"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

domingo, 17 de mayo de 2020

NUEVOS PEDIDOS DE AYUDA MÉDICA A CUBA

Por Pedro Martínez Pírez

Este domingo Perú se sumó a las naciones de América Latina y el resto del mundo que solicitan ayuda médica de Cuba para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19.

Según el reporte de la agencia Xinhua, la presidencia del Consejo de Ministros de Perú firmará un convenio con Cuba para que una brigada de 85 especialistas cubanos viaje en los próximos días a esa nación andina para ayudar a combatir la pandemia.

Los integrantes de la brigada médica cubana laborarán en establecimientos peruanos de Salud ubicados en las regiones más afectadas por la enfermedad.

Según reportes de este domingo la crisis sanitaria de Salud por la pandemia registra en Perú cerca de 90 mil infectados por el virus y más de 2 mil 500 fallecidos.

La más reciente colaboración médica de Cuba a Perú se produjo en abril de 2017 con el arribo a esa nación de una brigada que ayudó a los pobladores de la región de Piura, afectados por graves inundaciones y deslaves.

La historia de la solidaridad cubana con Perú registra el momento en que el Comandante Fidel Castro y otros 150 mil cubanos donaron su sangre para salvar la de miles de peruanos damnificados por el terremoto del 31 de mayo de 1970 en la región de Áncash, donde perecieron más de setenta mil personas.

Poco a poco, y pese a la furibunda campaña del gobierno de Estados Unidos contra las brigadas médicas cubanas, se abre paso la verdad y la solidaridad.

Perú y México son los ejemplos más recientes de cómo la pequeña nación del Caribe, bloqueada y agredida desde hace seis décadas por la potencia del Norte, tiene sin embargo fuerzas para ayudar a otras naciones a combatir la pandemia, con modestia, sin alardes, pero convencida del deber de luchar en forma solidaria por alcanzar ese otro mundo posible.

martes, 12 de mayo de 2020

ROQUE DALTON: DOS PATRIAS TENGO YO, CUBA Y LA MÍA

Por Pedro Martínez Pírez

Fotos y edición/J M Zavaleta


Imagen que contiene firmar, colgando, amarillo, señal

Descripción generada automáticamenteEstuve hace cinco años, el 14 de mayo de 2015, cuando en el edificio enclavado en el número 162 de la Calle J, en El Vedado, el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar, Presidente entonces de la Casa de las Américas, y Aída Cañas, compañera de Roque Dalton, y madre de sus tres hijos, develaron una placa que identifica el lugar donde vivió el gran poeta salvadoreño.

La placa fue elaborada en los talleres de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que dirige desde hace muchos años Eusebio Leal Spengler, y en ella puede leerse un texto de inspiración martiana de Roque Dalton: Dos Patrias tengo yo, Cuba y la mía.

Al acto, efectuado en la fecha en que Roque Dalton cumpliría 80 años de edad, asistieron también Miguel Barnet, entonces Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la poeta cubana Nancy Morejón y el salvadoreño Alfredo Elías, quien en esos momentos era el Cónsul de su país en Cuba.

La ceremonia fue breve, pero muy emotiva y de mucho contenido, pues en sus palabras Roberto Fernández Retamar, fallecido en julio del pasado año en La Habana, denunció el asesinato de Roque Dalton, todavía impune, así como la desaparición de los restos del gran poeta, escritor y periodista salvadoreño.

Yo había visitado en numerosas ocasiones el apartamento donde en ese edificio vivieron Roque Dalton, Aída Cañas y sus hijos Roquito, Juan José y Jorge.

En una ocasión fue para entrevistar a una famosa guerrillera salvadoreña, Mélida Anaya Montes, conocida como la Comandante Ana María, quien años después, en abril de 1983, fue asesinada, en un crimen muy parecido al que se cometió con Roque Dalton, por sicarios de su propia organización político militar.

En otra ocasión llevé al apartamento de Aída Cañas a un médico ecuatoriano, Galo Alvear, quien estuvo durante tres años como médico internacionalista, con el seudónimo de “Mario”, en la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

En ese encuentro, que fue una verdadera sorpresa para Aída y para el propio Galo, los entrevisté a los dos para un programa de Radio Habana Cuba, que transmitimos unos meses antes del triunfo electoral de Mauricio Funes, en marzo de 2009.

La candidatura del periodista salvadoreño Mauricio Funes, quien contó con el decisivo apoyo del FMLN, tenía muy ilusionados tanto a la viuda de Roque como al médico internacionalista ecuatoriano.

Durante el diálogo a tres voces Aída recordó que su apartamento se convirtió siempre, en vida de Roque Dalton, en lugar de reunión de intelectuales y artistas cubanos, entre los cuales mencionó el cantautor Silvio Rodríguez, quien dedicó a Roque y a Roquito, su hijo mayor caído en la guerrilla salvadoreña, su famosa canción “Unicornio Azul”.

Galo recordó cuando, en medio de los combates y cargando una especie de hospital en su mochila, con frecuencia resbalaba y caía, y los jóvenes guerrilleros salvadoreños reían, pero inmediatamente después de su caída lo socorrían para que pudiera seguir la marcha junto a ellos.

Fue un programa de radio bien hermoso el que logré con los valiosos testimonios de Aída Cañas y Galo Alvear, quienes a partir de ese momento forjaron una amistad que se prolonga hasta hoy.

Galo, quien siempre fue un admirador del poeta Roque Dalton, presidió en su provincia de Guayas, en Ecuador, la Coordinadora de Solidaridad y Amistad con Cuba, y en una ocasión me entregó como donativo para Radio Habana Cuba una gigantografía con el texto de la carta que el presidente Eloy Alfaro envió a María Cristina, la Reina Regente de España, pidiendo la independencia de Cuba.

Esa gigantografía con la histórica carta del Viejo Luchador ecuatoriano, fechada en Guayaquil el 19 de diciembre de 1895, figura en el Salón Principal de Radio Habana Cuba, como parte de una galería colmada de símbolos históricos de la Patria Grande.

Y fue también Radio Habana Cuba un centro periodístico donde en la década de los años sesenta laboró el poeta salvadoreño Roque Dalton, con otros periodistas e intelectuales de Cuba, y otras naciones de América.



En su orden, Pedro Martínez Pírez, Alfredo Elías, José Alfredo Pineda Dubón y Roberto Vizcaíno, en estudio “Orlando Castellanos” de Radio Habana Cuba, 2016

Y en homenaje a Roque Dalton, inauguramos un estudio con su nombre, su fotografía y copia de su contrato con Radio Habana Cuba, durante una transmisión en vivo realizada en abril de 2016, en ocasión del aniversario 55 de la emisora.

En esa transmisión, de la cual conservamos una grabación en nuestros archivos, participaron los salvadoreños José Alfredo Pineda Dubón, oyente fundador de Radio Habana Cuba, José Mario Zavaleta, corresponsal de la emisora en El Salvador, el entonces Cónsul en Cuba, Alfredo Elías, así como el abogado cubano Roberto Vizcaíno, quien como dirigente estudiantil había conocido y fue amigo del notable poeta revolucionario Roque Dalton.

Imagen que contiene texto, hecho de madera, verde, pantalla

Descripción generada automáticamenteContrato y foto en estudio “Roque Dalton”, de Radio Habana Cuba

Y en ese estudio “Roque Dalton” entrevisté yo a uno de los  hijos del poeta, Jorge, un cineasta formado en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, enclavada en la actual provincia de Artemisa. Jorge quedó gratamente sorprendido al conocer el Estudio de grabación que lleva el nombre de su padre, y en la entrevista agradeció a Radio Habana Cuba por recordar y enaltecer la figura de su progenitor.

Otro de sus hijos, Juan José, quien como su hermano mayor fue guerrillero, también se formó en Cuba, pero como periodista, y en la actualidad labora en el diario “ContraPunto”, en el Pulgarcito de América. Juan José me acaba de escribir desde El Salvador y en su mensaje expresa textualmente: “Mi padre amaba a Cuba, como nosotros… Esa es la sangre que corre en nuestras venas y está en nuestra ADN”.

Desde hace diez años Juan José y Jorge, en nombre de la familia,  formularon una denuncia ante la Fiscalía General de El Salvador señalando como los asesinos de Roque Dalton a los ex guerrilleros Joaquín Villalobos y Jorge Meléndez.

Nuestra familia ha insistido e insistirá, reiteran los hijos del poeta, en el hecho de que el asesinato de Roque Dalton, perpetrado el 10 de mayo de 1975, ha permanecido en la impunidad jurídica. Por lo tanto sus victimarios, en primera instancia, y el Estado en su conjunto, nos deben la sagrada verdad jurídica y la sagrada justicia sobre este caso tan doloroso para El Salvador y para toda la humanidad.

Ochenta y cinco años cumpliría este 14 de mayo el poeta Roque Dalton, a quien numerosos intelectuales y artistas de América y Europa han rendido homenaje, entre ellos los cubanos Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet y Silvio Rodríguez, los uruguayos Mario Benedetti, Eduardo Galeano y Daniel Viglietti, los argentinos Néstor Cohan y Julio Cortázar, el mexicano Paco Ignacio Taibo II, la estadounidense Margaret Randall, el nicaragüense Ernesto Cardenal, y el francés Regis Debray.

Es increíble que a 45 años de su asesinato, cumplidos el pasado 10 de mayo, no solamente el crimen se mantenga impune, sino que los asesinos no han revelado donde están sus restos.

En su orden, Nadia Batista, Aída Cañas, Pedro Martínez Pírez y Domingo Santacruz, en casa de Roque, 2011

Yo, que he visitado tantas veces su casa, que soy amigo de su compañera Aída y de sus hijos Juan José y Jorge, que fui el autor intelectual y material de bautizar uno de los estudios de grabación de Radio Habana Cuba con su nombre, finalizo esta evocación con un poema del propio Roque Dalton, titulado “Sobre dolores de cabeza”:

Es bello ser comunista,
aunque cause muchos dolores de cabeza.
Y es que el dolor de cabeza de los comunistas
se supone histórico, es decir
que no cede ante las tabletas analgésicas
sino sólo ante la realización del Paraíso en la tierra.
Así es la cosa.

Bajo el capitalismo nos duele la cabeza
y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la Revolución la cabeza es una bomba de retardo.

En la construcción socialista
planificamos el dolor de cabeza
lo cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.

El comunismo será, entre otras cosas,
una aspirina del tamaño del sol.

Prohibido olvidar a Roque Dalton García, el hombre grande de un país pequeño, el genio de la poesía que se quedó para siempre entre nosotros, en El Salvador, en Cuba y en toda Nuestra América, para deshonra de sus asesinos.

La Habana, 14 de mayo de 2020

Honor y Gloria al comandante Guillermo Jiménez Soler.

Por: Tony López R

En medio de este riguroso encierro provocado por esta terrible Pandemia, conocí la dolorosa muerte del heroico comandante Guillermo Jiménez Soler, (Jimenito como le decíamos), fundador del Directorio Revolucionario y luchador de primera línea desde el mismo 10 de marzo, cuando el dictador Fulgencio Batista, ejecutó el artero y criminal golpe de estado, e instauró una de la más cruel dictadura de América Latina, apoyada por el gobierno de los Estados Unidos.

Conocí a Jimenito al triunfo de la revolución, cuando en compañía del también querido compañero Miguelito Brugueras, le fuimos a ver a la dirección del periódico Combate, órgano oficial del Directorio Revolucionario que él dirigía y unos años más tarde, nos volvimos a encontrar en la Jefatura de la Dirección de Inteligencia del Minint, situada en el llamado castillito de 51 en Marianao y él se desempeñaba como Jefe de Información y análisis, desde entonces mantuvimos una muy buena amistad y yo disfrute en distintas conversaciones, entre compañeros y amigos, de su vasta cultura.

De su participación en la lucha contra la dictadura y de detalles de aquella epopeyicas acciones llevada adelante por el estudiantado y la juventud de la época y de la que él forma parte inspiradas en el pensamiento de José Martí, Mella y Guiteras, en esas ideas se forjó aquella pleyades de hombres y mujeres que se convirtieron en valientes y audaces combatientes contra la dictadura y que tuvieron en la colina universitaria su principal trinchera. En la década del 50, líderes como Fidel Castro, José Antonio Echevarría, Fructuoso Rodríguez, eran entre otros fuertes inspiradores de lucha, cómo no recordar la marcha de las antorchas del 28 de enero de 1953, encabezada por Fidel, bajando con las antorchas símbolo de rebeldía de la histórica escalinata, allí estuvo Jimenito rindiéndole tributo a José Martí.

Miembro activo del Directorio, participó en numerosas acciones en contra de la dictadura, y se destacó por su valentía, tal como cita mi querido compañero Eduardo Delgado, la acción en el canal 4 de la televisión para interrumpir el programa del esbirro de la juventud batistiana y vocero del tirano llamado Luis Manuel Martínez, acción en la cual participaron Juan Nuiry Sánchez y Guillermo Jiménez Soler, la cual él salió gravemente herido en el abdomen y hasta sus últimos días de su vida sufrió sus secuelas. En esa acción y desde la Universidad ubicado por la calle Ronda y San Miguel, el joven Efigenio Amejeiras Delgado, con una carabina M-1, abrió fuego contra los escoltas de Luis Manuel y carros de la Policía.

En fecha más reciente, febrero del 2017, contacté a Jimenito y le expliqué que, en cumplimiento de las orientaciones de la Secretaria Patriótica Militar Provincial de la Asociación de Combatientes, al compañero Manolito Graña y mi persona nos designaron para coordinar y organizar encuentros mensuales de participantes en la lucha revolucionaria, plan que los jóvenes de la FEU bautizaron con el nombre de Encuentro con la Historia. Él recibió con mucho agrado la invitación y le manifesté que la idea era que pudiera comentar hechos poco conocidos, después del Asalto al Palacio Presidencial y de los sucesos de Humboldt 7. Que no excluía que él aportara datos e información que considerara de interés para los jóvenes estudiantes, la mayoría de la Facultad de Derecho e Historia.

Ese encuentro lo realizamos en el Salón de los Mártires y él estaba bien impresionado porque dijo hacia años, que no había pisado la que fuera la oficina de José Antonio, recorrió el salón y se detuvo frente a cada foto de sus compañeros mártires que se exponen en ese salón e hizo sentidos comentarios de todos aquellos que él conoció y le pidió a los dirigentes de la FEU presentes, que preservaran ese local, que forma parte de la historia de Cuba.

De su conferencia recojo sus principales relatos. Dijo que luego del asalto al palacio y el asesinato de Fructuoso Rodríguez, que había sido designado, Secretario General del Directorio, debido a la muerte de José Antonio, y la salida del resto de los asaltantes al exilio, Faure Chomon, le comunicó que el acuerdo tomado por la dirección, era que él quedaría en Cuba al frente de la Organización y que una de las tareas era organizar la apertura de un frente guerrillero en el Escambray. Así lo hizo, un elemento importante unitario que él anotó, fue la acogida y apoyo que tuvo de los compañeros Santiago Riera y Enrique Oltuski máximos responsable del Movimiento 26 de julio en la provincia de las Villas. Expresó que en esa época ya había un pequeño destacamento guerrillero del 26, que dirigía Víctor Bordón, con el que también tuvo conversaciones.

Pero dijo, con mucha modestia y espíritu autocritico, que “él se equivocó al llevar para el Escambray a Eloy Gutiérrez Menoyo, decisión que él tuvo en cuenta que éste contaba con alguna instrucción militar al igual que su heroico hermano, que murió en el Asalto a Palacio”. Como se sabe, Eloy se vinculó a los elementos más nocivo del autentisísmo como Nazario Sargent y otros, que terminaron formando el II Frente Nacional, que el Che calificó muy bien de come vacas, porque eludieron siempre combatir al ejército de Batista y se dedicaron a chantajear a campesinos y robarles.

Comentó el trabajo y los riesgos que corrieron en el traslado de armas, que una parte de ellas había sido dejada abandonada, por el comando de apoyo a los asaltantes al palacio presidencial y que el compañero Domingo Portela había recuperado. Jimenito, salió para el exterior y se unió a la expedición que desembarcó por Nuevitas, Camagüey, expedición dirigida por Faure Chomon, participó como ya se dijo en la organización del Frente del Directorio en el Escambray y en las acciones combativas que tuvo dicho Frente y en otras que en unión con las tropas de la columna 8 , dirigidas por el comandante Ernesto Guevara y que concluyó con la toma de Santa Clara, donde el Frente del Directorio se destacó en la toma del Escuadrón 31, donde se desarrollaron fieros combates hasta la rendición.

Esa tarde en el Salón de los Mártires fue una lección de historia que puso de manifiesto, para todos los que estuvimos presente, que estábamos delante de un héroe anónimo de nuestra patria, donde se destacaba sus conocimientos, su conducta revolucionaria, sus firmes principios, su honestidad y honradez, sus posiciones unitarias, sin dejar de reconocer, que hubo sectarismos dañinos, nos dijo “que muchos enemigos de la revolución quisieron utilizar sus siempre posiciones críticas ante lo mal hecho, sus posiciones enfrentadas ante los oportunistas e incluso quienes han querido, para atacar a la revolución, inventar mentiras sobre muchos de nosotros, mentiras de los mediocres y débiles de pensamiento y alma, de algunos que han traicionado las ideas de sus seres más queridos y que las ideas unitarias de Fidel son las que ha primado en todos los revolucionarios que hemos participado en la lucha desde muy jóvenes”, sentenció.

En la conversación con los dirigentes de la FEU les dijo que nadie debe olvidar que la FEU tiene el deber de recordar que fue y es la continuadora de las ideas de los hombres que hicieron posible esta revolución cuyos sueños se cumplieron al ponerse siempre al lado de los humildes y los explotados, sobre todo al pensamiento antimperialista de Martí, aquel que fue atacado por los miserables marines yanquis, en el Parque Central y por esa acción la FEU organizó una fuerte respuesta.

Las posiciones de Guillermo Jiménez frente a lo fue el sistema capitalista en Cuba se expresan en su libro “Los propietarios de Cuba en 1958” de lo que fue la burguesía cubana. Jimenito desempeño importantes responsabilidades en los ministerios de Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Interior, de Relaciones Exteriores y el Banco Nacional y colaborador de el periódico Granma Internacional.

Militante de nuestro glorioso Partido, Guillermo Jiménez Soler se encuentra dentro de sus Fundadores y ostenta varias condecoraciones y reconocimientos de diversas instituciones fue y será siempre ejemplo para los mejores hijos de nuestra patria, que hoy los vemos, vistiendo las honrosas y humanitarias batas blancas que salvan vidas y brindan esperanza y amor, no solo en su patria, sino también en otros hermanos pueblos, orgullosos de que está es hoy su lucha y con ella honran a Fidel, José Antonio, Frank País, Fructuoso, Camilo, Fauré, el Che y a Jimenito. Gloria eterna a este héroe de nuestra patria.


(*) Periodista, politólogo y Analista internacional.

La Habana, Cuba, 11 de mayo del 2020. 23.30 hrs.

Estados Unidos y Colombia, la derrota de la Operación Gedeón.


Por Tony López R.*

Como la opinión publica conoce una parte de la operación Gedeón, fue derrotada y parte de sus cuadrillas mercenarias fueron dados de baja y un importante número de ellos cayeron prisioneros, incluyendo a dos mercenarios estadounidense y un agente de la DEA. Esta nueva derrota propinada por las patrióticas Fuerzas Militares Bolivarianas y su pueblo, han marcado el fracaso que sucesivamente ha venido teniendo la política injerencista y neocolonizadora del gobierno de Donald Trump.

Pero la guardia no hay que bajarla, ahora es cuando hay que levantarla al máximo, la derrotada operación, organizada y dirigida por el gobierno de Donald Trump, forma parte, de una de las diversas acciones planeadas y ante el fracaso esperan el momento para actuar. El plan es crear focos de violencia, en distintos estados, Miranda y su capital Caracas, utilizando las mentiras y que los medios hegemónicos, propaguen que el desorden y el caos imposibilita la gobernabilidad, la idea es crear la matriz de opinión de una Venezuela ingobernable por el presidente Maduro, en ese caso apelar a la OEA y al TIAR y aprobar una intervención “militar humanitaria” en Venezuela.

No es noticia que el presidente Trump y sus funcionarios hayan negado la participación del gobierno estadounidense, en esta derrotada incursión marítima, ellos saben que el uso mercenario y elementos vinculados al narcotráfico, no pueden ser admitido por el gobierno. La autoproclamada Nación de la “democracia” y autotitulado líderes de combatir el narcotráfico, sería contradictorio e inaceptable que aparecieran vinculados con mercenarios y narcotraficantes. Ese escenario no tiene presentación ante la opinión publica interna y externa, y mucho menos admitir este gran fracaso, tal es así que el señor Mike Pompeo, dijo a la prensa que “si ellos hubieran estado detrás de esas acciones otro resultado hubiera sido diferente”, semejante prepotencia la de este caballero, olvidó la humillante derrota de Vietnam.

Nada distinto hizo el embajador de EE: UU Adlai Stevenson el 15 de abril de 1961 cuando negó los bombardeos de aviones mercenarios a Cuba. El canciller de la dignidad Raúl Roa García lo desenmascaró, cuando fue noticia mundial que los mercenarios fueron derrotados, en las primeras 64 horas y rendidos a nuestras tropas milicianas y rebeldes en Playa Girón (Bahía de Cochinos). Stevenson tuvo un gesto ético y reconoció que era la humillación mas grande que él haya recibido de su gobierno, gesto ético  que ni por asomo tienen ni Trump ni Pompeo. Son cobardes y mentirosos.

El tiro le salió por la culata a Trump, al parecer no sabían que el narcotraficante y agente de la DEA, José Alberto Socorro Hernández, alias “Pepero” fue apresado en Caracas y confesó las instrucciones recibidas de desarrollar diversas acciones violentas en el municipio de Petare, del estado de Miranda, esas acciones realizadas por bandas de narcotraficantes y delincuentes comunes fueron orientadas por la DEA y según Pepero, tenían el objetivo de desviar la atención de los Servicios de Seguridad venezolanos para entretenerlos y darle garantía y protección al plan de desembarco, que se produjo este pasado 3 de mayo por la localidad de Macuto, en el estado de la Guaira.

A nadie debe extrañarle que el gobierno de los Estados Unidos haya utilizado a la DEA para desarrollar estas acciones, así como tampoco jugar un papel de fachada de la Operación Gedeón, sí esta salía bien, aplausos, si salía mal ellos descalificaban a su agente y por eso no utilizaron a un estadounidense sino al narcotraficante-agente venezolano Socorro Hernández (alias) Pepero.

Se conoce que Pepero está vinculado a los carteles colombianos que operan en el Zulia, en la frontera con la Alta Guajira colombiana-venezolana, territorio que estuvo bajo el dominio del poderoso jefe del Bloque Norte de los narcoparamilitares  Rodrigo Tovar Pupo (alias) Jorge 40, extraditado por Álvaro Uribe Vélez en el 2008, de quien dice desde su centro de detención que Uribe lo traicionó. 

Y más tarde esa zona pasó a ser manejada por Maximiliano Bonilla, alias Valenciano y hombre de confianza de Don Berna y con incidencia en la llamada Oficina de Envigado, centro principal del narcotráfico por años al que se vinculaba el general Mauricio Santoyo, jefe de Seguridad del presidente Uribe Vélez. Los carteles de la droga siempre utilizaron esa zona de la Guajira para ingresar contrabando y exportar las drogas.

Jorge 40 trabajó la zona fronteriza de la Alta Guajira y formó grupos paramilitares de nacionalidad venezolanas, a pedido de los terratenientes y grandes finqueros opositores al chavismo.  Ese territorio como el del Táchira debe estar muy bien vigilado, porque su frontera con Cúcuta y la zona del Catatumbo también fueron y son objeto de trabajo primero del jefe paramilitar Salvatore Mancuso y actualmente de Los Rastrojos.  Allí también opera el cartel de la gasolina, que se dedica a robar combustible venezolano para venderla en Colombia.

En esta zona operan algunos carteles colombianos pero el más activo es el de Los Rastrojos, cartel que dirigía Wilmer Alirio Varela, (a) Jabón, hombre muy conectado y relacionado con la policía colombiana, en su época, antes de su asesinato, en Venezuela. Varela, tenía relaciones con el coronel Danilo González, importante miembro de la inteligencia de la policía, hombre de absoluta confianza del general Oscar Naranjo, Danilo se llegó a comprometer tanto con el tema del narcotráfico que fue reclutado por Varela, y trabajaba para el Cartel del Norte del Valle, según la prensa colombiana su asesinato se produjo, precisamente, porque había tramitado con la DEA su salida de Colombia a cambio de información y protección, muerte  ordenada por el Jefe del Cartel del Norte del Valle,  Diego Montoya (a) Don Diego.

La noticia de que los miembros del Cartel de los Cifuentes Villa eran protegidos del general Oscar Naranjo dada a conocer por la CNN en Estados Unidos, ha provocado un gran escándalo también en Colombia, según la CNN, el pasado “16 de enero de 2019, durante el juicio al temible capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, un reconocido narcotestigo colombiano llamado Álex Cifuentes, socio del poderoso traficante mexicano, confesó que le pagó sobornos al exvicepresidente de Colombia, general Óscar Naranjo. Cifuentes dijo que le pagaba una mensualidad al exdirector de la Policía Nacional para proteger a miembros de su familia”.

El general Naranjo quien llegó a Director General de la Policía y en el gobierno de Juan Manuel Santos ocupó la vicepresidencia de la República, también fue miembro de la delegación del gobierno colombiano en las conversaciones con las insurgentes FARC-EP en La Habana.  Resulta sospechoso que ahora Naranjo sea cuestionado y con graves acusaciones del ex ministro del interior Fernando Londoño Hoyos, (2002- 03) del gobierno de Uribe Vélez. El General niega las acusaciones, pero los rumores sobre sus relaciones con el cartel del Norte de Valle y con Wilmer Alirio Varela (a) Jabón son de vieja data.  Este tema lo abordaremos en otros artículos.

Un viejo amigo colombiano me decía, cuando funcionarios públicos de alto nivel se enfrentan y las acusaciones pasan por asuntos vinculados al narcotráfico, es señal de fuertes contradicciones en los Carteles de la droga y empiezan las guerras, como sucedió en la década del 80 entre los Carteles de Medellín y Cali.  Y mucho más acá en la década del 2000 los enfrentamientos del Cartel de Varela (Los Rastrojos) contra el de Don Diego, capos del narco, que eran muy amigos, cuando formaban parte del Cartel del Valle del Norte.

Lo que sí resulta preocupante que todos estos escándalos se están produciendo en Colombia donde se vinculan altas personalidades políticas y militares con el narcotráfico y que el gobierno de Estado Unidos y  el Fiscal Barr  haya abierto sin ninguna prueba una acusación contra el presidente Nicolás Maduro y ninguna acusación contra estos señores que desempeñan importantes responsabilidades en el Estado colombiano es un claro mensaje de que a los actuales gobernantes de Estados Unidos no les interesa si los carteles de Colombia inundan de cocaína a su pueblo, le interesa ocupar a Venezuela y robarse sus riquezas.

A nadie debe extrañarle que el gobierno de los Estados Unidos haya utilizado a la DEA para desarrollar estas acciones, así como tampoco jugar un papel de fachada de la Operación Gedeón, sí esta salía bien, aplausos, si salía mal, ellos descalificaban a su agente y por eso no utilizaron a un estadounidense, sino al narcotraficante-agente venezolano Socorro Hernández (alias) Pepero, quien debe estar vinculado a los carteles en la Alta Guajira.

No fue distinto a las operaciones que  montó  la DEA contra Pablo Escobar, utilizando al Cartel de Cali  y a los narcotraficantes que traicionaron a Escobar, como Diego Fernando Murillo (a) Don Berna  o  Carlos Castaño Gil, pero el discurso oficial  y conocido es que Escobar fue perseguido por la DEA,  por ser el jefe del Cartel de Medellín, esa es la vitrina, Pablo Escobar fue perseguido, cuando él se da cuenta de que el negocio no era enviar la cocaína a Estados Unidos, sino apropiarse del mercado interno en Estados Unidos y eso no podían permitirlo los Carteles Italoamericanos ni los méxi-americanos.

El mercado interno era intocable y ese es controlado por la DEA y no podía venir un extranjero a sustituir las ganancias que proporciona. Ustedes por casualidad han escuchado que en Estados Unidos detienen a alguno de los más encumbrados jefes de los Carteles de New York, San Francisco, Los Ángeles, San Francisco, New Jersey, Miami, Chicago, Boston, Texas, entre otras importantes ciudades.  ¿Contra quienes opera la DEA? Solo operan contra   pequeñas y medianas bandas, en su mayoría de latinos y afrodescendientes, pero no a las encumbradas mafias que le producen miles y miles de millones de dólares a las empresas químicas y al sector financiero, se calculan ganancias entre 800 mil y 1200 millones de dólares anuales. 

En los primeros años de la década del 80 Escobar era un hombre útil para Estados Unidos y el gobierno de Ronald Reagan lo utilizó para financiar a la contrarrevolución nicaragüense, a sus asesores argentinos y la compra de armas. Fue el coronel Oliver North, quien negoció toneladas de cocaína con Escobar, trasladadas por pilotos, algunos mercenarios cubanos como José Basulto, que las entregaban en una finca de la CIA, en Guanacaste, Costa Rica, y de allí las trasladaban a la base de Ilopango en El Salvador y la recibía el agente CIA de origen cubano Félix Rodríguez Mendigutia, el asesino del CHE, y por Luis Posada Carriles, en la base hondureña de Palmerola. Como se sabe ese fue el conocido caso Irán -Contra.

Esa cocaína era trasladada a Estados Unidos en aviones militares estadounidenses a sus bases en San Diego, California. El supervisor de todas estas operaciones era el ex jefe de la CIA y vicepresidente George Bush (padre), por estos hechos también fue sancionado Elliot Abrams, hoy asesor del narcoterrorista Juan Guaidó y la contrarrevolución venezolana.

Tomando todo estos elementos  como antecedentes,  la opinión pública debe conocer que el montaje judicial de Estados Unidos contra el presidente Nicolás Maduro no es más que una estrategia para darle un valor jurídico a sus acusaciones, ni los tribunales estadounidenses tienen jurisdicción, ni prueba alguna contra Maduro porque ni los traidores y reconocidos narcotraficantes venezolanos el ex general de la Guardia Nacional Clever Alcalá, ni el Capitán Javier  Nieto Quintero pueden ser utilizado en un juicio porque no tienen valides sus declaraciones. 

Si realmente quisieran combatir el narcotráfico cabe preguntarse porque no toman medidas con Colombia, donde hay tanta información, tengo en mi poder más de 40 libros con información verificada, sobre el tema narcotráfico, algunas de ellas las  expongo en mis artículos y no pasa nada y los ríos de información y de personas que han testificado, porque las declaraciones de los jefes del narcoparamilitarismo (Don Berna; Mancuso, Jorge 40, El Tuso, Rasguño, Don Mario, Cuco Vanoy,  HH El alemán, Patiño Fómeque) y cientos de ellos, entregada a los fiscales de Justicia y Paz, durante el gobierno de Uribe han desaparecido. No olviden los colombianos la masacre del Aro, que vinculan a Álvaro Uribe y ese hecho ha sido de conocimiento público en ese país, aún no esclarecido.

Son testimonios muy importantes, pero enlodan a cientos de políticos, militares, jueces, magistrados, fiscales. Lo que ha hecho de Colombia un Estado Fallido.  El caso más reciente son los de Aida Merlano y los del narcoparamilitar Ñeñe Hernández, este último ya fallecido víctima de un atentado en Brasil, amigo del presidente Duque, invitado especial a la toma de posición, cuando asumió la presidencia de Colombia. Caso sobre el cual la Revista Semana no le ha dado continuidad, ni a la importante denuncia de Aida Merlano, la que las autoridades judiciales no han querido ir a entrevistar a Venezuela, no les parece sospechosa esa negativa. No olvidar que la denuncia de ella vincula a los más altos poderes empresariales y gubernamentales de Colombia.

Porqué  Estados Unidos no investiga los nexos del ex presidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez y entrevistan a Richard Maock, investigador del CTI (Fiscalía colombiana)  quien tiene en su poder la grabación del Jefe de Seguridad de la empresa  Air Cargo Lines, quien asegura  que Álvaro Uribe Vélez, siendo presidente  se asoció con el Chapo Guzmán para enviar más de 10 toneladas (10,000 mil kilos de cocaína) a Estados Unidos y exportarla desde el Aeropuerto El Dorado, cuando Fernando Sanclemente, nombrado por Uribe, era el Director de Aeronáutica Civil, y máxima autoridad sobre las instalaciones aeroportuarias de Colombia. Maock quien posee la grabación, tuvo que huir de Colombia y radicarse en el exterior porque está amenazado de muerte.

Según el autor de este artículo, Daniel Mendoza, “la operación  de exportación de la cocaína y los vínculos con el Chapo Guzmán y Uribe, viene de reuniones en el Club El Nogal” (Club en cuya máxima dirección está o estaba en aquella época Fernando Londoño Hoyos, ex ministro del interior del primer gobierno de Uribe Vélez y leal y firme amigo de Uribe) “en ese Club,  señala Mendoza;  del cual era socio Marco Antonio Gil, ( A)  “Papero”, capturado en el 2013 y que forma parte  de la organización criminal de exportación de cocaína de Fabio Ochoa Vasco, ficha de los carteles mexicanos y ex socio de Mancuso”.

“El Papero Gil, Dolly Cifuentes, su hija Ana María Uribe Cifuentes (sobrina del expresidente) y su esposo, el hijo de Fabio Ochoa Vasco, fueron los que tejieron esta organización criminal y la conformación de algunas empresas ligadas al Club del Nogal”.  Dolly Cifuentes está encarcelada en Estados Unidos y ha sido convocada para comparecer como testigo contra el Chapo Guzmán, lo que evidencia que ha pactado como siempre con la Fiscalía gringa para buscar beneficio. Su hija Ana María está desaparecida.

Entonces señor presidente Donald Trump. ¿Porque no investiga a estos señores aliados suyos en Colombia? Por cierto, algunos muy cercanos amigos de Mike Pompeo, porque será que la prensa de los Estados Unidos, como la CNN, no se ha interesado en entrevistar a Aida Merlano o al señor Richard Maock, como velozmente si lo hizo con Juan José Rendon, prófugo de la justicia venezolana y quien presta asesoramiento a políticos relacionados con mafiosos vinculados al narcotráfico. Resultaría de mucho interés para la opinión publica lo que puedan decir la ex senadora Aida Merlano, o el señor Richard Maock, sobre los muchos delitos cometidos por sus amigos del gobierno colombiano a la opinión pública estadounidense y latinocaribeña. 

La prensa colombiana y de otras latitudes, seguramente se dedicarán a tratar de descalificar esta acción militar contra Venezuela, los acusarán de locos y aventureros, dirán que los desertores y traidores oficiales venezolanos tienen la culpa, el objetivo exculpar al gobierno de Trump y al presidente Duque. Por supuesto ni por asomo, dirán que esta acción atenta contra el derecho internacional y mucho menos pedirles a los organismos internacionales su condena y atención como es el caso de la ONU, la OEA, la Comisión de DD.HH.

No señor Trump, si grave es que usted esté vinculado y con conocimiento del desembarco de la cuadrilla de mercenarios y sujetos vinculados al narcotráfico en Venezuela, también es grave que usted no esté informado y deja mucho que desear para la seguridad de su país. Lo mismo puede decirse del presidente de Colombia, Iván Duque, el lo niega y por tanto asume que no tiene información ni él y ni su gobierno son responsable, quiere decir que por tanto ni tiene autoridad ni es respetado como gobernante porque estos mercenarios se entrenan en campamentos en el departamento de Santander del Norte.

Duque es el títere de Uribe y no puede hablar, pero quien está, dirigiendo todos estos planes, contra Venezuela es el cuestionado senador Uribe Vélez, cuando era presidente se proponía en esa época conformar un bloque regional contra Venezuela, argumentando que la Revolución Bolivariana era un peligro para la “democracia representativa”.  Sobre su odio personal al presidente Chávez y al chavismo hay suficientes pruebas y elementos que lo atestiguan. Esa entrega al imperio y su conducta contra Venezuela le favoreció el apoyo de Estados Unidos.
La instalación de 10 bases militares norteamericanas en Colombia y no 7 como admiten oficialmente, pactada con el gobierno de Barack Obama, es una humillación a su pueblo y una amenaza regional, años tardaran los colombianos en eliminar esa ocupación militar estadounidense, Guantánamo es un ejemplo, ilegalmente ocupada y denunciada en todo los foros internacionales y  no obedecen todo lo que establecen las leyes internacionales y la violan descaradamente.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional   La Habana 10 de mayo del 2020.  20.00 hrs.
Bibliografía.  La multinacional del Crimen. La Oficina tenebrosa de Envigado. Alfredo Serrano.
Biografía no autorizada de Álvaro Uribe Vélez.  Joseph Contreras y Fernando Garavito.

domingo, 10 de mayo de 2020

DOÑA IGNA, LA MADRE QUE NO OLVIDO

Por Pedro Martínez Pirez

El mes de marzo de 1999 tiene para mí muy malos recuerdos. El día 5 murió en Quito el entrañable periodista ecuatoriano Pedro Jorge Vera; cinco días después falleció en Baltimore, Estados Unidos, el pintor Oswaldo Guayasamín, y el día 18, a los 84 años de edad, murió mi madre en la ciudad de Santa Clara.

A Pedro Jorge y Oswaldo los conocí en Quito en 1960. El primero gran escritor y periodista, director de la Revista “Mañana”, hombre inteligente y simpático, y Guayasamín el único pintor para el cual Fidel Castro posó en cuatro ocasiones. Y a quien yo tuve el honor de invitar a Cuba en mayo de 1961.

A Pedro Jorge lo recibí años después en Santiago de Chile, donde murió su primera esposa, y desde la Embajada cubana, donde me desempeñaba como diplomático, realicé gestiones para que pudiera viajar como exiliado a Cuba, donde vivió varios años, laboró en el periódico “El Mundo” y colaboró con la Casa de las Américas.

Ya en esta etapa cubana Pedro Jorge Vera tenía como compañera a la escritora Eugenia Viteri, quien lo acompañó hasta el día de su fallecimiento.

A Oswaldo Guayasamín, Pedro Jorge Vera y el también escritor y poeta Jorge Enrique Adoum, los ví por última vez en La Habana en los días del cuarenta aniversario del triunfo de la Revolución, pues los tres asistieron a un evento organizado por el Ministerio de Cultura y la Casa de las Américas, en el cual participaron también los Premios Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, de Colombia, y José Saramago, de Portugal.

Los recuerdos de mi progenitora me acompañan siempre, pero especialmente en estos días en que en Cuba celebramos EL DIA DE LAS MADRES.

Ella nació en la ciudad de Caibarién, en la antigua provincia de Las Villas, el 17 de septiembre de 1914, dos meses después del inicio de la Primera Guerra Mundial, y durante el mandato del político conservador Mario García Menocal.

Hija de Ernesto y de Pilar, el nombre verdadero de mi madre fue el de Ignacia Pírez Capó, pero a los 17 años de edad y con estudios de bachillerato y de piano, se enamoró de mi padre Enrique Martínez Pérez, entonces viajante de medicina, quien era 16 años mayor que ella.

Mi padre, nacido en 1898 en el poblado de Sabanilla del Encomendador, hoy Juan Gualberto Gómez, en la provincia de Matanzas, le propuso a mi madre reducir su nombre a las primeras cuatro letras, Igna, y así eliminar la CIA, algo que toda la familia acogió con mucha satisfacción.

Mis padres tuvieron cinco hijos: Igna Sofía, Enrique Santiago, Pilar María, Pedro Ernesto y Alberto Enrique. La mayor, ya fallecida, nació el 17 de mayo de 1932 en la ciudad de Santa Clara y testigo de su inscripción de nacimiento en la Audiencia de Las Villas fue Antonio Guiteras Holmes, compañero y amigo de mi padre.

De los cinco hermanos han fallecido tres y octogenerios vivos quedamos dos: Pilar María, nacida el 15 de septiembre de 1935, quien ejerció como maestra hasta su jubilación, y el periodista que redacta estos recuerdos, nacido también en la ciudad de Santa Clara, el 22 de febrero de 1937.

Las relaciones entre mis padres no fueron fáciles. Era considerable la diferencia en la edad, ella había interrumpido sus estudios para casarse y muy rápidamente salió embarazada. El era de origen campesino, autodidacta, poeta y bohemio, con grandes amigos como Antonio Guiteras, Juan Bosch, Onelio Jorge Cardoso, Raúl Ferrer, Luis Carbonell, entre otros, y ella una mujer que se dedicó por entero a él y a sus cinco hijos, y padecía frecuentes y agudas crisis asmáticas.

No olvido el cartel que mi padre puso un día en la cocina de nuestra casa para que lo leyera mi madre: “Antes de criticar confirma si posees las virtudes que exiges de los demás. No critiques ni divulgues lo que has oido, pudiera no ser cierto, y aunque lo fuera es más caritativo que calles”.

Pero nada que hiciera mi padre ofendía a mi madre. Tal era su amor hacia él y su extraordinaria nobleza.

En el programa radial que realicé en el noventa cumpleaños de mi padre, en 1988, aparece un segmento que grabé en la voz de mi madre: “Nos conocimos y estuvimos casados 28 años. De allí nuestros hijos y nuestra casa, que siempre fue el albergue de todos sus buenos amigos, entre ellos Antonio Guiteras, que era su amigo de Santiago de Cuba y estuvo con nosotros cuando el nacimiento de mi hija y fue su padrino de confirmación en el año 32. Él era muy rebelde. Nunca votó durante ningún gobierno porque decía que no merecían su voto. Que él no iba a complicar la vida de los demás cubanos entregándole su voto a los politiqueros. Siempre fue igual, rebelde, muy bueno, muy atento, muy amigo de los amigos. Yo lo veneraba porque fue el hombre que yo soñé para mí y para mis hijos. Y me siento feliz de haber sido su esposa”.

Guardo como un tesoro esa grabación en la voz de mi madre, y acabo de escucharla ahora mismo, y transcribir su testimonio para que quede reflejado en este homenaje que le rindo a ella.

Doña Igna desempeñó un papel fundamental en la formación de sus cinco hijos. A la mayor, Igna Sofía, la enseñó a tocar el piano que mi abuelo Ernesto le había comprado a ella en Caibarién, haciendo enormes sacrificios pues trabajaba como planchador de la ropa que mi abuela lavaba.

A mí me enseñó a leer y escribir y cuando llegué a la Escuela Anexa a la Normal para Maestros de Santa Clara, para matricularme, me incluyeron directamente en el segundo grado de la Enseñanza Primaria, gracias a la formación que me dio mi madre.

Recuerdo que ella nos tocaba en el piano hermosas canciones, entre otras, “Danubio azul”, el “Vals sobre las olas”, “Siboney”, y el pasodoble “Currito de la Cruz”, que los hermanos más chicos siempre le pedíamos.

Ella formó como pianista a mi hermana Igna Sofía, quien, cuando mi padre se quedó sin trabajo en 1944, fue la primera en empezar a trabajar y lo hizo tocando el órgano de la Iglesia del Carmen de Santa Clara, por lo cual le pagaban diez pesos al mes.

Ese piano comprado por mi abuelo fue uno de los objetos de la familia que hubo que entregar a garroteros de una Casa de Empeño de Santa Clara en medio de la crisis económica provocada por la decisión de los dueños de los Laboratorios Bosque de cesantear a mi padre de su cargo como viajante de farmacia para la zona oriental y central de Cuba.

Pero ese piano, en un apartamento más modesto de Santa Clara, enclavado en la intersección de las calles San Vivente y Unión, lo tocó magistralmente en 1949 el declamador Luis Carbonell, quien había estrenado ese año en La Habana una estampa de mi padre titulada “Carta Negra”.

Con Luis Carbonell viajé 30 años después en un barco cubano desde Santiago de Cuba hasta San Juan, Puerto Rico, a los Juegos Panamericanos. Él como integrante de la delegación cultural y yo en el grupo de prensa de Cuba. Recuerdo que Luis me contó que era su primera salida al exterior desde el triunfo de la Revolución Cubana, ocurrida veinte años antes.

Después lo visité y entrevisté muchas veces en su modesto apartamento de El Vedado, en La Habana, donde me contó que el día del Asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, estaba en España realizando una gira cultural con Ernesto Lecuona, Esther Borja y Mimi Cal, y ese día él, nacido precisamente en la ciudad de Santiago de Cuba, cumplía treinta años de edad.

Luis Carbonell fue siempre amigo de toda nuestra familia. A su casa de La Habana llevé a mi madre y a algunos de mis hermanos, así como también a dos poetas ecuatorianos, Pepe Regato y Julio Micolta.

Siempre que traía a mi madre a La Habana ella me pedía visitar a Calixta, la hermana de Guiteras, y saludar a Juan Bosch y a su esposa cubana doña Carmen Quidiello, cuando estaban en Cuba. Recuerdo haber visitado con mi madre en la década de los años noventa al ex presidente dominicano en la Casa de Protocolo número 62, ubicada en el Reparto Cubanacán, el día que le pedí a Bosch una opinión sobre mi padre. La definición que hizo el gran escritor dominicano de mi padre figura como uno de los epitafios que identifican la modesta tumba donde reposan sus restos: “Aquí yace un hombre sin huecos”.

Y en esa tumba del Cementerio de la Ciudad de Santa Clara reposan desde el 19 de marzo de 1999, junto a los restos de mi padre, los de mi madre, luego de una ceremonia en la que traté y no pude hablar por la emoción, a pedido de un entrañable amigo de la familia y colega periodista villaclareño Aldo Isidrón del Valle.

Cuando recuerdo a mi madre vienen a mi mente muchos momentos de mi infancia, adolescencia y juventud. Ella fue muy creyente, se declaraba católica, pero nunca fue a la Iglesia. Tenía siempre colocada detrás de la puerta de la casa una imagen de la Virgen de Fátima, a quien le pedía tener, un día, casa propia, pues había sufrido muchos desahucios entre 1944 y 1958.

Y la casa propia, verdad que modesta y en un pasaje interior, mi madre pudo tenerla después del triunfo de la Revolución.

Ella me contó siempre que su padre –mi abuelo Ernesto—había dejado de fumar porque hizo una promesa para que mi hermana mayor se curara de alguna de las abundantes enfermedades de la época.

Y yo, para complacerla y como un sacrificio que sirviera al menos sicológicamente para curar el asma que padecía, le dije, y cumplí durante varios años, que iría caminando cada domingo Día de las Madres desde Santa Clara hasta la localidad de La Esperanza, algo que ella aceptó feliz. Eran catorce kilómetros que su hijo Pedro Ernesto regalaba a Doña Igna cada año.

Pero la hija mayor de mi madre, Igna Sofía, que debía su nombre a mi padre, se había radicado desde los primeros años de la década de los sesenta en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, con su esposo Orestes Martínez, donde fundaron una Escuela.

Mi hermana mantuvo siempre los vínculos con Cuba y quiso que mi madre viajara a República Dominicana en febrero de 1974 cuando se efectuarían los Juegos Centroamericanos en Quisqueya.

Hizo lo indecible para lograr que mi madre viajara con la delegación cubana, y recuerdo que una noche llamó a mi casa el Comandante Manuel Piñeiro, conocido como “Barba Roja!, para preguntarme si yo estaba de acuerdo en que mi madre viajara con la delegación deportiva cubana que participaría en los Juegos Centroamericanos.

Piñeiro me comentó que la solicitud había llegado desde la oficina de la Presidencia de la República Dominicana, a cargo entonces del primer mandatario Joaquín Balaguer.

Yo no estuve de acuerdo en que mi madre viajara en un avión con la delegación cubana, porque ella se quedaría a visitar a su hija en Santiago de los Caballeros, y los enemigos de la Revolución podrían fabricar la noticia de que se había “quedado” una integrante de la delegación deportiva cubana.

Piñeiro estuvo de acuerdo en mi razonamiento y en la propuesta de que mi madre viajara a Dominicana, pero por las vías normales, algo que hizo semanas después, en un viaje con escala en Kingston, Jamaica.

Eran tiempos complicados y difíciles. Y mi hermana mayor insistía en sus relaciones con la familia de Cuba.

Así fue como mi madre le comentó a Igna Sofía que yo viajaría en julio de 1979 a los Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico, y allí se apareció mi hermana mayor con sus dos hijas, nacidas fuera de Cuba y que yo no conocía.

Estuvieron conmigo y con el colega Iván Becerra, entonces jefe de la Redacción Deportiva de Radio Habanas Cuba, durante una semana. Y mi hermana me acompañó a muchas coberturas de aquellos juegos, que se efectuaron del primero al 15 de julio de ese año.

Recuerdo el gran abucheo de varios minutos que impidió las palabras de inauguración de los Juegos que debía pronunciar el gobernador colonial, Carlos Romero Barceló.

Esa hermana mía, ahijada de confirmación de Antonio Guiteras, fue compañera de estudios de la cantautora Teresita Fernández, y vino a Cuba a varias reuniones de La Nación y la Emigración. Y logró algo que se había propuesto en una de ellas: dar un beso al Comandante Fidel Castro.

Para ella, que tuvo como mi madre cinco hijos, tres de los cuales nacidos en La Habana, y murió hace cinco años en una casa de ancianos en la ciudad de Miami, van también mis recuerdos en este DIA DE LAS MADRES.

La Habana, 10 de mayo de 2020.

miércoles, 6 de mayo de 2020

El primer retrato que Guayasamín hizo a Fidel

Por Pedro Martínez Pírez

El 6 de mayo de 1961, cuando el Comandante Fidel Castro posó por primera vez para el pintor Oswaldo Guayasamín, estaba yo en Quito, cumpliendo una misión diplomática en esa nación andina, y me correspondió el honor de invitar a Cuba al gran artista ecuatoriano, quien me pidió en los días de la agresión imperialista por Playa Girón viajar a La Habana y pintar al líder histórico de la Revolución Cubana.

"Tú eres el causante maravilloso de mi primer viaje a Cuba", me dijo el pintor a su retorno a Quito. Y agregó: "Inmediatamente que fui a Cuba en este primer viaje, conocí a Fidel, y le hice el primer retrato. Fue una alegría inmensa para mí, porque yo habría podido ir a Cuba antes de la Revolución, pero nunca fui porque todo lo que pasaba allá, esa invasión norteamericana de cabarets, y de jugadores y de hoteles exclusivos, era para mí desastroso."

En esa entrevista a Guayasamín, cuyo audio guardo con celo, me dijo el pintor: "Tú me metiste entre montones de gente en un avión horriblemente viejo, y de repente fui a parar en La Habana, y ahí se concertó el encuentro e hice el primer retrato de Fidel".

Aquel primer retrato se hizo en la sede del ICAP, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, que dirigía Giraldo Mazola, y fue Celia Sánchez Manduley, ayudante de Fidel, quien coordinó con el Comandante para que el pintor ecuatoriano pudiera hacerle el retrato.

Según narró Giraldo Mazola, quien ha sido después Viceministro de Relaciones Exteriores y embajador de Cuba en varias naciones, el encuentro entre Fidel y Guayasamín se efectuó en horas de la noche del sábado 6 de mayo de 1961, en una terraza del ICAP.

Oswaldo Guayasamín, como otros notables intelectuales ecuatorianos se había personado en nuestra Embajada en los días de abril para patentizar su solidaridad con la Revolución Cubana y repudiar la criminal invasión por Playa Girón.

El pintor ecuatoriano y el Comandante Fidel Castro forjaron a partir de entonces una sólida relación amistosa que se consolidó a lo largo de los años. Fidel Castro jamás posó para otro pintor, y sin embargo lo hizo en cuatro ocasiones con su hermano Guayasamín, en 1981, 1986 y en noviembre de 1995

Nunca olvidaré que fue Guayasamín el organizador, con su familia, del acto de celebración del 62 cumpleaños de Fidel, quien en agosto de 1988 viajó a la toma de posesión del presidente Rodrigo Borja, que yo tuve el honor de reportar para Radio Habana Cuba.

Muchos años después y ya fallecido Guayasamín, Fidel, entonces Presidente de Cuba, habló en la inauguración en Quito de La Capilla del Hombre, el 29 de noviembre de 2002. El Comandante viajó con su entrañable amigo Hugo Chávez, jefe de Estado de Venezuela, y evocó con estas palabras su primer encuentro con el pintor: "Recuerdo aquella vez, muy al principio de la Revolución Cubana, cuando en medio de agitados días un hombre de rostro indígena, tenaz e inquieto, ya conocido y admirado por muchos de nuestros intelectuales, quiso hacerme un retrato. Por primera vez me vi sometido a la torturante tarea. Tenía que estar de pie y quieto, tal como me indicara. No sabía si duraría una hora o un siglo."

En entrevista a Guayasamín el pintor precisó que "el retrato tiene un metro veinte centímetros de alto por un metro de ancho, y lo hizo "en quince minutos, cosa que cuando le dije a Fidel que ya estaba el retrato, se da una vuelta y empezó a retroceder hasta una banca al fondo, se sentó, verdaderamente sorprendido de que pudiera haberlo hecho en tan poco tiempo. Y el retrato es una belleza, porque hay fotografías de la entrega en la Embajada, con el Canciller Raúl Roa."

Efectivamente, en la fotografía que ilustra este artículo, y que fue publicada en varios medios cubanos de la época, se pueden observar, de izquierda a derecha, al pintor Oswaldo Guayasamín, el Canciller Raúl Roa, José Abrantes, Fidel Castro, Emilio Aragonés, el embajador de Ecuador en Cuba, Virgilio Chirigoga, y el poeta Nicolás Guillén.

Según Guayasamín con Fidel entraron al ICAP, la noche del sábado 6 de mayo de 1961, unas ocho personas que le pedían autógrafos y conversaban, lo cual hacía más difícil la realización del retrato.

Sobre ese momento y en sus palabras en la Capilla del Hombre, Fidel Castro comentó: "Nunca vi a alguien moverse a tal velocidad. mezclar pinturas que venían en tubos de aluminio como pastas de dientes, revolver, añadir líquidos, mirar persistente con ojos de águila, dar brochazos a diestra y siniestra, sobre un lienzo en lo que dura un relámpago, y volver sus ojos sobre el asombrado objeto viviente de su febril actividad".

Con su visita a Quito a la inauguración de la obra magna del pintor, tres años después del fallecimiento de Guayasamín, Fidel confirmó su gran admiración por el artista ecuatoriano, quien fue siempre muy solidario con Cuba.

Yo pude asistir como invitado a la Casa de Protocolo de La Habana donde Guayasamín hizo el cuarto y último retrato a Fidel. Además de Guayasamín y su familia, recuerdo entre los asistentes a Antonio Núñez Jiménez y Eusebio Leal, amigos del pintor ecuatoriano y de Fidel, así como a la colega catalana Monserrat Ponsa i Tarrés, Miembro de Honor, quien, como yo, fue honrada con el título de Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín.

Nunca olvidaré que fue en ese encuentro, a finales de noviembre de 1995, cuando Fidel le preguntó a Núñez Jiménez cómo Cuba podría ayudar a financiar la Capilla del Hombre. La respuesta fue certera y breve: "muy fácil, Comandante, con tabacos cubanos". Y el primer humidor, construido en Ecuador y con las firmas de Fidel y Guayasamín, fue subastado en el famoso Cabaret "Tropicana", por el propio Comandante y en presencia de Guayasamín.

Mucho antes, el 29 de noviembre de 1986, había estado yo como invitado de Guayasamín cuando el gran artista ecuatoriano hizo un retrato a Silvio Rodríguez, como regalo por el cuarenta cumpleaños del cantautor cubano. Recuerdo que Silvio, en grabación que conservamos en Radio Habana Cuba, me dijo que había sido "bendecido por la mano de los Andes" y se sentía "como si lo hubieran vuelto a parir".

En esos días Guayasamín pintó también a José Ramón Fernández, héroe de Playa Girón y ex Ministro de Educación, quien en declaraciones a Radio Habana Cuba calificó como "un hombre azul".

Con Oswaldo Guayasamín mantuve siempre un fuerte vínculo de amistad con raíces en los días de abril de 1961. Me invitó a su 75 cumpleaños en julio de 1994, y alojado en su casa, pude compartir con algunos de sus invitados, entre ellos el geógrafo, arqueólogo y espeleólogo cubano Antonio Núñez Jiménez y el escritor y político Juan Bosch, ex presidente de República Dominicana.

Todos los invitados, entre los cuales también había españoles, chilenos, costarricenses y ecuatorianos, estuvimos en Sangolquí, a unos 30 kilómetros de Quito, donde Guayasamín instaló una gran escultura del líder indígena Rumiñahui, réplica de la cual, aunque mucho más pequeña, trajo a Cuba a instaló en un parquecito de La Habana Vieja, muy cerca de la Casa Museo Guayasamín, inaugurada un año antes por el pintor, Fidel y Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana.

Recuerdo la última visita de Guayasamín a Cuba. Fue en el cuarenta aniversario del triunfo de la Revolución, en enero de 1999. Vino a participar en un encuentro organizado por el Ministerio de Cultura de Cuba y la Casa de las Américas, y lo hizo acompañado por otros dos entrañables amigos e intelectuales ecuatorianos: Jorge Enrique Adoum y Pedro Jorge Vera. Al Taller Cultura y Revolución, que se efectuó en la ciudad de Santiago de Cuba los días 4 y 5 de enero asistieron también los Premios Nobel José Saramago y Gabriel García Márquez.

Guayasamín viajó con Fidel y con García Márquez a ese foro, en el cual el pintor ecuatoriano aseguró que la idea de la Capilla del Hombre en Quito surgió en su primer viaje a Cuba, donde además de pintar a Fidel había podido comprobar los crímenes cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista y por el imperialismo yanqui en Playa Girón.

El 6 de enero de 1999, en la sede del ICAP, donde cuatro décadas antes había hecho el primer retrato a Fidel. Guayasamín asistió al acto de condecoración a su hijo Pablito, quien recibió la Orden de la Amistad que otorga el Consejo de Estado de Cuba. Y allí le hice a Guayasamín la última de mis entrevistas. El Maestro estaba emocionado por haber viajado junto al Comandante a Santiago de Cuba y después retornar con él a La Habana, y por el homenaje a su hijo Pablito. y en ese diálogo, además de reafirmar su amor por Cuba y por Fidel, me contó que en La Habana le habían hecho un chequeo médico del cual salió muy bien, salvo la confirmación de que se mantenía la pérdida de visión en uno de sus ojos, algo que le obsesionó hasta el día de su muerte, ocurrida dos meses después, el 10 de marzo de 1999.

Diez años antes de su fallecimiento el pintor ecuatoriano había recibido en La Habana dos importantes distinciones cubanas: la Medalla Haydée Santamaría y el máximo reconocimiento del Consejo de Estado de Cuba, la Orden Félix Varela. Y cinco años después, en noviembre de 1994, el título de Doctor Honoris Causa, otorgado a Guayasamín por el Instituto Superior de Arte de Cuba.

Ocho meses después de su fallecimiento, el 16 de noviembre de 1999, durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana, Guayasamín fue proclamado Pintor de Iberoamérica y Fidel, con voz entrecortada por la emoción, lo reconoció como el hombre más noble, generoso y humano que había conocido en su vida.

Pero algo que 59 años después sigue constituyendo un misterio o un enigma es saber dónde está el primer retrato que Guayasamín hizo a Fidel el 6 de mayo de 1961 y que unos días después el pintor entregó en la Embajada de Ecuador en La Habana. Los originales del segundo y cuarto retratos están en la Casa Museo Oswaldo Guayasamín de la capital cubana, y el tercero en la sede de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, también en La Habana. A la valiosa e histórica colección le falta el primero, que solamente se conoce por fotografías y por la recreación que hace nueve años, también a partir de la fotografía, realizó el pintor camagüeyano Agustín Bejarano, quien junto a una treintena de artistas cubanos de la plástica, acompañó a Fidel Castro a la inauguración en Quito de la Capilla del Hombre, el 29 de noviembre de 2002.

La Habana, 6 de mayo de 2020.
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