"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 28 de marzo de 2014

Tratado de libre comercio con EEUU y crisis en Ucrania levantan un nuevo muro en Europa

Por Marco Antonio Moreno

La crisis en Ucrania está levantando un nuevo muro en Europa y cada paso que da Alemania y Estados Unidos va en esta dirección. Y aunque resulte insólito, Alemania está haciendo retroceder a Europa varias décadas al aceptar a rajatabla el tratado de libre comercio que favorece principalmente a Estados Unidos. Si alguien ha pensado que el Tratado de Libre Comercio que se firmó este miércoles entre Europa y Estados Unidos es equitativo y permitirá reanimar el empleo europeo, comete un grave error. Más aún cuando la crisis de Ucrania, con el patrocinio de Angela Merkel, le ha otorgado grandes ventajas a las megacorporaciones de Estados Unidos que serán una gran amenaza para las empresas y el empleo de Europa.

La crisis que se vive en Ucrania y que ha contado con el asesoramiento del ejército israelí, está levantando un muro que puede comenzar a dividir el planeta en esos tres grandes bloques planteados por George Orwell en su célebre novela 1984. El quiebre brutal y abisal que pretende Angela Merkel con Rusia nos establece el fin de un largo capítulo de cooperación entre la Europa de Merkel y la Rusia de Putin. Ángela Merkel, tal vez porque pronto comienza el verano europeo y la temperatura se hace más cálida, piensa que es el mejor momento para terminar con los tratados con Rusia sobre las exportaciones de Gas, como quien termina un noviazgo. Como ahora el novio de moda es Barack Obama, es a él a quien se le hacen todas las concesiones, incluyendo el perdón a ese escándalo que fue el espionaje masivo que Estados Unidos realizó a todo el mundo y especialmente a Alemania como denunció Edward Snowden, hoy asilado en Rusia.

La crisis de Ucrania ha permitido introducir la cuña precisa (gracias a Angela Merkel), de dar la venganza a Estados Unidos por el caso Snowden, y además dar célebres ventajas a las megacorporaciones de ese país que son las que financian la vida política de los presidentes de EEUU. Todo esto en desmedro de las empresas europeas. Si alguien piensa que el desempleo en España o Grecia descenderá rápidamente gracias al tratado de libre comercio entre la UE y EEUU, está viviendo la mejor de las fantasías. 


Sobreprecio ideológico

El tratado de libre comercio que se firmó este miércoles impondrá el gas de Estados Unidos por sobre el gas de Rusia. Y aunque esto tome años en llevarlo a la práctica por la vía de tuberías en las profundidades del Atlántico, en un principio será realizado por el transporte marítimo, aunque sea a un coste tres veces mayor al ofrecido por Rusia. El gas ruso ha fluído a bajo precio durante décadas por las tuberías que atraviesan Ucrania. Pero como en Europa sobra el dinero eso no importa… Al fin de cuentas serán los 300 millones de europeos los que pagarán ese sobreprecio por el gas debido a los caprichos de la dictadura de Ángela Merkel.


Por otra parte, la tecnología extractiva del fracking, ha sido tema recurrente de las críticas de Europa hacia Estados Unidos dado que esta tecnología libera enormes cantidades de gas metano, que es diez veces más potente que el CO2 para el efecto invernadero, por lo que acelera los efectos en el cambio climático. Sin embargo, la ideología, la venganza y la ignorancia son más fuertes y olvidan todo esto. El tema Snowden, el espionaje masivo a los gobiernos y países, o el cambio a los cuidados del cambio climático han sido olvidado por los honores a la hegemonía del capitalismo financiero que impone Estados Unidos, a los cuales Angela Merkel les rinde pleitesía.

En este artículo se comprueba como la NSA es capaz de guardar todas las conversaciones de un país“para escucharlas más tarde”, algo que en un principio enfureció a Alemania. Esto pone de relieve como las decisiones de la Unión Europea apelan a intereses cortoplacistas e ideológicos que en nada defienden la calidad de vida ni la salud a largo plazo de su gente. Esto es porque Angela Merkel está abocada a que su amiga Yulia Timoshenko (en la imagen) recobre el poder en Ucrania y con ello de vía libre a los planes de libre comercio que el miércoles firmó tan alegremente con el presidente Obama. Sabiendo que el gran ganador es Estados Unidos y las grandes corporaciones de ese país. Si alguien cree que esto generará empleo en Europa… habrá que preguntarle a Amancio Ortega en un par de años. Como suele ocurrir con todos los tratados de libre comercio, el pez grande se come al pez chico. Y aquí el pez grande es Estados Unidos, que actúa como el bloque que es. Europa es aún un conjunto de peces pequeños que ni la Unión Fiscal y Monetaria que pretende Wolfgang Schauble para el 2020 pondrá a la par. Y hay que recordar que Wolfgang Schauble busca la “unión fiscal y monetaria de Europa” para licuar la deuda de la banca alemana.

Espionaje masivo y austeridad

 
Por otra parte resulta insólito el declarado “acuerdo de Ucrania con el FMI”. Este acuerdo nunca ha existido. Y el plan del FMi para Ucrania señalado esta semana es el mismo que el que hace dos años se le ofreció al presidente Yanukovitch, y que fue rechazado por el parlamento. Es insólito que la UE apoye y financie un golpe de Estado contra un presidente democráticamente elegido y crea que con eso baste para cambiar la institucionalidad. El plan que la troika dio a Ucrania no ha cambiado en nada al que fue rechazado por el parlamento ucraniano hace dos años. Es más: este “acuerdo” tiene la misma tónica que los “acuerdos” con España, Grecia, Irlanda y Portugal, que sólo han generado más deuda, desempleo y miseria, dado que apelan a los recortes presupuestarios y los planes de austeridad como recetas principales. Se podrá derrocar por la fuerza al gobernante, pero habría que haber terminado con el Parlamento ucraniano para cambiar la voluntad de los 44 millones de ucranianos. El presidente títere impuesto por Angela Merkel y Barack Obama en Ucrania no puede aún dar cuenta de una “realidad” favorable a los intereses de Estados Unidos y Alemania. Estos intereses distan bastante de ser los del resto de Europa.

La crisis de Ucrania y el mundo occidental amenaza no sólo con acelerar los problemas del cambio climático, sino además con elevar el precio de los alimentos. El precio del trigo está sufriendo incrementos del 10 por ciento a nivel global que pueden duplicarse y triplicarse con la crisis de Ucrania que está imponiendo el bloqueo del comercio entre ciertos países, aunque entre otros se hable de “libre comercio”. Esta imagen de Financial Times es elocuente sobre el derrotero que está viviendo el precio del trigo y los efectos de la gran sequía que afecta a algunos países.



Está claro que la venganza de Estados Unidos por la denuncia del espionaje masivo denunciado por Edward Snowden la terminará pagando todo el mundo. Pero ¿hasta cuando el mundo aceptará la hegemonía dictatorial y monopólica de Estados Unidos… más aún cuando estas políticas afectan al crecimiento y el empleo en otros países?

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