"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 17 de enero de 2012

A propósito de propuestas sobre la incorporación de Cuba al FMI

Dra. Tania García Lorenzo Economista. anialuis@cubarte.cult.cu


Ninguna sociedad puede ser analizada fuera de los contextos espacio-temporales en que se ha desenvuelto, los requerimientos de sus sociedades y las externalidades que la condicionan. Cuba no es una excepción. Los objetivos de la llamada actualización del modelo económico trascienden con creces la economía y su modernidad. Para muchos, el objetivo es el desarrollo y el bienestar de toda la sociedad y no solo una parte de ella, lo que, partiendo desde el subdesarrollo, lo convierte en un propósito sumamente complejo. Lo que está en juego hoy no es solo el modelo económico cubano, sino la sociedad que debe  emerger de la crisis que atraviesa la nación y que esta imprescindible introspección la haga emerger más saludable.
El diagnóstico de lo que debe ser jerarquizado en la estrategia de desarrollo es un componente fundamental del análisis. La evolución de un pueblo depende de él mismo y de sus capacidades para lograr su  desarrollo, por lo que en ausencia de autosustentabilidad económica, los equilibrios han dependido del ahorro externo. A decir de estudiosos de la economía nacional, en el caso cubano se demostró que, si bien la ayuda externa resulta decisiva en el proceso de desarrollo, el logro de una dinámica endógena que permita transformar y disminuir la dependencia resulta más que indispensable. Los expertos cubanos comprometidos con el proyecto nacional han reiterado en múltiples ocasiones que en el proceso de reconstrucción de la economía, hay que asumir y desarrollar los sectores dinámicos y establecer los encadenamientos productivos necesarios para alcanzar un desarrollo autosostenido. Esto es ineludible si de independencia estamos hablando.1
El multilateralismo es un instrumento de las políticas domésticas a escala internacional y son los  Estados Nacionales los que determinan su membresía y después su participación. Su sistema institucional ha servido para catalizar las correlaciones de fuerza del poder mundial y como resultado del estado actual de desorden, en la actualidad esta deslegitimado. El sistema de Instituciones Financieras no escapa a esa realidad. Como respuesta, se ha ido estableciendo un sistema multilateral internacional paralelo con un carácter cada vez más corporativo.
Han sido varias las propuestas que han incluido la reincorporación de Cuba al sistema de instituciones financieras de Bretton Woods, FMI y BM. No pretendo juzgar aquí a estas dos instituciones y sus desempeños a lo largo de sus más de sesenta años. La bibliografía que da cuenta de su gestión es sumamente amplia, diversa y polarizada. Desde el lado del análisis de esta ecuación solo quisiera dejar sentado un criterio de partida. El FMI/BM es un mecanismo institucional, instrumento de los intereses vencedores en la correlación mundial de fuerzas en cada etapa. Y le han sido asignados su perfil y el papel a desempeñar en cada uno de los países, así como los grados de libertad y las flexibilidades aceptables que aplicar. Los desmanes que han provocado constituyen el resultado de las políticas que propugnan las fuerzas que asumen su conducción, pero, sobre todo, de los gobiernos de los países que aceptan condicionamientos y políticas que no se corresponden con sus necesidades verdaderas.


Existen múltiples aristas del análisis de la reincorporación de Cuba al sistema multilateral de financiamiento internacional que no podrían faltar, tales como la actitud de los Estados Unidos y otras potencias  mundiales en su accionar en el FMI, y la actitud para con Cuba. También la tradicional política de interferencia en los diseños nacionales que son invariables y reconocidas, lo que no resulta negociable para los conceptos de independencia que tenemos la mayoría de los cubanos, mas allá de su disposición a escuchar con simpatías las preferencias domésticas. Por otra parte, la vida ha demostrado la inconveniencia de homologar experiencias de distinta naturaleza. El fracaso del llamado Consenso de Washington dio múltiples lecciones y una de ellas es que cada país tiene que analizarse de forma independiente. Cuba también tiene una larga experiencia en la inconveniencia de copiar modelos y políticas que no se ajustan a sus necesidades internas. Con todo el amor que nos profesamos, de forma recíproca, no es lo mismo Cuba que Nicaragua o Viet Nam. Al evaluar cada país es necesario tener en cuenta sus características específicas, sus diferentes puntos de partida, compromisos internacionales aceptados y sus sociedades.
No hay debate de políticas económicas que no esté compelido a empezar por definir la economía política que la regirá. Estamos hablando de un reordenamiento para producir y reproducir la vida de la sociedad tanto material como espiritual a través de un proyecto ético dignificador del ser humano. En ese contexto, se trata de restablecer la funcionalidad armónica de la economía donde coexistan distintas formas sociales de propiedad, estatal, cooperativa e individual, diferentes categorías de trabajo productivo y todo ello con una participación social activa y permanente que corrija las distorsiones. Una mirada que exceda los equilibrios macroeconómicos fundamentales pudiera apreciar que los cambios internos que deben producirse constituyen cambios profundos en el patrón de acumulación que sustente la estrategia nacional de desarrollo.
La proyección exterior de la Revolución cubana ha tenido diferentes etapas, donde ha influido en su definición la voluntad política de mantener un proyecto independiente; una concepción del «deber ser» del  orden mundial y una acción internacional consecuente con esa interpretación del deber ser; la permanente  contradicción entre las conveniencias económicas y las políticas así como las posibilidades de ambas. Por ello se aprecia que la inserción internacional política del proyecto cubano ha influido de forma determinante en el tipo y modelo socio económico doméstico y no a la inversa y ha determinado su evolución económica y social, actuando en ocasiones como complemento y en otras como condicionante de las decisiones estratégicas.
En las condiciones actuales y los ordenamientos internos necesarios establecidos, la inserción internacional juega un papel fundamental y forma parte de ese ordenamiento, pero debiera ser en una función subordinada. Disponer de fuentes de financiamiento estables para el proceso de inversión y de gastos corrientes en términos aceptables para el ciclo de reproducción puede contribuir de forma relevante a alcanzar los objetivos y, seguramente, deberán considerarse todas las opciones para asumir aquellas que no contradigan los encadenamientos productivos internos y las estrategias internas que se definan.
En la década de los 2000, Cuba reestructura por tercera vez su sistema de relaciones económicas internacionales con una importante reorientación hacia el continente y, cuando se comparan los datos por regiones, pareciera que se alcanza una mayor diversificación de sus vínculos comerciales. Sin embargo, al estudiar la estructura geográfica del comercio internacional se aprecia que siete países sonel destino de 70% de las exportaciones cubanas; ocho son los proveedores de 73% de las importaciones del país y en cinco se concentra 59% del comercio exterior.2   Transformar esa situación y diversificar los vínculos externos debiera constituir un objetivo priorizado de la política económica en la esfera internacional. Además de lo dicho por José Martí hace más de 150 años, cualquier cambio en los cinco países que hoy concentran los flujos de comercio e inversión tendría un severo impacto en la economía y la sociedad cubanas, de tal grado que, con mayor o menor exactitud, algunos analistas lo comparan con el shock externo que le provocó el derrumbe al “socialismo real europeo”.
En las transformaciones en marcha debiera tenerse el desarrollo como objetivo, el crecimiento económico como una de las vías y la inserción internacional y la cooperación como un expediente funcional al proyecto y al modelo y no a la inversa. Y para ello, fortalecer e impulsar la transformación de la totalidad de las capacidades productivas cubanas tanto en el sector estatal como en el no estatal y sin exclusiones, se constituye en requisito indispensable para alcanzar una inserción no dependiente en la economía mundial.
El discurso de integración con el continente se ha reflejado siempre vinculado al ejercicio de la solidaridad, la cooperación desde y a través de los acuerdos intergubernamentales, pero aún se evidencia poca o nula incidencia en las relaciones ínterempresariales en los bloques o estructuras internacionales en los que se participa y en los resultados totales del comercio internacional. Al menos, eso indica las estadísticas públicas. Un cambio cualitativo en ese esquema pudiera potenciar la economía nacional.
Cuba necesita una inserción económica internacional en general y financiera en particular que respalde los esfuerzos que se realizan y contribuya a acortar los tiempos necesarios para la recuperación de la economía nacional y de eso no debiéramos tener dudas. Pero no es cualquier inserción, no es a partir de patrones envejecidos que han probado su ineficacia, ni en esquemas que propendan a condicionamientos intolerables. Al menos, si de economía y sociedad estamos hablando.



Notas


1. Los trabajos de Juan Triana, Omar Everleny, Armando Nova y las reflexiones contenidas en el libro Cincuenta años de economía cubana (Omar Everleny, comp., Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010), son de obligada referencia en este orden para el debate actual.

2. Cálculos de la autora a partir de datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) y TRADEMAP.

lunes, 16 de enero de 2012

Información asimétrica y mercados imperfectos: por qué la economía no funciona como se dice

Por Marco Antonio Moreno


En un post de hace tres años que pasó bastante inadvertido hablé de los sofismas de los mercados eficientes, donde cuestionaba los fundamentos de la llamada “competencia perfecta” que da curso a los mercados perfectos y eficientes que defiende la economía neoclásica. Hay que recordar que la economía neoclásica sostiene que los mercados siempre logran el equilibrio a través del mecanismo de precios, y que el desempleo es solo temporal (ver ¿Qué dice la teoría económica sobre el desempleo?).
Para los neoclásicos el mercado del trabajo es igual al mercado de las papas. Y como parten del supuesto de que la información que manejan oferentes y demandantes es perfecta y completa, el mercado del trabajo, para los clásicos, está siempre en equilibrio. Si se produce algún desequilibrio en el mercado del trabajo, el ajuste es automático por la vía de un cambio en el precio del salario. Al haber mucha gente que desea trabajar (oferta de trabajo) y pocas empresas que necesiten trabajadores (demanda de trabajo), el precio del salario necesariamente debe caer para llegar al nuevo equilibrio de pleno empleo con un salario más bajo. La mejor refutación de esta teoría la da la persistencia del desempleo en varios países del mundo, particularmente en España como nos indica Onésimo.

Los autos usados de Akerloff

El supuesto de la información perfecta que está detrás de todos los modelos neoclásicos, justificó la indiscriminada expansión del comercio internacional que dio como gran ganador a China, dado que en este país se instalaron las empresas líderes de los países desarrollados aprovechando la obra de mano barata. Esta migración de empresas hacia el gigante asiático demostró que hay asimetrías en la información y que los mercados no son tan perfectos como se quiere hacer creer. El hecho de que exista el uso de informaciòn privilegiada ofrece grandes ventajas a quienes están en la toma de decisiones. Esto es lo que se conoce como asimetrías de mercado.
Una muestra de estas asimetrías de mercado lo da el caso de George Akerloff, quien en 1970 publicó un trabajo sobre el mercado de los autos usados. En su investigación, Akerloff explica cómo la información desigual de la que disponen compradores y vendedores de autos usados, genera una situación en la cual el mercado no funciona y se requieren incentivos adicionales. Para comprender esto, Akerloff se pregunta ¿qué tipo de automóvil esperaría conseguir una persona cuando compra un coche usado?, o ¿quien tiene más incentivo para vender su automóvil, aquel que tiene uno bueno o aquel que tiene uno malo? El problema es que al mercado de autos usados también llegan aquellos que desean vender su auto de buena calidad y en buen estado. Para superar este impasse se requieren instrumentos adicionales como garantías o incentivos que aseguren al comprador que el vehículo no fallará a la salida de la tienda.
Este texto de Akerloff fue rechazado por varias publicaciones especializadas de economía como el American Economic Review, el Journal of Political Economy y el Review of Economy Studies, por considerarlo un tema trivial, vago e irrelevante, hasta que, cuatro años más tarde, fue publicado por el Quaterly Journal of Economics. Según el propio Akerloff, los editores temían que el argumento de la información asimetrica tuviera un impacto negativo sobre la rigurosidad de la ciencia económica, una disciplina que ya había alcanzado el nivel de Premio Nobel. Por cierto, treinta años más tarde, el año 2000, Akerloff recibió el Premio Nobel por este trabajo, junto a Joseph Stiglitz y Michael Spence, otro par de economistas alejados de la ortodoxia neoclásica.
¿A qué viene hablar de las asimetrías e imperfecciones del mercado? Muy simple: nuestro mundo moderno ha sido dominado por la hegemonía neoclásica que indica que los mercados son perfectos, que la información es perfecta, y que todo lo puede resolver el mercado. Prueba de ello son los ajustes a la baja en los salarios que están promoviendo varios gobiernos europeos, como Grecia y España, esperando que con esto el mercado del trabajo alcance su equilibrio de pleno empleo. Pero además, para plantear que en la economía existen numerosos problemas de información e intereses ocultos que generan abiertos beneficios a quienes manejan el mundo. Evidentemente, el mundo es manejado por quienes tienen el poder económico y por la información privilegiada que les permite reproducir ese poder económico y obtener aun mayores ventajas.

¿Qué tienen en común los autos usados con el sistema financiero?

Ahora que sabemos que los vendedores tienen mucha más información que los compradores, veremos cómo el uso de la información asimétrica ha conducido al fracaso del mercado y a su poderoso núcleo: el sistema financiero.
Desde mediados de los años 90, la desregulación financiera condujo a un aumento general en el nivel de riesgo asumido por los prestamistas hipotecarios y los bancos de inversión. Las asimetrías de información entre compradores y vendedores de Wall Street, obligaron a generar nuevos incentivos y a crear nuevos mercados con complejos instrumentos que permitían a los bancos apostar en contra de esos mismos activos. Volviendo a los autos usados, esto sería equivalente a una póliza de seguro tomada por el vendedor del auto usado, donde el beneficiario sería el vendedor, y no el accidentado. Este tipo de productos se detallan en el post Como un monstruo a lo Frankenstein, los engendros financieros de los CDS están fuera de control.
Si existiera información perfecta en el sistema financiero, habría sido imposible un descalabro como el del año 2008. El sistema financiero no solo operaba vendiendo autos de mala calidad (las hipotecas subprime), sino que además conseguía que un importante taller mecánico (las agencias de calificación) acreditaran la buena calidad del vehículo y le dieran una potente “triple A” (esa que hoy se le quita a los países europeos); tomando además una póliza de seguro donde el beneficiado de última instancia en caso de accidente…¡era el banco!
Desde mediados de los años 90, con la caída del bloque soviético, el muro de Berlín y la llegada del “fin de la historia”, la innovación financiera dio lugar a un incremento sin precedentes en la disponibilidad de préstamos a bajo interés y la creación de dinero desde la nada. Millones de personas de escasos ingresos creyeron ser beneficiadas al optar a créditos que antes tenían vedados y que validaban ese dinero creado desde la nada, producto del gran apalancamiento bancario. La banca había encontrado la milagrosa fórmula de hacer esto posible: con los derivados de deuda colateralizada (CDO), paquetes de centenares de hipotecas (o autos usados) que eran vendidos como deuda de alta calidad (tenían “triple A”)... Bueno, el resto de la historia es bien conocido, y cuelgo aquí la película Inside Job que habla, en forma brillante, de estos temas:
Así como la existencia de información imperfecta en el mercado de los autos usados conduce a una asignación de recursos hacia los autos de mala calidad por la vía del engaño, así también la información imperfecta en los mercados financieros ha provocado el colapso de la economía real y productiva. Tras décadas de cuidar con celo las políticas monetarias y el control de precios, estas acciones no han hecho más que hundir a la economía real y sumergirla en el profundo letargo que puede incubar una década perdida. Y todo por creer en los “mercados perfectos”.

domingo, 15 de enero de 2012

¿Cuentapropismo en el aeropuerto internacional José Martí?

Por Humberto Herrera Carles
La pregunta en modo alguno  es ingenua  y veremos  por qué.
En las visitas que he realizado a algunos lugares donde se desempeñan los trabajadores por cuenta propia, me ha llamado la atención el poco uso, en cuanto a papeles, tienen estos lugares, te toman en el mejor de los casos el pedido en un papelito o de memoria y te dan la cuenta a pagar en un papelito o a viva voz. Algo que se diferencia sustancialmente de su par estatal en el turismo que hay aparentemente más control en este sentido, y no así, en las entidades estatales del comercio minorista.
Y siempre, me he preguntado cómo le harán los contadores para registrar los ingresos por ventas reales en esos lugares sin soporte alguno. Porque evidentemente solo lo sabrá, en verdad, el dependiente gastronómico en cuestión,  que es al área a que me refiero.
Y es que los dependientes gastronómicos en todas las áreas y sectores de la economía, tienen un oficio que “generan” dinero, mucho dinero para beneficio personal, ya sea por su buen servicio o por las innumerables artimañas que van desde: introducir productos alimenticios personales para vender como si fueran del establecimiento, a servir menos de lo que se te ofrece, a reportar como venta un producto por otro, o sencillamente a reportar menos de lo vendido o no reportar nada y después vemos como ajustamos el inventario de productos en aquellos que los tengan, en complicidad con almacenes o cocinas, entre otras cosas, criticables desde el punto de vista ético.
¿Cuál es el nivel de vida de los dependientes gastronómicos como regla general en nuestro país? La respuesta es un reflejo de las desproporciones, desajustes y problemas que tiene la economía socialista cubana, y su análisis rebasa el marco de este escrito.
Baste decir solamente, que cuando trabajaba en el turismo el  62% de los mismos eran universitarios y teníamos desde Ingenieros en centrales termonucleares graduados en la URSS, pasando por ingenieros en SAD, licenciados en economía, marxismo- leninismo, contadores, veterinarios, etc. ¿Cuántos miles de dólares se gastaron en la formación de esos profesionales para que al final sean dependientes gastronómicos?  Carrera por demás que no dura más de un año, y no lo digo con desprecio, lo digo por lo irracional que desde el punto de vista económico y por sus consecuencias, han traído y trae esta transgresión del sentido común y de la vida social, entre muchos otros ejemplos que se pueden poner en nuestro país.
Pues en el aeropuerto el  pasado 8 de enero del 2012, esperando el  vuelo, ya en la sala de abordar, quise tomarme un café expreso cubano. Habían cuatro dependientes y delante mi una española por su acento, pedía una limonada y le habían traído un refresco de limón, ella insistía que no era eso lo que quería, el dependiente le preguntaba a la otra dependiente en tono afirmativo, como que la española si lo había pedido así, hasta que esta le dijo que era una limonada de limón, con limones naturales. Este se le ilumino la cara y le dijo “si como que no, pero son 2.50 cuc” y esta asintió. Llego mi turno, pedí mi café y me cobraron 1 cuc, el de atrás de mí, casualmente hizo otro tanto, rápido vino la limonada, mi café y el  otro  café, no sé qué cara habré puesto de incomodidad, que la dependiente me dice “yo paso su café con el otro juntos”, y entonces me alejo prudentemente, pero observando. Siguió la cola y aquella caja no sonaba, sólo vi a los minutos que pidieron un sándwich y un refresco cola y casualmente se paso por la caja como cobrado, después de un largo silencio de la misma y a pesar de las ventas efectuadas. Todo lo demás no lo vi pasar en ese momento.
En mis rondas posteriores por el lugar, esperando el abordaje, tuve oportunidad de tirar fotos que adjunto, y pude observar cómo se contaban, por otra, las monedas de CUC de a uno ( imagino para entregar cambio, pero delante y en el medio de todos) y que en ese momento llegaba otra dependiente con un billete de 20 usd y le decía a la otra sino tenia cambio, esta le dice no, pues dame de la caja entonces, abren la caja y había casi 100 usd en diferentes denominaciones junto a los CUC ( yo pensaba que no circulaba como moneda el dólar), pero pensé quizás que por ser el aeropuerto se permitía, pero me llamo la atención la pregunta confidente de una a otra y el cobro del servicio alejado de la caja. No pude evitar recordarme de los trabajadores por cuenta propia en este momento.
Comentando con otra persona, esta me dijo en tono cómplice “están haciendo el pan esta gente”. Yo le dije “están afectando al país y su imagen”.
Así que aparentemente paso a otras manos, aunque  se “cuadre” como en el cuentapropismo, ya que al final parecía que tenían el local de gastronomía, de la sala de abordar del aeropuerto internacional José Martí, “arrendado” por nuestros dependientes gastronómicos.

sábado, 14 de enero de 2012

Los peligros del 2012

El año 2011 será recordado como la época en que muchos estadounidenses que siempre habían sido optimistas comenzaron a renunciar a la esperanza. El presidente John F. Kennedy dijo una vez que la marea alta eleva todos los botes. Pero ahora, con la marea baja, los estadounidenses no solo comienzan a ver que quienes tienen mástiles más altos han sido elevados mucho más, sino que muchos de los botes más pequeños han sido destrozados por el agua.
En ese breve momento en que la marea creciente estaba, efectivamente, subiendo, millones de personas creyeron que tenían buenas probabilidades de cumplir su “sueño americano”. Ahora también esos sueños están retirándose. En 2011, los ahorros de quienes habían perdido sus empleos en 2008 o 2009 ya se habían gastado. El seguro de desempleo se había terminado. Los titulares que anunciaban nuevas contrataciones –aún insuficientes para incorporar a quienes habitualmente se suman a la fuerza laboral– significaban poco para cincuentones con pocas ilusiones de volver a tener un empleo.
De hecho, las personas de mediana edad que pensaron que estarían desempleadas por unos pocos meses, se han dado cuenta a esta altura de que, en realidad, fueron jubiladas a la fuerza. Los jóvenes graduados universitarios con decenas de miles de dólares de deuda en créditos educativos no podían encontrar ningún empleo. La gente se mudó a las casas de sus amigos y los parientes se han convertido en sin techo. Las casas compradas durante la burbuja inmobiliaria aún están en el mercado, o han sido vendidas con pérdidas. Más de 7 millones de familias estadounidenses han perdido sus hogares.
El oscuro punto vulnerable de la burbuja financiera de las décadas anteriores también ha quedado completamente expuesto en Europa. Los titubeos por Grecia y la devoción de los Gobiernos nacionales clave por la austeridad comenzaron a implicar una pesada carga el año pasado. Italia se contagió. El desempleo español, que se había mantenido cerca del 20% desde el comienzo de la recesión, trepó aún más. Lo impensable – el fin del euro– comenzó a verse como una posibilidad real.
Panorama negativo. Este año parece encaminado a ser aún peor. Es posible, por supuesto, que Estados Unidos solucione sus problemas políticos y adopte finalmente las medidas de estímulo que necesita para reducir el desempleo al seis o siete por ciento (el nivel previo a la crisis de cuatro o cinco por ciento es demasiado pedir). Pero esto es tan poco probable como que Europa se dé cuenta de que la austeridad por sí misma no resolverá sus problemas. Por el contrario, la austeridad solo exacerbará la desaceleración económica. Sin crecimiento, la crisis de la deuda –y la crisis del euro– solo empeorarán. Y la larga crisis que comenzó con el colapso de la burbuja inmobiliaria en 2007 y la recesión que la siguió, continuarán.
Además, es posible que los países con los mercados emergentes más importantes, que capearon exitosamente las tormentas de 2008 y 2009, no sobrelleven tan bien los problemas que se perciben en el horizonte. El crecimiento brasileño ya se ha detenido, y eso genera ansiedad entre sus vecinos latinoamericanos.
Mientras tanto, los problemas de largo plazo –incluido el cambio climático y otras amenazas ambientales, y la creciente desigualdad en la mayoría de los países del mundo– continúan allí. Algunos incluso han empeorado. Por ejemplo, el alto desempleo ha deprimido los salarios y aumentado la pobreza.
La buena noticia es que solucionar estos problemas de largo plazo ayudaría a resolver los de corto plazo. Una mayor inversión para adaptar la economía al calentamiento global ayudaría estimular la actividad económica, el crecimiento y la creación de empleo. Impuestos más progresivos, que redistribuyan desde los ingresos altos hacia los medios y bajos, simultáneamente reducirían la desigualdad y aumentarían el empleo al impulsar la demanda total. Los impuestos más elevados a los ricos podrían generar ingresos para financiar la necesaria inversión pública, y proporcionar cierta protección social para quienes menos tienen, incluidos los desempleados.
Incluso sin ampliar el déficit fiscal, esos aumentos de “presupuesto equilibrado” en los impuestos y el gasto reducirían el desempleo y aumentarían el producto. Lo que preocupa, sin embargo, es que la política y la ideología en ambos lados del Atlántico, pero especialmente en EE. UU., no permitirá que nada de esto ocurra. La fijación en el déficit inducirá recortes en el gasto social, empeorando la desigualdad. De igual manera, la persistente atracción hacia la economía de oferta, a pesar de toda la evidencia en contra (especialmente en períodos de alto desempleo), evitará que se aumenten los impuestos a quienes más tienen.
Incluso antes de la crisis hubo un reordenamiento del poder económico –de hecho, una corrección de una anomalía con 200 años de historia–, en la que la participación asiática del PBI global cayó desde cerca del 50% a, en cierto punto, menos del 10%. El compromiso pragmático con el crecimiento que se percibe actualmente en Asia y otros mercados emergentes destaca frente a las equivocadas políticas occidentales, que, impulsadas por una combinación de ideología e intereses creados, parecen casi reflejar un compromiso para evitar el crecimiento.
Como resultado, la reestructuración económica global probablemente se acelere. Y casi inevitablemente dará lugar a tensiones políticas. Con todos los problemas que enfrenta la economía global, seremos afortunados si estas presiones no comienzan a manifestarse dentro de los próximos doce meses.

Joseph E. Stiglitz es catedrático en la Universidad de Columbia, premio Nobel de Economía, y autor de Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy [Caída libre: el libre mercado y el hundimiento de la economía mundial]. Copyright: Project Syndicate, 2012. www.project-syndicate.org
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