"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 10 de agosto de 2012

Agricultura urbana, orgánica y sustentable en Cuba

Imprimir artículo

Por Fernando Ravsberg
Ernest Hemingway decía que los mejores mojitos de Cuba se tomaban en la Bodeguita del Medio, en La Habana Vieja.
Ernest Hemingway decía que los mejores mojitos de Cuba se tomaban en la Bodeguita del Medio, en La Habana Vieja. Foto: Raquel Pérez
El escritor Ernest Hemingway recomendaba tomar los mojitos en la Bodeguita del Medio, así que intentamos averiguar por qué. Reynaldo Linéa, el barman, resultó ser asiduo lector de BBC Mundo y nos reveló el origen de la hierbabuena que utilizan.
Resulta que viene de una cooperativa agropecuaria urbana que produce solo alimentos orgánicos. Siempre está muy fresca porque la cercanía de la finca les permite comprarla diariamente, como quien dice va desde el surco al mojito sin escalas.
“La hierbabuena siempre fue deficitaria, al grado que los ministros de agricultura y turismo habían firmado un acuerdo para garantizar el abastecimiento a la Bodeguita del Medio”, nos explicó Reynaldo, quien lleva 22 años tras la barra.
Las reformas económicas permiten ahora que el famoso restaurante compre directamente a los productores pagando en divisas. Unos tiene la hierbabuena de primer calidad y los otros obtienen moneda dura para seguir desarrollando la cooperativa.
Del buró al surco
La finca está ubicada en Alamar, a 15 minutos de la bodeguita, así que fuimos directamente a conversar con los productores. Al llegar encontramos un punto de venta de verduras, especies y plantas para los vecinos a precios menores que en los agromercados.
Miguel Salcines, presidente de la cooperativa, nos muestra la hierbabuena que venden a la Bodeguita del Medio.
Miguel Salcines, presidente de la cooperativa, nos muestra la hierbabuena que venden a la Bodeguita del Medio. Foto: Raquel Pérez
Miguel Salcines es un técnico agrónomo que trabajó muchos años en el Ministerio de la Agricultura, uno de los pocos que, durante la crisis de los 90, optó por dejar las oficinas y dedicarse a producir alimentos. Con 3 o 4 personas más y utilizando terrenos baldíos fundó la cooperativa.
“Fue un reto, somos un país de monocultivo en grandes latifundios que no tenía en cuenta a la agricultura de menor escala”, dice Miguel pero agrega que inmediatamente se convirtieron en una fuente de empleo para la comunidad, fundamentalmente “entre las mujeres y las personas de la tercera edad”.
La escasez de alimentos durante la crisis de los años 90 obligó a los mas reacios a probar los vegetales de la cooperativa y “poco a poco la gente los incorporó a su dieta. Así contribuimos a crear hábitos de consumo diferentes que aun hoy se mantienen”.
Ciclos naturales
Jose Luis Roche es uno de los mejores cooperativistas a pesar de que tiene ya 81 años, 70 trabajando en la agricultura.
Jose Luis Roche es uno de los mejores cooperativistas a pesar de que tiene ya 81 años, 70 trabajando en la agricultura. Foto: Raquel Pérez
En la finca trabajan 160 personas, su “principal fortaleza son los recursos humanos y su preparación, tenemos 22 profesionales universitarios, más de 40 técnicos de nivel medio y el resto están entre 9 y 12 grado. El promedio de edad ronda los 50 años”, nos explica Miguel.
El mayor de ellos es José Luis Roche, un abuelo de 81 años que lleva 70 años en la agricultura y que “para conversar un ratico con los compañeros” llega cada día a las 6 am, una hora antes de lo estipulado. Nos asegura que “trabajar es bueno para la salud lo que es malo es sentarse”.
A sus 24 años Roxana Fleites está a cargo de un laboratorio biológico ubicado en un ranchón de techo de palmas en medio de la cooperativa.  Dice que no utilizan químicos, “reproducimos insectos beneficiosos y pichones de cotorras que se comen las plagas”.
Lograron ser autosustentables en base a un sistema orgánico de producción, exento de químicos, en el que se combinan ciclos naturales, crían vacas, usan sus excrementos para producir humus de lombriz y este lo aplican a la tierra como fertilizante natural.

La agricultura urbana es la que más se desarrolla con menos recursos.

Campesinos y accionistas
Miguel nos asegura que el trabajo en la cooperativa que preside es más humano que en la gran agricultura “el horario laboral es menor, trabajamos 6 horas en verano y 7 en invierno, hacemos préstamos sin intereses a nuestros asociados, tenemos almuerzo y cena gratuitos”.

Roxana Fleites, es la especialista que cría insectos y pichones de cotorra para contrarrestar las plagas de la agricultura sin usar químicos.
Roxana Fleites, es la especialista que cría insectos y pichones de cotorra para contrarrestar las plagas de la agricultura sin usar químicos. Foto: Raquel Pérez

A pesar de todo les costaba retener a los asociados. Crearon entonces un sistema de pago en el que se combinan salario y acciones, estas últimas entregadas a partir “del capital de trabajo” acumulado por cada cooperativista. “El 50% de las ganancias se reparten entre los accionistas”.
Los primeros 3 meses se labora en calidad de empleado y, si la asamblea aprueba su incorporación a la cooperativa, empieza a acumular capital en los surcos. El primer año recibe 1 acción y sigue aumentando hasta que al décimo se consiguen 6 acciones.
El salario básico mensual de un cooperativista es de $ 350 a $700 pero sumado a las acciones llegan hasta los $ 2000, unos U$D 80. Además, “a diferencia de otras cooperativas, nosotros no retenemos las utilidades por meses, las pagamos junto con el salario cada 15 días”.
“Lo que no crece perece”
Miguel Salcines nos explica que recibieron apoyo de ONGs europeas, de los centros de investigación de Cuba y de los gobiernos locales pero chocan con las trabas burocráticas que frenan el desarrollo agrícola del país desde hace décadas.
“Las políticas comerciales buscaban proteger a la población contra la especulación de los alimentos pero crean mucha rigidez en los precios y eso no estimula la producción. Somos del criterio de que el país debe subsidiar a la gente y no a los productos”.
“El sistema de compra de medios y recursos es de una complejidad extrema, a través de otra empresa, de otros organismos, con contrataciones y un maremágnum de papeles y documentos que no le da la inmediatez necesaria cuando, por ejemplo, se nos rompe un camión”.
“También rechazan que hagamos otras actividades al margen de las agropecuarias, por ejemplo que podamos tener un restaurante, un taller o una cafetería. Y eso nos mata el capital que tenemos para invertir como cooperativa porque lo que no crece perece”.

jueves, 9 de agosto de 2012

El hombre de los retornos de 400%

Imprimir artículo

Por BRETT ARENDS
Un día a finales de 2010, media docena de inversionistas ricos y administradores de portafolios se reunieron en una oficina en el centro de Manhattan. En conjunto, manejaban más de US$1.000 millones. Tenían acceso a los más exclusivos fondos de cobertura y sociedades de inversión, y a menudo se codeaban con la élite de Nueva York, Greenwich y Palm Beach.
Pero ese día, se habían reunido para escuchar a un desconocido que había abandonado sus estudios universitarios y averiguar cómo había conseguido un rendimiento mucho mejor que el de todos ellos.
El desconocido, Allan Mecham, había estado registrando rendimientos alucinantemente altos durante una década en un pequeño fondo de inversión privada llamado Arlington Value Management, y muchos de los hombres de Wall Street consideraban subir a bordo. Durante casi dos horas, lo llenaron con preguntas. ¿Dónde había obtenido su experiencia en negocios? Leo un montón, respondió él. ¿Tenía un MBA? No. Dejé la Universidad, decía. ¿Tenía un inteligente modelo de computación o algoritmo? No, aseguraba. No uso demasiado hojas de cálculo. ¿Podía el grupo dar un vistazo a sus análisis de inversión? No tengo nada de eso, contestaba. Todo está en mi cabeza. Los inversionistas estaban desconcertados. Bueno, ¿podría al menos decirles hacia dónde pensaba que se dirigía el mercado bursátil? "No tengo idea", contestó Mecham.
Tom Bear para SmartMoney.com
Allan Mecham, en su oficina.

Al término de la reunión, "la mayoría de la gente salió del lugar desconcertada", dice Brendan O'Brien, un gestor de dinero de Nueva York que estaba allí. "Ellos esperaban ver a un tipo muy elegante y locuaz. Pero en cambio decían que no podían entender por qué no tendría una opinión sobre el mercado, teniendo en cuenta que a los administradores de dinero se les paga para tener una visión sobre el mercado". Mecham había enfrentado ese tipo de desconcierto antes, razón por la cual rara vez se reúne con potenciales inversionistas. Es difícil vender su producto a una industria que está acostumbrada a algo muy diferente. Después de todo, de acuerdo con sus reglas, él ni siquiera debería estar en el negocio.
Durante un período de 12 años, hasta finales de 2011, Mecham, que en la actualidad tiene apenas 34 años, ha ganado un sorprendente retorno acumulado de más de 400% mediante la inversión en acciones de empresas de EE.UU., en gigantes como Philip Morris, AutoZone y PepsiCo. Ese desempeño inversionista deja mordiendo el polvo a los índices bursátiles y a la mayoría de los fondos de inversión. De los miles de fondos de inversión en EE.UU., sólo un puñado de fondos orientados a las acciones ha tenido mejor desempeño, según Lipper. Y en gran medida, Mecham ha alcanzado semejantes resultados sentado en un sillón en una oficina que posee en la planta alta de un restaurante de tacos, en Salt Lake City.
Mecham no luce, no habla ni actúa como un típico administrador de Wall Street. Tiene voz suave. No usa jerga. Se viste como si trabajara en una librería, con una camisa de rayas y una corbata lisa. Y la historia de su éxito, sin duda, dice mucho acerca de los defectos de la industria de la gestión de fondos. Según su propia versión, Mecham no tiene una poción mágica o un increíble algoritmo; lo más extraordinario de este joven es lo común que resulta. Sin embargo, su enfoque de inversión se basa en un puñado de tácticas de sentido común —centrarse en unas pocas acciones, por ejemplo, y evitando o ignorando el análisis estadístico de corto plazo— que las grandes firmas de gestión de dinero, o bien no pueden utilizar o se muestran renuentes a probar. Escépticos y admiradores por igual, coinciden en que el enfoque de Mecham implica un potencial de riesgos más alto de lo normal de pérdidas cuantiosas. Russ Kinnel, director de investigación de fondos de Morningstar, dice que sería poco probable que la mayoría de los clientes de fondos corriera ese riesgo. "Los fondos de pensiones, consultores e inversionistas en general se guían más por los puntos de referencia tradicionales", señala Kinnel.
Pero aun así, sería un poco exagerado caracterizar a Mecham como un rebelde; él es un hombre, después de todo, para quien una de las cosas más destacadas que le ocurrieron el año pasado fue un viaje a Omaha (a donde llevó a su novia para participar de la conferencia anual de inversión de Warren Buffet). Al igual que casi cualquier otro administrador en el negocio, Mecham dice que le gustaría recaudar más capital para invertir —su firma es pequeña, con US$80 millones bajo gestión. Sin embargo, por ahora, el puñado de profesionales que ha saltado a su bando está contento de mantener el fondo como una joya sin descubrir. Está claro que varios piensan que se encuentran en algo especial.
Después de la incómoda reunión en Nueva York, O'Brien, que dirige Gold Cost Wealth Management, se sentía intrigado como para averiguar un poco más, y tras pasar meses hablando con Mecham y comprobando sus resultados, decidió dar el salto, invirtiendo más de US$1 millón con este "desconocido". "Para usar una analogía con el deporte", dice que descubrir a Mecham era como "uno de esos raros momentos en que una estrella queda sin equipo cuando comienza su mejor momento".
En el mundo de la inversión privada, donde los administradores de dinero operan sin las revisiones, balances y el escrutinio que deben soportar los grandes fondos de inversión, muchos de aquellos fondos no tienen que registrarse ante la Comisión de Bolsa y Valores, en especial si son pequeños y si las grandes empresas de investigación como Morningstar no realizan un seguimiento de su desempeño. Con un mínimo de participación en esos fondos a menudo muy altas —la apuesta inicial en Arlington Value es en general de por lo menos US$1 millón— los inversionistas tienen un incentivo aún mayor para hacer sus propias auditorías.
En el caso de Mecham, la fe reside en alguien cuya formación es muy inusual para la industria. Mecham asistió a una universidad comunitaria y a la Universidad de Utah por dos años, pero pronto después puso en marcha un club de inversión, dice, y en comparación le resultaba aburrido lo que hacía en la universidad. En cambio, leía libros sobre inversión y negocios. "Tenía 19 años", recuerda. "Me quedaba levantado hasta las 3.30 de la mañana, devorando esas cosas". Salt Lake City es una ciudad pequeña, donde las personas se conocen entre sí, y un compañero de clase conocía gente de Wasatch Advisors, una compañía local de fondos de inversión. Mecham consiguió trabajo allí y al final decidió no retornar a la universidad, eligiendo quedarse en la empresa.
Poco más de un año después Mecham decidió que él mismo podía administrar el dinero. Recaudó capital semilla, menos de US$200.000, dice, y en 1999 lanzó su fondo a la experimentada edad de 22 años. Desde entonces, las recomendaciones personales han atraído a más inversionistas, los cuales ahora suman 120, de los cuales el 75% se identifican como "personas con grandes fortunas".
Su modelo de inversión es similar al de Warren Buffett. Mecham busca empresas con buenos prospectos a largo plazo, un flujo de caja fuerte y sólidas barreras de entrada para posibles competidores. Además, recalca la importancia de sentarse y no hacer nada. "la actividad es la enemiga de los retornos", dice. Su portafolio es bastante pequeño, usualmente sólo posee entre seis y 12 acciones.
Como a menudo señalan los sabios del mundo de las inversiones como Buffett, la gente en Wall Street está sujeta a una enorme presión para cumplir. Si hacen una gran apuesta y no funciona, los clientes saldrían disparados, y en general serían despedidos o echados. Lo mismo ocurre con cómo los administradores reaccionan a las noticias a corto plazo en el mercado. Mecham dice que una de sus grandes ventajas frente a los administradores de Wall Street es que él es libre de ignorar el "ruido, como la obsesión trimestral sobre las ganancias a corto plazo, que a menudo impulsan los precios de las acciones fuertemente hacia arriba y abajo provocando las estampidas de los inversionistas. La primera pregunta que él hace sobre cualquier inversión, dice, es dónde estará en 10 años o más: "Uno tiene que tener un alto grado de confianza en los flujos de efectivo durante la próxima década". Mecham dice que en contraste, el típico administrador de fondos de inversión es como alguien que fue contratado para correr un maratón, sólo para que sus clientes anuncien que van a comparar sus tiempos cada 100 metros con los de un velocista olímpico corriendo una carrera. "Es un proceso miope", dice con resignación.
¿A dónde se dirige Arlington en el futuro? Mecham dice que no pondrá en peligro su estrategia para jugar el juego de Wall Street. Está perplejo de que tanta gente espere que él tenga una amplia canasta de acciones y siga una referencia, como el S&P 500. "Es ridículo pensar que en este mundo competitivo, uno va a encontrar ideas brillantes todos los días", dice. "El mundo no se funciona de esa manera".

miércoles, 8 de agosto de 2012

Homenaje cubano a Milton Friedman

Imprimir artículo
Ahora que se cumplió un centenario del nacimiento del célebre economista, vale la pena volver sobre sus ideas y aplicarlas a la situación cubana

Por Arturo López-Levy, Denver
El pasado 31 de julio se cumplió el centenario del natalicio de uno de los economistas más legendarios del Siglo XX, Milton Friedman. En relación al vínculo entre mercado y libertad, Friedman, premio nobel de 1976, fue el heredero intelectual del economista austriaco, premio nobel de 1974, Friedrich Hayek. En su libro El Camino a la Servidumbre, Hayek sostuvo que la intervención estatal en los mercados, incluida la propuesta por el más grande economista del pasado siglo, John Maynard Keynes, creaba una pendiente deslizante de restricciones a las libertades, para caer finalmente en el totalitarismo. Para Hayek, quien en términos de modelar y defender su pensamiento con evidencias no dogmas ideológicos, siempre quedó por debajo de Keynes; era inevitable que la intervención estatal se volviera ilimitada, y que el poder del gobierno sofocara al mercado imponiendo la tiranía política y económica.
Para finales de los sesenta, Friedman, profesor de la Universidad de Chicago, se convirtió en el adalid de las políticas neoliberales y las prescripciones del estado mínimo, tratando de desmontar no solo el Estado de bienestar general sino también sus premisas intelectuales. Aunque las posiciones de Friedman no convenzan en muchas áreas, frente a los argumentos de los premios nobeles Joseph Stiglitz y Paul Krugman, sus teorías impresionan por su rigor, prosa clarísima y coherencia.
Friedman explicó una relación directa positiva entre mercado, libertad individual y democracia. Mientras más libres fueran los mercados y los individuos; más éticos y económicamente eficientes serian los resultados obtenidos por las sociedades y las políticas públicas. La premisa de que los funcionarios fuesen corruptos o buscaran reducir derechos no era necesaria. Friedman fundamentó que incluso los gobiernos mejor intencionados en promover el bienestar, la democracia, el patriotismo y otros ideales terminaban por generar ineficiencia y la captura de las instituciones reguladoras por intereses ajenos al bienestar de la sociedad. A esas situaciones las llamaba “la tiranía del status quo”. Eran estaciones en “el camino a la servidumbre”. Se creaban —según su perspectiva— cada vez que los gobiernos pretendían suplantar la libertad individual y el mecanismo mercantil de precios con políticas que limitaban la capacidad del ciudadano para escoger cómo, cuándo, qué y dónde trabajaba, invertía, ahorraba o consumía.
El complemento de la crítica de Friedman y Hayek a las limitaciones a la libertad de escoger era su denuncia contra impuestos confiscatorios para usos más allá de las funciones del estado mínimo. El gobierno excesivo no solo limitaba las libertades de escoger de los ciudadanos sino también creaba un ejército de burócratas, reguladores y policías a cuenta del erario público, que implica impuestos explícitos e implícitos, con los cuales el bolsillo ciudadano pagaba los sueldos, y la infraestructura de los limitadores de su individualidad.
La experiencia cubana demuestra que no hay que suscribir el credo neoliberal ni concordar con la visión ideal sobre mercados bien comportados de Friedman para entender la verdad que sus teorías poseen. Una economía de mercado es indispensable a cualquier democracia moderna. Una democracia cubana y un estado de derecho han sido imposibles dentro de la economía de comando. Las políticas anti-mercado y contrarias a la existencia de un sector privado conectado con el resto de la economía han dejado un sendero destructivo de la infraestructura y la cultura económica del país. Incluso las conquistas sociales y políticas de la revolución nacionalista están en peligro por la ausencia de un modelo económico sustentable y el apego a mecanismos comunistas de distribución y producción.
No me malinterprete el lector, como ha demostrado el gran politólogo de la Universidad de Yale Robert Dahl, todas las democracias modernas son en principio economías mixtas. Los mercados necesitan regulaciones para garantizar una plataforma mínima de derechos económicos, sociales y culturales para todos sin la cual la igualdad política, base para la democracia es una mera ficción. El gobierno tiene un legítimo papel más allá del Estado protector de libertades civiles y derechos de propiedad. Como han demostrado los trabajos sobre la economía de la información de Joseph Stiglitz, los mercados frecuentemente tienen fallas, y generan asimetrías de información y poder, legando desigualdades extremas que pueden descarrilar la estabilidad política necesaria para que funcionen.
Todo eso es cierto, pero Friedman tenían razón al explicar la naturaleza opresiva de la planificación centralizada, la derogación de los derechos de propiedad, y la abolición de los mercados. La democracia y la prosperidad económica requieren un mínimo de libertad e independencia del estado que no es lograble en las condiciones comunistas. Mas que reeditar las batallas del pasado discutiendo sobre la preeminencia del mercado o el estado, la reforma económica cubana debe discutirse con menos ideología, buscando la forma y la capacidad óptima del estado para establecer una economía mixta, de mercado, eficiente. En ese sentido, no es inconcebible un nacionalismo de izquierda, que abogue por privatizaciones en sectores como la pequeña y la mediana propiedad, que liberen al estado de ineficiencias, en áreas donde la confluencia de dueño y propietario evitan los problemas de contratos incompletos o de separación de intereses entre el agente y el principal (dueño).
En su libro “Capitalismo y Libertad”, el profesor judío-americano criticaba como cierta izquierda intelectual pretendía abogar por el pueblo mientras respaldaba las políticas que le quitaban las libertades a los individuos. Lo curioso es que en el caso cubano tal crítica no es aplicable solo a cierta “izquierda intelectual”, sino a toda la derecha pro-embargo. Si alguna política norteamericana ha demostrado que la regulación estatal del comercio y las libertades individuales hace más daño que bien es las sanciones norteamericanas, bilaterales y extraterritoriales contra Cuba. La derogación de las libertades individuales de los norteamericanos ha venido acompañada de gastos millonarios de impuestos del contribuyente. El Departamento de Tesoro ha perseguido no solo operaciones comerciales sino a viajeros repartidores de biblias, y abuelas bicicleteras. Igualmente ilógica fue la revelación que la Oficina de Control de activos extranjeros estaba usando en 2004 más de veinte oficiales para perseguir los viajes hacia Cuba mientras solo tres monitoreaban las acciones económicas de Osama Bin Laden y Saddam Hussein juntos.
Una paradoja sugiere que Milton Friedman fue el economista más mentado y a la vez menos leído en las transiciones desastrosas de la antigua Unión Soviética, mientras que en el Este de Asia era al revés, la libertad de escoger fue menos mentada pero más estudiada y promovida. Una comparación entre los resultados de estas experiencias es ilustrativa. Los nuevos países industrializados no renunciaron a intervenir en sus economías pero lo hicieron sin suplantar el mercado, y aceptando su primordial importancia en la difusión de información sobre el comportamiento de los actores económicos en el manejo de recursos escasos.
Tanto en la discusión de las reformas económicas cubanas, como de la política norteamericana hacia las mismas es importante entender las lógicas emancipadoras asociadas a la promoción de mecanismos de mercado a partir de los puntos originales de una economía de comando. Igualmente es vital la relevancia del ejemplo y la consistencia de las políticas públicas con los valores que dicen proclamar. No es casual que el mismo Milton Friedman que fustigó con sarcasmo y acuciosidad los excesos y abusos de las economías de comando, incluyendo la cubana, firmara varios documentos condenatorios al embargo y las limitaciones a viajar como obras maestras de inconsecuencia y falta de racionalidad.
Por lo menos los comunistas cubanos no invocan el nombre de Milton Friedman para abogar por lo contrario a lo que el mismo promovía. Las limitaciones de viajes, comercio e inversiones son un anatema en el libro de Friedman, en la ausencia de una lógica de seguridad. ¿Si Cuba está creando un sector no estatal que debe llegar para el 2015 a casi la mitad de su economía, cuál es la lógica liberal capitalista para oponerse a las inversiones o comercio con el mismo? En China, Friedman alabó cada medida para definir mejor los derechos de propiedad (Por ejemplo, pasos similares a la creación del mercado inmobiliario en Cuba en el otoño de 2011) y la apertura de mercados como un paso hacia la libertad. Se puede discrepar de sus inferencias, pero la defensa de la libertad de mercado, del comercio libre, del estado mínimo, del respeto por los derechos individuales fue consistente, basada en una racionalidad con principios identificables. Friedman fue un intelectual honesto y brillante. Un ejemplo de coherencia que, por lo menos, los cubanos de derecha deberían imitar.

Comentario HHC

La teoría monetarista de  Milton Friedman hace rato  paso a mejor vida, pero como todos los hombres brillantes siempre deja algo importante como legado.
Hay un diferencia conceptual entre economía de libre mercado y economía de mercado. La tesis socialista mas aceptada en la actualidad es que mientras existan las relaciones monetarias mercantiles la economía tiene que ser necesariamente de mercado mas no de libre mercado, es lo que el articulista plantea como economía mixta.
Sin embargo la conexión entre mercado y libertad  es dudosa en la medida de las consecuencias que tienen, aun cuando todos los entes pueden alcanzar la máxima acción  del individuo, eso no quiere decir que todos alcancen la misma, es mas matemáticamente es imposible que en una economía de libre mercado todos los individuos alcancen bienestar y sea inevitable la polarización de la riqueza. Véase  http://cubaadiario.blogspot.mx/2011/11/stiglitz-democracia-del-1-por-el-1-para.html por tanto la libertad de acción no garantiza la verdadera libertad del individuo, o mejor el desarrollo pleno de cada uno de ellos.
Es un hecho reconocido por todos,  que el libre mercado trae distorsiones importantes en la economía y esta muy lejos de autoregularse, la mano invisible es tan invisible que ni se ve y no actúa. El Premio Nobel Stiglizt en sus últimos escritos ha realizado una critica demoledora al  libre mercado, acaba de publicar un libro “El precio de la Inequidad” que plantea las consecuencias del mismo, antes hizo otro llamado “La Caída libre” donde este ex economista en Jefe del Banco Mundial, plantea las causas de la actual crisis y el papel que jugo el libre mercado en ello. Por cierto este economista ha visitado a Cuba varias veces.
Sin embargo, el problema de la intervención estatal en la economía, hasta que punto es posible y necesario es un tema en debate, desde Hayek con su escuela austriaca hasta nuestros días, no hay una prueba concluyente de que es lo más eficiente desde el punto de vista social y económico.
Si queremos destruir cualquier país, lo mejor que podemos recomendarle es el libre mercado y si ese país además persigue como objetivo, la construcción del socialismo, entonces el problema que se creará es aun mayor. Ya que el problema fundamental a resolver es ¿Cual es el modo de producción en el que se alcanza la máxima eficiencia económica y al mismo tiempo se alcance el máximo bienestar social de todos y cada uno de los individuos? La respuesta a esta pregunta es la decisiva en todas las sociedades ya que no se alcanzan amabas cosas, plenamente, en ninguna sociedad de las existentes en toda la historia de la humanidad, la mas cerca, a mi modo de ver, es el modelo nórdico y tiene lagunas.
Por lo anterior, la decisión de los cubanos de izquierda, no es sencilla y los premios nobeles  de economía están ahí, para recordarnos que la economía en este mundo  no esta bajo control  de los seres humanos. El premio Nobel de Economía 2011 Thomas Sargent reconoció sentirse "avergonzado" cuando algunos funcionarios del Gobierno de su país, Estados Unidos, hacen recomendaciones a Europa, a España y a otros estados sobre qué políticas deben adoptar o cómo salir de la crisis.
Una economía mixta de mercado, con un fuerte control sobre las proporciones a cuidar y mantener en la economía por parte del Estado, así como un nivel descentralizado en el modo de producir con preminencia en las formas colectivas de gestión como cooperativas, con participación  personal y estatal incluido, pero manteniendo una propiedad social- estatal  en los principales sectores de la economía con esas forma de producir socializada, con altos impuestos para garantizar el bienestar social de toda la población, viene a conformar  el escenario mas adecuado en el futuro inmediato de Cuba.


martes, 7 de agosto de 2012

Romney sigue apostando por políticas fallidas

Imprimir artículo
Por:
Romney
El candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney. FOTO: EFE
Hay un tono de incredulidad en los escritos de los apologistas de Romney. Es como si no pudiesen creer que las palabras mágicas —¡capitalismo!, ¡libre mercado!, ¡creadores de empleo!— no estuviesen silenciando a quienes le critican. Después de todo, dicen, ¿no se limitaba Mitt Romney a hacer lo que ha sido habitual durante los últimos 30 años?
En realidad, no sabemos exactamente hasta qué punto fue habitual su comportamiento, y no lo sabremos hasta que veamos sus declaraciones tributarias, cosa que probablemente nunca suceda (tiene que haber algo realmente explosivo ahí). En cualquier caso, el hecho de que durante 30 años hayamos tenido una economía a imagen y semejanza de Gordon Gekko no significa que esté bien.
Un par de ejemplos más de lo que han supuesto esos 30 años. Primero, un gráfico sobre el estancamiento de los salarios a pesar del aumento de la productividad, en esta página. Segundo, un aumento espectacular del endeudamiento de las familias, un hecho en el que muchos de nosotros creemos que radica nuestra prolongada depresión. Fíjense en el segundo gráfico sobre la deuda de las familias expresada como porcentaje del producto interior bruto.
Uno podría preguntarse: ¿Qué deberíamos hacer frente a este comportamiento problemático de la economía? Bueno, el presidente Obama propone unas medidas prudentes para mejorarlo: una reforma que al menos garantice que los trabajadores tengan seguro sanitario y una regulación financiera moderadamente más estricta. Romney, por otro lado, quiere redoblar la apuesta por las políticas que nos han llevado adonde estamos hoy: más rebajas de impuestos para los ricos, más liberalización financiera.
Y sus defensores están perplejos por el hecho de que a alguien se le ocurra cuestionar la sensatez de este punto de vista.
Desunidos y divididos
Como cabía esperar, Romney acusa a Obama de "atacar el capitalismo" y "dividir Estados Unidos" al formular preguntas sobre Bain Capital y esas declaraciones tributarias ocultas. Todo esto forma parte de la campaña; muchos recordamos que cualquier crítica contra el presidente George W. Bush era antipatriótica y, si no me falla la memoria, durante la burbuja de las puntocom, The Wall Street Journal sostuvo que cualquier escepticismo respecto de las valoraciones bursátiles era una muestra de falta de fe en el mercado libre.
El toque especial de Romney es su deseo de tenerlo todo al mismo tiempo. Dice que está orgulloso de su trayectoria y éxito empresariales, pero, al mismo tiempo, pretende que creamos que no tuvo nada que ver con las acciones de Bain durante un periodo de tres años en el cual seguía siendo su consejero delegado, y es absolutamente reacio a dejarnos ver las declaraciones tributarias que podrían decirnos algo sobre cómo consiguió su actual fortuna. (Hay dos teorías que compiten a la hora de explicar sus evasivas en relación con las declaraciones tributarias. Una es que tuvo un año o más de cero impuestos. La otra es que realmente ganó mucho dinero en 2009 por sus operaciones en corto en el mercado. Puede que nunca sepamos cuál de ellas es cierta).
En cualquier caso, este es un recordatorio de lo que realmente está dividiendo Estados Unidos: el hecho de que una marea creciente no esté reflotando todos los barcos. Y se ha producido un desacoplamiento radical entre el crecimiento económico general y las fortunas de las familias corrientes.
No es un “ataque contra el capitalismo” señalar que la disparidad cada vez mayor de las rentas y la consecuente incapacidad de la mayoría de los estadounidenses para beneficiarse del aumento de la productividad son problemas. Aun así, ¿qué se puede hacer? Bueno, se les puede pedir a los ricos que paguen unos impuestos un poco más altos y se puede reforzar la red de seguridad (que es lo que Obama defiende en realidad). Pero Romney quiere hacer lo contrario.
De modo que Romney quiere que celebremos el éxito de personas como él, aunque sus éxitos no parecen haber beneficiado a las familias corrientes y aunque apoya políticas que agrandarían la distancia que separa a unos pocos afortunados de todos los demás.
Y luego acusa a Obama de dividir Estados Unidos.

© 2012 New York Times

lunes, 6 de agosto de 2012

El reto de la Intelectualidad

Imprimir artículo

EL RETO DE LA INTELECTUALIDAD.
ESTEBAN MORALES
En abril del 2010, escribí que  la corrupción era el reto más difícil y peligroso que debíamos enfrentar. Un problema de seguridad nacional.
Hoy  queremos  alertar  sobre la importancia  que adopta la intelectualidad en medio de las circunstancias que vive el país.
Ya explicábamos en un reciente artículo que la ciencia es una forma de poder. Por lo que no debemos descuidar su dinámica y mucho menos tratarla con mecanismos  antidemocráticos.
 Cuba es el  único país de este hemisferio  que no tiene analfabetos,  que  cuenta con un nivel medio de escolaridad que es el más alto de la región, incluyendo Estados Unidos y Canadá. Como si fuera poco, casi más de un 10% de su población cuenta con título universitario y posee “un capital humano”  con un grado de penetración en el campo de la actividad científica, envidiable para cualquier país.[1]
Es decir, el país, cuenta con un potencial  extraordinario, si es capaz de utilizarlo para impulsar las tareas que debe desplegar  para el cambio del modelo económico y lo que es más complejo aun,  para hacer corresponder ese cambio con la dinámica social y el cambio de mentalidad que le correspondería. Dentro de esta dinámica, las Ciencias Sociales y Humanísticas son las llamadas a desempeñar el papel fundamental,  junto al trabajo cultural,   por  ser los que más próximos  se encuentran  de   la política.
Sin embargo, se están produciendo fenómenos  que perjudican sobremanera, el papel de esas ciencias  y del trabajo cultural  dentro de la dinámica social del país. Entre ellos:
-Nuestra Prensa, con una actitud de desconfianza, sectaria y exclusivista, por  lo general,  excluye a la intelectualidad de sus páginas, desplazando sus producciones   hacia medios alternativos, digamos la intranet  e internet,  a la que solo tienen acceso menos de un 10% de  nuestra población. Hablando en términos de la dinámica informativa diaria, que es la más compleja, pues  determina  las coyunturas políticas en  que el país día a día se debe desenvolver.
- La relación entre política  y ciencia es muy débil aun. Observándose claramente  una gran intolerancia ante todo aquello que se escribe, con  matices críticos,  o que se sale  de las normas  trazadas. [2]
-Se dificulta fuertemente el acceso a la información sobre temas sensibles, permitiendo que nuestra intelectualidad revolucionaria  quede en desventaja  dentro del debate que tiene lugar en los medios extranjeros, la prensa,  internet  y la academia fuera de Cuba.
-Se promueve la critica (Raúl Castro la ha promovido explícitamente) pero al mismo tiempo se frena. Pareciendo que hay dos políticas,  la que promueve nuestro Presidente  y la que una burocracia asentada en el poder despliega, aun a contrapelo de la orientación mas general.[3]
- Se  despliegan iniciativas  que han  hecho surgir centros de debate de nuestra realidad, dígase: Espacio Laical, Revista Temas, Cofradía de la Negritud,  Observatorio Critico,  Revista Criterio, UNEAC,  etc.  Pero no se observa   que  la dirección ideológica  del país promueva una relación con estos centros  ni que aproveche sus  resultados.  Sino que parece más bien que estos existen, a pesar de no ser del  agrado de la Dirección Política. Por lo que estos debates parecen realizarse en medio de un cierto ambiente  ambiguo de  tolerancia y clandestinaje.
-La televisión tampoco utiliza de manera suficiente el potencial de que dispone dentro de la intelectualidad, para debatir y esclarecer los temas  de mayor interés de la población.  Sobre todo si son internos.Tales temas circulan boca a boca,  dentro de la Isla, pero en la práctica  se los regalamos  a la prensa extranjera, permitiéndole especular con ellos y dominar la información que llega a la población. Asuntos tales como: ¿Que ha ocurrido con el cable?,  ¿La dinámica de la corrupción?  Y otros. Por lo que en medio de la extraordinaria lucha ideológica que se libra hoy, quedamos en desventaja, para que nuestra población nos acompañe.
Es decir, Las relaciones entre las Ciencias Sociales y Humanísticas, cultura  y  política , aun no funciona, para hacer de ese mecanismo , lo que de hecho  puede ser, un formidable instrumento de trabajo para hacer avanzar las tareas que el país debe desarrollar, en medio de la que está resultando su más  difícil encrucijada de supervivencia. Hoy, aunque la tarea principal es construir el Nuevo Modelo Económico,  nuestros retos son también políticos e ideológicos.

Por supuesto  para que el mecanismo de la relación entre política y ciencia funcione  adecuadamente, son necesarias ciertas condiciones que nosotros aun no alcanzamos en el grado requerido. Entre otras.
-Es necesario  que  la crítica abierta,  como la ha proclamado Raúl Castro, deje de ser algo más que una orientación política y una consigna. Para pasar a convertirse  en el modo de existir político.
-Es necesario que cada organización política y de masas, comenzando por el Partido, haga de esa orientación  de Raúl Castro, un instrumento permanente de trabajo. Hay quien ha dicho que se pueden hacer criticas pero no al partido.¿ Como entender esto, si el partido es el máximo dirigente de la sociedad y el estado?
-La no separación entre partido, estado y gobierno, mete en un callejón sin salida el ejercicio de la crítica. Encerrando a la política dentro de un ejercicio  que hace imposible su rectificación.
-Es necesario que la población  adquiera la confianza de que la crítica oportuna y transparente puede  ser efectiva.
-Hay que rechazar el refugio en la mera  individualidad y  promover  todo aquello que permita  el ejercicio pleno  de la responsabilidad social ante lo mal hecho. Eso significa,  transparencia informativa, democracia  dentro de las organizaciones,  ausencia de impunidad, respeto de la opinión individual aunque esta pueda ser equivocada.
-El cambio de mentalidad debe   abarcar  fuertemente también el  trabajo cultural y a la intelectualidad. Esta última debe sentir que cuenta  con la confianza, la más alta valoración de su espíritu creador y de su  libertad de creación. De lo contrario, se establece una lucha que concluye  apartando a la inmensa mayoría de  los intelectuales  del camino del  socialismo; los que no se apartan,  terminan perdiendo su capacidad para arrastrar a los demás.[4]
En todos los ex países socialistas  de Europa del Este,  el trabajo político con la cultura y la intelectualidad  representaron un reto imposible de superar. Los lastres del estalinismo y una política de los partidos comunistas que resulto insuficiente para eliminarlo, dieron al traste con la posibilidad de que el socialismo sobreviviera. No fueron  solo la ineficiencia económica,  la improductividad  y la corrupción. Fue también  la incapacidad de los partidos comunistas para liderar a sus respectivas intelectualidades, las que produjeron el derrumbe espiritual de esas sociedades.



[1] En otros artículos nos hemos referido a que estas ventajas, encierran  para Cuba el reto de cómo mantenerlas. Fenómeno dentro del cual la eficiencia y flexibilidad de la política migratoria desempeñan un papel fundamental. Ver: Moncada-Lectores del Mundo, del Autor, “El suicidio de la Migración”.
[2] Ver del Autor Ciencia y Política: un dúo complejo, Blog personal.
[3] Cuento con una experiencia personal al respecto, que se encuentra muy bien reflejada en mi blog.
[4] El intelectual, o es realmente revolucionario, oponiéndose a la intolerancia, la falta de democracia  y el ordeno y mando, o termina siendo un oportunista despreciado por su propio gremio.

sábado, 4 de agosto de 2012

La conceptualización del modelo económico en Cuba

Imprimir artículo

Por Jesus Arboleya

Aunque apenas mencionado en las noticias relacionadas con el evento, uno de los asuntos más relevantes de la recién finalizada Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, fue el anuncio de la prioridad que le concede el gobierno a la “conceptualización del modelo económico” que se aspira implantar en el país.
De lo aprobado hasta ahora, pueden asumirse algunas premisas que estarán contenidas en esta conceptualización: la empresa estatal como célula fundamental de la economía, aunque coexistiendo con otras formas de propiedad, cuyos niveles de capitalización estarán limitados por una política progresiva de impuestos; la planificación como elemento rector de la economía y su coexistencia con una ampliación del mercado interno bajo condiciones de oferta y demanda; la descentralización administrativa y el establecimiento de criterios básicamente económicos para el funcionamiento de las empresas estatales y la adopción de un código de trabajo que será discutido con todos los trabajadores.
Sin embargo, es de suponer que esta conceptualización no se limite a exponer criterios organizativos para el funcionamiento de la economía, sino, tal y como se infiere de lo dicho por el presidente Raúl Castro, de lo que se trata es de establecer las “principales líneas del desarrollo sostenible”, con vista a dejar de pensar “solo en la supervivencia” y esclarecer tanto las metas del país como la manera de alcanzarlas. En definitiva, lo que se propone es diseñar un modelo para el sistema socialista cubano partiendo de la realidad actual, lo cual, además de constituir una necesidad vital para el país, sería un aporte que enriquecería la actualización de la “teoría del socialismo”, puesta en crisis como resultado de la debacle del antiguo campo socialista europeo.
Hasta entonces considerado por muchos el único modelo válido de “construcción socialista”, al desaparecer la URSS, algunos anunciaron la muerte definitiva de la alternativa socialista. No fue así, pero resulta evidente que los proyectos socialistas actuales adolecen de una teoría que le sirva de sustento al proyecto político, lo cual no solo dificulta su implementación, sino la movilización del pueblo en función de su realización.
En el caso de Cuba, aún está pendiente un análisis objetivo de la experiencia que constituyó su integración al campo socialista, ya que, al margen de sus insuficiencias y errores, constituyó un intento relativamente exitoso de cooperación entre países que se planteaban funcionar bajo normas distintas a las impuestas por el orden capitalista mundial y, bajo estas condiciones, la economía cubana alcanzó uno de los indicadores más altos de América Latina, haciendo posible universalizar el acceso a la educación, la salud pública y la asistencia social, lo que originó un desarrollo humano sin parangón en el Tercer Mundo, así como la certidumbre de las perspectivas del modelo, a partir de la cual se articuló la resistencia que explica su supervivencia. Por lo que se trata de un proyecto integracionista recuperable en muchos sentidos.
Algunos analistas enfatizan los defectos de este proyecto, el cual estuvo condicionado por la implantación de tecnologías atrasadas, alto gasto de combustible, poca productividad del trabajo y criterios igualitaristas que frenaban los incentivos laborales; así como deformaciones administrativas, generadoras de una inmensa burocracia, resultante de la excesiva centralización estatal de la economía.
Aunque tales problemas no dejan de ser ciertos y precisamente a resolverlos están destinadas las actuales reformas, en mi opinión, eran superables dentro del esquema integrador del mercado socialista, si ese mundo no hubiera desaparecido como resultado de sus propias contradicciones, lo que fue más consecuencias de errores políticos que de sus limitaciones económicas, dando lugar a la crisis sufrida por Cuba en los años 90, lo que originó la necesidad de transformar sustancialmente el modelo económico existente en el país.
La crisis, por demás, obligó a restringir el discurso político a las metas de “salvar los logros del socialismo y preservar la soberanía nacional”, objetivos legítimos en ese momento, pero, al extenderse en el tiempo, generaron un vacío de expectativas particularmente nocivo para el compromiso de la juventud, toda vez que no dejaba claro los objetivos hacia el futuro y las normas socialistas que debían regir los avances individuales y colectivos.
Está claro que el socialismo cubano no puede ser concebido como antes se concibió, pero esto no es un defecto, sino una virtud, ya que, aunque desconocida por los dogmáticos, su adecuación a la práctica constituye una virtud del socialismo. Ello implica que no tiene sentido pretender un “modelo único” para el socialismo como sistema, sino que cada país tendrá que adaptarlo a sus condiciones concretas y lo que cuenta es la tendencia, un hecho esencialmente político, porque está demostrado que la economía no se regula por si misma y ni siquiera el avance económico garantiza las reformas sociales a las que aspira el sistema.
No descubro nada al afirmar que en el avance hacia el desarrollo parejo de la sociedad, solo alcanzable mediante una distribución social de la riqueza y la formación de una conciencia colectiva respecto a sus metas, radica la utopía del socialismo. El problema es cómo concretarlo, por lo que creo que el aporte fundamental de Cuba a este empeño sería demostrar su viabilidad y esclarecer sus principios básicos.
Sin duda, ello constituirá un esfuerzo intelectual en el que tendrán que involucrarse especialistas de muy diversas ramas del saber, pero no cumpliría su cometido si la conciencia popular, mediante la activa participación de todos, no lo convierte en un proyecto de vida para la mayoría de los cubanos. De aquí la importancia política e ideológica que tendría una adecuada “concreción del modelo económico cubano”, el cual, por su propia naturaleza, debe constituir el proyecto para el futuro de la nación.

viernes, 3 de agosto de 2012

La agricultura cubana busca eficiencia, pero pierde cosechas una y otra vez

Imprimir artículo
No es la primera vez que se pierden volúmenes importantes de la cosecha de plátano
No es la primera vez que se pierden volúmenes importantes de la cosecha de plátano
Por Sheyla Delgado Guerra
Racimos de plátano vianda echándose a perder en el campo, camiones cargados del cultivo pudriéndose en naves, muchas inquietudes y pocas soluciones. Fue ese el panorama que encontró Granma en un recorrido reciente por Güira de Melena, municipio de la occidental provincia de Artemisa.
“Para quien se pasa todo un año atendiendo los platanales, duele ver cómo se pierde la cosecha, y peor aún, la indiferencia y la poca gestión cuando se trata de comida para la gente”, dice Paulo Orlando Pérez Guzmán, presidente de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Frank País, una de las más afectadas en este sentido.
Lo más preocupante es que desde enero varias formas productivas del municipio, uno de los mayores productores de viandas en el país, venían alertando la situación.
Tras la Unidad Empresarial de Base (UEB) Comercializadora de esos productos, de la Empresa Agropecuaria Güira de Melena, haberle contratado en enero de este año a la base productiva 1 432 toneladas del rubro para julio, al momento de conciliar la demanda con la Empresa Territorial Comercializadora de Productos Agropecuarios (ETCPA) -perteneciente al Ministerio de Comercio Interior (MINCIN)- esta solo le contrató 900 toneladas.
Desde esa fecha, la UEB advirtió a la Unión de Acopio sobre la existencia de 532 toneladas del genérico contratadas a los productores que no fueron aceptadas por la ETCPA. Pero no fue hasta junio que se presentó en la entidad un funcionario de Acopio, sin dar una solución clara y efectiva de las cantidades que recibirían ni de los posibles destinos del plátano “fuera de papeles” con el MINCIN, subraya el director de la unidad empresarial de base, Herminio Ravelo.
El caso es que, supuestamente, la empresa perteneciente al Comercio Interior concertó en la firma contractual 900 toneladas por ser esa la demanda identificada, sin embargo, en los dos primeros meses del periodo óptimo de cosecha del plátano vianda (de junio a septiembre) el producto estaba en déficit en no pocos mercados agropecuarios estatales de la capital.
En un contacto con este diario, el delegado provincial de la Agricultura en Artemisa, Renán Barreras, afirmó que se ha recibido más producción de la contratada, procedente de la cooperativa Frank País, la cual -reconoció- destaca por su eficiencia.
Y entonces, si se compró más de lo acordado en el contrato, ¿cómo se justifican tantas pérdidas? ¿Qué se va a hacer con el plátano que se madura, se agrieta o se pudre ahora? No hay que esperar a una reunión para analizar las causas, cuando ya el producto se haya descompuesto sin llegar a su destinatario final: la población.
Como subrayó en diálogo con Granma el primer secretario del Partido en el municipio, Rolando Fregio, más que “caerle atrás” a los culpables, se requiere solventar el problema porque un platanal no es una fábrica de bloques.

De los “quiénes”, los “por qués” y los “nada todavía”

Además de contratar “números” por debajo del potencial productivo y de las demandas de un mercado a todas luces insatisfecho, las lluvias prolongadas en meses anteriores y las altas temperaturas adelantaron la cosecha de la vianda, siendo estas condiciones meteorológicas las más perjudiciales, explicó Orestes Hernández, director de Técnica y Desarrollo de la Empresa Agropecuaria Güira de Melena.
Tema este que pone sobre la “mesa” una reflexión: ¿por qué no se prevé que en cultivos de duración poscosecha muy perecedera, como el plátano y la cebolla blanca, se tenga flexibilidad -definida previamente en las cláusulas contractuales, sin lugar a las ilegalidades- para comercializarlos antes de lo previsto cuando se adelante su ciclo por razones como estas?
Según explicó el presidente de la CCS referida, el plan de entrega para julio era de 86 toneladas, y debido a la influencia de las mencionadas condiciones meteorológicas, obtuvieron el doble. Y aclaró que el abarrotamiento de plátano está en las naves, no en los mercados… pues no puede hablarse de una superproducción, sino de un adelanto de la cosecha sobre el cual las entidades pertinentes fueron alertadas y, sin embargo, no se prepararon debidamente. Así, unas 30 toneladas se echaron a perder en el campo, mientras muchas familias pudieron haberlas aprovechado.
El mal pudo ser peor, comenta Pérez Guzmán, de no ser porque la UEB Comercializadora aceptó recibir por adelantado parte de la cifra contratada para el actual mes. “No obstante, agosto ‘pinta’ con el mismo semblante”, lamenta el campesino mientras observa los racimos de plátano cuarteados o podridos.
Desde inicios de julio, la Frank País -una de las cooperativas con resultados estables y ascendentes a nivel nacional, que solo por ventas directas al Turismo ha ingresado más de un millón y medio de pesos hasta ahora-, ha insistido en que urge buscar u
na alternativa eficaz, algo en lo que todos están de acuerdo pero, en la práctica, se hace poco todavía¼ (aunque al parecer, momentos antes de la publicación de este trabajo, se dieron algunos pasos).

EL LABERINTO DEL PLÁTANO

El “ambiente” que afecta a la cooperativa Frank País podría parecer un caso aislado, pero no es así. Otras cooperativas pasaron por similar escenario, aun cuando lograron “salvar” a última hora sus producciones.
Vale decir que no es de estreno esta “película”: en el 2010, por ejemplo, debido a prácticamente las mismas causas, en el plátano se reportó una pérdida superior a los cuatro millones de pesos al término de diciembre.
La mayor dificultad radica en que cada año parecen olvidarse los errores del calendario anterior y es como si empezáramos de nuevo a aprender de agricultura¼ y, sobre todo, de comercialización.
Eduardo Tabares, campesino que dirige las faenas agrícolas en la finca Santa Ana -propiedad de su papá y asociada a la CCS aludida- aboga porque se le dé mayor autonomía a la cooperativa para la comercialización de sus productos, sin tantos intermediarios en la cadena, con lo que se facilitaría la capacidad de gestión.
Informaciones ofrecidas en el recién concluido Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, adelantaron particularidades sobre una nueva estrategia de comercialización de productos agropecuarios para las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, como parte de la cual las bases productivas podrán vender libremente sus producciones, tras cumplir sus compromisos con el Estado. También -se alertó-, este instrumento jurídico tendrá que jugar con mayor seriedad su papel y ser más preciso en su elaboración.
“Nosotros estamos dispuestos a bajarle el precio al plátano, lo único que pedimos es que nos den la facilidad de darle destino a la cosecha y que la gente la aproveche antes de que se pierda. Este producto no aguanta mucho ni en el campo ni en una nave, y cuando se madura ninguna entidad quiere comprarlo. Excusas hay siempre. Durante los días feriados últimos, por ejemplo, nos dijeron que no podían recibir parte de la mercancía porque los mercados estatales no abrían en determinados horarios los días festivos, pero el campesino no tiene jornadas feriadas y el pueblo come todos los días”, dice por las claras Pérez Guzmán, presidente de la CCS.
Si un productor incumple su compromiso, lógicamente se le aplican medidas, pero, ¿quién paga por la cifra del genérico que no llega a los MAE y se descompone, o por la especulación que, de cara a los consumidores, sufre un producto deficitario en su oferta?
En este sentido, la indolencia también ha dado sus “racimos” y hay que acabar de cortarlos.
(Tomado del periódico Granma)

Hechos que definen a la gente de Cuba

Imprimir artículo
Describir cómo es la y el cubano contribuye en ocasiones a reforzar estereotipos, según especialistas
    Por Jorge Luis Baños - IPS
    Describir cómo es la y el cubano contribuye en ocasiones a reforzar estereotipos, según especialistas
    El sentimiento de insularidad, la emigración hacia el exterior del país, la crisis económica que comenzó en los años 90 del siglo XX y hechos históricos como las luchas de liberación nacional y la Revolución de 1959, constituyen hoy elementos esenciales que condicionan los modos de ser, actuar y pensar de la población cubana.
    Tales criterios fueron emitidos por el investigador Dimitri Prieto, la socióloga Teresa Díaz Canals, la escritora Verónica Vega y los antropólogos Jesús Guanche, Yenisel Rodríguez y Antonio Martínez, en una reciente edición de la revista digital Espacio Laical, cuya sección Dossier estuvo dedicada a “la antropología del cubano y sus circunstancias actuales”.
    Para Díaz Canals, “la cubanidad” es una construcción social que cambia constantemente. La nación “necesita cambios económicos, políticos, sociales, pero sobre todo –para que se cumpla el sueño republicano y martiano (del Héroe Nacional de Cuba, José Martí)– cambios en la dimensión espiritual”, defendió la socióloga en la publicación del Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana.
    En ese sentido, la manera de ser de la gente de Cuba en la actualidad está marcada por la crisis económica denominada Período Especial, que perdura hasta la actualidad y significó “la verdadera independencia, al desaparecer el privilegiado pero ambivalente vínculo con la URSS (la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas)”, según el activista Prieto.
    Este suceso “afectó el relato identitario de la nación e implicó un cambio en los estilos de vida”, amplió el investigador.
    Asimismo, varios siglos de historia nacional y algunos problemas de la sociedad cubana actual hacen que se establezcan en la sociedad cubana actitudes negativas como la doble moral, el exceso de triunfalismos y paternalismos, la falta de tolerancia, la pasividad, la poca iniciativa, las visiones maniqueístas y el secretismo, según Martínez, coordinador de la revista digital Antropológicas.
    En tanto, el antropólogo Jesús Guanche resaltó entre las características que elevan a la población cubana a la hospitalidad, solidaridad, sentido del humor, carácter extrovertido, sociabilidad y una amplia gama de gestos, “que constituyen un recurso cultural simbólico para comunicarnos mutuamente e incomunicar a quienes no sepan el código”.
    Por su parte, Yenisel Rodríguez enfatizó en el modo de vida popular, donde las personas aún generan “una integración social sustentada en el afecto” y retardan concientizar “las desigualdades de clase y estatus que han llevado a otras sociedades de la región a una desintegración social muy grande”.
    Sin embargo, persisten en la sociedad culturas y problemas excluyentes como el machismo, según Verónica Vega. La artista propuso ejercer más el debate y transitar hacia el diálogo, hablar de respeto, conciliación e integración, pues todavía subsiste una “gran inmadurez cívica” entre la población de la isla caribeña.
    De manera general, quienes participaron en el debate remarcaron la necesidad de promover en el país una cultura de respeto a la diversidad y que propicie la integración de grupos sociales, que fueron o son discriminados en la actualidad, como la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bi y transexuales), integrantes de tribus urbanas como los rockeros y las personas creyentes.
    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...