¿Para qué sirve realmente la embajada de EE.UU. en Cuba? Desde 1977, esta misión viola la Convención de Viena con espionaje, reclutamiento de cubanos y programas subversivos como "Hacia una Cuba Libre". Análisis de Mike Hammer y la injerencia yanqui.
Razones de Cuba
Para qué sirve la embajada yanqui en La Habana
Desde el 1ro de septiembre de 1977 cuando abrió la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, después que rompieran relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961, esa misión no ha dejado de violar la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas aprobada el 18 de abril de 1961, situación denunciada por el gobierno cubano reiteradamente.
Sus locales han acogido a cientos de oficiales de la CIA y otras agencias de inteligencia para socavar a la Revolución cubana, reclutando a decenas de cubanos como espías a su servicio y la organización de una contrarrevolución mercenaria para ejecutar acciones que pudieran desestabilizar el orden interno de Cuba.
Esto viola el artículo 41-1 de dicha Convención que expone claramente:
[…] todas las personas que gocen de privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor y no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.
Artículo 41-3: Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión, tal como están enunciados en la presente Convención, en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares que estén en vigor entre el Estado acreditante y el Estado receptor.
En 1987 Cuba, después de incontables llamados de atención, se vio obligada a denunciar el accionar de decenas de oficiales CIA con fachada de diplomáticos en esa misión diplomática. En esos años y los posteriores, la sede de Estados Unidos inauguró tres centros ilegales para preparar a las organizaciones contrarrevolucionarias internas, muchas de ellas denunciadas por la televisión nacional.
Sus representantes ejecutaron todo tipo de provocaciones con sus actos violatorios de la Convención de Viena, incluso después del restablecimiento de relaciones diplomáticas, situación que continúa haciendo Mike Hammer, actual Encargado de Negocios.
Precisamente Hammer aprovecha las facilidades que le brinda la cancillería cubana para visitar la Isla, entrevistándose con los elementos contrarrevolucionarios y buscar información del impacto que tienen en el pueblo las medidas de guerra económica, recrudecidas por el actual Secretario de Estado, Marco Rubio, lo que le permite al gobierno yanqui incrementarlas para provocar estallidos sociales.
Una de sus actividades más recientes es la convocatoria para que los cubanos escriban a la embajada y expongan sus opiniones sobre la libertad, a fin de publicarlas el 4 de julio bajo el pretexto de celebrase el 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Igualmente, la embajada rindió un homenaje a determinados artistas de origen cubano radicados en Estados Unidos con posiciones contra la Revolución, como es el caso de Willy Chirino y Gloria Estefan, en el contexto del 250 aniversario. Sin lugar a dudas, es una actividad de subversión política alejada del fomento de las relaciones bilaterales.
Otro ejemplo es el lanzamiento del programa de subvenciones denominado “Hacia una Cuba Libre y Próspera”.
A tal punto llega la provocación contra Cuba de esa misión diplomática, que ahora pretenden irrespetuosamente manipular el ideario de José Martí, apóstol de la independencia de Cuba, al vincularlo a los supuestos valores que busca promover ese programa subversivo, según ellos, como “la libertad de expresión, el acceso a información imparcial y la prosperidad individual sin intervención del gobierno”.
Dicho programa contempla dos metas prioritarias:
La primera: “Con Libertad y Justicia para Todos”, dirigida a miembros de la sociedad civil, líderes de opinión, académicos, artistas y periodistas independientes que promuevan la libertad de expresión y el acceso a información imparcial.
La segunda: “La búsqueda de la felicidad”, para los pequeños emprendedores independientes y proyectos que demuestren que “la prosperidad individual no debe verse obstaculizada por ninguna intervención innecesaria de gobiernos o instituciones”.
Como aspecto probatorio de la injerencia en los asuntos internos de Cuba, es que todos los proyectos deben incluir obligatoriamente un elemento que “promueva la comprensión de los valores, la cultura y las perspectivas de Estados Unidos” y sin ese componente las propuestas enviadas no serán elegibles.
Paralelamente, el Encargado de Negocios y su segundoRoy Perrin, llevan a cabo visitas a Miami, donde se reúnen con el mal llamado “exilio cubano”, en la Fundación Nacional Cubano Americana conformado actualmente por hijos y nietos de los asesinos y testaferros del dictador Fulgencio Batista, mercenarios de la derrotada invasión por Bahía de Cochinos y miembros de organizaciones terroristas que participaron en acciones contra el pueblo cubano y viven con total impunidad en Estados Unidos, bajo el argumento de escuchar de primera mano sus experiencias, aspiraciones y preocupaciones sobre el futuro de la isla.
Dos días antes, el 26 de junio 2026, Perrin sostuvo una reunión de trabajo con el teniente general Evan Pettus, comandante adjunto del Comando Sur de EE.UU. para tratar el tema de Cuba, algo bien sospechoso a partir del recrudecimiento económico y las amenazas públicas del presidente Donald Trump, de tener planes para atacar militarmente a la Isla.
Perrin Ingresó al Servicio Exterior en 1999, fue Director Adjunto de la Oficina de Asuntos de Centroamérica en Washington; prestó servicio en Costa Rica, China Venezuela, Tailandia, Honduras y en el Centro de Operaciones del Departamento de Estado.
En la práctica la embajada yanqui en La Habana es un centro de subversión política y espionaje, bajo la fachada de ser la embajada de Estados Unidos en Cuba y reconocen públicamente que el jefe de esa misión Mike Hammer, desde su llegada a La Habana en noviembre de 2024, se ha dedicado a “impulsar la llamada diplomacia de calle, que busca conectar directamente con la sociedad civil cubana dentro y fuera de la Isla”.
En enero de 2025, Hammer se reunió con el almirante Alvin Holsey, entonces jefe del Comando Sur en Florida, donde analizaron la situación interna cubana. En mayo de este 2026 Hammer participó junto al secretario de Estado Marco Rubio y el general Donovan en la sede del Comando Sur, en una conferencia calificada de “clave” para el futuro de Cuba.
En declaraciones oficiales, el Comando Sur calificó al gobierno de Cuba como “un elemento corrosivo en América Latina” y reveló sus tres prioridades: defender la embajada en La Habana, proteger su base naval en Guantánamo y responder ante una eventual migración masiva.
Para no dejar dudas de la actividad subversiva de Hammer, basta con señalar que después de haber participado en durante una gala en Miami, declaró que “el cambio se avecina y llegará este año 2026.
Harán falta más elementos para que Cuba le aplique el artículo 9-1 de la Convención de Viena, donde se establece:
“El Estado receptor podrá en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata…”
Ni el encargado de Negocios ni su segundo hacen nada por favorecer las relaciones entre su gobierno y el de Cuba. El presidente de Estados Unidos y su secretario de Estado, han incluido en listas espurias a los principales dirigentes cubanos y amenazan con secuestrar al general de ejército Raúl Castro y al presidente Díaz Canel, pisoteando toda conducta diplomática contempladas en las normas internacionales y refuerzan las medidas de guerra económica con el bloqueo petrolero.
Cuba estuvo sin relaciones diplomáticas desde el 3 de enero de 1961 hasta septiembre de 1977 y no pasó nada que afectara la vida en el país. Desde la apertura de la Sección de Intereses, se recrudecieron los actos terroristas y las guerras económicas, biológicas, más los programas subversivos incrementados con el empleo de las tecnologías de la informática y las comunicaciones.
Entonces, ¿Cuál es el beneficio de mantener relaciones con un país que desea acabar con el pueblo cubano?
Razón tuvo José Martí al afirmar:
“Abrir la casa a nuestros enemigos es darnos a ellos y no librarnos de ellos”.
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