"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

domingo, 30 de octubre de 2016

De los escándalos a las rarezas del sistema: todo lo que debe saber sobre las elecciones en EE.UU.


Publicado: 30 oct 2016 12:09 GMT | Última actualización: 30 oct 2016 12:22 GMT




El próximo 8 de noviembre se celebran en EE.UU. las 58.as elecciones presidenciales, en las que los votantes elegirán al sucesor del actual mandatario, Barack Obama.

Ese día culminará una de las carreras presidenciales más inusuales de la historia de EE.UU., protagonizada por el republicano Donald Trump y su rival demócrata, Hillary Clinton. A continuación resumimos todo lo que hay que saber sobre esta campaña, los candidatos a la presidencia y el proceso electoral.

Elecciones en EE.UU.: preguntas, respuestas y rarezas

¿Quién puede optar a la presidencia de EE.UU.?

En teoría, para convertirse en candidato a la presidencia de EE.UU. solo es necesario haber nacido en el país y tener la ciudadanía estadounidense. Los candidatos deben tener más de 35 años y haber residido en EE.UU. durante al menos 14.

En la práctica, desde 1933 casi todos los presidentes estadounidenses han sido gobernadores de un estado, senadores o militares de alto rango antes de convertirse en inquilinos de la Casa Blanca. Además, para ser candidato hay que ser nominado por un partido y atraer la atención de los medios de comunicación si se quieren tener más oportunidades de ganar las elecciones.

Los actuales candidatos a la presidencia fueron elegidos por sus partidos en elecciones primarias entre febrero y junio de 2016. 

Este 8 de noviembre, los estadounidenses eligen a su presidente... ¿o no?

En EE.UU., el presidente no es elegido directamente por el pueblo, sino mediante un sistema conocido como 'colegio electoral'. Lo que hacen los ciudadanos este 8 de noviembre es elegir a compromisarios, o electores, que representarán a sus estados en el colegio electoral. 

El número de compromisarios de cada estado depende de su número de habitantes, y es igual al número de senadores y representantes de ese estado en el Congreso de EE.UU. Al Distrito de Columbia, que no es un estado, se le otorgan tres electores. Actualmente, el colegio electoral consta de 538 miembros.

Aunque no en todos los estados hay una normativa al respecto, los electores se comprometen a depositar sus votos electorales a favor del candidato que ganó en sus estados. 

En la mayoría de los estados, el aspirante más popular entre los votantes se lleva todos los votos electorales, incluso si la diferencia entre el número de partidarios de diferentes candidatos es de un solo voto. Las excepciones son Nebraska y Maine, que optan por un reparto proporcional.

Para convertirse en presidente, el aspirante tiene que obtener al menos 270 votos electorales.

¿Se puede ganar en votos y perder las elecciones?

La elección presidencial en EE.UU. representa, en realidad, el resultado de 51 comicios separados, y es posible que un candidato sea más votado a nivel nacional (gracias a estados con mucha población) pero pierda el voto electoral y no sea el ganador final. 

Así pasó, por ejemplo, en 2000, cuando Al Gore obtuvo medio millón de votos más que George W. Bush pero este último recibió el apoyo de 271 electores, lo que fue suficiente para ganar los comicios. De la misma forma ganaron las elecciones Andrew Jackson en 1824, Samuel Tilden en 1876 y Grover Cleveland en 1888. 

Por otro lado, si ningún candidato obtiene la mayoría de votos electorales, el presidente es nombrado por la Cámara de Representantes.

¿Por qué las elecciones son siempre un martes?

EE.UU., a diferencia de otras democracias del mundo, celebra sus elecciones en día laborable, una tradición que ha sido criticada en varias ocasiones como causa de los bajos niveles de participación.

El martes después del primer lunes de noviembre se estableció como fecha de la elección presidencial en EE.UU. en 1845. 

Por aquel entonces, EE.UU. era un país agrícola, y para emitir su voto los agricultores tenían que desplazarse en carros de caballos hacia el centro de votación más cercano, que a veces se encontraba a una distancia de muchos kilómetros de sus granjas. Como resultado, el viaje podía durar un día entero.
 

El sábado era un día de trabajo, y el domingo los estadounidenses de la época iban a la iglesia y no viajaban por motivos religiosos, mientras que el miércoles se descartaba por ser un día de mercado. Por ese motivo el lunes se reservaba para el viaje, y el martes, para la votación. 

Por otro lado, se decidió celebrar las elecciones a principios de noviembre porque en esa época del año ya había terminado la cosecha y aún no había empezado el invierno.

¿Cuáles son los estados que más importan?

Muchos estados apoyan tradicionalmente al mismo partido, de manera que los candidatos se concentran más en ganarse el apoyo de los llamados estados indecisos, que tienden a cambiar sus preferencias.

Según señala 'Financial Times', este año el mapa de los estados indecisos es más amplio y volátil de lo habitual. En la lista están los indecisos habituales, como Florida (con 29 votos electorales), Ohio (18) o Carolina del Norte (15). La situación es similar en Nuevo Hampshire (4), Iowa (6) y Nevada (6).

Además, dos estados tradicionalmente republicanos podrían en esta ocasión cambiar de opinión: Arizona (11) y Georgia (16). Sin embargo, la mayor sorpresa podría ser Texas, un estado que ha votado por los republicanos desde 1980 pero que está indeciso de cara a las elecciones de este 8 de noviembre. 

¿Qué es el período del 'pato rengo'

Durante unos días o incluso semanas después las elecciones, el ganador forma su oficina y comienza a desarrollar un programa detallado de futuras acciones como presidente.

Mientras tanto, el presidente saliente poco a poco 'recoge sus cosas'. Aunque sus poderes aún no han expirado, el país ya vive con el nuevo presidente. 

De acuerdo con la Constitución de EE.UU., la toma de posesión del presidente se celebra el 20 de enero del año siguiente al de la elección. El periodo ente la elección del nuevo presidente y esta fecha suele denominarse el 'periodo del pato rengo', cuando el poder político del presidente saliente disminuye, pero al mismo tiempo posee una mayor libertad para tomar decisiones impopulares debido a que no debe pagar las consecuencias de sus acciones en una elección posterior. 

'Who is who': todo lo que hay que saber sobre los candidatos

DONALD TRUMP


Edad: 70 años.

Fortuna: Más de 3.000 millones de dólares según 'Forbes' y Bloomberg; unos 9.000 millones según el propio Trump. Su principal negocio es la construcción, aunque The Trump Organization se dedica a una gran variedad de actividades, entre ellas, la organización de concursos de belleza.

Carrera política: Nunca ha ejercido ningún cargo público ni ha participado en unas elecciones, aunque desde 1980 ha expresado en repetidas ocasiones su deseo de convertirse en presidente de EE.UU. o en gobernador de Nueva York. Desde esa década Trump cambió tres veces de afiliación política: en un primer momento fue partidario de los republicanos; después apoyó al partido de la Reforma; entre 2001 y 2008 fue demócrata, y luego regresó a los republicanos. En 2011, Trump se declaró no afiliado durante cinco meses, pero luego se reunió al partido Republicano.

Camino a la nominación: La victoria de Trump en las primarias republicanas fue una gran sorpresa: antes del inicio de la carrera electoral, se creía que serían Hillary Clinton y Jeb Bush los que competirían por el Despacho Oval. Sin embargo, la retórica populista de Trump, sus declaraciones escandalosas y el cansancio que causan en los votantes los políticos tradicionales y sus numerosos errores dieron sus frutos: Jeb Bush fue el primero en abandonar la carrera presidencial, seguido por Marco Rubio, Ted Cruz y John Kasich.

Puntos clave de su programa: Construir un muro en la frontera con México, dejar de inmiscuirse en las políticas de otros países para conseguir cambios de régimen, vencer al Estado Islámico, aumentar la duración de las bajas por maternidad, crear 25 millones de puestos de trabajo y proteger el derecho de posesión de armas.

Propuestas sobre los impuestos: Acabar con las lagunas de evasión de impuestos, introducir recortes fiscales para las familias, reducir los impuestos para las empresas y garantizar que los impuestos no perjudican a los negocios. Según Forbes, Trump propone reducir los impuestos en 6,2 billones de dólares en los próximos 10 años.

Ideas sobre la inmigración: Promete construir un muro en la frontera con México, alerta del peligro que suponen los inmigrantes musulmanes, insta a endurecer los controles fronterizos y argumenta que los puestos de trabajo deben ofrecerse primero a los estadounidenses.

Trapos sucios de la campaña: Numerosas denuncias de acoso sexual después de que afirmase que nunca ha abusado o besado a ninguna mujer sin su consentimiento, así como la publicación de una entrevista realizada hace 11 años que revela comportamientos inapropiados hacia las mujeres. El resto de golpes, como las acusaciones de incompetencia o de evasión de impuestos, apenas le han afectado.

Por qué lo elogian: Por ser franco, por no parecerse a los políticos tradicionales, por su conservadurismo extremo y su promesa de hacer que EE.UU. vuelva a ser grande. Trump dice lo que muchos piensan pero no se atreven a decir. Se cree que refleja los intereses de la población estadounidense ignorada por otros políticos.

Por qué lo critican: La oposición le acusa de racista, sostiene que no tiene suficiente cualificación y experiencia para dirigir el país y afirma que es demasiado impulsivo para hacerse cargo del arsenal nuclear de EE.UU.

Relaciones con Rusia: Trump ha dicho en repetidas ocasiones que podría llevarse bien con Vladímir Putin, aunque ha subrayado también que no conoce al presidente de Rusia y no sabe qué pasará en un futuro. En general, se muestra a favor de mejorar las relaciones con Rusia y critica a la Administración de Obama por no negociar con Putin, pero ni en sus discursos públicos ni en el programa electoral ha dado especial relevancia a las relaciones con Moscú. 



HILLARY CLINTON


Edad: 69 años.

Fortuna: Más de 30 millones de dólares provenientes en su mayoría de regalías por sus intervenciones públicas y de las consultas realizadas en los últimos 15 años.

Carrera política: Primera dama de Arkansas (1983-1992 y 1979-1981); primera dama de EE.UU. (1993-2001); senadora de EE.UU. por Nueva York (2001-2009); secretaria de Estado (2009-2013).

Camino a la nominación: Incluso antes de ser nominada oficialmente, Clinton era considerada la favorita absoluta de las primarias entre los demócratas. Sin embargo, tuvo que enfrentarse a la inesperada competencia del senador de Vermont, Bernie Sanders. La intriga se mantuvo hasta los resultados de la votación interna del partido.

Puntos clave del programa: un sistema de impuestos justo, igualdad de derechos para las personas del colectivo LGBT, prohibición de la discriminación por motivos de raza y orientación sexual, protección de los derechos de la mujer, un control de armas más estricto. El programa electoral de Clinton es extenso y abarca cuestiones desde la lucha contra la enfermedad de Alzheimer hasta la protección del medio ambiente.

Propuestas sobre los impuestos: Propone un complejo esquema de reformas de la legislación fiscal que afectará a todos los que ganen más de 250.000 dólares al año (que deberán pagar más impuestos) y planea terminar con las soluciones utilizadas por las empresas de Wall Street para la evasión fiscal legal y simplificar la tributación de las pequeñas empresas. Promete aumentar los impuestos en 1,4 billones de dólares en los próximos 10 años.

Ideas sobre la inmigración: Promete desarrollar una reforma integral del sistema de inmigración que permita a los inmigrantes ilegales no separarse de sus familias y tener derecho legal a vivir en EE.UU.

Trapos sucios de la campaña: La publicación de las comunicaciones internas del Comité Nacional Demócrata que mostraron que trataron de impedir la designación de Bernie Sanders. La campaña de Clinton acusó a Rusia de haber participado en el 'hackeo' de los documentos.

Por qué la elogian: Hillary Clinton es una política experimentada con una larga lista de logros como secretaria de Estado, una representante de la clase política de EE.UU. y la primera mujer candidata en la historia de los principales partidos estadounidenses.

Por qué la critican: Los opositores destacan la actividad sospechosa de la Fundación Clinton, el escándalo de la correspondencia electrónica desde su correo personal como secretaria de Estado y el ataque a la embajada de EE.UU. en Bengasi (Libia).

Relaciones con Rusia: Aunque Clinton organizó en 2009 el llamado 'reinicio' de las relaciones entre Washington y Moscú, actualmente critica constantemente a Rusia y a Vladímir Putin. En caso de que sea elegida hay pocas esperanzas de que las relaciones entre las dos potencias mejoren significativamente.

A la presidencia también aspiran otros dos candidatos, Gary Johnson, del Partido Libertario, y Jill Stein, del Partido Verde. Dadas las particularidades del sistema político bipartidista de EE.UU., estos dos candidatos tienen menos probabilidades de ganar las elecciones que el republicano y el demócrata, como lo demuestra que en toda la historia del país los aspirantes de la 'tercera fuerza' nunca han sido elegidos.

GARY JOHNSON


El gobernador del estado de Nueva México entre 1995 y 2003 se presenta por el Partido Libertario. Hablando de sus planes políticos, Johnson destacó que EE.UU. debería reducir su actividad militar en el extranjero. En general los libertarios abogan por la economía de mercado, el libre comercio, la protección de los derechos de los ciudadanos y la no intervención en los asuntos internos de otros países. En las anteriores elecciones presidenciales Johnson terminó en tercer lugar con cerca de un 1% de votos. 

El candidato libertario se vio en el centro de críticas cuando durante una entrevista televisiva dijo que no sabía qué es Alepo, uno de los lugares clave del conflicto de Siria. La confusión se produjo cuando le preguntaron sobre las medidas que tomaría Johnson respecto a la ciudad Siria en el caso de que ganara las elecciones presidenciales. "¿Qué es Alepo?", dijo Johnson. Tras asegurarse de que no estaba bromeando, el presentador le explicó que Alepo se encuentra en Siria y que "es el epicentro de la crisis de refugiados". Otro momento incómodo se produjo cuando le preguntaron a qué líder extranjero admiraba y Johnson no fue capaz de nombrar a ninguno.

JILL STEIN


La candidata del Partido Verde, Jill Stein, es una doctora titulada en Harvard a la que 'The New Yorker' definió como "la candidata de Occupy", en referencia al movimiento de protesta estadounidense. Stein promulga una agenda progresista tanto en empleo como en políticas energéticas y medioambientales, así como en sus propuestas económicas y sociales. En particular, la aspirante aboga por una transición hacia una economía verde, por la reducción de los gastos en defensa, un seguro médico universal y una educación superior gratuita.

El 7 de septiembre un juez estadounidense emitió una orden de arresto para Stein, que se enfrenta a cargos de vandalismo por pintar un mensaje con aerosol en una excavadora durante las protestas contra la construcción de un oleoducto que atravesaría una reserva indígena de Dakota del Norte.
'Bombas' mediáticas antes de las elecciones

Filtraciones de WikiLeaks

De cara a las elecciones estadounidenses, el portal WikiLeaks ha publicado ya decenas de miles de correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Hillary Clinton. Los correos revelan un gran número de confidencialidades de la cúpula del Partido Demócrata y de Clinton, entre ellas estrategias de campaña, transcripciones completas de discursos y cuestiones internas del partido.


Desde que el pasado 7 de octubre se publicara la primera tanda de los 'emails' del jefe de campaña demócrata se han revelado varios casos de corrupción, como cuando la Fundación Clinton se vio favorecida con importantes contratos para la reconstrucción de Haití tras el terremoto de 2011, los discursos pagados por bancos o el secretismo existente en torno a los comprometedores correos electrónicos de la candidata demócrata y las relaciones extramaritales de Bill Clinton.

El estado de salud de Clinton

El estado de salud de Hillary Clinton se ha convertido en un tema de debate y especulaciones en varios medios de comunicación de EE.UU. y en las redes sociales tras la divulgación de un video en el que la política se desmaya debido a una neumonía, según la explicación posterior.

La candidata demócrata también fue blanco de críticas por su "siniestra sonrisa" y por unos movimientos de cabeza que extrañaron a los internautas. 

Además, entre las últimas filtraciones de WikiLeaks se ha encontrado una carta de la principal asistenta de Hillary Clinton en la que la asesora comenta que la ex primera dama "no está bien de la cabeza". 

Trump y los escándalos sexuales

El escándalo más sonado en torno al candidato republicano y el que supuso el peor golpe a sus ambiciones presidenciales fue el video publicado por el diario estadounidense 'The Washington Post' en el que se escucha cómo Trump realiza diversos comentarios vejatorios y malsonantes sobre las mujeres durante una conversación informal con el presentador de televisión Billy Bush. 


La grabación, la más escandalosa que ha protagonizado el multimillonario hasta la fecha, originó un instantáneo alboroto entre los políticos, la prensa internacional y la opinión pública. Unas horas después de la publicación del video, Trump pidió disculpas y prometió "ser un hombre mejor mañana".

Además, desde que se publicó la polémica grabación, más de diez mujeres han acusado al candidato republicano de abusos sexuales. Sin embargo, Trump se describió en respuesta como la víctima "de una de las mayores campañas de difamación política de la historia" de EE.UU., y afirmó que las acusaciones vertidas contra él son "100% falsas". 

"Van a por mí para tratar de destruir lo que incluso ellos consideran el movimiento más grande en la historia de nuestro país", señaló el aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos para agregar que "el 'establishment' político está tratando de detenernos porque saben que vamos a detener la corrupción en el Gobierno. Nadie es más corrupto que la deshonesta Hillary".

El 'factor Putin' en la campaña presidencial de EE.UU.

Más allá de los dos candidatos, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha irrumpido en la campaña presidencial estadounidense como si se tratase de un candidato más. No hay intervención política o debate electoral en el que Rusia no acabe siendo la protagonista. 

Por un lado, Hillary Clinton acusa directamente al presidente ruso de estar detrás de la filtración de los correos electrónicos que cuestionan su integridad política para beneficiar a su rival, Donald Trump. Por otro lado, el candidato republicano no cesa de loar a Putin, del que ha llegado a decir que ha sido "mejor líder" que su homólogo estadounidense, Barack Obama.
Clinton y la 'mano negra' del Kremlin

La gran filtración de WikiLeaks ha revelado al mundo muchos 'trapos sucios' de Hillary Clinton. Sin embargo, lejos de dar las pertinentes explicaciones públicas y confirmar la autenticidad o no de los correos, la campaña de Clinton se ha limitado a señalar a Rusia como culpable y a elevar la cuestión a la categoría de problema nacional, algo que recuerda los viejos discursos políticos de la Guerra Fría. "La interferencia de Rusia en estas elecciones y aparentemente en nombre de Trump es, creo, de máxima preocupación para todos los estadounidenses, independientemente de si son demócratas, independientes o republicanos", afirmó John Podesta.


Mientras tanto, el propio mandatario ruso negó que Moscú esté involucrado en las filtraciones y denunció que el Gobierno estadounidense trata de manipular a la opinión pública. "La histeria ha sido originada únicamente para desviar la atención del pueblo estadounidense de lo que los 'hackers' han publicado. En esencia, se trata de una manipulación de la opinión pública, pero por alguna razón nadie habla de ello. Todos hablan sobre quién lo hizo", dijo el presidente.

Trump y los elogios

Por otro lado, los continuos 'piropos' entre Trump y Putin han contribuido a la utilización política de la retórica antirrusa entre las filas demócratas. El magnate de los negocios llegó a decir de Putin que es "mejor líder" que su homólogo estadounidense, Barack Obama, y el mandatario ruso definió a Trump como "un hombre talentoso y brillante".

Asimismo, el multimillonario ha manifestado en varias ocasiones que está dispuesto a establecer buenas relaciones con Rusia y a negociar con Putin. Unas declaraciones que sientan como un jarro de agua fría entre las élites conservadoras, acostumbradas a la utilización de un discurso bélico contra Rusia para ganar votantes. 

De hecho, en el segundo debate entre los dos candidatos a la Casa Blanca, Trump criticó la política exterior de EE.UU. en Oriente Medio y la postura agresiva de Clinton hacia Rusia cuando el Gobierno ruso "está combatiendo al Estado Islámico". "Rusia va tras el EI, Siria va tras el EI, Irán va tras el EI. Entonces, ¿por qué vamos contra ellos?", preguntó irónicamente.

Tan grande es el espacio que sin querer ha ocupado Putin en las elecciones presidenciales estadounidenses, que Kit Dotcom, el famoso 'hacker' y empresario alemán fundador del sitio Megaupload (cerrado por el FBI), lanzó recientemente una encuesta en Twitter en la que pregunta: "¿Quién te gustaría que fuera el próximo presidente de los Estados Unidos?", y da tres opciones: Hillary Clinton, Donald Trump y Vladímir Putin. 


"Quiero tranquilizar a todos, incluyendo a nuestros amigos y socios estadounidenses. Nosotros no pretendemos influir en los resultados de las presidenciales de EE.UU., y la respuesta es simple: no sabemos qué es lo que pasará después de las elecciones".
Vladímir Putin, presidente de Rusia.

Sorprendentemente, el presidente ruso obtuvo una amplia ventaja sobre los dos candidatos reales a la Casa Blanca: el 65% de los 13.726 participantes en la encuesta dijeron que votarían a favor de Putin, frente al 21% que lo haría por Trump y el 14% por Clinton. 

A su vez, Putin ha afirmado que Rusia no tiene la intención de influir en las elecciones de EE.UU. y ha expresado su confianza en que sea posible mejorar las relaciones con EE.UU. luego de que termine la campaña electoral en el país norteamericano.

"Quiero tranquilizar a todos, incluyendo a nuestros amigos y socios estadounidenses. Nosotros no pretendemos influir en los resultados de las presidenciales de EE.UU., y la respuesta es simple: no sabemos qué es lo que pasará después de las elecciones" de noviembre próximo, aclaró.

Según Putin, Donald Trump insta por una cooperación con Rusia, mientras que Hillary Clinton insiste en una retórica más agresiva. "Moscú no sabe si cualquiera de los candidatos cumplirá o no con sus intenciones".
"Entre lo malo y lo peor"

La encuesta lanzada por Kit Dotcom revela algo que no tiene que ver ni con el liderazgo de Putin ni con la retórica antirrusa, sino con la escasa popularidad que tienen los dos candidatos reales a presidir la Casa Blanca entre los electores estadounidenses. 

Otra reciente encuesta realizada entre jóvenes muestra el gran descontento con las elecciones a las que se enfrentan. De acuerdo con Reuters, el 53% de las personas entre 18 y 35 años afirmaron que preferirían ver un meteoro destruyendo el mundo antes que ver a Trump en el Despacho Oval. Por otro lado, resultó que el 34% de los consultados prefiere "la aniquilación planetaria" antes que la victoria de Clinton.

Aunque los autores de la consulta no creen que los encuestados respondieran en serio, la investigación sí que expuso algo muy importante acerca de la "desafección política mostrada por los jóvenes de EE.UU.".

Y es que algunos analistas coinciden en que, como presidentes, Hillary Clinton y Donald Trump serían "las dos peores cosas que podrían sucederle a EE.UU.", y que la pregunta es solo "cuál de estas opciones sería la peor y cuál sería la segunda peor", según observaron dos columnistas en un artículo para CNBC.

Las candidaturas tanto de Clinton como de Trump se ven rodeadas de escándalos, lo que parece provocar una gran decepción entre los expertos y el pueblo estadounidense. Los propios aspirantes a la Casa Blanca no desaprovechan ninguna oportunidad para sacar a la luz todo lo que pueda comprometer a su oponente y lo utilizan como arma política, como pudo observarse perfectamente en el debate final.


"El 'establishment' político está tratando de detenernos porque saben que vamos a detener la corrupción en el Gobierno".
Donald Trump, candidato republicano a la Presidencia de EE.UU.

A este respecto, el presidente de Irán, Hasán Rohaní, recalcó en un reciente discurso que el tono de los debates presidenciales en EE.UU. demuestra la falta de moralidad en el país. El mandatario iraní recordó que en una ocasión se le preguntó si prefería al candidato republicano o a su rival demócrata. "Pregunté si debía preferir lo malo por encima de lo peor, o lo peor por encima de lo malo", observó el mandatario sin precisar quién representa "lo malo" y quién "lo peor" entre los candidatos. 

Finalmente, WikiLeaks publicó recientemente una serie de tuits afirmando que las elecciones en EE.UU. no existen y que el presidente es en realidad elegido por el 'establishment'. "En Estados Unidos no hay elecciones. Hay consolidación del poder. Hay primarias amañadas, medios amañados y candidatos-'flautistas de Hamelín' amañados que impulsan la consolidación", tuiteó la organización.

En la elaboración de este artículo se han utilizado los archivos multimedia de RT, Reuters 
Preparado por María Lekant, Belova Ksenia

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