"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

domingo, 13 de septiembre de 2015

En Cuba. Trabajo: Envejecer no es el problema


Contar con una fuerza laboral más longeva y menos numerosa, a tenor con la evolución demográfica del país, lejos de resultar negativo puede convertirse en ventaja o fortaleza. Todo depende no solo de cómo se mire, sino de qué se haga para lograr su máximo rendimiento, de cómo y qué tan pronto se asegure su relevo. El “problema” del envejecimiento, no es problema, como dice la canción. Es un beneficio, un logro del desarrollo social, pero plantea nuevas demandas, retos que hay que atender, mejor ahora que después. BOHEMIA buscó escenarios y fuentes calificadas para dar una visión del tema desde distintos ángulos  


Por IGOR GUILARTE FONG y HERIBERTO ROSABAL


Cuando Fernando Laborde entró a la fábrica tenía 24 años. “Los que peinaban canas aquí eran pocos; gente de mucha experiencia, con la que aprendimos”, dice recordando su estreno en la metalúrgica, allá por 1971. En Cubana de Acero laboraban entonces cerca de mil 400 trabajadores en tres turnos y el ruido de hierro contra hierro no tenía final.
Francisco Fernández y su hijo Eddy, laboran codo a codo.

En Cubana de Acero, padre e hijo laboran codo a codo, 
legando un hermoso ejemplo de transición generacional 
dentro del sector industrial. 
(Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Similares recuerdos tienen Justino Noa, de 75 años; Andrés Garrascosa, de 70, y Gregorio Hernández, de 69, llegados poco antes o después, hoy todavía fuertes pese a sus edades y activos en los talleres de la emblemática planta capitalina, donde conocen cada oficio.

“No serán licenciados, pero son maestros”, sentencia Eddy Hernández (23 años), quien les agradece la ayuda en su formación como soldador. “Me enseñaron todo lo que sabían y gracias a eso hoy soy el soldador que soy”, dice Reykiel Suárez, joven veterano en Cubana de Acero, donde entró hace nueve años, cuando tenía 22 de edad, con título de la enseñanza tecnológica.

La conocida industria, antes empresa y hoy unidad empresarial de base, tiene ahora 178 trabajadores y los signos vitales productivos casi extinguidos, en espera de la materia prima para la producción prevista en el plan del año, que debe llegar en septiembre.

Rango edades en Cubana de acero

Gráfico # 1: Rango edades Cubana de acero

“Si a San Pedro le da por hacer un pedido masivo de esta gente mayor -dice Francisco Madan, el director- se paraliza Cubana de Acero, pues la producción aquí se basa en ellos; algunos hacen cosas que más nadie sabe hacer”.


El chiste a cuenta de las estadísticas sobre las edades del personal de la planta, ubica dentro de esta el expediente del envejecimiento de la fuerza de trabajo, reflejo del que también experimenta el conjunto de la población cubana.


Jóvenes en el proceso de familiarización en Cubana de Acero.


La familiarización con los quehaceres de Cubana de Acero, 
de alumnos de centros politécnicos y de universidades 
como estos de la Cujae, se incluye entre las acciones para 
buscar el relevo profesional. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ 
RIVERA)

Pone de relieve, además, cuestiones importantes asociadas, como el relevo de los que se jubilan; las condiciones para que trabajadores con edades más altas puedan dar el máximo; la atención en general a un número cada vez más elevado de adultos mayores, la cual requiere producciones y servicios que estarán a cargo de menos trabajadores, como promedio más añejos.

Quién releva a quién

En cuanto a respuestas, en Cubana de Acero tienen la idea de insertar estudiantes del politécnico Amistad Cubano-Soviética, al que están vinculados, en las brigadas de cada taller para que ejerzan allí los oficios que estudiaron. Lo difícil es que en la brigada entiendan y los acepten, pues con el sistema de pago a destajo, en el que ganan por lo que hacen, alguien inexperto y poco productivo no es recibido precisamente con aplausos.

Rango edades Tabaco Pinar.

Gráfico # 2: Rango edades Tabaco Pinar.

Prevenido de eso, Madan advierte que “el tiempo pasa y alguien tiene que aprender, para poder sustituir a los viejos”, cosa cierta, aunque muchos venerables expresen sin alardes, como Gregorio, jubilado contratado, que piensan seguir hasta que el cuerpo diga.

“Aquí la mayoría somos viejos -opina él mismo-, hay muy pocos jovencitos. No quieren venir porque el trabajo es fuerte y no hay garantía salarial. Este mismo año, no sé bien si por problemas objetivos o subjetivos, hemos estado en crisis, sin materia prima; además hay que mejorar otras atenciones, que no todo es salario”.

“Para resolver el reemplazo lo primero que debe haber es trabajo. Trabajando, aquí un operario puede ganar hasta tres mil pesos”, tercia Laborde, mientras Madan apunta que en el país una de las ramas que más padece el problema salarial es la industria, comparando con ciencia, turismo, azúcar, agricultura; además de que depende mucho de materias primas importadas, lo que conspira contra la aplicación del pago por resultados.

María Delfina León, el pago por resultados le ha permitido duplicar el salario

María Delfina León, experimentada operaria de 
la escogida de tabaco de Las Ovas, valora 
positivamente el pago por resultados, que les 
ha permitido duplicar el salario. (Foto: CLAUDIA 
RODRÍGUEZ HERRERA)
A Eddy, el soldador, le preocupa que haya pocos como él, de su edad, para asegurar el futuro de esta fábrica, a la que siendo niño venía con su papá Francisco, hoy de 60 años, pailero experimentado y jefe de brigada. “Un problema es que hay pocas oportunidades de superación”, considera.

Reykiel añade que la interrupción laboral afecta más a los jóvenes que a la unidad y a la empresa “porque casi siempre ellos son los últimos que llegan y los primeros que tienen que irse, en ese proceso”. Y Laborde sentencia: “Hay que saber escoger. No siempre ser viejo significa ser mejor”.

Ni lo contrario tampoco, parece asumir Jairo García, jefe de producción de la unidad, de 33 años de edad, cuando afirma que “el envejecimiento del capital humano es a la vez experiencia; lo que debe evitarse es que se convierta en un problema hacia el futuro, que llegue la jubilación y no haya reemplazo preparado”.
A su entender, lograr mejores condiciones y rendimiento de la fuerza tanto joven como de más edad, requiere modernizar la técnica. “Aquí hay máquinas muy buenas, pero muy viejas, que necesitan ser cambiadas, teniendo en cuenta las aptitudes de los más jóvenes y la experiencia de los más viejos”.

Con esa idea coincide Madan, quien asegura que “tenemos los mismos equipos de cuando se fundó Cubana de Acero hace 100 años”. Extendiendo ese particular a la industria cubana, piensa que, por limitaciones financieras entre otras, la renovación es lenta, si se compara con el veloz cambio de edades de la fuerza laboral.

Igual, pero no tanto

Lejos de Cubana de Acero, en la escogida de tabaco B-1021, de la unidad empresarial de base de Las Ovas, Pinar del Río, el panorama en cuanto a edad de la fuerza laboral es el mismo, aunque en condiciones diferentes.

Por ejemplo, mientras allá falta materia prima, aquí parece sobrar, juzgando por las pacas que esperan ser procesadas, y los rápidos y constantes movimientos de manos de las operarias, concentradas en escoger hojas por cada una de las 12 variedades en que las clasifican.
Crece el interés de los jóvenes por el trabajo.

En la entidad tabacalera, los más veteranos 
valoran en los jóvenes el interés en el trabajo, 
el aprendizaje rápido y la disciplina. 
(Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA)

Poco ruido y mucho calor, combinado con el fuerte olor a tabaco, se perciben bajo la nave donde trabajadores de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco Pinar del Río, a la que pertenece la unidad, realizan labores de mantenimiento y reparación.


“Tenemos cinco escogidas con 298 trabajadores, la mayoría mujeres y con edades entre 50 y 55 años”, refiere Pablo Medina, director de la unidad.

Aquí, añade, es importante la experiencia, base de ese saber escoger a golpe de vista el tabaco por su variedad. “Seguimos necesitando personal y el pago por resultados está ayudando a encontrarlo, además de que, como ven, hay otras mejoras: cambiamos el techo que estaba en mal estado, las persianas; ahora se está pintando; se hizo el baño nuevo”.

Gente que se fue está volviendo a Las Ovas, como Deilys Pérez, de 32 años, quien cuenta que volvió hace casi un año “porque ahora se gana más y está todo bueno, menos el calor”.

Volver a escoger

Anamarys Cué, también joven, antes trabajadora social, madre de tres hijos pequeños, explica que llegó hace dos meses “porque me queda cerca y me habían dicho que se gana bien; los de más experiencia nos enseñan, y hay disciplina y buen ambiente”.

“Ahora aquí sí se gana acorde con lo que se trabaja”, dice Miderys Martínez, de 48 años, quien junto a María Delfina León, de 58 años, ambas trabajadoras de más de una década en la escogida, confirman que el ingreso por el trabajo se ha duplicado.

En Las Ovas -apreciamos los reporteros- los más veteranos valoran en los jóvenes el interés en el trabajo, el aprendizaje rápido y la disciplina; mientras estos reconocen a los mayores el conocimiento y la disposición a transmitirlo sin reservas. La fuerza laboral en general tiende a envejecer, a la par de estabilizarse y aumentar.

René Arencibia, de 67 años, fundador de la escogida, que se jubiló hace cuatro años y regresó porque la pensión no le alcanzaba, dice que ahora ha mejorado en un 99 por ciento. Con la autoridad de los que han vivido dice que hay que trabajar con la juventud, pues “el relevo hay que sacarlo, no es que venga solo”.


El sector agrícola es el de mayor proporción de fuerza envejecida.

Según estudios, el sector agrícola, con cerca de un millón 
de trabajadores, es el que tiene mayor proporción de 
fuerza laboral envejecida. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ 
HERRERA)

Ampliando la mirada hacia la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco Pinar del Río, los datos de José Luis Puente, director de capital humano de la entidad, confirman la tendencia al envejecimiento de la plantilla:


De los siete mil 529 trabajadores de la empresa -incluyendo los de cooperativas (CCS, CPA y Ubpc), que no dirige, pero sí chequea, controla, capacita y ayuda-, los de 51 a 65 años representan 54 por ciento; los de 17 a 30 años, 12 por ciento, y 17 por ciento los de más de 65. Además, precisa, la edad promedio de jubilación es de 66.2 años.

Trabajo no faltará

En la estrategia para mantener y renovar esa fuerza, el director general, Joel Hernández, ve una fortaleza en el politécnico agropecuario Tranquilino Sandalio de Noda, que forma técnicos de nivel medio y obreros calificados, y con el cual mantienen estrechos vínculos.

En 2014 se graduaron los primeros obreros calificados y a la empresa se incorporaron 52. Este año deben egresar unos 300, buena parte de los cuales se espera también comiencen a trabajar en la entidad tabacalera.

El director general señala que trabajo en Tabaco Pinar del Río no debe faltar, ni este año ni los próximos, pues hay incrementos en el acopio y beneficio de la hoja aromática, así como en el de frijoles, al que también se dedican. Y los habrá en lo adelante, según la proyección hasta 2020.

Consecuentemente -explica- el pago por resultados debe mantenerse, con su efecto estimulante para los trabajadores, siempre que se cumplan los indicadores establecidos, como hasta ahora.

Lo otro es seguir mejorando condiciones de trabajo para que haya más incorporación, estabilidad y rendimiento, de jóvenes y viejos, reflexiona Joel, al señalar que mantenimientos y reparaciones, como los de Las Ovas, están previstos hasta 2018 para las 23 escogidas con que cuentan.

Campo con canas

La agricultura es uno de los sectores con la fuerza de trabajo más envejecida en Cuba. No es extraño, observa Adriana Ballester, directora de Personal del ministerio, pues posee prácticamente el 25 por ciento de la población económicamente activa del país, lo que equivale a alrededor de un millón de trabajadores, la mayoría entre los 40 y los 49 años de edad.
Creación de condiciones adecuadas en el sector agrícola.

Desde 2013 en la agricultura se lleva a cabo un 
programa cuyo objetivo es crear las condiciones 
adecuadas en cada lugar y puesto de trabajo. 
(Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA)

Luis Enrique Díaz, subdirector del área, señala que, según un estudio realizado en 95 por ciento de empresas y unidades presupuestadas, y en 80 por ciento del sector cooperativo del sistema de la agricultura, los trabajadores hasta 30 años son el 13.1 por ciento; de 31 a 50 años, 48.6 por ciento; de 51 a 65, 27.8 por ciento, y de más de 65 años, 10.5 por ciento.

“Como puede verse, los dos últimos grupos representan un 38 por ciento del total de nuestra fuerza, y en diez años tenemos que resolver el reemplazo, porque para entonces, los que hoy tienen 51 años, tendrán 60”, explica.

Ballester plantea que, sin embargo, el Ministerio de la Agricultura (Minag) aún no tiene aprobada una estrategia de respuesta. “Realmente es un tema que se empieza a trabajar, a partir de las reflexiones y del llamado de la dirección del país”.

Prioridad a la fuerza calificada

En ese inicio han dado prioridad a la fuerza técnica calificada, que representa 13 por ciento del millón mencionado y es indispensable para llevar adelante programas de desarrollo. “Con ellos tenemos que trabajar en tres vertientes principales: la formación, la estabilidad y el rendimiento”.

Se refiere a la formación de ingenieros, técnicos y obreros calificados, sin dejar sola a la escuela, universidad o instituto, y en colaboración con los ministerios de Educación y Educación Superior, pensando en común qué hacer, por ejemplo, para mejorar la calidad de los egresados, formándolos en menos tiempo.

El sector tiene una fluctuación de 26 por ciento de la fuerza laboral y para reducirla, desde 2013 el Ministerio aprobó un programa cuyo objetivo es crear las condiciones adecuadas en cada lugar y puesto de trabajo, como se hace en las escogidas de tabaco de Pinar del Río, por ejemplo. Incluye desde mejoras de procesos tecnológicos hasta la creación de condiciones higiénico-sanitarias mínimas prioritariamente en actividades donde trabajan muchas mujeres, como la avicultura.

Lo otro fundamental es lograr que esa fuerza rinda al máximo y en ello tiene un papel importante la gestión de la innovación, la adquisición de tecnología, presente hoy en programas como el de la producción de granos.

Ballester significa que “no se trata de cualquier tecnología, sino de aquella que pueda suplir acciones humanas y ahorre por tanto fuerza de trabajo”. Y para aplicarla se necesitan los profesionales y técnicos calificados, lo que lleva de nuevo a la formación y la estabilidad.

Se solicitan profesionales

Díaz señala que la demanda de personal técnico calificado en la agricultura es de 57 mil graduados para los próximos diez años y donde es más difícil de satisfacer es en el nivel superior, siempre más selectivo, y porque, a pesar de distintas acciones para lograr un cambio, la generalidad de los aspirantes solicitan las carreras afines al sector en segunda, tercera e incluso cuarta opción.

“Hay cierta mejoría, pero muy lejos de lo necesario. En 2014 fueron 490 graduados y ya este año son 737, que vamos a recibir.
Pero eso es apenas 35 por ciento de la demanda”, aclara el directivo.

El programa de mejora de condiciones mencionado prevé también acciones sociales, culturales, deportivas y demás, en coordinación con la Anap y otras organizaciones, para mejorar la calidad de vida en comunidades rurales, incluyendo zonas montañosas y dándoles preferencia a las de mayores aportes productivos.

El problema salarial, que es uno de los que hoy influye en la estabilidad en la agricultura, igual que en otros sectores, debe ir aminorándose en la medida en que den resultado, en el sector empresarial en primer lugar, medidas como el sistema de pago decidido en cada lugar. “El año pasado, cuando todavía era muy reciente la aplicación de ese cambio, los técnicos planteaban que sus ingresos no superaban los 600 pesos. Sin embargo, ahora el salario medio con que estamos cerrando es de 790 pesos”,  explica Adriana.

Otros temas en los que se requiere empezar a hacer, o seguir el camino ya iniciado, son la búsqueda de formas de contratación más acordes con el envejecimiento de la fuerza laboral, en los centros de investigación por ejemplo, y evitar el déficit e incluso la extinción de oficios o actividades como las de los injertadores, boyeros, escogedores de tabaco, desmochadores de palmas, apicultores, y especialidades como las de inseminador y fitosanitario, estas dos últimas con gran demanda hoy.

“En relación con el proceso de envejecimiento de la fuerza de trabajo y el aseguramiento del relevo, como se ve, hay muchas aristas, y la importancia del tema no se percibe aún entre directivos, técnicos y trabajadores de nuestro sector. Se ve como algo del futuro y no del presente, como realmente es. Lo primero que hay que hacer entonces es aclarar y formar conciencia de lo importante que es esto, para poder acometer acciones diferenciadamente”.

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