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martes, 11 de octubre de 2016

Gavac: orgullo de la biotecnología cubana

El inmunógeno contra la garrapata del ganado bovino, desarrollado hace dos décadas, es vital para el control integrado de ese parásito que transmite enfermedades, provoca anemia, y disminuye la producción de leche

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey fabrica la vacuna Gavac, un producto refe-rencial en América Latina.

Por LIANET LEANDRO LÓPEZ

Fotos: RODOLFO BLANCO CUÉ

Especial de la ACN para BOHEMIA

Como casi todos los vaqueros que llevan la vocación en el alma y en la piel, Miguel Emilio López Miranda Pipe, puede experimentar la tristeza por la muerte de un animal con la misma intensidad de alegría que le han proporcionado los incontables premios atesorados por sus ejemplares más destacados en ferias y concursos desde los años 90.

Esas tristezas son escasas en la granja genética Los Pinos que él dirige, de la Empresa Pecuaria Triángulo 3 de la provincia de Camagüey, pero como ganadero viejo y consagrado, nunca podrá olvidar aquellas miles de pérdidas de cabezas que, en la última década del siglo XX, se registraron en Cuba por culpa de un enemigo pequeñito pero bien temido en los campos: la garrapata.


Jesús Zamora Sánchez, director del CIGB de Camagüey, advierte que el producto estrella de su centro ya tiene un sustituto en vías de investigación.

Hasta unas 14 000 muertes de ganado vacuno por anaplasmosis y babesiosis, enfermedades transmitidas por ese ácaro, ascendió la cifra entre 1991 y 1993, justo cuando el país se adentraba en la difícil crisis económica del Período Especial, y en un sector cuyo auge en los años posteriores al triunfo revolucionario llenaba de orgullo a los nacionales. Los récords Guinness en la producción lechera de la mítica Ubre Blanca, y la obtención de la raza Siboney, puramente cubana, fueron algunos de los hitos acontecidos entre los 70 y los 80.

Pero mientras en los tempranos 90 los colegas de Pipe se llevaban las manos a la cabeza por la muerte de sus animales, escaseaban los químicos para combatir las garrapatas, y estas se hacían más resistentes a los agresivos líquidos, ya en los laboratorios científicos se gestaba una solución. El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana y su homólogo en Camagüey, más perfilado hacia el área agropecuaria, trabajaban de conjunto en la obtención de Gavac, una vacuna recombinante que permitió el decrecimiento estadístico progresivo de muertes por hemopárasitos, hasta llevarlas casi a cero a partir de 2001.

ABC de una vacuna diferente


La labor que desarrolla el Laboratorio central de la calidad ha permitido velar por la competitividad del imunógeno y que este tenga un fuerte impacto en la exportación.

Gavac no es una vacuna profiláctica, es un inmunógeno que no ataca ninguna función del bóvido, sino que acciona contra una proteína específica, la Bm86, en el intestino de la garrapata del género Rhipicephalus (Boophilus) microplus, la de mayor impacto en el ganado bovino. En el catálogo del antígeno editado por HeberBiotec, la empresa comercializadora del CIGB, se explica que cuando las garrapatas adultas se alimentan de un ejemplar inmunizado y caen al pasto para completar su ciclo vital, ponen menos huevos y a su vez las larvas tienen una menor viabilidad, reduciendo así el potencial biótico de la especie y sus poblaciones.

Su éxito es sostenible a largo plazo y su aplicación debe hacerse dentro de un programa de manejo y control integrado, precisamente porque su modo de acción tiene un efecto acumulativo.

Zoila Abad Márquez, coordinadora nacional del Programa de Gavac desde el CIGB camagüeyano, insiste en la necesidad de incorporar la vacuna a la práctica pecuaria con enfoque integrador.

“Los campesinos deben entender que la aplicación del antígeno no significa que el ganado nunca más tendrá garrapatas; no es así como funciona, pues precisamente el insecto debe picar a la vaca previamente inyectada para desencadenar la reacción inmune. Pero su efectividad en el control del ácaro por encima de cualquier garrapaticida industrial está probada en Cuba y en otros países donde se comercializa”, argumenta la especialista.

“Además de la drástica reducción en las muertes por anaplasmosis y babesiosis, valor agregado del inmunógeno, el uso de Gavac permite también tener animales más sanos, sin anemia, sin ‘mataduras’ en el cuero, y con más capacidad para producir leche”, añade Zoila Abad.

El espaciamiento entre los tratamientos con garrapaticidas industriales es otra ventaja medular del inmunógeno, si se utiliza correctamente. Al reducirse las poblaciones del ácaro, pueden emplearse cada vez menos los baños químicos que son significativamente más costosos, afectan al medioambiente, pueden contaminar la leche y la carne si no se respetan los tiempos apropiados para el ordeño o la matanza, y por tanto, la propia salud humana.

Un hijo que ha ido creciendo


Gavac es un proyecto de interés estratégico para el país, por potenciar el uso de la ciencia para el desarrollo y disminuir importaciones. En la foto, el Área de purificación de la planta No.11.

Para el matrimonio de Oscar Compte Alberto y Marilyn Domingo Puentes, del CIGB camagüeyano, Gavac es como un hijo que ha ido creciendo; es el primer fruto de sus experiencias como investigadores tras graduarse de universitarios, y del cual sienten enorme orgullo pues trascendió las fronteras cubanas para convertirse en un producto referencial en el área de Latinoamérica.

“La idea de obtener un inmunógeno para el control de la garrapata surgió aquí en Camagüey, pero las primeras etapas de la investigación y el desarrollo se realizaron en La Habana, con especialistas de ambos centros, pues en nuestra institución no existían todas las condiciones para hacerlo”, rememora Compte, quien junto a su esposa, estuvo entre los primeros 13 o 14 científicos camagüeyanos que permanecieron en el CIGB de La Habana entre 1993 y 1996, hasta obtener el registro del producto en Cuba.

Compte recuerda aquellos momentos como una carrera olímpica contra reloj. “Todo se hizo en tres años, un tiempo récord para obtener los registros. Tuvimos que estudiar mucho para llevar una idea, un concepto, a convertirse en un producto aplicable. Fueron jornadas hasta de más de 12 horas buscando normas de producción a nivel internacional, la formulación más compatible con el ingrediente activo, realizando pequeñas pruebas para probar el funcionamiento en los animales, si se generaban anticuerpos”, cuenta el científico, licenciado en Química.

Muchas alegrías le ha traído a Marilyn ver crecer a Gavac, desde que se producía en una planta pequeñita en La Habana, hasta que a inicios de los 2000 se hizo la transferencia tecnológica hacia Camagüey, y se ha logrado producir hasta más de seis millones de dosis en un año, con un fuerte impacto en la exportación.

En busca de recuperar fortalezas


Para el matrimonio de Oscar Compte Alberto y Marilyn Domingo Puente, pioneros en la investigación de la vacuna, Gavac es el primer fruto de sus experiencias tras graduarse de universitarios.

Más de 20 años tiene el programa de manejo y control integrado de la garrapata con el uso de Gavac, pero aun con los beneficios que supone ese fármaco biotecnológico, su empleo en Cuba ha tenido altibajos.

Carencias de recursos como los propios garrapaticidas que complementan el empleo de la vacuna dentro del programa, falta de una adecuada capacitación y promoción directamente con los ganaderos en el campo, estrategias de comercialización poco eficientes, entre otros factores, influyeron en esos altibajos, que ahora con el concurso de todas las partes implicadas, los responsables del programa se aprestan a revertir.

“Por solo citar un ejemplo, en 2015 la venta nacional se incumplió en lo planificado, que estuvo también muy por debajo del potencial dentro de Cuba. Solo alrededor de 500 000 reses se inmunizan con Gavac, de las cuatro millones de cabezas registradas”, señaló Zoila Abad Márquez, la coordinadora del programa.

“Resulta contradictorio que en otros países como Venezuela, nuestro principal importador, además de Colombia, Brasil y México, se obtengan muy buenos resultados, documentados en investigaciones, y que en Cuba no se aproveche más, por encima de los baños químicos y de los medicamentos para enfermedades transmitidas por ectoparásitos, todo muchísimo más costoso que nuestro producto estrella”, añadió.

Luego del bache comercial del pasado año (y sin ánimos de reprochar a terceros sino de unir sus voluntades para revitalizar este proyecto de interés estratégico para el país, por potenciar el uso de la ciencia para el desarrollo y disminuir importaciones), el CIGB lidera un programa con promotores de Gavac en cada provincia, quienes se encargan de llegar hasta las propias fincas para hacer entender a los campesinos las bondades del producto.

Soraya Pérez Martínez, técnica veterinaria en la granja Los Pinos, da fe de la utilidad de Gavac, pues allí se aplica desde 1993, cuando se fundó. Nunca han tenido una muerte por anaplasmosis ni babesiosis, y el inmunógeno fue de gran utilidad cuando en una oportunidad se generó una alta resistencia por las poblaciones de garrapatas en sus potreros hacia un acaricida específico.

“Siempre la tengo en stock para el año completo, llevo los registros de los nuevos nacimientos y los esquemas de reinmunización de toda la masa, y además realizamos el muestreo y conteo de garrapatas para controlar los resultados”, explica la especialista.

Zoila argumenta que el temor a la presencia de la garrapata subsiste incluso en quienes aplican con éxito el programa, pero son prejuicios que se superarán en la medida que se avance hacia una mayor capacitación. Las ventas ejecutadas durante el primer semestre dentro de Cuba –un millón de dosis, casi el total de lo planificado para el año– y la atención y apoyo recibidos por parte del Ministerio de la Agricultura (Minagri), que incluyó el programa dentro de sus puntos de chequeo priorizados, ratifican que la comunicación efectiva pudiera ser el ingrediente activo que falta en la comercialización exitosa de la vacuna en el país.

De cara al futuro


Más de 20 años tiene el programa de manejo y control integrado de la garrapata con el uso de Gavac, pero aun con los beneficios que supone, su empleo en Cuba ha tenido sus altibajos.

Para hablar de las proyecciones futuras de Gavac, Jesús Zamora Sánchez, director del CIGB en Camagüey, adelanta que ya se trabaja en la ampliación de los mercados hacia otros destinos en Latinoamérica, como Costa Rica y Panamá. “En este año ya está asegurada la exportación de cinco millones de dosis, con posibilidades de crecimiento”, comenta el directivo.

“Por su parte, la comercialización dentro de las fronteras está recibiendo un gran impulso por parte de la dirección nacional del CIGB en La Habana y de su representación en Camagüey, y un apoyo cada vez más comprometido del Minagri y de Labiofam, la empresa que lo distribuye en suelo cubano”, acota Zamora.

Pero la mejor noticia es que el producto estrella del CIGB camagüeyano ya tiene un sustituto en vías de investigación.

“Es una formulación con una efectividad superior a la versión actual en cuanto a la reducción de poblaciones de garrapatas. Todavía está en la temprana etapa de investigación, que se hace en La Habana, en tanto el desarrollo y la producción los asumirá Camagüey”, añade el director.

Aunque los científicos son parcos a la hora de crear expectativas por procesos que pueden demorar varios años antes de concretarse como un producto registrado, sin dudas estas serán buenas noticias para Pipe y sus colegas vaqueros, quienes dejarán de tener pesadillas con ese dañino insecto “pastando” en la sangre de sus queridos animales.

Recuadro 1: Esquema de inmunización con Gavac
Dosis Semana Gavac
1ra 0 2 mL
2da 4 2 mL
Reinmunización 24 2 mL
Aplicable en cualquier edad del animal y estado reproductivo

Cómo actúa Gavac

Cuando se administra Gavac al bovino, el antígeno que contiene es procesado por el sistema inmunológico del animal, generando una respuesta inmune mediada por anticuerpos. Los anticuerpos contra la proteína Bm86, presentes en la sangre del bovino inmunizado, pasan a la garrapata cuando esta se fija al animal y se alimenta de su sangre. Estos anticuerpos reconocen la proteína Bm86, presente en las células del intestino del ectoparásito, y se les unen, provocando lesiones irreversibles que destruyen la pared intestinal del ácaro y causan daños que se manifiestan en la disminución de la repleción, la ovoposición y la fertilidad.

A medida que pasan generaciones de garrapatas una y otra vez sobre animales inmunizados, se reducen las poblaciones del ectoparásito que hay en los pastos y los animales.

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