su origen, proviene de las oficinas de la United Frui en Boston o de las oficinas del gobierno en Washington.

ENGRANAJE 2: El arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell Arellano, exhorta a la población a sublevarse ` contra el comunismo enemigo de Dios y de la Patria '. Treinta aviones de la CIA riegan su pastoral por todo el país. El arzobispo hace llegar a la capital la imagen del popular Cristo de Esquipulas, que es nombrado Capitán General de la Cruzada Libertadora. 

ENGRANAJE 3: En la Conferencia Panamericana, John Foster Dalles golpea la mesa con el puño y arranca la bendición de la OEA a la proyectada invasión. En las Naciones Unidas, Henry Cabot Lodge bloquea las demandas de auxilio de Jacobo Árbenz. La diplomacia norteamericana se moviliza en todo el mundo. Se obtiene la complicidad de Inglaterra y Francia a cambio de un comprometido de silencio de los Estados Unidos sobre los delicados asuntos del canal de Suez, Chipre e Indochina.

“ENGRANAJE 4: Los dictadores de Nicaragua, Honduras, Venezuela y República Dominicana no sólo brindan campos de entrenamiento, emisoras de radio y aeropuertos a la Operación Guatemala. También aportan lo suyo a la campaña de propaganda. Somoza reúne a la prensa internacional en Managua y muestra unas cuantas pistolas que llevan grabado el sello de la hoz y el martillo. Dice que provienen de un submarino ruso y que han sido interceptadas camino a Guatemala."

El 8 de julio bajo el mandato de Estados Unidos, una junta de militares designó presidente de Guatemala a Castillo Armas, el candidato de la CIA. Los pilotos norteamericanos, bombardearon el país y la OEA brindó su apoyo a la invasión y reconoció al nuevo gobierno de Guatemala.

Galeano narró que una poderosa emisora de la CIA, fue instalada en la azotea de la embajada de los Estados Unidos, desde donde difunde confusión y pánico en todo el país. La Máquina de Mentir informa al mundo que ésa es la radio rebelde. La voz de la Liberación, trasmitiendo desde la jungla de Guatemala la marcha triunfal del coronel Castillo Armas, acampado con toda su tropa en una plantación de la United Fruit en Honduras, esperando las órdenes de la máquina de Decidir.

Siguió narrando que los bombardeos aéreos reventaban los depósitos de combustible y el gobierno se limitaba a enterrar a los muertos y el ejército mercenario atravesaba la frontera con la consigna “Dios, Patria, Libertad”, mientras improvisadas milicias desarmadas, deambulaban, por las calles.

El presidente Árbenz pidió asilo en la embajada de México y el arzobispo de Guatemala declaraba que admiraba el sincero y ardiente patriotismo del nuevo presidente, quien, en un ambiente de gran algarabía, recibió la bendición del Nuncio Papal, Monseñor Genaro Verrolino.

El presidente norteamericano Dwight Eisenhower felicitaba a los responsables de la CIA, por haber eliminado una cabeza de playa soviética en el hemisferio y el jefe de la CIA, encarga a un periodista de la revista Times la redacción de una nueva Constitución para Guatemala.

Relata Galeano que en la primera reunión del Embajador Norteamericano con el presidente Castillo Armas, éste último le expresó su preocupación por la insuficiencia de cárceles locales y de no disponer de las celdas necesarias para encerrar a los comunistas, que según las listas enviadas desde Washington sumaban 72 000.

Mientras estos acontecimientos se desarrollaban, bajo el ondear victorioso de la bandera norteamericana, la felicitación de la OEA, los aplausos por la democracia, las bendiciones del Nuncio Apostólico y el Monseñor Genaro Verrolino, se celebró una gran fiesta en la embajada de Estados Unidos y cuatrocientos guatemaltecos, colonizados mentalmente y fieles al dominio extranjero, cantaban a coro el himno de los Estados Unidos de América.

La historia se encargó de reportar los miles de detenidos, torturados, asesinados, desaparecidos y asilados y la cadena de golpes de estados y la secuela de explotación, asesinatos, miseria y el subdesarrollo.
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