"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 14 de diciembre de 2010

En busca de la eficiencia perdida

Por Patricia Grogg
Cuba aspira a reactivar su deprimida industria azucarera, como parte de su estrategia en busca de diversificar las fuentes de ingresos externos, dijeron especialistas al comentar el comienzo de labores en dos de los 39 ingenios que involucrará la zafra.
La cosecha se concentrará este año en menor cantidad de centrales para el mejor aprovechamiento de la caña disponible. Citado por medios oficiales de prensa, el ministro del Azúcar, Orlando García Ramírez, indicó que el objetivo es invertir los recursos en los centros de producción "más seguros y estables".

Está previsto que al finalizar diciembre haya 15 ingenios en operaciones y el resto se incorporará en enero. Fuentes allegadas al sector, aseguraron a IPS que las actuales condiciones invernales, con bajas temperaturas y ocasionales lluvias, favorecen los rendimientos, aunque solo se espera una producción "similar" a la del pasado año.

La zafra precedente evidenció severas deficiencias productivas que ocasionaron un incumplimiento del plan en más de 230.000 toneladas de azúcar. El resultado fue una producción de 1,1 millones de toneladas, apenas suficiente para cumplir con la exportación comprometida con China de 400.000 toneladas y satisfacer el mercado interno de unas 700.000 toneladas.

Ese pobre desempeño fue duramente criticado en mayo pasado por el oficial diario Granma, que culpó del desastre a una mala política de planificación, voluntarismo y falta de control, así como de comprometer el desarrollo de la industria al moler caña reservada para la zafra siguiente.

"Desde 1905, el país no registraba una campaña azucarera tan pobre", sostuvo en su artículo el especialista en esos temas Juan Varela. La fuerte crítica se publicó 48 horas después de la destitución de Luis Manuel Ávila del cargo de ministro del sector, por "deficiencias en su trabajo".

Según especialistas en el tema, el gobierno busca desde hace tiempo una estrategia para sacar del bache a la industria azucarera, empequeñecida tras una reestructuración en 2002 y 2004 que redujo las tierras dedicadas a la caña y cerró más de la mitad de sus por entonces 156 ingenios.

Los planes en estudio incluirían convertir el Ministerio del Azúcar en una unión de empresas estatales bajo la cual se reorganizaría la agroindustria, desde la plantación de caña hasta la fabricación del producto y se podría ampliar la inversión extranjera, hasta ahora presente solo en el sector de los derivados. Esa estrategia daría mayor autonomía al sector, inclusive para la administración de sus fondos, de acuerdo a versiones no confirmadas aún oficialmente. Académicos consultados por IPS consideraron al respecto como buena señal las iniciativas para la industria azucarera plasmadas en el proyecto que traza las líneas estratégicas de desarrollo económico con vista al VI congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, previsto para abril de 2011. El texto base de la cita comunista, actualmente sometido a debates populares en todo el país, propone entre otros objetivos el aumento gradual de la producción azucarera y derivados de la caña hasta lograr los ingresos en divisas que permitan financiar los gastos totales de operación más el valor de las inversiones que se ejecuten.

Asimismo se prevé diversificar las producciones azucareras teniendo en cuenta las condiciones del mercado internacional y mediante la acertada explotación de los ingenios y plantas de derivados, en los cuales Cuba ha demostrado sus potencialidades, en algunos casos con inversión extranjera.

Economistas recordaron que la caña de azúcar es "pródiga" en subproductos para las industrias alimentaria, química, farmacéutica y biotecnológica.

Alimentos para animales, resinas, preservantes, plásticos e insumos para fábricas papeleras y del mueble figuran entre las subproducciones que dan mayor valor agregado a la materia prima.

Sin embargo, la agroindustria del azúcar, que hasta los años 80 era el principal producto de exportaciones de esta isla caribeña, requiere tanto de modernización como de flexibilización del proceso productivo. En ambos casos resultaría aconsejable la apertura al capital foráneo, ante la falta de liquidez que enfrenta el país.

"Es necesario revertir el proceso de descapitalización y desindustrialización que ha sufrido la agroindustria cañera en los últimos años, un sector que encierra un importante efecto multiplicador para la economía nacional y al cual se le debe restituir el lugar que le corresponde con una nueva visión y misión", comentó el estudioso Armando Nova.

En una investigación a la que IPS tuvo acceso, Nova considera que hace falta convertir al sector en una agroindustria bioenergética, es decir creadora de fuentes de energía renovable, productora de alimentos, materias primas, generadora de fondo exportable y con capacidad de sustitución de importaciones.

Según cifras oficiales, las exportaciones azucareras llegaron a sumar unos 4.000 millones de dólares en los buenos tiempos de la era de intercambio comercial con la hoy desaparecida Unión Soviética y sus aliados.

Pero en la zafra de hace unos dos años esas ventas externas generaron solo 600 millones de dólares, en tanto la comercialización de alcoholes, rones y otros derivados dejó una factura de 55 millones de dólares.

lunes, 13 de diciembre de 2010

CUBA, QUIEREN NEGARTE

Por Pura Maria Garcia

Quisieron,
todavía quieren,
secarte las pupilas y tu tierra;
cercarte
los límites,
todas las distancias
que te salvan
de la penínsulas construidas,
mentira a mentira,
en las páginas escritas
al dictado de quienes sueñan
la obsesión de destruirte.
Quieren,
Cuba,
apagarte el movimiento
de tus manos colectivas:
tentarte
con el espejo irreal
de un edén en el que sólo
el mercadeo,
la opresión,
la anestesiada consciencia
y los ropajes hipócritas
de un mundo sin entrañas
son la falsa acepción del termino “futuro”.
Quieren,
quisiseron,
hacer de tu nombre
veneno escrito en los diarios
y las voces
putrefactas de las voces globales
Quieren
borrar
tus dos sílabas de luz,
asesinar tu reflejo,
acabar
con la evidencia
de que un TODOS IGUAL
aún es posible,
de que el hambre de un niño
puede ser un ayer
que se evita
con el alimento del alma,
del labio,
de la idea,
del pensamiento.
Quisieron, Cuba,
amordazarte,
con el hambre importada
de la panza podrida
del más podrido continente.
Han querido,
quieren,
verter sobre ti
toda la niebla,
el viento asolador,
las ofensas,
borrar la memoria,
imborrable,
de tus hijos poetas,
de tus hijas compañeras,
tus luchadoras ramas,
los alzados,
los que empuñan, aún ahora,
el arma blanca de la blanca resistencia.
Han querido comprarte,
venderte,
disfrazarte, para que los ojos
del mundo
no contemplen el fondo verdadero
de tu alma.
Quisieron,
no pudieron,
obligarte.
No podrán
forzarte a la lección
de la genuflexión en la mentira,
a la lección de arrodillarte.
Cuba camina
con pasos que son suyos,
tuyos, míos,
del nosotros en lucha,
de los hijos fallecidos con tu nombre en los labios,
de los hijos apresados,
que te sueñan tan libre como grande.
Cuba camina
sin más brújula que creer
que la libertad
es un pensar plural,
una voz nueva,
los límites rebeldes
de una revolución aun no acabada

sábado, 11 de diciembre de 2010

El Mercado y el Estado, dos partes que forman un todo (Parte II y Final)

Históricamente se ha comprobado, que la acción sin obstáculos   de los agentes privados no propicia necesariamente los mejores y más estables niveles de inversión, empleo  y  producción;  ya  que  los  mercados  presentan  fallas:  concentración  de poderes, externalidades, etc.
La  teoría del  desarrollo9  plantea    que  aunque el  Estado no  garantice la  mejor asignación posible   de los recursos, su papel como impulsor del desarrollo de los países subdesarrollados es decisivo. La razón fundamental de este planteamiento se basa en que las fallas del funcionamiento del mercado en dichos países   son sustancialmente mayores y más importantes, que los ocurridos   en los países desarrollados,

Entre  las  características  más  importantes  que  resultan  de  las  deficiencias    del mercado, en los países subdesarrollados, la teoría del desarrollo  (finales de los años cuarenta –principio de los cincuenta), apunta lo siguiente:

     Una asignación de recursos que puede provocar brechas importantes. entre las tasas de crecimiento potenciales y reales.

     Un mercado Internacional  caracterizado por el deterioro de los términos  de intercambio.

     Una profundización de la heterogeneidad estructural particularmente  entre el sector agrícola e industrial.

     Carencia de regulación de los monopolios.

     Concentración de la riqueza y los ingresos.

La teoría del desarrollo (la misma ha evolucionado y mejorado con relación a sus posiciones originarias), atribuye al Estado capacidad de encauzar el proceso económico  a  escala  nacional  en  el  mediano  y  largo  plazo,  para  propiciar  la acumulación y realizar materialmente el crecimiento permitido por los recursos de que dispone    la  sociedad. En  este escenario es  que  el  Estado    puede garantizar la producción  de bienes  públicos, aprovechar las externalidades, posibilitar las tasas de retorno  generadas por la inversión estatal y privada. A la vez considera que el Estado es el único que puede controlar el surgimiento   de los monopolios   y redistribuir el ingreso en busca de la equidad, ejecutar la reforma agraria, crear condiciones   al sector agrícola para incorporarlo al progreso tecnológico y conducirlo al dinamismo productivo. Así como la construcción de obras de infraestructuras necesarias, para integrar entre si las diferentes ramas de la economía, modernizar el sistema financiero, para facilitar la articulación del proceso productivo y de servicios.

El Estado  dentro su acción esta llamado a movilizar los instrumentos de la política económica, para ofrecer atractivos a la inversión, empleando las herramientas fiscales, crediticias, cambiarías, arancelarias y las correspondientes al ámbito de la comercialización interna y externa.

La teoría  del desarrollo ha ganado consenso a través de sus resultados económicos concretos  durante varías décadas. Sin embargo en realidad  no ha logrado resolver los graves problemas del desarrollo, como las desproporciones  estructurales intra e inter sectores económicos, la brecha cada vez más amplia   en la distribución de la riqueza. Por eso se mantiene vigente la pregunta de ¿cuales deberían ser los nuevos papeles del Estado y el mercado, en el proceso de desarrollo económico-social?


Como parte de la línea de pensamiento socialista otra línea o que pudiera constituir otra alternativa de paradigmas principal, sobre el papel del Estado, la planificación y el mercado se está ejecutando desde hace varias décadas en China y Vietnam .Estos países  preservan el camino socialista bajo la dirección del Partido  Comunista, donde la tarea central es la construcción económica, incorporando la economía de mercado al socialismo, donde el mercado es la forma principal para distribuir los recursos, todas la empresas (Estatal, cooperativas, mixtas , privadas, etc.), operan de modo independiente y se responsabilizan con sus ganancias y pérdidas, en la competencia del mercado y   los precios se forman espontáneamente en el mercado. El Estado ejerce la regulación y control macroeconómico, pero no obstaculiza ni destruye el papel de los mecanismos del mercado, velando por una actuación adecuada del mismo.  Estas  economías  han  mostrado  un  crecimiento  y  desarrollo  económico elevado y sostenido, durante periodos prolongados hasta el presente, inclusive bajo condiciones de crisis económica mundial.

Algunos especialistas consideran como aspectos desfavorables , que en esa etapa de desarrollo se ha profundizado la desigualdad, calentamiento de la economía (incremento de los precios , inflación), desproporciones en el desarrollo territorial, que el mercado ha inducido a fenómenos inaceptables como la infracción de leyes y a la indisciplina, producción y aparición de mercancías  de marcas no reconocidas  y de mala calidad, violación en el pago de los impuestos, el soborno, corrupción, teniendo como propósito fundamental la obtención de ganancias.

Evidentemente en esta línea de pensamiento socialista resulta importante establecer un balance entre los resultados favorables y desfavorables y determinar hacia donde se inclina la balanza. Donde el papel del Estado y a través de la los mecanismos de planificación se orienten en evitar, reducir y/o eliminar los factores desfavorables, que los mecanismos de mercado puedan introducir. Sin duda lo anterior constituye una preocupación, pero la mayor preocupación radicaría sí se manifestaran los aspectos desfavorables señalados, pero sin crecimiento,  ni desarrollo económico sostenido y no precisamente por la incorporación de los mecanismos de mercado.

Toda sociedad y para cualquier modo de producción vigente, debe enfrentarse a tres problemas económicos fundamentales, es decir debe decidir:

1.  ¿Qué va a producirse (bienes y servicios)?, y en que cantidad.

2.  ¿Cómo van a producirse?, es decir mediante que tecnología va a combinar los factores productivos (tierra y recursos naturales, trabajo y capital), para la obtención del producto final.

3.  ¿Para quién van a producir?, es decir para quien va a fabricarse y distribuirse los productos finales.

Estos  problemas  aunque  son  comunes    a  todas  las  economías  cada  sistema económico tratará de resolverlos de diferentes maneras.

En la importante obra de Adam Smith “La riqueza de las naciones  (1776) expresó lo siguiente: “Todo individuo trata de emplear su capital de tal forma que su producto tenga el mayor valor  posible. Generalmente ni trata de promover el interés público ni sabe cuánto lo esta promoviendo. Lo único que busca es su propia seguridad, sólo su propia ganancia. Y al hacerlo, una mano invisible le lleva a promover un fin que no estaba en sus intenciones. Al buscar su propio interés, a menudo promueve el de la sociedad más eficazmente que si realmente pretendiera promoverlo”10.

Pero el propio Smith señaló que las virtudes atribuidas al mecanismo del mercado sólo existen    cuando  están  presentes    los  pesos  y contrapesos de la competencia perfecta 11.

No obstante más de dos siglos de experiencia y reflexiones, hace que en la actualidad se reconozca el alcance y las limitaciones de la doctrina de “la mano invisible”. Es conocido que en el mercado se registran fallos, los conocidos “fallos del mercado”, entre ellos la no existencia real de una competencia perfecta12  (por la presencia de formas  monopólicas13   y/o  oligopolícas, que  dan  lugar  a  poder  de  mercado) y  la presencia de externalidades14

Todo lo anterior conduce a reconocer que por lo general actualmente no se cumple de forma totalmente pura las dos expresiones básicas en los sistemas económicos: el mecanismo de acción del mercado15 y la economía centralizada16. Más bien lo que se manifiesta es un tipo de combinación o economía mixta17 con mayor o menor grado de mercado y de participación de los niveles centrales del Estado.

Resulta importante señalar que existen factores externos o ajenos al mercado que determina sobre la distribución de los resultados (renta), uno de los factores que desempeña un  papel  importante y  se  refiere a  como  se  encuentra distribuida la propiedad (de la forma de propiedad depende así mismo el carácter de la distribución forma y cuantía de los ingresos de los miembros de la sociedad).

En la búsqueda de una sociedad más justa al Estado le corresponde desempeñar un rol importante como promotor de la eficiencia, lograr la equidad social y la estabilidad. Los mecanismos del mercado ayudan a determinar los precios, la distribución y la producción en muchas áreas económicas, mientras que el Estado regula el mercado a través de sus programas de impuestos, el gasto y las regulaciones.

En síntesis el Mercado y el Estado constituyen dos partes que forman un todo (la economía), que tienen como objetivo lograr el crecimiento armónico y creciente de la economía., dentro de un sistema económico social justo, sobre la base de la igualdad de derechos y en busca de la mayor equidad posible.

Las  transformaciones    a  las  que  se  encuentra  convocada  la  economía  cubana requieren  transitar  por  el  reconocimiento  que  le  corresponde  al  desempeño  del mercado (”..darle al plan lo que es del plan y al mercado lo que es del mercado..”, Molina 2010)18, de  acuerdo a  lo  ya  señalado, no  sobre la  base de  un  mercado espontáneo, más bien regulado, pero no por regulaciones administrativas, sino por mecanismos económicos, donde el Estado desempeñe el papel de regulador, evitando y corrigiendo las deformaciones que el mercado pueda originar.

Notas
1) Mecanismo de señales
2) en particular con la ley de los mercados de Juan Bautista Say fundador del optimismo clásico en cuanto a que la crisis de superproducción no podía aparecer y por lo tanto toda mercancía debía encontrar realización.
3) J.M Keynes “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” Editorial Fondo de Cultura
Económica México. 1945
4) Ibid, obra citada
5) Citado por Ping, A (1968) Pág. 180.
6 ) Tendencia desarrollada en Estados Unidos, a mediados de los setenta, una alternativa al monetarismo de Friedman. En realidad argumentaba  la necesidad de que el estado no gravara con altos impuestos las rentas más altas.
7) Aquí además están los temas del mecanismo de transmisión monetaria, el papel del sistema de precios, la tasa natural de desempleo y los mecanismos de corrección.
8) El monopolio  socava la acción de la ley del valor: el precio el precio deja de ser un dato. El Estado tiene que convertirse en un agente económico regulador de la reproducción del capital social y regulador de la competencia financiera especulativa (el análisis macroeconómico surge junto al análisis microeconómico). Las partes en que se desdobla la plusvalía en condiciones del modo de producción capitalista monopolista aparece ahora como premisas de la formación del precio de las mercancías y de los títulos: el capital; el capital ficticio se incorpora al proceso de reproducción del capital financiero. Por ello hay tanta proximidad o continuidad entre los neoclásicos y la economía neoliberal en sus distintas variantes: monetarismo, economía de la oferta , etc.
9)  Dentro de las teoría del desarrollo   hay diferentes posiciones, incluso existe una versión neoclásica del desarrollo, una institucionalista, una keynesiana y otra neokeynesiana, una dependencista, entre otras. Las teorías del desarrollo son muy diversas y han evolucionado y ha evolucionado desde el estructuralismo hacia el neoestructuralismo. Las teorías de la dependencia, emparentadas hoy con las teorías del “sistema mundo” han aportado mucho al esclarecimiento del tema del desarrollo y el papel decisivo del Estado, como regulador del mercado en países subdesarrollados.
10 )Adam Smith “La riqueza de las naciones”  (1776).
11 )  Samuelson P.  and Nordahus  W  “Economía”  MES,  Capitulo 3”El  funcionamiento  de  los precios en una economía mixta” epígrafe: La mano invisible y la competencia perfecta,
55.  Cuando  hay  pocos  vendedores  ,  existen  pesos     y  contrapesos  inadecuados  para determinar que el precio es determinado por los costos; y , en este caso, puede desvanecerse la verdad de la doctrina de la “mano Invisible”
12)  En ocasiones se ha puesto en duda si alguna vez ha existido la competencia perfecta. Actualmente la competencia no es perfecta y no se tiene certeza que dada la naturaleza fundamental de la producción y la tecnología lleva a aumentar el número de empresas, esto pudiera convertir la competencia más o menos perfecta.
13) Cuando existen pocos vendedores en el mercado , no existen pesos y contrapesos adecuados, para garantizar que el precio sea determinado por los costos
14)  Muchas interacciones tienen lugar fuera del mercado, la empresas utilizan por lo general recursos escasos como  tierra, aire, agua , que pueden degradar y contaminar; no pagan por ello y se convierten en grandes amenazas para sociedad y humanidad, por lo que el Estado debe acudir a la regulación de la vida económica con el fin de reducir y eliminar la contaminación, velar por la eliminación de medicamentos y alimentos peligrosos, en fin establecer regulaciones, que en modo alguno pueden ser resueltas por “la mano invisible”. De igual forma velar para que no se formen organizaciones  monopólicas.
15) Mecanismo de mercado es un tipo de organización económica en la cual los consumidores y las  empresas  interactúan  a  través  de  los  mercados  para  determinar  los  tres  problemas económicos fundamentales.
16) En las que instituciones estatales y otros formas no estatales (privadas, cooperativas, entre otras), ejercen el control económico
17) En las que instituciones estatales y otras formas no estatales (privadas, cooperativas, entre otras), ejercen  el control económico, donde las instituciones estatales establecen, directivas,regulaciones entre otros aspectos.
18) Dr. Ernesto Molina Economista, Profesor del Instituto de Relaciones Internacionales

jueves, 9 de diciembre de 2010

El Mercado y el Estado, dos partes que forman un todo (Parte I)

Por Dr.Armando Nova Gonzalez
El papel del mercado y la planificación estatal constituye un tema de relevante importancia y de actualidad en el actual contexto de transformación económica que se ha iniciado en la economía cubana. Tema polémico y por lo general carente de suficiente debate, aunque en el ámbito académico, en cierta medida en ocasiones ha ocupado cierto espacio, pero quizás no el necesario. A lo anterior puede que haya contribuido el hecho de que en ocasiones se haya establecido cierta identidad entre mercado y capitalismo y   esto haya dado lugar a   frenar el debate  y en ocasiones cuando aflora el tema de algún lugar o de alguien surge una voz   ¡cuidado con el mercado!

Al parecer existen tres líneas de pensamientos bastante difundidas sobre planificación y mercado: aquellas que atribuyen el papel fundamental a la planificación estatal y desconocen la existencia del mercado y su función: una segunda línea la cual atribuye el papel fundamental al mercado y desconoce el papel del Estado y la planificación y por último aquellas que plantean establecer una relación objetiva entre el papel de la planificación y el mercado.

Es probable que algunas interrogantes pudieran facilitar el camino hacia el debate, citando entre ellas las siguientes:

         ¿economía planificada es sinónimo de socialismo teniendo presente que en el capitalismo también existe planeamiento?;

         ¿es la economía de mercado sinónimo de capitalismo, cuando en el socialismo también existe el mercado?;

         ¿la planificación y el mercado no son más que mecanismos económicos?;

         ¿el que haya un poco más de planificación o un poco más de mercado, es lo que distingue esencialmente al socialismo del capitalismo?;

         ¿es la estructura de la forma de propiedad lo que determina si una sociedad es socialista o capitalista?

Indudablemente el presente análisis no pretende  en modo alguno responder a todas esas interrogantes, sino exponer algunas reflexiones al respecto.

La economía planificada centralizada vigente hasta principios de los años 90 no se correspondía con la realidad objetiva, ante las nuevas condiciones económicas y el período de crisis económica (período especial), sobre el que aún transita la economía cubana, es decir no facilitaba el desarrollo de las fuerzas productivas, requiriendo un proceso gradual de transformaciones.

Resulta obvio que aún persisten formas de control rígidas sobre las entidades económicas, privándola de la autonomía necesaria, tanto en las estatales, como en las formas de propiedad cooperativa, mixtas y el privado dificultando el desenvolvimiento de  la  ley  del  valor,  la  función  del  mercado  y  la  competencia  empresarial,  no propiciando el pleno desarrollo de las fuerzas productivas.

En realidad el mercado no es atribuible al sistema de producción capitalista ya que el mercado existe desde la propia descomposición de la comunidad primitiva, señalando que el propio Marx planteó que la mercancía  sólo logra su reconocimiento social, a través del intercambio (mercado). El mercado existe, es una realidad objetiva tanto en el sistema de producción capitalista como el socialista, mientras existan las relaciones mercantiles y el dinero.

El conjunto de las relaciones de producción (relaciones económicas), forma la estructura económica de la sociedad, la base, estas relaciones dependen de como están distribuidos en la sociedad los medios de producción, de como está resuelto el problema de la propiedad de dichos medios. La forma de propiedad (la posesión de los medios y de las decisiones de los productores respecto a la producción y los resultados), determina el carácter del  nexo, que une al productor con los medios de producción, no sólo en el proceso de producción material, sino también en las relaciones de  distribución, cambio y consumo. De la forma de propiedad depende así mismo el carácter de la distribución, forma y cuantía de los ingresos de los miembros de la sociedad.

Algunos especialistas centran la acción de la planificación en los aspectos macroeconómicos, en busca de las proporciones, el equilibrio, la equidad, el crecimiento sostenido de la economía en su conjunto, en armonía con los territorios. Mientras que consideran al mercado como el  agente, la herramienta, que facilita una mejor distribución, la eficiencia económica, formación de precio1, entre otros, pero sobre la base de un mercado no espontáneo, más bien regulado, pero no por regulaciones administrativas, sino  por  mecanismos económicas, donde  el  Estado desempeñe el papel de regulador, evitando y corrigiendo las deformaciones que el mercado pueda originar.

Un breve recorrido por las diferentes corrientes ó líneas de pensamiento   sobre el tema tratado, puede facilitar cierta actualización y esclarecimiento , de que no se trata tan sólo  de más ó menos planificación ó de mayor ó menor espacio para el mercado, más bien de lograr las decisiones  y proporciones  en el momento adecuado  y sobre todo  de las funciones y el papel que debe desempeñar el Estado como facilitador y supervisor   del crecimiento económico-social, sobre la mayor eficiencia   económica posible y con la mayor equidad posible en la  distribución de la riqueza, a partir de los resultados productivos teniendo como condición primordial estimular al que más y con mejores resultados produzca, para el alcance de una sociedad más justa.

El análisis de las potencialidades y límites del mercado y de la acción del Estado en la economía es fundamental para definir áreas y formas de la política sectorial.

Expertos consideran que existen tres paradigmas principales sobre los papeles del Estado y el Mercado en la sociedad (en cierta forma consecuente con las tres líneas de pensamiento, planificación y mercado señaladas anteriormente), la visión keynesiana, la neoclásica y la teoría del desarrollo.

La visión keynesiana de la economía y los papeles que en ella resumen el Estado y el Mercado sigue el camino  el  cual plantea que no es la oferta quien crea su propia demanda sino del lado de la demanda que garantiza la realización de los recursos. Lo anterior rompe con la teoría de los clásicos2 burgueses quienes concebían los mercados como esencialmente estables y a la economía en su conjunto como un sistema que tiende a equilibrarse al nivel del pleno empleo. Keynes coloca en primer plano  el  problema  de  la  demanda  efectiva  y  sus  componentes: consumo y acumulación (componentes básicos  de  la  renta  nacional), que  estimulando estos elevaría la ocupación y  cubriría la brecha entre la oferta global y la demanda global. Keynes  aprecio en el desempleo el problema fundamental a resolver; y en cambio encontró que la  inflación bien regulada podía ser una solución conveniente para alcanzar el “pleno empleo”. La economía política capitalista anterior a Keynes partía de que las inversiones se sitúan automáticamente al nivel del ahorro gracias al tipo de interés, de forma tal que entre ambos no pueda surgir una desproporción, sin embargo Keynes expreso la idea de que, en realidad, la magnitud de la inversión esta subordinada a una serie de factores que no permite tal automatismo, que por supuesto Keynes  no  atribuía  a  algunas  contradicciones  reales  del  modo  de  producción capitalista, en primer término a   las contradicciones   entre las condiciones de producción y la realización atribuyéndolas al carácter eterno de las leyes psicológicas (que según el rigen en el consumo individual) y a la ley de la tendencia decreciente de la productividad d. El pensamiento keynesiano expresaba: “..ahora soy algo escéptico en cuanto a las posibilidades de éxito de una política puramente  monetaria orientada a regular el tipo de interés. Yo cuento hoy con que el Estado, que esta en situación de apreciar la eficacia máxima de los bienes capitales en una larga perspectiva y sobre la base de ventajas sociales generales, tome sobre si una responsabilidad cada vez mayor en la organización directa de las inversiones3”. Y continuo añadiendo “. El Estado ha  de  ejercer una  influencia directa sobre  la  propensión al  consumo4…”. Keynes establecía límites, destacando que el Estado no asumiera la propiedad de los medios de producción y abogaba por “una cierta socialización de la inversión acabara siendo  el  único  medio  que  permita  asegurar el  acercamiento del  sistema  a  una situación de pleno empleo”5

Dentro del contexto histórico en que surgió la teoría keynesiana (la cual se extendió por un período de más de 30 años), posibilitó lograr amplios consensos, que dieron origen  a  un  sector  público  llamado a  asumir  una  participación muy  activa  en  la sociedad, donde el Estado asumía la regulación de los ciclos económicos, que no podían  ser  controlados  a  través  del  mercado.  Sin  embargo  los  especialistas consideran (aunque Keynes no se lo propuso), que esta teoría no pudo enfrentar con éxito tres problemas, en primer lugar no pudo evitar la desaceleración del crecimiento ni las presiones inflacionarias, en segundo lugar  no logró solucionar  los problemas microeconómicos relacionadas con la eficiencia en la asignación de los recursos y por último no fue capaz de conducir a la superación de la brecha existente entre los países industrializados y los subdesarrollados.

La visión neoclásica originada a mediados del siglo XIX sostuvo siempre la no la intervención  estatal  en  el  proceso  económico.  Esto  supone  que  los  individuos actuando sin intermediarios en función de sus propios intereses (uso racional del sujeto), serían capaces de alcanzar la mayor eficiencia. Este planteamiento dio lugar a  la  conocida  competencia  perfecta,  como  mecanismo  fundamental  de correspondencia   entre los  diversos agentes que  acuden al  mercado (propio del planteamiento neoclásico). La visión neoclásica cuando pasa a su segunda etapa la de competencia imperfecta (escuela austriaca), surgida a partir de la tercera década del siglo XX, como resultado de observación de situaciones y procesos no desarrollados por la primera y en algunos casos directamente contradictorio con ella. Es considerada la  presencia  y  competencia monopolista e  incluyen  el  precio  como  una  variable decisión.

Los modelos de competencia perfecta se basan en el equilibrio general (Oferta = Demanda), donde los productores maximizan sus ganancias y los consumidores sus utilidades, los bienes son homogéneos en todos los casos; existen beneficios constantes a escala, no existe poder de mercado, lo que significa que todas las empresas son formadoras de precios y todos los agentes económicos tienen pleno acceso al mercado y sin costo a la información disponible. Bajo estas condiciones se cumple el óptimo de Pareto y la maximación de las ganancias de las empresas se logra cuando los Precios (P)=Costos marginales (CM).

Los modelos de competencia imperfecta, suponen la existencia de problemas de información ya sea por carencias, o costo de acceso a la misma y conduce al proceso económico fuera del equilibrio general. Por otro lado esta teoría afirma que el mercado es el único corrector a través del juego de los precios, siendo en última instancia la estructura de precio, la que proporciona la información relevante para que los agentes tomen decisiones eficientes. Es el funcionamiento del mercado el que selecciona a los ganadores y elimina a los ineficientes. El resultado económico global resulta inferior al que se logra a partir de una situación ideal de competencia perfecta, pero esta teoría también considera que los resultados son superiores a los que se obtendrían si el Estado actuara en la corrección de las fallas del mercado.

Existen  variantes  que  se  han  desarrollado  a  partir  del  planteamiento  general neoclásico, que incorporaron al análisis el papel del Estado. Contemplándose entre ellos: la economía de la oferta, expectativas racionales, monetarismo y elección pública.

La  economía  de  la  oferta6   comparte  por  supuesto  toda  la  teoría  neoclásica,  la valoración negativa que se le atribuye a la intervención del Estado en la economía, en la medida que desestímula la inversión privada. Sostiene que los problemas de la oferta se corrigen automáticamente, sin la necesidad de la participación del Estado, ya que el objetivo de maximizar los ingresos conduce a un nivel de producción cercano a las capacidades potenciales, lográndose la mayor eficiencia posible.

Este enfoque considera necesario evitar que la acción del Estado  impida llegar a la mayor eficiencia posible. A tales efectos esta variante propone la reducción de la participación del Estado, a través de la disminución impositiva, gasto social, reducción de  la  regulación  pública  y  restricciones  monetaria  con  lo  cual  se  estimularía  la inversión, el crecimiento del empleo, la productividad y la producción. Paralelamente la disminución del gasto social obligará a los propietarios y trabajadores a asumir su propia previsión social, a la vez se concibe que la restricción monetaria conllevará a un efecto antiinflacionario, sin ir a la recesión.

El enfoque de las corrientes expectativas racionales se basa (en sentido general, ya que no es propósito del presente trabajo profundizar en cada uno de los enfoques señalados), en negar la posibilidad de que la participación del Estado, pueda tener consecuencias positivas en la actividad económica. Mientras que los agentes privados tienen  la  información  importante,  a  partir  de  la  cual,  accionan  siempre  con racionalidad, anticipándose a los acontecimientos y neutralizar la participación del Estado, para que no altere de forma significativa el funcionamiento de los mercados.

La corriente monetarista, centra el  énfasis de su análisis, en  la oferta de medios de pago sobre la actividad económica y sus consecuencias de carácter inflacionario, incorpora el examen de los componentes de la balanza de pago. Su centro radica en un estricto control de la oferta monetaria 7 para  mantener la estabilidad de los precios y un clima propicio para la inversión.

El enfoque de la elección pública (surgida en la  década de los sesenta), en que la participación del Estado conduce a actividades buscadoras de ingresos que restan recursos a la actividad productora. Estas actividades se apoyan en solidaridad que surge entre la burocracia y los beneficiarios por los ingresos recibidos. Propone reducir la acción del Estado y que sea el mercado el que defina la asignación de los recursos. Acepta que las decisiones individuales se condicionan por las decisiones del resto, incluyendo el Estado y que el contexto socioeconómico en su conjunto incide de forma significativa sobre los sujetos.

La corriente neoliberal8    encierra las coincidencias fundamentales del planteamiento global neoclásico y de sus variantes (señaladas anteriormente). La línea neoliberal destaca en primer lugar los instrumentos monetarios, que –abandonan su función tradicional como la regulación de los tipos de cambio y se concentra en el control de la oferta de medios de pago. Mientras que las herramientas fiscales que hasta el momento tenían como tarea fundamental mantener y orientar el volumen de la demanda global, pasan al servicio para estimular a la inversión privada y de ajuste a las cuentas públicas.

En el marco de la teoría señalada, la acción conjunta de la rebaja de los aranceles, de las herramientas fiscales y monetarias, plantean que contribuyen a una modificación de los precios   a favor de los productos comercializables, unido a lo anterior, los procesos  de   privatización  y   desregulación  deben  elevar  la   intensidad  de  la competencia y  el  papel  protagónico    del  mercado.  En  definitiva  los  neoliberales defiende la idea del “Estado mínimo” en su retórica, pero de hecho, practican la regulación monopolista estatal a su manera.

Sobre la base del manejo del instrumental señalado,  el cual se centra en lograr la estabilización macroeconómica, en el corto plazo y la eficiencia económica en el largo plazo, donde los objetivos   de  pleno empleo y  de  una mejor distribución de los ingresos se convierten en variable dependientes. En definitiva la corriente  neoliberal, deja pendiente una larga  e importante relación de los problemas e interrogantes sin respuesta.

En  primera  instancia,  consideran  los  especialistas  que    la  coordinación  de  los mercados  a escala macroeconómica  es sustancialmente diferente a la que opera a nivel microeconómico. En el procesos económicos en su conjunto se observan conflictos  que  conllevan    a  contradicciones entre  los  resultados  globales  de  las acciones individuales  y los objetivos de éstos. La agrupación  de los objetivos puede dejar fuera   las aspiraciones colectivas en busca de la equidad en la repartición  de la riqueza. (continua)












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