"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

sábado, 12 de diciembre de 2015

¿Qué posibilidades abre el correo postal directo entre Cuba y EE. UU.?





Es presumible el aumento del flujo y la reducción de los tiempos de entrega de cartas y bultos como consecuencia del reciente acuerdo bilateral para restablecer el correo postal directo entre Cuba y Estados Unidos. El embajador de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas, y la directora ejecutiva de Relaciones Internacionales del Servicio Postal de los Estados Unidos, Lea Emerson, acordaron este jueves 10 de diciembre implementar un “plan piloto” para mover ese correo sin intermediarios, el cual daría inicio en las próximas semanas.

Según asegura el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, “después de más de cinco décadas sin disponer de este importante servicio, los envíos directos de correspondencia y paquetería entre Cuba y los Estados Unidos estarán disponibles para los ciudadanos de ambos países en una fecha que se anunciará próximamente, cuando se ultimen los detalles técnicos, operativos y de seguridad para su puesta en marcha.”

La decisión supone un nuevo paso concreto en el proceso de normalización de la relaciones bilaterales y se soporta sobre un pedestal práctico de beneficio mutuo para mejorar la comunicación entre ciudadanos e instituciones de ambos países.

Aunque ya casi nadie escribe cartas, a la vieja usanza, sino que prefieren vías electrónicas para mensajería rápida, sigue interesando mucho el envío de documentos, tarjetas de felicitación, prensa y paquetería para cubrir regalos o necesidades de otra índole. Será un beneficio directo para muchas familias cubanas cuyos miembros residen en Cuba y en Estados Unidos.

Desde de la suspensión unilateral por el gobierno estadounidense de los intercambios postales directos, en 1963, la correspondencia entre las dos orillas ha viajado por territorios como Canadá, México, Panamá y Jamaica. Esos considerables desvíos incrementan los costos de la gestión, según han expresado directivos del Grupo Empresarial Correos de Cuba.

De acuerdo con sus datos, en 2013 cada kilogramo de carga postal puesta por Cuba en los Estados Unidos le costaba a la empresa 3 USD, más los costos de distribución en el país destinatario; lo cual representa para Cuba valores mucho mayores que la media internacional. Además, mientras Cuba debe pagar el costo de distribución en la Unión Americana, las regulaciones del bloqueo impiden que el Servicio Postal de Estados Unidos (el mayor emisor de correspondencia hacia Cuba) pague por el mismo servicio a su similar caribeño.

“Esta medida no nos afecta en lo absoluto, ni tampoco nos beneficia”, asegura a OnCuba Vladimir Graverán, ejecutivo de ventas de la empresa canadiense EnviosCuba.ca, una entidad dedicada a la compra online de productos que se ofertan en distintas cadenas comerciales en Cuba. “Nuestro esquema es totalmente digital y la mayoría de nuestras ventas en las tiendas virtuales son de alimentos frescos, productos que normalmente no se pueden mandar por correo postal”, especifica.

“Ahora, si me preguntan como cubano, cualquier cosa que se logre para mejorar las comunicaciones evidentemente mejora la calidad de vida de los cubanos de a pie, los que no tienen email, los que no tienen acceso a la internet, que son la mayoría, y por lo tanto me alegro muchísimo; más allá de los beneficios materiales que esto pueda traerles, el componente emocional es sobre todo el más importante, porque siento que este paso de alguna manera ayudara a las muchas familias que están separadas a mantenerse en contacto, y hará la separación más llevadera”, agregó.

El cuello de botella de la paquetería


Foto: Cortesía de Correos de Cuba.

En los últimos años el envío de paquetes a Cuba ha sido una de las vías preferidas por los cubanos residentes en el exterior para ayudar a sus familiares en el país. Como hogar de la mayor comunidad cubana en el exterior, desde Estados Unidos se despachan centenares de toneladas cada mes de artículos calificados como “ayuda humanitaria”: ropa, calzado, electrodomésticos, alimentos y medicinas, entre otros productos.

La ausencia de un mecanismo de comunicación directa por vía postal ha impedido hasta ahora sumar esta posibilidad a las opciones manejadas por las agencias de carga asentadas, sobre todo, en el sur de la Florida.

Casi una decena de oficinas registradas allí fletan carga “humanitaria” por vía aérea y marítima gracias a las bodegas de los vuelos charters y también al servicio de las llamadas “mulas”, personas que venden parte o todo su equipaje a cambio del valor del pasaje de ida y regreso para su visita al país. Desde 2012 también usan la vía naval para el transporte de contenedores.

El restablecimiento del intercambio postal puede ser muy beneficioso, pero acentuará probablemente los problemas en la recepción y distribución en Cuba. Desde que subieron las condiciones para recibir paquetes de más de 1.5 kilogramos de peso, en julio de 2014, se reciben muchos más paquetes de menor peso, para evadir los aranceles.

Esta situación congestiona las líneas de entrega, y más de una vez crea cuellos de botella, pues se multiplican los procesamientos de la paquetería.

Eduardo Aparicio, presidente de la compañía Tu Envío A Cuba, que opera desde Miami, presente en la recién celebrada Feria de La Habana (FIHAV 2015), comentó a OnCuba que según su experiencia, hay muchas cosas que perfeccionar del lado cubano para poder captar el probable incremento de los envíos futuros.

A partir de que se aumentaron los precios “se ha puesto a trabajar tres veces más a la Aduana de lo que lo hacía. Antes, una caja de 20 kilogramos se despachaba en una hora, se cobraba el aforo y listo. Pero ya no pueden hacer eso, ahora hay que dividir esa caja en pequeños paqueticos de 1.5 kilogramos, y cada uno de esos paquetes es una guía diferente, por lo que en el procesamiento lo que antes se trabajaba una sola vez, ahora se tiene que trabajar casi 15 veces”.

Otro problema a veces reside en los tiempos de respuesta para el “desagrupe” de contenedores, que significa abrirlos e identificar las cargas.

“Un contenedor que se demora ocho horas en llegar a La Habana, luego se puede demorar tres meses en ser despachado. Eso ha estado creando mucho descontento que nos llega a las agencias, porque los organismos de Cuba no tienen recursos para enfrentar esto. Mis límites están en Cuba”, confirma Aparicio.

El acuerdo postal entre Cuba y Estados Unidos no resuelve esta zona conflictiva, pero elimina otras, y por otra parte probablemente estimule también, otras formas de transporte directo, naval o aéreo, entre ambos países.

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