"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 7 de febrero de 2013

Apple se enfrenta a una nueva realidad

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Henry Ford no inventó el automóvil. Ni siquiera inventó la línea de ensamblaje. Pero inventó la industria automotriz para un mercado masivo. En su primer año completo de producción, el Modelo T capturó apenas 11% de un mercado consistente en 123.990 vehículos. En 1924, quince años después, el Modelo T dominaba 62% de un mercado compuesto por 3.185.881 vehículos. No es una exageración decir que el crecimiento del mercado automotor fue en buena parte el crecimiento del Modelo T.
Dos años después, el mercado se seguía expandiendo, pero la cuota de Ford no solo se estaba reduciendo en términos relativos. Las ventas del Modelo T se estaban desplomando en términos absolutos.
Hasta el momento, la historia de Apple es la historia de Ford antes del abismo. Las ventas de su popular iPhone siguen creciendo, pero está disminuyendo la participación de mercado y, por ende, los márgenes de ganancias. Apple puede seguir siendo una empresa robusta, pero su dominio de los mercados de los teléfonos inteligentes y las computadoras tipo tableta ha empezado a erosionarse y sólo la tarea de defender el precio de su acción mantendrá más que ocupado al equipo de gestión. Ese es el mensaje que envía la abrupta corrección de las últimas semanas.
David Paul Morris/Bloomberg
El Galaxy S III, de Samsung (izquierda), le ha robado cachet al iPhone de Apple.
Apple no inventó el reproductor de música digital, la interfaz de usuario gráfica o la pantalla de tacto. Inventó iTunes y el iPod, añadió un teléfono y una pantalla y los adaptó a las redes de banda ancha móviles que ya estaban siendo instaladas. Apple también tuvo la suerte de coincidir, casi por casualidad, con la revolución de las aplicaciones.
Los logros de la empresa tecnológica durante su apogeo se pueden resumir en uno sólo. Sus equipos de diseño e ingeniería estaban a años luz del resto a la hora incorporar los últimos adelantos tecnológicos en un producto que pudiera caber en su mano. Apple era invencible gracias a su dominio del factor de forma del iPod.
¿Cuáles eran las probabilidades de que Apple siguiera siendo imbatible? Cero. Hoy en día, las últimas novedades en llegar a sus manos no son innovaciones de hardware, ni sistemas operativos. Son los servicios en nube, sector en el que Apple no ha sido muy fuerte y en el que probablemente no se volverá fuerte, como lo ha hecho Google .
El Modelo T no pudo haber sido el Modelo T si el automóvil no hubiese estado camino de convertirse en un producto demasiado interesante para que los consumidores se sintieran satisfechos con un sólo modelo, un sólo fabricante o un sólo diseño.
Pasa lo mismo con el iPhone. Los consumidores no sólo quieren cosas diferentes de sus teléfonos inteligentes, sino que quieren que sean diferentes entre sí, lo que explica porque hoy por hoy un Galaxy S, de Samsung, está ganando más cachet que un iPhone.
Algunos analistas aún esperan que un ecosistema cerrado le permita a Apple mantener su dominio considerable de un mercado que, de otra forma, quiere explotar hacia la diversidad. Pero un ecosistema cerrado nunca llegó a ser la fuerza sólida que algunos tenían en mente. La llegada de la nube estaba destinada a romper en mil pedazos cualquier inclinación hacia un sistema donde un ganador se lo lleva todo, de la forma que Pandora y Spotify están empezando a hacer ver a iTunes como un fastidio enrevesado.
A su vez, las esperanzas de que Apple siguiera encontrando industrias para reinventar, como lo hizo con la distribución de la música, tampoco tenía ningún asidero en la realidad. Se trataba, más bien, de una apuesta sentimental en un mundo competitivo donde abundan los ejecutivos igual de astutos e inteligentes que los de Apple. Observar la desesperación con la que algunos analistas promueven la idea de que la televisión representa la próxima gran oportunidad de Apple no deja de ser patético.
Pero es cierto que estas expectativas irrealistas nunca se incorporaron en el precio de la acción de Apple. A lo largo de todo el ascenso espectacular de la compañía, el precio de la acción reflejaba un cierto escepticismo en relación al crecimiento que la empresa estaba registrando. En realidad, no sería exagerado decir que un mercado bursátil escéptico ha tratado el efectivo en las arcas de Apple (que actualmente bordea los US$137.000 millones) como si fuera una cuota considerable de todo el efectivo que la empresa ganará por el resto de su historia.
La caída en el precio de la acción de Apple, que acumula un descenso de más de 30% desde mediados de septiembre, no refleja la explosión de una burbuja o un colapso de la confianza en el equipo de gestión. La baja se puede explicar fácilmente como el múltiplo de una reducción modesta en las proyecciones de crecimiento de sus ventas y ligeras rebajas en los márgenes de ganancia previstos sobre dichas ventas. El mundo pensó que Apple (para retomar la analogía del Modelo T) estaba entrando en 1925. Ahora cree que comienzos de 1926 puede estar más cerca de la realidad.
Esto no quiere decir que ahora Apple sufrirá las horribles secuelas de Ford, cuyo equipo de gestión se negó a adaptarse a un mercado donde los competidores se habían puesto al día y, en algunas formas, habían superado al Modelo T. Tim Cook no debe engañarse a sí mismo. Sin ánimo de ofender a Steve Jobs, un fundador carismático tiene un mayor margen para cometer errores catastróficos.
Pero esto es lo que asusta. Por definición, el precio de la acción de Apple se apoya hoy incluso más que antes en sus vastas reservas de efectivo. Si la empresa quiere de verdad decepcionar a sus accionistas, basta que avive los temores de que nunca verán este efectivo en la forma de repartos de dividendos o recompras de acciones.

Cambian banderas en las playas cubanas

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  Crece a buen ritmo la industria sin chimeneas
Crece a buen ritmo la industria sin chimeneas Archivo IPS Cuba
 En 2012 disminuyó la afluencia de turistas desde la región europea más castigada por la crisis económica.
            
La industria del turismo confirmó en el 2012 un buen paso en Cuba, a pesar de algún estremecimiento sufrido a cuenta de la crisis económica en Europa occidental, segunda emisora de turistas hacia la isla (más de 600.000 de conjunto), después de Canadá. La mayor de las Antillas recibió dos millones 838.607 visitantes el año pasado, un 4,5 por ciento por encima del 2011, de acuerdo con un reporte presentado esta semana por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
 
Los datos evidencian un declive notorio desde los países del Viejo Continente más castigados por la recesión y el desempleo. Esa baja la compensa un fuerte avance de visitantes de las economías emergentes y sobre todo de América del Norte.
Con un crecimiento del 6,9 por ciento, los canadienses siguieron entre los turistas más profusos en Cuba. Por segundo año consecutivo, llegó más de un millón de visitantes de esa nacionalidad, cifra que equivale a un 38 por ciento del total de arribos.
Si a Canadá se suman las llegadas de estadounidenses y las de cubanos residentes en Estados Unidos –que la ONEI engloba en la categoría ambigua de “otros”-, esos dos países aportan más de la mitad de los visitantes internacionales.
El peso del mercado de Norteamérica aminora el efecto de las fuertes caídas desde tres economías europeas ubicadas tradicionalmente entre las de mayor afición por las playas cubanas.
De acuerdo con la ONEI, el Reino Unido se mantuvo en segundo lugar, aunque los viajes de británicos cayeron mucho en el 2012 (un 12,6 por ciento) en comparación con el año precedente.
Peor les fue a españoles e italianos. Con bajas respectivas del 20 por ciento y del 6,5 por ciento en los visitantes, España e Italia retrocedieron respectivamente del cuarto al octavo lugar y de la tercera a la cuarta posición entre los mercados emisores, según la ONEI.
Un cálculo evidencia el impacto de la crisis europea sobre las ganas de atravesar el Atlántico en el 2012. Desde ese trío de naciones viajaron a la mayor de las Antillas 49.504 personas menos que en el año previo. Si hubiera arribado solo la misma cantidad de ingleses, españoles e italianos que en 2011, en Cuba la cifra total de turistas hubiera aumentado un 6,3 por ciento en 2012, en lugar de 4,5 por ciento, y hubiera quedado más cerca del crecimiento de 7,3 por ciento registrado un año antes.
Un matiz inverso confirma la repercusión del trance económico europeo. Los países del Viejo Continente que han resistido mejor la crisis mantuvieron buen paso en las visitas a Cuba. Alemania y Francia enviaron por primera vez más de cien mil turistas cada uno y subieron un puesto al cuarto y quinto lugar, respectivamente, entre los mercados emisores. Entre todos, Alemania es el país con mayor crecimiento absoluto (13.585 hasta 108.709) y la de mayor crecimiento relativo (14,3 por ciento) entre las naciones europeas.
También es notorio el acelerado incremento de turistas desde las llamadas economías emergentes, reflejo de la resistencia de esos países a los desequilibrios económicos mundiales. El alza está en línea con la diversificación de mercados alentada por las autoridades del sector en Cuba. Entre los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en 2011 en el VI Congreso del Partido, el punto 259 propone “incrementar los arribos, diversificando los mercados emisores y los segmentos de clientes…”
Colombia tiene el mayor crecimiento relativo entre todos los mercados, con un 34,1 por ciento más de visitantes sobre el 2011. Le siguen Perú, con un 30 por ciento; y China, con un 27,7 por ciento, aunque estos últimos dos países envían menos de 20.000 personas.
Argentina, en cambio, escaló de manera más contundente, del octavo al sexto lugar, con un alza del 24,6 por ciento en la emisión de turistas. Brasil y Venezuela son otras economías emergentes del área con fuerte expansión en los nexos con la industria cubana del ocio.
En el posicionamiento general, Rusia le sigue a Argentina. En frecuencia con la expansión de relaciones comerciales y económicas entre La Habana y Moscú, aumentó un 10,7 por ciento la cantidad de rusos que en 2012 hizo turismo en su antigua aliada del Caribe.
El comportamiento a lo largo del 2012 evidencia un declive en los meses finales, tras un primer semestre muy activo. Después de arrancar el año con baja en enero, la ONEI reporta saltos en el arribo de turistas a medida que se acercaba la Semana Santa. En coincidencia con la visita del Papa a Cuba, en marzo los visitantes extranjeros aumentaron un 11 por ciento sobre similar período del año previo, así como récord absoluto para un mes: 350.023.
También ocurrieron fuertes avances relativos en mayo (7,2 por ciento) y junio (8,3 por ciento). A partir de entonces, la cifra declinó hasta un crecimiento ínfimo a final de año: en noviembre 1,5 por ciento, y en diciembre 1,7 por ciento, en comparación con meses similares del 2011.
El cierre del año, la evolución del panorama económico mundial y las políticas sectoriales cubanas dejaron la mesa servida para un primer semestre del 2013 con tendencias próximas a las del año previo

miércoles, 6 de febrero de 2013

Carlos Alzugaray: "los cambios no se pueden limitar al ámbito económico"

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Carlos Alzugaray

Carlos Alzugaray Tomado de Ecured
Comentarios en el panel sobre el libro Por un consenso para la democracia patrocinado por la revista Espacio Laical
Ante todo quiero manifestar mi agradecimiento al equipo editorial de la revista Espacio Laical por darme la oportunidad de participar en este panel encargado de presentar el libro Por un consenso para la democracia. Me satisface compartir este espacio con Mayra Espina e Hiram Hernández. Lamento que no nos haya podido acompañar Carlos Saladrigas, quien nos hubiera dado una visión desde una perspectiva distinta.

El libro o folleto que es objeto de comentarios en el día de hoy tiene una importancia significativa: forma parte de un esfuerzo común – por parte de ciudadanos cubanos con diferentes visiones y perspectivas – por presentar ideas acerca del futuro del sistema de instituciones sociales y políticas que deben surgir en Cuba a la luz de los cambios que se están produciendo en la sociedad.
Este folleto me hace recordar un viejo proverbio de la sabiduría china: “Todo largo camino comienza con un pequeño paso”.
En este sentido los ensayos incluidos en el folleto caben dentro de lo que puede definirse como un esfuerzo por lograr una verdadera política y democracia deliberativas en Cuba, política y democracia en que primen la voluntad de convivencia en el respeto por las opiniones de otros. Distingo la deliberación como método porque privilegia la necesidad de llegar a acuerdos generalmente aceptables para todos los que convivimos en la misma sociedad y formamos parte de la misma nación. Constituye un modelo democrático que supera los modelos representativo (típico de las Repúblicas) y participativo (reclamado como una conquista de las fuerzas políticas de izquierda que llegan al poder). En ese mismo espíritu de deliberación razonada, deseo comentar algunos aspectos del folleto.
En su excelente ensayo titulado “¿Es rentable ser libres? Cuba, el socialismo y la democracia”, a través del cual Julio César Guanche dialoga con Roberto Veiga, aquél elabora sobre su apotegma: “Si bien el socialismo puede existir sin democracia, la democracia no puede existir sin el socialismo”. Y propone 9 condiciones mínimas. (Páginas 21-22) No cuestiono las condiciones mínimas, por el contrario me parecen imprescindibles. Sin embargo, sí creo que está por demostrar que en el socialismo se pueden cumplir. Los modelos socialistas realmente existentes no nos permiten llegar a esa conclusión por ahora. No lo hacen tampoco los modelos capitalistas que conozco, aunque no los conozco todos.
En el centro del debate sobre el ejercicio efectivo de la democracia está, entre otras cosas, el problema de la desigualdad. ¿Cómo podemos garantizar a todos los ciudadanos que puedan participar en la toma de decisiones políticas en pie de igualdad? Las sociedades capitalistas no lo hacen porque es difícil creer que puede haber igualdad política donde persiste tanta desigualdad económica y social, como ha reconocido el propio Robert Dahl, teórico por excelencia de la poliarquía.
Por su parte, Roberto Veiga, en el ensayo “Hacia una democracia de los consensos: Apuntes para un diálogo con Julio César Guanche” nos entrega una reflexión sumamente interesante sobre la justicia (dar a cada uno lo suyo) que, según él, en el pensamiento cristiano es el bien común. Sentencia: “No se trata de darle todo a cada persona, si no de capacitarlo para que él mismo se realice hasta donde pueda a partir de sus potencialidades propias.” (Página 25) Esto me recuerda la bien conocida definición de Marx sobre el socialismo: “De cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo”. Una vez más cristianismo y marxismo coinciden.
Puedo suscribir casi en su totalidad las apreciaciones de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, en su texto “Cuba hoy: compatibilidad entre cambios reales y el panorama constitucional”. En el mismo se propone una reflexión sobre la verdadera unidad, donde rechaza, por enfermiza, una uniformidad aparente, emasculada de opiniones diversas y diálogos políticos y la califica de “máscara” que resulta en un enemigo de la unidad nacional. Pero lo interesante es que en ese mismo párrafo, pleno de sentido práctico, llama a cambios que partan de la realidad y que preserven la soberanía nacional, sin duda una de las grandes conquistas de estos últimos 53 años.
“Esa máscara sí es el enemigo de la genuina unidad nacional. Mientras Cuba sea una realidad viva y no un fósil, se hablará acerca de eventuales cambios de un tipo u otro, hasta una medida u otra, etc. Y estos diálogos políticos, para que sean tales y no sólo farandulada, deben ser algo más que ejercicios mentales y de oratoria más o menos acertada. Deben apuntar a la realidad y a las posibilidades de ser llevados a efecto. A estas alturas de nuestra historia, estoy suponiendo, en la base de todo diálogo político, la afirmación de la soberanía nacional. Ya sabemos demasiado bien que con la soberanía nacional no se pueden permitir coqueteos.” (Página 40)
La sabia admonición de Carlos Manuel en este sentido me lleva a reflexionar con él que no podemos olvidarnos de las nefastas consecuencias que ha tenido para nuestra nación no proteger en cada momento su soberanía ante un adversario que, a todas luces, no ceja de pretender socavarla.
Llamo la atención sobre lo planteado por Julio Fernández Estrada en el “Dossier sobre los desafíos constitucionales de la República de Cuba”, incluido en las páginas 49-71 del libro. El joven jurista y profesor universitario de derecho, señala con inquietud la revelación contenida en un estudio de 1987 efectuado por la Asamblea Nacional de Poder Popular (ANPP) sobre el desconocimiento de la constitución y de su importancia por la ciudadanía. El estudio se titula Sobre los factores que más afectan al desarrollo de una cultura de respeto a la Ley y partió de una encuesta a 1450 personas de diferentes espacios sociales. De este total de encuestados 1046 no mencionaron a la constitución al responder la pregunta ¿Cuál considera usted la ley más importante para el ciudadano? Fernández Estrada señala como preocupación adicional que el 44.5 por ciento de los que respondieron de esa forma eran dirigentes por aquellos años. (Página 53)
Esto me lleva a dos reflexiones: Una, ¿cómo podemos construir una democracia viable si los ciudadanos no se interesan por los temas centrales que le afectan o desestiman el valor fundamental de la ley primera de la República? ¿Cómo hemos llegado a ese punto y qué tenemos que hacer para modificarlo? Otra, ¿por qué no podemos tener más información sobre las encuestas? ¿Por qué ese tema sigue siendo tabú? Cuba probablemente sea uno de los pocos países del mundo en los cuales, haciéndose encuestas, no son de dominio público. Y eso que el propio Presidente ha dicho que los secretos deben reducirse al mínimo imprescindible. Y que en países aliados estratégicos de Cuba, como Venezuela, donde se ha acometido un proceso de “construcción del socialismo” similar al nuestro, las encuestas de opinión pública son reiteradas y notorias. ¿Cómo rectificar colectivamente si no sabemos qué hay que rectificar?
Fernández Estrada también critica el carácter rígido de la constitución de 1976 (Página 66) y creo que eso es algo que habría que considerar en cualquier esfuerzo de ingeniería constitucional futuro. Las constituciones deben tener una perdurabilidad razonable y deben estar abiertas a las modificaciones que el tiempo y las circunstancias permitan sin caer en el fenómeno de modificarlas frecuentemente. Ambos asuntos están relacionados dialécticamente.
En el libro hay varios llamados, en primer lugar de Dimitri Prieto Samsonov, en el propio Dossier (Página 67) acerca de la necesidad de construir la reforma del sistema político desde abajo. Aquí me remito a algo que escribí hace más de tres años en la revista Temas: “De lo que se trata es de que, por razones evidentes, Fidel Castro ha dirigido a Cuba de una forma irrepetible.”[1] En un futuro, nadie podrá gobernar a Cuba como antes y sólo podremos gobernarla entre todos, como nos ha sugerido del Presidente Raúl Castro cuando afirmó que Fidel es insustituible por una persona, tiene que ser sustituido por todos.
Me llamó mucho la atención el trabajo de Mario Castillo, “Fuerzas por la unión, no unión por la fuerza”, por su consideración sobre la importancia de la democracia en el Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí, dado que habitualmente se justifica la existencia de un solo partido en Cuba por el hecho de que el Maestro haya fundado uno sólo. Hay que preguntarse: ¿es que cabe en alguna cabeza que alguien funde más de un partido para conseguir un mismo objetivo, salvo que se disuelva o desaparezca el fundado primero?
Después de estudiar y reflexionar detenidamente sobre los Estatutos Secretos creados por Martí, Castillo afirma con toda razón:
“Vemos que el diseño político del PRC obraba en sentido inverso a lo ocurrido un cuarto de siglo después durante la Revolución rusa: Mientras en Rusia un partido de aparato terminó por imponer su hegemonía a los Consejos (sóviets), el PRC era un partido que promovía sus consensos operativos desde la actividad autónoma de los propios Consejos Revolucionarios”. (Página 72)
El texto “Sobre la democracia y los partidos políticos: contribución a un debate impostergable”, de Armando Chaguaceda (Páginas 82-86), me recordó que ya en 1911 el sociólogo alemán, Robert Michels, había publicado lo que después sería considerado como un texto clásico de la teoría política: Political Parties: A Sociological Study of the Oligarchic Tendencies of Modern Democracy.[2] En aquella obra se demostraba una tendencia comprobada tanto en el capitalismo como en el socialismo democrático, a saber, que las propensiones oligárquicas, o sea el control de una sociedad o de una organización por los que “están arriba”, es una parte intrínseca de toda gran institución burocrática. Aunque Chaguaceda no llega tan lejos como Michels, sí se cuestiona la viabilidad de que los partidos políticos sean la única vía para garantizar la representación democrática de los intereses de los ciudadanos. Así dice:
“Pero los partidos, como vehículos de y para la democracia son insuficientes. Las asimetrías de tipo social (en perjuicio de los pobres, los desempleados, las mujeres, los inmigrantes, las identidades sexuales discriminadas, etc.) se trasladan permanentemente a lo político – aun estos desfavorecidos logren ‘representarse’ a través de algún partido – por lo que resultan necesarias la acción de los movimientos sociales y la existencia de instancias de rendición de cuentas y control ciudadano.”
Quisiera terminar con varias reflexiones propositivas provocadas por la lectura de estos textos. Ante todo, es evidente que los cambios que se están dando en Cuba, que yo califico de reforma, no se pueden limitar al ámbito de lo económico. De hecho, ya priorizar el desarrollo de las fuerzas productivas es una decisión de carácter político que contrasta con anteriores períodos en la historia de la política económica de la Revolución. Pero, además, no se conciben algunas reformas económicas propuestas en los Lineamientos sin las necesarias transformaciones políticas como lo es el tema de la descentralización, por ejemplo.
Segundo, de las grandes metas nacionales que varias generaciones de cubanos hemos defendido, dos (la soberanía nacional y la justicia social) se han logrado sustancialmente no sin ciertas falencias, pero dos están en el terreno de lo pendiente por distintas razones. Esas dos son: primero, construir una economía capaz de ser todo lo autónoma que sea posible y todo lo eficiente que nos permita sostener las conquistas de justicia social y de independencia nacional que ya hemos logrado; y segundo, construir un conjunto de instituciones políticas y sociales que garanticen la participación ciudadana y la deliberación racional a fin de alcanzar un consenso en el cual los ciudadanos nos sintamos realmente partícipes del proceso de toma de decisiones. Esto último se ha dado en algunos casos, pero en la mayoría no.
Ninguna de las dos metas es fácil de alcanzar. Se vienen dando pasos para transformar la economía nacional en la dirección expuesta no sin una dura resistencia. Urge transformar la mentalidad y a esto contribuye el libro Por un consenso para la democracia.
La construcción de instituciones que hagan duraderas las transformaciones económicas en curso es imprescindible. Me recuerda a Jean Monnet, el arquitecto de la primera comunidad europea quien dijo: “nada es posible sin los hombres, nada es permanente sin las instituciones”.
No puede haber ni desarrollo económico satisfactorio ni libertad sin instituciones adecuadas, fuertes pero no avasalladoras. Las instituciones tienen que ser ante todo legítimas y las fuentes de la legitimidad hay que buscarlas en la historia, en la política, en la legalidad y en la responsabilidad. Y en un permanente diálogo nacional. Las legitimidades adquiridas en determinadas momentos históricos pueden ser erosionadas si no se renuevan constantemente. El gobierno tiene que ser del país, argüía Martí, alertando que debe enrizarse en el pueblo, como propone Carlos Manuel.
Estos pasos de “actualización del modelo económico” tendrán que estar acompañados en el plano político por medidas sustentadas en:
La igualdad política de todos los ciudadanos.
La solidaridad ciudadana entre todos los integrantes de nuestra sociedad.
La Democracia plasmada en la deliberación, la tolerancia y el respeto por las opiniones disidentes.
Una verdadera mentalidad de servicio y de rendición de cuentas (accountability) entre los servidores públicos y los dirigentes políticos o cuadros.
Sólo así construiremos una República con todos y para bien de todos.
Notas
[1] En Carlos Alzugaray, “Cuba cincuenta años después: continuidad y cambio político”, Temas, Nº 60, octubre-diciembre 2009, página 37
[2] Transcribo su título en inglés pues es la versión que conozco.
Publicado por cortesía de Espacio Laical

martes, 5 de febrero de 2013

Acuerdo climático: una prioridad de 2013

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El cambio climático está ocurriendo rápidamente, dijo el Secretario General de la ONU
El cambio climático está ocurriendo rápidamente, dijo el Secretario General de la ONU Dionny Matos

Afirma Ban Ki-moon en Foro Económico de Davos.
Un acuerdo sobre el calentamiento global está entre las prioridades que conforman la agenda del organismo mundial para 2013, según anunció a fines de enero el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

El alto funcionario internacional hizo declaraciones en ese sentido al participar en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, celebrado entre el 23 y el 27 de enero, donde presentó la amplia y compleja agenda de la organización para el presente año.
En su opinión, el mundo está experimentando desafíos sin precedentes. "El cambio climático está ocurriendo rápidamente - mucho, mucho más rápido de lo que cabría haber esperado", dijo. "El clima y los ecosistemas están bajo presión creciente", advirtió.
El Secretario General de la ONU señaló que las conversaciones sobre el tema llevan dos décadas de antigüedad y hasta ahora han fracasado en su objetivo de reducir el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que, según una amplia mayoría de los científicos, están calentando el planeta.
Recordó que en diciembre, una conferencia sobre el clima de la ONU en Doha, Qatar, acordó extender el Protocolo de Kyoto, un tratado que limita la salida de gases de efecto invernadero de algunos países ricos, y reafirmó una decisión anterior de adoptar un nuevo acuerdo climático global en 2015.
El impulso para luchar contra el cambio climático se ha estancado en medio de recesiones, crisis financiera y crisis de la deuda pública de los últimos cinco años, manifestó.
"Haré mi mejor esfuerzo para movilizar la voluntad política y los recursos para que los estados miembros lleguen a un nuevo acuerdo global legalmente vinculante sobre el cambio climático", dijo Ban Ki-moon.
Instó a realizar mayores avances por parte de las naciones en la utilización de los recursos limitados y no renovables del mundo, como también insistió en la necesidad de buscar alternativas para su reemplazo. Llamó además a no generar residuos tóxicos que dañen el medio ambiente.
El Secretario General dijo tener esperanzas que en su segundo mandato Barack Obama conduzca a su nación a una posición más activa en las acciones destinadas a enfrentar el cambio climático.
Abogó por acciones para el crecimiento económico bajo la premisa de hacerlo de forma sustentable y con posibilidades de desarrollo para todo el planeta de manera que las personas tengan para comer y beber, y energía para promover el crecimiento económico.
"Debemos tener un desarrollo sostenible", remarcó. "Esa es nuestra prioridad número uno, junto con el cambio climático".
Ban Ki-moon señaló que también alberga la esperanza de conseguir un mejoramiento de la economía global, reiniciar las negociaciones palestino-israelíes de paz, la promoción de soluciones políticas en Malí, Congo y la República Centroafricana, y el suministro de energía, alimentos y agua para toda la población.
Dijo que la reunión siempre es una oportunidad excepcional para intercambiar con más 2.500 representantes de gobiernos, líderes empresariales y de la sociedad civil en la afamada ciudad turística de invierno suiza.
El foro de Davos, este año se centró en la forma de garantizar una recuperación económica más sólida que puede soportar el tipo de crisis de los últimos años.

lunes, 4 de febrero de 2013

En Cuba campaña nacional contra el cáncer de piel

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En Cuba campaña nacional contra el cáncer de piel(AIN) Por tercera vez Cuba desarrollará una campaña nacional de educación, diagnóstico y pesquisa de lesiones malignas y premalignas de piel, este cuatro de febrero, en ocasión del Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer.

La doctora Olaine Gray, especialista en dermatología y jefa de ese servicio en el hospital docente Comandante Manuel Fajardo, en la capital, anunció a la AIN que para ese fin se habilitaron consultas en instituciones de salud en todo el país, incluidos los policlínicos.

Denominada El Día del Lunar en Cuba, la campaña convoca a los dermatólogos para -como en muchas naciones del planeta- participen en una actividad de educación y prevención del cáncer de piel, que en la isla reporta más de cinco mil casos cada año, con tendencia al incremento, advirtió Gray.

Ello se debe, fundamentalmente a la ubicación geográfica y el envejecimiento poblacional, a lo cual se suma la tendencia al bronceado como una forma de belleza, acotó la también coordinadora del grupo especial de trabajo para prevención del cáncer de piel, del Ministerio de Salud Pública.

Precisó la especialista que el principal agente etiológico de ese tipo de cáncer son las radiaciones ultravioletas emitidas por el sol, intensificadas por la disminución de la capa de ozono y la nubosidad.

Enfatizó en la necesidad de aquellos que tienen lunares desde el nacimiento, se deben realizar el autoexamen de piel cada cierto periodo, desde el cuero cabelludo hasta la planta de los pies, porque somos quienes mejor conocemos nuestro cuerpo y cualquier modificación la identificamos rápidamente.

Ante cualquier manifestación las personas deben acudir a los consultorios del médico y enfermera de la familia, donde serán evaluados y a aquellos que determinen se remiten a los dermatólogos de las áreas de salud o en los hospitales a los que corresponde, acotó.

Cada cuatro de febrero, la Organización Mundial de la Salud apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y promueve medios para aliviar la carga mundial de la enfermedad, que figura entre las primeras causas de muerte en todo el orbe, cada año mata a casi ocho millones de personas y se detectan unos 13 millones de nuevos casos.
Tomado de acn.cu

¿Cómo interpretar la crisis y la realidad actual del capitalismo? (I)

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 (Primera parte)

Lo peor de la crisis ha pasado, nos dicen banqueros, funcionarios y políticos nacionales y supranacionales que nunca perdieron un empleo porque jamás trabajaron en una fábrica o una oficina por un salario que apenas alcanza para vivir. Con esto, como vimos en el Foro del gran capital en Davos, nos están diciendo que los planes de austeridad han funcionado, que el creciente desempleo es parte de la solución y no el problema, que hay que seguir despidiendo trabajadores y empleados, hacer que el empleo sea más precario para poder seguir bajando los salarios, acortando las vacaciones, aplastando la resistencia sindical donde aún existe, cortando las pensiones y programas sociales, etcétera.

Lo peor ha pasado, nos dicen los directivos de las empresas monopolistas que en Estados Unidos (EE.UU.) están sentados en un billón 700 mil millones de dólares, porque no hay donde invertirlos de manera rentable. Y vaya uno a saber cuán grande es la pila de euros sobre la cual están sentadas las grandes empresas de la Unión Europea. La crisis ha pasado, pero los problemas concretos de los pueblos siguen ahí, y se agravan cada vez más.

 Esta no es la primera crisis del capitalismo industrial en los “países avanzados”, en lo que va del siglo 21, en que la recuperación de la economía real –la producción de bienes y servicios, o sea la riqueza producida socialmente- no logra restablecer los anteriores niveles de empleo, de seguridad laboral y de salarios, pero es la primera en la cual el desempleo se acrecentó de manera brutal y se ha vuelto crónico para millones de trabajadores, provocando una pauperización de amplios sectores de la sociedad.

Una crisis en la cual la desigualdad de ingresos alcanzó niveles nunca vistos, y por la cual una gran parte de la nueva generación no tendrá empleos estables, que vivirá en un mundo de empleos precarios, de salarios miserables y bajo la amenaza constante del desempleo crónico. La primera generación del capitalismo industrial que tendrá un nivel de vida y de seguridad social muy inferior a la de sus padres.

Lo nuevo, si podemos decirlo así, es que en ese mundo de economistas que han contribuido a formular el oxímoron de la estabilidad financiera en el contexto de los mercados autorregulados, se manifiestan signos de un reconocimiento de que el problema central de esta crisis que aún perdura es quizás estructural, que concierne a la fundamental relación del capital con el trabajo asalariado, a la reproducción del capital, y que este problema estructural se agrava con la voracidad de los grandes monopolios y de un sistema financiero que quieren vivir de la extracción de una renta sobre todas las actividades económicas y sociales de la humanidad, como veremos.

Primero una parada en Davos

Bajo el titulo “Negación, pánico y dudas en Davos” el editor económico del diario The Guardian, Larry Elliott, escribía el 23 de enero pasado que en los últimos cinco años el Foro de Davos tuvo algunos “violentos balanceos de humor”; primero fue la negación, luego el pánico, más tarde la esperanza de que lo peor había pasado, y ahora es la persistente preocupación de que este bajón simplemente no tiene fin.

Lo que crece es el desempleo y la acumulación de riquezas en pocas manos, lo que baja es el consumo de las masas y las oportunidades de hacer negocios para los industriales, lo que explica que las empresas estén “sentadas” en billones de dólares, porque no perciben un crecimiento de la demanda para sus productos y servicios. El problema, según Elliott, es que los grandes empresarios y financieros reunidos en Davos están viendo los resultados de las políticas que promovieron en el pasado: austeridad fiscal, debilitamiento de los sindicatos, agresivos cortes de personal. En el pasado, agrega, el gasto de las familias podía apoyarse en un aumento del endeudamiento familiar, pero ahora “los bancos no quieren prestar y los consumidores no quieren endeudarse. Esta es la receta para continuar en el letargo económico”.

¿Letargo económico o implantación de una economía rentista a escala planetaria? Desde hace tiempo el economista estadounidense Michael Hudson viene alertando que la dominación del capital financiero y de los monopolios ha sustituido el capitalismo industrial por un “neofeudalismo” que lleva directo a un régimen de servidumbre (1).

Esto se confirma por lo que el periodista Ryan McCarthy de la agencia Reuters, en su crónica “A handy guide to Davos-speak” (25 de enero 2013), escribe sobre esas frases típicas de Davos (La impaciencia por el crecimiento realmente necesitará de paciencia; No crecimiento, dinero fácil ¿la nueva normalidad?), señalando que cuando constantemente la elite de Davos habla de un “plan de crecimiento” o de “restaurar el crecimiento”, lo que están diciendo es que “ninguno de ellos ve una industria en particular que aumentará el ritmo de crecimiento para hacerse más ricos. Y que, como resultado, habrá menos trabajos para el resto de nosotros”.

Y reproduce lo que dijo Ray Dalio, que dirige Bridgewater, el más importante fondo de cobertura de riesgo (hedge fund): en una economía global que ha pasado la crisis y está muy endeudada, el crecimiento económico no puede sustentarse en deuda, como lo fue durante las pasadas décadas. Las economías están en proceso de desendeudarse, la deuda no aumentará más rápido que los ingresos, y la manera primaria mediante la cual las grandes económicas pueden crecer es aumentando la productividad.

McCarthy nos dice que Dalio amplió un poquito lo que quería decir: la gran conversación en política y economía será sobre cómo extraer más de los trabajadores –en otras palabras, el crecimiento no vendrá de la próxima Internet, del próximo auge en el mercado inmobiliario o de cualquier nuevo activo. Esto significa, dijo Dalio, duras decisiones a tomar sobre cuestiones como “¿Cuán larga deben ser las vacaciones?, o ¿Qué es una buena vida?”. Traducido este “lenguaje de Davos” al lenguaje común, según McCarthy, lo que Dalio está diciendo es particularmente terrible para el resto de nosotros. Cuando los más exitosos inversores del mundo nos dicen que el crecimiento económico dependerá de si tomamos o no nuestras vacaciones, es tiempo de preocuparse.

 Entre capitalismo y neofeudalismo

 En las conclusiones del citado trabajo de Hudson, el economista estadounidense explica la dinámica de este proceso: Mientras las economías se contraen, el sector financiero se enriquece convirtiendo sus títulos o certificados de deuda –lo que los economistas del siglo 19 llamaban el “capital ficticio” y que más tarde pasó a llamarse capital financiero-, en apropiación de la propiedad. Esto hace que una deuda que alcanzó niveles irrealistas, porque no hay manera de que pueda ser pagada bajo las existentes relaciones de propiedad y de distribución de los ingresos, se haya convertido en una pesadilla viviente. Es esto lo que está sucediendo en Europa y es también el objetivo de la Administración Obama () Esto hará que EE.UU. se parezca a una Europa arruinada por el creciente desempleo, los declinantes mercados y el consiguiente síndrome de las adversas consecuencias sociales y políticas provocado por la guerra de los financieros contra el conjunto que constituye el trabajo asalariado, la industria y el gobierno.

 Poniendo esta tendencia en el contexto de las políticas de los bancos centrales, que han servido para inflar los mercados bursátiles y recapitalizar los bancos para que sigan especulando, Hudson apunta que la economía es cada vez menos y menos la esfera de la producción, del consumo y el empleo, y de más en más la esfera de creación de crédito para comprar activos, convertir las ganancias e ingresos en pagos de intereses hasta que la totalidad del superávit económico y del repertorio de propiedades quede prendado para pagar el servicio de la deuda. Y más adelante concluye en que la actual tarea de los economistas es “revivir la clásica distinción entre la riqueza y los elevados ingresos, ganados o inmerecidos, entre ingresos por ganancia o por renta, y últimamente entre capitalismo y feudalismo”.

El economista Michael Hudson explica, en el citado trabajo, que la guerra económica actual no es como la librada hace un siglo entre los trabajadores y sus empleadores industriales. La finanza se movió para capturar la economía en toda su amplitud, industria y minería, infraestructura pública (vía la privatización) y ahora hasta el sistema de educación (la deuda de los estudiantes por un billón de dólares excede la deuda de tarjetas de crédito en 2012). De lo que se trata es de “endeudar a los gobiernos, lo que da a los acreedores una palanca para apropiarse de tierras, infraestructuras públicas y otras propiedades del dominio público. Endeudar las empresas permite que los acreedores se apropien de los ahorros para la pensión de los empleados. Y endeudar a los trabajadores significa que ya no será necesario emplear a rompehuelgas para atacar a los organizadores de sindicatos y a los huelguistas”.

 De los “braceros” al “empleo permanentemente temporal”

 Por las necesidades de la Segunda Guerra Mundial y las políticas del New Deal, a partir de los años 40 del siglo pasado la fuerte expansión económica estadounidense incorporó a millones de trabajadores en empleos estables en las industrias, mientras que en ciertas ramas de la agricultura se adoptó –por la estacionalidad que marca la división del trabajo- el “programa de braceros” para traer a las “granjas” estadounidenses a decenas de miles de campesinos mexicanos. Estos trabajadores “migrantes” mexicanos fueron contratados para efectuar “trabajos temporales” en ramas de la agricultura cuya existencia y rentabilidad dependían de la disposición de una mano de obra barata, que aceptara ser desplazada territorialmente a merced de las necesidades de los productores, y quedar excluida de la protección social, compensaciones por enfermedades, antigüedad, etcétera.

En la misma época, según la socióloga estadounidense Erin Hatton (2) fueron creadas en EE.UU. empresas dedicadas al alquiler temporal de fuerza laboral local, en particular femenina. En el blog de “opiniones” del New York Times y como parte de una serie sobre la desigualdad, Hatton analiza el tema del “aumento de la permanente economía temporal”, o sea del subempleo o trabajo temporal, señalando que si los políticos de gobierno se hacen heraldos de la “creación de empleos”, pocos de ellos hablan del tipo de trabajos que están siendo creados en EE.UU., país donde según las cifras del censo un tercio de los adultos que trabajan viven en la pobreza porque no ganan lo suficiente como para vivir decentemente ellos y sus familias.

Las cifras citadas por Hatton muestran que los salarios de una cuarta parte de los empleos en EE.UU. son inferiores a la “línea de pobreza” trazada por el gobierno federal -23 mil 50 dólares anuales- para una familia de cuatro personas, y agrega que además de ser mal pagados esos empleos son temporales e inseguros, y que es esta categoría de empleos temporales la que más empleos proporcionó a la economía estadounidense en los últimos tres años, según los datos de la American Staffing Association, que representa las diversas “agencias de reclutamiento” de mano de obra para trabajos temporales.

Es tan amplio el uso del empleo temporal, mal pago e inestable, según la socióloga, que amenaza con convertirse en la norma. En este análisis Hatton aborda los orígenes de este tipo de empleo y destaca que en lugar de elevar los estándares de producción y de calidad de los productos, las empresas estadounidenses adoptaron la estrategia de bajar los salarios y cortar los beneficios marginales, de convertir los empleos permanentes en temporales y contingentes, aplastando a los sindicatos y maquilando o mudando los trabajos. Todo esto, apunta Hatton, no es motivo de ningún escándalo.

En la segunda parte (¿Qué piensan algunos economistas sobre la crisis y la realidad actual del capitalismo?), veremos cómo esta realidad se refleja en el pensamiento y análisis de un creciente número de economistas, y el nacimiento de una discusión en la cual está presente el pensamiento de Karl Marx.

La Vèrdiere, Francia

Notas

1.-  Michael Hudson, The Financial War against the Economy at Large, 31 diciembre 2012, NakedCapitalism.com



- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense

Los halcones del déficit, de capa caída

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La omisión claramente intencionada por parte de Obama de la obsesión favorita de Washington no era más que la última señal de que los autodenominados halcones del déficit —mejor descritos como cascarrabias del déficit— están perdiendo su control del discurso político. Y eso está muy bien.
¿Por qué han perdido los cascarrabias del déficit su dominio? Yo sugeriría estas cuatro razones, relacionadas entre sí.
En primer lugar, han gritado que viene el lobo demasiadas veces. Se han pasado tres años advirtiéndonos de una crisis inminente: si no recortamos el déficit ya mismo, nos convertiremos en Grecia, Grreeeecia, os digo. Y, por ejemplo, han pasado casi dos años desde que Alan Simpson y Erskine Bowles declararon que debíamos esperar una crisis fiscal en, vaya, menos de dos años.
Pero esa crisis sigue sin llegar. La todavía deprimida economía ha mantenido los tipos de interés en unos niveles bajos casi históricos a pesar del elevado endeudamiento del Estado federal, tal como los economistas keynesianos predijeron desde el principio. Por eso la credibilidad de los cascarrabias ha sufrido un comprensible, y bien merecido, golpe.
Los tipos de interés siguen bajos mientras el déficit y el gasto han empezado a caer. Como dijimos”
En segundo lugar, los déficits y el gasto público, ambos como porcentaje del PIB, han empezado a reducirse, y una vez más, tal como predijeron desde el principio los que nunca se tragaron la histeria sobre el déficit.
Lo cierto es que los déficits presupuestarios de los últimos cuatro años han sido principalmente una consecuencia temporal de la crisis financiera, que hizo que la economía cayera en picado y que, por consiguiente, provocó un bajón de la recaudación fiscal y un aumento de las subvenciones por desempleo y de otros gastos del Gobierno. Debería haber sido evidente que el déficit descendería a medida que se fuera recuperando la economía. Pero resultaba difícil hacer que esto se entendiera mientras la reducción del déficit no apareciera en los datos.
Ahora lo ha hecho, y pronósticos razonables como los de Jan Hatzious, de Goldman Sachs, dan a entender que el déficit federal estará por debajo del 3% del PIB, una cifra no muy alarmante, de aquí a 2015.
Y, en efecto, ha sido una buena cosa dejar que el déficit aumentara mientras la economía se enfriaba. A medida que descendía el ahorro familiar a raíz del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y las familias sin un duro reducían costes, la voluntad del Gobierno de mantener el gasto fue una de las principales razones por las que no hemos vivido una repetición completa de la Gran Depresión. Y eso me lleva a la tercera razón por la que los cascarrabias del déficit han perdido su influencia: la doctrina contraria, la afirmación de que tenemos que imponer la austeridad fiscal aunque la economía esté deprimida, ha fracasado estrepitosamente en la práctica.
Pensemos, en concreto, en el caso de Reino Unido. En 2010, cuando el nuevo Gobierno del primer ministro David Cameron recurrió a las políticas de austeridad, recibió alabanzas exageradas de mucha gente de este lado del Atlántico. Por ejemplo, el fallecido David Broder instó al presidente Obama a “hacer lo mismo que Cameron” y, en concreto, felicitó a Cameron por “no hacer caso de las advertencias de los economistas de que la súbita y amarga medicina podría interrumpir la recuperación económica de Reino Unido y sumir nuevamente al país en la recesión”.
Está claro que el movimiento a favor de reducir el déficit no solo tenía una mala base económica; también tenía mala fe política”
Y, como era de esperar, la súbita y amarga medicina paró en seco la recuperación económica de Reino Unido y sumió nuevamente al país en la recesión.
Por tanto, a estas alturas, está claro que el movimiento a favor de la reducción del déficit estaba basado en un mal análisis económico. Pero eso no es todo: está claro que también había mucha mala fe, puesto que los cascarrabias intentaron explotar una crisis económica (no fiscal) en nombre de un programa político que nada tenía que ver con los déficits. Y la mayor transparencia de ese programa es la cuarta razón por la que los cascarrabias del déficit han perdido su influencia.
¿Qué ha sido lo que definitivamente ha puesto el punto final a esto? ¿Fue la forma en que la campaña electoral dejó en evidencia al congresista Paul Ryan —a quien tres importantes organizaciones a favor de la reducción del déficit entregaron un premio “a la responsabilidad fiscal”— como el timador que siempre ha sido? ¿Fue la decisión de David Walker, supuesto cruzado de los presupuestos sensatos, de apoyar a Mitt Romney y sus rebajas fiscales para los ricos que hunden los presupuestos? ¿O ha sido el descaro de grupos como Fix the Debt[Arregla la Deuda], compuestos básicamente por consejeros delegados de empresas que declaran que a nosotros se nos debería obligar a retrasar nuestra jubilación mientras que a ellos les toca pagar menos impuestos?
La respuesta probablemente es “todo lo anterior”. En cualquier caso, ha finalizado una era. Los cascarrabias del déficit destacados ya no pueden contar con que se les trate como si su sabiduría, rectitud y espíritu público estuvieran más allá de toda duda. ¿Pero en qué cambiará eso las cosas?
Lamento decirlo, pero el que los republicanos controlen la Cámara de Representantes quiere decir que no vamos a hacer lo que deberíamos estar haciendo: gastar más, no menos, hasta que la recuperación sea total. Pero el que la histeria sobre el déficit se vaya moderando quiere decir que el presidente puede centrarse en los verdaderos problemas. Y eso es un paso en la buena dirección.
Paul Krugman, premio Nobel de Economía en 2008, es profesor de Economía en la Universidad de Princeton.
© New York Times Service, 2013.
Traducción de News Clips.

Amazon se convierte en un banco para sus vendedores

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A Lisa Zerr le urgía conseguir fondos que le permitieran actualizar el inventario de productos para niños que vende su negocio, Yankee Toy Box, para Halloween y la temporada navideña en camino. Sin embargo, un banco negó su solicitud de préstamo.
Entonces, recibió una oferta de un prestamista inesperado: Amazon.com, que le extendía un crédito considerando el desempeño de las ventas de Yankee Toy Box en el mercado electrónico.
Jason Grow para The Wall Street Journal
Los pequeños empresarios Kernit y Lisa Zerr encontraron en Amazon los préstamos que les negó un banco.
En vez de elevar su deuda de tarjetas de crédito o vender las cuentas por cobrar de su negocio a una empresa de factoraje, en julio Zerr tomó prestados US$38.000 de Amazon Capital Services Inc., una división del gigante del comercio electrónico, y otros US$13.000 en septiembre.
Con su ingreso a los créditos comerciales, Amazon.com Inc., que tiene 18 años de existencia, busca ayudar a vendedores a obtener efectivo con mayor rapidez que a través de un banco o un prestamista tradicional, indicó un vocero de Amazon.
"Nuestra meta es resolver un problema difícil para los vendedores", agregó.
Amazon no quiso revelar cuántos de los comercios que venden a través de su plataforma han sido invitados a participar en el programa Amazon Lending, añadiendo que la iniciativa recién nació a finales de 2011.
La meta de Amazon Lending, agregó el portavoz, es "servir a vendedores de todos los tamaños" y la iniciativa podría extenderse sus pronto a empresas fuera de Estados Unidos. "Eso es algo que ciertamente evaluaremos", agregó el vocero de Amazon.
Los comerciantes que hablaron con The Wall Street Journal dijeron que recibieron ofertas de préstamos por entre US$1.000 y US$38.000 cada uno, con tasas de interés desde menos de 1% (en el caso de uno) hasta 13,9% (para la mayoría de los que fueron entrevistados). Las tasas de interés de tarjetas de crédito para pequeñas empresas en Estados Unidos normalmente oscilan entre 13% y 19%.
Los que recibieron una propuesta de Amazon Lending fueron coincidentemente empresas con altos volúmenes de ventas a través de ese mercado en línea.
Algunos vendedores, no obstante, cuestionaron la lógica de otorgar a Amazon otra función más que es tan crítica para los negocios independientes.
"Cuando comienzas a deberles dinero, les estás dando más control sobre tu negocio", sostiene Ron Haislip-Hansberry, de Massachusetts. El empresario de 46 años lleva cinco vendiendo libros, juguetes y otros artículos exclusivamente a través de Amazon.com bajo el nombre PZA Books & Toys, y espera ventas de US$250.000 este año.
Haislip-Hansberry no tiene una línea de crédito de un banco ni deuda empresarial pendiente, pero si necesita un préstamos, agregó, acudiría a su cooperativa local.
Al vender a sus propios socios, Amazon se apresta a obtener fuertes rendimientos.
Amazon recibe una comisión de entre 6% y 15% por las ventas realizadas a través de su sitio web. Además, cobra una cuota mensual de membrecía a los vendedores más grandes. Si a través de su programa de préstamos, Amazon puede ayudar a sus socios a incrementar sus ventas, la compañía podría recaudar incluso mayores ingresos en comisiones, aparte del interés que gana por sus préstamos. Además, ya procesa pagos con tarjeta de crédito para la mayoría de los dos millones de vendedores que hacen negocio en su plataforma.
"Amazon sabe exactamente cuánto venden estos comerciantes y cuánto dinero recaudan, porque controlan la información a través del sitio web", anota el analista Andy Hoar de Forrester Research.
Las ventas en Amazon.com representaron entre 9% y 12% de los US$48.000 millones que la compañía registró en ingresos el año pasado, según analistas. Los comerciantes fueron responsables de 40% de las ventas de Amazon.com en el segundo trimestre, comparado con 36% en el primer trimestre, reveló la empresa. En cinco años, la cifra podría elevarse a 55%, de acuerdo con cálculos del banco Wells Fargo .
Muchos de los vendedores también pagan a Amazon por almacenar, empacar y enviar a su nombre mercancía a los clientes. Si incumplen sus pagos, Amazon podría retener su inventario, advierte Jordan Malik, el fundador de FBAFinds.com, un proveedor de mercadería para vendedores en Amazon.com.
"Es como obtener un préstamo para un auto", señala. "Deja de pagar y el banco podría llevarse su auto".
Con la economía estadounidense estancada y la temporada navideña a la vuelta de la esquina, muchos pequeños empresarios que siguen batallando para conseguir créditos bancarios podrían verse tentados a aceptar los préstamos de Amazon. "Utilice estos fondos para comprar inventario e incremente sus ventas en Amazon.com", reza la oferta que la empresa envía por correo electrónico.

sábado, 2 de febrero de 2013

Facebook se transforma en una empresa móvil

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Para volver a ser la empresa de los US$100.000 millones, Facebook Inc. se está reconfigurando como un negocio orientado a los dispositivos móviles.
La transformación ha sido abrumadora para uno de los sitios web con mayor tráfico en el mundo. Hace un poco más de un año, la plataforma móvil de Facebook casi no existía. Menos de dos decenas de ingenieros trabajaban en aplicaciones móviles en un momento en que la red social se dedicaba a superar la meta de los 1.000 millones de usuarios en su negocio para computadoras de escritorio. Aunque Facebook era una aplicación popular entre los usuarios del iPhone, de Apple Inc., muchos se quejaban de que el software era lento y se caía a menudo.
Alison Yin para The Wall Street Journal
Empleados de Facebook en una clase para desarrollar aplicaciones para el sistema operativo iOS de Apple.
Todo esto empezó a cambiar a finales de 2011, cuando el presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, se percató de que había cometido un error. Los propios datos de Facebook mostraban que un número elevado de usuarios —la empresa no quiso revelar la cifra— accedían a la red social a través de los navegadores de sus teléfonos inteligentes. A su vez, nuevas plataformas móviles como el servicio para compartir fotos Instagram comenzaban a surgir como una amenaza. "Si vamos a convertirnos en una empresa móvil a escala, necesitábamos hacer algo cualitativamente diferente", destacó Mike Shaver, director de ingeniería móvil de Facebook. "Necesitábamos una opción nuclear".
Hoy, cientos de los cerca de 1.000 ingenieros de Facebook codifican para aparatos móviles todos los días, incluyendo los que se integraron tras la adquisición de Instagram el año pasado.
Facebook imparte clases en sus oficinas sobre los sistemas operativos móviles iOS de Apple y Android de Google y está bombardeando a los consumidores y empresas con nuevos productos móviles, como una serie de formatos para anuncios y una aplicación de mensajería e intercambio de fotos llamada Poke.
"La gracia inicial de Facebook era el desarrollo de la web", apuntó Cory Ondrejka, vicepresidente de ingeniería móvil de la empresa. Ahora, "no podría imaginar un modelo en el que todo Facebook no estuviera trabajando en móviles".
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La estrategia parece estar dando sus primeros frutos. Los ingresos de Facebook crecieron 40% en el cuarto trimestre para llegar a los US$1.590 millones, impulsados en buena parte por el fortalecimiento del negocio móvil, que representó 23% del total de los ingresos por publicidad de la empresa, que totalizaron a US$1.330 millones.
"No cabe duda de que hoy en día Facebook en una empresa móvil", sentenció Zuckerberg al comentar los resultados.
No ha sido un camino fácil. Los pasos en falso se remontan a 2006, cuando la red social comenzó a desarrollar aplicaciones móviles. La empresa apostó en grande por HTML5, un lenguaje de programación que creó una experiencia móvil básica a través de teléfonos inteligentes y permitía a Facebook depender menos de los sistemas operativos de Apple y Google. Eso, no obstante, significó que la empresa no creara más aplicaciones veloces y desarrolladas para funcionar en los sistemas operativos de Android e iOS.
En octubre de 2011, Ondrejka y otros ingenieros comenzaron a hablar sobre cómo reconfigurar la aplicación de Facebook para el iPhone. Tres ingenieros comenzaron a desarrollar el prototipo y, poco después, Zuckerberg dio el visto bueno al proyecto, bautizado inicialmente como Wilde en alusión al escritor Oscar Wilde.
Unos meses más tarde, el equipo de Ondrejka presentó una versión preliminar de la nueva aplicación de Facebook a Zuckerberg. En agosto de 2012, Facebook lanzó la renovada aplicación móvil para iOS, seguida cuatro meses después por la versión para Android.
Aunque las aplicaciones no parecen muy distintas de las versiones previas, son mucho más rápidas, un aspecto esencial para que los clientes las sigan usando y puedan recibir más publicidad.
De todos modos, los avances de Facebook en móviles han tenido altibajos, como demuestra la aplicación Poke. Presentada en diciembre, Poke permite a las personas enviar mensajes y fotos que se autodestruyen. La aplicación compite con Snapchat. Durante un breve lapso del mes pasado, Poke se convirtió en el gráfico más descargado de la tienda de aplicaciones de Apple. Pero ahora ni siquiera figura entre las 400 aplicaciones principales, según App Annie, una firma de análisis móvil. Snapchat, por su parte, se mantiene entre las primeras 20.
"Los consumidores pueden ser quisquillosos", dijo Aaron Kessler, analista de Raymond James Associates. "La verdadera pregunta es: ¿perdurará Facebook en los móviles?".
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