"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 18 de enero de 2016

Aficionados atesoran la mayor colección de cactus de Cuba

El empeño de dos hombres incluye acciones para conservar este género muy amenazado de la flora americana.


Ejemplares de la extensa colección de Raúl Alfonso Guerrero y José Claudio de León.

Foto: IPS-Cuba

La Habana, 18 ene.- Solo por el placer de cuidarlos y multiplicarlos, sin ánimos de competir con los jardines botánicos, dos pequeños agricultores aseguran tener la colección más grande de cactus de Cuba, con 1.200 variedades, en un patio en la periferia de esta capital.

Los autores de la colección son Raúl Alfonso Guerrero y José Claudio de León, productores que integran la Cooperativa de Créditos y Servicios 27 de noviembre, en el municipio Cotorro.

El patio familiar ostenta la categoría de Cuarta Excelencia, máxima que otorga el Grupo Nacional de Agricultura Urbana y Suburbana. Provee el sustento de sus respectivas familias, con la comercialización de plantas ornamentales.

Indican que tienen muchos ejemplares de unas 1.200 especies de cactus y otras de unas 500 variedades de suculentas.

Los cactus, dicen, son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus. Para clasificar en esa selecta lista deben tener, además de suculencias –tejidos especiales para almacenar agua-, areolas de espinas, explican.

El dúo, con el concurso de sus respectivas esposas y otros integrantes de la familia, ha conseguido ejemplares en vías de extinción en sus entornos originales que asombran a académicos de México cuando ven aquí especies en alto riesgo de extinción.

Con paciencia y estudio, han logrado reproducir, por ejemplo, variedades autóctonas en la naturaleza a 6.000 metros de altitud en Argentina, las lomas de Cuba o las llanuras de Sudáfrica.

“Esto es una obra colectiva. Cuando hay un volumen de plantas así, lleva sacrificio. No es lo mismo atender 40 plantas en un balcón, que miles de ellas”, consideran.

Además de ser el sustento familiar, los cactus son una fuente de conocimiento a compartir en la comunidad y el segmento interesado en el coleccionismo.

“Tenemos círculos de interés con niños y niñas de escuelas cercanas, donde les enseñamos todos sobre los cactus. Ellos se quedan muy embullados porque aprenden a injertar”, indican.

En actividades que organizan en diferentes espacios de La Habana, son precisamente los escolares quienes explican al público los mecanismos de injerto, cómo empieza y termina el proceso.

“En una ocasión, al Festival de los Cactus, en el Jardín Botánico Nacional, accedieron 18.000 personas, una muestra de la capacidad de estas plantas de cautivar a las mayorías. Y esto es importante porque están muy amenazadas”, apunta De León.

Con el objetivo de conservarlos, estos dos hombres los reproducen de manera bastante extensiva con base en su propio banco de semillas.

Además, intercambian y donan ejemplares con los jardines botánicos del país y han llegado a integrar su red, por lo que participan sistemáticamente en los encuentros de especialistas.

Guerrero y De León recuerdan que al comienzo de esta pasión por los cactus todo era diferente.

En los ochenta del pasado siglo se vivió un boom de coleccionismo de cactáceas en Cuba. A veces los vendían en los estanquillos de periódicos y había menos movimientos de entrada y salida de personas del país, una de las fuentes que alimenta hoy las colecciones, rememoran.

“En una ocasión, era el aspirante número diez en una fila por si un cotizado ejemplar de una especie rara de un coleccionista decidía dar algún hijo”, cuenta Guerrero.

Existen 120 géneros de la planta con alrededor de 1.700 especies, casi todas oriundas de América. Los cactus se hallan entre las plantas más resistentes a la aridez y por ello pueden sobrevivir en regiones con ese tipo de clima.(2016)

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