"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 26 de noviembre de 2015

Crisis de octubre en la historia no contada de Estados Unidos


El teniente coronel Rubén Jiménez explicó en la Mesa Redonda de este miércoles, durante la presentación del sexto capítulo de la serie de Oliver Stone, La historia no contada de los Estados Unidos, que la Dirección de la Revolución y el gobierno de la URSS firmaron el acuerdo sobre la colaboración militar en la defensa del territorio nacional de Cuba. Fotos: Roberto Garaicoa

Por Yailin Orta Rivera, especial para la Mesa Redonda

En medio de la creciente escalada norteamericana, el 29 de mayo de 1962 llegó a Cuba una delegación soviética, que traía la encomienda de proponer a la Isla la instalación de cohetes con carga nuclear a fin de garantizar que los norteamericanos no invadieran el territorio y aumentar la posibilidad de defensa de la Unión Soviética.

El teniente coronel Rubén Jiménez explicó en la Mesa Redonda de este miércoles, durante la presentación del sexto capítulo de la serie de Oliver Stone, La historia no contada de los Estados Unidos, que la Dirección de la Revolución y el gobierno de la URSS firmaron el acuerdo sobre la colaboración militar en la defensa del territorio nacional de Cuba.

Se detuvo en que la posición del gobierno soviético era trasladar los cohetes a Cuba de manera secreta y darlo a conocer cuando estuvieran emplazados. Alegaban que no se podía decir porque EE.UU. no permitiría su traslado debido al poderío que tenía en el Atlántico.

Fidel, en cambio, planteaba que si no estábamos haciendo nada fuera de la legalidad internacional, ni nada amoral, por qué teníamos que hacerlo de manera encubierta. Nunca Cuba se opuso a hacer público el acuerdo militar cubano–soviético como acto soberano entre dos estados.

Aunque la parte soviética insistió en mantener la operación en secreto, esto fue imposible de lograr debido a su envergadura y al sobrevuelo sistemático de la aviación de exploración norteamericana sobre Cuba.

El experto detalló que hubo tres regimientos de cohetes de alcance medio: dos se ubicaron al norte en la zona de Pinar del Río, y el tercero estuvo al norte de las Villas. Esos cohetes tenían un alcance de 2 100 kilómetros.

El 18 de octubre, la Unión Soviética planteó que todo el armamento era estrictamente defensivo y que Estados Unidos no tenía que preocuparse. No obstante, la administración de Kennedy lo asumió como pretexto para desencadenar la crisis en octubre de ese año e imponer un bloqueo militar estricto.

En esos días ocurrieron dos incidentes: el primero fue con un submarino con armas nucleares que estuvo acosado por barcos americanos. “Llevaban varios días persiguiéndolo, y el 25 de julio comenzaron a tirarle cargas que no podían destruirlo pero que le indicaban que debía emerger. Una de esas cargas explota en la cubierta, lo zarandea y le ocasiona determinados daños. Estaban a una determinada profundidad y el capitán del submarino, en medio de su furia, mandó a buscar a un oficial para que armara el torpedo nuclear, porque preveía ascender y combatir.

“A esa profundidad no podía comunicarse con el mando superior en Moscú. Pero después se calmó, buscó al Jefe del Estado Mayor y le consultó esta decisión, y el Jefe de la Brigada de Submarinos no lo autorizó. Luego analizaron qué hacer y decidieron emerger, porque tenían prácticamente descargadas las baterías de acumuladores”.

El teniente coronel Jiménez especificó que el torpedo nuclear poseía las dos terceras partes de la carga de la bomba que destruyó a Hiroshima, y en ese contexto podía hundir a varios de los barcos norteamericanos que lo acosaban, pero no llegaba a ningún territorio.

El otro mayor momento de tensión se vivió cuando desde Banes se le disparó un cohete a uno de los aviones norteamericanos que sobrevolaban de forma rasante el territorio cubano.

“La orden la dio el Jefe del Grupo de combate, porque la situación había llegado a un punto tal, que la noche anterior dijeron que debían irradiar el espacio y localizar los aviones norteamericanos.

“Al mayor, después de derribar el avión, inicialmente lo arrestaron, a él y al instructor. Los llevaron para el Estado Mayor del Regimiento. Estuvieron varios días retenidos, hasta que Fidel habló en la noche del 1ro. de noviembre y reconoció que eso tenía una connotación positiva. Se incorporaron entonces al grupo de combate y concluyeron su misión. Luego al mayor lo ascendieron a teniente coronel, lo condecoraron con la Estrella Roja y fue coronel jefe de brigada de cohetes antiaéreos.

“El jefe de la división cuando recibió la información del derribo del avión buscó al jefe de cuadro y le dijo que preparara una orden de arresto y una condecoración, porque todo dependería de cuál sería la reacción”.

En este diálogo, el periodista y moderador Reinaldo Taladrid se interesó por los detalles de la solución de la crisis, a lo que Rubén Jiménez respondió que el acuerdo lo tomaron Estados Unidos y Rusia sin la participación de Cuba. La dirección de nuestro país conoció por radio de la decisión, ante lo que Fidel planteó los cinco puntos, muchos de los cuales todavía tienen total vigencia:

-Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejerce Estados Unidos en todas partes del mundo contra nuestro país.

-Cese de todas las actividades subversivas, lanzamiento y desembarco de armas y explosivos por aire y por mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de Estados Unidos y de algunos países cómplices.

-Cese de los ataques piratas.

-Cese de todas las violaciones de nuestro espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.

-Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos.


El experto detalló que hubo tres regimientos de cohetes de alcance medio: dos se ubicaron al norte en la zona de Pinar del Río, y el tercero estuvo al norte de las Villas. Esos cohetes tenían un alcance de 2 100 kilómetros.


El teniente coronel Jiménez especificó que el torpedo nuclear poseía las dos terceras partes de la carga de la bomba que destruyó a Hiroshima, y en ese contexto podía hundir a varios de los barcos norteamericanos que lo acosaban, pero no llegaba a ningún territorio.


En este diálogo, el periodista y moderador Reinaldo Taladrid se interesó por los detalles de la solución de la crisis, a lo que Rubén Jiménez respondió que el acuerdo lo tomaron Estados Unidos y Rusia sin la participación de Cuba.

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