"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 21 de junio de 2011

Réquiem alemán por la moneda única

Puesto que Alemania duda una vez más si rescatar a una Grecia cercana a la bancarrota, el semanario alemán Der Spiegel afirma que el euro, tal y como lo conocemos hoy, no solo peligra, sino que también puede ser una amenaza para el futuro de Europa. Extractos.
En los últimos 14 meses, los políticos de las naciones pertenecientes al euro han adoptado un paquete de rescate tras otro, convocando frenéticas reuniones, discutiendo sobre compromisos vagos y generando enormes riesgos.
Y durante todo este tiempo, han estado evitando una importante conclusión: que las cosas no pueden seguir así. El antiguo euro ya no existe según su forma prevista y la Unión Monetaria Europea no funciona. Necesitamos un plan alternativo.
El hecho de que los países que financian los rescates no cuenten con la legitimación democrática se está convirtiendo ahora en el mayor impedimento de la gestión conjunta de la crisis. Lejos quedan los días del debate sutil sobre si el Parlamento Europeo hace partícipes a los ciudadanos de una forma justa y proporcional en las decisiones que se toman en el Consejo Europeo y la Comisión Europea. Cuando las cosas se ponen serias, como ocurre en la actualidad, las decisiones ya no se tomarán en las instituciones de la UE hasta cierto punto legitimadas democráticamente, sino en las más o menos secretas reuniones de unos cuantos dirigentes.

Un continente dividido en dos

Uno de los motivos por los que los europeos están tan indignados con sus respectivos Gobiernos es que ya no participan en el proceso de toma de decisiones. La crisis de la deuda del euro ya ha acabado con dos Gobiernos, el de Irlanda y el de Portugal y podrían seguirles en breve los de España y Grecia. La situación también es delicada para el Gobierno en Berlín.
El continente se divide en dos por una grieta que se encuentra entre los países que necesitan cada vez más dinero y los que se espera que paguen. Con los griegos frustrados con los alemanes y los alemanes frustrados con los griegos, los portugueses, los españoles y los italianos, el proyecto de paz política de la unidad europea amenaza con acabar en una gran disputa económica entre naciones.
El euro, creado con el objetivo de unificar de forma permanente a Europa, se ha convertido en la mayor amenaza del futuro del continente. El hundimiento de la unión monetaria produciría un retraso en Europa de décadas, asestándole un golpe del que puede que no llegue a recuperarse jamás, sobre todo porque la posición de Europa ya se encuentra amenazada por las economías asiáticas de rápido crecimiento.

Seguir tirando lentamente

Por este motivo, los políticos europeos quieren defender el euro a toda costa y por ello están aprobando un paquete de rescate tras otro. Están intentando ganar tiempo, con la esperanza de que los mercados se asienten y las reformas se afiancen.
A pesar de todas estas medidas de rescate y los riesgos que han asumido los rescatadores, los países debilitados del euro han vuelto a la situación en la que se encontraban hace algo más de un año y están al borde de la quiebra. Las primas de riesgo de sus bonos del Estado han subido hasta alcanzar nuevos récords. Los griegos necesitan más fondos para evitar la bancarrota y el riesgo de que la crisis se extienda a otros países de la eurozona está lejos de haber acabado.
Existen fundamentalmente dos alternativas. La primera es la opción radical: las naciones más poderosas no intervienen y dejan que los países con problemas se las arreglen solos. La segunda opción, más pragmática, es seguir tirando así, aunque de un modo algo más eficiente, y esperar que se produzcan mejoras. Ambas opciones serán costosas.

lunes, 20 de junio de 2011

Una visión optimista sobre la economía de EE.UU


Últimamente, las noticias económicas no han sido muy positivas para Estados Unidos: la generación de empleo sigue desacelerada, los precios de las viviendas continúan de capa caída, las ventas de autos y de productos para el consumo no despegan y se ha registrado una venta generalizada en los mercados bursátiles. Parece un buen momento para visitar a uno de los optimistas líderes de Wall Street, el estratega de valores de BlackRock, Bob Doll, y ver si aún ve un futuro color rosa en EE.UU.
Para mi alivio, no me decepcionó. "Los mercados de crédito están saludables. El crecimiento monetario es bueno", dice Doll, cuyo optimismo ha sido acertado desde el 9 de marzo de 2009, cuando las acciones llegaron a su nivel más bajo tras la crisis financiera. Desde entonces, el Dow ha subido más de 85% y Doll espera que la expansión económica, aunque lenta, continúe.
El optimismo de este inversionista a largo plazo con respecto a las empresas de EE.UU. y su competitividad es muy intrigante. "Se podría decir que somos la mejor casa en un mal barrio", dice el hombre que ha pasado 28 años gestionando dinero. "Tenemos menos problemas y más soluciones que Europa o Japón", asegura.
Doll nos recibió en una sala de conferencias en una de las dos oficinas de BlackRock en Manhattan. Aunque la firma no es muy conocida y solamente existe desde 1988, es ahora la gestora de dinero más grande del mundo.
BlackRock tiene bajo su administración más de US$3.600 billones (millones de millones) de clientes. El trabajo de Doll es asignar casi US$30.000 millones entre acciones de grandes empresas de EE.UU. y asesorar a los clientes respecto a las oportunidades de inversión más atractivas en el mercado bursátil.
Su énfasis sigue estando en EE.UU. y cree que la razón más importante por la que ese país sigue teniendo la casa más bonita en el vecindario de las naciones desarrolladas es que su familia sigue creciendo. "En los próximos 20 años, la fuerza laboral estadounidense va a crecer 11%, la de Europa va a caer 5% y la de Japón 17%. Solamente esto me dice que EE.UU. tiene una enorme ventaja respecto a Europa y una todavía más grande respecto a Japón para crecer", dice. "Y la razón para esto es muy simple. Tenemos una mayor inmigración y tenemos más bebés".
Pero muchos estadounidenses pueden tener dificultades para aceptar que el crecimiento de la población y la inmigración son las claves para la prosperidad del país. Doll explica las bases económicas. "La tasa de crecimiento a largo plazo de cualquier economía es el producto del cambio en el tamaño de la fuerza laboral multiplicado por la productividad de la fuerza laboral". La productividad es muy difícil de predecir, pero los cambios demográficos son fáciles. Se cuentan narices", explica. Y esa cifra muestra un EE.UU. muy saludable.
¿Pero no ve Doll problemas respecto a la productividad? Subió apenas 1,3% en el primer trimestre en comparación con el mismo lapso del año anterior. El estratega dice que la productividad estadounidense "está bien y mejor que la de muchos otros lugares".
El optimismo de Doll no cambia pese a su escepticismo respecto a la reciente intervención de Washington en la economía. Su equipo en BlackRock calculó que, como mucho, solamente la mitad del paquete de estímulo de 2009 fue "verdadero estímulo" económico.
Las cargas económicas
También concede que la reforma financiera y los continuos llamados del presidente Barack Obama para un alza de los impuestos son factores que retardan el crecimiento.
Doll reconoce que EE.UU. enfrenta "formidables problemas estructurales de largo plazo que hacen que el país sea menos atractivo de lo que de otra forma sería".
Pero, ¿podemos realmente ganar simplemente quedando por delante de Europa y Japón? Hasta ahora la respuesta parece ser sí. La gente invariablemente se sorprende cuando Doll explica que en 1995, EE.UU. produjo aproximadamente 25% de los bienes y servicios del mundo y en 2010, luego de 15 años que incluyeron la explosión de la burbuja de Internet, ataques terroristas y el desplome del mercado inmobiliario que desencadenó la crisis financiera, seguía produciendo el mismo 25% del PIB global.
¿Cómo es esto posible dado el rápido crecimiento de China e India? Doll dice que el incremento de la participación de los países emergentes en la producción mundial ha llegado a expensas en gran parte de Japón y un poco de Europa. "Que EE.UU. haya mantenido su posición es muestra de su capacidad de ser productivo en un mundo difícil", opina.
¿Pero un inversionista no tendría más posibilidades en los países en desarrollo? Doll dice que si lo obligaran a dejar su dinero en un lugar en los próximos 10 o 20 años, de hecho seleccionaría India más que China.
La población de China va a crecer sólo un poco más rápido que la de EE.UU. entre ahora y 2030, dice, en tanto espera que la de India lo haga 32%, lo que sugiere un robusto crecimiento.
Pero a corto plazo, a Doll le gusta el mercado de acciones estadounidense y es allí donde la mayor parte de sus inversiones personales están.
Doll es menos optimista respecto al futuro de los empleos en su país, y proyecta una tasa de 7% u 8% de desempleo a mediano plazo. También estima que la inflación subirá, aunque confía en que la Fed la mantenga bajo control.
Pero a pesar de todos esos problemas, dice que "el espíritu emprendedor está vivo y bien en EE.UU." y argumenta que el país es aún fuente de innovación tecnológica y sede de las mejores universidades y las empresas más creativas.

viernes, 17 de junio de 2011

Las tres contradicciones de la economía china

Por David Wessel

El milagro económico de China es indiscutible. Desde que comenzó su apertura, el estándar de vida se ha duplicado cada diez años, una proeza que a Estados Unidos le llevó tres décadas, incluso en los momentos de su crecimiento más vertiginoso. Pero se empiezan a vislumbrar fisuras en los cimientos económicos de China.
Llamémoslas las tres contradicciones.
La primera es que las autoridades están determinadas a moderar el crecimiento y contener la inflación a la vez que siguen subiendo los salarios y entregando otros beneficios a la población. Es una meta ambiciosa para cualquier gobierno, pero especialmente para uno tan temeroso de perder el control que es reticente a dejar que las fuerzas del mercado hagan una parte importante del trabajo.
En un país donde todavía se pueden ver estatuas de Marx y Engels, los salarios representan una parte cada vez menor de los ingresos generales y la brecha entre ricos y pobres empieza a crecer, no exactamente la receta idónea para estimular el consumo. A China le sobran las tiendas minoristas, pero muchas parecen museos: la gente mira, pero no compra.
Dada la fortaleza de la demanda por mano de obra, los sueldos están subiendo más deprisa, una clave para mantener la estabilidad social que tanto valoran los líderes chinos, y para promover el gasto de los consumidores, tan necesario para que la economía deje de depender tanto de las exportaciones.
El problema, al parecer, es que los incrementos salariales están diluyendo la competitividad de las fábricas chinas. Una señal reveladora es que las camisetas en una tienda de Gap en China llevan etiquetas que dicen "hecho en Malasia", y los cepillos de dientes más baratos vienen de Vietnam.
La solución es pasar a las manufacturas más sofisticadas y los servicios. Eso requiere un sistema más grande, mejor y más libre que el actual, que es, según un funcionario, menoscabado por un modelo de gestión soviético para la investigación científica y es menospreciado por la élite china que envía a sus hijos a estudiar al extranjero.
La segunda contradicción tiene que ver con la última moda en los círculos gubernamentales de Beijing, la "internacionalización del yuan", una moneda cuyo uso es prácticamente exclusivamente interno. Esto se debe, en partes iguales, al orgullo nacional, al deseo de una potencia comercial de comprar y vender en su propia divisa y a una decisión del gobierno para que, en caso de que hubiera otra crisis financiera, endeudarse en el extranjero con la misma libertad y a las mismas tasas que EE.UU.
Pero China no puede conseguir eso a menos que deje de mantener las tasas de interés en niveles tan bajos que los ahorristas ni siquiera pueden mantenerse al ritmo de la inflación. Jugar la partida global implica someter una economía a los mercados globales.
Algunos funcionarios advierten peligro en las tasas demasiado bajas. "Es necesario hacer algo sobre las tasas de interés negativas en términos reales antes de perder el control", dijo Guo Shuqing, director del Banco de Construcción de China y posiblemente el próximo presidente del banco central, en una entrevista. "Mucha gente siente que colocar su dinero en depósitos no es bueno, así que se apresuran a comprar cosas como oro y plata. Mucha gente compra propiedades no porque necesiten una casa sino como una inversión". De hecho, los ricos están sumergidos en una ola especulativa, comprando terceras y cuartas viviendas, mientras que otros no pueden permitirse ni siquiera una con los precios en niveles tan altos. Las burbujas de activos en China están alimentadas por la política monetaria china, no por la Reserva Federal de EE.UU. (Fed).
Las tasas de interés de EE.UU. son bajas porque la Fed está tratando de resucitar el crédito. El banco central de China quiere menos préstamos, pero deudores corporativos y gubernamentales con gran poder político bloquean el alza de las tasas. Nouriel Roubini, uno de los economistas que predijo la crisis financiera, describe la política china como "una transferencia masiva de ingresos de hogares políticamente débiles a empresas con poder político: una moneda débil encarece las importaciones".
Convertir el yuan en una moneda internacional significa acabar con la práctica de mantener las tasas por debajo de sus niveles económicamente óptimos por razones políticas. Requiere hacer que la política económica sea transparente. Los líderes chinos aseguran que quieren lo primero, pero no están tan seguros sobre lo segundo y tercero.
Tercero: A un gobierno represivo le cuesta menos mantener contenta a su gente cuando la economía crece 10% al año. Por ahora, todo bien. Pero pisar el freno económico, una medida nunca demasiado popular, representa una amenaza para un gobierno que no confía en su pueblo. Twitter no está autorizado en China. Los estudiantes se quejan de las restricciones en la "Internet china". Y los filtros del gobierno parecen demorar las velocidades de conexión a la red.
El pueblo les devuelve el favor. Incluso un turista extranjero siente que mucha gente no confía en el gobierno. En la cafetería de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, un estudiante estalló en ira: "¿Qué es lo que dice sobre un país que su líder envíe a su hija a estudiar al extranjero?", en referencia al próximo presidente de China, Xi Jingping, cuya hija acaba de terminar su primer año en Harvard.
Y en un pueblo a unos 100 kilómetros al norte de Beijing, donde la Gran Muralla serpentea prácticamente ignorada por los turistas, uno puede ver unas cuantas casas simples de campesinos, y una nueva vivienda más grande, más ancha y más alta que parece sacada de otro mundo. Todos saben quién la construyó: el secretario local del Partido Comunista. Y no la pagó precisamente con su sueldo.
Las fisuras no necesariamente presagian un colapso. Pero sugieren tensiones que, de no ser resueltas, pueden debilitar un edificio económico, incluso uno tan impresionante como el de China.

jueves, 16 de junio de 2011

El dinero no puede comprar el bienestar personal

Por Amalia Rodríguez Gómez.

La libertad y la autonomía resultan más importantes que la economía, revela un estudio realizado en 63 países. Investigadores de la Universidad Victoria de Wellington, en Nueva Zelanda, han comprobado que la libertad y la autonomía de una persona conducen al bienestar, en mayor medida que el dinero. El estudio, publicado por la Asociación Americana de Psicología, recoge la información aportada por 420.599 personas de 63 países distintos. Tras someterse a diversas pruebas y analizar su nivel de bienestar a partir de indicadores como la salud psicológica, la ansiedad y el estrés, las respuestas de los encuestados indicaron que cuanto más individualista es una sociedad, sus habitantes gozan de mayor bienestar, independientemente del nivel de ingresos que éstos tengan.
El dinero no compra la felicidad. La idea de este tradicional dicho popular resume parte de las conclusiones de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Victoria de Wellington, en Nueva Zelanda, en el que se ha constatado que la libertad y la autonomía de un individuo son más importantes que la posesión de dinero a la hora de alcanzar el bienestar.

Precisamente ésta fue la hipótesis de la que partieron para comenzar a investigar los psicólogos Ronald Fischer y Diana Boer, autores del estudio.

En un comunicado emitido por la Asociación Americana de Psicología (APA), los científicos aclaran que mientras una gran cantidad de trabajos de investigación se han dedicado a definir los indicadores de la felicidad y la satisfacción vital en todo el mundo, ellos prefirieron plantearse la siguiente pregunta: “¿Qué es más importante para gozar del bienestar, proveer a la gente con dinero u ofrecerle posibilidades de elegir y autonomía?”.

El estudio, publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology, de la APA, recopila información de 63 países, e incluye a una muestra total de 420.599 personas.

En concreto, los investigadores examinaron los niveles nacionales de bienestar y, para hacerlo, midieron la salud psicológica, la ansiedad y el estrés de los participantes.

A raíz de estas pruebas, descubrieron que el individualismo es un indicador más fuerte que la riqueza, así como que un mayor grado de individualismo está asociado directamente con un bienestar mayor. Por tanto, “la riqueza puede influir en el bienestar sólo a través de su efecto en el individualismo”, concluyen los psicólogos.

 En este sentido, los investigadores se sienten satisfechos de su aportación: “Nuestros resultados proporcionan nuevos conocimientos sobre el nivel de bienestar de la sociedad", afirman.

Pruebas psicológicas

Para constatar que el dinero no determina el grado de bienestar de una sociedad y confirmar que la libertad personal sí puede, en cambio, conducir a ello, Fischer y Boer realizaron tres pruebas psicológicas diferentes.
Por un lado, hicieron el cuestionario de salud general, que mide cuatro síntomas de estrés (síntomas somáticos, ansiedad e insomnio, disfunción social y depresión severa); sometieron a los encuestados al Inventario de Rasgos de Ansiedad (STAI, del inglés Spielberger -Trait Anxiety Inventory), para comprobar cómo se sentían en un momento determinado; y por último, aplicaron el test Maslach burnout inventory (MIB), cuestionario que prueba el agotamiento emocional, la despersonalización y la falta de realización personal.

Según los responsables de la investigación, “el análisis de la combinación de los resultados de los diferentes estudios fue algo inusual, ya que las variables clave fueron recogidas de distintas fuentes y no existe ningún estudio anterior que incluya las dos variables que estábamos considerando, es decir, la riqueza y el individualismo”.

"En los tres estudios, observamos un hallazgo muy coherente y sólido relacionado con que los valores individualistas de la sociedad son los que mejor predicen el bienestar", señalan los psicólogos de la Universidad Victoria de Wellington. "Además, si la riqueza es un indicador significativo, su influencia desaparece cuando aparece el individualismo".

Como conclusión, los investigadores señalan que “el dinero lleva a la autonomía, pero no aporta el bienestar o la felicidad".

miércoles, 15 de junio de 2011

La actualización del modelo económico cubano: continuidad y ruptura

Ricardo Torres Pérez
Profesor. Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana.
ricardo@ceec.uh.cu
Introducción
Los procesos de cambio social son dilatados y en nuestro caso soportan la pesada carga de una herencia prolongada por demasiado tiempo, que ha limitado la capacidad efectiva del Estado de promover una agenda de desarrollo, en tanto las crisis recurrentes desviaron continuamente la atención hacia los aspectos coyunturales. La superación de las deformaciones estructurales de una economía es un proceso esencialmente de largo plazo, que no tiene lugar espontáneamente sino que requiere liderazgo, estrategia y capacidad de ajuste a los cambios del entorno.
Esta breve reflexión tiene como objetivo ilustrar de forma sintética, cuáles son algunos de los problemas más importantes que tiene que atender el país si aspira a enrumbarse por una ruta de desarrollo económico, y examinar la forma en que estos se recogen dentro de la propuesta actual de actualización del modelo económico cubano.
El contexto de los Lineamientos
Mucho antes de que estallara la crisis económica de principios de los 90, Cuba había empezado a enfrentar agudos problemas derivados de su patrón de crecimiento, el cual se caracterizaba por la ineficiencia y la dependencia externa para asegurar los recursos fundamentales, tanto materiales como financieros. Desafortunadamente, el esquema de integración con la Comunidad Socialista también implicó un alto grado de dependencia tecnológica respecto a estándares que no marchaban a la vanguardia en el mundo. La pérdida de la compensación externa derivada de esas relaciones precipitó la reinserción en un esquema de relaciones internacionales complejo y para el cual el sistema económico no estaba diseñado.
La producción material, salvo unas pocas excepciones, ha marchado rezagada en el crecimiento de la productividad, competitividad en los mercados externos, volúmenes de inversión, entre otros indicadores de eficiencia. Esto ha contribuido a reforzar la tendencia hacia el deterioro permanente del equilibrio externo, por cuanto cualquier esfuerzo de crecimiento se acompaña necesariamente de un incremento más que proporcional de las importaciones, resultado lógico de la pérdida de capacidades productivas.
Por ejemplo, entre 1994 y 2010, la producción de bienes fue responsable solamente del 10,3% del crecimiento acumulado de la economía. Al mismo tiempo, este sector absorbe la tercera parte de la fuerza de trabajo, lo que deja entrever niveles de productividad muy bajos. Por otra parte, en los últimos veintes años la infraestructura física se ha deteriorado continuamente generando costos superiores de producción en muchos sectores y "cuellos de botella" que impiden al
aprovechamiento oportuno de determinadas capacidades. Es conocido que, durante los picos de cosecha en la agricultura, se generan pérdidas sustanciales, debido a la insuficiencia de transporte, envases y capacidades industriales de procesamiento.
La agricultura cubana muestra pobres rendimientos en la mayoría de los cultivos fundamentales y el porcentaje de tierras ociosas es elevado. Los rendimientos agrícolas en Cuba pueden ser catalogados de bajos, en comparación con la media mundial y otros países de su entorno geográfico. Si se tiene en cuenta el potencial científico dedicado a esta actividad, la situación es aun peor. Esta afecta no solo a los cultivos que se producen mayormente para el mercado doméstico sino que se extiende a aquellos cuyo destino principal es la exportación como la caña o el café.
Por otro lado, la inexistencia de un esquema de incentivos correctamente diseñado de acuerdo a las características del país, ha determinado un grado de subutilización extremo de la tierra en la forma de grandes extensiones que no encuentran un aprovechamiento productivo adecuado. En la práctica, una parte sustancial del fondo de tierras del país permanece inutilizado mientras que las importaciones de alimentos representan 80% del consumo doméstico y significan alrededor de la cuarta parte de las importaciones anuales, generando tensiones recurrentes en el equilibrio externo y poniendo en peligro la seguridad alimentaria de la nación. Este panorama tiene un efecto devastador sobre las comunidades rurales, pues la falta de oportunidades para conseguir un ingreso suficiente para cubrir necesidades básicas genera despoblamiento y aumento de la brecha que las separa de las zonas urbanas, con lo cual la heterogeneidad territorial aumenta.
El sector terciario en Cuba, a pesar del debate acerca de las economías de servicios, no funciona como un complemento de la actividad productiva, sino evidencia agudas desproporciones de la economía. Su expansión ha dependido casi exclusivamente del crecimiento de servicios sociales y personales prestados a partir de una gran concentración de empleo en esas ramas, cuya actividad transcurre desconectada de las cadenas productivas principales de la economía (43% del empleo en servicios sociales y personales en 2009). Incluso las exportaciones de servicios médicos, el sector exportador líder en la actualidad, genera una gran cantidad de ingresos, pero no crea suficientes derrames que estimulen la economía interna en forma de empleo y demanda intermedia.
Por otra parte, los servicios productivos (financieros, legales, técnicos, consultorías, etc.) tienen un escaso desarrollo, que evidencia el bajo nivel de especialización. Esta situación responde en parte a la propia concepción del mecanismo económico, caracterizado por una alta verticalidad y rigidez en la estructuración de las cadenas de valor en la economía.
A diferencia de economías de servicios típicas, en el caso cubano las relaciones horizontales muestran un escaso desarrollo. De forma general, la asignación de los recursos claves tiene lugar de forma centralizada con un elevado nivel de discrecionalidad. Esto determina que no exista la necesidad de contar con un sistema financiero desarrollado, capaz de canalizar al menor costo los
recursos temporalmente inmovilizados hacia nuevos proyectos productivos con probada viabilidad económica.
La efectividad del mecanismo de asignación de recursos se ve disminuida por la confluencia de varios factores. Primeramente, la existencia de dos monedas y varios mercados que operan simultáneamente y funcionan como compartimentos estancos, con numerosos mecanismos de formación de precios y muchos tipos de cambio, implican que la información que se genera a través de los precios está distorsionada por lo que la toma de decisiones no cuenta con un marco de referencia confiable.
En segundo lugar, teniendo en cuenta que los ingresos externos, factor histórico de estrangulamiento de la economía cubana, muestran un alto nivel de concentración en pocos sectores y empresas, es posible pensar que opera un fuerte canal de redistribución a lo largo de toda la economía, que implica la existencia de subsidios cruzados. Estos contribuyen a relajar las restricciones financieras en un grupo de entidades, lo que unido a la escasa autonomía termina afectando la efectividad en el uso de los recursos. A esto se añade que la propia distorsión de precios se refleja en los costos, creando empresas con resultados falseados.
Por otro lado, los mecanismos de control institucional de la actividad comercial determinan que las entidades se alejan de las tendencias del comercio internacional y las prácticas generalmente aceptadas en ese ámbito. Este fenómeno, visto de manera agregada, impide que los precios internacionales actúen como un referente complementario para la formación de precios y la realización de inversiones, función particularmente relevante para un mercado altamente distorsionado.
Otro aspecto que evoluciona de forma negativa es la articulación productiva. Entre sus causas está la negación del territorio y la localidad como espacios generadores de alternativas de desarrollo; el bajo perfil de sectores que se desempeñan como enlace entre estos y el sistema financiero, las conexiones físicas --especialmente la infraestructura de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones)-- para compartir conocimientos, la existencia de múltiples elementos generadores de segmentación como la doble circulación monetaria, la estructura y funciones de los OACE (organismos de la administración central del Estado), las formas de propiedad y de gestión, la división político-administrativa, entre otras. Esto último contribuye a reducir el papel del tamaño de mercado relevante para estimular la especialización y el aumento de la productividad. La presencia de múltiples factores que imponen segmentaciones en el mercado interno, reduce artificialmente su capacidad de arrastre y debilita notablemente los derrames que se derivan de una actividad económica determinada.
La propuesta actual
Teniendo en cuenta la complejidad y profundidad de los problemas de la economía y la sociedad cubana actual, sería iluso pensar que un documento pueda atender simultáneamente todas las dimensiones relevantes. Vistos desde esa perspectiva, los Lineamientos constituyen un
gran paso hacia adelante. Quizá el gran mérito de esta propuesta, destacado reiteradamente por las más altas autoridades del gobierno, es colocar en el centro del debate nacional un cuestionamiento relativamente agudo del modelo económico vigente y adelantar algunas ideas para su paulatina modificación.
En ese esfuerzo, incluye aspectos decisivos para la reconfiguración del sistema económico cubano. Un primer elemento tiene que ver con el reconocimiento de que, dado el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, la heterogeneidad en las formas de propiedad es una necesidad ineludible. Más aún, se ha concluido que la operación y desarrollo de formas no estatales es funcional al desarrollo económico y representa una oportunidad de dinamizar la actividad de sectores con alto grado de deterioro. En ese camino, se crea un espacio, desde el Estado, para otorgarles legitimidad, estableciendo un marco legal para la interacción entre entidades de distinta procedencia, a la vez que se ponen en práctica algunos mecanismos de apoyo financiero y legal.
El estímulo a entidades de pequeña y mediana dimensión (EPM), si se estructura adecuadamente con otros objetivos estratégicos puede hacer una contribución importante en tres de las dimensiones más importantes del desarrollo, como son el progreso de los territorios, la creación de empleo productivo y la mejoría del ingreso. A esto se suma que serviría para formalizar una parte no despreciable de la actividad económica que hoy transcurre en el mercado negro, mejorando los ingresos del Presupuesto.
De esta forma, se rompe con algunas de las fuentes de segmentación del mercado interno, lo que propiciaría la estructuración de cadenas más densas y complejas en la economía. Por otro lado, es indispensable resolver en el menor plazo posible la insuficiencia de los mercados de insumos y factores, los que permitirían avanzar aún más en este mismo objetivo. La capacidad de una organización de tomar decisiones relevantes sobre su actividad interna y externa decide en última instancia la viabilidad de su objeto social y los resultados esperados por la sociedad. En este aspecto se avanza notablemente, pero todavía quedan remanentes importantes relacionados con el grado de independencia efectivo de las empresas estatales.
Un ejemplo es la reiteración de controles administrativos, cuya inefectividad ha quedado sobradamente demostrada, como vía de regulación. El exceso de controles burocráticos a las empresas, junto a procedimientos de tipo indicativo, restringen injustificadamente la capacidad de la empresa de tomar decisiones operativas y estratégicas sobre sus recursos. En los Lineamientos se deja abierta la puerta a controles administrativos de forma discrecional. Creo que la opción más saludable sería disponer de reglas claras que todos observen (incluso el Gobierno), junto a instrumentos legales que permitan recurrir las violaciones de estas reglas (incluso si fuera el Gobierno), y con organismos competentes que velen porque estas se cumplan. La mayor parte de las decisiones estratégicas deben estar en la empresa (con algunas excepciones en dependencia del objeto social). Esto debería reflejarse en un adelgazamiento del aparato de Gobierno, ganando en eficiencia y reduciendo la carga económica que representa.
El otro elemento que resalta por su importancia es el impulso que se le ha dado a la necesidad de descentralizar el mecanismo de asignación de recursos, tanto a nivel de las formas productivas como territorial. Ello comporta un sesgo explícito hacia formas de regulación indirectas, que todavía coexisten con mecanismos directos. Si se construyen las necesarias capacidades de gestión en las localidades, esta política puede potenciar el establecimiento de sinergias en la actividad económica local, estrechando los vínculos dentro del territorio y revelando oportunidades de progreso que hoy permanecen ocultas por el pesado fardo de las prioridades nacionales. Ello posibilitaría crear alternativas de desarrollo viables que tomen en cuenta las condiciones particulares de una región, mejorando la utilización de los recursos a nivel microeconómico y el bienestar de sus habitantes.
A nivel sectorial, el panorama es más diverso. Dentro de las ocupaciones aprobadas para el ejercicio del trabajo por cuenta propia (TCP) predominan oficios de escaso valor agregado, que no están acordes con el nivel de calificación de la fuerza laboral del país ni de las aspiraciones de muchos profesionales y técnicos, una parte de los cuales pueden ser reubicados, en el entendido de que el plan de reordenamiento laboral continúa adelante. Excluir a priori ciertas actividades solo conduce a crear un mercado negro y niega las capacidades existentes en nuestros trabajadores, ya probadas suficientemente en otros contextos. Lo ideal sería contar con un marco legal general de actuación para las formas no estatales, y sobre esa base aplicar, como excepción, algún tipo de limitación para la operación en áreas sensibles. Si la "lista de ocupaciones autorizadas" ha de continuar, debería ampliarse sustancialmente en la forma de áreas más generales, que incluyan actividades profesionales.
Es preferible brindar oportunidades laborales dentro del país que recurrir a contratos de trabajo en terceros países como alternativa. Es necesario ampliar las opciones, no restringirlas. Lo que resulta contradictorio es que se facilite la emigración en busca de empleo, mientras se ponen cortapisas a estos mismos empleos dentro del país. Si puede haber argumentos ideológicos o políticos que justifiquen esta conducta, no existen razones económicas.
Dentro de las políticas sectoriales se establece una prioridad adecuada a ramas tradicionales vinculadas a la explotación de recursos naturales (agricultura, minería) que cuentan con grandes reservas para incrementar la producción a mediano plazo. Sin embargo, se hace un énfasis desmedido en la dimensión vertical de estas políticas (destaque de ramas específicas) por sobre los aspectos transversales, contrario a las tendencias internacionales, lo que debilita el abordaje de la formación y maduración de cadenas productivas y
Se requiere un mayor acento en la articulación productiva, el desarrollo de tecnologías de uso general (TIC por ejemplo), y la innovación como función fundamental del sistema económico. El impacto económico de cualquier sector depende del impulso a estos y otros factores críticos. Aunque la generación de ingresos externos es un imperativo en las condiciones actuales y lo será
en el futuro, este no es el único canal para evaluar el potencial productivo de una rama. La creación de empleos, los encadenamientos y los derrames de conocimientos y habilidades son otras aristas importantes que deben ser igualmente consideradas.
Por otra parte, el tratamiento de las infraestructuras se diluye dentro del cuerpo del documento, siendo este un elemento cardinal en el soporte físico indispensable de la complementación productiva y la formación de cadenas. Su tratamiento aparece segmentado, siguiendo la lógica de la estructura ministerial del país. Esta cuestión no se puede poner al mismo nivel de los sectores productivos de empuje, que tienen otras características. La infraestructura es el soporte, una premisa para el crecimiento y el desarrollo. En todo el mundo, el Estado se involucra activamente en este aspecto, por los altos costos que comporta. En este momento se requiere una aproximación novedosa y audaz, pues los recursos necesarios son gigantescos.
De forma general, aunque se menciona a lo largo de todo el documento, el éxito de estos cambios dependerá críticamente de la capacidad de incrementar sustancialmente la inversión productiva y ello requerirá la potenciación simultánea de fuentes internas y externas. Muchas de ellas son poco ortodoxas, como la reinversión de utilidades en el sector no estatal, la concesión de créditos para capital de trabajo y compra de medios de producción, incluyendo los denominados microcréditos, y la consolidación de una política estratégica para la inversión extranjera.
El reciclaje de las ganancias como forma de financiamiento supone una ampliación de las capacidades productivas, que puede entrar en contradicción con la limitación a concentrar la propiedad en el sector no estatal. De hecho, el problema de entrada es que no queda claramente definido el concepto de "concentración de la propiedad". En el caso de las cooperativas, se admite de facto un cierto grado, pero no en el resto de las formas de propiedad no estatal. Por lo general, el crecimiento de una empresa (independientemente de su tamaño) es resultado del éxito en la gestión, por lo que limitar el desarrollo de las que mejor se desempeñen, cumpliendo siempre con lo establecido por la Ley, resultaría ilógico. Asimismo, la escala eficiente de operación varía entre sectores e incluso entre territorios, por lo que esta será una cuestión a atender en el futuro.
La normalización paulatina del sistema monetario y financiero es un aspecto clave para permitir que se revelen costos reales que sustenten la toma de decisiones en mejores condiciones. Finalmente, la propia instrumentación de los Lineamientos es un desafío gigantesco. Solo desde el punto de vista jurídico la tarea es encomiable. En el proceso, surgirán nuevos problemas que será necesario atender. Por ello, la flexibilidad es una de las claves de éxito.
clústeres en la economía. En especial se nota la urgencia de corregir el desequilibrio externo, que si bien es un problema incuestionable, constituye en última instancia un síntoma de otras debilidades estructurales de la economía.

martes, 14 de junio de 2011

EL CRECIMIENTO DEL MERCADO CARBONO GLOBAL SE ESTANCA EN UN CONTEXTO DE INCERTIDUMBRE

El informe sobre el estado del mercado del carbono que elabora anualmente el Banco Mundial muestra que 2010 fue un año de inflexión, ya que, con un ligero descenso respecto a 2009, este mercado dejó atrás cinco años de crecimiento robusto. El estudio State and Trends of the Carbon Market 2011, hecho público hoy en Barcelona durante la feria Carbon Expo, estima que el valor total del mercado de carbono alcanzó el año pasado los 142.000 millones de dólares.

Los autores del informe apuntan a varias razones para explicar este descenso, entre ellas, la continua incertidumbre con respecto al cómo será el mercado a partir del 2012, así como la falta del impulso político necesario para poner en marcha nuevos esquemas de formato “cap-and-trade” (fijación de límites máximos e intercambio de los derechos de emisión) en diversas de las economías desarrolladas. En consecuencia, algunos compradores de países industrializados, que en ejercicios anteriores habían alcanzado o incluso sobrepasado sus objetivos, realizaron menos compras de créditos de carbono en 2010. Además, los persistentes efectos de la recesión económica en diversos países desarrollados, conllevaron una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, facilitando por tanto el poder cumplir sus obligaciones de reducción.

Por otro lado, el mercado primario de CERs (Certified Emissions Reductions), que agrupa la mayor parte de las transacciones basadas en proyectos, registró caídas de dos dígitos. La razón de dicha caída se debe, entre otros motivos, a una menor demanda de créditos y a la elección de otros productos con un comportamiento más predecible (Derechos de Emisión Asignados o CERs del mercado secundario). Por su parte, el mercado de MDL  se encuentra en sus niveles más bajos desde la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto en 2005, con caídas del 46%, hasta situarse en los 1.500 millones de dólares en transacciones relacionadas con nuevos proyectos. De forma similar, otros mercados de carbono también sufrieron descensos o se mantuvieron estancados. No obstante, el valor acumulado de las transacciones  en el mercado primario desde 2005 ha alcanzado los 30.000 millones de dólares, lo que ha supuesto una movilización de recursos adicionales incluso superior, especialmente por parte del sector privado.

El mercado global de carbono está en una encrucijada”, explica Andrew Steer, Enviado Especial del Banco Mundial para el Cambio Climático. “Este informe envía un mensaje claro sobre la necesidad de un mercado de carbono robusto, con señales claras por parte de los gobiernos”.

State and Trends of the Carbon Market 2011 muestra cómo, en términos relativos, los permisos de emisiones de la EU (comercializadas bajo el sistema europeo de emisiones, ETS) continúan siendo el segmento más grande del mercado, representando un 84% del total. Si se incluye en el cómputo  las transacciones del mercado secundario del MDL, el ETS representa el 97% del mercado global de emisiones.

Los autores del informe prevén que, en los próximos dos años, la diferencia entre la oferta acumulada y la demanda de créditos de carbono bajo los mecanismos del Protocolo de Kyoto será ligeramente inferior a los 140millones de dólares. Prácticamente toda la demanda procederá de los gobiernos europeos. A partir del 2012, aunque la demanda de reducción de emisiones podría superar las 3.000 millones de toneladas, a día de hoy la única demanda realmente sustancial e incondicional proviene de Europa, con 1.700 millones de toneladas estimadas. La demanda esperada entre 2013 y 2020 se cree que podría ser satisfecha a través de los proyectos ya existentes, lo cual reduce los incentivos para los inversores a seguir invirtiendo y, así, continuar generando oferta de créditos de carbono.

La caída del mercado contrasta con los resultados positivos de las negociaciones del pasado diciembre durante la cumbre sobre cambio climático de la ONU en  Cancún, una cumbre que se cerró con un relativo optimismo por parte de todos los agentes del mercado.

Aunque se desaprovecharon algunas oportunidades para reforzar el marco regulatorio en los países industrializados, las iniciativas a nivel local y nacional para propiciar un desarrollo con un menor nivel de emisiones, se vieron reforzadas y ofrecieron signos de esperanza.

El crecimiento del Mercado de carbono se ha detenido en un momento especialmente inoportuno: 2010 ha sido el año con las temperaturas más elevadas desde que se tienen datos, mientras que las emisiones a escala global continuaron su inexorable crecimiento”, dice Alexandre Kossoy, Especialista Financiero Sénior del Banco Mundial. “Al mismo tiempo, iniciativas de carácter nacional o local han tomado protagonismo tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo. Colectivamente, este tipo de proyectos nos demuestran que, de una u otra forma, aparecerán siempre soluciones para luchar contra el cambio climático”.

Ante este debilitamiento de la demanda, el Banco Mundial ha puesto en marcha un paquete de iniciativas para dar confianza al mercado de emisiones más allá de 2012. La Partnership for Market Readiness, lanzada en Cancún el pasado mes de diciembre, tiene como objetivo apoyar las iniciativas nacionales de los gobiernos para reducir las emisiones mediante mecanismos de mercado. Los fondos de carbono e iniciativas del Banco Mundial, como el Carbon Partnership Facility, el segundo tramo de la Umbrella Carbon Facility, así como una nueva iniciativa que se está desarrollando para países de baja renta per cápita, son una respuesta a la necesidad de satisfacer esta demanda futura, apoyando la reducción de emisiones a una escala mayor y la compra de créditos de carbono más allá de 2012. Además, la Forest Carbon Partnership Facility apoya las iniciativas REDD+, que, hasta la fecha, no se han incluido bajo el paraguas del MDL. El Banco Mundial ve en los mercados de carbono una herramienta importante y versátil para ofrecer incentivos hacia un modelo de crecimiento con un menor nivel de emisiones.

El State and Trends of the Carbon Market 2011 se ha presentado en CARBON EXPO 2011, la feria de mercados de carbono más importante del mundo, con más de 3.000 participantes incluyendo representantes de gobiernos, sector privado y organizaciones no gubernamentales implicadas en la reducción de gases de efecto invernadero alrededor del mundo.


Para obtener más información sobre las actividades del Banco Mundial y acceder a la versión electrónica del informe, visite www.carbonfinance.org

Contactos: 
En Barcelona: Isabel Hagbrink, + 34 671 811 104, ihagbrink@worldbank.org 
En Washington: Elisabeth Mealey, +1 202 458 4475, emealey@worldbank.org 

lunes, 13 de junio de 2011

Para ser más feliz, aprenda a gastar

Por : Jack Hough

Si el dinero puede comprar salud y placer y desterrar la preocupación y el trabajo arduo, ¿por qué el efecto del dinero sobre la felicidad es tan débil en estudios? Es simple: la mayoría de la gente no sabe gastar, según un estudio publicado en el Journal of Consumer Psychology.
La felicidad puede ser una materia de estudio imprecisa, ya que depende de los sujetos para saber si su sol interior está brillando (o de tomografías del cerebro y niveles de cortisol, lo cual puede ser igual de ambiguo). Si se reúne suficiente cantidad de pistas difusas, sin embargo, su conjunto narra un relato confiable. Un trío de investigadores —Elizabeth Dunn de la Universidad de British Columbia, Daniel Gilbert de Harvard y Timothy Wilson de la Universidad de Virginia—han hecho justamente eso en su estudio de estudios. Las pruebas conducen a una receta de ocho pasos para compradores que buscan sonrisas.
1. Haga ese viaje a Argentina. Haga rendir el Honda un año más.
Compre experiencias en lugar de cosas, escriben los autores. En amplias encuestas de gastos pasados como también de experimentos, los sujetos de estudio informaron por abrumadora mayoría que obtuvieron más felicidad de cosas que hicieron que de cosas que tienen. Una razón podría ser que las experiencias concentran la mente en el presente. "Una mente que va de un lado al otro es una menta descontenta", escriben los autores. La otra es que la gente con frecuencia parece rememorar actividades pero se adapta rápidamente —o pierde la fascinación— con cosas nuevas.
2. Ayude a otros (por razones egoístas).
No lo haga porque es una buena persona. Hágalo porque lo hace sentir bien. Esa es una respuesta madurada. Es lo que hace que los humanos sean uno de los pocos animales con redes sociales altamente complejas y los únicos que incluyen miembros no emparentados en sus redes. Casi cualquier cosa que hacemos por mejorar nuestras conexiones con otros mejora nuestra felicidad, escriben los autores.
3. Actualice su ropa interior, no su sistema de entretenimiento.
Un problema con las posesiones materiales, de nuevo, es que los compradores se adaptan demasiado rápidamente a ellas. Una solución es concentrarse en muchas cosas pequeñas en vez de una grande. Lo mismo puede decirse de las experiencias (asumiendo que la ropa interior apropiada no cuenta también como una experiencia). Los estudios muestran que la frecuencia del placer está más estrechamente relacionada con la felicidad que la intensidad. Compre un mini pastel. Juegue al golf de nueve hoyos. Haga un viaje de un día.
4. Despreocúpese del seguro.
"Esto es de lo que estoy menos convencida ", dice la coautora Dunn, que no lo incluirá en un libro futuro. La idea es que si la gente se adapta rápidamente a cosas placenteras, también se adaptan rápidamente a las desagradables. Esa laptop destruida no arruinará su vida, así que no compre el plan de protección. "Pero no me resulta claro si la paz mental hace que la gente sea más feliz", dice Dunn. (Como he opinado en otra oportunidad, el seguro tiene un precio excesivo por definición. Considérelo una multa que paga por no tener suficientes ahorros para cubrir una pérdida catastrófica y comprar solo lo que uno necesita).
5. Ahorre para las lecciones de buceo. Y luego pague en efectivo.
Las tarjetas de crédito, los préstamos para un auto e incluso las hipotecas permiten que la gente consuma ahora y pague luego. El precio es el interés —y una creciente deuda para los incautos— por lo que hay un argumento financiero a favor de ahorrar y pagar en efectivo cuando sea posible. Pero también hay un argumento para la felicidad. Los consumidores que compran inmediatamente a crédito se privan de una fuente gratuita de goce: la anticipación. La gente es proclive a cometer un error de decisión llamado anhedonia, o la creencia de que un placer postergado no será tan intenso como aquel experimentado en el presente. Lo opuesto, en todo caso, es cierto. Los placeres postergados son igualmente intensos, y los consumidores acumulan placer adicional al anticiparlos. Considérelos felicidad con "interés compuesto".
6. Piense en cosas no felices antes de gastar.
Algunas compras tienen efectos de onda expansiva. Los barcos necesitan un muelle. Las casas a orillas de un lago significan familiarizarse con los mosquitos locales. Un viaje económico a Fiji podría incluir 20 horas sentados en clase económica. Por cada tramo. Muchos compradores no consideran tales molestias menores, y maximizar la felicidad depende en gran medida de vincular menos molestias pequeñas y más alegrías menores. También, ser dueño del barco y de la casa de descanso es menos importante que lo que uno hace con ellos. Fantasee un poco sobre el primer día en que los tiene, claro, pero luego piense un poco sobre el día 300.
7. No compre demasiado cuidadosamente.
Hay anticipación y hay obsesión. El problema con pasar semanas explorando sitios web de devotos a las cámaras fotográficas antes de comprar una es que usted despertará con sudores fríos gritando sobre la imposibilidad de que un modelo exporte archivos en formato RAW mientras pierde de vista cosas que importan más, como si es suficientemente rápida para capturar la imagen de su hijo sonriendo antes de que se lleve el dedo a la nariz. Concéntrese en un par de características que importan más que el resto. Compre la casa pequeña con buena luz natural en el buen vecindario incluso si no tiene las encimeras de granito.
8. Imite.
Usted es especial y todo lo demás, pero uno de las mejores formas de predecir si algo le traerá felicidad es si le ha traído felicidad a otros. Abandone sus criterios altos cinematográficamente por una noche y vaya a ver la película popular.
 

viernes, 10 de junio de 2011

El viejo truco de volver al salón de clases

Por Laura Lorber
The Wall Street Journal
Jordan Holt necesitaba un plan de negocios. Así que volvió a la universidad.
Holt, técnico para un contratista militar de Yuma, Arizona, lanzó el año pasado un negocio de mantenimiento y reparación de generadores y rápidamente se dio cuenta de que necesitaba crear un plan formal si quería pedir préstamos para comprar equipos. Pero después de buscar información en Internet, preparar un plan "parecía complicado y abrumador", afirma.
Así que decidió buscar la ayuda que necesitaba en un curso de creación de planes de negocio en la universidad Arizona Western, en Yuma. "Pude trasladar al papel todo lo que tenía en la cabeza", dice Holt, un ex infante de marina de 29 años. "Realmente creo que puede funcionar".
A medida que más novatos como Holt se hacen empresarios, las universidades técnicas en Estados Unidos los están ayudando ofreciéndoles más cursos que enseñan formas de dirigir una compañía. Además de clases de preparación de planes de negocio y análisis sobre la viabilidad de una empresa, las universidades ofrecen todo tipo de cursos, desde administración de empresas a marketing. Muchos centros universitarios también ofrecen incubadoras empresariales y eventos de intercambio de contactos, donde los estudiantes pueden conocer a propietarios de negocios locales.
Incluso el simple hecho de contar con un lugar donde pueden discutir ideas puede ser de gran ayuda. "Sus familiares le asegurarán que [el concepto de negocio] es una buena idea, pero puede que lo digan sólo por cortesía", dice Holt. "Cuando habla con desconocidos, uno se da cuenta mejor de cuál es el potencial real".
Los estudiantes han estado acudiendo en masa a estos cursos a medida que el desempleo hace que más personas quieran crear un negocio por su cuenta. Las clases también pueden ayudar a quienes ya tienen un negocio establecido. Charles Kinuthia, de 27 años y propietario de una firma de preparación de impuestos y de corretaje hipotecario, obtuvo varios consejos prácticos en una clase de administración en la universidad Lone Star Cy-Fair, en Texas. Una de las lecciones más valiosas que recibió fue la necesidad de presupuestar el tiempo dedicado a la atención al cliente.
"El curso cambió mi perspectiva y me ayudó a entender que el cliente es la persona más importante", afirma Kinuthia. Como resultado, se aseguró de enviar tarjetas de Navidad escritas a mano a sus clientes, seguido de un cupón de descuento de 25% en sus tarifas para preparar la declaración de renta y un bono de US$20 por recomendaciones de nuevos clientes. "El teléfono empezó a sonar sin parar", recuerda.
Kinuthia también puso inmediatamente en práctica las lecciones aprendidas sobre sistemas de registro y cumplimiento de normas. Entre otras tareas, rescribió todos los contratos de su negocio para tapar algunos vacíos legales que lo hacían vulnerable a demandas, puso su contabilidad en orden, comenzó a usar un nuevo software de contabilidad, contrató a un auditor y comenzó a hacer copias de seguridad de los documentos de sus clientes.
Por supuesto, no todas las clases reciben buenas críticas. Como en cualquier tipo de programa académico, los estudiantes dicen que la utilidad de los cursos puede variar enormemente dependiendo de la calidad de los instructores
La inversión de tiempo también puede ser sustancial. La gente que decide volver a estudiar sin dejar sus horas regulares de trabajo puede pasarla mal a la hora de encontrar tiempo para ir a clase cuando podrían estar ganando dinero. "Es un proceso largo", dice Roger Simmons, un profesor jubilado de 64 años. "Hay que comprometerse a dedicar cierto tiempo para que las cosas encajen en su sitio".
Simmons recomienda que para sacarle el mayor provecho a una clase de proyectos empresariales, tenga primero una idea de un negocio que quiera lanzar y hable con algunas personas dentro de ese segmento. "Si no, muchas de las cosas que aprenda podrían no tener mucho sentido".
 

jueves, 9 de junio de 2011

Crece incertidumbre por la economía mundial, pero hay salida

El nuevo récord registrado por Estados Unidos la semana pasada generó inquietud en todos los ámbitos. A la caída de un 33% de los bienes inmobiliarios desde su pico el año 2007 (una cifra mayor a la registrada durante la Gran Depresión, que llegó al 31%), se sumó el decepcionante dato del empleo. En lugar de los esperados 150.000 empleos para mayo, la economía apenas creó 54.000 nuevos puestos de trabajo. El desempleo en Estados Unidos regresó al 9,1% oficial, mientras el desempleo real (de acuerdo a Shadowstats.com) se ubica en el 22,2%. Uno de cada seis estadounidenses depende de los cupones de alimentos del gobierno. El presupuesto federal, que a fines de los años 90 registraba superávit, tiene ahora unos déficit colosales que son sólo comparables al caso griego. Y el índice de actividad industrial pasó de 60 a 53,5 puntos en la mayor caída mensual de los últimos 25 años.
Estados Unidos está en graves problemas. Y ni siquiera el señoreaje del dólar parece salvarlo de esta nueva recaída que para la economía mundial puede ser fatal. Que la mayor economía del planeta, que el único país con el alcance militar global y donde están la mejores universidades a las que acude a estudiar gente de todo el mundo; que el dueño de la divisa internacional y el cultor de la mayor cantidad de documentos de management, marketing, creatividad, liderazgo, ciencia, medicina y autoayuda esté en una crisis de esta envergadura debe dar qué pensar.
Estados Unidos se encuentra viviendo una enorme decadencia que sobrepasa todos sus méritos artísticos, intelectuales y científicos: es la crisis de un consumismo excesivo; una crisis que sólo puede compararse a la decadencia del Imperio Romano por su enajenación y ensimismamiento. El problema es que en este tren de vida Estados Unidos arrastró a toda la economía mundial, que ahora sufre la misma enfermedad y vive el viento en contra de los altos precios del petróleo, del aumento del precio de los alimentos y de las materias primas y de una enorme crisis de deuda originada justamente en esa etapa del despilfarro y del gran sueño, que ahora se ha convertido en pesadilla y que trata de hacerse ver como el problema más importante.

El necesario cambio de mentalidad

Si los datos de Estados Unidos y Europa son para olvidar, veamos los datos de Japón. El país que fue devastado tras el terremoto, tsunami y crisis nuclear se encuentra ahora en plena recesión. La economía nipona descenderá este año un 2%. Y si bien los daños materiales del terremoto y tsunami son cuantificables, abordables y superables, no lo son los daños del desastre nuclear y ambiental desatado por la fusión de los reactores de Fukushima a las pocas horas de su colapso. Tal como advertimos desde el primer momento, la crisis nuclear era de los eventos más serios registrados en los últimos años, y el gobierno nipón ha reconocido que el drama es cuatro veces mayor a lo reconocido en un principio. Se ha detectado plutonio a cinco kilómetros de la planta, y los niveles de radioactividad cubren 200 kilómetros a la redonda.
Si algo positivo arroja el desastre de Fukushima, es que está ayudando a cambiar la mentalidad de las autoridades mundiales. Ya el gobierno de Angela Merkel (y nótese que ella es ingeniero nuclear), ha decidido abandonar el desarrollo energético nuclear de aquí al año 2020. Japón, lo hará mucho antes, y es probable que Estados Unidos de el paso y siga esa línea. Cada año la participación de las energías limpias en la matriz energética aumenta en forma importante, y es cosa de dar el necesario empujón para que dominen toda la matriz. En ello España tiene un importante futuro y solucionaría de raíz el problema del desempleo.
En noviembre de 2008, y a pocos meses del estallido frontal de la crisis financiera, publicamos este artículo que quizá hoy adquiere más relevancia que en su momento: Para salvar la economía y el planeta, instando a repensar lo insostenible del salvaje regresionismo en que cayó la humanidad en la últimas décadas, y que existe un inmeso y fértil campo abierto al empleo y el desarrollo para las energías sustentables. Todas las formas de crisis que vive el mundo: financiera, laboral, ambiental, social, cultural, no hace más que demostrarnos que la crisis toma de punta a cabo nuestra propia humanidad, y por ello nos sacude con terremotos como el de Haití, Sumatra o Japón; catástrofes ambientales como los tornados de Estados Unidos, o la nubes de cenizas de Islandia que manifiestan la gran furia de la naturaleza.
Estamos viviendo las primeras etapas de un cambio global y profundo que, o nos sumerge a todos en la mayor de las crisis conocidas, o nos permite mirar más allá de nuestras mezquindades individuales y dar una vuelta de tuerca a la historia. Todo indica que el mundo que hemos conocido y en el cual nos hemos forjado y crecido, se desvanece. Es muy conocido el cuento de la rana que, dejada a fuego lento, no es capaz de detectar que la temperatura de la olla va en ascenso y cuando se da cuenta ya es demasiado tarde y está lista para ser servida en una mesa como ancas de rana. Debemos detectar a tiempo el síndrome de la rana hervida y saber escapar de la comodidad del agua tibia antes de ser devorados.

Por Marco Antonio Moreno.

miércoles, 8 de junio de 2011

FMI: Lamentable símbolo de un sistema capitalista y patriarcal

Al contrario de lo que proclaman sus responsables, el FMI no es la institución que ayuda a los países en crisis, sino la que impone programas draconianos de austeridad y que defiende un modelo económico estructuralmente generador de pobreza y desigualdad. Es el propio accionar del FMI y de aquellos que sostienen la mundialización neoliberal lo que hace recaer el peso de la crisis sobre las poblaciones, que son sus primeras víctimas. El FMI es de hecho un instrumento de las grandes potencias utilizado para vigilar el mantenimiento del sistema capitalista y de los intereses de las grandes sociedades transnacionales.
Desde hace unos días, todos los medios de comunicación internacionales informan de una posible agresión sexual cometida por Dominique Strauss Kahn en Nueva York, y la foto del director general del FMI esposado dio la vuelta al mundo. Sin pronunciarnos sobre su eventual culpabilidad en este suceso, queremos denunciar otro tipo de escándalo: las acciones del propio FMI.
Al contrario de lo que proclaman sus responsables, el FMI no es la institución que ayuda a los países en crisis, sino la que impone programas draconianos de austeridad y que defiende un modelo económico estructuralmente generador de pobreza y desigualdad. Es el propio accionar del FMI y de aquellos que sostienen la mundialización neoliberal lo que hace recaer el peso de la crisis sobre las poblaciones, que son sus primeras víctimas. Si se puede hablar de rescate en este asunto, se trata más bien el de los bancos, mientras los pueblos son sacrificados. Profundamente antidemocrático, ya que los países más ricos disponen de más de la mitad de los votos en el seno del consejo de administración, el FMI es de hecho un instrumento de las grandes potencias utilizado para vigilar el mantenimiento del sistema capitalista y de los intereses de las grandes sociedades transnacionales.
Muy activo durantes varias décadas en África, en Latinoamérica, en Asia y en Europa del Este, aprovechó la crisis que estalló en los años 2007-2008 para introducirse sólidamente en Europa occidental. Así impone a los pueblos de los países más industrializados las mismas recetas nocivas que llevaron a un trágico callejón sin salida a los países del Sur que las aplicaron.
En los Estados Unidos, treinta años de políticas neoliberales permitieron una desreglamentación generalizada del sector financiero, que llevó directamente a esta enorme crisis. Durante su primera fase (2007-2009), algunos «amortiguadores sociales» se establecieron, sólo temporalmente, en los Estados Unidos y en Europa, para limitar los riesgos de una explosión social. La puesta en marcha de la estrategia del shock comenzó a partir de 2010 y en un principio afectó a los países más débiles de la cadena de endeudamiento: Grecia, Irlanda, Portugal… El FMI está en el centro de esta estrategia.
En abril de 2009, en Londres, la cumbre del G20 decidió reflotar el FMI con el fin de permitirle intervenir en los Estados sobre endeudados. Gran ganador de esa operación, el FMI vio cómo sus capacidades de préstamo se triplicaban de 250.000 a 750.000 millones de dólares. Por primera vez, el FMI puede también pensar en pedir préstamos en los mercados financieros. Después de una grave crisis de legitimidad a comienzos de los años 2000, debido al fracaso de sus políticas en los países del Sur y a las numerosas rebeliones anti-FMI, parece que los tiempos de vacas flacas han terminado para esta institución. En consecuencia, en menos de un año ha abierto una línea de crédito en una decena de países europeos e interviene desde ahora en múltiples frentes.
En ese contexto, DSK se esfuerza por comunicar la idea de un FMI nuevo, en ruptura con los errores del pasado… Sin embargo, la lógica de las políticas impuestas no ha cambiado. Un verdadero huracán de austeridad se abate sobre Europa. Las delegaciones del FMI son enviadas simultáneamente a las grandes capitales y estudian, desde lo alto de sus habitaciones en los hoteles de lujo y desde las oficinas del ministerio de Finanzas que ocupan como si fueran propias, el balance contable de sus planes sin considerar las consecuencias sociales. 
Los ejemplos son numerosos. El FMI suspende un crédito a Ucrania como consecuencia de la decisión del gobierno ucraniano de aumentar el salario mínimo; para poder continuar recibiendo financiamiento por parte del FMI y de la Unión Europea, Letonia debe reducir drásticamente los salarios de los funcionarios y las pensiones de jubilación; Grecia debe aceptar unas privatizaciones mayores que las previstas inicialmente y cuestionar la continuidad de muchos derechos sociales; Islandia, para recibir el aval del FMI, busca contornear la voluntad popular que ya se expresó por referéndum, en dos ocasiones, contra el pago de la deuda. En todos lados, el FMI da la razón a los banqueros en contra de los intereses de los pueblos. En todos lados, favorece la profundización espectacular de las desigualdades, el desarrollo de la corrupción, el mantenimiento de los pueblos en la sumisión al neoliberalismo. Mientras algunos esperaban que DSK instauraría de forma duradera una política neokeynesiana, de hecho está aplicando una política ultraliberal, digna de Friedrich von Hayek y Milton Friedman. Contracción de la demanda pública, compresión de los salarios, precarización del empleo, privatizaciones constituyen el núcleo de su orientación.
Más allá de este aspecto, el actual sistema internacional no es solamente capitalista sino también patriarcal y machista. Sólo han sido hombres, hasta hora, los presidentes de instituciones tales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. El machismo y el carácter patriarcal van automáticamente a la par con comportamientos de dominación, de acoso o de violencia sexual.
Independientemente de la responsabilidad real de DSK en este caso, actualmente mediatizado, se debe denunciar la trivialización de tales comportamientos. La lucha contra el capitalismo es indisociable de la lucha contra un sistema patriarcal, puesto que estos sistemas de dominación tienen raíces comunes y se alimentan mutuamente. La explotación económica y sexual de las mujeres no ha dejado de reforzarse bajo los incesantes ataques de la mundialización neoliberal promovida por las instituciones financieras internacionales. La trata de mujeres, sus migraciones para garantizar la supervivencia de su familia, el crecimiento exponencial de la feminización de la pobreza y de la extensión del trabajo informal y forzado de las mujeres, nos lo demuestra todos los días. La desigualdad de sexo, de clase y de raza se refuerza sin cesar bajo los efectos de las políticas impuestas a los pueblos especialmente por el FMI y el Banco Mundial. La imbricación de los sistemas de dominación es tal que cualquier emancipación real de los seres humanos —hombres y mujeres— no podrá realizarse sin combatir simultáneamente el capitalismo, el racismo y el patriarcado.
Se confirmen o no los hechos concernientes a DSK, lo que es indudable es que no puede haber impunidad para un funcionario del FMI, y todos aquellos que trabajan para una institución internacional deben rendir cuentas de sus actos. El FMI, en tanto que institución, debe también ser enjuiciado por las múltiples violaciones a los derechos humanos fundamentales que ha cometido y que continúa cometiendo en muchísimos países. La sustitución del FMI por un organismo democrático mundial encargado de la estabilidad de las monedas y de la lucha contra la especulación financiera es urgente. Desde hace más de sesenta años, el FMI actúa contra los pueblos con total impunidad. Ahora el mensaje debe ser claro: el FMI por encima de la ley está acabado.
Stéphanie Jacquemont, Damien Millet, Eric Toussaint, Christine Vanden Daelen, los autores, son miembros del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. A aparecer a fines de mayo: Damien Millet, y Eric Toussaint (coordinadores), La Dette ou la Vie (La deuda o la vida), Aden-CADTM, Bruselas-Lieja, 2011. Comite por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - CADTM - 18 de mayo de 2011.
Traducido por Griselda Pinero.

martes, 7 de junio de 2011

Dos premios Nobel de Economía piden que se meta en la cárcel a los banqueros

Economistas como Joseph Stiglitz y George Akelof vienen diciendo durante los últimos meses y en repetidas ocasiones que "es imposible resolver la crisis económica sin que los criminales que cometieron el fraude estén en la cárcel".El Nobel de economía George Akerlof ha criticado que no se castigue a los delincuentes de cuello blanco y que se facilite con las nuevas medidas económicas las condiciones para comenter este tipo de delitos, lo que provocará mayor destrucción de la economía en el futuro.
El también Nobel de Economía Joseph Stiglitz denuncia que el sistema está diseñado para fomentar ese tipo de cosas, y que las personas que han tenido la mayor responsabilidad en la situación actual no están siendo sancionados, y aunque se les multara con un 5% o 10% de las ganancias que han obtenido, seguirían viviendo en sus lujosas casas y con sus cientos de millones delares.
"El sistema está diseñado para que si te pillan, la multa sea sólo un número muy pequeño comparado con el fraude cometido. Es como una multa de aparcamiento, a veces tomas la decisión de aparcar en un sitio a sabiendas de que podrían ponerte una multa", señala el premio Nobel, que asegura que habría que meter a muchos de los responsables en la cárcel".
"¿Vamos a confiar en quienes nos metieron en esta situación para sacarnos de ella? Ellos reconocen que no han hecho bien las cosas pero que su comprensión de la situación es buena. Si creen esto, estamos en un lío, lo siento"
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